© Con as es. Re is a In e nacional de Filoso ía, ol. XXIII-Nº3 (2018), pp. 109-119. ISSN: 1136-4076
Depa amen o de Filoso ía, Uni e sidad de Málaga, Facul ad de Filoso ía y Le as
Campus de Tea inos, E-29071 Málaga (España)
Simbolización y iloso ía
en la psicopa ología de Ka l Jaspe s.*
Symboliza ion and Philosophy
in Ka l Jaspe s´ Psychopa hology.
FRANCISCO RODRÍGUEZ VALLS
Uni e sidad de Se illa
Recibido: 05-12-2018 Acep ado: 17-12-2018
RESUMEN
La Allgemeine Psychopa ologie de Ka l Jaspe s es una ob a cla e del pensamien o del siglo
XX. Une de o ma in e disciplina la medicina, la psicología y la iloso ía exis encial. De en e
los concep os que a a, es e ensayo e á la unción del concep o de símbolo y a a és de él
la unción de la Filoso ía como guía de la Psiquia ía y de la Psicopa ología en gene al. En la
Psiquia ía con empo ánea cada ez se da más impo ancia a la «simbolización» como concep o
cla e bajo el que el suje o humano in e p e a su exis encia. El símbolo es un esquema de ealidad
que se cons uye y econs uye con inuamen e a a és de las expe iencias del se humano.
Puede deci se en onces que, a a és del símbolo, el se humano cons uye su mundo. En esa
cons ucción, la Filoso ía puede supone una ayuda si se plan ea como «ansia de sabe » o, en
su luga , como una émo a si se p esen a como una o alidad omnicomp ehensi a in lexible
bajo la que subsumen odas las expe iencias de la ida.
PALABRAS CLAVE
SIMBOLIZACIÓN, FILOSOFÍA, PSICOPATOLOGÍA, JASPERS.
*El p esen e ex o es uno de los esul ados del p oyec o «La psicopa ología de Ka l Jaspe s:
génesis y ac ualidad de la analí ica exis encial». Ha sido inanciado pa cialmen e con una ayuda
pa a es ancias b e es en el ex anje o del VI Plan P opio de In es igación de la Uni e sidad de
Se illa. La es ancia se desa olló du an e los meses de Ab il y Mayo de 2018 en el Ins i u o de
Filoso ía de la Uni e sidad Técnica de Be lín.
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ABSTRACT
Ka l Jaspe s´ Allgemeine Psychopa ologie is a key book in wen ie h cen u y hough . He ge s
oge he in an in e disciplina y way Medicine, Psychology and Exis en ial Philosophy. Among
all hei concep s his pape deals wi h he one o symbol and h ough i he ole o Philosophy
as a guide o Psychia y and, in gene al e ms, o Psychopa hology. In nowadays Psychia y
«symboliza ion» is a mo e and mo e key concep unde which human subjec makes and in-
e p e a ion o his/he exis ence. Symbol is a scheme o eali y buil and ebuil once and once
again h ough all he expe iences o human being. I can be said ha because o symbol human
being «builds he wo ld». Philosophy can be a help o ha cons uc ion i appea s as a «wish
o wisdom» o , ins ead o ha , as a lack i appea s as a « heo y o e e y hing» o subsume
unde i sel all he expe iences o li e.
KEYWORDS
SYMBOLIZATION, PHILOSOPHY, PSYCHOPATHOLOGY, JASPERS.
In oduccIón
La Allgemeine PsychoPA ologie de Ka L Jaspe s, médico, psiquia a, ilóso o,
puede sin duda pasa po se una de las ob as undamen ales de la p ime a
mi ad del siglo XX. Desde 1913, echa de la publicación de la p ime a edición,
has a 1946, año en la que se publica la úl ima co egida po el au o , pasan
más de ein a años du an e los cuales desa olla g an pa e de su magní ica
y monumen al ac i idad in elec ual. El in e és po es e ema le acompañó
siemp e. La p egun a que deseo esponde en es e ensayo es la siguien e: ¿es la
comp ensión de la psicopa ología una ayuda pa a la an opología ilosó ica o,
más bien, una isión que p e enda se comple a del se humano puede p escindi
de ella en an o que, pod ía pensa se, solo es udia ía a ezas y dis unciones
que es adís icamen e no a ec an a una población muy ele ada?
Tomo como opción la necesidad de es udia la pues o que uno de los
pelig os que encie a una an opología mal plan eada es el de educi el se
humano a un conjun o de concep os elabo ados «a p io i». Ello ha lle ado a
an a exclusión ágica de lo humano (eu ocen ismo, acismo, machismo, na-
cionalismo) que la his o ia la ha hecho in iable. Schele nos ad ie e de ello en
su ob a de 1928 Die S ellung de Mensch in Kosmos al en ende la An opología
Filosó ica como una sín esis en el plano de la Filoso ía de los da os apo ados
po las ciencias empí icas que se ocupan de lo humano. Si eso es así, y ambién
lo es que «nada de lo humano nos es ajeno», no esul a á ex año que pueda
ap o echa ambién el lado obscu o de las exis encias deses uc u adas pa a
da pasos hacia adelan e en la comp ensión de su obje o. No se a a, como
ocu ió en el caso de F eud, de en ende y ecompone la es uc u a de la sub-
je i idad sana desde la en e ma, sino de ap o echa lo deses uc u ado pa a
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e lo como posibilidad de lo humano que equie e cu a o, si no puede cu a se,
necesi a cuidado. La psicopa ología es uno de los bo ones de mues a de la
plausibilidad de una an opología bien ealizada en an o que despliega odas
las posibilidades de la humanidad. La obse a en oda su exhibición biog á-
ica y de au ocons ucción y no con la igidez de una oca. Una de las o mas
de lle a lo humano a su lími e es ap ehende lo ambién en su en e ma . No
bas a con hace una an opología de lo no mal y de lo madu o, hay que e lo
ambién en sus pa ologías y en su e olución comple a desde el nacimien o has a
la mue e.
I. no maLIdad y ano maLIdad en Lo humano
Una de las cues iones cla e que eco e la ciencia social del siglo XX po
en e o es la de qué se en iende po indi iduo no mal o ano mal. Pa ece lógico
que, cuando se ha uni e salizado demasiado y es anda izado en exceso un ám-
bi o de ealidad, lo di e en e apa ezca como de icien e y mons uoso más que
como dis in o. Solo ecien emen e hemos ecupe ado – as un g an es ue zo de
e aluación his ó ica- que la excelencia humana iene muchas o mas de eali-
za se. Es e dad que eso supone un debili amien o de la noción de subs ancia
y un o alecimien o de la ca ego ía de elación. Pe o ese cambio on ológico
pa ece que se ajus a más a la ealidad humana y a la his o ia que la igidez con
la que se en endía an e io men e al no con a con el iempo como ac o cla e
de la cons i ución de lo humano de o ma biog á ica. Si, epi iéndonos, nada
de lo humano nos es ajeno, ampoco lo se á lo que se apa e de una no ma que
di ícilmen e pod á ecoge a odo lo que en a en la ca ego ía de humanidad.
Hay que gana el concep o de que lo dis in o no cons i uye una ano malidad sino
una ealización di e en e de lo humano. Pe o ello no signi ica acep a cualquie
cons i ución ác ica o posible como no mal. El p oblema «qua» p oblema, el
p oblema que engend a sen ido plan ea en nues a emá ica, se cons i uye de
hecho como al cuando el se humano se con ie e en pelig oso pa a él mismo
o pa a los demás. Si el se humano se ca ac e iza po su sociabilidad, es deci
y pa a e i a malen endidos, si solo se cons i uye como al se humano en un
en o no socio-cul u al y es á en g an medida en deuda con ese en o no, pa e-
ce que un c i e io pa a di e encia en e lo dis in o y lo ano mal es cuando la
condición p opia o la del o o causa su imien o indi idual y social. Es cie o
que es di ícil sepa a lo que es p opio de un en o no sociológico de lo que es
una on ología de la pe sonalidad, pe o conside o que en esas ocasiones enemos
que dis ingui iendo caso po caso po el hecho de que oda his o ia clínica se
insc ibe en una biog a ía. Y es que, en el complejo caso de lo humano, habla
en gene al es p ác icamen e a en a con a su dignidad.
La es uc u a de la subje i idad iene muchas mane as de con o ma se
y de consolida se. Al p oceso median e el cual esa es uc u a madu a y se
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hace au én ica, o no lo hace y se o na inau én ica, se le conoce con el nomb e
de exis encia. No que emos asigna a los é minos «au én ica» o «inau én i-
ca» e e idos a la exis encia un sen ido heidegge iano; solamen e que emos
da a en ende con ello el hecho de que la pe sonalidad puede cons ui se de
acue do con alo es conscien es y posi i os o de o ma inconscien e y, en el
segundo sen ido, no se hace esponsable de sí misma y es mucho más ácil la
posibilidad de su deses uc u ación cuando media –ya que a de o emp ano
apa ece, o al menos es deseable que lo haga- la au oconciencia. El en amado
de la subje i idad cuen a con elemen os o gánicos, psíquicos y espi i uales o
alo a i os y a cada uno de esos es –sepa adamen e o en su conjun o- puede
achacá sele la causa de la no malidad o de la ano malidad. Tampoco que emos
habla en é minos es adís icos o de é minos medios. Jaspe s deja bien cla a la
di e encia en e subje i idad ideal y subje i idad e e ida a un é mino medio
sociológico. En cualquie caso, si un deso den o gánico, psíquico o espi i ual
causa su imien o en algún sen ido, hab á que a a lo. Hab á que in es iga sus
causas eales o ingidas. Y, si no puede se cu ado, hab á que cuida al suje o
de múl iples o mas, an as como la sociedad en la que habi a haya descubie o
has a la echa. Hay, independien emen e de que se deba a una causa o gánica,
psíquica o espi i ual o que esponda a una ilusión, que de e mina las causas
de ese su imien o pa a a a las. Ese a gumen o puede de i a en un c i e io
p agmá ico –que se ha usado con mucha ecuencia- que da p io idad al bien-
es a an es que a la eo ía, pe o conside o que ese es ambién un c i e io álido
ya que cuando el dolo acucia hay que educi lo has a que sea sopo able; y
eso an es de discu i sob e si es o ma i o o no lo es pa a la pe sona ene lo,
padece lo, en en a se a él o ehui lo. Cada p o esional engend a á su p opio
c i e io y es ablece á cuán o dolo puede pe mi í sele sopo a a un pacien e
an es de que se o ne en indignidad. Aunque lo ideal se ía es ablece p o ocolos
comunes con ando con las a iaciones que exis en den o de la p opia ca ego ía
de humano.
II. Los p ocesos de sImboLIzacIón
El hecho es que pa a cons i ui su subje i idad desde elemen os dados (o -
gánicos, psíquicos y alo a i os o espi i uales), el se humano debe in e p e a
cognosci i amen e – an o conscien e como inconscien emen e- las expe iencias
que ecibe y eso lo hace cons uyendo sen idos de ealidad a los que podemos
denomina esquemas simbólicos o, sin más, símbolos. Un símbolo es un esque-
ma de ealidad, una ep esen ación esquemá ica de la ealidad. El suje o se ab e
a ella pe o no puede aba ca la en su o alidad. El suje o iene que simpli ica la
en la medida de sus posibilidades pa a ap ehende la. Son an os los es ímulos,
las ci cuns ancias, los ambien es posibles, que el suje o ealiza un diálogo con
ellos. Su con ingencia hace que no pueda econs ui los de mane a comple a y
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deba simpli ica . Esas singula idades simpli icadas son las que si en de uen e
pa a la cons ucción de su expe iencia. A es e ipo de simbolización, a cómo
exp esa esas singula idades, la psicopa ología con empo ánea da cada ez
más impo ancia pa a e el ipo de ealidad que el suje o es á i iendo. Esas
« i encias» – é mino an que ido pa a la enomenología- se án las uen es de
la uni icación de las siguien es expe iencias y, en consecuencia, del más que
p obable u u o exis encial del suje o: lo pos e io se cons uye sob e lo an e io
y según se haya cons uido lo an e io se pe cibi án pis as de cómo apa ezca
lo no mal o lo ano mal en lo humano. La ealidad como al es an amplia que
no puede se aba cada po el suje o. Tiene que se obje o de una in e p e a-
ción que, en el conocimien o cien í ico, iende a se lo más comple a posible
pe o que siemp e queda á en una… búsqueda sin é mino. O igina iamen e
los p ocesos de pe cepción y ep esen ación es aban hechos pa a man ene al
suje o sob e i iendo en la exis encia. Esos son los undamen os e olu i os
del conocimien o de la ealidad: la ida iene como in la supe i encia y lo
que es ú il pa a ella y no la e dad en sí misma. Pe o, cuando apa ece el suje o
humano, los lími es se ex ienden hacia la con emplación de la ealidad en sí
y hacia la c eación de más ealidad. Pe o nadie sabe « odo», la ealidad se es-
quema iza en unidades simbólicas que ep esen an la expe iencia que el suje o
ha enido. Sabiendo cómo el se humano in e p e a el mundo sabemos mucho
de su na u aleza como indi iduo. Y ambién de los alo es medioambien ales
y sociales con o me a los cuales se ealiza la simbolización.
Con el se humano apa ece la Filoso ía. Pe o no una iloso ía en endida
como una eo ía en e o as eo ías, sino el iloso a como ansia de sabe . Es un
sen ido soc á ico el que es amos a ibuyendo al iloso a : como supe ación de
los p opios lími es que a ibuimos a nues a igno ancia y al p o undo deseo de
sabe cada ez más; nos e e imos especialmen e a la sabidu ía que necesi amos
pa a desa olla con pleni ud la p opia ida. De esa búsqueda no hay nadie
que es é excluido pues o que, de una o ma u o a, a odos concie ne, cuan o
menos, su p opia exis encia.
Puede deci se po ello, po que el se humano no puede asumi oda la
ealidad, que i e en mundos cons uidos o, si se quie e pa a no con undi el
é mino con o as co ien es de pensamien o en boga más adicales, in e p e-
ados o simbolizados. Es en ellos donde iene que ealiza el escla ecimien o
de su exis encia. Un escla ecimien o que no necesa iamen e es conscien e:
asume en su in ancia un en o no que es muy a iable pa a cada indi iduo y
que iende a da po supues o has a cie os momen os c í icos de la ida. Y lo
da an o en sus aspec os posi i os como us an es ya que la sa is acción eal
de odos los ins in os es imposible pa a cualquie se i o. El símbolo implica
posi i idad y nega i idad y con ellas debe el suje o con i i . El símbolo se
con ie e en c i e io pa a la acción. En an o que cada suje o ecibe una ins-
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ancia de ealidad, y iene una co po alidad di e en e y una psique di e en e,
puede habla se de que cada suje o es dis in o y i e en mundos simbólicos no
del odo compa idos con los demás. E iden emen e no son uni e sos p i ados
en an o que exis e mucho mundo común, pe o debe deci se al mismo iempo
que no exis e una abso ción de oda la indi idualidad –como expe iencia de
ealidad- en el g upo humano en el que se i e. Ello con ie e, en mayo o
meno p opo ción, a cada psique en una psique di e en e de las o as.
III. La uncIón de La ILoso ía en La Ida humana
La unción que Jaspe s a ibuye a la Filoso ía en su Psicopa ología Ge-
ne al ecue da a o as ideas que se án desa olladas más a de po Heidegge .
No en ano el a o que man u ie on has a la llegada de la Segunda Gue a
Mundial ue in enso desde el año 1920, echa en la que se conocie on en casa
de Husse l. Cons a en la ac ualidad un ca álogo de 155 ca as (desde 1920
has a el año de la mue e de Jaspe s en 1969) en las que, en las p ime as, en
el deseo de amis ad, se man iene lo que ellos llaman una comunidad de lucha
ilosó ica po el es ue zo del pensa . C eían que jun os pod ían ol e a hace
que la Filoso ía desempeñase la unción que había enido en o os iempos,
pa a ellos dos, mejo es. Tiempos en los que no se con undía el pensamien o
con el pa lo eo, sino en los que se buscaba un sabe de au én icos p incipios. Un
sabe en los que la Filoso ía no se educía a un conjun o de eo ías ilosó icas
sino que consis ía en el es ue zo humano po pensa un se inobje i able. Toda
eo ía es un es ue zo po pensa lo eal y la ciencia misma, pa a hace lo, excluye
es e as de ealidad y se educe al ámbi o de la obje i idad. Pe o supond ía una
escasa comp ensión de la ciencia c ee que con ella se aba ca la ealidad o al.
En el pa ág a o e ce o de la sex a pa e de su ob a, Jaspe s es udia las
elaciones en e psiquia ía y iloso ía. Respec o a lo que en iende po Filoso ía
des aco las siguien es a i maciones que pueden, como él hace explíci amen e,
ecoge se en cinco pun os de los cuales ci a emos únicamen e el p ime o y el
quin o po mo de b e edad:
1. El se mismo no es cap able adecuada y su icien emen e en ninguna obje i idad,
sino que es lo siemp e aba ca i o inobje i o, desde donde se nos p esen en es os
obje os pa a la conciencia, en la escisión-suje o-obje o. (1977: 876).
Con ello a i ma que la o alidad no es aba cable. Cualquie in en o de
eo ía omnicomp ehensi a queda siemp e en me a en a i a o, a lo sumo, en
p og ama de in es igación. Es o unda el hecho de la ascendencia del suje o
espec o de su p opia obje i idad y, en consecuencia, en la emá ica que abo da-
mos, hace posible la cu a y el cuidado: si el suje o queda a con e ido en cosa,
si dié amos comple amen e azón de él, no pasa ía, como pudie a supone se,
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que pudié amos cu a lo. Ocu i ía exac amen e lo con a io po que pa a sali
del es ado de obje o el se humano necesi a segui siendo un suje o ascende-
do . Po deci lo de una o ma g á ica, así como exis e una «dinámica» humana
no exis e una «es á ica» del se humano a no se en la pu a eo ía. Quien no
a anza, e ocede. Quien no ac úa, mue e.
5. El de ec o básico de nues o conoce es la in e sión de pensamien os ilosó icos
en supues o sabe obje i o ace ca de algo. Esa in e sión acon ece en odos los
pensamien os de lo co idiano como en las ciencias. Una de esas in e siones es la
del escla ecimien o exis encial en sabe psicológico, la de la libe ad en un ac o
del exis i empí ico, es la alsa ema ización del se humano en o al. Pues es o
pe manece siemp e lo aba ca i o que somos, y e ocede an e oda obje i ación o
plas i icación ambién en las o alidades más amplias, que se uel en con enido del
conocimien o. Pe o lo aba ca i o no podemos pensa lo in olun a iamen e como
obje os en las ca ego ías del acon ece , de la causalidad, de la subs ancia, de la
ue za, e c., aunque nos si amos de ales exp esiones en el lenguaje ci culan e,
que hay que e i a de inmedia o (1977: 877).
La Filoso ía se con ie e, de esa o ma, no en de e minación de lo que
se sabe cien í icamen e, es deci , de lo obje i o. Y eso obje i o es pe ec amen e
posible alcanza lo en el g ado de ini ud de su complejidad y de la ini ud del
en endimien o humano a a és de la ciencia. Aho a bien, en la psicopa ología,
ninguna eo ía ilosó ica debe plan ea se como aquello que ecoge lo obje i o
humano en el sen ido de in en a ago a lo humano. No es que lo humano
no obedezca a causas, que en pa e lo hace, sino que la libe ad consis e en
ascende el concep o de causalidad lineal y obedece más bien a o o ipo de
compo amien o egulado que nada iene que e con la obje i idad na u al.
Así como las ó bi as de los plane as se compo an de o ma bas an e cons an e
y en la ap ehensión de esa linealidad consis e su sabe obje i o, el ope a del
se humano no obedece a esa misma ope a i idad sino que iene la posibili-
dad pe manen e de ompe su u ina de ac uación y de hace lo an o de o ma
aza osa como egida po p incipios que se ajus an a la acionalidad p ác ica
en busca de una esolución e icaz de los p oblemas que puedan p esen á sele.
La Filoso ía, más que sabe obje i o, iene la unción en la ida humana
de o ien a hacia ines con o me al sabe que el suje o posee, es deci , con o me
al el conjun o de simbolizaciones en las que consis e lo que pod íamos llama
su «mundo cons uido». Y es que la simbolización no es necesa iamen e un
sabe ace ca de lo pe manen e y de lo inal e able sino que es á abie a a las
nue as expe iencias y al diálogo con los o os suje os. De es a mane a, puede
deci se, el suje o humano es á siemp e en una pe manen e « ecomposición
simbólica» desde su posición inicial en el mundo. Su ida consis e p ecisa-
men e en eso y, si no lo hace, los au oma ismos y los hábi os pueden ol e se
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demasiado ígidos y conduci le a p oblemas con su p opio bienes a men al o
con el bienes a men al de aquellos que le odean.
I . es a sano y es a en e mo.
La uncIón de La psIcopa oLogía en La an opoLogía ILosó Ica.
Si algo deja cla o Jaspe s en su ob a es su alejamien o de odo dualismo que
lle e, en medicina, a un modelo ia omecánico educ i amen e ma e ialis a o a
un espi i ualismo es é il. Pe o conside o que no es á mal que pensemos du an e
unos momen os en las posiciones dualis as pues o que han con igu ado g an
pa e del pensamien o occiden al. En ellas se ha e ido an o es ue zo que no
esul a ía jus o pasa delan e de ellas sin a a las aunque sea some amen e.
La dis inción en e cue po y alma (men e) iene una la ga adición
his ó ica que es comp ensible que se o mula a en esos é minos. Po un lado,
puede exis i cue po sin alma como de hecho se da en el eino mine al (pos u as
hylozois as apa e) o como se da en el caso de la mue e: un cue po que ya no
espi a, que u o pe o que ya es á ca en e de alien o (que es, po cie o, la aíz
de donde ienen las palab as psique y pnêuma). Po o a pa e, la in luencia
del cue po sob e la men e es ambién e iden e: inge i demasiado alcohol o un
golpe en la cabeza puede disminui d ás icamen e los ni eles de conciencia.
Hoy en día exis e, además, con ol a macológico de esos ni eles. Es ambién
cla o que lo psíquico in luye en la co po alidad: un es ado emocional cualquie a
despie a consecuencias somá icas; incluso se a i ma en algunas escuelas que
cie as en e medades del apa a o diges i o o de la piel es án asociadas a ni eles
de es és. Queda ía po sabe si exis e una sepa abilidad de la men e y si esa
sepa abilidad de la men e del cue po implica inmo alidad o no. Pe o eso es
a ea pa a o o abajo, aunque ha emos alguna e e encia a ello en las líneas
siguien es.
Así como es e iden e una unidad psico ísica, que es a la que Jaspe s
se suma, esul a p oblemá ico señala las ca ac e ís icas «pu as» an o del
cue po como de la men e. Desde el pun o de is a del ma e ialismo na u alis a,
el cue po es un mecanismo biológico que, si en e ma, es cues ión de cambia
la pieza que alla o, si se debe a cues iones humo ales, hay que es ablece los
ni eles adecuados de humo pa a sana lo. Ese es el modelo ia omecánico. Un
modelo que, en an o que excluye la men e, se opa con el p oblema de da le un
sen ido aunque solo sea a ni el enoménico po que: ¿pa a qué apa ece la men e
si es inú il? Y si iene un sen ido, como c eo que lo iene, no se encon a á
en los eng anajes y poleas del cue po como Leibniz concluyó en su céleb e
a gumen o del molino de la Monadología. Po o o lado, como Desca es
a güía en la segunda de sus Medi aciones, pa ece e iden e que la men e es lo
más impo an e del se acional y que, así como puedo pensa me sin cue po
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no puedo concebi me sin men e si quie o da azón p o unda de la na u aleza
que poseo. «Yo soy un se pensan e».
Pa a Jaspe s, oda es a e ó ica a gumen al es necesa ia pe o no hace
cae más que en alacias y en ambigüedades. Y la mejo o ma de demos a lo
es econoce que hemos a anzado bas an e poco en la solución del p oblema.
Hemos p o undizado en los a gumen os, hemos adicalizado en algunos casos
las pos u as, concebimos que es necesa io un ipo de monismo que no sabemos
oda ía cómo encaja eó icamen e, pe o odo queda oda ía, an e la se iedad
de los a gumen os que se esg imen, en deseos de solución y no en solución
en sí misma. Jaspe s no en a a la llamada de es os a gumen os. Concibe que
desde donde hay que pa i es desde la unidad biopsíquica del suje o –del suje o
o gánico i o- que es de lo único que podemos es a segu os y que se con ie e
en el obje o mismo de la medicina. Jaspe s es, en es e sen ido, p agmá ico y no
p e ende esol e p oblemas de la an opología que se emon an a miles de años.
Se ocupa del suje o i o y obse a en él una iple dimensión o gánica, psíquica
y espi i ual en in e acción sin que quie a de e mina con su bis u í de ci ujano
dónde empieza una y acaban las o as. Tan solo e –y eso ya es bas an e- que
un de ec o o gánico causa en e medad, que un de ec o de es uc u a psíquica
ambién la causa y que un sis ema de alo es epe cu e en ambos cons i uyendo
un odo saludable o un suje o en e mo. Los ue es sis emas de e oalimen-
ación en e los es p incipios cons i u i os de la subje i idad humana hacen
que su unidad de i e en un odo de acción que adquie e unos u o os sen idos:
sen idos de salud o sen idos de en e medad.
No hay, y al a i ma es o sé que me mues o muy a e ido, cue pos
en e mos, psiques en e mas o espí i us en e mos. Hay pe sonas en e mas po
alguna o algunas causas, pe o conside o cla o que padece una en e medad
o gánica a ec a de múl iples mane as a la psique y a los en o nos alo a i os,
así como odas las combinaciones posibles que puedan da se en e esos es
elemen os. Es e dad que la medicina con encional a ibuye la en e medad
únicamen e a las causas o gánicas y que pa ece ía que se die a una cie a e-
lación causal unidi eccional en e causa o gánica y epe cusión psíquica. Pe o
hay o as escuelas, las llamadas de medicina psicosomá ica, que ad ie en de
que esa unidi eccionalidad no es eal y que bien puede e se cómo la di ección
in e sa, la en e medad psíquica, epe cu e en p oblemas de índole o gánica.
Hay aún o o p oblema que me ece la pena se a ado: si odos los
se es humanos nacen en un en o no sociocul u al que les o ece de nacimien o
un conjun o de alo es: ¿qué pasa ía si esos alo es ue an pe e sos? ¿Puede
deci se que hay sociedades en e mas po el conjun o de alo es i ales con las
que conciben el mundo e imponen incluso de o ma inconscien e a sus ciudada-
nos? Incluso más, las es uc u as del conjun o son an ue es que nada pueden
los suje os hace pa a lucha en con a de ellas y cambia las como un odo. Y