HABIS 44 (2013) 31-42 - © Uni e sidad de se illa - ISSN 0210-7694 31
CINISCA OLIMPIÓNICA, PARADIGMA
DE UNA NUEVA ESPARTA*
Césa Fo nis
Uni e sidad de Se illa
c o [email protected]
OLYMPIONIC CYNISCA, PARADIGM OF A NEW SPARTA
RESUMEN: En el p esen e abajo se es udia la i-
gu a de Cinisca en cuan o pa adigma de los alo es,
escasamen e licu gueos, que iun aban en la nue a
Espa a impe ial de comienzos del siglo IV a.C.
Hija y he mana de eyes, p opie a ia de un conspi-
cuo pa imonio pe sonal y do ada de un excepcional
ca ác e agonís ico, Cinisca ue la p ime a muje en
ence en los juegos olímpicos. Sus ic o ias en el
san ua io panhelénico y sus ecu sos p i ados le
si ie on de pla a o ma pa a eje ce p es igio e in-
luencia en una sociedad que la con i ió en he oína
y en modelo pa a las jó enes espa ia as.
PALABRAS CLAVE: Cinisca, sociedad espa -
ana, géne o, juegos olímpicos, iqueza.
ABSTRACT: In his pape we analyze Cynisca
as a pa adigm o he alues, sca cely Lycu gan,
ha iumphed in he new impe ial Spa a o he
ea ly ou h cen u y BC. Daugh e and sis e o
kings, owne o a conspicuous pe sonal pa i-
mony and p o ided wi h an excep ionally agonis-
ic cha ac e , Cynisca was he i s woman o win
a he Olympics. He ic o ies in he panhellenic
sanc ua y and he p i a e esou ces we e used
as a pla o m o p es ige and in luence in a so-
cie y ha u ned he in o a he oine and a model
o young Spa an gi ls.
KEY WORDS: Cynisca, Spa an socie y, gende ,
Olympics, weal h.
RECIBIDO: 12.02.2013. ACEPTADO: 19.06.2013
De en e la no muy la ga nómina de muje es espa anas conocidas, quizá sean
Go go y Cinisca las que mejo ilus an y enca nan la imb icación en e au o i-
dad y géne o, po lo menos en época clásica 1. Dos muje es que, pese a compa i
* Es e a ículo es u o del p oyec o de in es igación HAR2010-15756, del Minis e io de Econo-
mía y Compe i i idad.
1 Sob e la muje espa ia a en gene al: Red ield 1977/8; Ca ledge 1981; Mossé 1983: 80-88; B ad-
o d 1986; Kuns le 1983 y 1986; De enho e 1993; Zweig 1993; Fan ham e alii 1995; Duca 1998 y 1999;
Powell 1999; Millende 1999; Thommen 1999; Pome oy 2002; Figuei a 2010.
32 HABIS 44 (2013) 31-42 - © Uni e sidad de se illa - ISSN 0210-7694
CÉSAR FORNIS
un linaje eal y, consecuen emen e, pe enece a una eli e espa ia a con acceso a
impo an es ecu sos, e an bien dis in as, y no solo po que se ean sepa adas en
el iempo po casi un siglo de i ales ans o maciones en la sociedad espa ia a.
Si Go go ue, en palab as de Annalisa Pa adiso, “la es al de la Eunomía licu -
guea” 2, se pod ía deci que Cinisca ep esen aba los dos alo es que p e alecían
en la nue a Espa a impe ial de Lisand o y Agesilao II: el indi idualismo y la i-
queza; si a Go go se llega a a és de la mode ación y la sabidu ía p ác ica, a cai-
zan e y concisa que emana de los pasajes he odo eos y de los seis apo egmas que
le a ibuye Plu a co, la senda pa a in en a conoce , po lo menos some amen e,
a Cinisca, iene en cambio azada en g an medida po la monumen alidad (ma-
e ial) de su legado.
En e ec o, como e emos, Cinisca empleó de mane a bien dis in a el pode
y el pa imonio que enía a su disposición, de los que se alió pa a lle a a cabo
hazañas pe sonales, en e la que des acó sin duda su ic o ia en el τέθριππον, la
ca e a de ca os de cua o caballos de los juegos olímpicos de 396, la p ime a
log ada po una muje en G ecia, incluso sin pisa la ie a sag ada de Olimpia,
pues como es sabido las muje es enían e ada la en ada al san ua io panhelé-
nico (Paus. 5.6.7). Cua o años después, en la Olimpíada 97, Cinisca epe i ía su
ges a 3. Ella había iun ado en un escena io exclusi amen e masculino, ab iendo
el camino pa a que después o as muje es, especialmen e lacedemonias, iun a-
an ambién en Olimpia, aunque ninguna, al deci de Pausanias (3.8.1), se dis in-
guió an o como ella 4. Tales ic o ias e elan que, además de pudien e, Cinisca
ue una muje do ada de un ca ác e excepcionalmen e agonís ico, compe i i o, y
que la mo ía la ambición de ealiza g andes emp esas. Po el con a io, ninguna
máxima lacónica se p ese a de ella, ningún consejo sagaz, inapelable, digno de
se eco dado po la adición, lo que no impidió que deja a una imp on a inde-
leble en la sociedad espa ia a con empo ánea y u u a, que hizo de ella una he-
oína y le indió cul o como al (Paus. 3.15.1).
No es mucho lo que sabemos sob e Cinisca. Espa ia a de noble cuna, nacida
en el seno de la casa eal eu ipón ida y, po an o, de es i pe he aclida, e a hija
del ey A quidamo II y he mana de o os dos dia cas más, Agis II y Agesilao II
(X. Ages. 9.6; Paus. 3.8.1). Desconocemos la echa de nacimien o o de mue e 5.
2 Pa adiso 1993: 111.
3 Pausanias (6.1.6) habla simplemen e de “ ic o ias” y la his o iog a ía mode na desde Mo e i 1953:
nº 17 (pp. 41-44) ha asumido que és as se p oduje on en dos ciclos olímpicos, dado que la p incesa es-
pa ia a se hace ep esen a ( id. in a) con su onco de cua o caballos, pese a lo cual, en un exceso de
p udencia, Pe y 2007: 81 con n. 2 no desca a que se hubie an p oducido en un solo ciclo (en al caso,
ob iamen e, Cinisca ambién se hab ía impues o en la syno ís o ca e a de ca os de dos caballos, aun-
que el Pe iege a p obablemen e lo hubie a señalado).
4 Como es sabido, la muje espa ia a p ac icaba con asiduidad di e en es modalidades depo i as
( éase .g . A igoni 1985: 65-95; Ga cía Rome o 2008, con bibliog a ía ac ualizada).
5 Se iende a pensa que no debía de lle a se mucho con Agesilao, de modo que en 396 y 392, echa
de sus ic o ias, end ía cua en a y an os años.
HABIS 44 (2013) 31-42 - © Uni e sidad de se illa - ISSN 0210-7694 33
CINISCA OLIMPIÓNICA, PARADIGMA DE UNA NUEVA ESPARTA
Igno amos igualmen e si con ajo ma imonio y llegó a o ma una amilia. Del
da o p opo cionado po He ódo o (6.71.1) ace ca de que su abuelo Zeuxidipo e a
llamado Cinisco, se ha in e ido que Κυνίσκα pod ía habe sido un apodo, que
signi ica ía “cacho o”, “pequeño sabueso” 6; no iene que se así, sin emba go,
habida cuen a que la mayo ía de los nomb es g iegos son pa lan es y que es e an-
opónimo, no demasiado común, se epi e en es e pe íodo, cuando menos, en un
ha mos a que si ió en el Que soneso en el año 400 –se ha a en u ado que quizá
pudie a a a se de un sob ino de Agesilao II– y en dos miemb os, pad e e hijo, de
una amilia a is oc á ica de Man inea elacionada con Agesilao p obablemen e a
a és de ínculos de xenía 7. De cualquie modo, no deja de se signi ica i o que
el nomb e e oque el uni e so cinegé ico p opio de las clases acomodadas hele-
nas, que eían en la caza un pe ec o en enamien o pa a la gue a.
Lo que sí sabemos es que pone un ἅρμα, un ca o con i o de caballos, en
la a ena de Olimpia e a en sí mismo una demos ación de iqueza pe sonal 8. Y
hace que gana a, lo e a mucho más. Los casos de Alcibíades o los i anos de Si-
cilia son en es e sen ido pa adigmá icos. Se necesi an, en e o as cosas, ex ensas
p opiedades con pas os pa a la c ía de caballos, es ablos, pe sonal especializado
(c iado es, en enado es, au iga, e e ina io, a esanos pa a la cons ucción,
man enimien o y epa ación del ca o, e c.), además de los gas os consus anciales
a los desplazamien os pa a acudi a las compe iciones, en ocasiones lejanas 9. La
hippo ophía, la c ía de caballos, es una a ición ca a y g a osa pe se – ecué dese
po ejemplo que en Las nubes, de A is ó anes, el pe sonaje de Es epsíades se e
a uinado po la a ición a la hípica de su hijo Fidípides–, pe o lo es aún mucho
más si es á p esidida po la compe i i idad, po la adquisición y mejo a de una
cuad a excelen e des inada a con ende en unos juegos panhelénicos. Pausanias
(3.8.1) iden i ica a Cinisca como la p ime a muje en posee una cuad a de caba-
llos de ca e as. En consecuencia, las ic o ias de Cinisca ponían de mani ies o
an e la Hélade no solo la libe ad e independencia de la muje espa ana pa a
oma pa e en un ce amen panhelénico, sino ambién su g an pode económico.
¿Cuál es la uen e de al iqueza p i ada? Como po un lado pa ece di ícil
que pueda p o eni de una do e y, po o o, como desde luego Cinisca, con dos
he manos i os, no e a una pa oûchos, la espues a p obablemen e se encuen e
en el peculia sis ema he edi a io espa ano, que, según ha demos ado S ephen
Hodkinson, pe mi ía que las hijas he eda an una pa e del pa imonio de sus pa-
d es, incluso habiendo he manos a ones; en i ud de al sis ema, denominado
“uni e sal emenino”, las p opiedades se epa ían en e odos los hijos, inclui-
das las muje es, quienes ecibi ían ap oximadamen e la mi ad de ie a que su(s)
6 Pome oy 2002: 21.
7 Tuplin 1977, con las e e encias. Hay algún ejemplo de es e nomb e en Epi o e Ili ia (c . F ase ,
Ma hews 1997: s.u. Κυνίσκος).
8 Da ies 1971: xx -xx i n. 7.
9 Hodkinson 2000: 314-316.
34 HABIS 44 (2013) 31-42 - © Uni e sidad de se illa - ISSN 0210-7694
CÉSAR FORNIS
he mano(s), sin que exis a po an o un de echo de p imogeni u a 10. Al mismo
iempo, exis ía en Espa a una e iden e endencia a la endogamia y a la polian-
d ia como ías pa a e i a en lo posible que ese pa imonio salie a del cí culo
amilia , lo que, aplicado a los miemb os de las dinas ías eales, a o eció la acu-
mulación de g andes pa imonios en manos de los mismos. De es a o ma, en-
d íamos que Cinisca hab ía ecibido una pa e impo an e del sin duda conspicuo
pa imonio del ey A quidamo II 11.
Po o o lado, Espa a enía epu ación en la hippo ophía, adicional ac i i-
dad de cuño a is oc á ico. Pausanias (6.2.1-2) enume a a ios encedo es y des-
c ibe a los espa anos como los más in e esados de odos los g iegos en la c ía de
caballos desde las gue as médicas. Cabe eco da ambién que el diálogo Alci-
bíades I, a ibuido a Pla ón, si úa a los caballos de las llanu as mesenias en e las
posesiones que hacen de los espa anos los más icos de los g iegos (122d), pa a
enseguida señala a los eyes como los más icos en e odos (123a). Aunque no
hay memo ia de encedo es espa ia as en las p uebas hípicas de Olimpia du an e
la siguien e gene ación a la gue a con a el medo, en el pe íodo que a desde 448
a 388 los espa ia as dominan espec acula men e la ca e a de ἅρματα de cua o
caballos, donde ocho pe sonas di e en es ob ienen diez ic o ias 12. El encedo
e a conside ado un elegido y un p o egido de los dioses, imbuido de chá isma.
Sin la misma esonancia in e nacional, compe iciones hípicas celeb adas en ies-
as locales acogidas po san ua ios lacedemonios son igualmen e es igos de las
ic o ias po pa e de algunos espa ia as que dejaban cons ancia pública de las
mismas, como hicie on Damonón y su hijo Enimac á idas, cuya es ela de má -
mol, co onada po el elie e de una cuad iga en ca e a, se le an aba en el san-
ua io de la di inidad políada, A enea, en la ac ópolis espa ana; más allá del
ele ado núme o de iun os egis ados, ob enidos con caballos nacidos en su
p opia cuad a (ἐκ τᾶν αὐτῶ ἵππον) y alimen ados en su p opiedad, el epíg a e,
que da a p obablemen e de p incipios del siglo IV, p oclama que ambos conduje-
on pe sonalmen e los ca os (αὐτος ἀνιοχίων), sin ecu i , como e a habi ual, al
au iga, lo que es p ueba adicional de a e é an o po des eza como po alo en
la asunción de los iesgos inhe en es a la ca e a 13.
En el génos de Cinisca enemos a ios pa ien es emeninos cuyos nomb es e-
mi en a la c ía de caballos 14. De hecho, según Jeno on e (Ages. 9.6), hab ía sido su
10 Hodkinson 2000: 65-112.
11 Hodkinson 2000: 102-103, pa a quien Cinisca he eda ía 1/5 del pa imonio de su pad e.
12 Hodkinson 2000: 308-309, con abla XII. De S e. C oix 1972: 354-355 a anca desde el año 548
pa a ecoge , has a 368, 13 o 14 encedo es en un o al de 17 o 18 ca e as de ca os (una ic o ia es du-
dosa). C . ambién Na issi 1991: 165-167.
13 IG V 1.213; Mo e i 1953: nº 16 (pp. 36-40). Un ecien e y igu oso análisis del ex o de la es ela
de Damonón, con la p e ensión de es ablece “un modelo del uncionamien o de la dimensión é nico-la-
cedemonia de la eligión en Laconia”, en Na issi e.p., que ecoge oda la bibliog a ía an e io y discu e
la c onología.
14 De allados en Pome oy 2002: 21.
HABIS 44 (2013) 31-42 - © Uni e sidad de se illa - ISSN 0210-7694 35
CINISCA OLIMPIÓNICA, PARADIGMA DE UNA NUEVA ESPARTA
he mano Agesilao quien la pe suadió pa a que c ia a caballos de ca e as, aunque
el his o iado a eniense, panegi is a de un ey que e a su pa ono y bene ac o , le
a ibuye una inalidad más aco de con los p incipios licu gueos: el iun o de Ci-
nisca se ía una o ma de demos a que la ic o ia en es e ipo de p ueba no e a
signo de i ud a onil (οὐκ ἀνδραγαθίας), sino de iqueza (ἀλλὰ πλούτου). Jeno-
on e (ibid.) asegu a que Agesilao p e e ía que o o ipo de caballos “ado na an
su p opiedad», los caballos de gue a, una posesión y una ac i idad “dignas de un
homb e”. En el o o bíos de Agesilao, no menos encomiás ico, Plu a co epi e casi
palab a po palab a el pasaje jeno ón ico, solo que cambia and aga hía po a e é,
é mino más gene al que e i a la componen e de masculinidad que conlle a el an-
e io (20.1); aho a bien, añade algo que silencia Jeno on e: algunos ciudadanos
se enían en al a es ima y se eno gullecían de los caballos de ca e as que c iaban
(ἅρματροφία), lo que según el políg a o de Que onea desag adaba al dia ca. Los
es imonios de Jeno on e y Plu a co con as an abie amen e con el de Pausanias,
quien no hace mención de Agesilao y a ibuye a Cinisca un in e és desmedido po
iun a en Olimpia (3.8.1).
El comen a io de Jeno on e a la escasa and aga hía de ence en las ca e as
de ca os descansa sob e la idea, exp esada en el siguien e pá a o del Agesilao
(9.7) y, po boca de Simónides, en el Hie ón (11.5), de que no hay mé i o o dis-
inción alguno en ene iqueza y emplea la pa a es os menes e es an pe sonales
y que si en de an poco al Es ado. Aho a bien, la glosa ha dado pie a que algunos
au o es eliminen odo ipo de inicia i a, mé i o e in luencia a Cinisca pa a con-
e i la en una especie de ma ione a de Agesilao, al que p esen an ya sea a en o a
u iliza el caudal de ama emanado de la ic o ia de su he mana en a as de su p o-
paganda panhelénica 15, ya obsesionado con bo a el ecue do del p esun o a ai e
en e Alcibíades y Timea, acon ecido dos décadas an es, pa a así “la a el hono
de la amilia eu ipón ida” 16, ya empeñado en a e gonza a los eleos demos án-
doles que el dine o no comp a una ic o ia olímpica, no impo a si en es a esis
el legí imo iun o de Cinisca se e mezclado –y con undido– con escándalos de
ampas y sobo nos en los que se ie on in oluc ados di e sos a le as en las Olim-
píadas de comienzos del siglo IV 17. Son, po lo demás, eacciones a o a enden-
cia, ep esen ada úl imamen e po Pome oy, que e en Cinisca una muje díscola
y desa ian e hacia el pode casi omnímodo de su he mano Agesilao 18, y que pasan
15 Ca ledge 1987: 150; Shipley 1997: 247-248.
16 Kyle 2003. Bajo es a luz, la a i mación de Cinisca de se “la p ime a muje de oda G ecia” en-
d ía a pa odia la oda compues a po Eu ípides a mayo glo ia de Alcibíades as el insul an e iun o de
sus ca os en los juegos olímpicos de 416, que “ningún o o g iego” había ob enido. Tales elucub aciones
ca ecen del debido apoyo en las uen es.
17 Pe y 2007, que se basa an solo en cie a simili ud en e el lenguaje u ilizado po Jeno on e y Plu-
a co en los pasajes ci ados sup a a p opósi o de Cinisca con el de las insc ipciones de los Zanes, es a uas
de b once e igidas como expiación de su culpa po seis a le as acusados en los juegos de 388 de in en a
sobo na a sus compe ido es, según cuen a Pausanias (5.21.2-4).
18 Pome oy 2002: 76.
36 HABIS 44 (2013) 31-42 - © Uni e sidad de se illa - ISSN 0210-7694
CÉSAR FORNIS
po al o el que, po más que supongan una exposición de iqueza, las p uebas hí-
picas, en an o ac i idades agonís icas, se undamen an en la philo imía, uno de
los alo es p ís inos y más espe ados en la sociedad espa ia a.
Así pues, los da os pa ecen con i ma la inclinación de los espa anos más
acomodados a busca de es a o ma, con el iun o en es e ipo de compe iciones,
la p ominencia a los ojos de sus conciudadanos y de los demás g iegos median e
un despliegue de boa o y de iqueza que, de o o modo, se les nega ía en la pe-
culia sociedad lacedemonia; en su pa ia, e ec i amen e, la ideología comuni a-
ia a opaba es icciones es a ales a la exhibición y el uso de iqueza p i ada, ya
ue a en la ida co idiana o en las p ác icas une a ias 19. Las p uebas hípicas, en
cambio, son ac i idades agonís icas que si en de escapa a e, a la ez, a iqueza
y a i ud 20. Si Agesilao p e endió en algún momen o mos a a sus súbdi os que
no hay i ud en ence en las ca e as de ca os –cosa que no c eemos–, no u o
demasiada sue e, ya que en el A quidamo, discu so pues o en boca de su hijo A -
quidamo III, Isóc a es se hace eco de la a ición de los espa ia as po “alimen a
oncos de o aces caballos” (55), y eso que se encon aban en un momen o c í-
ico en el que la pé dida de la é il Mesenia les había dejado, según el ey, en la
necesidad de busca el sus en o co idiano.
Cinisca no ue, po consiguien e, una muje adelan ada a su iempo, sino una
muje de su iempo. Y la Espa a de su iempo e a bien di e en e a la Espa a de
Go go. La gue a del Peloponeso había acele ado, que no o iginado, los cambios
en una sociedad espa ia a que sin emba go nunca es u o pe i icada, como se
empeña en mos a la adición an igua. El some imien o de A enas, de la que he-
eda un ico impe io ul ama ino que g a i a en e el Egeo y Asia Meno , acabó
po ence la esis encia de las acciones y co ien es de opinión más cen ípe-
as y, con ella, de los úl imos anclajes de Espa a con la edad de o o licu guea. Se
amplia on en onces las di e encias socioeconómicas en unos hómoioi que nunca
ue on ales: mien as unos pocos, adeando los p ecep os del mí ico legislado ,
acumulaban pa imonio y pode , o os enían di icul ades pa a con ibui dia ia-
men e con los alimen os a las sysssi íai y, aquellos que no cumplían, pe dían la
ciudadanía y pasaban a la ca ego ía de hypomeíones. El es imonio de A is ó eles
(Pol. 1270a15-22, 1307a26-36) es su icien emen e con unden e a es e espec o.
En el ma co de es as ans o maciones la ic o ia en la ca e a de ca os de unos
juegos panhelénicos podía sa is ace el anhelo de glo ia, de econocimien o y de
p es igio de los espa ia as más icos, que des inaban pa e de sus as os ecu sos
a la c ía de caballos de compe ición como mecanismo pa a o alece su posición
de ele ancia den o y ue a del es ado lacedemonio, no solo de o ma simbólica,
sino ambién ma e ial, dado que se ía de pla a o ma pa a el acceso a al os pues-
os polí icos, diplomá icos y mili a es. Po la misma época, a caballo en e los
19 Véanse los capí ulos 7 y 8 de Hodkinson 2000 (pp. 209-270), que ecoge y examina odas las uen es.
20 Na issi 1991: 171.
HABIS 44 (2013) 31-42 - © Uni e sidad de se illa - ISSN 0210-7694 37
CINISCA OLIMPIÓNICA, PARADIGMA DE UNA NUEVA ESPARTA
siglos V y IV enemos documen ados di e sos g upos sociales de es a u o am-
biguo que se mue en en los aledaños de la ciudadanía, pe o sin pa icipa de la
misma, en una si uación de dependencia. Es en es os momen os ambién cuando
a lo an el pa onazgo y el clien elismo, an es ale a gados, de cuya u ilización dio
pe ec a mues a el ey Agesilao 21. No es so p enden e que los an iguos, igual que
el o áculo dél ico, a ibuye an a la co upción y a la a a icia la uina de Espa a 22.
El empob ecimien o de los ciudadanos y un es ue zo bélico con inuado – que
sob epasa con mucho las posibilidades de un cue po cí ico exiguo– agudiza on
la endémica oligan h opía espa ia a. En es e con ex o, con un cue po cí ico de
apenas se ecien os ciudadanos, a mediados del siglo IV A is ó eles c i ica el ex-
cesi o pode económico que los espa anos han concedido a sus muje es, posee-
do as de dos quin as pa es de la ie a (Pol. 1269b12-1270a34, que incluye el
é mino γυναικοκρατία). Algunas de ellas, bene iciándose de he encias y do es,
cie amen e habían log ado concen a un g an pa imonio. La escasez de ciuda-
danos, unida a un sis ema de he encia uni e sal emenino, acili a on que las mu-
je es alcanza an desde inales del siglo V una indudable posición de p i ilegio en
la ges ión económica pública y p i ada de la sociedad lacedemonia, una in luen-
cia económica de la que de i ó, na u almen e, una in luencia social y, has a cie o
pun o, polí ica 23. El p oceso con inua ía impa able y el pun o culminan e llega ía,
si c eemos a Plu a co, con el papel de e minan e que a mediados del siglo III
desempeñan Agesís a a, A quidamia y C a esiclea, la i undis as con una o una
supe io a la de cualquie ciudadano espa ano con empo áneo, en los in en os de
e o ma de los eyes Agis IV y Cleómenes III (Agis 4.1; 7; Cleom. 6.2; 7.1) 24.
És e es el con ex o polí ico, social y económico de la Espa a que io ence
a Cinisca en Olimpia. Aho a bien, la glo ia panhelénica log ada en los juegos ne-
cesi a de los sopo es o canales pa a pe pe ua la y hace la impe ecede a, que a-
dicionalmen e son el monumen o y el poema de la ic o ia. Pausanias (6.1.6) nos
cuen a que el g an escul o Apeles (o Apeleas) de Méga a ue el au o de un g upo
escul ó ico en b once e igido en el Al is de Olimpia, el luga nuclea de ac i idad
cul ual en el san ua io, jus o a la de echa del emplo de He a, que ep esen aba el
ca o, los caballos y el au iga con los que Cinisca había encido. Al lado del con-
jun o, Apeles hizo una es a ua en b once de la olimpiónica 25. El Pe iege a añade
que había ambién epig ámma a g abados en la es a ua de Cinisca, ob iamen e
21 Ca ledge 1987: 139-159; Fo nis e.p.
22 A is . . 544; D.S. 7.12.8; Cic. O . 2.77.
23 De enho e 1993 ha en a izado es e úl imo pun o, el de la “pa icipación” polí ica. Recien emen e
Thomas Figuei a (2010) ha pos ulado, sin emba go, que es a ginecoc acia de la que habla A is ó eles se
mani es a ía an e odo en la in luencia y supe isión que eje ce la muje espa ana sob e la educación y la
conduc a masculinas.
24 Sob e la ep esen ación d ama izada de la muje espa ana po Plu a co –y po su uen e, Fila co–,
éase Powell 1999.
25 Según Plinio (H.N. 34.86), Apeles pa ece habe se especializado en ep esen a muje es o e en-
es (ado an es eminas), con lo que se ha pensado que ambién Cinisca pod ía habe es ado en ac i ud de
38 HABIS 44 (2013) 31-42 - © Uni e sidad de se illa - ISSN 0210-7694
CÉSAR FORNIS
can ando sus hazañas al obje o de inmo aliza el nomb e de la encedo a, ex-
emo és e que ino a con i ma se cuando se halló en Olimpia la basa de dicha es-
a ua, en má mol blanco y con la huella de unos pies en su pa e supe io , en la
cual apa ecía insc i o un epig ama que, aunque dañado, ha podido se es au ado
g acias a que ue incluido en la An ología Pala ina. En el epíg a e, es la p opia Ci-
nisca quien p oclama, o gullosa, a oda la ecúmene:
Σπάρτας μὲν [Βασιλῆες ἐμοὶ] πατέρες καὶ ἀδελφοί ·
[ἅρματι δ´ ὠκυπόδων ἵππων] νικῶσα Κυνίσκα
εἰκόνα τάνδ´ ἔ[στασα ·] μόναν δ᾿ἐμέ φαμὶ γυναικῶν
῾Ελλάδος ἐκ πάσας τό[ν]δε λαβεῖν στέφανον.
Mis pad es y he manos ue on eyes de Espa a.
Yo, Cinisca, encedo a con un ca o de eloces co celes,
e ijo es a es a ua. Y a i mo que, de odas las muje es de G ecia,
soy la única en habe ganado es a co ona 26.
El poema combina, po un lado, la exal ación de linaje y de géne o y, po
o o, no encaja bien ni con la adicional ideología cí ica impe an e en Espa a
ni con la opinión supues amen e mani es ada po el homb e ue e del momen o,
el ey Agesilao. Pausanias a i ma desconoce la au o ía del epig ama, esc i o en
dialec o laconio de la p ime a mi ad del siglo IV y en un es ilo no demasiado li-
e a io 27. Los lacedemonios no solían en e dad conmemo a ningún hecho de
semejan e mane a, con una composición poé ica; el único p eceden e, nos dice el
Pe iege a, lo cons i uía el epig ama compues o po Simónides en hono de Pau-
sanias, encedo en Pla ea, e insc i o en el ípode dedicado en Del os (3.8.2) 28.
Es o nos da idea de la impo ancia que Cinisca concedía a la emp esa log ada y,
al iempo, de la magni ud del econocimien o que espe aba le ue a ibu ado.
El espléndido monumen o a la ic o ia de Cinisca sob esalía po encima del
de cualquie o o espa ia a iun ado en una compe ición ecues e. Po que, en
con as e con la ausencia de epinicios o de o o ipo de canciones conmemo a i-
as de iun o, los espa ia as sí enían e igiendo monumen os a su ic o ia en
la ca e a de ca os desde po lo menos mediados del siglo VI, monumen os que
un siglo después, desde la década de 440, comienzan a hace se más pe sonali-
zados con la inclusión de una es a ua del encedo . E an, con odo, monumen os
da g acias a los dioses; sin emba go, la o ien ación de la aza dejada po los pies de la desapa ecida i-
gu a de Cinisca indica que és a mi aba al g upo in eg ado po el ca o, el i o de caballos y el au iga.
26 An h. Pal. 13.16; IG V 1.1564a; Cu ius, Adle 1896: nº 160; Mo e i 1953: nº 17 (pp. 41-44) y 1957:
nos 373, 381 (pp. 114-115); Ebe 1972: nº 33 (pp. 110-113).
27 No malmen e la composición e a po enca go, pe o no puede desca a se del odo que ue a com-
pues o po la p opia p incesa espa ana ( eco demos que Espa a ue ambién singula en da al mundo
g iego poe isas de enomb e como Megalós a a [A h. 13.600F] y Cli ágo a [A . Lys. 1237]).
28 Cie amen e la sociedad espa ana no a o ecía ni la celeb ación ni el can o de glo i icación
indi idual.
HABIS 44 (2013) 31-42 - © Uni e sidad de se illa - ISSN 0210-7694 39
CINISCA OLIMPIÓNICA, PARADIGMA DE UNA NUEVA ESPARTA
sencillos, modes os, que no admi en pa angón con el le an ado po Cinisca, que
sumaba un o al de sie e igu as de b once, con un cos e ap oximado de unos es
alen os 29.
Pe o es que, además, no ue és a la única celeb ación de Cinisca en el san ua-
io sag ado. En o o pasaje (5.12.5) Pausanias explica que, nada menos que en el
p onaos del emplo de Zeus, la p incesa espa ia a dedicó un g upo de caballos,
en es a ocasión de amaño in e io al na u al. En dicho luga las exca aciones
alemanas pusie on al descubie o una basa ma mó ea en la que, po su ca a más
co a y e ical, co e la insc ipción ᾿Απε]λλέας Καλλικλέους [ἐποί]ησε (“[Ape]
leas, hijo de Calicles, [lo] hizo”) 30, con el ipo de le a p opia de comienzos del
siglo IV y que pa ece hab ía que iden i ica con el pedes al del monumen o o en-
dado po Cinisca.
También se han p ese ado dedicaciones de Cinisca en Espa a. Su nom-
b e ha sido econs uido en un capi el y un ábaco dó ico o endados a la homé-
ica Helena en el Meneleo de Espa a y que segu amen e se ían de sopo e pa a
el ex o o (IG V 1.235); las exca aciones conducidas po la Escuela B i ánica a
comienzos del siglo pasado saca on a la luz en es e san ua io nume osas igu i-
llas emeninas a caballo en e aco a que p esuponen algún ipo de compe ición
o celeb ación hípica i ual en hono de la he oína, as la cual la encedo a posi-
blemen e dedica ía la o enda 31. Las le as KYN apa ecen en o o agmen o de
má mol con una e e encia al Amicleo, el san ua io de Apolo Jacin io en Amiclas
(IG V 1.1567), en cuyas ies as, las Jacin ias, según cuen a A eneo (4.139 , basado
en Políc a es), las doncellas espa ia as des ilaban subidas unas en ca e as de
juncos y o as en ca os engalanados 32. Cabe supone que Cinisca ealiza ía mu-
chas o as o endas en san ua ios, locales o no, de las que no enemos cons an-
cia, en una p ueba más de la disponibilidad de cuan iosos ecu sos económicos.
Del p es igio, au o idad e in luencia alcanzados en Espa a po Cinisca dice
mucho que, a su mue e, ecibie a cul o he oico y se le le an a a un san ua io:
Pausanias (3.15.1) a i ma habe is o su he ôon en el cen o de Espa a, en Pla a-
nis as, el gimnasio en el que enían luga los comba es i uales en e los e ebos,
jun o al d ómos en el que co ían los jó enes de ambos sexos, no lejos del san ua-
io de Helena y de la umba de Alcmán. El Agesilao de Jeno on e, como el p o-
pio his o iado , se hab ía sen ido decepcionado al comp oba que se endía cul o
al ploû os y no a la a e é. Si dejamos al ma gen la igu a homé ica y, de ahí, le-
genda ia de Helena, obje o de cul o jun o a su esposo Menelao en el llamado
29 Hodkinson 2000: 320-322, con abla 13. Ca ece de cualquie sus en o en las uen es la hipó e-
sis de Pe y 2007: 87 según la cual Agesilao hab ía cos eado la es a ua de Cinisca “con ines sa cás icos
más que celeb a o ios”, como un medio de a e gonza a los eleos, adminis ado es del san ua io, as el
escándalo p o agonizado po León de Amb acia y Eupólemo de Elis en los juegos de 392 (Paus. 6.3.7).
30 Cu ius, Adle 1896: nº 634.
31 A igoni 1985: 93, con n. 146.
32 A igoni 1985: 94, con n. 149, que ecoge las dis in as in e p e aciones del pasaje.