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La tiranía del narratario en el relato audiovisual de la realidad: una aproximación narratológica al informativo de televisión

Abstract

Apostando por un enfoque claramente narratológico, la presente comunicación explora la naturaleza de un tipo de texto en el que el papel del narratario resulta decisivo. En el discurso analizado es el narratario quien exige al autor. Y no al revés, como sucede más comunmente en los diferentes ámbitos de la ficción. En la comunicación se aprecia hasta qué punto la estrecha vinculación con la realidad del tipo de discurso analizado, característica del periodismo, condiciona los recursos narrativos empleados.

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La tiranía del narratario en el relato audiovisual de la realidad: una aproximación narratológica al informativo de televisión

Author: Ruitiña, Cristóbal
Publisher: Universidad de Sevilla, Secretariado de Recursos Audiovisuales y Nuevas Tecnologías
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/94fb4f5a-9175-4956-8046-bdd9c7200882/download
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La i anía del na a a io en el ela o
audio isual de la ealidad. Una
ap oximación na a ológica al
in o ma i o de ele isión.
C is óbal Rui iña
ESNE-UCJC
ui [email protected]
Resumen: Apos ando po un en oque cla amen e na a ológico, la p esen e
comunicación explo a la na u aleza de un ipo de ex o en el que el papel del
na a a io esul a decisi o. En el discu so analizado es el na a a io quien exige al
au o . Y no al e és, como sucede más comunmen e en los di e en es ámbi os de la
icción. En la comunicación se ap ecia has a qué pun o la es echa inculación con
la ealidad del ipo de discu so analizado, ca ac e ís ica del pe iodismo, condiciona
los ecu sos na a i os empleados.
Palab as cla e: na a i a, audio isual, ele isión, ela o, pe iodismo,
na a ología, in o ma i o.
Abs ac : Be ing o an app oach clea ly na a ological, he p esen
communica ion explo es he na u e o a ype o ex in which he pape o he
na a ee u ns ou o be decisi e. In he analyzed speech i is he na a ee who
demands he au ho . And no upside-down, since i happens mo e commonly in he
di e en a eas o he ic ion. In he communica ion i is es ima ed up o wha poin
he na ow en ail wi h he eali y o he ype o analyzed speech, cha ac e is ic o
he jou nalism, de e mines he na a i e used esou ces
Keywo ds: Na a i e, audio- isual, ele ision, s a emen , jou nalism,
na a ology, news p og am.
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1. In oducción.
¿Se puede analiza un in o ma i o de ele isión como si uese un ela o?. La mayo
pa e de los análisis na a ológicos se han cen ado en p oduc os de icción (Cascajosa
Vi ino, 2009) o, como mucho, en aquellos que es án en las on e as de la icción
(Piñe a Ta que, 2009), como la au obiog a ía o el ilm documen al. Sin emba go,
algunos au o es ya han es udiado la dimensión na a i a de los ex os pe iodís icos
(Chillón, 1994). Y o os lo han hecho especí icamen e con el in o ma i o de ele isión
(Ba oso Ga cía, 1991) (Go dillo Rod íguez, 1999). La cla e eside en dis ingui en e
na a ología de la exp esión y na a ología del con enido, al y como han hecho
es udiosos como Gaud eaul y Jos (1995) al p ecisa la na u aleza de su análisis del
ela o cinema og á ico. Y en ija se en el ipo de pac o na a i o. Ap oximaciones
na a ológicas al audio isual como la de Ga cía Jiménez (1993) pa en de la idea de
conside a que la es uc u a de una his o ia es ela i amen e independien e de las
écnicas que pe mi en con a la. Y po es a azón siguen esul ando de eno me u ilidad
los análisis que Gene e (1998), G eimas (1987) y Todo o (1991) dedica on a la
na a ología li e a ia
En un caso como el analizado, au o y ecep o han con enido que lo que se ela a es
lo que acon ece en la ealidad. La e osimili ud debe se máxima. Tan a que el
na a a io iende a c ee que el au o es el na ado . El hecho de que el ma e ial
u ilizado sea la ealidad ¿Tiene consecuencias na a ológicas?. ¿Condiciona la
es uc u a na a i a del ela o?. Desde luego. Es a ci cuns ancia condiciona los
ecu sos na a i os u ilizados. Y los condiciona o o gando una g an impo ancia al
na a a io, un concep o al que, po o a pa e, y como ha ad e ido Cha man (1990),
los es udios li e a ios han p es ado escasa a ención. Al menos, bas an e menos que al
au o . Y, sin emba go, en el ipo de ex o analizado la igu a del ecep o esul a
decisi a. En la pa e más his o iog á ica de la esis de la que p ocede es a
comunicación se ha pues o de elie e su papel en la ges ación del mismo, del
in o ma i o de ele isión analizado. Pe o además de en la la ga e apa de sus
ges ación, su p esencia dominan e ambién se no a cuando el ela o inalmen e se ha
pues o en p ác ica.
2. La escla i ud del na ado .
En es e ipo de ex o es el na a a io quien exige al na ado . Y no al e és, como
sucede en o os casos. El na ado , po lo an o, debe hace en e a una se ie de
limi aciones. Una de ellas se mani ies a en el uso del ela o doble (Gaud eaul y Jos ,
1995), ca ac e ís ico de los ex os audio isuales. La imagen discu e po un cauce y la
palab a po o o. En de e minados discu sos, no sólo de icción - ambién puede
sucede en e ansmisiones depo i as (Ceb ián He e os, 1978)-, la palab a puede i
en un sen ido y la imagen en o o. En el ipo de ex o que nos ocupa no. El ecep o
exige que lo que se es á ela ando con palab as igu e ambién en las imágenes. El
na a a io no acep a disociaciones.
Tampoco acep a que le hablen únicamen e en imágenes. En con a de lo que pudie a
pa ece a p ime a is a, en el ipo de ex o analizado, po lo gene al, la palab a iene
p io idad sob e la imagen. Y la iene po que con ibuye a educi la ince idumb e. El
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ecep o sólo acep a que la imagen enga p io idad en casos muy pun uales. El au o
se é obligado a ma iza las imágenes con odo ipo de ó ulos: imagen del día,
localizado es, iden i icado es. La palab a esul a decisi a. Tan o que un b e e silencio
puede al e a g a emen e el ela o. En algunos de los ejemplos analizados se ha
podido comp oba cómo el ealizado ha co ado un ídeo an es de iempo po que la
i upción de un silencio demasiado la go le ha lle ado a conclui que la no icia ha
e minado.
Viene a con i ma es a a i mación la p esencia dominan e del p esen ado en es e ipo
de o ma o. La del p esen ado es no malmen e la oz na a i a hegemónica. Aunque
ambién apa ecen una se ie de subna ado es, los llamados edac o es, que
con ibuyen undamen almen e a cimen a la e osimili ud de la his o ia. Explica la
omnisciencia de la que pa icipa undamen almen e el na ado . Como sucede en la
na a i a ílmica pues, la palab a es acción (Ga cía Jiménez, 1993). Y, sin emba go,
exis e una di e encia impo an e. En el in o ma i o de ele isión no es el diálogo el
que monopoliza la e ó ica, sino el monólogo, en endido como el discu so de un sólo
pe sonaje.
Es amos, po o a pa e, an e un na ado homodiegé ico. Es á en el in e io de la
diégesis, del mundo p opues o, no sólo po que se le oye, sino po que, di ec amen e, se
le é. Que se le ea es necesa io pa a o alece el ci ado pac o de e osimili ud. El
na a a io exige sabe quién le es á ela ando lo que sucede. Y quie e que se lo ela e
un na ado es igo. Po eso decimos que el na ado del ex o es udiado pa icipa de
una omnisciencia inje en e, que es la p opia del na ado es igo. No modi ica a su
an ojo el mundo na ado (no es una omnisciencia edi o ial), pe o sí sabe lo que a a
pasa en lo que ela a ( po lo an o, ampoco es una omnisciencia neu a). Po eso
cuando anuncia algo que, po un allo écnico, no sucede, debe pedi disculpas.
Si uaciones como és as es an c edibilidad al ela o. El ecep o puede pensa que hay
alguien po encima del p esen ado que es el esponsable del ela o. Y el na ado
quie e es ablece la máxima con ianza posible con el ecep o . De ahí, que le ela e lo
que sucede mi ándole a los ojos. Y de ahí ambién que a e de implica lo en la
na ación median e el uso de deíc icos: con un simple ges o, o con alusiones ales
como “es o que en”. En es as alusiones de ec amos asimismo las huellas de un
na a a io.
Al con a io de lo que sucede en el caso de los ela os ímicos, el peso del na ado es,
pues, no able. El hecho de que el na ado sea homodiegé ico con ibuye a conclui
que an o la ocalización como la ocula ización (Gaud eaul y Jos , 1995) son in e nas,
es deci , las p opias ambién del na ado - es igo. Aunque es cie o que el hecho de
que el ecep o no enga acceso a la conciencia de los pe sonajes in i a a pensa que
ambas son ex e nas. Sin emba go, pensamos que es a úl ima ci cuns ancia no es más
que una es a egia na a i a. El in o ma i o de ele isión p e ende suge i una
ocalización ex e na pa a consolida el pac o de e osimili ud. Se puede ap ecia
cuando al inal del in o ma i o se e a los p esen ado es cha lando. Po o a pa e, la
ocalización no es ija, sino a iable po que el pe sonaje ocal cambia a lo la go del
ela o. Es o sucede cuando i umpen los subna ado es. La ocula ización es in e na:
se puede ambién obse a po que, en ocasiones, el p esen ado nos conduce con la
mi ada hacia o o sub ela o. Vemos lo que él a a e .
Poco podemos deci del au o en un ex o como el analizado. Su éxi o eside en su
ocul ación. Y ealmen e esul a di ícil deduci su exis encia de lo que sucede en el
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ela o. Al ecep o sólo le es posible in ui lo cuando apa ecen allos écnicos. El ipo
de ex o analizado esul a e icaz cuando el ecep o c ee que el esponsable de lo que
le ela an es el na ado .
De lo analizado en el abajo del que p ocede el p esen e ex o, cen ado aquél en el
in o ma i o de la ele isión pública as u iana, sí se pueden ex ae una se ie de
conclusiones ace ca del na a a io. Si nos ijamos en la ema ización (Tuchman,
1983), des aca, desde luego, su condición as u iana. Y si nos a enemos a los ecu sos
na a i os empleados ap eciamos en él una escasa memo ia, al menos a la ho a de
eco da odo lo ela ado. De ahí la ei e ada p esencia de edundancias de con enido,
de a ances, suma ios, esúmenes. Pe o po es a misma azón, po la b e edad con la
que se le mues an es as edundancias, ambién se le supone un mínimo
conocimien o ace ca de los acon ecimien os y pe sonajes. A es e conocimien o
con ibuye o o de los asgos cen ales del ex o analizado: su se ialidad (Lacalle
Zalduendo, 1990), es deci , que se emi a odos los días a la misma ho a. Una
ca ac e ís ica que, po cie o, lo aleja del cine, pe o que lo ace ca a las se ies de
icción. Es a dimensión se ial con ibuye a explica la agmen ación (Go dillo
Rod íguez, 1999) de es e ipo de ela o. Y ambién el ipo de acción esolu i a: un inal
de la his o ia en la que el na ado emi e al in o ma i o del día siguien e.
3. Las limi aciones del espacio- iempo
Hemos abo dado aspec os elacionados con el pun o de is a, es deci , el au o , el
na ado y el na a a io. De engámonos aho a en el a amien o del espacio. En es e
caso el pac o de e osimili ud ambién esul a decisi o. Su a amien o aleja es e ipo
de ex o del cinema og á ico y del li e a io en gene al. Pa a empeza , en el caso del
cine la mímesis espacial no iene po qué copia ielmen e el luga de e e encia, sólo
lo ep esen a. Así, imágenes de un desie o de Aus alia pueden se i pa a ec ea el
escena io de un plane a. El in o ma i o de ele isión no puede hace lo. Po eso, no lo
ep esen a, sino que lo cap u a. Po o a pa e, en común ienen que pueden o ece la
llamada espacialidad sin é ica (Ceb ián He e os, 1978): una en la que dos o más
escena ios son conmu ados en una misma unidad de iempo, ec eando así un espacio
men al que sólo exis e en el momen o de la ansmisión, el dúplex (Pé ez, 2003).
Con odo, exis e una espacialidad sin é ica que sólo es p opia de la ele isión: aquella
en la que ope a el iempo iel, o dicho de o a mane a, el di ec o (Ceb ián He e os,
1978). En es e caso, el ecep o puede asoma se a dos espacios a la ez en iempo
p esen e. Es a posibilidad, la de o ece a ios escena ios en di ec o, ayuda ambién a
cimen a el pac o de e acidad. Es o sucede cuando el ecep o se asoma a un
de e minado espacio en iempo eal- eal pe o ambién en o as ocasiones. Po que el
in o ma i o de ele isión, dada su na u aleza de ela o en iempo eal, iene la
capacidad de e empo aliza los espacios, de induci en el ecep o la ilusión de que lo
que es á iendo sucede en p esen e.
En cuan o al manejo del iempo, al igual que sucede en el cine, el in o ma i o de
ele isión ambién ecu e a la sinc onía de los acon ecimien os. Sin emba go, el cine
puede exp esa la de a ias o mas. El ipo de ex o analizado, sólo de una, como
hemos is o: el dúplex. Con odo, los p ocedimien os de manipulación empo al más
u ilizados en el in o ma i o de ele isión son los inculados a la elipsis: an o la
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analepsis (el lashback) como la p olepsis (el lash o wa d). De hecho, es a úl ima, al
con a io de lo que sucede con o o ipo de ela os audio isuales, es la más ecuen e
en el ipo de ex o analizado. Es la igu a e ó ica a la que emi e la u ilización de
suma ios o cebos (Pé ez, 2003).
La elipsis, po o a pa e, se ejecu a po co e, no malmen e con una e e encia ex ual
explíci a. El es o de écnicas a a ez se u iliza. Se las conside a demasiado
cinema og á icas, es deci , inculadas a la icción. Del mismo modo, en el in o ma i o
de ele isión a a ez se agiliza el iempo. Pe o sí se le alen iza. Po ejemplo, cuando
se quie e o ece el os o de alguien que en a en la cá cel y no es posible que el
ecep o lo ea po la apidez con la que camina. En es e ipo de casos, pa a que la
comunicación esul e más e icaz, sí es posible manipula el iempo.
Finalmen e, exis e un ipo de empo alidad exclusi o de la ele isión ya mencionado a
la ho a de a a el espacio: el llamado iempo iel (Ceb ián He e os, 1978). Sucede
cuando, en el medio del in o ma i o, la ealización pincha, inc us a, una señal en
di ec o que o ece una his o ia que es á sucediendo en ese p eciso ins an e. Es muy
común hace lo cuando se p oduce la ueda de p ensa pos e io al Consejo de
Minis os. Sean cuáles sean las o mas de manipulación del iempo u ilizadas, su
obje i o es siemp e con ibui a la e osimili ud del ela o.
4. O os pe sonajes y uen es sono as
Pa a e mina , nos quedan aquellos pe sonajes que no son ni el na ado ni los
subna ado es. Hablamos de aquellos que apa ecen en es ilo indi ec o, pe o ambién
en es ilo di ec o, en o ma de o al, que, en la je ga de la ele isión, es una decla ación
(Pé ez, 2003). Una de las singula idades que se puede ap ecia en los pe sonajes del
in o ma i o de ele isión es su con ibución a las o mas dialogales p esen es en el
ex o. Decimos, o mas dialogales, po que no se puede habla p opiamen e de diálogo.
No es un in e cambio. Ni la in e acción en e p esen ado es o en e p esen ado es y
subna ado es ni mucho menos en e el es o de pe sonajes. Se a a en ealidad de
una se ie de monólogos (po b e es que sean) dispues os en o ma de diálogo. No son
soliloquios po que quienes los p o ie en saben que hay alguien al o o lado.
Po o a pa e, de ez en cuando sucede que alguno de es os pe sonajes, que no son ni
el na ado -p esen ado nin los subna ado es- edac o es, se di ige di ec amen e al
ecep o . No malmen e, acos umb a a se un polí ico. Aunque obse able en algunos
expe imen os li e a ios, es algo que no esul a usual. Al e igi se en na ado es
iolen an de alguna o ma las con enciones del o ma o. Finalmen e, ninguno de los
pe sonajes del in o ma i o de ele isión iene en p incipio dimensión psicológica,
pe o ampoco apa ecen en i ud de su con ibución a la acción: en muchos casos es el
pe sonaje el que o o ga in e és a la acción. Una ez más, suele se el caso de los
miemb os de la clase polí ica.
Como se ha dicho, en el ipo de ex o analizado la palab a ocupa un luga decisi o. La
imagen di ícilmen e se sos iene po sí sóla. Con una excepción, que, además, suele
se i pa a inicia el in o ma i o y, po lo an o, pa a cap u a el in e és del
na a a io. Después de la cabece a, el in o ma i o o ece la imagen de un
acon ecimien o. De ondo, el na ado explica lo que sucede. Sin emba go, la ue za de

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la imagen es su icien e pa a ela a lo que ha sucedido. En es e caso, p edomina lo
acusmá ico (Ga cía Jiménez, 1993), en endido como el sonido que se pe cibe sin e la
causa o uen e de donde p o iene. Lo acusmá ico se u iliza a eces pa a c ea una
cie a in iga.
Pe o has a cuando llega el inal del ela o -la acción esolu i a- la imagen p ecisa de
mule as, p ecisa de la música. Pa a empeza , la música en un in o ma i o de
ele isión cumple unciones g ama icales. A a és de á agas, si e pa a sepa a
bloques. Pe o ambién d amá icas: p edispone al espec ado a p esencia un
de e minado con enido. Le a isa de que, po ejemplo, llegan los depo es. Pe o,
incluso, y así es como in e iene en la acción esolu i a, la música iene unciones
es au ado as. La música de los segundos inales del in o ma i o p esen a sob e odo
una dimensión poé ica. En cualquie caso, es á ahí pa a apoya las imágenes.
5. Conclusión.
La hipó esis inicial de odo el abajo in es igado se conc e aba en la siguien e
p egun a: ¿Tiene la na u aleza del ex o analizado, básicamen e pe iodís ico,
consecuencias sob e su es uc u a na a i a?. En la esis sos engo que sí, que la
es echa inculación del ipo de discu so es udiado con la ealidad p opia del
pe iodismo condiciona los ecu sos na a i os empleados. Fundamen almen e,
po que el pac o na a i o o o ga un g an pode al na a a io. Y es a es, a mi modo de
e , la p incipal apo ación de la in es igación desde el pun o de is a na a ológico:
e idencia la exis encia de un ipo de ex o en el que el papel del ecep o esul a
decisi o.
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