scieee Science in your language
[es] (orig)

Fíbula de codo tipo Huelva en el entorno norte de la Vega de Granada

Abstract

El hallazgo de una nueva fíbula de codo 'tipo Huelva', en el borde norte de la Vega de Granada, contribuye a ratificar la importancia del Sureste y, concretamente, de la provincia de Granada en el desarrollo de la metalurgia del Bronce Final hispano. La composición de su aleación, pobre en estaño y con presencia de arsénico, la adscribe al grupo granadino como una producción más de los talleres metalúrgicos existentes, al tiempo que la separa del conjunto de la Ría de Huelva y del oeste peninsular. Por otro lado, su exclusiva decoración con botones de oro le confiere un carácter suntuario que debemos poner en relación con los rituales propios del mundo funerario y de prestigio de las clases sociales eminentes en las últimas comunidades prehistóricas. Todo ello en íntima conexión con los problemas del intercambio de bienes, la precolonización, las interrelaciones mediterráneas y la extensión del uso de tejidos de lujo.

Read accessible full text

Fíbula de codo tipo Huelva en el entorno norte de la Vega de Granada

Author: Carrasco Rus, Javier; Pachón Romero, Juan Antonio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2001
DOI: 10.12795/spal.2001.i10.16
Source: https://idus.us.es/bitstreams/08ad5de3-1545-4b91-84cc-6e3431d77585/download
FÍBULA DE CODO TIPO HUELVA EN EL ENTORNO NORTE DE
LA VEGA
DE
GRANADA
po
JAVIER CARRASCO RUS
y
JUAN A.
PACHÓN ROMERO
RESUMEN
ABSTRACT
Palab as cla es
Key wo ds
El hallazgo de una nue a íbula de codo ' ipo Huel a', en el bo de no e de la Vega de G anada,
con ibuye a a i ica la impo ancia del Su es e y, conc e amen e, de la p o incia de G anada
en el desa ollo de la me alu gia del B once Final hispano. La composición de su aleación,
pob e en es año y con p esencia de a sénico, la adsc ibe al g upo g anadino como una p oducción
más de los alle es me alú gicos exis en es, al iempo que la sepa a del conjun o de la Ría de
Huel a y del oes e peninsula . Po o o lado, su exclusi a deco ación con bo ones de o o le
con ie e un ca ác e sun ua io que debemos pone en elación con los i uales p opios del mundo
une a io y de p es igio de las clases sociales eminen es en las úl imas comunidades p ehis ó icas.
Todo ello en ín ima conexión con los p oblemas del in e cambio de bienes, la p ecolonización,
las in e elaciones medi e áneas y la ex ensión del uso de ejidos de lujo.
The di sco e y o a new elbow ibula ype Huel a' in he no h bo de o he Basin o G anada,
con ibu es o a i y he impo ance o he Sou heas and, especi ically, o he coun y o G anada
in he de elopmen o he me allu gy om he Hispanic La e B onze Age. The composi ion
o hei alloy, wich is poo in in and posses a senic p esence, connec s he elbow ibula o he
g oup o G anada. This clasi ie s he elbow ibula as a new p oduc in he me allu gy wo kshop
in G anada. A he some ime analysis di e en ia es his ibula on he g oup om he S ua y
o Huel a, and in addi ion om he peninsula wes . On he o he hand, i ' s unique deco a ion,
wi h bellboys o gold, gi es i a sump ua y cha ac e . This de ails a connec ion wi h he i ual
cha ac e is ies o he une al wo ld and p es ige o he eminen social classes in de las p ehis o ic
communi ies. I ' s in ima e connec ion wi h he p oblems o he exchange o goods, he p e-
coloniza ion, medi e anean exchanges and he ex ension o he use o luxua y ex iles.
Fíbula de codo de ' ipo Huel a', Ría de Huel a, i ual une a io, alle me alú gico, in e cambio
de bienes, p es igio y p ecolonización.
Elbow ibula ` ype Huel a', S ua y o Huel a, une al i ual, me allu gis wo kshop, exchange
o goods, p es ige and p e-coloniza ion.
SPAL 10 (2001): 235-248
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
236

JAVIER CARRASCO RUS / JUAN A. PACHÓN ROMERO
I. INTRODUCCIÓN
Cuando en 1987 publicamos la pequeña in es igación a queológica ealizada en el Ce o de la Miel,
al ab igo de las más amplias labo es desa olladas en el ce cano Ce o de la Mo a (Ca asco, Pachón y
Pas o 1985; Ca asco, Pachón, Pas o y Gámiz 1987, Pachón, Pas o y Ca asco 1999), se dio a conoce
un pequeño lo e de a e ac os me álicos del que el más llama i o e a una espada de lengua de ca pa. No
obs an e, en el mismo con ex o se encon aba igualmen e una íbula de codo ipo Huel a, p ác icamen e
comple a, así como la aguja de o a del mismo g upo. Es e hallazgo no hubiese enido mayo impo ancia
espec o del g an depósi o ibula conocido en Huel a (Albelda 1923; Díaz 1923; Gómez Mo eno 1923;
Bosch Gimpe a 1926; Almag o Basch 1940a y 1940b; Te e o 1944; Almag o Basch 1957, 1957-58, 1958;
Guzzo 1969; Fe e , Ga cía, González, Muñoz y Mo o 1997; en e o os) sal o po dos aspec os
ascenden ales: uno, que la ecupe ación se ealizó asociada a un con enido a queológico iable; y dos,
que el conjun o se elacionaba di ec amen e con una da ación absolu a po C14 (González, Sánchez y Domingo
1987), con la que se apo aba una echa cie amen e a caica espec o de las que solían adjudica se a es as
íbulas po en onces.
La polémica susci ada po an eno ado da o empo al ha quedado e lejada en la bibliog a ía g acias
al p o eso M. Pellice (1986, 1989 y 1993) y, sob e odo, a la D a. M
a
L. Ruiz-Gál ez P iego (1990 y 1993),
culminando con el es udio monog á ico que sob e el hallazgo de la Ría de Huel a debemos ambién a es a
úl ima in es igado a (Ruiz-Gál ez P iego 1995). La ac i a pa icipación en el deba e de nues o que ido
y admi ado colega don M. Pellice es una de las azones que nos mue e a pa icipa en es e me ecido homenaje
a su dila ada ca e a p o esional, muy ligada en sus inicios a nues a Uni e sidad de G anada, y da a conoce
el úl imo ejempla de íbula descubie o en G anada, expone su ascendencia e impo ancia en el conoci-
mien o de las íbulas an iguas peninsula es, den o de los má genes ma cados pa a es a ocasión. Es os aspec os
han cen ado g an pa e de nues o abajo en los úl imos ein e a ios y hemos de admi i que, sin el alan e
polémico y apasionado de don Manuel, nues os es udios en es a ma e ia, de igual o ma que en o as
elacionadas con la p ehis o ia g anadina, hubiesen ido muy posiblemen e po o os de o e os.
La con o e sia a la que hacíamos e e encia nos lle ó a desa olla un exhaus i o es udio es adís ico
y espec og á ico sob e las íbulas de codo ipo Huel a, en base a los hallazgos exis en es y a los que se
ue on añadiendo los p oducidos pos e io men e, a ando de busca una elación cla a en e da aciones
a caicas, ecnología me alú gica y aspec os mo ológicos. De odo ello ya se ha se ha culminado una esis
de doc o ado (Pachón 1997), a ios es udios pa ciales (Ca asco y Pachón 1998a, 1998b; Ca asco, Pachón,
Esqui el y A anda 1999; Ca asco, Pachón, Ad ohe y López en p ensa) y una monog a ía que espe amos
pode ul ima en poco iempo (Ca asco y Pachón en p ensa).
La in es igación desa ollada pe mi e comp oba en esas íbulas una endencia ecnológica hacia la
mayo concen ación de es año, con o me se a anza en el iempo y los modelos al e an su isonomía hacia
o mas más esbel as y menos masi as. Es o coincidía a g andes asgos con una concen ación de ejempla es
an iguos en Andalucía O ien al, cen ados básicamen e en G anada, al iempo que los casos adicionales
conocidos en la Baja Andalucía ocupaban —según los esul ados de componen es— un espec o empo al
más a anzado. De igual modo, la concen ación es adís ica de casos conocidos con e ía a la Al a Andalucía
un peso especí ico (Fig. 1) de mayo impo ancia que anunciaba, al menos pa a el e i o io peninsula
ibé ico, un o igen posiblemen e su o ien al de la íbula de codo ipo Huel a.
La di e sidad de hallazgos g anadinos con los que ac ualmen e se cuen a, con ep esen an es no solo
en el Ce o de la Miel (Mo aleda de Za ayona), sino en Los In an es (Pinos Puen e), Pue o Lope/Illo a,
Mon ejíca , Guadix, e c., que suponen un mon an e de diez ejempla es en e hallazgos supe iciales y
es a i icados, ep esen an hoy po hoy un conjun o de íbulas de g an homogeneidad en la Península Ibé ica
como pa a jus i ica su icien emen e los a gumen os en a o de su an igüedad y génesis. Aquí solo pod emos
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
FÍBULA DE CODO TIPO HUELVA EN EL ENTORNO NORTE DE LA VEGA DE GRANADA

237
desa olla de e minados aspec os en ese sen ido, a endiendo al nue o hallazgo g anadino donde concu en
ca ac e ís icas únicas que pe mi en ea i ma aún más las endencias in e p e a i as que enimos desa ollando
desde a ios a ás.
III. ANÁLISIS DE LA FÍBULA
111.1. Desc ipción
(Fig. 2:1; lám. I). Fíbula de codo casi comple a, sin el elemen o e minal del pie, ya que conse a pa e
de su a anque. La aguja pe manece comple a, al igual que el puen e, en el que aún subsis en po en e o
ambos b azos. El eso e es de dos espi as a la izquie da del puen e, que se man ienen comple as, g acias
al hecho de no habe pe dido la aguja. El puen e, con sección de media ca ia, pe il elíp ico y aplanado
po la base, se deco a con dos ajas esal adas po es incisiones: las ajas no p esen an deco ación incisa
ap eciable de ningún ipo, pe o en cambio el puen e o ece en cada uno de los b azos dos pequeños bo onci os
de o o que esal an sob e el ondo oscu o del b once oxidado.
111.2. Medidas
y
composición
Dimensiones:
longi ud máxima en el puen e, 81 mm.; sección media de la aguja, 3 mm.; sección máx.
del b azo, 6.5 mm.; anchu a máx. del b azo, 17 mm.; diáme o máx. de las espi as del eso e, 12 mm; diáme o
máx. de los bo ones de o o, 25 mm.; al u a máx. de los bo ones, 2 mm.
Análisis espec og á ico
(ICP-MS001): cob e (Cu), 93.7; es año (Sn), 3.72; plomo (Pb), 0.30; níquel
(Ni), 0.06; be ilio (Be), 0,05; a sénico (As), 0.04; o o (Au), 0.03; ba io (Ba), 0.02; cobal o (Co), 0.02;
molibdeno (Mo), 0.01; an inomio (Sb), 0.01.
111.3. Discusión: la nue a íbula y su p oblemá ica
Al a a se de o o hallazgo supe icial más en G anada, como la mayo ía de los casos de ipo Huel a
que conocemos has a aho a, sal o las íbulas de La Miel (Ca asco, Pachón y Pas o 1985; Ca asco, Pachón,
Pas o y Gámiz 1987), In an es (Mendoza, Molina, A eaga y Aguayo 1981: 177, 188 ss., ig. 12 ; Molina,
Mendoza, Sáez, A eaga, Aguayo y Roca 1983: 692-693, ig. 2e.) y la ob enida en un sola de Guadix
(Ca asco, Pachón, Ad ohe y López en p ensa a y b), las e e encias con ex uales no son posibles en el
úl imo ejempla encon ado, en la medida que lo se ía cualquie a de las ecupe aciones es a ig á icas.
Pe o en es e caso las di icul ades son aún mayo es, po que la íbula p ocede de una colección pa icula
a la que llegó median e su adquisición en el me cado de an igüedades. Es e da o supone la igno ancia absolu a
del yacimien o o igina io, ya que inicialmen e solo pudo apun a se que el hallazgo debía se g anadino
po que las uen es come ciales de p ocedencia e an p ecisamen e locales. Indagando más p o undamen e
en el ámbi o i al del posible descub ido , se nos apun ó su p ocedencia de Casa Nue a, una pedanía de
Pinos Puen e, donde no conocemos absolu amen e ningún yacimien o del B once Final y donde e a muy
complicado acep a sin más la ecupe ación de una íbula como la que p esen amos. Pese a odo, Casa Nue a
supone una ce canía inmedia a al g an asen amien o p o ohis ó ico de Ce o de los In an es, donde ya
conocíamos una íbula de codo ipo Huel a en asociación es a ig á ica, po lo que —a p io i— un hallazgo
más ampoco desdecía p o undamen e lo conocido. Si a ello sumamos que unos ein e kilóme os al no e
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
238

JAVIER CARRASCO RUS / JUAN A. PACHÓN ROMERO
disponemos de o a íbula en Pue o Lope (Ca asco y Pachón 1998a), e a posible sin mayo p o undización
acep a la nue a íbula en el en o no no e de la Vega de G anada (Fig. 1:18), algo que luego con i ma ía
su icien emen e el análisis composi i o de la aleación del ejempla .
La nue a íbula del sec o no e de la Vega de G anada es, en suma, una más del cada ez mayo g upo de
ejempla es an iguos de codo de ipo Huel a egis ados en la p o incia de G anada, semejan e po la o ma
al de La Miel, Pue o Lope o Mon ejíca (Ca asco y Pachón 1998b). El amaño y su con igu ación gene al
se ace ca ía más al p ime o de esos ejempla es (Fig. 2:2), pe o la o ma del eso e y su ca ác e uni a io
(una sola pieza) se asemeja ía los segundos (Fig. 2: 3 y 4-5, espec i amen e). Como cu iosidad, el eso e
que se acomoda a la izquie da del puen e, omando como o ien ación el pie de la íbula, supone una no edad
espec o de los casos de G anada, que siemp e p esen an el eso e a la de echa: es o la asemeja ía a alguno
de los casos de la Ría de Huel a, pe o la o ma se sepa a de ellas, lo mismo que la composición me álica.
Aunque ya se han hecho algunas obse aciones sob e la di icul ad de acep a una p ocedencia iable de
es a íbula, debe eco da se además que en el ebo de no occiden al de la Vega de G anada, cen ando nues a
a ención en el espacio en e Casa Nue a ye! p opio Ce o de los In an es en Pinos Puen e, el conocimien o
a queológico y di ec o de es a zona nos induce a pensa en un o igen más ap opiado de es e úl imo yacimien o
que, jun o con la p oximidad de la íbula de Pue o Lope con igu a ía en es a coma ca un iángulo en el
que los hallazgos cob an una i al impo ancia y donde no esul a a a una ecupe ación semejan e. Desg a-
ciadamen e, y como iene siendo habi ual, es a íamos an e o a localización "supe icial", en la que uel e
a al a la necesa ia asociación a queológica; no obs an e, las peculia idades del nue o hallazgo son
ascenden ales po sus implicaciones ipológicas, sociales y económicas.
O o aspec o de impo ancia apo ado po es e ecien e hallazgo ese! deco a i o. Has a aho a, las ca ac e-
ís icas es é icas de las íbulas ipo Huel a se habían limi ado a la di e enciación de ajas en los b azos
del puen e, median e abul amien os amo cillados de mayo o meno calib e, así como a anillos ans e sales
que delimi aban esos abul amien os an es de alcanza espec i amen e el codo, el pie y el eso e. En muy
pocos ejempla es los ensanchamien os se acompañan en la pa e supe io de un simple sis ema de incisiones
en ec uzadas que con o man no malmen e ejillas omboidales o cuad angula es y, en meno núme o,
sis emas simples de espigas; incluso, más sencillamen e, líneas incisas pa alelas. Es a deco ación esul a
an insigni ican e, que ni siquie a ha ep esen ado en los es udios ibula es exis en es una di e enciación
cuali a i a espec o de los ejempla es lisos, ya que no suponían écnicamen e una especial complejidad
a esana en su con ección, y es —po o o lado— un ema ecu en e y no especialmen e signi ica i o de muchas
p oducciones ce ámicas. Es más, algunos ejempla es ealizados en dos piezas son p ecisamen e los que
se han que ido in e p e a como p oducciones pa icula men e complejas de es a ecnología me álica. A o u-
nadamen e, el hallazgo que aho a analizamos cambia o almen e es as ap eciaciones adicionales.
Es p ecisamen e su aspec o deco a i o el que le p opo ciona una pe sonalidad única a la nue a íbula.
En él encon amos, jun o a los ca ac e ís icos amo cillamien os y anillos delimi ado es de sus b azos, sendos
bo ones hemies é icos huecos, ealizados en o o, suje os a la pa e supe io y cen al de los abul amien os
po dos pi o es que pa en de los b azos y se emachan po encima de una pe o ación en la que se inse an
aquellos ás agos. Es a peculia idad compo a po p ime a ez la comp obación de que es as íbulas alcanza on
una signi icación ealmen e lujosa y, en es e caso, de joyas que no conocíamos o que, al menos, no acabábamos
de en ende a pa i de los hallazgos disponibles. De ahí su impo ancia como e e encia undamen al en
la inco po ación de las mismas al co pus de los obje os de p es igio ene! mundo de inales de la p ehis o ia,
su comp ensión en la iconog a ía de las es elas del B once Final y su elación con la demanda de ejidos
de lujo en el paso del segundo al p ime milenio a.C.
En o o o den de cosas, sin ene que educi nos a la ca ac e ís ica deco ación del nue o ejempla ,
con end ía eco da que las íbulas de codo en gene al se han elacionado especialmen e, y desde hace
mucho iempo, con la in oducción en Ibe ia del uso de ejidos de lujo, posiblemen e las p oducciones de
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
FÍBULA DE CODO TIPO HUELVA EN EL ENTORNO NORTE DE LA VEGA DE GRANADA

239
lino eñidas con pú pu a, adicionalmen e asociadas al in e cambio a g an dis ancia con el Medi e áneo
O ien al. Es e hecho si ió pa a co obo a las echas adicionales de nues as íbulas, en an o que el come cio
lejano de ex iles se conec aba con la p esencia enicia peninsula en o no a los siglos IX/VIII a.C., algo
que desmen ía echas más an iguas pa a es e ipo de p oduc os, aunque ambién o os cuali icados in es i-
gado es amplían el espec o de esos con ac os a una e apa an e io que ienen denominando
p ecolonización
(Almag o-Go bea 2000, con la bibliog a ía an e io ). Desde luego, aún admi iendo de modo gene al la
in oducción de ejidos exó icos, esul aba en cambio bas an e más p oblemá ico acep a con buen c i e io
el uso como elemen o auxilia de la es imen a de lujo unas íbulas un an o udas, que básicamen e solo
se componen de un alamb e más o menos simple y pesado, e o cido aquí y allá a lo la go de su eco ido.
Que emos deci con ello que, en gene al, con los da os adicionales no se eían íbulas especialmen e
complejas, ni ealizadas en me ales an ap eciados como pa a acep a las o mando pa e ehacien e del
ajua de lujo en el mobilia io domés ico de los g andes pe sonajes del B once Final o de la p ime a época
colonial, sal ando su posible p esencia en las es elas del su oes e, a pa i de la in e p e ación en ellas de
un diseño muy esquemá ico y siemp e de di ícil lec u a. No es lo único, ampoco se conocen umbas que
con i men al ase o, y el p oblemá ico caso p incipesco de Casal do Meio (Po ugal) ha p opo cionado
una íbula en b once de ipo
ad occhio,
muy di e en e a las de Huel a. De nue o, y en apoyo de odas es as
cues iones, iene a colación la íbula g anadina que aquí p esen amos.
Si a endemos solo a su o ma, nada se opone a una pe ec a co espondencia de la nue a íbula con el
ipo Huel a. Ya hemos dicho que es án p esen es las ípicas ajas en ambos b azos, con la conocida asociación
de ajas e incisiones que las delimi an; a lo que se ha añadido la no edad de la inse ción de los dos pequeños
bo onci os de o o suje os po un pa de ás agos e icales, que no a ec an básicamen e a la es uc u a y
con o mación gene al de la misma. Pe o la p esencia de es os elemen os áu eos sí exp esa la cons a ación
más cla a de que es a íbula no ep esen aba sólo el uso de obje os co idianos de ca ác e p ác ico, sino que
en cie os casos debie on unciona como ado nos do ados con un cla o sen ido de p es igio. Es o explica ía
ambién el g an amaño que alcanzan algunas de es as íbulas, una dimensión que sob epasa la me a necesidad
que debe ía co esponde a un obje o de ca ác e u ili a io y p ác ico. Es e hecho pone o a ez de ac ualidad,
pe o con más elemen os de juicio, la posibilidad de encon a nos an e obje os del ajua une a io du an e
el B once Final, de ahí su p esencia en las es elas y el hecho de su ecupe ación aislada, p oceden e quizás
de umbas expoliadas o a uinadas hace ya iempo.
Relacionado con ello, en la zona occiden al del yacimien o de Ce o de los In an es, la que mi a conc e-
amen e a Casa Nue a, en e el nue o azado de la ca e e a a Có doba y el asen amien o, encon amos
los es os de una de las nec ópolis del poblado en la que se de ec ó ecien emen e la p esencia de algunas
es uc u as umuli o mes inédi as (Pachón y Pas o 1994; Pachón y Gil en p ensa), pe o que desg aciadamen e
ya han sido al e adas pa cialmen e po la cons ucción de una i ienda le an ada sob e uno de esos úmulos,
pese a las denuncias in e pues as y la in e ención judicial de la p opia Delegación de la Conseje ía de
Cul u a en G anada. Aunque la in e p e ación inicial de esos úmulos se inclina po la época o ien alizan e,
no debe ex aña nos que es e espacio mo uo io iniese usándose desde el B once Final, si se a iende a algunos
es os ce ámicos supe iciales de ese momen o, po lo que ampoco debemos desca a que la íbula en
cues ión p oceda de cualquie a de los ajua es de las sepul u as de ese momen o.
De las cues iones susci adas has a aho a, in e esa ex ende las in e p e aciones a es aspec os: a) el uso
de los ejidos, b) el amaño de las íbulas ye) el empleo del o o en las mismas, aunque exis an implicaciones
comunes. Todo deno a una p eocupación de usua ios y a esanos po la es é ica en gene al y el a amien o
de las íbulas en pa icula , aunque sea la ex ensión del uso de ellas —y no su amaño— lo que indique mejo
un desa ollo pa alelo y complemen a io en el consumo de los ex iles. Po su pa e, el g an amaño de cie os
ejempla es de íbulas ye! lujo de su deco ación, o de la p opia composición me álica, sí pod ía elaciona se
con de e minados ejidos de calidad.
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16

240

JAVIER CARRASCO RUS / JUAN A. PACHÓN ROMERO
A)
El abajo ex il es u o muy unido a los desa ollos económicos de las poblaciones asen adas en el
in e io de la p o incia de G anada, conociéndose alle es de cie a impo ancia en yacimien os como Monachil
(A ibas, Pa eja, Molina, A eaga y Molina 1974: lám. Vb) y en el p opio Ce o de la Mo a. C eemos que
la p oducción me alú gica de i ada hacia la manu ac u ación de íbulas hubo de desa olla se pa alelamen e
con la p oducción de elas, posiblemen e de lino, cuyo ap o echamien o se conoce en con ex os p ehis ó icos
de Andalucía. Si
'
a ello se unió el in e és po ex iles exó icos como la pú pu a, a pa i de la i upción enicia,
o con la p ecolonización, no se a a ía al menos de un hecho so p esi o a eno de la base cul u al, económica
y ecnológica que se islumb a en el B once Final y, más conc e amen e, en el á ea del sudes e (Pachón,
Pas o y Ca asco 1999). Las posibles concomi ancias que pudie a habe en e las p ime as íbulas occiden ales
y las desa olladas en el Medi e áneo O ien al, como de iende M. Almag o-Go bea al ampa o de la p eco-
Ionización (2000: 714), es algo que aún se nos escapa y no emos cla o, po que—aunque algunos au o es
acep an en Chip e íbulas acodadas desde iempos micénicos (Bi mingham 1963; Blinkenbe g 1926: 54;
Bo chha d 1977: . 5,d; Ca ling 1964: 42,a-d)— las o mas no coinciden plenamen e con las peninsula es
y, lo que es más impo an e, los análisis espec og á icos aluden a p oducciones locales sepa adas de los
ípicos b onces o ien ales o del occiden e hispano, además de es a documen adas a queológicamen e ases
a esanales me alú gicas en la p o incia de G anada [Miel y Mo a (Mo aleda de Za ayona) y Guadix].
Algo de ini i o pa a encuad a las ipológicamen e como más mode nas.
B)
En cuan o al amaño, las íbulas de g andes dimensiones y aco des con un g an peso, pod ían in e p e-
a se mejo como elemen os de p es igio que ienen un des acado papel en el desa ollo de los in e cambios
en e pueblos an iguos. Recué dese que ninguno de es os g andes ejempla es se ha encon ado en ambien es
habi acionales, aunque la al a de con ex o a queológico solo nos pe mi e conoce que el caso de Ce o
de la Miel (longi ud máxima: 7.8 cm) p ocede de un ambien e p oduc i o de ca ác e me alú gico, sepa ado
del á ea habi ada de Ce o de la Mo a; mien as que las íbulas de codo ipo Huel a con ex ualizadas de
meno amaño co esponden al caso de la ciudad de Guadix (5.5 cm), asociada a un alle me alú gico ambién
pe o de época más a día y sin da os sob e su posible elación con espacios domés icos; mien as que la
íbula de Los In an es, de dimensiones algo menos educidas que la de Guadix (6.4 cm.), p ocede cla amen e
de un ambien e de hábi a . La nue a íbula, has a aho a la más lujosa de las conocidas, mues a una longi ud
máxima conse ada en el puen e de 8.1 cm, po lo que, a endiendo a odos es os da os, pa ece exis i una
pau a cla a que elaciona ía amaño, lujo y p es igio.
En ese úl imo aspec o de los obje os de p es igio, los dones pudie on cumpli un impo an e papel en
cues iones como los mecanismos de con ol de las buenas elaciones en e di e en es comunidades y, así,
ga an iza el man enimien os de los con ac os come ciales. En es e sen ido, el uso de obje os poco ú iles
en lo co idiano adquie e undamen o den o de las ce emonias de ecepción an e el ex anje o, o an e la
p opia comunidad, como e e en es del p es igio y ca ego ía social del usua io. Pe o no que emos in e p e a
odas es as eno mes íbulas (la que es udiamos o la de La Miel) den o del p oblema del in e cambio de
bienes, po que supond ía acep a un o igen o áneo de las mismas y nues a línea de in es igación de iende
p ecisamen e el ca ác e au óc ono. Con independencia de que ambién acep amos la p ecolonización con
un indudable aspaso de obje os en e los g upos sociales endógenos y exógenos, las g andes íbulas que
aquí es udiamos debie on queda ue a de esos in e cambios como las mues as espec og á icas pa ecen
indica . Lo que debe queda cla o es el ca ác e de p es igio de ales obje os, comp obado po el sen ido
une a io de la íbula ambién de g an po e de Ce o Alcalá (Ca asco, Pachón, Pas o y La a 1980), aunque
no se a e en es e caso de una íbula ipo Huel a, así como su alo sun ua io que ambién exp esa la
impo an e deco ación de la nue a íbula, donde a lo es é ico se une sus conside ables dimensiones, aho a
en un cla o ejempla del ipo Huel a.
C)
En el sis ema deco a i o ambién encon amos apoyo pa a undamen a la au oc onía de la nue a
íbula. Esa deco ación consis e en sendos bo ones (hemies e as huecas) de o o, suje os al puen e po dos
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
FÍBULA DE CODO TIPO HUELVA EN EL ENTORNO NORTE DE LA VEGA DE GRANADA

241
pi o es que se emachan en los polos espec i os de cada bo ón. Sin conside a en p incipio el ma e ial en
que se ealiza on, esas hemies e as ya las conocemos en un sis ema deco a i o pa ecido, pe o ealizadas en
b once/cob e y suje as a la supe icie de de e minados ecipien es ce ámicos. La di e encia es iba en que en
la deco ación ce ámica los bo ones no an pe o ados ni suje os po un pi o e, sino g apados, po que la
a cilla blanda es más que su icien e pa a suje a los a su supe icie an es de la cocción; en cambio, en una
íbula me álica, un uso semejan e de la écnica se ía imposible al dispone el b once de una empe a u a de
usión mucho más ele ada que el o o, lo que p o oca ía la usión del bo ón si p e endiésemos inse a lo sob e
un puen e de íbula blando ( undido o en semi usión). La solución más sencilla es la que se adop ó: ajus a los
bo ones a unos apéndices diseñados p e iamen e sob e el puen e de la íbula, inse a los a a és de la pe o-
ación pola de los bo ones y emacha los lige amen e pa a e i a que sal a an con pos e io idad. Es a conco-
mi ancia, que nos pa ece e iden e, plan ea de nue o la p oblemá ica de las ce ámicas deco adas con bo ones
de cob e/b once que ya hemos discu ido en o o si io (Ca asco, Pachón, Pas o y Gámiz 1983: 61 ss.):
Según nues as di ec as exca aciones en Ce o de la Miel y Ce o de la Mo a, las ce ámicas con deco ación
me álica pe enecen básicamen e a un momen o cen al del B once Final, sin desca a que su o igen en
es os yacimien os alcanza a el B once Ta dío. La exca ación de 1980 en Ce o de los In an es p oponía
en su secuencia cul u al un cuenco con deco ación me álica inc us ada, co espondien e a la misma ase
del hallazgo de la íbula de codo, en el ho izon e III del yacimien o (Mendoza, Molina, A eaga y Aguayo
1981: ig. 12h); una lógica si uación que pa ecía ol ida que la asija de e e encia e a una ecupe ación
supe icial de o o si io del asen amien o. Los pa alelos que se conocían en onces en el Su oes e, g acias
a los con enidos de los úmulos de Se e illa, pe mi ie on si ua ' azonablemen e' esos es igios ene! B once
Final a ésico, en un momen o equi alen e a la ase II del B once Final del Sudes e (Molina 1978), cuando
—p ác icamen e— apenas se con aba con ce ámicas semejan es que es a ig á icamen e pudie an conside a se
de ese úl imo pe iodo en Andalucía O ien al. Sí exis ía un hallazgo más an iguo de Ce o de la Encina en
Monachil (A ibas, Pa eja, Molina, A eaga y Molina 1974: ig. 68:92), pe o la in e p e ación gene alizado a
que se le dio, den o de un amplio B once Final, ampoco pe mi ió una adsc ipción c onocul u al álida
pa a nues as in es igaciones.
Las ce ámicas con inc us aciones me álicas ampoco encuen an e endo en las es a ig a ías del Su oes e
andaluz, po lo que es p oblemá ico gene aliza las echas que se die on a los hallazgos de la nec ópolis
de Se e illa; lo que supone ol ida que son muchos los in es igado es que las conside an echas excesi amen e
ce canas a noso os (Bendala 1992: 35; To es 1996), lo que no ha llegado a impedi que, sin emba go,
se c ea a una cie a escuela en e los in es igado es bajoandaluces, ca ac e izada po las c onologías a la
baja, que no u ie on ningún incon enien e incluso pa a si ua las p oducciones ce ámicas de Cogo as I,
p ác icamen e en los p ime os momen os de la Edad del Hie o. Es as cues iones llega on a plan ea polémica
en e las opiniones que se emi ían desde Se illa y lo que pos ulaban los in es igado es de G anada, a aíz
de es a ig a ías p o o ipo del su oes e que se cen aban en Ce o Maca eno y Ca mona, undamen almen e.
Pos e io men e, in es igado es de o as uni e sidades in e inie on en el asun o, señalando que en la zona
cen al andaluza las echas podían unciona mejo como se es aba pos ulando en Andalucía O ien al (Ma ín
de la C uz 1989: 121 ss.); desg aciadamen e, es as pun ualizaciones siguie on siendo igno adas en muchos
casos, como se ap ecia en o o abajo de esas mismas echas (Pellice 1989). Po o una, exca aciones
en o os yacimien os e e enciales de la p o incia de Se illa han empezado a ecompone la secuencia
cul u al de la p ehis o ia ecien e en la Baja Andalucía (Ca dene e, Gómez, Jiménez, Line os y Rod íguez
1991: 571 ss.), adecuándola a la secuencia gene al que podemos encon a a lo la go del Guadalqui i ,
g acias a o as in es igaciones como las de To epa edones, Có doba (Cunli e y Fe nández 1999) o Los
Alco es de Po cuna, Jaén (Roos 1997). P ecisamen e, has a no hace mucho, el único hallazgo es a i icado
del que eníamos no icias, en ese á ea geog á ica, pa ecía habe se p oducido ambién en Se e illa, donde
se ap eció un agmen o ce ámico con deco ación me álica en el es a o XIII de aquel yacimien o, in e p e ado
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
242

JAVIER CARRASCO RUS / JUAN A. PACHÓN ROMERO
po los exca ado es de Se e illa como ho izon e es a ig á ico de ansición hacia el B once Final Pleno
(Aube , Se na, Escacena y Ruiz 1983: 70).
Los hallazgos de es as ce ámicas alcanzan hoy un á ea de dispe sión que sob epasa ampliamen e lo
andaluz, aunque los ejemplos más an iguos segui ían cen ados en es a egión (Lucas Pellice 1995). De
los hallazgos ex a-andaluces llama la a ención el del yacimien o le an ino de Ca amo o II, jun o a Elche,
donde se ecupe ó una olli a de pe il en ese con bo onci os me álicos (González P a s y Ruiz Segu a 1992:
17 ss., ig. 4:6), que ecibió una echa en e los siglos IX y VIII a.C; mien as en Ex emadu a llegan al
Cob e Pleno (según nos in o ma Don A. González Co de o). F en e a ello, los nue os hallazgos andaluces
apun an hacia el ascenso en la c onología de es os peculia es ma e iales ce ámicos, como eníamos
man eniendo desde nues os hallazgos g anadinos; así, en un ecien e es udio gene al sob e el poblamien o
del B once Final/Hie o en la Cuenca Media del Guadalqui i se ad ie e sob e su p esencia en e o os
asen amien os (Mu illo 1994: ig. 5,66), en la Vega de San a Lucía, Sae illa (Mu illo 1987, 1990a, 1990b
y 1990c) y Mon o o (Ma ín de la C uz 1987), donde la secuencia es a ig á ica pod ía adjudica les una
banda c onológica en e los siglos X y IX a. C., al ma gen de las posibles pe du aciones pos e io es (nec ópolis
de Se e illa). Es as echas empiezan a cuad a mejo con lo que enimos pos ulando pa a Andalucía O ien al.
La asociación de es a ce ámica en La Miel jun o a la íbula de codo, unida a las echas que hoy emos
en o os yacimien os andaluces desde el siglo X a.C., o incluso el XI, mos a ían un ambien e an iguo donde,
si es ac ible elaciona an peculia deco ación al a e a con la de los ema es áu eos de la íbula aquí es udiada,
quizás pueda apoya se una p oducción indígena y a caica pa a es e ipo de p oduc os o, al menos, una
p oducción al gus o local. Es a íamos an e una íbula empa en ada cul u al y c onológicamen e con la íbula
de La Miel. Indudablemen e, los ca ac e es de la aleación apoya án de ini i amen e un o igen g anadino
o, más gené icamen e, del á ea su o ien al andaluza.
Po o o lado, la inclusión de elemen os me álicos nobles en es a íbula, po su ca ác e único, apo a
un ca iz exclusi o que puede hace pensa en una hipo é ica manu ac u a ex apeninsula , ya que no conocemos
al peculia idad en íbulas peninsula es an e io es a momen os ibé icos y cuando apa ecen son ealizaciones
que nada ienen que e con los modelos ibula es que aho a analizamos. Es e hecho obliga a mi a hacia
á eas geog á icas ajenas a la Península, donde encon amos un pa alelo de íbula en o o que in e esa des aca
po su posible elación con las del ipo
Huel a:
Se a a de un ejempla g iego (Fig. 2: 6) que ecupe ó H. G. Buchholz de o os in es igado es p oceden e
de Le kandi (Euboia). Apa ecida en la umba núme o 38 de la nec ópolis de Toumba, co esponde a un ipo
único en la zona del Egeo, ealizada además comple amen e en o o. Su con igu ación es plana con los b azos
del puen e cu ados y lisos y la aguja ec a (Buchholz 1986: 230). De es e ejempla debe des aca se, jun o
a su mani ies a an igüedad en el S ub-P o og omé ico II (S apouna 1995: ig. 49), una cie a simili ud con la
del Ce o de la Miel. Su pe il es muy plano y los b azos del puen e, igualmen e cu ados con sección oblonga,
o elíp ica, muy simila a nues a pieza, así como su aguja ec a. Sin emba go, un ma iz di e enciado de
la íbula g iega se ía la al a de deco ación en sus b azos, así como p esen a una mo aja más co a, de
ipología di e en e. Es posible que es a íbula enga alguna simili ud de o igen con nues as íbulas más
an iguas, pe o po su condición de ejempla único, no conocemos su desa ollo pos e io ni su en onque
an iguo, aunque es ac ible que p oceda en úl imo caso de algún ipo de íbula de iolín, lo que ampoco
acla a ía el o igen ni las de i aciones p opias que pudie on conduci al ipo aquí es udiado.
Pa a e mina , ampoco ol idemos que no se a a de un da o casual la composición me álica econocida
en la nue a íbula, donde encon amos un 93.7 de cob e (Cu) y un 3.72 de es año (Sn). Es a peculia idad
inclui ía nues o ejempla en e el caso ex emo de la íbula de Pue o Lope, que llega a alcanza el 96.79
de cob e, y la ace ca ía ambién a una de las íbulas p oceden es de la zona de Guadix, que o ece 3.51
de es año. Pe o, si de ini i a es la concen ación de Cu/Sn, aún lo es más la p esencia de a sénico (As),
que cons i uye un oligoelemen o p imo dial de la composición en las aleaciones de p oducciones me alú gicas
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
FÍBULA DE CODO TIPO HUELVA EN EL ENTORNO NORTE DE LA VEGA DE GRANADA

243
an iguas de Andalucía O ien al y de G anada en pa icula , sepa ando es as manu ac u as de las conocidas
del occiden e peninsula y de las del es o del Medi e áneo. Es as peculia idades son ap eciables en la
base de las composiciones me álicas que se conside an an iguas, den o de la escala de aleaciones que hemos
conside ado pa a las íbulas a caicas del Su es e peninsula (aleación pob e de b once –Cu+Sn– con p esencia
de a sénico) (Ca asco y o os 1999). La nue a íbula pod ía ambién explica la exis encia de un e ce
alle me alú gico di e en e de los ya de ec ados en Mo aleda de Za ayona y Guadix en la búsqueda de
una aleación p opicia pa a elabo a una íbula que pe mi iese asocia e icazmen e elemen os de b once
y o o, aunque lo más p obable es que solo aludan a la exis encia de un e ce alle me alú gico di e en e
de los ya de ec ados en Mo aleda de Za ayona y Guadix.
En de ini i a, odas esas peculia idades composi i as, así como las concomi ancias que se han pues o
de mani ies o en e la íbula de Ce o de la Miel y o as de G anada, espec o de la de Casa Nue a/P. Puen e,
incluso sin ol ida las asociaciones con las ce ámicas deco adas con bo ones me álicos, nos inclinan a pensa
que el o igen de la nue a íbula debe se hispano y, posiblemen e g anadino, pe o además que se a a de
una p oducción peculia den o de los ejempla es de g an amaño, pensado especialmen e pa a los i uales
p opiamen e une a ios y de p es igio.
V.
BIBLIOGRAFÍA
ALBELDA, J. (1923): "B onces de Huel a. Espagne",
Re ue A chéologique:
222 ss.
ALMAGRO BASCH, M. (1940a): "El hallazgo de la Ría de Huel a y el inal de la Edad del B once en
el Occiden e de Eu opa", Ampu ias
II: 85 ss.

(1940b): "La c onología de las íbulas de codo", Sai abi
III: 1 ss.
— (1957): "Las íbulas de codo de la ía de Huel a. Su o igen y c onología,
Cuade nos de la Escuela
Española de Roma
IX: 9 ss.

(1957-58): "A p opósi o de la echa de las íbulas de Huel a", Ampu ias XIX-XX: 198 ss.

(1958):
El depósi o de la Ría de Huel a,
In en a ia A queológica. España, 1-4: E.1, Mad id.
ALMAGRO-GORBEA, M. (2000): "La `p ecolonización enicia' en, la Península Ibé ica",
IV Cong eso
In e nacional de Es udios Fenicios y Púnicos
II: 711-721. Cádiz.
ARRIBAS, A.; PAREJA, E.; MOLINA, F.; ARTEAGA, O. y MOLINA F. (1974): Exca aciones en el
poblado de la Edad del B once 'Ce o de la Encina', Monachil (G anada). El co e es a ig á ico n°
3, EAE 81, Mad id.
AUBET,
M
a
E., ed. (1989):
Ta essos. A queología P o ohis ó ica del Bajo Guadalqui i .
Sabadell, Ed.
Ausa.
AUBET,
M
a
E.; SERNA,
M
a
R.; ESCACENA, J. L. y RUIZ, M. M. (1983): La Mesa de Se e illa. Lo a del
Río (Se illa). Campaña de 1979, EAE 122, Mad id.
BENDALA, M. (1992): "La p oblemá ica de las nec ópolis a ésicas", en BLÁNQUEZ, J. y ANTONA,
V.: 27-36.
BIRMINGHAM, J. (1963): "The de elopmen o he ibula in Cyp us and he Le an ",
Pales ine Explo a ion
Qua e ly
95: 80-112.
BLINKENBERG, Ch . (1926):
Fibules g ecques e o ien ales,
His o ik- ilologiske Meddelelse XIII, 1,
Kobenha n.
BLÁNQUEZ, J. y ANTONA, V. (1992):
Cong eso de A queología Ibé ica. Las nec ópolis,
Se ie Va ia 1,
Uni e sidad Au ónoma, Mad id.
BORCHHARDT, H. (1977): "F ühe G iechische Schild o men", en BUCHHOLZ - WIESNER (Eds.): 1-56.
BOSCH GIMPERA, P. (1926): "Huel a",
Reallexicon de Vo geschich e
5: 5.
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16