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LA CARACTERIZACIÓN TECNOPOLÍTICA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN RED THE TECHNOPOLITICAL CHARACTERIZATION OF ONLINE SOCIAL MOVEMENTS PEÑA ASCACÍBAR, Gonzalo (Universidad Complutense) [email protected] Resumen: En la presente comunicación se analiza la transformación que ha supuesto la extensión de la comunicación móvil y la apropiación tecnopolítica de las redes sociales digitales respecto a la movilización. Mediante la observación histórica de la evolución en los últimos años de los modos de activismo así como sus potencialidades y límites, se expondrá cómo las multitudes ciudadanas conectadas en red se componen de una anatomía híbrida, física y virtual, en la que las identidades colectivas y la centralidad de las redes digitales son elementos constitutivos como nuevas formas de organización, comunicación y acción. Ello implicará una redefinición de la participación y la socialización en el seno de los movimientos sociales, cuyas características y estructura nodal nos permitirán identificar un patrón común como actores construidos en red. Palabras clave: Movimientos sociales, tecnopolítica, redes sociales, apropiación, nuevas tecnologías, contrapoder Abstract: The present paper analyzes the transformation that the extension of mobile communication and technopolitical appropriation of social networks have meant in terms of mobilization. Through the historical observation of the evolution of the different kinds of activism in the last years, as well as their potentiality and limits, it will be exposed how the networked multitudes of citizens are composed of a hybrid physical and virtual anatomy in which collective identities and the centrality of digital networks are constitutive elements of new forms of organization, communication and action. This will involve a redefinition of participation and socialization within the social movements, whose characteristics and nodal structure will allow us to identify a common pattern as actors of counterpower built online. Key Words: Social movements, technopolitics, social networks, appropriation, new technologies, counterpower Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 299
1. Introducción El análisis de los movimientos sociales en la actualidad no puede realizarse al margen de los nuevos espacios, donde la articulación en red es crucial respecto a la configuración respecto a la movilización social. El desarrollo en la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC) ha conformado un proceso en las formas contemporáneas de acción colectiva que da cuenta de un nuevo y productivo universo social que va desde el activismo contrahegemónico, la vinculación de redes temáticas o la movilización a través de los dispositivos de comunicación móvil. Hay que tener en cuenta que la digitalización de la esfera pública en las últimas décadas y, especialmente, en los últimos quince años, supone transformaciones decisivas que exigen modificar, o al menos completar, las concepciones de la esfera pública, los instrumentos de participación cívica y, también, las modalidades de activismo político. Más allá de las oportunidades que se generan, lo cierto es que la digitalización introduce elementos inéditos que es necesario tomar en consideración, tanto en la estructura de la esfera pública como en las formas de activismo político que pueden organizarse en su seno (Pecourt, 2015). Por ello es fundamental estudiar sus implicaciones sociopolíticas, la reinterpretación de la conectividad entre nodos de los social mediaen la movilización, la extensión de la socialización en un replanteamiento de laesfera pública y la capacidad tecnopolítica que comporta por parte de los movimientos sociales. Nos situamos ante un nuevo escenario con una serie de potencialidades que redefinen las posibilidades comunicativas y participativas a la vez que son determinadaspor una de limitaciones estructurales. Ante la conformación de los movimientos en red, cabe preguntarse una serie de interrogantes al respecto como son la forma en la que se gestaron, organizaron, desarrollaron y extendieron las protestas, el papel y la influencia de las NTIC en la conexión de multitudes y la generación de una nueva gramática política, la existencia de patrones en la producción de datos del sistema red, la configuración de contrapoderes sociales o la capacidad de incidencia que tiene esta nueva dimensión de producción informativa en la transformación de la acción política colectiva de este tipo de movimientos. 2. La apropiación tecnopolítica La emergencia de nuevos procesos de participación local y global ha redefinido en buena medida el contexto social del objeto de estudio, apuntando así la emergencia de una nueva realidad analítica sobre el papel de las NTIC. Cómo tienen lugar estas dinámicas y qué factores inciden en ellas obliga a repensar el análisis de campo investigativo en materia de comunicación, información y procesos de socialización para abordar las formas de apropiación de las NTIC, las prácticas de producción de contenidos y los usos de estas tecnologías y redes en los procesos de empoderamiento y desarrollo comunitario. La ttransformación en los modos de comunicación en red conlleva una socialización extendida que configura un nuevo tipo de comunicación interpersonal y masiva, para lo cual es preciso determinar hasta qué punto ha supuesto una modificación del paradigma comunicativo la apropiación y el uso por parte de los movimientos de las redes sociales digitales. Nos encontramos en una época singular que recibe denominaciones como la Era de Ia información (Castells, 1998) o Sociedad de la Información (Mattelart, 2002), las cuales ponen de relieve la relación entre información, dispositivos móviles y los cambios derivados del desarrollo de las NTIC en red, intensificando el proceso de interconexión de la sociedad. Esa centralidad de las nuevas Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 300
tecnologías de la información y la comunicación (Becerra, 2003) y de las redes sociales digitales hace que resulte imprescindible analizar la influencia de los patrones de interacción, puesto que “para comprender quiénes somos, debemos comprender cómo estamos conectados” (Christakis y Fowler, 2010, p. 15). Según Castells (2006), vivimos en un proceso de expansión de la sociedad red, un nuevo modelo de sociedad cuya base tecnológica estaría a su vez en un nuevo paradigma informativo. En ese sentido, Castells (2009, pp. 24-25) califica como sociedad red a la “estructura social de nodos interconectados que caracteriza a la sociedad a principios del siglo XXI, siendo una estructura dinámica construida alrededor de (pero no determinada por) las redes digitales de comunicación. La sociedad red se basa así en un espacio acumulativo de flujos y redes de capital, información, tecnología, interacción organizativa, imágenes y símbolos. Es, por lo tanto, un espacio de comunicación multimodal donde el poder está redefinido, pero no ha desaparecido, como tampoco lo han hecho los conflictos sociales. El concepto de sociedad red implica, por lo tanto, que la sociedad deviene en red, donde la conexión se traspasa al espacio físico y viceversa. En este proceso de transformación, “la centralidad de las nuevas tecnologías digitales en los procesos de intercambio y reproducción social, que anteceden y atraviesan toda posibilidad o forma de participación ciudadana, intervienen en la configuración del espacio público” (Sierra, 2013, p. 19). Así, las conexiones en red basadas son decisivas a tres niveles distintos: estratégico, organizativo y normativo (Castells, 2009, p. 448). Estas tres dimensiones se palpan en un sistema profundamente paradójico y complejo en el que los avances tecnológicos no son independientes del contexto social y las NTIC tienen grandes potencialidades a la par que límites, los cuales analizaremos a lo largo de esta comunicación. Los nuevos patrones de interacción social transformar las relaciones sociales de producción, tanto materiales como simbólicas, a través de la redefinición de los límites del espacio y tiempo y el posicionamiento que en y a partir de ellos adoptan los sujetos sociales. La red se entiende como un espacio particular, construido histórico y socialmente, en el que participan individuos y grupos que se encuentran antes, durante y después del funcionamiento de esas tecnologías, así como también un imaginario sobre su lugar en el orden social y sus implicaciones como mercancía (Cafassi, 1998, p. 74). Del mismo modo, se expresa Zallo al respecto: Las nuevas tecnologías impactan en los subsistemas de producción, distribución y consumo por un lado y en los mecanismos de reproducción social y del poder, por otro. Cambian, también, las nociones de tiempo y espacio, de poder y libertad, lo individual y colectivo, lo público y privado, nacional e internacional, productivo e improductivo (Zallo, 1992, p. 45). En este sentido, apunta también McChesney (2007, p. 9), que estamos presenciando una transformación comunicativa a la cual define como “coyuntura crítica”. Esto ha contribuido a la irrupción de un nuevo paradigma multimedia e interactivo en el que las redes se han convertido en el modelo paradigmático de producción, distribución y consumo de información, el cual va a modificar profundamente la comunicación y la política, que ya no pueden ser concebidas como hasta ahora venían siendo. Tal y como relata Benítez (2013, p. 79), nos situamos ante un nuevo contexto de la socialización y la conectividad con el paso del espacio-lugar al espacio de los flujos, de la copresencia a la multipertenencia virtual como una forma flexible de identidad múltiple. La visión dinámica que surge de las posibilidades tecnológicas y de la aceleración de los procesos multiplica los encuentros de la diferencia en un contexto rico en transformaciones sociales y culturales, en cruces e Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 301
interacciones, en puntos de conexión transcultural. En el mismo modo se expresan varios autores en la obra Tecnopolítica, Internet y r-evoluciones: Del tradicional esquema emisor-mensaje-receptor hemos pasado a un mapa complejo de multitud de emisores que, al mismo tiempo, se conforman como receptores en la construcción conjunta y colaborativa de nuevos metarrelatos que no tienen por qué coincidir (y de hecho no lo hacen) con la narrativa institucional que se viene reproduciendo desde las esferas de(l) poder y a través de sus medios de comunicación y conformación de la realidad. La capacidad de Internet, desde su papel primigenio de herramienta de metacomunicación, para conformar auténticas estructuras rizomáticas, no ya solo de transmisión de información, sino de movilización y organización, se ha disparado desde su simple asunción como arma política (AA.VV., 2012, pp. 9-10). Tales soportes repercuten en las nuevas formas de movilización y en la idea de cómo se entiende la comunicación en una sociedad en red a través de la creación de conexiones, el fomento de la interactividad y el intercambio multimodal de mensajes de muchos a muchos, tanto sincrónicos como asincrónicos, con contenido autogenerado, de emisión autodirigida y de recepción autoselectiva. Ello ha implicado un cambio en la búsqueda de fuentes y flujos informativos, donde las audiencias dejan de ser meros receptores y toman un papel más activo interviniendo no ya como fuente, sino en la construcción autónoma de los significados y los metarrelatos. Las NTIC han contribuido a fortalecer, sin duda, tal y como exponen Gravante y Poma (2013, p. 257), el vínculo entre mediactivismo y acción política, planteando una óptica no solo de resistencia, sino también de cambio social con los procesos de apropiación de los media por parte de la ciudadanía. Esta creación de subjetividades políticas se produce a través de la interacción a partir de procesos cognitivos y microprocesos comunicativos donde las emociones constituyen un factor explicativo clave de la protesta en general y de la apropiación de las NTIC en particular. Las personas transforman la tecnología, apropiándosela, modificándola y experimentando con ella. La incorporación de las NTIC a la vida cotidiana requiere la transformación de las prácticas sociales de los agentes y de la generación de nuevas representaciones colectivas, tanto reales como simbólicas, con nuevos significados sociales construidos a partir de la interacción con los otros. Así, como ya se ha señalado anteriormente, el uso y la apropiación de la tecnología no están determinados completamente por su funcionalidad técnica o las representaciones sociales que la rodean, sino que se estructuran también por el contexto social de los usuarios (Yarto Wong, 2010). Las prácticas de apropiación de las tecnologías son, por lo tanto, fundamentalmente políticas, tal y como exponen Díaz Cruz y Roque de Castro (2014). La reapropiación multitudinaria de las redes sociales corporativas y la innovación de nuevas herramientas libres, junto a estrategias a gran escala para fines de organización y comunicación político-vírica, han abierto el campo de lo denominado como tecnopolítica, entendida como la “capacidad colectiva de apropiación de herramientas digitales para el empoderamiento y la acción colectiva”, la cual se puede definir por la articulación entre el uso táctico y estratégico de las NTIC para la construcción de un imaginario común, la organización, la comunicación y la acción en un ambiente cada vez más tecnologizado y conectado cuya base puede partir de la red, pero no acaba en ella (AA.VV., 2012, pp. 7-8). Con una implicación de compromiso mayor que la noción de ciberactivismo que exponen De Ugarte (2006) o Tascón y Quintana (2012), cuando hablamos de tecnopolítica, nos referimos, en definitiva, a la reapropiación de las herramientas y espacios digitales para construir estados de ánimos y nociones comunes necesarias para empoderarse, desbordar los marcos comunicativos establecidos y posibilitar comportamientos colectivos en el espacio urbano que lleven a tomar las Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 302
riendas de los asuntos comunes a través de la comprensión del universo mediático y del estado de las redes (Toret, 2013, p. 45). Los movimientos sociales se apropian de la red a partir de los objetivos de resistencia y de cambio social en base a su proyecto alternativo de sociedad que marca, de alguna manera, los usos autónomos y flexibles de estas herramientas. Analizar el proceso de apropiación de las NTIC en un contexto de movilización social debe fundarse en reconocer la capacidad de construcción estructurante de los individuos. Eso sí, la importancia de la comunicación como generación de contrapoder no radica solamente en la apropiación de los medios y las nuevas tecnologías como sistemas de producción de flujos informativos y económicos, sino antes bien en “recodificar la propia identidad con signos y códigos elegidos, irrumpiendo así en la aceptación pasiva de identidades impuestas por sujetos externos, en convertirse en el relator de la propia historia, recobrar así la voz propia y reconstruir el autorretrato de la comunidad y sus culturas” (Rodríguez, 2008, p. 1131). De esta manera, la herramienta tecnológica se transforma en un objeto relacional y de resignificación de las prácticas diarias de los sujetos involucrados (Rueda, 2009), generando, en el proceso de apropiación y recodificación de las tecnologías, tanto usos diversos como otros nuevos no planteados inicialmente. Por ende, el concepto de apropiación se transforma en una categoría en movimiento en el que hay innovación de prácticas, de significados y a veces de herramientas (Cardon, 2006). En base a esta línea, se comprende que para estudiar el proceso de apropiación sea necesario considerar la subjetividad en la construcción social de las experiencias del usuario. Con el auge de Internet y la comunicación móvil, el marco teórico ha evolucionado en su perspectiva para considerar cómo las nuevas prácticas comunicativas condicionan a los individuos mediante procesos sociales y culturales en red. En ellos tienen un gran relieve las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, configurándose como espacios de participación y conflicto, que han acelerado el proceso de interconexión social y cuya agudización de contradicciones viene marcada por la forma en la que están insertas en el capitalismo. “Si bien podemos hablar de la apropiación social de las nuevas tecnologías o de socialización de los nuevos medios y mediaciones culturales en la era digital, tales procesos tienen lugar a partir de las contradictorias y conflictivas sobre determinaciones de los procesos de subsunción de la sociedad entera por la lógica del capital”. Éste es el marco que orienta y da sentido a la lucha frente a las actuales asimetrías y desigualdades constituyentes del campo comunicativo y cultural (Sierra, 2013, p.17). Toda conceptualización teórica sobre el interfaz ciudadanía-NTIC debe, en coherencia, abordar el marco de conflictos y contradicciones. La apropiación social de las NTIC apunta en esta dirección al desarrollo de la capacidad individual y colectiva de interconectar realidades presentes en el nuevo entorno informativo mediatizado tecnológicamente, desde la estructura cognitiva y los propios mundos de vida de los sujetos, así como la voluntad de poder y autonomía que expresan en sus prácticas como resultado de la necesidad de adaptar los nuevos ecosistemas de interacción y transformación cultural en función de su contexto (Sierra, 2013, p. 34) 3. Potencialidades y límites de las redes digitales respecto a la movilización Las NTIC plantean un nuevo escenario de posibilidades comunicativas y la redefinición de la participación. Sin embargo, es preciso señalar confrontando a los análisis expuestos por Castells (2009) y Tolosa (2013), que esto por sí solo no transforma las relaciones de poder ni produce una horizontalidad ante un modelo informativo asimétrico. Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 303
Sería simplificar el análisis de las protestas de los últimos años si solo se considerara a las redes digitales como raíz de la protesta. Igualmente, tampoco sería correcto calificar a las redes como simples tecnologías incapaces de introducir cambios en los procesos, los valores, las creencias, las acciones y la propia noción de nuestra subjetividad. Las tecnologías de la información y la comunicación son también tecnologías sociales, ya que promueven la socialización y las sociabilidades multiplicando las lógicas de comunicación existentes (Cardoso, 2014, p. 18). La extensión de la comunicación móvil y los dispositivos inalámbricos junto a la apropiación, el uso disruptivo de plataformas comerciales como Facebook y Twitter y la innovación tecnológica con proyectos propios generados por los movimientos repercuten en la interconexión de las multitudes, la multidireccionalidad en la emisión y alcance de los mensajes así como en la descentralización de los flujos informativos ante el establecimiento de la agenda marcada por los medios. Configurándose como un espacio flexible donde las personas se comunican, se relacionan e interactúan (Marqués y Muñoz, 2014), el intercambio de recursos que tienen lugar en la red genera un comportamiento social y no solo individual, porque el individuo está inmerso en una estructura de relaciones sociales. Explorar su narrativa significa observar cuáles han sido sus herramientas, habilidades y prácticas en la constitución de este contrapoder en red. Es por tanto pertinente analizar la influencia de la tecnología en los modos de relación social y en la cultura de las sociedades. Para ello quizás sea más útil hablar, como sugiere Lévy (2007), de sistemas “socio-técnico-culturales”, un concepto que sustituye así al reduccionismo de los sistemas propiamente tecnológicos abarcando la complejidad de las relaciones y la influencia recíproca entre la tecnología o medios culturales materiales, la cultura o medios simbólicos y la sociedad o medios organizativos (Candón Mena, 2013b, p. 236). La socialización de los nuevos movimientos se produce, por tanto, en nuevos espacios, tanto físicos como virtuales donde se generan marcos de interpretación71 como significados o conceptos72 “que capacitan a los individuos y grupos para localizar, percibir, identificar y nombrar los hechos de su propio mundo y del mundo en general” (Goffman, 1974). Las personas y las organizaciones pueden conectarse entre sí a través de las redes sociales con el propósito de compartir información, apoyarse mutuamente, organizar, movilizar o fortalecer identidades colectivas para, a partir de ese espacio que constituye Internet, ocupar también el espacio urbano. La clave es la constante interacción entre las redes sociales en Internet y lo físico (Castells, 2014, pp. 9-10). Así, el centro de los procesos comunicativos no son los instrumentos tecnológicos, sino los procesos sociales en los que las personas se relacionan con las NTIC para la construcción de identidades e imaginarios sociales (Marí Sáez, 2004, pp. 28-30). Con ello han aumentado enormemente las expectativas de participación directa por la capacidad de interconexión y por la reducción de costes que han supuesto. Así, hay que comprender el fenómeno tecnológico de Internet y las redes más allá de reduccionismos. Es decir, “no se trata solo de una cuestión respecto a la conectividad, el acceso y el uso de Internet, sino también sobre las motivaciones, concepciones y dinámicas que tienen los movimientos para capitalizar y aprovechar las NTIC en función de sus objetivos y fines, tanto en el plano socio-organizativo como a nivel dialéctico de intervención pública” (Burch, Tamayo y León, 2004, p. 76). 71 Este concepto fue introducido por Goffman (1974) para definir el “conjunto de orientaciones mentales que permiten organizar la percepción y la interpretación de hechos sociales significativos”. 72 En su aplicación a los movimientos sociales, Gamson (1988) los denomina marcos de acción colectiva, siendo tres los tipos que elabora un movimiento: injusticia o diagnóstico, pronóstico o acción e identidad. Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 304
La tecnología potencia los efectos de la interacción, desplaza la rigidez del antiguo modelo de los medios masivos respecto a los roles de los participantes, ya que en las redes descubrimos la multiplicación de los canales. La apropiación de las NTIC por la ciudadanía, de este modo, ha supuesto un avance en la creación, propagación y difusión de las identidades sociales al introducir el debate sobre los diferentes conflictos culturales y sociales en Internet. Estas nuevas formas de acción no sustituyen a las tradicionales, sino que las complementan en una pugna por la definición de los códigos, símbolos y relatos sociales y culturales. Podemos hablar así, citando a Jenkins (2009) y Scolari (2013), de narrativas y de movilizaciones transmedia, ya que se construye un tipo de relato sobre una serie de hechos determinados donde la historia se despliega a través de múltiples vías de comunicación y los movimientos sociales asumen un rol activo en ese proceso de difusión y expansión de los contenidos para reforzar sus acciones y su identidad (Costanza-Shock, 2010) a través del lenguaje oral, escrito o icónico. La participación siempre tiene una concreción histórica y cultural, vinculada a prácticas sociales inmediatas y a modelos de organización y acción colectiva específicas. Parece entonces producirse un complementariedad ampliada entre las formas tradicionales de participación y las nuevas a partir del uso de Internet y las NTIC: “La posibilidad de comunicación rápida, barata y de gran alcance hace de Internet el principal instrumento de articulación y comunicación de las organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales y grupos de ciudadanos” (Silva Machado, 2004). Las potencialidades de Internet y de las redes digitales confieren a las nuevas formas de participación una serie de características para la comunicación, la interconexión y la interacción de los agentes sociales que no se habían dado en los movimientos sociales tradicionales. Silva Machado (2004) identifica las siguientes: proliferación y ramificación de los colectivos sociales, horizontalidad, flexibilidad de las redes, tendencia coalizacional, existencia dinámica, universalismo y particularismo de las causas, gran poder de articulación y eficiencia y multiplicidad de identidades y circulación de militantes. En ese sentido, no podemos caer en la idealización de la participación que se produce en las redes digitales detrayendo la mercantilización que en ellas tiene lugar a través de la acumulación por la publicidad y venta de servicios especiales. Los usuarios son vendidos como mercancía a los anunciantes, convirtiendo así a los usuarios en prosumidores, entendidos como, sugirió Toffler (1980) en consumidores de información que son al mismo tiempo productores de información. Twitter y Facebook son, en última instancia, compañías comerciales con fines de lucro que estratifican la visibilidad de los mensajes, perfiles y tendencias a favor de los anunciantes y actores más influyentes. Según Curran (2002), las redes sociales han de ser comprendidas desde una manera dialéctica. Están sujetas a dinámicas corporativas, pero tienen el potencial de poder ser apropiadas como elementos de generación de contrapoder. Nos encontramos por tanto con una agudización de las contradicciones entre las potencialidades comunicativas de las redes sociales digitales y la estructura sistémica en la que se hallan insertas, ya que las corporaciones tras estas redes usan la acumulación de capital basada en la explotación de la labor no pagada de los usuarios de Internet y de la mercantilización de los datos generados por los usuarios y su comportamiento73. Así, la categoría de la mercancía de la audiencia se convierte, en los términos de las redes, en la categoría de la mercancía del prosumidor. Con los impactos de las NTIC podemos hablar de una reformulación de la esfera pública que está impulsando transformaciones fundamentales que se manifiestan en las nuevas oportunidades para 73 La publicidad seleccionada y la vigilancia económica son importantes aspectos de este modelo de acumulación. Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 305
los movimientos sociales, la tipología de los espacios, las formas de organización y la orientación de las acciones en una escala global, como describe Pecourt (2015) en su análisis. 4. Evolución tecnopolítica de los movimientos en red Para abordar la cuestión analítica entre la evolución de los movimientos sociales y su relación con la apropiación de las NTIC y su estructura en red, hay que partir de la consideración desde una contextualización más amplia, ya que, como plantea Marí Sáez (2004, pp. 7-10), “forma parte, como área temática y como eje transversal, de los procesos de resistencia y de transformación” de la globalización que se viene escenificando desde las décadas de los ochenta y noventa. Cuando hablamos de “usos políticos de las nuevas tecnologías”, partimos implícitamente de la existencia de la relevancia de lo comunicativo en los procesos de activismo social. En definitiva, resulta necesario que en los movimientos sociales se plantee la politización del fenómeno tecnológico, lo que supone “considerar el hecho técnico como un hecho fundamentalmente político, que solo puede ser comprendido si tenemos en cuenta que sobre el mismo, sobre su concepción, desarrollo y aplicación, actúan en cada momento un complejo de intereses, planteamientos, estrategias y opciones políticas” (Marí Sáez, 2004, pp. 14-15). Así, tal y como plantea Castells (2012, pp. 209-210), la tecnología y la morfología de estas redes de comunicación e información dan forma al proceso de movilización y, por tanto, de cambio social. En definitiva, de lo que se trata es, como señala Zubero (2004, p. 61), de conformar agentes subjetivos capaces de plantear estrategias efectivas, donde la tarea más relevante es la caracterización de las nuevas formas de acción colectiva en las sociedades postindustriales. Esta se produce en clave fundamentalmente cultural, lo cual también está conectado con lo político, lo económico y lo comunicativo. Mientras que los enfoques más clásicos sobre los movimientos sociales tienden a estar relacionados con las cuestiones político-económicas, aquellos que dirigen la atención hacia los nuevos movimientos, sin olvidar la perspectiva estructural de clase, tienden a poner mayor énfasis en la identificación cultural, la cual incluye la influencia de los diferentes medios de comunicación y las redes para crear nuevos vínculos culturales y potenciarlos como parte de los movimientos. Por ello debemos considerar la articulación en red no solo como organización, sino como una cultura y una epistemología. Articularse en red significa algo más que unirse a través de las NTIC. Implica un nuevo concepto de la organización que permite gestionar la acción social en el nuevo escenario cultural, político y mediático. “No es ser únicamente la red, es pensar y configurarse en red, lo cual es distinto de la mera suma de individualidades para dar paso al revestimiento de la importancia estratégica que permite regular el intercambio informativo de la acción, fortalece la identidad del propio grupo y confirma el sentido de pertenencia” (Karam, 2001, pp. 246-247). Las organizaciones y movimientos sociales, a lo largo de la década de los noventa, percibieron la necesidad de incorporar progresivamente los sistemas digitales a las diversas tareas de su quehacer cotidiano. Inicialmente, lo hacían para mejorar actividades administrativas y de gestión, siendo más tarde cuando se generalizó el uso de Internet para una mejor conexión, relación e información. Tal y como explican Burch, Tamayo y León (2004, pp. 86-87), esta transformación no se produce de un momento a otro, sino que más bien se va fraguando de manera progresiva, ya que el hecho de instalar un equipo no induce automáticamente a modificaciones en la organización del trabajo ni resuelve problemas que no se habían planteado. “Sin estrategias, las NTIC se quedan en el aire mientras no se dé un proceso de apropiación de estas que incida en los objetivos del movimiento u organización particular”. Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 306
En este sentido, en 1994 tiene lugar el Foro 50 años bastan, que servirá para redimensionar al movimiento de resistencia global que, desde 1988, venía aglutinando a diferentes movimientos de oposición a las políticas de instituciones supraestatales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. En la organización y desarrollo del Foro se utilizan BBS, boletines de anuncio que proporcionaban ayudas telemáticas a las organizaciones que intentaban denunciar la lógica de estas poderosas instituciones (López, 2003). En este mismo año, el 1 de enero, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se hace con el control de los principales municipios próximos a la Selva Lacandona, en el estado sureño de Chiapas (México). Hay quienes citan al movimiento zapatista como pionero en el uso político de Internet a través de su Floodnet74 como elemento de guerrilla informativa, al concebir que la comunicación y la información, en el nuevo orden mundial, como un instrumento político de gran alcance e influencia (Martínez Torres, 1996). 4.1. Seattle como punto de inflexión Teniendo en cuenta el enfoque de esta aproximación, la primera ocasión en la que el papel de la red cobró importancia global en la articulación de los movimientos sociales tuvo lugar en las protestas contra la Organización Mundial del Comercio, durante su reunión en Seattle en 1999, ya que se hizo visible cómo un movimiento se puede alimentar, organizar, propagar y llegar a tener alcance mundial a través de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (Van Aelst y Walgrave, 2004). El alcance de Seattle no se comprende sin antecedentes tales como la propia gestación del modelo cumbre-contracumbre, como en 1994 en Madrid con la asamblea del FMI y el Banco Mundial, o las protestas contra el Acuerdo Multilateral sobre Inversiones75, que mostraron la combinación de la resistencia virtual y física. A través de una intensa campaña mundial que terminó agrupando a 600 organizaciones de 70 países, Internet desempeñó un papel esencial como herramienta articuladora, aglutinadora y de movilización que permitió la reducción de costes y el contacto simultáneo en variedad de países (Van Aelst, P. y Walgrave, 2004). La victoria al frenar el AMI impulsó nuevas acciones posteriores contra la progresiva liberalización del comercio mundial, poniendo el foco en la siguiente cumbre de la Organización Mundial del Comercio en Seattle. Según Juris (2004), desde su irrupción en escena en Seattle entre el 29 de noviembre y el 3 de diciembre de 1999, fijando el 30 de noviembre (fecha de apertura de la cumbre) la realización del Día de Acción Global, que prácticamente impedirá el desarrollo de los actos oficiales organizados, esto supondrá un hito de la movilización donde los activistas contra la globalización denunciaron las desigualdades globales a través de la visibilidad promovida por el empleo de forma innovadora las NTIC, los flujos de información y las formas organizativas y comunicativas en red, las cuales constituyen un espacio esencial en la determinación de los significados. En la conexión con la opinión pública mundial tuvo un papel fundamental el Centro de Medios Independientes (lndependent Media Center o Indymedia) de Seattle al propiciar la creación de la infraestructura para una red global, abierta e interactiva de centros de comunicación independientes76 de carácter temporal (activados por eventos concretos) o permanente, que constituyeron la columna vertebral de provisión informativa del movimiento antiglobalización permitiendo a cualquier usuario tanto subir a Internet contenidos como comentar los aportados por 74 Herramienta para fomentar nuevas formas de protesta digital a través de la interrupción del acceso al sitio web de destino mediante la inundación del servidor host con solicitudes para ese sitio. 75 El AMI era un proyecto de acuerdo negociado entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), entre mayo de 1995 y 1998, que pretendía desregular la inversión internacional en los Estados. 76 Tras las protestas de Seattle, Indymedia tuvo un notable crecimiento, pasando de un solo canal a más de cien en los tres años siguientes. Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 307
La relación entre Internet y los movimientos sociales en red requiere un análisis de lo que entraña dicho vínculo. En la obra de Candón Mena (2013a, pp. 95-96) se resumen las características principales de esta nueva dimensión de la movilización social: - La digitalización, junto al desarrollo de los componentes electrónicos, está en la base de la revolución de las NTIC. Aunque el proceso de digitalización transforme a todo el ecosistema mediático, es una propiedad característica de los nuevos espacios como Internet. - La hipertextualidad o estructuración en red de los contenidos permite que estos sean lineales o hipertextuales, aunque todos ellos están conectados formando un gran hipertexto con ambos tipos. - La reticularidad permite un nuevo dispositivo para descentralizar la comunicación, que es la direccionalidad muchos-muchos, como una novedad de los nuevos medios, aunque también permite dispositivos uno-uno, propios de los medios interpersonales, así como unomuchos, propios del modelo de comunicación de masas. - La interactividad o participación activa y en tiempo real del receptor hace que los papeles de emisor y receptor sean intercambiables, permitiendo el diálogo y la reciprocidad. - Con la multimedialidad, en espacios como Internet se difunden todo tipo de contenidos como imágenes, vídeo, audio o texto. - El desenclave temporal permite la comunicación en directo y en diferido, destacando el tiempo elegido, dando la opción al usuario de decantarse por una u otra utilizando diversas herramientas. - Por último, la deslocalización o alcance global de Internet significa que no se estructura en base a una territorialidad determinada. De acuerdo con Silverstone (1999), observadas de forma aislada estas características, no son especialmente novedosas en la mayoría de los casos, donde lo destacable es su combinación dentro de un mismo soporte como Internet. Los nuevos movimientos han adquirido también formas de organización reticulares, horizontales o participativas fruto de un proceso histórico independiente pero concomitante con el desarrollo de la red, que permite organizarse y coordinarse con una mínima infraestructura material intra e interoganizativamente, así como la agregación en torno a intereses compartidos, valores y códigos culturales (Candón Mena, 2013a, pp. 97-98): La incorporación de nuevos temas a las agendas de los movimientos, así como de nuevos sujetos protagonistas de la acción colectiva crea una diversidad de discursos, agendas, actores y estrategias, donde la fragmentación de los nuevos movimientos configura un nuevo mapa de las luchas. Frente al antiguo esquema en el que todo parte de un nodo central, se configura un esquema en forma de red con una base social heterogénea que puede confluir en una protesta común, pero que se organiza de forma descentralizada (Candón Mena, 2013a, pp. 98-99). Como ya hemos indicado, aún con sus disparidades sobre los contextos culturales, institucionales y de nivel de desarrollo en donde se han producido, se puede concluir que los movimientos sociales que han tenido lugar en los últimos años presentan, por lo tanto, un patrón común de rasgos compartidos en red que Castells (2012, pp. 211-218) enumera: Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 314
- Están conectados en red de numerosas formas. El uso de Internet y de las redes de comunicación móviles es fundamental, pero la forma de conexión en red es multimodal. Esta conexión incluye redes sociales online y offline, tanto ya existentes como otras formadas durante las acciones del movimiento. - Si bien estos movimientos suelen comenzar en Internet, se convierten en movimiento al ocupar el espacio urbano, ya sea mediante la ocupación permanente de plazas públicas o por las manifestaciones continuadas. El espacio del movimiento se hace siempre mediante interacciones híbridas entre el espacio de los flujos de Internet y las redes de comunicación inalámbricas, así como el espacio de los lugares ocupados y de los edificios simbólicos, objetivo de las acciones de protesta conectando el ciberespacio y el espacio urbano en una interacción incesante y constituyendo tecnológica y culturalmente comunidades de prácticas transformadoras. - Los movimientos son locales y globales a la vez. Empiezan en determinados contextos creando sus propias redes inclusivas, pero son también globales porque están conectados en todo el mundo, aprendiendo de las experiencias de los demás e inspirándose de hecho a menudo en esas experiencias para movilizarse conjuntamente en ocasiones. - Como muchos otros movimientos sociales de la historia, han generado su propia forma de tiempo: el tiempo atemporal, una forma transhistórica de tiempo combinando dos tipos de experiencia distintos. Por una parte viven el día a día. Por otra, en sus debates y proyectos hacen referencia a un horizonte de posibilidades de nuevas formas de vida y comunidad que surgen de la práctica del movimiento. - En cuanto a su génesis, estos movimientos son en gran medida espontáneos en su origen, desencadenados por lo general por una chispa de indignación relacionada con un acontecimiento concreto o bien porque han llegado al límite de aguante ante el comportamiento de los gobernantes. En todos los casos se originan mediante una llamada a la acción desde el espacio de los flujos informativos, que pretende crear una comunidad instantánea de prácticas insurgentes y donde el poder de las imágenes es primordial para potenciar que las emociones conecten con el contenido y la forma del mensaje. - Los movimientos son virales, siguiendo la lógica de las redes de Internet. Esto no es solo por el carácter viral de la difusión de los propios mensajes, especialmente de las imágenes movilizadoras, sino por el efecto modelo de los movimientos que surgen en diferentes partes enraizándose con formas propias y que aumenta la esperanza en la posibilidad de un cambio. - La toma de decisiones se produce habitualmente en asambleas y comisiones designadas en éstas. De hecho, suelen ser movimientos sin líderes por la profunda desconfianza espontánea de la mayoría de los participantes hacia cualquier forma de delegación de poder. Se trata al mismo tiempo de un procedimiento organizativo y de un objetivo político: establecer las bases de una futura democracia real practicándola en el movimiento. Esta estructura descentralizada maximiza las oportunidades de participación en el movimiento. - Las redes multimodales, tanto en Internet como en el espacio urbano, dan lugar a la unidad. Éste es un factor clave para el movimiento porque la gente unida supera el miedo y la incertidumbre, descubriendo la esperanza a través del empoderamiento. - Son movimientos altamente autorreflexivos. Se interrogan constantemente sobre sí mismos como movimientos y como individuos sobre quiénes son, qué quieren, qué tratan de conseguir, a qué tipo de democracia y sociedad aspiran y cómo evitar las dificultades de Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 315
movimientos anteriores que no han logrado sus objetivos. - Estos movimientos raramente son programáticos. Tienen numerosas reivindicaciones, pero como las motivaciones son múltiples, depende de la deliberación y de las propuestas para cada caso, no de cumplir un programa elaborado a partir de demandas concretas, lo cual puede ser un indicador de fuerza por la amplitud, pero también de flaqueza por la no concreción de objetivos. - Dos son los valores fundamentales que se afirman en todos los movimientos. Por un lado, democracia real, como fue en particular el caso del 15M. Es decir, la negación de la actual democracia. Por otro lado, una palabra se repite en todos los movimientos: dignidad. Más allá de su morfología social, las redes están, como hemos podido ver, cada vez más asociadas al intercambio de información, a la coordinación descentralizada y a la participación de base. “Los procesos de cambio social en la era de la información giran en torno a los esfuerzos por transformar las categorías de nuestra existencia a base de construir redes interactivas como formas de organización y movilización, transformando en estos procesos la propia naturaleza de Internet y las redes, convirtiéndose además en una palanca de transformación social, aunque no siempre en los términos deseados por los movimientos” (Castells, 2001, p. 165) 6. Conclusiones Comprender la transformación de los nuevos movimientos sociales a través de la transformación de la comunicación en red nos proporciona elementos analíticos clave para entender el contexto en el que nos encontramos. Mediante la observación histórica de los movimientos que se conformado en los últimos años, podemos hablar de cómo la sociedad red vislumbra nuevas formas organizativas y de contrapoder gracias al crecimiento de las capacidades tecnopolíticas mediante las nuevas formas de organización, inteligencia y acción colectiva. Ello no se podría concebir sin los flujos de información y la estructura nodal que posibilitan las NTIC, dotando al conjunto de movimientos y a sus integrantes de una infraestructura de base que funciona en red. De este modo, las posibilidades de coordinación e intervención ciudadana y las identidades a través de experiencias compartidas que facilitan las NTIC e Internet redefinen la participación y la noción del conflicto político-social. En esta apropiación de Internet y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación se observa una contradicción entre las potencialidades que suponen y la estructura sistémica en la que se insertan. Es cierto que Internet y las redes han redefinido las vías de la participación y el activismo, donde las conexiones entre iniciativas y acción ciudadana están muy presentes y abren un espectro de conexiones globales ofreciendo facilidades para ello tanto de tiempo como de distancia pero, detrás de esa imagen ficticia de horizontalidad, está presente la configuración y acumulación de poder de manera asimétrica. Por lo tanto, las transformaciones sociales no son revoluciones provocadas por Facebook y Twitter. La red no es causante de ello, sino la infraestructura que posibilita la organización de los movimientos. De este modo, no podemos hablar de la revolución de Facebook o de Twitter, ya que por sí mismas no son agentes de nada. Además, referirnos en estos términos a las transformaciones acaecidas, significaría arrebataría la centralidad de la vida en las redes y al uso político, organizativo y estratégico que han hecho los usuarios de ellas. La participación es, por tanto, una potencialidad en Internet, no un hecho en sí mismo. La revolución no son las redes, sino su apropiación y uso por parte de los movimientos. Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 316
Por todo lo expuesto y a pesar de las diferencias entre los contextos en los que surgieron los movimientos en red, existe una serie de características que constituyen un patrón común: la forma y la identificación de los movimientos sociales con Internet y las redes como nuevos actores que se constituyen en sujetos del nuevo proceso histórico. 7. Referencias -Alonso, J.; Antúnez, J.L.; Orihuela, J. L.; Rojas, O. y Varela, J. (2005). Blogs. La conversación en Internet que está revolucionando los medios, empresas y a ciudadanos. Madrid: Esic. -Autores Varios. (2012). Tecnopolítica, Internet y r-evoluciones: sobre la centralidad de redes digitales en el #15M. Barcelona: Icaria. -Becerra, M. (2003). Sociedad de la información: proyecto, convergencia, divergencia. En: Crovi, D. (coord.). Sociedad de la información y el conocimiento. Entre lo falaz y lo posible. Buenos Aires: UNAM y La Crujía Ediciones, pp. 17-56. -Bennett, W. L. y Segerberg, A. (2012). The Logic of Connective Action. Information, Communication & Society, 15 (5), pp. 739-768. -Benítez, L. (2013). La dimensión transnacional de la ciudadanía digital. En: Sierra, F. (coord.). Ciudadanía, tecnología y cultura: nodos conceptuales para pensar la nueva mediación digital. Barcelona: Gedisa, pp. 79-118. -Blanco, R. y Minguito, A. (2011). ¿Qué pasa? Que aún no tenemos casa. Madrid: Fundación Aurora Intermitente. -Burch, S.; Tamayo, E. y León, O.U. (2004). Internet y organizaciones sociales: un estudio exploratorio. En: Marí Sáez, V. (ed.). La Red es de todos: Cuando los movimientos sociales se apropian de la Red. Madrid: Editorial Popular, pp. 76-90 -Cafassi, E. (1998). Internet: políticas y comunicación. Buenos Aires: Biblos. -Calle, A. (2005). Nuevos Movimientos Globales. Hacia la Radicalidad Democrática. Madrid: Popular. -Candón Mena, J.I. (2012). Ciudadanía en la Red: poder y contrapoder en los medios de comunicación. Estudios sobre el mensaje periodístico, 18 (2), pp. 679-687. -Candón Mena, J. (2013a). Toma la calle, toma las redes. Sevilla: Atrapasueños. -Candón Mena, J. (2013b). Movimientos sociales y procesos de innovación. Una mirada crítica de las redes sociales y tecnológicas. En: Sierra, F. (coord.). Ciudadanía, tecnología y cultura: nodos conceptuales para pensar la nueva mediación digital. Barcelona: Gedisa, pp. 233-256. -Cardon, D. (2006). La innovación por el uso. En Ambrosi, A.; Peugeot, V. y Pimienta, D. (comps.). Palabras en Juego: Enfoques multiculturales sobre las sociedades de la información. París: C & F Ediciones. -Cardoso, G. (2014). Movilización social y redes sociales. La Vanguardia, (50), pp. 16-23. -Castells, M. (1998). La era de la información. Tomos I, II y III. Madrid: Alianza Editorial. -Castells, M. (2001). La galaxia Internet. Barcelona: Areté. -Castells, M. (2006). La sociedad red: una visión global. Madrid: Alianza Editorial. -Castells, M. (2008b). Comunicación, poder y contrapoder en la sociedad red (II). Los nuevos espacios de la comunicación. Telos: Cuadernos Digitales de Comunicación e Innovación, (75), pp. 11-23. -Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza Editorial. -Castells, M. (2012). Redes de indignación y esperanza. Madrid: Alianza Editorial. -Castells, M. (2014). El poder de las redes. La Vanguardia, (50), pp. 6-13. -Castells, M.; Fernándezardèvol, M.; Linchuan Qiu, J. y Sey, A. (2006). Comunicación móvil y sociedad: una perspectiva global, Barcelona: Ariel, Fundación Telefónica. Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 317
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