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Ampliacion Tecnologica de la Comunicacion: ¿Bendicion O Pesadilla?

Kanitscheider, Bernulf

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AMPLIACIÓN TECNOLÓGICA DE LA COMUNICACIÓN: ¿BENDICIÓN O PESADILLA? BE R'.'Jl l LF KA N !TSCHEIDER Zencrum fúr Philoso ph ie und Gnmdlagen der Wissens<.: haft t inivL'rsír;it Gíessen (Alemania) 1. ACO'.'JTEC!MIENTOS DEI. FLTL'RO Ya hace tiempo Karl Poppt:r demostró que en verdad no existen visiones del futuro. La futurología, en sentido estricto, puede parecer una mentira, ya que los logros técnicos al igual que las obras culturales no se pueden predecir. El argumento popp eriano, tal y co mo fue presentado por el filósofo en su crítica al historicismo1 se basa sólo en la lógica: si ho y se co nocie ra ya un descubr imiento, éste de jar ía ya de ser un co nocimiento obtenido en el fut ur o. Así , lo que s abemos hoy ha de ser diferente de lo que sab r emos en el fu tu ro. Mús tarde, en el ámbito de la teoría <l e la autoorganización sur gió otro ar gumento sobre la pr evisión exacta de l os acontecimientos futuros. Un acto creador, se afirma, correspondería a un cambio de fase en el cerebro del h ombre, donde surgiría un nuevo orden espon túneamente, contenien do este pro c eso un element o decisivo de azar. A raíz de este compo nente aleato ri o, el acto creativo, sea intel ec tual o artístico, no puede ser predicho con cert eza. También Ni els Bohr se bur - l aba ya de la intención de preveer el desarro llo futuro del conocimiento c ie ntífico, pues consideraba que pr edecir como tal era muy difícil, y mucho mús la predicción de un futuro no inmediato. No o bstan te. a pesar del esceptici smo del científi co danés , hoy tent:mos toda una pléyade de futuról ogos ocupados en vaticinar el po sible o prohahle progreso del conocimie nto científico y de sus aplicaci ones técnicas. Y es hien sabido qu e mucha s co s as de las que presagian esto s vaticinadores son p oco se rias, y sólo sirven, a lo sumo, para entr etener o asustar a la ge nte. Vi d. l\ar l POPPER: l.a miseria del l*tw icisnw. Ma<lri u. Alianza Ed itor ial. 1973 c2 ·1 eu.) BERNUl.P KAl\ITSCHEIDER Con todo, algunos t i.llu rólo go s realizan aná lisis de tendencias e intentan an ti cip ar algunos panoramas que sean verosímiles. De es ta manera, se está lleva nd o a ca bo una es p ecie de rod eo en torno a Ja parad o ja lógica de Pop per, ya que no se trata de una previsión exacta de un des cubrimiento futuro, sino sólo de un esbozo cualitativo ele tal solución. A veces, incluso puede t ener sent id o correr el riesgo de la extrapo lación de una tendencia mostrada desde un desarrollo ya existente. A este respecto, Fri edr ich Hayek, el co no cido economista austríaco, introdujo el término Musterl'orhersage (pronóstico patrón) , qul:' trata de señalar la dirección del cambio social m ás prohable2. Ten er a la vista un esbozo de un desarrollo previsible de la sociedad es sin duda algo muy deseable, porque sólo así se podrá actuar raci ona lm ente en el presente. Como veremos, ante las bifurcaciones posibles del desarrollo histórico es preciso encauzar las actuaci ones dentro de una perspectiva de cambio social a fin de qu e todo vaya por buen camino. Lo mismo ocurre con la biografía de un ser humano. Aunque no se pu ede pronosticar la vi cia como la órbita de un planeta. conocemos algo so br e la estructura social que espera a nuest r os hijos, y, entonces, con car~ tc ter urgente hemos de encauzar su educací ém para qul:' su historia personal salga bien. La inseguri dad de las extrapolaciones se pon e de manifiesto en la gran diversidad de per spec tivas que ofrecen las novelas fu turistas de ciencia-ficción. Las proyecci ones históricas c ambian con el espíritu de la época. A principios del presente siglo, los diversos a ut ores solían presentar un p anor ama optimista en el cual l os avances de la técnica pe rmitirí an am pliar de forma extraordinaria los má rg enes de la libertad humana . Se prese ntaron vision es de ciudades artificiales flotando en el espacio que realizaban füctic ame nte la id ea de que el hombre podría conquist ar cualquier lugar del universo. Hoy día los vaticinios, de acuerdo con el espíritu imperante, son más pes imistas y catastrofistas que en los tiempos pr ecede nt es. En la actualidad, más parecen profetas apocalípticos que refo rmad ores con sus pe rspeclivas de desastres ecológicos e inviernos nucleares. Sin em bargo, a veces estos escritores de la anticipación ha n conseg uido aciertos increíbles. P or ejemp lo, la idea física de la rotación sincr ón ica con la de la Tierra, de la colocación de un satélite en órbita geoestacionaria que p ermanece siempre en la vertical de un punto terrestre, fue propuesta ya en 1 948 ! Cf . Frkdnch von HAYEK: : r11~ Theory of Complex l'hcnoml!na•. en M BUNGE ktl .L 77.?!' Criliml Appmac/.J lo Science mzd Phifosopby. Lond on, 196-+: pp . . ~:12 -510. .. \ , \Jl'LIACIÚN 'lloC:\01.ÓGI CA DE LA COMUN I CACIÓN 157 por A.C. Clarke, diez años antes e.le que se hiciera realidad. Satélites ele este tipo sirven h oy como retransmisores de comunicacion es gl obales. Esta caso muestra que ex isten dos tipos ele proyecciones del f uturo: unas ti enen en cuenta las leyes n aturales y las otras violan tales l eyes. Habitualmente, los fu turólogos hacen sus especulaciones fuera del margen permitido y permisi ble por la propia ciencia utilizando l eyes de nue vo cuño . Por eso, hay que destacar que sólo previsiones que se realicen desde de11tro de las leyes naturales pueden ser dignas de confianza, y realmente par ece estér il agot ar toda la amplia gama de posibilidades lógicas descri biendo un iversos d ond e imperen leyes arbitrarias. Pero , en verdad, especular dentro del ámbito de la mecánica cuántica y de la teoría de la relatividad es una tarea ext r ao rdinariamente complicada debido a la dificultad de co mp rensión de estas teor ía s científicas. De ahí que la mayoría de futurólogos al uso hagan de la necesidad virtud en ignorar tales logros dd c onocimiento humano, porque no son capa - ces de dominar el significado real de los mismos. El vidente científico clásico po r antonomasia fue el es critor francés Jules Veme, que. en el si glo pasado, abrió de forma visionaria nue- \ ' OS caminos técnicos de11tro del margen de la física clásica. Aunque existían ideas inciertas sobre viajes a otros mundos en el siglo XVlll .\ fu e Veme. quien con sus precisas descripciones , figura como auténtico precursor e.le la conquista del espacio. En nuestra época , el recientemente fallecido Isaac Asimov, escribió sus relatos futuristas en íntima conexión con la ciencia contem porán ea. Y William Gihs on, en su obra "El Neuromante", apan : cicla en 198 4, ha sido el que ha acuñado el concepto clave ele "ciberespacio", que ha ll evado a construir la llamada realidad l'i1tual. 2. REALlllAll \'ll{Tl'A I. \' ll EALI D AD '.'IATl :JV \L Hasta hace poco tiempo la realidad mental del espíritu y la realidad concre ta del mundo material estaban perfectamente delimitadas. Huelga decir que se daba también el mundo propio ele la fantasía, ele b leyenda v de la fúbula. Pero las formas narrativas tales como "érase una ~ez .. . " Índicalxm claramente que los agentes de l relato se situaban 1 CI. Cyrano de B F.HGE l(AC: l~111tre nw1ule 1111 /es états et les empir '" de la /1111 e ('/ du s 11 /C'il l'arb. 16S7. !'58 BER?\ ll LF KANITSCHEIDER en un mundo irreal. Tan sólo a un niño se le podía ocurrir la idea de pregun t ar si los sucesos de un cuen to como "Caperucita Roja .. se desarrollaban en un rnunclo real o Yirtual. y ningún ad ulto ponía en entre - dicho que el hada ele las "M il y una Noches " era una i nvención del narrador del cuento. Es daro que la distinción neta entre d mun do concreto y el m un do conceptu al tiene que ver con la supe1vivencia de l h ombre en la Naturaleza. En la l ucha por la existencia sería fatal confundir las cosas concretas y las virtuales, pu es nadie nos habría protegido co ntra l os avatares de la lucha por la vida si no s hubiéramos equi vocado en aquella distinciún. Además, n unca se habrían solapado ambos tipos de realidad. y la raya divisoria entre las ideas como parte de la mente y los objetos como par te de la materia tuvo que permanecer si em pre especia l mente nítida. Ahora bien. con la implanta ción de los medios de comunicac ión de masas la situación va camb i ando lenta pero inexorablemente. La distinción ontológica entre ambos cam p os ontológicos se ha ido perdien do p oco a poco. Todo come n zó con la radioaudición. Por eje mplo, la radindifusic'm de antes de la segunda guerra mundial tod avía no transmitía una presencia muy viva ele l os lu ga r es donde estaba aconteciendo algún suceso, no era m frs que una representación del eve nto en forma similar a la que pudiera h acer lo un libro. Además. la tran smis ión en ese ti em po esta ba t an ll ena de interferencias que era muy difícil conseguir la ilusión de que se trataba de un a co ntecimiento real. De hecho. en aquellos días, se conseg uía mayor grado de ilusiém al le er una novela, pues si se lee intensamente un libro de especial inter és sin ruidos de fondo se co n sigue durante breve tiempo la presencia men tal en el mundo que es t:'i des cr i bien do. Todo cambió a mediad os de l siglo XX cua ndo la televisi ón llegó a millar es de hogares. o fr ec i endo insistente ment e hechos virtuales de entretenimiento e informes reales sin or d en ni concierto. A partir de entonces, no solamente personas carentes de men tal idad cr íti ca, s ino también aquellas q ue la pose í an , c omenzaron a tener dificultades para diferenc ia r lo real de lo virtual a nt e la información revuelta de hechos de todo ti po . Surgió así la importancia política de las noticias mezcladas . Por ejemplo, si se ec ha un vistazo a la reciente "Guerra del Golfo", pa ra una gran parte de la población en el fond o no fue más que una telenovela amplifi cada sin gran diferencia respecto a la situaci ón rea l que se da en las películas policíacas diari am ente emitidas. Pero hubo algo más en es te asunto: la em isión mencionada fue una verdadera tr o- AMPLIACIÓN TECNOLÓGICA DE L.\ COMllNICACIÓN 159 pelía por par te de Jos responsab l es de la estac ión emisora norteamericana, pue s las películas de la gue rra eran muchas ele ellas falsas. Los po líticos norteamericanos falsificaron los hechos bélicos para manipular el án i mo gl oba l de la pohlaciún en favor <le sus intereses, y engañaron a l os espectadores en cuanto al nú 1 nero de herid os y muertos. Este ejemplo muestra que es preciso estar mu y prevenido en Jo que atañe a mensajes e informaciones en los nuevos medios de comunicaci(m. Un purista de Ja epistemología diría que al principio habría que escudriñar los verdaderos actos de guerra en vez ele confiar en los corresponsal es sobornados, aunq ue, en definitiva, esto p osee sólo una importancia teórica si se ti ene en cuenta la credulída cl de la gente. Así, a medida que va aumentando la intensidad de la representaciún, el paso ele la realidad objetiva a la virtualidad proporcionada por los medios de comunicación deviene cada vez más dif uminad o· •. Tal vez queden unos especialistas, ingenieros y técnicos. que conozcan la línea de intersección entre ambos planos de realidad, pero fenomenológicamente la pauta vendrá marcada por la borrosa realidad en la que se desenvuelve el espectador de la panta lla. La diferenciación entre procesos naturales y su representación en los medios de comunicación ha pasado a ser un co nocimiento teórico que se asemeja a la explicación del fenómeno de la vía láct ea basada en Ja teoría de l as nebulo - sas espirales y realizada por un astrónomo profesional. 3. LA cr1.011A1.IZAC I ÓN Es EL .rn:c~o Si darnos crédito a las previsiones que profetizan los adivinos de la tecnología sobre l os medios de comunicación en el futuro. se puede afirmar que. en el siglo XXI , existirá una red mundial de mill ones de orde nadores en conexión que se hallar[m dispuestos a establecer contacto con cualquiera por muy alejado que esté. Y es la misma glohalización de la comunicación lo que constituye la manzana de la discordia. pues ;.hacen falta real men te millones de contactos con gentes de cualquier pun to de ta superficie terrestre? O. ;.no ser ía me jor hacer amistades en l os al rededores de nuestro entorno vital y ganarse amigos a quienes se pudiera da r un apretón de manos o un ab razo) ' \'é asc al respe cto J.I.. CARRASCO SA: Quimeras del cwwci111ie11to. , \la drid. Fl INDESCO. 1992. 160 BERNULf KANrTSCHETDER Personas con pocas relaciones sociales dirán que un mundo como el de J11terllel ofrece un cúmulo de posib ilidades para poner se en contacto, husmearse uno a otro en el ci berespacio sin obligaci ón al guna, y, al fin y al cabo, en contrarse en un espacio rea l si el interca mbio de información parece prometedor. Pero el rie :;go es que el medio abre también l as puertas al engaño, al fraude, al truco y a la falacia. Los partidarios de la co muni cación, no obstante, di cen estar convencidos de que trabar co nversación con ánimo ele d olo no valdría la pena , porque en el encuentro real se comprobaría todo. Es decir, y percl ónese - me la expresión -que se emplea para hacer llegar al lector el énfasis necesario al caso-. la "tasca vü1ual" funciona como un bar de alterne , p ero la distancia le permite a uno soltarse sin compromete rse. Aunque eso sí, aparee del flirteo y de los contactos eróticos, la com unicación globalizada incluirá también la posibilidad de charlar sobre banalidades cotidianas como pasatiem po , pues es de esperar que la mayoría de la gente gl oba l mente conectada utilizará la red de comunicac iones de esta forma. Y, al menos. cabe la duda de si este intercambio "a ca mpo a través·· de trivialidades tales com o si el gato es tá hambriento o la abuelita agarró otra vez un pequeño resfriado justifica la ahundancia de esas conexiones intercontinentales. Aunque eso lo arreglará d mercado por sí mismo ... Los aficionados al ciberespacio no de jan de ser ingeni osos y de inventar expresiones grandilocuent es . y ha blan de un punto crucial en la historia universal a raíz de la conexión globalizada ele la red !11/emet. Ha cen hincapié en qu e el ci ber espac io des e mpeña el papel de un espa cio de cultura que contrasta con la televisión que inunda al t despec t ador unilateralmente, pues, al contrario que en ésta. en la red de comunicaciones tiene lugar el intercambio op ort uno de información. Así, el Vicepresidente de los Est ados Un idos , Al Gore, anun ció hace poco la existencia de la '"amplia familia humana '". Según él, la vecindad virtual establecía la aldea global. Pero los estadounide nses han brillado siempre por su ingenuidad. Y lo que ocurrir;t en la infi- ni dad del ci b eres pa cio es que el usuar io se sentirá perdido sin si stema de referencia, no sabiendo cómo satisfa cer la necesidad existencial imperiosa de un punto de par ti da para orientarse sin extraviarse, o sea, algo parecido a su tradición, educación y jerarquía de valores. Y ya sab em os cuán difícil resulta orientarse como extranjero en una cult ura ajena sin provocar mal ente ndid os. Obviamente, la red global de co mu - ni caci ones sirve para int er cambios triviales, y es utilizada como un mercadillo tradicional. Un co leccionista, por ejemplo, puede conseguir to e.l as las cosas e.le segunda mano , desde un posa vasos extranjero h asta AMJ>l.IACIÓN TECNOl.()CJ C., \ DE LA C:O~l\ INIC:ACI ÓN 16 1 un sello de correos exútico. Ciert amente, es tas nuevas posibilidades no tien en por qué s c: r va l ora das negativan1ente, pe ro son utilizad as a menudo para il ustrar ese conve niente "intercamb io cu lt u ra l" al que se ha aludido más arriba ... Otro asun to es la mezcla el ect r ónica de com pone n tes informativos e imaginarios. El telespectador futuro realizará viajes virtual es y se convertirá en un navegan te electrónico. En la emisi ón se mezclarán elementos de ficciún y habd una supe rposición de rasgos real es e inventados. La mezcla servirá para amortiguar la dureza original de la rea li dad y embe ll ecer rasgos des ag rad ab l es, lleva nd o a cabo así u na ma ni pu la ció n indudable ele la realid ad natu ral. Es pro bable que co n t al virtualización se favorezca una reacción de huida ante los problemas actual es de la vi cia. Mu chos críticos del espír itu ele la é poca advie rt en que l os teleadictos del futuro se in stalarán en una vi da de " segunda mano''. El aventur ero del próximo siglo realizará sus hazaii.as y gestas mediante el mundo electrónico ilusorio, y nadie saldrá a la montaña a jugarse el todo por el tocio, sino q ue se queclarú sentado en el sofá delante de la pantalla o con los auriculares puestos para vivir aventuras virtual es sin riesgo. El h éroe anti guo que sabía lu char contra l os osos será sustituido p or el hombrecillo de butaca que sólo sabe jugar con el osito de peluche. ¿Degener ac i ón lamen table o apaciguamiento deseable si nadie tiene deseos de col oca r se ante el reto de afrontar pelig ros' Incluso tal posih i liclacl es bien vista en algunos ambi en tes , pues, se dice, al fin tendremos a un varón sin aficiones guerreras, sin afün de conquistar ni países, ni mujeres ni dinero. porque se encuen - tra satisfe ch o con lo que le proporciona el mundo virtua l. P ero así, es proba ble que se le atrofien no solamente las piernas sino también el ce rebro si le fa lta tocio el desafío de la l ucha por la superv ivencia. No es desatin ado pensar que el hombre futuro se convi e1 ta de esta manera en un ser vi vo mentalmente atrasado. Pero aquí entra en juego lo que los pro tagonistas de la tecnología denominan la pantalla participativa. Aduc en que, en el momento en que se t iene la posibilidad ele intervenir en el desarrollo de aquello que es tá aca eciendo en la pantalla, surge una nueva forma de pa rt icipació n en los aco nt ecimientos so cial es' . La idea básica es utilizar la red ele informaci ón corno plaza del p ue blo en la que la ge nte se encuen - t ra para formar corrillos, es decir, como placa giratoria a través de la cual se rela ci onen mut uamente los aldeanos. A pesar de es tar corpo- ' Cf. J. NAISBITT'. P. AIUHllJENE: Jfe,~at e11de11áas. Harcelon:i 1990 162 BEHNU!.F KAN IT SCHEIDER ralmente separados, tocios los hahitantes de un pais estarán unidos por la red de comunicación. Pero ¿ qu é significa realment e la pan talla pa1ticipativaí Comun icación, en sent i do estricto, equi vale a enviar un mensaje desde un remitente a un dest inatario; e intercambio de informacio nes se ría e ntonces mand ar noticias en amb as di rec ciones, tal y co mo o curre en una co nversación viva. Pero la materia bl anda de hoy en d ía sola1nente puede r eac ci on ar a estímulos de m odo varia do y fij ado de ante1nano; y habrá, al lado de la m áq uina, una gran multiplicidad de bifurcacio - nes, pero no existe en ellas, de ni nguna forma, una respuesta totalmente nu eva. Sólo a con dici ón de q ue se ca mbiaran am bos e stado s de información habría una int era c ción au téntica. En el fondo , se trata de la diferencia co nceptual entre elegir y decidir . Únic am ente una decis ión enca min ada a un a pos ib ili dad que no existía antes puede ser catal ogada c om o algo cread or . No se ría arriesgado afirmar por tanto qu e la pantalla participativa es otro engaño más, pu es la pantalla, por sí misma, no pa1ticipa sino que esco nde una variedad de respu esta s. Lo que sí se ha rá posible será mirar l os procesos d es de diferent es p unt os de vista o ca mbi ar su aspecto, p ero esto tampo co se pued e ll amar inte ractivo, porque ha bría que fijar Jos sisr emas de referencia con antelación. La com putadora perm ite invadir el e spacio de Ja pant alla - lo qu e no es posible en la tel ev isión-, pero tal invasi ón no si gn ifica co ntrol ar lo qu e oc urre , pu es p ar a e ll o se necesitaría q ue a lguien ca mbiara el progr a ma . Y eso es cosa de expe rtos en informática. /¡_ A:'IORANZA y VIDA >J.'\'11 1R AI. Por mucho qu e se añore la realidad viva y natur al ante un cihermundo cr ea do el ec tróni ca m ent e, la propia di námica de la técnica va a co ntinuar su marcha pese a todas las quejas y sermo n es de los que ve n otra vez el ocaso de Occid ente . El atractivo de las máquinas del place r, que permiten pasearse por espacios eróticos con t odas las varia - cio ne s qu e se pueda im ag inar, es tan grand e y tan i ntenso que n ad ie dud a que se rá una de las formas ese nciales de vivir la sexualidad qu e vi ene. En la ci be rcultura no hay restricciones soc ia le s, ni prohibiciones religiosas, ni tradi ción : tocio es tá abie rto al usu ario. El h om bre siempre ha es tado go be rnado por el principio del placer, y d esde Freud nadi e lo po ne en duda en ser iament e, pero también es tá r es tringido na tural- A.\ll'l.IACIÓ'.'J TECNOLÓGI CA DE LA COMllN!CAl. I ÓN 163 mente por el pri11 cipio de 1·ealidad. La cultura virtual promet e una válvula de esc ap e para esq ui var lo prohibido. A este respecto, por mucho que digan algunos escépticos que hablan d el "suced áneo " y de la "s us - titución··, el pla ce r acaece en el ce rebro, e n el sistema límbico, y lo que suce de a llí dete rmina la ca li dad de lo viv id o. P or lo cual, no tiene sentido n eg ar el auge de una vivencia qu e, segú n su propia int ros pección, fue un gr an acontecimiento para él o para ella. Pese a los prejuicios contra el origen de es tas experiencias, lo que cuenta es el proc e so que se desarrolla dentro en el interior del cerebro , que, a su ve z, es parte de la r ea lidad natur a l. En resumidas cuenta s, los paraísos artificial es de Bauddaire pasan a se r paraísos natural es. Entre cu erp o y múquina existe una superficie específica do nd e entra el cana l de información. Esta " clav ija" representa la med iación por la cual los técni cos establecen un en te andróg ino de carácter híbrido biológico-técnico. El agente hermafrodita con rasgos de ambas categorías del ser engen dra sin duda una incisión profunda en la antropología tradicional. Lo esencial del hombre ya no vendrá constituido por su invari ab le naturaleza heredada , sino que puede ser transformado en una entidad con propi ed ad es superpuestas, que nunca jamús exist ieron antes. Hans Moravec, un o de los visionarios que se destacó por sus vi siones ex uberantes, ve en la s uperp osición téc ni cobiológica el primer pa so hacia el equivale n te a una inteligencia electr ónica". Con ello no s p od rem os en cont rar al b or de ele Ja transubsta nciaci ón técnica y el posthumanisrno real. Ya el famoso futurólogo H.G. Wdls intuyó un estado del planeta Tierra en el que el hombr e e ra sus - tituido por una inteligencia que operaba a base ele otro material distinto al del sustrato biológico. Y así, el gran h ec ho ingobern ab le y pe rturbador q ue se puede origi nar del avanc e científico de l futuro es qu e el hombre pu ede no ser lo último; y la pr egunta más insistente en todo m omen t o, nüs fa scinante y más irre soluble , es qué es lo que vi ene des¡més del homhr e. A primera vista, el panorama trazado por \Xfells tal vez parezca estr eme cedor porque , com o antrop ocént ri cos que som os, estamos hab ituados a la pr epotencia de nuestra es p ec ie. Pero, en mi opinión, hay que so po rtar Ja humillación, pues la hum anidad también fu e humill ada ya va ri as veces en el pasado, t en iend o que conceder , de sde Oa r win. que su descende ncia proce de de los animales, y teniendo que <> V1<l. H. ,\ 10 J{AVEC: t:I hn 111/J re 111euí111rn. El ji1/11ro de fa rohálica y la i111eliR<'ll- u11 />11111mw . Barcelona. S:11' ·a 1. 199~