El milagro de San Antonio del Doblón : curiosa relacion, en que se declara y da cuenta de lo que le sucedió á un caballero natural de Jerez, a quien el demonio impuso un falso testimonio ...
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EL MILAGRO DE SAN ANTONIO DEL DOBLON. Curiosa rpl'icion ,en que se declara jr da cuenta de lo que le sucedié áun caballero natural de Jerez, áquien el demonio impuso un falso testimonio didéndole que su esposa le era infiel, jcomo por intercesión de san Antonio de Padua se vieron protegidos jlibnes. Al Ave de gracia llena María Virgen y^Madre de Jesús Vervo hurnánado, hija del Eterno Padre, ydel Espíritu Elsposat la que subic ácoronar.se por Princesa de Iws cielos, ycon músicas suaves los nueve coros gloriosos nunca cesan de alabarle. Aeste encanto, áeste prodigo, hoy ásus plantas se abáte', nna mal cortada pluma muy humilde, ásuplicarle
le dé su bendita gracia para que en este romance dé noticia ámi auditorio del suceso mas notable, del mas famoso milagro que han visto las edades. Afo lo el mundo convido, ye! que viniese áescucharme oira contar alabanzas del gloriosísimo Padre Antonio de Padua, siervo de Jesús firme yConstante; atención nobles oyentes que ya cumienzo áesplicarme. Ün la ciudad de Jerez, noble, rica yabundante, doña María Javiera nació de muy nobles padres: crióse esta bella dama , yálos veinte año» cabales casó con un caballero, .que diré sin dilatarme llamarse don Agustin de,Guevara, yesto baste. Eran los dos muy devotos de aquella antorcha brillante san Anionio esclarecido, yen sus pechos muy constante traian para memoria en una estampa la imagen 'del bendito san Antonio, que los defienda yampare. Pero el demonio envidioso, envuelto en ira ycorage, encendido en yiva rabia por si puede derribarles de tan santa devoción , con manto ybasquiña sale en figura de una dama muy conoci.da de antes del caballero, yle dice aquestas palabras tales: sepa usted, don Agustin, como en la huerta ayer tarde vide que estaba su esposa en un oculto parage con nn cierto caballero manchando vuestro linage entre profanos deleites: ¡quién tal horror intentase con vos que sois bien nacido, hijo de tan buenos padres! por cuyo justo motivo íie venido ádaros parte, yádeciros la verdad , asi el infierno me trague si no es como he referido ; anda, señor, al instante si quieres tomar venganza de quien tanto agravio te hace El caballero confuso Juego ásu casa se parte; siu darse por entendido, ni ser notado de nadie, tornó todos sus vestidos, dinero, ysin declararse con su esposa, una mañana partió ála ciudad de Cádiz donde estubo cuatro dias, yen un navio mercante para las Indias de oriente se embarcó, ycon favorable viento álas ludias llegó ysaltó én tierra nna tarde. Volvamos ála señora que qnedó con tres infantes sola, ysin tener en casa quien su hacienda gobernase. Áriíargamente lloraba aquella ausencia tan grande de su muy querido esposo, ycon llantos lamentables decia: ¡oh mi Agustin! ¡cómo ha sido el olvidarme'l
Dios sabe que yo én mi vida no he pensado en agraviarte. ^Acuérdate de estos niños , muévate ei amor de padre, ' Es mi mayor sentimiento el no poder encontrarse alguno que dé razón de ti para ir á' buscarte, Yviendo qne no parece, se vistió nuevo ropage, la hacienda se le perdió por no haber quien la ciudase. Se vino áquedar tan pobre quede noche por las calles - salia ápedir limosna para poder sustentarse. Asi estuvo nueve años ycuatro meses cabales, yun domingo de mañana ^llorando de casa sale porque los niños querian ,yno tiene que darles, irecha fue ásan Francisco, jcon lágrimas ahutwlantes ásan Antonio de Padua ?ia súplica le bace : ten sabes, Sanio glorioso, (necesidad tan grande ;que me veo metida is hijos están sin padre, Ao rne llalla sin^fóposo ; ^-^ yiues sois' tan finó amante dt dulcísimo Jesús, ^su|licadlé que me ampare , rae sista yme favorezca en ete aílijido lance j raañina por la mañana yo volveré ávisitarte, ym; has de dar de mi esposo notida sin qne esto faite. Peí santo se despidió, yde la iglesia se sale. Vamos áque la señora llegando ásu casa,: sale el niño mayor de todos,; diciendo: señora madre, un religioso francisco ha traído tres costales de trigo yestos dineros , yque áusted los entregase, yque comamos de ellos, que presto vendrá mi padre. La madre le preguntó:, hijo ¿conoces al p^die ? No señora, maspúe.ba dicho que no ha dos faoras cabales que usted hablaba con él para que nos remediase. Viendo tan grande portento doña María, al instante incándose de rodillas ante la divina imagen, áDios le dio muchas gracias ásu soberana Madre, yásan Autonio bendito por milagro tan notable. Vamos áque al otro día asi que las puertas abre el portero del convento, fue ávisitar los altares, yásan.Antonio de-Padua con devoción árezarle, yviendo, tiene en ia mano una carta, sin tardarse le dió cuenta al guardián, ei cual mandó que al instante toquen ácomunidad, yque todos se juntasen , por ver áquien san Antonio la carta quería darle;, yaunque llegaron humildes, ánadie quiso entregarle la carta, con que el prelado dijo que todos llegasen ,
hombres, mugeres yninos cuantosenla iglesia entrase», Vaunque llegó niuc.ia gente, en vano fue que llegasen, hasta que doña Mar» fue ádarle gracias^^al padre san Antonio, por mercedes tan colmadas ftan grandes. Mandáronla que llegara , Val punto la mano abre Antonio, Vle entrego la carta sin dilatarse , yasi en presencia de todos el padre guardia» la abre , Vleyéndola, decía ¿tas palabras formales «Qniera Dios, esposa mía, que esta mi carta te halle en compañiá de mis hijos, Vde tu querida madre consalud,lamia es buena en las Indias Orientales ha nueve años que estoy cumplidos ymuycabales, Ven este mes de enero labras que hablé con un padre a-, la orden franciscana, muy cariñoso yaiable, que^e llaman fray Antonio; yme dijo que al le embarcaba para ^spaua , atenia que mandarle , que en la ciudad de Jere* ¿taba por habitante, ypor irse tan de Ío tuve al pronto que darle sino un doblou de aveinte con que puedes remediarte que 2Dios quiere pretendo estar allá cntnto antes , para pedirle perdón > de las miserias yhambre que has pasado por mi ausencia, pues ya este glorioso padre ha disipado las sombras que mi corazón abaten. ADona María Ja viera en la plazuela del Carmen , soy tu esposo Agustín , que ruego áDios te ampare. « Yasi que leyó la carta , fué el guardián al idslante yásan Antonio.empezó el habito áregistrarle, ^ yen una manga le hallo e\ doblon (¡caso admirable!) se lo entregó ála señora , ypor milagro tan grande todos dieron alabanzas ai gloriosísimo Adlante Antonio ,yel caballero \inQ asu casa al instante, ysabiendo estos prodigios asan Antonio le hace una suntuosa fiesta con grandes solemnidades. Ea devotos de Antonio, con milagros tan notables avivad en vuestro pecho la devoción muy constante. Viva el portugués bizarro eternidades, pues sabe del demonio ysus errores ásus devotos librarles. _ Yaquí da fin ála historia el poeta Pedro Saez, suplicando le perdonen las faltas de este romance. f buen suruUo ie ron,nnees.