scieee Science in your language
[es] (orig)

Algunas reflexiones sobre fábricas y cimentaciones sevillanas en el período islámico

Read accessible full text

Algunas reflexiones sobre fábricas y cimentaciones sevillanas en el período islámico

Author: Tabales Rodríguez, Miguel Ángel
Publisher: Instituto Juan de Herrera, CEHOPU, Universidad de Sevilla
Year: 2000
Source: https://idus.us.es/bitstreams/4ee7b1f8-06df-4d22-9a62-0241eec70565/download
Algunas e lexiones sob e áb icas y cimen aciones se illanas
en el pe íodo islámico
Du an e la úl ima década se han p oducido algunos
a ances de in e és en ]a in es igación de la a qui ec-
u a andalusí. T abajos de sín esis como los de Basi-
lio Pa ón sob e la a qui ec u a hispanomusulmana
(Pa ón 1990 y 19(9), e e idos a la hid áulica, las
ciudades o las o alezas, han enido a ellena un
acío bibliog á ico so p enden e, máxime si ad e i-
mos la iqueza de es udios pun uales o zonales y ]a
di e sidad de anál isis emp endidos desde inicios de
nues o siglo; bas e consul a la ex ensa p oducción
de To es Ba]bás o los a ances a queológicos ecien-
es expues os en ]os dis in os cong esos de A queo]o-
gía Medie a] española, po pone algún ejempJo.
Lo cie o es que has a aho a ha exis ido un in e és
limi ado po la sis ema ización de las ipologías mu-
a ias del pe íodo islámico español, al ez po lo
deslumb an e de lo o namen al y lo so p enden e de
lo es uc u al y espacial, o quizás, simplemen e, po
la ausencia has a ]os años ochen a, de in es igacio-
nes a queológicas que si ie an pa a añadi (al me-
nos a] mismo ni el que en los es udios p ehis ó icos
o c]ásicos) nue as in o maciones sob e áb icas, ma-
e iales y écnicas. In en os como los de Félix He -
nández (He nández 1961) o Camps Cazo /a (Camps
1953) en la iden i icación de la mé ica, p opo ciones
y módulos de los elemen os mu a ios cali ales co do-
beses análisis. o como los de Pa ón ace ca dellad i-
110á abe y mudéja (Pa ón] 986) no dejan de se una
excepción en la egla gene al.
Es e des ase, ausen e de o os pe íodos de nues a
a qui ec u a, pod ía esol e se sa is ac o iamen e
du-
Miguel Ángel Tabales Rod íguez
an e los p óximos años g acias al aumen o de las ex-
ca aciones de u gencia en Espmia, y muy especial-
men e en la Comunidad Au ónoma Andaluza. La ac-
i idad u banís ica y la nue a p edisposición de
ayun amien os y o as adminis aciones públicas han
p opiciado un inc emen o de publicaciones pa ciales
que has a el momen o no han sido su icien emen e
alo adas y cuyo po encial cien í ico, en lo que a de-
inición y ca ac e ización de áb icas mu a ias es-
pec a, es á aún po explo a .
En ]a línea de sín esis iniciada, que juzgamos
esencial pa a pode aspi a a conoce nues a adi-
ción edi]icia, debemos des aca los es ue zos ealiza-
dos po algunos in es igado es inculados po lo ge-
ne a] a la a queología pa amen al. En es e sen ido los
es udios e e en es al análisis de o mas a qui ec óni-
cas (1iméncz 1(81), p ac icados en la Pue a de Se i-
]]a de Ca mona, es udios como los ealizados po M.
Valo en la ciudad de Se illa (Va]o 1(91), Ped o
Ma il en la mezqui a de Có doba o el au o de es as
líneas (Tabales 1996, 1997, 1(98), in en an apo a
da os que en un u u o puedan se obje o de una o -
ganización a queológica ú il.
Sin emba go, y a pesa de dicha línea de abajo,
no debemos ol ida que la cons ucción andalusí. in-
dependien emen e de su compo amien o gene al, se
ca ac e iza po un egionalismo e incluso localismo.
poco ecuen e en o os pe íodos. En endemos que la
di e sidad de soluciones cons uc i as y écnicas
se á un eno a la ho a de es ablece ablas cla as y
asen adas sob e c i e ios c onológicos iables. sob e
Ac as del Te ce Cong eso Nacional de His o ia de la Cons ucción, Se illa, 26-28 oc ub e 2000, eds. A. G aciani, S. Hue a,
E. Rabasa, M. Tabales, Mad id: I. Juan de He e a, SEdHC, U. Se illa, Jun a Andalucía, COAAT G anada, CEHOPU, 2000.
1078
odo dada la di e encia en e comunidades au óno-
mas e incluso ciudades en lo e e en e a me odología
a queológica. Po an o, al habla de sis ema ización
de los da os, no c eemos equi ocamos al pensa en
un medio-la go plazo pa a llega a ni eles sa is ac o-
nos.
A la di e sidad de apa ejos, écnicas y ma e iales
se suma en la his o iog a ía adicional una dudosa
a ibución de las c onologías de edi icios que e-
cuen emen e se aduce en con usiones g a es. La
he amien a a queológica ha supues o al e aciones
signi ica i as en la iden i icación de ases sob e edi-
icios cuya da ación solía p ejuzga se de mane a mo-
no ásica. En es a dinámica han enido un papel un-
damen al las nue as aducciones de ex os
á abigo-andalusíes y, muy pa icula men e, los a an-
ces en el conocimien o de los ma e iales ce ámicos
de las dis in as épocas.
ETAPAS CONSTRUCTIVAS ANDALUSÍES: CLÁSICA y
RECIE'I;TE
Es ecuen e ecu i a la o ganización de los es ilos
a qui ec ónicos y a ís icos en pe íodos his ó icos co-
espondien es a la di isión polí ica en Al Andalus.
Así, hablamos de a e omeya (emi al y cali al), a e
ai a, a e almo á ide, almohade, naza í y un epílogo
mudéja , po no habla de la a ención especí ica a pe-
íodos de auge en zonas que en la ac ualidad coinci-
den con comunidades au ónomas; así, hablamos de
a qui ec u a de Sha k al Andalus, zi í, ma danasí,
me iní, e c.., an o iginales y peculia es como puedan
se io las a qui ec u as co dobesas, oledana, se illa-
na, e c... en di e en es momen os, po pone un ejem-
plo.
Muchos de es os compa imen os pueden ayuda
ocasionalmen e a incidi en la iden i icación de ipo-
logías especí icas de una zona conc e a. Po o o
lado, los elemen os o namen ales suelen se más a-
iables egional men e que los aspec os es uc u ales
y espaciales.
En lo e e en e a la cons ucción, y en conc e o a
la edi icación mu a ia, pueden es ablece se an as di-
isiones como pe íodos his ó icos, y an as a ieda-
des como egiones andalusíes. Sin emba go, en nues-
a opinión pod íamos simpli ica , al menos en es os
momen os an p imigenios de la in es igación, en
dos pe íodos: el clásico, que a ec a a los siglos VIII
M. Á. Tabales
a] XI Y con empla las e apas polí icas emi al, cali al
y ai a, en el que des acan sob e odos las ciudades
de Có doba y Se illa, y el ecien e, ono eu icuno,
que aba ca los pe íodos almo á ide, almohade y na-
za í, con las mismas ciudades, además de G anada
como e e en es polí icos y económ icos des acables,
en e el siglo XII y el XV.
Es a clasi icación a ec a exclusi amen e a la cons-
ucción y es p o isional. Hay una eno me di e sidad
de áb icas y écnicas que deben se o ganizadas con
c i e ios ipológicos ígidos, pe o aún es p on o pa a
que el olumen de in o mación ex aible de los a-
ios cien os de exca aciones ecien es de su u o.
La e apa clásica (siglos VIII-XI)
En Hispania, las ciudades p incipales del al o impe-
io habían ido decayendo p og esi amen e du an e
odo el p ime milenio de nues a E a; ni la p esencia
ge mánica, ni la in luencia bizan ina, ni los di e en-
es pe íodos de ela i o auge en zonas peninsula es
aisladas (mozá abes, as u ianos...) hicie on o a cosa
que e leja oscamen e los log os de los p ime os si-
glos.
Ciudades como Có doba o Se illa, con cie o auge
du an e el pe íodo a do omano y isigodo no son
más que ecue dos muy depaupe ados del mundo
cons uc i o clásico (Tabales 2000). Las exca acio-
nes así lo demues an; asis imos a ]a educción de a-
maño de los núcleos u banos y a la pe pe uación de
i iendas, calles y mu allas impe iales, que se e o-
can, eedi ican, o pa chean sin concesión alguna a
o o ipo de ma e iales o écnicas que no sean las ya
conocidas. Algunas medidas isigodas de lad illos o
silla es aumen an demos ando un cambio de dimen-
siones en los módulos hispanos de un 10 % y en ge-
ne al, una osquedad mayo a pesa del empleo de
ma e iales nobles.
El pano ama a qui ec ónico p esenciado po los
p ime os musulmanes a su llegada a la península no
debía di e i demasiado del que habían dejado a ás,
en las cos as a icanas. Lo bizan ino, p esen e en
Spania, y lo omano a dío daban a occiden e una
uni o midad ela i a. Pa a en ende la a qui ec u a
ealizada po los p ime os musulmanes españoles,
comple amen e anclada en la adición clásica, debe-
mos en ende dos ealidades: en p ime luga , la es-
casa pe sonalidad a qui ec ónica de los á abes en su
Las áb icas ycimen aciones se illanas en el pe íodo islámico 1079
e apa inicial (siglo VII) y consecuen e acep ación po
los omeyas de elemen os clásicos helenís icos, oma-
nos y bizan inos, pa en es en la Damasco de los si-
glos VII y VIII, o en las ciudades egipcias y uneci-
nas. En segundo luga , el ca ác e mili a de los
con ingen es si ios, yemeníes y mog ebíes que ocu-
pa on la península.
La sín esis de es as dos e idencias penni e en en-
de el po qué de una cons ucción an simila a la i-
sigoda y a do omana; de hecho, el pueblo hispano-
omano, con sus p opias peculia idades desde e apas
ibé icas, es el p o agonis a de la a qui ec u a islámi-
ca, ya que en dos siglos ab aza á casi comple amen e
la nue a eligión, que, como ya dijimos, es ablece al-
gunos p ecep os o males cuya in luencia sob e la a -
qui ec u a clásica ue sob e odo uncional y o na-
men al, pe o escasamen e cons uc i a. Se a a pues
del mismo pueblo, que una ez islamizado, man iene
su p opia adición ab iéndose a las nue as in luen-
cias o ien ales.
Los mismos p incipios que dibujaban el pano ama
an e io a la llegada de los omeyas en el 711 pueden
aplica se a los es siguien es siglos, si bien ad e i-
mos peculia idades egionales que i án aguando en
una cons ucción comple amen e o iginal desde el si-
glo XI.
El pe íodo que denominamos clásico (ss. VIII al
XI) ecibe el nomb e po su ca ác e p imigenio den-
o del conjun o de la p esencia á abe en España,
pe o ambién po su aíz en el mundo omano bizan-
ino. Puede de ini se, de mane a al ez demasiado
sin é ica, po el uso de ma e iales di e sos en odo
ipo de edi icaciones, el aca eo gene alizado de pie-
d as y lad illos p oceden es de áb icas omanas, el
man enimien o y pe eccionamien o de la alla y apa-
ejos de la pied a y del silla , el man enimien o del
módulo hispano omano de lad illo, y, po úl imo, po
el nacimien o al inal del pe íodo, as la i na, de un
ma cado localismo, ya in uido du an e el cali a o.
El empleo de ma e iales di e sos en un mismo
edi icio suele elaciona se en la his o ia bien como
signo de eclec icismo cul u al o como e idencia de
ca encias g a es en la indus ia de la cons ucción.
Ambas ealidades pa ecen da se ci a en Al Andalus,
y no sólo en el pe íodo emi al, sino desde la época
a do omana.
Algunos apa ejos omanos mix os p opios del
No e de Á ica y de Hispania se ca ac e izan,
como
en el caso del opus a icano, po la u ilización de di-
e sos ma e iales además de la pied a (lad illos, é-
gulas...). La cos umb e pasa a Al Andalus donde po-
demos encon a mu os a icanos con cadenas de
silla es ellenas de lad illos de módulo besal en el pe-
íodo cali al (Tabales 1999).
También se de ec an áb icas mix as i egula es
donde se mezcla el silla bien escuad ado con mam-
pues os, silla ejo y lad illo, aunque si u ié amos que
de ini un apa ejo es anda izado an e io al siglo XI,
és e se ía el que man iene la ípica al e nancia bizan-
ina de hiladas ho izon ales de lad illo al e nas con
silla es o silla ejos.
Se a a, en de ini i a, de p ác icas cons uc i as
que a ec an sob e odo al ámbi o domés ico y pala-
ciego, menos ecuen e en la a qui ec u a mili a o
eligiosa donde se dan ci a, al menos en es a e apa
inicial, las mejo es adiciones edilicias; bas e con-
empla las dis in as ases de la Mezqui a o los almi-
na es de San Juan en Có doba, o de la mezqui a de
Ibn Adabbas, o las mu allas del alcáza en Se illa.
En el pe íodo p e io al siglo XI pa ece exis i cie -
a homogeneidad den o de la di e sidad in ínseca a
la a qui ec u a andalusí. T as la gue a ci il y conse-
cuen e desa iculación del pode co dobés asis i e-
mos a una a omización polí ica que se aduci á en el
nacimien o de einos ai as en los que se i án pe i-
lando es ilos, écnicas y usos de ma e iales muy di e-
en es. C eemos que es e p oceso es la culminación
na u al del cali a o omeya y po an o lo incluimos
den o de es e p ime pe íodo.
En Le an e, domina el uso del apial y el mam-
pues o, y el lad illo pa ece ausen e. En el á ea oleda-
na, malagueña y alme iense des aca el ajeado de la-
d illo y mampos e ía a la bizan ina, mien as que en
Ex emadu a es el silla omano de aca eo el que se
p esen a en edi icios emi ales como la Alcazaba de
Mé ida, pe o a pa i del siglo XI. como en Po ugal,
el ma e ial p edominan e se á el apial. En A agón su-
cede algo simila , pasando desde los silla es omanos
almohadillados del cali a o al uso en la Alja e ía de la
pied a y el lad illo en el XI; es el mismo esquema ob-
se able en Ca aluña y Na a a (Pa ón 1999: p. 569).
En la capi al co dobesa el silla domina á es os si-
glos y, a pesa de la inco po ación del apial (ya p e-
sen e en El hisn del Vaca o el de Baños de la Encina
en el X) y del lad illo desde el siglo XI, se man end á
como ma e ial po excelencia incluso du an e el pe í-
odo bajomedie al. Debemos des aca a es e espec o
IOXO
la al a calidad de los apa ejos mu a ios, al e nando
siemp e en las hiladas las sogas con a ios izones.
En Se illa. la pied a y el apa ejo mix o bizan ino
da án paso en el siglo XI al apial de g a a y al lad i-
llo de un pie. pe diéndose casi po comple o su uso
pe o inco po ándola a la cimen aciÓn de sus ob as
mili a es. sob e odo en el alcáza . En es e caso el
apa ejo. al igual que sucedie a en la Mé ida emi al.
iende a la dis ibuciÓn secuenciada de izones. pe o
sin el o den y maes ía que en la ieja capi al co do-
besa.
Piezas omanas y isigodas apa ecen en mu os y
cimien os de odos los pe íodos islámicos; sin emba -
go es muy ecuen e su uso en los pe íodos más an i-
guos debido a una mayo ce canía empo al yes a i-
g á ica. De hecho. en muchas ciudades. no se
p oduci án g andes e o mas del case ío omano- i-
sigodo has a el pe íodo almohade (es el caso de Se i-
lla) po lo que los es os de nec Ópolis y edi icios en
los o os oda ía se i ían como can e as donde eco-
ge piezas ú iles pa a la cons ucciÓn. Es a adiciÓn
no es exclusi a de los á abes siendo u ilizada desde
an iguo po los mismos omanos y isigodos. En ciu-
dades como Mé ida. Co ia, Se illa, E o a, Ta ago-
nao Tala e a de la Reina, Ca mona, Sego ia, Cás ulo,
An eque a. e c... la impo ancia de los es os oma-
nos po encia la eu ilizaciÓn de silla es almohadilla-
dos p oceden es de mu allas y emplos; los us es de-
cOl'ados. como los del aljibe de la alcazaba de
Mé ida, los cipos, es elas discoideas. a as, insc ipcio-
nes di e sas. o man pa e de es e elenco de ma e ia-
les u ilizados en mu allas y on'eones emi ales y cali-
ales.
Los á abes disponían de un nomb e especí ico
(djchl) pa a es as pied as bien lab adas p oceden es
de uinas an iguas. E a cos umb e coloca las en las
esquinas de las o es y monumen os, especialmen e
us es. como símbolo de p es igio: un caso ecien e-
men e analizado aunque de la e apa almohade es cl
que se obse a en los cua o lados de la Gi alda en
Se illa, donde se disponen has a sie e a as omanas
del siglo 11 con epig a ía (Tabales 1998). En ocasio-
nes, como sucedie a en Ta agona, Se illa, Mé ida o
CÓ doba, la po encia de las edi icaciones p eislámi-
cas se ía al. y de ello dan e las uen es á abes. que
has a a ios siglos después de la ocupación no desa-
pa ece ían del odo. y ello no malmen e en i ud de
p og amas u banís icos di igidos como los de la Có -
doba cali al.
M. Á. Tahales
Du an e los p ime os siglos del dominio islámico
se emp endie on es au aciones o se amplia on edi i-
cios omanos o isigodos po lo que ecuen emen e
obse amos mu os, sob e odo en o i icaciones, en
los que al menos la base conse a un apa ejo clásico;
así en Vascos, Ta agona, Toledo. Ampu ias, Ta i a.
Ébo a, e c.
La adiciÓn omana y bizan ina se mani ies a en
el uso de la pied a y del opus L uad a llm du an e los
p ime os siglos del islam español. P e e en emen e
en las mu allas, los silla es man u ie on su ca ác e
de pa amen os ex e nos de mu os ellenos de cmp cc-
on en ongadas de a gamasa o ipios. Es os mu os,
aunque de apa ejo simila , solían ene meno espe-
so que los p eceden es, no sob epasando po lo ge-
ne al Jos 2.75 m. Una endencia muy epe ida en las
o alezas omeyas y mezqui as como la de CÓ doba o
en la misma Medina Al Zah a. consis ía en la epe i-
ciÓn dia Ónica de los izones en g upos de dos a cua-
o en mu os a soga y izÓn po hilada. En CÓ doba,
luga donde la can e ía ob iene sus mayo es log os.
Se illa, Ca mona, Co ia, Mé ida, Balague , e c... se
ad ie e la écnica clásica del a izonado de la p ime a
hilada de cimen aciÓn. EJ uso espo ádico del izÓn en
mu os de siJla de apa ejo i egula pa ece concen-
a se en aquellas edi icaciones donde el ma e ial ha
sido mayo i a iamen e eu ilizado (Alcazabas de Mé-
ida y Se iJla). El enga illado. en hélice o escale a,
es á p esen e en la mi ad No e de Al Andalus. en
mu allas de hiladas no isÓdomas como las de Vascos
o Tala e a de la Reina.
Los almohadillados se án ecuen es en la có doba
emi al (He nández J975) (Ma il 1998) y cali al, ex-
endiéndose su uso p e e en emen e en la mi ad No -
e de Espaiía, si bien ecien es in es igaciones en el
alcáza y en la mezqui a mayo de Se illa (Tabales
1998) demues an que es a écnica ( an o en su e -
siÓn ús ica como en la de ana hy osis bien allada)
u o una al a ep esen aciÓn en la capi al me idional
desde el siglo
X
has a el XII.
No es muy ecuen e la uniÓn a hueso de los blo-
ques y po el con a io, pa ece ex endido eJ llagueado
ino con yeso o a gamasa de cal, y ambién el ecalce
de Jas jun as con cuñas de lad illo y can os odados.
Es di ícil, sal o al ez en CÓ doba. es ablece una
ipología que dis inga endencias y usos en los apa e-
jos du an e es os momen os. Según nues os conoci-
mien os ac uales se pod ía a anza la siguien e clasi-
icaciÓn:
Las Úb icas y cimen aciones se illanas en cl pe íodo ¡slÚmico IOXl
- Fáb icas de silla es: a) en hiladas isódomas (apa-
ejos a soga y izón, dia ónicos, i egula es); b) en
hiladas i egula es (apa ejos de hiladas a iables,
enga illados)
- Fáb icas de mampues o o silla ejo: a) egula es;
b) i egula es,
- Fáb icas pé eas mix as: a) egula es (apa ejos
bizan inos, a icanos); b) i egula es.
Respec o a los silla es, no ue on ecuen es en Al
Andalus las hiladas pe ec amen e apa ejadas con el
desa ollo de soga y izón al e nas en hiladas dis in-
as, po el con a io la soga y el izón en la misma hi-
lada abunda has a el siglo Xl, sob e odo en Có doba
(mezqui a, Medina al Zah a, e e...), no malmen e
con un meno núme o de izones en las e apas inicia-
les, mien as que ya en el pe íodo de Almanzo se
ad ie en mul i ud de ellos de pequeña longi ud. Los
apa ejos isódomos sin apa en e o den son ecuen es
y mayo i a ios (Mu alla de Se illa, Vascos, Ca mo-
na, Ag eda...)
Los silla es dispues os en hiladas de al u a i egula
son algo más a díos, y aunque de o igen omano, no
apa ecen en amu allamien os hispanos has a el siglo
XI, consis iendo con ecuencia en la u ilización de a-
jas es echas pa a ni ela y co egi las hiladas de si-
lla pseudocuad ado. En Se illa se ad ie e es a écni-
ca en la misma en ada al alcáza (S.XI). En mu os en
los que no exis e ho izon alidad gene alizada se em-
p]ea el clásico enga illado en odas sus a ian es. Es a
écnica clásica se educe sal o alguna excepción a las
Ma cas Supe io y Media has a el siglo X. No se ad-
ie e as esa echa; de hecho, algunos au o es (Pa ón
1999, 571) conside an su uso, ya empleado po ca o-
lingios, as u ianos y isigodos, como un ma cado de
inalización de la an igüedad clásica as el cali a o.
Las áb icas a base de mampues o o silla ejo mul-
iplican las a iables ipológicas has a un g ado oda-
ía hoy so p enden e. Hemos simpli icado conse-
cuen emen e en dos ipos básicos ( egula es o
i egula es) con la espe anza de que en un u u o se
desa ollen o «desca en» mayo es ajus es en la c o-
nología. Se a a de una áb ica an e sá il y común,
y an poco di e en e de las de época c is iana, que
hoy po hoy esuJ a complicado es ablece una sepa-
ación. No malmen e en mu allas y al modo o dina-
io (con a gamasa o mo e o) se decan an hacia el pe-
íodo ai a. En edi icaciones domés icas desde los
p ime os momen os se hace pa en e en odo ipo
de
i iendas, como las de Pechina (Cas illo y Ma ínez
1990), o Vascos (Izquie do, 1990) an es del siglo Xl.
Los mampues os y silla ejos se u iliza on de ma-
ne a aún más ecuen e si cabe en jÚ/J icas mix as.
Las más uni o mes den o de la a iedad son las más
an iguas. Des acamos dos de las p esen es en un ma-
yo núme o de edi icaciones ci iles y mili a es: los
apa ejos bizan inos, que al e nan sillla ejos y si lla es
de di e en e al u a y los a icanos, que encadenan a
in e alos egula es median e silla es. áb icas de
mampos e ía, silla ejo. e c... Es os dos ipos nunca
deja on de es a p esen es en la a qui ec u a hispana
y mag ebí desde el pe íodo clásico, pe o desapa ecen
as el cali a o. De pe íodos in e medios cabe men-
ciona o o g upo de apa ejos mix os en los que se da
cabida al lad illo. bien sea en e dugadas, a la mane-
a oledana (bizan ina) o en cajeados.
Po úl imo, den o de las áb icas mix as des acan
po su núme o las i egula es, es deci , aquellas que
combinan módulos pé eos di e en es sin apa ejo es-
ablecido.
El lad illo es u o p esen e en Espa ja desde los
iempos omanos. Su uso es á con i mado en edi ica-
ciones de odo ipo, bien indi idualmen e o bien
mezclado en áb icas de apial o pied a, sob e odo
en los ipos mix os bizan inos. Su uso se dispa a en
época ai a, naciendo una indus ia desa ollada en
especial en algunas zonas como la a agonesa. En la
mayo ía de los casos p e ios al siglo XI donde se lo-
calizan lad illos (adobes o cocidos) se ap ecia una
con inuidad de] módulo besal omano. Así, en Medi-
na al Zah a se emplea on piezas de 34 x 25 x 5
/33 x 22 x 5/33 x 21 x6, simila es a los omanos eme i-
enses. En Se illa, el módulo de 29 x 22 x 6/7, locali-
zado en los ho nos de ines del s.I d.e. del Pa lamen-
o se obse a insis en emen e has a el siglo XII a lo
la go de la ciudad (mezqui a mayo , alcáza ...). F e-
cuen emen e se u iliza siguiendo la p opo ción oma-
na 2/3 en mu os de silla es o mampos e ía, en mu-
chos casos eu ilizados y con llagas muy anchas. al
modo bizan ino.
El lad illo á abe, o de un pie, con p opo ción 11,.
ino o g ueso, de 28 x 14 x 4/5 o en su modalidad me-
nuda, de 24 x 12 x 2/3, no se usa en Al Andalus has a
el pe odo ai a; Basilio Pa ón es ablece una geog a-
ía del lad illo (Pa ón 1986) en la que la España cen-
al y del No e se adsc iben al módulo besal omano
de 213 mien as que la me idional y le an ina se su-
man mayo i a iamen e al á abe de 1/2.

1082
Du an e el siglo XI con i i án los módulos clási-
cos y los nue os, si bien el p ime o a a apa ece
muy agmen ado llegando incluso has a el pe íodo
almohade. Pod ía in e p e a se es e hecho como la
cons a ación de la inexis encia de una indus ia o igi-
nal de lad illo an iguo desde e apas emi ales o cali a-
les ya que la a omización p og esi a has a el siglo
XT11no pa ece azonable si no hay eposiciones con-
inuas, cosa que no obse amos. De hecho, en la Se-
illa abbadi a, almo á ide y almohade son ecuen es
los mu os mix os donde se dan ci a odo ipo de ma-
e iales de aca eo, cajones de ho migón y lad illos
nue os, siendo mínimos los que p esen an algún be-
sal ín eg o pe o igualmen e poco nume osos los que
no disponen de hiladas en e as de agmen os de ese
ma e ial. En es a ciudad, las nume osas exca aciones
ealizadas desde 1985 e idencian un p oceso de in-
dus ialización del lad illo á abe que, jun o al apial,
an a se los p o agonis as de las ans o maciones
u banís icas emp endidas en el pe íodo ai a y almo-
á ide. En el a ado de Ibn Abdun se conse a una
alusión al uso eglamen ado del lad illo en la Se illa
del siglo XI; ejas y lad illos se ab icaban según
moldes ijos colgados en la Mezqui a mayo pa a su
comp obación.
U ilizado desde iempo inmemo ial, la ahiya islá-
mica, he ede a del opus caemen icium omano, es á
p esen e en la his o iog a ía española como una éc-
nica u ilizada con ecuencia; San Isido o en sus E i-
mologías habla de los cajones de ie a ( o maceum)
al igual que Plinio, de dimensiones no supe io es a
los dos pies de al u a po ancho a iable. La écnica
del enco ado de ablones de made a cosidos con
du mien es o agujas y cue das es desc i a po lbn Jal-
dún en el siglo XV, denominando lawd al cajón, abi-
ya al esul ado y hina hil u ah al ipo de mu o. La
mezcla cemen icia omana con es a os al e no s de
g a a y ce ámica con cal pa amen ada con pied a, i-
a um o lad illo, no u o especial con inuidad si bien
en pe íodos muy an iguos mu allas como las de Lé i-
da, Valencia, y la del alcáza de Se illa (ss. X-Xl)
mani ies an una composición simila median e mu os
ex e io es de silla es o a gamasa endu ecida, y elle-
nos de ie a ba ida o emplec on de a gamasa de cas-
co e.
Se á a pa i del pe íodo almohade cuando el apial
se ex ienda a odos los ni eles; domés ico, eligioso,
público y mili a , ascendiendo las on e as de Al
Andalus y en ando a o ma pa e de la edilicia a-
M. Á. Tabales
dicional cas ellana has a nues os días. Sin emba go
sabemos de la exis encia de mu allas y mu os de i-
iendas ealizados con enco ados de mezcla o a ena
ba ida, g a a y cal en momen os an emp anos como
el siglo VIII, en la alcazaba de Toledo, ealizada po
el Muladí 'Am ús, o en la ce ca de Badajoz, e igida
po lbn Ma wan en el IX y ehecha ambién con a-
pial en el X y el XI. C onis as como Al Ud i pa a
Valencia, Id isi pa a Azuaga (Badajoz), Himya i
pa a Ta i a o al Bak i pa a Se illa aluden a mu allas
de ie a an e io es al siglo XII.
En la ac ualidad exis en husn como los de El Va-
ca de Có doba o Baños de la Encina en Jaén echa-
dos en el siglo X que conse an una excelen e áb i-
ca de cajones de apial en los que se ap ecia una
disposición que imi a sille ía ece cada con i as de
a gamasa. Fo man un dibujo a i icial de silla es en
oc e con bo des neg os o ojos (deco ación habi ual
en mu allas islámicas).
Las medidas de los cajones suelen se di e en es
según las épocas y las egiones. Así, pa ece obse -
a se un aumen o de las al u as habi uales desde los
0,60/70 de los más an iguos y anchu as no supe io es
a los 2,20 has a los de dos codos (0,80/95 x 2,50) en
el pe íodo almohade. Las medidas más an iguas, ce -
canas a los 60 cm, pa ecen segui el módulo de codo
assasi de 58,93 cm, mien as que las más a anza-
das, en e 80 y 90 cm, pa ecen incula se más a ela-
ciones del codo mamuní de 47,14 cm.
En la composición ambién se de ec a una enden-
cia al uso de los casco es de ce ámica sus i uyendo a
la g a illa lu ial as es e p ime momen o.
La ausencia de cimien os esal ados en lo domés i-
co es uno de los ópicos de la a qui ec u a á abe que
aún no han sido deses imados. Es a ealidad se man-
iene incluso pa a la a qui ec u a mili a , donde a pe-
sa de u iliza se las esca pas con cie a ecuencia,
sob e odo en la ase emi al y cali al, és as suelen se
is as, aden ándose muy poco los undamen os en el
subsuelo. Hay excepciones como las de la Có doba
cali al donde se in oducen cimien os po en es en o-
es como las de Abd el Rahman III de la mezqui a.
O as o es como las de Hisam I (He nández 1975,
131) en la mezqui a, o las del alcáza de Se illa (Ta-
bales 1997) (914) apenas hunden su p ime a hilada
de silla es un codo bajo asan e. La misma cos umb e
se á man enida po ai as y no ea icanos, y, si bien
la ausencia de esal es di e enciados se man end á,
Las áb icas ycimen aciones se illanas en el pe íodo islámico 1083
e emos una endencia gene alizada al aumen o de
las osas de cimen ación desde el XI.
E apa ecien e (siglos XI-XV)
T as la i na, la desin eg ación del es ado omeya
ahonda á aún más los pa cula ismos cons uc i os
en las dis in as ai as. El siglo XI con ibui á al o a-
lecimien o de ciudades como Se illa o G anada
mien as se educen de modo conside able las dimen-
siones de Al Andalus an e el empuje cas ellano. Es
po an o una e apa de cambios que a ec a á conside-
ablemen e a la cons ucción. La llegada de los pue-
blos no ea icanos (almo á ides y almohades) a la
península inaugu a á un asiego de écnicas en e
ambos lados del Es echo, unidos desde en onces po
un mismo lazo polí ico. T as la conquis a de los e i-
o ios me idionales du an e el siglo XIII e inicios del
XIV, el eino naza í de G anada a a man ene la he-
encia almohade comple ando un ciclo que no acaba
en 1492, sino que se man iene pa cialmen e a a és
de la a qui ec u a mudéja has a el siglo XVII.
Las p incipales ca ac e ís icas de es e amplio pe ío-
do, adicionalmen e compa imen ado con c i e ios
egionales y polí icos, son la u ilización mayo i a ia
del apial, con odas sus a ian es, el abandono de los
g uesos módulos de lad illo omano y la indus ializa-
ción masi a del lad illo cocido de un pie á abe, den-
o del que se ad ie en a iables mé icas sin e iza-
bles en es modelos (el pie mayo , el lad illo ino y el
lad illón almohade). O o cambio espec o a la e apa
clásica a a se la p og esi a desapa ición del silla ,
no exen a de momen os de inusi ado esu gimien o,
como el que se ad ie e en la Se illa almohade de
Abu Yacub Yusu , en la segunda mi ad del XII.
El aumen o de la mampos e ía y de las áb icas
mix as se á al ez una de las mani es aciones más
peculia es de la cons ucción domés ica; asis i emos
a la a iedad de apa ejos mayo de nues a his o ia
(espigados, al e nancias de hiladas de los ma e iales
más dispa es, combinación en un mismo mu o de si-
l1a es, lad il10s á abes de a ios ipos, lad illos oma-
nos, cajones de apial, e c... siemp e bajo la misma
ónica de exquisi ez y delicadeza o mal. Po úl imo,
debemos menciona la calidad de los mu os de uso
hid áulico; baños, aljibes, albe cas, canales, e án e-
su gi un mo e o simila al opus signinum omano
como e oco de áb icas dispa es, no malmen e de
apial o lad illo.
Ya se ha hablado del man enimien o de la adi-
ción de enco a du an e el pe íodo cali al y ai a. Al-
gunos c onis as como Abd el Galib especulan no
obs an e sob e el o igen indio de los cajones impo a-
dos a Eu opa po los á abes (Cas o 1995, 1R5). A
pa i del siglo XII los mu os con cal y a ena an a
desbanca a los de pied a, al menos en la a qui ec u a
mili a . Las a iables son múl iples pe o las medidas
se man ienen con le es a iaciones, pasando incluso
a algunas edi icaciones c is ianas, si bien és as solí-
an se menos esis en es po la meno p opo ción de
cal empleada. E a ecuen e en Al Andalus la p o-
po ción 2 medidas de cal po es de a ena, odo el10
mace ado insis en emen e con el «pisón de made a»
a medida que se añadía agua e incluso acei e. Hay
algunas a ian es en la composición, independien e-
men e de la can idad de cal y consecuen e solidez,
ales como:
- Enco ados de cal, a ena y can os odados menu-
dos, p esen es en las mu al1as de Se il1a (s. XII).
- Enco ados con cal, a ena y casco es ce ámicas,
p esen es en el an emu o de la misma ciudad
(1212).
- Enco ados de ie a ba ida con cal, casco es y
cenizas, p esen es en los pe íodos más an iguos y
no malmen e adsc i os a medidas co as de ca-
jón.
- Enco ados de cal, a ena y mampues o. Mampos-
e ías encajonadas con abundan e cal.
Po o o lado, los apiales pueden clasi ica se se-
gún los zócalos o cadenas que lo acompañan. Así,
dis inguimos:
-Zócalos de mampos e ía con cajones de apial.
No suelen l1e a cadenas (Vascos, Badajoz...)
- Zócalos y cadenas de silla y mu o de apial
como en la To e del O o, mu al1as de Niebla,
Sil es, e c...
- Zócalos de lad il1o, que a eces se dis ibuyen
ambién po cadenas y ajas en e cajones. Es e
modelo es el más habi ua] en pe íodos a díos y
mudéja es; incluso puede dis ingui se una cie a
e olución en i ud del aumen o del núme o de
hiladas en las ajas y p og esi a disminución de
los amaños de cajón.
- Zócalos y cadenas de apa ejo mix o i egula
(To e de la Pla a, s. XITI)
lOX4
Aún es p on o. dehido soh e odo
a la al a
de sis-
ema ización de los es udios a queológicos. pa a ex-
ae consecuencias mayo es de es as a iables y de
sus subdi isiones pe o no es desca able un mayo
conocimien o u u o de las cos umb es edilicias loca-
les y una mayo p ecisión en su adsc ipción c onoló-
glca.
Respec o al espeso de los mu os de apial, los hay
de medidas an dispa es como los de 0.30 m de los
abiques de cal, a cilla ana anjada y g a a. de las i-
iendas dcl Ba io de San Es eban de Se illa (s. XlI)
(Tabales 1999) o en Siyasa. has a los I.4R del an e-
mu o o los 2.S0 de algunos lienzos de la ce ca almo-
hade de Se illa.
En el uso del ho migón enco ado debemos des a-
ca el ecien e descub imien o de una g an pla a o -
ma en cuña, localizada bajo el ángulo Su occiden al
de la Mezqui a Mayo de la capi al almohade. ydes-
inada pa a la ni elación de e enos lu iales. Es a
g an ob a de ingenie ía. en a gamasa. es un ejemplo
del alo dado po los cons uc o es andalusíes a es e
ma e ial an e sá il (Tabales yJiménez 199R).
Como imos a iba el lad illo de aco o de un pie
sus i uye al g ueso módulo clásico du an e el siglo
XI. En el Xli a a es a p esen e en odo ipo de edi-
icaciones. siendo el ma e ial más usado en zócalos,
cadenas y acheados de pue as desde ese momen o.
sob e odo en la a qui ec u a mudéja , que lo adop a-
á como ma e ial semi exclusi o. Los almo á ides
(López 1995, liS) in lui án decisi amen e en la in-
co po ación masi a del lad illo a escala indus ial
iniciando la adición del pila de lad illo sus i uyen-
do en mezqui as yo os edi icios a los pila es pé eos
ycolumnas an e io es. Pa ece se que en ese p oceso
in luyó ma cadamen e la a qui ec u a abbasí, ins ala-
da en Mesopo amia yc eado a de una cul u a de la
a cilla, po al a de o os ma e iales. Esa in luencia
pasó a a és de Al Fus a al No e de Á ica y de ahí
al mog eb almo á ide.
La p opo ción habi ual desde el XI es común a la
del No e de Á ica. La ad e imos en oda Andalu-
cía e incluso en el á ea oledana, donde llega al mu-
déja desde el siglo XIV.
Encon amos a menudo a ian es del lad illo de un
pie en los siglos XI y XII. Aunque la medida es anda-
izada más ecuen e es la de
2R/30
x 14/IS x 4/S cm,
se suelen emplea ambién módulos meno es de
26 x 13x 2/3, sob e odo en la Se illa abbadi a y en el
pe íodo me iní.
M. A. Tabales
En Se illa se ad ie e un módulo poco ecuen e
en el pe íodo almohade (XII-XIlI) consis en e en el
uso de piezas ec angula es supe io es al pie: ienen
39x IS x7/8y se u ilizan en la Gi alda, el alcáza , y
en algunos edi icios mudéja es como la o e de San
Ma cos o en la alhamb a g anadina.
Los apa ejos la e icios son un buen e lejo del mó-
dulo usado: los espeso es de los mu os se án el esul-
ado de la combinación de la medida del pie. Así, en
la a qui ec u a domés ica se u iliza án el mu o de un
pie (0,30), pie y medio (O.4S) y dos pies (0,60) pa a
mediane as, mien as que has a el pe íodo no ea i-
cano e a ecuen e el empleo del espeso ap oximado
de un codo (O,SO) pa a odo ipo de mu os. El apa ejo
solía se muy cuidado incluso en edi icios humildes,
siendo ecuen e la combinación soga y izón en hila-
das al e nas: se u ilizó el apa ejo dia ónico a soga y
izón en la misma hilada en algunas ocasiones como
en la Gi alda almohade, pe o más ecuen e aún ue
la endencia, sob e odo en cimen ación al uso de
piezas inclinadas o en spica um. Es muy usual la u i-
lización del espigado en cegamien os de anos (ss.
XlI-XIlI).
Con el lad illo se alcanza á un al o desa ollo en lo
e e en e a la o namen ación, a qui ec ónica de a-
chadas, sob e odo de almina es, cos umb e almoha-
de p esen e en la Gi alda y desa ollada has a el ba-
oquismo más eca gado en el mudéja .
El uso del lad illo ue di e en e según las egiones:
en algunas zonas como la malagueña o g anadina se
man u o incluso en épocas pos islámicas la écnica
del lad illo combinado con mampues o. En o as
como la a agonesa se ins au ó su uso en el mudéja
siendo una zona sin adición la e icia.
El cali a o y muy en pa icula la ciudad de Có -
doba man end ía una adición de can e os a lo la go
de la Edad Media, pe o la no ma gene alizada desde
los ai as ue el abandono del silla en bene icio de
la mampos e ía, el apial y el lad illo. Es o no signi-
ica que desapa ecie a po comple o, de hecho e-
cien emen e en la Se illa de ines del Xli se de ec a
una laho de can e ía muy des acada inculada a las
e o mas monumen ales que emp endió el ala i e
Ibn Baso po o den de Abu Yacub Y usu en el sec-
o pala ino. En las exca aciones de la Gi alda (Ta-
bales 1997) se localiza on cua o hiladas de can e ía
en lige a esca pa con ana hy osis y ma cas de can e-
o que e idencian una alla especí ica. Es cie o que
en el ci ado almina . así como en o as zonas de la
Las áb icas ycimen aciones se illanas en el pe íodo islámico 1085
Mezqui a Mayo , como en los es ibos ex e io es de]
mu o de la quib]a, el uso del silla , aunque ecuen-
e, es á ci cunsc i o a la eau ilización de bloques
p oceden es de edi icios an iguos (palacio de Ibn
Abbad, según A] Salá), incluso omanos. Sin emba -
go no c eemos posible una calidad de alla y pues a
en ob a como la ci ada si no exis e una adición de
can e os, po muy educida que es u ie a en la capi-
al almohade.
En Có doba cada ez se á más ecuen e el uso de
e dugadas la e icias de sepa ación en e silla es y la
dimensión de las hiladas, según Félix Hemández, se
i á educiendo has a los 0,40 de al u a habi ual (en
los pe íodos más an iguos dominaba el módulo de
codo omano ce cano a los 0,50).
Vamos a encon a silla es pe ec amen e escua-
d ados en monumen os almohades e incluso bajome-
die ales c is ianos; mencionemos el caso de la To e
de] O o echada en 1221, de plan a poligonal y eal i-
zada median e cajones de apial encadenados po si-
lla es bien escuad ados.
El mampues o ecoge á el es igo de la pied a des-
de el siglo XI. Hay múl iples ejemplos de edi icacio-
nes ealizadas con pequeños silla ejos y mampues os
en hiladas apaisadas que o an mu os de ho migón.
De igual c onología, aunque ex endible a la Cas illa
de los siglos XII-XIV son los pa amen os de mam-
pos e ía ajeada con lad illo, lajas de piza a o can os
odados. El uso de los mampues os se á ecuen e en
las o i icaciones c is ianas po lo que es di ícil dis-
ingui la de la andalusí. Una a ian e, de o igen bi-
zan ino, el mix o con e dugadas de ]ad illo sepa an-
do hiladas de mampues o de 0,30 m, end á un
desa ollo pos e io muy acusado, al igual que ]a de-
nominada «cajone a o ma co» de silla ejos median e
lad illos. Se á en Toledo, Málaga y A]me ía donde
más se ep oduzca es e ipo.
En ]a a qui ec u a popula las áb icas con o ma-
das po ma e iales de aca eo end án un g an auge,
sob e odo en las ciudades almohades; ya indicamos
el uso bien apa ejado del lad illo á abe en es os pe-
íodos, sin emba go la a iedad ipológica ecogida
en es os úl imos años es asomb osa en cuan o a
combinaciones imagina i as. Bas e una mi ada a los
«cen ena es de a ículos» sob e yacimien os almo-
hades exca ados en Andalucía pa a en ende que en
pocas épocas se han dado ci a una di e sidad ama-
ña de soluciones. En e] ba io de San Es eban de
Se illa hay mu os de ie a y g a a, mu os de
cas-
co es ce ámicos y ba o, mu os en los que se mez-
clan agmen os diminu os de lad illo omano, á a-
be g ueso y ino, can os odados, mampues os, si-
IJa es, silla ejos y cajones de apial, odo ello en un
pe ec o o den, con buena a gamasa de cal y con
apa ejos a iados según ]a al u a (espigado en ci-
mien os, inclinado al e no en el zócalo, ]ad illo en
ajas a soga y izón y cajones de apial) (Tabales y
Pece o 1999).
Des aquemos aquí el he moso apa ejo de mam-
pues os i egula es localizado en las exca aciones de
la quibla de la Mezqui a aljama de Se illa, echab]e
en el Xll (Tabales y Jiménez ]998) en el que se dan
ci a do elas y o os elemen os eu ilizados jun o a si-
IJa es, silla ejos y lad illos de odo ipo, unidos con
mo e o dc ba o en una delicada aunque i egula á-
b ica.
Pa a e mina es a b e e exposición sob e los mu-
os islámicos de los pe íodos más ecien es debe e-
ne se en cuen a la impo ancia del alo de lo hid áu-
lico den o de la cul u a hispanomusulmana. La
exis encia de baños, aljibes, albe cas, e c... en cua]-
quie ciudad o poblado nos o ece una gama de solu-
ciones de in e és cons uc i o que se salen de] come-
ido de es a sín esis. No debemos deja de menciona
el alo del mo e o hid áulico de cal empleado en
baque ones y mezclas de e oco espa cidos como e]
opus signinum po odo Al Andalus. La exca ación
del poblado de Sal és en Huel a (Bazzana ]995) ha
p opo cionado a es e espec o una in o mación im-
po an ísima, jun o a o os yacimien os como los de
Siyasa, Mé ola, el Cas iIJejo de Mon eagudo, e] mo-
nas e io de San Clemen e, el alcáza y, sob e odo ]a
Buhay a de Se illa, e c...
Al habla de las cimen aciones en mu os de silla-
es emi ales y cali a]es aludíamos al undamen o
a izonado como una ca ac e ís ica co dobesa. Es a
écnica se man end á en la a qui ec u a pé ea a]mo-
hade se illana. En ambos casos se cons a a ]a sepa-
ación mayo de las p ime as hiladas en con ac o
con el suelo y su unión a base de ba o, disminuyen-
do g adualmen e las llagas, que pueden ece ca se
con cuñas, pa a uni se a hueso en alzado. Es e es el
caso del almina de la Mezqui a Mayo se illana,
que además dispone de mechinales pa a en e iga-
dos de made a u ilizados du an e la cons ucción
pa a la ins alación de máquinas de ele ación. En el
caso del ci ado almina , los úl imos abajos de-