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Canosa Usera, Raúl. El derecho a la integridad personal. Valladolid : Lex Nova, 2006. [Reseña]

Rodríguez-Izquierdo Serrano, Miryam

Abstract

Is there such a thing as a constitutional right to the integrity of the person? Indeed, Raul Canosa Usera finds it in article 15 of the Spanish Constitution, which includes a reference to the physical and moral integrity of everyone. Due to its direct connection with the constitutional value of human dignity, this new-named right may have a lot to say. Specially in a time when conceptions of life ar e changing along with scientific and technological developments.

Full text

CANOSA USERA, Raúl, El de echo a la in eg idad pe sonal, Lex No a, Valladolid, 2006, 302 pp. UNED. Teo ía y Realidad Cons i ucional, núm. 20, 2007, pp. 673-680. RECENSIONES 673 La dignidad de la pe sona, como alo cons i ucional, es una ue za a ayen e de múl iples conno aciones. Fi me en cuan o c i e io inspi ado de decla aciones de de- echos y con unden e como p incipio in- o mado de las in e p e aciones de las mismas. En los iempos que co en, hay si- uaciones de con lic o p opiciadas po la e olución de las sociedades, o po el g an cambio ecnológico, en las que la luz que i adia la dignidad de la pe sona unciona, cual lin e na, alumb ando disce nimien os en e las lec u as al e na i as que ales con- lic os plan ean. Como e e en e de un concep o de Cons i ución con cen o de g a edad en el sis ema de de echos, la dignidad da ambién a ese mismo sis ema ius undamen al una ex u a dis in a y am- pli icado a. Dis in a de la que supond ía educi sus azos a la p emisa de la libe - ad del indi iduo, que hoy po hoy ya no bas a pa a sos ene la idea de suje o que subyace al cons i ucionalismo del Es ado social y democ á ico de De echo. Ampli i- cado a de la comp ensión de la p opia Cons i ución o, mejo , de las Cons i ucio- nes como ins umen os al se icio de suje- os conc e os en sus singula es comunida- des polí icas. Pe o no es la dignidad el obje o del es udio que Raúl Canosa Use a p esen a bajo el í ulo El de echo a la in eg idad pe sonal. Ocu e, no obs an e, que la co- nexión en e in eg idad y dignidad es ele- men o discu si o inexcusable en es e a- bajo desde el momen o en el que los de- echos enunciados en el a ículo 15 de nues a Ley Fundamen al ienen que se aducidos. Y sus con enidos ealizados. En esa a ea, la iden i icación que hace el au o de la dignidad como el alo cons- i ucional que singula y p e e en emen e es ma e ializado po el de echo a la in e- g idad (p. 62) es el pun o de pa ida un- damen al. Sob e odo po que se dan si- uaciones i ales, sociales, eales, cuyo análisis ju ídico-cons i ucional hace que las palab as « ida» e «in eg idad ísica» o «mo al» engan que se adecuadamen e conc e izadas e in e p e adas jun o al es- o de elemen os cons i ucionales en jue- go. De eso, como se explica á, es de lo que se compone el ma e ial empí ico de la ob a. Bajo esas p emisas y en nues o con- ex o cons i ucional, Raúl Canosa Use a se plan ea el obje i o de suminis a una de inición de ese de echo a la in eg idad pe sonal. In eg idad pe sonal que, como sín esis ya u ilizada po el T ibunal Cons- i ucional en su Sen encia 5/2002, él con- side a adje i ación aglu inado a de las de la no ma cons i ucional. De las in eg ida- des ísica y mo al, así nomb adas, y de la psíquica, silenciada y ma izada en una in e sección en e las dos an e io es. Con una es uc u a de análisis lógica, diseñada en un paso a paso, el au o ela- bo a un es udio po meno izado del de e- cho a la in eg idad en el que se a ap o- ximando, odeando y an eando, a sus con o nos y con enidos. Pa a ello, Canosa Use a se sepa a de e lexiones p opias, y an e io es, sob e la elación en e ó mu- la polí ica e in e p e ación cons i ucional, pa a adhe i se sin p ejuicios a la Teo ía de los De echos Fundamen ales de Ro- be Alexy y su p oyección sob e la in e - p e ación del sis ema ius undamen al. Un ejemplo, cla o, de la u ilidad de la ep e- sen ación de lo no ma i o que hace Alexy como cons ucción agmen ada en eglas y p incipios que se p oyec an so- b e ámbi os especí icos de lo eal-no - mado. Sin duda, una óp ima he amien a me odológica pa a escud iña , desde lo posi i o, la sus an i idad y i ualidad de los de echos undamen ales. T as un p ime capí ulo (I), a modo de in oducción y esbozo p elimina del de echo a la in eg idad, la monog a ía discu e de una pa ada obligada a o a, con igu ando una línea de abajo cla a y, en ese sen ido, didác ica. De la na u ale- za del de echo (II) al bien ju ídico p o e- gido y sus conexiones con o os de e- chos (III). De ahí a la i ula idad y sus p oyecciones (IV). Luego, a los con eni- dos subje i os o posiciones ju ídicas indi- iduales (V), pa a inalmen e llega a los luga es en los que el de echo en es udio se e ae o es some ido a un p oceso dis- cu si o de ponde ación en e a o os con enidos cons i ucionales (VI). 1. INTEGRIDAD PERSONAL Y CONTEXTO CONSTITUCIONAL La monog a ía de Canosa Use a em- pieza con ándonos que, a di e encia de lo que ocu e en o as ca as de de e- chos undamen ales, el de echo a la in e- g idad en nues a Cons i ución apa ece en posi i o. El a ículo 15 es su conc e- ción no ma i a. Figu a jun o a la p ohibi- ción de o u as y penas o a os inhuma- nos o deg adan es, algo habi ual en las decla aciones de de echos que sí eco- gen la in eg idad en especí ico. El e e- en e más signi ica i o en el ámbi o in e - nacional, el pione o, el a ículo 5.1 del Pac o de San José. El que la in eg idad sea explíci a- men e de echo undamen al e i a que haya que alumb a lo ju isp udencialmen- e a pa i de la anexa p ohibición de o - u as y deg adaciones. También aho a al in é p e e el abajo de ecu i a o os de echos conexos, que sí es én codi ica- dos, pa a ex ae de ellos los con enidos p opios de la in eg idad pe sonal me- dian e una labo de la adsc ipción. P eci- samen e lo que hace, en e o os, el T i- bunal Eu opeo de De echos Humanos, que cons uye el de echo a la in eg idad g acias al juego de los a ículos 3 y 8 del Con enio al no habe una mención espe- cí ica a la in eg idad en el mismo. La li e- alidad del de echo en nues a Cons i u- ción es impo an e po dos mo i os. P ime o po que acili a al juez de los de- echos undamen ales la iden i icación y p o ección de la in eg idad en un espacio ju ídico-cons i ucional es a al en el que, a di e encia de los sis emas de common law, la in e p e ación ju isp udencial es á más media izada po lo que es á esc i o. Inclusi e cuando la no ma y el in é p e e son los sup emos, T ibunal Cons i ucional y Cons i ución. Segundo, po que el con- c e o sis ema de ga an ía ju isdiccional de los de echos cons i ucionales en Es- paña exige apoya las p e ensiones sub- je i as en enunciados no ma i os de e - minados, caso del acceso al ampa o cons i ucional. Po consiguien e, en nues o con ex- o cons i ucional el de echo a la in eg i- dad comp ende: la p ohibición de o u- as y a os inhumanos, que enunciado como egla es un a p io i y un mínimo imp escindible; y además un ico epe - o io de signi icados no ma i os adicio- nales. Conlle a con enidos sus an i os que Canosa Use a a a i decan ando, ca- 674 RECENSIONES pí ulo a capí ulo, a a és del análisis que se nu e esencialmen e de la ju isp uden- cia cons i ucional, de las leyes es a ales que inciden en las posibilidades de eje - cicio del de echo y de cie as no mas de de echo in e nacional. Des acan en e las úl imas, como no, el CEDH con la ju is- p udencia de él de i ada, y más especí i- camen e el Con enido de O iedo (1996), o Con enio pa a la p o ección de los de- echos humanos y la dignidad del se hu- mano espec o de las aplicaciones de la biología y de la medicina (p. 52). El de la in eg idad es, así, p esen ado como un de echo eme gen e. Sólo codi i- cado en algunos ex os ius undamen a- les, en o os iene que se cons uido po conexiones e in e p e ación. En cualquie caso, un de echo imp escindible. Su e- conocimien o au ónomo en la Ca a de De echos Fundamen ales de la Unión Eu- opea, la decla ación de de echos más ecien e de nues o en o no, es p ueba de ello. ¿Cuáles son las azones de po qué ha pe manecido a la somb a, escon- dido u ocul o? Segu amen e pueden a i- bui se a a ios ac o es. Po un lado, a una isión omnicomp ensi a del de echo a la ida que sólo ha log ado disocia se, o disecciona se, cuando se ha is o en- en ado a cues iones elacionadas con qué se pueda en ende como ida digna. Po o o lado, a que la p o ección adi- cional del o denamien o ju ídico en e a las ulne aciones más g a es de la in e- g idad pe sonal, a a és del de echo pe- nal, sólo se ha e idenciado insu icien e con el cambio de la concepción que de sí mismo iene el suje o en las sociedades a anzadas y con la p oyección sob e el Es ado de De echo de las exigencias que de dicho cambio se de i an. La e olu- ción ecnológica, los a ances cien í icos y su epe cusión sob e la au ocomp ensión de la pe sona han pues o en e idencia que la in eg idad del suje o es algo más que de echo de libe ad. Reclama se a- ado como de echo de eje cicio y, no menos, como de echo de p o ección. 2. NATURALEZA Y CARACTERIZACIÓN DEL DERECHO Quizás sea ese uno de los emas más suge en es en lo que a la na u aleza ju í- dica del de echo se e ie e. Y ambién uno de los que end á que ene más de- sa ollo en el u u o de un de echo que, explica el au o , no puede da se aún ni po ul imado ni po plenamen e ap ehen- dido. Una con igu ación del de echo a la in eg idad más allá de su ca ác e de de- echo de libe ad, o no in omisión. Más allá, ambién, de su en endimien o ac i o, de echo modulado po el p opio suje o a a és del consen imien o a las in e en- ciones líci as. Más allá, po an o, el au o habla de la in eg idad como de echo de p o ec- ción. Es a comp ensión del de echo se de i a de la p oyección del mismo como p incipio. Se di ige a asegu a lo, según los casos incluso en e a pa icula es, co- locando al Es ado como ga an e y des i- na a io, a la ez, de las p e ensiones de p o ección (p. 84). Como cons ucción de la e icacia del de echo pa alela, pe o dis in a, a la d i wi kung, mos a la in- eg idad en su calidad de de echo de p o ección pe mi e a Canosa Use a con- duci su análisis al e eno de desa ollos legisla i os conc e os. Bien p ocesales, bien sus an i os, pe o o ien ados a o e- ce dicha p o ección. El análisis del de e- cho posi i o, que p edomina como ele- men o me odológico del es udio, se combina con episodios más dedicados a conc e os p ocesos de in e p e ación. En cuan o de echo de posibilidades, o de eje cicio, la in eg idad pe sonal lle a ambién al au o a un con o e ido luga . Allí donde el consen imien o del suje o puede modula , y modula, la mane a in- di idual y pe sonal de concebi la p opia in eg idad. Donde, po o a pa e, la in- e ención del legislado con igu a el uso líci o del mismo consen imien o. La e i- dencia de lími es que e i an que la p o- pia in eg idad se con ie a en un absolu- RECENSIONES 675 o, amenazando la igencia del alo o i- gina io de la dignidad de la pe sona, ie- ne una in e esan e p oyección sob e el campo de la ingenie ía gené ica. En es- pecial, en po qué p ohibi o no in e - enciones sob e el mapa gené ico de un u u o se humano. La idea de que el consen imien o de un suje o an eceden e no debe p e alece en e a la dignidad o el desa ollo de la pe sonalidad de un suje o pos e io se ans o ma, en cie os pá a os, casi en una secuencia de cine de ciencia icción (pp. 76 y 77). Sin i más lejos la Ga aca de And ew Niccol (1997), en la que unos son lib ados de en e medades incu ables mien as o os son p og amados pa a se depo is as o a is as y, al inal, sólo aquellos que no han sido obje o de una p ede e minación gené ica son ealmen e dueños de su des ino. La iden i icación del bien ju ídico p o egido po la in eg idad pe sonal, a la ez ísica, mo al y psíquica, empieza po la amplia concep uación que de él hace el au o . Pa a Canosa Use a, «la in eg idad pe sonal aba ca ía el cue po humano con odos sus componen es». Así, «desde las moléculas que o man sus genes, inclu- yendo po an o la in eg idad gené ica, has a su ana omía y apa iencia, así como las po encialidades in elec uales y senso- iales, incluidas las que ienen que e con la capacidad de expe imen a dolo ísico o padecimien o psicológico o mo- al» (p. 89). A pa i de ahí, la dis inción en e la mo al y la psíquica es el momen o más delicado en el eco ido po las dis in as ace as de la in eg idad pe sonal. Sólo en supues os conc e os se las puede iden i i- ca sepa adamen e. Sólo como solución de comp omiso si en las igualaciones le- sión psíquica-menoscabo psicológico y le- sión mo al-deg adación del suje o (p. 95). Pa a e su ele ancia p ác ica, un p o- blema de hoy y siemp e: la egulación penal de la iolencia domés ica y de gé- ne o. La de e minación de qué sea in e- g idad psíquica y qué in eg idad mo al alcanza especial ascendencia pa a la de- inición de los ipos penales que sancio- nan las conduc as lesi as en ese ámbi o. En cualquie caso, como elemen o de un sis ema ius undamen al en el que ningún de echo se encuen a aislado, el bien ju ídico in eg idad ambién iene que se iden i icado en elación con o os de echos conexos. O os bienes ju ídicos que se solapan y di e encian o, en oca- siones, se complemen an. Vida, e in eg i- dad en calidad de de echo a nega se a una in e ención médica. Pe o ¿y de ne- ga la un meno , o incapaz, o nega la po él sus pad es o u o es? O, ¿a no pe mi i eclusos en huelga de hamb e se ali- men ados o zosamen e? Salud, e in eg i- dad cuando la p ime a es aliada de la se- gunda; o cuando la segunda se sac i ica a la p ime a po cues iones de u ela de la salud pública. In imidad co po al, como lími e a las inspecciones sob e el cue po, en e a in eg idad, como lími e a las in- e enciones. De echo a un medio am- bien e adecuado —un luga ya isi ado en los pe iplos bibliog á icos de Canosa Use a-, si la con aminación o el uido da- ñan la salud y, po esa ía di ec a, la in- eg idad. Relación con los de echos de de ensa, a no decla a con a sí mismo, en los casos de p ueba biológica o dena- da judicial —pa e nidad— o no ma i a- men e —alcoholemia—. Y, de una o ma algo más su il, de echo a la libe ad en elación con la nega i a a se in e enido. O libe ad ideológica eje cida como jus i- icación ideológica pa a al nega i a. Pa a la exposición de es a ma aña de encuen os, oces y sepa ación de con e- nidos ius undamen ales, el au o ecu e de o ma p edominan e a la ju isp uden- cia del TC. Va ela ando oda una se ie de casos on e a que, de es e capí ulo en adelan e, se án e omados y eu ilizados desde los di e sos en oques eque idos po el esquema del abajo. Esa ei e a- ción de la casuís ica, e omando una y o a ez planos di e en es de una misma 676 RECENSIONES escena, acaba pesando un poco en la lec- u a. No obs an e, es innegable que iene su unción espec o a los obje i os de un análisis que, si quie e indaga en los dis- in os ma ices y cues iones i esuel as que plan ea el desa ollo cons i ucional de es e de echo, iene que se exhaus i o. Es la disyun i a, an di ícil de esol e , en e el igo me odológico y la luidez exposi i a. Algo que ambién se pe cibe, más adelan e, en la i enunciable incu - sión, demandada po el p opio obje o de es udio, en los e icue os y ca ego ías del de echo penal (p.186). A las al u as del cua o capí ulo, casi odos los elemen os del abajo es án p e- igu ados y p eubicados. Es el momen o que el au o elige pa a encaja los den o de un ma co de análisis clásico, ine i a- ble den o de cualquie es udio de de e- chos undamen ales: i ula es y obje o. En el p ime hi o, el de la i ula idad, las singula es elaciones de u ela de me- no es, incapaces y some idos a especial sujeción po los pode es públicos, jun o a la in e p e ación que hace el TEDH de la ex adición de no nacionales cuando en el país que la solici a la in eg idad del indi iduo aya a pelig a , son lo más des- acado. Más allá del odos los nacidos, y odos los i os del a ículo 15 de la CE. Respec o al obje o, es una ca ego ía que el au o cons uye en un cu ioso in e - medio en e i ula idad pasi a y con igu- ación de la in eg idad como de echo de p o ección. En ese luga in e medio, la a gumen ación discu e po los sende os de la iolencia domés ica, de géne o y, en una co a pa ada, en el ámbi o labo- al. Des aca la algo a e ida suge encia del de echo a un mínimo i al y a la paz como hipó esis de con enidos p es acio- nales del de echo. Una ca ego ía in e e- san e, pe o algo más e i icable en las medidas de p o ección in eg al de la mu- je con a la iolencia de géne o ecogi- das en la Ley O gánica 1/2004 de 28 de diciemb e (p. 154). Po úl imo, la obje i- ación comple a del con enido de la in- eg idad, conec ada con la p o ección de bienes cons i ucionales dis in os del naci- do i o, se ese a pa a aplica la a e os, emb iones y cadá e es. 3. INTEGRIDAD PERSONAL: SISTEMATIZACIÓN DE LAS PIEZAS Dejando a ás los in e medios, la ec- a inal del abajo es un mosaico de lu- ga es donde se e mina de disecciona el con enido ius undamen al del de echo a la in eg idad. En los dos úl imos capí u- los, dedicados como ya indicábamos a las posiciones ju ídicas indi iduales y a las es icciones y posibilidades de a ec a o in e eni en el de echo, es donde se ema a el e ec o collage que equie e la me odología del caso a caso. Hecho lo cual, se di ige al lec o hacia una ecapi- ulación de conclusiones, esencial pa a que el a amien o, ine i ablemen e ag- men ado, sea ap o echado pa a la con- secución de los obje i os del abajo. No en ano se p eocupa el au o po expli- ca , siguiendo a Häbe le, que «las a ia- ciones en la pe cepción social o los a an- ces cien í icos» que « an do ando a los de echos de con enidos nue os, inespe- ados a eces y siemp e p oblemá icos» implican una plu alidad que se añade al p opio ca ác e expansi o de los de e- chos undamen ales. Una plu alidad que jus i ica la abajosa a ea de ecopilación y de alle de con enidos subje i os y es- icciones o a ec aciones del de echo (p. 177). Pe o aún quedan amos. Paso a paso. El siguien e, el es udio de las posi- ciones ju ídicas indi iduales que se in- cluyen en el de echo a la in eg idad. Pa a abo da es o, el au o pa e de una dis- inción inicial en e posiciones de ini i as y ela i as. Y en el conjun o de las p i- me as, en e las explíci amen e cons i u- cionalizadas y las que implíci amen e se desp enden del con enido del de echo. Como posición de ini i a explíci a i- RECENSIONES 677 gu a sólo la adical p ohibición de o u- as y penas o a os inhumanos o deg a- dan es. La cual, pese a se un enunciado no ma i o cla o que unciona como egla y no como p incipio, no po ello deja de es a necesi ada, en cie as si uaciones más o menos con usas, de la mediación más escla ecedo a de la in e p e ación cons i ucional. En segundo é mino, las posiciones de ini i as implíci as de in e- g idad ísica y mo al se conc e an en los ob ios de echos a una incolumidad co - po al, psíquica y mo al y, con su doble ilo pa a el que decida eje ce lo, el de e- cho a nega se a su i in e enciones co - po ales p e is as legalmen e. Doble ilo po que, pa a los supues os ya aludidos de las p uebas, de pa e nidad, de alcohol en sang e o ginecológicas, o denadas ju- dicialmen e, la nega i a a some e se a ellas puede lle a al juez a ex ae conse- cuencias des a o ables pa a el indi iduo. El caso ex emo, el de la sanción penal p e is a po el 380 del Código cuando alguien no quie a se obje o de una p ue- ba de alcoholemia. Las posiciones ela i as son, po con- a, si uaciones en las que el de echo a la in eg idad se media iza o se in eg a a a- és de dis in os mé odos y elemen os. Bien po la mediación del consen imien o del suje o, po ejemplo a una in e en- ción qui ú gica. Bien po la necesa ia ac- ción p o ec o a de los pode es públicos. Ahí es án los supues os de p o ección de la salud o del es ablecimien o de equisi- os pa a las in e enciones co po ales au- o izadas y, o a ez, de la dimensión de la in eg idad como de echo de p o ec- ción: su conc eción no ma i a en la e- gulación legal especí ica de p o ección de meno es, p o ección de disminuidos psíquicos, en especial en e a la es e ili- zación no au o izada judicialmen e, o de la muje con a la iolencia de géne o. En ealidad, la de inición de es as po- siciones indi iduales ela i as acaban siendo más bien un p olegómeno pa a la en ada en el ámbi o de la ponde a- ción de bienes cons i ucionales. Los su- pues os en los que el con enido de la in- eg idad debe se ponde ado en e a o os bienes o p incipios cons i ucionales, en gene al, o ius undamen ales, en pa i- cula , se desa ollan p o usamen e a a- és del es udio de las a ec aciones, es- icciones e in e enciones legí imas. Es udio que, con iesa el au o , p escinde de eo ías sob e lími es y es icciones y se cen a en el análisis empí ico de las di- e en es si uaciones de con lic o (p. 216). Es el úl imo sp in . Pa a llega a la me a, Canosa Use a se apoya en el c i e- io de lo consen ido po el suje o, en e a lo impues o con a, o en e a, la o- lun ad del mismo, pa a da o den a la enume ación de supues os que con ec- ciona en dos espacios: a ec aciones de la in eg idad, consen idas, e in e enciones legí imas, no necesa iamen e consen idas. En el p ime o de ellos, po una pa e se ealizan nue as in ospecciones en p oblemas ya esbozados. La es e ilización de disminuidos psíquicos o el abo o uel en a e isa se, dejando ema ados los lecos, apo ando las e e encias no - ma i as y ju isp udenciales opo unas. Exp imiendo, en de ini i a, odo el jugo a cada uno de los emas. Po o a pa e, ambién apa ecen aho a con lic os e - dade amen e inédi os pa a el discu so del abajo. Cues iones ales como la dona- ción y asplan e de ó ganos, las in e - enciones que exigen los con oles an i- dopaje en a o de, dice el au o , la salud de los a le as y la limpieza de la compe i- ción depo i a. O, pod ía deci se, qué pasa con el boxeo y qué con las p uebas médicas que las compañías de segu os exigen pa a con a a una póliza de ida. Una ez e isadas odas esas si ua- ciones, se exponen los ipos de in e - enciones en las que el o denamien o pe mi e p escindi del consen imien o del suje o. Pe o, an es de la enume a- ción de igo , el au o hace una p e ia sis ema ización de los equisi os que el mismo o denamien o exige pa a la legi i- 678 RECENSIONES midad de ales in e enciones. A sabe : « in cons i ucionalmen e legí imo, p inci- pio de legalidad, ju isdiccionalidad, mo- i ación de la esolución judicial, p inci- pio de p opo cionalidad» y, como no, un equisi o escoba de «o as exigencias es- pecí icas» (p. 237). A la colabo ación en- e jueces y p o esionales de la sanidad pod ía dedica se un espacio de e lexión, pues o que ga an es de los de echos a la ida y la in eg idad pueden se , en un momen o de pelig o o u gencia, an o unos como o os. Al ma gen de casos lí- mi e como esos, y de los de iesgo pa a la salud pública, las clases de in e en- ciones que se si úan en el apa ado sin consen imien o uel en a se las ya co- nocidas de p uebas o denadas judicial- men e. Po úl imo, en el a amien o de las in e enciones exigidas po las con- diciones especiales del égimen peni en- cia io, la casuís ica se de iene en dis in as exigencias de la disciplina ca cela ia pa a, no podía deja se hace se, e mina con o o epaso po la ju isp udencia cons i ucional sob e alimen ación o zosa de eclusos en huelga de hamb e. Se ía in e esan e, desde la pe spec i a ac ual, e si el caso de De Juana Chaos pod ía habe apo ado nue as pe spec i as o con enidos adicionales a una u u a in- e p e ación cons i ucional de es os su- pues os. Bien en lo que a posiciones ju- ídicas ela i as se e ie e, bien en lo ocan e a las posibilidades de in e en- ción. Quizás den o de un iempo. Qui- zás pa a una eedición. 4. DERECHO EMERGENTE, DERECHO FORJADO Si pa a el TC el a ículo 15 p o ege «la in iolabilidad de la pe sona en e a a- ques o in e enciones no consen idas a su cue po o su espí i u» (STC 119/2001), pa a Raúl Canosa Use a se a a de un de echo «a dispone de la p opia in eg i- dad pe sonal y a no su i in e ención alguna sin el consen imien o del i ula , así como a su p o ección en e a cual- quie a aque o iesgo en una sociedad ecnológicamen e a anzada» (pp. 288- 289). Po eso no es nada so p enden e que el au o concluya ad i iendo algo que subyace a odo el desa ollo de su análisis: que oda ía al an muchas im- plicaciones po ex ae del de echo a la in eg idad. El capí ulo de conclusiones, que e- sume en cinco páginas lo más ele an es en lo que a la concep uación sus an i a del de echo se e ie e, insis e en esa idea de la in eg idad como un de echo conso- lidado. Pe o ambién un de echo en a ance y aún po depu a dogmá ica- men e. Si, como se ha explicado, su no- edad como de echo undamen al es más ex ual que sus an i a, y sus elemen os más con unden es han sido adicional- men e p o egidos an o a a és de la p ohibición de o u as y a os deg a- dan es como del de echo penal, lo que sí es ealmen e no edoso es la p oyección del de echo a la in eg idad sob e ámbi os de inno ación cien í ica. No edoso y sus- an i amen e undamen al, pues es ahí donde cues iones ela i as a los lími es que se discie nen a pa i del alo de la dignidad de la pe sona, se elacionan y en emezclan con las posibilidades de disposición subje i a del indi iduo sob e su in eg idad. Los caminos de la expan- sión de la in eg idad como de echo o e- cen una opo unidad pa a p o undiza , in es iga y eno a , con o me a las ne- cesidades de los iempos, el concep o de pe sona, indi iduo, suje o, que sus en a el edi icio de un o den cons i ucional abie o a una sociedad plu al y compleja. MIRYAM RODRÍGUEZ-IZQUIERDO SERRANO P o eso a Ayudan e de De echo Cons i ucional Uni e sidad de Se illa RECENSIONES 679 *** ABSTRACT.Is he e such a hing as a cons i u ional igh o he in eg i y o he pe son? Indeed, Raul Canosa Use a inds i in a icle 15 o he Spanish Cons i u ion, which includes a e e ence o he physical and mo al in eg i y o e e yone. Due o i s di ec connec ion wi h he cons i u ional alue o human digni y, his new-named igh may ha e a lo o say. Specially in a ime when concep ions o li e a e changing along wi h scien i ic and echnological de elopmen s. 680 RECENSIONES