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Consumo de drogas en la universidad. Análisis en función del sexo y la práctica de actividad física

Castañeda Vázquez, Carolina; Díaz-Martínez, Ximena; González Campos, Gloria

Abstract

El estudio pretende conocer el consumo de sustancias nocivas del alumnado universitario y determinar la posible relación con la práctica de actividad física (AF) y el sexo. Para ello se realizó un estudio descriptivo e inferencial con 366 estudiantes de la Universidad de Bío-Bío, a quienes se les aplicó un cuestionario validado previamente. Los resultados muestran que el alcohol es la sustancia consumida por mayor número de estudiantes, el tabaco es la sustancia que consumen de manera más habitual, mientras que las drogas ilegales apenas son consumidas por el alumnado. Se obtuvieron diferencias significativas según el sexo, siendo los hombres quienes consumen estas sustancias en mayor medida que las mujeres. No obstante, no se obtuvieron diferencias significativas en función de la práctica de AF. Por ello, no es posible afirmar que exista consistencia entre la práctica de AF y los efectos positivos que se podrían generar derivados de la misma.

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Health and Addictions, Vol. 17, No.2, 169-177 169 © Health and Addictions 2017 ISSN 1578-5319 ISSNe 1988-205X Vol. 17, No.2, 169-177 Recibido: Mayo 2017– Aceptado: Julio 2017 CONSUMO DE DROGAS EN LA UNIVERSIDAD. ANÁLISIS EN FUNCIÓN DEL SEXO Y LA PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA DRUG CONSUMPTION IN UNIVERSITY. ANALYSIS ACCORDING TO GENDER AND SPORT PRACTICE Carolina Castañeda-Vázquez1, Ximena Díaz-Martínez2 y Gloria González-Campos1 1Universidad de Sevilla, España 2Grupo de calidad de vida, Departamento de Ciencias de la Educación, Facultad de Educación y Humanidades, Universidad del Bio-Bio, Chile Abstract Resumen Drug consumption is one of the major public health problems worldwide, and in most cases, teens also commonly herald the onset of substance use and abuse. Therefore, the main aim of this study is to know about university students´ drug consumption as well as to determine the connecting factors between this aspect, physical activity (PA) practice and gender. For this purpose, a descri ptive inferential analysis was done through a validated questionnaire answered by 366 students from University of BíoBío (Chile). The main results showed alcohol is the most consumed substance, tobacco is the most commonly abused substance and other drugs are least consumed by students. Gender differences were found, since substances consumption is more prevalent among men than women. Nevertheless, differences according to PA practice were not statistically significant. Therefore, in this case these result s suggest there is no relationship between PA practice and the different unhealthy habits considered. Keywords: drugs, physical activity, alcohol, tobacco, university. El consumo de drogas constituye uno de los grandes problemas de salud pública a nivel mundial, produciéndose en la mayoría de los casos, el inicio en el consumo de estas sustancias durante la adolescencia y juventud. Por ello, el estudio pretende conocer el consumo de drogas del alumnado universitario y determinar la posible relación con la práctica de actividad física (AF) y el sexo. Para ello se realizó un estudio descriptivo e inferencial con 366 estudiantes de la Universidad de Bío-Bío (Chile), a quienes se les aplicó un cuestionario validado previamente. Los resultados muestran qu e el alcohol es consumido por mayor número de estudiantes, el tabaco es consumido de manera más habitual, mientras que las drogas ilegales apenas son consumidas por el alumnado. Se obtuvieron diferencias significativas según el sexo, siendo los hombres qui enes consumen estas drogas en mayor medida que las mujeres. No obstante, no se obtuvieron diferencias significativas en función de la práctica de AF. Por ello, en este caso no es posible afirmar que exista consistencia entre la práctica de AF y los efectos positivos que se podrían generar derivados de la misma. Palabras clave: drogas, actividad física, alcohol, tabaco, universidad. Correspondencia: Carolina Castañeda Vázquez [email protected] CAROLINA CASTAÑEDA-VÁZQUEZ, XIMENA DÍAZ-MARTÍNEZ Y GLORIA GONZÁLEZ-CAMPOS 170 Health and Addictions, Vol. 17, No.2, 169-177 El consumo excesivo de alcohol, así como el de tabaco y otras drogas, constituye uno de los grandes problemas de las sociedades actuales y la salud pública a nivel mundial (Departamento Epidemiología Ministerio de Salud de Chile, 2005; Observatorio Chileno de Drogas, 2013; Organización Mundial de la Salud [OMS], 2013). En la adolescencia y concretamente el alumnado universitario, es también uno de los grandes problemas que afrontan las universidades hoy en día (Barra et al., 2015; Castañeda y Romero, 2014; Yusko, Buckman, White y Pandina, 2009). La OMS (2013) considera la enfermedad crónica del tabaquismo como la principal causa de muerte evitable a nivel mundial (Barra et al., 2015; Warren, 2002). Según la última Encuesta Nacional de Salud en Chile [ENS] (Ministerio de Salud-Gobierno de Chile, 2016), el 40.6% de la población adulta chilena era fumadora en 2010. En el año 2015 el XI Estudio Nacional de Drogas en Población General de Chile [SENDA] (Observatorio Chileno de Drogas, 2015), señalaba un aumento significativo del tabaquismo en las mujeres, equiparándose al nivel de los hombres. El consumo de alcohol no supone un mal menor (Herrán y Ardila, 2009). Según la ENS (Ministerio de Salud-Gobierno de Chile, 2016), la mayor parte de la población chilena bebe de forma intermitente y excesiva. El estudio SENDA (Observatorio Chileno de Drogas, 2015) señaló un aumento en la prevalencia mensual de consumo de alcohol respecto al año 2012, incrementándose el consumo en el caso de las mujeres y reportando también un aumento significativo en las personas adultas jóvenes. De manera general, se ha venido registrando una tendencia de mayor consumo de drogas en hombres que en mujeres, a pesar de que datos recientes parecen señalar una leve modificación en la misma, que llevaría a ir equiparando ambos niveles de consumo progresivamente (Observatorio Chileno de Drogas, 2015; Observatorio Español De La Droga Y las Toxicomanías [OEDT], 2011; Melorose et al., 2013). El monitoreo en el consumo de drogas en Chile a través del estudio SENDA (Observatorio Chileno de Drogas, 2015) ha mostrado que el consumo de sustancias de abuso está comenzando a edades cada vez más tempranas. Así, se ha registrado un aumento en el consumo de marihuana entre jóvenes de 19 y 25 años, y especialmente en el grupo más joven de entre 12 y 18 años, donde el porcentaje de consumo prácticamente se ha duplicado. Algunos estudios señalan que el consumo precoz de alcohol y tabaco parece aumentar la posibilidad de consumo de drogas ilegales (Gaete et al., 2016; Hingson y Heeren, 2008; Kokkevi, Richardson, Florescu y Kuzman, 2007; López-Cisneros, Alonso, Méndez y Armendáriz, 2016) estando por tanto el consumo de estas sustancias relacionado entre sí. El inicio en el consumo de estas sustancias suele producirse durante la adolescencia y juventud, las etapas más importantes en el desarrollo de los sujetos para la conformación del estilo de vida. Así, la prevalencia en el consumo de alcohol, tabaco, drogas ilegales o estilos de vida sedentarios, marcará en gran medida la continuidad de dichos comportamientos durante la etapa adulta (López-Cisneros et al, 2016; Telama, Yang, Viikari, Välimäki, Wanne y Raitakari, 2005). Sin embargo, algunos hábitos como la práctica de actividad física regular y adecuada (AF), pueden considerarse como elementos disuasorios de este tipo de conductas (Godínez y Gómez, 2012). Es por ello que en este periodo cobra una especial relevancia la promoción de esta actividad, no solo por la gran cantidad de beneficios a todos niveles que lleva asociada la misma (Celis-morales et al., 2015; Durán, Valdés, Andrés, y Herrera, 2014; Muñoz y Delgado, 2010), sino porque puede llegar a ser un factor protector ante determinados hábitos como el consumo de drogas (De la Cruz et al., 2008; Godínez y Gómez, 2012; Jiménez, Franco, Beamonte, Marqueta y Gallardo, 2009; Steptoe, 2002). En esta línea, diversas iniciativas en Chile se unen para promocionar hábitos saludables e intentar minimizar los hábitos nocivos para la salud (Salinas, Bello, Chamorro y González, 2016). Así, dentro de las Estrategias Nacionales de Promoción de la Salud en Chile, encontramos la promoción de la AF y la reducción del consumo de tabaco como parte de los objetivos sanitarios de la reforma de salud. Igualmente, diversas universidades se han unido desde la Organización Panamericana de la Salud (OPS) a través de la red de “Universidad Saludable y/o Promotora de la Salud”, potenciando la promoción de la salud en este ámbito concreto (Barra et al., 2015). La institución universitaria cobra pues un papel muy relevante en la promoción de los estilos de vida saludables entre la comunidad educativa (García, Herazo y Tuesca, 2015), pues juega un papel fundamental en la educación integral de la juventud (López-Sánchez, Ahmed y Díaz-Suárez, 2017). Por consiguiente, el presente estudio pretende CONSUMO DE DROGAS EN LA UNIVERSIDAD. ANÁLISIS EN FUNCIÓN DEL SEXO Y LA PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA Health and Addictions, Vol. 17, No.2, 169-177 171 determinar el consumo de drogas (alcohol, tabaco y otras drogas) del alumnado de la Universidad del Bío-Bío (Chillán, Chile), así como analizar las posibles relaciones entre dichos factores y la práctica de AF y el sexo. MÉTODO Participantes Para la obtención de la muestra se realizó un muestreo aleatorio estratificado (afijación proporcional) en función de la titulación de estudio y del sexo. De una población total de 4386 estudiantes matriculados en el año 2015 en Chillán (Chile), la muestra quedó finalmente constituida por 366 estudiantes, 145 hombres (39.6%) y 221 mujeres (60.4%), correspondiendo dicho porcentaje a un nivel de confianza del 95% y un error muestral máximo del 5%. En dicha muestra se encuentran representadas todas las carreras de manera proporcional al número de alumnado matriculado en cada una de ellas. Instrumentos Para obtener los datos se utilizó un cuestionario Ad hoc, estructurado en cinco bloques diferenciados, del que se seleccionaron las variables referentes al consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, así como la práctica de AF y el sexo. Se partió de un cuestionario validado y originalmente escrito en español de España, empleado para analizar los hábitos de práctica de AF de los estudiantes de la Universidad de Sevilla, a través del cual se han realizado ya diversas publicaciones (Castañeda y Romero, 2014; Castañeda, Campos y del Castillo, 2016). Dicho cuestionario originalmente escrito en español de España fue satisfactoriamente adaptado al español de Chile. No fue necesario realizar ningún cambio sustancial en cuanto a la estructura ni contenido del mismo, sino que se procedió principalmente a una adaptación lingüística. El cuestionario fue validado en primer lugar por varios expertos en la materia, considerando los diferentes tipos de validez (validez de criterio, de constructo, de expertos, de contenido y didáctica), (Bostwick y Kyte, 2005; Colás, 1998; Hernández, Fernández-Collado y Baptista, 2006). Del mismo modo, se realizó una prueba piloto previa con 30 estudiantes universitarios de Chillán. Se realizaron análisis factoriales confirmatorios mediante la extracción de componentes principales y rotación Varimax con Kaiser-Meyer-Olkin en determinadas preguntas, así como se calculó el coeficiente de fiabilidad Alpha de Cronbach para determinar la consistencia interna del instrumento, obteniéndose una puntuación de .68, la cual es considerada por McMillan (2008) y Lowenthal (2001) como aceptable. Procedimiento El cuestionario fue administrado durante el curso 2015-2016 en todas las carreras de la Universidad del BíoBío (Chillán) durante el horario de clases. El estudiantado encuestado accedió voluntariamente a participar tras recibir las instrucciones de los investigadores. Durante la recogida de datos siempre hubo un investigador presente. Análisis de datos Se ha realizado un análisis descriptivo de los datos a través del programa estadístico SPSS versión 24.0. Igualmente, se llevaron a cabo diversos análisis inferenciales aplicando la prueba de contrates Chicuadrado. Las variables utilizadas para el análisis en este estudio han sido la práctica de AF y el sexo. De este modo, en la presente investigación se ha incluido la correlación de las variables con un nivel de significación inferior a .05. RESULTADOS Se observa en la Tabla 1 que el alcohol es la sustancia más consumida por los estudiantes. El tabaco es consumido por menor parte del alumnado pero de forma más habitual por quienes lo hacen, mientras que la mayor parte del estudiantado señaló no haber consumido drogas ilegales nunca. Tabla 1. Consumo de drogas por parte del alumnado universitario Alcohol Tabaco Otras drogas n % n % n % Nunca 139 38 256 69.9 276 75.2 Lo he dejado 32 8.7 28 7.7 25 6.9 Ocasional 125 34.2 38 10.4 38 10.4 Fines de semana 59 16.1 13 3.6 18 5 Habitual 11 3 31 8.5 9 2.5 Total 366 100 366 100 366 100 CAROLINA CASTAÑEDA-VÁZQUEZ, XIMENA DÍAZ-MARTÍNEZ Y GLORIA GONZÁLEZ-CAMPOS 172 Health and Addictions, Vol. 17, No.2, 169-177 El análisis inferencial realizado muestra diferencias significativas tanto en el consumo de alcohol, como de tabaco y otras drogas en función del sexo del alumnado (Tabla 2). Se observa en la Tabla 3 que el porcentaje de mujeres que nunca ha tomado alcohol es superior al de los hombres. Respecto al consumo de tabaco, igual que ocurre con el alcohol, los hombres señalaron fumar durante los fines de semana y habitualmente en mayor medida que las mujeres, mientras que el consumo ocasional de las mujeres es superior al de los hombres. El porcentaje de mujeres que nunca han consumido drogas ilegales es superior al de los hombres. Tabla 2. Valores de chi-cuadrado para consumo de drogas por parte del alumnado universitario según el sexo Alcohol Tabaco Otras drogas Valor gl p Valor gl P Valor gl p Chi-cuadrado de Pearson 18.952a 4 .001 12.970 a 4 .011 19.494 a 4 .001 Razón de verosimilitud 19.728 4 .001 12.937 4 .012 19.248 4 .001 Asociación lineal por lineal 4.632 1 .031 1.247 1 .264 10.883 1 .001 N de casos válidos 366 - - 366 - - 363 - - Nota: p= Significación asintótica (bilateral) Tabla 3. Consumo de drogas por parte del alumnado universitario según el sexo *Alcohol **Tabaco ***Otras drogas Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer n % n % n % n % n % n % Nunca 44 30.3 95 43 100 69 156 70.6 93 64.1 183 82.8 Lo he dejado 16 11 16 7.2 8 5.5 20 9 15 10.3 10 4.5 Ocasional 47 32.4 78 35.3 10 6.9 28 12.7 18 12.4 20 9 Fines de semana 28 19.3 31 14 8 5.5 5 2.3 13 9 5 2.3 Habitual 10 6.9 1 0.5 19 13.1 12 5.4 6 4.1 3 1.3 Total 145 100 221 100 145 100 221 100 145 100 221 100 Nota: *p=.001; ** p=.011; *** p= 0.001 Tabla 4. Valores de chi-cuadrado para consumo de drogas por parte del alumnado universitario según práctica de AF Alcohol Tabaco Otras drogas Valor gl p Valor gl P Valor gl p Chi-cuadrado de Pearson 12.217 a 8 .142 11.474 a 8 .176 7.634 a 8 .470 Razón de verosimilitud 12.143 8 .145 14.683 8 .066 10.907 8 .207 Asociación lineal por lineal .660 1 .416 2.729 1 .099 .138 1 .711 N de casos válidos 365 - - 365 - - 362 - - No se han obtenido diferencias significativas en el consumo de las diversas sustancias en función de la práctica de AF (Tabla 4). Sin embargo, a pesar de no ser significativas las diferencias, se ha registrado mayor consumo de alcohol por parte del alumnado que practica AF sobre los que abandonaron la práctica o no la han realizado nunca (Tabla 5). El estudiantado que nunca ha practicado AF señaló no haber fumado nunca en mayor medida que el resto de estudiantes, mientras que en cuanto al consumo de drogas ilegales se registró mayor consumo por parte del alumnado practicante de AF sobre los que abandonaron la práctica o no la han realizado nunca. CONSUMO DE DROGAS EN LA UNIVERSIDAD. ANÁLISIS EN FUNCIÓN DEL SEXO Y LA PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA Health and Addictions, Vol. 17, No.2, 169-177 173 Tabla 5. Consumo de drogas por parte del alumnado universitario según práctica de AF *Alcohol **Tabaco ***Otras drogas Realiza AF Abandonó AF Nunca AF Realiza AF Abandonó AF Nunca AF Realiza AF Abandonó AF Nunca AF n % n % n % n % n % n % n % n % n % Nunca 58 32.2 58 40.8 23 53.4 128 71.1 92 64.8 35 81.4 130 72.2 107 75.3 38 88.4 Lo he dejado 17 9.4 11 7.7 3 7 16 8.9 12 8.4 0 0 15 8.3 10 7 0 0 Ocasional 63 35 50 35.2 12 28 14 7.8 20 14.1 4 9.3 20 11.1 16 11.3 2 4.6 Fines de semana 38 21.1 17 12 4 9.3 9 5 3 2.1 1 2.3 11 6.1 5 3.5 2 4.6 Habitual 4 2.2 6 4.2 1 2.3 13 7.2 15 10.6 3 7 4 2.2 4 2.8 1 2.3 Total 180 100 142 100 43 100 180 100 142 100 43 100 180 100 142 100 43 100 *p=.142; ** p=.176; *** p= 0.470 DISCUSIÓN Las drogas ilegales son las sustancias menos consumidas por el alumnado encuestado. No obstante, este dato no debe infravalorarse, siendo muy similar a los datos obtenidos en el estudio SENDA (Observatorio Chileno de Drogas, 2015), para la franja de edad de 19 a 25 años, e incluso superior al registrado en Colombia a través del Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas [SPA] (Melorose, Perroy y Careas, 2013) para la franja de 18 a 24 años. Las mujeres presentaron un menor consumo de drogas en comparación con los hombres, tendencia contrastada con los resultados de numerosas investigaciones (Gladys-Morales et al., 2011; Observatorio Chileno de Drogas, 2015; Observatorio Español De La Droga Y las Toxicomanías [OEDT], 2011; Melorose et al., 2013). No se obtuvieron diferencias significativas entre la práctica de AF y el consumo de drogas, datos coincidentes con los obtenidos en la Universidad de Sevilla (España) (Castañeda y Romero, 2014). Esto difiere de los resultados obtenidos en otras investigaciones previas, donde se observó que el estudiantado que practicaba deporte informaba de un consumo menor de drogas ilegales que los jóvenes inactivos (Pastor, Balaguer y García-Merita, 2006; Yusko, Buckman, White, & Pandina, 2009). Sería interesante ampliar la muestra del alumnado universitario para contrastar tendencias y ver si realmente un aumento de la muestra de estudio, haría cambiar esa tendencia o decantarse hacia esas diferencias significativas que señalan investigaciones previas. La sustancia más consumida por los estudiantes de ambos sexos es el alcohol, con una tasa de consumo muy similar a la registrada en el estudio SENDA: 53.8% (Observatorio Chileno de Drogas, 2015), para el tramo de edad de 19 a 25 años. Estos datos coinciden también con los obtenidos en la Universidad de Sevilla (Castañeda y Romero, 2014) y los registrados en la población española (OEDT , 2011). Según el Estudio SPA en Colombia (Melorose et al., 2013) la mayor tasa de uso de alcohol (49.2%) se registró también en jóvenes de 18 a 24 años. En coincidencia con el estudio SENDA (Observatorio Chileno de Drogas, 2015) se ha registrado un mayor consumo de alcohol por parte de los hombres sobre las mujeres, especialmente de manera habitual y durante los fines de semana. No obstante, tanto en este estudio (Observatorio Chileno de Drogas, 2015) como en otros realizados en diferentes países (OEDT, 2011), se ha registrado una tendencia en los últimos años por la que las mujeres están aumentando el nivel de consumo de alcohol, acercándose al de los hombres, aunque sin llegar a alcanzarlos aún. A pesar de que las diferencias encontradas en relación a la práctica de AF no fueron significativas, se registró un mayor consumo de alcohol por parte del estudiantado que practica AF sobre los que abandonaron la práctica o no la han realizado nunca. Numerosos estudios han asociado la práctica de AF a estilos de vida más saludables, e incluso han llegado a considerarla como un factor protector ante determinados hábitos como el consumo de alcohol o de tabaco (Espejo et al, 2017; Godino y Gómez, 2012; Romaguera et al., 2011; Jiménez-Castuera, Cervelló-Gimeno, García-Calvo, Santos-Rosa e Iglesias-Gallego, 2007; Ruíz-Juan, De la CAROLINA CASTAÑEDA-VÁZQUEZ, XIMENA DÍAZ-MARTÍNEZ Y GLORIA GONZÁLEZ-CAMPOS 174 Health and Addictions, Vol. 17, No.2, 169-177 Cruz, Ruíz-Risueño y García-Montes, 2009). Sin embargo, no existe una única tendencia determinante en este sentido. En otros casos, diversas investigaciones no han encontrado relación significativa entre este tipo de consumo y la práctica de AF (Ruiz-Juan y Abad, 2010; Sañudo, de Hoyo y Corral, 2009), e incluso otros estudios han llegado a obtener una asociación inversa entre dichos factores. De hecho, se ha llegado a registrar que el alumnado que practicaba AF con mayor intensidad, solía consumir más unidades de alcohol a la semana (Ruiz-Juan y Abad, 2010). En otras poblaciones universitarias (RuízJuan, De la Cruz, Ruíz-Risueño y García-Montes, 2009) se observó que el alumnado activo tomaba más alcohol los fines de semana y de manera ocasional, sin obtenerse diferencias significativas en función de la frecuencia o la intensidad de la práctica. Por otro lado, en EEUU (Yusko, Buckman, White y Pandina, 2009) se comprobó que los universitarios y universitarias deportistas habían consumido más alcohol en el último año que los no deportistas. En este caso se planteaba la hipótesis de que el alumnado deportista, al tener menor oportunidad de tomar alcohol o no consumirlo de manera tan frecuente como quienes no practican deporte, cuando tienen la oportunidad, principalmente de forma ocasional y durante los fines de semana, presentan una ingesta de alcohol superior a la del alumnado sedentario. La tasa de estudiantes fumadores, tanto hombres como mujeres, ha resultado muy similar a la registrada en el estudio SENDA (Observatorio Chileno de Drogas, 2015), para el conjunto total de la población chilena, aunque algo superior a la registrada en el tramo de edad de 19 a 25 años. Sin embargo, dicha tasa es menor a la observada en otras universidades chilenas, donde el porcentaje de fumadores rondaba entre el 30%-40% (Barra et al., 2015; Martínez et al., 2012; Romero y Santander, 2009). En la presente investigación se ha registrado un mayor porcentaje de hombres fumadores que de mujeres, tendencia compartida con la última ENS (Ministerio de Salud-Gobierno de Chile, 2016), el Estudio de SPA en Colombia (Melorose et al., 2013) y otras investigaciones (Gladys-Morales et al., 2011), mientras que el estudio SENDA (Observatorio Chileno de Drogas, 2015) ha señalado, igual que ocurría en el caso del consumo de alcohol, un aumento significativo de mujeres fumadoras desde 2012 a 2014, equiparándose en este caso las prevalencias de consumo respecto a los hombres, datos también observados en otras poblaciones universitarias (Barra et al., 2015; Romero y Santander, 2009). Respecto a la práctica de AF, y señalando de nuevo que las diferencias encontradas no llegan a ser significativas, se registró un mayor consumo por parte del alumnado que había abandonado la AF, especialmente de manera ocasional y habitual, mientras que quienes realizaban AF señalaron fumar principalmente durante los fines de semana. Los datos obtenidos en este caso coinciden con los registrados en otras investigaciones (Castillo-Viera y Sáenz-López, 2008; Jiménez, Martinez, Miró y Sanchez, 2008) donde no se han obtenido diferencias significativas en el consumo de tabaco entre población activa y sedentaria, y se acercan a los datos obtenidos en la Universidad de Sevilla (Castañeda y Romero, 2014), donde durante el fin de semana apenas existían diferencias entre el consumo de tabaco de activos y sedentarios. Nuestros datos se alejan en cualquier caso, de la hipótesis que parecía en un principio más lógica, por la que el estudiantado que practica AF fumaría menos que el alumnado inactivo (De la Cruz et al., 2008; Romaguera et al., 2011). No obstante, es importante señalar algunas limitaciones de la presente investigación por las que estos datos deben tomarse con cautela. Por una parte, la muestra reclutada podría haberse constituido más amplia, factor que podría resultar determinante por ejemplo en la interrelación entre la práctica de AF y el consumo de drogas, como se ha observado en otras investigaciones. Del mismo modo, el cuestionario confeccionado ad hoc puede afectar al análisis de datos y hace más dificultosa la comparación con los resultados de otras investigaciones en las que se han empleado otros instrumentos. Igualmente, a pesar de que se le reiteró al alumnado el anonimato de los datos que aportasen, la deseabilidad social puede inducir a algunos participantes a minimizar la revelación de comportamientos socialmente indeseables, lo que puede afectar a los datos registrados en la presente investigación. Conclusiones Los resultados obtenidos en este estudio han puesto de manifiesto que el alcohol es la sustancia más consumida por el alumnado, siendo el tabaco consumido por menor parte del estudiantado pero de forma más CONSUMO DE DROGAS EN LA UNIVERSIDAD. ANÁLISIS EN FUNCIÓN DEL SEXO Y LA PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA Health and Addictions, Vol. 17, No.2, 169-177 175 habitual y habiendo señalado la mayor parte del alumnado no haber consumido nunca otras drogas. No se han obtenido diferencias significativas en el consumo drogas en función de la práctica de AF, mientras que sí se registraron diferencias significativas en función del sexo, siendo de manera general el consumo de los hombres de alcohol, tabaco y otras drogas superior al de las mujeres. Por lo tanto, atendiendo a la relación entre el consumo de drogas y la práctica de AF, y teniendo en cuenta a su vez las limitaciones de este estudio, puede considerarse que en este caso la AF no parece constituir por sí misma un factor protector ante determinados hábitos y conductas, pues existen numerosos factores que influyen en el desarrollo de hábitos y conductas orientados hacia la salud. Se plantea así la necesidad de continuar profundizando en esta línea de investigación e incluyendo nuevos factores no contemplados en el presente estudio, como pueden ser una muestra más amplia, instrumentos estandarizados, considerar la intensidad de la práctica de AF o diferentes tipos de prácticas físicas, la evolución del consumo desde la Educación Secundaria a la Universitaria, o la consideración de factores contextuales como son el contexto familiar y escolar, entre otros. Sin embargo, consideramos que el presente trabajo aporta información relevante respecto al consumo de drogas entre el alumnado de la Universidad de Bío-Bío en Chillán (Chile), presentando los primeros antecedentes para poder orientar las futuras intervenciones de los programas de promoción de la salud entre el estudiantado. Agradecimientos Las autoras agradecen a Banco Santander: Becas Iberoamérica - Santander Investigación - Santander Universidades, por la aceptación y financiación del proyecto, sin el cual estas investigaciones no hubieran podido desarrollarse. REFERENCIAS Barra C, L., Fernández P, P., Granada G, F., Ávila C, P., Mallea M, J. y Rodríguez M, Y. (2015). Diagnóstico del consumo de tabaco en estudiantes de pregrado de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Revista Médica de Chile, 143(10), 1343–1350. https://doi.org/10.4067/S0034-98872015001000014 Bostwick, G. J. y Kyte, N. S. (2005). Measurement. In Social work: Research and evaluation. Quantitative and qualitative approaches (pp. 97– 111). New York: Oxford University Press. Castañeda, C. y Romero, S. (2014). Alimentación y consumo de sustancias (alcohol, tabaco y drogas) del alumnado universitario. Análisis en función del género y la práctica de actividad físico-deportiva University. Ccd, 9, 95–105. 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