UNIVERSIDAD DE SEVILLA
MÁSTER EN ESCRITURA CREATIVA
T abajo Fin de Más e
Con oca o ia: 2012-2013
NARRATIVIDAD CREATIVA Y RESILIENCIA
EN PERSONAS EN EXCLUSIÓN SOCIOCULTURAL
INVESTIGACIÓN
ESPERANZA JORGE BARBUZANO
V.º B.º P o eso Supe iso
Me cedes Comellas
(Fi ma del p o eso )
2
¿Quién ha á lo que enemos que hace ,
y nadie pod á hace , nadie,
si no lo hacemos odos jun os?
José Ma í.
.
A mi mad e, que sabe cuida la ida.
A mis abuelas,
que son mi ausencia más e ocada.
A mis he manas, po la ies a que es
ene las.
A Ana, que me enseñó a da besos de ji a a.
A mis amigas, sin las que no mi a ía igual
el ma .
Y a aquellas pe sonas que cons uyen la
aleg ía de la equidad.
3
Ag adecimien os:
G acias a Ja ie po habe con iado en su
ue za y po habe me can ado. G acias a
Manuel po habe me egalado la
opo unidad de hace es e Más e y de
abaja jun os desde los espacios de la
c ea i idad y el ca iño. G acias a mi u o a,
Me cedes, po habe me o ecido sabidu ía,
ilusión y escucha. G acias a mi amilia po
sabe es a siemp e a mi lado.
G acias a odas las pe sonas que me
enseña on, con su apoyo o con su ejemplo,
que ama es lucha .
Espe anza Jo ge Ba buzano,
Sep iemb e de 2013
4
RESUMEN:
En es e abajo se han in es igado, a a és de un caso p ác ico, las ca ac e ís icas
po enciado as que poseen las na a i as que pa en de las expe iencias de ida, pa a
desa olla la capacidad de a on a y supe a ci cuns ancias c í icas ( esiliencia) en
pe sonas in isibilizadas sociocul u almen e, po encon a se en un con ex o de
ma ginalidad ex ema. En es e caso, ese con ex o es el de i ado del sinhoga ismo
asociado al consumo de d ogas y alcohol, y al abandono p ema u o de la o mación
eglada, a lo que han de suma se las condiciones de disc iminación que su en las
pe sonas de e nia gi ana.
Pa a ello, se ha analizado una doble e ien e po enciado a del desa ollo esilien e.
Po un lado, la na a i a en sí misma, como posibili ado a de la es uc u ación
secuencial de las expe iencias y la cons ucción de signi icados a pa i de las
consecuencias que los han p o ocado y del p o agonismo que se ha enido en ellas. Y
po o o, la pa icipación p o agónica en p ocesos c ea i os li e a ios (pa iendo de las
his o ias de ida) que acili an el econocimien o sociocul u al de la pe sona en
si uación de disc iminación.
Se ha analizado, pues, un p oceso c ea i o li e a io (en es e caso conjun o, en e la
au o a de es e abajo y el au o de la na ación de su his o ia de ida) que ha acili ado
la o denación y comp ensión de las di e sas causas que la pe sona na ado a conside a
que han p o ocado las ci cuns ancias que de e minan su ida, pa a p opicia , desde la
c ea i idad, el es ablecimien o de un diálogo con sus iguales y con la sociedad, en el
que la pe sona, más allá del hecho undamen al de deja de es a in isibilizada, puede
juga el papel de ansmiso a de su p opia expe iencia de ida.
PALABRAS CLAVE:
Resiliencia, signi icados, his o ia de ida, na a i a.
5
ÍNDICE
1. In oducción.
2. Memo ia.
2.1. Obje i os.
2.2. Fundamen os.
2.2.1. Ma co concep ual.
2.2.1.1. Na a i a.
2.2.1.2. Signi icados.
2.2.1.3. Discu so.
2.2.1.4. Memo ia au obiog á ica.
2.2.1.5. His o ia de ida.
2.2.1.6. Resiliencia.
2.2.2. Ma co eó ico.
2.2.2.1. Na a i a c ea i a y esiliencia.
2.2.2.2. Na a i a e iden idad.
2.2.2.3. La na ación como me á o a de la ealidad.
2.2.2.4. Cul u as o ales.
2.2.3. Ma co demog á ico.
2.2.3.1. Colec i o de pe sonas sin hoga .
2.2.3.2. E nia gi ana.
2.3. T abajo de campo: un caso p ác ico.
2.3.1. Me odología de abajo desa ollada en el p oceso c ea i o
conjun o.
2.3.1.1. Es uc u a de la en e is a ealizada.
2.3.1.2. Es o as de can es apo adas po Ja ie Va gas
Junque a al ela o.
2.3.1.3. T ansc ipción de la en e is a ealizada a
Ja ie Va gas Junque a pa a la ob ención de su
his o ia de ida y agmen os de las sesiones de
abajo conjun o.
2.3.1.4. Audio de la en e is a ealizada a Ja ie
Va gas Junque a pa a la ob ención de su
his o ia de ida y las sesiones de abajo
conjun o.
3. Rela o de icción elabo ado a pa i de la his o ia de ida de Ja ie Va gas Junque a.
3.1. Es uc u a de la composición.
6
3.2. Técnicas y es ilos ensayados.
4. Di icul ades y soluciones.
5. Resul ados.
6. Anexo o og á ico.
7. Bibliog a ía.
7
El concep o de na a i a ap oxima
la psicología a la li e a u a, como me á o a,
y a la c í ica li e a ia, como mé odo.
Jesús Ga cía Ma ínez,
1. INTRODUCCIÓN
Es e abajo nace con la in ención de analiza la epe cusión que pueden ene los
p ocesos c ea i os li e a ios, que su gen a pa i de las his o ias de ida de pe sonas o
colec i os in isibilizados y ma ginados, en el desa ollo de su capacidad de
econs ucción o esiliencia, cuando es os juegan un papel p o agónico en dicho p oceso
c ea i o: como uen es di ec as que son del ela o i encial y como po enciales
p o agonis as del ela o li e a io. Pa a ello, el ma co eó ico, que aúna la psicología, la
sociología, la an opología y la li e a u a, se complemen a con un es udio expe imen al
y un caso p ác ico que lo ejempli ica, el de Ja ie Va gas Junque a.
Al ealiza el eje cicio de na a se a sí misma, una pe sona es á o denando y
es ableciendo consecuencias en e los hechos i idos más ele an es; y en el momen o
mismo que los na a, conside a que son los que le han lle ado a se quien es, con lo que
se es á pe mi iendo en ende se desde el sis ema simbólico de su cul u a. Es a
in e p e ación na a i a es lo que nos pe mi e que undemos signi icados que, en su
conjun o, con o man la iden idad pe sonal siemp e en cons ucción, como el sis ema
que o ganiza las expe iencias.
El p oceso c ea i o que busca, como in a ís ico, la con o mación de un ela o de
icción a pa i de la his o ia de ida de una pe sona, es a ía o o gando a dicha pe sona
la ca ego ía de c eado a po el me o hecho de se au o a de la na ación de su ela o
i encial (muchas eces o al). Dicha ca ego ía es inc emen ada en aquellas p opues as
que son capaces de es ablece un p oceso c ea i o li e a io capaz de in eg a a las
pe sonas en e is adas en pa e del esquema de elabo ación del discu so, que es lo que
se ha in en ado en nues o caso.
Si es as pe sonas, además, se encuen an en una si uación de di ícil acceso a los
ámbi os cul u ales c ea i os (no malmen e asociada a una si uación de ma ginalidad
social), a a és de es e doble papel p o agónico, es a íamos p opiciando en cie a
8
medida, a a és de es e doble papel p o agónico, la ecupe ación de pa e de la
ca ego ía de ciudadano o ciudadana que les ha sido e ada.
Es a p opues a que acili a a la pe sona en e is ada el eje cicio es uc u ado de la
in ospección, poniéndose a p ueba así misma en e a la inicia i a de pa icipa en un
p oceso c ea i o, puede p opicia el desa ollo de su capacidad de esiliencia al abaja
las habilidades comunica i as y de cons ucción simbólica de planes ealis as pa a su
p opia ida, y, sob e odo, la au oes ima posi i a a a és de la pa icipación en espacios
de econocimien o social con un papel p o agónico.
En es e caso, el abajo se ha ealizado con Ja ie Va gas Junque a, que ha
pe enecido, du an e diecinue e años, al colec i o de “pe sonas sin hoga ”. Dadas sus
ci cuns ancias de ex ema p eca iedad, se encuen a en una e apa i al en la que iene
que desa olla g andes dosis de esiliencia pa a epone se y pode segui cons uyendo
un p esen e que —aunque haya supe ado muchas de las di icul ades que le coloca on en
los má genes sociales (adicciones, sinhoga ismo, e c.)— le sigue siendo di ícil de
cons ui .
Es impo an e apun a que el desa ollo de la capacidad de esiliencia de Ja ie a
a és del p oceso c ea i o li e a io que se p e ende mos a en es e abajo, ha es ado,
cuan o menos, acompañado po la ac i idad c ea i a ea al que, pa alelamen e, y desde
hace cua o años, ealiza en la compañía Tea o de la Inclusión, su gida de un alle
impa ido en el albe gue municipal de Se illa.
Desde el en oque cons uc i is a, se con empla a la pe sona en e is ada como
c eado a de la na a i a que con o ma su his o ia de ida y co- edac o a de los ex os
li e a ios que se han gene ado, pues su oz es á exp esamen e p esen e a a és de la
ansc ipción li e al de agmen os de su na a i a, de sus can es y del papel que ha
jugado en la elabo ación del discu so del ela o i encial.
2. MEMORIA
2.1. OBJETIVOS
El obje i o gene al de es e abajo es in es iga la epe cusión que pueden ene
los p ocesos c ea i os li e a ios en la isibilización y el desa ollo de la esiliencia de
pe sonas en si uación de ma ginalidad cuando es as juegan un papel p o agónico, en
9
es e caso e o zado con la apo ación de su his o ia de ida como ma e ial undamen al
del abajo a ís ico.
Pa a consegui es e obje i o gene al se han plan eado los siguien es obje i os
especí icos:
P ime o: acili a los medios y las condiciones pa a que Ja ie Va gas Junque a
ealice la na ación de su his o ia de ida de o ma es uc u ada, lo que le ha pe mi ido
no solo enume a acon ecimien os, sino ambién o dena los, comp ende los y enlaza los
a a és de la causalidad na a i a, a pa i de los con ex os, los condicionan es y las
pe sonas con las que se ha elacionado.
Se p opone que desde el p oceso de c eación de un ela o se p opicie que el
p o agonis a del mismo analice cuál es el papel que juega o ha jugado en la cons ucción
de su p opia his o ia a lo la go de su ida. Sen i se p o agonis a de la ida de uno
mismo pe mi e ecupe a el sen ido de cons uc o de es a, capacidad que suele es a
anulado en pe sonas en si uación lími e o pe enecien es a colec i os ma ginados, y que
es undamen al pa a que se den episodios de esiliencia.
Segundo: es ablece el mé odo de abajo conjun o que pe mi a desa olla a
Ja ie Va gas Junque a un papel p o agónico en el p oceso c ea i o, pa iendo de que la
na ación de su his o ia de ida es ya una c eación de ela o de icción, a la ez que
cons i uye el ma e ial base pa a la elabo ación del ela o inal. E, igualmen e, de iniendo
la o ma de su pa icipación en las sesiones de análisis y con o mación del ex o inal,
como conocedo di ec o y p o agonis a de la his o ia a con a .
Te ce o: e o za el p oceso de esiliencia o econs ucción que i en las
pe sonas, en es e caso, Ja ie , a a és de un p oceso c ea i o li e a io conjun o. Él ha
sido pe sona sin hoga has a hace unos años, inculándose es e condicionan e al
consumo de d ogas y alcohol, y a la si uación de ex ema ma ginalidad que de i a de
odo ello.
Cua o: esc ibi un ela o li e a io, con el mayo igo posible, sob e la ida de
Ja ie , a pa i de la in o mación apo ada po él, de su na ación (no del hecho eal en
sí). Es e obje i o de c ea un ela o li e a io pe mi e gene a el p oceso a ís ico, que es
un in en sí mismo, pe o que, en es e caso, ambién juega el papel de he amien a pa a
alcanza los ines ya enunciados de desa ollo de la esiliencia.
16
ins ancias: la his o ia (conjun o de hechos na ados), el ela o (el discu so o al o esc i o)
y la na ación (el hecho o acción e bal que con ie e a la his o ia en ela o). La
a iculación de es os es ni eles, según es e es uc u alis a, es la que p opo ciona el
sen ido global.
Como ya se ha indicado en o os apa ados, la cons ucción de los signi icados a
a depende , en e o os ac o es, del en o no, de la ida social del ecep o ; po ello, el
discu so es á enma cado en un momen o, en una cul u a y en una in encionalidad,
cues ión undamen al pa a la p esen e in es igación.
Apun a Edga A ias Ga a i o, en la sín esis que hace de su esis de 2009, que
cuando Mijail Baj in (1999) habla del géne o discu si o, hace e e encia an o a los
hechos discu si os, como a su na u aleza sociocul u al. Las concepciones lingüís icas
del discu so hacen én asis en la p ác ica social de la comunicación o al o esc i a. Es al
la impo ancia del discu so que o ma pa e de la ida social y al mismo iempo la c ea.
2.2.1.4. LA MEMORIA AUTOBIOGRÁFICA: La memo ia au obiog á ica, en
psicología cogni i a, es el subsis ema de la memo ia en el que se localiza el conjun o de
in o mación elacionada con el p opio suje o. Es a a a depende de las me as o
p opósi os y lo ligados que es én a la pe sonalidad. Igualmen e, el ehículo empleado es
un elemen o undamen al pa a econs ui los ecue dos. En es e sen ido, las
na aciones, po se pa e de nues a codi icación y decodi icación habi ual, son un
modelo p opicio pa a desa olla las capacidades de eco da y, especialmen e, la
capacidad del ecue do au obiog á ico.
El ecue do sob e uno/a mismo/a es á condicionado po las pau as cul u ales que
han con o mado la iden idad, po lo que se o ganiza una e sión pe sonal, un esquema
de la his o ia de ida que se basa á en la es uc u a con o mada po las di isiones
empo ales y los obje i os que se incluyen en nues o discu so.
La in o mación au obiog á ica —o ganizada je á quicamen e— es á muy
elacionada con la memo ia pe sonal, que es á compues a po los ecue dos episódicos y
los au ode inido es (ligados a obje i os pe sonales muy impo an es con in ensidad
a ec i a). Ello p o oca que los ecue dos adquie an un sen ido i al, inculándolos así a
me as i ales impo an es. A su ez, la memo ia pe sonal, y más conc e amen e los
ecue dos au ode inido es, a ec an a la memo ia au obiog á ica incidiendo en el
esquema de his o ia de ida al modi ica sus aspec os básicos (me as y alo es), y
17
al e ando, a pa i de ahí, la es uc u a de la je a quía de la memo ia au obiog á ica. Po
ello, la na a i a a ec a a la memo ia pe sonal, acili ando la inco po ación de ecue dos
de ipo episódico.
Reco da , po odo ello, es ambién una a ea na a i a, y cuando con o mamos un
ecue do lo hacemos desde aquellos acon ecimien os que ienen cabida en el ipo de
his o ia p o o ípica que hemos o ganizado a pa i de nues a memo ia pe sonal.
Reco da es un ac o undamen al pa a la cons ucción humana y así lo a i ma I alo
Cal ino cuando dice que “somos lo que eco damos”.
2.2.1.5. HISTORIAS DE VIDA: Una his o ia de ida no es una biog a ía o una
au obiog a ía en la que au o /a y p o agonis a son la misma pe sona la cual iene una
in ención ejempla izan e a pa i de hechos que pueden e i ica se. Una his o ia de ida,
sin emba go, se ealiza en el momen o conc e o que la de e mina, en endiéndose que si
se hicie a en o o su na ación se ía siemp e dis in a.
Puede de ini se como his o ia de ida el in en o de es uc u ación lógica de las
expe iencias a a és de la na ación, p imándose la subje i idad y la in encionalidad de
la pe sona que la ealiza, lo que pe mi e con o ma el signi icado que su ida ha enido
o a eniendo pa a ella.
Las his o ias de ida son una écnica que su gió en el campo de la e nog a ía.
Desde el pun o de is a sociológico y an opológico la pe spec i a del in o man e es
undamen al, y pa a consegui la se emplea la en e is a en p o undidad, que pe sigue
consegui la in o mación con implicación del suje o de análisis. Así, las en e is as de
his o ias de ida son un sub ipo de las en e is as en p o undidad en las que el obje i o
de es udio es la p opia ida de la pe sona en e is ada. Las p egun as que la con o man
son undamen ales ya que ienen que acili a una na ación es uc u ada y cohe en e
donde el suje o en e is ado pueda in e conec a sus ecue dos, i les designando
signi icados y o dena los pa a pode o ece un ela o cohe en e gene al. Así, quien
en e is a a guiando pa a acili a que se apo e in o mación ele an e, cla e.
Las his o ias de ida son ela os des inados a jus i ica una isión de los
acon ecimien os, que ienen como ma e ial básico los ecue dos au obiog á icos que el
au o o la au o a selecciona á como con ables o no. El sen ido de la his o ia nace
cuando se a c eando, no an es.
18
Modelo de his o ia de ida a u iliza : Las his o ias de ida se pueden es uc u a de
muchas o mas. Es e abajo se basa en las p opues as de McAdams, con los siguien es
apa ados p incipales:
1. In oducción: donde la pe sona hace una b e e desc ipción de su ida.
2. Es uc u a en capí ulos o pe íodos su ida: en es e caso ayuda u iliza el símil
de la no ela, indicándole que debe especi ica sus ci cuns ancias, las buenas y
las malas épocas, y los hé oes y illanos de sus expe iencias. Es a es la pa e
de la en e is a más abie a, donde se p oyec an los con lic os y donde el
suje o elabo a una p ime a na a i a. También es impo an e que le dé un í ulo
a cada capí ulo, explicando el po qué de cada uno de ellos. En es a pa e lo
impo an e es lo gené ico y no se p o undiza en los de alles.
3. Los acon ecimien os c í icos de la ida: es os acon ecimien os son aquellos
pun uales que ocu en en iempos y luga es de e minados y que no du an
demasiado, pe o que ma can la ida de la pe sona. Se puede p egun a po
unos ocho acon ecimien os c í icos, que incluyen el p ime ecue do pe sonal,
un suceso de la in ancia, o o de la adolescencia, o o de adul o/a, el pun o
cumb e de la ida (el mejo momen o de la ida), el pun o suelo (el peo
momen o de la ida) y el pun o de in lexión (gi o impo an e en la ida). En
conc e o, dado que es e abajo se desa olla á con pe sonas que ca ecen o han
ca ecido de i ienda, se p opond á el análisis de pun os de in lexión que
engan que e conc e amen e con es a ci cuns ancia.
4. Desa ío i al: se p e ende que la pe sona en e is ada hable sob e el momen o
de mayo e o en su ida, cómo lo abo dó y cómo se solucionó en caso de
habe lo hecho. Es impo an e localiza las es a egias que se u iliza on y las
pe sonas inculadas a ellas.
5. In luencias posi i as y nega i as en la his o ia de ida: end á que localiza
pe sonas, g upos o ins i uciones que han in luido posi i a y nega i amen e en
su ida.
6. Rela os cul u ales y amilia es que han in luido en su ida: se a a de localiza
los acon ecimien os cul u ales y amilia es que han podido in lui en la
pe sona en e is ada (la ele isión, los comen a ios de amis ades, lib os, la
mo al de la amilia, e c.). En de ini i a, se in en a de ini la in luencia que
amilia es y amigos/as, así como medios de comunicación y ocio, han enido
en su ida.
19
7. Búsqueda de u u as al e na i as pa a la his o ia i al: se p opone que dibuje
sus dos posibles u u os, uno posi i o y o o nega i o, pe o ambos han de se
u u os posibles.
8. Valo es e ideología pe sonal: se ealizan p egun as más conc e as sob e los
alo es de es a pe sona, como c eencias eligiosas, sociales o polí icas, y los
cambios que han expe imen ado a lo la go de su ida.
9. Tema i al: se in en a p opicia el análisis ace ca de cuál ha sido el ema
undamen al que se ha es ado a ando a lo la go de la na ación. Pueden su gi
a ios emas. Cuando se localicen se pasa a analiza po qué el au o o la
au o a c ee que esos emas o ese ema es el cen al en su ida.
10. Elemen os que la pe sona conside e impo an es: pa a inaliza se p opone a la
pe sona apun a cualquie cosa que conside e que no se ha dicho.
2.2.1.6. RESILIENCIA
La esiliencia es el a e de na ega en los o en es,
el a e de me amo osea el dolo pa a da le sen ido;
la capacidad de se eliz,
incluso cuando ienes he idas en el alma.
Bo is Cy ulnik.
Hoy en día, en las di e sas á eas de abajo social se con empla, en la
plani icación de su in e ención, la necesidad de inclui , como obje i o ans e sal,
holís ico, la esiliencia, po se la capacidad que puede desa olla el se humano (de
mane a indi idual o colec i a) pa a a on a y sob epone se a las di icul ades. C is ina
Villalba Quesada apun a, e i iéndose a la esiliencia, que la iden i icación, e aluación,
econocimien o y o alecimien o de capacidades en indi iduos, amilias, g upos y
comunidades, y sis emas o males se es á con i iendo en un obje i o pe manen e de la
in e ención social (2004: 1).
A lo la go de la ida, cada pe sona end á que a on a di e sas si uaciones
des a o ables o de al o iesgo que e a án su capacidad de esolución, a pa i de las
capacidades pe sonales que posee o que ha desa ollado y de aquellos condicionan es
que el con ex o le o ece. La esiliencia pe mi e que en es os p ocesos de signi ica i a
ad e sidad se puedan ealiza las unciones o labo es ípicas de la e apa i al, en un
20
con ex o cul u al de e minado. La esiliencia es el en en amien o adecuado de las a eas
del desa ollo ípicas de una de e minada e apa y cul u a, a pesa de expe iencias de
signi ica i a ad e sidad o auma, conside adas ci cuns ancias de iesgo al asocia se con
una al a p obabilidad de ajus e nega i o (Cy ulnik, 2002). En de ini i a, es amos
hablando de la capacidad de adap ación que posee el se humano, en mayo o meno
medida, a los acon ecimien os nega i os de la ida.
El desa ollo de es a capacidad no es á condicionado, únicamen e, po ac o es
indi iduales, ya que los condicionan es ambien ales son múl iples, di e sos y
de e minan es. Es una capacidad pe sonal e in e pe sonal que pa e de la supe ación de
la si uación en iesgo, pe o que además posibili a, basándonos en las eo ías de la
au oayuda, la mu ación de es a si uación en iesgo a una si uación de posible
ap endizaje y c ecimien o, su giendo así la “adap ación posi i a” a la que hacen
e e encia a ios au o es. Pa a G o be g, las conduc as esilien es pueden esponde a la
ad e sidad, po una pa e, man eniendo la calma y el desa ollo no mal a pesa de la
ad e sidad, y po o a, p omo iendo el c ecimien o pe sonal más allá del ni el p esen e
de uncionamien o (G o be g, 1995: 2).
An e una misma si uación ex ema de c isis (pé dida inespe ada de un amilia ,
o u as con inuadas o desas es na u ales que me man una población) di e sas pe sonas
se compo a án de di e en es o mas, y los a on a án, igualmen e, de mane as muy
dis in as. Una de las capacidades que an a de e mina es e con on amien o es la
esiliencia que posibili a la decons ucción de los ecue dos y la eelabo ación de los
mismos de o ma que és os puedan pasa a juga un papel de desa ollo pe sonal y/o
comuni a io.
Es amos hablando de una capacidad que, pese a posee la las pe sonas en gene al,
es á condicionada po la po encialidad de cada una de desa olla la. Exis e una se ie de
ac o es que hacen posible la apa ición de la esiliencia. Ello implica que se pueda
abaja pa a alcanza mayo es cuo as de desa ollo de es a capacidad po enciando
dichos ac o es. En las in es igaciones encabezadas po Ann S. Mas en (2001: 227-238)
se des acan como elemen os de g an impo ancia pa a a o ece la esiliencia: el apego
y las adecuadas elaciones en e los/as niños/as y sus cuidado es/as; un buen
uncionamien o in elec ual, la sociabilidad, la au o egulación emocional y conduc ual,
la au oes ima, la au oe icacia y la mo i ación de log o; un a o able ni el
socieconómico y el apoyo p o enien e de o os adul os, an o de la amilia ex ensa,
como de la comunidad y del con ex o escola .
21
P o undizando en la in ención de conc e a las capacidades que e ue zan la
esiliencia en las pe sonas se han es ablecido una se ie de pila es que cada ez más
au o es de inen como undamen ales. Wolin indica al espec o los siguien es (Wolin,
1999):
In ospección: Capacidad de p egun a se a sí mismo y da se una espues a
hones a.
Independencia: Capacidad de man ene dis ancia emocional y ísica sin
cae en el aislamien o. Sabe ija lími es en e uno mismo y el medio
“p oblemá ico”.
Capacidad de elaciona se: Habilidad pa a es ablece lazos e in imidad con
o os y equilib a la p opia necesidad de a ec o con la ac i ud de b inda se
a los demás.
Inicia i a: Gus o de exigi se y pone se a p ueba en a eas cada ez más
exigen es.
Humo : Encon a lo cómico en la p opia agedia.
C ea i idad: Capacidad pa a c ea o den, belleza y inalidad a pa i del
caos y el deso den.
Mo alidad: Ex ende el deseo pe sonal de bienes a a oda la humanidad y
capacidad pa a comp ome e se con alo es (sob e odo a pa i de los 10
años).
Como se obse a en la elación an e io , Wolin coloca, en e los pila es, la
c ea i idad como e o zado a de las pe sonas esilien es. P ecisamen e nues o abajo
p e ende demos a que la c ea i idad, exp esada a a és de la na a i a, puede ene
esa unción.
2.2.2. MARCO TEÓRICO
2.2.2.1. CREATIVIDAD Y RESILIENCIA
Como ya se ha indicado, la c ea i idad es uno de los pila es undamen ales de las
pe sonas esilien es, como capacidad de pensamien o humano que acili a la elabo ación
de las emociones. La c ea i idad es una capacidad inna a en el se humano y dis in i a
de la especie. El psicólogo Ca l Roge apun ó que la c ea i idad y el cambio son
22
ca ac e ís icas undamen ales de la exis encia humana. El omen o de aquella p opician
el desa ollo de la cul u a, cons uida desde las pe sonas in eg an es del g upo.
A i maba Vigo sky que la imaginación es el impulso que se mani ies a po igual en
odos los aspec os de la ida cul u al posibili ando la c eación a ís ica, cien í ica y
écnica (Vigo sky; ci ado po Goyes, 1999: 5).
El dis anciamien o y la isión global que conlle a la c ea i idad acili an la
eelabo ación de lo conocido o in uido (la ealidad ex e na) a pa i de nue os
pa áme os que pe mi en con o ma un discu so ca ac e izado po la ape u a y la
lexibilidad que o o gan las ideas o la an asía. Es a e isión de lo conocido y la
pos e io e o mulación de los signi icados an con o mando las iden idades que nos
ayudan a supe a las si uaciones c í icas i enciadas. Una de las po encialidades que
iene la c ea i idad es su condición de c ea o den y belleza a pa i del caos y el
deso den. Si bien el alen o esilien e no disuel e el dolo , nos pe mi e encon a le un
p o undo sen ido a ese in e minable “desie o in e io ” (Ma ía C is ina Á ila, 2010).
En la medida que se p opicia los p ocesos c ea i os de una pe sona, se es á
posibili ando el desa ollo de la capacidad de elec u a de las expe iencias i enciales
desde una isión amplia, así como de la eelabo ación del discu so que las o dena, pa a
pode a on a las y supe a las, y comenza una e apa de c ecimien o a pa i de ellas.
Así, po ejemplo, en la ac ualidad las di e sas disciplinas en ienden la c isis como una
expe iencia que puede a o ece el c ecimien o indi idual y colec i o.
Igualmen e, la pa icipación de pe sonas que se encuen an en si uación de
exclusión sociocul u al en p ocesos a ís icos les ab e las pue as a los espacios sociales
econocidos y puede ayuda a supe a los es adios de in isibilización que su en.
Conocemos el g an alo pedagógico y de omen o del desa ollo social que iene
la c ea i idad y has a qué pun o conec a con ella con ibuye a cons ui nos como
indi iduos. Es una pa e de la pe sonalidad que gene almen e no econocemos y que no
iene el econocimien o que se me ece, po lo que no se alo a, ni es imula. Las
pe sonas esilien es pueden supe a si uaciones complicadas o c isis ecu iendo a la
c ea i idad pa a encon a soluciones que en un p incipio pa ecían no exis i . La
c ea i idad pe mi e combina los elemen os con los que con amos de o ma no edosa,
combinando los elemen os de o ma al que algo nue o pueda su gi . De ahí la
necesidad de p opicia el desa ollo de la c ea i idad.
23
A pa i de odo ello es os p ocesos de supe ación y isibilización pueden
desa olla la au oes ima posi i a, el au oconocimien o, el au odominio y el sen imien o
de in eg ación.
2.2.2.1.1. NARRATIVA Y RESILIENCIA
La expe iencia se es uc u a de o ma na a i a, en ez de lógica, pe mi iendo que
podamos econs ui imágenes de nues as idas y de noso os mismos, en palab as de
B une : como “hacedo es de ela os con un es ilo peculia ”. Es a peculia idad es la que
con i ma la di e enciación en e lo ocu ido y lo na ado, haciendo pa icula cada
na ación, o o gándole c ea i idad o ec eación en la in e p e ación del YO.
Es e papel p o agónico en el análisis y la edacción de la his o ia de nues a p opia
ida pa e de una necesidad de in ospección que ya se ha designado como uno de los
pila es de la esiliencia. Es a au o- adiog a ía, como base pa a la con o mación de las
p egun as que nos elabo a emos p e endiendo con o ma la na a i a, exigi á una
o denación de aquellos ecue dos que nos pond án a p ueba cie as capacidades de
sín esis y elación, lo que lle a a p opicia la inicia i a, o o de los pila es de la
esiliencia.
La decons ucción de los ecue dos que nos pe mi a elabo a una na a i a
cohe en e con los hechos y los signi icados a pa i de nues o p oceso iden i a io es, sin
duda, una p ueba de g an alo . Nos obliga a au oe alua nos y a busca causas y
consecuencias en las que nos emos di ec amen e in oluc ados.
Po o o lado, el simple hecho de na a se y compa i se, conlle a llega a o as
pe sonas con un análisis y una e lexión que se ha án siemp e desde una mo al
comp ome ida con los alo es p opios, aun cuando sea una pos u a mo al con a las
pos u as mo ales (B une , 2009: 62).
Si a es e p oceso na a i o le añadimos el condicionan e de olca los esul ados
na ados al ex o c ea i o, como es la p opues a de es e abajo de in es igación,
enemos que ag ega a los alo es que se ienen enume ando, el p opio de los p ocesos
c ea i os pa a el desa ollo de la esiliencia.
24
2.2.2.2. NARRATIVA E IDENTIDAD
La iden idad humana se puede en ende como un ela o o his o ia que in eg a el
pasado, pe cibe e in e p e a el p esen e y an icipa el u u o con el obje i o de da
cohe encia, unidad, sen ido y p opósi o a nues as idas (Gui a , 2012: 53).
Si la na a i a, al y como es amos de iniéndola, pe mi e la o ganización de las
expe iencias de ealidad a pa i de los signi icados, en es a acción se es a á
con o mando iden idad, siemp e como un sis ema que se au o egula. Como di ía
Ma u ana, la iden idad no es es á ica. La iden idad es p ecisamen e una cons ucción y
no una ep esen ación, como plan ean las co ien es acionalis as. La pe manen e
cons ucción de la iden idad a ec a a nues a elación con el mundo y a la o ma de
e nos en él.
Relaciona nos con el mundo, con el en o no p óximo y amplio, pa e de analiza lo
con espec o a noso os mismos y a los sucesos que nos han inculado. Es e análisis no
puede hace se desde el pensamien o pa adigmá ico o lógico, o po lo menos no
únicamen e desde él. Es el pensamien o na a i o el que posibili a á es e o denamien o
de expe iencias, donde se busca la e acidad pa a la p opia pe sona que na a, no la
e dad. La e dad que impo a no es la his ó ica, sino lo que au o es como Donald
Spence llama on e dad na a i a.
Hab á an as na aciones di e en es de un mismo hecho como núme o de
na aciones ealicemos, po que ya po la me a acción na a i a es amos iccionando a
pa i de los condicionan es que nos con o man, modulándonos con los acon ecimien os
que ca ac e izan nues a ida. De la misma mane a, Ma u ana explica que hay an as
ealidades como dominios de explicaciones el obse ado pueda p opone (Ma u ana,
1987: 324).
Pa a Guidano (1995, ci ado en Al edo Ruiz, 2002), la cons ucción de la
iden idad pe sonal signi ica la a ea de indi idualiza se y de di e encia se espec o a un
mundo, lo que implica una mane a de e el mundo y de si ua se en él.
Lo impo an e de esa na a i a desde el Yo es si el análisis que la p o oca pe mi e
con o ma una nue a na ación, cuya e acidad p opicie un p oceso de econs ucción
de los hechos mismos y de la p opia iden idad a pa i de ellos.
25
2.2.2.3. LA NARRACIÓN COMO METÁFORA DE LA REALIDAD
La me á o a, como elación en e imágenes de un dominio con una es uc u a que
co esponde con o o dominio, es undamen al pa a comp ende a las pe sonas que
hacen uso de la misma pa a en ende y de ini su en o no, el mundo. Es a de inición
concep ual es á a mada a pa i de las ep esen aciones men ales que cada pe sona
posee, desde sus expe iencias, condicionadas po la cul u a en la que i e.
Nues o lenguaje común es mucho más me a ó ico de lo que a menudo
ad e imos. Muchas me á o as del lenguaje conside adas "con encionales" son
gene adas po es uc u as básicas de nues a expe iencia y de nues a mane a de pensa .
Buena pa e de la cohe encia y el o den de la ac i idad concep ualizado a se basa en el
modo en que nues os sis emas de me á o as es uc u an nues a expe iencia (Johnson,
1981: 341-2).
La mímesis (na a i a) no es una ep esen ación donde se pueda compa a a es a
con el e e en e sino la he amien a que nos pe mi e cons ui la e acidad del hecho.
Desde la de inición que hace A is ó eles en su Poé ica de es a a e como imi ación de
las acciones de los homb es, pa e la a i mación de Ricoeu de que la mímesis es una
especie de me á o a de la ealidad.
En Me á o as de la ida co idiana Lako y Johnson p esen an es ipos dis in os
de es uc u as concep uales me a ó icas:
Me á o as o ien acionales: que son las que o ganizan un sis ema global de
concep os con elación a o o sis ema, que suelen e e i se a la o ien ación
espacial: a iba/abajo, den o/ ue a, delan e/de ás o p o undo/supe icial.
Si analizamos a iba y abajo: lo bueno es á elacionado con a iba, lo
malo con abajo, como po ejemplo: es a us al o, es a us bajo; al a calidad,
baja calidad; bajas pasiones; e c.
Me á o as on ológicas: po las que se ca ego iza un enómeno de o ma
peculia median e su conside ación como una en idad.
Po ejemplo, si el co azón es una jaula: a a esa las ejas del co azón.
Me á o as es uc u ales: en las que una ac i idad o una expe iencia se
es uc u a en é minos de o a. Como: can a es ola .
Lo que Lako y Johnson es án plan eando con es a clasi icación es que el mundo
es á es uc u ado me a ó icamen e pa a quien lo na a. Y, lo que es más impo an e pa a
nues o abajo, que la con o mación de nue as me á o as pe mi e la eelabo ación de
signi icados y la comp ensión de las expe iencias.
32
Pa a ello, se han aplicado las ases de elabo ación del discu so e ó ico a la
cons ucción de un discu so na a i o.
In en io o hallazgo: es la ase en la que se busca es ablece los
con enidos del discu so y la de inición del ema sob e el que se a a
habla . En es e caso, el ema ha sido el pode de supe ación que iene
el se humano en e a los acon ecimien os ad e sos en la ida,
cen ado en la his o ia de ida de Ja ie Va gas Junque a.
Pa a ello, se ha abajado en dos bloques: la ecopilación de
a gumen os p oba o ios y e u a o ios, basándonos en la in o mación
ob enida de la his o ia de ida y de la in es igación ealizada a pa i
de la misma; y el diseño de la línea a gumen al (a gumen a io)
básica.
Dada la in ención de elabo a un discu so basado en los sucesos que
es uc u an la ida de Ja ie Va gas Junque a, la búsqueda de la
in o mación y de la línea a gumen al se ha ealizado, p incipalmen e,
a a és de su his o ia de ida, las en e is as de pun ualización y
es imonios de pe sonas p óximas a él. Asimismo, se in es igó la
his o ia con empo ánea y la cul u a de Andalucía, los asgos
undamen ales del colec i o de pe sonas sin hoga y el de la
comunidad gi ana, p o undizando en la u ilización del can e como
he amien a de ansmisión popula .
Disposi io u o denamien o: es la ase en la que se o dena án los
elemen os de la in en io pa a o ma un odo es uc u ado, en el caso
del ela o: la es uc u a na a i a. Po ello, pa a es a ase abajamos,
igualmen e, de o ma conjun a du an e a ias sesiones, decidiendo
cómo que íamos con a el ema elegido. Es a p egun a se con i ió
en: ¿cómo que emos con a es e ema pa a que llegue el mensaje que
Ja ie Va gas Junque a quie e lanza ( oda pe sona puede supe a
las ci cuns ancias a las que se en en a en la ida)? Al a a se de un
ela o biog á ico (en g an medida), las e ocaciones juga on un papel
undamen al; dada la c udeza de la his o ia, po un lado, y el alo de
las supe aciones, po o o, conside amos impo an e que e leja an
que la his o ia na ada e a una his o ia i ida. O o elemen o
undamen al pa a de ini la es uc u a, sin luga a duda, ue la
33
u ilización de los can es que hila on el ex o y o o ga on al ela o la
línea e eb ado a p incipal; los cuales ue on su giendo en la oz del
p opio au o de la his o ia de ida, limi ándome yo a ansc ibi los.
Elocu io u o na o: al a a se de una ase donde se conc e a el modo
adecuado de exp esa los ma e iales de la in en io o denados po la
disposi io, ha esul ado la e apa más complicada pa a la con inuidad
del p oceso c ea i o conjun o, pues los coau o es compa íamos
papel p o agónico. Es e p oblema se esol ió en un p incipio
aco dando que es a ase se ía ealizada únicamen e po es a alumna
(sob een endiéndose que el au o de la his o ia de ida no poseía, o
no se sen ía poseedo de las he amien as li e a ias su icien es pa a
es a labo conjun a), pe o más a de su gió la p opues a de en elaza ,
como ya se ha indicado, las dos o mas de exp esión que nues as
cul u as ienen la esc i a y la o al. Así pudimos segui abajando
conjun amen e en es a e ce a ase ambién, aunque es jus o apun a
que si en la in en io Ja ie Va gas Junque a u o mayo
p o agonismo, en la elocu io el peso úl imo ecayó en mí.
Memo ia: se añade es a ase po que es e abajo, dando con inuidad a
la u ilización posi i a del encuen o en e dos cul u as, p opone que
el ex o sea leído-can ado du an e la exposición an e el ibunal. No
se p e ende una memo ización ín eg a, po que se dispond á del ex o
imp eso, pe o sí la su icien e pa a que se puedan da unas
condiciones adecuadas que acili en al ecep o la cap ación sensible
de la p opues a.
Ac io u acción: es a ase, al igual que la an e io , se añade po que se
ha abajado la u ilización del lenguaje pa a consegui que en la
na ación de es e ela o podamos hace uso de un lenguaje
pe suasi o, es é ico y comunica i o. Pa a es a ase, nos hemos
apoyado en los ecu sos que el ea o o ece pa a p epa a la
declamación, abajando la modulación de la oz y del ges o.
9. Sis ema ización y conclusiones: la pa e conjun a de es e pun o inal
del abajo se ha basado, p incipalmen e, en a ias sesiones en las que
se pudie on ecoge las imp esiones que Ja ie Va gas Junque a había
34
enido sob e el p oceso c ea i o i ido. El es o de es e apa ado ue
una labo ealizada po mí po ascende el p oceso c ea i o mismo.
2.3.1.1. ESTRUCTURA DE LA ENTREVISTA REALIZADA
Adjun o el cue po de la en e is a ealizada a Ja ie Va gas Junque a con la
in ención de mos a la o ma de abajo empleada pa a acili a la es uc u ación y
p o undización de su na a i a.
Pa a con o ma dicho cue po nos hemos basado en el modelo de en e is a
(his o ia de ida) p opues o po McAdams, con el que consigue no solo cuida a la
pe sona en e is ada y su p oceso na a i o, sino que ambién le acili a compone o
econs ui sus i encias globalmen e y en de alle, a pa i de una lógica secuencial.
En e is a:
1. In oducción: se le pide una b e e desc ipción de su ida de no más de diez
minu os.
2. Es uc u a en capí ulos o pe íodos su ida:
Si mi a a us ed su ida como si de una no ela se a a a y pudie a
di idi la en capí ulos, ¿en qué capí ulos la es uc u a ía?
¿Cuáles son las ci cuns ancias que le hacen es uc u a lo así?
¿En qué capí ulos de ec a buenas épocas y malas épocas de su ida?
¿Quiénes son los hé oes o he oínas y los illanos o las illanas de cada
capí ulo?
¿Qué í ulo le pond ías a cada capí ulo? ¿Po qué?
3. Los acon ecimien os c í icos de la ida: momen os conc e os que han sido
impo an es pa a us ed, ubicándolos en iempo y luga .
¿Cuál es el p ime momen o de su ida que ecue da?
¿Pod ía deci un momen o impo an e de su in ancia?
¿Pod ía deci un momen o impo an e de su ju en ud?
¿Pod ía deci un momen o impo an e de su edad adul a?
¿Cuál ha sido el mejo momen o de su ida?
35
¿Y el peo ?
¿Cuál ha sido el momen o en el que su ida dio un gi o impo an e?
¿Algún o o gi o que quie a nomb a ?
¿Qué momen o o momen os c ee que han sido impo an es pa a que
us ed se haya is o eniendo que i i en la calle?
4. Desa ío i al:
¿Cuál ha sido el momen o de mayo e o en su ida?
¿Cómo lo manejó? ¿Cuáles ue on las es a egias que u ilizó? ¿Hubo
pe sonas que apo a on a su esolución?
5. In luencias posi i as y nega i as en la his o ia de ida:
¿Qué pe sonas, g upos o ins i uciones c ee que han in luido
posi i amen e en su ida?
¿Qué pe sonas, g upos o ins i uciones c ee que han in luido
nega i amen e en su ida?
6. Rela os cul u ales y amilia es que han in luido en su ida:
¿Cómo c ee que ha in luido su amilia en la ida que ha lle ado?
¿Y los/as amigos/as?
¿C ee que los medios de comunicación o de ocio, como la ele, los
lib os, e c., le han podido in lui ? ¿Cómo?
7. Búsqueda de u u as al e na i as pa a la his o ia i al:
Imagine un u u o suyo muy posi i o y posible (no algo inalcanzable),
en el que se solucionan sus p oblemas. ¿Qué u u o se ía?
Y si imagina a el peo u u o, donde se cumplen sus emo es, y
ambién den o de lo posible, ¿cuál se ía es e u u o?
8. Valo es e ideología pe sonal:
¿Cuáles di ía que son sus alo es mo ales undamen ales?
¿Y sus alo es eligiosos?
¿Y sus alo es polí icos?
36
¿C ee que odos es os alo es han ido cambiando a lo la go de su ida?
¿Cómo?
9. Tema i al:
Después de odo lo que hemos hablado, ¿cuál c ee que es el ema
p incipal de oda su na ación? Puede habe un ema o a ios.
¿Po qué c ee que es e ema ha in luido an o en su ida?
10. Elemen os que la pe sona conside e impo an es:
¿C ee que ha habido algo ele an e en su ida que no hemos ocado en
es a na ación? Si es así, ¿de qué se a a?
2.3.1.2. ESTROFAS DE CANTES APORTADAS POR JAVIER AL RELATO
“Los can es lamencos cons i uyen un géne o
poé ico p edominan emen e lí ico”.
An onio Machado y Ál a ez.
En el p oceso de ealización del ela o de icción, a pa i de la his o ia de ida de
Ja ie , cuando se pasó a la ase de elabo ación del ex o, Ja ie p opuso que, apa e de
los deba es conjun os pa a i es uc u ando la his o ia a na a y la o ma de hace lo,
p e e ía ealiza sus apo aciones ex uales más ex ensas con es o as de sus can es,
po que es a e a la o ma en la que él se exp esaba, según decía, mejo . “La gi ana o el
gi ano, aunque no sepan can a , cuando pasa algo bueno o malo, a la la ga lo can a”.
Ja ie explicó es a opción a gumen ando que cuando na aba de o ma hablada le
pa ecía que se es aba quedando a medias, pe o que po esc i o aún más. Solo se
imaginaba na ando su ida a a és del can e. Apun ó que no pod ía, de o a o ma,
da le “el sen imien o que cada de alle i ido se me ecía”. Que sus penas y sus aleg ías
son pa a can a las y “da le en cada momen o el ono o el ai e que equie an”. Al
espec o, dice Blas In an e, e i iéndose al can e lamenco: “¿Hab á alguno de ellos [los
andaluces] que no haya in en ado libe a su pena, o descansa de su a iga, o con ia su
espe anza a ese ondulan e medio de exp esión?” (Blas In an e, 2010: 38-39).
37
A es o, Ja ie añadió que “además, al can e se le puede acompaña con los ges os.
Las manos se mue en más lib es bailando que esc ibiendo, y el cue po adop a o mas y
mane as aco des con el can e. Con cua o es o as dices miles de cosas”.
Vol iendo a las palab as de Blas In an e, e i iéndose al can e lamenco: “Es el
mismo indi iduo li izado, sus p opios es ados psíquicos o espi i uales enca nados en
o mas sono as, sin más ley que la luencia libé ima de empe amen os no ep imidos”
(Blas In an e, 2010: 32).
Dado el ca ác e popula de los can es o igina ios lamencos (base de odos los
que han sido u ilizados en el ela o inal de es e abajo, además de aquellos compues os
po Ja ie ), la p opues a de Ja ie de u iliza los como oz p opia cob ó odo el sen ido.
Pa a pode adje i a un hecho cul u al con el é mino popula , es e end ía que se
suscep ible de despe a la sensibilidad de un común ep esen a i o del pueblo, que, a su
ez, pod ía e alua la écnica (sabe hace o modo de hace ) ela i a a la elabo ación del
p oduc o o hecho cul u al, po se pa e de la colec i idad misma en la que su ge. El
lamenco cumplía ambas condiciones en o igen, pe o ha de señala se que es e p oduc o
cul u al ue pe diendo i ginidad al in oduci se en los ci cui os me can iles. Señalaba
An onio Machado y Ál a ez que “es os can es, abe na ios en su o igen y cuando, a
nues o juicio, es aban en su auge y apogeo, se han con e ido hoy en mo i o de
espec áculos públicos” (An onio Machado, 1975: 11).
Una de las ca ac e ís icas del lamenco es su ca ác e in imis a, de “composiciones
odas en que p edominan los sen imien os melancólicos y is es en g ado ascenden e”
(An onio Machado, 1975: 10). Es e a e localiza sus emá icas p incipales en los hechos
co idianos, en lo pe sonal, conc eción que le hace dis ancia se de los in e eses gene ales
de un público siemp e he e ogéneo. Po ello, no le o o ga el adje i o de popula su
pode de di usión que lejos es á de se masi o, sino su oné ica, su mo ología y su
léxico ealmen e popula es, así como, su es ado de con inua ans o mación (y
cons ucción), siendo una de sus ca ac e ís icas undamen ales la adap ación de sus
le as y sus i mos a las ci cuns ancias sociales e indi iduales de quienes hacen uso de
ellos. La u ilización del can e es una p ác ica habi ual en las cul u as basadas en la
o alidad, en endiéndose aquel como lib e de p opiedad o, mejo dicho, sin p opiedad
Vol iendo a ci a a Blas In an e, hablando de. Flamenco apun ó que: “Pa ece
como si encomenda a su con inuación, y encomenda a la ley de a iación que egula
odo i i , a un solo ins umen o; lib e, au ónomo, egido sólo po el sen imien o
a bi a io: la oz del e an e can aó” (Blas In an e, 2010: 32).
38
Aho a bien, la u ilización o ec eación de los p oduc os cul u ales popula es sigue
c eando deba e, pues en la ac ualidad es di ícil que dicha u ilización no llegue a
dis o siona , en alguna medida, su p opio ca ác e popula al en a a o ma pa e de
una cul u a que no puede man ene se al ma gen del sis ema neolibe al que di ícilmen e
an epond á el desa ollo i o au ónomo de la cul u a popula a la necesidad de que la
misma sea en able en é minos económicos, sociales y polí icos.
Ca los Ma x, en el Cuade no VI de los G ündisse, gene al in ellec llama a los
sabe es acumulados po la comunidad, al conjun o de ap i udes lingüís icas,
comunica i as, a ec i as y o as compa idas po odos los miemb os de la o mación
social, sabe es que como ales no pueden se explo ados po nadie.
Es e concep o de “gene al in ellec ” a ala el necesa io lujo de los p oduc os
cul u ales popula es como mani es ación na a i a de las pe sonas in eg an es de la
colec i idad. Ello nos lle a al o igen del sen ido de los hechos cul u ales como un
diálogo en e miemb os de una colec i idad, a pa i de sus p opios códigos y
signi icados iden i a ios, y cuyo in úl imo es la ansmisión de la memo ia y los
sabe es.
Así, Ja ie Va gas Junque a, cuando comenzamos la a ea conjun a de da o ma
al ex o na a i o, solici a que cada uno lo hagamos desde nues as o mas de exp esión
más a ines, siendo la suya la o al. P opone na a se u ilizando, pa a ello, las bases ya
c eadas de las na aciones popula es gi anas (can es), que en sí mismas, aun sin que
hubie an enido adap ación alguna, ya o man pa e de él. En la elección de las mismas,
las can ao as o los can ao es a quienes se las escuchó, y en la adap ación o c eación de
las le as hay oda una in encionalidad es uc u ado a po su pa e, que llega a o o ga al
ela o la columna e eb al del mismo. No sólo como es uc u a del ex o, ambién como
es uc u a sos enedo a de la in ención del discu so.
En es e eje cicio dialógico, mien as yo exp eso y ma e ializo la na ación po
esc i o, Ja ie lo hace desde el can e, con i iéndose en uno de esos o ado es del
pueblo andaluz, como llama Blas In an e a los can ao es. Hemos que ido que es e
pe manen e diálogo, que se ha dado du an e el p oceso c ea i o en el que nos hemos
emba cado pa a ealiza es a in es igación, culmine en el p opio ex o, donde se
in e calan ambas exp esiones cul u ales, no como con aposición, sino como
complemen ación.
En cuan o a los can es apo ados po Ja ie , algunos son de le as p opias y o os
son adap aciones que hace a pa i de pe sonas ce canas, en e las que des aca su p imo
39
Luis de la Pica, un can ao de Je ez, de quien dice que sen ía y can aba el dolo de una
mane a muy pa icula , y muy pa ecida a como él lo sien e. Así, habla de cada uno de
los can es que apa ecen en el ex o:
EL RELOJ DEL TIEMPO.
Po qué el eloj del iempo
no se pa a nunca,
po qué calien a el sol
cuando e mina la llu ia.
Po qué me hablas de amo
en es a noche oscu a
si yo no engo amo ,
si yo no engo amo ,
si yo no engo amo .
“Es e ema lo can aba mi p imo Luis Co és Ba ca-Junque a Ca e e o, más
conocido a ís icamen e como Luis de la Pica (en hono a su mad e, la ía Ma ía la
Pica). E iden emen e, el iempo es nues o mayo enemigo. Ese iempo se con ie e en
ho as que pasan ápidas a llama se días, y luego semanas, y años. Nos an sucediendo
las cosas sin sabe po qué y no nos da iempo de analiza las, po que ese eloj nunca
pa a. Pienso que si pa a a alguna ez, quizás pod íamos llega a muchas conclusiones.
La le a o iginal a di igida a una muje , como la mayo ía de las le as de Luis.”
Yo quise se homb e,
pa a se u dueño,
quise se niño,
pa a en a en us sueños.
Pe o me al a amo (3 eces)
Po qué el eloj del iempo
no se pa a nunca,
po qué calien a el sol
cuando e mina una llu ia.
Po qué me hablas de amo
en es a nocheci a oscu a,
pe o me al a el alo
y e as, es a noche.
No he log ao hace e ama ,
con u an o cha de pelo neg o e as,
es como un camino oscu o
que yo no sé ni a dónde da.
LA SOLEÁ ME OPRIME
La soleá me es á op imiendo
has a el ondo de mi alma,
la lle o ceñía a mi cue po,
al ensueño y a la almohada.
“De nue o elijo una es o i a de mi p imo Luis en la cual hace e e encia a la
soledad. La elijo po que jamás escuché de ini has a dónde puede aba ca la soledad a
un se i o, y po que eso que dice es a le a lo he i ido en mis p opias ca nes.”
PASO EL RÍO, PASO EL PUENTE
Paso el ío, paso el puen e,
yo siemp e e eo la ando,
40
que doló de u ca i a,
el sol e la es á quemando,
siendo ú la más boni a.
“Es e can e es muy ípico en el ba io de la Plazuela de Je ez. Es una le a a la cual
iene acceso odo aquel que se quie a pega su can eci o. La elegí po que lo que dice
es a le a es la i a es ampa de las muje es gi anas de an año, pe enece a la ida de
nues as ma ia cas.”
MI ILUSION
Esa muje ieja
de pelo blanco,
e a mi ma e Manuela,
gi ana po los cua o cos aos.
Tú no sabes cuán o e año o,
ni cuán o e echo de menos,
ni cuán o e llo o,
pe o sí sabes cuán o e quie o.
Quisie a e e
y no e eo,
quisie a besa e
y yo no pueo.
Quisie a es a en e us b azos
y sen i el calo de u cue po
po que en mi mundo hay una ilusión,
pode es a un a i o más con igo.
“Es a le a es á pensada, esc i a y can ada po mí, y a dedicada a mi mad e. Me
hubie a gus ado deci an as cosas… En ella nomb o cómo son mis días desde hace algo
más de diez años, aco dándome de ella.”
UN DEO DE MI MANO
Po e a mi he mano yo die a
un deo de mi mano,
el que más al a me hicie a.
“Es a le a a dedicada a mi he mano Fe nando, el cual alleció un 23 de junio de
2007. Es a le a cons a como popula , suele can a se siemp e que se ape ezca, pe o
no malmen e se hace cuando un amilia que ido ya no es á con noso os. Es un can e
muy gi ano, que suele i a el “pellizco”. C eo que cualquie gi ana o gi ano lle a ía a
cabo esa acción (po los g andes ínculos que enemos en la amilia).”
QUÉ FUERZA Y QUÉ PODERÍO
Qué ue za, qué pode ío
cuando la mue e nos llama.
Con qué ue za, con qué pode ío
en una cama llo aba, un homb e
sequi o y embebío
po que a él la mue e lo llamaba.
Qué ue za, qué pode ío.
41
“Es e andango-bule ía, es de mi p imo Miguel Flo es Qui ós, conocido
a ís icamen e como El Capullo de Je ez, y iene una ue za y un compás ue a de lo
no mal. No es á can ado como lo dice él, po que qui é una es o a y coloqué o a, pa a
así pode es a más aco de con lo que i aquella a de cuando en é a la habi ación de mi
he mano ( ue la úl ima ez que lo i con ida).”
Qué ue za, qué pode ío
cuando la mue e nos llama.
Con qué ue za, con qué pode ío,
en una mina llo aba
un homb e que es aba he ío
po que a él la mue e
lo alcanzaba.
Qué ue za, qué pode ío.
QUÉ PENA ME DA
Qué pena a mí me da
e a los niños chique i os
con los g andes pelea .
“Es e can eci o an co o es una adap ación que hice aco de a los iempos que
co en. Espe o que llegue al co azón, pues con los iempos que co en lle a muchísima
e dad. Es un can e ne amen e je ezano. Su e sión o iginal se p egun a cómo un gi ano
que iene de can ao es puede no sabe can a .”
Qué lache [ e guenza en caló] a mí me da
que engas an mal sonío
iniendo de an buen me al.
CAÑAS DE BARRO
Po el puen e iejo de un ío c is alino
iene mi gi ana con sus abanicos,
cañas de ba o yo le había co ao
pace le una ba qui a
y pasa la al o o lao.
“Hace mucho iempo que sacamos es e can e que me anspo a. Fue una época
do ada, en el pa queci o de la Unión, con mi p imo Lobi a (Manuel) y mi p imo Alonso.
Es aba ecién salido de la he oína, los ai es co ían escos. Es a le a iene a deci que
el ío y el gi ano caminan de la mano. Pe o ambién dice que si c uza el ío p esen a
di icul ades a nado o con el puen e, el gi ano busca los medios pa a c uza lo.”
EL NEGRO DE MI HABITACIÓN
Hablo con mi dios y le digo
si, en mí, es a ía iene azón,
y me con es an los quejíos de mi oz:
48
Me gus a ía e mina diciendo que la ida es muy boni a y que solo se i e una
ez y i amos lo mejo posible. Todos nos necesi amos. El ico necesi a de noso os
po que el dine o se le acaba á alguna ez. Y noso os necesi amos del emp esa io, y así.
Es o es una cadena, es o no se debe ompe , como se es á ompiendo. Una cadena que
es á co ando los eslabones. Cada cinco me os iene los eslabones pa idos. Y una
cadena se supone que debe se con inua con odos sus eslabones.
Si mi a as u ida como si de una no ela se a a a y pudie a di idi la
en capí ulos, ¿en qué capí ulos la es uc u a ía?
(La segunda p egun a de la en e is a queda con es ada en es a p ime a: ¿Cuáles
son las ci cuns ancias que le hacen es uc u a lo así?)
Yo, e iden emen e, mi in ancia no ue muy g a a, quizás ue a po que e an o os
iempos, é amos muchos, é amos nue e he manos y sólo abajaba mi pad e. La e dad,
i íamos en una casa de ecinos y luego nos asladamos en la ba iada. Lo que más me
ma có de la in ancia ue el miedo que se i ía en mi casa. Mi pad e se excedía con el
alcohol y lo cambiaba o almen e. Luego, cuando no bebía, pa ecía que no es aba en la
casa, que es ábamos noso os, nada más. Eso me ma có mucho po que me u e que
hace mayo siendo muy pequeño. Nunca me he p egun ado si eso ue bueno o menos
bueno. Ocu ió y la ida sigue. Las cosas se an dejando a ás, en el ecue do. Después,
me sen ía eliz cuando eía los payasos de la ele. Tenía que men i en la calle po que
odo el mundo con aba cosas buenas de su casa y, la e dad, yo no enía nada bueno que
con a de mi casa. No lo sé si hacía bien o no, pe o plan eaba his o ie as pa a no queda
yo el úl imo. Son cosas de niños. Después, una ez que ya empezamos a c ece en casa,
el colegio, pa a allá, pa a acá. Yo siemp e he sido un buen es udian e. Lo he sabido,
pe o cla o... Po eso digo que en la in ancia es donde a ocu iendo odo lo que e a
ma cando los pasos, e a dando la medida de lo que a pasando. Las ci cuns ancias
uel en a hace p esencia en mi ida. Yo que ía se p o eso de magis e io y solo pude
acaba 8.º de E.G.B. É amos muchos, enía que abaja . Pe o ese abajo, pienso, que
casi nunca llegó.
Y, a pa i de ahí, en o en un decli e, ya cumplo la edad de dieciséis o diecisie e
años. Ya el país a e olucionando un poco, la dic adu a se a quedando un poco más
a ás o es más blanda. Es la p epa ación al sal o de la democ acia, que ue lo que hizo el
caudillo en aquel iempo, en los úl imos años, p epa a al pueblo de que enía o o ipo
de égimen. Y a mí me cogió en pleno apogeo: en abie ado que es aba, po que yo que ía
49
segui es udiando y en o ya a la d oga, el alcohol, los concie os, el ock andaluz.
Después llega on los Rolling S one, con la céleb e ase de “sexo, d ogas y ock and
oll”. La e dad, nos endie on una mo o, que aún la es amos pagando y a un muy al o
p ecio, los in e eses son g andísimos, no se acaban nunca. Po que desde que en amos
en democ acia, que ya an ein a años, se an pe diendo las gene aciones, una de ás de
o a, y es a ya es á pe dida. Pues ahí empiezo yo ya a oca , en esa época, la he oína.
Maldi a sea la ho a en que la p obé, po que pe dí… Fue un pe iodo muy co o de
iempo, pe o pienso que pe dí esa esencia que yo lle aba den o, de pode ap o echa el
iempo mejo . Me excusé en casa, al y cual. Que la e dad que e a una excusa absu da,
innecesa ia. También la ida, a Dios g acias, me dio a elegi . No le puedo echa la culpa
a nadie. Po que yo u e iempo pa a elegi los place es. Hoy no me a epien o, en el
sen ido de que he ap endido mucho, he madu ado muchísimo. En aquella ida que lle é
me di cuen a de quiénes son las amis ades e dade as, las que ienen o o ipo de in e és.
No es nada adecuado i i en esas ci cuns ancias, pe o a eces se ap ende. Yo lo bueno
que he enido siemp e es que de lo malo, siemp e me quedé con lo bueno. Siemp e i
algo posi i o den o de ese malo. Mi ida, empieza ahí en un decli e eno me.
En el 84 salgo de Je ez. Voy a coge u a. En el 87, 29 de mayo del 87, salgo de
la he oína, a pulso, la e dad, po que no ui a cul o. En onces se lle aba mucho los
cul os. Es algo absu do, po que se hacen dueños de u men e y al in y al cabo sigues
enganchado a la palab a de alguien. Nadie es independien e nunca, dependes de odo lo
que se e diga. Luego, me e ugio en el alcohol. Me quedo i ado muchos años bebiendo
alcohol. Ahí empiezo ya a da le uel as al país, de una ciudad a o a, de un pueblo a
o o, de empo e o. Veo cosas inc eíbles, que yo llegaba a casa y no con aba nada
po que me iban a oma po loco. He do mido en si ios insospechados e insospechosos.
He do mido de ás de la casilla de un gua da de una ob a y no da se cuen a en oda la
noche. No obé nunca, ni a gua da ni a nadie. He do mido en básculas donde se pesaban
los camiones. Una hile a de pe sonas de odo el mundo, con odo ipo de enganche,
cuando se lle aba el pico, es a as he is o, amos…, imp esionan e. Y sin pode hace
nada, po que es así, la calle iene unos códigos, la gen e los espe an y se amoldan a
ellos. Vi cosas que, quizás hoy día, que me sien o o almen e es ablecido, quizás
hubie a me ido baza en algunos asun os que i, algunos ipos de abusos, de ue za,
e ás…
Después de un la go camina po oda la ida, decido a inca me de ini i amen e
en Se illa. Se illa la conozco desde el año 81. En el año 80 ine a una e isión médica
50
pa a la mili. Después de un la go eco ido, decido a inca me en Se illa de po ida.
Aquí había epa ido yo guías de elé onos, conocía la ciudad como la palma de mi
mano. Conocía gen e, de un lado de la ace a, y conocía a la gen e del o o lado de la
ace a. A pesa de que mi ida es u ie a siendo un con lic o, un con inuo, pe o nunca me
apa é ambién del o o lado. Mi men e es aba con que yo el gi o lo enía que da algún
día, po que e a una pena que con odas las cualidades que engo humanas, que lo echa a
a pe de po depende de algo que en ealidad no e hace nada bien. Es bien sabido que
el alcohol, si no abusas de él, no es dañino. Pe o el bebedo que bebe en unas
ci cuns ancias, pues, no e pa as a pensa que as a oma una ce eza po la mañana y
dos po la a de y po la noche o a. El que i e en la calle es á bebiendo odo el día,
umando, insaciable. Bueno, yo en mi men e siemp e u e que el cambio lo enía que
da , no sabía cómo. Todos los cambios que se dan, lo he obse ado en pe sonas y
amigos que conozco, se p oducen cuando alguien de u amilia o alguien muy que ido
se e a. Te das cuen a en onces de lo mal que has es ado encaminado, de que se me ue
su iendo y, e iden emen e, po consecuencia de los hijos, o lo que sea. Yo me es u e
p epa ando an es de sali de odo. Se me ue mi mad e y mi ida cambió muchísimo.
Po que yo no e a muy ca iñoso con mi mad e, po que mi mad e e a una pe sona más
bien a isca, no le gus aba…, pe o, no oy a deci que e a la mejo mad e del mundo,
po que supongo que lo decimos odos, pe o pienso que se ue una g an pe sona, una
g an muje . Y después pa a colmo se me ue mi he mano, mi he mano Fe nando, con 46
años: y e das cuen a de que es una lás ima que engas que da le un uelco a u ida
cuando es que se e a alguien con el que ú has es ado codo con codo. Es muy penoso,
pe o, a eces, el dolo es ambién necesa io en la ida, po que el dolo o alece y o ma
pa e de odas las idas, no sólo la mía, sino de odo se humano. Has a las plan as
su en cuando las pisas, aunque no le escuches su quejido. Los animales, pues igual. El
dolo es necesa io. Y pienso que no debe íamos ni e i a lo.
A aíz de es o, un día decido deci se acabó y se acabó, mi ida a a oma o os
de o e os, oy a in en a segui adelan e y oy a e si es cie o lo que la gen e dice de
mí, que engo cualidades y ecu sos pa a hace muchas cosas, y así eo si el equi ocado
soy yo o el es o de las pe sonas. Decido deja el alcohol y es ando abajando, po que
mi p oblema no e a el abajo, po que yo sí que abajaba. No sé cómo lo he hecho,
cómo me lo he mon ado, pe o… Soy una pe sona pe sis en e, po que soy de los que
piensan que al inal lo que iun a es la cons ancia. No alen los í ulos, ni nada. Po que
si ú ienes un í ulo y no hay abajo en la ac i idad que ú has hecho, pa a qué quie es
51
el í ulo, pa a ene lo en un ma qui o. Pienso que la cons ancia es la pa e i al de una
pe sona. Se cons an e, ecupe a la con ianza en i, sabe que e es capaz, que la ida…,
igual que yo he pasado po odo eso pa a deci aho a se acabó.
Pues es ando abajando se p esen ó la c isis y no me pagaban en la emp esa. Al
no paga me en la emp esa, y eniendo yo pa eja, u e que manda a mi pa eja a
Ba celona, a casa de sus pad es. Me u e que me e en el cen o de acogida. Hablé con
Ma isa, una educado a social, di ec o a de un cen o social, diciéndole lo que me
pasaba. Pa a pode cob a no podía deja el pues o de abajo, pe o no podía paga el
alquile del piso po que no me pagaban. To al, que me dio ía lib e, me dijo que has a
que me paga an es u ie a allí. En el albe gue ya me conocían, me acep a on muy bien.
Yo e a muy disciplinado, gua daba las no mas del cen o. Y en onces una a de una
educado a social me dijo que se había mon ado un alle de ea o, que lo lle aba
Manuel. Manuel e a mi an iguo di ec o del cen o de acogida, Manuel Muñoz Belle ín.
Es aba en Nica agua en aquel iempo, en onces, dos educado es sociales lle aban las
p ime as clases. Y me apun é po que, la e dad, siemp e me han gus ado esos líos de
c ea i idad, de exp esa me y de sabe que puedo. Es una g an sa is acción sabe que
puedes. Y i aquello muy in e esan e y me dije, engo muchas cosas que deci . Cuando
yo i el p oyec o, po que ealmen e no deja de se un p oyec o social pa a que la gen e
no di aga a po ahí con malos pensamien os o malos ollos, ene un espacio de u
iempo ocupado en algo que ealmen e no e a a qui a nada, sino e a a apo a . Son
las a es escénicas, el ea o.
Pe o cla o, hay un incon enien e que cuando me dan el alón pa a cob a , esul a
que al alle no se podía accede si no es abas acogido en el cen o. Y a mí me puso
aquello…, la e dad, po que enía y engo muchas cosas que deci , po supues o, he
i ido muy dep isa. Pienso que hay cosas de las que he i ido que me pe enecía
habe las i ido aho a, no hace quince años. Que pa a mí, odo es o que es á ocu iendo,
no es nue o. Se han dado en o os casos menos escandalosos que aho a. En onces la
cosa e a más apada, pe o sigue exis iendo desde que la ida es ida.
Hacen una eunión en el cen o de acogida y deciden que sí, que los que
eníamos que sali del cen o, que eníamos acceso unos días a la semana al cen o de
acogida pa a ensaya . No pensábamos que íbamos a hace un g upo, o que un día
íbamos a es a esceni icando y ei indicando nues os de echos po medio del ea o,
pe o con la b oma, con la b oma, pues mon amos una pequeña pieza que e an Escenas
co idianas. No es u e yo, po que es aba abajando. A pa i de ahí se o mó un g upo
52
muy bueno, con muchas aspi aciones. Pienso que los comienzos son, no malmen e, de
mucho empuje. Y la e dad, cuando empezamos ei indicamos cosas. Las p ime as
escenas ue on cosas más co idianas, de lo que pasaba al ededo nues o, en el día a día
de la calle, cómo uncionaba una pa e de la sociedad y la o a. Cómo espondía y a
pa i de ahí empezamos has a que mon amos unas escenas y una ob a que se llamaba
T is eza de mundo que es donde c eo que basamos lo que el ojo no e, lo que pasa
ealmen e en la calle. Que la gen e es aba muy equi ocada. Todo lo que noso os
pusimos en la escena e a como si es u iese ocu iendo en ese momen o. Nues o
público es un público que lucha po los mismos de echos que luchamos noso os.
En endie on aquello, no lo conocían, sabían de aquello pe o no lo conocían. Pe o ese día
conocie on cómo es la ida en la calle, el día a día. Pe o a mí me gus a ía que iniese
o o público, ese público que se opone a esos p oyec os de mejo as. Noso os no
p e endemos cambia el mundo, solamen e p e endemos ansmi i que se puede i i
mucho mejo o mucho peo . No somos dioses, ni somos magos, ni nada. El g upo, como
dependía de un cen o de acogida, e a muy ines able, unos salían, o os no. Las men es
cambian cuando e oca sali a la calle, es como si hubieses salido de la cá cel. No es
que es és en la cá cel ahí, pe o es como si dije as, no dependo de no mas ni engo que
es a haciendo la a de aquí, ni nada. Empezó a pasa gen e po el g upo, gen e que ya
no iene nada que e con el mundo de la calle, sino gen e que luchaba po ese mundo
de la calle. Y empezamos a hace una ob a y o a ob a y lle amos a ias ob as y hemos
o mado un g upo muy bueno. Pienso que aho a es amos sabo eando las mieles de odo
eso, odo eso que se mon ó en su día, que empezó… Po que nues o ea o no es se
amosos, ni yo p e endo can a bien, ni Pepe p e ende hace …, nues o ea o es un
ea o ei indica i o, es algo que pienso que nos lo ganamos con mucho es ue zo. Y las
si uaciones que hay en la ida. Po eso me gus a ía que el público que inie a a e nos
ue a…, no digo que no enga el es o del público, pe o gen e pa a que ab a los ojos.
Que el egoísmo se debe ía acaba .
Yo, el ea o, he dado un a ance imp esionan e, me he dado cuen a de
si uaciones, de cosas. Mi men e es más abie a. Veo las ealidades, eo odos los pun os
de is a. La men i a no hace al a e la po que siemp e es á ahí. Es algo que e opiezas
cuando as andando. Es á ahí siemp e, es como las edes de In e ne que es án en el
ai e. Veo la si uación de o a o ma, lo eo más pu o, más i o, más ce ca, más de ú a
ú, es o o ipo de ai e. Cuando algo es á mal la sensación en el ambien e es dis in a,
pasa algo, como de ala ma, como al lo o, ¿qué pasa aquí? Pe o cuando es pu o, aunque
53
es és es iado, po que ya no es una sensación ol a i a, es una sensación del cue po, que
nace de las en añas, bendi o sea el cue po.
Pienso que has a el momen o mi men e sigue siendo ines able po que mi
si uación labo al no es es able, pe o pienso que oy caminando poco a poco, oy
p og esando, me mues o en la ida al como soy. Soy iel, leal, colabo o en lo que haga
al a, soy un poco al uis a, po que como nunca u e nada… Yo con 20 eu os soy la
pe sona más eliz del mundo. Y si sob a un eu o, ese es con el que me omo un
“ca eli o”. Soy eliz, abajo mucho y gano poco, pe o soy eliz con lo que ecibo,
po que lo gano, lo lucho. Es una me a que me p opuse, lucha y da me cuen a de lo que
ealmen e alen las cosas, el alo que ienen. No lo hago po lo ma e ial, po que es un
papel azul con núme os y una i ma. El alo , la sa is acción que e dan esos 20 eu os,
pe o no el papel, sino cómo e los has ganado. Que ú e has dicho, me lo he ganado a
pulso. Yo, la e dad, hace mucho iempo que due mo muy anquilo. T anquilo po que
pienso que mi ida a po los de o e os que debe ía lle a se, cosa que hace 20 años no
se me ocu ía. Quizás es a ía en mi men e, pe o nunca salió. Es como ese umo que
enemos odos, pe o no a odo el mundo se le desa olla. Pe o mi a, si conmigo e a un
umo , pues bendi o sea su desa ollo. Es un umo benigno, e iden emen e.
Pienso que mi ida se ían esos es capí ulos, esas es ases: la in ancia, la
época escola y pasa a adul o, como un desengaño. Cuando se pasa de niño a adul o,
no se puede pasa con pena po algo que hemos i ido an es, o po un des ozo de un
sueño. Pienso que el paso de la ju en ud al adul o debe ía de se equilib ado y sin que
se no e mucho el sal o. Ya sea pa a lo bueno o pa a lo menos bueno. Sino que no pase
una ase buena a una menos buena como si uese un soca ón. Pienso que los pad es,
aunque les han qui ado mucha po es ad con la ley del meno , debe ían de i menos al
ba , y lle a menos al niño al ba . No lo sé si lo digo bien.
Los pad es debe ían ene un poco más de cuidado y pensa que es os niños que
ienen aho a ocho, nue e, diez o doce años, que esa es la gene ación que a a ene que
empuja odo es o. Es amos ayendo es a o ma de gobie no que enemos, la
Cons i ución, que no sé dónde es á la Cons i ución que enemos, que pa ece un niño
chico que ienen que cambia le los pañales quince eces al día po que es á cagado
siemp e. Modi ican las leyes. Yo pienso que a los pad es, la jus icia les dé la po es ad
que le han qui ado a los pad es de educa a los hijos. Es que hoy ú le dices a un hijo,
es o no es á bien hecho, y a el niño llo ando al colegio y ienen dos policías
municipales a qui á elo. Pienso que el niño, ese g i o, a eces, es muy bueno que lo
54
eciba. Po que ese g i o lo a a sob esal a de que es á en un mundo eal. Ningún pad e
le g i a a un niño pa a comé selo. Hay que i educando y p epa ándolo, no acili ándole
ese camino dándoselo odo. Ese es un allo muy g ande. Hay cie a in ancia, con cie os
c íos, que es án muy consen idos po la o ma de ac ua de los pad es que piensan que
comp ando al hijo se le an a qui a los p oblemas, ni el niño a a llo a . Pe o el niño
llo a, íe, pega pa adas, po que es un niño.
En onces, ese paso hacia el adul o debe ía i acompañado, escalonadamen e,
pa a pode ahí coge ue za. Po que lo que no se puede hace es que los niños, hoy en
día, ya con dieciséis años beban, umen po os, ayan a la bo ellona, po qué, po que
esa gene ación se ol e á a pe de , y ol e emos a es a en las mismas. Vamos a es a
manipulados nue amen e po las o mas del gobie no, sea la que sea, izquie da,
de echa, cen o. Aquí los ideales se pe die on, aquí lo único que hay es egoísmo.
Con espec o a la ase que ya se ía de adul o a la posible madu ación, que es
donde ya en amos en las d ogas du as, un cu a de León, c eo ya que hab á mue o, me
dijo que las cosas se habían c eado pa a el delei e, no pa a depende de ellas: las
medicaciones, las d ogas, el alcohol. Que e an pa a dis u e, pa a el palada , pa a la
men e, no pa a depende de ellas. Y la e dad es que un po o es á muy bueno, si e da
po eí y po come , ma a illoso. Pe o pasando ya de un po o, lo único que haces es
pe de la amilia, la e güenza, la dignidad, cae ás p eso o p esa, a a se un caos o al
la ida, y encima le amos a echa la culpa a los demás. Que las d ogas lo único que
hacen es en iquece a las pe sonas y a uina e ú.
Yo soy de los que pienso que si e a uina as ú, pues mi a, pues bien, pe o el
en o no lo pasa muy mal. Tengo la p ueba con mi amilia. Mis he manas son luchado as
na as, mis he manos, engo una amilia que la e dad…, me eno gullece, donde a mi
amilia no a nadie. Pues esa amilia un día su ió po mí. Yo siemp e la he ca alogado
en la cúspide, pe o ambién…, no sé si llega ían a odia me, po que mi amilia no son
pe sonas de odia , pienso que algunas eces me abo ece ían del odo. Po eso las
d ogas no son necesa ias, po que la pe sona se puede incen i a con o as cosas. La base
undamen al es que cuando ú e d ogas no e es ú, pie des, lo pie des odo. Solamen e
e es alguien pa a o o que se oma igual que ú. Pa a el es o no e es nadie. Pe o lo más
impo an e es que pa a i, ampoco e es nadie. Po que no e es ú…, las eacciones, e es
incapaz, as dominado, no e es dominado . Es un e o que come emos o hemos
come ido odo aquel que ha p obado d ogas o hemos es ado pillados en ella. No e es
dominado , si ienes que i a come le el culo al que e ende la he oína, si al an
55
cincuen a cén imos ienes que llo a le al no a ese. Ese es el dominado po que ese es el
que e a a acila , ese es el que e a a da la pa ada en el culo y ese es el que e a a
ma a , y a a ma a a odo el que ienes a u al ededo , a esa gen e que c een en i y que
c een que ú jamás ol is e la ca a pa a deci , oye pues si me es án…, e ás, pienso que
las d ogas no se debe ían oca . Ine i ablemen e se ocan po que i imos en un mundo
i eal, c eo que es i eal.
El alcohol c eo que es la d oga más mala de odas, po que es cie o que cuando
el alcohol co e po la sang e a audales; la he oína iene ho as de eco ido en la sang e
nada más. El alcohol lo lle as, no lo expulsas nunca si sigues bebiendo. El alcohol es
innecesa io bebe en exceso o depende del alcohol. Yo abajo en un ba y el alcohol
es á pa a lo que yo dije an es que me dijo es e seño cu a, que es á pa a delei e. Yo soy
cama e o, yo quie o ende po que de ende depende mi sueldo, pe o llega un
momen o que le pones el p ecio a la gen e. Se e ab e, e cuen a, e dice y es ú que a
eces e da co aje, cuando a el ío ya con nue e ce ezas y lle a ein e minu os. Yo no
quie o ende de esa o ma, yo quie o ende cohe en emen e, el cho eí o, que es muy
bueno. Y cuando e es de esas cos umb es, no lo hagas en el mismo si io po que soy de
los pa ida ios de que el ba es pa a bebe , no pa a i i . Po que hay pe sonas que i en
en el ba , an a su casa a come y a do mi .
Y de esa o ma no me gus a ende po que es ú cómo las pe sonas…, po que
cuando es ás de ás lo es odo, aunque no quie as e lo, es cómo an pe diendo la
compos u a, es cómo en an a po su ca é a sali , e gonzoso. Sien es e güenza ajena,
lás ima no, po que la pe sona an es de cae en ese es ado empieza a bebe de ce o.
Quie e deci que has a que llegue a ese es ado hay un echo en que puede co a cuando
quie a, an es de pe de la compos u a. En onces, lás ima no, po que saben lo que hacen,
y saben que se es án pe judicando y que al in y al cabo an a sali como apos. De esa
o ma no me gus a a mí ende . Me gus a ende u copi a, po la mañana el “ca eli o” y
la copi a pa a después cu a , y ya has a las dos de la a de que salga a su ce eci a, esa
es una buena o ma de ende y de asimila el alcohol.
El alcohol hay que bebe lo co ec amen e. Yo no bebo po que no sé bebe . A
eces yo digo, una ce eci a esqui a…, pe o yo me oy a oma una y no oy a sabe
cómo pa a , pa a qué me la oy a oma . Pues me omo un ca é o una sin alcohol o una
coca-cola o un zumo. La bebida es á pa a bebe la cohe en emen e. No somos ikingos.
Ni es ningún place , no ale pa a nada es a bo acho, no ale pa a nada, ni pa a hace el
amo , e uel es un pesado imp esionan e.
56
En onces cuando odo se hace co ec amen e la ida nues a e iden emen e
camina co ec amen e. Ese es el úl imo capí ulo, el de la dependencia, que es el que
es aba explicando aho a. Las cosas es cie o que se han hecho pa a delei e. Aho a
mismo es amos aquí en un si io que es oy dis u ando. Si io bueno, no hay alcohol, no
hay ca é, no hay abaco. Es oy eliz, no necesi o de ningún incen i o. Eso no quie e
deci que como salgas e omes es ca és, cla o, a mí me pone bien el ca é. Po que si lo
analizamos, excep o el agua, odo es d oga, po que odo iene un p oceso has a llega a
nues a boca y a nues o es ómago.
Pe o, ¿no hab ía un capí ulo pos e io al de la dependencia en u ida?
El capí ulo pos e io se ía cuando en o en el cen o de acogida, po azones
labo ales. Es donde mi ida uel e a ene sen ido, a pa i de que yo en o ahí, mi ida.
Ya cuando en o en el cen o, ya me al aba mi mad e, ya mi mad e lle aba dos años de
habe allecido. Ahí mi ida empezó a i se ap oximando al cambio. Po que yo sabía que
enía que da es e paso, po que no nací pa a odo lo que me ha pasado, pe o sí nací pa a
ene lo que i í. Yo soy c eyen e, no soy p ac ican e ni nada, pe o pienso que la ida es
cíclica, siemp e necesi amos de mensaje os, de emisa ios que e aen esa e apa que
ú…, has a llega o a ez allí. C eo que elegí la mejo mane a de comunica y de
exp esa y de deci a las pe sonas lo equi ocadas que es amos a eces. Le echamos la
culpa a odo y no nos pa amos a pensa si esa culpa puede se nues a. El ehículo del
ea o es una o ma de ei indica e sin que los geos e disuel an la mani es ación.
Además es una o ma cul u al.
Quizás, las mejo es pe sonas que conozco, las más e dade as, las más pu as
sean esas pe sonas que la sociedad echaza. La c ea i idad, pues cla o, pa a mí nada
mejo que sen i e capaz. Ya en el momen o que e sien es capaz, que ienes con ianza
en i, que eso es lo úl imo, la espe anza no, lo úl imo que se debe pe de es la con ianza
en uno mismo, po que la espe anza es como en a a la sue e, es algo que debe de eni
o end á. En onces, cuando ú e sien es capaz, e iden emen e e das cuen a de que
puedes c ea , po que de hecho cuando ú es ás en la calle ú c eas, ¿sabes? No e lo
puedes ni imagina , palab a de hono , po que maquinas an e las si uaciones.
Tú puedes hace una ida no mal y co ien e du an e las luces del día po que hay
más campo, más si io, la ida es de o a mane a. Po la noche es cuando empieza la
men e a c ea , a busca espacios, aquí no, allí. Po la mañana uel es o a ez a la
57
misma u ina, a buscá ela po aquí, po allí. Realmen e, ac úas, po que es una o ma de
ac ua y de c ea . C eo que la c ea i idad, no hay nada más g ande que la c ea i idad.
Dis ingue a las pe sonas. Una pe sona no c ea i a pienso que su ida se ía muy
monó ona. Po que no puedes es a odo el día que e abaniquen, ienes la men e nula, en
blanco, la men e no es á desa ollada, solamen e pa a cua o cosas, es como si ueses un
obo que e p og aman un p og ama que con igu an.
La c ea i idad, pues cla o, de hecho enemos una g an p ueba en nues o g upo,
Tea o de la Inclusión: mi amigo Ca melo, que lo quie o con locu a, que ino mue o a
noso os. Lo ajo Pepe, y Ca melo es de poqui as palab as, lee muy poco, esc ibi
menos, y pienso que es el mejo , since amen e. C eo que mi Ca melo es el mejo po que
es el más c ea i o, den o de su capacidad. Po que él no es que no enga capacidad
c ea i a, iene de iciencias ísicas y eso le hace es a un poco más pa a abajo. Ca melo
c ea, se sien e eliz, e a alguien que enía una ida seden a ia, monó ona, y que de
buenas a p ime as se e que le aplauden, se e con ac i udes pa a deci “sí que da de sí
es o”. Su men e a e olucionando pa a mejo . Ese plan eamien o que enía de sen i se él
alguien in e io . Es supe io en ma a se po cualquie a, pe o e a en el único sen ido en
que él se c eía. Pe o aho a es dis in o, aho a eso lo ha dejado a un lado, esos cojones a
un lado, los ha apa cado, ahí e quedas en el as e o, le ha echado quince candados. Y
aho a él, su men e, esa supe io la iene él, po que él ya se io con las posibilidades de
c ea . Y si me pongo aquí, si hago es o…
Pienso que la c ea i idad cambia a la pe sona, cuando ellos c een que son
capaces. Pe o si ienes al lado a alguien… Tengo la p ueba de un angoleño que enemos
en el g upo que cuando ensayábamos noso os, él cuando llegaba a su eunión -es e
chico es de colo , An onio Joau se llama- plan eaba, po que es una pe sona plás ica, es
alguien inc eíble, pues sus amis ades les qui aban las ganas. Le decían “lo que e es án
es u ilizando”. Algo que yo eía incomp ensible po que aquí nadie u iliza a nadie. Todo
lo que hacía An onio es po que se le ape ecía. C eaba. Y aho a él se quedaba en su
mundo, yo quie o es o. No sé cómo alguien que se supone que son amigos le dice que
no ayas más allí, ¿pa a qué?, no cob áis. Es que es o ealmen e es un p oyec o social,
que no es amos en el ea o pa a se p o esionales, ni aguan a . Yo p e ie o que haya
quince pe sonas, y que de esas quince pe sonas, ca o ce eciban mi mensaje.
Pa a mí es más p oduc i o eso. Po que le da sen ido a mi lucha. Po que a mí me
han pasado algunas cosas. Quizás po que abajé en un ba y sea más conocido en
Se illa, quizás engo algún encuen o o ui o, inespe ado. A mí me han pa ado y me
64
En es e p oceso, pues he enido ambién, men al, a mis he manas y mis
he manos, po que c eye on en mí. Vie on que e a cie o que había dado ese paso, sin
habe lo comunicado. Simplemen e po habla po elé ono, po la o ma de exp esa me.
Vie on que sí, oye, que al in y al cabo es e a en se io. Es oy muy o gulloso de mi
gen e.
Y el o denado , po que yo no lo engo pa a on e ías ni nada, pe o me hace es a
en mi mundo. E iden emen e en odos los si ios no se puede es a . Me hace es a en
muchos si ios a la ez y me hace compa i con pe sonas a las cuales admi o y quie o.
Pe o, sob e odo, me gus a ía hace mención de que lo más impo an e que me
ha pasado en el p oceso es el g upo de ea o La Inclusión, desde que nace has a la
echa. Es mi e dade a amis ad. El ea o g upo de La Inclusión son mis e dade os
amigos. Que el amigo se supone que es lo más pa ecido a la amilia. Desde el p ime o
has a el úl imo. Po que yo llego allí y sé que me escuchan. Yo can o, digo, me exp eso,
si un día me en mosqueado… Es como si ue a la sauna, aquí engo, ponme el agua
apo izada. Pienso que el g upo de ea o de La Inclusión es lo mejo que me ha podido
pasa . Cla o, no me gus a ía deci lo que me han ido ansmi iendo y lo que me siguen
ansmi iendo. A la gen e del ea o de La Inclusión las quie o de e dad. Soy muy eliz
cuando hablo con alguien o cha eo, me ubo izo. Es algo que me da ida. Las quie o de
e dad. Las quie o como son, como gen e posi i a, se ia, comp ome ida, con nues os
de ec os y nues as i udes. Al in y al cabo noso os seguimos eniendo la men e un
poco ines able, no an o ya.
Pienso que, un poco, la deses abilización que enemos aho a es po la
deses abilización que pasa el país, en onces es amos con usos, no ines ables, po que
pienso que pensamos más cohe en emen e, que medimos las cosas que amos a deci ,
que analizamos los pasos que amos a da , lo más con enien e. Yo jamás me había
sen ado con alguien y deci : “oye es amos de acue do en…”. Yo es oy acos umb ado a:
“es o es lo que hay que hace ”. Po que la calle ae eso. Yo hace mucho iempo que no
me sen aba y deba íamos, que no e sien as cohibido, que e digan “pues yo lo eo así”,
que no engas esa e güenza. Que engas e güenza es ine i able, ese ubo de deci , de
exp esa e. No impo a cómo exp esa e, lo impo an e es lo que dices, lo que lle a lo
que has dicho. No impo a que enga sus pun os y sus comas, y si has acen uado o no.
Eso se queda pa a la g amá ica, noso os ansmi imos, la g amá ica no malmen e e
con unde, po que nunca dices como se lee, ni el signi icado que le da el que la esc ibe.
Pienso que la oz, la mi ada, el oído…, sob e odo el oído es impo an ísimo, escucha
65
al o o aunque sea un pesado y que llega el momen o que e lo quie as qui a de en
medio po que es un pesado. Pe o es muy impo an e escucha al o o po que el o o se
a a sen i bien, se a a sen i escuchado, que es lo que me pasa a mí en el ea o, que
eo que me escucha oda la gen e. La oz, la mi ada, el oído, u o ma, u ac i ud, u
o ma de se …
¿Cuál es el p ime ecue do que ienes de la in ancia?
En onces se endía un champú en o ma de ombo, de plás ico y le qui é un
bocado y me en ó en el ojo, un escozo . Es el p ime ecue do que engo.
Un ecue do de la ju en ud.
Es que engo an ísimos. El p ime ecue do de la ju en ud ue la p ime a no ia
que u e, Vicen a. Su pad e no me que ía. Bueno, no sabía que yo es aba saliendo con
ella, ni nada, pe o in uía algo. Después ya…, es ábamos en el colegio, pe o e a mi
no ia. En onces se hacían las ies eci as los sabadi os, bailábamos len o y, de e dad,
soy un g an amigo suyo y de su ma ido. Tiene un hijo au is a. No enemos nada que
ep ocha nos po que é amos niños. Fue on unos momen os…, po que i ía yo el
sen ido de la esponsabilidad, eso ya no lo oy a i i más, pe o mi men e lo iene ahí.
Un ecue do de la época adul a.
Es cuando ino el ci ujano que ope ó a mi sob ina de un umo y dijo: “os podéis
embo acha , hemos co ado po lo sano”. En el Vi gen del Rocío. Fue una lucha
in e io con a el cánce , de hecho mi sob ina ya es mad e. No sé si ue un milag o y la
unión. Esa unión de e dad de la amilia. Después, en ese mismo cen o, las demás
pe sonas que había allí... Se espi aba en el ambien e humano en e médicos,
en e me os, pacien es, amilia es, algo… La e dad que es las imoso deci que un ipo
de en e medad une a las pe sonas, cuando an es de que llegue la en e medad las
pe sonas deben es a unidas. Pe o ue una expe iencia muy g ande.
De adul o ecue do más los allecimien os de mi amilia. No me gus a ía
clasi ica los. Los que más me han dolido han sido el de mi mad e y el de mi he mano,
pe o po lo demás, odos, po que, ya e digo, somos una amilia muy g ande, muy
unidos. Tenemos un concep o de la amilia, que no sé si lo hace el se gi ano, no lo sé,
la e dad sea dicha, pe o sí enemos un concep o de amilia muy di e en e a o as
amilias.
66
¿Cuál ha sido el momen o más eliz de u ida?
La e dad es que no engo ningún momen o pa a ca aloga lo como eliz, eliz.
Yo pienso que el momen o más eliz de mi ida es el día a día. Tampoco mi p e ensión
ha sido se eliz. Aye , es aba cha eando con Eli y le dije: “soy eliz, Eli, hace un iempo
que soy eliz, pe o hacía mucho más iempo que no lo e a”. Es que según el concep o
que se enga de elicidad...
El momen o más impo an e, la ecogida del p emio. Algo que yo enía en mi
men e es que cuando a noso os nos enían a e e an amis ades, “oye, mi a que ac úo”.
Jamás pensé que a noso os, un g upo de ac o es y ac ices o de in é p e es, o una
asociación nos concedie a un p emio solida io, no pensaba que enían a e nos gen e
así. Quizás.
Y ambién la úl ima ac uación que hicimos. Pienso que ue un abajo
ma a illoso, po pa e de odos. Fue algo que c eo que hicimos en el momen o jus o y
p eciso, odos a una. Pienso que ue un momen o muy impo an e.
¿Cuál ha sido el momen o más du o en u ida?
El momen o más du o en mi ida ue la mue e de mi mad e y la de mi he mano
Fe nando. A pesa de que lo sabía, pe o cla o, eso de que lo enía asimilado, po mi
pa e no ocu ió. Yo lo sabía, pe o de sabe lo a ene lo asimilado a un paso y no e
c eas que es an co o, es un paso bas an e amplio po que el médico cuando nos eúne
nos dice, “a ues a mad e le quedan ho as. Hay un a amien o que ni le a a mejo a ,
ni le a a ala ga , ni le a a aco a la ida, simplemen e es que a a mo i sin dolo es”.
Cla o, dijo ho as. Ya é amos conscien es de que al aban pocos días. De hecho, la
p ime a que se da cuen a es mi mad e, po que quie e euni nos a odos. Llega un
momen o en que, a las dos de la mañana, es aba con mis mellizas, he mano que al,
cual… To al, yo c eo que ella es la p ime a que se da cuen a.
Y la mue e de mi he mano Fe nando, con cua en a y seis años. Alguien que e a
se oposi i o desde los ein isie e años y siendo se oposi i o, mu ió de o a cosa. Es algo
como inexplicable. Pienso que lo de mi he mano… Ve ás, mi mad e, yo no quie o que
se mue a nadie, pe o es amos llamados a mo i . Pe o mi mad e e a más en endible
po que e a la edad, unas cie as cosas, pe o la de mi he mano me impac ó más. Te oy a
explica el po qué. Po que mi he mano, cuando lo ope an, le enían que habe dicho que
iba a sali sin habla del qui ó ano. Mi he mano e a muy dicha ache o. Cla o, él cuando
sale del qui ó ano y iende a habla y e que no se escucha... Ahí él se i ó a mo i .
67
Vamos, ya no quiso i i más. No se hid a aba bien, lo enían que la a po cojones, no
se que ía la a , con lo p esumido que e a. Después, la úl ima ez que yo lo i i o, le
dije yo que iba de e dad. Le dije: “Fe nando, yo oy aho a de e dad, se acabó odo.
Yo oy a lle a una ida no mal y co ien e, lo más sana y dignamen e posible”. Y me
dijo: “ ú puedes”. Y a eso le digo, “ahí iene la Lo ena y la Roa”, su nie a. Y cuando
llega on, se echó las manos a la ca a. Ve ás, no que ía… Después se io en el espejo y
se ocaba… Fue impac an e. Menos mal que u o una mue e plácida, lo seda on, pe o
esa me llegó mal. Me llegó mal po la edad, alguien que lle a ein isie e o ein iocho
años qui ado de odo, alguien que egene a su ida. Pe dió la is a, pe dió un ojo,
cob aba la no con ibu i a, nada, lo jus o pa a… En mi casa ampoco se le exigía nada
mien as no se comie a el dine o de los hijos, po que los hijos no ienen culpa de nada.
Me impac ó mucho.
¿Cuál ha sido el momen o en el que ha habido el cambio más impo an e
en u ida?
Cuando conozco a Baldome o. Lo engo como si ue a mi pad e. Todos habían
is o en mí odo, pe o nadie lo lle ó a la p ác ica. Es cie o, po que yo siemp e he
es ado disgus ado con la sociedad, es que en odos los abajos en que yo es u e siemp e
di el doscien os po cien o y nadie se pe ca ó en deci : déjalo como plan illa. Quizás eso
ambién me empujó un poco al abismo, que no se me alo ó en el sen ido labo al.
Cuando conozco a Baldome o, mi ida es como…, alguien al cual yo me ace qué
mucho po que, pa alelamen e, en dis in as épocas hemos lle ado cie a o ma de i i
igual: ue a de casa, la cul u a, el a e. Yo cuando conozco a Baldome o me da oda la
con ianza. Me dice: oma escien os eu os, cua ocien os eu os y e as a desca ga
unos ma e iales y le pagas al cha al que e a a lle a . A un palacio alo ado el ex e io
en 60.000 eu os y lo de aden o no se sabe ni cuán o. Alguien que no conoces, oma las
lla es del palacio, cua ocien os pa os. Eso pienso que ue lo que me hizo, ealmen e,
eacciona . Deci : “ ú que no me conoces de nada”. Esa con ianza que deposi ó en mí.
Yo la he acompañado, no podía aiciona lo jamás en mi ida, aunque hicie a mal. Es
alguien que ha enido con ianza en mí. Me dijo: “aquí ienes u casa”, de hecho, engo
las lla es del ba , le lle o las cuen as solo, las lla es de su casa cuando se a de
acaciones. Me ha p esen ado a una se ie de gen e. Cada ez que habla de mí, “mi Ja i,
es el mejo , hon ado”. Camino como lo ando. Hay eces que pa ece que oy le i ando
de lo eliz que me encuen o en el en o no aquel.
68
¿Cuál es el mayo e o que has enido que supe a en la ida?
El mayo e o es sali del alcohol abajando, en un ga aje de es plan as
apa cando ehículos. Gen e que e pisaba y sin deci e “buenos días”. Esa lucha en e la
poca e güenza de una gen e de allí a esa sensación de que pa ece que e as a ahoga , a
mo i , de abia con enida. Pienso que ese ue el momen o.
¿Qué es a egias u ilizas e pa a que se pudie a da ?
Yo me p epa é un poco, men almen e, sabía que odo es aba en la men e. Yo
sabía que la lucha pa a deja algo, pa a odo, es la men e. Yo me p epa é. P ime o decidí
que enía que da el paso ya, que no podía espe a más. Los días, los meses, los años se
me iban y no había hecho nada en la ida. P ime o cogí como expe iencia el mono de la
he oína. Lo máximo que me puede pasa es que uel a a cae o que me mue a en el
in en o. Y p epa é mi men e, me e é. Pienso que come í una locu a pe o a la la ga, la
cons ancia es lo que iun a. Me e é y me dije: “o yo me caigo del i ón o llego al
inal”. Mi men e abajaba simplemen e el no. Yo: “no”. No enía que da explicaciones
a nadie, ni que me es oy qui ando, po que la gen e a la la ga… no odo el mundo se
aleg a de que ú salgas, mucha alsedad, muchas o mas de pensa las cosas de doble
sen ido. Yo: “no y no”. “Oye pe o…”: “no”. “Oye, qué as a hace ”: “no. No engo
p isa, pe o que no”. “¿Quie es una ce eza?”. “Oye: no”. No sé si ue una es a egia. Y
pensé ambién que enía que se que no, simplemen e. Mi ida, yo no puedo se un
pelele, coño. Ni a as a a la gen e po mi culpa. Pienso que ya es su icien e iempo
i iendo y malin e p e ando las cosas. Voy a acla a mis ideas, mi ida. Voy a da
sen ido a mi ida. Voy a e si es e dad odo lo que dicen de mí, que engo cualidades,
ecu sos. Mi a, el día cinco hizo sie e años.
¿Qué pe sonas e ayuda on a ello?
Pienso que no engo enemigos. Es muy posible que los enga, cla o que los
end é, po supues o, pe o no quie o e los. Los enemigos no los quie o e , los e i o y
si engo un encon onazo con ellos siemp e les hago e la pa e posi i a, cambio la
o illa, le doy la uel eci a.
Pe sonajes que me ayuda on: coño, pa e de SENDA, casi odo el pe sonal, odo
el que a aba de una mane a más di ec a conmigo y o os que solo me conocían:
limpiado as, cocine as. In luye on mucho.
69
Homb e, e iden emen e el ea o, Manuel. Yo lle o casi sie e años con él
pegado, casi homb o con homb o. Es un ío…, que ya lo dije an es, lo quie o mucho,
can idad.
C is ina, po supues o.
An a is. No odos, o odas. Quizás es é mal deci lo, pe o hay asociaciones que
ienen sus p e e idos. Cosa que eo absu da. Po que le es ás qui ando la opo unidad a
quien se lo me ece. Los p oyec os se ealizan solos. Los p oyec os, como le pongas
mucho hincapié son acasados, po que has a el p opio que a a sali bene iciado se
ha a. No, los p oyec os no son machaca , son plan ea una eo ía y aho a ú e es el que
debes sabe adap a .
En u en o no amilia o cul u al, ¿qué cosas c ees que e han in luido?
También me hizo cambia la si uación, da le la uel a a la o illa, cuando yo
eía a mi he mana Te esa, una luchado a incansable pa a no ene nada, pe o es eliz,
po que es la ida que ella ha elegido. No hace mal abajando en ge iá ico, la je a de su
plan a, una pe sona con una capacidad humana imp esionan e, con una capacidad de
sac i icio, no se ago a nunca y no se ago a nunca po que siemp e a en posi i o. Las
cosas laquean, po supues o que sí.
Después, mis sob inas. Mi sob ini a, Te é, con lo que pasó. Mis dos mellizas que
es án mali as. Es algo que ú dices: coño, con mi ac i ud lo que hago es que ag ando
odos es os males. Yo soy su he mano, de ellos, y lo lógico es que, igual que yo su o
con lo que le pasa a mi gen e, ellos su en con lo que me pasa a mí.
Yo la decisión la doy, no malmen e, ya no po que mi mad e se mu ie a, po que
yo odo es o lo enía pensado mucho an es. Yo, e lejándome en las labo es que hacían
los o os y que no enían la necesidad de lle a la línea que yo lle aba. También decido
cambia po que, a pesa de yo es a pillado y odo, yo daba buenas sensaciones de ca a a
la gen e. Que la gen e me eía, me saludaba con since idad. Y yo pensaba que con mi
o ma de se los es aba engañando. Es como si yo ue a una aleg ía apa en e. No e a así,
la e dad, po que yo nunca he apa en ado nada. Pe o, cla o, cuando ú lle as una ida y
delan e de o os ienes que cambia el chip, es ás ingiendo, aunque no sea u in ención.
¿C ees que ha habido un en o no que e in luenció cuando empezas e en
las d ogas o en la calle?
70
Es muy ecuen e deci que las euniones no ienen nada que e , que el que
decides e es ú, po supues o, el que decide e es ú. La e dad, cuando hay cien o ejas
neg as en un si io y luego una blanca, esa blanca a a llega un momen o en que la
esis encia se le a a de umba . Es deci , es ás in luenciado po ese g upo de gen e.
No malmen e la jun a hace mucho, el g upo, el ba io donde e c ías, la o ma de c ia e,
lo que es. Pienso que sí, el en o no iene mucho que e con las decisiones que he
omado. Tiene muchísimo… po que odo es o ocu e cuando uno pasa po la pube ad.
Es esa sensación de que ya e gus an las niñas, el o o es al o, ú un poco más bajo. No
quie es de auda , si ú umas, yo umo, es algo ahí pues pa a adqui i un pode que no
as a ene nunca. El en o no iene mucho que e . Po eso decía an es, que al niño,
has a la edad de adul o, hay que i lo acompañando po que a a llega , po p opia
expe iencia, ese momen o del que he hablado aho a, a a llega , po que la ida es
cíclica po mucho que que amos e i a la. Pa a e i a ese momen o hay que i … un
seguimien o, has a que digas aquí ya, e iden emen e, no puedo hace nada más po i.
Si pudie as pensa un u u o uyo, muy en posi i o, ¿cuál se ía u u u o
ideal, den o de que sea un u u o que se pudie a cumpli ?
Aho a mismo, lo que más me p eocupa pa a pode ayuda es ene una
es abilidad labo al. Po que cla o, si no ienes una es abilidad labo al, el iempo que
pudie as emplea en apoya a o as pe sonas lo as a pe de . La es abilidad labo al se ía
la base p incipal. C eo que me gus a ía c ea un u u o con o o ipo de is a, de
sensación, de que el se humano, las pe sonas, engan o o ipo de sensaciones, de
ganas. Me gus a ía exp esa , deci . Pe o, sob e odo, me gus a ía que la gen e ue a
cohe en e, que pensa a lo que es á bien y lo que no es á bien. Lo que se debe hace y lo
que no se debe hace . Po que pode hace se puede hace odo. Pe o hay cie as cosas
que no se deben hace . Pode , podemos, po supues o. No debes, po que pode
e iden emen e se puede.
Y ambién pienso que cuando algo e sale po u p opio es ue zo, e das cuen a
de que, casi siemp e, que e es pode . Eso es lo que me gus a ía que supie an los demás.
Yo sé que no siemp e que e es pode , es una ase hecha. Pe o casi siemp e, no se á
siemp e, po que iene ese “casi”.
¿Cuál se ía el u u o que e puedes imagina que peo e con end ía?
71
Que el país no u iese sus hijos, que llegásemos a en en a nos los unos con los
o os: los p imos con los p imos, los he manos, po que los ideales son di e en es. Eso
se ía desas oso, se ía algo inhumano, algo c eado po el humano, po una se ie de
egoís as, que no ienen o a palab a que egoís as y sin e güenzas que no ienen
e güenza en la ca a, que es donde hay que ene la. La gue a ci il… y que no pase más
gen e más hamb e, Dios bendi o, que la es án pasando en el siglo XXI.
¿Cuáles son us alo es?
Sob e odas las cosa pienso que soy humano. Y que nazco y llego a es a ida, he
enido a compa i , quizás no lo lle é a cabo nunca, la e dad, las ci cuns ancias… no
caben pegas. La calamidad es compa i . Me sien o un poco al uis a, sé que es
imposible ayuda a odo aquel que le hace al a, a que la gen e enga una ida buena. A
que en e noso os mismos no exis a esa en idia: que se oma una apa allí, bueno, que
se ome lo que quie a.
Que solo se i e una ez. Yo ya lo digo en la úl ima ep esen ación, lo dije: mi
mundo es una ilusión, de que odos i amos bien. Es que no hay o a cosa. Pa a qué
quie o yo una gue a, ma a a es e, al o o. Pe o si enemos el mayo de los eso os,
enemos la Tie a.
Después de odo lo que hemos hablado, ¿Cuál c ees que es el ema que
de ine u ida?
Algo que de ina mi ida, desde los comienzos has a aho a, pienso que lo que
de ine mi ida es la cons ancia. Pienso que el que iun a es cons an e, pienso que la
sue e nos abandona po que somos incons an es. Me he dado cuen a de que las cosas se
consiguen con cons ancia, con pe se e ancia. Deci : coño, yo puedo, pues si no es hoy,
oy mañana. Me he dado cuen a ambién de que no e puedes desespe a a la p ime a,
odo no a a se mágico, se ía una ida muy ácil, no end ía sen ido. Pienso que mi
ida se ía la cons ancia.
¿C ees que hay algo que se e queda en el in e o, algo que no has
dicho?
Se me quedan muchas cosas, segu o. Pe o pienso que lo que se me queda en el
in e o no debe de ene an a impo ancia cuando no me he aco dado, es posible que
enga algún ipo de ascendencia en mi camina o en mi paso po la ida.
72
En el in e o lo único que se me puede queda es que no me pude despedi de
mucha gen e, de la que me hubiese gus ado despedi me. Que se ue on y es án en o o
si io. Pe o ampoco p e endo eco da las po que es ol e a ás, es algo que es á ahí
pe o no podemos ol e a ás. Es una pena, un dolo . Ya bas an e dolo enemos con
i i . Aho a en iendo yo cuando en algunos países la gen e cuando mue e o ma una
ies a po que se a a descansa . Aquí se gua da lu o y en o os si ios se llo a.
Quizás enga cosas que enía que habe dicho. Se dice: “se e an las mejo es”.
F agmen os de las sesiones de abajo:
T ansc ibo en es e apa ado aquellos agmen os de las sesiones de abajo
conjun o que han complemen ado la na ación de la his o ia de ida, pe mi iendo
p o undiza en algunos emas que hemos conside ado impo an es. No obs an e, adjun o
ambién los a chi os de audio donde se pueden escucha es as sesiones ín eg as.
F agmen os:
- Yo lo quie o es que, si es o algún día sale a la luz, que sea una de las an as
his o ias que hay en la ida eal, pe o que iene su esul ado posi i o.
- El sali del a ollade o es posible si se quie e. Soy conscien e de que solo es
bas an e di ícil.
- Cuando ú caes en algo, ú, pa a la sociedad, e es un las e.
- Lo único que deseo, si es o lo llega a a lee lo alguien o a e lo alguien… que
es posible sali de lo que e pe judica.
- El p oyec o mío, a aíz de que yo digo, se acabó, es que decido no mo i me, no
segui me ma ándome.
- Ese e a el e ugio en mi mad e: que me lo pe donaba odo, que me apaba.
- Yo enía con un iniqui o, le en egué a mi mad e casi odo. Y me dijo mi
mad e, “Ja ie , si ú quisie as, us he manos no pasa ían las a igas”. Y ya
eis, é amos nue e. No puedes basa oda la espe anza en uno, pe o al pa ece
yo e a el que podía soluciona eso en mi casa. Pe o el segui en mi casa e a
en en a me a mi pad e, y mi c ianza es el espe o a los mayo es.
- Mi pad e enía una injus icia de pode .
- Yo engo una le a de can e que dice: “qué miedo a mí me da, en un u u o, e
a los niños chiqui i os con los g andes pelea ”.
- La e dad es que quizás yo salí an p on o de odo es o po que me ol idé de lo
que me pasaba a mí pa a cen a me en lo que le pasaba a ella (C is ina).
73
- Me gus a ía que hicie as esal a ambién aquí a las muje es. Las muje es que
he conocido que se han is o obligadas a pasa po cie as si uaciones pa a su
p o ección pe sonal. Muchas cha alas que han llo ado al lado mío.
- Yo es oy i o po que Dios quie e. No me han ma ado po de ende a la
gen e… En Maca ena me llaman Robin Hood.
- Luego conozco a o as muje es: algunas que se quedan emba azadas, los
pad es se hacen ca go del niño y las echan a ellas… Las p ime as u e as…
odo el año no hay u a en el país y ienen que do mi en la calle y se hacen
no ios sin que e . Y luego conozco a gen e que los no ios las enganchan en la
he oína y las ponen a hace la calle. Niñas muy a epen idas del paso que
die on en su ida, que ienen que acos a se con un ío que no se la a.
- Yo he sacado una le i a a mi mad e…: “Esa muje ieja, de pelo blanco, e a
mi mad e Manuela…” (sigue el can e comple o).
- Me con aba sus cosas, de cuando abajaba en el campo… El d ama es nues o
(ob a de ea o), es á basado en ella pe o en homb e, mi pe sonaje en las
gañanías.
- Aquí, yo me e ía: “Hablo con mi Dios y le digo, si en mí es a ida iene
azón…” (can e comple o). Yo me he sen ido así.
- Pe o, ealmen e, la mayo ía de las le as que yo can o son desgloses de o as.
- “La soleá me es á op imiendo…” ( odo el can e). Po que ealmen e hubo un
momen o en mi ida que ue eso: solo, que e al a el esuello… Que de ahí es
de donde nace el ama a me (en la ob a de ea o).
- Me gus a ía que al inal de odo pusie as: “po que los humanos hemos dejado
de se pe sonas, has a la luz pa ece un p e ex o de la somb a, la isa se a
mu iendo len amen e y la ida ambién se a con ella. Me gus a ía que
inaliza a así po que es muy eal”.
- Mi he mano me pilló aquí ( e i iéndose a la mue e)… me pilló e minando el
mono del alcohol.
- Cuando mi he mano empieza su en e medad lle aba yo un año ue a del
alcohol, que se lo dije a mi he mano. Le dije: “Fe nando, y aho a oy de
e dad”. Y a eso llegaba mi sob ina con su hija, con la nie a. Y digo: “ahí
iene la Lo ena con la niña”. Y se ol ió, ue la úl ima ez que lo eo i o, se
ol ió pa a la pa ed, ya él no que ía e a nadie. Se mi aba al espejo, se
ocaba, se eía cal o.
80
de C is ina ambién llegó has a él, la pensó unos segundos y dejó el ecue do pa a luego,
pa a cuando es u ie an solos.
Po el puen e iejo de un ío c is alino
iene mi gi ana con sus abanicos,
cañas de ba o yo le había co ao
pace le una ba qui a
y pasa la al o o lao.
Un go o de paja y un pequeño cos al de espa o de amados sob e las ablas
con ie en el escena io en un g an campo de ce eal mellado aye po la pisada bien
he ada del caballo del pa ón y hoy po los eng anajes de la semb ado a mecánica que,
en su eco ido, opieza con nubes e des, dispe sas, que son los es os del oli a que
man iene su pode ío a inconado en las pa es más al as de las colinas. Allí, el ien o
a emolina opas desmemb adas y las pied as espe an que uel an a sen a se en ellas
los homb es añejados po el sol que se acompañan de pe os lacos has a la sa na,
eco adas sus silue as sob e el blanco de los mu os que al mediodía las ima las mi adas.
En el ondo del escena io un ac o da uel as al ededo de un maniquí y p egun a
si es la amilia la que le a a escucha . Se íe, llo a, sal a. ¿Dónde es á la amilia?,
in e oga al público. A la de echa, o o ac o juega con una pis ola. Es un niño also que
iene una pis ola de e dad. Es un niño de e dad, po que no le deja on se lo cuando le
co espondía, y iene una pis ola alsa. Un e ce ac o eco e la escena subido a un
pequeño ca o de made a que anspo a su cue po mu ilado po una gue a que sigue
bomba deando. Se mezclan las isas his é icas que eclaman se escuchadas po alguien
más que po un maniquí, los dispa os de un niño sin colegio y el sonido illado de las
uedas me álicas del ca o que anspo a, has a las ciudades, un ozo de homb e. En el
cen o, Ja ie cae al suelo de odillas y el público acompaña su opiezo con eniendo,
po un ins an e, la espi ación. Cada uno de ellos cae con él unos me os.
Hablo con mi dios y le digo
si, en mí, es a ía iene azón,
y me con es an los quejíos de mi oz:
ú e es el neg o de es a oscu a habi ación.
81
La his o ia que se es á ep esen ando se pa ece demasiado a la ealidad. Los
asis en es a la unción, con is a aé ea, epasan el mapa que habi an, a a esado po
calles que, eniendo que ace ca los luga es, ep esen an e dade os abismos de as al o
que sepa an las achadas, as las que se ocul an legiones de cue pos ambién
mania ados, en e los que se econocen con los cuellos e guidos como palme as que
es allan en el cielo. Se en leyendo, comiendo o aca iciando en sus casas simé icas que
cuelgan de un al ile , sin huecos po los que pode mi a a quienes i en y due men
abajo, en las lade as del des ilade o.
La p ime a ez que Ja ie du mió en la calle ue en F aga, un pueblo de Huesca,
en el sopo al del colegio San José de Calasanz. E a e ano, la es ación que engaña con
su luz y su calo , haciendo que las plazas se pe ciban a opado as, con el césped
abullonado y el cho o de la uen e que escupe un ángel, un pa o o el cán a o de una
jo en que mues a un pecho. Luego llega ían odas las demás es aciones de los siglos
que ue on aquellos años. Llo e ía pa a las cosechas y pa a moja las opas endidas en
los á boles. Hela ía pa a ol e c is al el pa imen o y pa a da paso a la nie e que duele
po su pu eza y que en e ma los cue pos. Re en a ían las amapolas y los gi asoles, con
pája os anidados y en uelo. Y odo ello end ía con las la gas noches que espa cen
bul os con ab igos g uesos o menos g uesos, que a as an los pies, me idos en bo as
que un día no u ie on los aguje os que dejan a la is a a ios dedos g uesos, de uñas
neg as, la gas. En el caje o au omá ico de la sucu sal banca ia, de baldosas de má mol,
hay a ios du miendo. Con inúan los ab igos caminando y uno de ellos e mina
acomodándose en el quicio de la en ada de una casa, el es o se aleja.
La soleá es el olcán del pensamien o,
la malicia, la a a icia y la maldad
son las cosas que se lle a el ien o
cuando un homb e quie e de e dá.
En las noches de llu ias y o men as
los paja illos se cohíben y se esconden,
son las cosas que se lle a el ien o,
se cohíben y se esconden
las muje es, los niños y los homb es,
po que la soleá es el olcán
82
… del pensamien o.
An es de que llega a Huesca a la ida de Ja ie , el único colegio que conocía e a
aquel en el que don San iago, un maes o de ba ba espesa, le había hablado de us ed, y
que u o que deja cuando apenas comenzaba a da se cuen a de cuán o le gus aba
ap ende . Don San iago le dijo a su amilia que, pese a no ene lib os, Ja ie se sabía
las lecciones, que enía muchas posibilidades. Pe o las bo ellas de alcohol ag andan las
ga gan as de los homb es pa a que g i en con más ue za y puedan silencia cualquie
o a oz. Po eso su pad e no pudo oí al maes o cuando lo dijo. Él es aba g i ando,
como cada día, empeñado en ce ca a su hijo con miedos.
Luego la pob eza se alió con el i ano y ado meció el sueño de Ja ie de se
p o eso can ando la nana ancia de los debe es y las cos umb es que obligan a an as
cosas y que a él le obligaba a deja la escuela pa a comenza a abaja como pinche de
ca nice o po no ecien as pese as semanales y los a íos necesa ios pa a el puche o de
los sábados. Ya nadie le ol e ía a deci , son iendo, “gañán y gi ano”, como le decía
don San iago, cuando lo eía despis ado en el juego, mo ena la piel y de apellidos
Va gas Junque a.
El dueño de la ca nice ía le acusó de habe obado el dine o que había gua dado en
la as ienda. Él sabía quién lo había cogido pe o aguan ó en silencio el despido y el
insul o. P ime o se lo aguan ó al ca nice o, luego a quienes quisie on imi a lo y siemp e
a su pad e que lo acusó de lad ón y de la mise ia que se agazapaba en las ipas de sus
he manos po al a les su sueldo. Con ca o ce años, se con i ió en un homb e ma cado,
dispues o a acumula esas señales que enco an la isa.
Len a a de que mue e como mi alma,
el sol se oscu ece en mi en ana.
Men i a, que odo es men i a.
¿Po qué sale el sol?
¿Po qué se a la luna?
¿Po qué me mue o yo?
Mien as, en la calle, las gui a as eléc icas, sob e los escena ios elucien es que
mon ó la ansición española, se ocupaban de silencia las angus iosas melodías
co idianas de los ba ios y p ome ían di e sión embu ida en je inguillas o e ida en
asos ebosan es de alcohol de colo es. Las amilias escondían a sus en e mos debajo de
83
man eles es ampados y el aluminio de las en anas de los al os edi icios se hacía hueco
en e las a as de las ba iadas, desplazándolas, a ellas y a las pe sonas con las que
compa ían casa, y pla o muchas eces, a las pe i e ias de la ida.
Ja ie , como an os, bailó aquellos mensajes de neón has a desploma se sob e el
albe o, boca a iba, mi ando a un cielo que lo in e ogaba. Hubo isas en e he manos,
p ime as no ias con besos que no se saben da , ies as donde él zapa eó con los dedos
un es po cua o po bule ías sob e la mesa, p obándolo odo, po que no que ía se
menos que nadie y po que aún los cemen e ios no habían con ado que lle aban años
acogiendo cue pos lacos, sin dien es, con las enas de los b azos ema cadas po
pequeñas punzadas.
Jugó a ma cha se dos eces de su casa. En la segunda dejó cla ada la abia en la
pue a con el puñe azo que dio po no al a le a sus leyes ances ales que hablan del
espe o a los mayo es, a odo pad e, incluso a aquel que a a a las pe sonas como si
ue an al omb as a las que hay que sacudi y pisa pa a que cumplan su unción. Con el
golpe a la made a ieja con i mó que ya no ol e ía. Dejaba Je ez y la casa con olo a
casa, y a la mad e, ambién con olo a casa, pe o de in ie no, de esos en los que el elo
g ueso de las nubes le apa el os o al cielo pa a que nadie quie a sali a los cha cos y
en la mesa, a la ho a de cena , es én odos y, a eces, hablen.
Es a mañana amaneció
dis in a a las demás,
me dio ío al despe a ,
el sol no es el mismo, no es igual.
Las lo es cambian de coló,
me dan ganas de llo a ,
omá dime dónde es ás me ía,
que yo e busco y no e encuen o
a ó las ho as del día,
a ó las ho as del día.
Escondido en e las male as, con los hie os de las es an e ías cla ándosele en los
huesos, como si le hubie an que ido ad e i de hacia dónde iajaba, Ja ie se ma chó
en en. Luego, siguió las u as que segmen an el mapa de la península ibé ica en esos
84
camiones que anspo an los deli ios de las pe sonas hacia incas que espe an el ces o y
las espaldas con las que ecoge la u a, hacia con enedo es en los que localiza un eloj
o una la ado a pa a epa a , o hacia alguna ob a donde o ece se pa a hace peonadas o
pa a se igilan e que igila que solo se obe una bañe a o unos me os de ube ía, lo
jus o pa a no pe de el abajo y pa a que se epa a un poco an o acumulado.
Du mió en las básculas de los camiones que le pe mi i ían segui iajando al día
siguien e, en las casas de uidas y en los po ones de los edi icios que lo mi aban desde
a iba, muy a iba. In en aba hace se con las esquinas, po que desde allí igilaba que no
le moles a an a él ni al es o, siemp e hubo con quien compa i las ace as. Los homb es
due men en los ex emos y las muje es en e ellos, códigos oxidados de p o ección de la
manada, supe i encia. Apoyado con a la pa ed, son eía a a os, mien as el ugaz
place químico se acomodaba en su cue po, haciéndole baja cada ez más la cabeza,
inc us ándole la mi ada en el pecho que la ía descompasado.
Po que los humanos
hemos dejado de se pe sonas,
has a la luz pa ece
un p e ex o de la somb a,
la isa se a mu iendo len amen e
y la ida ambién se a con ella.
Desde esa pos u a inhumana eía cómo a su al ededo , muje es y homb es se
dispu aban a golpes, a obos, a mue es las baldosas meadas, de endiendo su po ción de
mise ia. Él no ap endió a hace lo y se apaba el ho izon e con el b azo o se enca aba
quijo escamen e haciendo aulla en la huida a alguno. Su ca a, que hacía iempo que
había comenzado a ma ca se, acabó lle ando esc i as las his o ias de aquellos
diecinue e años de calle en la hendidu a de sus pómulos. Po eso, ambién a él la policía
lo puso con a la pa ed y le mi a on, an as eces mal, los ojos de quienes pasaban a su
lado, esqui ándolo.
Va iable como el iempo,
mi ida es pasaje a.
Ja ie i e en un palacio que es una habi ación con una cama, una mesa con silla y
un a ma io donde gua da los ú iles del ea o. En la pa ed, Cama ón de la Isla son íe y la
85
i gen de la Maca ena llo a po una humanidad a la que ha aicionado. Tumbado en la
cama, descansando, después de la unción de hoy, nue amen e ae a C is ina a su
men e y la e do mida a su lado, con el cue po en e mo o illado en el a co que o ma él
al odea la. Respi a o zando la calma que siemp e quiso egala le a ella y que sabe que
desconoce cómo consegui , po que se acos umb ó a obá sela a las pas illas que, a
cambio, le hacían a as a el habla y el pensamien o. Sal ándose con ella, la sal ó de
las ace as y de las bo ellas de lejía que co oen los esó agos has a la cala e a. Respi ó
in en ando encon a algún as o del olo de su pelo, de su ien e de pan, pe o solo
inhaló ai e, los es os aún del ai e quie o que quedó en la habi ación cuando ella cogió
aquel au obús, po que, según le dijo, no que ía segui siendo un las e pa a él. Nunca
supo en qué pa ada se bajó, pe o es á segu o de que no llegó a Ba celona, su des ino,
po que no ha conseguido sabe de alguien que la haya is o po allí.
Aún ecue do aquellos ojos an boni os,
cuando los uyos a los míos alumb aban,
cuando, jun os, nues os cue pos se ab azaban
bajo la luna que nos mi aba.
La luna me mi ó,
yo la comp endí,
me dijo que u amo
no se ia pá mí.
Pa a i a p ime o la je inguilla y luego el aso, Ja ie se aga ó de las ca o ce
manos que le habían demos ado que es a ían jun o a su cama pa a suje a le la cabeza
cuando se e o cie a en e emblo es, cuando las ísce as quisie an salí sele de una piel
e men ada en sus p opias emanaciones y con el dolo embis iéndole la azón has a
coloca lo, con pasapo e en egla, en la on e a de la locu a.
Aca íciame los dedos,
aca íciame o a ez
y aca íciame de nue o
que ya no e uel o a e
y es que e e ya no puedo.
86
Las manos con sus mismos apellidos, es u ie on odas. También aquellas que
hacían in o mes y las que manejaban la escoba en el albe gue que lo alimen ó y lo la ó.
Las manos de Manuel y el ea o pa a ayuda le a na a se siendo pe sonaje. Y las de
Baldome o, que co an jamón en su ba mien as Ja ie si e ca és con os adas de
acei e y oma e, habiendo sido el p ime o que lo mi ó, econociéndole el abajo en las
sienes, más allá de aquellos ha apos que poco ienen que e con las camisas planchadas
que hoy se abo ona Ja ie en su habi ación, que es un palacio.
La a de es aba cayendo,
el e ano e minaba su es ación,
en onces su gió el encuen o
de mi esu ección.
Ojos i os, pelo cano
y alma de bohemio,
sus acciones ma caban
el paso del iempo.
Maes o de maes os,
cu ido po los ien os,
hoy e digo es o
po que le dis e a mi ida
iempo, iempo, iempo.
Te quie o y e quie o,
y no me impo a nadie,
e quie o y e quie o,
como si ue as mi pa e.
En onces u o que ol e a hace el duelo po la mad e y el he mano mue os. Y
ambién po su p opia mue e o la del o o que ue an es de se quien es aho a, po que
en ninguno de los es une ales es u o con el os o y la male a que se le conocen hoy,
decidido a no segui pisándose el cue po. Con la inocencia y los conocimien os del
sabio ecién nacido can a su his o ia y la de los suyos que u ie on que calen a el
87
hamb e en las candelas, e ugiados bajo las planchas de la ón con las que cualquie
polí ico ciego quiso comp a les el emolino del ai e de sus ca os.
Aunque me cambien los iempos
en el silencio, gi ano soy,
en el silencio, gi ano soy.
Ja ie en a en el es ua io el p ime o. Se desab ocha la blusa y se la a la ca a
eco dando, con de alles de o eb e, cada escena de la ob a que acaban de ep esen a .
Son íe dejando co e las go as po el cuello. En an, uno a uno, sus compañe os de
escena io. Los cue pos se e uel en, ab azándose y iendo. Fue a, hay aplausos. Pese a
habe se in en ado qui a bien el ba o del maquillaje, al ebasa el p oscenio pa a
a oja se al mundo donde es nue amen e Ja ie Va gas Junque a, se le en es os de
a cilla seca y ag ie ada que le esal an el aspec o de pe sona i ida que ienen su os o
y sus manos.
Cuando Ja ie se p epa a la cena en la cocina se ecoge el pelo, pone un cubie o
en la mesa, y, mien as co a e du as, pescados o ca nes, a a ea algún oque je ezano
de Mo aí o Chico. Una ez mon ado el pla o de comida, lo coloca jun o a una se ille a
de papel y come con la mano sob e la página del guión que es á epasando en oz al a,
con la en ana abie a y el espejo en e a él pa a e oca la pos u a, el ges o:
Voló, en la esca mañana,
con undiéndose en e las lo es,
sal ando de ama en ama.
Lib e, uela,
como es ellas ugaces,
como palomas nue as
que con plumas de o o
en el cielo esc ibie an:
lib e.
88
3.1. ESTRUCTURA DE LA COMPOSICIÓN.
Comencemos es e apa ado haciendo mención a la necesidad de dis ingui en e
au o y na ado ; y en e his o ia y discu so. Es a di e enciación nos puede ayuda a
in oduci nos en el análisis del ela o. Así:
Au o : po de inición, es la pe sona que esc ibe la ob a. En es e caso, se a a de un
ela o que ha sido ealizado a a és de un p oceso colabo a i o en e dos pe sonas,
habiendo ecaído mayo peso sob e mi pe sona en la úl ima e apa, la Elocu io, siendo en
la In en io donde Ja ie Va gas Junque a omó mayo p o agonismo, pues se pa ía de
la na ación de su his o ia de ida.
Na ado : es un en e ic icio del que hace uso el au o pa a o ganiza la ob a. En
nues o caso se ha empleado un na ado ex e no, omniscien e en e ce a pe sona, que
conoce odo ace ca del pe sonaje ( acili ado po la can idad de in o mación que se
ob u o a a és de la his o ia de ida, las en e is as y el abajo conjun o), incluso el
in e io de la conciencia de Ja ie : “es un sabo que le e oca la imagen bo osa de cada
una de las pe sonas que, con sus his o ias, han dado hechu a a sus pe sonajes”.
La in o mación que maneja el na ado omniscien e pe mi e que es é de inida
pe ec amen e la pe sonalidad de los pe sonajes y, más en p o undidad, la del
p o agonis a: “dejó cla ada la abia en la pue a con el puñe azo que dio po no al a le a
sus leyes ances ales”. Llega a mos a los pensamien os colec i os de los mismos: “Los
asis en es a la unción, con is a aé ea, epasan el mapa que habi an”.
Se a a de un na ado que elige la dis ancia con la que compond á el ela o,
cambiando su ubicación espacial y empo almen e. Juega con el pasado, el u u o y el
p esen e desde dis in os escena ios, pe mi iéndose con a hechos que no han sido
p esenciados po los pe sonajes: “las pied as espe an que uel an a sen a se en ellas los
homb es añejados po el sol que se acompañan de pe os lacos has a la sa na”.
El na ado omniscien e, an e los hechos de la his o ia, isibiliza algunos que
compond án el discu so y esconde o os. Señala Bobes que el discu so es lo más
inmedia o, lo que se nos o ece en la lec u a. En él desglosamos eó icamen e,
lib ándolo de sus palab as ex uales, el a gumen o; y o denando los mo i os en la línea
empo al que end ían ue a del ex o, llegamos a la his o ia (Bobes, 1993: 141).
His o ia: la his o ia del ela o es la sucesión de acon ecimien os que con o man la
ida de Ja ie Va gas Junque a. Nace y se c ía en una amilia humilde, con un pad e
i ano y una mad e a opado a. Tiene que abandona los es udios po cues iones
89
económicas y po imposición de un pad e que se bebía odo el sueldo. Comienza a
abaja y p on o lo echan señalándolo como lad ón. Todas es as p esiones y el
momen o his ó ico de supues a ape u a le lle an a consumi d ogas y alcohol y a
abandona la casa muy p on o, comenzando así su ida en la calle, que de i a ía en una
ex ema si uación de ma ginalidad. Vi e diecinue e años en la calle, donde conoce a
C is ina. Jun os dejan la calle y comienza la ecupe ación de Ja ie . Ella se ma cha,
pe o Ja ie con inúa su p oceso g acias a a ias pe sonas y al ea o. Consigue supe a
las adicciones y encon a un humilde abajo que le man iene has a el p esen e.
Discu so: la ma e ialización de la his o ia se lle a a cabo a a és de un na ado que
se pe mi e juga a con undi la ealidad y la icción haciendo que los pe sonajes en en y
salgan de ambos espacios, llegándolos a solapa como si el uno necesi a a del o o pa a
exis i y pa a que esis an en ellos quienes los habi an. Los mundos ep esen ados en el
ea o po Ja ie , a los que alude el na ado con inuamen e, y en los que pa ece sen i se
cómodo es e pe sonaje, hacen que el lec o o la lec o a se p egun e si la ec eación de
las ealidades es la o ma que iene es e pe sonaje de a on a si uaciones que pueden no
se comp endidas ácilmen e desde la lógica. Es a pos u a de en en a se a la ealidad
del pe sonaje es pa e undamen al de su pe sonalidad. Ja ie se pe mi e ma iza la ida
con e ocaciones dis o sionadas y ep esen aciones ea ales. Así, se ha manejado una
ealidad que es iccionada como es a egia y una icción que p ecisa de las expe iencias
pa a pode se ú il.
Pa a p o undiza en la p opues a, la ubicación de los pe sonajes cambia
con inuamen e de las escenas desa olladas en espacios comunes a aquellas mos adas
en un escena io. Po o o lado, la empo alidad ma iza el i mo, in e calándose las
e ocaciones del pasado y las i encias del p esen e. En conjun o, odo ello, iene la
in ención de apela a la alsa ealidad que i en, an o quienes, como ma ginados, no
en más mundo posible pa a ellos que el que ienen, como quienes, como asen ados
socialmen e, excluyen a las mayo ías empob ecidas y mi an únicamen e a sus iguales.
El juego í mico de es as dico omías ( ealidad- icción, e ocación-p esen e o
empob ecidos-asen ados) cob a mayo ue za al in oduci se los agmen os de can es
que se in e calan en la na ación es uc u ando el conjun o. Pa ecie a que es a p opues a
encajase en el é mino discu so poli ónico del que habló Baj ín (1989), como el
conjun o de oces en a monía.
La ubicación del pe sonaje, en un escena io de ea o en el discu so, p e ende
ecoge la impo ancia que ha enido el ea o en su e apa de supe ación, según señala en
96
c. Función inal: iun a, aunque le ha podido cos a la ida.
20. Ja ie con C is ina:
a. Función inicial: sal a se jun os.
b. Función media: cuida de C is ina y consegui que los dos salgan de la
calle.
c. Función inal: acasa po que ella se ma cha pa a no se un las e.
21. Ja ie desenganchado:
a. Función inicial: consegui desengancha se de la he oína y del alcohol.
b. Función media: pasa los monos.
c. Función inal: iun a y man iene es a pos u a has a la ac ualidad.
22. Las ca o ce manos:
a. Función inicial: ayuda a Ja ie en su p oceso de empode amien o.
b. Función media: demos a a Ja ie que es án a su lado y que le an a
cuida en el p oceso de desenganche.
c. Función inal: iun an po que él consigue desengancha se y le da alo a
ese apoyo que le die on.
23. Manuel:
a. Función inicial: ayuda a Ja ie en su p oceso de desenganche y
empode amien o.
b. Función media: in i a a Ja ie a pa icipa en un alle de ea o y,
pos e io men e, con o ma una compañía.
c. Función inal: iun a.
24. Baldome o:
a. Función inicial: ayuda a Ja ie .
b. Función media: o eciéndole abajo y econociéndole su alía.
c. Función inal: iun a y man ienen ese ínculo labo al has a el p esen e.
25. Ja ie enacido:
a. Función inicial: enace y deja a ás un paso des uc i o.
b. Función media: uel e a hace el duelo a los suyo allecidos, deja las
adicciones y sale de la calle.
c. Función inal: iun a.
26. Ja ie en el p esen e ( uel e a Ja ie ac o ):
a. Función inicial: se una pe sona más, isible pa a la sociedad.
97
b. Función media: comunica se con la sociedad a a és del ea o, abaja
y sen i a sus compañe os.
c. Función inal: iun a.
Si analizamos cómo se elacionan las secuencias, emos que hay una secuencia
dominan e que es la que ma ca el eco ido biog á ico de Ja ie (desde que es niño has a
el p esen e): con el inicio desc ibe su in ancia ma cada po el miedo y la
desescola ización; el nudo na a su ida en la calle, enganchado y en si uación ex ema
de ma ginalidad; y en el desenlace supe a es as adicciones, consigue abajo y dialoga
con la sociedad a a és del ea o.
Las secuencias se p esen an enlazadas en su mayo ía, pudiéndose en ende como
inc us ada únicamen e es de ellas: la 3 (la mue e de su he mano Fe nando), aunque
ambién gua da ínculo con Ja ie ac o , po que es á en las e ocaciones que ealiza; la
secuencia 7 (muje es de la calle), que es un ecue do de Ja ie ; y la 18 (pe sonas sin
hoga ), que igualmen e e oca pa a desc ibi cómo e a su en o no en la calle. El es o,
son odas secuencias enlazadas.
La 1 (Ja ie ac o ) es á enlazada con o as cua o: la 8 (el público), signi icando el
iun o de uno, el acaso del o o; con la 9 (los cua o ac o es), en el que como ac o
i e el mismo iun o; la 23 (Manuel), donde el iun o de Manuel ayuda al iun o de
Ja ie ac o ; y la 26 (Ja ie , p esen e), po que es el desenlace de la p ime a.
La 2 (mad e de Ja ie ) es á enlazada con la 8 (muje es del pasado), compa iendo el
acaso; con la 12 (Ja ie de niño), po que el acaso de Ja ie es el acaso de los
cuidados de la mad e ambién; y con la 15 (Ja ie deja la casa), siendo el iun o de
Ja ie , el acaso de la mad e.
La 4 (Ja ie enganchado) es á enlazada con la 14 (Ja ie ju en ud), siendo la 4
consecuencia del acaso de es a; y la 17 (Ja ie en la calle), po que la 17 es
consecuencia de la 4, en g an medida.
La 5 (pad e de Ja ie , in ancia) es á enlazada con la 12 (Ja ie de niño), siendo el
iun o del pad e, el acaso del hijo; con la 13 (dueño de la ca nice ía), po que ambos se
complemen an en sus unciones inales, compa iendo el iun o; y con la 15 (Ja ie deja
la casa), siendo consecuencia una de la o a.
La 8 (el público), además de con la 1, es á enlazada con la 9 (los cua o ac o es),
siendo el acaso del p ime o, el iun o de la unción inal de los ac o es.
98
La 10 (el pad e de Ja ie y la escuela) es á enlazada con la 11 (don San iago) y la 12
(Ja ie de niño), donde el acaso de es as dos, es el iun o de la p ime a; y con la 15
(Ja ie deja la casa), po que es a es consecuencia de la p ime a.
La 11 (don San iago) es á enlazada, además de con la 10, con la 12 (Ja ie de niño),
po que ambas compa en el acaso.
La 13 (dueño de la ca nice ía) es á enlazada, además de con la 5 (pad e de Ja ie ,
in ancia), con la 15 (Ja ie deja la casa), siendo consecuencia, en pa e, segunda de la
p ime a.
La 15 (Ja ie deja la casa), además de la 5 (pad e de Ja ie , in ancia) y de la 10
(pad e de Ja ie y la escuela), es á enlazada con la 16 (Ja ie eco e la península)
po que es a es á p o ocada po el desenlace de la p ime a, en es e caso el iun o.
La 16 (Ja ie eco e la península), además de con la 15 (Ja ie deja la casa), es á
elacionada con la 17 (Ja ie en la calle), po que el iun o de la p ime a es el comienzo
de la ida en la calle de Ja ie .
La 17 (Ja ie en la calle), además de con la 4 (Ja ie enganchado), la 7 (muje es de
la calle) y la 16 (Ja ie eco e la península), es á enlazada con la 18 (pe sonas sin
hoga ) po que una es á den o de la o a, pese a que en el caso de Ja ie acabe en un
iun o y en el de las pe sonas sin hoga a las que se e ie e, en un acaso; y con la 19
(C is ina) po que el iun o de es a es á den o del iun o de la p ime a.
La 19 (C is ina), además de con la 17 (Ja ie en la calle), es á enlazada con la 20
(Ja ie y C is ina), casi en oposición, po que el iun o de la p ime a es el acaso de la
segunda.
La 21 (Ja ie desenganchado), además de con la 2 (mad e de Ja ie ), es á enlazada
con la 22 (las ca o ce manos), la 23 (Manuel) y la 24 (Baldome o), po que su iun o se
e ue za con los iun os de es as es.
La 23 (Manuel), además de con la 1 (Ja ie ac o ) y con la 21 (Ja ie
desenganchado), es á enlazada con la 25 (Ja ie enace), suponiendo un e ue zo al
iun o de es a úl ima.
Igualmen e, la 24 (Baldome o), además de la 21 (Ja ie desenganchado), es á
enlazada con la 25 (Ja ie enace), suponiendo un e ue zo al iun o de es a úl ima.
La 25 (Ja ie enace) y la 26 (Ja ie p esen e), son una consecuencia una de la o a y
se enlazan con el comienzo del ela o, con lo que se enlazan con la 1 (Ja ie ac o ).
99
El na ado , en el ni el del discu so, c ea a los pe sonajes que ac ua án. Pa a el
análisis de es os pe sonajes me basa é en el modelo ac ancial de G eimas que
comp ende: “seis é minos, dis ibuidos en pa ejas de acue do con los ejes semán icos
del que e , el hace y el pode ” (Ga ido, 1993: 96): suje o, obje o, des inado ,
des ina a io, ayudan e y oposi o .
Pa a es e análisis enemos que coloca nos en el ni el de la his o ia, desde donde
obse a la unción que cumplen en ella los pe sonajes ya que és os, según el modelo de
G eimas, quedan de inidos po las es e as de acción en las que pa icipan.
El suje o: Ja ie , que, como el hé oe clásico, iene una misión que ealiza (supe a
su adicciones y consegui ol e a ene econocimien o social); en el p oceso le i án
sucediendo acon ecimien os (p uebas) que end á que i supe ando o de los que se pod á
nu i . Se a a de un homb e de 50 años, de o igen humilde, delgado y con las acciones
ma cadas, “su ca a, que hacía iempo que había comenzado a ma ca se, acabó lle ando
esc i as las his o ias de aquellos diecinue e años de calle en la hendidu a de lo
pómulos”. Es un gi ano, al que le gus a la cha la y exp esa se a a és del can e,
“zapa eando con los dedos un es po cua o po bule ías sob e la mesa”. In eg an e de
una amilia adicional, “leyes ances ales que hablan del espe o a lo mayo es”, a la que
es ima no ablemen e, es ando muy inculado a su mad e: “a la mad e, ambién con olo
a casa, pe o de in ie no, de esos en los que el elo g ueso de las nubes le apa el os o
al cielo pa a que nadie quie a sali a los cha cos, y en la mesa, a la ho a de cena , se
sien en odos y, a eces, hablen”. De ca ác e noble pese a lo i ido, “él no ap endió a
hace lo y se apaba el ho izon e con el b azo”. Cama e o desde hace unos años. Es ac o
con consciencia social, “can a su his o ia y la de los suyos que u ie on que calen a el
hamb e en las candelas…”. Un supe i ien e de la he oína y del alcohol. Enamo ado de
C is ina, “nue amen e ae a C is ina a su men e”.
Obje o: se una pe sona acep ada y isible pa a la sociedad.
Des inado : la ce eza de que la supe ación de la si uación de dependencia y de no
ene un echo, le pe mi i á “ ol e a ene una ida”, como le dijo a su he mano
Fe nando.
Des ina a io: el des ina a io en p ime a ins ancia es el p opio Ja ie y en úl ima
ins ancia es la sociedad.
Ayudan es: son a ios los ayudan es en es e ela o. Comienzo po la mad e, po la
impo ancia que iene pa a Ja ie . “Muje ieja, de pelo blanco”, la llama en las
100
es o as, de delan al y moño. Tu o in ancia pob e, “que ue on niñas en el hamb e, la
ube culosis y la isis”. Cuidado a. Mue e an es de que Ja ie se ecupe e.
Don San iago, “maes o de ba ba espesa”, dispues o a ayuda a Ja ie pa a que
siguie a es udiando, pe o conscien e de su limi ación en e al pad e.
Manuel y los ac o es: ace can el ea o a Ja ie .
El público: a a és de él consigue dialoga con la sociedad y da un paso más en su
deseo de se un ciudadano isible.
Baldome o: dueño del ba donde abaja Ja ie , que supo da le una opo unidad. Es
un homb e de aspec o bohemio, según lo desc ibe en un can e, a quien Ja ie dice
que e “como si ue as mi pa e”.
Las ca o ce manos: en e las que es án las de Manuel y Baldome o, pe o ambién las
de sus he manos y he manas, y las de las pe sonas que abajaban en el albe gue. Todas
ellas cuida on a Ja ie en la e apa del desenganche, “las ca o ce manos que habían
demos ado que es a ían jun o a su cama pa a suje a le la cabeza…”.
C is ina: en un p incipio, dándole un p oyec o de ida que combinaba el amo y la
necesidad de cuida la: “sal ándose con ella, la sal ó de las ace as y de las bo ellas de
lejía…”. Luego le ayuda ía ma chándose, “según le dijo, no que ía segui siendo un
las e pa a él”.
Oposi o es: el p incipal oposi o es el pad e de Ja ie . Homb e alcoholizado y
i ánico, “las bo ellas de alcohol ag andan las ga gan as de los homb es pa a que g i en
con más ue za…”. Menosp eciaba a Ja ie , “su pad e, que lo acusó de lad ón”, e hizo
lo imposible po ma ca le su in ancia, “empeñado en ce ca a su hijo con miedos”.
El dueño de la ca nice ía: culpó a Ja ie de obo y p opagó el bulo, “le acusó de
oba el dine o que había gua dado en la as ienda”.
Pa a i concluyendo el análisis de la es uc u a end emos que es udia el iempo y el
espacio p opues o en el ex o na a i o y de i ado de la his o ia.
El iempo. En odo ela o se iene que dis ingui en e el iempo c onológico (el de la
his o ia, que apo a el o den sin ác ico inicial) y el li e a io (el del a gumen o). Respec o
al p ime o, la acción se desa olla a lo la go de la ida de Ja ie , llegando un poco más
allá cuando hace e e encia a la in ancia de su mad e, “… niñas (…) de la Andalucía
ágica de Azo ín”, o a iempos pasados en las zonas ag ícolas de Je ez, o cuando los
úl imos gi anos se asien an en las ciudades. Así, pod ía ene un eco ido de unos
ochen a años, has a la ac ualidad.
101
La manipulación que el na ado ealiza pa a de ini el iempo li e a io es á basada
en as ocamien os, con con inuas alusiones al pasado y uel as al p esen e. Es e juego
e ocado esponde a los ecu en es análisis que Ja ie hace de su p opia ida en la
insis en e búsqueda de las causas que han p opiciado el desenlace de los hechos que lo
con o man. Es os sal os empo ales mues an la necesidad del pe sonaje de cons ui su
iden idad, pa a lo que p ecisa comp ende se en cada e apa de su his o ia, o o gando
signi icados cla es a los hechos y elacionándolos a a és de las causas y los e ec os.
Es e o denamien o le es necesa io pa a pode se explica a sí mismo y a aquellas
pe sonas que conside a undamen ales las dis in as o mas de si ua se que ha enido en
la ida
A la ez que se plan ea es a empo alidad amplia e incluso ambigua, en
de e minados momen os se conc e a la localización p e endiendo e o za la e acidad
de la p opues a con algunos da os (a su ez in o man es), como que iene cincuen a años
y que su ju en ud se desa olla a inales de los se en a y p incipios de los ochen a, “…
los escena ios elucien es que mon ó la ansición española”. La conc eción que se ha
apun ado p ecisa de los cálculos que haga el lec o o la lec o a po habe se omi ido en el
ex o echas exac as, lo que esponde a la in ención del na ado de mos a , más que la
ida de una pe sona, la ida de an as pe sonas en si uación simila .
En conjun o, el i mo in e no del ela o, pese a eco e oda una ida en unas pocas
páginas g acias a las elipsis, es pausado, ma cado po las es o as de los can es que lo
a a iesan. Es a calma la p opo cionan las ecu en es dig esiones e lexi as, que
in oducen discu sos abs ac os alo a i os, “… se jugó y pe dió an as apues as en las
que el cue po del hijo es aba sob e el ape e, desnudo, adul o sin edad pa a se lo”; y las
escenas que se desa ollan a igual iempo que el de la his o ia, “… siguiendo sus
indicaciones ges uales, p ime o le a an las muñecas y luego le odean b azos y
onco…”. Es a calma es la que necesi a el pe sonaje pa a pode e isa se y hace una
lec u a dis anciada de los sucesos, donde los ma ices puedan pasa a se la cla e, más
allá de la anécdo a.
Es un ela o ci cula , no con la in ención de dibuja un bucle sin salida, sino con la
de da la opo unidad al p o agonis a de acciona después de habe hecho el eco ido de
e lexión comple o. Comienza y concluye en iempo p esen e dándole peso a es e
momen o cla e en el que a Ja ie , después de habe podido isualiza las causas que han
p o ocado su pasado, le co esponde decidi p o agónicamen e hacia dónde se di igi á
su u u o.
102
El espacio:
Quisie a comenza es e apa ado mencionando que en el ela o, se ha ubicado
espacialmen e el pe sonaje en un escena io de ea o po dos mo i os, que conside o
undamen ales en la p opues a: el p ime o es la impo ancia que Ja ie da al ea o y que
así plasma en sus en e is as donde dice de él que le ol ió a da sen ido a su ida o que
ue su mejo medicina; y el segundo mo i o es el juego con inuo que se plan ea en e la
dico omía ealidad- icción (que ya se ha apun ado), que con iene, a su ez, a ias
dico omías: el espec áculo de la ida en e al espec áculo ea al; el p esen e en e a las
e ocaciones; o las pe sonas impo an es en su ida en e a los pe sonajes ea ales
su gidos de su ida y, en g an medida, de las p ime as. No ha de ol ida se lo que Ja ie
a i maba en la en e is a: “pienso que las d ogas no se debe ían oca . Ine i ablemen e
se ocan po que i imos en un mundo i eal, c eo que es i eal”.
Dada la ca ac e ís ica de pe sona sin hoga que iene el pe sonaje, se ha combinado
la ubicación p incipal (el ea o) con dos espacios undamen ales que se con aponen:
los abie os de ex e io , y los espacios ín imos y co idianos, como su habi ación, la
escuela o el ba en el que abaja. Es a doble especialidad ambién es e lejo de esa
cons an e necesidad de decidi en e un mundo y o o: el que ecoge y a opa, y el que
desampa a y desab iga, y que un día le p ome ió la libe ad.
En la habi ación i e momen os de calma y e oca momen os de amo , “ umbado en
la cama, descansando, después de la unción de hoy, nue amen e ae a C is ina a su
men e y la e do mida a su lado…”. Po ello, se hace una desc ipción de allada de es e
espacio: “con una cama, una mesa con silla y un a ma io…”. Jun o con la cocina, son
los espacios más deseados que simbolizan habe conseguido supe a las p uebas, habe
alcanzado el obje o.
Como con aposición a ello, apa ecen los di e sos espacios abie os donde u o que
do mi , “du mió en las básculas de los camiones (…), en las casa de uidas y en los
po ones de los edi icios…”. Es os se ían en onces los símbolos espaciales de la e apa
en que no pudo sen i la p o ección social.
El ela o e mina en su habi ación, comiendo y ensayando (ubicación ce ada y
a opado a), pe o con la en ana abie a, conec ando ambos espacios como me á o a de
cómo es á en su mano la elección dia ia de dónde coloca se, aho a que no sien e miedo
po uno o po o o, po que en ambos ha es ado y a ambos le ha sabido saca p o echo.
En conjun o, la comunicación na a i a de es e ela o obliga al lec o o a la lec o a a
saca de la in isibilidad una ealidad con la que con i e, sin que e mi a la, ya que, sin
103
hace e e encia al ú, el na ado le da in o mación de su en o no p óximo que, se
p esupone, desconoce. No me es oy e i iendo a la in o mación sob e la ida conc e a
de Ja ie , sino al mundo del que ha o mado y o ma pa e Ja ie , que es el de los
sec o es ma ginados, en an os aspec os ausen e de los espacios sociales y, po ello,
in isibilizado. Ba hes apun a que cada ez que el na ado , dejando de “ ep esen a ”,
na a hechos que conoce pe ec amen e pe o que el lec o igno a, se p oduce, po
ca encia de signi icación, un signo de lec u a, pues no end ía sen ido que el na ado se
die a a sí mismo una in o mación (Ba hes, 1977: 89).
La ubicación geog á ica, social e his ó ica del ela o es muy impo an e, pues o que
condiciona los sucesos que componen la his o ia. En nues o caso, es la Andalucía que
pa e de la mise ia y la explo ación de las mayo ías y que se desa olla has a hoy, sin
que se hayan p oducido cambios en p o undidad en la desigualdad social y la
dis ibución de las iquezas, p o ocado a úl ima de las his o ias na adas que se
esconden de ás del ela o. Así, en el análisis es uc u al es impo an e apun a es a
con ex ualización. Vol iendo a ci a a Ba hes: la na ación no puede, en e ec o, ecibi
su sen ido sino del mundo que la u iliza: más allá del ni el na acional comienza el
mundo, es deci , o os sis emas (sociales, económicos, ideológicos), cuyos é minos ya
no son solo los ela os, sino elemen os de o a sus ancia (hechos his ó icos,
de e minaciones, compo amien os, e c.) (Ba hes, 1977: 94).
3.2. TÉCNICAS Y ESTILOS ENSAYADOS.
Las écnicas y es ilos a des aca que se han u ilizado en es e ela o biog á ico
desc ip i o y que, en pa e, se han comenzado a esboza en el apa ado an e io , se
pueden ag upa en los siguien es apa ados:
Re ospección o analepsia: como ya se ha indicado, el na ado hace con inuas
alusiones a hechos ocu idos en el pasado, e lejando la con inua e lexión que necesi a
hace oda pe sona pa a o dena su ida. Mues a las expe iencias del p o agonis a
econs uidas desde la mi ada comp ensi a que o o ga la dis ancia empo al, capaz de
ma iza los dolo es con e nu a y las aleg ías con p udencia.
El ela o plan ea un p esen e que no exis i ía sin los acon ecimien os p e ios,
con o mado es del p opio se del p o agonis a. La lec u a de ese pasado puede cons i ui
una ca ga pa a Ja ie o la posibilidad de comp ende se, acep a se y, en cie a medida,
104
libe a se pa a pode i i el p esen e. Lo impo an e no es la pos u a que adop a el
p o agonis a an e es a dualidad, sino hace isible que exis e la opción de elegi .
El deso den c onológico: el juego empo al que pe mi e la analepsia se
complemen a con el deso den c onológico que, en conjun o, consigue con a la his o ia
comple a, pe mi iendo al lec o o a la lec o a que la eo dene men almen e. Es e
deso den empo al se asemeja al que se p o oca al in en a es uc u a cualquie
i encia. Con ello, el na ado busca hace sen i la e acidad del ela o, no a a és de
la c onología eal, sino mos ando el as oque habi ual que su en los hechos al se
eco dados.
La deso ganización c onológica ambién pe mi e simboliza la ida desajus ada que
Ja ie su e y que consigue es abiliza en un p esen e que es inicio y inal del ela o.
In ex ema es: como ya se ha indicado, la composición del ex o plan ea una
es uc u a ci cula que comienza y e mina con la si uación p esen e del p o agonis a,
pasando po di e sas e apas de su ida en emedio. Es a ci cula idad ansmi e al lec o
la co elación de los hechos y coloca al p o agonis a en la posición de cons uc o de su
acciona p esen e y u u o, haciendo alusión a la a ea que iene cada pe sona de
ans o ma las si uaciones pa a que és as mejo en.
Los símbolos: los elemen os simbólicos empleados son muy impo an es en el
discu so de es e ela o. A a és de ellos se cuen a mucho más de lo que se plasma en el
ex o. Es la écnica del icebe g que sugie e que lo que se e es solamen e una pa e de
odo lo que se esconde o no se ha con ado. Una ida comple a del pe sonaje ha podido
se plasmada en pocas páginas g acias a es os elemen os que p oponen al lec o o la
lec o a que pe ciba lo que hay de ás de ellos sin que enga el na ado que señalá selo
explíci amen e. Es a u ilización de la suge encia pe mi e que la conc eción de lo
expues o se haga, en cie a medida, de o ma pe sonal según el imagina io simbólico de
cada quien.
Analicemos como ejemplo una de las úl imas ases: “Una ez mon ado el pla o de
comida, lo coloca jun o a una se ille a de papel y come con la mano sob e la página del
guión que es á epasando en oz al a, con la en ana abie a y el espejo en e a él pa a
e oca la pos u a, el ges o”. En ella podemos localiza di e sos símbolos: el pla o de
comida sob e la mesa con se ille a es una imagen p opia de un hoga , aún más si la
elacionamos con las e apas an e io es (cuando i ía en la calle) del p o agonis a; la
mano sob e el guión pa a epasa lo es una pos u a de es udio, después de habe se
apun ado que u o que abandona la escuela y, con ella, el hábi o de ap ende que an o
105
le gus aba; la en ana abie a ansmi iendo libe ad de acción y de decisión; o el espejo
al que se mi a co igiéndose la pos u a como símil de la in ospección que ha enido que
hace a lo la go del ela o pa a descub i se.
La u ilización de los símbolos es una de las ca ac e ís icas, sin duda, de es e ela o.
Es os desc iben si uaciones y pe sonajes, mues an es uc u as ex e nas que condicionan
el acciona o, en e o as unciones, sua izan las expe iencias nomb ándose lo jus o pa a
e oca las sin excesi a c udeza.
Mezcla en e icción y ealidad: es a ca ac e ís ica se ha apun ado en a ios
apa ados, siendo una de las más ma cadas que p esen a el ela o. Es una his o ia eal,
pasada a na ación de his o ia de ida (ya iccionada po se na ada) y de ahí a ex o
na a i o que quie e se e osímil y espe uoso con la na ación inicial.
Es a mezcla, como p opues a base del ela o, nos su ge al analiza la p opia opción
de Ja ie Va gas Junque a (en la ida eal) de ep esen a sus expe iencias en ob as
ea ales. Son ob as que, de una o ma u o a, na an su ealidad desde la icción.
U ilizamos es a pa adoja pa a maneja el ma e ial de la memo ia de Ja ie , ubicándonos
en esa on e a en e la ida y los sueños que pe mi e ela i iza .
Pe o la icción en e a la ealidad que se plan ea no es siemp e una he amien a pa a
acili a la econs ucción de los ecue dos, ambién apa ece en o ma de engaño, como
una ocul ación de la ealidad que impide a Ja ie pode elegi o os caminos. Él quiso
des aca es e engaño desde un p incipio señalándolo de o ma ei e a i a en los ex os
p e ios y en el p opio ela o inal: la men i a que ue la ansición, el engaño de las
d ogas o las es a egias que u ilizó pa a ocul a a la amilia su si uación.
En una de las con e saciones que u e con Ja ie , és e apun ó que c eía que e a
impo an e que el inal del ela o no lo mos a a como un hé oe que había conseguido
un g an desa ío, algo inalcanzable. Es o e a muy impo an e pa a él po que que ía hace
sen i la posibilidad eal que hay de supe a si uaciones simila es a la suya.
La icción que nos pe mi e mi a de en e a la ealidad, el desman elamien o de las
men i as que coa an las libe ades y la ealidad que espe a se na ada pa a oma
signi icado son las es pa as que sos ienen la es uc u a sob e la que hemos que ido que
el pe sonaje cons uya su u u o.
Pe sonajes desdibujados en el en o no social: los pe sonajes, pese a que puedan
ene un peso p opio, incluso el p o agonis a, quedan enma cados en una colec i idad
que los abso be y no los mues a como se es especiales. Se consigue habla de muchos
112
pa i del análisis de la his o ia i ida y de la capacidad de ecupe ación y pe sis encia),
donde u o que ba aja posibles inales eales, alcanzables y cons uibles, en e muchos,
pe o, sob e odo, po él.
En iendo, po odo ello, que ha sido el p oceso de co- edacción la mayo di icul ad
que he enido que a on a po ca ece de he amien as me odológicas álidas que lo
acili en.
6. La u ilización de las adap aciones de los can es popula es.
Pese a pa ece me una p opues a de diálogo y pa icipación eal que Ja ie u iliza a
sus can es pa a na a , me su gió la duda de si u iliza bases de canciones popula es en
el ela o es a ía pe mi ido.
Una ez consul ada bibliog a ía, me acla ó la O ganización Mundial de la
P opiedad In elec ual que las mani es aciones cul u ales adicionales de un pueblo,
es án den o del dominio público, el cual es á cons i uido po “ odas las ob as que no
es án p o egidas po el de echo de au o y que po lo an o pueden se u ilizadas sin
pe miso o sin ene que paga al au o o iginal”. Eso signi ica que las ob as de dominio
público pueden se copiadas, dis ibuidas, adap adas, in e p e adas y exhibidas en
público g a ui amen e, como si pe eneciesen a odos.
Es e igo legal disipó oda duda sob e la u ilización de los can es de base popula
en el ela o.
7. La u ilización de los nomb es p opios.
En la p ime a sesión de abajo conjun o, a pa i de una p opues a de es uc u a de
cuen o que yo había p epa ado, Ja ie mos ó su duda sob e la u ilización de los
nomb es en el ela o. En un p incipio p opuso sus i ui los po o os. Luego, y así queda
e lejado en los a chi os de audio, pensó que el de C is ina se pod ía queda y que el
suyo ambién, qui ándole los apellidos, in en ando con e i lo así en un Ja ie o una
C is ina cualquie a.
Él buscaba, con es e anonima o, e i a p o agonismo, o que alguien pudie a pensa
que, según dijo, él mismo se es u ie a c eyendo un ejemplo pa a los demás. Es a
e lexión la conclui ía diciendo que p e e ía se un ejemplo pe o del día a día, po que su
his o ia e a una más.
Cuando yo le expliqué que mi in ención al inclui el nomb e comple o e a des aca
la impo ancia de la singula idad de cada pe sona y que pa a mí cada pe sona es la más
113
impo an e po se lo, él se mos ó de acue do. En esos días Ja ie es aba leyendo un
lib o en el que se na aban biog a ías y había sen ido cómo leemos, de mane a dis in a,
una na ación cuando emos que iene cie o ínculo con la ealidad o con la ealidad
que pe cibe o ha pe cibido la pe sona que na a. Ambos coincidimos en la impo ancia
de las his o ias cuando se pueden mos a como his o ias eales y más aún cuando es as
pueden ene una lec u a posi i a e, incluso, empode ado a, pa a pe sonas en si uaciones
semejan es.
Po úl imo, Ja ie decidió deja ambién sus apellidos pod ía se una buena idea,
po que son apellidos gi anos y con ello da pie a que lo gi ano enga una p esencia en el
ámbi o cul u al, o cons e en e los ejemplos de pe sonas que han supe ado
ci cuns ancias complicadas, como es su caso.
En de ini i a, han quedado en el ela o su nomb e y su apellido con oda la
in ención, an o mía como de Ja ie .
8. La elección en e un lenguaje p opio li e a io o un lenguaje que pudie a
esul a más ce cano a pe sonas que hubie an pasado po una ayec o ia
simila a la expe iencia de ida de Ja ie .
Es e pun o ha sido uno de los deba es que con mayo di icul ad se han esul o en
es e abajo po que, po un lado, no se que ía pe de la o ma p opia de esc ibi (en el
p oceso de elocu io) que me ca ac e iza, y que iende a usa exp esiones cul as y, po
o o, Ja ie apun aba que una de las u ilidades de es e abajo e a que su expe iencia
pudie a ale a o as pe sonas de su en o no pa a e lexiona sob e la posibilidad que
enemos odos de supe a si uaciones de c isis, de una en e gadu a al como la expues a
en es e abajo.
Pe o, ¿cómo hace llega es a his o ia a pe sonas de colec i os ma ginados? ¿Se ía
su icien e u iliza un lenguaje común? C eímos que la mejo apues a, en es e sen ido,
se ía in en a consegui que el ela o ambién pudie a se leído-can ado o d ama izado,
dada la ce canía que acili a la o alidad.
Po ello, su gie on a ias e siones de la úl ima p opues a del cuen o, in en ando
que, sin pe de la o ma p opia de esc ibi , pudie a esul a la na ación ce cana a oda
pe sona y, en cie a medida, d ama izable. Es impo an e apun a que la in oducción de
los can es acili a es a p opues a.
114
9. La di icul ad de guia la espon aneidad y la necesidad de con a de Ja ie
pa a ajus a nos a la en e is a es ablecida.
Cuando es aba ealizando la his o ia de ida enía la sensación de que es aba
siendo muy deso denada, po que cuando le hacía una p egun a a Ja ie me espondía a
és a y a la siguien e, o no me con es aba conc e amen e lo que le p egun aba.
Es o me p eocupaba po que, al no ene mucha expe iencia con es a he amien a,
dudaba si es aba consiguiendo que Ja ie se pe mi ie a na a de mane a es uc u ada su
ida a pa i de acon ecimien os ele an es, pe sonajes de peso, decisiones omadas e
in luencias del en o no. Lo que ui haciendo, a medida que se desa ollaba la en e is a,
e a in en a pensa qué o as p egun as es aba espondiendo ambién Ja ie pa a no
ol é selo a p egun a . Más bien me daba cuen a de es o cuando iba a o mula le alguna
de las p egun as que ya había con es ado.
Cuando luego pude escucha la en e is a y ansc ibi la, me di cuen a de que sí,
de que de una o ma o de o a se habían con es ado odas las p egun as plan eadas y de
que el p opio Ja ie espondía so p endido de sus palab as al comp oba que habíamos
conseguido que po p ime a ez die a sen ido a cie os momen os de su ida y a su
papel en ellos.
De odas o mas, conside o que en mis p óximas en e is as de his o ias de ida
debe ía se más insis en e con las p egun as, pa a in en a ayuda a la pe sona que na a
a sabe qué se espe a que con es e en cada momen o.
10. La poca documen ación conc e a que hay sob e el ema de la in luencia de
los p ocesos c ea i os li e a ios y el desa ollo de la esiliencia.
Pude encon a documen ación muy aliosa sob e la na a i a en gene al como
he amien a undamen al de o denamien o de sucesos i ales a a és de las his o ias de
ida y, po o o lado, de la capacidad que iene el desa ollo de la c ea i idad y los
p ocesos a ís icos pa a el acompañamien o en el desa ollo pe sonal y social, y po ello,
en la esiliencia. Pe o, en conc e o, sob e in es igaciones de p ocesos c ea i os li e a ios
como po enciado es del empode amien o de pe sonas en si uación c í ica no conseguí
apenas documen ación.
Es a al a de expe iencias simila es en las que apoya el abajo, pa eció se una
di icul ad al p incipio po que se u o que p o undiza mucho en el ma co eó ico an es
de comenza la ase de in es igación p ác ica. Además, esul ó di ícil es ablece una
me odología de pa icipación p o agónica, como ya se ha indicado, has a el pun o de
115
que la p opues a que se desa olló ha sido u o de la p opia expe imen ación. Sin
emba go, el no pa i de o as expe iencias simila es ha se ido pa a ap ende mucho
desde la p ác ica pa icula , pues de un lado p opició el desa ollo de un p oceso
pe sonal, y de o o pe mi ió conc e a los condicionan es pa icula es y abaja desde
ellos, a eces usando la in uición, pe o siemp e espe ando el ma co eó ico
116
5. RESULTADOS.
Después de seis meses de abajo de in es igación y de c eación con Ja ie Va gas
Junque a, se ha conseguido ma e ializa un ex o na a i o a pa i de su his o ia de ida.
Es a o ma de comenza puede hace pa ece que pienso que el esul ado es más
impo an e que el p oceso, cosa que no es cie a. He in oducido de es a mane a el
epíg a e po que conside o que la ma e ialización del hecho c ea i o (el ela o), en es e
caso, es uno de los indicado es de la culminación sa is ac o ia de un p oceso de
empode amien o a a és de la li e a u a que, en algunos momen os, llegué a pensa que
no e a an ácil de alcanza .
Si el abajo ealizado no hubie a enido un esul ado a ís ico plasmado en papel,
igualmen e pod íamos es a haciendo una alo ación posi i a del mismo ya que el
ela o, en p incipio, ue la excusa necesa ia pa a c ea un espacio de con ianza y de
cons ucción a a és del a e que acili a a una e isión pe sonal, la pues a en alo de
los po enciales na a i os de Ja ie y el diálogo de és e con la sociedad. Sin duda, es e
espacio se ha con o mado, no como un luga ísico, sino como la p opues a elacional
de con ianza, po enciación y cuidados que hemos log ado alcanza . Ha sido el p opio
abajo el que ue ma cando me as a consegui pa a ambos y el que hizo nace en
noso os la necesidad de explo a : las expe iencias de Ja ie , los con ex os sociales, las
á eas eó icas en las que apoya nos, e c. Es a in es igación que ealizamos con g andes
cuo as de in e és, ue una cla e undamen al pa a que pudié amos sen i que es ábamos
abajando desde la con o mación de conocimien o colec i o, el cual conside o
necesa io pa a que se puedan asumi papeles ealmen e p o agónicos en los p ocesos.
En de ini i a, se die on las condiciones capaces de p opicia el desa ollo de la
esiliencia, g acias a la incu sión ealizada en los ámbi os cul u ales y académicos de la
li e a u a.
F u o de odo ello, el ela o no se limi ó a ecopila los ecue dos de Ja ie , como
e a la idea inicial. Mues a, más bien, la necesidad que iene el p o agonis a de e isa
su ida apoyándose en la icción pa a hace lo. Pe o, es a necesidad de icciona la
ealidad pa a a on a la, que an o se ha nomb ado en es e abajo, no la ha sen ido
únicamen e Ja ie . Yo ambién, sin da me cuen a, he enido que hace uso de lo
simbólico y de lo me a ó ico pa a ma iza la c udeza de la his o ia y pa a ea i ma que
el ma e ial biog á ico manejado, siendo sumamen e impo an e, podía se ec eado po
mí.
117
Así, en e ambos, log amos i enzando el conjun o de pe cepciones que iene
Ja ie hoy de lo que ue su ida, a pa i del análisis de los hechos y de los
condicionan es. La dis ancia empo al y la c ea i idad han ayudado no ablemen e en
es a labo in ospec i a. Han acili ado que se an eponga el sen imien o de
econciliación al de enjuiciamien o o al de ec iminación. En suma, se ha c eado un
ela o iel a los hechos y a los pe sonajes, pe o que los supe a pa a coloca se,
plenamen e, en el ámbi o de la icción, de la imaginación, de los sueños. Dice Ba hes;
“en odo ela o, la imi ación es con ingen e; la unción del ela o no es la de
« ep esen a se», sino el mon a un espec áculo que nos sea aún muy enigmá ico”
(Ba hes, 1977: 100).
De es e modo, se ha hecho con lui el pac o ac ual (comp omiso de e dad) con el
paco iccional, donde lo que se ha exigido ha sido la cohe encia, en un comp omiso
ambiguo, que sin al a a la e dad p ime a, se pe mi ie a ec ea y, con ello, dis endi
una emá ica densa po su ascendencia y po la ca ga emo i a que conlle a. Es e
ca ác e dis endido que p opician los p ocesos c ea i os es el que posibili a el
a amien o de si uaciones de c isis, pudiendo se la pe sona a ec ada la p o agonis a de
los mismos sin que sien a que es á abajando di ec amen e con el p oblema, sino,
desa olla se c ea i amen e, a pa i de él.
Es e abajo ha conseguido que la his o ia con lic i a y la pe sona (Ja ie ) se
sen a an, ca a a ca a, pa a dialoga y en ende se. El econocimien o de uno mismo es el
que puede p opicia que el suje o desa olle habilidades capaces de coloca lo en la ida
como au o de la misma y como o mulado de sus p opues as de ans o mación. La
c ea i idad iene la capacidad de ab i pue as en nues a men e dando paso a espacios
diá anos en los que pode ci cula lib emen e hacia las al e na i as que amos
gene ando, siemp e condicionadas po el en o no, pe o nunca de e minadas únicamen e
po es e.
Desde mi pun o de is a, lo más in e esan e de es e abajo no es que Ja ie haya
pa icipado en un p oceso c ea i o, sino que lo haya hecho de o ma conscien e,
con on ándose con la sociedad que lo excluye, ocupando sus espacios de
econocimien o sociocul u al. Ja ie se ha ubicado en una posición que ha elegido
cuando, no malmen e, se le ha colocado en un luga o en o o, condicionado po la
e ique a de excluido. El ma e ial c ea i o que ha o ecido a es e espacio cul u al ha sido
el su gido de su p opia his o ia de ida, expe imen ado y con ado po él. Ma e ial
au obiog á ico que ha sido exp esado desde la o alidad p opia de la cul u a de Ja ie ,
118
pe mi iéndose és e si ua una es o a popula consag ada jun o a una compues a po él
mismo. Es o ha signi icado un homenaje a sus o ígenes, a la ez que, nue amen e, una
ocupación de los luga es p i ilegiados de la cul u a.
La na a i a y la c ea i idad li e a ia han hecho posible, en es e caso conc e o, el
desa ollo de algunas po encialidades que a Ja ie le pueden ayuda a supe a la
si uación de disc iminación sociocul u al que i e. Es a a i mación se a gumen a en los
dis in os apa ados que se enume an a con inuación:
1. La na ación de su his o ia de ida le ha pe mi ido a Ja ie Va gas
es uc u a en secuencias causales los ecue dos y sucesos que pe cibe como
con o mado es de su ida.
Se ha conseguido es ablece una me odología pa a abaja la his o ia de ida a
a és de en e is as, con un modelo basado en el p opues o po McAdams, que ha
pe mi ido que la pe sona en e is ada analice los episodios de su ida, las causas que los
p o oca on, las consecuencias y las pe sonas implicadas en los mismos. Al inse a se
es a p ime a pa e del abajo en un p oceso c ea i o más amplio, el du o ámi e de
e isión de una ida (y en conc e o una ida ma cada po la ma ginalidad) adquie e
obje i o mo i ado : la pa icipación del pe sonaje en un abajo c ea i o del que es
como p o agonis a o co-p o agonis a.
El p o agonis a de la his o ia comp ueba en su p opio ela o la elación na a i a
que hay en e causas y consecuencias, es o es: la condición de causalidad que se da en
su p oceso i al; obse a así que los sucesos que ha con emplado has a en onces como
acon ecimien os inconexos, ma ca on su ayec o ia y acon ecie on a pa i de unos
condicionan es y unas ac uaciones p e ias de los que son esul ado. En ende dichos
condicionan es nos ayuda a supe a la pe cepción de la esponsabilidad de las c isis, y
ambién pe mi e pode comenza a ap ende de ellas.
Ja ie ha podido nomb a acon ecimien os dolo osos o pe sonas que le han
a ec ado nega i amen e y ubica a ambos en su his o ia de ida, comenzando, con ello,
a supe a los po que, en cie a medida, se ha pe mi ido empeza a comp ende los
mo i os más complejos que los p opicia on, donde no hay pu amen e buenos y malos, o
inocen es y culpables. Llega a ex e naliza las causas del dolo es muy impo an e pa a
supe a las i encias aumá icas.
Apun a on Ba udy y Dan agnan que la esiliencia secunda ia eme ge
paula inamen e con el desa ollo de la capacidad de comp ende se mejo a uno mismo o
119
a una misma g acias a las elaciones in e pe sonales sanas que pe mi en además
p o ege se, de o ma c ea i a y cons uc i a, de los ac o es de es és amilia y social.
La consecuencia de odo ello es que el niño o la niña (su es udio es á cen ado en la
in ancia) log a ex e naliza las causas de su su imien o (Jo ge Ba udy y Ma yo ie
Dan agnan, 2011: 30).
2. La búsqueda de sus o ígenes.
En una segunda e apa del abajo, en la con ección de la es uc u a del ex o,
su gie on dudas sob e di e sos emas, po lo que Ja ie comenzó a in es iga en su
en o no amilia y ce cano, p o undizando sob e aspec os de su ida.
Es a p o undización, que él ha denominado una “ uel a a los es udios”, le pe mi e
e oma un hábi o in es igado us ado con su desescola ización emp ana y, muy
impo an e, signi ica un ace camien o a las uen es di ec as de in o mación de su ida,
con las que con as a su pe cepción, descub iendo dis in os pun os de is a sob e
di e en es asun os.
Recopila o og a ías, compa i ecue dos o can a alguna es o a an igua c ean un
espacio de c ecimien o indi idual y colec i o a pa i del econocimien o de los o ígenes
y la cons ucción colec i a de la na ación. Así, en es e abajo, se pod ía deci que
Ja ie ha abajado apoyado o en colabo ación con las pe sonas ce canas: pa e de las
o og a ías las localiza on sus he manos; odos los can es del ela o los e isa con sus
p imos y sus íos; o isi a el colegio pa a eco da con mayo de alle aquellos años
p ime os.
Po el abajo au ónomo y disciplinado que ha ealizado, y po la labo
colabo a i a, que no deja de se una cla a mues a de apoyo y econocimien o, Ja ie ha
podido e e o zada su au oes ima, una de las bases del desa ollo de la esiliencia.
3. Se ha conseguido una pa icipación p o agónica de Ja ie que p opicia a
su empode amien o.
Como se ha señalado, una de las di icul ades del abajo ha sido es ablece la
me odología adecuada que asegu a a la pa icipación ealmen e p o agónica de Ja ie ,
colocándonos ambos en un plano de econocimien o mu uo de nues as unciones en el
p oceso. Mi econocimien o, po su pa e, lo ob u e de inmedia o. Así mismo, ob u o el
mío. Pe o el p oblema es u o en su p opio econocimien o que, en un p incipio, no
dejaba que llega a más allá de concebi se como un ayudan e de mi abajo.
120
Es a ba e a ue supe ada po el p opio lui del p oceso y, en g an medida, g acias
a la decisión de ecoge las apo aciones li e a ias de Ja ie a a és del can e, lo que
signi icó pa a él pode hace uso de un lenguaje en el que sí se sen ía cómodo, a la ez
que un econocimien o a su cul u a. Las ci cuns ancias i ales de Ja ie , a las que se ha
hecho ya e e encia, en pa icula el abandono obligado de la escuela a edad emp ana,
la ida en la calle y sus adicciones, han hecho de él la pe sona que hoy es y conlle ado
un co espondien e de e io o ísico, men al e in elec ual. Tal ez po ello sen ía la
di icul ad de pa icipa en la a ea de cons ucción ex ual y sus apo aciones empeza on
siendo -una ez ealizada la na ación de su his o ia de ida- pequeñas pun ualizaciones
e bales a mis p opues as, siemp e acompañadas de la insis encia en lo bien que le
pa ecía odo lo que yo apun aba.
En un p incipio (más allá de habe ealizado la na ación de su his o ia de ida)
sus apo aciones se basaban en pequeñas pun ualizaciones e bales a mis p opues as,
siemp e con la mule illa de insis i en lo bien que le pa ecía odo lo que yo apun aba.
Luego comenzó a hace algunas apo aciones po esc i o que, poco a poco, pasa on a se
apo aciones muy a gumen adas y en iquecidas po la in o mación que iba ecabando.
Siguió co igiendo agmen os míos y en ando a deba i no sólo sob e el con enido
(como has a aho a), sino ambién sob e la o ma de exp esión. Como ya he comen ado,
dimos un sal o impo an e cuando abajamos incluyendo su o ma de c ea
li e a iamen e a a és del can e. A las en e is as y sesiones de abajo conjun as, se
ue on añadiendo múl iples con ac os po el o denado y po elé ono que él buscaba
pa a i pe ilando cada pá a o. Es impo an e ano a que esos con ac os con in ención
de a ia o cambia algunas ases o imágenes inie on de él, po que yo le daba mucha
impo ancia a in en a deja odo sis ema izado con g abaciones, pe o a él le u gía más
conc e a de alles cuando se daba cuen a de su alo . Po úl imo, al conc e a la e sión
inal del ela o pa a inco po a la abajo, Ja ie insis ió en su in ención de gene a un
i mo global que enía que su gi del encuen o de las es o as lamencas y los pá a os
en p osa, con lo que concluimos e ocándolo. Es a olun ad de uni icación hizo que
añadié amos a nues os obje i os la posibilidad de que el ela o ambién pudie a se una
na ación que admi ie a cie a d ama ización a a és de la o alidad (cuen o na ado-
can ado), lo que acili a ía que es e llega a a pe sonas de colec i os que no es án
habi uados a la lec u a.
La implicación p o agónica indudable de Ja ie a lo la go de odas las e apas del
p oceso de c eación del ela o es una mues a cla a de supe ación de la condición de
121
pe sona en ma ginalidad sociocul u al. Es a a i mación es una de las conclusiones
de e minan es de es e abajo. Es e p o agonismo, más allá de la pa icipación, es el que
hace que se pase de una “democ a ización cul u al”, donde se p opone que oda la
población enga acceso al dis u e de la cul u a, a una “democ acia cul u al”, donde son
los ciudadanos y las ciudadanas quienes pa icipan en la c eación y acción cul u al.
4. La inco po ación del can e.
He que ido dedica un pun o especí ico al can e, pese a que ya se haya hecho
e e encia a ello, po que ha enido un peso impo an e en el desa ollo del p oceso. Si en
un p incipio mi insis encia en que Ja ie inc emen a a su pa icipación en la c eación
conjun a no e minaba de unciona , no e a sino po que las p emisas es ablecidas pa a la
me odología de abajo ob iaban el di e en e o igen cul u al de ambos. Con ello me
e ie o, no a que po se gi ano no pueda esc ibi , o que yo no pueda exp esa me a
a és del can e. Más bien quie o apun a que la posición de pa ida de ambos e a
desigual, ya que el medio de comunicación p opues o iba a se el p opio de mi cul u a,
pudiéndose él, como máximo, adap a .
Cuando Ja ie p opuso hace sus apo aciones a a és de es o as de can es
p opios o adap ados de los can es popula es, la elación se equilib ó y su pa icipación
ue inc emen ando no ablemen e. Toma con ianza en sí mismo y, sob e odo, en sus
cualidades pa a pode exp esa se c ea i amen e. C eo que, has a que es o no se p odujo,
es u imos come iendo un g a e e o po que se abajaba con una pe sona que ha
su ido y su e la exclusión social y puede pe cibi esa al a de igualdad como una
nue a minus alo ación de sus cualidades pe sonales y é nicas.
El can e ha apo ado al ela o i mo y oz pe sonal, y a Ja ie , p o agonismo y
pues a en alo de sus signos iden i a ios cul u ales.
5. Diálogo a pa i de la po enciación de habilidades p opias y cul u ales.
Yendo un poco más allá en el asun o plan eado a iba, el encuen o de o mas
dis in as de exp esión ha signi icado una ma e ialización de la iqueza que o ece el
encuen o dialogan e en e o mas de mani es ación cul u al di e en es, en es e caso,
li e a ias.
Es e encuen o cul u al en un mismo ex o na a i o es una ma e ialización del
encuen o cul u al que ha signi icado el abajo conjun o pues pa a que pudie a da se, ha
enido que es ablece se un diálogo donde se ha econocido al in e locu o como igual,
128
De odo es e abajo hacia mi pe sona, lo mejo de lo mejo que me ha podido
pasa , es que me he dado cuen a que le impo o a la gen e y eso, lo puedo asegu a , es
lo que más me impo a en la ida. G acias, Espe anza, una ez más, po habe que ido
es a .
Me gus a ía que mi úl ima ase en es e abajo uese la que engo en mi co eo:
“ odos los caminos son co os, si que emos”.
Ja ie Va gas Junque a
129
6. ANEXO FOTOGRÁFICO
Ja ie Va gas Junque a.
130
Ja ie de niño, en el pa io de su casa.
131
Mad e de Ja ie .
132
Ja ie de jo en bailando, de ás su he mano Fe nando.
133
Ja ie en una ep esen ación ea al.
134
7. BIBLIOGRAFÍA
A is ó eles (1994). Poé ica. Ba celona, Bosch.
Á ila, Ma ía C is ina (2010). C ea i idad: Una o aleza en la pe sona esilien e.
h p://p o mca ila.blogspo .com.es/2011/03/modulo-i_10.h ml
(Consul a: 05/08/2013)
Ba hes, Roland (1977). In oducción al análisis es uc u al del ela o. Buenos
Ai es, Cen o Edi o de Amé ica La ina.
B emond, Claude (1970). La lógica de los posibles na a i os. Buenos Ai es,
Tiempo Con empo áneo.
Bobes, Mª del Ca men (1993). La no ela. Mad id, Sín esis.
Boca do, En ique (2000). La expe iencia humana como na ación. Se illa,
Cuade nos sob e Vico.
B une , Je ome (2003). La Fáb ica de His o ias: De echo, li e a u a, ida.
Buenos Ai es, FCE.
B une , Je ome (2004). Realidad men al y mundos posibles: los ac os de la
imaginación que dan sen ido a la expe iencia. Ba celona, Gedisa.
B une , Je ome (2009). Ac os de signi icado. Más allá de la e olución cogni i a.
Mad id, Alianza Edi o ial.
Cy ulnik, Bo is (2002). Los pa i os eos. La esiliencia: una in ancia in eliz no
de e mina la ida. Ba celona, Gedisa.
Ga a i o, Edga A. (2009). Mani es ación sociolingüís ica de un g upo de
desplazados. Uni e sidad Se gio A boleda.
Ga cía Ma ínez, Jesús (2012). Técnicas na a i as en psico e apia. Mad id,
Sín esis.
Ga ido, An onio (1993). El ex o na a i o. Mad id, Sín esis.
Goyes Na áez, Julio Césa (1999). La imaginación poé ica. A ec os y e ec os
pa a una pedagogía. Espéculo. Re is a de es udios li e a ios. Uni e sidad
Complu ense.
h p://pendien edemig acion.ucm.es/in o/especulo/nume o13/imagina.h ml
(Consul a: 07/07/2013)
135
Gui a , Moisés Es eban (2012). La Mul i-me odología Au obiog á ica Ex endida
(MAE). Una es a egia cuali a i a pa a es udia la iden idad, los ondos de
conocimien o. Uni e sidad de Ge ona, Re is a Elec ónica de Me odología
Aplicada. (Vol. 17 nº 2: pp. 51-64)
G o be g, Hende son (1995). The in e na ional esilience p ojec : Resea ch,
applica ion and policy. Lisboa, Po ugal, Symposium In e na ional S ess e
Violencia. Se emb o (pp. 27-30)
Daza Salaza , Vi iana Na halie (2010). Na a i as pa a p omo e esiliencia en
niños ulne ables. h p://in e gumen acion.blogspo .com.es/2010/11/na a i as-
pa a-p omo e - esiliencia-en_21.h ml (Consul a: 10/07/2013)
In an e, Blas (2010). O ígenes de lo lamenco y sec e o del can e jondo. Jun a de
Andalucía. Conseje ía de Cul u a.
Johnson, Ma k (1981). Philosophical Pe spec i es on Me apho . Minneapolis:
Uni e si y o Minneso a P ess.
Lacomba, Juan A. (coo d.), José E. Fe e Palma, José E. López de Coca, Ped o
Rod íguez Oli a y Si o Villas Tinoco (2001). His o ia de Andalucía. Málaga,
Ágo a.
Labo , W. (1988). La ans o mación de la expe iencia en sin axis na a i a. Cali,
Cen o de aducciones. Depa amen o de idiomas. Uni e sidad del Valle.
McAdams, D. P. (1995). The li e s o y in e iew. Re ised.
h p/:www.sesp.no hwes e n.edu/docs/In e iew e ised95.pd
(Consul a: 12/06/2013)
Machado y Ál a ez, An onio (1975) Colección de can es lamencos. Mad id.
Ediciones Demó ilo.
Ma cos Ma ín, F ancisco y Sa o e G au, Ja ie (1998). G amá ica española.
Mad id, Sín esis.
Mas en, Ann S. (2001). O dina y Magic. Resilience p ocesses in de elopmen .
Ame ican Psychologis . (Vol. 56 nº 3: pp. 227-38)
Ma u ana, Humbe o (1987). The biological ounda ion o sel consciousness and
he physical domain o exis ence. Physics o Cogni i e P ocesses. E. R. Caianiello,
Wo ld Scien i ic, Singapo e. Singapo e (pp.324-379)
Najmano ich, Denise (2005). El juego de los ínculos. Buenos Ai es, Biblos.
136
Nubiola, Jaime (2000). Ve dad, bien y belleza. Cuando los ilóso os hablan de los
alo es. Cuade nos de Anua io Filosó ico (n° 103). P. Pé ez-Ilza be y R. Láza o.
Pozuelo Y ancos, José Ma ía (1993). Poé ica de la icción. Teo ía de la li e a u a
compa ada. Mad id. Sín esis.
P opp, Vladimi (1974). Mo ología del cuen o. Mad id, Fundamen os.
Ruiz, Al edo (2009). La Na a i a en la Te apia Cogni i a Pos -Racionalis a.
Ins i u o de Te apia Cogni i a INTECO.
h p://www.in eco.cl/a iculos/002/ ex o_esp.h m (Consul a: 27/06/2013)
Todo o , Tz e an (2005). In oducción a la li e a u a an ás ica. México,
Coyoacán.
Van Dijk, T. A. (2000). El discu so como es uc u a y p oceso. Ba celona,
Gedisa.
Villalba Quesada, C is ina (2004). El Concep o de Resiliencia. Aplicaciones en la
In e ención Social. Se illa, Depa amen o de T abajo Social y Ciencias Sociales.
Uni e sidad Pablo de Ola ide.
Villalba Quesada, C is ina (1996). Los g upos de apoyo como es a egia de
in e ención basada en la au oayuda. Se illa, Depa amen o de T abajo Social y
Ciencias Sociales. Uni e sidad Pablo de Ola ide.
Vygo sky L. S. (1956). Izb annye psihologicheskie issledo anija. Moscow,
Publishing House o he RSFSR.