Helena o el ma del e a-
no’ se publica po p ime-
a ez en 1952. Conc e-
amen e se e minó de
imp imi el 21 de ma zo de 1952, en
los Talle es de S. Agui e To e, en Ma-
d id. Ya en aquellos años se hablaba
de alle es y no de imp en a. Po ini-
cia i a de Vicen e Aleixand e apa e-
ció en la Colección Ínsula, de la e-
is a del mismo nomb e, en la que
publicaban au o es como Luis Ce -
nuda, Blas de O e o, o Ped o Salinas,
en e o os.
Lo cu ioso de es a no ela es que
es á o mada po ela os que ue on
apa eciendo en dis in as e is as li-
e a ias como ‘Acan o’, ‘Finis e e’,
‘Ga cilaso’ o ‘Es a e a li e a ia’ a lo
la go de los años 40. Así lo eco daba
Julián Ayes a en ‘De una ca a al edi-
o ’, publicada en el núme o 77 de la
e is a ‘Ínsula’ del año 1952: «He a -
dado diez años en esc ibi es e lib o.
En ealidad nunca lo concebí como
una unidad, pe o como es a unidad
la lle aba yo den o, ampoco me so -
p endo al e que hacen un lib o lle-
no de sen ido unas cuan as na acio-
nes esc i as y publicadas indepen-
dien emen e». En ese mismo núme-
o de la e is a, José Ma ía Jo e, en
una de las p ime as c í icas de es a
no ela, señala que «pocos lib os se
han esc i o con an a since idad, con
an a sang e, con an a nos algia. Y,
al mismo iempo, con an o a ino en
el paisaje, y en esos niños que pien-
san cosas e ibles o co en desalados
de ás de una muchacha po en e
un bosque de eucalip us».
A pa i de aquellos ex os, y con
pequeñas modi icaciones, que inclu-
yen algunos cambios en el nomb e
de los ela os o iginales, se cons u-
ye una no ela que al lee la, y a pesa
de es a di ida en es pa es, se ie-
ne la sensación de una unidad pe -
du able. Y ¿en qué consis e es a no-
ela? El p opio au o da una idea so-
b e ello: «En cuan o al ondo que me
inspi ó mi ‘Helena…’ lo que se pue-
de deci es que se a a de un ela o
co dial de un p ime amo y de un e-
la o hecho con un delibe ado p opó-
si o de exal ación de lo e e namen-
e álido y noble y he moso de la
ida».
Una segunda edición de es a no-
ela se publica en 1957, en Mad id,
en la Edi o ial A ión. Y end ían que
pasa diecisie e años has a que la edi-
o ial Seix Ba al la ol ie a a publi-
ca en 1974. En la con apo ada del
lib o se habla de los mo i os pa a su
edición: «La p esen e eedición de
uno de los í ulos más no ables y más
mino i a iamen e conocidos de la
na a i a española de los años cua-
en a pe mi i á si ua en su ámbi o
na u al a una deliciosa pieza li e a-
ia, ejida con la ama lí ica de los e-
cue dos ju eniles y las di usas imp e-
siones de la adolescencia».
En una con e sación con Pe e
Gim e e sob e Julián Ayes a, al p e-
gun a le si había in o mes de lec u-
a de la no ela ‘Helena o el ma del
e ano’ an es de su publicación, es-
pondió que no, que la ob a enía un
p es igio impo an e y se publicó di-
ec amen e. Man u ie on co espon-
dencia, ya que en ese iempo e a ase-
so li e a io de la edi o ial, pe o no le
conoció pe sonalmen e. Es sabido
que en el momen o de su publicación
en Seix Ba al en el año 1974 no se
conocía mucho del au o . En e las
c í icas apa ecidas ese año es á la de
Edua do Mendicu i, donde señala
que «Julián Ayes a ha esc i o el ela-
o con maliciosa e nu a, adop ando
su oz al espí i u del niño que c ece,
dejando as sus palab as no la is e-
za de habe pe dido odo eso, sino la
aleg ía de habe lo i ido alguna ez».
La desapa ecida edi o ial Si mio,
p opiedad del p es igioso edi o Jau-
me Vallco ba, publicó la no ela en
1987, den o de su colección ‘Biblio-
eca meno ’. Palab as elogiosas de
F ancisco Rico la de inen en ese mo-
men o como «una de las incon es a-
bles ob as maes as de la li e a u a
española de odos los iempos».
En 1996 la edi o ial Plane a la de-
uel e al pano ama de no edades al
publica la en su colección ‘Nues os
clásicos con empo áneos’. Año que
coincide con la mue e del esc i o .
G ego io Mo án en un a ículo hace
una semblanza suya, al que se e ie-
e como «un buen esc i o de un solo
lib o. Lo escogió él, no el des ino. (…)
E a uno de esos as u ianos cuya ocu-
pación consis e en con empla cómo
la gen e se es ue za en se in eliz».
En la ac ualidad la no ela es á pu-
blicada en la edi o ial Acan ilado des-
de el año 2000, cuyo edi o Jaume
Vallco ba la ecupe ó de su ca álogo
an e io .
Joan Josep Ise n, en un a ículo de
la e is a ‘Ca àc e s’, la de ine como
«la no ela de un esc i o de ob a es-
casa y ida silenciosa que nos ense-
ña que la g an i ud de odo a is a
es su capacidad de abaja con los
ma e iales que iene más p óximos
y de sabe los ele a a la ca ego ía de
mi os».
El p óximo año se cumplen cien
años del nacimien o de Julián Ayes-
a. No e a una pe sona que a es as ce-
leb aciones die a mucha impo an-
cia, sin emba go sí le ha ía ilusión sa-
be que su ob a sigue siendo publica-
da, como ecue da Helena Sca bon-
chi.
Hace unos días isi é el cemen e-
io de Somió. En ese momen o eco -
dé la ase de Cees No eboom:
«¿Quién yace en la umba de un poe-
a?». En la que enía en e a mí ya-
cía Don Julián Ayes a P endes, Em-
bajado de España, G an C uz de la
O den del Mé i o Ci il, Comenda-
do de la O den de Isabel la Ca ólica,
Comendado de la O den de Al on-
so X el Sabio, G osses Silbe aess Eh-
enzeichen de Aus ia, G an C uz de
la República Fede al de Yugosla ia.
Y au o de una no ela ‘Helena o el
ma del e ano’ que desde su publi-
cación en 1952 se ha con e ido en
un clásico indiscu ible.
‘Helena o el ma del e ano’,
a lo la go del iempo
EDUARDO SUÁREZ
FERNÁNDEZ-MIRANDA
Asumi g a es
e o es
La sen encia dic ada a consecuen-
cia de una ag esión sexual p o a-
gonizada po unos indi iduos que
se denominan ‘la manada’ ha de-
sencadenado no solo indignación
populis a calleje a. También el mi-
nis o de jus icia, Ca alá, se ha con-
aminado de la sin azón populis-
a ele ada a los ‘al a es’. El man-
da a io polí ico y no a io mayo
del eino ha señalado a uno de los
magis ados, Rica do González,
que emi ió un o o pa icula en
el caso de ‘la manada’, no capaci-
ado pa a eje ce su labo . Un he-
cho que no iene p eceden es en
la democ acia de es e país. Nunca
un minis o ha enido la osadía de
cues iona abie amen e la p o e-
sionalidad de un magis ado sin
demos a la acusación.
La g an imp udencia y al a de
esponsabilidad de Ca alá es muy
posible que in luya en la decisión
de los ibunales en el ecu so de
apelación p esen ado po pa e de
los abogados de de ensa de ‘la ma-
nada’ y de la íc ima. Lo que sig-
ni ica una p esión más que no o-
ia hacia quienes deben dic a una
sen encia i me, con lo que con
ello puede aca ea . El seño mi-
nis o en su desa ino ha cons a a-
do que ha sido con aminado po
el populismo calleje o e igno an-
e. Populismo que as conoce la
sen encia sob e la manada ha ex-
p esado su indignación demos-
ando su al a de cul u a polí i-
ca, democ á ica y deno ando una
ca encia de unos mínimos cono-
cimien os de la ju isp udencia.
Ca alá ha demos ado que no
se encuen a a la al u a del ca go
que desempeña. Ha demos ado
su al a de conocimien o ace ca
del pues o que ocupa. Las c í icas
i acionales hacia un juez es colo-
ca un cóc el incendia io en ma-
nos del populismo igno an e. De
un populismo que amenaza con
coloca al sis ema al bo de de la
deses abilización polí ica y social.
Es po an o necesa io que ec i-
ique de mane a ac i a. De la úni-
ca mane a que exis e cuando se
come en g andes e o es y que no
es o a que abandona el ca go que
ocupa. Si no lo hace de mane a o-
lun a ia la esponsabilidad de su
des i ución inmedia a y ulminan-
e ecae sob e quién le nomb ó. Es
imp escindible que el seño Ca a-
lá pague el p ecio po una ac ua-
ción que nunca debió ealiza . Sin
ol ida a la po a oz de la oposi-
ción, Ma ga i a Robles, (PSOE),
que ha a alado las c í icas del se-
ño Ca alá.
Fe nando Cues a Ga ido
Jus icia ‘populá y
an ipad ia cal’
Es amos de sue e. Pues además
de que dicen que enemos la ge-
ne ación de jó enes mejo p epa-
ada de nues a his o ia, hemos
descubie o que ambién con a-
mos con opecien os mil españo-
les (y españolas) expe os en aná-
lisis al minu o de p ocelosas eso-
luciones judiciales. ¡Y sin necesi-
dad de conocimien os ju ídicos
p e ios! Ello explica que, apenas
conocida la condena a nue e años
de p isión a los ipejos esos de ‘la
Manada’ a lo asen mul i udes de
opiniones oci e an es echazan-
do una sen encia de 370 olios, sin
necesidad siquie a de leé sela. El
hecho de que an ísimos ayunos
de o mación y conocimien os le-
gales gocen de ciencia ju ídica in-
usa, es signo de iqueza de un pue-
blo a anzado y p og esis a. ¿A qué
ha enido an o deba e supe luo
sob e el ídeo, los hechos que su-
cedie on y se p oba on o no, o so-
b e leyes penales aplicables y o as
minucias? Pe o ¡si has a el minis-
o de Jus icia nos ha señalado el
camino a segui : apa a a los jue-
ces que a su c i e io padezcan «al-
gún p oblema singula »! ¿Qué sa-
b án los jueces pa ia cales de jus-
icia ‘populá’? ¡Con lo emo i o que
e a aquello an esolu i o de los
año ados ibunales popula es!
Miguel Ángel Loma Pé ez
CARTAS AL DIRECTOR
Las ca as di igidas a es a sección no deben excede de 20 líneas mecanog a iadas y es imp escindible que engan acompañadas de una o ocopia
del DNI del emi en e y con la indicación de su núme o de elé ono, en su caso. EL COMERCIO y LA VOZ DE AVILÉS se ese an el de echo de publi-
ca ales ex os, así como de esumi los o ex ac a los. No se de ol e án los o iginales ni se man end á co espondencia. Puede di igi sus esc i os a
las siguien es di ecciones de co eo elec ónico: ca as.[email p o ec ed] o edaccion.a @la ozdea iles.es
NÉSTOR
Mien as una panca a con a la sen encia de ‘la manada’ encabe-
za la p o es a de CCOO y UGT del 1 de mayo en Ba celona, en la
que sindica os y Gobie no alenciano se mani ies an jun os con-
a la p eca iedad labo al y po la subida de sala ios, ue a de nues-
as on e as se p oducen dis u bios en la mani es ación en Pa ís
y 77 de enidos en la de Tu quía. Aquí hay algo que no cuad a. En-
onces, ¿mien e nues o p esiden e del Gobie no, don Ma iano
Rajoy, cuando nos dice que la ecupe ación económica y el empleo
digno y de calidad ya es un hecho? El sec e a io gene al de Ciuda-
danos, José Manuel Villegas, que anda al qui e, dice que «las ma-
ni es aciones del P ime o de Mayo no son de los sindica os, sino
de los abajado es», sin sabe que a los úl imos los ep esen an los
p ime os. Es os polí icos de ho izon es lejanos que con an o a án
nos quie en desgobe na debe ían pasa po un exhaus i o exa-
men médico p e io al ca go i alicio que an o quie en ocupa ,
aunque como en el caso de Rajoy el p edecible diagnós ico ue a
men i oso compulsi o.
Luis Ángel Gil U bón
P ime o de mayo
‘
38 Vie nes 18.05.18
EL COMERCIO
OPINIÓN