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Los misterios del patrimonio y el turismo en Elche. Lo global (Unesco) en lo local (identidad)

Abstract

Elche es un municipio con tres elementos patrimoniales reconocidos por la UNESCO en distintas categorías –Palmeral de Elche (2000), Misterid’Elx (2001) y Museo Escolar de Pusol (2009)– y, también, es un municipio inmerso desde hace dos décadas en un proceso de desindustrialización del sector del calzado, motor tradicional de la economía local. Para enfrentar esta situación socioeconómica, el gobierno municipal optó por un desarrollo ‘sostenible’ del sector turístico como vehículo para frenar el deterioro del tejido industrial y empresarial. Tras la patrimonialización de dos de sus más relevantes señas de identidad (Palmeral y Misteri) se ha incluido la Dama de Elche para conformar una “tríada identitaria” que está sirviendo de base para una estrategia de marca-ciudad que convierte el turismo en uno de los ejes del desarrollo del municipio. Frente a esta “puesta en valor” (hacia fuera), el Museo de Pusol lleva cuarenta años “dando valor” (hacia dentro) a la cultura tradicional como elemento estructural de la sociedad del Camp d’Elx y, pese al reconocimiento UNESCO, no es contemplado como recurso en el paquete turístico diseñado hacia fuera y desde las instituciones. En este artículo se describen las prácticas diseñadas desde arribaa plicando el modelo de la mediación significativa del espacio turístico, y cómo este proceso influye –no sin reticencias ni conflictos– en la producción de un nuevo marco de sentido para la identidad ilicitana.

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Los misterios del patrimonio y el turismo en Elche. Lo global (Unesco) en lo local (identidad)

Author: Carmona Zubiri, Daniel; Travé Molero, Raúl; Nogués Pedregal, Antonio Miguel
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2015
DOI: 10.12795/RAA.2015.i08.06
Source: https://idus.us.es/bitstreams/98f9991b-1fd3-4051-b95f-19914d54f0c4/download
REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA.
NÚMERO 8: TURISMO DE BASE LOCAL EN LA GLOBALIZACIÓN
MARZO DE 2015
ISSN 2174-6796
[pp. 113-140]
h p://dx.doi.o g/10.12795/RAA.2015.i08.06
Fecha de Recepción: 27-01-2015
Fecha de Acep ación: 14-02-2015
LOS MISTERIOS DEL PATRIMONIO Y EL TURISMO
EN ELCHE. LO GLOBAL (UNESCO) EN LO LOCAL
(IDENTIDAD)
Daniel Ca mona Zubi i
Raúl T a é Mole o
An onio Miguel Nogués Ped egal
G upo Cul u des - Uni e si as Miguel He nández
Resumen.
Elche es un municipio con es elemen os pa imoniales econocidos po la UNESCO
en dis in as ca ego ías –Palme al de Elche (2000), Mis e id’Elx (2001) y Museo Escola
de Pusol (2009)– y, ambién, es un municipio inme so desde hace dos décadas en un
p oceso de desindus ialización del sec o del calzado, mo o adicional de la economía
local. Pa a en en a es a si uación socioeconómica, el gobie no municipal op ó po un
desa ollo ‘sos enible’ del sec o u ís ico como ehículo pa a ena el de e io o del ejido
indus ial y emp esa ial. T as la pa imonialización de dos de sus más ele an es señas
de iden idad (Palme al y Mis e i) se ha incluido la Dama de Elche pa a con o ma una
“ íada iden i a ia” que es á si iendo de base pa a una es a egia de ma ca-ciudad que
con ie e el u ismo en uno de los ejes del desa ollo del municipio. F en e a es a “pues a
en alo ” (hacia ue a), el Museo de Pusol lle a cua en a años “dando alo ” (hacia
den o) a la cul u a adicional como elemen o es uc u al de la sociedad del Camp d’Elx
y, pese al econocimien o UNESCO, no es con emplado como ecu so en el paque e
u ís ico diseñado hacia ue a y desde las ins i uciones. En es e a ículo se desc iben
las p ác icas diseñadas desde a ibaa plicando el modelo de la mediación signi ica i a
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del espacio u ís ico, y cómo es e p oceso in luye –no sin e icencias ni con lic os– en la
p oducción de un nue o ma co de sen ido pa a la iden idad ilici ana.
Palab as cla e.
UNESCO, u ismo cul u al, pa imonialización, iden idad, ma ca-ciudad, desa ollo
sos enible.
Abs ac .
Elche is a Spanish municipali y by he Medi e anean coas wi h h ee cul u al elemen s
insc ibed in h ee di e en lis s o UNESCO ca ego ies: Elche’s Palm G o e (2000), Mis e i
d’Elx (2001) and Museo Escola de Pusol (2009). Fo he las wo decades Elche has aced
a p o ound p ocess o deindus ialisa ion o he shoe-making indus y, adi ional mo o
o he local economy. To deal wi h hissocio-economic si ua ion, he local go e nmen
chose he ou ism sec o as sus ainable de elopmen and he way o elie e he decline o
he indus ial and en ep eneu ial ab ic. A e he pa imonializa ion o wo o i s mos
impo an hall ma ks (Palm G o e and Mis e i) he Lady o Elche has been included o
o m an “iden i y iad”, which is been used as he basis o aci y-b and s a egy ha makes
ou ism one o he axes o de elopmen o he municipali y. In con as o his s a egy
o p omo ing he he i age owa d he ou side, du ing he las o y yea s he Museum o
Pusol has enhanced owa d he inside he adi ional cul u e as a s uc u al elemen o
he socie y o he Camp d’Elx. Despi e he ecogni ion o UNESCO, his Museum is no
conside ed as a esou ce in he package designed o a ac ing isi o s. This pape applies
he model o he meaning ul media ion o ou is space o analyse he p ac ices ca ied
ou by he municipali y. Fu he mo e he a icle desc ibe show his p ocess in luences–
no wi h ou eluc ance o con lic — he p oduc ion o a new amewo k o cul u al
iden i y among local esiden s.
Keywo ds.
UNESCO, cul u al ou ism, pa imonializa ion, iden i y, ci y-b anding, sus ainable
de elopmen .
114
1. INTRODUCCIÓN
T es cosas acuden al in e és del u is a cuando se ace ca a Elche:
su palme al, su Mis e i, y su Dama.
Joan Fus e , El País Valenciano (1962: 470)
Puede que Elche sea el único municipio del mundo con es elemen os insc i os en
es de las p incipales ca ego ías pa imoniales de la UNESCO: el Palme al de Elche,
decla ado Pa imonio de la Humanidad en 2000, el Mis e i d’Elx econocido como Ob a
Maes a del Pa imonio O al e Inma e ial de la Humanidad en 2001, y el Cen o de
Cul u a T adicional Museo Escola de Pusol insc i o en el Regis o de Buenas P ác icas
de Sal agua dia del Pa imonio Cul u al Inma e ial en 2009. Jun o a la globalidad de
es os econocimien os exis e, además, un cua o elemen o cus odiado en el Museo
A queológico en Mad id, que es conside ada desde su descub imien o en 1897 como el
p incipal deposi a io de la iden idad ilici ana. Nos e e imos, cla o es á, al bus o íbe o de
la Dama de Elche.
Sin emba go, y es a es la p egun a que ha mo i ado es e a ículo, no odos es os elemen os
son a ados –po los agen es polí icos y económicos– ni pensados o sen idos po los
ilici anos de la misma mane a. Solo el Palme al, el Mis e i, y la Dama componen esa Íada
que, a a és de la mediación de un espacio u ís ico p omo ido a inales de la década de
los no en a po el PSOE –y as las elección municipales de mayo de 2011– po el PP, se
ha implan ado desde a iba sob e el e i o io y sus gen es median e la hegemonía de un
discu so de desa ollo que p esen a al u ismo como al e na i a a la desindus ialización
del municipio. Nues a e nog a ía, en la que ambién se incluye el análisis del discu so
o icializado po los p incipales g upos de in e és polí icos, emp esa iales y las éli es
sociales del e i o io, e idencia las azones po las que, de momen o, solo es os es
elemen os, jun o a la ei indicación de las imp escindibles playas que necesi a cualquie
des ino u ís ico de in e io que busque ampa o bajo la ma ca ‘Cos a Blanca’ o el
consabido cen o de cong esos (2003) que necesi a cualquie ciudad que p omue a el
u ismo u bano, se han ans o mado en los p incipales ecu sos u ís icos del municipio
( o og a ía 1). En es e ex o man enemos que la selección de es os elemen os desempeña
hoy, sin emba go, un papel ele an e en la con o mación sociopolí ica del Elche ac ual y,
sob e odo, en la p oducción de una iden idad ilici ana.
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Ilus ación 1: El paque e u ís ico de Elche (Elx en alenciano):
La Dama, el Palme al, el Mis e i, las playas y el Cen o de Cong esos (Elche 2006).
Es a dis in i a combinación de elemen os pa imoniales, que bien pod ía conside a se
un ejemplo pa adigmá ico pa a su compa ación con p ocesos simila es, se enma ca
en odo un p oceso inin e umpido de acciones polí icas conc e as, muy ma cadas
po el pa ido polí ico que las lle ó a cabo y muy publici adas como son, en e o as,
nume osos es udios e in o mes sob e las po encialidades u ís icas de Elche, la c eación
del Ins i u Municipal de Tu isme d’Elx (2004), la campaña u ís ica “Elche me encan a”
( eb e o 2008), la ans o mación po el PP en ene o de 2012 del ins i u o “socialis a”
Tu isme d’elx en Visi Elche –un o ganismo au ónomo local pa a la ges ión del Des ino–
la p esen ación en ab il del Plan de Ma ke ing Visi Elche (2012) que publici ó una
nue a iden idad u ís ica en o no al Palme al, lanzó la campaña Elche, Oasis del
Medi e áneo, e inco po ó el Des ino Elche a las nue as ecnologías con el p oyec o
de blog Visi Elche.com y a las edes sociales con la e ique a #Visi Elche y sus a ian es
pos e io es #OasisdelMedi e aneo, #Palme aldeEu opa, e cé e a. Pa alelamen e, la
sin onía polí ica con el Gobie no Cen al y de la Gene ali a a o eció la ubicación de
una sede de la Escuela de O ganización Indus ial en Elche (junio 2012) pa a p omo e
cu sos de o mación y emp endimien o u ís ico, o la edenominación del Ae opue o
de Alican e–Elche (julio 2013)1. Además, las celeb aciones del Día Mundial del Tu ismo
con p esencia de au o idades in e nacionales, en ega de p emios y econocimien os
a ilici anos en dis in as ca ego ías; la c eación (julio, 2010) de la u a ou le en la que
pa icipan emp esas locales de enomb e in e nacional, la o denanza municipal pa a
1. O den FOM/1316/2013, de 19 de junio
116
dis ingui ho a ios de e ano e in ie no en el sec o de la hos ele ía (BOP, 2013: 18)
e in oduci nue os i mos a lo co idiano, las campañas di igidas a la población local
como “Sé u is a en u ciudad” ( eb e o 2011) in i ando a los ilici anos a conoce la
o e a u ís ica de su p opia ciudad pa a que sugi iesen a amilia es y amigos la isi a a la
ciudad o pudie an se i de guías a los isi an es, o la más ecien e campaña “Noso os
somos u ismo, ú ambién” que desde au obuses y ma quesinas, in i a a eje ce de
buenos an i iones con los u is as... Todo un conjun o de es a egias que p oducen
ese espacio u ís ico que poco a poco ans o ma esa sensación de in asión que ienen
algunos g upos sociales, de que el u ismo no a con la ciudad de Elche, en una ac i ud
cada ez más mino i a ia.
Ilus ación 2: Ca el de la campaña "Noso os somos u ismo, ú ambién".
En de ini i a, un conjun o más o menos a mónico de ac uaciones que, dibujado desde el
plano de la cons ucción ideológica de lo deseable po los ins umen os más a anzados
de la me cado ecnia y una e minología ecno ópica (ie. di e si icación y es uc u ación
de p oduc os u ís icos, adecuación y c eación de in aes uc u as u ís icas de ciudad
y li o al, o mación, sensibilización y emp endedu ía u ís ica, e cé e a), la ampliación
en el pe iodo 2003-2012 de la o e a ho ele a de 619 plazas a 1.414, de 285 es au an es
a 362 y un inc emen o conside able en el núme o de pe noc aciones y de a iliaciones
en la segu idad social en el sec o de la hos ele ía (Tu ismo Elche, 2013), cie amen e
han posicionado al Des ino Elche en el me cado u ís ico nacional, y han log ado que
buena pa e de los ciudadanos del municipio palpen ese nue o y epen ino in e és po el
u ismo como la Realidad. Una acep ación que se plasma en la página 5 del In o me sob e
el come cio 2012 elabo ado po el Obse a o io socioeconómico del Ayun amien o de
Elche (Mo a, 2012):
“En Elche el come cio mayo is a ligado a la indus ia del calzado, que iene su base en
la expo ación, es la ac i idad come cial que mejo es pe spec i as o ece al igual que
pod ía da se un ac o de ele ación del consumo come cial si el municipio u iese mayo
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p oyección u ís ica dado que el u ismo sigue siendo uno de los p incipales pila es
económicos de la p o incia” (Én asis añadido).
Toda una es a egia de mediación del espacio u ís ico que, o ques ado desde a iba,
pe geña la p oducción de un nue o c ono opo.
Es e in e és de la clase polí ica y las éli es socioeconómicas locales po la nue a base
económica no ha es ado exen o de ecelos. En los p ime os compases del p oceso –
inalesde la década de los no en a– la población oda ía exigía al e na i as se ias a la
elocalización del capi al local hacia el ex anje o. Ejemplo de es as exigencias ue on
las iolen as mani es aciones de sep iemb e de 2004 con a la “desleal compe i i idad”
del emp esa iado chino del calzado –en las que a die on dos almacenes de emp esas
asiá icas– (Ma ín, 2006: 475) y que esumía bas an e bien el sen imien o de la población
( e Ilus ación 4):
“NO a los emp esa ios que se lle an las áb icas al ex anje o. A los emp esa ios que ponen
‘Made in Spain’ al calzado que aen de ue a. SÍ a la indus ia en e a los in en os del
Gobie no y la UE de con e i nos en un país de cama e os.”
Ilus ación 3
Momen o de una de las mani es aciones con a la
compe encia china en 2004.
Ilus ación 4
Oc a illa epa ida du an e las
mani es aciones de 2004.
Qué nos dice odo es o sob e el papel del u ismo en la con ex ualización de las p ác icas
iden i a ias de los habi an es de un e i o io (Balles e os, 2007; He nández, 2008; Nogués,
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2012), o de las mane as en las que dialogan dis in as es a egias de desa ollo e i o ial
en con ex os u ís icos nacien es en o no a los usos del pa imonio (Ca mona y Nogués,
2010). Po que, ¿acaso no supone la exclusión del Museo de Pusol –p ime o inancie a
(Maciá, 2014) y después simbólica– del discu so u ís ico municipal, una e idencia cla a
de la hegemonización de la es a egia de ‘pone en alo ’ (hacia a ue a) como eso e
dinamizado de los e i o ios a a és del u ismo? ¿Pod ía es a exclusión del Museo
de Pusol mos a la escasa elación que la ciudad de Elche siemp e ha man enido con el
campo (B o ons, 1995; La osa, 2000: 279)? ¿Has a qué pun o el Museo de Pusol pod ía,
de la mano de las muchas es a egias emp esa iales que es án ag upadas en la Associació
pe el desen olupamen del Camp d’Elx se i como dinamizado de un e i o io, al
iempo que nos habla de una nue a e ó ica de la u alidad (F igolé, 2014)? ¿Implica ía,
en de ini i a, la combinación de es a exclusión del museo escola y la inclusión de una
Dama ausen e, un Palme al angible, y un Mis e i p o agonis a una mani es ación del
u ismo como o o elemen o más de dominio sob e p ác icas que, como el p oyec o
escola de Pusol, mi an casi exclusi amen e hacia den o? ¿Pod íamos, en de ini i a,
con i ma con nues o análisis que el u ismo es la c eación más so is icada y pe ec a
del sis ema capi alis a po que (a) si úa en los má genes aquellas p ác icas que “dan alo ”
a la cul u a y anclan a las gen es a su e i o io a a és de la memo ia (Nogués, 2006), y
(b) p i ilegia solo aquellas cosas que, al deci de Ga cía Cal o (2006), log an con e i se
en dine o de uno u o o modo?
Pa a esponde a es as p egun as amos a analiza los di e en es usos que se dan desde
la adminis ación pública y la pe cepción iden i a ia a es os ejemplos en e los ilici anos
a pa i del abajo de campo iniciado con 90 cues iona ios ealizados de mane a
alea o ia a la población ilici ana en e ma zo y junio de 2009, decenas de en e is as a
agen es polí icos, sociales y económicos de la localidad, y la obse ación pa icipan e en
dis in os o os y con ex os locales du an e los úl imos ca o ce años. Hemos es uc u ado
el a ículo mos ando la dialógica en e las condiciones mac osociales impues as po la
ayec o ia socioeconómica de la localidad y la p esencia simbólica de los disposi i os
de dominación ideológica que condicionan lo deseable, y la ealidad ins i ucional de
los g upos de in e és que condicionan lo ac ible; y, po o o lado, po las posibilidades
habili adas desde lo mic osocial que se plasman en los hace es y deci es de los dis in os
g upos humanos sob e los cua o elemen os pa imoniales: Dama, Mis e i, Palme al y
Museo. A pa i de aquí, amos a abo da cómo dis in os agen es sociales luchan po
con ola el capi al social simbólico ela i o a la ep esen ación de lo ilici ano. El oco de
nues o análisis se di ige hacia la o ma en que es os agen es a iculan los discu sos en
los que la iden idad social y el pa imonio cul u al se conec an como pa e del p oceso
socio-cul u al de hegemonía (G amsci, 1975).
Espe amos in i a al lec o a conclui que de la dialógica gene ada en e es as es uc u as
mac osociales, eo izadas como cons ic i as, y las p ác icas mic osociales, conside adas
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habili an es, en Elche ha su gido un espacio u ís ico que, como pos ula Chade aud,
“ ep esen a la p oyección de los ideales y mi os de la sociedad global” (1987: 19). En o as
palab as, que emos desc ibi cómo su ge un ma co de e e encia donde se acumulan
las imágenes y alo es que dan sen ido, que si en de e e en e y que median en la
comp ensión de las p ác icas sociales que mues an la con e sión del luga ‘Elche’a a és
de la mediación signi ica i a del espacio u ís ico.
2. ELCHE Y SUS PATRIMONIOS
Elche es una ciudad de amaño medio (230.224 habi an es, [INE de 2013]) localizada en
la p o incia de Alican e. Du an e años ue conocida como la “Ciudad de las Palme as” o
la “Je usalén de Occiden e” (Ma ínez, 2003: 29) y ambién, aunque en bas an e meno
medida, como la “Ciudad del Mis e i”, en e e encia al d ama sac o-lí ico que cons i uye
el núcleo de sus ies as locales. Desde 1897 se le conoce ambién como la “Ciudad de
la Dama” g acias al descub imien o de un bus o da ado en época Íbe a, y bau izado
p ecisamen e como “Dama de Elche”.
Palme al, Dama y Mis e i cons i uyen una au én ica íada simbólica. Los dos p ime os
decla ados Pa imonio de la Humanidad po la UNESCO, mien as la Dama, es ella del
Museo A queológico Nacional, es el elemen o más ep esen ado en la ciudad, y au én ico
icono plasmado en o os, composiciones pic ó icas, escul u as, nomb es de emp esas,
equipos depo i os, e c.
Po supues o que lo que desde las ins i uciones y la expe ez se denomina el “ epe o io
pa imonial de la ciudad” es más amplio, e incluye elemen os de empaque como el
yacimien o a queológico de la Alcudia, donde ue hallada la Dama de Elche; la basílica
de San a Ma ía; el Cas illo de Al ami a, una impo an e esidencia nobilia ia cons uida
sob e los es os de una an igua o aleza islámica; la Calaho a, una o e de ensi a
que p o egía la en ada a la Elche islámica (Ilch); y el Museo Ag ícola de Pusol. Sin
emba go, no odos es os elemen os del “ epe o io pa imonial de la ciudad” pueden se
conside ados e e en es iden i a ios o, al menos, no del mismo modo y al mismo ni el
que la íada an es mencionada.
Jun o a es os, ambién hay e e en es iden i a ios que no iene la e ique a de “pa imonio
cul u al” pese a se muy econocidos po la sociedad ilici ana. Uno de los mejo es
ejemplos es el Elche C.F. O os ejemplos son el “a oz con cos a”; el alenciano, lengua
e nácula, o la indus ia del calzado que, le ha alido ambién el apela i o de la “Ciudad
del Calzado” (San Miguel, 2000; 2002). No obs an e, odos es os e e en es no poseen
la misma po encia ep esen a i a de la iden idad ilici ana; incluso uno de los que en la
mayo pa e de los g upos cul u ales se conside a a esencial como es la lengua, pa ece
habe sido ol idado en el caso de Elche (La osa, 2000: 258).
120
Podemos a i ma que odos los elemen os que hoy dis inguen a Elche como ciudad
son elemen os pa imoniales en los planos nacional e in e nacional así como e e en es
iden i a ios pa a la población ilici ana. Es deci , es os elemen os son los deposi a ios
simbólicos de lo que signi ica pe enece a un de e minado g upo. Po que, como a i ma
F ondizi, “los alo es no exis en po sí mismos, al menos en es e mundo: necesi an de un
deposi a io en que descansa . Se nos apa ecen, po lo an o, como me as cualidades de esos
deposi a ios.” (1958: 17). En onces, ¿po qué y, sob e odo, cómo han llegado es os es
elemen os esenciales a ep esen a a la sociedad ilici ana y se ha excluido a o os? ¿Fue on
p ime o e e en es iden i a ios an es de se econocidos como “pa imonio cul u al” o,
al con a io, son e e en es iden i a ios po que han sido econocidos como pa imonio?
¿Facili a el p oceso de con e sión del luga a a és del espacio u ís ico la ans o mación
de los e e en es iden i a ios en elemen os pa imoniales? O po el con a io, ¿pie den
los elemen os econocidos in e nacionalmen e como “pa imonio cul u al” po encia
iden i a ia al de eni a ac i o pa a u is as? Pa a acla a es as p egun as, undamen ales
en nues o es udio, examinamos los dis in os con ex os sociocul u ales en los que
es os elemen os se o ja on como e e en es iden i a ios, como pa imonio cul u al y,
inalmen e, como ecu sos u ís icos. La desc ipción his ó ica aba ca desde las úl imas
décadas del siglo XIX has a las úl imas del XX, y iene enma cado po ese p oceso de
cambio global que Eisens ad denomina “Mode nización”, y iene como asgos p incipales
la Indus ialización y la eme gencia del Es ado-Nación como nue a unidad de sobe anía
polí ica y oco de iden idad polí ica y cul u al (1966: 1-10).
Debemos hace , sin emba go, dos p ecisiones concep uales an es de con inua . La
p ime a e ie e a qué en endemos po “Pa imonio Cul u al”. Pa a es o acudi emos
a la de inición que o ece la UNESCO, que es la ins i ución que monopoliza el sello
legi imado y ges iona el nomenclá o a ni el mundial: “He i age is ou legacy om he
pas , wha we li e wi h oday, and wha we passon o u u e gene a ions. Ou cul u al and
na u al he i ages a e bo h i eplaceable sou ces o li e and inspi a ion” (UNESCO, 1992-
2014). Es un concep o que, en su ampli ud, puede aba ca cualquie a de los elemen os
que dan sen ido a la ida de los g upos cul u ales. Sin emba go, cabe eco da que el
pa imonio cul u al ha de enido, ambién, en una ca ego ía legal bas an e es ic i a.
Desde el análisis socioan opológico, la inclusión de un elemen o en la ca ego ía
“pa imonio” supone una legi imación de su capi al simbólico y lo con ie e, como a i ma
Ga cía Ga cía (1998), en “p oduc o me acul u al”, en una me onimia que ep esen a a ese
odo que es la cul u a que una ez lo p odujo. Sin emba go, el elemen o pa imonial
no puede habla po sí mismo. Necesi a elaciona se con un discu so que se a icula
desde el p esen e y es á en cons an e econs ucción, pa a de es e modo hace habla al
elemen o y hace lo comp ensible a odos. Po es e mo i o, los elemen os pa imoniales se
disponen pa a con o ma un epe o io e e ido a un con ex o pa icula y ma e ializa
121
Po su pa e, el Museo de Pusol, pese a se el e ce elemen o econocido po la UNESCO,
no pa ece que se haya bene iciado ni an o ni an di ec amen e como los o os dos. Es e
Museo nace en 1969, momen o álgido del desa ollismo local, a inicia i a de un maes o
u al, Fe nando Ga cía Fon ane , con el obje i o de di undi y conse a la cul u a
adicional del Campd’Elx amenazada po los p ocesos de mode nización. T as más de
cua en a años de exis encia el museo ha log ado mucho más que su inclusión en el egis o
UNESCO de Buenas P ác icas en 2009 o p emios como el de Eu opa Nos a en 2010. Es
un p oyec o pedagógico en el que los alumnos del colegio ap enden la cul u a adicional
di ec amen e de sus mayo es y son los enca gados de explica la a los isi an es. Una
p ác ica museog á ica que hace que es e sea el museo más i o y con mayo implicación
comuni a ia de odos los que hay en el municipio. A pesa de es as o alezas no ha
log ado, sin emba go, se inco po ado en los discu sos iden i a ios o icial o popula ,
ni ob ene la epe cusión ins i ucional que se me ece, ni ene una conside ación de
ecu so u ís ico equi alen e al Mis e i o al Palme al (Ayun amien o de Elche, 2009: 9).
4. DEL TÓTEM IDENTITARIO A LA REPATRIMONIALIZACIÓN
Coincidimos con Appadu ai en que la iden idad basada en la dis inción es la única o ma
de exis encia en nues o mundo globalizado, y en que el concep o ‘cul u a’ si e más
pa a habla de las di e encias en e los g upos humanos que pa a indica una ealidad
sus an i a (1990: 295). La iden idad, en es e ma co, es en endida como una espues a
a la p esión de la homogeneización, como la mane a en la que algunas comunidades
despliegan sus es a egias de dis inción u ilizando los mismos elemen os que cons i uyen
ese p oceso de homogeneización. Unas es a egias que, analizadas, mues an que cuando
hablamos de “cul u a” (sus an i o) se íamos más p ecisos si la abo dásemos como
adje i o y hablásemos de “lo cul u al” como mane a de habla de la di e encia, como
o ma de dis ingui a unos g upos humanos de o os (Appadu ai, 1996: 12). En el caso
de Elche es a dis inción es el esul ado de un p oceso de selección de elemen os que
la iden i ican y dis inguen en un con ex o u ís ico. Pa a acili a la comp ensión del
p oceso amos a aza algunas e apas.
En p ime luga podemos habla de una e apa p o o- u ís ica que se co esponde ía
con los siglos XVIII y la mayo pa e del XIX, en la que la dis inción iden i ica i a de
Elche p ocede del ex e io ( isi an es, iaje os y o as e os). Du an e esa e apa Elche
es dibujada como la “Ciudad de las Palme as” y los documen os mues an cómo es as
denominaciones son asumidas po los ilici anos pa a dis ingui su localidad de las del
en o no p o incial y, ambién, pa a con apone la a la adicional iden idad asuncionis a
que es aba bajo el con ol simbólico de los es a os sociales más en iquecidos.
La segunda e apa, inales del siglo XIX has a el inal de la Gue a Ci il, es á ma cada
po la igu a de la Dama y coincide con el momen o en el que Elche expe imen a
128

cambios impo an es y la indus ialización se consolida (San Miguel, 2002: 75). El
descub imien o e inmedia a ap opiación simbólica del bus o po pa e del pueblo, en
especial su p ole a iado, señala un gi o en la cons ucción simbólica de la iden idad. Es a
ap opiación, se plasmó no solo en la cola de cu iosos pa a con empla la, sino en la p on a
denominación popula de “Reina Mo a” y en el disgus o que p odujo su en a. Una o ma
de en ende el pa imonio cul u al “desde abajo” en la que la a ibución de alo se ealiza
más en unción de la iden idad que del conocimien o eli is a de la His o ia, el A e, o de
cualquie o a disciplina académica. Aquella exp esión de sen imien o iden i a io si ió
a los indi iduos mejo o mados y e udi os de la sociedad local, de los que Pe e Iba a es
el mejo ejemplo, pa a a icula un discu so más elabo ado y o ien ado a una de ensa del
pa imonio local en endido en susen ido ac ual, y que inco po ó al sen i popula usos
y elemen os más p opios de las disciplinas académicas como ue on los documen os del
a chi o his ó ico.
El auma p o ocado po la en a consag ó a la Dama como el símbolo ilici ano pa
excellence, supe ando incluso a las co idianas palme as. Po una pa e, el escándalo
mediá ico le había dado la epe cusión necesa ia pa a que el Bus o ue a conocido a
ni el nacional, y había si uado a Elche en el mapa del mundo. Po o o lado, la pos e io
adopción de la Dama como símbolo de lo nacional, inco po ada a los discu sos polí icos
de sesgo egene acionis a –y más a de al anquis a– le con ie e un alo añadido:
la ep esen ación de la iden idad local en cla e nacional, de lo que se desp endían
ambién de i aciones ine i ables pa a España como Es ado inme so en un p oceso de
mode nización. En es e caso, la necesidad de con e i en cues ión de Es ado la p o ección
de algo a lo que solo una mino ía cul a daba alo , el pa imonio o, mejo dicho, lo
que en onces se en endía po al, en e a e ce os. En es e sen ido esul ó decisi o el
con ex o his ó ico in e nacional en el que es aba en pleno auge la o mación de impe ios
coloniales. No solo po que pe mi e comp ende el sen imien o nacional de expolio que
desencadena la en a de la Dama en unción de lo que, u ilizando la e minología de
Walle s ein (2004), llama íamos la posición semi-pe i é ica de España espec o a las
po encias eu opeas, sino (y especialmen e) po que la posesión y man enimien o de
un Teso o his ó ico-a ís ico se eía como uno de esos asgos de p es igio que señala y
legi ima el es a us de país eu opeo cen al al que aspi aba España.
Pa a Elche, enca nación de los p oblemas pa imoniales del país, el co ola io ine i able
ue la exigencia de p o ección legal de sus e e en es iden i a ios. La p o ección es a al
cons i uía la única de ensa posible con a su de e io o, des ucción o expolio po pa e
de po encias ex anje as. Pod ía deci se que ue una es a egia de la éli e ilus ada local
la que inalmen e iun a á con los dec e os del Mis e i (1931) y del Palme al (1933), y
que ma e ializa on lo que en onces se en endía po “pa imonialización”: un p oceso
adminis a i o de inclusión de bienes cul u ales den o de la ca ego ía legal de pa imonio
129
pa a p o ege los, conse a los, exhibi los y di undi los (Jeudy, 1990). Además, una
pa imonialización pione a, eniendo en cuen a que la al a de una ley pa imonial más
amplia y especí ica obligó a encaja al Mis e i como “monumen o” y al Palme al solo le
e i a el alado de palme as.
La e ce a e apa, coinciden e con el desa ollismo anquis a, la si uamos en e los años
cua en a y los ochen a, especialmen e en los sesen a. Elche alcanzaba p opo ciones
de g an ciudad has a el pun o de con e i se en uno de los milag os de los Planes de
Desa ollo, pasando de 56.341 habi an es en 1950 a 164.779 en 1981. Es e c ecimien o ue
posible g acias a una indus ia del calzado que a ajo la llegada de ue es con ingen es
de mano de ob a inmig an e en su mayo ía cas ellano pa lan e (La osa, 2000: 258;) y
a la que los locales llama on “els o as e s” (Mo a, 2006: 64). Un in o man e esumía
la cele idad del p oceso con es as palab as: “En aquella época, llegabas con la male a y
e alojabas en casa de un amigo o amilia . Al día siguien e empezabas a abaja en la
áb ica y al o o e comp abas un piso”.
La in ensi icación de es e p oceso de mode nización supuso en la es uc u a social el
aumen o y a ianzamien o de las clases abajado a y media (Sanz, 2006: 373-377); al
iempo que culminaba la cas ellanización de la población as dos siglos de p og esi a
in luencia y con el e ue zo nada desp eciable de la p ohibición anquis a de u iliza
o a lengua que no ue a el cas ellano.
En es as ci cuns ancias, la íada iden i a ia ilici ana demos ó una g an capacidad
pa a in eg a odos esos nue os componen es sociocul u ales y e i ó en g an medida
los echazos, ya que a o eció la gene ación de un cie o consenso en e los di e en es
g upos y agen es sociales. La pa imonialización había consag ado es au én icos
ó ems (Te i o io-Palme al, His o ia-Dama y Fies a-Mis e i) que ep esen an a una
comunidad a empo al y, po an o, esencialmen e i ual e imaginada, pe o que asegu a
su con inuidad p ecisamen e po queda al ma gen del cambio. En es a maleabilidad
discu si a adica su mayo en aja: en la u ilización de esencialismos que sugie en sin
conc e a lo que signi ica se ilici ano. Así, el discu so y las p ác icas o iciales po encia ían
los elemen os de la íada, a pesa de la ausencia de la Dama (suplida con mul i ud de
ep oducciones), las es icciones de pa icipación e incluso de público que imponían las
ep esen aciones del Mis e i, y el cons an e incon enien e que supuso el Palme al pa a la
expansión u bana que se de i ó de la llegada de mano de ob a inmig ada. Mien as an o,
la lengua alenciana e a sus i uida y/o elegada en an o que elemen o po encialmen e
con lic i o con la nue a composición sociocul u al de la ciudad, aunque el Camp d’Elx
se man end á como á ea alenciano pa lan e has a los años no en a, al queda el ámbi o
u al en g an medida ue a de la expansión u bana (La osa, 2000: 258). Es o explica
como pa a muchos esiden es en Elche, se ilici ano no signi ica se alenciano (Ca mona
y Nogués, 2010: 771).
130
En es e sen ido, esul a e elado a la e olución de la p opia íada iden i a ia. Po una
pa e, la p og esi a cas ellanización de los nomb es. Buen ejemplo es el Mis e i que
en el XX se cas ellaniza á como “Mis e io de Elche” jun o a o as celeb aciones de las
ies as pa onales, caso de la Ni de l’Albà que pasa a Noche de la Albo ada; o as eciben
di ec amen e sus nomb es en cas ellano al alcanza en idad p opia, como la “Gue a
de las ca e illas”, una ba alla campal a base de pe a dos bo achos que se desa olla
as la Ni de l’Albá. El Palme al, con o mado como idea en e el XIX y el XX, nunca
u o denominación en alenciano, mien as el ocabula io de las labo es p opias del
cuidado de las palme as, odo en alenciano, ha ido desapa eciendo con o me lo hacía
su an igua unción ag ícola. Po o o lado, o as celeb aciones adquie en nue as o mas
y signi icados aunque man engan el nomb e adicional (caso de la Roà)4, mien as el
Mis e i, con di e sos al ibajos, con inua ía la senda de la ins i ucionalización iniciada
con su pa imonialización, en a as de una ep esen ación más cuidada y en de imen o
de su e ien e más lúdica, al y como indica que se le comience a de ini como “d ama
sac o-lí ico” (Rod íguez, 2013:104).
La cua a y úl ima e apa comienza en los no en a, y se ca ac e iza po la p og esi a
desindus ialización del ejido p oduc i o local en un mundo global que, inducido po la
mode nización, se an oja insegu o e imp edecible (Beck, 1998) y que, pa alelamen e, ha
de enido en una “sociedad cada ez más p eocupada po el u u o (y po la segu idad)
que implica la noción de iesgo” (Giddens, 1998: 27). La búsqueda de al e na i as a
es os e os desde lo local iene ma cada po unas dinámicas globalizado as, como son la
noción de “desa ollo sos enible” que ha de i ado en la esigni icación de la ‘na u aleza’
en ‘medioambien e’ y en la u ilización del ‘pa imonio cul u al’ como ecu so pa a el
u ismo (Nogués, 2002: 148). Un nue o maná que, de es a o ma, pe mi e man ene
la he e ogeneidad cul u al en e a la homogeneización que compo a la globalización
ía ing esos dine a ios pa a a on a las ince idumb es del u u o. En es e con ex o,
es e discu so o icial eac i a el p og eso desde ue a hacia den o en un p oceso de
ep esen ación iden i a ia, y lo hace además a a és del pa imonio cul u al, aho a ya
una au én ica ins i ución con una impo an e dimensión legal y p e endida igencia
plane a ia. Dimensión legal que, cla o es á, obliga a la asunción del discu so po pa e de
las adminis aciones compe en es pa a lle a la a la p ác ica.
4. La p ocesión de la Roà (del e bo oda , pe o con pé dida de “d” in e ocálica) y consis e en “da
uel as” a modo de ela o io (Cas año, 2010: 30). Tiene luga el día 15 de agos o de mad ugada,
eco iendo (gene almen e más de una ez) con un ci io alumb ado el mismo i ine a io que a la mañana
siguien e segui á la p ocesión del en ie o, es o es, las calles que an año ocupa a el ci cui o de mu allas
de la an igua Vila Mu ada (Llob ega , 1977: 56). Desde al menos es décadas, es a p ocesión con i e con
una ies a masi a po odo el cen o de la ciudad, en la que se bebe y se baila en las di e en es ba acas
es e as y locales de ocio has a la salida del sol.
131
Así pues, asumido el discu so globalizado del u ismo po pa e del gobie no local, la
conclusión lógica es que pa a a ae u ismo hay que apos a po lo que dis ingue y hace
único a lo local en el me cado global; es o es, los elemen os iden i a ios más impo an es
de la ciudad. El siguien e paso e a, po an o, una ope ación de me cado ecnia, una
“pues a en alo ” que si ua a a los elemen os en el escapa a e mundial. Si omamos
el é mino pa imonialización en el sen ido que hoy iene en la li e a u a cien í ica,
podemos a i ma que Palme al y Mis e i ue on epa imonializados.
El éxi o de es a epa imonialización, con las dos inclusiones UNESCO, ha edundado
en la in luencia que el discu so o icial eje ce sob e el popula , ea i mando la línea
iden i a ia ep esen ada po la íada. En la p ác ica, es o ha supues o un inc emen o
de la alo ación social del Palme al y el Mis e i, y ambién del es o de pa imonio local,
cul u al o na u al, en un momen o de especulación inmobilia ia, llegada de inmig ación
ex anje a y de c ecimien o demog á ico sos enido e in enso y pos e io c isis económica
(Ayun amien o de Elche, 2013). Es a alo ación de la íada se mani ies a en la ap opiación
popula de los iconos diseñados pa a la es a egia de ma ca–ciudad, así como en la
eclamación explíci a de la uel a de la Dama que se ha asumido po los ep esen an es
polí icos locales y es u ilizada como a gumen o en la lucha pa idis a.
Ilus ación 6: El logo o icial de los“Ciudad de los Dos Pa imonios de la Humanidad”, compues o po
un icono del Mis e i (izquie da) y o o del Palme al (de echa), popula izados en una elación dialógica.
Es o úl imo nos p e iene de las di icul ades y ensiones en las que es e p oceso dialógico
con inúa inme so. Po una pa e, mien as el discu so o icial ha encon ado una po en e
uen e de legi imación en las polí icas de la ans o mación de la ciudad en des ino
u ís ico (o si se p e ie e, de “pues a en alo ”), los a gumen os que conceden capacidad
económica al pa imonio han calado muy escasamen e en el discu so popula que sigue
concibiendo a Elche como “ciudad indus ial”, ca ego ía excluyen e e incompa ible con la
132
de “ciudad u ís ica”. Elche es áb icas y alle es de calzado (muchas eces clandes inos);
bolsas de aena en los pos igos (zaguanes) y apa ado as abajando en casa; el sob e
ma ón con el jo nal del ie nes y el agos o ce ado po acaciones. En de ini i a, Elche
es lo que cons i uyó su uen e de iqueza y bienes a : “ áb icas de zapa os”, y a ello hab ía
que ol e aunque odos saben que ese ba co ya za pó. P ueba de es o es que, quizá ya
desde la esignación, se aca icia la idea de pa imonializa la ab icación de zapa os e
inco po a la a la íada iden i a ia ( e la ilus ación 7).
Ilus ación 7: Mu al que ep esen a los b azos de la Palme a de la Vi gen en la Ni de l’Albà con calzado.
Po o a pa e, es a nue a legi imación pe mi e ambién jus i ica p ác icas de pode
que ienden a eglamen a odo aquello que queda ue a de su con ol. Especialmen e
ilus a i o de es as con adicciones es el caso de la “Gue a de las ca e illas”.
De ini i amen e ins i ucionalizado el Mis e i, y p i ado así de su componen e más es i o,
la “Gue a de ca e illas” se ha con e ido en obje i o de la adminis ación municipal.
A es a celeb ación de ca ác e popula , ildada de sal aje y a la que la p ensa ese a
un espacio cada 14 de agos o pa a o ece el pa e de he idos po quemadu as, se la ha
in en ado p ohibi y, an e su imposibilidad, se la ha egulado (López, 2012). F en e a
es o, se ha gene ado un discu so popula opues o al o icial, con ases como “la Gue a
de las ca e illas es la ies a de Elche y nos la quie en qui a ”,acompañado de p ác icas de
esis encia como con inua con las ba allas de ca e illas ue a de las á eas con oladas.
Po úl imo, siguiendo la es ela de es e p oceso pe o al ma gen del discu so y las polí icas
ins i ucionales, el Museo de Pusol p opo ciona la e idencia de que en con ex os u ís icos
p e alece la es a egia de“pues a en alo ”, igno ando o elegando p ác icas que “dan
alo ” a la cul u a (Nogués, 2006). Su inclusión en la lis a UNESCO de Buenas P ác icas
cons i uye una epa imonialización pa alela a la de Mis e i y Palme al, sin que eso haya
supues o ningún cambio en su es a us de elemen o pa imonial hono able, aunque sin
133

econocé sele capacidad iden i a ia, y po ende, ampoco po encial u ís ico. Es a úl ima
cues ión queda e lejada en el Plan Es a égico de Tu ismo de Elche en el que el Museo
de Pusol es incluido en un conjun o denominado “Museos de Elche” conside ado como
“ ecu so de po encial no able”, ca ego ía in e media de las es en que se clasi ican los
ecu sos u ís icos municipales. En la ca ego ía más impo an e apa ece el único museo
a ado indi idualmen e, el A queológico y de His o ia de Elche, apues a emblemá ica
del gobie no local, mien as que el Camp d’Elx, donde se encuen a el Museo de Pusol,
queda elegado a la ca ego ía más baja (Ayun amien o de Elche, 2009: 9).
5. CONCLUSIONES: LA REALIDAD DE TODAS LAS REALIDADES.
Los símbolos son esenciales a la ho a de ep esen a lo inasible de la iden idad. A su ez,
la ep esen ación de la iden idad, como elemen o necesa io pa a cualquie sociedad, en
el caso ilici anose o ja a a és de un diálogo muy ma cado po las elaciones coloniales
y la cons ucción del es ado libe al: la Dama es endida a una po encia colonial, los
hue os de palme as son ba idos po el c ecimien o u bano y el Mis e i padecía
cons an es p oblemas económicos, a pesa de que la ciudad cada ez e a más p óspe a.
Sin emba go, la gene alización de es e ipo de p ocesos de mode nización ha omen ado
la pa imonialización de los símbolos iden i a ios (y la a ibución de unciones
ep esen a i as de la iden idad al pa imonio) como o mas o iciales de dis inción en un
me cado global. La consecuencia di ec a de odo es o ha sido la con o mación de una
a ena muy de inida dedicada al Pa imonio y que cuen a con odas las ca ac e ís icas
pa a se analizada como un campo de en idad p opia (Bou dieu, 1990: 119-126):
ins i uciones mundiales, nacionales y locales, así como oda una no ma i a di igida a la
p o ección de elemen os a los que se ha asignado la unción de ep esen a , ca ac e iza
y ga an iza la di e sidad cul u al a pa i de alo es como la His o ia, la T adición y/o
la Memo ia; además de, po supues o, unos agen es sociales dispues os a lucha po el
capi al simbólico que su con ol implica. Es e nue o campo del pa imonio cul u al “no
es sino uno más de los campos de signi icado o de los p ocedimien os median e los que
a amos de su u a las ac u as y he idas del mundo con empo áneo [...] pa a asegu a
la conec i idad y con inuidad in e - empo al” (A iño, 2002: 17),y comp ende mejo
la elación en e pode y memo ia que demanda el momen o pos -es a al (Nogués,
2014). Es e uso del pa imonio mues a en el caso Elche esa elación en e pa imonio
e iden idad en un con ex o de in ensi icación de lo local y lo global, y con ese deseo de
p oyección hacia el u u o que se esconde bajo el apela i o de Desa ollo.
La ep esen ación de la iden idad local es un eje cen al en la lucha po el es ablecimien o
de un discu so hegemónico. Así, desde la asunción de las palme as como símbolo
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iden i ica i o de Elche has a el p esen e, los agen es locales que han in e enido en la
o ja de una ep esen ación iden i a ia ac ua on en unción de in e eses hacia den o
y/o hacia a ue a, con la in ención de da espues a a p ocesos globalizado es de in e
económico que pa ecían dilui lo local, aunque cu iosamen e pa a a a de e i a lo
siguie an ambién unas pau as de e minadas a escala mundial (Appadu ai, 1990: 295).
Es po es o que el p oceso se lle ó como algo opues o a la mode nización en su sen ido
económico que se pe cibía como enemiga de odo lo que el Pa imonio y cie a o ma de
iden idad ep esen aban.
Casi un siglo después de la en a de la Dama, una nue o gi o de los p ocesos globalizado es
con ie e al pa imonio, y a la o ma de iden idad ep esen ada a a és de es e, en ecu so
económico en un con ex o en el que el u ismo se consolida como la p incipal ac i idad
económica mundial y las an iguas po encias se desindus ializan. Es e desplazamien o
ha con ibuido a que el campo del pa imonio cul u al es eche su inculación con los
componen es más economé icos de la ealidad, como e ela la pa imonialización pa a
un me cado u ís ico que se ac edi a como la c eación más pe ec a del sis ema capi alis a.
La sociedad ilici ana, inme sa como es á en un con ex o de desindus ialización, insis e
en su u banidad y con inúa dando la espalda al medio u al. Impelida po las ue zas
globalizado as a “pone en alo ” su ieja íada iden i a ia-pa imonial y encaja la en
una es a egia de ma ca–ciudad, op a po deja al ma gen las inicia i as que “dan alo ”
al pa imonio como el Museo de Pusol. Palme al y Mis e i, aho a epa imonializados a
ni el plane a io (UNESCO) han sido consag ados a la noble a ea de a ae al u ismo.
Un nue o come ido que les p opo ciona la posibilidad de se eales de nue o supe ando
su exis encia simbólica po que, como bien esc ibió Agus ín Ga cía Cal o (2006: 29-30):
“Pa a se eales, y man ene se bien eales, es p eciso mo e el capi al, amigos míos: pues
el dine o es la ealidad de las ealidades; y las cosas que no hayan log ado con e i se en
dine o de uno u o o modo, ya pueden p esumi de es a i as y mis e iosas, que hab án
pe dido la ocasión de ealiza se ealmen e y queda án condenadas a la exis encia.”
135
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