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THÉMATA. Re is a de Filoso ía
Nº51, Ene o-junio (2015) pp.: 491-494
ISSN: 0212-8365 e-ISSN: 2253-900X
A hu Schopenhaue : Sob e la isión y los colo es. Ma-
d id: T o a, 2013. 978-84-9879-350-5
José An onio Cab e a Rod íguez
Uni e sidad de Se illa (España)
Si hay algún ex o que e idencie el encomiable in e és de Schopen-
haue po emas que excedían la iloso ía pu a pa a aden a se en los ue os
de la ciencia, ése es su a ado de óp ica Sob e la isión y los colo es (Übe das
Sehenund die Fa ben, 1816). En él, Schopenhaue iene a co egi y comple a ,
siemp e desde una ac i ud en usiás ica y cons uc i a, la eo ía de los colo es
elabo ada po su an admi ado Goe he en Teo ía de los colo es (Zu Fa ben-
leh e, 1810), así como a desma ca se po comple o de los plan eamien os y
conclusiones new onianas sob e el enómeno ísico de los colo es e ac ados
po un p isma al incidi la luz sob e él. Pe o no se ía has a 1854 cuando apa-
ece ía la edición e isada, cuya aducción aquí eseñamos, donde se incluyen
las g andes esis del a ado la ino Teo ía colo umphysiologica, eademque p i-
ma ia, ex aída en 1830 de la magna ob a de óp ica Sc ip o esoph almologici
mino es que esc ibie a Jus usRadius. El p opio P ólogo a la Segunda Edición,
i mado, pues, po Schopenhaue ein a y ocho años después de publica la
ob a o iginal, pa en iza la p o unda con icción que nues o au o enía en la
e dad de su eo ía y, po an o, en los supues os undamen ales sob e los que
ella se asen aba, y que an o adeudaban a las esis goe hianas.
La excelen e in oducción que p ecede la ob a, a ca go de la p opia a-
duc o a, nos coloca en la si uación his ó ica de la p oblemá ica in elec ual sob e
la que e sa el a ado. Pa a ello, la p o eso a López de San a Ma ía, as e-
sal a la signi icación que en añan la luz y los colo es incluso a ni el p ác ico y
simbólico, nos b inda una ú il explanación sob e los p og esos de la óp ica como
ciencia de la isión en los siglos XVII y XVIII, donde se dan ci a, en e o as, la
ambigua isión de la luz en Desca es, a caballo en e co puscula y ondula o ia;
la isión es ic amen e ondula o ia de Huygens, con el é e como medio elás ico
po el que se p opaga la luz; o la ya consolidada de New on, cuyo expe imen um
c ucis le si ió pa a demos a sus hipó esis al espec o y ale le la hon osa
epu ación de g an óp ico del siglo XVII. A ello le sigue un apa ado sob e las
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“Acciones y pasiones de la luz”, en el que López de San a Ma ía a en u a la con-
u ación goe hiana a la óp ica de New on; mien as que en “Acciones y pasiones
del ojo” llama la a ención sob e el hilo conduc o que seguía Schopenhaue en e
a la eo ía de Goe he, como pe ec a adjudicación del enómeno c omá ico a la
ac i idad ocula y, más conc e amen e, a la e iniana.
G osso modo, lo que al in y al cabo Schopenhaue e ec úa con su pe-
culia Fa benleh e consis e en una ejempli icación de su eo ía gene al de la
ep esen ación (Vo s ellung): los colo es no son más que a ecciones del ojo que
p oyec amos sob e nues os pe cep os. Si emos el mundo colo eado, es po
cómo ac úa y eacciona nues a e ina an e los es ímulos que impac an sob e
ella. Los colo es no a añenni a los obje os pe cibidos ni a un mundo ex e no,
sino a las ope aciones in e nas de nues a e ina. No en ano, el Capí ulo I
(“Sob e la isión”) lo dedica Schopenhaue a una gnoseología sob e la isión
que se enma ca ía a g andes asgos den o de su plan eamien o gene al sob e
la in uición empí ica, pues o que po isión en ende ía p incipalmen e lo que
Kan había en endido po in uición isual de los enómenos ex e nos o in ui-
ción del obje o en el espacio y el iempo a a és de nues os ojos, con la sal-
edad de que pa a Schopenhaue in e end ía el en endimien o (Ve s and) y,
po an o, goza ía de una in elec ualidad que el egiomon ano no había alcan-
zado a islumb a . G acias al en endimien o, a ibuimos una causa (U sache)
a las imp esiones senso iales que inmedia amen e a ec an a nues o cue po, y
en onces la omamos como ep esen ación espacializada (y po supues o em-
po alizada) “e ec i a” (wi kend) y “ eal” (wi klich), al igual que nues o cue po
(p. 47). E iden emen e, sin un sis ema ne ioso apenas cab ía supone una a-
cul ad sensible (Sinnlichkei ). Pe o no compe e ealmen e al sis ema ne ioso
el que a íe la sensibilidad en sus múl iples o mas, sino a la mane a como se
disponen los ó ganos senso iales espec o de aquél en el conjun o del cue po:
pues, como bien a i ma el de Danzig, “ ambién el ne io audi i o pod ía e y
el isual oí si los apa a os ex e nos in e cambia an sus pues os” (p. 49). Así
pues, la in uición ag ega a la sensación esa ley de la causalidad po la que
conocemos los cue pos como obje os en cuan o ales; y ello lo compa en sin
es o an o se es humanos como animales, pues o que el conocimien o p ima io
enga za ía con la in uición más que con la azón.
El capí ulo II, i ulado “De los colo es”, p esen a oda la eo ía schopen-
haue ianasob e el enómeno c omá ico, desde la idea de que el colo no es más
que el p oduc o de la ac i idad e iniana has a las adiciones a la eo ía goe-
hiana de los colo es ísicos. Schopenhaue oma como idée- o ce que, en cuan o
a ección isual, el colo iene na u aleza subje i a (así lo ilus aban sin i más
lejos los dague o ipos, que elimina el colo del obje o o og a iado) y que, le-
jos de ac ua pasi amen e, como se ha llegado a c ee en ocasiones, eacciona
ac i amen e a los es ímulos que le llegan. Cuando la luz impac a sob e el ojo
y lo es imula comple amen e, la e ina mues a su plena ac i idad, mien as
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que si es amos a oscu as, el ojo es a ía inope an e. Según lo in ensa que sea
la ac i idad e iniana a la ho a de cap a la luz, pod ía pe cibi se el blanco
(cuando la in ensidad es máxima), el g is (cuando la in ensidad es pa cial) o el
neg o (cuando desapa ece cualquie in ensidad). Igualmen e, dicha ac i idad
pod ía di idi se ex ensi amen e, como bien lo a es igua el ejemplo de que, si
isualizamos una c uz neg a sob e ondo blanco y luego se nos o ece la imp e-
sión de un ondo cla oscu o (o g is), nues a e ina in e p e a la in o mación
de ol iéndonos la imagen in e ida de una c uz blanca sob e ondo neg o.
De es a o ma, la escala c omá ica oscilan e en e el blanco y el neg o
mani ies a cómo se di ide cuali a i amen e la ac i idad e iniana. A cada colo
se le asigna ía una acción ela i a a dicha ac i idad; así, el ojo y el e de
ep esen an sendas mi ades de la ac i idad (1/2 y 1/2), y po an o son pe ec-
amen e homogéneas; el na anja 2/3 y su complemen a io, el azul, 1/3; y inal-
men e 3/4 el ama illo, cuyo complemen a io iole a compu a ía 1/4 es an e.
El neg o y el blanco no se conside a ían colo es p opiamen e dichos, sino los
lími es del colo ; así como el blanco se cuan i ica ía con el 1, al neg o le desig-
na íamos el 0, en unción de la comple a acción o inacción e iniana. Dado que
con amos es onalidades más p opensas a la luz y es más p opensas a la
oscu idad, Schopenhaue ad ie e aquí la pola idad de la ac i idad e iniana.
Schopenhaue coincide ambién con Goe he en ca ac e iza al colo
como “umb oso” ( o skie on), o sea, en concebi lo como un juego de luces y
somb as. Aunque New on había a isbado es e pun o, no hab ía e minadode
comp ende según Schopenhaue su dimensión subje i a, desplazando odo su
es udio hacia el modo como se e ac an los ayos sola es sob e una pa ed al
in e pone se un p isma. Po ello, como buen po aes anda e de la Na u philo-
sophie alemana, a Goe he no le había pe suadido ampoco el modelo ne amen e
ísico y mecánico p opues o po New on pa a jus i ica el espec o c omá ico;
muy al con a io, apos ó con o undidad po una concepción ambién es é i-
ca y omán ica delU phänomenc omá ico, con i iendo su Fa benleh een algo
así como una psicología de los colo es: los que os en an una mayo ac i idad
lumínica (ama illo, na anja y pú pu a) ienden a ep esen a empe amen os
ené gicos, aleg es o pasionales, en con aposición con los más somb íos ( e de,
iole a, azul), que pe soni ican más bien la anquilidad, la espe anzay la p u-
dencia. Pe o más que semejan e ca ac e iología, Schopenhaue aplaude el g an
acie o que supuso la admisión de los colo es isiológicos po pa e de Goe he
y que, an es que él, ya habían descubie o o os au o es como Bu on, Wa ing
Da win y Himly.
Así pues, as unos apun es sob e la o mación del blanco a pa i de
la suma de los pa es c omá icos, el ac oma ismo y la e acción po medio de
p isma, Schopenhaue se lanza a emp ende algunos análisis de cues iones
angenciales, como po ejemplo hace en “Los es ipos de di isión de la ac i-
idad de la e ina en unión”, donde ejempli ica cómo se e ec úa a un mismo
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iempo la di isión cuali a i a, ex ensi a e in ensi a de la e ina. En “Sob e
algunas lesiones y un es ado anómalo del ojo” dise a sob e los “espec os pa o-
lógicos” o iginados po lesiones ocula es, la sob eabundancia de es ímulos que
colapsan la ac i idad e iniana, las al e aciones p o ocadas po la iluminación
a i icial, la “ac oma oblepsia”, e c. En “De los es ímulos ex e io es que p o-
ocan la di isión cuali a i a de la e ina” se de iene a indaga cómo ocu en y
a a és de qué medios se p oducen las emisiones de luz cuando nues os ojos
cap an los colo es, es o es, sus causas ex e nas, lo que inmedia amen e nos in-
i a a conside a los colo es ísicos y químicos ya en e is os po Goe he. Y po
úl imo, cie a Schopenhaue su a ado con el epíg a e “Algunas adiciones a la
eo ía de Goe he sob e el o igen de los colo es ísicos”, deba iendo en él algunos
asun os como la luz eléc ica, la elas icidad del c is al, las pompas de jabón, la
e moc osis, las líneas de F auenho e , e c., odos ellos en ob ia elación con
los colo es ísicos, poniendo el b oche inal con la e lexión sob e la bi e in-
gencia del espa o islandés.
En calidad de apéndice, al a ado eseñado se adjun a unas páginas
especiales, la Co espondencia con Johann Wol gang Goe he, que ecoge las mi-
si as que ue on in e cambiándose Schopenhaue y Goe he en e el 8 de ene o
de 1814 y el 9 de agos o de 1818,y a cuyo a és se aslucen los pun os disc e-
pan es en e ambos: las icciones in elec uales sob e los colo es p ismá icos,
la composición del blanco, la pola idad en los colo es ísicos y los isiológicos,
los colo es en óp icos y, en gene al, sob e la e acidad y au en icidad del sis e-
ma eó ico que sopo a el es udio de la isión y los colo es, con espec o al que
Schopenhaue man iene su supe io idad.
Concluyendo, la p esen e edición de T o a iene pun ualmen e ilus a-
da po algunos diag amas que ayudan al lec o a comp ende la dis ibución
escala c omá ica, y con una a ac i a cubie a donde igu an las dos amosas
es e as c omá icas ingeniadas po Runge (1810). Aplaudimos po an o la a-
ducción al cas ellano de una ob a que, aunque secunda ia en el conjun o de la
p oducción schopenhaue iana, con ibuye a o ece nos un pe il del de Danzig
más ico e in e disciplina , p eocupado po emas an empí icos y co idianos
como son los colo es que pe cibimos a dia io. Des aca la p ecisa labo emp en-
dida po López de San a Ma ía en su a án de cla idad y en la ú il in oducción
a la ob a, que sin ninguna duda iene a e alida una ez más su e e anía
como aduc o a y especialis a del pensado alemán en España.