Influencia helénica y vida ciudadana en el reino del Ponto: la difícil búsqueda de una identidad
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Influencia helénica y vida ciudadana en el reino del Ponto: la difícil búsqueda de una identidad Luis Ballesteros Pastor Universidad de Sevilla La historia del reino del Ponto constituye un ejemplo de convivencia entre la civtlización helénica y un mundo bárbaro. Esta región, situada entre Paflagonia y la Capadocia Póntica, que separaba el río Halis,t había sido durante siglos para los griegos un país remoto y mal conocido. En sus cercanías estaba la puerta del Hades y el país de las amazonas. Incluso el mítico reino de Eetes se habría extendido hasta el Halis, haciendo a los Mitridátidas herederos del cetro del padre de Medea.2 Heracles, héroe civilizador, habría visitado aquellas costas, luchando contra pueblos belicosos que habitaban a orillas del Euxino.3 Pero este pasado mítico, que en parte justificaba la presencia de colonias griegas en la costa, no impidió que tanto capadocios como paflagonios tuvieran entre los griegos reputación de rudos.a Al igual que ocurriera con los carios, los I Esta precisión aparece sólo en D.S. 29.111.4, y de forma muy vaga en Sfr. 12.3.25. Ohos autores tendieron a identificar "Reino del Ponto" y "Capadocia Póntica": Plb. 5.43.1; 11.8.4; cl Str. 12.1.4;14.1.38. 2 L. Ballesteros Pastor; A. Álvarez-Ossorio, "Las fronteras de la Cólquide: espacio mítico y realidad geográfica en el sur del Ponto Euxin o" , OTerr 7 (2001) 3-ll . , Cf. A.Ivantchik, "Les légendes de fondation de Sinope de Pont", REA 99 (1997) 33-45; L. Ballesteros Pastor, "Bears and Bees in Themiskyra: a Sanctuary for Artemis in the Land of the Amazons?", en Proceedings of the Second International Congress on Black Sea Antiquities (Ankara 2001) (en prensa). 4 Petr. Satyr. 68-69; Curt. 6.11.4; Lucian. Alex. 9, 17 . En general, los habitantes del Mar Negro habían tenido fama de rudos e ignorantes (Hdt.4.46.1): véase S. Mitchell, "In Search of the Pontic Community in Antiquity", PBA ll4 (2002) 35-64, 40. Lo construcción ideolópica de la ciudadaní¿. D. Plácido - M. Valdés - F. Echeverría - M."-Y. Montes (eds.), Madrid, 2006
Luis Ballesteros Pastor habitantes de los dominios mitridáticos encarnaban la imagen del bárbaro que ha aprendido el griego a duras penas y no puede ocultar sus toscas raíces. Es verdad, como afirmara Reinach,s que la capacidad de difusión de la cultura griega que podían tener las escasas colonias de la costa de aquella región era bastante limitada. Por otra parte, estaban mal integradas en el gigantesco imperio aqueménida, puesto que esa región del noreste anatólico siempre fue, en palabras de Briant, una tierra irredenta, que nunca aceptó plenamente la sumisión al poder del Gran R.y.u Quizás por ello decía Reinach que Sinope y Amiso recibieron las victorias de Alejandro con "entusiasmo moderado", algo que no podemos confirmar.T Cuando muere el conquistador macedonio, toda esta franja costera hasta Trapezunte fue asignada a Éumenes, quien sin embargo no llegaría a gobernar de manera efectiva sobre ella.8 Aprovechando primero el conflicto entre los Diádocos, y después las disputas entre Seléucidas y Lágidas, Mitrídates I Ctistés logró hacerse con un territorio de la Paflagonia interior para ganar pronto la costa tras la conquista de Amastris, y de ahí volcar sus intereses en la franja marítima que se extendía a ambos lados del Halis. Amiso, Sinope y los otros enclaves griegos de esta zona fueron cayendo en poder de los reyes mitridátidas, descendientes de los antiguos sátrapas persas de Misia.e El reino del Ponto fue pues un territorio conquistado tanto a los dinastas de Capadocia y Paflagonia como a las ciudades griegas de esa región.10 5 Th. Reinach, Mithridate Eupato4 roi de Pont (París 1890) 28. ó P. Briant, Histoire de I'Empire Perse (París 1996) l6l-163. 7 Th. Reinach, op. cit.,28. Ello no encaja con que Sinope fuera declarada libre por Alejandro al ser la patria de Diógenes el Cínico: véase P. Briant, op. cit.,763;1d., Rois, tibuts et paysans (París 1982) 18,36-7. Sinope se había opuesto al Gran Rey en el siglo ry: P. Briant, Histoire...,680 y ss. Hay una inscripción de época aqueménida en la que los tiranos de Heraclea y Sinope firman un tratado de socorro mutuo en caso de ataque, excepto si éste es a manos del rey: véase C. Marek, Pontus et Bithynia. Die rómische Provinzen im Norden Kleinasiens (Mainz 2003) 30. 8 P. Briant, Rois..., 36 (con fuentes y bibliografía). e A.B. Bosworth; P.V. Wheatley, "The Origins of the Pontic House", "fHS 118 (1998) 155-164. r0 Desconocemos la fecha exacta de estas conquistas: Amastris, poco después del 281 a.C. (Memn. 9.4); Amiso, antes del 220 a.C. (Memn. 16), quizás bajo Mitrídates II. Sinope fue tomada por Farnaces I poco antes del 183 a.C.: PIb.23.9.2; Str. 12.3.11; Liv.40.2.6; cl R.D. Sullivan, Near Eastern Royalty and Rome 100-30 B.C. (Toronto 1990) 52. t3821
Influencia helénica y vida ciudadana en el reino del Ponto Tras haber constituido una pequeña dinastía en Cío, los antecesores de los reyes pónticos se vieron envueltos en las querellas de los Diádocos con vistas a consolidar su posición: así podríamos interpretar la presencia del futuro Mitrídates I en la corte de Antígono y su amistad con el joven Demetrio Poliorcetes (D.S. 19.29.4, 19.40.2:Plu. Dem. 4, Mon 183a; cf. App.Mith.9). Con posterioridad, los enlaces matrimoniales entre la casa seléucida y la del Ponto habrían representado igualmente un afán de los Mitridátidas por consolidar su poder, y también por ser reconocidos entre la comunidad helénica.lr En esta misma línea, los reyes pónticos manifestaron su munificencia hacia diversas ciudades griegas, y en particular hacia Atenas. Tampoco habría que olvidar la expansión de este reino hacia otras áreas del Euxino, hasta que en época de Mitrídates Eupátor se llega a una vasta unión que engloba a casi todos los griegos de este mar.12 Larelación entre el Ponto y el mundo griego no suponía una excepción respecto a otros reinos microasiáticos: tanto la dinastía bitinia como la de Capadocia se afanaron por establecer enlaces matrimoniales con Antigónidas y Seléucidas respectivamente.l3 Sabemos también de donaciones y monumentos de algunos de estos reyes bárbaros en santuarios y ciudades griegas.r4 Pero este filohelenismo no fue sólo una medida de carácter cultural, sino que debió tener una finalidad concreta en la política de los diferentes reinos. Así pues, el acercamiento al mundo griego de estas dinastías no habría provenido ni de una especie de moda, ni de que las élites bárbaras de estos reinos se rr Mitrídates II se casó con Laódice, hermana de Seleuco Calínico (Porph. fr.32.8J; Iust. 38.5.3); Farnaces I con Nisa, presuntamente hija de Antíoco III: S. Tracy, "Inscriptiones Delicae: IG xi 713 and IG 1056", MDAI(A) 107 (1992) 303-314,307 y ss. r2 L. Ballesteros Pastor, Mitrídates Eupátor rey del Ponto (Granada 1996) 43 y ss.; 346 y ss. 13 Sobre la helenización de estos reinos, véase L. Breglia Pulci Doria, "Diodoro e Ariarate V. Conflitti dinastici, tradizione e propaganda politica nella Cappadocia del II secolo A.C.", PP 33 (1978) 104- 129; S. Mitchell, op. cit., vol. I,82; L. Hannestad, "'This contributes in no small way to one's reputation': the Bithynian Kings and Greek Culfure", en AspecÍs of Hellenistic Kingship (Aarhus 1996) 67 -98. Prusias II de Bitinia obtuvo la mano de Apame, hermana de Perseo (Liv.42.12.2; App. Mac. lI, Mith. 2); Ariárates III de Capadocia se casó con la hermana de Seleuco II, y Ariárates IV desposó a su hermana con Antíoco III, y se casó con una hija de este mismo rey (D.S. 31.19.6-7; App. Syr 5; cl lust. 27.3.'7). La hija de este mismo soberano capadocio se casó con Eumenes II de Pérgamo (ID 1575:. Liv. 38.39.6). 14 H.B. Mattingly, "Athens, between Rome and the Kings 22918 to 129 8.C.", en Hellenistic Constructs (Berkeley 1997) l2O-144, en particular 137 y ss.; C. Habicht, Athens, from Alexander to Antony (Princeton 1999) 226-1 ; 239, 298 y ss. t3831
Luis Ballesteros Pastor afanaran por integrarse en la superior cultura griega.15 A nuestro entender, el filohelenismo de estos monarcas respondía en buena medida a la necesidad de buscar dentro y fuera de sus dominios apoyos que contribuyeran a consolidar su reinado en situaciones de inestabilidad dinástica y rivalidades territoriales. Así pues, este avance del helenismo quizás no representara tanto una oposición entre dos culturas, como una pugna de distintos sectores por ganar o mantener parcelas de poder. Por ello, quizás no sea del todo apropiado hablar de un enfrentamiento entre una nobleza autíctona "tradicionalista". frente a una aristocracia griega "progresista". IJn ejemplo a nuestro entender muy significativo estaría en Capadocia. Allí se disputan el trono dos príncipes: por un lado Orofernes, quien, según Polibio (32.11.11), abandonó las costumbres patrias e introdujo en su reino el libertinaje jonio, y por otro lado su hermanastro el futuro Ariárates V que aparece como un valedor de la cultura griega, educado en la paideia (D.S. 36.11.7-8;16. Del mismo modo Gordio, el líder de la nobleza capadocia disidente respecto a la dinastía ariarátida, no dudó en buscar el apoyo de un monarca filoheleno como Mitrídates Eupátor.l7 Se trata pues de una lucha por el poder, no de una disputa entre filohelenos y filobárbaros. En el Ponto, el filohelenismo debió chocar en mayor o menor grado con una nobleza de origen persa, de la que habla Apiano (Mith.9) cuando nos dice que Mitrídates I fundó su reino con otros seis compañeros, en clara resonancia con la historia de Darío y el asesinato de Gaumata.18 Es de suponer que esta nobleza habría gozado de particulares prerrogativas, probablemente relacionadas con latifundios gestionados desde pequeñas fortalezas análogas a las torres que describen nuestras fuentes en el Asia Menor aqueménida y helenística.le rs Como parece sugerir A.H.M. Jones, The Greek City from Alexander to Justinian (Oxford 1940) 31 y ss. 16 Véase L. Breglia Pulci Doria, art. cit. r7 Sobre este personaje, véase J.J. Portanova, The Associates of Mithridates VI of Pontus (Tesis, Columbia 1988) 268; L. Ballesteros Pastor, op. cit.,71 y ss.; 419-420. 18 Un epígrafe de Amasia de época de Farnaces I cita un personaje con el título de lqirios, que ha sido relacionado con esta nobleza persa: véase L. Ballesteros Pastor, op. cit.,325. re M. Rostovtzeff, "Pontus and its Neighbours: The First Mithridatic War", CAH IX (Cambrigde 1933)211-260,215 A.H.M. Jones, The Cities of the Eastern Roman Provinces (Oxford 19711155; S. Mitchell, op. cit., vol. I, 84; cl P. Grimal, "Les maisons á tour hellénistiques et romaines", en Id., Rome, la littérature et l'histoire (Roma 1986) vol. ll, 917 -943,933 y ss.; P. Briant, Rois..., 188 y ss.; Id., Ilistoire...,517. Aunque Estrabón habla de fortalezas defensivas en el Ponto (Briant, Rois...,20-21) es posible que en 12.3.39 se refiera a este tipo de construcciones situadas en la región de Amasia. Este autor cita en Capadocia fortalezas en poder de los phíloi del rey (Str. 12.2.9). t3841
Influencia helénica y vida ciudadana en eI reino del Ponto Este grupo privilegiado pudo haberse resistido a la pérdida de protagonismo que quizás vendría aparejada a la ascensión de personajes griegos en la corte.20 De hecho, surgieron una serie de tensiones internas, que podemos rastrear al menos desde comienzos del siglo lt a.C., cuando sube al trono Farnaces I,21 aunque no podemos identificar ni a los protagonistas de estas querellas, ni los intereses que podían estar defendiendo. Las disputas entre la noblezay la corona también se dieron en Capadocia, donde varios reyes murieron asesinados, y la propia reina Laódice, viuda de Ariárates V eliminó a sus hijos, excepto al menor, que logró salvarse (Iust. 31 .1.5; 38.1.1). Pero existieron importantes diferencias entre Capadocia y el Ponto. En el reino ariarátida, la noblezatenía la potestad de reconocer los derechos del heredero al trono, e incluso la facultad de firmar junto al rey los acuerdos con otros estados.22 Si hubo en el Ponto una situación similar, el poder de los reyes acabó terminando con ella. Las disensiones dentro del círcu- 1o de phíloi del joven Mitrídates Eupátor fueron quizás uno de los últimos episodios en los que esta nobleza ancestral trató de mantener sus privilegios.23 De hecho, este monarca apanece rodeado de círculos mayoritariamente griegos, que debieron constituir el principal apoyo de su gobierno. Como ya hicimos notar, resulta significativo que el cargo de "segundo tras el rey" estuviera en manos de un personaje griego, y ajeno a la dinastía reinante, de nuevo en contraposición con los hábilos de la casa real Capadoci a.2a Pero además ese apoyo 20 Sobre la helenización de la corte póntica, véase E. Olshausen, "Zum Hellenisierungprozess am pontischen Kóngishof', AncSoc 5 (19'74) 153-170;J.J. Portanova, op. cit.; I. Savalli-Lestrade,les Philoi royaux dans les monarchies hellénistiques (Ginebra 1998) 111 y ss. Se ha encontrado además un nuevo epígrafe sobre un dignatario griego de Mitrídates Eupátor: A. Avram; O. Bounegro\ Pontica 30 (1997) 155-165 (AE 1997 n'136). 2l Sobre estos problemas sucesorios: L. Ballesteros Pástor, "El reino del Ponto", en V. Alonso Troncoso (ed.), La figura del Príncipe sucesor en las monarquías de época helenística. Madnd 2005 (en prensa). 22 Iusr. 31.1.5,38.5.9, cf.38.1.5,38.2.8; Str.12.2.11. Polibio (24.14.9) habla en Capadocia de unas milicias locales, probablemente ejércitos de los nobles que dominaban cada zona. Cf. además Plb. 31.1; L. Breglia Pulci Doria, art. cit.,124 conn.6l. 23 lust. 37.3.1,38.1.1; Sall. Hist. fr.2.75-76M; L. Ballesteros Pastor, op. cit.,56. Floro (Epit. 1.40.12) dice que Sila firmó lapaz cum Ponticis. Quizás se tratara de una situación, al menos formal, semejante a la de Capadocia. Pero al ser un indicio aislado, no podemos confirmar una autoridad de la nobleza en las relaciones exteriores del Ponto. 24 L. Ballesteros Pastor, "El Santuario de Comana Póntica. (Apuntes para su historia)", Arys 3 (2000) 143-150,145-146. Cf. Bell. Alex.77; Str. 12.2.5. t3851
Luis Ballesteros Pastor de los griegos del Ponto pasaba también por el apoyo a la ciudad: quizás el interés de Mitrídates VI por basar su reino en una estructura urbana fuera un aspecto más del fortalecimiento de la monarquía con apoyo griego, mermando la autoridad de la nobleza ancestral. Como hemos visto, en la costa del reino póntico había desde tiempo atrás póleis griegas: Amastris, Sinope y Amiso, a las que había que unir quizás Abonutico, y también Farnacia, creada con la unión de Cotiora y Cerasunte, dos pequeños enclaves costeros de Sínope (Str. 12.3.17, cf.x.An. 5.5.7-10). También Trapezunte caería bajo poder póntico cuando Mitrídates Eupátor se apoderó de toda la franja costera que llegaba hasta la Cólquide (Str. 12.3.1-2, 28). Fue sobre todo este último rey quien, además de realizar otra serie de fundaciones en el interior (Mitridatio, Eupatoria, Cabira y quizás Laodicea), pretendió dar un impulso significativo a la vida urbana en su reino.25 Son varios los problemas que se nos plantean para estudiar este aspecto. En primer lugar, la falta de precisión en las fuentes clásicas, en las que a menudo la terminología respecto a ciudad y aldea no define con claridad las cualidades urbanas de un enclave determinado, y en particular respecto a los países bárbaros.26 Estrabón, nuestra principal autoridad sobre el Ponto, resulta en algunas ocasiones sorprendentemente inapropiado en sus descripciones pese a ser un nativo de la región.z1 Aunque este autor suele diferenciar 1o que es "ciudad griega" de la que no lo es,28 resulta a veces difícil de interpretar, como ocuffe con la alusión a las doce "ciudades griegas" de Capadocia y Cilicia cuya población fue deportada a Armeni aparu la fundación de Tigranocerta (Str. ll .14.15). 25 S. Mitchell, op. cit., vol. I,82. En general sobre las ciudades pónticas, véase E. Olshausen; J. Biller, Historisch-geographische Aspekte der Geschichte des pontischen und paphlagonischen Reiches. Teil l, Untersuchungen zur historischen Geographie des Pontos unter den Mithradatiden (Wiesbaden 1984); C. Marek, Stadt...,26 y ss. Cabira es descrita sólo como residencia real, pero pasó a ser cabeza de una de las fundaciones de Pompeyo, con el nombre de Dióspolis (Str. 12.3.31). 26 Véase Str. 3.4.13. L. Boffo, "Il lessico dell'insediamento nei libri straboniani sull'Asia Minore", en A.M. Biraschi; G. Salmeri (eds.), Strabone e l'Asia Minore (Perugia 2000) 113-142. Cf.la opinión de M.H. Hansen, "Kome. A Study in how the Greeks Designated and Classified Settlements which were not Poleis", en M.H. Hansen; K. Raaflaub (eds.), Studies in Ancient Greek Polis (Stuttgart 1995) 45-81, 78: "The komai inhabited by more civilized barbarians were villages which cultered around a palace or even a proper polis". 27 R. Syme, Anatolica. ffiudies in Strabo (Oxford 1995) 17l. 28 L. Ballesteros Pastor, "El Ponto visto por Estrabón", OTerr 4 (1998) 55-61, 60 n. 36. t3861
Influencia helénica y vida ciudadana en el reino del Ponto Si Capadocia sólo contaba para Estrabón con dos póleis (que tampoco eran de origen griego), en Cilicia no hallamos las diez restantes.2e Respecto al Ponto, contamos también con varios ejemplos de esta falta de precisión: Abonutico, a la que Estrabón (12.3.10) califica como pólisma, contaba en el siglo II a.C. con fratrías y sacerdocios cívicos, lo que refleja una vida urbana que nos puede hacer pensar en la existencia de instituciones de gobierno político.3O De hecho, esta ciudad acuña moneda propia en época de Mitrídates Eupátor.3l Side, al este de Amiso, es calificada como polís por Esteban de Bizancio (probablemente siguiendo a Hecateo), mientras que otras fuentes la califican de apoikía3z. Quizás fuera durante un tiempo una pequeña ciudad, que acabó siendo englobada por Amiso. De hecho, Side daba nombre a la región de Sidene, probablemente una antigua circunscripción administrativa.33 Estrabón no duda en calificar de polis a Amasia, su ciudad natal, y sin embargo no está claro que ésta fuera una de las once politeíai fundadas por Pompeyo en el Ponto.3a Estos distritos urbanos establecidos tras la victoria romana se basaron sobre todo en asentamientos indísenas o en fundaciones reales. Se duda 2e Serían Mazaca, capital de Capadocia, y Tiana (ltr.12.2.4;12.2.7). Castabala y Cibistra, pequeñas ciudades cilicias, fueron añadidas a Capadocia por Pompeyo (Str. 12.1.4;12.2.7;12.2.9; App. Mith. I05), y son llamadas indistintamente pólis o pólisma, como ocurría también con Tiana. El relato de Estrabón sobre estas dos ciudades cilicias es difícil de comprender: véase R. Syme, op. cit.,154-5. Apiano (Mith. 67) dice que Tigranocerta fue colonizada sólo con capadocios, aunque también hubo cilicios: véase P. Goukowsky, Appien. Histoire Romaine. Livre XII. ht Guerre de Mithridate (París 2003\ 191 n. 565 ad loc. 30 Una estela de época de Mitrídates V menciona los honores concedidos por la comunidad (koinon) a un estratego del rey, quizás un jefe de destacamento. Th. Reinach, "A Stele from Abonuteichos", NC s. 2, 5 (1905) 1 15- 1 19, consideró que la alusión a fratrías nos remite a una constitución arcaizante, lo cual concuerda con las leyes de Mazaca, inspiradas en Carondas de Catania (Str. 12.2.9). Marek, Stadt...,24, interpreta que este epígrafe no tiene por qué representar una autonomía política del lugar (cf. qtizás en sentido contrario R. Syme, op. cit.,l14). Sobre el término pólisma, véase L. Boffo, art. cit.,129. 3r B.V. Head, Historia Numorum (Oxford lgll\ 505; F. Imhoof-Blumer, "Die Kupferprágung des mithradatischen Reiches und andere Münzen des Pontos und Paphlagoniens", NZ 45 (I9I2) 169-192, 170 n" 3. 32 P. Flensted-Jensen; M.H. Hansen, "Pseudo-Scylax'use of the term Po:lis", en M.H. Hansen; K. Raaflaub (eds.), More Studies in the Ancient Greek polis (Stuttgall. 1996) 137-167, 163. 33 Estrabón (12.3.16), sitúa Side en la región de Amisene, aunque también daba nombre a la región de Sidene (12.3.14,16-18, 30). Sobre el significado de estos sufijos en -ene véase Jones, The Cities..., 155-6. 34 L. Ballesteros Pastor, "El Ponto...", 60 cf. L. Boffo, art. cit., l2l. Sobre la suerte de Amasia en la provincia pompeyana, véase C. Marek, Stadt...,38-9. t3871
Luis Ballesteros Pastor que, a pesar de la terminolo gía de Estrabón, tuvieran un verdadero significado en tanto qlue póleis,35 pero se olvida con frecuencia que Pompeyo dictó unas normas para establlizar y conservar el cuerpo cívico de estas fundaciones pónticas, lo que podría indicar que en principio el general romano consideró que serían viables.36 A todo ello habría que añadir la posible existencia en esta región de ciudades que no aparczcan mencionadas en las fuentes literarias, como el caso de Hanisa en Capadocia.31 Apenas contamos con más evidencias que nos ayuden a concretar mejor esta política de fortalecimiento de la ciudad: por un lado, Mitrídates concedió a una serie de asentamientos del Ponto el privilegio de acuñar moneda con el nombre del lugar.38 También hubo enclaves griegos en la Cólquide y el Bósforo, que precisamente ahora empiezan a emitir moneda propia.3e Pero además, conservamos un testimonio epigráfico que demuestra cómo Mitrídates pretendió favorecer a las ciudades, haciéndolas beneficiarias de las herencias de quienes murieran sin testar, en lugar de que 1o fuera el propio monarca, según el uso de otros reinos helenísticos.ao Las confusiones antes citadas, unidas a esta escasez de indicios, han dado pie a interpretaciones parciales sobre la vida urbana en el Ponto. Se ha considerado que tanto las fundaciones reales como las emisiones de moneda ciudadana obedecían a una mera política de maquillaje, por la que aldeas bárbaras pasaban 3s lbíd.,36 y ss.; L. Boffo, art. cit.,119 y ss. S. Saprykin, "'Poleis' of Mithridates Eupator and 'Politeiai' of Pompey the Great in Eastern Anatolia. Methods of Comparison", Index 20 (1992) 163-161 , trata de demostrar que en el Ponto las fundaciones reales habrían reflejado un "modelo persa", contrapuesto al "helenístico". 36 Gai. Inst. 1.193; Dig. 50.1.1.2; AJ. Marshall, "Pompey's Organization of Bithynia-Pontus: Two Neglected Texts", ,¡RS 68 (1968) 103-109. 37 L. Robert, Noms indigénes dans l'Asie Mineure Gréco-romaine (Paús 1963) 457 y ss.; S. Mitchell, op. ci¡., vol. I, 83. 38 F. Imhoof-Blumer, art. cit.; N. Bauer; J. Werner Mayer, "Pontische Münzen aus der ZeitMithradates", OTerr 4 (1998) 27-53; F. de Callatay, "Coins and Archaeology: the (Mis)use of Mithridatic Coins for Chronological Purposes in the Bosporan Area", en V. Stolba; L. Hannestad (eds.) Chronologies of the Black Sea Area in the Period c.400-100 BC (Aarhus 2005). 119-136. 3e D.B. Shelov, "Le royaume pontique de Mithridate Eupator", "/S jul./dic. 1982,243-266,253; L. Ballesteros Pastor, op. cü.,354. a0 S. Saprykin, "Eupator's Law on Inheritance and its r6le in the history of the Pontic Kingdom", VDI197 (1991) 181-197 (ruso, resumen en inglés); H. Heinen,"Zwei Briefe des Bosporanisches Kónig Aspurgos", ZPE 124 (1999) 133-142:. cl S. Mitchell, op. cit., vol. I, 83. t3881
Influencia helénica y vida ciudadana en el reino del Ponto a contar con un espejismo de autonomía. Varios han sido, en esta misma Iínea, los reparos que se han vertido sobre la vida urbana en el reino de Mitrídates: por un lado, que las ciudades griegas eran de escasa entidad en cuanto a la extensión de su chora; por otro, que su autonomía siempre estuvo supeditada al arbitrio de Mitrídates. Fl primero de los supuestos ya lo discutimos en su momento, y contrasta con las noticias de Estrabón, quien pudo haber reflejado la entidad del territorio de las póteis del Ponto mitridátida.ar Pensemos por ejemplo que la chora de Sinope llegaba al menos hasta Armene (Str. 12.3.10), y la de Amiso hasta Side (Str. 12.3.14,16). La segunda objeción representa ignorar las limitaciones que las ciudades helenísticas padecieron en general respecto a su autonomía. La presencia de guarniciones reales fue una práctica habitual en muchas ciudades, y más aún en un período de guerra, como es el que aparece en la mayoría de las fuentes literarias sobre Mitrídates. Además, conservamos diversos epígrafes en los que ciudades griegas del Euxino honran a jefes de guarnición pónticos, o incluso a las mismas tropas reales.a2 A pesar de los escasos documentos que poseemos, consideramos que los reyes pónticos respetaron en cierta medida la autonomía interna de las ciudades griegas de su reino. Aparte de los indicios numismáticos, podemos constatar la existencia de instituciones de gobierno político en las ciudades pónticas:43 a la citada hipótesis sobre Abonutico, podríamos añadir como ejemplo el desarrollo de los acontecimientos en Sinope ante el cerco de Lúculo. Allí se suscitó un debate en el que las distintas facciones de la ciudadanía podían defender sus opiniones sin sufrir represalias por parte de las tropas reales instaladas en la ciudad. De hecho, aunque estas mismas tropas acabaron huyendo de Sinope, tampoco debemos olvidar que Lúculo al tomar la ciudad mató a ocho mil personas, que, sin pertenecer al ejército real, eran sin duda defensores de la causa de Mitrídates.aa Ciudades como Amiso y Heraclea Póntica se 4r L. Ballesteros Pastor, op. cit.,351 y ss. (con bibliografía). Siguiendo la corriente tradicional, véase además R. Syme, op. cit.,115-116. a2 L. Ballesteros Pastor, op. cit., 362 (con bibliografía). A esos ejemplos, habría que añadir la inscripción en homenaje a un jefe de la guarnición póntica instalada en Histria (supra n. 20). 43 lbíd.,35lyss.N.Jefremow,"DieaisymnetaivonSinope", Klio85 (2003)9-l4,comentaunepígrafe de Sinope que cita un astynomos, probablemente un magsitrado con jurisdicción sobre el núcleo urbano por contraposición al resto de la chora. Cf. además L. Boffo, art. cit., 127-8. aa L. Ballesteros Pastor, op. cit.,243-4. Sin embargo, Estrabón (12.3.11) y Plutarco (Luc.23.2-6) manifiestan que los sinopenses resistían a Lúculo en contra de su voluntad. t38el