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Gómez Camacho: un profeta paradójico en el Siglo de Oro

Abstract

Gómez Camacho, visionario activo en el Reino de Sevilla entre 1540 y 1553, tiene una relación muy estrecha con los evangélicos sevillanos como Egidio y Constantino, que serian perseguidos en años posteriores. Es un ejemplo claro de un profetismo cercano al de su contemporáneo GuilIaume Postel en Italia, pero, sobre todo, su memoria sobrevivió más de den años en forma de una congregación semiclandestina, ignorada por la Inquisición hasta 1623.

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Gómez Camacho: un profeta paradójico en el Siglo de Oro

Author: Campese Gallego, Fernando Javier
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 2008
Source: https://idus.us.es/bitstreams/af44ab3a-ad86-494e-a909-c409aee24b5e/download
INVESTIGACIONES HISTÓRICAS 28 (2008) pp. 11-28 © 2008. Uni e sidad de Valladolid
ISSN: 0210-9425
Gómez Camacho:
Un p o e a pa adójico en el Siglo de O o∗
Gómez Camacho: a pa adoxical p ophe in 16 h cen u y Spain
FERNANDO J. CAMPESE GALLEGO
Uni e sidad de Se illa
Resumen
Gómez Camacho, isiona io ac i o en el Reino de Se illa en e 1540 y 1553, iene una elación
muy es echa con los e angélicos se illanos como Egidio y Cons an ino, que se ían pe seguidos
en años pos e io es. Es un ejemplo cla o de un p o e ismo ce cano al de su con empo áneo Gui-
llaume Pos el en I alia, pe o, sob e odo, su memo ia sob e i ió más de cien años en o ma de una
cong egación semiclandes ina, igno ada po la Inquisición has a 1623.
Palab as cla e: P o e a- oz de Dios, Medius ad en us, Inquisición española, E angélicos, Alum-
b ados, Milena ismo, Fe nando de Valdés, Juan de Á ila, Juan Gil (Egidio).
Abs ac
Gómez Camacho, isiona y ac i e in he Kingdom o Se ille be ween 1540 and 1553, had a e y close
ela ionship wi h he Se ilian e angelical p eache s as Egidio and Cons an ino, who we e pe secu ed in
la e yea s, and was an ou s anding example o a kind o p ophe ic cha isma likely o ha o his con empo-
a y Guillaume Pos el, in I aly. Bu , mo e impo an , his memo y su i ed o mo e han a cen u y by way
o a semiclandes ine cong ega ion, igno ed by he Inquisi ion un il 1623.
Key wo ds: P ophe - oice o God, Medius ad en us, Spanish Inquisi ion, E angelical e o me s,
Alumb ados, Millena ianism, Fe nando de Valdés, Juan de Á ila, Juan Gil (Egidio).
En agos o de 1615, Ma eo Vázquez de Leca, a cediano de Ca mona, y Be na do
de To o, capellán y p edicado del Sag a io de la Ca ed al de Se illa, ue on ecibidos
en audiencia po el ey Felipe III en Valladolid, como comisionados del A zobispo y
Cabildo hispalenses en la p omoción de la causa de la Inmaculada Concepción. Al
inal de la audiencia, que no es el momen o de desc ibi , el P. To o puso en manos del
Mona ca un memo ial que conce nía al San o O icio. Meses después, en diciemb e,
To o p esen aba al Inquisido Gene al Be na do de Rojas y Sando al o o memo ial,
que se supone a aba del mismo caso, pues e a ele an e pa a la causa. En es e me-
Fecha de ecepción del o iginal: 29/oc ub e/2007. Ve sión de ini i a: 7/ab il/2008
Di ección pa a co espondencia: Depa amen o de His o ia Mode na, Facul ad de Geog a ía e His o ia.
Uni e sidad de Se illa, c/ Dª Ma ía de Padilla, s/n., 41004. Se illa. [email p o ec ed]
∗ Es e abajo ha sido ealizado en el ma co del P oyec o de In es igación+Desa ollo+Inno ación
“La ciudad le ada”, del Minis e io de Educación y Ciencia. Subdi ección Gene al de P oyec os de
In es igación HUM2005-07069-C05-05.
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mo ial se solici aba una in es igación en los a chi os de la Inquisición pa a encon a
cie as e elaciones sob e la Inmaculada Concepción de la Vi gen que hab ían sido
dic adas unos 65 años an es po un singula isiona io, Gómez Camacho. De es e
pe sonaje eclamaba Be na do de To o se el he ede o espi i ual, a a és de una a-
dición que hab ía pasado de maes o a discípulo, a a és del jesui a P. Rod igo Ál a-
ez y el ilus e p edicado P. He nando de Ma a1. Es a sucesión apos ólica y es a adi-
ción, a la que se adhi ie on en el anscu so de los años un conside able núme o de
adep os, en iempos de To o se conocían como la Cong egación de la G anada, de
cuyo es udio, que el au o es á ul imando, es e a ículo es un a ance.
Pe o, ¿quién e a Gómez Camacho? Los es imonios que se poseen de es e
pe sonaje son dispe sos y escasos. El p incipal, po su ex ensión, se ía el p opio
memo ial de To o, que ecogía un esbozo de la ida de Camacho. Su p ocedencia
e a la adición que To o, según sus palab as, hab ía ecibido de sus maes os, así
como los es imonios de cie as eligiosas concepcionis as de Leb ija, que llega on a
conoce le, los de a ios discípulos se illanos de Rod igo Ál a ez, y el de los nie os
y bisnie os de Camacho, especialmen e el de ay Gómez de San F ancisco, comen-
dado de los Me ceda ios Descalzos en Ro a. Hay que añadi los pasajes e e en es
a Camacho y a su esposa, Ca alina Jiménez, en la Vida de la Mad e F ancisca de
Ve a, abadesa del con en o de la Pu ísima Concepción de Leb ija, manusc i o iné-
di o conse ado en el mismo con en o, cuya edición es á p epa ando el au o . Los
pasajes sob e Camacho se pod ían si ua en la misma adición del memo ial, po
una ía pa alela, ya que la Mad e Ve a ue su discípula2.
Con as ando con es e esc i o basado en la adición amilia y la de sus discí-
pulos, hay que si ua lo que queda del p oceso inquisi o ial de Gómez Camacho
incoado en 1541, que da una pe spec i a dis in a del mismo pe sonaje3. Po o a
pa e, hay que suma más documen os inquisi o iales que indi ec amen e a añen a
Camacho, como son los e e en es a su compañe o de lides espi i uales Rod igo de
Vale , caballe o miemb o de una amilia pode osa de Leb ija4. Con es e ace o
1 Es e memo ial se encuen a en el A chi o His ó ico Nacional (A.H.N.). Sección Inquisición,
legajo 2.957/2. T ansc i o en JESÚS MARÍA, Ped o de, ay, Vida, i udes y dones sobe anos del Vene-
able y Apos ólico Pad e He nando de Ma a, con elogios de sus p incipales discípulos, Málaga, 1663,
. 3-5. Ha sido ci ado pa cialmen e po HUERGA, Ál a o, His o ia de los Alumb ados IV. Los Alum-
b ados de Se illa, Mad id, 1985, pp. 35-39.
2 Lib o de la ida y milag os de n a. san a mad e Doña ancisca de Ve a digníssima abbadesa de
es e eligioso con en o de la immaculada concepción de n a. s a. de la illa de Leb ija, sacada de
di e sos esc i os que se halla on en el a chi o del mesmo con en o y de es igos de is a como ue on
algunas eligiosas que la ie on y a a on, po una indigna monja de su mesmo con en o. Ms. A chi-
o del Con en o de la Pu ísima Concepción, Leb ija.
3 Los documen os supe i ien es del p oceso de Camacho ambién se encuen an en A.H.N. Secc.
Inquisición, leg. 2.957/2 y son ci ados po HUERGA, Á., op. ci ., pp. 39-42.
4 A.H.N. Secc. Inquisición, lib o 574, . 71, 96-97. Ci ados po REDONDO, Agus ín, “El doc o
Egidio y la p edicación e angelis a en Se illa du an e los años 1535-1549”, en CASTELLANO CASTE-
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documen al, ampoco muy ex enso, hay que con en a se pa a in en a descub i la
pe sonalidad de es e muy in igan e homb e, que, a pesa de su humilde posición
social, se con i ió en un espe ado maes o y p o e a de una adición eligiosa que
se p olonga ía has a unos cien años después de su mue e.
Los da os biog á icos que el memo ial acili a son pocos pe o cla os. Gómez
Camacho, na u al de Cumb es Al as (hoy Cumb es Mayo es, en la Sie a de Huel-
a), e a ce aje o de o icio y i ía en Je ez de la F on e a en e los años 1541 (al
menos) y 1553, en que alleció. Es aba casado con Ca alina Jiménez y u ie on
a ios hijos. Su maes a espi i ual ue una anciana llamada Ma a de San And és,
discípula de San F ancisco de Paula, a quien, po o os conduc os, se ha iden i ica-
do con una eligiosa del con en o que poseía la o den de las Mínimas en Je ez des-
de 15245. Camacho empezó a ecibi comunicaciones y me cedes de Dios, en al
g ado, que sospechando de ellas, según dice To o, decidió some e se al examen y
ap obación del San o O icio.
Has a aquí nada hay que con adiga el ela o ecibido po la adición que e-
p esen aba To o6. Pe o no se pueden igno a los da os que se encuen an en el ex-
pedien e inquisi o ial de 1541. To o ase e a que el examen que su ió Camacho
ocu ió en e 1549 y 1551 y omi e lo ocu ido an e io men e, po deseo de ocul a
in o mación escandalosa pa a su maes o o, más p obablemen e, po que es a in o -
mación le había sido ocul ada a él mismo. En e ec o, no es c eíble que, sabiendo
que Camacho había sido p ocesado po la Inquisición, pidie a al San o O icio p ue-
bas documen ales que necesa iamen e end ían que e ela es e hecho, an deshon-
oso pa a la memo ia del ce aje o como pa a sus discípulos, y de ebo e, posible-
men e dañino incluso pa a la causa de la Inmaculada.
LLANO, Juan Luis y SÁNCHEZ-MONTES GONZÁLEZ, F ancisco (coo ds.), Ca los V. Eu opeísmo y uni e -
salidad. V. Religión, cul u a y men alidad, G anada, 2001, pp. 577-98.
5 C ónica de la Comunidad de Monjas Mínimas de Je ez de la F on e a. Lamen ablemen e, po la
pé dida del a chi o de es a comunidad, des uido en la incu sión inglesa de 1702, no se posee apenas
in o mación ace ca de es a monja, sal o que, según un ela o adicional, hab ía ecibido en 1540 la
e elación del luga donde se encon aba ocul a la imagen de la Vi gen Co ec o a, que se conse a en
el con en o. Sob e es e con en o hay pocas no icias: MONTOYA, Lucas, C ónica Gene al de la O den
de los Mínimos de San F ancisco de Paula, Mad id, 1619; y MORALES, Juan de, Epí ome de la Funda-
ción de la P o incia de Andalucía, de la O den de los Mínimos, Málaga, 1619, apenas dan la no icia de
la undación. MESA XINETE, F ancisco de, His o ia sag ada y polí ica de Je ez de la F on e a, Je ez,
1888, pp. 155-58 publica indicios de una echa de undación más emp ana (hacia 1514). V. ambién
BARROS CANEDA, José Ramón y o os, Clausu as, con en os y monas e ios en Cádiz, Cádiz, 1998.
6 La adición que p esen a el memo ial de To o conec a cla amen e con el ela o mi i icado y
epe ido en las dis in as co ien es de la mís ica eu opea del simple o ile ado que ecibe su sabidu ía
di ec amen e de Dios y se con ie e en ins uc o y maes o del le ado, que es quien na a y esc ibe el
ela o. El o igen de es e ela o mí ico se si úa, según CERTEAU, Michel de, La ábula mís ica (siglos
XVI-XVII), Mad id, 2006 (1982), pp. 233-38, en el siglo XIV, con el ela o de la con e sión de Johan-
nes Taule po el Amigo de Dios de Obe land.
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De la mane a que sea, di e sos hechos omi idos en el memo ial se pueden
encon a en el p oceso y en o os luga es. Pa a empeza , se sabe que ya an es de
ma zo de 1540 Camacho había sido in e ogado po un inquisido , y, de alguna
o ma, se había is o implicado en los p oblemas de Rod igo de Vale con la Inqui-
sición. Po en onces, Camacho ya ecibía e elaciones, y aún más, ya enía sus p o-
pias ideas ace ca de cuáles p o enían de Dios y cuáles del diablo, y no pa ecía ene
in ención de some e las a examen de los inquisido es. Camacho enía ambién i-
siones de C is o mal a ado y endido (po ein a monedas) po las ó denes eligio-
sas y los eclesiás icos, mani es aba públicamen e su ap obación po la conduc a
e angélica de Vale , quien, en sus ac i idades como p edicado segla , exp esaba
c í icas pa ecidas. Camacho incluso di undía que había is o (o mejo , sen ido) a
Vale a la cabeza de una p ocesión de san os ado nados con diademas7. El an icle i-
calismo del ce aje o se combinaba con un mesianismo que mos aba una implíci a
hos ilidad hacia el San o O icio. En e ec o, al se llamado po un inquisido , una
oz le dijo Anda, e y saca ás mi pueblo de Cap i e io, y en es o le pa esció a es e
decla an e que él a ía de se medio pa a que Algunos sie os de Dios que es án
ascondidos, ahe ojados y mal a ados, que no osan sali po el mal a amien o
que hazen a o os o po que no los engan en menos que es e e a el Cap i e io8. Los
que mal a aban a los sie os de Dios no podían se o os que los agen es de la In-
quisición (y así lo in e p e a on los p opios miemb os de la Sup ema)9.
Pe o el a es o inquisi o ial de Vale en ma zo de 1540 cambió algo en la ac i ud
de Camacho. Si bien an e io men e ya había exp esado ese as sob e la p edicación de
Vale , aho a sus isiones le decían que su amigo es aba equi ocado. Incluso podía de-
ec a se cie a i alidad con él, pues en una ocasión, an e el inquisido que le in e oga-
ba, le mani es ó, de pa e de Dios, que ya Dios ha ía cumplido con él, es deci que su
misión había e minado (lo que implíci amen e le con e ía en su con inuado )10.
7 Sob e Vale , id. GIL, Juan, “Nue os documen os sob e Rod igo de Vale ”, en PIÑERO RAMÍREZ,
Ped o M. (ed.), Deja habla a los ex os. Homenaje a F ancisco Má quez Villanue a, Se illa, 2005. T.
2; pp. 739-73; GONZÁLEZ DE MONTES, Reginaldo, A es de la Inquisición española, San Sebas ián,
1851, pp. 284-92; BELLIDO AHUMADA, José, La pa ia de Neb ija. (No icia his ó ica), s.l., 1985, p. 479;
HUERGA, Á., op. ci ., pp. 39-45 y REDONDO, Á., op. ci ., pp. 582-85.
8 A.H.N. Secc. Inquisición, leg. 2.957/2.
9 La iden i icación de Camacho con Moisés (o con Elías) hace pensa en una posible ascendencia
con e sa, con lo que el pueblo cau i o se ía el de Is ael, op imido po los inquisido es. Es di ícil no
elaciona es o con los b o es mesiánicos su gidos en e los con e sos de Andalucía y Ex emadu a en
los años 1539-40 (PASTORE, S e ania, Un’e esia espagnola. Sp i uali à con e sa, alumb adismo e
Inquiszione 1449-1598, Flo encia, 2004, p. 209), o incluso con los an e io es de 1499-1502 en Có doba
(EDWARDS, John, “Elijah and he Inquisi ion: messianic p ophecy among con e sos in Spain, c.1500”,
en No ingham Medie al S udies, 28 (1984), pp. 79-94). Pe o no hay la meno e e encia en el p oceso
o en o os documen os a es a ascendencia, que di ícilmen e pasa ían po al o los inquisido es. To o,
ópicamen e, a ibuye a Camacho o ígenes nobles, pe o no se conoce nada sob e es e ema, ya que los
egis os bau ismales de Cumb es Mayo es comienzan a mediados del siglo XVI.
10 Vid. no a 8.
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En cuan o a sus p opias isiones y e elaciones, Camacho e minó po pedi al
amoso p edicado Juan de Á ila, que se encon aba en Je ez pa a unda el Colegio
de la San a C uz, que le examinase pe sonalmen e, p obablemen e en ene o de
1541. No pudo Camacho con ence lo, sin emba go, de la au en icidad de sus ca-
ismas, pues el Após ol de Andalucía, en ca a al San o O icio, opinaba que se a-
aba de cosas humanas, no del Espí i u de Dios11.
La Inquisición p on o omó ca as en el asun o y p ocesó a Camacho. De su
p oceso se conse a sólo una pa e, la que es aba más elacionada con Rod igo de
Vale , pues se adjun ó al suyo p opio, mien as que el es o se había pe dido ya algu-
nos años después, como se e á más adelan e. Es su icien e, sin emba go, pa a docu-
men a sus p ác icas y sus doc inas, al menos, las que pudo ecoge el San o O icio.
En cuan o a las p ime as, hay que ene en cuen a que lo que se dice en el ex-
pedien e queda con i mado po el ela o de sus ac uaciones algunos años después en
la Vida de la Mad e F ancisca de Ve a12. Es o es así sob e odo en lo que se e ie e a
sus ances, cuando la oz de Dios hablaba po su boca, lo que es á a es iguado po
el p opio Juan de Á ila (que no c eía en ello), quien desc ibía el desdoblamien o de
su pe sonalidad, cuando Camacho hablaba de sí mismo (con lengua más despie a
que suele) como es e homb e, y ju aba que no es en su mano habla o no habla ,
sino que... iene una espo illa de palab as y no puede desi ninguna dellas, sino
o a que le aen de a iba. Es más, hablaba en pe sona de C is o, diciendo yo soy
hijo de Dios, y con esó a Juan de Á ila que no podía dexa de deci ansí, aunque a
pasado munchos o men os po no lo deci . Camacho incluso le ela ó el o igen de
es os a eba os, pues según pa ece,
un día, oyendo misa quando consag a an sin ió eni a Xpo. al Al a y después de
consumido se quedó allí y se ino a él, y se asen ó en la pa e in e io de la cabeça y le
hinchió el Alma de Lumb e y dones; dice que es e que se Consag ó es el que le hace
habla 13.
Todos es os enómenos se hallaban odeados de una cie a pues a en escena
que Juan de Á ila llamaba anidades. Cuando se a eba aba, Camacho en endía lo
que le decían, pe o no podía mo e cabeza, b azos ni pie nas, y la oz o denaba a
sus acompañan es que lo mo ie an, a eces pa a pone lo más cómodo, pasándolo
de una silla a una cama, aunque e a común que busca a un si io con o able an es de
sus ances, como unas almohadas o una silla de cade as. También jus i icaba los
descansos que se omaba en medio de sus ap os: no me pa o po que pienso lo que
11 La ca a de Juan de Á ila es ci ada en el expedien e inquisi o ial de Camacho, id. no a 8. La
es ancia en Je ez del p edicado apa ece en SALA BALUST, Luis y MARTÍN HERNÁNDEZ, F ancisco,
“Es udio biog á ico”, en ÁVILA, San Juan de, Ob as Comple as, Mad id, 2000, ol. 1, pp. 3-373 (pp.
79-80).
12 Lib o de la ida..., pp. 35-39.
13 Vid. no a 8.

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engo de deci , sino po dexa descansa a es e homb e, o más in e esan e, no pen-
séis que es á pa ado es e homb e, que yo le hago es o po que él mismo se expe i-
men e, quando él habla y quando yo14.
El mismo Gómez Camacho enía cie a p e ención con a sus e elaciones, pues
le con ó al p io de la Ca uja de Je ez que una de ellas, que había ecibido el día de
Reyes de 1541, enía del diablo y no de Dios. A pesa de a i ma es a segu o de
dis ingui las, hay a ias e e encias poco anquilizado as a los pode es demoníacos
en e sus decla aciones, en e ellas una en que el p opio Luci e decía que Vale e a
un hipóc i a y g i aba Quemen a Vale . Po o a pa e, econocía que había ocasiones
en que no sabía cuáles de sus e elaciones in e io es (no aquellas que exp esaba como
Hijo de Dios) e an sob ena u ales o simplemen e de su p opia cosecha.
Sus ideas quedan expues as en a ias p oposiciones que pa ecen (po a ias
e e encias in e nas) sacadas de sus p opias decla aciones an e los inquisido es
se illanos, lo que les dan una cie a au en icidad, ensomb ecida po la muy p obable
ocul ación de aquellas más pelig osas. Se conocen po que ue on en iadas al Con-
sejo y some idas a cali icación. Apa e de las que ienen que e con Vale , ya ci a-
das, des acan es ca ego ías de p oposiciones: las e e en es a la ocación p o é ica
de Camacho, las conce nien es al p oblema de la impecabilidad, y las que discu en
la in alibilidad de la Iglesia.
Las p ime as pod ían hace se comenza po aquella, peculia , en que Camacho
con iesa habe ido pe diendo su capacidad pa a eje ce su o icio a medida que iba
ecibiendo e elaciones, e minando po pedi a Dios que le diese una en e medad
pública pa a e i a acusaciones de no que e abaja , y ecibiendo la segu idad de
que sus hijos no queda ían desa endidos, así como una sensación como de ulli se15.
A con inuación hab ía que des aca aquellas que hacen dis inción en e el don de
p o ecía, que conside aba Camacho como pe pe uo, y el de la o ación, que se ía
empo al; y explicaban que sólo pod ían c ee a Camacho pe sonas con exe cicio de
o ación, y las que es u iesen en comunicación con ellas. Tales ideas, que ienen a
de e mina la impo ancia que Camacho daba a sus e elaciones, se co esponden
con la capacidad que decía ene de dis ingui las que enían de Dios y las del de-
monio, que, según él, no p oducían la paz in e io y la sensación de absolu a ce i-
dumb e de las p ime as (ambas cosas e u adas po los cali icado es). La cons an e
a i mación de habe ecibido ga an ías di inas de sus e elaciones, así como g acias
compa ables a las de los má i es, les pa ecía a los cali icado es una mues a de
14 Ibid.
15 Es a ac i ud, pa ecida a la de algunos alumb ados, con as a con la del Sapa ei o San o, Simão
Gomes, p o e a po ugués ( ambién segla y casado) que, a pesa de habe sido llamado a la Co e,
habe en ado al se icio del ca denal in an e don En ique y habe sido consul ado po el ey Don Se-
bas ián, nunca quiso abandona su o icio de zapa e o. Vid. FREITAS CARVALHO, José Ad iano de, “Um
p o e a de co e na Co e: o caso (1562-1576) de Simao Gomes, o Sapa ei o San o (1516-1576)”, en
Re is a da Faculdade de Le as-Línguas e Li e a u as. Anexo V. Espi i ualidade e Co e em Po ugal,
sécs. XVI-XVIII, Opo o, 1993, pp. 233-260 (p. 237).
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suma a ogancia, aún más, habida cuen a de que sus p e ensiones p o é icas ca ecí-
an de señales que las co obo a an. En es e campo, Camacho, después de a a de
minus alo a la capacidad p oba o ia de los milag os (ya que el diablo podía hace -
los alsos), ela ó cómo había san iguado a en e mos, p oduciendo algunas cu acio-
nes y animando a los demás, has a que le nega on licencia pa a hace lo (no dijo
quién), en un es ue zo po jus i ica sus aspi aciones que los cali icado es conside-
a on poco con incen e. Es á cla o que los milag os no e an lo suyo. Sí lo e a la
capacidad de con ence a los demás de sus do es, sob e odo po la ascendencia
que él mismo p oclamaba que enían. Po ello, hab ía que inclui aquí la ase e a-
ción de Camacho ace ca de que el inquisido debía hace lo que él le dixese de pa e
de Dios con mayo Aleg ía que si se lo mandase el Rey16.
En cuan o a la segunda ca ego ía, es especialmen e in e esan e po la época,
con la Re o ma en sus p ime os iempos y jus o an es de la con oca o ia del Conci-
lio de T en o, cuando po Eu opa es aba ex endida la idea de que un concilio se ía
el único medio de a egla las di e encias en e las dos amas de la Iglesia. Po un
lado, Camacho pone condiciones a la in alibilidad del concilio. La p ime a es lógi-
ca: debía se elegido con o me a de echo. La segunda esul ó muy escandalosa pa a
los cali icado es: los miemb os del concilio debían es a en g acia de Dios pa a que
sus conclusiones ue an in alibles. Tenían azón pa a ello, ya que, al se imposible
la e i icación de es e es ado pa a los pad es concilia es, cualquie concilio y sus
conclusiones quedaban en en edicho. Es o, que pod ía supone cie a c í ica con a
el magis e io de la Iglesia y la adición, se compensaba con la opinión de que el
Papa e a in alible en cues iones ocan es a la epública c is iana, in alibilidad que
Camacho, eme a iamen e según los cali icado es, ex endía a odos los p elados en
esas cues iones. Nada ce cano a las ideas e o madas, pues, se encuen a en es as
p oposiciones, sino más bien lo con a io.
El ema de la impecabilidad es aún más in e esan e. En ealidad, e a un ema
cen al en las p eocupaciones de los alumb ados de la p ime a mi ad del siglo XVI, y,
po supues o, en la p édica de los e angélicos se illanos de esos años, como el doc o
Egidio (como e a conocido Juan Gil), an ce cano a Rod igo de Vale . Pa a los p ime-
os, la iluminación di ina lle aba al c eyen e a un es ado inmedia o de impecabilidad,
ya que alguien en semejan e es ado ya no podía peca 17. Pa a los segundos, e a una
consecuencia de la jus i icación po la e, ya que la ca idad nace p ecisamen e de la e
y quien iene e e dade a no puede peca , al menos mo almen e18.
16 Vid. no a 8.
17 Vid., po ejemplo, GARCÍA GUTIÉRREZ, José Ma ía, La he ejía de los Alumb ados. His o ia y
Filoso ía: de Cas illa a Ex emadu a, Mad id, 1999, pp. 53-58.
18 PASTORE, S., op. ci ., pp. 213-18. P ecisamen e el doc o Egidio había usado en su de ensa de
Vale del p incipio de la impecabilidad, a gumen ando que un homb e podía se impecable en ida, po
g acia de C is o ( id. la abju ación de Egidio en 1552, en A.H.N. Inquisición, lib. 1.254, . 72-75,
publicada en REDONDO, A., op. ci ., pp. 592-98).
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INVESTIGACIONES HISTÓRICAS 28 (2008) pp. 11-28 © 2008. Uni e sidad de Valladolid
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Camacho, quien e iden emen e es aba al co ien e de es e ema de discusión,
iene una pos u a ce cana a la de los e angélicos, pe o signi ica i amen e di e en e.
Así, si po una pa e a i ma que es posible que un homb e, si lo pide a Dios como
debe, puede consegui no peca más, sin emba go, no po ello se con ie e en impe-
cable, ya que conse a el lib e albed ío. En es as p oposiciones se en a iza en an as
ocasiones el lib e albed ío humano, incluso ci ando au o idades y la Sag ada Esc i u-
a, que los cali icado es las conside a on ce canas al pelagianismo, la he ejía que, en
el siglo V, había de endido la capacidad humana pa a sal a se, y que, como es ob io,
esul a diame almen e opues a al idea io de la Re o ma y al de los alumb ados19.
Cie amen e, se pod ía pensa que Camacho hab ía a eglado sus decla aciones
pa a pa ece lo menos des iado posible de la doc ina ca ólica más o odoxa. Sin
emba go, hay que eco da que las p oposiciones más doc inales se ealiza on an es
de la de ención de Vale , cuando el pelig o podía pa ece menos inminen e; y que
las ideas de Egidio sob e la impecabilidad no ue on condenadas has a 1552. ¿Aca-
so se ía el ce aje o Gómez Camacho más conscien e de sus des iaciones y más
hábil en ocul a las que el doc o Juan Gil?
Pa ece más p uden e pensa que las ideas de Camacho e an dis in as aunque
p óximas a las de los cí culos e angélicos de Se illa. También e an muy dis in as a
las de los alumb ados cas ellanos, no sólo po su de ensa del lib e albed ío, sino
especialmen e po lo que no apa ece en las p oposiciones: a aques con a los sac a-
men os, la li u gia, los ac os peni enciales y de de oción, la o ación ocal, las imá-
genes y demás bes ias neg as de la doc ina alumb ada, asun os muy del día que los
inquisido es y los dela o es no hab ían ol idado si hubie an apa ecido. Algo así
debie on pensa los cali icado es, pues, aunque conside a on he é icas a ias de sus
p oposiciones, no apa ecen en sus cali icaciones los é minos lu e ano o alumb ado.
Pe o sí apa ecie on los é minos ano y ingido , e e idos a Camacho: los
cali icado es pensaban que sus ap os y e elaciones e an un aude, y echazaban
su con enido como he é ico, ano o eme a io. Pe o ambién echazaban su o ma,
pues ese enómeno de posesión no conco daba con la p ác ica p o é ica del An iguo
Tes amen o ni la de los c is ianos, en la que el p o e a, plenamen e conscien e, di-
undía el mensaje que Dios le había dado a en ende en su in e io .
Es bueno eco da aquí que po los mismos años, en Venecia, el biblis a Guillau-
me Pos el eno aba la noción del medius ad en us, o mulada en el siglo XIII po Pie e
Jean Oli i, pa ia ca de los anciscanos espi i uales, aunque pues a en p ác ica ya a
19 La ci a bíblica es de la I Epís ola de San Juan, 1, 8: Si dixe imus quoniam pecca um non habe-
mus, ipsi nos seducimus, e e i as in nobis non es , que Camacho in e p e a que se e ie e al pecado
o iginal. En cuan o al pelagianismo en el siglo XVI, E asmo de Ro e dam se en en ó a es a misma
acusación desde 1516, como se e en COOGAN, Robe , “The Pha isee agains he Hellenis : Edwa d
Lee e sus E asmus”, en Renaissance Qua e ly, ol. 39, nº 3 (1986), pp. 476-506. En es e con ex o,
Camacho de iende la impecabilidad especial de la Vi gen Ma ía, aunque no se p onuncia abie amen e
po la opinión de su Inmaculada Concepción.
GÓMEZ CAMACHO: UN PROFETA PARADÓJICO EN EL SIGLO DE ORO 19
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p incipios del siglo XII po el p o e a e oluciona io Tanchelmo de Ambe es (quien
clamaba habe ecibido la pleni ud del Espí i u de C is o), emedio ex ao dina io que
Dios empleaba en esos iempos de con usión eligiosa. En ez de e o na en glo ia y
majes ad, como ha á en su Segundo Ad enimien o, C is o ol ía en onces a a és de
c ia u as, a las que llenaba con su espí i u pa a que diesen la co ec a in e p e ación de
las Esc i u as y p epa asen la llegada del Pas o Angélico. Unos años más a de, en
1552, el p opio Pos el se mani es a ía como p ueba i ien e de es e medius ad en us.
Con empo áneamen e, en la p opia I alia, Basilio Alb isio, médico de un con en o de
monjas de Reggio Emilia, con encía a sus pacien es de que C is o habi aba en su cue -
po po medio de una supe enca nación, con el in de p ocede a una nue a Pasión, aún
más e ible que la o iginal, que da ía paso al Milenio. Apa e de es a expec a i a mile-
na is a, que no se encuen a en las p oposiciones (pe o sí se acusa en sus he ede os
espi i uales), la ac uación y las ideas de Camacho se ajus an a es e esquema, que se ía
así el ma co concep ual en que se encuad aba un cie o p o e ismo del siglo XVI20.
T as la cali icación, echada en julio de 1541, los cua o cali icado es unáni-
memen e ecomenda on la p isión y p oceso de Camacho, aunque disc epaban en lo
demás, pues oscilaban en cuan o al cas igo en e las amones aciones y peni encias
públicas y los azo es y el des ie o en caso de e ac a se Camacho, o el cas igo
ese ado a los he ejes pe inaces en caso con a io21. O a cosa en que disc epaban
e a que dos de ellos pedían que la muje de Camacho ue a in e ogada, así como
o os, pues, decía Ped o de So o, había indicios de acue do en e Vale y Camacho.
F ancisco del Cas illo además pedía que el Lib o de los Es ados, esc i o po Cama-
cho, queda a secues ado en el San o O icio y no se pe mi ie a su ci culación, po -
que aunque no habían encon ado nada malo en él, pues pa ecía se copiado de
o os lib os o odoxos sob e la ma e ia, no debía apa ece Camacho como su au o .
20 Sob e es a idea de Pos el, PROSPERI, Ad iano, “Amé ica y Apocalipsis”, en Teología y Vida, XLIV
(2003), pp. 196-208 (pp. 204-205). En cuan o a Tanchelmo, id. COHN, No man, The Pu sui o he Mil-
lennium. Re olu iona y Millena ians and Mys ical Ana chis s o he Middle Ages, Lond es, 2004 (1970),
pp. 46-50; y DELUMEAU, Jean, His o ia del Pa aíso 2. Mil años de elicidad, Mad id, 2005 (1995), pp. 66-
67. Sob e Oli i y los o ígenes del concep o, id. REEVES, Ma jo ie, In luence o P ophecy in he La e
Middle Ages: A s udy in Joachimism, Ox o d, 1969, p. 198. Un conocido con inuado de Oli i, Ube ino
da Casale, en su A bo Vi ae C uci ixae (1305), iden i icaba a F ancisco de Asís como el medius ad en us
(REEVES, M., op. ci ., p. 208). Es e lib o (y uno de Oli i sob e el espí i u p o é ico) se encon aba en la
biblio eca de Cons an ino Ponce de la Fuen e, amigo y suceso de Egidio (WAGNER, Klaus, El Doc o
Cons an ino Ponce de la Fuen e. El Homb e y su Biblio eca, Se illa, 1979, pp. 69 y 81). En cuan o a
Alb isio, en e 1551 y 1559 con o mó un apos olado en e las monjas, pe o ue a es ado y p ocesado po
la Inquisición en 1559. Vid. BIONDI, Albano y PROSPERI, Ad iano (eds.), Il p ocesso al medico Basilio
Alb isio. Reggio 1559. Sepa a a de Con ibu i, 4, 1978.
21 E an el benedic ino Juan de Robles, p io de A ocha, con endien e de Domingo de So o en una
amosa con o e sia sob e la pob eza en 1545; el dominico Ped o de So o, p io del con en o de San o
Domingo de Ocaña, con eso y aseso eológico de Ca los V, eólogo pon i icio en T en o, de enso
apasionado de su maes o Ba olomé de Ca anza; y los anciscanos F ancisco del Cas illo, au o de
una aducción imada de los P o e bios (1552), y Domingo del Pico, gua dián de San F ancisco de
Za agoza, p edicado del Césa , au o del Funiculum Apologe icum.
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como Ped o Díaz y, al ez, incluso de Valdés, siemp e que no se aspasa an los
lími es, como hizo Vale . Es conocida la ela i a ole ancia de la Inquisición con los
p o e as en el siglo XVI, mien as no se inmiscuyesen en polí ica y esul asen peli-
g osos pa a el gobie no del Rey (o conec a an demasiado con las ideas de los e-
o mado es)47. Un caso pa ecido, que puede se i de p eceden e, había ocu ido
unos ein e años an es, con las encendidas p edicaciones milena is as de los an-
ciscanos Juan de Olmillos y F ancisco de Ocaña en Escalona y al ededo es, que las
au o idades inquisi o iales ole a on, mien as pe seguían con mano du a a su de-
nunciado , el maes o de alumb ados Ped o Ruiz de Alca az48.
Que las e elaciones de Amadeo de Sil a y Gómez Camacho es u ie an jun as
en los papeles y las men es de los discípulos emo os del úl imo a ala ía posible-
men e es a hipó esis de un Camacho milena is a, den o de lo que se conoce. Es a
conje u a o la de un Camacho colabo ado de la Inquisición pod ían explica mu-
chos pun os oscu os de la his o ia de Gómez Camacho, pe o quedan o os muchos,
que hab á que deja en el ai e, po aho a.
No obs an e, hay que en a en dos cues iones que no se pueden deja pa a
después. La p ime a es la del papel de su esposa, Ca alina Jiménez, de quien el
p opio Camacho decía que iene ambién e elaciones ce ca des as cosas; y a quien
dos cali icado es conside aban su icien emen e inquie an e como pa a aconseja su
in e oga o io49. El memo ial de To o conse aba su nomb e y su memo ia, pe o se
sabe además que su maes o He nando de Ma a la enía en al a es ima50. La Vida de
la Mad e Ve a da más in o mación. Según su ela o, F ancisca de Ve a y Ca alina
Jiménez enían g an amis ad y se comunicaban espi i ualmen e, i iendo una en
Leb ija y o a en Je ez. A la esposa de Gómez Camacho, dice la anónima au o a, le
ue dado su mesmo espí i u con di e ençia que ella acudía al gobie no de su casa y
el s o. Camacho no a ía de hase o a cosa que es a en o açión 51 (hay cosas que
no cambian ni con los más al os dones espi i uales). Es e ma imonio de isiona ios
no iene pa alelos conocidos en es a época, donde lo más no mal e a que las isio-
nes las u ie a una muje , eligiosa o bea a, no malmen e ile ada, y las di undie a
su con eso , un aile más o menos cul o52.
47 KAGAN, Richa d L., “Poli ics, P ophecy, and he Inquisi ion in La e Six een h-Cen u y Spain”, en
PERRY, Ma y Elizabe h y CRUZ, Anne J. (eds.), Cul u al Encoun e s: The Impac o he Inquisi ion in
Spain and he New Wo ld, Be keley, 1991, pp. 105-120 (pp. 119-120).
48 NIETO, José C., “The F anciscan Alumb ados and he P ophe ic-Apocalyp ic T adi ion” en Six-
een h Cen u y Jou nal, VIII, 3 (1977), pp. 3-16; y PÉREZ GARCÍA, Ra ael Mau icio, Sociología y
lec u a espi i ual en la Cas illa del Renacimien o, 1470-1560, Mad id, 2005, pp. 197-99.
49 Vid. no a 8.
50 A.H.N. Secc. Inquisición, leg. 2.963, nº 1, documen o publicado po HUERGA, Á., op. ci ., pp.
485-98 (p. 491).
51 Lib o de la ida..., p. 30.
52 PROSPERI, A., op. ci ., p. 202. El mencionado Sapa ei o San o e a casado, pe o su muje no enía
sus dones p o é icos (y pa ece que se lle aban mal): id. FREITAS CARVALHO, J. A. a . ci .

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De odas o mas, pa ece que la mad e Ca alina Jiménez (así se la llama en la
Vida) enía más bien isiones, y no ances en que Dios hablase po medio suyo,
pe o a eces sí ansmi ía mensajes di inos. Así, po ejemplo, asegu ó al sace do e
Beni o Jiménez, con eso de Ana de Ve a, que, po sus mé i os, Dios le había co-
municado la sal ación de sus pad es53.
No se sabe mucho de los descendien es de es e ma imonio, pe o, apa e del ya
mencionado ay Gómez de San F ancisco (en el siglo F ancisco Camacho), hijo de
An onio Camacho (único hijo cuyo nomb e es conocido), se conocen los nomb es
de o os nie os a ones: el p esbí e o Juan Bau is a Camacho, Blas Camacho, pla e-
o en Se illa y discípulo del P. Ma a, pad e del monje basilio ay José de la Enca -
nación (Nicolás Camacho), y sus p imos An onio y Blas Camacho, esiden es en
Leb ija. En la siguien e gene ación ambién cons a el nomb e del me ceda io des-
calzo ay Be na do de San Acacio, sob ino de ay Gómez. También se sabe que
Ma iana Camacho p o esó en el con en o de la Pu ísima Concepción de Leb ija en
1584, con asis encia del P. Ma a, lo que indica que pod ía se una nie a de Gómez,
igual que o a Ma iana Camacho, que ecibió donaciones de F ancisco González y
Rod igo Ál a ez en 156654.
En una de sus isiones, Ca alina Jiménez io a dis ancia que se de i a an del
s o. c uci ijo yn ini as mise ico dias a modo de copos de nie e sob e el alma de mi
s a. mad e (F ancisca de Ve a) con que la deja a llena de dulzu a y mise ico -
dias55. P ecisamen e F ancisca de Ve a, una ez abadesa en 1547, unda ía con
o as cua o monjas una como e ulia espi i ual pa a pla ica y oí a n a s a mad e
e e i la g andeza de las ob as de Dios en sus ssmas mise ico dias pa icula men e
las que ob a a en el sie o de dios el pad e Gomes Camacho y su s a muje la ma-
d e Ca alina Ximenes56. Es e e dade o cul o en ida con inua ía con o as eligio-
sas y capellanes as las mue es de Camacho, Jiménez y Ve a, llamándose en el
siglo XVII la Co adía o Cong egación de las San ísimas Mise ico dias, bajo la
supe isión de los suceso es de Camacho. Sus plá icas e an sec e as, según decla a-
ba abie amen e la Vida, diciendo que la explicación se encon aba en la Inquisición
se illana, es deci en las e elaciones de Camacho supues amen e ecogidas po sus
sec e a ios pa a el San o O icio57.
53 Lib o de la ida..., p. 40.
54 A.H.N. Inquisición, leg. 2.957/2. A.H.P.S. P o ocolos; o . 9, 1644, leg. 17.876, . 439 y ss. JESÚS
MARÍA, Ped o de, op. ci ., . 5-6. SAN CECILIO, Ped o de, Annales del O den de Descalços de N. S. de
la Me ced Redención de Cau i os Ch is ianos, Ba celona, 1669, pp. 461-467. BELLIDO AHUMADA, J.,
op. ci ., pp. 265, 268, 423.
55 Lib o de la ida..., pp. 18-19.
56 Ibid., pp. 64-65.
57 Ibid., p. 152 y JESÚS MARÍA, Ped o de, op. ci ., . 77-78. PROSPERI, A., op. ci ., p. 202, ecue da la
impo ancia de los con en os como cen os de encuen o y de ansmisión pa a los anuncios y mensa-
jes isiona ios de imp o isados p o e as.
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Pe o lo que no debía encon a se allí e a el Sec e o de Gómez Camacho. Según
los papeles del p oceso de la Cong egación de la G anada en 1623-1628, el p inci-
pal mo i o pa a ab i un p oceso e a un sec e o que los cong egados habían ecibido
de sus an eceso es. La adición, siemp e según los dela o es y los in es igado es,
e a que Gómez Camacho hab ía poseído in e io men e un g an sec e o, el cual
hab ía ansmi ido a Rod igo Ál a ez, su discípulo y suceso a la cabeza de la Con-
g egación. Es e, a su ez, lo hab ía ansmi ido a su suceso He nando de Ma a y a
o os miemb os, los llamados del pa icula espí i u. Es e sec e o sólo podía se
di ulgado po el cabeza de la Cong egación a cie as pe sonas p edes inadas y en-
d ía a se como su azón de exis i 58. Nada hay en los documen os del p oceso de
1541 que co esponda a es e sec e o, ni menos en el Memo ial de To o. En cambio,
las ex añas palab as que p e enden explica una isión de Ca alina Jiménez, conec-
ada a la Co adía de las Mise ico dias, sí se e ie en a un sec e o59.
Es lo único que se ha encon ado e e en e al sec e o de Gómez Camacho en e
los documen os no inquisi o iales que a an de su ida. Como ya se sabe que, desde
1550 ap oximadamen e, en los a chi os inquisi o iales sólo quedaba una pa e del
expedien e de Camacho, que ya se ha comen ado, nada más se puede deci , po el
momen o, del sec e o.
Como conclusión, he aquí a mediados del siglo XVI español a un p o e a se-
gla y sin es udios, pe o que esc ibe un lib o (pe dido), discípulo de una monja y
maes o de o a, casado a su ez con o a isiona ia, p óximo a los e o mados y a
los alumb ados, pe o de ideas opues as a las de ambos, p ocesado como he eje po
la Inquisición, pe o en ac i o has a su mue e, posible colabo ado del San o O icio
y posible deposi a io de un sec e o singula ísimo. Es un pe sonaje pa adójico, pe o
lo e dade amen e impo an e de Camacho no son sus ideas, sus isiones o sus
conexiones, ni siquie a sus mis e ios, sino que su memo ia y e elaciones sob e i-
ie on a a és de una adición y un cul o semiclandes ino du an e unos cien años
en plena España del Siglo de O o.
P ecisamen e po es o, esul a ía poco escla ecedo in en a es ablece unas
conclusiones a pa i de los an eceden es, de los con empo áneos, como Alb isio,
Pos el, Gomes, Gil o Vale , o de lo poco que se conoce de la ida de Camacho. Las
conclusiones más ele an es pod án sali a la luz cuando se comple e la in es iga-
ción sob e los discípulos de Camacho, la pequeña y disc e a cong egación que du-
an e más de cien años conse ó su memo ia, in es igación en la que el au o es á
en ascado en la ac ualidad y que espe a pode publica p on o.
58 El mejo esumen de es e asun o, en el Memo ial de ay Domingo Fa án al Consejo de la Inqui-
sición 4 de mayo 1626, en A.H.N. Inquisición, leg. 2.963, nº 1. Es á publicado en HUERGA, Á., op. ci .,
pp. 488-495.
59 Lib o de la ida..., p. 252.