FÍBULA DE CODO TIPO HUELVA EN EL ENTORNO NORTE DE
LA VEGA
DE
GRANADA
po
JAVIER CARRASCO RUS
y
JUAN A.
PACHÓN ROMERO
RESUMEN
ABSTRACT
Palab as cla es
Key wo ds
El hallazgo de una nue a íbula de codo ' ipo Huel a', en el bo de no e de la Vega de G anada,
con ibuye a a i ica la impo ancia del Su es e y, conc e amen e, de la p o incia de G anada
en el desa ollo de la me alu gia del B once Final hispano. La composición de su aleación,
pob e en es año y con p esencia de a sénico, la adsc ibe al g upo g anadino como una p oducción
más de los alle es me alú gicos exis en es, al iempo que la sepa a del conjun o de la Ría de
Huel a y del oes e peninsula . Po o o lado, su exclusi a deco ación con bo ones de o o le
con ie e un ca ác e sun ua io que debemos pone en elación con los i uales p opios del mundo
une a io y de p es igio de las clases sociales eminen es en las úl imas comunidades p ehis ó icas.
Todo ello en ín ima conexión con los p oblemas del in e cambio de bienes, la p ecolonización,
las in e elaciones medi e áneas y la ex ensión del uso de ejidos de lujo.
The di sco e y o a new elbow ibula ype Huel a' in he no h bo de o he Basin o G anada,
con ibu es o a i y he impo ance o he Sou heas and, especi ically, o he coun y o G anada
in he de elopmen o he me allu gy om he Hispanic La e B onze Age. The composi ion
o hei alloy, wich is poo in in and posses a senic p esence, connec s he elbow ibula o he
g oup o G anada. This clasi ie s he elbow ibula as a new p oduc in he me allu gy wo kshop
in G anada. A he some ime analysis di e en ia es his ibula on he g oup om he S ua y
o Huel a, and in addi ion om he peninsula wes . On he o he hand, i ' s unique deco a ion,
wi h bellboys o gold, gi es i a sump ua y cha ac e . This de ails a connec ion wi h he i ual
cha ac e is ies o he une al wo ld and p es ige o he eminen social classes in de las p ehis o ic
communi ies. I ' s in ima e connec ion wi h he p oblems o he exchange o goods, he p e-
coloniza ion, medi e anean exchanges and he ex ension o he use o luxua y ex iles.
Fíbula de codo de ' ipo Huel a', Ría de Huel a, i ual une a io, alle me alú gico, in e cambio
de bienes, p es igio y p ecolonización.
Elbow ibula ` ype Huel a', S ua y o Huel a, une al i ual, me allu gis wo kshop, exchange
o goods, p es ige and p e-coloniza ion.
SPAL 10 (2001): 235-248
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
236
JAVIER CARRASCO RUS / JUAN A. PACHÓN ROMERO
I. INTRODUCCIÓN
Cuando en 1987 publicamos la pequeña in es igación a queológica ealizada en el Ce o de la Miel,
al ab igo de las más amplias labo es desa olladas en el ce cano Ce o de la Mo a (Ca asco, Pachón y
Pas o 1985; Ca asco, Pachón, Pas o y Gámiz 1987, Pachón, Pas o y Ca asco 1999), se dio a conoce
un pequeño lo e de a e ac os me álicos del que el más llama i o e a una espada de lengua de ca pa. No
obs an e, en el mismo con ex o se encon aba igualmen e una íbula de codo ipo Huel a, p ác icamen e
comple a, así como la aguja de o a del mismo g upo. Es e hallazgo no hubiese enido mayo impo ancia
espec o del g an depósi o ibula conocido en Huel a (Albelda 1923; Díaz 1923; Gómez Mo eno 1923;
Bosch Gimpe a 1926; Almag o Basch 1940a y 1940b; Te e o 1944; Almag o Basch 1957, 1957-58, 1958;
Guzzo 1969; Fe e , Ga cía, González, Muñoz y Mo o 1997; en e o os) sal o po dos aspec os
ascenden ales: uno, que la ecupe ación se ealizó asociada a un con enido a queológico iable; y dos,
que el conjun o se elacionaba di ec amen e con una da ación absolu a po C14 (González, Sánchez y Domingo
1987), con la que se apo aba una echa cie amen e a caica espec o de las que solían adjudica se a es as
íbulas po en onces.
La polémica susci ada po an eno ado da o empo al ha quedado e lejada en la bibliog a ía g acias
al p o eso M. Pellice (1986, 1989 y 1993) y, sob e odo, a la D a. M
a
L. Ruiz-Gál ez P iego (1990 y 1993),
culminando con el es udio monog á ico que sob e el hallazgo de la Ría de Huel a debemos ambién a es a
úl ima in es igado a (Ruiz-Gál ez P iego 1995). La ac i a pa icipación en el deba e de nues o que ido
y admi ado colega don M. Pellice es una de las azones que nos mue e a pa icipa en es e me ecido homenaje
a su dila ada ca e a p o esional, muy ligada en sus inicios a nues a Uni e sidad de G anada, y da a conoce
el úl imo ejempla de íbula descubie o en G anada, expone su ascendencia e impo ancia en el conoci-
mien o de las íbulas an iguas peninsula es, den o de los má genes ma cados pa a es a ocasión. Es os aspec os
han cen ado g an pa e de nues o abajo en los úl imos ein e a ios y hemos de admi i que, sin el alan e
polémico y apasionado de don Manuel, nues os es udios en es a ma e ia, de igual o ma que en o as
elacionadas con la p ehis o ia g anadina, hubiesen ido muy posiblemen e po o os de o e os.
La con o e sia a la que hacíamos e e encia nos lle ó a desa olla un exhaus i o es udio es adís ico
y espec og á ico sob e las íbulas de codo ipo Huel a, en base a los hallazgos exis en es y a los que se
ue on añadiendo los p oducidos pos e io men e, a ando de busca una elación cla a en e da aciones
a caicas, ecnología me alú gica y aspec os mo ológicos. De odo ello ya se ha se ha culminado una esis
de doc o ado (Pachón 1997), a ios es udios pa ciales (Ca asco y Pachón 1998a, 1998b; Ca asco, Pachón,
Esqui el y A anda 1999; Ca asco, Pachón, Ad ohe y López en p ensa) y una monog a ía que espe amos
pode ul ima en poco iempo (Ca asco y Pachón en p ensa).
La in es igación desa ollada pe mi e comp oba en esas íbulas una endencia ecnológica hacia la
mayo concen ación de es año, con o me se a anza en el iempo y los modelos al e an su isonomía hacia
o mas más esbel as y menos masi as. Es o coincidía a g andes asgos con una concen ación de ejempla es
an iguos en Andalucía O ien al, cen ados básicamen e en G anada, al iempo que los casos adicionales
conocidos en la Baja Andalucía ocupaban —según los esul ados de componen es— un espec o empo al
más a anzado. De igual modo, la concen ación es adís ica de casos conocidos con e ía a la Al a Andalucía
un peso especí ico (Fig. 1) de mayo impo ancia que anunciaba, al menos pa a el e i o io peninsula
ibé ico, un o igen posiblemen e su o ien al de la íbula de codo ipo Huel a.
La di e sidad de hallazgos g anadinos con los que ac ualmen e se cuen a, con ep esen an es no solo
en el Ce o de la Miel (Mo aleda de Za ayona), sino en Los In an es (Pinos Puen e), Pue o Lope/Illo a,
Mon ejíca , Guadix, e c., que suponen un mon an e de diez ejempla es en e hallazgos supe iciales y
es a i icados, ep esen an hoy po hoy un conjun o de íbulas de g an homogeneidad en la Península Ibé ica
como pa a jus i ica su icien emen e los a gumen os en a o de su an igüedad y génesis. Aquí solo pod emos
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
FÍBULA DE CODO TIPO HUELVA EN EL ENTORNO NORTE DE LA VEGA DE GRANADA
237
desa olla de e minados aspec os en ese sen ido, a endiendo al nue o hallazgo g anadino donde concu en
ca ac e ís icas únicas que pe mi en ea i ma aún más las endencias in e p e a i as que enimos desa ollando
desde a ios a ás.
III. ANÁLISIS DE LA FÍBULA
111.1. Desc ipción
(Fig. 2:1; lám. I). Fíbula de codo casi comple a, sin el elemen o e minal del pie, ya que conse a pa e
de su a anque. La aguja pe manece comple a, al igual que el puen e, en el que aún subsis en po en e o
ambos b azos. El eso e es de dos espi as a la izquie da del puen e, que se man ienen comple as, g acias
al hecho de no habe pe dido la aguja. El puen e, con sección de media ca ia, pe il elíp ico y aplanado
po la base, se deco a con dos ajas esal adas po es incisiones: las ajas no p esen an deco ación incisa
ap eciable de ningún ipo, pe o en cambio el puen e o ece en cada uno de los b azos dos pequeños bo onci os
de o o que esal an sob e el ondo oscu o del b once oxidado.
111.2. Medidas
y
composición
Dimensiones:
longi ud máxima en el puen e, 81 mm.; sección media de la aguja, 3 mm.; sección máx.
del b azo, 6.5 mm.; anchu a máx. del b azo, 17 mm.; diáme o máx. de las espi as del eso e, 12 mm; diáme o
máx. de los bo ones de o o, 25 mm.; al u a máx. de los bo ones, 2 mm.
Análisis espec og á ico
(ICP-MS001): cob e (Cu), 93.7; es año (Sn), 3.72; plomo (Pb), 0.30; níquel
(Ni), 0.06; be ilio (Be), 0,05; a sénico (As), 0.04; o o (Au), 0.03; ba io (Ba), 0.02; cobal o (Co), 0.02;
molibdeno (Mo), 0.01; an inomio (Sb), 0.01.
111.3. Discusión: la nue a íbula y su p oblemá ica
Al a a se de o o hallazgo supe icial más en G anada, como la mayo ía de los casos de ipo Huel a
que conocemos has a aho a, sal o las íbulas de La Miel (Ca asco, Pachón y Pas o 1985; Ca asco, Pachón,
Pas o y Gámiz 1987), In an es (Mendoza, Molina, A eaga y Aguayo 1981: 177, 188 ss., ig. 12 ; Molina,
Mendoza, Sáez, A eaga, Aguayo y Roca 1983: 692-693, ig. 2e.) y la ob enida en un sola de Guadix
(Ca asco, Pachón, Ad ohe y López en p ensa a y b), las e e encias con ex uales no son posibles en el
úl imo ejempla encon ado, en la medida que lo se ía cualquie a de las ecupe aciones es a ig á icas.
Pe o en es e caso las di icul ades son aún mayo es, po que la íbula p ocede de una colección pa icula
a la que llegó median e su adquisición en el me cado de an igüedades. Es e da o supone la igno ancia absolu a
del yacimien o o igina io, ya que inicialmen e solo pudo apun a se que el hallazgo debía se g anadino
po que las uen es come ciales de p ocedencia e an p ecisamen e locales. Indagando más p o undamen e
en el ámbi o i al del posible descub ido , se nos apun ó su p ocedencia de Casa Nue a, una pedanía de
Pinos Puen e, donde no conocemos absolu amen e ningún yacimien o del B once Final y donde e a muy
complicado acep a sin más la ecupe ación de una íbula como la que p esen amos. Pese a odo, Casa Nue a
supone una ce canía inmedia a al g an asen amien o p o ohis ó ico de Ce o de los In an es, donde ya
conocíamos una íbula de codo ipo Huel a en asociación es a ig á ica, po lo que —a p io i— un hallazgo
más ampoco desdecía p o undamen e lo conocido. Si a ello sumamos que unos ein e kilóme os al no e
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
238
JAVIER CARRASCO RUS / JUAN A. PACHÓN ROMERO
disponemos de o a íbula en Pue o Lope (Ca asco y Pachón 1998a), e a posible sin mayo p o undización
acep a la nue a íbula en el en o no no e de la Vega de G anada (Fig. 1:18), algo que luego con i ma ía
su icien emen e el análisis composi i o de la aleación del ejempla .
La nue a íbula del sec o no e de la Vega de G anada es, en suma, una más del cada ez mayo g upo de
ejempla es an iguos de codo de ipo Huel a egis ados en la p o incia de G anada, semejan e po la o ma
al de La Miel, Pue o Lope o Mon ejíca (Ca asco y Pachón 1998b). El amaño y su con igu ación gene al
se ace ca ía más al p ime o de esos ejempla es (Fig. 2:2), pe o la o ma del eso e y su ca ác e uni a io
(una sola pieza) se asemeja ía los segundos (Fig. 2: 3 y 4-5, espec i amen e). Como cu iosidad, el eso e
que se acomoda a la izquie da del puen e, omando como o ien ación el pie de la íbula, supone una no edad
espec o de los casos de G anada, que siemp e p esen an el eso e a la de echa: es o la asemeja ía a alguno
de los casos de la Ría de Huel a, pe o la o ma se sepa a de ellas, lo mismo que la composición me álica.
Aunque ya se han hecho algunas obse aciones sob e la di icul ad de acep a una p ocedencia iable de
es a íbula, debe eco da se además que en el ebo de no occiden al de la Vega de G anada, cen ando nues a
a ención en el espacio en e Casa Nue a ye! p opio Ce o de los In an es en Pinos Puen e, el conocimien o
a queológico y di ec o de es a zona nos induce a pensa en un o igen más ap opiado de es e úl imo yacimien o
que, jun o con la p oximidad de la íbula de Pue o Lope con igu a ía en es a coma ca un iángulo en el
que los hallazgos cob an una i al impo ancia y donde no esul a a a una ecupe ación semejan e. Desg a-
ciadamen e, y como iene siendo habi ual, es a íamos an e o a localización "supe icial", en la que uel e
a al a la necesa ia asociación a queológica; no obs an e, las peculia idades del nue o hallazgo son
ascenden ales po sus implicaciones ipológicas, sociales y económicas.
O o aspec o de impo ancia apo ado po es e ecien e hallazgo ese! deco a i o. Has a aho a, las ca ac e-
ís icas es é icas de las íbulas ipo Huel a se habían limi ado a la di e enciación de ajas en los b azos
del puen e, median e abul amien os amo cillados de mayo o meno calib e, así como a anillos ans e sales
que delimi aban esos abul amien os an es de alcanza espec i amen e el codo, el pie y el eso e. En muy
pocos ejempla es los ensanchamien os se acompañan en la pa e supe io de un simple sis ema de incisiones
en ec uzadas que con o man no malmen e ejillas omboidales o cuad angula es y, en meno núme o,
sis emas simples de espigas; incluso, más sencillamen e, líneas incisas pa alelas. Es a deco ación esul a
an insigni ican e, que ni siquie a ha ep esen ado en los es udios ibula es exis en es una di e enciación
cuali a i a espec o de los ejempla es lisos, ya que no suponían écnicamen e una especial complejidad
a esana en su con ección, y es —po o o lado— un ema ecu en e y no especialmen e signi ica i o de muchas
p oducciones ce ámicas. Es más, algunos ejempla es ealizados en dos piezas son p ecisamen e los que
se han que ido in e p e a como p oducciones pa icula men e complejas de es a ecnología me álica. A o u-
nadamen e, el hallazgo que aho a analizamos cambia o almen e es as ap eciaciones adicionales.
Es p ecisamen e su aspec o deco a i o el que le p opo ciona una pe sonalidad única a la nue a íbula.
En él encon amos, jun o a los ca ac e ís icos amo cillamien os y anillos delimi ado es de sus b azos, sendos
bo ones hemies é icos huecos, ealizados en o o, suje os a la pa e supe io y cen al de los abul amien os
po dos pi o es que pa en de los b azos y se emachan po encima de una pe o ación en la que se inse an
aquellos ás agos. Es a peculia idad compo a po p ime a ez la comp obación de que es as íbulas alcanza on
una signi icación ealmen e lujosa y, en es e caso, de joyas que no conocíamos o que, al menos, no acabábamos
de en ende a pa i de los hallazgos disponibles. De ahí su impo ancia como e e encia undamen al en
la inco po ación de las mismas al co pus de los obje os de p es igio ene! mundo de inales de la p ehis o ia,
su comp ensión en la iconog a ía de las es elas del B once Final y su elación con la demanda de ejidos
de lujo en el paso del segundo al p ime milenio a.C.
En o o o den de cosas, sin ene que educi nos a la ca ac e ís ica deco ación del nue o ejempla ,
con end ía eco da que las íbulas de codo en gene al se han elacionado especialmen e, y desde hace
mucho iempo, con la in oducción en Ibe ia del uso de ejidos de lujo, posiblemen e las p oducciones de
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
FÍBULA DE CODO TIPO HUELVA EN EL ENTORNO NORTE DE LA VEGA DE GRANADA
239
lino eñidas con pú pu a, adicionalmen e asociadas al in e cambio a g an dis ancia con el Medi e áneo
O ien al. Es e hecho si ió pa a co obo a las echas adicionales de nues as íbulas, en an o que el come cio
lejano de ex iles se conec aba con la p esencia enicia peninsula en o no a los siglos IX/VIII a.C., algo
que desmen ía echas más an iguas pa a es e ipo de p oduc os, aunque ambién o os cuali icados in es i-
gado es amplían el espec o de esos con ac os a una e apa an e io que ienen denominando
p ecolonización
(Almag o-Go bea 2000, con la bibliog a ía an e io ). Desde luego, aún admi iendo de modo gene al la
in oducción de ejidos exó icos, esul aba en cambio bas an e más p oblemá ico acep a con buen c i e io
el uso como elemen o auxilia de la es imen a de lujo unas íbulas un an o udas, que básicamen e solo
se componen de un alamb e más o menos simple y pesado, e o cido aquí y allá a lo la go de su eco ido.
Que emos deci con ello que, en gene al, con los da os adicionales no se eían íbulas especialmen e
complejas, ni ealizadas en me ales an ap eciados como pa a acep a las o mando pa e ehacien e del
ajua de lujo en el mobilia io domés ico de los g andes pe sonajes del B once Final o de la p ime a época
colonial, sal ando su posible p esencia en las es elas del su oes e, a pa i de la in e p e ación en ellas de
un diseño muy esquemá ico y siemp e de di ícil lec u a. No es lo único, ampoco se conocen umbas que
con i men al ase o, y el p oblemá ico caso p incipesco de Casal do Meio (Po ugal) ha p opo cionado
una íbula en b once de ipo
ad occhio,
muy di e en e a las de Huel a. De nue o, y en apoyo de odas es as
cues iones, iene a colación la íbula g anadina que aquí p esen amos.
Si a endemos solo a su o ma, nada se opone a una pe ec a co espondencia de la nue a íbula con el
ipo Huel a. Ya hemos dicho que es án p esen es las ípicas ajas en ambos b azos, con la conocida asociación
de ajas e incisiones que las delimi an; a lo que se ha añadido la no edad de la inse ción de los dos pequeños
bo onci os de o o suje os po un pa de ás agos e icales, que no a ec an básicamen e a la es uc u a y
con o mación gene al de la misma. Pe o la p esencia de es os elemen os áu eos sí exp esa la cons a ación
más cla a de que es a íbula no ep esen aba sólo el uso de obje os co idianos de ca ác e p ác ico, sino que
en cie os casos debie on unciona como ado nos do ados con un cla o sen ido de p es igio. Es o explica ía
ambién el g an amaño que alcanzan algunas de es as íbulas, una dimensión que sob epasa la me a necesidad
que debe ía co esponde a un obje o de ca ác e u ili a io y p ác ico. Es e hecho pone o a ez de ac ualidad,
pe o con más elemen os de juicio, la posibilidad de encon a nos an e obje os del ajua une a io du an e
el B once Final, de ahí su p esencia en las es elas y el hecho de su ecupe ación aislada, p oceden e quizás
de umbas expoliadas o a uinadas hace ya iempo.
Relacionado con ello, en la zona occiden al del yacimien o de Ce o de los In an es, la que mi a conc e-
amen e a Casa Nue a, en e el nue o azado de la ca e e a a Có doba y el asen amien o, encon amos
los es os de una de las nec ópolis del poblado en la que se de ec ó ecien emen e la p esencia de algunas
es uc u as umuli o mes inédi as (Pachón y Pas o 1994; Pachón y Gil en p ensa), pe o que desg aciadamen e
ya han sido al e adas pa cialmen e po la cons ucción de una i ienda le an ada sob e uno de esos úmulos,
pese a las denuncias in e pues as y la in e ención judicial de la p opia Delegación de la Conseje ía de
Cul u a en G anada. Aunque la in e p e ación inicial de esos úmulos se inclina po la época o ien alizan e,
no debe ex aña nos que es e espacio mo uo io iniese usándose desde el B once Final, si se a iende a algunos
es os ce ámicos supe iciales de ese momen o, po lo que ampoco debemos desca a que la íbula en
cues ión p oceda de cualquie a de los ajua es de las sepul u as de ese momen o.
De las cues iones susci adas has a aho a, in e esa ex ende las in e p e aciones a es aspec os: a) el uso
de los ejidos, b) el amaño de las íbulas ye) el empleo del o o en las mismas, aunque exis an implicaciones
comunes. Todo deno a una p eocupación de usua ios y a esanos po la es é ica en gene al y el a amien o
de las íbulas en pa icula , aunque sea la ex ensión del uso de ellas —y no su amaño— lo que indique mejo
un desa ollo pa alelo y complemen a io en el consumo de los ex iles. Po su pa e, el g an amaño de cie os
ejempla es de íbulas ye! lujo de su deco ación, o de la p opia composición me álica, sí pod ía elaciona se
con de e minados ejidos de calidad.
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
240
JAVIER CARRASCO RUS / JUAN A. PACHÓN ROMERO
A)
El abajo ex il es u o muy unido a los desa ollos económicos de las poblaciones asen adas en el
in e io de la p o incia de G anada, conociéndose alle es de cie a impo ancia en yacimien os como Monachil
(A ibas, Pa eja, Molina, A eaga y Molina 1974: lám. Vb) y en el p opio Ce o de la Mo a. C eemos que
la p oducción me alú gica de i ada hacia la manu ac u ación de íbulas hubo de desa olla se pa alelamen e
con la p oducción de elas, posiblemen e de lino, cuyo ap o echamien o se conoce en con ex os p ehis ó icos
de Andalucía. Si
'
a ello se unió el in e és po ex iles exó icos como la pú pu a, a pa i de la i upción enicia,
o con la p ecolonización, no se a a ía al menos de un hecho so p esi o a eno de la base cul u al, económica
y ecnológica que se islumb a en el B once Final y, más conc e amen e, en el á ea del sudes e (Pachón,
Pas o y Ca asco 1999). Las posibles concomi ancias que pudie a habe en e las p ime as íbulas occiden ales
y las desa olladas en el Medi e áneo O ien al, como de iende M. Almag o-Go bea al ampa o de la p eco-
Ionización (2000: 714), es algo que aún se nos escapa y no emos cla o, po que—aunque algunos au o es
acep an en Chip e íbulas acodadas desde iempos micénicos (Bi mingham 1963; Blinkenbe g 1926: 54;
Bo chha d 1977: . 5,d; Ca ling 1964: 42,a-d)— las o mas no coinciden plenamen e con las peninsula es
y, lo que es más impo an e, los análisis espec og á icos aluden a p oducciones locales sepa adas de los
ípicos b onces o ien ales o del occiden e hispano, además de es a documen adas a queológicamen e ases
a esanales me alú gicas en la p o incia de G anada [Miel y Mo a (Mo aleda de Za ayona) y Guadix].
Algo de ini i o pa a encuad a las ipológicamen e como más mode nas.
B)
En cuan o al amaño, las íbulas de g andes dimensiones y aco des con un g an peso, pod ían in e p e-
a se mejo como elemen os de p es igio que ienen un des acado papel en el desa ollo de los in e cambios
en e pueblos an iguos. Recué dese que ninguno de es os g andes ejempla es se ha encon ado en ambien es
habi acionales, aunque la al a de con ex o a queológico solo nos pe mi e conoce que el caso de Ce o
de la Miel (longi ud máxima: 7.8 cm) p ocede de un ambien e p oduc i o de ca ác e me alú gico, sepa ado
del á ea habi ada de Ce o de la Mo a; mien as que las íbulas de codo ipo Huel a con ex ualizadas de
meno amaño co esponden al caso de la ciudad de Guadix (5.5 cm), asociada a un alle me alú gico ambién
pe o de época más a día y sin da os sob e su posible elación con espacios domés icos; mien as que la
íbula de Los In an es, de dimensiones algo menos educidas que la de Guadix (6.4 cm.), p ocede cla amen e
de un ambien e de hábi a . La nue a íbula, has a aho a la más lujosa de las conocidas, mues a una longi ud
máxima conse ada en el puen e de 8.1 cm, po lo que, a endiendo a odos es os da os, pa ece exis i una
pau a cla a que elaciona ía amaño, lujo y p es igio.
En ese úl imo aspec o de los obje os de p es igio, los dones pudie on cumpli un impo an e papel en
cues iones como los mecanismos de con ol de las buenas elaciones en e di e en es comunidades y, así,
ga an iza el man enimien os de los con ac os come ciales. En es e sen ido, el uso de obje os poco ú iles
en lo co idiano adquie e undamen o den o de las ce emonias de ecepción an e el ex anje o, o an e la
p opia comunidad, como e e en es del p es igio y ca ego ía social del usua io. Pe o no que emos in e p e a
odas es as eno mes íbulas (la que es udiamos o la de La Miel) den o del p oblema del in e cambio de
bienes, po que supond ía acep a un o igen o áneo de las mismas y nues a línea de in es igación de iende
p ecisamen e el ca ác e au óc ono. Con independencia de que ambién acep amos la p ecolonización con
un indudable aspaso de obje os en e los g upos sociales endógenos y exógenos, las g andes íbulas que
aquí es udiamos debie on queda ue a de esos in e cambios como las mues as espec og á icas pa ecen
indica . Lo que debe queda cla o es el ca ác e de p es igio de ales obje os, comp obado po el sen ido
une a io de la íbula ambién de g an po e de Ce o Alcalá (Ca asco, Pachón, Pas o y La a 1980), aunque
no se a e en es e caso de una íbula ipo Huel a, así como su alo sun ua io que ambién exp esa la
impo an e deco ación de la nue a íbula, donde a lo es é ico se une sus conside ables dimensiones, aho a
en un cla o ejempla del ipo Huel a.
C)
En el sis ema deco a i o ambién encon amos apoyo pa a undamen a la au oc onía de la nue a
íbula. Esa deco ación consis e en sendos bo ones (hemies e as huecas) de o o, suje os al puen e po dos
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
FÍBULA DE CODO TIPO HUELVA EN EL ENTORNO NORTE DE LA VEGA DE GRANADA
241
pi o es que se emachan en los polos espec i os de cada bo ón. Sin conside a en p incipio el ma e ial en
que se ealiza on, esas hemies e as ya las conocemos en un sis ema deco a i o pa ecido, pe o ealizadas en
b once/cob e y suje as a la supe icie de de e minados ecipien es ce ámicos. La di e encia es iba en que en
la deco ación ce ámica los bo ones no an pe o ados ni suje os po un pi o e, sino g apados, po que la
a cilla blanda es más que su icien e pa a suje a los a su supe icie an es de la cocción; en cambio, en una
íbula me álica, un uso semejan e de la écnica se ía imposible al dispone el b once de una empe a u a de
usión mucho más ele ada que el o o, lo que p o oca ía la usión del bo ón si p e endiésemos inse a lo sob e
un puen e de íbula blando ( undido o en semi usión). La solución más sencilla es la que se adop ó: ajus a los
bo ones a unos apéndices diseñados p e iamen e sob e el puen e de la íbula, inse a los a a és de la pe o-
ación pola de los bo ones y emacha los lige amen e pa a e i a que sal a an con pos e io idad. Es a conco-
mi ancia, que nos pa ece e iden e, plan ea de nue o la p oblemá ica de las ce ámicas deco adas con bo ones
de cob e/b once que ya hemos discu ido en o o si io (Ca asco, Pachón, Pas o y Gámiz 1983: 61 ss.):
Según nues as di ec as exca aciones en Ce o de la Miel y Ce o de la Mo a, las ce ámicas con deco ación
me álica pe enecen básicamen e a un momen o cen al del B once Final, sin desca a que su o igen en
es os yacimien os alcanza a el B once Ta dío. La exca ación de 1980 en Ce o de los In an es p oponía
en su secuencia cul u al un cuenco con deco ación me álica inc us ada, co espondien e a la misma ase
del hallazgo de la íbula de codo, en el ho izon e III del yacimien o (Mendoza, Molina, A eaga y Aguayo
1981: ig. 12h); una lógica si uación que pa ecía ol ida que la asija de e e encia e a una ecupe ación
supe icial de o o si io del asen amien o. Los pa alelos que se conocían en onces en el Su oes e, g acias
a los con enidos de los úmulos de Se e illa, pe mi ie on si ua ' azonablemen e' esos es igios ene! B once
Final a ésico, en un momen o equi alen e a la ase II del B once Final del Sudes e (Molina 1978), cuando
—p ác icamen e— apenas se con aba con ce ámicas semejan es que es a ig á icamen e pudie an conside a se
de ese úl imo pe iodo en Andalucía O ien al. Sí exis ía un hallazgo más an iguo de Ce o de la Encina en
Monachil (A ibas, Pa eja, Molina, A eaga y Molina 1974: ig. 68:92), pe o la in e p e ación gene alizado a
que se le dio, den o de un amplio B once Final, ampoco pe mi ió una adsc ipción c onocul u al álida
pa a nues as in es igaciones.
Las ce ámicas con inc us aciones me álicas ampoco encuen an e endo en las es a ig a ías del Su oes e
andaluz, po lo que es p oblemá ico gene aliza las echas que se die on a los hallazgos de la nec ópolis
de Se e illa; lo que supone ol ida que son muchos los in es igado es que las conside an echas excesi amen e
ce canas a noso os (Bendala 1992: 35; To es 1996), lo que no ha llegado a impedi que, sin emba go,
se c ea a una cie a escuela en e los in es igado es bajoandaluces, ca ac e izada po las c onologías a la
baja, que no u ie on ningún incon enien e incluso pa a si ua las p oducciones ce ámicas de Cogo as I,
p ác icamen e en los p ime os momen os de la Edad del Hie o. Es as cues iones llega on a plan ea polémica
en e las opiniones que se emi ían desde Se illa y lo que pos ulaban los in es igado es de G anada, a aíz
de es a ig a ías p o o ipo del su oes e que se cen aban en Ce o Maca eno y Ca mona, undamen almen e.
Pos e io men e, in es igado es de o as uni e sidades in e inie on en el asun o, señalando que en la zona
cen al andaluza las echas podían unciona mejo como se es aba pos ulando en Andalucía O ien al (Ma ín
de la C uz 1989: 121 ss.); desg aciadamen e, es as pun ualizaciones siguie on siendo igno adas en muchos
casos, como se ap ecia en o o abajo de esas mismas echas (Pellice 1989). Po o una, exca aciones
en o os yacimien os e e enciales de la p o incia de Se illa han empezado a ecompone la secuencia
cul u al de la p ehis o ia ecien e en la Baja Andalucía (Ca dene e, Gómez, Jiménez, Line os y Rod íguez
1991: 571 ss.), adecuándola a la secuencia gene al que podemos encon a a lo la go del Guadalqui i ,
g acias a o as in es igaciones como las de To epa edones, Có doba (Cunli e y Fe nández 1999) o Los
Alco es de Po cuna, Jaén (Roos 1997). P ecisamen e, has a no hace mucho, el único hallazgo es a i icado
del que eníamos no icias, en ese á ea geog á ica, pa ecía habe se p oducido ambién en Se e illa, donde
se ap eció un agmen o ce ámico con deco ación me álica en el es a o XIII de aquel yacimien o, in e p e ado
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
242
JAVIER CARRASCO RUS / JUAN A. PACHÓN ROMERO
po los exca ado es de Se e illa como ho izon e es a ig á ico de ansición hacia el B once Final Pleno
(Aube , Se na, Escacena y Ruiz 1983: 70).
Los hallazgos de es as ce ámicas alcanzan hoy un á ea de dispe sión que sob epasa ampliamen e lo
andaluz, aunque los ejemplos más an iguos segui ían cen ados en es a egión (Lucas Pellice 1995). De
los hallazgos ex a-andaluces llama la a ención el del yacimien o le an ino de Ca amo o II, jun o a Elche,
donde se ecupe ó una olli a de pe il en ese con bo onci os me álicos (González P a s y Ruiz Segu a 1992:
17 ss., ig. 4:6), que ecibió una echa en e los siglos IX y VIII a.C; mien as en Ex emadu a llegan al
Cob e Pleno (según nos in o ma Don A. González Co de o). F en e a ello, los nue os hallazgos andaluces
apun an hacia el ascenso en la c onología de es os peculia es ma e iales ce ámicos, como eníamos
man eniendo desde nues os hallazgos g anadinos; así, en un ecien e es udio gene al sob e el poblamien o
del B once Final/Hie o en la Cuenca Media del Guadalqui i se ad ie e sob e su p esencia en e o os
asen amien os (Mu illo 1994: ig. 5,66), en la Vega de San a Lucía, Sae illa (Mu illo 1987, 1990a, 1990b
y 1990c) y Mon o o (Ma ín de la C uz 1987), donde la secuencia es a ig á ica pod ía adjudica les una
banda c onológica en e los siglos X y IX a. C., al ma gen de las posibles pe du aciones pos e io es (nec ópolis
de Se e illa). Es as echas empiezan a cuad a mejo con lo que enimos pos ulando pa a Andalucía O ien al.
La asociación de es a ce ámica en La Miel jun o a la íbula de codo, unida a las echas que hoy emos
en o os yacimien os andaluces desde el siglo X a.C., o incluso el XI, mos a ían un ambien e an iguo donde,
si es ac ible elaciona an peculia deco ación al a e a con la de los ema es áu eos de la íbula aquí es udiada,
quizás pueda apoya se una p oducción indígena y a caica pa a es e ipo de p oduc os o, al menos, una
p oducción al gus o local. Es a íamos an e una íbula empa en ada cul u al y c onológicamen e con la íbula
de La Miel. Indudablemen e, los ca ac e es de la aleación apoya án de ini i amen e un o igen g anadino
o, más gené icamen e, del á ea su o ien al andaluza.
Po o o lado, la inclusión de elemen os me álicos nobles en es a íbula, po su ca ác e único, apo a
un ca iz exclusi o que puede hace pensa en una hipo é ica manu ac u a ex apeninsula , ya que no conocemos
al peculia idad en íbulas peninsula es an e io es a momen os ibé icos y cuando apa ecen son ealizaciones
que nada ienen que e con los modelos ibula es que aho a analizamos. Es e hecho obliga a mi a hacia
á eas geog á icas ajenas a la Península, donde encon amos un pa alelo de íbula en o o que in e esa des aca
po su posible elación con las del ipo
Huel a:
Se a a de un ejempla g iego (Fig. 2: 6) que ecupe ó H. G. Buchholz de o os in es igado es p oceden e
de Le kandi (Euboia). Apa ecida en la umba núme o 38 de la nec ópolis de Toumba, co esponde a un ipo
único en la zona del Egeo, ealizada además comple amen e en o o. Su con igu ación es plana con los b azos
del puen e cu ados y lisos y la aguja ec a (Buchholz 1986: 230). De es e ejempla debe des aca se, jun o
a su mani ies a an igüedad en el S ub-P o og omé ico II (S apouna 1995: ig. 49), una cie a simili ud con la
del Ce o de la Miel. Su pe il es muy plano y los b azos del puen e, igualmen e cu ados con sección oblonga,
o elíp ica, muy simila a nues a pieza, así como su aguja ec a. Sin emba go, un ma iz di e enciado de
la íbula g iega se ía la al a de deco ación en sus b azos, así como p esen a una mo aja más co a, de
ipología di e en e. Es posible que es a íbula enga alguna simili ud de o igen con nues as íbulas más
an iguas, pe o po su condición de ejempla único, no conocemos su desa ollo pos e io ni su en onque
an iguo, aunque es ac ible que p oceda en úl imo caso de algún ipo de íbula de iolín, lo que ampoco
acla a ía el o igen ni las de i aciones p opias que pudie on conduci al ipo aquí es udiado.
Pa a e mina , ampoco ol idemos que no se a a de un da o casual la composición me álica econocida
en la nue a íbula, donde encon amos un 93.7 de cob e (Cu) y un 3.72 de es año (Sn). Es a peculia idad
inclui ía nues o ejempla en e el caso ex emo de la íbula de Pue o Lope, que llega a alcanza el 96.79
de cob e, y la ace ca ía ambién a una de las íbulas p oceden es de la zona de Guadix, que o ece 3.51
de es año. Pe o, si de ini i a es la concen ación de Cu/Sn, aún lo es más la p esencia de a sénico (As),
que cons i uye un oligoelemen o p imo dial de la composición en las aleaciones de p oducciones me alú gicas
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16
FÍBULA DE CODO TIPO HUELVA EN EL ENTORNO NORTE DE LA VEGA DE GRANADA
243
an iguas de Andalucía O ien al y de G anada en pa icula , sepa ando es as manu ac u as de las conocidas
del occiden e peninsula y de las del es o del Medi e áneo. Es as peculia idades son ap eciables en la
base de las composiciones me álicas que se conside an an iguas, den o de la escala de aleaciones que hemos
conside ado pa a las íbulas a caicas del Su es e peninsula (aleación pob e de b once –Cu+Sn– con p esencia
de a sénico) (Ca asco y o os 1999). La nue a íbula pod ía ambién explica la exis encia de un e ce
alle me alú gico di e en e de los ya de ec ados en Mo aleda de Za ayona y Guadix en la búsqueda de
una aleación p opicia pa a elabo a una íbula que pe mi iese asocia e icazmen e elemen os de b once
y o o, aunque lo más p obable es que solo aludan a la exis encia de un e ce alle me alú gico di e en e
de los ya de ec ados en Mo aleda de Za ayona y Guadix.
En de ini i a, odas esas peculia idades composi i as, así como las concomi ancias que se han pues o
de mani ies o en e la íbula de Ce o de la Miel y o as de G anada, espec o de la de Casa Nue a/P. Puen e,
incluso sin ol ida las asociaciones con las ce ámicas deco adas con bo ones me álicos, nos inclinan a pensa
que el o igen de la nue a íbula debe se hispano y, posiblemen e g anadino, pe o además que se a a de
una p oducción peculia den o de los ejempla es de g an amaño, pensado especialmen e pa a los i uales
p opiamen e une a ios y de p es igio.
V.
BIBLIOGRAFÍA
ALBELDA, J. (1923): "B onces de Huel a. Espagne",
Re ue A chéologique:
222 ss.
ALMAGRO BASCH, M. (1940a): "El hallazgo de la Ría de Huel a y el inal de la Edad del B once en
el Occiden e de Eu opa", Ampu ias
II: 85 ss.
(1940b): "La c onología de las íbulas de codo", Sai abi
III: 1 ss.
— (1957): "Las íbulas de codo de la ía de Huel a. Su o igen y c onología,
Cuade nos de la Escuela
Española de Roma
IX: 9 ss.
(1957-58): "A p opósi o de la echa de las íbulas de Huel a", Ampu ias XIX-XX: 198 ss.
(1958):
El depósi o de la Ría de Huel a,
In en a ia A queológica. España, 1-4: E.1, Mad id.
ALMAGRO-GORBEA, M. (2000): "La `p ecolonización enicia' en, la Península Ibé ica",
IV Cong eso
In e nacional de Es udios Fenicios y Púnicos
II: 711-721. Cádiz.
ARRIBAS, A.; PAREJA, E.; MOLINA, F.; ARTEAGA, O. y MOLINA F. (1974): Exca aciones en el
poblado de la Edad del B once 'Ce o de la Encina', Monachil (G anada). El co e es a ig á ico n°
3, EAE 81, Mad id.
AUBET,
M
a
E., ed. (1989):
Ta essos. A queología P o ohis ó ica del Bajo Guadalqui i .
Sabadell, Ed.
Ausa.
AUBET,
M
a
E.; SERNA,
M
a
R.; ESCACENA, J. L. y RUIZ, M. M. (1983): La Mesa de Se e illa. Lo a del
Río (Se illa). Campaña de 1979, EAE 122, Mad id.
BENDALA, M. (1992): "La p oblemá ica de las nec ópolis a ésicas", en BLÁNQUEZ, J. y ANTONA,
V.: 27-36.
BIRMINGHAM, J. (1963): "The de elopmen o he ibula in Cyp us and he Le an ",
Pales ine Explo a ion
Qua e ly
95: 80-112.
BLINKENBERG, Ch . (1926):
Fibules g ecques e o ien ales,
His o ik- ilologiske Meddelelse XIII, 1,
Kobenha n.
BLÁNQUEZ, J. y ANTONA, V. (1992):
Cong eso de A queología Ibé ica. Las nec ópolis,
Se ie Va ia 1,
Uni e sidad Au ónoma, Mad id.
BORCHHARDT, H. (1977): "F ühe G iechische Schild o men", en BUCHHOLZ - WIESNER (Eds.): 1-56.
BOSCH GIMPERA, P. (1926): "Huel a",
Reallexicon de Vo geschich e
5: 5.
SPAL 10 (2001)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2001.i10.16