Las fábulas breves del poeta libanés Īliyā Abū Mādī
Abstract
La obra del poeta libanés Īliyā Abū Māḍī incluye fábulas de dos tipos, uno de ellos próximo a la alegoría romántica y el otro más cercano a la tradición esópica. Aquí estudiamos el segundo tipo, centrándonos en las características propias del apólogo, como el carácter narrativo, el antagonismo entre los protagonistas y la moraleja.
Full text
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 LAS FÁBULAS BREVES DEL POETA LIBANÉS ĪLIYĀ ABŪ MĀ Ḍ Ī Rosa Yolanda Berzosa Moreno Universidad de Sevilla Resumen: La obra del poeta libanés Īliyā Abū Māḍī incluye fábulas de dos tipos, uno de ellos próximo a la alegoría romántica y el otro más cercano a la tradición esópica. Aquí estudiamos el segundo tipo, centrándonos en las características propias del apólogo, como el carácter narrativo, el antagonismo entre los protagonistas y la moraleja. Palabras clave: poesía árabe, Mahŷar, fábula, romanticismo. Abstract: The poetic work of the Lebanese poet Īliyā Abū Māḍī includes fables of two types, one of this near to the romantic allegory and the other is near to the aesopic tradition. Here, we study the second type, concentrating on characteristics typical of the apologue, like narrative character, the antagonism between the protagonists and the moral of the fable. Keywords: Arabic poetry, Mahŷar, fable, romanticism. 1. ĪLIYĀ ABŪ MĀḌĪ Y SU OBRA POÉTICA 1 Īliyā Abū Māḍī (1889-1957), poeta y periodista del Mahŷar norteamericano, vivió dos emigraciones, que son los hechos más relevantes de su biografía. Nació en al-Muḥaydita, el Líbano, en el seno de una familia de religión greco-ortodoxa, una minoría dentro del Imperio Otomano al que pertenecía el Líbano. Se trasladó a Alejandría con 11 años, cuando Egipto estaba bajo control británico y era un centro de expansión cultural en el que participaban muy activamente emigrantes libaneses. Abū Māḍī, aunque no recibió una educación reglada, se interesó a la vez por el periodismo y el nacionalismo. También desarrolló allí su vocación poética y compuso un primer diván. Al poco de publicarlo, abandonó 1 Sobre la vida de Abū Māḍī, cfr. Ŷ. al-T. al-Kattānī, Īliyā Abū Māḍī: dirāsa taḥlīlīya [Īliyā Abū Māḍī: estudio analítico], El Cairo, Casablanca, Fez, Maktaba al-Jāniŷī wa-Maktaba al-Raššād, s.d.; Encyclopédie de l’Islam (2ª ed.), Suppl. 1-2, s.v. “Abū Māḍī”, París, Maisonneuve-Larose, 1980, p. 28; Ḥ. al-Fājūrī, “Īliyā Abū Māḍī”, en Al-ŷāmi‘ fī ta’rīj al-adab al-‘arabī. Al-adab al-ḥadīt [Compilación de historia de la literatura árabe. La literatura moderna]. Beirut, Dār al-Ŷīl, 1986, pp. 590-598.
32 Rosa Yolanda Berzosa Moreno ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 Egipto y emprendió la emigración definitiva a Estados Unidos, seguramente obligado por las circunstancias políticas y económicas de sus patrias de origen y de adopción, como les ocurrió a miles de libaneses y de emigrantes de otras nacionalidades, principalmente europeos. Su primer libro de poemas, publicado en Alejandría en 1911, llevaba el título de Diván de los recuerdos del pasado (Dīwān tadkār al-māḍī). El siguiente, Diván de Īliyā Abū Māḍī (Dīwān Īliyā Abū Māḍī), apareció en Nueva York en 1919, varios años después de trasladarse a Estados Unidos. Ambos son considerados obra de juventud, inmadura y poco valorada, tanto por el mismo autor como por críticos de esa época y posteriores2. Al llegar a los Estados Unidos se instaló en Cincinnaty, hasta encontrar la oportunidad de trasladarse a Nueva York en 1916 y dedicarse al periodismo y a su vocación poética. En 1918 se convirtió en redactor jefe de Mir’āt al-Garb, editada por Naŷīb Diyāb (1880-1936), con cuya hija Dorothy se casaría en 1920. Allí colaboró con el grupo de emigrantes de Siria y el Líbano que formaron alRābiṭa al-Qalamīya (La Liga de la Pluma o Liga Literaria). En esta asociación, liderada por Ŷubrān Jalīl Ŷubrān (1883-1931) y Mījā’īl Nu‘ayma (1889-1988), participaron —además de Abū Māḍī— otros autores y editores: Nasīb ‘Arīḍa (1887-1946), editor de la revista al-Funūn; ‘Abd al-Masīḥ Ḥaddād (1890-1963), editor de al-Sā’iḥ; su hermano Nadra Ḥaddād (1881-1950); Rašīd Ayyūb (18711941) y William Katzeflis (1879-1951). Al-Rābiṭa al-Qalamīya, aunque en la práctica sólo publicó un manifiesto y una recopilación de colaboraciones —Antología de la Liga Literaria (Maŷmū‘at al-Rābiṭa al-Qalamīya, Nueva York, 1921)—, tuvo un papel de primer orden en la renovación de la poesía árabe3. La poesía de Abū Māḍī4 madura y amplía horizontes en esta etapa neoyorquina de su vida. Los arroyos (Al-ŷadāwil, Nueva York, 1927) es considerada su mejor colección, la obra que marca su madurez poética. Se abre con una 2 R. C. Ostle analiza estas primeras obras en “Īliyā Abū Māḍī and Arabic Poetry in the InterWar Period”, OSTLE, R. C. (ed.). Studies in Modern Arabic Literature., Londres, 1975, pp. 34-45. 3 Pueden verse estudios de conjunto sobre este grupo de poetas emigrados en: J. A. Haywood, “Arabic Poetry in America (the Mahjar)”, en Modern Arabic Literature. 1800-1970 , Londres, Lund Humphries, 1971, pp. 173-178; M. M. Badawī, “The Emigrants Poets”, en A Critical Introduction to Modern Arabic Poetry, Cambridge, University Press, 1975, pp. 179-203; Moreh, “The School of al-Mahjar in North America and the Development of Strophic Verse”, en Modern Arabic Poetry. (1800-1970), Leiden, E. J. Brill, 1976, pp. 82-122; ‘Ī. al-Nā‘ūrī, Adab al-Maḥŷar [La literatura del Maḥŷar], El Cairo, Dār al-Ma‘ārif, 1977 (3ª ed.); P. Martínez Montávez, La escuela siro-americana, Tetuán, Itimad, 1956 y “Literatura del Maḥŷar”, en Introducción a la literatura árabe moderna, Madrid, CantArabia, 1985, pp. 53-65. 4 Podemos encontrar análisis de su obra poética en: I. J. Boullata, “Īliyā Abū Māḍī and the Riddle of Life in his Poetry”, Journal of Arabic Literature, XVII (1986), pp. 69-81; Ī. S. Ḥāwī, “Īliyā Abū Māḍī, šā‘ir al-tasā’ul wa-l-tafā’ul” [Īliyā Abū Māḍī, poeta del interrogante y el optimismo], en Al-ši‘r al-‘arabī al-mu‘āṣir. Dirāsa wa-taqyīm. Īliyā Abū Māḍī, Fawzī Ma‘lūf, Šafīq Ma‘lūf [La poesía árabe contemporánea. Estudio y evaluación. Īliyā Abū Māḍī, Fawzī Ma‘lūf, Šafīq Ma‘lūf], Beirut, Dār al-Kitāb al-Lubnānī, 1981 (3ª); R. I. Martínez Lillo, Cuatro autores de la ”Lliga literaria”: Ŷubrān Jalīl Ŷubrān, Mījā’īl Nu‘ayma, Īliyā Abū Mādī, Nasīb ‘Arīda, Madrid: Cantarabia, 1994.
Las fábulas breves del poeta libanés Īliyā Abū Māḍī33 ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 declaración de principios poéticos titulada “Al-fātiḥa”5, —en alusión a la primera azora del Corán, un primer indicio del eclecticismo religioso que compartirá con otros emigrados—, según la cual la poesía se presenta como un toma y daca entre autor y lector, en el que lo esencial son los contenidos y no la forma (el metro y la rima). La nueva orientación poética de Abū Māḍi se manifiesta claramente en los nuevos temas de su poesía: el de la función de la poesía y del poeta, al que incorpora el tópico romántico del poeta visionario; un concepto de Naturaleza que surge de esa forma de visión espiritual, y no de la contemplación material; o el tema del misterio y la búsqueda, que refleja la influencia del misticismo y el esoterismo de los románticos. En 1928, Abū Māḍī abandonó el puesto de editor de Mir’āt al-Garb, y empezó a publicar (15 de abril de 1929) su propia revista, llamada al-Samīr, que fue semi-mensual hasta noviembre de 1936, cuando se transformó en diaria. Las frondas (Al-jamā’il, Nueva York, 1940) es la última colección de poemas que el autor publicó en vida. No encontramos en este diván un cambio radical de estilo, pero sí una lógica evolución de su poesía en los 13 años transcurridos desde la publicación de la anterior. Los temas sociales están tratados con algo menos de patetismo y algo más de ironía, y abunda la poesía de circunstancias, donde nos habla de su participación en eventos literarios y sociales tanto como de su interés en apoyar iniciativas benéficas. La actitud desengañada que propone la renuncia como ideal de madurez no le impide invitarnos a mantener una actitud positiva ante la vida. También aparece la añoranza del paraíso perdido y la juventud, añoranza que llega a confundirse con la nostalgia de la patria. La búsqueda y el misterio siguen presentes, y queda más clara la imposibilidad de alcanzar la belleza y la esencia del mundo. Enfermo desde 1950, en la primavera de 1957 dejó de publicar su periódico y vendió su imprenta. En julio ingresó en el hospital, y allí murió el 23 de noviembre de ese año. Tras su muerte, Ŷūrŷ Ṣaydaḥ se encargó de publicar la última recopilación de poemas de Abū Māḍī, con el título de Oro y polvo (Tibr wa-turāb, Beirut, 1960). 2. LAS FáBULAS La fábula es un relato breve, en prosa o en verso, del que se extrae una enseñanza y que está protagonizado en muchos casos por animales, pero también por seres humanos, dioses e incluso conceptos abstractos. El relato puede tomar la forma de un diálogo o un monólogo, pero siempre es el relato de algo irreal. Como ocurre con otros géneros, su definición resulta problemática; sobre todo 5 Ī. Abū Māḍī, Min a‘māl al-šā‘ir Īliyā Abū Māḍī [Obras del poeta Īliyā Abū Māḍī], Beirut, Dār Kātib wa-Kitāb, 1988, pp. 7-9. Todas las referencias a poemas de Abū Māḍī pertenecen a esta edición.
34 Rosa Yolanda Berzosa Moreno ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 es difícil distinguir la fábula de la alegoría6. Por ejemplo, “El cántaro” (Al-ibrīq, pp. 239-241), uno de los poemas de Abū Māḍī que no se incluye entre sus fábulas, es un relato protagonizado por un ser humano y un cántaro —lo que proporciona el grado aparente de irrealidad— y nos ofrece una moraleja implícita. Pero la moraleja no surge de lo que cuenta el poema ni de los actos ni de las opiniones expresadas en los parlamentos respectivos, sino de la comparación —o alegoría— del cántaro y el ser humano. En la fábula, la enseñanza surge del relato; en la alegoría, es el relato el que surge de una moraleja previa. Entre los muchos cultivadores de la fábula tradicional destaca en primer lugar la figura legendaria de Esopo7 en Grecia, a la que se atribuyen historias que luego recogería en Roma Fedro (s. I), que añade la versificación y las aspiraciones literarias8. La Fontaine (1621-1695)9, sin duda el más conocido, se inspira en la tradición esópica y defiende el derecho del poeta a utilizar la imaginación y el sueño, la “mentira”, para presentar una imagen de la realidad de una forma que permite escuchar la verdad ofensiva. El género se puso entonces de moda, y aparecen otros significativos cultivadores: Florian (1755-1794)10 también en Francia, y en España, Samaniego (1745-1801) e Iriarte (1750-1791)11. Siguió cultivándose en época romántica y en la Nahḍa árabe. Si el género apologético no es ninguna novedad en la literatura árabe, la poesía narrativa sí lo es. Y es una de las novedades genéricas que cultivan asiduamente los poetas del Mahŷar en el norte y el sur de América, especialmente las alegorías y los viajes imaginarios, junto a narraciones históricas y sociales12. La obra de Ŷubrān abunda especialmente en alegorías y breves relatos alegóricos de contenido filosófico y moral13. 6 Sobre la teoría de los géneros literarios: P. Hernadi, Teoría de los géneros literarios, Barcelona, Antoni Bosch, 1978, y K. Spang, Géneros literarios, Madrid, Síntesis, 1993. 7 F. Martín García y A. Róspide López (eds.), Fábulas esópicas, Madrid, Alba, 1989. 8 Cfr. M. Martínez Pastor, “Fábula, epigrama y sátira”, en Temas de C.O.U. Latín y Griego, Madrid, Gredos, 1978. 9 La Fontaine, Fables choisies mises en vers. Éd. de G. Couton, París, Ed. Garnier Frères, 1962. 10 Florian, Fábulas, edición y prólogo de Carmen Bravo-Villasante, Madrid, Editorial Magisterio Español, 1979. 11 Samaniego, Fábulas, Introducción de V. Reyzabal, Madrid, Mediterráneo, 1987 (2ª ed.). T. de Iriarte, Fábulas literarias, edición de Ángel Prieto de Paula, col. Letras Hispánicas, Madrid, Cátedra, 1992. 12 Poemas en que se narran viajes imaginarios y alegóricos serían En la alcatifa de los vientos (‘Alà bisāt al-rīḥ) de Fawzī al-Ma‘lūf o “En el camino a Iram” (‘Alà tarīq Iram) de Nasīb ‘Arīḍa. Ejemplos de narración histórica y social tenemos en “La agonía de Abū Firās” (Iḥtiḍār Abī Firās) de ‘Arīḍa y “La monja” (Al-rāhiba) de Nadra Ḥaddād. Los poemas narrativos son también frecuentes en la literatura árabe contemporánea de corte romántico, como, por ejemplo, “Nerón” (Nīrūn) o “La hija del jeque” (Bint al-šayj) de Jalīl Muṭrān; y también las alegorías, como “Semblanza del diablo” (Tarŷama al-šaytān) de al-‘Aqqād. 13 La obra de Ŷubrān está llena de máximas y parábolas, sobre todo El loco (1918), El precursor (1920) y El vagabundo (1932). Las divinidades de la tierra (1931) es un ejemplo de diálogo romántico filosófico entre entidades abstractas. Cfr. Kh. Gibran, Obras completas. 3 vol. Traducción
Las fábulas breves del poeta libanés Īliyā Abū Māḍī35 ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 Entre las fábulas que encontramos en los divanes de Abū Māḍī, un grupo pertenece a este género de alegoría romántica, y otro, a la más pura tradición de Esopo y La Fontaine, lo que constituye una característica propia. Al poeta siempre preocupado por las cuestiones morales que fue Abū Māḍī tenía que atraerle este género, y pudo conocer la obra de La Fontaine antes de salir de Egipto14. En Los arroyos, Las frondas y Oro y polvo encontramos muchos ejemplos de poesía narrativa o alegórica. Al-Nā‘ūrī15 clasifica su poesía narrativa (qiṣṣa ši‘rīya) en poemas breves y poemas extensos. Esta división, puramente formal y en principio muy vaga, resulta conveniente a la hora de estudiar las fábulas de Abū Māḍī, porque se corresponde con toda una serie de características formales y temáticas. Las fábulas breves que nos ofrece Abū Māḍī son morales o satíricas sobre todo; las extensas son sobre todo filosóficas, aunque los planteamientos que exponen obliguen a extraer consecuencias morales. El primer grupo concuerda con la tradición de las fábulas esópicas, y el segundo, con las alegorías románticas que exponen ideas abstractas. El primer grupo aparece en Los arroyos y en Oro y polvo, pero no en Las frondas. En los poemas extensos, Abū Māḍī aprovecha el mayor número de versos para variar metros y rimas, y dar una mayor extensión y desarrollo a la narración y el diálogo. Los personajes no son animales o elementos de la naturaleza, sino seres humanos o deidades genéricas. A diferencia de lo que ocurre en las fábulas breves, el único ejemplo de fin trágico es la muerte del poeta protagonista y del tirano en “El poeta y el rey tirano”. La intención satírica que se trasluce en alguno de los poemas breves está ausente; y los defectos y errores que se critican no se adjudican a un tipo específico de ser humano, sino al género humano en general. La temática es plenamente romántica y se centra casi en exclusiva en la función de la poesía y la relación del poeta con el mundo. Fábulas extensas, alegóricas y de corte romántico pueden considerarse dos poemas aparecidos en Los arroyos: “Las tres visiones” (Al-ašbāḥ al-talāta, pp. 105-113) y “Ella” (Hiya, pp. 118-121); y cuatro de Las frondas: “El poeta y el rey tirano” (Al-šā‘ir wa-l-malik al-ŷā’ir, pp. 221-231), “Deseo de diosa” (Umnīyat āliha, pp. 242-247), “El poeta en el cielo” (Al-šā‘ir fī l-samā’, pp. 333-337) y “La eterna historia” (Al-usṭūra al-azlīya, pp. 434-449). Aunque tanto un grupo como otro pertenecen al mismo género, que no ha dejado de cultivarse y acoplarse a los parámetros estéticos de cualquier época literaria y lugar, aquí nos limitaremos al análisis de las fábulas más breves y tradicionales. de J. Bosch Estrada, A. Laurent y otros, Barcelona, Edicomunicación, 1988. También Ŷubrān, Ŷ. J., Al-maŷmū‘a al-kāmila li-mu’allafāt Ŷubrān Jalīl Ŷubrān al-‘arabīya [Colección completa de las obras en árabe de Ŷubrān Jalīl Ŷubrān], s. l, 1985. 14 Según Jacob Landau (Études sur le théatre et le cinema arabes, París, Maisonneuve et Larose, 1965, pp. 99-104), el egipcio Muḥammad ‘Utmān Ŷalāl (1829-1898) tradujo las fábulas de La Fontaine. 15 En Adab al-Mahŷar, 1977, p. 175.
36 Rosa Yolanda Berzosa Moreno ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 3. LAS FáBULAS BREvES DE LOS ARROYOS De los 11 poemas que se adscriben al género de la fábula tradicional, 8 aparecen en Los arroyos. En ellos Abū Māḍī rompe con la tradición de la casida árabe clásica, aunque respete los metros tradicionales y la rima única, con una sola excepción. Rompe desde el punto de vista formal, por su misma brevedad, pero sobre todo por su contenido, que permite incluirlos entre las fábulas más tradicionales. Los poemas de este grupo incluyen a veces diálogos, pero ofrecen sobre todo monólogos, que recogen las quejas de los protagonistas16 y nos exponen su frustración. Esta insatisfacción conduce por lo general al fracaso del protagonista y a un final trágico, que a veces está motivado por el enfrentamiento de dos seres o dos colectivos. Los personajes son animales, plantas o elementos inanimados de la naturaleza. El ser humano aparece únicamente en el caso de “La ermitaña”. 3.1 “Las ranas y las estrellas” (Al-ḍafādi‘ wa-l-nuŷūm, pp. 21-22) 1 La rana gritó al ver alrededor, en el agua, la sombra de los astros: — ¡Compañeras, mis tropas, concentraos! Los enemigos han cruzado 5 en la noche las fronteras. Expulsadlos, y expulsad con ellos a la noche, que también es injusta y criminal. El eco de este grito viajó en las tinieblas. La orilla se llenó de bultos y figuras. 10 Vibró la piel del agua febril con sus croares, mientras la noche guardaba silencio. Cuando rasgó la aurora los velos de la sombra, y se desvanecieron sus vestigios de la faz de la tierra, se fue pavoneándose 15 como un rey victorioso entre sus jefes. — ¡Alegraos conmigo —dijo luego—, ahora estamos a salvo de una trampa terrible! Si no hubiéramos vencido a estos luceros que nos han atacado, nos habrían 20 hecho sentir su ley inapelable; se habrían instalado en nuestra tierra, logrando un bienestar que entre las nubes no hallarían. ¡Oh, Historia: deja escrito que somos 25 una nación que ha vencido a las mismas estrellas! 16 Algo habitual ya desde las fábulas esópicas. Cfr. Martín y Róspide (1989: 34) en la “Introducción” a Fábulas esópicas.
Las fábulas breves del poeta libanés Īliyā Abū Māḍī37 ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 Las ranas como protagonistas de apólogos aparecían ya en la tradición griega y también en Ŷubrān17. Abū Māḍī convierte a las ranas de Esopo que buscan rey en la rana que se arroga el mando real, combinándolo con el croar de las ranas como charlatanería. Es la narración de un monólogo, no de queja, sino de autobombo (vv. 1-8). Podemos considerar que el enfrentamiento se produce entre la realidad y el punto de vista de las ranas. La evocación de la caverna platónica está implícita en la aparición de los astros como sombras en el agua (y no como reflejos o brillos). La antítesis entre el ruido informe de las criaturas y el silencio de la naturaleza es recurrente en Abū Māḍī, y se completa con la luz que rompe las sombras en los versos 9 y 10. La primera parte se cierra con la actitud ensoberbecida de la rana jefe (vv. 11 y 12). El silencio del mundo —que sólo se manifiesta como luz frente a la sombra— contrasta con el discurso de la protagonista (vv. 13-22), proclamando una victoria tan ilusoria como erróneo era el planteamiento inicial. De ese contraste se extrae la moraleja implícita, que previene contra la vanagloria y la charlatanería de dirigentes y pueblos que luchan contra enemigos imaginarios y consiguen victorias imaginarias, aunque esta moraleja pueda aplicarse en general a muchos logros imaginarios18. Además, teniendo en cuenta la evocación platónica del reflejo del mundo superior (las estrellas del cielo) en el mundo inferior (el agua en que viven las ranas), podemos interpretar en un sentido más filosófico que previene contra la ilusión del conocimiento. 3.2 “El asno disfrazado” (Al-‘ayr al-mutankar, p. 29) 1 Afirma el sabio que hubo una vez un asno que estaba triste porque no lo llevaban a la plaza. Y un día lo llevaron, le cortaron la cola con tijeras y sus agudos filos le asaltaron las orejas. 5 a el domador montábase a sus lomos, y aún sus flancos inspiraban sospechas al jinete. Pero siguió dudando hasta que oyó una voz que se alzaba, como la de los genios; desenvainó el acero y cortó su cabeza, 10 y arrojó su cadáver a los cuervos. Mientras a todo ser viviente le acompañe su propia voz, ¡que no esconda al asno la piel del caballo! 17 En “Las cuatro ranas” Gibran (Obras completas, I, 1988, p. 334) transforma el cuento de las ranas que buscan rey en una variante del apólogo del elefante sobre el conocimiento, para hablarnos de las relaciones de poder: la cuarta rana, antítesis de la síntesis entre las tres primeras alternativas, es arrojada —irónicamente— al río. 18 Logros retóricos, por ejemplo, como los que critica Nu‘ayma en “El croar de las ranas” (Naqīq al-dafādi‘), en La criba (Al-girbāl), Beirut, Mu’assasa Nawfal, 1988 (14ª ed.), pp. 97-98.
38 Rosa Yolanda Berzosa Moreno ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 Los dos primeros versos nos sitúan en los relatos tradicionales y frente a un caso típico de protagonista insatisfecho con su condición, que sufre las consecuencias nefastas de ver realizado su deseo. La mutilación a la que se ve sometido el asno, en lugar de ser el primer paso en el cumplimiento de su deseo, es sólo el principio del desastre. En primer lugar, el engaño no funciona muy bien (vv. 5-6). Y el discordante rebuzno del asno lo delata (vv. 7-8) y lo condena a sufrir la ira del domador, que no sólo rechaza la mercancía, sino que mata a nuestro protagonista y lo arroja a los cuervos (vv. 9-10). Podemos relacionar a este asno disfrazado con los protagonistas de dos fábulas esópicas: “El burro que consideraba dichoso al caballo” y “El burro con piel de león”19; en la primera, el protagonista se desengaña a tiempo al conocer la muerte del caballo en la guerra —la moraleja en este caso es la conformidad con el sino apaleado del pollino a cambio de la seguridad—; pero en la segunda termina apaleado. En la fábula de Abū Māḍī, el final es mucho más truculento; la moraleja explícita (vv. 11-13) habla también de la necesidad de conformarse con lo que uno es, pero queda implícita la crueldad de aquellos que llevan al asno a la plaza y de los que allí lo juzgan. 3.3 “La piedra pequeña” (Al-ḥaŷar al-ṣagīr, pp. 37-38) 1 Oyó un gemido la noche estrellada que envolvía la blanca ciudad. Se inclinó sobre ella, como quien conteniendo el aliento prolonga su escucha en silencio. 5 Vio a sus gentes dormir como a la Gente de la Caverna, sin ruido ni alboroto. Y vio detrás la presa de sólida estructura, y el agua, que un desierto parecía. Venía aquel gemido de una de sus piedras 10 que se estaba quejando de su ciego destino. — ¿Qué hago yo en este mundo, si en él no soy nada, ni siquiera polvo? No soy mármol para hacer estatuas, ni roca para edificar. 15 No soy tierra que absorba el agua, ni agua que riegue los ricos jardines. No soy perla por la que suspire la bella joven, llena de hermosura y de gracia. No soy una lágrima, ni un ojo, 20 ni un lunar, ni una rosada mejilla. Soy una piedra gris y diminuta, sin belleza, sin ciencia, sin ingenio. Dejaré esta existencia y me iré en paz, 19 Cfr. Martín y Róspide, Fábulas esópicas, 1989, pp. 199-200.
Las fábulas breves del poeta libanés Īliyā Abū Māḍī39 ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 porque me he hartado de seguir viviendo. 25 Y abandonó su sitio, quejándose a la tierra y los astros, al cielo y las tinieblas. Pero, cuando la aurora abrió sus párpados, la inundación cubría la blanca ciudad. El juego de antagonismos propio del género se convierte aquí en una antítesis entre el silencio —y la sordera— de las gentes de la ciudad sumida en el sueño, imagen anticipada de la muerte que aguarda en la moraleja, y la noche que escucha a la piedra parlante (vv. 1-7). El monólogo de la piedra (vv. 11-24) es un catálogo de negaciones que enumera algunos símbolos recurrentes de la poesía de Abū Māḍī: estatua y edificio, que representan el artificio humano en sus dos vertientes complementarias de creatividad vana y fecunda; el agua que, como la semilla en la parábola evangélica, puede perderse inútil en la tierra o fecundarla, y también alude a la capacidad humana de dar fruto espiritual; la perla y la belleza femenina que representan las convenciones de la poesía y del gusto humano respecto de la belleza (entendida de forma superficial). Este ser inerte que, además, se niega a vivir, es sin embargo el único despierto —y por tanto vivo— en medio del sueño mortal de la ciudad. Se niega a vivir porque no entiende el verdadero sentido de su existencia, la utilidad de su humilde contribución a una construcción sólida y necesaria. Esa negación suicida es lo que conduce al desastre (vv. 25-26 y 27-28). Aunque las moralejas implícitas ofrecen habitualmente más posibilidades de interpretación, la moraleja implícita en “La piedra pequeña” es fácil de extraer: nadie debe considerarse demasiado humilde, porque todos tenemos una función que cumplir en el mundo. Una de las máximas de Ŷubrān se acerca mucho a la idea de Abū Māḍī: “La piedra más sólida de una estructura es la que está más abajo en los cimientos”20. 3.4 “La higuera necia” (Al-tīna al-ḥamqā’, pp. 46-47) 1 Una higuera de tiernas ramas, alta, dijo a sus compañeras al llegar el verano: — Maldito sea el destino que en la tierra me puso, que me dio a mí belleza para que otros la miren. 5 A mí misma concederé mis dones y los demás no verán ni rastro. ¡Es más de lo que puedo soportar, que sean para otros, no para mí, la sombra y el fruto! 10 Soy la meta de aves y de bestias, pero no veo qué meta tengo yo en la vida. Recortada mi sombra a la medida de mi cuerpo, 20 Cfr. “Dichos espirituales”, en Gibran, Obras Completas, III, 1988, p. 864.
46 Rosa Yolanda Berzosa Moreno ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 y se lo repartieron, jubilosos, pues era buena cena. Nadie se extrañe si me ve descalzo: 25 me han roto los zapatos las lenguas de los necios. Este poema y el siguiente están emparejados por el título y la contigüidad, aunque no conviene olvidar que el orden es del editor, y quizá también los títulos. Los dos primeros versos aluden al mecanismo básico de la fábula: la irrealidad en cualquier forma que se presente —en este caso, el sueño— como herramienta para iluminar una verdad más profunda que la aparente. Los versos 3-8 describen un paraíso onírico, hecho de luz y perfume, que no está libre de una presencia turbadora: esta presencia está hecha de sonido discordante (vv. 9-10), no de sombra ni hedor; si el oído avisa de una presencia amenazante, es la vista la que busca el origen del mal (v. 11), lo que sugiere que el trasunto del paraíso es la visión poética romántica, simbolizada por el jardín sinestésico, antítesis del desierto que el narrador niega explícitamente en el v. 12. La serpiente de este paraíso resulta ser un perro que representa la “sequedad de espíritu” con sus entrañas resecas, la mezquindad y la avidez de un carroñero (vv. 13-16). El enfrentamiento entre el narrador protagonista y su antagonista perruno se desarrolla en los versos 17 a 23, con un final irónico. El carnívoro ansioso de la sangre del poeta sólo consigue llevarse su calzado, y se siente satisfecho de repartírselo con sus compañeros. La moraleja (vv. 24-25) nos saca del paraíso romántico y onírico y nos acerca a la tradición de la sátira poética, el fajr (panegírico en primera persona) y las controversias sectarias que Abū Maḍī denuncia en tantos poemas. El perro, que solemos asociar a la fidelidad, aquí se relaciona simbólicamente con la muerte —como Cerbero— y la impureza. Con similares connotaciones aparece en “Los perros del camino”, una fábula que ofrece Roso de Luna24. La conversión de los colmillos en “lenguas” en el último verso, precisa el sentido de la moraleja. 4.2 “Segunda visión” (Ru’yā ṯāniya, pp. 514-516) 1 Volví a soñar, cuando aún no se habían marchado del mundo las tinieblas. Vi una langosta, con los miembros exhaustos, echada en una ciénaga, mirar embelesada el horizonte 5 con pupilas heridas, insultando a las estrellas de Géminis. — ¿Qué te ha pasado?, dije. Pero no respondió. Pregunté a sus amigos y ellos me contestaron: — Nuestra compañera es testimonio de lo que es burlarse de los buenos consejos. 10 Cuando tenía hambre, un grano de mostaza le bastaba, 24 En Por el reino encantado de Maya. Parábolas y símbolos coleccionados y comentados, Madrid, Pueyo, 1924, p. 180.
Las fábulas breves del poeta libanés Īliyā Abū Māḍī47 ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 y una gota de agua cuando tenía sed. Oyó hablar de un río en el cielo y de un paraíso que no se secaba, que no perecía, cuyos frutos tenían perfume, 15 sus ríos miel, y su rocío hechizo. Y no quiso ya vivir en la tierra, yaciendo en el polvo. Echó a volar por el espacio, hasta que se cansó y cayó a la tierra. 20 Volvió al mundo para el que fue creada, pues no fueron creados los insectos para el aire. Ésta es su historia: en ella hay un aviso para los insensatos que son como esta necia. En el segundo sueño el narrador ya no es protagonista, sino espectador, aunque siga narrándonos en primera persona y dé voz a través de su curiosidad a los compañeros de la langosta herida, que narran su peripecia en los vv. 8–19. Los cuatro versos restantes conforman la moraleja, que puede entenderse como conclusión del narrador o de las langostas más sensatas. Si los dos poemas están enlazados, si son una “visión” en dos partes, el perro —la envidia, la mezquindad, la avaricia del carroñero— y la langosta —el insecto que pretende volar como un pájaro— muestran dos comportamientos erróneos, antitéticos y complementarios. El perro, que rompe la armonía del paraíso con su gruñido, sería el hombre —el poeta— que se conforma con lo más vil —los zapatos, los pies, representan el contacto con el polvo, el instinto más bajo, la supervivencia material sin espíritu—; la langosta, al contrario, representa la aspiración a un vuelo superior a las propias fuerzas. Los dos poemas conforman una de las típicas antítesis complementarias de Abū Māḍī, y habría que extraer la moraleja de ella: no debemos renegar de la belleza y la inspiración, ni olvidar tampoco nuestra limitación de seres terrenales, la humildad de nuestra condición. 4.3 “Un gusano y un ruiseñor” (Dūda wa-bulbul, p. 559) 1 Un gusano, que por la tierra andaba deslizándose, miró hacia un ruiseñor que volaba cantando, y se puso a quejarse, a las hojas caídas en el campo, de que no tenía alas. 5 Una hormiga llegose a él y dijo: — Confórmate y calla, mejor es para ti. Si deseas ser pájaro, sólo deseas ser pájaro al que dan caza y sacrifican. Aférrate a la tierra, que ampara a los gusanos, 10 y deja las palabras, que el silencio es más grato.
48 Rosa Yolanda Berzosa Moreno ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 En esta fábula no se discute el estatus del ruiseñor como representante de lo más excelso. Es quizá la fábula más próxima a la tradición, en tanto que los símbolos opuestos no se complementan ni intercambian sus naturalezas; el gusano es de la tierra, el ruiseñor del cielo, y cada uno está mejor en su sitio. Si en las dos fábulas anteriores, enlazadas por la complementariedad de la antítesis, la moraleja nos invitaba a elevarnos por encima del polvo, pero sin remontar el vuelo más allá de nuestras fuerzas, el consejo de la hormiga (vv. 6-10) convendría únicamente a aquellos que carezcan en absoluto de capacidad para el vuelo —como el gusano—. El “pájaro al que dan caza y sacrifican” representa lo mismo que el caballo muerto en la guerra de la fábula esópica. En cualquier caso, como la moraleja explícita es la opinión de la hormiga, nada nos impide encontrar al margen otra implícita: la excesiva prudencia —representada por la hormiga y su conservadora moraleja— nos encadena a la tierra, a la materia sin espíritu. Preferir el silencio a las palabras, si recordamos el destino de la “piedra pequeña” y del “riachuelo ambicioso”, sería como preferir la muerte; volar, aunque suponga arriesgar la vida, es vivir; negarse a vivir sería estar ya muerto — dormido, callado—, antes de la muerte. 5. CONCLUSIONES Si en las fábulas breves Abū Māḍī rompe con la tradición poética árabe, también rompe con la tradición apologética esópica, sin salirse de los márgenes tradicionales lo bastante como para constituir un género o subgénero nuevo, pero renovando el molde genérico principalmente con nuevos contenidos o contenidos clásicos revisados. En conjunto, la principal característica de las fábulas de Abū Māḍī es la abundancia de diálogos, en concordancia con el resto de su obra poética, y en perjuicio del carácter narrativo propio de la fábula. Predomina el enfrentamiento dialéctico entre los personajes sobre el enfrentamiento fáctico. Las historias narradas son simples, apenas un marco introductorio a los diálogos o monólogos de queja. Las fábulas de Abū Māḍī presentan otras dos características generales de su obra: la facilidad —al menos aparente— con que conjuga la tradición poética árabe con temas y géneros típicos de la cultura greco-latina y europea, y su tendencia a la reflexión filosófica o moralizante. Y en ellas utiliza también con preferencia la antítesis, la amplificación retórica, los paralelismos —semánticos o sintácticos—, las reiteraciones, la comparación, el símbolo y la personificación. Por el contrario, recursos tales como la metáfora y la descripción aparecen en contadas ocasiones. Por la misma naturaleza del género, en las fábulas los seres irracionales o inertes son personificados, y encarnan también con facilidad símbolos de ideas abstractas. La descripción no está totalmente ausente en ninguno de estos poemas,
Las fábulas breves del poeta libanés Īliyā Abū Māḍī49 ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 26/3-4 (2012) 31-49 pero se limita a las indicaciones de tiempo y espacio que nos sitúan en el ámbito —irreal, por prescripción genérica— del relato. Entre las moralejas, la crítica del disfraz y el autoengaño, de la insatisfacción con el propio estado —que pueden ser lo mismo— sigue la tradición apologética más clásica. Pero en más de un caso hemos encontrado más ambigüedad e ironía de las que tradicionalmente contiene el género. Y, sobre todo, ideas como el valor supremo de la generosidad —el dar se convierte en la esencia del vivir y el ser—, la crítica de los prejuicios y la injusticia, la sustitución de la ambición mundana por la ambición espiritual, o la sacralidad de la naturaleza, que son claramente románticas. Nombre del autor: Rosa Yolanda Berzosa Moreno Dirección-e: y[email protected] Dirección postal: Universidad de Sevilla Área de Estudios Árabes e Islámicos Facultad de Filología C/ Palos de la Frontera s.n. 41004 Sevilla Fecha de recepción: 10/11/2010 Fecha de aceptación: 15/06/2011