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Núme o 40, junio 2018, pp.26-50
Ca los Mo eno Amado
La p eca ia si uación de la Iglesia abasqueña en iempos de los Aus ias:
apun es y conside aciones gene ales
Dossie Ins an áneas de las Indias en época de los Aus ias: eligiosidad,
imagina io de lo p o ano y co e.
LA PRECARIA SITUACIÓN DE LA IGLESIA TABASQUEÑA EN TIEMPO DE
LOS AUSTRIAS: APUNTES Y CONSIDERACIONES GENERALES
THE PRECARIOUS PLIGHT OF THE CHURCH IN TABASCO IN TIME OF THE
AUSTRIAS: NOTES AND GENERAL CONSIDERATIONS
Ca los Mo eno Amado
Uni e sidad de Se illa
Resumen:
Si algo ca ac e izó a Tabasco en el ámbi o eligioso ue, sin duda, la limi ación que su ió el
desa ollo de la Iglesia en aquella egión du an e g an pa e del pe iodo colonial. Es e
a ículo cen a su in e és en analiza el papel que dicha ins i ución desempeñó en Tabasco
desde la conquis a has a el ad enimien o de la dinas ía bo bónica, o eciendo algunos
apun es y conside aciones gene ales que ayuden a comp ende su escasa e olución bajo la
dinas ía de los Aus ias.
Palab as cla e: Iglesia, Tabasco, Dinas ía de los Aus ias.
Abs ac :
I some hing cha ac e ized Tabasco in he eligious sphe e, i was undoub edly he
limi a ion su e ed by he de elopmen o he chu ch in ha egion du ing a la ge pa o he
colonial pe iod. This a icle ocuses on analyzing he ole ha his ins i u ion played in
Tabasco om he conques un il he ad en o he Bou bon dynas y, o e ing some no es
and gene al conside a ions ha help us unde s and i s limi ed e olu ion unde he Habsbu g
dynas y.
Keywo ds: Chu ch, Tabasco, Habsbu g Dynas y.
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La p eca ia si uación de la Iglesia abasqueña en iempos de los Aus ias:
apun es y conside aciones gene ales
Dossie Ins an áneas de las Indias en época de los Aus ias: eligiosidad,
imagina io de lo p o ano y co e.
Habla de la Iglesia en Tabasco du an e el pe iodo colonial es, sin duda, habla de
ines abilidad y limi ación. Y es que si algo ca ac e izó a la p o incia en el ámbi o eligioso,
du an e g an pa e de la e apa de dominación cas ellana, ue su escaso ni el de o ganización
y desa ollo, sob e odo bajo la dinas ía de los Aus ias. E ec i amen e, como analiza emos
con más de enimien o en es e abajo, hubo di e sos ac o es que coadyu a on pa a que
dicha si uación se con i iese en no ma en aquel iempo. En p ime luga , las du as
condiciones geog á icas y climá icas de la p o incia, la p opia idiosinc asia de la conquis a,
la escasa población indígena obje o de adoc inamien o, además de la exigua iqueza que
o ecía el e i o io pa a la población de o igen español, ue on ac o es que es ingie on y
di icul a on las ac uaciones e angelizado as de los eclesiás icos en aquellos siglos.
Tampoco ayudó demasiado la si uación de cons an e ines abilidad ju isdiccional que su ió
la egión en ma e ia eligiosa du an e el siglo XVI, pues se io some ida a di e sos cambios
de adsc ipción que las a on aún más si cabe su desa ollo. Las consecuencias del escaso
a ance de la ins i ución y de su pe sis en e ines abilidad ue on, po un lado, el impo an e
abandono que su ió la p o incia –como lo a es iguan las con inuas quejas de los ecinos y
eligiosos- y, po o o lado, el enconado en en amien o que en demasiadas ocasiones se
mani es ó en e el pode espi i ual y el pode empo al, u o de los abusos come idos po
los gobe nan es abasqueños an e la limi ada in luencia que la Iglesia os en aba en aquellas
ie as.
Se an oja imp escindible, a la is a de lo an e io , p o undiza en dichos aspec os,
que conside amos de e minan es pa a a a de en ende de o ma in eg al cuál ue el papel
que u o la Iglesia en Tabasco y cómo e olucionó du an e los dos p ime os siglos de
dominación española,
1
con el obje i o de esca a del ol ido his ó ico a una egión como
1
El in es igado F ancisco Luis Jiménez Abollado ha es udiado con bas an e acie o de e minados aspec os
elacionados con la iglesia abasqueña du an e el siglo XVI, como el p oceso e angelizado o los cambios
ju isdiccionales eclesiás icos acaecidos en la p o incia en esa cen u ia. Sin emba go, pa a o ece una isión
global, an o de dichos aspec os como de o os elacionados con el es amen o eligioso en la p o incia,
debemos amplia el ma co de es udio y e lexiona ambién sob e su e olución du an e el siglo XVII. En e
los abajos de Jiménez Abollado podemos des aca : F ancisco Luis Jiménez Abollado, “P oceso
e angelizado en un á ea ma ginal: la p o incia de Tabasco en Nue a España, 1519-1625”, Colonial La in
Ame ican His o ical Re iew, ol. 9, núm. 4 (Albuque que, o oño 2000), pp. 457-486; F ancisco Luís Jiménez
Abollado, “Los cambios ju isdiccionales eclesiás icos en la p o incia de Tabasco du an e el siglo XVI y
p incipios del XVII”, Es udios de His o ia No ohispana, núm. 36 (Ciudad de México, 2007), pp. 83-99; En
uno de los capí ulos de su úl imo lib o sob e Tabasco ecoge igualmen e in o mación sob e la e angelización
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Tabasco, comp endida en el ámbi o ju isdiccional de la diócesis yuca eca pe o abandonada
a su sue e po pa e de su ma iz me idana, con apenas un puñado de eligiosos y unas
pocas cong egaciones ocupándose de su co ec o uncionamien o y con una enca nizada
dispu a en e los obispados de Yuca án y de Chiapas po consegui su con ol.
Una a dua a ea: la e angelización en Tabasco
Una de las p incipales ca ac e ís icas del p oceso colonizado en Amé ica ue la
es echa conexión que exis ió en e Iglesia y Es ado desde los albo es de la p opia
conquis a, algo que se con i ma cla amen e en el hecho de que los misione os que
acompaña on a las hues es indianas debie on asumi una unción polí ico– eligiosa,
iéndose comp ome idos a eje ce una doble a ea: po una pa e, cumpli con su labo
apos ólica, cen ada en la e angelización de los na u ales y, po o a, la de jus i ica el
de echo que la Co ona se había adjudicado pa a la ap opiación polí ica de aquellas ie as,
ampa ándose pa a al ocupación en la necesa ia y undamen al c is ianización. Solo desde
ese p isma puede en ende se que la ac i idad p edicado a ascendie a de lo es ic amen e
espi i ual y eligioso, llegando a adqui i el es amen o eclesiás ico una posición
p edominan e en las elaciones hispano–indígenas.
2
Aho a bien, en la egión abasqueña
es a p emisa di ícilmen e se cumplió, conside ando que la labo e angelizado a es u o
ma cada desde un p ime momen o, como ya hemos comen ado, po las especiales
peculia idades del e i o io, dis inguiéndose po la inconsis encia en sus acciones y po el
compo amien o de sus p incipales p o agonis as. El a duo escena io geog á ico y climá ico
que esul aba se la p o incia, unido al complicado p oceso de conquis a, a la limi ada
población indígena obje o de e angelización y a los escasos ecu sos que o ecía la egión
pa a el en iquecimien o de la población de o igen cas ellano, ue on ac o es que
obs aculiza on ambién las discon inuas ac uaciones de los eligiosos du an e odo el
y los cambios ju isdiccionales eclesiás icos en Tabasco en los p ime os iempos de dominación española,
además de es udia los diezmos o las idola ías: F ancisco Luis Jiménez Abollado, En e íos, pan anos y
sie a. Ma ginalidad y subsis encia en la p o incia de Tabasco (1517-1625). Se illa: Edi o ial Uni e sidad
de Se illa, 2015, pp. 279-324.
2
Manuela C is ina Ga cía Be nal, “Los anciscanos y la de ensa del indio yuca eco”, Temas ame icanis as,
núm.1 (Se illa, 1982), p. 8.
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imagina io de lo p o ano y co e.
pe iodo colonial.
3
F anciscanos, dominicos y, en meno medida, jesui as y agus inos,
4
no
consiguie on nunca ealiza una labo misional e icaz, como si sucedió en o as zonas
pe i é icas del i eina o, algo que las ó excesi amen e la in luencia y el peso especí ico
que la Iglesia debe ía habe alcanzado en la egión. Po ello, si algo ca ac e izó a Tabasco
en el ámbi o eligioso ue el exiguo desa ollo que expe imen ó en aquellas ie as.
Los incon enien es que u o la e angelización, como hemos comen ando, ue on
muchos. Las condiciones geog á icas y climá icas de la egión, sin duda, esul a on se
algunas de las más impo an es, conside ando que Tabasco e a un e i o io cie amen e
inhóspi o, con unas condiciones muy di e en es a las que es aban acos umb ados los
cas ellanos. Su clima, cali icado como “ opical húmedo”, con empe a u as medias anuales
ce canas a los 25ºC y emendamen e húmedo du an e casi odo el año –no en ano su
égimen plu iomé ico es uno de los más al os del mundo, ebasando en algunos pun os los
3.000 mm. anuales-, esul aba cuan o menos ing a o. Si a ello sumamos un sus ancial
sis ema hid ológico, po la can idad de espacio que ocupaba –se decía que Tabasco e a más
agua que ie a-, ma cado po la p esencia de incon ables íos, pan anos, ciénagas, además
de un paisaje de sel a i gen en una pa e impo an e de la p o incia, odo ello a o ecía la
p ác ica inexis encia de caminos ansi ables. En esas condiciones, es ácilmen e deducible
que el medio ambien e de la p o incia supusie a un e dade o obs áculo pa a el desa ollo
de las emp esas de descub imien o, conquis a, colonización y, lo que más nos in e esa,
e angelización de los na u ales.
5
Tampoco la escasa población indígena obje o de e angelización a o eció
demasiado la causa. A la llegada de los españoles, Tabasco con aba con un escaso núme o
3
Jiménez Abollado, “P oceso e angelizado en un á ea ma ginal”, p. 457.
4
Jesui as y agus inos no u ie on p esencia en la p o incia has a más a anzado el pe iodo colonial.
5
Jiménez Abollado, “P oceso e angelizado en un á ea ma ginal”, p. 458; Jiménez Abollado, “Los cambios
ju isdiccionales eclesiás icos en la p o incia de Tabasco”, p. 84; Ca los Mo eno Amado , Gobe na bajo
sospecha: es a egias del pode y p ác icas co up as en la alcaldía mayo de Tabasco (1660-1716). Se illa:
Edi o ial Uni e sidad de Se illa, 2018, pp. 31-32; Pa a sabe más sob e las condiciones geog á icas de
Tabasco pueden consul a se las siguien es ob as: Julie a Campos y En ique González Ped e o, Tabasco: las
oces de la na u aleza. Villahe mosa, México: Consejo Edi o ial del Gobie no del Es ado de Tabasco, 1983;
Be na do del Águila Figue oa, Tabasco (En la Geog a ía i en la His o ia). Villahe mosa: Consejo Edi o ial
del Gobie no del Es ado de Tabasco, 1980; Robe C. Wes y o os, Las ie as bajas de Tabasco en el su es e
de México. Villahe mosa: Gobie no del Es ado de Tabasco, 1987.
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de na u ales en elación a o as zonas del i eina o. En las egiones que con igu aban lo
que du an e los es siglos de dominación española se denominó p o incia de Tabasco -la
Chon alpa, la Sie a y los Ríos- no exis ían g andes impe ios. En ellas se asen aban es
comunidades indígenas mayas di e enciadas an o é nica como lingüís icamen e -los
chon ales, los zoques y los nahuas-, o ganizadas en pequeños cacicazgos, bajo cuyo
dominio y con ol se encon aba un di e so núme o de poblados, anche ías y aldeas
dispe sas que, pese a sus cla as di e encias, man u ie on siemp e cons an es y necesa ios
lazos de co espondencia, sob e odo a ni el come cial.
6
Es e iden e que se p odujo un acusado descenso demog á ico en la p o incia en los
años pos e io es a la llegada de los cas ellanos al Nue o Mundo, al igual que sucedió en el
es o del i eina o y, po ex ensión, en odo el con inen e ame icano. En ende cuáles
ue on los mo i os p incipales que de e mina on el de umbe en la p o incia abasqueña
nos ayuda a comp ende cómo se con igu a on los asen amien os, cómo se o ganizó
e i o ialmen e la egión y po qué la e angelización ue an di icul osa.
Lógicamen e, el choque an p o undo que supuso la conquis a de aquellas ie as po
pa e de las hues es cas ellanas ue una de las causas que mo i ó el descenso de la
población indígena en la egión. Sin emba go, no ue el único. Ese ma cado decli e iene
mucho que e ambién con las especiales condiciones geog á icas a las que nos hemos
e e ido an e io men e, al igual que con un condicionan e ex e no muy peculia , el
incesan e acoso al que es u o some ida la egión desde mediados del siglo XVI po las
incu siones de los pi a as eu opeos asen ados en la Laguna de Té minos, que al e aban el
o den no solo de la ida polí ica o económica de la p o incia, sino ambién de los
asen amien os humanos, lo que p o ocó cons an es huidas e, incluso, abandonos de pueblos
en e os.
7
6
Pa a conoce en p o undidad la e olución de la población abasqueña desde la época p ehispánica has a
inales del siglo XVII puede consul a se: Ca los Mo eno Amado , “La población en la p o incia de Tabasco
du an e el pe iodo colonial (siglos XVI-XVII): un es udio e isionis a”, Na eg@mé ica, núm. 13 (Mu cia,
2014), pp. 1-29.
7
Exis e un amplio y magní ico abajo de Ma ía Ángeles Eugenio sob e la emá ica, que dise a ace ca de la
de ensa de Tabasco du an e odo el siglo XVII y has a la expulsión de ini i a de los co sa ios de la Laguna de
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imagina io de lo p o ano y co e.
En la misma línea, Ruz Sosa plan ea, en un amplio es udio sob e los indios del
Tabasco colonial, lo que pa a él esul a on se los cua o p incipales “jine es” del
“apocalipsis de las p ime as décadas”, que p oduje on el choque en e dos mundos an
di e en es como el eu opeo y el ame icano du an e la p ime a mi ad del siglo XVI. Esos
cua o jine es se ían la conquis a del Nue o Mundo, la ca ás o e demog á ica, la
explo ación indígena y el de umbe de sus dioses. En su abajo se a ana en p esen a las
consecuencias que u o dicho encuen o a odos los ni eles, haciendo e e encia a la
impo ancia de las en e medades llegadas desde el Viejo Mundo, los abusos come idos
sob e los na u ales de aquellas ie as po pa e de los españoles y el g an choque
psicológico que supuso pa a los p ime os la pé dida de sus cos umb es y adiciones –en
de ini i a, la ac u a cul u al y exis encial que expe imen ó el mundo indígena-, lo que, sin
duda, coadyu ó al e e ido descenso del núme o de na u ales en la egión y,
consecuen emen e, limi ó ambién la e angelización.
8
Po úl imo, o o de los ac o es que indi ec amen e es ingió la labo misional ue la
escasez de ecu sos que o ecía la egión pa a el en iquecimien o de la población de o igen
cas ellano, lo que p o ocó que la p esencia de es os uese limi ada. Y es que Tabasco no
u o la sue e de posee me ales p eciosos en e sus ecu sos na u ales –sus p incipales
capi ales e an el cacao y el palo campeche-, quedándose po ello ue a de los ci cui os
come ciales de p ime ni el del i eina o, u o de la lógica eo ía económica me can ilis a
aplicada po la Co ona cas ellana, según la cual, la iqueza de los e i o ios se medía po la
can idad que albe gase de dichos me ales.
9
En esa esi u a, muchos colonizado es debie on
conside a las mínimas posibilidades de en iquecimien o que les o ecía la p o incia y
op a on po desplaza se a o as egiones económicamen e más p óspe as.
En consecuencia, la exigua población con la que con ó el e i o io (no solo indígena
sino ambién española), unido al insu icien e a ac i o económico y come cial que u o la
zona du an e los dos p ime os siglos del pe iodo colonial, inie on a e enda la lejanía de
Té minos en 1717. Ma ía Ángeles Eugenio Ma ínez, La de ensa de Tabasco, 1600-1717. Se illa: Escuela de
Es udios Hispanoame icanos, 1971.
8
Ma io Humbe o Ruz Sosa, Un os o encubie o. Los indios del Tabasco colonial. México: CIESAS,
Ins i u o Nacional Indigenis a, 1994, pp. 43-88.
9
Campos y González Ped e o, op. ci ., p. 89.
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imagina io de lo p o ano y co e.
la p o incia espec o a los cen os de pode y decisión del i eina o, inc emen ándose más
si cabe la p eca ia si uación de aislamien o de Tabasco. Es o p o ocó que la zona quedase
con igu ada como un au én ico e i o io “de on e a o ma ginal”,
10
ma cado, además, po
las di icul ades geog á icas y climá icas ya comen adas. El poco in e és que las au o idades
i einales o eligiosas pudie on ene en es e pequeño incón del su es e no ohispano,
eniendo en cuen a los condicionan es an e io es, es ácilmen e en endible, po lo que la
egión se io abandonada a su sue e. La Iglesia, al igual que los gobe nan es de la
p o incia y los p opios habi an es abasqueños, cen ó sus es ue zos en sob e i i en una
egión áspe a y du a. Todos es os incon enien es coadyu a on a que la e angelización del
e i o io uese cie amen e p eca ia, como e emos a con inuación.
11
Como acon ecimien o eseñable, Tabasco ue, en 1519, uno de los p ime os luga es
donde los conquis ado es y eligiosos cas ellanos “espa cie on la semilla de la palab a
e angélica”,
12
unos años an es de que los anciscanos comenzasen la e angelización de
o ma sis emá ica en el es o de Nue a España. He nán Co és, as de o a a los mayas-
chon ales de Po onchán en la ba alla de Cen la, in en ó mos a las bondades de la e
c is iana a los caciques indígenas y “quedóles una c uz de made a g ande pues a en al o, y
queda on muy con en os y dije on que la end ían en mucha ene ación y la ado a ían”.
13
Po su pa e, Be nal Díaz del Cas illo ambién hace e e encia a dicho encuen o,
mencionando la p esencia del pad e ay Ba olomé Olmedo, uno de los p ime os eligiosos
en suelo no ohispano jun o con el clé igo Juan Díaz, y haciendo alusión a la celeb ación de
un día ma cado en el calenda io c is iano, el Domingo de Ramos.
14
10
Jiménez Abollado, “Los cambios ju isdiccionales eclesiás icos en la p o incia de Tabasco”, pp. 84-85.
11
Pa a conoce con más de alle el p oceso de e angelización en Tabasco pueden consul a se, además de los
abajos ci ados de Jiménez Abollado, las siguien es monog a ías: Samuel Rico Medina, Los p edicamen os
de la e. La inquisición en Tabasco, 1567–1811. Villahe mosa: Gobie no del Es ado de Tabasco, Ins i u o de
Cul u a de Tabasco, 1990, pp. 43–64; Lau a Ledesma Gallegos, La ica ía de Oxolo án, Tabasco. México:
Ins i u o Nacional de An opología e His o ia, 1992; Manuel Mes e Ghigliazza, A chi o His ó ico–
geog á ico de Tabasco. San Juan Bau is a, Tabasco: Edi o Manuel Mes e Ghigliazza, 1907, pp. 287–291;
Jo ge Gu ía Lac oix, Monog a ías his ó icas sob e Tabasco. Villahe mosa: Gobie no del Es ado de Tabasco,
1952, pp. 71–89.
12
Robe Rica d, La conquis a espi i ual de México. México: Fondo de Cul u a Económica, 2000, p. 75.
13
He nán Co és, Ca as de Relación (Edición de Ma io He nández). Mad id: His o ia 16, 1985, p. 59.
14
Be nal Díaz del Cas illo, His o ia e dade a de la conquis a de la Nue a España (Edición de Miguel León-
Po illa). Mad id: His o ia 16, ol.1, 1984, pp. 153-157.
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imagina io de lo p o ano y co e.
Aho a bien, nada más lejos de la ealidad, pues aquellos iniciales encuen os
esul a on se simples acciones aisladas. De hecho, a inales de la década de 1520 la
e angelización e a an p eca ia en Tabasco que apenas se pe cibe la p esencia de un
sace do e secula en San a Ma ía de la Vic o ia, capi al de la p o incia.
15
La p esencia
i me de eligiosos ealizando labo es de e angelización u o que espe a has a 1537,
momen o en el que llega on a Tabasco los p ime os pad es anciscanos de la mano del
adelan ado F ancisco de Mon ejo. La ines abilidad ju isdiccional de la egión a ni el
eclesiás ico, aspec o que analiza emos más adelan e, p o ocó que en la siguien e década las
cosas no mejo asen. En 1545, ay Ba olomé de las Casas, que llegó acompañado de ailes
dominicos a la península de Yuca án p oceden e de España pa a hace se ca go del obispado
de Chiapas, no a dó en pe ca a se del desin e és mos ado po conquis ado es y poblado es
en el adoc inamien o de los na u ales y de la escasez de eligiosos pa a lle a a cabo
labo es misionales en la zona.
16
A comienzos de la década de 1560 el obispo de Chiapas, ay Tomás Casillas, en
a ias misi as en iadas a la me ópoli con in ención de in o ma al ey sob e la p eca ia
si uación de aquellas ie as, aludía a la g an necesidad de doc ina que seguía padeciendo
Tabasco, lo que da buena cuen a de que odo seguía igual.
17
Pese a los p o undos cambios sob e enidos en dicha década con la undación del
obispado de Yuca án y la adsc ipción de Tabasco a es e como egión su agánea, la
si uación no mejo ó demasiado en el e eno e angelizado . Buena cuen a de ello dio el
alcalde mayo yuca eco, Diego de Quijada, cuando pasó a isi a la p o incia en 1564,
apun ando que ni siquie a exis ía una iglesia de pied a en la capi al abasqueña.
18
En una
ca a en iada a Felipe II, Quijada e lejaba pe ec amen e la si uación de p eca iedad que se
i ía en Tabasco con la al a de eligiosos que a endiesen las necesidades de la población
indígena “…y digo cie o a V.M. que yo dejé un solo clé igo en e españoles y na u ales y
15
Pe e Ge ha d, La on e a su es e de la Nue a España. México: Uni e sidad Nacional Au ónoma de
México, 1991, p.33.
16
Jiménez Abollado, “P oceso e angelizado en un á ea ma ginal”, pp. 460-464.
17
A chi o Gene al de Indias (en adelan e AGI), Gua emala, 161. Ca a del obispo de Chiapas, ay Tomás
Casillas, a su majes ad, Ciudad Real de Chiapa, 24 de mayo de 1561.
18
Jiménez Abollado, “P oceso e angelizado en un á ea ma ginal”, p. 465.
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imagina io de lo p o ano y co e.
si V.M. no lo emedia se esc ece á g an daño a los indios y ol ido…”.
19
La c eación de un
con en o de la o den dominica en Oxolo án, adminis ado po ay Domingo de Tineo y
ay An onio de Pamplona, ue la única aleg ía que Quijada comunicó al ey as su isi a a
Tabasco.
20
La p esencia del es amen o eligioso en aquel e i o io con inuó siendo insu icien e
en los siguien es años. Una p ueba de al si uación la encon amos en el mensaje que el
gobe nado de Yuca án, Guillén de las Casas, hizo llega al ey en mayo de 1578, dándole
azón de la is e imp esión que le había causado la al a de ins ucción eligiosa que exis ía
en la egión, que él a ibuía a los insu icien es es ue zos de los pad es anciscanos en la
p o incia, donde apenas podía encon a se algún que o o sace do e secula , po lo que la
mayo pa e de los na u ales es aban p i ados de la educación y p edicación c is ianas
necesa ias.
21
Unos años más a de, en 1582, el obispo yuca eco G ego io de Mon al o ealizó una
isi a pas o al a Tabasco, en la que elabo ó una de las p ime as elaciones sob e los pueblos
de indios, su adminis ación y las doc inas que había en ellos. En esa memo ia in o maba
de la p esencia de cua o pa idos: el de Tabasco, isi ado po los cu as de la cabece a; el de
la Chon alpa, cuyos pueblos es aban suje os no malmen e a un cu a y un ica io; el de
Nagua a os, isi ado po los eligiosos de San F ancisco de la p o incia de Chiapas; y o os
once pueblos que e an isi ados po pad es de San o Domingo enidos de Gua emala y
Chiapa. Po su pa e, la egión de los Ríos con aba con un bene icio secula en Jonu a que
isi aba odos sus pueblos. En el caso de las ó denes egula es, el núme o de ailes e a
escaso, pues no pasaban de un ica io y dos o es eligiosos, po lo que la e angelización
esul aba, a odas luces, insu icien e.
22
19
AGI, Indi e en e Gene al, 1.092. Ca a de Diego de Quijada, alcalde mayo de Yuca án, a su majes ad,
Mé ida, 1564.
20
AGI, México, 98. Ca a de Diego de Quijada, alcalde mayo de Yuca án, a su majes ad, haciendo elación
de asun os pe enecien es a la adminis ación de las p o incias de Yuca án y Tabasco, Mé ida, 10 de eb e o
de 1565.
21
Mo eno Amado , Gobe na bajo sospecha, p. 334.
22
Jiménez Abollado, “P oceso e angelizado en un á ea ma ginal”, pp. 471-472; Ge ha d, op. ci ., p. 33.
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La p eca ia si uación de la Iglesia abasqueña en iempos de los Aus ias:
apun es y conside aciones gene ales
Dossie Ins an áneas de las Indias en época de los Aus ias: eligiosidad,
imagina io de lo p o ano y co e.
el e dade o es ado de la cues ión y la opinión de unos y o os. Pa a ello, solici ó su pa ece
al a zobispo de la iglesia me opoli ana de México, a los obispos de Yuca án y Chiapas, y al
p esiden e de la Audiencia de Gua emala.
El p ime o en o ece espues a ue el obispo de Chiapas, ay Mau o de To a , el 3
de eb e o de 1663, dando su benepláci o a la sepa ación de Tabasco del obispado de
Yuca án pa a se inco po ado al de su ju isdicción. El 10 de ab il de 1674 la Audiencia de
Gua emala, igualmen e, apoyó el cambio de adsc ipción. No obs an e, desde México y
Yuca án no se p onuncia on, po lo que el 27 de mayo de 1675 la Co ona no i icó
nue amen e a odos la necesidad de conoce sus posicionamien os pa a oma una decisión
consensuada al espec o. Las espues as no se demo a on en es a ocasión. Luis de
Ci uen es, je a ca de la iglesia yuca eca, con es ó al mona ca el 28 de no iemb e de ese
mismo año negándose o undamen e a pe de el con ol ju isdiccional sob e Tabasco; po
su pa e, el obispo de Chiapas, Ma cos B a o de la Se na, espondió a i ma i amen e el 12
de ma zo de 1676 a la posibilidad de que la egión quedase bajo el ampa o de su diócesis;
po úl imo, el p esiden e de la Audiencia de Gua emala, don Fe nando F ancisco de
Escobedo, hizo lo p opio dos meses más a de, ep ochando la ausencia de isi as a
Tabasco po pa e de los p elados yuca ecos desde hacía más de 30 años –esg imía como
a gumen o la g an dis ancia que había desde Mé ida-, y dando su pa ece sob e la
con eniencia del aslado. El a zobispo de México, a la sazón i ey de Nue a España, ay
Payo En íquez, man u o su silencio ambién en es a ocasión, po lo que el ey se io
obligado a eque i le una ez más su pa ece en mayo de 1677, con el in de oma una
decisión ce e a y con enien e pa a los ecinos de Tabasco.
33
33
A chi o Gene al de la Nación de México (en adelan e AGNM), Reales Cédulas O iginales, ol. 15, exp.
127. Real cédula al i ey de Nue a España sob e la seg egación de Tabasco del obispado de Yuca án y lo
con enien e de ag ega la a la de Chiapas, Za agoza, 9 de mayo de 1677. La eal cédula incluye in o mación
sob e odo el p oceso desde su inicio, en 1660; AGI, México, 3.102. In o me del obispo de Chiapas, ay
Mau o de To a , sob e la seg egación de Tabasco, Ciudad Real de Chiapas, 3 de eb e o de 1663; AGI,
México, 3.102. Réplica del obispo de Yuca án a su majes ad sob e la seg egación de Tabasco, Mé ida, 28 de
no iemb e de 1675; AGI, México, 3.102. In o me del obispo de Chiapas, Ma cos B a o de la Se na, sob e la
seg egación de Tabasco, Ciudad Real de Chiapas, 12 de ma zo de 1676; Mo eno Amado , Gobe na bajo
sospecha, pp. 60-61.
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Dossie Ins an áneas de las Indias en época de los Aus ias: eligiosidad,
imagina io de lo p o ano y co e.
Las demandas de ambos obispados sob e la con eniencia de que la p o incia
quedase suje a a sus ju isdicciones no cesaban, po lo que el Consejo de Indias se io en la
esi u a de esol e la con o e sia. E ec i amen e, as más de una década ecabando
in o mación, el 6 junio de 1680 omó la de e minación de apa a a la egión de su ma iz
yuca eca e inco po a la a la diócesis de Chiapas. Sin emba go, iendo el e aso que
a as aba el p oceso de cambio ju isdiccional, a p incipios de 1682 se decidió emi i un
memo ial desde Chiapas eclamando que la mudanza se hiciese e ec i a. La espues a del
iscal del Consejo ue cla a: la o den se había emi ido y únicamen e quedaba pendien e
ecibi espues a desde México. Después de a ios años de espe a, la p opues a de aslado
quedó suspendida as no alcanza se un acue do en e las pa es implicadas en el cambio.
34
Finalmen e, as un la go en en amien o ju isdiccional, que se p olongó has a el
siglo XVIII, las azones del obispado de Yuca án se impusie on sob e las demás. Pa a
e i a la des inculación desde Mé ida alegaban, en e o os mo i os, que en Chiapas
ca ecían de doc ina de es udios p opia y que esul aba más con enien e pa a los
abasqueños acudi a la capi al yuca eca pa a o ma se en sus colegios, donde exis ían
di e sas cá ed as, que ene que desplaza se has a Gua emala u Oaxaca pa a ecibi su
ins ucción.
35
De es a o ma, pese a que las demandas pa a seg ega a la p o incia del obispado de
Yuca án siguie on mani es ándose du an e la úl ima e apa colonial e, incluso, en los
p ime os años del pe iodo epublicano, no ue has a 1882 cuando, de ini i amen e, se
ins au ó el obispado de Tabasco.
36
34
AGI, México, 3.102. Acue do del Consejo de Indias sob e la necesidad de ag ega la p o incia de Tabasco
al obispado de Chiapas, Mad id, 6 de junio de 1680; AGI, México, 3.102. Memo ial de la Iglesia de Chiapas
sob e la necesidad de ag ega a Tabasco en su ju isdicción, is o en el Consejo, Mad id, 4 de eb e o de 1682;
AGI, México, 3.102. Respues a del iscal del Consejo al obispado de Chiapas sob e la inco po ación de
Tabasco a su ju isdicción, Mad id, 23 de eb e o de 1682.
35
Eugenio Ma ínez, op. ci ., p. 24.
36
Jiménez Abollado, “Los cambios ju isdiccionales eclesiás icos en la p o incia de Tabasco”, p. 97.
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imagina io de lo p o ano y co e.
La di ícil con i encia en e el gobie no espi i ual y el gobie no empo al
Como hemos podido comp oba , la ines abilidad e angelizado a y los ai enes
ju isdiccionales de la iglesia abasqueña ue on una cons an e du an e los siglos XVI y
XVII, lo que nos da una idea de las di icul ades po las que u o que pasa la egión en
dicho pe iodo.
F u o de esos ai enes, de la g an can idad de in uc uosos ámi es ealizados po
el obispado chiapaneco en pos de la sepa ación de Tabasco de su homónimo yuca eco y de
la subo dinación de ini i a a los designios de las au o idades eclesiás icas me idanas, la
p o incia se io some ida a un impo an e abandono ins i ucional, como lo ac edi an las
con inuas quejas de los ecinos y eligiosos an e las escasas isi as que se ealizaban desde
la capi al de la diócesis pa a cumpli con el necesa io seguimien o de la e olución que su
iglesia su agánea enía en aquella egión. Un cla o ejemplo del desampa o que debió su i
se obse a en un in o me del obispo yuca eco, ay Ped o de los Reyes, quien en su isi a a
Tabasco en los albo es del siglo XVIII señalaba que la p o incia no había sido examinada
po ningún p elado desde hacía ein a años.
37
Una de las p incipales consecuencias de la si uación an e io men e desc i a ue la
mínima in luencia que la iglesia abasqueña pudo eje ce en la egión, algo lógico
conside ando que apenas se con aban un puñado de sace do es epa idos po un e i o io
an amplio como el que ocupaba Tabasco y el nulo espaldo que es os enían de pa e de la
ma iz yuca eca. En esa esi u a, el pode empo al –los alcaldes mayo es y sus subal e nos-
ue on los enca gados de di igi los designios de la p o incia y de sus habi an es a su
an ojo.
La con i encia de ambas ins i uciones –gobie no empo al y espi i ual–, sob e las
que eposaba el pode en la egión, es u o ma cada po muchos al ibajos, debido a su
es echa dependencia. Así, los alcaldes mayo es y los eclesiás icos e an ep esen an es de
dos cue pos cuyas cabezas adminis a i as es aban unidas po elaciones de eje cicio y
igilancia, po lo que los casos en que ambas ins i uciones eclamaban compe encias pa a
37
Eugenio Ma ínez, op. ci ., pp. 23–24.
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imagina io de lo p o ano y co e.
sí, e an múl iples. Tan o unos como o os ambicionaban pe manen emen e con ola e
in lui en aspec os an p imo diales como las elecciones municipales, las cajas de
comunidad, la mo alidad pública o los epa imien os de géne os. En de ini i a, chocaban
en asun os muy a iados de ju isdicción, p eeminencias, emas económicos, sociales, de
p es igio e, incluso, pe sonales.
Es a si uación de cons an e icción, a la que pod íamos añadi el hecho de que las
au o idades ci iles –con el alcalde mayo a la cabeza– e an eemplazadas en la p o incia
con más ecuencia que sus análogas eligiosas, gene ó un impo an e núme o de con lic os
di ec os en e ambos, p incipalmen e en de ensa de su ju isdicción, cuando conside aban
que es a había sido asal ada po un delegado de la o a ins i ución.
38
La elación de los ecinos de la egión con los eclesiás icos e a, sin duda, mucho
más es echa que con los ep esen an es del gobie no empo al, eniendo en cuen a que los
eligiosos conocían mejo a los habi an es de la ju isdicción y sus p oblemas, amén de los
cons an es abusos a los que e an some idos con demasiada asiduidad po los gobe nan es.
39
En consecuencia, el auxilio que la iglesia abasqueña b indó a los na u ales en muchos
momen os, en e a los a opellos de los gobe nan es, ue con a es ado po es os úl imos
casi siemp e de o ma iolen a. E iden emen e, no es aban dispues os a consen i que el
es amen o eligioso, cuyo peso especí ico en la p o incia e a escaso, coa ase lo más
mínimo la sobe anía y au o idad que enían como máximos esponsables del pode
empo al, y mucho menos aplacase sus con o e idas y luc a i as ac i idades.
40
Poco o nada pudie on hace los clé igos, en la mayo ía de los casos, pa a e i a los
abusos come idos po la au o idad gube na i a de la egión. Es más, po egla gene al
38
Rosa Camelo A edondo, “El cu a y el alcalde mayo ”, en Wood ow Bo ah (coo d.), El gobie no p o incial
en la Nue a España 1570–1787. México: UNAM, 2002, p. 163.
39
Águeda Jiménez Pelayo, “T adición o mode nidad. Los alcaldes mayo es y los subdelegados en Nue a
España”, Espi al: Es udios sob e es ado y sociedad, ol. 7, núm. 21 (Uni e sidad de Guadalaja a, México,
2001), pp. 149–150.
40
Pa a conoce en p o undidad los abusos y excesos come idos po los gobe nan es abasqueños, sob e odo
du an e la segunda mi ad del siglo XVII, puede consul a se el capí ulo IV de Mo eno Amado , Gobe na bajo
sospecha, pp. 211-296.
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imagina io de lo p o ano y co e.
ambién ellos sopo a on la iolencia en p ime a pe sona.
41
De hecho, como aho a e emos,
los alcaldes mayo es pe pe a on múl iples iniquidades con a unos eclesiás icos que,
debido a su escasa ue za, no pudie on ac ua como con apeso de au o idad. Las amplias
compe encias gube namen ales de que gozaban los p ime os no hicie on más que
ac ecen a las disc epancias en e ambos es amen os, mo i o po el cual choca on en
demasiadas ocasiones, a pesa de es a obligados, en eo ía, a espe a la ju isdicción del
o o.
Son muchos los es imonios documen ales que hemos podido examina ace ca de
los en en amien os en e el pode empo al y el pode espi i ual en Tabasco du an e las dos
p ime as cen u ias de dominación española, casi siemp e u o de los abusos de au o idad
de sus gobe nan es. Sin emba go, po e iden e limi ación de espacio amos a cen a
nues a a ención en los con inuos con lic os que ambas ins i uciones u ie on du an e la
segunda mi ad del siglo XVII como mues a e iden e de una si uación demasiado
ecuen e.
Sin duda, el caso más des acado en es e sen ido lo encon amos en la o ma de
ac ua que u o du an e su ges ión, en e 1666 y 1671, el alcalde mayo F ancisco
Maldonado de Tejeda, como lo p ueba el hecho de que en su esidencia se acumuló un
cuade no especí ico pa a egis a odos los ag a ios que había come ido con a los
eligiosos de la p o incia.
42
El sace do e Gaspa Gu ié ez de Mo a, en una de las causas
seguidas con a dicho gobe nan e, esumía pe ec amen e el compo amien o que es e
man u o con a el es amen o eclesiás ico:
“conociendo es e caballe o alcalde mayo las cosas que pasan en el poco o ningún
emedio que han enido y ienen en la de ensa de la inmunidad eclesiás ica, se
41
Mo eno Amado , Gobe na bajo sospecha, pp. 336-337.
42
AGI, Esc ibanía de Cáma a, 225B, cuade no 3E. Juicio de esidencia del alcalde mayo don F ancisco
Maldonado de Tejeda, 1671–1674; Pa a conoce en p o undidad el en en amien o que man u o el alcalde
mayo F ancisco Maldonado de Tejeda con las au o idades eclesiás icas en Tabasco puede consul a se el
abajo de Ca los Mo eno Amado , “La alcaldía mayo de Tabasco: el en en amien o del pode
gube namen al con el eclesiás ico (1666–1671)”, en Gab iela Dalla–Co e Caballe o, Rica do Pique as
Céspedes y Me i xell Tous Ma a, (coo d.), Amé ica: pode , con lic o y polí ica. Mu cia: Se icio de
Publicaciones Uni e sidad de Mu cia, 2013, pp. 1–16.
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imagina io de lo p o ano y co e.
a e e cada día a ul aja a los sace do es y i upe a las cosas eclesiás icas,
emi iendo odo a i anías, aliéndose de las a mas pa a amed en a a los minis os
como en muchas ocasiones lo ha hecho”.
43
Las palab as del sace do e e idencian que los a opellos come idos con a los
clé igos ue on incesan es, como ambién lo hace la acusación c iminal que le in e puso en
1671 F ancisco Ma ín Loba o, p omo o iscal del juzgado eclesiás ico en la egión, po
sus con inuos excesos con a los eligiosos abasqueños. Según él, se alía de la ue za y de
la mano pode osa que le con e ía su p i ilegiado ca go pa a a eme e con a los cu as y
ailes de la p o incia, incumpliendo las o denanzas y leyes que el Real Pa ona o
implicaba, in adiendo y iolando ei e adamen e la inmunidad de la iglesia y sus ue os,
“haciéndose po ello eo en el ue o eclesiás ico, cuya inmunidad y ju isdicción ha
queb an ado po palab as, ob as y esc i os en odas mane as con g a e inju ia de sus
minis os y sace do es”.
44
Posiblemen e, lo más llama i o de los múl iples en en amien os de Maldonado con
el es amen o eligioso ue el con lic o que man u o con los ica ios gene ales de la
p o incia, el licenciado Blas Ál a ez de T oya y C is óbal Ruiz, máximas au o idades
eclesiás icas abasqueñas. El p ime o de ellos u o luga en 1668, siendo el a ec ado
Ál a ez de T oya, ica io gene al in capi e, cu a bene iciado del pa ido de Tepe i án y
comisa io de la San a C uzada, al que in en ó enca cela de o ma injus a, mo i ando con su
conduc a un g an escándalo en la egión. El segundo en en amien o, en julio de 1670, ue
con C is óbal Ruiz, juez eclesiás ico y ica io gene al in capi e de la p o incia en
sus i ución de Blas Ál a ez de T oya, y se o iginó po la in ención de Maldonado de ac ua
como juez en una causa de idola ía. An e dicha in omisión, el eligioso le solici ó que se
abs u iese de en ome e se en causas espi i uales y le eclamó odos los au os que se habían
gene ado po aquel deli o. Según algunos es igos, el gobe nan e, indignado po la espues a
43
AGI, Esc ibanía de Cáma a, 225B. Ca a de Gaspa Gu ié ez de Mo a al seño bachille C is óbal Ruiz,
cu a bene iciado, juez eclesiás ico y ica io gene al de la p o incia de Tabasco po en e medad del i ula ,
Blas Ál a ez de T oya, Nue a illa de San a Ma ía de la Vic o ia, 31 de julio de 1670.
44
AGI, Esc ibanía de Cáma a, 225B. Acusación c iminal del licenciado F ancisco Ma ín Loba o, p omo o
iscal del juzgado eclesiás ico, con a F ancisco Maldonado de Tejeda po los excesos come idos con a el
es amen o eligioso, Nue a illa de San a Ma ía de la Vic o ia, 30 de agos o de 1670.
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imagina io de lo p o ano y co e.
del ica io, mandó “que se ocasen las cajas de gue a” y ad i ió al eligioso que “si había
descomuniones ambién había pól o a y balas”.
45
O o de los abusos come idos po F ancisco Maldonado ue el pe pe ado con a
ay Ped o de Ayala, anciscano de la p o incia de Yuca án, al que des e ó de Tabasco de
mane a despó ica cuando ansi aba po su ju isdicción de eg eso a la península yuca eca
as habe se o denado sace do e en Gua emala.
46
No ue F ancisco Maldonado de Tejeda el único alcalde mayo que man u o una
u bulen a elación con los eclesiás icos abasqueños,
47
pues du an e la adminis ación del
alcalde An onio Cue o B acamon e (1684-1687) ambién se p oduje on di e sos al e cados
en e dicho gobe nan e y los eligiosos de la p o incia. El más impo an e de ellos se
o iginó en 1686, cuando dicho alcalde ue acusado po el ica io gene al, F ancisco
Bau is a Ruiz, de emi i cie as o ensas con a la Iglesia. Según el es imonio de a ias
pe sonas el alcalde, al en e a se de que algunos sace do es es aban buscando un si io pa a
le an a y o ganiza la iglesia, y que p ecisamen e habían an eado como posible ubicación
su casa, había inc epado a los eclesiás icos y al obispo, diciendo que “quien in en ase y
llegase a e igi iglesia en el si io de su casa con a su gus o […] lo pasa ía muy mal. Y que
al mismo sace do e es ando en el al a lo quema ía pegando uego a la casa, empezando po
la pa e del mismo al a , pa a que el Nomb e de Jesús y el mismo sace do e quedasen
quemados y ab asados”.
48
45
AGI, Esc ibanía de Cáma a, 225A. In e oga o io del al é ez Juan Alonso del Pozo en la pesquisa sec e a
del juicio de esidencia del alcalde mayo F ancisco Maldonado de Tejeda, Nue a illa de San a Ma ía de la
Vic o ia, 22 de agos o de 1671; AGI, Esc ibanía de Cáma a, 225B. In e oga o ios de F ancisco de Asco a y
Al a ado, An onio de la Rosa y del capi án Juan Rod íguez en la pesquisa ealizada po F ancisco Ma ín
Loba o, p omo o iscal del juzgado eclesiás ico, en la acusación c iminal que in e puso con a F ancisco
Maldonado de Tejeda po los excesos come idos con a el es amen o eligioso, Nue a illa de San a Ma ía de
la Vic o ia, 31 de agos o–2 de sep iemb e de 1670.
46
In e oga o io de F ancisco de Asco a y Al a ado en la pesquisa ealizada po F ancisco Ma ín Loba o,
p omo o iscal del juzgado eclesiás ico, en la acusación c iminal que in e puso con a F ancisco Maldonado
de Tejeda po los excesos come idos con a el es amen o eligioso, Nue a illa de San a Ma ía
de la Vic o ia, 31 de agos o de 1670, ci .
47
Pa a sabe más sob e el con lic o en e los alcaldes mayo es y la iglesia abasqueña puede consul a se
Mo eno Amado , Gobe na bajo sospecha, pp. 337-352.
48
AGNM, Inquisición, ol. 1.551, exp. 36. Ca a al seño iscal del San o O icio in o mando de la o ensa del
capi án don An onio Cue o B acamon e, alcalde mayo de la p o incia de Tabasco, con a la Iglesia po
di e sas p oposiciones, Jalapa, 1 de junio de 1686.
48
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apun es y conside aciones gene ales
Dossie Ins an áneas de las Indias en época de los Aus ias: eligiosidad,
imagina io de lo p o ano y co e.
El o ensi o compo amien o de An onio Cue o con los clé igos abasqueños no
quedó ahí, conside ando las decla aciones de a ios es igos de su esidencia. Po ci a una
de sus más ep ochables conduc as, el capi án F ancisco P udencio de Mo ales,
encomende o de la p o incia, denunció que el alcalde mayo había ul ajado a un egula
me ceda io que había llegado a Tabasco desde Yuca án sencillamen e po habe ecibido la
paz an es que él, es ando en la iglesia, algo que causó mucho e uelo en oda la egión.
49
O o de los gobe nan es que u o un du o en en amien o con el es amen o eligioso
ue Ma eo de Reigadas Agüe o (1706-1707), debido a la o ma en que p ocedió en el juicio
de esidencia que ealizó con a su an eceso en el ca go, Alonso Felipe de And ade. Los
eclesiás icos de la p o incia conside a on que había in adido su ue o y iolado su
inmunidad eclesiás ica y los había ul ajado en di e sas ocasiones, al ac ua en con a de
And ade, al cual habían p o egido en e a la mala p axis de su suceso . Tal ue el ni el del
con lic o gene ado que has a el p opio obispo de Yuca án, ay Ped o de los Reyes Ríos de
la Mad id, llegó a excomulga públicamen e a Reigadas po no cumpli con sus
pe iciones.
50
Conclusiones
Es e iden e, as habe examinado algunas de las p incipales ca ac e ís icas de la
iglesia abasqueña du an e los dos p ime os siglos de dominación española, que dicha
ins i ución nunca consiguió alcanza el g ado de desa ollo y iqueza que u o en o as
á eas del i eina o. La endémica ma ginalidad a la que se io some ida debido a las
especiales condiciones del e i o io y al escaso a ac i o económico que o ecía la egión,
in luyó nega i amen e en el p oceso e angelizado y en su p opia consolidación como
ins i ución. Así, la Iglesia se io abocada a desa olla su labo en unas condiciones
cie amen e complicadas, con apenas un puñado de eligiosos espa cidos po oda la egión
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AGI, Esc ibanía de Cáma a, 228B. In e oga o io de es igos en la esidencia del alcalde mayo An onio
Cue o B acamon e, Taco alpa, 23–25 de no iemb e de 1688.
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AGI, Esc ibanía de Cáma a, 233B. Ca a del Ilus ísimo y Re e endísimo seño don ay Ped o de los
Reyes Ríos de la Mad id, obispo de Yuca án, Cozumel y Tabasco, al capi án don Ma eo de Reigadas Agüe o,
alcalde mayo de Tabasco, sob e la iolencia con que saca on de la iglesia a Alonso Felipe de And ade, de
que se alió po úl imo e ugio po habe le negado el dicho juez odos los que a su a o disponen las eales
o denanzas, Mé ida, 27 de ene o de 1707.
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Núme o 40, junio 2018, pp.26-50
Ca los Mo eno Amado
La p eca ia si uación de la Iglesia abasqueña en iempos de los Aus ias:
apun es y conside aciones gene ales
Dossie Ins an áneas de las Indias en época de los Aus ias: eligiosidad,
imagina io de lo p o ano y co e.
y abandonados a su sue e po la ma iz yuca eca, lo que pe mi e comp ende la
con o e sia ju isdiccional a la que es u o some ida en ese iempo y su con inuo
en en amien o con el pode empo al. Su icien e hacían con in en a subsis i en un en o no
an du o.
Aho a bien, aún queda mucho abajo po hace si se p e ende e ec ua un es udio en
p o undidad que analice la p esencia del es amen o eligioso en Tabasco de o ma global,
omando en conside ación aspec os an di e sos como las ca ac e ís icas de la
e angelización, el es ablecimien o y desa ollo del cle o secula y egula en la egión, las
p incipales mo i aciones de los obispados de Yuca án y Chiapa po el con ol ju isdiccional
de la p o incia, la elación de Tabasco como su agáneo de la diócesis yuca eca, la ges ión
de los diezmos po pa e de la iglesia o el as ondo del en en amien o en e el pode
empo al y el pode espi i ual.
En ese sen ido, se plan ean una se ie de in e ogan es que esol e y sob e los que
cab ía e lexiona :
Po una pa e, conoce cómo ue el p oceso e angelizado en la p o incia y sabe si
los anciscanos u ie on un peso especí ico an impo an e en Tabasco como en Mé ida,
co azón de la diócesis yuca eca, y si es os –y en gene al odas las ó denes eligiosas que
ac ua on en la p o incia- pudie on sus ae se del con ol del diocesano, gozando con ello de
amplias co as de au onomía.
Po o a pa e, analiza en p o undidad el ei e ado en en amien o en e las diócesis
de Yuca án y Chiapas po acoge a Tabasco en su ju isdicción, in en ando dilucida cuáles
ue on los p incipales mo i os e in e eses que pudie on ene ambos obispados po eje ce
un con ol e ec i o de la zona, eniendo en cuen a la escasa iqueza económica que o ecía
y la exigua población que la habi aba.
Además, sabe si exis ie on con lic os a ni el p o incial en e cle o egula y secula
y si, como sucedió en o as egiones, ambién se p oduje on pugnas en e las dis in as
ó denes que coexis ie on en Tabasco ( anciscanos, dominicos, agus inos y jesui as) po el
con ol de las doc inas.
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Núme o 40, junio 2018, pp.26-50
Ca los Mo eno Amado
La p eca ia si uación de la Iglesia abasqueña en iempos de los Aus ias:
apun es y conside aciones gene ales
Dossie Ins an áneas de las Indias en época de los Aus ias: eligiosidad,
imagina io de lo p o ano y co e.
Igualmen e, ealiza un es udio dinámico que dé cuen a de la o ganización y de las
ans o maciones que su ió la Iglesia en la egión a lo la go de odo el pe iodo colonial,
pe o ambién de las simili udes y di e encias que exis ie on con la sede yuca eca y con
o os obispados de Nue a España.
Asimismo, a anza y p o undiza en un aspec o cie amen e impo an e pa a la
Iglesia abasqueña a ni el económico, como ue el diezmo eclesiás ico, sob e odo du an e
los siglos XVII y XVIII, oda ez que ya exis e un es udio in oduc o io pa a el siglo
XVI.
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Po úl imo, conoce cuál ue el peso especí ico que u o la iglesia abasqueña en la
p o incia a odos los ni eles y cuáles ue on sus p incipales unciones, conside ando la
mala elación que exis ió casi siemp e en e el gobie no empo al y los eligiosos
abasqueños, u o del escaso desa ollo de la Iglesia y de su exigua p esencia en aquellos
e i o ios.
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F ancisco Luis Jiménez Abollado, “Los diezmos eclesiás icos en la p o incia de Tabasco. Siglo XVI-1ºs
XVII”, Temas an opológicos: Re is a cien í ica de in es igaciones egionales, ol. 22, núm. 1 (Ciudad de
México, 2000), pp. 78-90.