Polí ica y Sociedad ISSN: 1130-8001
2013, 50, Núm. 3: 1037-1063
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E nopolí icas del e angelismo gi ano y es e a
pública. T ans e salidad, pode , e nicidad1
Manuela CANTÓN
Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
Recibido: 28-11-2012
Acep ado: 28-05-2013
Resumen: La economía de la iden idad gi ana es á hoy pa cialmen e en manos de los sec o es más
ac i is as e in luyen es de las iglesias e angélicas a a és de su b azo social, la Fede ación de Asocia-
ciones Cul u ales C is ianas de Andalucía (FACCA). Los supues os eligiosos y los espacios i uales
se han uel o, ambién, cues ión de e nopolí ica. Nues o a o cien í ico de la eligión la ha uel o un
p oblema de di ícil manejo en el espacio público; de hecho muchos pensado es con empo áneos
sos ienen que en la es e a pública debemos en ende nos con el único lenguaje de la azón secula , que
el lenguaje eligioso unciona únicamen e ue a de es e mundo secula e in oduce p emisas inacep a-
bles excep o pa a los c eyen es. El caso analizado aquí e ela que (1) los p ocesos con empo áneos de
e nogénesis como el que se mues a son en g an medida p ocesos ligados al desa ollo de polí icas
públicas; (2) que las adminis aciones han de dialoga con esos nue os suje os polí icos, en nues o
caso líde es eligiosos y pas o es gi anos, si aspi an a que las polí icas públicas alcancen a las comuni-
dades gi anas; (3) que los egímenes secula is as debe ían se capaces de da espues as azonables a
oda la di e sidad in e na de las sociedades mode nas, incluyendo la plu alidad de concepciones
eligiosas que coexis en en la es e a pública y que, en casos como el analizado aquí, se in e sec an con
_____________
1 Es e ex o ecoge los p ime os esul ados del P oyec o ianual de In es igación Funda-
men al no o ien ada Re . CSO2010-17962, ap obado po el Minis e io de Ciencia e Inno a-
ción (Con oca o ia 2010) y del que soy in es igado a p incipal. Dicho P oyec o de I+D, que
lle a po í ulo La cons ucción polí ica del e angelismo gi ano: Iglesias, ede aciones y
nue os ac o es polí icos, cuen a con la pa icipación o mal de la D a. Te esa San Román
Espinosa, ca ed á ica de An opología Social de la Uni e sidad Au ónoma de Ba celona.
h p://dx.doi.o g/10.5209/ e _POSO.2013. 50.n3.40757
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demandas de econocimien o polí ico pa a sal agua da de echos cul u ales de las mino ías é nicas y
ga an iza se el acceso a ecu sos. Como a gumen a Taylo , el secula ismo (o el laicismo) no debe se
un asun o que en en e únicamen e al Es ado y Religión. A lo que de e dad se e ie e es a la elación
del Es ado democ á ico con oda la di e sidad.
El p incipal obje i o del a ículo ha sido expone las conclusiones de la in es igación ealizada sob e
las espues as de los abajado es del ex il y con ección de las coma cas ci adas an e la ince idumb e.
Más en conc e o, el p opósi o e a conoce a a és del análisis de sus discu sos de qué mane a los
abajado es del ex il-con ección enca aban la al a de ce eza. La espues a mayo i a ia ha sido el
echazo a odo posible cambio que gene e duda y la de ensa an e ella así como su minimización
haciendo uso de los escasos ins umen os que la clase abajado a iene a su alcance: la p i a ización
de sus in e eses, la limi ación de las expec a i as de consumo y de ida, y el in en o de sume gi oda
su ida en una mínima u ina que les pe mi a la plani icación que la ince idumb e les sus ae.
Palab as cla es: Secula ización, e nogénesis, e angelismo, e nicidad, gi anos
E hnopoli ics o he Gypsy E angelism and Public Sphe e. T ans e sali y,
Powe and E hnici y
Abs ac : The economy o Gipsy iden i y is sus ained a p esen by he mos ac i e and in luen ial
sec o s o he e angelical chu ches, ac ing h ough hei social a m: FACCA (Fede a ion o Anda-
lusian Cul u al Ch is ian Associa ions). Religious ideas and i ual spaces ha e become as well a ma e
o e hnopoli ics. Ou obsession wi h eligion has made i in o a p oblem di icul o handle; in ac ,
many hinke s hese days a e suppo ing he idea ha wi hin he public sphe e we should use exclu-
si ely he language o secula easoning, because eligious language only wo ks ou side ou secula
wo ld and i s use in oduces p emises which a e accep able only o he belie e s. The case we analyze
he e shows ha (1) con empo a y e hnogenesis p ocesses like his one, in wi ch we can ind poli ical
ac o s om he eligious leade ship, a e p ocesses linked o public policies; (2) public adminis a ions
mus dialogue wi h hese new poli ical subjec s, eligious leade s and e angelical minis e s, i hey
wan hese public policies o each gypsy popula ion; (3) secula ised go e nmen s should be able o
gi e easonable answe s o all o ms o di e si y in mode n socie y, including he plu ali y o eligious
concep ions wi hin he public sphe e. In ou case, hese eligious plu ali y in e aces wi h poli ical
ecogni ion, e hnic mino i ies cul u al igh s and hei access o public esou ces. As Taylo has no ed,
secula ism (and laicism) is no abou he con on a ion be ween S a e and Religion, bu abou he
esponse o he democ a ic s a e o all o ms o di e si y
Key wo ds: Unce ain y, s a egies, wel a e, ex ile and clo hing sec o
Re e encia no malizada
Can ón, M. (2013). “E nopolí icas del e angelismo gi ano y es e a pública. T ans e salidad, pode ,
e nicidad”. Polí ica y Sociedad, Vol.50 Núm. 3 1037-1063
Suma io: 1.Religión y es e a pública: apun es pa a un deba e. 2.Gi aneidad y e nónimos. 3.La
FACCA. Cues iones de ans e salidad y pode . 4.E angelismo gi ano, e nopolí ica y secula ización.
5.Más allá: cul u a, me cado y pa imonialización. Re e encias bibliog á icas.
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“La eligión es amenazado a, inspi ado a, consolado a, p o ocado a, una u ina
anquilizado a o una in i ación a juga se la ida. Es un modo de hace la paz y una
azón pa a hace la gue a (…) No es de ex aña que los deba es sob e la eligión en
la es e a pública gene en an a con usión” (Calhoun, 2011: 111).
1. Religión y es e a pública: apun es pa a un deba e.
En gene al los cien í icos sociales han mi ado la eligión como algo que iene poco
o nada que e con nues a ida in elec ual y polí ica o con nues a expe iencia
co idiana, como un ámbi o de la ida y la cul u a me amen e p i ado, i acional y
has a coac i o, mien as la es e a pública se con aponía como espacio abie o de
delibe ación acional y pací ica. Una de las más ecien es discusiones sob e el papel
de la eligión en la es e a pública, en la que con luyen a la ez la eo ía c í ica, el
p agma ismo ilosó ico, el pos es uc u alismo, la eo ía eminis a, la enomenolo-
gía, la he menéu ica o la iloso ía del lenguaje, ha econside ado el luga de la
eligión en los deba es sob e lo público, omando como pun o de pa ida la ob a
p ecu so a de Jü gen Habe mas His o ia y c í ica de la opinión pública (Mendie a y
Vanan we pen, 2011).
En es a ob a Habe mas pos ulaba que la es e a pública, su gida en el siglo XVIII,
cons i ui ía un espacio social, abie o y sin lími es de delibe aciones acionales
sob e el bien común de los ciudadanos, un ámbi o de a gumen ación c í ico- acional
dis in o del espacio del Es ado (que de en a el monopolio de la coe ción), la econo-
mía o la amilia. La eligión es aba ausen e en es a adiog a ía del nacimien o de la
es e a pública. Algunos au o es lo a ibuye on a los p ejuicios an i eligiosos de
Habe mas quien sos u o, en aquella con o e ida ob a, que la concepción eligiosa
de lo polí ico co espondía a un es adio ya supe ado de la e olución social y que lo
polí ico debía ep esen a la imagen de la sociedad como un odo. Censu ada como
e óg ada y desmen ida la idea según la sociedad puede se en endida en mane a
alguna como un odo compac o, de algún modo desman elada po sus excesos
eli is as y educ o es, es a p ime a concepción habe masiana ha dado paso, ya más
ecien emen e, al econocimien o unánime de que la mode nización no ha pues o in
a las eligiones. Habe mas admi e las c í icas y asien e, pe o insis e en que ello no
es óbice pa a deja de econoce las di e encias p imo diales en e e y conocimien-
o, de hecho aho a se hace más necesa io que nunca ei indica una pos u a pos se-
cula que econozca la i alidad de la eligión, de las uen es eligiosas de sen ido y
su ue za po encial pa a comba i las ue zas del capi alismo global, su condición de
aliada momen ánea o e en ual de la azón, pe o sólo a condición de aduci a un
“lenguaje uni e salmen e accesible” los con enidos é icos de las adiciones eligio-
sas como único modo de inco po a los a una pe spec i a ilosó ica pos me a ísica.
La azón: Las ideas eligiosas se exp esan en un lenguaje inaccesible pa a quienes
no pa icipan de esas adiciones conc e as (Habe mas, 2011: 24).
Es o ep esen a una mínima mues a del deba e que ecien emen e se ha p odu-
cido en e pensado es como Cha les Taylo , Co nel Wes , Judi h Bu le y el mismo
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Jü gen Habe mas, ecogido en el lib o de ensayos i ulado El pode de la eligión en
la es e a pública (2011). En es e deba e Taylo discu e la “ up u a epis émica” en e
azón secula y pensamien o eligioso pos ulada en úl imo ex emo po Habe mas,
a gumen ando que el papel neu al del Es ado secula ha de o ien a se a la di e si-
dad de pos u as an o eligiosas como no eligiosas, po lo que el pun o de is a de
la eligión no debe ía se conside ado como una excepción sino si uado al mismo
ni el que los pun os de is a no eligiosos del mundo. Puede que nues a obsesión
con la eligión la haya uel o un p oblema y, pese a se un p oblema an iejo como
la misma Ilus ación, muchos pensado es con empo áneos siguen apegados a la idea
de que en la es e a pública debemos en ende nos con el único lenguaje de la azón
secula . Pa a ellos el lenguaje eligioso es i acional, unciona únicamen e ue a de
es e mundo secula e in oduce p emisas inacep ables excep o pa a los c eyen es, lo
que conduce a una disyun i a pe e sa: Los supues os eligiosos son “mucho más
ágiles desde el pun o de is a epis émico; de hecho, no e con ence án a menos
que ya los admi as. Po an o la azón eligiosa o bien llega a las mismas conclusio-
nes que la secula , y en onces es supe lua, o bien llega a conclusiones con a ias, y
en onces es pelig osa” (Taylo , 2011: 53).
Taylo econoce que Habe mas acie a al de ende que el lenguaje o icial de las
democ acias plu alis as debe e i a cie as e e encias eligiosas, pe o la azón de
e i a las no es po que sean eligiosas, sino po que no son compa idas: “Po ejem-
plo, en el p eámbulo de una ley se ía an inacep able in oca una iloso ía a ea
como emi i a la au o idad de la Biblia” (Taylo , 2011:532). A la ez, Taylo discu-
e la up u a epis émica habe masiana en e azón secula y pensamien o eligioso, y
sos iene que los egímenes secula is as debe ían se capaces de da espues as
azonables a la c ecien e di e sidad in e na de las sociedades mode nas, a oda su
di e sidad in e na, incluyendo la plu alidad de concepciones eligiosas que coexis-
en en la es e a pública. Más allá, no hay azón alguna pa a sos ene que una iden i-
dad polí ica, que las me as que una sociedad se da, puedan se un des ilado único de
“la sola azón” o de algún pun o de is a independien e de la eligión, pu amen e
_____________
2 Calhoun, en el mismo deba e e in ocando a gumen os desa ollados po Richa d John
Neuhaus en su ob a The Naced Public Squa e de 1984, plan ea cómo en Es ados Unidos la
ida pública necesa iamen e implica una pa icipación p omo ida po la eligión y a eces
muy undamen ada en ella, po que la es e a pública democ á ica debe es a abie a a odos
los ciudadanos y en Es ados Unidos la eligión es muy impo an e pa a la mayo ía de ellos.
La negación de es a e idencia puede acaba en un e ec o pa adójico: El de cede g an pa e
del impulso democ á ico en la es e a pública a g upos como la en onces (se e ie e a la
época de Reagan en el gobie no de los Es ados Unidos) amosa Mayo ía Mo al del e e en-
do Je y Falwell: “El pelig o no es á en que la Mayo ía Mo al ue a un mo imien o conse -
ado . Es á en que quie e en a en la a ena polí ica haciendo a i maciones públicas basadas
en e dades p i adas (…) Las decisiones públicas se deben basa en a gumen os que engan
un ca ác e público” (Calhoun, 2011: 117).
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laico. La con usión, a juicio de Taylo , consis e en pensa el secula ismo (o el
laicismo) como un asun o que en en a únicamen e al Es ado y Religión, cuando a
lo que de e dad se e ie e es a la elación del Es ado democ á ico con la di e sidad.
No hay azón pa a conside a a la eligión como un caso apa e en e a los pun os
de is a no secula es o a eos3: “El Es ado (secula mode no, las democ acias plu a-
lis as) no puede se ni c is iano, ni musulmán, ni judío. Pe o po la misma azón,
ampoco debe se ma xis a, ni kan iano, ni u ili a is a” (Taylo , 2011: 40-54).
Pa a Co nel Wes , desde una posición que combina el c is ianismo p o é ico
a oame icano, el ma e ialismo his ó ico y el p agma ismo ilosó ico no eame i-
cano, “un con ol, secula puede se an a ogan e y coe ci i o como un con ol
eligioso”, po lo que a su juicio las eligiones han de se inco po adas al deba e
sob e la es e a pública y el secula ismo debe ía deja de dis aza posiciones dog-
má icas y au o i a ias que, a in de cuen as, sólo pe siguen some e a con ol la
es e a pública aniquilando su deso den esencial: “La cul u a de los mise ables del
mundo es p o undamen e eligiosa. Es a en solida idad con ellos equie e no sólo
un econocimien o de aquello a lo que se en en an, sino ambién un ap ecio po su
o ma de en en a se a su si uación” (Wes , 2011: 20).
El deba e es suge en e y sus ex ensiones pueden se múl iples, más de lo que po-
demos ecoge en es as páginas. La di e sidad eligiosa en alza ha pasado a ocupa
un luga cada ez más des acado en la agenda de los gobie nos eu opeos y algunos
han p opiciado la apa ición de ins i uciones especí icas, obse a o ios y undacio-
nes, des inadas a adiog a ia el cambian e mapa de la plu alidad eligiosa, dialoga
con las eligiones y ges iona su c ecien e di e si icación desde una pe spec i a
laica y espe uosa. El caso del que me ocupo en es e a ículo, que sis ema iza los
esul ados aún pa ciales de un P oyec o I+D que se inició en 2010 (y que inaliza a
inales de 2014) sob e la cons ucción e nopolí ica del e angelismo gi ano, pe o que
es con inuación de una in es igación pione a iniciada a inales de los años no en a
y que dio luga al lib o Gi anos pen ecos ales. Una mi ada an opológica a la
Iglesia Filadel ia en Andalucía (2004), es una mues a doblemen e in e esan e. Y lo
es po que combina a iables é nicas, polí icas, eligiosas, ilus a los puen es que
una mino ía é nica puede ende con la es e a pública desde el anclaje eligioso, y
des ela una incipien e economía de la iden idad en poblaciones de gi anos del su
de España.
_____________
3 “Las dos co ien es ilosó icas mundanas más ex endidas en nues o mundo con empo-
áneo, el u ili a ismo y el kan ismo, en sus di e en es e siones, ienen pun os en los que no
log an con ence a pe sonas hones as y de men e cla a. Si omamos los enunciados cla e de
nues a mo alidad polí ica ac ual, como los que a ibuyen de echos a los se es humanos po
el me o hecho de se lo, po ejemplo el de echo a la ida, no eo po qué el que seamos se es
que desean/dis u an/su en, o la pe cepción de que somos agen es acionales, hab ía de se
un undamen o más i me pa a es e de echo que es a hechos a imagen y semejanza de Dios”
(Taylo , 58)
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2. Gi aneidad y e nónimos
En los ex os académicos al uso y en los imagina ios his ó icamen e cons uidos, los
gi anos han sido desc i os de mane a un an o monó ona como un pueblo al ma gen
de las eligiones y de la polí ica. Es a simpli icación deno a que hemos enido
asumiendo una concepción e nocén ica y unila e al de la eligión y del pode , en
de imen o de un análisis c í ico de lo que el pode y la eligión ep esen an de
hecho pa a o os pueblos, en nues o caso los di e sos g upos omaníes en el siglo
XXI (Ma ushiako a y Popo , ci ados en Ca izo, 2011: 1). La con usión e mino-
lógica en el caso de los gi anos y los es ue zos po desc ibi su his o ia y su cul u a
es en sí una in i ación a ma iza la ele ancia que concedemos a los e nónimos.
I educ ibles en su di e sidad, apenas podemos llama gi anos a odos esos g upos
diseminados po Eu opa, Asia y Amé ica que ienen un o igen p esumiblemen e
común, pe o en e los que caben múl iples di iso ias esul an es de ayec o ias
his ó icas di e en es, o mas de mo ilidad, polí icas é nicas, iliaciones eligiosas o
lengua. En España la g an mayo ía se au odenominan gi anos, no omaníes, pe o
sólo en F ancia encon amos al menos es g upos bien di e enciados: Gi anos
españoles de F ancia, Roms y Manouches4
Pues bien, en España, La inoamé ica, Es ados Unidos, B asil y en casi oda Eu-
opa, es amos asis iendo a la apa ición de o ganizaciones de lide azgo gi ano con
ni eles muy di e sos de a iculación e nopolí ica que ebasan o se en e e an con la
o ganización adicional en pa ilinajes. Sean con esionales o no, muchas de es as
en idades ans e sales a los g upos de pa ien es buscan in encionalmen e p omo e
e ins umen aliza una cie a concepción de la gi aneidad, así como p ocu a ecu -
sos económicos y de ini demandas que los di e sos p ocesos his ó icos de diáspo a
y pe secución han enido negando a los omaníes. Aquí me ocupa é de analiza la
exp esión más ecien e de la e nopolí ica con esional gi ana en España: La Fede a-
ción de Asociaciones Cul u ales C is ianas de Andalucía (en adelan e, FACCA),
nacida en 2001 de la Iglesia Filadel ia, denominación e angélico-pen ecos al que
llega a España en los años sesen a del siglo XX p oceden e de F ancia. La FACCA
aglu ina ac ualmen e a unas 170 cong egaciones, iglesias o “cul os” e angélicos que,
en oda Andalucía, han ido undando asociaciones pa alelas en los úl imos diez años
y las han egis ado legalmen e5. Más a de lo e emos con de alle.
El mo imien o pen ecos al gi ano cons i uye un e dade o desa ío in e p e a i o
y nos expone a nume osas quieb as epis emológicas (Aga , 1992: 123), po que el
imagina io de la mayo ía social, pe o engo la imp esión de que una pa e de la
_____________
4 En F ancia sólo se llama gi anos a los gi anos españoles.
5 En o o luga hemos p opues o una ex ensa con ex ualización his ó ica y an opológica
del pen ecos alismo gi ano en Andalucía Occiden al, de eniéndonos en el análisis de los usos
sociales, polí icos, económicos, e apéu icos o simbólicos de las adhesiones locales a un
sis ema eligioso plenamen e globalizado (Can ón y o os, 2004).
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academia ambién, lo asocia de mane a mecánica al ana ismo eligioso, la aliena-
ción y el inmo ilismo polí ico, la pob eza es uc u al, el anal abe ismo y la d oga,
en suma al ejido social p opio de la ca a más ag ia de la ma ginación6. Y poco más.
T a a con eligiones sigue siendo pe u bado pa a quienes no han adqui ido su i-
cien e “oído pa a la eligión”. Es e ipo pa icula de azonamien os y de discu sos
que in ocan el acionalismo cien í ico cancelan la empa ía y la imaginación necesa-
ias pa a en ende el pode de la eligión, de las adiciones eligiosas y de su papel
en la c eación de nues a memo ia cul u al o de nues as u opías más p o anas
(Wes , 2011: 21). Dis in o debe ía se el caso de la an opología: lo que Wes de ine
como el u gen e “gi o p o é ico” que debe ían da los sociólogos es, pa a la e no-
g a ía, una condición inexcusable que pe mi e comp ende esa pa e a eces opaca
de la ida social, el mundo de las iliaciones y los imagina ios eligiosos, desde una
pe spec i a se ia, no complacien e y lib e de e nocen ismos.
La Fede ación de Asociaciones Cul u ales C is ianas de Andalucía es á di igida
y coo dinada po miemb os gi anos de las iglesias e angélicas andaluzas, las mis-
mas que en los años sesen a del siglo XX solici a on su egis o ins i ucional como
misiones gi anas7. Sin emba go la FACCA ha e i ado cuidadosamen e el é mino
gi ano en un ac ónimo que, de inclui el e nónimo, se ol e ía p obablemen e
demasiado educ o . Pa ecen juga ambiguamen e con algo que saben, pe o que
quienes nos ocupamos de la cul u a hemos a dado en e : El e nónimo nomb a y
econoce la di e encia, pe o ambién puede sepul a en ella a quienes designa.
Seguimos llamando gi anos a los gi anos, y yo misma u e que pensa bas an e
cuando uno de mis in o man es me explicó que si él e a en an e odo un gi ano yo
debía se an e odo de inida como paya, sin más, o que al ez p e e ía que me
llama an española, ambién sin más. Podía elegi , lo que supond ía que me de inie-
_____________
6 Si uado en la adición in e p e a i a y enomenológica, Aga p opone, siguiendo a
Giddens, que la e nog a ía es en su núcleo una “mediación de ma cos de signi icado”, de
mane a que su na u aleza depende á de la na u aleza de las adiciones que se pongan en
con ac o a lo la go del abajo de campo. En ese encuen o en e di e en es adiciones, la
e nog a ía debe ija su a ención en las di e encias que apa ecen, en el momen o en el que se
ompen las expec a i as del obse ado , es deci , cuando los supues os de cohe encia sal an
en pedazos. La di e encia, la up u a de expec a i as y la so p esa son indicios que de inen
lo que es in e esan e es udia . Lo que Aga ilus a es el ol cen al de la quieb a pa a pone
de elie e p oblemas que equie en a ención e nog á ica. Discu e en consecuencia la in es-
igación lineal obje i is a y de iende la na u aleza eme gen e del abajo e nog á ico (Aga ,
1992: 122 y ss).
7 Balague (Lé ida) y más a de el es o de Ca aluña , Cas illa y en los años sesen a An-
dalucía, azan la ca og a ía del e angelismo gi ano en España. Cuando cob a on auge
su icien e decidie on egis a se legalmen e como Mo imien o E angélico Gi ano Español
p ime o, como Misión Gi ana después (és e úl imo e a el nomb e del mo imien o en F ancia,
de donde p o enían los p ime os p edicado es). Pe o el Minis e io de Jus icia echazó es as
p opues as “po conside a que en España los gi anos e an españoles” (Jiménez, 1981: 91).
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an en adelan e según mi pe enencia y excluyendo odo lo demás. Pe o los e nóni-
mos no son u ilizados solamen e po sociólogos y an opólogos pa a delimi a
ag upaciones socioé nicas his ó icamen e cons uidas y más o menos es ables, lo
que conlle a una isión du a, dualis a y es uc u al de los g upos humanos, más
cómoda de a a y some e a análisis que lo que el lujo y la mezcla, condiciones
gene alizadas de la in e acción social, posibili an. También las p opias e nias los
usan con p opósi os que complican c ecien emen e las isiones esquemá icas de la
e nicidad.
Me p opongo, po an o, e e i me a gi anos sin in oca una iden idad gi ana a
p io i, po que en mi p opia e nog a ía he comp obado muchas eces cómo el campo
desmien e o se bu la de esas nociones du as que apun alan o sos ienen nues as
obse aciones. De o a mane a, “¿cómo abo da , analí icamen e, la iden idad,
cuando us da os piden a oces una enuncia a esa ca ego ía?” (Díaz de Rada, 2008:
193). Los e angélicos gi anos, i educ ibles en su di e sidad pese a odo, elabo an
dinámicamen e una concepción es a égica y si uada del juego en e las iliaciones
con esionales, las iden i icaciones socio-é nicas y de géne o, y el mismo diálogo
con las ins i uciones. Po ello, al habla de gi anos me e e i é a una ca ego ía
elacional socio-é nica que es ella misma cambian e y se cons uye en la di e sidad
in e na, en nues o caso, de los g upos omaníes. Las elecciones e minológicas son
ele an es po que dan cuen a de la dis ancia que media en e las ca ego ías acadé-
micas que nos damos, las iden idades que adjudicamos y la compleja expe iencia
co idiana de los suje os, hecha p incipalmen e de negociaciones y ínculos inespe-
ados. La an opología pa ece a eces mejo p og amada pa a econoce di e encias
y no mezclas. Designamos y obje i amos si iéndonos de e nónimos pa a ope a
con más comodidad, al modo como los obs e as p e ie en que las muje es den a luz
endidas aunque con ello desa íen la ley de la g a edad.
Sabemos que iden idad e iden i icación son nociones polisémicas y ambiguas.
Manejadas con lexibilidad posponen esa o ma no siemp e analizada de cede al
esencialismo, a la nos algia p imo dialis a, y nos dejan examina en su complejidad
y con oda su iqueza pa adójica las implicaciones o ganiza i as, iden i a ias, sim-
bólicas y polí icas de un campo dado de elaciones sociales. Desde Ba h es a
ad e encia se epi e pe o ambién se ol ida con acilidad, de modo que no es á de
más eco da que las iden idades han de se analizadas siguiendo las escalas de
p ác icas, como noción que impugna el uso ecuen emen e ei icado de los e nó-
nimos. Analiza la apelación al de echo a la iden idad po pa e de los ac o es
sociales pasa así a depende de los ela os de cohe encia y las escalas de p ác icas
que se o man en el juego social conc e o de las in e acciones co idianas, po lo que
la a ea consis i ía más bien en examina cómo se o man esos ela os, bajo qué
ci cuns ancias, y qué acciones desencadenan (Díaz de Rada, 2008). Desen ende se
de las o mas en las que las ealidades sociales que analizamos se in e sec an pa a-
dójicamen e unas con o as, o se agmen an y isu an has a ol e se casi i econo-
cibles, empeña nos en acionaliza esas pa adojas en luga de disce ni sus implica-
ciones desde el ela i ismo (Wagne , 2010: 10), nos lle a a p oduci in e esada y
ac í icamen e a nues os in e locu o es. Cuan o más complejos, mul isi uados,
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ans e sales y eme gen es son los escena ios que obse amos, más se nos apa ece
el cien í ico social como alguien cuya p ác ica pa ece consis i p incipalmen e en
delimi a , eco a y con ello p oduci sus escena ios de in es igación, lo que a la
pos e equi ale a p oduci sus luga es de es udio y a p oduci a sus mismos in e lo-
cu o es, al aisla los in e esadamen e de las condiciones p ác icas en las que consis e
i i co idianamen e en su mundo.
Pe o a la ez quienes nos hablan en el campo son ac o es ine i ablemen e p odu-
cidos po el in es igado en su p ác ica cien í ica, siemp e en alguna medida; y al
mismo iempo, son ambién ac o es que enca nan posiciones sociales his ó icamen-
e cons i uidas, así como socialmen e inse as en una densa ed de elaciones y
p ocesos. No son agen es indi iduales gobe nados po su p opia idiosinc asia. Vis a
así, la a ea de la e nog a ía consis e no sólo en la mediación de ma cos de signi i-
cados, como sos ienen Giddens o Aga , sino en un abajo analí ico si uado de las
condiciones sociales de p oducción an o de las p ác icas de los ac o es sociales
como del p opio suje o de la in es igación (Bou dieu, 2003: 155 y ss). E nicidad,
géne o, nacionalidad, pa en esco, ínculos biog á icos, iliaciones eligiosas, lazos
labo ales, clase social, ciudadanos que in e ac úan con las ins i uciones mode nas y
con sis emas expe os o o man e en ualmen e pa e de ellas… Todo ello con o ma
el en amado de la mul ipe enencia e ec i a ( ambién en e gi anos) a mundos de
sen ido, de expe iencias y de p ác icas co idianas que se in e sec an has a mos a se
sólo en los pliegues y los bo des de las iejas delimi aciones concep uales, en los
lími es de las ca ego ías con encionales y de las ine cias académicas al uso.
3. La FACCA. Cues iones de ans e salidad y pode .
En España los es udios sociológicos y an opológicos que examinan la elación
en e eligión (e angélica)/ polí icas (é nicas) en elación a la comunidad gi ana son
p ác icamen e inexis en es. Del mismo modo que es án aún po explo a las edes
ansnacionales del e angelismo gi ano, en Eu opa y Amé ica La ina po ejemplo, o
po a icula un es ado de la cues ión si iéndonos de las apo aciones más signi i-
ca i as de los oda ía escasos especialis as en la ma e ia (Te esa San Román, Palo-
ma Gay y Blasco, Ca men Méndez, Magdalena Sla ko a, Ruy Lle a Blanes, Tomas
H us ic, Da id Thu jell o Ta iana Podolinska, en e o os). Las azones son múl i-
ples y muy di e sas, pe o en pa e es a ci cuns ancia se debe a la escasez de abajos
que se ocupen de analiza la p esencia no sólo de iglesias p o es an es his ó icas de
no o io a aigo8, sino de o ganizaciones e angélicas de iliación pen ecos al, cuyo
_____________
8 Las eligiones musulmana, judía y c is iano-e angélica (p o es an e) ue on econoci-
das en 1992 con el gobie no socialis a p esidido po Felipe González como eligiones de
no o io a aigo, cuya p esencia es muy an e io a la Ley O gánica de Libe ad Religiosa,
ap obada en 1980. En 2003 alcanza on el es a us de no o io a aigo los mo mones (Iglesia
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cong egación, no hay ecu sos pa a hace g an cosa: “El lema es hace de cada cul o
una asociación”, con la idea de “c ea una ed en cada p o incia, pe o el p oblema
es que a dan mucho en c ea se las delegaciones y no podemos unciona po que los
p oyec os han de pedi se en nomb e de una asociación y no de una iglesia, y las
asociaciones a su ez deben unciona en ed y pa a eso debe exis i una delegación
p o incial capaz de coo dina las… Y con ence a los pas o es no es ácil po que a
los gi anos, c eo que con azón, no les gus an los papeles” –en palab as de una de
las delegadas de FACCA.
Es p ecisamen e pa a pode dispone de ondos p opios con los que hace en e
a esos in o mes de sol encia que en 2008 se c ea FASIDIS, la emp esa de inse ción
que, a la ez que como al ecibe ayudas públicas y po ello mismo es á condenada
a se de ici a ia, busca sin emba go gene a bene icios a a és de con a aciones
con la emp esa p i ada. Pe o no es has a 2011 que FASIDIS se egis a como
Emp esa de Inse ción en el Regis o Me can il. El abajo consis e en localiza
abajado es con de e minado pe il, no necesa iamen e gi anos, pe o de hecho
p ime o los buscan en e los p opios gi anos de las iglesias “y luego ue a si es
p eciso (…) Y suelen se los p opios pas o es los que e buscan a la gen e en e
quienes asis en al cul o, donde hay mucha necesidad, y son dados de al a pa a la
cons ucción, la ayuda a domicilio o los se icios de limpieza”, explica una
abajado a social de FACCA en Se illa. El p oblema, aunque no es el único, es que
son los p opios in e esados quienes han de paga odos los cos es del al a en la
Segu idad Social a cambio de un sueldo mensual que no es á asegu ado. FASIDIS,
en uel a en una ma aña de complejidades bu oc á icas sin inal13 que empeo an con
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13 En e o as complejidades la que esul a de los equisi os que ha de cumpli oda em-
p esa de inse ción que o me pa e de la AEIA (Asociación de Emp esas de Inse ción de
Andalucía, que depende de la Fede ación de Asociaciones de Emp esas de Inse ción ,
FAEDEI, a ni el es a al). Las emp esas de inse ción no son legalizadas po la Jun a de
Andalucía has a inales de 2010 (mien as en Mad id o Ba celona lle an años uncionando).
En e esos equisi os igu a el de a ende a colec i os en iesgo de exclusión: en as mínimas,
muje es mal a adas, inmig an es, discapaci ados, pe o en ningún caso mino ías é nicas. Los
in o mes p ecep i os han de i acompañados con los da os que mues en la inclusión de los
u u os bene icia ios de los con a os en un colec i o ipi icado como en iesgo de exclusión.
Esos in o mes los pueden hace los ayun amien os, los asis en es sociales de la Jun a de
Andalucía y las Dipu aciones, lo que gene a a su múl iples p oblemas de coo dinación. Pe o
además esos in o mes exigen ab i un expedien e de iesgo de exclusión, cla o que muchas
eces los a ec ados simplemen e no han acudido a los Se icios Sociales, po lo que o -
malmen e no cons a que es én en si uación de iesgo. Además “aho a piden que los solici-
an es se adsc iban a un colec i o en iesgo, pe o a su ez los asis en es sociales enca gados
de los in o mes se niegan po que la ley de p o ección de da os les impide hace pública esa
in o mación”, explica a inales de 2011, isiblemen e desespe ado, el enca gado de ami a
las con a aciones de FASIDIS en la FACCA. Es a es una in o mación que debe se aún
con as ada, de hecho la e isión de es e ex o pa a su publicación en Polí ica y Sociedad
incluía las dudas de uno de los dic aminado es, que se p egun aba cómo es posible que los
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la quieb a cons an e de emp esas en plena c isis económica, no gene a aún la
con ianza necesa ia pa a ami a con a aciones, lo que pe mi i ía gene a ondos
p opios y da con ello oxígeno a la maquina ia de FACCA en su ges ión de las
ayudas de la adminis ación. En o o sen ido, pe o a endiendo al in e és de la
mayo ía de los gi anos de las iglesias, se c ea ambién en 2008 la Asociación de
Vendedo es Ambulan es C is ianos, AVAC. La de inen como “una ONG ede ada a
FACCA”, es deci , el amal de FACCA que ac úa en el sec o de la en a ambulan e,
que ocupa mayo i a iamen e a los e angélicos gi anos. No nace, como FASIDIS,
pa a gene a bene icios, sino con ines pu amen e sociales. La Fede ación dispone
ac ualmen e de e dade as e noemp esas de inse ción como FASIDIS o de o gani-
zaciones sin ánimo de luc o como AVAC, pe o ambién ges iona localmen e p o-
yec os que en gene al suponen un peaje polí ico y pasan po la capacidad pa a
sos ene hábiles negociaciones con los ep esen an es polí icos locales de uno u o o
pa ido, a los que se les p esen an los esul ados de la Fede ación en an sólo diez
años y, sob e odo, la eno me base social ep esen ada po la Iglesia Filadel ia.
Vo os, en úl imo ex emo. No ex aña en onces la p udencia de la ieja gua dia
e angélica, de hecho la pésima expe iencia de algunas asociaciones gi anas en lo
e e en e a la dependencia de las sub enciones y la ges ión de las ayudas públicas
ha lle ado a la Asamblea Nacional de la Iglesia Filadel ia a desma ca se es a égi-
camen e de FACCA en epe idas ocasiones a lo la go de la úl ima década.
Pe o la Fede ación no iene elección, ha de cuida o zosamen e las elaciones
con la Iglesia si quie e sob e i i . Como explica una de las abajado as sociales de
FACCA, “noso os dependemos de la capacidad de mo ilización que iene cada
pas o con su iglesia, po que si cuen as con su apoyo lo ienes odo ganado…. ¿Qué
haces si quie es da una cha la sob e hábi os de ida saludables po que la
adminis ación e la pide y ú la conside as azonable? Con ence al pas o de la
iglesia pa a que lle e a su gen e y, a se posible, que gene almen e lo es, que la
ac i idad se haga en el p opio local de la iglesia. Si no, no acude nadie. Su
capacidad de mo iliza a la gen e es nues o p incipal ac i o y las iglesias, cada
iglesia, es un local de FACCA”. Ello, a gumen an con sa is acción, les asegu a
p esencia en los luga es de in e ención, pues o que las iglesias son el p incipal
luga de encuen o en muchos ba ios gi anos, y di e encia a FACCA de cualquie
o a asociación o ede ación de asociaciones gi anas no con esionales o
con esionales (como la ca ólica Fundación Sec e a iado Gi ano). A su ez la
adminis ación sabe que FACCA es un ins umen o muy cómodo pa a abaja con
la comunidad gi ana, “somos mediado es en e la adminis ación y las iglesias
donde se concen a la mayo ía de la población gi ana (…) Sob e odo desde la
desapa ición de la FARA, cuando la adminis ación quedó un poco hué ana po que
_____________
abajado es sociales de Se icios Sociales se nieguen a la pe ición de un in o me social pa a
de i ación a un ecu so especializado, como son las emp esas de inse ción, conside ando
que el i ula de la in o mación p o egida es el p opio usua io.
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FARA e a muy ue e en Andalucía” –explica una coo dinado a de los écnicos. De
ahí que en Lina es la ac i idad de FACCA sea an isible en elación a o os
municipios andaluces, po que la población con e sa en e los gi anos de Lina es
es á en e las más al as de oda Andalucía, ap oximadamen e la mi ad de la
población gi ana de Lina es y el 70% de las amilias gi anas del ba io de A ayanes,
donde se localiza la mayo Iglesia Filade ia de oda Andalucía, son e angélicas
(Solana, 2010).
La adminis ación ha e minado po des ina más ecu sos allí donde hay más
gi anos que pueden se con ac ados a a és de la Fede ación, la cual ges iona una
pa e c ecien e de las ayudas públicas que se des inan a la comunidad gi ana. Pe o
FACCA abaja exclusi amen e con gi anos de las iglesias, con las que cuen an pa a
di undi las campañas y ejecu a los p og amas, de modo que las ayudas públicas
an a pa a exclusi amen e a los gi anos e angélicos: “T abajamos con los gi anos
de las iglesias, los o os no acuden”, cie a ajan emen e el ema la coo dinado a.
Los p oyec os en salud, educación o empleo es án, cabe espe a , pa cialmen e al
se icio del idea io e angélico, dado que han de pasa el il o del juicio que me e-
cen a los pas o es que componen la Jun a y el de los pas o es de las iglesias en
cuyos espacios, en úl ima ins ancia, se lle a a cabo la o alidad de las ac i idades.
4. E angelismo gi ano, e nopolí ica y secula ización.
La mayo ía de las cong egaciones y asociaciones eligiosas gi anas a aiga on,
desde su apa ición en los años sesen a del pasado siglo, en el ejido social de los
espacios u banos ma ginales. Es deci , se hicie on isibles allí donde se concen a
la población gi ana de las ciudades, p ospe a on en e i o ios de exclusión u bana y
gue os donde las condiciones e an de pob eza e en ualmen e ex ema, desempleo y
ausencia de expec a i as sociales. Es as ba iadas ma ginales ue on el esul ado del
desa ollismo y de los consiguien es p ocesos de u banización que u ie on luga en
muchas ciudades españolas du an e la década de los años sesen a del siglo XX, y
ocasiona on los aslados o zosos y el ealojo de muchas amilias gi anas, lo que en
muchos luga es p o ocó concen ación, mezcla de linajes y desmemb ación del
en amado o ganiza i o gi ano (San Román, 1999). Pa alelamen e a es os p ocesos
de concen ación u bana, seg egación y desa aigo, las ag upaciones e angélicas,
las agencias eligiosas y los luga es de cul o, se ue on mul iplicando y p opiciando
con ello la paula ina apa ición de nue os espacios pa a el encuen o y el econoci-
mien o, impulsa on el abajo asis encial en con ex os de exclusión ex ema y
de inie on nue os ínculos de solida idad ans e sales que ebasaban los lími es
del pa en esco y gene aban es a egias insospechadas de mo ilización é nica. Con
ello se a o eció la apa ición de nue as es uc u as de au o idad, lide azgos y g u-
pos de pode . En suma, pusie on en ma cha la econs ucción simbólica y e ec i a
de un nue o noso os y la esigni icación misma de las que se enían asumiendo
como adiciones gi anas.
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El mo imien o eligioso, asocia i o y aho a polí ico de las o ganizaciones gi a-
nas e angélicas es á mo i ando un desplazamien o de las on e as é nicas (el
e angelismo es pan-gi ano) y una e e sión de las elaciones in e é nicas, un cam-
bio de eglas en el juego con las ins i uciones de la adminis ación del Es ado, una
elec u a de los mi os undado es14 y nue as na a i as de cohe encia. Todo lo cual
in i a a econside a las eo ías al uso sob e el uncionamien o de la e nicidad y
sugie en una ez más oma los p ocesos de e nogénesis como pun o de pa ida, no
de llegada; como p oceso que in en a al g upo y que, po an o, no es necesa ia-
men e p ecedido po la exis encia p e ia de una e nia au ocon enida. Imaginando de
nue o la comunidad desde la diáspo a, sin aspi aciones e i o iales que dispu a al
Es ado, eme ge la idea de una comunidad eligiosa ansnacional de he manos en la
e que ex iende los lazos de solida idad más allá de los g upos de pa ien es, al
iempo que enca an y ges ionan el es igma desde una e nicidad no con lic i a (Can-
ón y o os, 2004). De algún modo los gi anos de las iglesias, y en la úl ima década
su b azo social, FACCA, es án a ando de e e i una his o ia de des i ución,
pe secuciones y diáspo a que ha desembocado en ese habi a e i o ios u banos
ma ginales, pe o sin enuncia a su au onomía y mul iplicando los espacios al e na-
i os: iglesias, asociaciones, ede aciones. Buscan inancia se pa a pode sob e i i ,
pe o ambién pa a p oduci au ónomamen e un cambio que los ace que a la condi-
ción de ciudadanos de pleno de echo que pa icipan en el epa o de los ecu sos en
condiciones de igualdad. Al mismo iempo, p oclaman la con ianza en un modelo
de desa ollo que no los diluya en la mode nidad a día, pe o que ampoco los deje
a ás in ocando la coa ada de la di e encia cul u al, que les pe mi a p omo e sus
alo es y ans o ma los au ónomamen e, y es pa a ello que elabo an una e nopolí-
ica especí ica.
A la ez sus cong egaciones y asociaciones c is ianas, en ápido c ecimien o,
desa ían la ya ieja esis de la secula ización según la cual las eligiones y el comu-
ni a ismo eligioso encalla ían en las sociedades pos indus iales y a domode nas,
no o a cosa mues a la insis encia de los sociólogos en el e o no de lo eligioso y
la uel a con ue za de es e p oblema a los deba es públicos en Eu opa. Es un hecho
que en los úl imos años se ha ex endido de nue o el in e és po la ele ancia pública
_____________
14 Uno de los aspec os más in e esan es del análisis desa ollado en o o luga , han sido
los juegos con la adición que hablan de gi anos en diáspo a como el pueblo judío, la
Biblia misma como Tie a P ome ida an e la ausencia de aspi aciones e i o iales y la
ausencia de un Es ado. Pe o ambién con los iejos consensos, de modo que desde las
iglesias se ha p edicado el echazo hacia algunas p ác icas de ca ác e socio- amilia y
económico que ellos mismos e mina on po asocia con su cul u a, pe o que según el nue o
código mo al son ya inadmisibles, como el ecu so a la iolencia pa a esol e o ensas, la
disposición a econside a la subo dinación de las muje es (en es e caso se mezcla con un
cla o opo unismo polí ico) o el echazo al obo y al engaño como es a egias de supe i-
encia.
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de la eligión, lo que ha aído una cada ez más ex ensa mues a de p opues as que
in i an a econside a nues as ca ego ías de in es igación y análisis. Mien as an o
el e angelismo pan-gi ano abande a nue as expe iencias o ganiza i as que a iculan
las dimensiones global y local, cons i uyendo sigilosamen e edes ansnacionales
de gi anos, comunidades ansnacionales de pa ien es y de c eyen es. Los luga es de
lo eligioso se e elan una ez más como luga es sociales, polí icos, simbólicos,
e apéu icos e iden i a ios, así como luga es pa a el in e cambio económico.
La ex ao dina ia ensión c ea i a y su na u aleza cambian e son un an ído o
con a ese educcionismo que consis e en explica las con e siones eligiosas en e
gi anos po el desgas e de las es uc u as adicionales o po su e icacia en el com-
ba e a los es agos del consumo y á ico de d ogas15. Han dado la uel a a las iejas
p o ecías según las cuales el e angelismo impedi ía a los gi anos alcanza o mas
e icien es de consenso o desencadena ía di isiones in e nas capaces de cancela
cualquie a isbo de espues a polí ica uni a ia an e las si uaciones de seg egación,
acismo y xeno obia (Can ón y o os, 2004: 325-333). Obse ándolos a ellos, aun-
que desde luego no sólo a ellos, hab ía que ma iza las p e isiones según las cuales
uno de los e ec os de la secula ización consis i ía en el epliegue laicis a de lo
eligioso a la es e a p i ada e incluso ín ima, po que sal a a la is a la a iculación
explíci a y compleja de las ep esen aciones y p ác icas eligiosas con o as es e as
de la ida social, económica, polí ica; de las ep esen aciones del cue po al diálogo
con las adminis aciones, del asociacionismo a la e nopolí ica y has a a la e noem-
p esa.
5. Más allá: cul u a, me cado y pa imonialización.
Aho a que la p ác ica an opológica a desmin iendo una a una sus ca ego ías-
e iche en la in es igación de la cul u a, la e nicidad o la eligión, cuando la an o-
pología ecela del alo heu ís ico, la pe inencia epis emológica y las implicaciones
polí icas de la noción de cul u a, aho a que ya se ha abie o paso la con icción
según la cual la ida social no puede se cap ada pa iendo de la exis encia, con a
oda e idencia, de conjun os cul u ales y é nicos homogéneos, es ables y p o is os
de una lógica in e na que a menudo se sob ees ima mien as se desa ienden los
lujos de la in e acción en e las mino ías y las sociedades nacionales, o en e ellas y
el me cado económico y simbólico ansnacional, es jus o aho a que los g upos
é nicos ena bolan la cul u a en endida al modo de la ieja an opología an e io
_____________
15 Hay oda una ayec o ia bien conocida desde la en ada en los ba ios gi anos de las
d ogas in a enosas en los años ochen a del siglo XX, has a las p ác icas ac uales de poli-
consumo.
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incluso a Ba h16, como epe o io o denado de cos umb es ances ales obje i ables
(lengua, i uales de boda, ge on oc acia, diáspo a), como ma cado es de di e encia,
diac í icos pa a el econocimien o que exhiben como emblemas pa imonializados y
es anda es de la di e encia cul u al. Y les a ibuyen –como an es hicie a la misma
an opología- unos lími es p ecisos capaces de con ene una iden idad p imo dial.
Obje i ando la cul u a, lo que ha colocado a muchos a un paso de ol e la me can-
cía, pasos que o os ya han dado (Coma o , 2011).
Pos ula que eso ocu e jus o en es os momen os po que la globalización cul u al
y el neolibe alismo económico han p o ocado la necesidad de e o za los ínculos
y los sen imien os é nicos puede se an imp uden e como explica el ( also) e-
su gimien o de las eligiones apelando a la c isis de los alo es y la sed de espi i ua-
lidad en un mundo desag egado, indi idualis a y olcado al consumo. Si se ei in-
dica pa a de e minados ines y desde den o la cul u a así en endida, en un momen-
o en el que la an opología discu e la noción, cuando se cues ionan las
co espondencias mecánicas en e luga y cul u a pa a asigna a esa ieja elación
el ca ác e si uado, en cons ucción y cambian e, a que obligan los desplazamien os,
in e secciones y en ec uzamien os de sen ido con empo áneos, cuando las ciencias
sociales han hecho su gi nociones como ansnacionalismo, des e i o ialización o
deslocalización pa a da cuen a de la ans o mación adical que la a domode nidad
ha impues o a las elaciones sociales, a la cen alidad y el a aigo de una cul u a a
un e i o io, jus o cuando nos pe ca amos de que el “luga ” ya no se ía el sus a o
mo ológico en el que eposan las cul u as sino el en ec uzamien o y la ans e sa-
lidad en la que con luyen di e en es lineas de ue za en el con ex o de una si uación
de e minada (O iz, 1996: 17)17, si se ei indica jus amen e aho a es po que la
_____________
16 F ed ick Ba h dis inguió, a ines de los años sesen a, cul u a y g upo é nico. Desde
que omó cue po es a dis inción y se in odujo, po pa e del mismo au o , una nue a de ini-
ción de on e a é nica, la noción p imo dialis a de cul u a ha enido expe imen ando un
se io desgas e. Pa a Ba h las iden idades g upales e an pe sis en es aun expe imen ando
p o undos cambios in e nos, lo cual se explica po que la con inuidad de los g upos en
é minos de iden idad é nica no se undamen a en el con enido cul u al como algo dado sino
en la cons an e ein ención de las delimi aciones in e g upales. Ba h p opuso así una
de inición de on e a é nica de ca ác e ope acional y de g upo é nico desde c i e ios
o ganizacionales, al iempo que pos ulaba la iden idad como un enómeno con as i o y
dinámico. Las cul u as cons i uyen en idades abie as y sólo se cons uyen en la in e acción
(Ba h, 1976).
17 O iz habla de si uación en un sen ido enomenológico. No obs an e ehúsa compa i
con el cons uc i ismo y, más especí icamen e, con la e nome odología de Ga inkel la idea
de que las elaciones sociales de i an únicamen e de las si uaciones, de la in e acción
conc e a en e indi iduos, sin conside a la de inición obje i a que de la si uación hacen las
ue zas sociales como po ado as de legi imidades desiguales y cons i u i as del ma co
den o del cual ac úan los indi iduos (O iz, 1996: 17).
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in ención es o a, aunque la ma e ia p ima con la que se p esen a la iden idad como
ma ca sea la de an es.
Los usos de la cul u a po los ac o es sociales se han ac ualizado como lo han
hecho las ca og a ías, lógicas y es a egias de las edes y o ganizaciones eligiosas.
No pueden en ende se es os cambios al ma gen de la lógica mode nizado a que ha
i ado de las demás ans o maciones. Los gi anos e angélicos lo hacen sin menos-
cabo de que esos epe o ios cul u ales ances ales esca ados pa a isibiliza se
como cul u a di e enciada en en en con adicción con los ideales de la mode nidad
que se de ienden en los p oyec os conc e os que p esen an los écnicos de la
FACCA pa a comba i el absen ismo escola , p e eni las d ogodependencias,
di undi la necesidad de la acunación y la educación, de ende la inse ción en el
abajo, el aho o o el de echo al consumo, c ea empleo pa a los jó enes o de ende
(muchas eces e ó icamen e) la igualdad de géne os. Como conjugan la indepen-
dencia que FACCA p oclama an e las adminis aciones del Es ado, en idades y
o ganismos de los que ob ienen ayudas y el hecho, como hemos explicado an e-
io men e, de la obediencia debida a un consejo di ec i o o mado exclusi amen e
po pas o es e angélicos en ac i o. Saben que las ayudas dependen de la mo iliza-
ción de sabe es cuya supe i encia ya no depende sólo de la o alidad, ol iéndose
de es e modo cues ión de e nopolí ica y de pa imonialización de la cul u a y del
pasado. La llegada del e angelio es p esen ada como la ase de ini i a en la e olu-
ción del pueblo gi ano, la que les edimi á no sólo de los pecados sino ambién de
su misma his o ia. Al mismo iempo los p oyec os en salud, educación o empleo
es án pa cialmen e al se icio del idea io e angélico, aunque sólo sea po que han de
se ap obados po los pas o es que componen la Jun a y el de los pas o es de las
iglesias en las que, en úl ima ins ancia, se lle an a cabo la o alidad de las ac i ida-
des.
Hay que p egun a se has a qué pun o deben se e isadas las isiones clásicas de
la di e encia cul u al y la e nicidad cuando la e nopolí ica pasa po la pa imoniali-
zación de la cul u a y su con e sión en me cancía (Coma o , 2011); cuando se
ecopila y se usa in encionalmen e la cul u a po sus p opios p o agonis as en un
p oyec o é nico que gene a ecu sos y que es lide ado po éli es que an ganando
p o agonismo en la selección de quiénes se bene ician o no de los ecu sos públicos
que sólo ellos ges ionan. Éli es que inalmen e se deben a sus unciones, an o más
en la medida en la que se bu oc a izan las o ganizaciones que di igen y cuaja su
papel como in e locu o es con las adminis aciones del Es ado, lo que los acaba
dis anciando de las comunidades a las que ep esen an y de la ida co idiana, al
pun o de llama les a de ende un p og ama mode nizado que no siemp e encuen e
ecos den o y que pueda, desde luego, gene a dis ancia, nue as di isiones y de-
sigualdades. Ese con ac o con el co idiano de sus ep esen ados es á oda ía asegu-
ado en FACCA po que es una ins i ución muy jo en, po que la p opia ede ación
depende en e amen e de la negociación de cada ac i idad con los pas o es locales,
uno a uno, y de los mismos espacios de las iglesias pa a su ejecución. Si el con ol
de los ecu sos y su ges ión cada ez más concen ada en pocas manos puede acaba
en la ac u a socio-é nica se e á en el momen o en el que una mayo ía de las
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iglesias haya ap obado la c eación de asociaciones pa alelas con un p esiden e que
dependa ya no del pas o , sino de la Fede ación. Es deci , cuando los líde es polí i-
cos de las iglesias hayan ganado au onomía con espec o a los líde es eligiosos en
las dis in as delegaciones e i o iales de la Fede ación. Quiénes se bene icia án de
odo ello es á po e se… “Es á po e se si la e noemp esa aumen a á e ec i amen-
e la p ospe idad, el bienes a gene al de quienes la con emplan como una panacea,
o si, en cambio, e mina á po exace ba o ein en a iejas o mas de ex acción y
desigualdad” (Coma o , 2011: 218).
Es cie o que, no sólo los gi anos de nues o a ículo sino ambién –po ejemplo-
un buen núme o de poblaciones indígenas ame icanas, se si en de esa ieja noción
de cul u a que la an opología a dejando a ás o mi a con ecelo. No nos cabe
ala ma nos po la exace bación es a égica de esa gi aneidad eno ada en manos de
los nue os ges o es de la e nopolí ica gi ana. Los gi anos con e idos al e angelis-
mo exhiben llegado el caso y sin disimulos su condición de gi anos y, de hecho, no
al an las exposiciones como aquella inaugu ada jun o con la iglesia de Ma chena,
o ganizadas po ellos mismos y en las que se mues a e ilus a la his o ia del pueblo
gi ano al y como es con ada en los lib os, iejas o os, ca oma os, pa ia cas,
escena ios en los que se ennoblece a un pueblo pa a mos a que no es sólo ése que
se hacina en los poblados chabolis as o en las u bes deg adadas del desa ollismo;
ela os en los que se ec ea in encionalmen e una iden idad his ó ica, el ma i io de
las leyes con a los gi anos, la pe secución y los campos de ex e minio, el a aigo
i enunciable de las cos umb es, el desp ecio a un pueblo “que in en ó la acampada
y el eciclaje” (como explicaba un pas o gi ano de Se illa) y emp endió muy
ecien emen e el camino de la mode nización, enca nado pa a ellos en la FACCA.
Y se ec ea una unidad a odas luces iluso ia, pe o polí icamen e e ec i a. Es un
hecho que los gi anos e angélicos no dejan de econoce se como gi anos y es esa
condición la que imp egna sus ela os de cohe encia, mien as que la con e sión al
e angelismo ha sido mos ada en la li e a u a an opológica sob e el ema como
ga an ía de dese ni icación en e muchas e nias ame icanas.
Pe o esa exal ación de la gi aneidad les ale en e dad de poco. Con a iamen e
al ap o echamien o simbólico pa a el consumo cul u al que b indan, po ejemplo,
los indios amazónicos (Cala ia, 2007), no hay in e és po los gi anos y su cul u a en
el imagina io de la mayo ía social, ni desde luego a aen a los u is as (ni casi a los
in es igado es sociales), más bien hab ía que des aca la excelen e salud de la que
gozan los ancios es e eo ipos es igma izan es con a ellos. Los gi anos siguen
inc us ados en ese ma gen, mi ados de eojo en las salas de u gencias de los hospi-
ales, en los juzgados y en los cen os come ciales, con ecelo cuando no con
abie a hos ilidad -y quién sabe si al ez po ello siguen siendo en g an medida
a í ices de sus p opios cambios. Es án lejos de e qué endimien os pod ía supo-
ne les la me can ilización de su au en icidad. Sus símbolos cul u ales son mi ados
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con indi e encia y a eces con indisimulado desp ecio18, lo único que los edimía y
ensalzaba en el imagina io de la mayo ía social e a su idealizado ínculo con el
lamenco y los e angélicos han llegado pa a enega de él, po que es án con enci-
dos de que el lamenco no es cosa de Dios, sino una ampa que pe enece al mundo.
Los Coma o cie an su e lexión sob e la ans o mación me can ilis a de la
cul u a en me cancía negándose a encomia el inc emen o de pode que supone es e
p oceso que, en el caso a ado en es as páginas, es oda ía emb iona io. Negándose
ambién a acep a la na u alización de la iden idad cul u al que conlle a o la o ensi-
a que la e nicidad-emp esa “plan ea con a o os epis emes”, así como denuncian-
do el de e io o paula ino de an iguos ideales de mo ilización y poli ización; al
mismo iempo econocen que algo debe ene la ans o mación me can ilis a de la
cul u a cuando an o a ae, y que de esa a acción depende a in de cuen as el impul-
so que ae eno adas o mas de au o ealización, nue os sen imien os, de echos.
Los cos os y las con adicciones consis en en que es os p ocesos enca nan a la ez
an o la insu gencia como las nue as o mas de desigualdad o una p o undización
en las ya exis en es, omen an al iempo que inhiben, alien an y a la ez aniquilan.
Nos en en an a un nue o “nexo con ain ui i o en e la emp esa y la e nogénesis”
(Coma o , 2011: 216). Algunos de esos cos os es án insc i os en la hegemonía en
alza del égimen global de p opiedad in elec ual o en la endencia a educi la
cul u a a algo que se posee y que, po an o, puede con e i se en obje o de un
copy igh na u al. En el caso analizado no se ha llegado aún, y es al amen e imp o-
bable que se llegue algún día, a es os ex emos que John y Jean Coma o es iman, a
in de cuen as, indeseables. Pe o, como los mismos au o es econocen, odos es os
_____________
18 Héc o I. Muskus na a las di icul ades pa a encon a quienes quisie an a en u a se
con él en un abajo sob e gi anos en Jalisco. Cuen a, al comienzo de un abajo de in es i-
gación inédi o que el au o amablemen e me cedió, que los inicios de su abajo de campo en
la comunidad gi ana de la colonia Ma iano O e o, en la pe i e ia su de la ciudad de Guada-
laja a (Jalisco, México), ue on muy di íciles: “¿I a la comunidad gi ana? ¡Ni pensa lo! –
comen a on a ios allegados al inicio de la in es igación (…) en algún luga de las a ue as
de Jalisco nos deja ían sin opa y po medio de b uje ías (…) e mina íamos dando el dine o,
encan ados po su hechizo”. El abajo, in e esan e en an o la bibliog a ía sob e gi anos
e angélicos en México es inexis en e, explica cómo los gi anos son pe cibidos como suje os
“dedicados a asun os eso é icos, a oba a la gen e y a ende cosas en mal es ado”, po lo
que an e an os p ejuicios los p opios in es igado es decidie on oma medidas: “Nos
es imos con la opa más ieja y desgas ada que hubie a en nues os clóse s, dejamos c ece
nues a ba ba, no nos peinamos, dejamos en nues as bille e as sólo el dine o necesa io pa a
una bo ella de agua y el bole o de un camión”. También se de iene en los cambios p oduci-
dos as la con e sión al e angelismo, desde el abandono de p ác icas es igma izan es como
“lee la mano, que es oba al he mano” has a la ea i mación é nica que he cons a ado yo
misma en e los pen ecos ales gi anos andaluces, y que con as a con el echazo a la e nici-
dad indígena en e au óc onos ame indios con e idos: “No po que cambies de eligión”, le
explica a Muskus un pas o gi ano de Guadalaja a, “dejas de se gi ano” (Muskus, 2008: 4-
22).
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p ocesos di ie en eno memen e en la elocidad con la que se au oelabo an, en
cuan o al papel desempeñado po las ex e nalidades o en cuan o al pun o en el que
el p oceso se llega a consuma , po que no siemp e la di e encia se elabo a has a
ans o ma se en una economía de la iden idad plena en el mismo g ado. Y es un
p oceso muy suscep ible a la in e ención del Es ado que, po elección o po nece-
sidad, acaba egulando la e nicidad-emp esa, la iden idad como pe sona ju ídica o la
ans o mación de la cul u a en me cancía. Y en medio de odo ese emolino ope a
la p agmá ica de la ida co idiana, las e nopolí icas del día a día. En e an o se
hacen dolo osamen e pa en es o os aspec os inapelables, como que “en muchas
egiones del mundo pob es has a la desespe ación, la endeblez de o os modos de
p oduci ing esos ha dejado como único medio iable de supe i encia la en a de
p oduc os cul u ales y los simulac os de indi idualidad e nicizada” (Coma o ,
2011: 215-217).
En pa e es os p o undos p ocesos de ans o mación cul u al y los que a ec an a
la economía de la iden idad gi ana es án, hoy, en manos de los sec o es más ac i is-
as e in luyen es de las iglesias e angélicas a a és de su b azo social, la FACCA.
Los supues os eligiosos y los espacios i uales se han uel o ambién cues ión de
e nopolí ica y el sos én de demandas al ez decisi as pa a el u u o inmedia o de
los gi anos, al menos de los que op a on po o ganiza se en las iglesias, asocia se y
ede a se, que no son odos pe o son cada ez más. Decíamos al comienzo de es as
páginas que nues a obsesión con la eligión la había uel o un p oblema de di ícil
manejo; de hecho muchos pensado es con empo áneos siguen con encidos de que
en la es e a pública debemos en ende nos con el único lenguaje de la azón secula ,
de que el lenguaje eligioso unciona únicamen e ue a de es e mundo secula e
in oduce p emisas inacep ables excep o pa a los c eyen es. Pe o es e géne o de
con icciones y aquella disyun i a pe e sa (la eligión llega a lo ob io po caminos
equi ocados o es con a ia al in e és común de mane a pelig osa), no debe ela nos
la ealidad de lo que quienes, ag upados desde hace más de medio siglo en o no un
conjun o de supues os eligiosos y o mas o ganiza i as compa idas, es án aho a
demandando de las polí icas públicas. O nega lo que e elan casos como el anali-
zado aquí: P ime o, que los p ocesos con empo áneos de e nogénesis, y el mo i-
mien o e angélico gi ano jun o con la FACCA, que enca nan bien una dinámica de
es as ca ac e ís icas en la que eme gen suje os polí icos di e enciados, son en g an
medida p ocesos ligados al desa ollo de polí icas públicas. Segundo, que las admi-
nis aciones han de ap ende a dialoga con esos nue os suje os polí icos, líde es
eligiosos y pas o es gi anos, si aspi an a que sus in e eses alcancen a las comuni-
dades gi anas. Y lo es án haciendo. Te ce o: Los egímenes secula is as debe ían se
capaces de da espues as azonables a oda la di e sidad in e na de las sociedades
mode nas, incluyendo la plu alidad de concepciones eligiosas que coexis en en la
es e a pública y que, en casos como el analizado aquí, se in e sec an con demandas
de econocimien o polí ico pa a a a de sal agua da de echos cul u ales de las
mino ías é nicas y ga an iza se el acceso a ecu sos. Po que segu amen e el secula-
ismo (o el laicismo) no debe ía se , como a gumen a Cha les Taylo , un asun o que