ESCENARIOS EN CONFLICTO
EN EL TEATRO BÍBLICO ÁUREO
Delia Ga ela Ga cía (ed.)
52
DELIA GAVELA GARCÍA (ED.)
ESCENARIOS EN CONFLICTO
EN EL TEATRO BÍBLICO ÁUREO
CON PRIVILEGIO . EN NEW YORK . IDEA . 2018
IGAS Ins i u e o Golden Age S udies / IDEA Ins i u o de Es udios Au isecula es
Es e olumen ecoge once abajos de in es igación elacionados con el con-
lic o como mo i o li e a io, pe o ambién como e lejo de una ealidad his ó-
ico-social compleja, la de la España del siglo XVII, que enía la eligión como
uno de sus p incipales ejes e eb ado es y el ea o como una de las o mas
de ocio más uni e sales y socialmen e in luyen es. Los au o es, odos ellos epu-
ados especialis as en el d ama áu eo (Ta iana Al a ado Teodo ika, Ma ía Rosa
Ál a ez Selle s, Piedad Bolaños Donoso, En ica Cancellie e, F ancisco Domín -
guez Ma i o, Al edo Rod íguez López-Vázquez y Ma cella T ambaioli), la his-
o ia de las eligiones (Ru h Fine y F ancisco Peña Fe nández), la li e a u a
esc i a en la ín (Te esa Jiménez Cal en e) o el ea o con empo áneo (Ma ía
Isabel Ma ínez López) se han ace cado a la uen e bíblica y sus p o agonis as
(Jael, Raquel, Ab aham, Jonás, e c.) pa a analiza su p esencia en la comedia
áu ea, en sus an eceden es y en sus secuelas pos e io es, a a és del análisis de
di e sas ob as y au o es, pa a pone de mani ies o las múl iples pe spec i as y
escena ios desde los que se puede abo da el con lic o bíblico.
Delia Ga ela Ga cía es P o eso a Ti ula de la Uni e sidad de La Rioja. Con
an e io idad ha impa ido clases en la UAM, en la Uni e sidad de Ca le on
(Canadá) y en la UIMP, y ha sido p o eso a isi an e en la Uni e sidad de
Roma-La Sapienza y en la Uni e sidad de Toulousse-Le Mi ail. Su campo de
in es igación se cen a en la li e a u a española y su didác ica, con especial
a ención al ea o del Siglo de O o. Fo ma pa e de a ios p oyec os de in es-
igación (La ob a d amá ica de Agus ín Mo e o y CONSOLIDER), en e los
que se cuen a BITAE (II): Nue os pa adigmas de in e p e acion ea al: espues-
as pa a una sociedad en con lic o (FFI2013-47806-R), que ha p opiciado la
publicación de es a monog a ía.
Colección Ba ihoja
Equipo de In es igación BITAE II
FFI2013-47806-R
Diseño IDEA 45 (Loas).qxp_Po ada Se ie CEI 25/1/18 9:48 Página 1
ESCENARIOS EN CONFLICTO EN EL
TEATRO BÍBLICO ÁUREO
DELIA GAVELA GARCÍA (ED.)
INSTITUTO DE ESTUDIOS AURISECULARES (IDEA)
COLECCIÓN «BATIHOJA», 52
CONSEJO EDITOR:
DIRECTOR:VICTORIANO RONCERO (STATE UNIVERSITY OF NEW
YORK-SUNY AT STONY BROOK, ESTADOS UNIDOS)
SUBDIRECTOR: ABRAHAM MADROÑAL (CSIC-CENTRO DE CIEN-
CIAS HUMANAS Y SOCIALES, ESPAÑA)
SECRETARIO: CARLOS MATA INDURÁIN (GRISO-UNIVERSIDAD DE NAVARRA, ESPAÑA)
CONSEJO ASESOR:
WOLFRAM AICHINGER (UNIVERSITÄT WIEN, AUSTRIA)
TAPSIR BA (UNIVERSITÉ CHEIKH ANTA DIOP, SENEGAL)
SHOJI BANDO (KYOTO UNIVERSITY OF FOREIGN STUDIES, JAPÓN)
ENRICA CANCELLIERE (UNIVERSITÀ DEGLI STUDI DI PALERMO, ITALIA)
PIERRE CIVIL (UNIVERSITÉ DE LE SORBONNE NOUVELLE-PARÍS III, FRANCIA)
RUTH FINE (THE HEBREW UNIVERSITY-JERUSALEM, ISRAEL)
LUCE LÓPEZ-BARALT (UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO, PUERTO RICO)
ANTÓNIO APOLINÁRIO LOURENÇO (UNIVERSIDADE DE COIMBRA, PORTUGAL)
VIBHA MAURYA (UNIVERSITY OF DELHI, INDIA)
ROSA PERELMUTER (UNIVERSITY OF NORTH CAROLINA AT CHAPEL HILL, ESTADOS UNIDOS)
GONZALO PONTÓN (UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BARCELONA, ESPAÑA)
FRANCISCO RICO (UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BARCELONA, ES-
PAÑA / REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, ESPAÑA)
GUILLERMO SERÉS (UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BARCELONA, ESPAÑA)
CHRISTOPH STROSETZKI (UNIVERSITÄT MÜNSTER, ALEMANIA)
HÉLÈNE TROPÉ (UNIVERSITÉ DE LE SORBONNE NOUVELLE-PARÍS III, FRANCIA)
GERMÁN VEGA GARCÍA-LUENGOS (UNIVERSIDAD DE VALLADOLID, ESPAÑA)
EDWIN WILLIAMSON (UNIVERSITY OF OXFORD, REINO UNIDO)
Imp esión: Ulzama Digi al
© De los au o es
ISBN: 978-1-938795-54-1
Depósi o Legal: M-38079-2018
New Yo k, IDEA/IGAS, 2018
UN VÍTOR POR LA FE DE ABRAHAM1
Piedad Bolaños Donoso
Uni e sidad de Se illa
«Que el e dade o sie o de Dios,
an ino aman e le ha de se
cuando le aço a con los desdenes,
como humilde c iado cuando
le alaga con los a o es»2.
In oducción
En es e a ículo p e endemos p esen a la d ama ización, a a és de
la pa aph asis3, que hizo Luis Messía de la Ce da de la ida de Ab aham4
(«pad e de muchas gen es y homb e escogido «pa a eje ce una pode-
osa in luencia sob e el po eni eligioso de las azas humanas»5), en su
1 Cie as pa es de es e abajo se án ecogidas en o o más amplio que acompaña-
án —como p ólogo— a la edición de El pa ia ca pe seguido.
2 Niseno, 1636, p. 196.
3 En endiendo «desde una pe spec i a e ó ica, una o ma de la exce ci a io, consis-
en e en la modi icación lib e del ex o en p osa o en e so, median e ampli icaciones
y glosa, omisiones u o os mecanismos de modi icaciones» (San José Le a, 2003, p. 53).
4 ¿Pe sonaje his ó ico? ¿Figu a legenda ia, conmemo ada en las c ónicas de un
pueblo mig a o io?
5 Da boy y Roca y Co ne , 1850, p. 187.
PIEDAD BOLAÑOS DONOSO
54
ob a El pa ia ca pe seguido6 y sus amilia es más ce canos, especialmen e
sus dos esposas, igu a cla e de unidad pa a millones de se es humanos
y pa ia ca econocido como al po las es g andes eligiones mono-
eís as: c is iana (p o e a7), musulmana (Ib ahim8), judía (‘ abbí’9 —en
la li e a u a judía ex abíblica pa a los abinos—) además de des aca y
pode se ejemplo pa a millones de se es humanos, po su obediencia,
po su jus icia, po se ue e en su e, po su g an hospi alidad, po ha-
ce siemp e p oseli ismo…, pe o, sob e odo, po se el ‘amigo de Dios’
(además de Pa ia ca). No exis e —que yo conozca— es udio alguno
que se haya ocupado del mismo como pe sonaje d amá ico de ‘come-
dias’10 españolas del Siglo de O o.
Pond é la mi ada no solo en su igu a ni solo en es e siglo, sino que
lo abaja é po oposición a sus esposas: Sa a (mad e de Isaac) y Aga
(mad e de Ismael), pues son cla e pa a pode comp ende el unciona-
mien o de la ob a al da se un pa alelismo po con as e en e es as dos
agonis as que es necesa io ene en cuen a dado que modulan y con o -
man el mensaje ideológico del pe sonaje p incipal de la pieza. También
6 El ms. es udiado p ocede de la biblio eca Pala ina (Pa ma, I alia): ms. CC IV
28033-82. A pesa de que Vallada es (2012, p. 263) menciona el í ulo de la ob a como
El pa ia ca pe seguido, Ab aham, lo cie o es que el nomb e de ‘Ab aham’ es á pues o in-
e lineado en la po ada del manusc i o y con o a calig a ía del amanuense que copió/
edac ó oda la ob a, azón po lo que noso os espe a emos la olun ad p ime a de
su hacedo denominándola con el nomb e co o. En b e e se á p esen ada su edición.
7 Dios le hizo e elaciones an o en sueño como en plena posesión de sus capa-
cidades cogni i as no males (Vegas Mon ane , 2000, p. 139). Con los demás p o e as
Dios eligió solo una de es as ías. Fue de al magni ud la es ima y alo que el mundo
c is iano u o de él que, incluso, llegó a compa a lo con los pe sonajes his ó icos más
econocidos de nues a econquis a. Así, Juan de la Hoz y Mo a, al ene que elegi un
nomb e pa a hace e e encia al pe sonaje de Guzmán el Bueno, no se le ocu e o o
que llama lo «el Ab aham cas ellano» (C . Domínguez de Paz, 1996, pp. 553-562).
8 Ve el es udio de Vegas Mon ane (2000). Fue el es igo que legi imiza al p o e a.
9 En la adición abínica se p esen a a Ab aham como el p ime homb e que
econoció la exis encia de Dios.
10 U ilizo es e é mino pa a e e i me a una pieza d amá ica, sin especi ica el
géne o en é minos clásicos. Aunque la iden i icación de géne os en la Comedia, más
allá de la apa en e unicidad de lo agicómico, es un hecho de impo ancia c ucial, ya
que es á en es echa elación con las expec a i as de su público, con la ac i ud que el
audi o io adop a ía an e la ep esen ación; y si enemos en cuen a que noso os somos,
como los espec ado es del Seiscien os, ecep o es ac uales de la ob a, si ua nos en una
u o a pe spec i a en unción del géne o — agedia o comedia— supond á, ambién
po nues a pa e, una ac i ud pa icula , es o es, una in e p e ación conc e a de la pieza.
UN VÍTOR POR LA FE DE ABRAHAM
55
e emos a Ab aham e oluciona con el paso del iempo: del pe sonaje
concebido en el siglo x ii pasa emos a con as a lo con b e edad con
dos ob as del siglo Ilus ado. La concepción de la unción ea al es
di e sa y la men alidad de su ecepción es, igualmen e, di e en e11. El
pe sonaje no es una en idad indi idual, sino un ac an e subo dinado a la
acción d amá ica, en cuyo con ex o adquie e su sen ido, po lo que se
de ine po su elación con el es o que con o man el sis ema (Coude c,
2006, pp. 11-32).
Nos ayudamos de cie os ex os ea ales dieciochescos con la ‘apa-
en e’ misma emá ica de la ida de Ab aham y de la que nos han que-
dado a ios es imonios, que paso a p esen a 12. Uno de ellos es un
manusc i o13, deposi ado en los ondos an iguos de la Uni e sidad de
Se illa que esul a se copia de o o manusc i o deposi ado en la Bi-
blio eca Nacional de Mad id14, y lle an el mismo í ulo: Comedia. La
ee de Ab aham15. Ambos ex os coinciden con o a copia manusc i a
deposi ada en el A chi o Municipal de Mad id16 cuyo au o dice se , en
la po ada —con o a mano— Nicolás González Ma ínez17. De aquí se
11 Si en p incipio supusimos que en iquece ía nues o abajo es a labo , p on o
pudimos comp oba la di icul ad que ence aba dado que los hechos esceni icados po
un au o e an igno ados po los o os; así, en escasísimas ocasiones, enemos ela os de
los mismos acon ecimien os.
12 Debe de queda cla o que odos es os ex os del siglo x iii no son obje os un-
damen ales pa a mi es udio sino que an a se omados como con apun o —siemp e
que sea posible pues el obje o de desa ollo escénico del pe sonaje bíblico a ía según
su c eado y, como ue on muchos los acon ecimien os acaecidos en la ida de Ab aham,
de igual oma son di e sos los d amas— pa a la p esen ación que hizo de es e pe sonaje
y sus esposas Messía de la Ce da en el Siglo de O o, obje o cen al del mismo.
13 Biblio eca Uni e si a ia de Se illa: A 250/088(3). Cuando me enga que e e i
a él lo ha é con una S. Cuando ci e es a comedia lo ha é po el ejempla se illano.
14 Mss. de la Biblio eca Nacional: MSS/15536. En h. 23 : Cádiz, 1776. Le deno-
mina é con las siglas BN.
15 Con es e í ulo se le adjudicó una comedia a Mi a de Amescua según un docu-
men o publicado po Co a elo y Mo i (1904, pp. 42-45). Agus ín de la G anja, espon-
sable del equipo que ha ealizado la edición de las ob as comple as de es e au o no la
ecoje en e las publicadas.
16 Signa u a: Tea 1-113-15B.
17 La au o ía ha sido omada del Ca álogo de au o es ea ales del siglo
x iii
, Je ónimo
He e a Na a o, p. 225 que pone, en e comillas, «Po don Nicolás Ma ínez». En es a
copia se an epuso una po ada mode na donde apa ece el nomb e del ci ado au o y se
le ha pues o el í ulo de La e de Ab aham y sac i icio de Isaac, í ulo que lle a a con usión
po se el mismo que iene el d ama sac o. En su p imi i a po ada el í ulo es: La ee
PIEDAD BOLAÑOS DONOSO
56
deduce que enemos es ejempla es de un solo es imonio que si an es
dos de ellos igu aban en sus ca álogos como ‘anónimos’ aho a, al menos
ienen asignado un au o dieciochesco.
Po o a pa e, se conse an o os dos ex os manusc i os con el
í ulo, La e de Ab aham y sac i icio de Isaac. D ama sac o, en dos ac os,
igualmen e deposi ados en la Biblio eca Municipal de Mad id con la
signa u a Tea 1-194-13A y B (dos apun es de la misma ob a) que se co-
esponden con un ex o imp eso, echado en Mad id, en 180118, cuyo
au o es Ped o Simón Pue a19.
Una e ce a e sión del ema la hemos encon ado en o o manus-
c i o de la Biblio eca Municipal de Mad id bajo la signa u a Tea 1-113-
15A20 y con un í ulo mix o dado que ecoge el que lle aba la comedia,
po una pa e, y el d ama sac o, po o o: Comedia in i ulada La Fee de
Ab ahan y sac i icio de Ysaac y en donde apa ece el nomb e del au o
de Ab aham. Al ol. 4 apa ece una alsa po ada con es a leyenda: Comedia amosa/ La ee
de Ab ahm/ de es ingenios / [d ama is pe sonae: a dos columnas], odo ello ecuad ado
y el es o del olio es ap o echado pa a con inua po donde iba el ex o en la página
an e io . Po es a azón se equi oca Je ónimo He e a, cuando en su Ca álogo..., en la p.
426 dice: «Hay o a ob a con el mismo í ulo, de ‘ es ingenios’, a la que debe e e i se
El Pensado , 1762, II, pp. 154-6 y que ue ep esen ada en el ea o de la C uz en 1762».
Aquí no hay ob a dis in a alguna.
18 D ama sac o, / en dos ac os, / que ha de ep esen a se en el Coliseo / del P íncipe
en la Qua esma / de es e año. / Su au o .../ En Mad id / en la imp en a de Sancha.
/ Año de 1801. El ejempla con el que abajo p ocede de la Biblio eca Nacional: T.
26.043. Cuando me e ie a a es e ex o lo ha é con una I.
19 Según la Ca ele a ea al mad ileña del siglo
x iii
es a ob a se adsc ibía al géne o
de ‘o a o io sac o’ [Andioc y Coulon, 1996, omo II, p. 719]. Lo cie o es que los dos
ac os en los que se desa olla su acción se cen an, el p ime o, en la p epa ación, a aque
y esolución posi i a de Ab aham con a los ‘enemigos’ que han cap u ado a Lo , al que
su ío libe a á. El segundo ac o e sa sob e el sac i icio supues o que ha de lle a a cabo
Ab aham hacia su hijo Isaac y su libe ación en el úl imo momen o po o den di ina,
una ez que ha comp obado Dios la obediencia y e que és e iene en él. La p esencia
de su esposa Aga es nula y la de Sa a es muy ocasional.
20 «Comedia in i ulada La Fee de Ab ahan / y sac i icio de Ysaac/ compues a po Dn.
Nicolás Ma ínez». Se a a de una e undición / ec eación que u iliza el ex o de la
comedia de La ee de Ab aham con un al o po cen aje de c eación ex no o. Es posible
que la au o ía de la comedia que hemos comen ado no se haya hecho sino pa iendo
de es e es imonio sin habe llegado a su examen comple o y habe descubie o que se
a a de dos ex os di e en es.
UN VÍTOR POR LA FE DE ABRAHAM
57
«Compues a po Dn. Nicolás Ma ínez»: esul a se una e undición de
la comedia (no del d ama sac o): La ee de Ab aham21.
Nadie ha dicho que se ía a ea sencilla ace ca nos a esa posible o
hipo é ica ea alización que el au o con i ió a su agonis a p incipal
pues, dado que la emá ica no e a no edosa y los espec ado es es aban
amilia izados con ella (sabido es que no ue lo más impo an e pa a
los d ama u gos del siglo x ii), sí hubo de p eocupa se po «busca la
iso opía semán ica» —en palab as de He menegildo (1996, p. 24)— es
deci , la cohe encia de la escena con el mundo del espec ado . Pe o no
solo cohe encia y llama la a ención: es e ipo de ea o eligioso y en
pa e ca equís ico, ha de ansmi i la idelidad a la ‘o odoxia’ del ex o
e e encial y asegu a se que el mensaje que quie e ansmi i llega cla-
o —neu alizado de asgos an ás icos— y e icazmen e al espec ado .
Es e con ac o en e la ea alización del ex o bíblico y el espec ado es
condición sine qua non «pa a que el obje i o de la ins ucción eligiosa
se alcance» (He menegildo, 2009, p. 182). En es e sen ido, Ruiz Ramón
señaló el ca ác e p o eico de la ó mula d amá ica ‘ agicómica’ im-
pues a en la ‘comedia nue a’. Decía:
Lo ealmen e signi ica i o e impo an e pa a la his o ia del ea o no es
la plu alidad emá ica en sí, sino algo de más adical alcance: la con e sión
en ma e ia y o ma d amá icas de lo que ma e ial y o malmen e no lo e a. Es esa
capacidad genial de hace d ama, acción ea al, lo que e a no ela, cuen o,
his o ia, poema, pensamien o, ideología, consejo, anécdo a o ida [es] lo que
cons i uye la g an hazaña del ea o español (Ruiz Ramón, 1983, p. 128)22.
Bien es cie o que no odos los emas bíblicos ue on siemp e en a-
bles d amá icamen e hablando; pe o en el caso que nos ocupa —la ida
de Ab aham, p o o ipo pe soni icado de obediencia— no es así y po
ello nos ‘so p ende’ que no ue a omado po los d ama u gos del siglo
x ii como obje o cen al y exclusi o de sus composiciones en más oca-
siones. Sob e odo po que el pe sonaje bíblico de Ab aham y su amilia
encie an una p opues a d amá ica álida desde el pun o de is a de la
ea alización y de cie a ins ucción eligiosa, con e ido en el homb e
pe ec o en su calidad de c eyen e y, sob e odo pa a los c is ianos, po
habe c eído que Dios le da ía un hijo que le nace ía de su es é il esposa,
21 Es posible que ue a es a la ob a que se ep esen a a en el ea o de la C uz en
1762, al como ecoge He e a (1993, p. 426).
22 La cu si a es nues a.
PIEDAD BOLAÑOS DONOSO
64
Todopode oso quien le aconseja que se haga la olun ad de su pad e.
Pe o he aquí lo no edoso: en es a ocasión Lo (su sob ino) sabe que
habla con Dios, y, an e la p egun a de uno de los ciudadanos a ameos,
esponde con oda na u alidad que «es á hablando con Dios». Ni asom-
b o po pa e de Lo ni po pa e de Mon ano (ciudadano a ameo). Es a
si uación —el abandono del pad e— es la p ime a con a iedad que
da inicio a las quejas de Ab aham pa a asumi se ‘el pa ia ca pe segui-
do’ ( . 601). Desde la in e p e ación de los San os pad es, el cansancio
de Ta es no es más que la igu a y somb a de muchos que, habiendo
comenzado el camino de la eligión o peni encia, con mucho b ío, le
dejan luego con lánguido desmayo ( ol. 12 ).
Vuel e a hace ac o de p esencia ‘la Voz’ pa a ad e i al ey de Egip-
o del cas igo que ecibi á si no deja lib e a Sa a, po se muje casada:
mo i á su hijo ( . 1016-1027). En es a ocasión, el ey ha hecho una
in ocación a sus dioses paganos o eciéndoles odo lo que quisie an si
no dejaban mo i a su hijo; pe o la espues a no puede eni nada más
que del Todopode oso, que, según ecoge la Biblia (Génesis, 12, 17), los
males que le sob e end ían se ían «plagas po causa de Sa ai, muje de
Ab aham». Sin emba go, nues o au o ha in en ado el pe sonaje del
hijo y la posible pé dida del mismo, en pe ec o pa alelismo con la pé -
dida de Isaac si Ab aham no hubie a cumplido con el manda o di ino.
Ni el uno —el ey de Egip o— pie de a su hijo dado que cumplió de
inmedia o la o den di ina y excusa su compo amien o lle ado a él po
no habe le dicho la e dad Ab aham:
E es ú solo el culpado
y yo el cas igado soy.
Den e la que me en egabas
que no e es homb e de ley,
pues, po p i a con un ey,
u a en a disimulabas ( . 1032-1037).
ni el o o —Ab aham— pie de al suyo pues, po mucho dolo que le
p oduje a su sac i icio, no puso obs áculo a la o den di ina pa a lle a
a su que ido ás ago has a el mismo. Los dos pe sonajes su en en sus
ca nes el dolo de la posible pé dida de un hijo; la ecompensa la en-
cuen an al deposi a su e en el Todopode oso.
El ac o II se inicia una ez que se ha p oducido la dispu a en e
Sa a y Aga ; es a ya en cin a, huye abandonando la casa de sus seño es
UN VÍTOR POR LA FE DE ABRAHAM
65
(Génesis, 16, 6-13). Se encuen a en un bosque y es ‘un ángel’ (El To-
dopode oso) el que, una ez más, guia á los designios de es a amilia.
Aga se so p ende de que, en igu a de homb e, alguien la llame po su
nomb e. Le anuncia que da á a luz un a ón al que pond á de nomb e
‘Ismael’ y que «de naciones ex añas / pad e le ha é llama » ( . 1670-
1671). El some imien o a la olun ad del Seño se hace pa ejo con la
i me olun ad de acep a la supe io idad de Sa a. Todo ello es ecom-
pensado con la ic o ia que Ab aham ob iene sob e el ey Laomo .
Pe o po esa ic o ia ambién uega la p opia Sa a que, pa a cong a-
ula se con su Dios, se dispone a o ece le el sac i icio de un co de o. Le
suplica po la ida de su esposo, esignándose a no ene descendencia.
En es a ocasión p ecedida de música, lo mismo que cuando e mina de
hace se el comunicado, ‘la Voz’ del Todopode oso se hace audible pa a
mani es a a Sa a su p óxima ma e nidad: end á un hijo que se llama á
Isac «cuyo apellido a isa ep esen a» ( . 1813). Es e pasaje es una no e-
dad absolu a de la ob a d amá ica de Messía de la Ce da asemejándose a
la Anunciación del ángel a Ma ía, pa a comunica le su p óxima ma e -
nidad. La p e igu ación de un acon ecimien o del An iguo Tes amen o
en donde podemos e un hecho del Nue o, es e iden e pues es e a iso,
en la uen e bíblica solo se p oduce an e la pe sona de Ab aham (Géne-
sis, 16, 16). La eacción de Sa a no puede se nada más que de egocijo
y some imien o a la olun ad di ina ( .1819-1822) sin que desap o-
eche el au o el sua e oque de i onía o humanismo que concede al
pe sonaje de Sa a: ambién se aleg a po que su oponen e, Aga , deja á
de bu la se de ella po su in ecundidad: «ya deja á de a en a me/Aga y
su p esunción» (1823-1824).
Y como ‘p e igu ación’ se á ecogido igualmen e en la come-
dia dieciochesca, mani es ándolo el p opio Ab aham al hace una
b e e e lexión:
Dudoso mi amo se halla
en Sa a y en Ismael,
y ha de se á bi o iel
mi celo en es a ba alla;
igualmen e en e los dos
es á mi amo di idido:
Ismael me ha en e necido;
Sa a es imagen de Dios:
en Sa a Deidad ene o
PIEDAD BOLAÑOS DONOSO
66
como ins umen o po quien
el Ve bo, pa a mi bien,
humanado e espe o (S, ac o I, ol. 143 ).
Una úl ima in e ención di ina se p oduce an es de inaliza el ac o
II. Se p esen an es ángeles a la pue a de la casa de Ab aham. Nues a
‘di inidad’, ‘la Voz’, se ha hecho cada ez más asequible, menos di ina.
Son con undidos con es pe eg inos y, aunque son es a los que con-
empla Ab aham, le es imposible di igi se a ellos en plu al. Son es pe -
sonas pe o dice ‘ado a ’ a uno solo de ellos. Ab aham se lamen a po no
pode supe a es a con adicción. Uno de ellos le anuncia que p on o
Sa a se á mad e y, an e su ca a de asomb o, el pe eg ino con el que ha
es ado hablando Ab aham le comen a que Él es la Ve dad y no puede
men i . En p emio a su idelidad le anuncian el cas igo que sob e end á
a la egión de Sodoma y sus ciudades: se án ab asadas con uego y no les
lib a á a sus habi an es ningún uego. Una ez que ha negociado el nú-
me o de jus os que han de halla se en es as ie as pa a no se ab asadas
y que se han ma chado los es ‘pe eg inos’, queda medi ando Ab aham
lo que ya habíamos sospechado: el mis e io de la San ísima T inidad28,
como bien comen a Rod íguez (2015, p. 168): «La e dad del sen ido
p e igu a i o se sob epone incluso a la e acidad de la His o ia e e o-
es amen a ia, que queda elegada a un segundo plano como simple le-
a o o ma». Es lo que nos quie e p esen a el au o y en un monólogo
se p ecipi a a su exégesis:
Que bien se hubie on los es
conmigo. Bien mos ó Dios
no habe es dioses, ni dos,
que lo que es Dios, uno es,
y si i de es co onas
aquella ina p esencia,
una e a sola la esencia,
aunque e an es las pe sonas ( . 2019-2026).
Vol emos a encon a la Voz del Todopode oso en el ac o III, en
la úl ima de las ‘pe secuciones’ d ama izada po Messía de la Ce da: la
o den que ecibe Ab aham pa a que sac i ique a su hijo Isaac. Acaba de
28 Es e mismo ema ue a ado po Diego Sánchez de Badajoz en su Fa sa
de Ab aham (Rod íguez, 2015).
UN VÍTOR POR LA FE DE ABRAHAM
67
pe de a su o o hijo, Ismael, pues Sa a eme la mala in luencia que el
he mano mayo pueda eje ce sob e su hijo y han sido expulsados —
mad e e hijo— del hoga amilia a pesa de no es a con encido Ab a-
ham de que aquello sea lo mejo . Una ez más se sien e ‘pe seguido’ po
una decisión injus a y es a ez emanada de su p opia esposa: Sa a. Aho a,
se halla especialmen e dolido al conoce que Dios le manda sac i ica a
su único hijo, pe o la o den no puede se más ajan e:
A Isac, u hijo, a Isac, degüella y quema
en la abundosa ie a que se llama
de la isión; señala u obediencia
en uno de sus mon es cuya ama
del al o Olimpo no se di e encia ( . 2737-2741).
Y su obediencia la puso en e idencia: ¿cómo podía desobedece a
quién an o amaba? Cómo, dice, puedo opone me si «aunque quie o a
mi hijo, a Dios ado o» ( . 2757). El inal de es a si uación e a conocida
po odos y así se ep esen ó an e los espec ado es: «como se pin a»29 ( .
3135). Las dis in as a es se dan la mano, una ez más, y el sinc e ismo de
la acción jus i ica la necesidad de menciona las di e sas ep esen acio-
nes pic ó icas que se habían hecho de es e nue o ac o de obediciencia
po pa e de Ab aham.
Los ex os dieciochescos no pudie on escapa de la acción más e-
conocida y dolo osa de Ab aham: obedece al Todopode oso an e el
manda o de sac i ica a su amado hijo Isaac. Es e suceso se á el ema
único de la II Jo nada en el D ama sac o y, as habe le ela ado el pad e
a su hijo ‘madu o’ odas las ad e sidades po las que habían pasado su
mad e y él (a modo de los inicios d amá icos áu eos in media es), le llega
el mensaje di ino a Ab aham en boca y igu ación de un ángel:
Ab aham, Ab aham, del Hacedo e e no
de cielo y ie a, escucha los p ecep os:
Él e manda que al Mo iah con u hijo
unigéni o Isaac camines luego,
y allí ú mismo e e ás su sang e,
29 El pin o que se ace có a la adición li e a ia de apa le los ojos al niño Isaac
ue Ped o de O en e (1580-1645). Pin ó un Sac i icio de Isaac (1616). Museo de Bellas
A es de Bilbao.
PIEDAD BOLAÑOS DONOSO
68
o eciéndola a Dios en jus o obsequio
(I, ac o II, esc. 3.ª).
No se ebela an e la o den. La ee de Ab aham es á po encima de la
injus a y dolo osa o den ecibida pe o no puede e i a ins ala se en la
duda pues si han de cumpli se las p omesas del Todopode oso de hace
su descendencia nume osa ¿cómo pod á sucede si ma a a su unigéni o?
¿cómo cumpli se
pueden las espe anzas…? ¿y no es cie o
que se opone a p omesas an segu as
es e dec e o is e? (I, ac o II, esc. 4.ª).
Pese a ello, se ecompone, y no duda ni un segundo más de la
p omesa Di ina:
Mas yo debo
an solo obedece , men i no puede
la palab a de Dios, pues sus dec e os
e e nos son. La duda es ya culpable,
culpa es examina es e mis e io;
a obedece oy, solo e pido
que me asis as, Seño , en el emendo
lance que ya me agua da… (I, ac o II, esc. 4.ª).
En la comedia dieciochesca La e de Ab aham (S) es a duda se d a-
ma iza con la in e ención de As eo (el demonio) que, pe soni icado
en el ‘mal’, siemb a la descon ianza de pode se lle a a cabo la p omesa
di ina: de los descendien es de Isaac nace á el hijo de Dios.
Si en el ex o de Messía de la Ce da Ab aham sale silencioso a cum-
pli el manda o di ino, acompañado de dos leales c iados y sin que
enga conocimien o su esposa Sa a de los acon ecimien os que sob e-
end án, en la in e p e ación de es e suceso po los au o es diecioches-
cos, no pueden e i a el melod ama que supond á es a acción en el
pe sonaje de la ‘mad e’ que, nada más en e a se del u u o que espe a a
su hijo Isaac, exclama incesan emen e con a el cielo y esa sue e injus a
que Dios le ha depa ado. La causa, la azón de po qué ha de sucede , no
la sabe, po lo que se la p egun a a su esposo, Ab aham —que no desa-
p o echa la ocasión pa a mani es a y hace pública la e que man iene
en Dios— esponde:
UN VÍTOR POR LA FE DE ABRAHAM
69
No la sé; y pues no quiso el Se Sup emo
decla a la, ampoco solici o
examina la caua del mis e io,
que quando de sus labios la oz sale
pa a impone al homb e algún p ecep o,
debe el mo al obedece an solo
sin que e indaga aquel sec e o (I, ac o II, esc. 6ª).
Es una buena opo unidad pa a el au o dieciochesco es e momen o
pa a hace ex ensi a es a obediencia a odo el géne o humano: «debe /
el homb e obedece , no solo p es o / sino esuel o y ue e a sus manda-
os». Todo lo que poseemos se lo debemos a Él: si nos dio el hijo es jus o
que lo eclame cuando quie a. El ea o como géne o li e a io elegido
en el siglo x iii pa a ‘enseña delei ando’ se hace una ez más pa en e.
En la comedia dieciochesca (S) es el p opio Isaac el que econ o a a sus
pad es, p esen ándose el pe sonaje más madu o que pod ía pensa se a
un niño de co a edad:
Isaac No hay emo que me acoba de
si a Dios po mi gua da lle o (S, ac o III, ol. 185 ).
Desde el pun o de is a de la es uc u a in e na en la ob a de Messía
de la Ce da, es e úl imo ac o se e ela pe ec o en an o que las escenas
o cuad os, aunque b e es, no dejan ningún leco sin habe comple a-
do su inalidad: si Aga ue expulsada de la casa amilia causando una
g an angus ia al Pa ia ca y con la misma nos quedamos noso os como
espec ado es dado que as es a secuencia se p oduce el anuncio del
sac i icio de Isaac, Messía de la Ce da no quie e deja ningún hilo sin
a a pa a imagina la sal ación o no de Ismael y su mad e. Y si se nos
ep esen a una bella escena con la sal ación de Isaac, inmedia amen e
después coloca la sal ación de su o o hijo, Ismael, que e mina á eliz-
men e cumpliéndose al como, una ez más, eclama la jus icia poé ica
de la acción d amá ica.
Sa ay / Sa a
Uno de los pe sonajes bíblicos que más ha llamado la a ención a lo
la go de los siglos ha sido Sa ay / Sa a (“mad e de eyes”), mad e del
pueblo escogido, po se un pe sonaje que —según dice Juan Agudo—
ue « espe ada del pa ia ca po su alo , que ida po su obediencia y
PIEDAD BOLAÑOS DONOSO
70
es imada de odos po su he mosu a» (37 ); o os c í icos insis en en
su o aleza y en su belleza como bien ecue da González Fe nández
(2005), además de pe segui una quime a: unda un nue o pueblo y
se el o igen del mismo. Siendo su isa ‘ ácil’ o a de sus ca ac e ís icas,
según mencionan los más di e sos es imonios de la adición bíblica.
Pe o su p esencia en el ex o bíblico c is iano, se p oduce, sob e odo,
cuando es una muje de a anzada edad po lo que ni lo uno —muje
ue e— ni lo o o —muje he mosa— ienen isos de c edibilidad.
Aunque se menciona po p ime a ez en el Génesis, 11, 30 pa a hace -
nos sabe «que e a es é il», no se á has a el capí ulo 12, 9 cuando se e-
coge la p ime a in e locución di ec a en e Ab aham y su muje camino
de Egip o y aquí no se hace alusión a la edad que enía, aunque sí se
menciona como una muje he mosa, azón po la que Ab aham eme
que lo ma en. Hay que espe a has a el capí ulo 17, 17 del Génesis — as
el anuncio de Ya é a Ab aham ( enía 99 años) pa a deci le que bendeci á
a Sa a (la adición le o o ga diez años menos que su ma ido) y le da á
un hijo de ella—, pa a sabe qué edad enía, cuando es e le esponde:
«¿Conque a un cen ena io le a a nace un hijo, y Sa a, ya nonagena ia,
a a pa i ?». En una segunda ocasión se uel e a insis i en la edad a an-
zada de Sa a. Ocu e en la con e sación man enida po Ab aham y los
es o as e os a los que a endió en su ienda (Génesis, 18, 11): «E an ya
Ab aham y Sa a ancianos, muy en ados en años; había cesado ya a Sa a
la mens uación». De aquí el es upo y son isa de Sa a cuando oyó que
iba a se mad e. No hay duda, po su insis encia, que Sa a, cuando pa ió
a Isaac, e a ya una muje anciana: «Y concibió Sa a y dio a Ab aham un
hijo en su ancianidad al iempo que le había dicho Dios» (Génesis, 21,
2). Tenía Ab aham cien años. Mu ió Sa a con cien o ein isie e años
(Génesis, 23, 1).
Examinemos a Sa a como pe sonaje d amá ico emenino que ha de
asumi unos elemen os imp escindibles pa a c ea la ensión d amá ica
necesa ia pa a que a ance la acción d ama izada de la ida de Ab aham
—en las secuencias en las que es á p esen e—. Tales ca ac e ís icas han
podido se u o de un a án au obiog á ico po pa e del au o pa a, a
a és de ella, exp esa sus p opios sueños, sus p opias ca encias, o o -
ma pa e de la leyenda que encie an odos es os pe sonajes bíblicos.
Una e ce a opción hemos ad e ido: no son del odo in en adas pe o
sí dispues as d amá icamen e pa a consegui el mayo endimien o del
obje i o p opues o.
UN VÍTOR POR LA FE DE ABRAHAM
71
Desde los inicios de la ob a (ac o I, 2.º cuad o) encon amos a Sa a
aconsejando a su esposo sob e cómo debe ac ua con aquellos que no
compa en sus mismas c eencias, azón po la cual lo pe siguen. Es la
causa pa a que Ab aham abandone su ie a po p ime a ez. La lógica
de los acon ecimien os se impone en la ob a, siguiendo a Fla io Jose o
(2013, p. 47) que ecoge es a anécdo a en e al silencio del ex o bíblico.
Y es muy p obable que de allí lo oma a Messía de la Ce da. Dice Sa a:
Menos me escuchas cuan o más e uego;
¿po qué, Ab aham, sus igno ancias llo as?
Hállase, a engan, idola en ellos ( . 21-23).
Insis e Sa a: «Ab aham, que nos pe demos…» ( . 31). No la escucha:
Ab aham sigue en sus ece, incluso le ins a a que lo abandone, («Si
sabes obedece / quie o que solo me dejes», . 37-38), que se aleje de
él. Es una si uación ensa, p opia de una pa eja que se ama: ella p e ie e
que la ma en, si han de hace lo, con él. Él, sabedo de la misión di ina
y ampa ándose en su e, da á incluso la ida po de ende a su Dios.
Finalmen e, consigue aleja Ab aham a su esposa Sa a de su lado, que se
despide, a pesa de la segu idad de su ma ido de que no le pasa á nada,
con una ase de eme idad. Y es aquí donde el au o deja asluci una
co ien e misógina. En boca de Ab aham, con espec o a su muje , hace
c ee que odas esas mani es aciones de ‘dudas’ se dan po que «es muje
/ y muje enamo ada» ( . 59-60). Se puede e en es a in e ención la
negación de una de las cualidades que siemp e se le han o o gado am-
bién a es a muje , la e, y se p esen a al pe sonaje inme so en la ida de
cualquie muje —como debe ía se en aquellos días, p esuponemos—,
con una ida de negación pe sonal en p o del ma ido, de la amilia.
También el c iado Elieze mani ies a su desp ecio a la muje cuando
dice: «En siendo soldado es loco / y en siendo hemb a, impe ec a» ( .
1588-1589). Cla o ejemplo de la concepción que se enía de la muje
en aquellos siglos30, así como de la di icul ad de asumi po el c is ianis-
mo la igualdad en e los géne os p econizada po el E angelio, cediendo
30 Es de odos conocido cómo desde A is ó eles, Plinio, Quin iliano o el p opio
San o Tomás en su Summa Teológica, habla on de la ‘impe ección’ de la muje en e al
a ón. Remi o a es udios más con empo áneos como el de Delumeau (1989) y, espe-
cialmen e, a su apa ado «El discu so o icial sob e la muje a inales del siglo x i y a
p incipios del x ii» pa a da nos cuen a de lo que pensaban con empo áneos de Messía
de la Ce da.
PIEDAD BOLAÑOS DONOSO
72
an e obs áculos de hecho «nacidos del con ex o cul u al en que el c is-
ianismo se di undió» (Delumeau, 1989, p. 478).
Vol emos a encon a e e encias a Sa a ya en ie as de Egip o (ac o
I, cuad o 5). En es a ocasión amos a conoce su he mosu a a a és de
lo que dicen de ella o os pe sonajes. Se á Rica do, si ien e del ey de
Egip o (después pasa á a se homb e de con ianza de Ab aham), el p i-
me o en ija se en ella. El au o emplea á la ‘ampli ica io’ de una lacó-
nica alusión bíblica «Mi a que sé que e es una muje he mosa» (Génesis,
12, 11) p onunciada po su ma ido, a:
Rica do Es un ángel; no se espe a
que nazca o a más he mosa;
po las calles donde pasa
cuan os la mi an, suspende;
pe o, si los ojos hunde,
has a las pied as ab asa.
¿Qué más ex añeza quie es
que asomb a, po que e asomb es,
su he mosu a a los homb es
y su aje a las muje es? ( . 679-688).
El ex o d ama izado es mucho más e osímil pues la belleza de Sa a
es á desc i a no po su ma ido, sino po un pe sonaje que se basa en una
pe cepción obje i a y que le o o ga ese oque de ealismo al se en i-
diada po las muje es ‘po su aje’. Con es a o ma de maneja el au o
la ‘anécdo a’ consigue i se in eg ando en la in encionalidad ealis a que ha
de o o ga a su ex o, como ya hemos comen ado.
También, el p opio ey de Egip o da su opinion sob e la belleza de
es a muje ; en p ime luga opina sólo po lo que le han e e ido de ella:
Rey Diz que ha llegado
a Egip o una pe eg ina
cuya he mosu a es di ina ( . 699-701);
y, más a de, odos los que es án a su al ededo quedan, igualmen e,
admi ados:
Aga ¿Qué es ella es es a que iene?
A dania Ag a io le hace la ama… ( . 761-762).
UN VÍTOR POR LA FE DE ABRAHAM
73
Con iene sub aya los é minos con los que se compa a la belleza de
es a muje : belleza ‘di ina’, dice el Rey, y Aga la compa a con una ‘es-
ella’. En ambos casos la u ilización de es os dos é minos no es casual:
po pa e del pe sonaje del ey se es án adelan ando acon ecimien os
d amá icos pues odos los males que le aca ea on po oma la muje de
o o no pueden se nada más que un cas igo ‘di ino’, como así ue on.
Po pa e de Aga , mani ies a la iden i icación de Sa a con la Vi gen,
cuando aquella ‘es ella’ se de u o en el po al de Belén señalando el
u o de su ien e como el hijo de Dios. Así, Sa a, se mues a mad e
de odo el géne o humano po se la p e igu ación di ec a de la Vi gen.
En el D ama sac o dieciochesco se elimina oda e e encia al aspec o
ex e no de es a muje . La p ime a ocasión que se p esen a lo hace con
mo i o de habe se en e ado de que su esposo ha de ma cha a la gue a
pa a libe a a su sob ino, Lo , que ha sido hecho p isione o. P ecisa-
men e una de esas ‘pe secuciones’ po las que pasa de pun illas el ex o
ba oco y que en el del siglo x iii se á el ema de odo el p ime ac o.
Inme sa en lág imas y sollozos no puede a icula palab a, es ado en el
que la encuen a su hijo Isaac, que iene a consola la po impe a i o de
su pad e. ‘Llo ona’ pe o some ida a la olun ad di ina. Es a es la pob e
imagen que o ece es e d ama de Sa a, que ha de esigna se a una ex a-
ña olun ad que no compa e y con a la cual no puede lucha .
No es lo que nos o ece Messía de la Ce da. Él hace a anza la ac-
ción y con ello uel e a c ea una ensión d amá ica impo an e pa a
el desa ollo de su comedia. Me e ie o al momen o cuando Ab aham
uega a su muje que se haga pasa po su ‘he mana’ (Dic obsec o e quod
so o mea sis: «Mi he mana e has de llama / po que mi mue e es o -
zosa / si saben que e es mi esposa» [ . 763-765]). Recibido es e men-
saje en ‘apa e’ pues se encuen an an e la p esencia del Rey y oda su
co e, Sa a no puede nada más que esponde b e emen e, o eciéndole
anquilidad a su ma ido («Yo sab é disimula …» [ . 766]). Pe o en un
momen o de soledad, quedando el ma imonio en e a en e, Sa a, sin
pode con ene su i a, le dice a su esposo: «¡Mi a dónde me has aído! /
¿qué e pa ece, Ab aham?» ( . 863-864). O, más adelan e, «¡Yo desespe-
o!» ( . 906). Las quejas de Sa a no le se i án de mucho y la sumisión de
Ab aham a las ad e sidades, que se hacen pa en es, se e idencian: «E es,
aunque hones a, he mosa / y ey mi compe ido » ( . 881-882). Y es
el momen o donde se c ece la ‘muje ’ Sa a pa a asmi i a su esposo la
ue za necesa ia pa a no endi se:
PIEDAD BOLAÑOS DONOSO
80
Al au o no le gus a odea se de si uaciones emba azosas como le
esul aba el que Ab aham la oma a como una segunda esposa32 aun
sabiendo que el de echo caldeo pe mi ía que, si una esposa e a es é il,
e a líci o que el pad e de amilia concibiese un hijo con una escla a33: el
u o de esa unión ca nal e a conside ado a odos los e ec os como hijo
legí imo de la pa eja. Plan ea en onces Messía de la Ce da la ecepción
de la escla a jus o en los úl imos e sos de la I jo nada y, en los p ime os
de la II, Aga ya es la esposa de Ab aham, mos ándose i espe uosa con
su seño a po lo que el au o aho a á de alles escab osos y p esen a á la
acción con un sal o empo al. Los de alles de su mal compo amien o
son nume osos y no los conocemos solo po las palab as de la pe judi-
cada más di ec a —Sa a— sino po los miemb os de la casa, sus iguales,
que aho a ienen que se i la (Elieze y Lucino).
Son unos cuan os e sículos los que se han dedicado a es a muje en
la Biblia, pe o el au o d amá ico —con g an maes ía— consigue un
cuad o pe ec o de celos en e dos muje es, de ca ac e es en en ados,
de lo más he moso de la ob a. Si en la uen e bíblica no iene oz, en
nues a ob a in e iene con ca ác e y sabedo a de la alía del hijo que
había concebido:
Aga No es que si he di e ido
lo que solía eje ci a ,
me gua do pa a c ia
los hijos de mi ma ido;
si u ing a i ud se queja
32 En el con ex o de las sociedades nómadas el que el homb e u ie a a ias muje-
es no ue inusual ni poco ecuen e dando po sen ado que lo más impo an e e a que
el pa ia ca asegu a a el sus en o de odo el clan y no pusie a en pelig o su lide azgo, aun
a cos a de sac i ica un concep o: la idelidad ma imonial, cuya aplicación en es a época
es o almen e anac ónica, po no es a oda ía el ma imonio ni las elaciones sexuales
mínimamen e eglamen adas en cuan o a mecanismo de a iculación social mínimo. Lo
más impo an e e a sal a la ida, además de hace se muy ico. Pe o ambién es cie o
que no se puede desp ende ácilmen e el au o de su p o esión —sace do e— y de
sus con icciones eligiosas. Bien sabe que la ins i ución di ina del ma imonio es una
unión san a e indisoluble, como se puede lee en el Génesis, 2, 23-24; Génesis, 29, 14;
Ma eo, 19, 5-6.
33 Isaac puede deci se que ue la excepción a es a egla en los casos que concemos
en la Biblia: cuando casó con Rebeca, su p ime a esposa que ambién e a es é il, no
omó a ninguna ecla a pa a p oc ea . Pasados los años Isaac ogó a Yah eh y su muje
quedó emba azada dandoa luz mellizos: Esaú y Jacob.
UN VÍTOR POR LA FE DE ABRAHAM
81
po que es e descanso elijo,
más impo a c ia un hijo
que hila una madeja;
ú sí es abas obligada
a se i y obedece
po que impo a a la muje
o c ia o se c iada34 ( . 1351-1363).
Es cla a, di ec a pa a consegui sus obje i os y un an o despiada con
su in e locu o a: le da un golpe bajo en lo que más le duele, como es el
hecho de se es é il. La co igió Sa a en público pe o, sob e odo, son las
du as palab as de Ab aham las que más le hubie on de dole :
A que la si as e obligo:
si e, obedece con en a,
no e ap o eches an mal
del bien que e quise hace ,
que pude hace e muje
p opia, pe o no su igual ( . 1433-1438).
Du as palab as y du a eacción de la escla a: si lo que más amaba el
pa ia ca e a a su u u o hijo, ella es pa ida ia —dice—:
Quie o se le da a un oso
y no a an c uel ma ido;
yo me oy y a aquella al i a
dila que no se ape ciba [se lo dice a Elieze ]
con a mí de sin azones,
que en e ig es y leones
i i é po que ella i a ( . 1523-1529).
«Y ella huyó de su p esencia» (Génesis, 16, 6). E ec i amen e y se á
cuando el ángel la encuen e y le comunique que ha de ol e a casa de
su seño a, que end á un a ón al que pond á el nomb e de Ismael (que
en heb eo signi ica ‘Dios e ha escuchado’). Es e encuen o p oduce en
34 Es indudable que debemos en ende es e pa icipio como ‘se i ’ a u esposo. No
enemos más que eco da las cualidades que se desc iben en el ex o de los P o e bios
(31, 10-31) sob e las cualidades que ha de ene una muje con espec o a su esposo, pa a
da se cuen a de que es una au én ica ‘si ien a’.
PIEDAD BOLAÑOS DONOSO
82
nues o pe sonaje d amá ico un cambio adical: desde es e momen o
odo se á ag ado, obediencia y humildad:
Se é humilde desde ago a
pues ales nue as me dan.
Con en a uel o y con usa
de la sobe bia en que di ( . 1678-1681).
Su eencuen o con Sa a no puede se más ag adable pa a las dos:
Aga econoce que su seño a es una muje ‘san a’ a la que le debe «besa
los pies / como en e ec o u escla a» ( . 1831-1832). Y Sa a se so p en-
de de la humildad que de ocha. Tal es así que el p opio Ab aham queda
pasmado de es a es upenda elación.
Te mina la II jo nada y una ez más el paso del iempo se p esen a
en es os en eac os, azón po la que Aga ya ha enido el hijo y al inicio
de la III, se encuen a jugando con Isaac. Pe o el juego que le enseña
Ismael al niño no es el más adecuado a sus c eencias y con icciones.
Sa a lo e odo y así, en amilia y en p esencia de la p opia Aga , le pide
a su ma ido que:
Pues Aga con Ismael
ayan de casa, ella y él,
hijo y mad e, de ambos jun os;
es o impo a a nues o hono
y Dios en ello es se ido ( . 2533-2537).
Ni la uen e bíblica ni el Auc o del des ie o de Aga 35 (que se basa en
es e segundo des ie o) de la colección del Códice de Au os Vijos, es a pe-
ición de Sa a se hace en p esencia de la a ec ada. Es e hecho da ocasión
a in e enciones muy du as po pa e de Sa a; de so p esa, ebelión y
dolo po pa e de Ab aham; y de esignación po pa e de Aga :
Pues mi seño a es se ida
haz lo que se e encomienda
que aunque en la ida me o enda
puede que es suya mi ida ( . 2548-2552).
35 Hace unos años He menegildo (2009b) hizo un abajo monog á ico sob e
es e au o.
UN VÍTOR POR LA FE DE ABRAHAM
83
Mas sujé ome a su acue do
pues lo quie e mi o una;
que soy escla a, en e ec o,
y es ley lo que se me o dena ( . 2566-2569).
Es a esignación iene dada po el conocimien o que mues a sob e
su des ie o. Ya conoce que es una ‘o den’ del Todopode oso. Sabemos
que en la uen e bíblica se p oduce después, cuando Ab aham duda de
cumpli o no el deseo de su esposa. Pe o como en el ex o d amá ico es á
ausen e es a o den di ina asumiéndola, como he dicho, la p opia Sa a,
pues se adelan a la acción d amá ica con espec o a su uen e. Ex ensas
in e enciones de despedida de Aga e Ismael ienen luga , de ono me-
láncólico en an o que ecue da los pa abienes pe didos. Es muy p oba-
ble que los espec ado es empa iza an con Aga e Ismael cuando oye an
palab as salidas de la boca de un jo enci o deci a su mad e:
A os no os ha de al a
con qué sus en a la ida:
yo os gana é la comida
que bien la sab é gana ( . 2579-2582),
dejando —posiblemen e, sin que nos en a gue una p esunción men al
con empo ánea— a Sa a como muje cap ichosa e in ansigen e. La
imagen plás ica de es e acon ecimien o pudo ayuda a los espec ado es a
eco da como momen o sublime y de ensión d amá ica es a si uación.
El au o supo da le la al u a necesa ia empleando un ex o poé ico ico
en imágenes y un planc us casi in e minable pa a uno de los in e locu-
o es, an o que echa de su is a a su esposa, causan e de odo es e dolo :
Idos seño a de aquí
que os mi o con descon en o
po habe sido ins umen o
del dolo que is e en mí ( . 2684-2687).
El úl imo cuad o del que son p o agonis as Aga y su hijo lo si ua á
Messía de la Ce da jus o an es del acon ecimien o apo eósico del sa-
c i icio de Isaac. Es a magní ica posición es uc u al hace que la ob a
sea eco dada po su úl ima escena pe o no menos po la penúl ima. El
e so mayo (endecasílabo) y la oc a a eal como es o a elegida pa a
exp esa el es ado ísico y anímico en el que se encuen a Aga , hacen
PIEDAD BOLAÑOS DONOSO
84
de es e momen o uno de los más sublimes de la pieza d amá ica, quizás
como cla o posicionamien o del au o en a o de los mas débiles:
La espesa lengua al palada pegada
secó el alien o y casi ha pe dido
del emedio mil leguas apa ada;
mue o de sed, pelig o mal emido
¡ay, agua dulce! ¡ay, agua deseada!
Bien nunca has a es os iempos en endida
que na egó a la mue e a ela y emo.
¡Agua, Dios, agua!, que de sed me quemo
( . 2863-2870).
Esa mad e que mandó a su hijo a po agua y ya a al a de lucidez
men al, a pun o de des allece , c ee que no se la quie e o ece , p oduce
una angus ia i al a los espec ado es (ce cana al echazo de la ins uc-
ción eligiosa que se pe seguía). Pe o la ‘ e’ de Aga supo sal a la si-
uación. Dice: «Dios de Ab aham pode oso / en i espe o, en i con ío»
( . 2911-2912). Es lo su icien e pa a que b o e el agua y sacien la sed
mad e e hijo.
Te mina es e cuad o con un oque de ealismo que no podemos
ob ia . Ni los ‘seño es’ ni las ‘mad as as’ debían de ene buena ama en
la sociedad del siglo x ii: lo que les ha ocu ido, al in y al cabo, p oce-
de de un «c uel esposo, al in, seño » ( . 2949) dice Aga ; mien as que
Ismael le echa la culpa a su mad as a: «C uel seño a, al in, mad as a»
( . 2950).
En esumen, la d ama ización de la ida de Ab aham en manos de
Messía de la Ce da se ha ealizado bajo el p isma más con encional y
e angélico que podia da se en una men e como la suya: un homb e
que se di o ció36 sin apa en es azones (que po aho a sepamos) pa a, al
poco iempo, hace se sace do e. No solo po los conocimien os p opios
de su úl ima p o esión sino po su i me con encimien o de es a en
posesión de una jus a in e p e ación / comp ensión de la pe sonalidad
de es e p o e a. El deba e en e ‘ciencia’ mode na y e dad bíblica no se
hizo p esen e en es os p ime os años del siglo x ii, echa en la que se
edac ó la ob a de Messía. O a cosa muy dis in a es la in e p e ación
del mismo ema po los au o es dieciochis as: quedan lejos de los de a-
36 Se á in e esan e pode accede al expedien e de es a sepa ación que, po aho a,
no ha sido es udiado.
UN VÍTOR POR LA FE DE ABRAHAM
85
lles p eciosis as eligiosos pa a queda se en las anécdo as mas di undidas
del c is ianismo.
Bibliog a ía
Alama Lapa a, Mónica, «Muje , amilia y ma imonio en el an iguo Is ael
bíblico», en Ac as del p ime Semina io de Es udios sob e la muje en la An igüe-
dad (Valencia, 24-25 ab il 1997), coo d. Ca men Al a o Gine y Alejand o
Nogue a Bo el, Valencia, Sema, 1998, pp. 19-44.
Agudo y Valenzuela, Juan, Epí ome de las idas de los Pa ia cas, eyes y p o es as
del Tes amen o Viejo, Biblio eca Nacional de España, Ms. 9637, 435 ols.
Andioc, René y Mi eille Coulon, Ca ele a mad ileña del siglo
x iii
(1708-
1808), omos I y II, Anejos de C i icón, Toulouse, P esses Uni e si ai es du
Mi ail, 1996.
A ellano, Ignacio y Fine, Ru h (coo ds.), La Biblia en la li e a u a del Siglo de
O o, Mad id/F ank u am Main, Ibe oame icana/Ve ue , 2010.
Co a elo y Mo i, Emilio, Bibliog a ía de las con o e sias sob e la lici ud del ea o
en España, Mad id, Mad id, Es ablecimien o de la Re is a de A chi os, Biblio-
ecas y Museos, 1904.
Coude c, Ch is ophe, Galanes y damas en la Comedia Nue a. Una lec u a uncio-
nalis a del ea o español del Siglo de O o, Mad id/F ank u am Main, Ibe-
oame icana/ Ve ue , 2006.
Da boy, Geo ges y Roca y Co ne , Joaquín, Muge es de la Biblia, Mad id/
Ba celona, Llo ens He manos Edi o es, 1850, 2 omos.
Delumeau, Jean, El miedo en Occiden e (Siglos
xi
-
x iii
). Una ciudad si iada, e -
sión cas ellana de Mau o A miño, e isada po F ancisco Gu ié ez, Mad id,
Tau us, 1989.
Domínguez de Paz, Elisa M.ª, «El Ab aham cas ellano y blasón de los Guzmanes»,
en Ac as del Cua o Cong eso de la Asociación In e nacional Siglo de O o, ed.
Ma ía C uz Ga cía de En e ía y Alicia Co dón Mesa, al a ciudad, al a
edi o ial, 1996, pp. 553-562.
Domínguez Ma i o, F ancisco y Ma ínez Be bel, J. An onio (coo ds.), La
Biblia en el ea o español, Vigo, Academia del Hispanismo / Fundación San
Millán de la Cogolla, 2012.
Glase , Edwa , «El pa ia ca Jacob, aman e ejempla del ea o del Siglo de O o
español», Bulle in Hispanique, 58.1, 1956, pp. 5-22.
González Fe nández, Luis, «Tipología de pe sonajes “he mosos” en el Códice
de Au os Viejos», C i icón, 94-95, 2005, pp. 147-168.
He menegildo, Al edo, «Búsqueda de la e osimili ud escénica y ea o ca e-
quís ico: El auc o del des ie o de Aga », en En buena compañía. Es udios en hono
de Luciano Ga cía Lo enzo, ed. Joaquín Ál a ez Ba ien os e al., Mad id,
CSIC, 2009, pp. 355-364.
PIEDAD BOLAÑOS DONOSO
86
He menegildo, Al edo, «Tea alidad y na ación en el Códice de Au os Viejos»,
en Miscelanea Filológica dedicada a Albe o Po que a Mayo, coo d. Lola Gonzá-
lez Ma ínez, Lleida, Milenio, 2010, pp. 141-162.
He e a Na a o, Je ónimo, Ca álogo de Au o es ea ales del siglo
x iii
, Mad id,
Fundación Uni e si a ia Española, 1993.
Manescal, Hono e, Miscellanea de es a ados. De las apa iciones de los espí i s
el no, donde se a a como Dios habla à los homb es, y si las almas del Pu ga o io
bueluen: de An ich is o el segundo, y de Se mones p edicados en luga es señalados
el e ce o, con licencia y p i ilegio, en Ba celona, a cos a de Ge onymo Ge-
noues, me cade de lib os, año 1611 (Uni e sidad de G anada: A 3-372).
Pa is, Pa ice, El análisis de los espec áculos. Tea o, mimo, danza, cine, Ba celona,
Paidós, 2000.
Roca y Co ne , Joaquín, Muge es de la Biblia, omo I, Mad id/Ba celona, Llo-
ens He manos Edi o es, 1850.
Rod íguez, Te esa, «Celeb a el pasado a la luz del p esen e: el a amien o de la
his o ia bíblica en el ea o eligioso de Diego Sánchez de Badajoz (1554)»,
en Tiempo e his o ia en el ea o del Siglo de O o. Ac as selec as del XVI Cong eso
In e nacional (AITENSO), di . Isabelle Rouane y Philippe Meunie , Aix-en-
P o ence, P esses Uni e si ai es de P o ence, 2015, pp. 167-182.
Rod íguez Bal anás, En ique J., «Li e a u a y pa ali e a u a en el ea o de
Lope de Vega: hacia un nue o deslinde en la p oducción d amá ica del Fé-
nix», Re is a de Li e a u a, L, 1988, pp. 37-60.
Rouane Soupaul , Isabelle y Meunie , Philippe (di s.), Tiempo e his o ia en el ea-
o del Siglo de O o. Ac as selec as del XVI Cong eso In e nacional (AITENSO),
[Especialmen e: «Declinación ea al de la his o ia sag ada»], Aix-en-P o-
ence, P esses Uni e si ai es de P o ence, 2015.
Ruiz Ramón, F ancisco, His o ia del ea o español desde sus o ígenes a 1900, Ma-
d id, Cá ed a, 1983.
San José Le a, Ja ie , «F ay Luis de León: aducción, poesía y he menéu ica»,
Bulle in Hispanique, 105.1, 2003, pp. 51-97.
Vallada es Regue o, Au elio, «Pano ama de las comedias bíblicas en el Siglo
de O o», en La Biblia en el ea o español, coo d. F ancisco Domínguez Ma-
i o y J. An onio Ma ínez Be bel, Vigo, Academia del Hispanismo/Funda-
ción San Millán de la Cogolla, 2012, pp. 255-268.
Vega Ca pio, Lope de, A e nue o de hace comedias, ed. En ique Ga cía San o-
Tomás, Mad id, Cá ed a, 2006.
ESCENARIOS EN CONFLICTO
EN EL TEATRO BÍBLICO ÁUREO
Delia Ga ela Ga cía (ed.)
52
DELIA GAVELA GARCÍA (ED.)
ESCENARIOS EN CONFLICTO
EN EL TEATRO BÍBLICO ÁUREO
CON PRIVILEGIO . EN NEW YORK . IDEA . 2018
IGAS Ins i u e o Golden Age S udies / IDEA Ins i u o de Es udios Au isecula es
Es e olumen ecoge once abajos de in es igación elacionados con el con-
lic o como mo i o li e a io, pe o ambién como e lejo de una ealidad his ó-
ico-social compleja, la de la España del siglo XVII, que enía la eligión como
uno de sus p incipales ejes e eb ado es y el ea o como una de las o mas
de ocio más uni e sales y socialmen e in luyen es. Los au o es, odos ellos epu-
ados especialis as en el d ama áu eo (Ta iana Al a ado Teodo ika, Ma ía Rosa
Ál a ez Selle s, Piedad Bolaños Donoso, En ica Cancellie e, F ancisco Domín -
guez Ma i o, Al edo Rod íguez López-Vázquez y Ma cella T ambaioli), la his-
o ia de las eligiones (Ru h Fine y F ancisco Peña Fe nández), la li e a u a
esc i a en la ín (Te esa Jiménez Cal en e) o el ea o con empo áneo (Ma ía
Isabel Ma ínez López) se han ace cado a la uen e bíblica y sus p o agonis as
(Jael, Raquel, Ab aham, Jonás, e c.) pa a analiza su p esencia en la comedia
áu ea, en sus an eceden es y en sus secuelas pos e io es, a a és del análisis de
di e sas ob as y au o es, pa a pone de mani ies o las múl iples pe spec i as y
escena ios desde los que se puede abo da el con lic o bíblico.
Delia Ga ela Ga cía es P o eso a Ti ula de la Uni e sidad de La Rioja. Con
an e io idad ha impa ido clases en la UAM, en la Uni e sidad de Ca le on
(Canadá) y en la UIMP, y ha sido p o eso a isi an e en la Uni e sidad de
Roma-La Sapienza y en la Uni e sidad de Toulousse-Le Mi ail. Su campo de
in es igación se cen a en la li e a u a española y su didác ica, con especial
a ención al ea o del Siglo de O o. Fo ma pa e de a ios p oyec os de in es-
igación (La ob a d amá ica de Agus ín Mo e o y CONSOLIDER), en e los
que se cuen a BITAE (II): Nue os pa adigmas de in e p e acion ea al: espues-
as pa a una sociedad en con lic o (FFI2013-47806-R), que ha p opiciado la
publicación de es a monog a ía.
Colección Ba ihoja
Equipo de In es igación BITAE II
FFI2013-47806-R
Diseño IDEA 45 (Loas).qxp_Po ada Se ie CEI 25/1/18 9:48 Página 1