La memoria del Conde de la Estrella (1830)
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Revista de Estudios Taurinos N.º 7, Sevilla, 1998, págs. 161-186 LA MEMORIA DEL CONDE DE LA ESTRELLA (1830) José Luis Ayerbe Aguayo m e la lectura de los escasos documentos conservados y de los pocos historiadores que han tratado el tema con profundidad, se adivina que en los años finales de la década de 1820 se formó en un selec- to círculo de aficionados taurinos de la corte, la idea de que el toreo a pie estaba en decadencia y era necesario preser-. vario. La apreciación de estos ilustres aficionados parece motivada por la desaparición o el abandono de los grandes diestros que habían actuado a finales del siglo anterior y en los principios del que les había tocado vivir. Parece claro que estos señores, algo mayores ya como veremos, añoraban las faenas que en tiempos mejores habían tenido la oportunidad de admirar a los filo, ·Romero, Costillares o Cándido; y consideraban que. los matadores que llenaron el hueco de estas figuras eran los principales responsables, de un retroceso inadmisible en el arte de la tauromaquia. Alarmados por dicha situación conciben la idea de establecer una escuela de tauromaquia en la que una cuadrilla de jóvenes pudiera recibir la formación necesaria para presentarse en las plazas del reino con la suficiente dignidad que requería una fiesta que desde hacía pocos años, un poco al hilo de los tiempos, estaba empe.zando a recibir el calificativo de nacional.
162 José Luis Ayerbe Aguayo Utilizando sus influencias en la corte, que no eran nada despreciables, hacen llegar este propósito a las mientes del propio Femando VII y de otros importantes personajes, entre los que destaca don.· Luis López Ballesteros, Secretario del Despacho de Hacienda, y logran que a principios de 1830, el rey encargue de forma oficial la redacción de una memoria sobre el establecimiento de la citada escuela al miembro más conspicuo del grupo de viejos aficionados: el Conde de la Estrella. Sobre este personaje, que sin duda fue el principal promotor de la Escuela de Tauromaquia, nuestros conocimientos son bastante limitados y los pocos que poseemos se encuentran ligados al resultado de su labor, es decir, a la propia Escuela. Tanto Pascual Millán como Natalio Rivas, que tan documentadamente han escrito sobre la misma, están de · acuerdo en afirmar que era un viejo aficionado, de edad avanzada en la época que nos ocupa, reputado en la corte como el más competente en asuntos taurinos. ·Igualmente afirman que una estrecha amistad lo unía con el monarca y que fue este hecho el que posibifüó la puesta en funcionamiento del gimnasio taurino sevillano. Aparte de esto no añaden ningún otro dato que pueda acercarnos a la figura del conde, ni siquiera expresan su nombre completo y se refieren a él siempre por su título, con el que a pasado a la historia de la tauromaquia 1. Por otras fuentes conocemos algunos otros detalles dispersos de su biografia, como su vinculación a Jerez, donde es 1 En la actualidad estamos desarrollando una pequeña investigación para conocer detalles biográficos del Conde de la Estrella más amplios que los contenidos en estas breves notas.
La Memoria del Conde de la Estrella 163 muy posible que naciera, o su frecuente asistencia a la famosa tertulia taurina que por aquellos años celebraba don Antonio Moreno Bote en su botica de la Carrera de San Jerónimo. Un hijo suyo, corregidor de Ronda por 1830, fue la vía que utilizó Pedro Romero para proponerse como maestro de la futura Escuela, alegando su veteranía y mayores méritos frente a Jerónimo José Cándido que, como se verá en la Memoria, fue el primer candidato para ese puesto. Lo que resulta indudable del de la Estrella es su dedicación y profundo interés con todo lo relacionado con el mundo taurino. A lo largo de una vida dedicada a esta afición, el conde reunió un magnífico archivo en el que atesoraba multitud de valiosísimos documentos relacionados con la tauromaquia de su tiempo de los que hoy desgraciadamente sólo conocemos una pequeña parte. Algunos de estos papeles habían sido redactados por el propio conde a partir de su experiencia como aficionado, tal y como parecer sugerir los siguientes versos de un poema inédito que parece salido de su pluma: «Quisiera amigos continuar ogaño la crónica y estados de funciones a que mis ocios dedicaba antaño ... » Otros pertenecían a amigos, corresponsales y gentes de toros que, conocedores de la afición del conde, o bien a su demanda, se los remitían para mantenerlo informado del desarrollo del toreo en la época. Eritre estos los más conocidos son las cartas que Pedro Romero, el viejo maestro rondeño que finalmente dirigió la Escuela de Tauromaquia, le
164 José Luis Ayerbe Agl!ayo escribió al conde mensualmente duranté el período en que ésta estuvo funcionando2. En estas cartas Romero lo informa puntualmente del día a día del instituto sevillano y de cuantas novedades acontecen en Sevilla en relación al mundo de los toros, lo que demuestra el continuo interés del de la Estrella en estos asuntos en los que incluso parece haber jugado un papel activo, pues a veces Romero no duda en solicitarle recomendaciones para que algunos diestros puedan torear en Madrid, lo que presupone una efectiva influencia del conde en estas decisiones. Lo último que sabemos del Conde de la Estrella es que fue el blanco de algunas de las durísimas críticas que los sectores opuestos a la fiesta de los toros dirigieron a ésta, espe- . cialmente tras la creación de la Escuela, de la que estos mismos críticos lo consideraban principal promotor seguramente con razón. También sabemos que el aludido, con el apoyo de algunos de sus correligionarios, supo defenderse de estos ataques en airosas rimas. No es de extrañar pues que a figura tan señalada, y con un papel tan crucial en su propia concepción, se le encargara la redacción de la Memoria que sirviera de base para la institución de la Escuela de Tauromaquia, obra que, com~ veremos, fue muy admirada incluso por los propios detractores de la Escuela y que ha permanecido en gran parte ignorada durante largo tiempo. 2 Sobre estas cartas consúltese la obra de Rivas que en 1939 publicó una historia de la Escuela de Tauromaquia a partir de la correspondencia que mantuvo Pedro Romero con el Conde de la Estrella. En 1947 este trabajo se reeditó incluido en el libro Toreros del Romanticismo. Ane~dotario taurino (Rivas: 23- 196 ). Véase también Ayerbe ( 1997).
La Memoria del Conde de la Estrella 165 No conocemos con certeza si esta memoria, titulada Idea para el establecimiento de una Escuela de Tauromaquia en Sevilla, se imprimió en su época, pero parece seguro que al menos circuló entre algunos entendidos pues don Pascual Millán le atribuye una directísima influencia en la Tauromaquia completa de Francisco Montes que, como todo el mundo sabe, redactó don. Santos López Pelegrín. Fue Millán quién en 1888 volvió a sacarla a la luz incluida en su magnífica y documentada obra La Escuela de Tauromaquia de Sevilla y el toreo moderno3, pero desde ese momento apenas ha recibido la atención de los historiadores taurinos en la · medida que merece. Sólo en 1939 Natalio Rivas, que parafrasea bastante a Millán, vuelve a reproducir algún fragmento y expone tin breve resumen de la misma: «Su mucha extensión nos impide reproducir íntegramente estudio tan completo. En él se afirma y demuestra la decadencia a que había llegado el arte de torear; se enumeran y razonan las condiciones que debían reunir los alumnos; se señala la ciudad de Sevilla como la más adecuada sede de la Escuela; se marca y define el plan a seguir en la enseñanza; determinando el orden con que deben ser aprendidas las suertes y el método a que habían de ajustarse los profesores; se puntualizan las cualidades de los toros, especificándolas según la región donde se crían y hasta la clase de pastos con que se alimentan; aconseja cuál debe ser el traje que usen los toreros dentro de la plaza; propone ~a manera de arbitrar recursos económicos para que no resulte gravado el Tesoro, haciendo pesar la carga sobre los produc- · 3 Impresa en Madrid, en casa de Miguel Romero, impresor. Concretame nte la Memoria del Conde de la Estrella se halla en el capítulo V, ocupando las pá ginas 62 a 85. · ·
166 José Luis Ayerbe Aguayo tos de todos los circos taurinos, y, por último, expone con gran encomio las ventajas que el arte taurómaco había de reportar con institución que él -el Conde. de la Estrellaesti- maba tan plausible»4. Como puede comprobarse, a pesar de su brevedad, la Memoria va más allá de una simple demostración de la utilidad de la Escuela y se convierte en el «esbozo de un tratado taurino en el que tanto preocupaba la seguridad de los diestros como el lucimiento de la fiesta»5. En realidad la Memoria está plenamente impregnada del espíritu ilustrado que, en la época de su redacción, ya debía estar un poco pasado de moda. Algunos de los temas que trata, como el de la seguridad de los toreros, que el conde también toca en algunos de sus poemas; la ordenación del espectáculo, el estudio de las características fisiológicas de los toros y sus causas; o los beneficios económicos que podría reportar su promoción, entre· los que se enumeran tanto los agropecuarios como, quizá por primera vez, el turismo; tienen un cierto aire fisiócrata que nos remite a los escritores reformistas del XVIII6. La simple idea de reducir lo que es considerado un arte a reglas de perfección que pueden ser enseñadas y aprendidas, es la idea misma de la Academia, que tan criticada fue más tarde por los románticos para quienes el estro artístico era un patrimonio innato del espíritu individual, y por tanto la sola idea de transmitirlo mediante la enseñanza aparecía como ridícula. 4 Rivas (1947: 80-81). 5 Cossío (1961 : 888 ). 6 Cossío dice: «La idea de su creación fue sin duda fomentada por los más ilustrados partidarios y entusiastas de la. fiesta de los toros, y a ellos debe atribuirse, pues conocemos sus nombres y aficiones» (1961: 887).
La Memoria del Conde de la Estrella 11 VAllllAQJIDA de Bevilh1 PRÓLOGO CARTA DI DI MADRID M1ou1L Rowu.o, Iwn.uoa,• Tvo11co1, 34-• MDCCCLXXXVIII 167 Fig. n.º 33.-Portada del libro de Millán La Escuela de Tauromaquia de Sevilla y el Toreo Moderno (Millán, 1888).
168 José Luis Ayerbe Aguayo Estas son precisamente las críticas que los estudiosos posteriores de la Escuela atribuían a la misma y a su promotor. Millán, romántico y republicano, no duda en atribuir la idea a la. debilidad mental de Fernándo VII, ya que no encuentra una explicación más plausible a la memez suma que para él era el simple planteamiento de una Escuela de Tauromaquia. Pero hagamos ya caso a don Luis Carmena, que en el prólogo al libro de Millán dice que «el manjar, cuando es bueno, no ha menester aperitivos»; y dejemos al lector de prefacios para que juzgue por sí mismo la obra del Conde de la Estrella, para la que don Pascual, a pesar de la animadversió~ · que demuestra hacia la Escuela, no tiene más que palabras como estas: «Tal vez el trabajo del conde peque de minucioso; quizá resulte utópico en algunos puntos; pero, en general, las apreciaciones son tan atinadas, el conocimiento de la materia tan profundo, que, mientras haya corridas de toros, el proyecto en cuestión tendrá interés y será aplicable; porque podrán cambiar las costumbres, la moda influirá más o menos directamente en el traje de los lidiadores, se dará otro giro al espectáculo; pero constantemente aparecerá como primer factor el toro, con sus mismos instintos, su misma pujanza, idénticas condiciones. Y para lidiarle siempre serán de actualidad muchas prescripciones de la aludida Memoria» 7. Granada, marzo de 1998. 7 Millán (1888: 59 -60).
La Memoria del Conde de la Estrella oiW;a sobre el establecimiento de una <!t.scntlo LJr mnurori1aquia EN SEVlLLA El estado de decadencia a que ha llegado el arte de tore?.r, exige imperiosamente, o prohibir que se maten los toros en las plazas · que se lidien, segun las reglas y demás circunstancias que dicta- · ron y concurrieron eil los diestros Romeros, Padre é hijo, Costillares, J mm Conde, Jimenez con otros de mediana nombradía, o que se tra~en de evitar las desgracias como la muy reciente de Manuel Parra, o con seriedad de arreglar una cuadrilla de jovenes, en quienes pN la instruccion y practica qne deben recibir, ~can capaces de presentarse en cualquiera plaza con una confianza y seguridad respecto dd publico y de sus propias personas, que alege todo riesgo: 169 Fig. n.º 34 .- Millán: La Escuela de Tauromaquia de Sevilla y el Toreo Moderno (Millán, 1888: 62).
176 José Luis Ayerbe Aguayo «La figura mas acomodada para esta clase de espectaculos, es la circular, por que la cor.tan mas breve por diagonales, en el caso de un apuro, y en cuanto a si ha de ser con huí-lade- ros o barrera y contrabarrera, estoy ahora por aquellos, en los primeros ensayos o lecciones, para su · más pronto resguardo', asi por la segunda cuando lleguen ya a tocar casi una completa instrucción; por que si ahora no es tan preciso salvarse por medio del salto, lo será si en lo succesivo, debiendo servirles ademas, para adquirir mas agilidad, y acomodarse á la practica general de casi todas las plazas de España, sin que padezca detrimento alguno el animal, cuando mete la cabeza por entre las tablas del burladero, habiendo sido necesario en varias ocasiones matarlo en aquel propio sitio, o hacer uso de palanca para levantarle la cabeza y sacarle de aquel cepo. «La formacion del reglamento que debe observarse en este gimnasio, podrá tambien reservarse a dicho señor. Sr. Excmo. supuesto que en mucha parte pende del local, costumbres y cualidades de los que tengan precision absoluta de asistir á presenciar sus lecciones, asi como el señalamiento de días y horas, en que estas deben recibirse, sus premios, estímulos y alguna pequeña asignacion a los necesitados. «Las suertes por que han de comenzar, deberán ser las de capeo, por que sobre ser más alhagüeño para los muchachos, es al propio tiempo lo que mas les agilita, les sirve de defensa en lo succesivo, y prepara para saber manejar mejor la muleta, poner banderillas comunes o de fuego, parches, hacer quiebros, y volverse en todas direcciones con maestría y por principio. «En segunda entrarán en la lección de banderillas, llamando la res de frente y rara vez de lado, para lo que es utilísimo la cualidad de la alzada, i aunque ni uno ni otro sea el fin que se propone en esta escuela, sino el de sacar buenos
La Memoria del Conde de la Estrella 177 espadas, conduce mucho saberlo, ya para egecutarlo alguna vez como para poder dirigir las cuadrillas de banderilleros cuando desempeñen la de estoque primero en una de las plazas principales, por que siempre se ponen á su cuidado. «Posterior será el manejo de la muleta, tan preciso como para poder citar al toro sin peligro, y defenderse con ella, a cuyo fin seria muy conveniente enseñar á los Jovenes á ser ambidestros, que la juegen lo mismo a zurdas, que a derechas, prohibiendoles que la alcen o levanten, en terrninos que dejen el cuerpo descubierto con bastante riesgo suyo, permitiendoles usen de este ardid con mucha economía, especialmente estando un poco distantes, y solo tirarsela á la cara para cegarle, en el ultimo estremo de tenerle muy encima, hallarse embrocado, falta de pies, y lugar por donde salvar el cuerpo. «Harán todo lo posible por no ponerse a matar de cara al Sol sí lo hubiere, sino darle la espalda, por que su resplan- . dor puede causarle un perjuicio de consideración, siendo muy fácil llevar al toro hacia la sombra. · «Segun dicen cuantos han escrito sobre el arte de tore- ar, la suerte de la muerte, es la de mas merito, lucida y dificil, a la par que llena mas cumplidamente el gusto, y la satisfaccion de los espectadores: sus reglas son muchas, y guardan proporcion con las clases que hay de toros; Supuesto yá el conocimiento y manejo de la muletilla, todo se reduce citar al Toro y luego que le parte, llega a su jurisdiccion y humilla, mete la espada, y consigue por este orden dar la estocada y quedarse fuera al tiempo de la cabezada; asi como en que consistan las cogidas y peligros, a que están continuamente espuestos teniendo entendido hace tiempo están prohibidos, lo que se llama saludos o brindis, a ninguno de los concurrentes de cualquier clase o condiccion que sea, no solo en el acto de matar, sino en el de poner banderillas.
178 Jo;é Luis Ayerbe Aguayo «Debe aborirse absolutamente el cercar diez o doce a un toro, en el acto de matar, ni el matador debe consentir a otro que a su compañero de ayuda o lado, para tirarle la Capa, doblarlo y prepararselo para la muerte, y en ocasiones otro, que hallandose detrás liberte al matador en una rebuelta inesperada. «Es sumamente util el que los primeros espadas no sirvan de auxiliadores a los toreros de a caballo, como hasta muy poco se ha egecutado, por ser imposible se presente a matar con la serenidad y frescura que se requiere; un hombre que con l~ mayor precipitación ha estado corriendo en todas direcciones, sin haber intermediado mas que los cortos momentos de poner tres pares de banderillas, lo que puede confiarse á banderilleros de alguna mas experiencia y conocimiento para tirarles la capa a tiempo, y podér libertar el cuerpo en caso de alguna caida, por que sobre no conducir para nada que lo egecuten los primeros espadas, se evitará la falta de egercer el principal destino, con aceleracion y cansancio. «Tendrá todo matador un profundo respeto y obediencia, al Magistrado, que mande la Plaza, y hará lo tengan todos los individuos de las cuadrillas que estén a sus ordenes, no permitiendo que ninguno se esceda en lo mas minimo en dejar de obedecer, sea en querer seguir poniendo banderillas al toque de muerte, y aunque vea u oiga que el publico desea o no continuar con estas, o con tomar mas baras, o que sean aquellas de fuego o perros, jamas hará sino lo que el Magistrado mande. Doble seriá el respeto y obediencia si se presentaren en plaza donde S. M. asista, y en su defecto cualquiera de los Señores Infantes, por ser el Magistrado de los Magistrados.
. La Memoria del Conde de la Estrella 179 «A proporcion que crezcan en edad, e instruccion, deberán presentarse a algun novillo de tres años, y·asi sucesivamente, sin atropellarlos a que salgan antes de tiempo a egercer su profesion sin Maestro, fiados en si mismos, la cual, podria estar finalizada a los 18 años, o ad sumum a los 20, que es cuando se reputa haber adquirido los principales · elementos del arte. «Seria muy conveniente asistiesen a ver destrozar las reses muertas en el matadero, todos los dias, y aprendiesen la anotomia del toro, siquiera de medio cuerpo arriba; en donde principia y como gira el espiritu vital, para dar la estocada . mas certera en firme, y pueda cortarle lo que llaman el cabello, y cuanto pueda necesitar que penetre la espada, a fin de que muera en el acto o proximamente; pues acontece muchas veces estár bastante metida, no morir, y tener que pedir segunda y aun tercera, estando a la vista publica en medio, de la cruz, por que se pasó entre hueso y hueso de las espaldillas; su estructura, pues p.ª precaver dársela entre ellas, escupir el estoque, y poder herir a alguno de los compañeros, o espectadores proximos a el y a las cuerdas; a donde está situado el corazon, y demás vasos principales, para que procuren separarse de el, que logrará esta satisfaccion cuanto mas de frente reciban la res, y no se sesguen ni bagen la mano, pues es infalible el degüello o atravesadura, saliendo la punta al otro lado; en una palabra debe huirse de darle estocada alguna en la tabla del cuello. «Uno de los puntos mas esenciales es conocer el caracter de la res; esto suelen descubrirse en los ojos, orejas y cola. Los ojos atravesados o zainos, y que al propio tiempo mosque~ alguna de las orejas', denotan intencion; los mas alegres
180 José Luis Ayerbe Aguayo y vivos, viveza y acaso nobleza, y ninguna malicia, aun despues de corrido, picado, y banderilleado; el meneo y ensortijado de la cola, vigor, fortaleza, y deseo de que se le llame y obligue: asi mismo e~ maliciosa la disposicion cuando recula, escarba en la arena, y baja la cabeza: El venirse a la barrera, barbear para intentar saltarla, esto ya es cobardia, y querer huir para livertarse de la muerte: lo mismo puede decirse de cuando toma los med~os, y se aploma, por que conoce que está mas seguro al aire libre. Estas y otras lecciones, que el maestro les irá dando a proporcion que se presente la ocasion, podrá consumarlos en el arte, y las mas .frecuentes de separar los toros de las querencias conocidas, dejandoles muy poca parada en un solo sitio, para que no aprendan, lo mismo que cuando en el se le dán muchos pases de muleta, por que sobre ser peligroso, le inhabilita cada vez mas el matador de poder arrancar su triunfo, digustar á los espectadores, y los predispones á pedir la media luna, se concede queda desconceptuado el matador, y en saliendo con frecuencia, se pierde la verguenza y adormece aquel orgullo propio de la persona, que desea salir victoriosa de un lance demasiado espuesto y contingente, de que resultará con la peticion de actos, que como no sea en un toro muy boyante, claro, y sin intencion, se acabó el matarlo segun reglas, y los aprausos debidos a los qu~ saben por principios suprofesión, salvo alguna otra ocasion o lance, en que por falta de entrada. en el animal, descuido o cambio, sea preciso con toda in!encion bajar un poco la mano, pata asegurar su muerte mejor. «Ademas de estas cualidades, suele tener sus inclinaciones propias y peculiares cada casta, con respecto á los parages en que se pasta, siendo diversa la de los criados en sierra á los
La Memoria del Conde de la Estrella 181 de tierra llana y las de estos respecto de las de marisma, lo cual contribuye tambien a que la pezuña sea mas o menos blanda o . tiesa, y mas o menos agiles_los t9ros que habitan entre montes y algaidas, que descubren poco cielo y apenas vén gente, ni caballos, como los de Moralzarzal, suelen ser más brabos, y se tiran mas a estos: Los de Villarrubia de los hojos de Guadiana, que participan de agua y tierra llana, son mas nobles, y los de Muñoz en Ciudad-Real que tocando mas en Sierra, se aproximan a manifestar mas bravura ó intencion, y estos se entregan mas a los caballos, cuanto a que no estan tan tentados como los andaluces, ni se regocijan con ellos con tanta frecuencia en los cerraderos, no solo en el tiempo de caparlos para novillos y · herrados, sino en otras extraordinarias ocasiones de reuni<?n. Los Navarros, Rionanos, de Colmenar y Sierras inmediatas, saltarines, mas estos no tanto por ostigado cuanto a que naci- . dos, y criados en pastos y prados de corta estension por lo general divididos por tapia de piedra en seco, se pasan con bastante frecuencia, o bien para· variar de pasto y agua especialmente en verano, cuya escasez los debilita demasiado la vista, hasta el extremo de quedarse tuerto, o por husmeo de alguna hembra en tiempo del celo, cuya repeticion de acto, les hace salvar cercas bastante crecidas. Trages que deben usar los lidiadores de a pie. «El trage de los toreros debe ser proporcionado a su ejercicio y profesion, especialmente cuando se presenten en la escena, como el com1co, bailarín de seno, o cascabel.
182 José Luis Ayerbe Aguayo gordo, los titiriteros de cuerda floja y caballos, atendiendo asimismo a las costumbres, usos, y modas; que desde tiem- · pos antiguos se han ido succediendo. Bajo de este concepto soy de parecer, que usen sombrero blanco a la similitud de los de a caballo, pero mas corto de ala; que se destierre el de tres picos, pues que ni militar ni paisano los lleva, como no sea alguno de clases superiores o privilegiadas, o de servidumbre en Palacio, o en dias de Besamano, Galas o presentacion a S. M. -Antiguamente se usó mucho el ante, a que despues sucedió lo que llamaban gergueta y cotones pintados, y luego la seda. Así pues debe ser su camisa de pecheras o sin ella, su pañuelo al cuello de seda y del color que la moda lo varie; chaleco de lo mismo con pocos botones, para que rasgue ó rompa mas breve, chupa corta como la que ahora gastan, pero sin los canelones, borlas, alamares, ni caireles demasidamente pesados, de plata u oro, en hombros y portezuelas de los brazos, sino sobrepuestos por que esto no puede menos de abrumarlos, y no dejarlos tan expeditos, especialmente el derecho para la accion de matar; faja ninguna liada al cuerpo, sino una media, que se coja por la espalda con un par de cintas, pues son varias las ocasiones en que he visto en el acto de matar, y antes de dar la estocada caido el matador, por habersele liado a los pies, y aunque por lo general el aviso de los Compañeros, y de los espectadores se la suelen recoger o poner bien, aquel no es sitio para que nadie vaya a vestirse delante de un publico, lo que sobre ser un desacato, es una esposicion, no solo por el tiempo que pierde, sino que si por desgracia es enganchado por ella, como no pocas veces sucede, puede tener mas tiempo metida el hasta sin desprenderlo: El calzon corto, deberá ser algo mas holgado, que el que
La Memoria del Conde de la Estrella 183 actuamente llevan, para que puedan hacerse con mas desembarazo los diversos movimientos a que se vé continuamente precisado, con especialidad, para cuando tiene que subir a la barrera, y en el caso de un puntazo, el que rasgue mas bien la tela encontrandola floja, que no muy ceñida al cuerpo. La media de seda, desearía que fuese sin calceta ni con ella, sino con una de estambre, a fin de que pudiera ceñirse mejor a la · pierna y asi se evitariart las ligas que atadas por encima, o por debajo de las rodillas, no puede menos de embarazarles. El zapato no estrecho, atado con cintas por ser lo mas espedito. Arbitrios para el sosten c{e esta Escuela. «Es tan notoria la estimacion que se tiene en Sevilla y en toda la tierra baja, al Excmo. Sr. D. Jose Manuel de Arjona, como sus conocimientos en la materia,' asi por las diversas temporadas en que ha mandado las. dos principales plazas del Reino, como por las frecuentes ocasiones que há asistido como aficionado a los tentaderos, y pruebas que se hacen en ellos, para elegir o desechar el que haya de servir para toro de plaza, y sobre todo por su autoridad. Con tal motivo, y supuesto debe ser en mi concepto el principal encargado en la insinuada escuela, y que para mantenerla debe hacer un pequeño fondo, bien sea para vestir a alguno de aquellos muchachos, que por su pobreza no pueda presentarse, aunque no sea mas que para recibir sus lecciones diarias, ya para establecer algun premio a· los que hayan sobresaliendo, como asi mismo para compra de los chotos e ins-
184 José Luis Ayerbe Aguayo tiumentos propios de su profesion, es absolutamente necesario ·que bajo su anuncio u aviso confidencial, se abra una suscricion, en que además de que puedan entrar. en ella varios sugetos de la Ciudad, se interesen los principales criadores de castas, aun que no sea más que por la utilidad que en lo sucesivo pueda reportarle; por que de semejante medida, un poco mas cuidado que el actual, para estender la cria de este ganado, y darles mas ventajosa salida, no dejarian de influir para inscribirse en la lista de subscripción, con lo que y algunos arbitrios que se dispensen de aquel matadero, u otro que se les pudieran aplicar, sin perjuicio de los que el celo ·del Excmo. Sr. Arjona halle medio de aplicar, no se duda deben producirlo de alguna consideración, siendo mayores á proporcion que se conozca el aprovechami'ento, y que se continua procurándoles la mas completa instruccion. Si despues de haberla recibido por el espacio de dos o tres años, o antes, se conoce pueden desempeñar con ganado no hecho aun, los destinos o puestos que ocupen en la cuadrilla, en terminos de divertirá los espectadores, podria implorarse el permiso en la plaza propia de dicha Ciudad, para demostrar su habilidad en unas cuantas corridas, sin perjudicar a las que en la actualidad están concedidas para diversos obgetos, ya piadosos, como de Policia urbana, y en semejante caso aunque fuesen las entradas por una mitad, o un tercio de fas establecidas al presente, serviria el producto para aumento del que queda hecha mencion, sufragaría con exceso los gastos que pudie:- ran necesitar los expresados Jovenes, que deben ser mayores a proporcion de salir en la escena, con especialidad para los que lo necesiten, pues no todos se hallarán en este caso, para su decencia y manutencion, y este ensayo publico fijará la ·
La Memoria del Conde de la Estrella 185 clase en cada uno podra seguir egercierido la profesion en adelante, y que el que aun conservase algun resavio o temor, pueda enmendarse de tales defectos. Ventajas de esta Escuela. «Es evidente que la instalacion de la Escuela en cuestjon, u otras muchas mas que hubiera, lleva consigo manifiestas utilidades: tales son las que les proporcionaria a los dueños de castas particulares, y nombradia, a los de cortijo o lavares, en donde ·haya ganado bacuno, esten o no dedicados para las plazas, porque siendo mayor su estimacion, es consiguiente el estimulo de reservar la flor de los privilegiados por su estampa, y calidades para su despacho, siendo bien conocido el aumento de precio que deberia tener esta especie de ganado, habiendo quien sepa matarlos segun las reglas prescriptas; ademas de que aprobados por el gobierno semejantes espectaculos, deben adoptarse cuantas medidas sean conducentes para que sea mas completa la publica diversion, y llene de bidamente el obgeto que todo espectador se propone, cual es que la süerte de la muerte se desempeñe diestramente, reputandose por lo esencial de la fiesta, pues de no practicarse con arte se consideraran novilladas, a las que no concurre tanta gente, ni hay tanto gusto en la forasteria, resultando un beneficio publico, que de sola su asistencia se patentiza el interés general en el lucimiento. de tales distracciones.