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La memoria del Conde de la Estrella (1830)

Ayerbe Aguayo, José Luis

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Re is a de Es udios Tau inos N.º 7, Se illa, 1998, págs. 161-186 LA MEMORIA DEL CONDE DE LA ESTRELLA (1830) José Luis Aye be Aguayo m e la lec u a de los escasos documen os conse ados y de los pocos his o iado es que han a ado el ema con p o undidad, se adi ina que en los años inales de la década de 1820 se o mó en un selec- o cí culo de a icionados au inos de la co e, la idea de que el o eo a pie es aba en decadencia y e a necesa io p ese -. a io. La ap eciación de es os ilus es a icionados pa ece mo i ada po la desapa ición o el abandono de los g andes dies os que habían ac uado a inales del siglo an e io y en los p incipios del que les había ocado i i . Pa ece cla o que es os seño es, algo mayo es ya como e emos, año aban las aenas que en iempos mejo es habían enido la opo unidad de admi a a los ilo, ·Rome o, Cos illa es o Cándido; y con- side aban que. los ma ado es que llena on el hueco de es as igu as e an los p incipales esponsables, de un e oceso inadmisible en el a e de la au omaquia. Ala mados po dicha si uación conciben la idea de es ablece una escuela de au omaquia en la que una cuad illa de jó enes pudie a eci- bi la o mación necesa ia pa a p esen a se en las plazas del eino con la su icien e dignidad que eque ía una ies a que desde hacía pocos años, un poco al hilo de los iempos, es a- ba empe.zando a ecibi el cali ica i o de nacional. 162 José Luis Aye be Aguayo U ilizando sus in luencias en la co e, que no e an nada desp eciables, hacen llega es e p opósi o a las mien es del p o- pio Femando VII y de o os impo an es pe sonajes, en e los que des aca don.· Luis López Balles e os, Sec e a io del Despacho de Hacienda, y log an que a p incipios de 1830, el ey enca gue de o ma o icial la edacción de una memo ia sob e el es ablecimien o de la ci ada escuela al miemb o más conspicuo del g upo de iejos a icionados: el Conde de la Es ella. Sob e es e pe sonaje, que sin duda ue el p incipal p o- mo o de la Escuela de Tau omaquia, nues os conocimien os son bas an e limi ados y los pocos que poseemos se encuen- an ligados al esul ado de su labo , es deci , a la p opia Escuela. Tan o Pascual Millán como Na alio Ri as, que an documen adamen e han esc i o sob e la misma, es án de · acue do en a i ma que e a un iejo a icionado, de edad a anzada en la época que nos ocupa, epu ado en la co e como el más compe en e en asun os au inos. ·Igualmen e a i man que una es echa amis ad lo unía con el mona ca y que ue es e hecho el que posibi üó la pues a en unciona- mien o del gimnasio au ino se illano. Apa e de es o no aña- den ningún o o da o que pueda ace ca nos a la igu a del conde, ni siquie a exp esan su nomb e comple o y se e ie en a él siemp e po su í ulo, con el que a pasado a la his o ia de la au omaquia 1. Po o as uen es conocemos algunos o os de alles dis- pe sos de su biog a ia, como su inculación a Je ez, donde es 1 En la ac ualidad es amos desa ollando una pequeña in es igación pa a conoce de alles biog á icos del Conde de la Es ella más amplios que los con e- nidos en es as b e es no as. La Memo ia del Conde de la Es ella 163 muy posible que nacie a, o su ecuen e asis encia a la amo- sa e ulia au ina que po aquellos años celeb aba don An onio Mo eno Bo e en su bo ica de la Ca e a de San Je ónimo. Un hijo suyo, co egido de Ronda po 1830, ue la ía que u ilizó Ped o Rome o pa a p opone se como maes- o de la u u a Escuela, alegando su e e anía y mayo es mé i os en e a Je ónimo José Cándido que, como se e á en la Memo ia, ue el p ime candida o pa a ese pues o. Lo que esul a indudable del de la Es ella es su dedica- ción y p o undo in e és con odo lo elacionado con el mundo au ino. A lo la go de una ida dedicada a es a a ición, el conde eunió un magní ico a chi o en el que a eso aba mul i ud de aliosísimos documen os elacionados con la au omaquia de su iempo de los que hoy desg aciadamen e sólo conocemos una pequeña pa e. Algunos de es os papeles habían sido edac ados po el p opio conde a pa i de su expe iencia como a icionado, al y como pa ece suge i los siguien es e sos de un poema inédi o que pa ece salido de su pluma: «Quisie a amigos con inua ogaño la c ónica y es ados de unciones a que mis ocios dedicaba an año ... » O os pe enecían a amigos, co esponsales y gen es de o os que, conocedo es de la a ición del conde, o bien a su demanda, se los emi ían pa a man ene lo in o mado del desa ollo del o eo en la época. E i e es os los más conoci- dos son las ca as que Ped o Rome o, el iejo maes o onde- ño que inalmen e di igió la Escuela de Tau omaquia, le 164 José Luis Aye be Agl!ayo esc ibió al conde mensualmen e du an é el pe íodo en que és a es u o uncionando2. En es as ca as Rome o lo in o ma pun ualmen e del día a día del ins i u o se illano y de cuan- as no edades acon ecen en Se illa en elación al mundo de los o os, lo que demues a el con inuo in e és del de la Es ella en es os asun os en los que incluso pa ece habe jugado un papel ac i o, pues a eces Rome o no duda en soli- ci a le ecomendaciones pa a que algunos dies os puedan o ea en Mad id, lo que p esupone una e ec i a in luencia del conde en es as decisiones. Lo úl imo que sabemos del Conde de la Es ella es que ue el blanco de algunas de las du ísimas c í icas que los sec- o es opues os a la ies a de los o os di igie on a és a, espe- . cialmen e as la c eación de la Escuela, de la que es os mis- mos c í icos lo conside aban p incipal p omo o segu amen- e con azón. También sabemos que el aludido, con el apoyo de algunos de sus co eligiona ios, supo de ende se de es os a aques en ai osas imas. No es de ex aña pues que a igu a an señalada, y con un papel an c ucial en su p opia concepción, se le enca ga a la edacción de la Memo ia que si ie a de base pa a la ins i- ución de la Escuela de Tau omaquia, ob a que, com~ e e- mos, ue muy admi ada incluso po los p opios de ac o es de la Escuela y que ha pe manecido en g an pa e igno ada du an e la go iempo. 2 Sob e es as ca as consúl ese la ob a de Ri as que en 1939 publicó una his o ia de la Escuela de Tau omaquia a pa i de la co espondencia que man u- o Ped o Rome o con el Conde de la Es ella. En 1947 es e abajo se eedi ó incluido en el lib o To e os del Roman icismo. Ane~do a io au ino (Ri as: 23- 196 ). Véase ambién Aye be ( 1997). La Memo ia del Conde de la Es ella 165 No conocemos con ce eza si es a memo ia, i ulada Idea pa a el es ablecimien o de una Escuela de Tau omaquia en Se illa, se imp imió en su época, pe o pa ece segu o que al menos ci culó en e algunos en endidos pues don Pascual Millán le a ibuye una di ec ísima in luencia en la Tau omaquia comple a de F ancisco Mon es que, como odo el mundo sabe, edac ó don. San os López Peleg ín. Fue Millán quién en 1888 ol ió a saca la a la luz incluida en su magní ica y documen ada ob a La Escuela de Tau omaquia de Se illa y el o eo mode no3, pe o desde ese momen o ape- nas ha ecibido la a ención de los his o iado es au inos en la · medida que me ece. Sólo en 1939 Na alio Ri as, que pa a asea bas an e a Millán, uel e a ep oduci algún agmen o y expone in b e e esumen de la misma: «Su mucha ex ensión nos impi- de ep oduci ín eg amen e es udio an comple o. En él se a i ma y demues a la decadencia a que había llegado el a e de o ea ; se enume an y azonan las condiciones que debían euni los alumnos; se señala la ciudad de Se illa como la más adecuada sede de la Escuela; se ma ca y de ine el plan a segui en la enseñanza; de e minando el o den con que deben se ap endidas las sue es y el mé odo a que habían de ajus- a se los p o eso es; se pun ualizan las cualidades de los o os, especi icándolas según la egión donde se c ían y has a la clase de pas os con que se alimen an; aconseja cuál debe se el aje que usen los o e os den o de la plaza; p opone ~a mane a de a bi a ecu sos económicos pa a que no esul e g a ado el Teso o, haciendo pesa la ca ga sob e los p oduc- · 3 Imp esa en Mad id, en casa de Miguel Rome o, imp eso . Conc e ame n e la Memo ia del Conde de la Es ella se halla en el capí ulo V, ocupando las pá gi- nas 62 a 85. · · 166 José Luis Aye be Aguayo os de odos los ci cos au inos, y, po úl imo, expone con g an encomio las en ajas que el a e au ómaco había de epo a con ins i ución que él -el Conde. de la Es ella- es i- maba an plausible»4. Como puede comp oba se, a pesa de su b e edad, la Memo ia a más allá de una simple demos ación de la u ili- dad de la Escuela y se con ie e en el «esbozo de un a ado au ino en el que an o p eocupaba la segu idad de los dies- os como el lucimien o de la ies a»5. En ealidad la Memo ia es á plenamen e imp egnada del espí i u ilus ado que, en la época de su edacción, ya debía es a un poco pasa- do de moda. Algunos de los emas que a a, como el de la segu idad de los o e os, que el conde ambién oca en algu- nos de sus poemas; la o denación del espec áculo, el es udio de las ca ac e ís icas isiológicas de los o os y sus causas; o los bene icios económicos que pod ía epo a su p omoción, en e· los que se enume an an o los ag opecua ios como, quizá po p ime a ez, el u ismo; ienen un cie o ai e isió- c a a que nos emi e a los esc i o es e o mis as del XVIII6. La simple idea de educi lo que es conside ado un a e a eglas de pe ección que pueden se enseñadas y ap endi- das, es la idea misma de la Academia, que an c i icada ue más a de po los omán icos pa a quienes el es o a ís ico e a un pa imonio inna o del espí i u indi idual, y po an o la sola idea de ansmi i lo median e la enseñanza apa ecía como idícula. 4 Ri as (1947: 80-81). 5 Cossío (1961 : 888 ). 6 Cossío dice: «La idea de su c eación ue sin duda omen ada po los más ilus ados pa ida ios y en usias as de la. ies a de los o os, y a ellos debe a i- bui se, pues conocemos sus nomb es y a iciones» (1961: 887). La Memo ia del Conde de la Es ella 11 VAllllAQJIDA de Be ilh1 PRÓLOGO CARTA DI DI MADRID M1ou1L Rowu.o, Iwn.uoa,• T o11co1, 34-• MDCCCLXXXVIII 167 Fig. n.º 33.-Po ada del lib o de Millán La Escuela de Tau omaquia de Se illa y el To eo Mode no (Millán, 1888). 168 José Luis Aye be Aguayo Es as son p ecisamen e las c í icas que los es udiosos pos e io es de la Escuela a ibuían a la misma y a su p omo- o . Millán, omán ico y epublicano, no duda en a ibui la idea a la. debilidad men al de Fe nándo VII, ya que no encuen a una explicación más plausible a la memez suma que pa a él e a el simple plan eamien o de una Escuela de Tau omaquia. Pe o hagamos ya caso a don Luis Ca mena, que en el p ó- logo al lib o de Millán dice que «el manja , cuando es bueno, no ha menes e ape i i os»; y dejemos al lec o de p e acios pa a que juzgue po sí mismo la ob a del Conde de la Es ella, pa a la que don Pascual, a pesa de la animad e sió~ · que demues a hacia la Escuela, no iene más que palab as como es as: «Tal ez el abajo del conde peque de minucioso; quizá esul e u ópico en algunos pun os; pe o, en gene al, las ap e- ciaciones son an a inadas, el conocimien o de la ma e ia an p o undo, que, mien as haya co idas de o os, el p oyec o en cues ión end á in e és y se á aplicable; po que pod án cam- bia las cos umb es, la moda in lui á más o menos di ec a- men e en el aje de los lidiado es, se da á o o gi o al espec- áculo; pe o cons an emen e apa ece á como p ime ac o el o o, con sus mismos ins in os, su misma pujanza, idén icas condiciones. Y pa a lidia le siemp e se án de ac ualidad muchas p esc ipciones de la aludida Memo ia» 7. G anada, ma zo de 1998. 7 Millán (1888: 59 -60). La Memo ia del Conde de la Es ella oiW;a sob e el es ablecimien o de una <! .scn lo LJ mnu o i1aquia EN SEVlLLA El es ado de decadencia a que ha lle- gado el a e de o e?. , exige impe iosa- men e, o p ohibi que se ma en los o os en las plazas · que se lidien, segun las eglas y demás ci cuns ancias que dic a- · on y concu ie on eil los dies os Ro- me os, Pad e é hijo, Cos illa es, J mm Conde, Jimenez con o os de mediana nomb adía, o que se a~en de e i a las desg acias como la muy ecien e de Ma- nuel Pa a, o con se iedad de a egla una cuad illa de jo enes, en quienes pN la ins uccion y p ac ica qne deben ecibi , ~can capaces de p esen a se en cualquie a plaza con una con ianza y segu idad espec o dd publico y de sus p opias pe sonas, que alege odo iesgo: 169 Fig. n.º 34 .- Millán: La Escuela de Tau omaquia de Se illa y el To eo Mode no (Millán, 1888: 62). 176 José Luis Aye be Aguayo «La igu a mas acomodada pa a es a clase de espec acu- los, es la ci cula , po que la co . an mas b e e po diagonales, en el caso de un apu o, y en cuan o a si ha de se con huí-lade- os o ba e a y con aba e a, es oy aho a po aquellos, en los p ime os ensayos o lecciones, pa a su · más p on o esgua do', asi po la segunda cuando lleguen ya a oca casi una comple- a ins ucción; po que si aho a no es an p eciso sal a se po medio del sal o, lo se á si en lo succesi o, debiendo se i les ademas, pa a adqui i mas agilidad, y acomoda se á la p ac ica gene al de casi odas las plazas de España, sin que padezca de imen o alguno el animal, cuando me e la cabeza po en e las ablas del bu lade o, habiendo sido necesa io en a ias oca- siones ma a lo en aquel p opio si io, o hace uso de palanca pa a le an a le la cabeza y saca le de aquel cepo. «La o macion del eglamen o que debe obse a se en es e gimnasio, pod á ambien ese a se a dicho seño . S . Excmo. supues o que en mucha pa e pende del local, cos- umb es y cualidades de los que engan p ecision absolu a de asis i á p esencia sus lecciones, asi como el señalamien o de días y ho as, en que es as deben ecibi se, sus p emios, es í- mulos y alguna pequeña asignacion a los necesi ados. «Las sue es po que han de comenza , debe án se las de capeo, po que sob e se más alhagüeño pa a los muchac- hos, es al p opio iempo lo que mas les agili a, les si e de de ensa en lo succesi o, y p epa a pa a sabe maneja mejo la mule a, pone bande illas comunes o de uego, pa ches, hace quieb os, y ol e se en odas di ecciones con maes ía y po p incipio. «En segunda en a án en la lección de bande illas, lla- mando la es de en e y a a ez de lado, pa a lo que es u i- lísimo la cualidad de la alzada, i aunque ni uno ni o o sea el in que se p opone en es a escuela, sino el de saca buenos La Memo ia del Conde de la Es ella 177 espadas, conduce mucho sabe lo, ya pa a egecu a lo alguna ez como pa a pode di igi las cuad illas de bande ille os cuando desempeñen la de es oque p ime o en una de las pla- zas p incipales, po que siemp e se ponen á su cuidado. «Pos e io se á el manejo de la mule a, an p eciso como pa a pode ci a al o o sin pelig o, y de ende se con ella, a cuyo in se ia muy con enien e enseña á los Jo enes á se ambides os, que la juegen lo mismo a zu das, que a de echas, p ohibiendoles que la alcen o le an en, en e ninos que dejen el cue po descubie o con bas an e iesgo suyo, pe mi iendoles usen de es e a did con mucha economía, especialmen e es an- do un poco dis an es, y solo i a sela á la ca a pa a cega le, en el ul imo es emo de ene le muy encima, halla se emb ocado, al a de pies, y luga po donde sal a el cue po. «Ha án odo lo posible po no pone se a ma a de ca a al Sol sí lo hubie e, sino da le la espalda, po que su esplan- . do puede causa le un pe juicio de conside ación, siendo muy ácil lle a al o o hacia la somb a. · «Segun dicen cuan os han esc i o sob e el a e de o e- a , la sue e de la mue e, es la de mas me i o, lucida y di i- cil, a la pa que llena mas cumplidamen e el gus o, y la sa is- accion de los espec ado es: sus eglas son muchas, y gua - dan p opo cion con las clases que hay de o os; Supues o yá el conocimien o y manejo de la mule illa, odo se educe ci a al To o y luego que le pa e, llega a su ju isdiccion y humilla, me e la espada, y consigue po es e o den da la es ocada y queda se ue a al iempo de la cabezada; asi como en que consis an las cogidas y pelig os, a que es án con inuamen e espues os eniendo en endido hace iempo es án p ohibidos, lo que se llama saludos o b indis, a ninguno de los concu- en es de cualquie clase o condiccion que sea, no solo en el ac o de ma a , sino en el de pone bande illas. 178 Jo;é Luis Aye be Aguayo «Debe abo i se absolu amen e el ce ca diez o doce a un o o, en el ac o de ma a , ni el ma ado debe consen i a o o que a su compañe o de ayuda o lado, pa a i a le la Capa, dobla lo y p epa a selo pa a la mue e, y en ocasio- nes o o, que hallandose de ás libe e al ma ado en una ebuel a inespe ada. «Es sumamen e u il el que los p ime os espadas no si an de auxiliado es a los o e os de a caballo, como has a muy poco se ha egecu ado, po se imposible se p esen e a ma a con la se enidad y escu a que se equie e; un hom- b e que con l~ mayo p ecipi ación ha es ado co iendo en odas di ecciones, sin habe in e mediado mas que los co - os momen os de pone es pa es de bande illas, lo que puede con ia se á bande ille os de alguna mas expe iencia y conocimien o pa a i a les la capa a iempo, y podé libe - a el cue po en caso de alguna caida, po que sob e no con- duci pa a nada que lo egecu en los p ime os espadas, se e i a á la al a de ege ce el p incipal des ino, con acele a- cion y cansancio. «Tend á odo ma ado un p o undo espe o y obedien- cia, al Magis ado, que mande la Plaza, y ha á lo engan odos los indi iduos de las cuad illas que es én a sus o denes, no pe mi iendo que ninguno se esceda en lo mas minimo en deja de obedece , sea en que e segui poniendo bande illas al oque de mue e, y aunque ea u oiga que el publico desea o no con inua con es as, o con oma mas ba as, o que sean aquellas de uego o pe os, jamas ha á sino lo que el Magis ado mande. Doble se iá el espe o y obediencia si se p esen a en en plaza donde S. M. asis a, y en su de ec o cual- quie a de los Seño es In an es, po se el Magis ado de los Magis ados. . La Memo ia del Conde de la Es ella 179 «A p opo cion que c ezcan en edad, e ins uccion, debe án p esen a se a algun no illo de es años, y·asi sucesi- amen e, sin a opella los a que salgan an es de iempo a ege ce su p o esion sin Maes o, iados en si mismos, la cual, pod ia es a inalizada a los 18 años, o ad sumum a los 20, que es cuando se epu a habe adqui ido los p incipales · elemen os del a e. «Se ia muy con enien e asis iesen a e des oza las eses mue as en el ma ade o, odos los dias, y ap endiesen la ano omia del o o, siquie a de medio cue po a iba; en donde p incipia y como gi a el espi i u i al, pa a da la es ocada . mas ce e a en i me, y pueda co a le lo que llaman el cabe- llo, y cuan o pueda necesi a que pene e la espada, a in de que mue a en el ac o o p oximamen e; pues acon ece muchas eces es á bas an e me ida, no mo i , y ene que pedi segunda y aun e ce a, es ando a la is a publica en medio, de la c uz, po que se pasó en e hueso y hueso de las espaldi- llas; su es uc u a, pues p.ª p eca e dá sela en e ellas, escu- pi el es oque, y pode he i a alguno de los compañe os, o espec ado es p oximos a el y a las cue das; a donde es á si uado el co azon, y demás asos p incipales, pa a que p o- cu en sepa a se de el, que log a á es a sa is accion cuan o mas de en e eciban la es, y no se sesguen ni bagen la mano, pues es in alible el degüello o a a esadu a, saliendo la pun a al o o lado; en una palab a debe hui se de da le es o- cada alguna en la abla del cuello. «Uno de los pun os mas esenciales es conoce el ca ac- e de la es; es o suelen descub i se en los ojos, o ejas y cola. Los ojos a a esados o zainos, y que al p opio iempo mos- que~ alguna de las o ejas', deno an in encion; los mas aleg es 180 José Luis Aye be Aguayo y i os, i eza y acaso nobleza, y ninguna malicia, aun des- pues de co ido, picado, y bande illeado; el meneo y enso i- jado de la cola, igo , o aleza, y deseo de que se le llame y obligue: asi mismo e~ maliciosa la disposicion cuando ecu- la, esca ba en la a ena, y baja la cabeza: El eni se a la ba e- a, ba bea pa a in en a sal a la, es o ya es coba dia, y que- e hui pa a li e a se de la mue e: lo mismo puede deci se de cuando oma los med~os, y se aploma, po que conoce que es á mas segu o al ai e lib e. Es as y o as lecciones, que el maes o les i á dando a p opo cion que se p esen e la ocasion, pod á consuma los en el a e, y las mas . ecuen es de sepa a los o os de las que encias conocidas, dejandoles muy poca pa ada en un solo si io, pa a que no ap endan, lo mismo que cuando en el se le dán muchos pases de mule a, po que sob e se pelig oso, le inhabili a cada ez mas el ma ado de pode a anca su iun o, digus a á los espec ado es, y los p edis- pones á pedi la media luna, se concede queda desconcep ua- do el ma ado , y en saliendo con ecuencia, se pie de la e - guenza y ado mece aquel o gullo p opio de la pe sona, que desea sali ic o iosa de un lance demasiado espues o y con- ingen e, de que esul a á con la pe icion de ac os, que como no sea en un o o muy boyan e, cla o, y sin in encion, se acabó el ma a lo segun eglas, y los ap ausos debidos a los qu~ saben po p incipios sup o esión, sal o alguna o a oca- sion o lance, en que po al a de en ada. en el animal, des- cuido o cambio, sea p eciso con oda in!encion baja un poco la mano, pa a asegu a su mue e mejo . «Ademas de es as cualidades, suele ene sus inclinacio- nes p opias y peculia es cada cas a, con espec o á los pa ages en que se pas a, siendo di e sa la de los c iados en sie a á los La Memo ia del Conde de la Es ella 181 de ie a llana y las de es os espec o de las de ma isma, lo cual con ibuye ambien a que la pezuña sea mas o menos blanda o . iesa, y mas o menos agiles_los 9 os que habi an en e mon es y algaidas, que descub en poco cielo y apenas én gen e, ni caballos, como los de Mo alza zal, suelen se más b abos, y se i an mas a es os: Los de Villa ubia de los hojos de Guadiana, que pa icipan de agua y ie a llana, son mas nobles, y los de Muñoz en Ciudad-Real que ocando mas en Sie a, se ap oxi- man a mani es a mas b a u a ó in encion, y es os se en egan mas a los caballos, cuan o a que no es an an en ados como los andaluces, ni se egocijan con ellos con an a ecuencia en los ce ade os, no solo en el iempo de capa los pa a no illos y · he ados, sino en o as ex ao dina ias ocasiones de euni<?n. Los Na a os, Rionanos, de Colmena y Sie as inmedia as, sal a ines, mas es os no an o po os igado cuan o a que naci- . dos, y c iados en pas os y p ados de co a es ension po lo gene al di ididos po apia de pied a en seco, se pasan con bas- an e ecuencia, o bien pa a· a ia de pas o y agua especial- men e en e ano, cuya escasez los debili a demasiado la is a, has a el ex emo de queda se ue o, o po husmeo de alguna hemb a en iempo del celo, cuya epe icion de ac o, les hace sal a ce cas bas an e c ecidas. T ages que deben usa los lidiado es de a pie. «El age de los o e os debe se p opo cionado a su eje cicio y p o esion, especialmen e cuando se p esen en en la escena, como el com1co, baila ín de seno, o cascabel. 182 José Luis Aye be Aguayo go do, los i i i e os de cue da loja y caballos, a endiendo asimismo a las cos umb es, usos, y modas; que desde iem- · pos an iguos se han ido succediendo. Bajo de es e concep o soy de pa ece , que usen somb e o blanco a la simili ud de los de a caballo, pe o mas co o de ala; que se des ie e el de es picos, pues que ni mili a ni paisano los lle a, como no sea alguno de clases supe io es o p i ilegiadas, o de se idumb e en Palacio, o en dias de Besamano, Galas o p esen acion a S. M. -An iguamen e se usó mucho el an e, a que despues sucedió lo que llamaban ge gue a y co ones pin ados, y luego la seda. Así pues debe se su camisa de peche as o sin ella, su pañuelo al cuello de seda y del colo que la moda lo a ie; chaleco de lo mismo con pocos bo ones, pa a que asgue ó ompa mas b e e, chupa co a como la que aho a gas an, pe o sin los canelones, bo las, alama es, ni cai eles demasidamen- e pesados, de pla a u o o, en homb os y po ezuelas de los b azos, sino sob epues os po que es o no puede menos de ab uma los, y no deja los an expedi os, especialmen e el de echo pa a la accion de ma a ; aja ninguna liada al cue po, sino una media, que se coja po la espalda con un pa de cin- as, pues son a ias las ocasiones en que he is o en el ac o de ma a , y an es de da la es ocada caido el ma ado , po habe sele liado a los pies, y aunque po lo gene al el a iso de los Compañe os, y de los espec ado es se la suelen ecoge o pone bien, aquel no es si io pa a que nadie aya a es i se delan e de un publico, lo que sob e se un desaca o, es una esposicion, no solo po el iempo que pie de, sino que si po desg acia es enganchado po ella, como no pocas eces suce- de, puede ene mas iempo me ida el has a sin desp ende lo: El calzon co o, debe á se algo mas holgado, que el que La Memo ia del Conde de la Es ella 183 ac uamen e lle an, pa a que puedan hace se con mas desem- ba azo los di e sos mo imien os a que se é con inuamen e p ecisado, con especialidad, pa a cuando iene que subi a la ba e a, y en el caso de un pun azo, el que asgue mas bien la ela encon andola loja, que no muy ceñida al cue po. La media de seda, desea ía que uese sin calce a ni con ella, sino con una de es amb e, a in de que pudie a ceñi se mejo a la · pie na y asi se e i a ia las ligas que a adas po encima, o po debajo de las odillas, no puede menos de emba aza les. El zapa o no es echo, a ado con cin as po se lo mas espedi o. A bi ios pa a el sos en c{e es a Escuela. «Es an no o ia la es imacion que se iene en Se illa y en oda la ie a baja, al Excmo. S . D. Jose Manuel de A jona, como sus conocimien os en la ma e ia,' asi po las di e sas empo adas en que ha mandado las. dos p incipales plazas del Reino, como po las ecuen es ocasiones que há asis ido como a icionado a los en ade os, y p uebas que se hacen en ellos, pa a elegi o desecha el que haya de se i pa a o o de plaza, y sob e odo po su au o idad. Con al mo i o, y supues o debe se en mi concep o el p incipal enca gado en la insinuada escuela, y que pa a man ene la debe hace un pequeño ondo, bien sea pa a es i a alguno de aquellos muchachos, que po su pob eza no pueda p esen- a se, aunque no sea mas que pa a ecibi sus lecciones dia- ias, ya pa a es ablece algun p emio a· los que hayan sob e- saliendo, como asi mismo pa a comp a de los cho os e ins- 184 José Luis Aye be Aguayo iumen os p opios de su p o esion, es absolu amen e necesa- io ·que bajo su anuncio u a iso con idencial, se ab a una sus- c icion, en que además de que puedan en a . en ella a ios suge os de la Ciudad, se in e esen los p incipales c iado es de cas as, aun que no sea más que po la u ilidad que en lo suce- si o pueda epo a le; po que de semejan e medida, un poco mas cuidado que el ac ual, pa a es ende la c ia de es e gana- do, y da les mas en ajosa salida, no deja ian de in lui pa a insc ibi se en la lis a de subsc ipción, con lo que y algunos a bi ios que se dispensen de aquel ma ade o, u o o que se les pudie an aplica , sin pe juicio de los que el celo ·del Excmo. S . A jona halle medio de aplica , no se duda deben p oduci lo de alguna conside ación, siendo mayo es á p o- po cion que se conozca el ap o echami'en o, y que se con i- nua p ocu ándoles la mas comple a ins uccion. Si despues de habe la ecibido po el espacio de dos o es años, o an es, se conoce pueden desempeña con ganado no hecho aun, los des inos o pues os que ocupen en la cuad illa, en e minos de di e i á los espec ado es, pod ia implo a se el pe miso en la plaza p opia de dicha Ciudad, pa a demos a su habilidad en unas cuan as co idas, sin pe judica a las que en la ac uali- dad es án concedidas pa a di e sos obge os, ya piadosos, como de Policia u bana, y en semejan e caso aunque uesen las en adas po una mi ad, o un e cio de as es ablecidas al p esen e, se i ia el p oduc o pa a aumen o del que queda hecha mencion, su aga ía con exceso los gas os que pudie:- an necesi a los exp esados Jo enes, que deben se mayo es a p opo cion de sali en la escena, con especialidad pa a los que lo necesi en, pues no odos se halla án en es e caso, pa a su decencia y manu encion, y es e ensayo publico ija á la · La Memo ia del Conde de la Es ella 185 clase en cada uno pod a segui ege cie ido la p o esion en adelan e, y que el que aun conse ase algun esa io o emo , pueda enmenda se de ales de ec os. Ven ajas de es a Escuela. «Es e iden e que la ins alacion de la Escuela en cues- jon, u o as muchas mas que hubie a, lle a consigo mani ies- as u ilidades: ales son las que les p opo ciona ia a los dueños de cas as pa icula es, y nomb adia, a los de co ijo o la a es, en donde ·haya ganado bacuno, es en o no dedicados pa a las plazas, po que siendo mayo su es imacion, es consiguien e el es imulo de ese a la lo de los p i ilegiados po su es am- pa, y calidades pa a su despacho, siendo bien conocido el aumen o de p ecio que debe ia ene es a especie de ganado, habiendo quien sepa ma a los segun las eglas p esc ip as; ademas de que ap obados po el gobie no semejan es espec a- culos, deben adop a se cuan as medidas sean conducen es pa a que sea mas comple a la publica di e sion, y llene de bi- damen e el obge o que odo espec ado se p opone, cual es que la süe e de la mue e se desempeñe dies amen e, epu- andose po lo esencial de la ies a, pues de no p ac ica se con a e se conside a an no illadas, a las que no concu e an a gen e, ni hay an o gus o en la o as e ia, esul ando un bene- icio publico, que de sola su asis encia se pa en iza el in e és gene al en el lucimien o. de ales dis acciones.