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El virgo y el león

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El virgo y el león

Author: Moreno, Lara
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2007
Source: https://idus.us.es/bitstreams/be5e462c-3dc5-4c25-901f-1ec630416c34/download
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Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, ab il 2007
ISSN: 1885-3625
DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2007.i06.06
La a Mo eno
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Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as
ISSN: 1885-3625
DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2007.i06.06
La a Mo eno
EL VIRGO Y EL LEÓN
THE VIRGO AND THE LION
A Emily G ie son.
¿Qué quie es que hagamos? ¿Dónde podemos i ? Ya no nos queda si io pa a
esconde nos. Y us ojos ceniza es án olando demasiado al o. Se han es ellado un pa
de eces con a las en anas. Sé que es o de la huida ue idea mía. Quizá sea yo el que
enga que acaba con odo. Pe o sabes que en el ondo no empecé yo, amo . Cada ez le
eo menos sen ido a es a lucha. C eo que es oy solo. Me umbo a u lado y es oy solo.
Te aca icio y es oy solo. Me aca icio y es oy solo.
No sé a quién di igi mi i a, pues me esul a absu do en en a me con igo. En en a se
con igo es como en en a se con la hid a. Ya sabes a qué me e ie o. Mul iplicable.
Mul iplicado . Inú il. La hid a llega a se as ixian e: la hid a lo ma ina iscosa, la
hid a sie ecabezas, la hid a cons elación ( u i go y el león), la hid a enenosa. Todas
las hid as ú, en algún momen o de mi ida. Apasionan e, epe i i a, pelig osa,
escu idiza. Sí, ya sé: es a ás pensando que aho a e adulo con acilidad, pe o que
úl imamen e sólo eía a la hid a en o ma de se pien e.
Te equi ocas. Lo de la se pien e iene de lejos, desde el p ime día, con u somb e i o
de lana y los labios pin adísimos de ojo. Me eco das e a Shi ley McLaine. Pa ecías
au osu icien e en el abajo, au osu icien e en el amo , au osu icien e en la cama.
De ochabas su iciencia (un de oche, un exceso, ú). Pe o aquella ez en el ascenso ,
cuando u imos que subi jun os sie e pisos de golpe, y aquella máquina se pa ó en e
el cua o y el quin o… po supues o no u is e miedo, ya, ya lo sé, quizá yo enía más
miedo que ú. No es eso. Es que además de e a la se pien e enenosa y adi ina al
mons uo de sie e cabezas (bellísimas, po cie o), además e i a i con us cons elaciones
en los ojos y pensé: “es a muje se de iene de ez en cuando pa a obse a la ida”.
Pa a mí eso es muy impo an e, ya lo sabes. C eo que e lo dije después, cuando nos
esca a on y bajamos al cen o come cial a a ibo a nos de chocola e. Chocola e, men a
y un poco de gineb a. No es u o mal.
Po eso aho a no engo más emedio que en ada me. Puedo con ola mis ne ios
has a cie o pun o. Puedo con ola mis ne ios has a enlaza los con los uyos. Si lo
consigo odo es á a eglado, al menos po unas ho as: gene almen e acaso. Tú es ás
anquila, pa ece que nada e p eocupa, po lo que oda la esponsabilidad ecae sob e
mí. Y no es jus o, seño i a, sabes que no. Hemos lib ado gue as y as ucias desde
que nos conocimos, y hemos epa ido el éxi o a pa es iguales. Pe o aho a, y sien o
decí elo, sien o comunicá elo así, de sope ón, aho a que ya no engo nada que eme ,
aho a la culpa es oda uya.
Teme e es casi an inú il como en en a me con igo. Sé que no e gus a el si io donde
es amos. Nunca e ha gus ado que e aiga aquí. ¿Recue das aquella ez? Después
del cine llo ía a ma es, y ú seguías an en ascada en la película (peleada con Jules,
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insul ando a Jim), que no e impo aba moja e; es más, ni siquie a p egun as e a dónde
íbamos. Eso es muy a o en i. Que no p egun es nada. Que no exijas ápidamen e una
espues a. Muy a o. Po eso supe que e había encan ado la película. Y e aje aquí.
Y se e qui a on odas las ganas de hace el amo cuando is e es as co inas iejas
y pol o ien as, “pesadas como culpas”, dijis e. Como el abu imien o, dije yo. Y se
e qui a on has a las ganas de besa me cuando e sen as e en el so á y e cla as e los
muelles. La humedad en el echo, el g i o iejo go eando cal. Pe o nos eímos.
Aho a mi as es e apa amen o con la misma angus ia con que lo hicis e el p ime
día. Pe o ya no e quejas. Ni a mí me impo a. Po que ya no enemos o o si io a dónde
i . És e es el úl imo e ugio. Piénsalo así: el úl imo e ugio. Y no le des más uel as. Y
no e pongas is e. Tú has decidido ompe con odo y lle a me a mí po delan e. No
e he p egun ado los mo i os, pe o u au osu iciencia e dela a. Pensé que ya no me
incluías en us planes. Lle aba meses pensándolo. Que cualquie día despa ece ías de
mi ida, dejando un as o p ingoso y di ícil de limpia . Que ni siquie a e despedi ías
de mí, y yo me queda ía en mi casa ene ándo e y odiándo e (a in e alos exac os, ya
sabes cómo soy). Tus b agas de algodón con es os de pu pu ina, las o os de Ta i a,
somb as de un ab azo en el so á azul. Y más cosas, cla o: Vi ginia Wool , las peleas con
las compañías ele ónicas, los kaiseki del Ki aki a, noches (pocas) en el Honky Tonk,
la lucha po el medio ambien e, Je Buckley, alguna que o a de Fassbinde , la desidia,
la luju ia, los desayunos dos eces po semana, el pánico a las a añas, la ale gia a los
áca os, la necesidad de besa e en us sie e bocas, a eces la comicidad en el sexo, y
ninguna ez la complicidad en el amo .
Mi a a la ida a la ca a po o den de V. W. Y ú lo epe is e has a la saciedad. Al menos
yo quie o eco da que lo hicis e. Que e lo epe ías cada mañana, independien emen e
del sol o la niebla en u cue po. A mí, en ocasiones, pudis e con agia me esa disciplina
en el i i . Mi a a la ida a la ca a. Quizá oda ía lo hagas. Quizá odo es o ha ocu ido
po que e is e e lejada en los ojos equi ocados. Y e dio miedo. O lás ima.
No me ep oches nada. No sé qué hace con igo. No quie o que e ean así. Ni
siquie a me he pa ado a pensa , si e soy since o, qué e ha lle ado exac amen e a
es o. Mi o u piel, del colo del agua ía, y us labios, o os, y no sé qué sus ancia has
elegido pa a u iaje a La Hoja asca. Has uel o a des oza me en la ba alla. És e es el
úl imo e ugio que nos queda. Sien o que es é an sucio. Te ab azo, oda ía e ab azo.
Te ab azo cons an emen e, aun cuando consigue en ada me u mue e, aun cuando no
sopo o u cue po. Debías habe e i ado al ío (amanece con no a de p ensa y pies
deshilachados de musgo), y no espe a me allí umbada ( e ca como un á bol sob e
la cama), mi ad hid a mi ad ángel, dándome la so p esa del amo , obligándome a
a as a e po mi ida, aho a que u cue po es una culpa, y no p ecisamen e culpa
mía. No quie o que e ean así. Pe o sé que p on o end án a busca nos. Po que me
he ausen ado demasiado del o icio, y nues a his o ia de amo nunca ue e dade a.