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Dictámenes del Consejo de Estado y de las Comisiones Eclesiástica y de Justicia reunidas sobre el modo de suplir las confirmaciones de los Obispos electos durante la actual incomunicación con la Silla Apostólica

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Dictámenes del Consejo de Estado y de las Comisiones Eclesiástica y de Justicia reunidas sobre el modo de suplir las confirmaciones de los Obispos electos durante la actual incomunicación con la Silla Apostólica

Author: España. Cortes generales. Comisión de Justicia; España. Cortes Generales. Comisión eclesiástica
Year: 1821
Source: https://idus.us.es/bitstreams/8a955bed-4859-4b8d-a84d-915123291e22/download
5
"
DICTAMENES
DEL
CONSEJO
DE
ESTADO
Y
DE
DAS
COMISIONES
ECLESIASTICA
Y
DE
JUSTICIA
REUNIDAS,
Sob e
el
modo
de
supli
las
con i maciones
de
los
obispos
ELECTOS
DURANTE
LA
ACTUAL
INCOMUNICACION
CON
LA
SlLLA
Apos ólica
,
con
la
minu a
del
dec e o
que
las
mismas
COMISIONES
PRESENTAN
A
LA
DELIBERACION
DE
LAS
CORTES
GENERALES
Y
EXTRAORDINARIAS.
MADRID:
Imp en a
del
Censo ,
Ca e a
de
S.
F ancisco
N.°
i.
1821.
-j
na
OCIATE
.
m
i)l'im(X)
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iCIíTCIAIA
:
.
í
),«08
DICTAMEN
DE
LA
MAYORIA
DEL
CONSEJO
DE
ESTADO.
Se enísimo
Seño :
1-ios
sec e a ios
de
las
Co es
dige on
al
del
despacho
uni e sal
de
G acia
y
Jus icia
con
echa
a4
de
agos o
úl imo:
«Que
de¬
seando
las
Co es
gene ales
y
ex ao dina ias
de e mina
lo
mas
con enien e
ace ca
del
modo
de
supli
la
con i mación
de
los
obis¬
pos
p esen ados
y
que
se
p esen a en
du an e
la
incomunicación
con
la
san a
Sede,
habian
esuel o
qué
el
espedien e
o mado
sob e
es a
delicada
ma e ia
en
el
ex inguido
Consejo
de
Cas illa,
se
pasase
á
Y.
A.,'como
lo
hacian,
pa a
que
oido
el
consejo
de
Es ado,
lo
emi iese
después
con
su
in o me
á
S.
M.;
y
en
su
cumplimien o,
con
o den
de
a5
del
p opio
mes,
se
di igió
al
Consejo
pa a
que
cónsul ase
lo
que
se
le
o ecie e
y
pa ecie e.”
Es e
expedien e
u o
p incipio
con
mo i o
de
un
acue do
lieclio
po
la
ex inguida
Cáma a
eunida
de
España
é
Indias,
en
a4
de
ma zo
de
i
B
i
o
,
en
que
pe suadida
de
que
en e
los
males
que
a ligen
a
la
España,
no
es
el
meno
la
al a
de
comunicación
con
el
San o
Pad e,
y
de
que
su
injus a
cau i idad
y
la
ince idum¬
b e
de
su
du ación
aumen a
las
necesidades
de
la
Iglesia,
y
exige
se
p o ea
á
ellas,
in e esándose
en
que
se
e i icase
la
anquili-
lidad
de
los
ieles
y
él
bien
del
Es ado,
y
conociendo
la
u gen-
.
,
on
Ped o
Aga ,
don
Gab iel
Cisca ,
el
Ca denal
de
Bo hon
,
don
T*
,
CS
j
^'
a
i
Ma ques
de
As o ga,
el
Ma ques
de
Cas ela ,
don
i
a
m
e
Ga ay,
don
Ped o
Ce allos,
el
Ma ques
de
Pied asblancas,
,
o
n
"
s 0
Ma ía
Iba na a o
,
don
An onio
Ranz
Romanillos
,
don
Es e¬
ban
Va ea.
(
4
)
cia
de
p o ee
las
mi as
acan es
en
ahi os
dominios,
eligién¬
dose
suge os
que
soco iesen
las
necesidades
espi i uales
de
los
ieles,
y
con ibuyesen
con
su
in lujo
y
egemplo
á
su
conse ación
y
al
buen
éxi o
de
una
gue a
en
que
in e esa
an o
la
eligión,
de e minó
se
expidiese
una
ci cula ,
como
se
hizo,
á
di e en es
p elados,
cabildos
y
uni e sidades,
pa a
que
con
la
posible
b e¬
edad
mani es asen
su
dic amen
sob e
él
modo,
ó
lo
cjue
co ¬
espondiese
p ac ica se
pa a
que
du an e
la
e e ida
imposibili¬
dad
de
acudi
á
su
bea i ud
,
se
supliese
la
al a
do
con i mación
de
la
san a
Sede
en
los
p esen ados
pa a
los
a zobispados,
ó
que
se
asladasen
de
unas
á
o as
diócesis,
pa a
que
pudiendo
ege -
ce
odas
las
unciones
de
su
minis e io
pas o al,
se
log asen
los
al os
ines
consiguien es
á
es a
medida.
Pendien es
los
in o mes,
y
con
echa
de
i
de
mayo
del
mismo
año,
se
comunicó
una
o den
de
V.
A.
al
decano
del
Consejo
,
en
que
se
le
dijo:
«Que
exci ado
V.
A.
de
la
u gen e
necesidad^
en
que
se
hallaban
las
iglesias
de
la
península
y
Ul ama ,
y
peli¬
g os
que
las
amenazaban,
si
se
dila aba
po
mas
iempo
la
eso¬
lución
sob e
las
con i maciones
y
consag aciones
de
los
a zobis¬
pos
y
obispos
,
que ía
le
consul ase
el
Consejo
ó
la
mayo
b e¬
edad
sob e
un
negocio
de
an a
impo ancia
y
ascendencia.”
A
su.
consecuencia
se
pasó
al
Consejo
el
expedien e
o mado
en
la
ex inguida
Cáma a:
se
aco dó
comunica
la
ci cula
expedida
po
aquella
á
o os
muchos
p elados
exis en es
en
pais
lib e
de
enemigos
,
y
se
eunie on
ein a
y
un
in o mes,
que
lo
son
del
M.
R.
ca denal
a zobispo
de
Toledo,
de
los
a zobispos
de
Ta agona
,
Valencia,
San iago
y
Ca acas;
de
los
obispos
de
U -
gcl,
To osa,
Ca agena,
Calaho a,
Ba bas o
,
Guadix,
Ba ce¬
lona,
Mallo oa,
Meno ca,
O ense,
Lé ida,
Pamplona,
Sego ia,
Sigüenza,
Cuenca,
Lugo,
Tuy,
Mondoñcdo,
O ihuela,
Ibiza,
San ande ,
y
el
elec o
de
Nue a-Cáce es;
de-
los
cabildos-
de
la*
san as
iglesias
de
Cádiz
y
Sego c,
sede
acan es,
y
de
las
uni¬
e sidades
de
Valencia
y
San iago.
Cons a
igualmen e
habe se
comunicado
la
ci cula
á
los
obis-
pos
de
Badajoz,
Có doba,
Alme ía,
y
al
cabildo
de
Guadix,
y
no
habe se
ecibido
sus
con es aciones.
Todos
los
in o man es,
á
excepción
de
muy
pocos,
hacen
una
na ación
his ó ica
,
mas
ó
menos
concisa
,
de
la
discipH
na
eclesiás ica
an igua
y
mode na
sob e
es e
pun o;,
pe o
son
a ios
los
dic ámenes.
El
M.
R.
ca dehal,
a zobispo
de
Toledo,
mani es ando
que
siemp e
se
lia
mi ado
en
la
Iglesia
cohio
negocio
de
la
mayo
impo ancia
la
consag ación
de
los
obispos,
como
que
de
su
acie ¬
o
pende
en
mucha
pa e
la
sal ación
de
los
ieles,
y
la
di icul¬
ad
de
llena
la
con ianza
que
la
Iglesia
enia
deposi ada
en
la
Silla
Apos ólica,
se
pe suadía
que
no
habiendo
jen
el
dia
ácil
y
expe¬
di a
o a
au o idad
mayo
que
la
de
los
concilios
p o inciales,
se ia
opo uno
que
se
con ocasen
es os,
a asen
de
las
necesida¬
des
de
la
Iglesia,
y
aco dasen
el
modo
y
o ma
de
ocu i
a
ellas.
,
■
El
obispo
de
Guadix,
haciendo
una
la ga
exposición
de
la
disciplina
de
la
Iglesia,
dice
que
en
la
u gen e
iiecesidad
de
p o ee
las
mi as
acan es,
le
pa ece
el
medio
mas
canónico
>
y
al
ez
único
de
supli
lá
alla
de
con i mación,
el
que
la
Iglesia
uel a
á
en a
e í
el
uso
y
p ác ica
de
la
disciplina
an¬
igua:
que
los
elec os
sean
con i mados
y
consag ados
po
sus
me opoli anos,
y
es os
po
sus
obispos
comp o inciales,
dando
su
consen imien o
po
esc i o
los
ausen es
y
legí imamen e
impe¬
didos:
que
po
mue e,
cau i idad
ú
o o
impedimen o
canónico
del
obispo
me opoli ano,
debe
hace
sus
eces
el
su agáneo
mas
an iguo
de
la
p o incia
*,
y
no
habiendo
en
pila
núme o
su icien e,
sean
con idados
y
concu an
los
obispos
de
la
p o incia
inme¬
dia a:
que
las
aslaciones
se
hagan
única
y
p ecisamen e
en
los
casos
de
necesidad
ó
de
e iden e
u ilidad
de
la
Iglesia;
y
que
la
legi imidad
de
es as
causas
se
examine
po
.
los
me opoli anos
y
sus
obispos
comp o inciales,
según
y
en
los
é minos
p o eni¬
dos
ace ca
de
la
con i mación
de
los
nue amen e
elec os.
También
dice,
pod ía
adop a se
el
medio
que
es ablecie on
odos
los
obis¬
pos
de
España,
en
el
Concilio
Toledano
XII;
disponiendo
que
las
con i maciones,
consag aciones.y
aslaciones
se
hiciesen
po
el
p elado
de
Toledo,
p ecediendo
pa a
educi
á
p ác ica
es e
dec e o
concilia ,
el
acue do
y
consen imien o
de
los
obispos
del
ieyno,
especialmen e
de
los
me opoli anos,
ó
que
bagan
sus
eces,
pa a
e i a
las
dispu as
y
compe encias
que
se
expe i¬
men a on
en
o o
iempo.
Mas
como
en
cualquie a
de
es os
dos
me
ios
es
indispensable
la
p esencia
del
me opoli ano,
ó
en
su
i
e
ec o
del
obispo
mas
an iguo
,
y
al
menos
de
o os
dos,
dando
os
emas
de
la
p o incia
su
consen imien o
po
esc i o,
ó
que
se
con engan
en
eno a
la
disposición
del
Concilio
XII
de
To¬
ledo
,
halla
di icul ades
é
incon enien es
g a ísimos
con
espec o

(
6
)
á
los
p elados
que
po
desg acia
han
quedado
en
sus
iglesias
suje os
á
la
dominación
de
los
enemigos,
y
con
espec o
ambién
a
la
p esen ación
de
obispos
pa a
las
iglesias
de
pais
ocupado
po
ellos:
pues
si
los
p elados
emig ados,
lejos
de
pode
soco e
las
necesidades
de
los
ieles,
y
de
sos ene los
con
su
p esencia
y
cgemplo,
se
han
is o
en
la
p ecisión
de
e i a se
de
sus
igle¬
sias,
¿cómo
han
de
pode
llena
es os
obge os
los
p esen ados
nue amen e
,
ni
consegui se
el
in
de
la
elección,
cuando
ni
pod án
ace ca se
á
sus
diócesis
,
ni
se án
ecibidos
en
ellas?
Po
odo
lo
cual,
solo
encuen a
emedio
opo uno
en
la
p on a
con ocación
de
un
Co cilio
nacional,
en
que
se
omen
medidas
p opo cionadas
á
las
necesidades
ac uales
de
la
Iglesia;
y
que
si
no
se
es ima
con enien e,
le
pa ece
se
limi e
po
aho a
á
la
p o isión
de
mi as
de
Amé ica
y
demas
es ablecimien os
ul a¬
ma inos,
e i
que
no
mili an
las
di icul ades
exp esadas
,
cgecu-
ándose
su
con i mación
y'consag acion
en
los
é minos
insinuados.
El
de
Ba celona
con iene
en
el
es ablecimien o
de
la
an igua
disciplina
;
pe o
como
cualquie a
a iación
es á
expues a
á
causa
sensación
en
los
pueblos,
y
mucha
u bación
en
las
conciencias,
juzga
que
esul a ía
incalculable
u ilidad
á
la
eligión
y
al
es ado,
si
se
celeb ase
una
jun a
ó
cong egación
de
los
obispos
que
cómodamen e
puedan
concu i
pa a
a a
es as
y
o as
ma e¬
ias,
cuya
no o ia
g a edad
ó
impo ancia
debe
exci a
odo
el
cuidado
del
Gobie no
y
el
celo
pas o al
de
los
p elados.
El
de
Meno ca
dice,
que
siendo
un
pun o
de
la
mayo
g a edad,
digno
de
a a se
en
un
concilio,
si
pudiese
celeb a se,
le
pa ece
con enien e
que
p ecediendo
una
jun a
de
los
seis
obispos'
esiden es
en
aquellas
islas,
y
o a
de
los
que
es án
en
Alican e,
se
comunicasen
mu uamen e
sus
conocimien os,
y
p o¬
pusiesen
cuan o
les
pa eciese.
noi¿B
El
de
Calaho a,
undado
en
lo
mismo,
y
en
< ué
no
le
cons a
la
necesidad
u gen e
que
haya
de
suspende
el
ecu so
á
la
san a
Sede,
en iende
que
la
en idad
y
g andeza
del
caso
equie e
se
a e
y
con e encie
po
muchos
p elados
jun os.
El
de
O ihucla,
no
iendo
una
necesidad
u gen e
y
ex ema
pa a
la
con i mación
y
aslación
de
los
obispos,
es ima
opo u¬
no
se
a e
el
asun o
po
una
eunión
de
sabios
y
celosos
p ela¬
dos,
bajo
la
denominación
que
S.
M.
quie a
da les,
consul ando
con
los
es an es,
y
con
los
eólogos
y
canonis as
que
c ean
opo uno
asocia se.
(
7
.)
El
de
Mondoñedo,
conociendo
la
imposibilidad
de
celeb a se
un
concilio
nacional,
es
de
dic amen
se
ecu a
al
medio
de
los
p o inciales,
y
no
pudiendo
ene
e ec o
en
muchos
paises
ocu¬
pados,
es
de
sen i
se
elija
aquel
eyno,
pa a
que
eunidos
en
San iago
los
cua o
obispos
de
él,
y
aun
ambién
los
que
se
hallan
p ó ugos,
po
sí
ó
sus
apode ados,
p esididos
del
me opoli ano,
se
decida
y
p o ea
lo
mas
con enien e;
y
en
de ec o
de
es os
me¬
dios,
no
halla
po
su
pa e
di icul ad
en
que
el
M.
R.
a zobispo
de
Toledo,
como
p imado
de
las
Españas,
con i me
p e ios
los
equisi os
necesa ios.
El
de
Sigiienza
p opone
es e
úl imo
medio.,
con o me
al
.con¬
cilio
XII
oledano;
y
espec o
á
Ul ama ,
juzga
que.
los
me opo¬
li anos
espec i os
pueden
ege ce
las
eces
del
p imado
en
España.
El
a zobispo
de
Ta agona,
con o mándose
con
los
sag ados
cánones,
es
de
pa ece
que
los
a zobispos
debe án
hace
las
con i maciones
de
sus
su agáneos
,
y
en
su
de ec o
el
obispo
mas
an iguo
de
la
p o incia.
Es e
pod á
ambién
con i ma
al
me o¬
poli ano
;
pe o
en
cada
una
de
es as
con i maciones
se
p ocede á
con
anuencia
de
los
comp o inciales,
que
pod án
p es a la
po
esc i o,
debiendo
los
con i mado es
hace lo,
no
solo
como
o dina ios,
sino
como
delegados
de
S.
S.,
bajo
la
p esunción
ehe¬
men ísima
desque
su
celo
apos ólico
no
le
pe mi i ía
duda
en
delega
es as
acul ades
en
ci cuns ancias
an
c í icas;
y
que
de-
e an
a
emas,gua da se
odas
las
o malidades
de
es iló,
y
sal a
e
=
eme
,1
de echo
de
colo en
,
s.
S.
pa a
£
£££
El
1
"
0
a
?°
n
pai
a
las
que
se
lia
S
dn
du an e
su
cau i e io,
los
de echos°d
’^
gel
se
es iende
á
mani es a
de enidamen e
íieí
e
s
;
pa
;
y
ia
discipUDa
y
*
*
y
0 os
pun os:
con iene
.en
que
las
con i ma*
nos
om
‘
CgeCU
-
en
P
°
los
me opoli anos;
concu iendo
dos
obis-
examine
P
a
i°ei
n
CialeS
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qué
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él
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y
ciencia:
que
se
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ó
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qne
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a
las
bulas
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mWacion
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con o me
con
la
an igua
disciplina,
es
dé
poli ano
y
d
&
COn i aacion
y
consag ación
se
baga
po
el
me o-
J
aos
su agáneos,
según
el
o den
p esc i o
en
el
pon i i-
cal
omano;
y
que
cuando
un
obispo
sea
asladado
á
a zobis¬
pado
en
donde
al e
me opoli ano,
ocu a
con
su
nomb amien o
al
a zobispo
mas
inmedia o,
ó
al
p imado
de
las
Españas,
y
con
su
es imonio
y
eal
despacho
Vaya
gobe na
su
nueVa
iglesia.
El
-de
Lugo,
suponiendo
al
Consejo
bien
ins uido
délo
que
se
p ac icaba
an es
de
las
;
ese as
que
en
'el
pun o
p esen e
es-
plican
con
oda
cla idad
las
leyes
XXVII
y
XXVIII,
i ulo
V,
pa ida
1
1
,
y
es
el
de echo
de
las
dec e ales,
le
pa ece
que
po
aho a
y
mien as
du en
las
ci cuns ancias
ac uales,
se
pod a
ol e
á
es e
medio,
sin
pe juicio
de
la
san a
Sede.'
El
dé
Tuy,
undado
en
las
mismas
leyes
y
disposiciones
ca-'
nónicas,
dice
que
la
con i mación
y
consag ación
de
los
obispo!*
oca
y
pe enece
á
los
me opoli anos,
con
la
asis encia
de
sus
su¬
agáneos
,
6
de
dos
de
ellos
á
lo
menos
;
y
que
la
de
los
me o¬
poli anos
oca
y
pe enece
á
los
obispos
su agáneos,
cong egados
en
sínodo
p o incial
,
que
debe á
celeb a se
en
la'
me ópoli
,
y
en
el
mismo
debe án
ambién
examina se
y^ap oba se
las
asla¬
ciones
que
hubie en
de
hace se.
El
de
Malloi'ca,
apoyado
en
las
p opias
leyes,
es
de
pa e¬
ce
que
los
obispos
sean
con i mados
po
los
me opoli anos,
y
es os
po
el
p imado;
y
que
si
es e
ó
aquellos
en
su
caso,
nO
quisiesen
ó
no
pudiesen
hace lo,
lo
egecu en
los
obispos
de
la
p o incia
ecina,
y
en
su
de ec o
■
cualquie
obispo
ca ólico.
El
a zobispo
de
Ca acas
dice,
que
uni o mándose
los
demas
p elados
de
España,
puede
supli se
la
al a
de
con i mación
de
la
san a
Sede
,
egecu ándose
a
su
nomb e
y
del
sumo
Pon í ice
eynan e,
la
de
los
obispos
po
los
espec i os
me opoli anos»
p e io
el
compe en e
p oceso
in o ma i o
acos umb ado
sob e
las
calidades
del
p esen ado
y
el
es ado
de
la
iglesia
p o is a
;
y
las
de
los
me opoli anos
po
sus
espec i os
su agáneos
con ocados
en
la
me opoli ana
Sede
po
el
obispo
mas
an iguo
ó
decano
de
la
p o incia,
1
en
el
e e ido
nomb e
y
o ma.
El
obispo
elec o
de
Nue a
Cáce es,
gene al
de
me cena ios
descalzos
,
dice
que
siendo
imposible
obse a se
la
ac ual
dis
CI
"
plina
de
la
Iglesia,
es
de
pa ece
que
cuando
po
aho a
en
una
especie
de
suspensión
se
puede
ob a
líci amen e
y
sin
a iga
con
a eglo
d
la
disciplina
que
en
o o
iempo
uni e salmen e
adop o
la
misma.
Iglesia,
ambién
en
su
consecuencia
la
con i mación
de
los
obispos
su agáneos
se
haga
po
los
me opoli anos,
y
I
a
^
e
es os
po
sus
espec i os
su agáneos,
y
que.
lo
p opio
se
cgccu e
(
9
)
cuando
exigiéndolo
la
necesidad
ó
la
u ilidad
de
la
Iglesia,
se
a e
de
aslada
á
los
obispos
de
unas
diócesis
a
o as.
El
cabildo
déla
san a
iglesia
ca ed al
de
Sego e,
sede
acan e,
dice
que
es ando
apoyado
en
la
cons an e
disciplina
an igua
el
de echo
de
los
me opoli anos
de
con i ma
á
sus
su agáneos,
é
igualmen e
el
de
los
sínodos
p o inciales
pa a
con i ma
á
los
me opoli anos
y
juzga
las
causas
de
las
aslaciones
,
la
e e ¬
sión
á
aquella
ene able
disciplina,
es
el
medio
mas
au o izado
y
canónico
,
á
no
se
que
en
luga
de
los
sínodos
p o inciales,
cuya
celeb ación
sea
di ícil
en
las
ac uales
ci cun ancias
,
pa ezca
mas
expedi o
el
que
los
obispos
comp o inciales
se
en iendan
po
medio
de
sus
epís olas,
euniéndose
solamen e
con
el
me opoli a¬
no
los
p ecisos
y
necesa ios,
de
que
hay
epe idos
egemplos.
El
de
la
de
Cádiz,
ambién
sede
acan e,
no
duda
en
deci¬
di se
po
la
opinión
de
que
en
el
es ado
ac ual
de
la
nación,
los
me opoli anos
pueden
y
deben
ins i ui
los
obispos
su agáneos;
y
en
cuan o
a
los
me opoli anos,
aunque
no
le
pa ece
an
segu a
decla a
es e
ac o
de
ju isdicción
á
alguno
de
los
p elados
de
Es¬
paña
de e minadamen e,
juzga
que,
ó
el
p elado
mas
digno
,
ó
el
mas
inmedia o
á
la
silla
a zobispal
acan e,
puede
ins i ui
el
a zobispo
ecino,
asi
como
el
obispo
mas
an iguo
ó
mas
inme¬
dia o
á
la
ca ed al
acan e,
pod á
ins i ui
al
p esen ado
en
de¬
ec o
del
me opoli ano.
La
uni e sidad
de
Valencia
unda
su
in o me
en
es
p opo»
simones.
P ime a:
que
la
con i mación
de
la
san a
Sede
es
pun o
de
disciplina
ecien e
en
la
Iglesia
la ina,
y
no
ecibida
aun
po
los
ca ólicos
de
la
g iega.
Segunda:
que
aunque
no
es
jus o
a¬
ia la
po
a bi a iedad
y
sin
legí ima
causa,
puede
y
debe
ha¬
ce se
cuando
la
necesidad
o
la
u ilidad
de
la
Iglesia
ló
exigen.
cc a.
y
que
en
es e
caso
deben
egi
los
cánones
y
disciplina
an igua;
y
según
ella
dice,
que
los
obispos
elegidos
deben
se
con¬
i mados
po
los
me opoli anos:
que
^1
M.
R.
ca denal
a zo¬
bispo
de
Toledo,
como
p imado,
puede
con i ma
las
elecciones
de
los
me opoli anos;
y
en
al a
de
aquel
debe án
hace lo
los
su agáneos
espec i os,
ó
o mando
sínodo,
ó
po
esc i o;
y
que
en
el
casQ
de
que
po
igno ancia,
pusilanimidad
ú
o a
causa
se
escusasen
algunos
á
hace
las
con i maciones,
se
hagan
po
os
obispos
de
la
p o incia
de
que
ue e
la
acan e;
si
es os
se
nega en,
po
los
de
la
inmedia a;
y
en
úl imo
ecu so,
po
cual¬
quie
obispo
ca ólico.
(
««)
emi i ía
al
me opoli ano,
pa a
que
examinado,
ap obado
y
con i mado
po
él
mismo
y
los
o os
obispos
comp o inciales
,
lo
consag ase
con
en e o
a eglo
al
i ual
omano
,
y
á
lo
que
se
ha
p ac icado
has a
aqui,
exp esándose
en
el
esc ip o
ó
í ulo
que
se
despachase,
que
se
había
hecho
po
ue za
de
la
necesidad,
y
sin
pe juicio
de
los
de echos
que
le
co espondían,
y
se
eco¬
nocían
en
la
sag ada
pe sona
de
S.
S.,
á
que
no
se
in en aba
a aca
de
modo
alguno
con
es e
egempla ,
y
á
que
no
se
ocu i¬
ía
nunca,
po
mas
g a e
que
pa eciese
la
necesidad,
luego
que
Dios
nos
conceda
la
g acia
de
p opo ciona nos
medios
de
pode
comunica
con
S.
S.,
y
de
ecibi
sus
sobe anos
y
pa e na¬
les
p ecep os.
Que
si
la
acan e
uese
de
me opoli ano,
se
pi¬
diese
in o me
al
obispo
mas
an iguo,
pa a
que
lo
p ac icase
odo
en
unión
y
acue do
de
los
obispos
de
la
me ópoli,
de
la
a¬
can e
,
ó
de
o as
si
no
los
hubiese
;
y
po
es e
medio
llenando
S.
M.
los
debe es
que
es á
obligado,
como
sobe ano
y
como
pa¬
ono
de
la
Iglesia
y
concilio,
dejaba
á
disposición
de
la
Iglesia
á
quien
co espondiese
la
decisión
de
es e
pun o
en
lo
p inci¬
pal
;
y
po
medio
de
una
especie
de
concilio
ó
sínodo,
y
sin
los
pelig os
que
pod ía
aca ea
una
p o idencia
gene al
en
asun¬
o
an
g a e
y
espinoso,
hacia
S.
M.
cuan o
le
e a
posible
pa a
acudi
á
las
u gencias
espi i uales
y
empo ales
de
odos
sus
súbdi os.
Los
minis os
don
Manuel
de
La dizabal
y
don
Sebas ian
de
To es,
que
o ma on
o o
pa icula ,
se
p oponen
pe sua¬
di
en
el
la
e dade a
u ilidad
y
u gen e
necesidad
de
p o ee
las
mi as
acan es
,
pa icula men e
en
Amé ica,
y
que
la
po¬
es ad
ci il
puede
es ableée
eglas
en
la
ma e ia;
y
en
su
conse¬
cuencia
son
de
pa ece ,
que
las
con i maciones
se
hagan,
las
de
los
obispos
po
el
espec i o
me opoli ano,
y
en
al a
de
es e,
po
el
su agáneo
mas
an iguo,
y
es e
jun ándose
con
o os
dos
su agáneos,
ó
comunicándose
po
esc i o,
si
no
pudiesen
jun a se,
haga
la
con i mación
del
me opoli ano;
obse ándose
lo
mismo
espec i amen e
en
las
aslaciones
y
en
las
enuncias-*
debiéndose
en ende
odo
es o
solamen e
mien as
du e
la
absolu a
incomunicación
con
la
san a
Sede,
y
sin
que
es a
p o idencia
a
que
obliga
la
necesidad,
pueda
pe judica
los
de echos
y
p
e
"
oga i as
de
S.
S.
La
e u ación
de
es e
o o
se
educe
á
mani es a
que
I
a
di icul ad
de
es e
negocio
consis e
en
g adua ,
bien
a endidas

(
VJ
)
odas
las
ci cuns ancias,
la
u ilidad
y
necesidad
de
la
nue a
elección
de
obispos;
y
q
ue
s
i
en
do
an
g a e
y
ascenden al
á
la
eligión
la
decisión
de
es e
pun o,
no
se
puede
sin
g a e
pe¬
lig o
de
aspasa
los
lími es
de
las
ju isdicciones
,
pone
en
él
la
mano
po
la
empo al,
ni
á
p e es o
de
p o ección,
ni
del
bien
publico,
ni
de
o o
alguno.
-
L
“
™
ini5
°,
5
C
°"
d0
dd
P¡
”o ,
don
And és
Lasauca
y
don
V cen e
Duque
de
Es ada
o ma on
o o
o o
pa icula .
En
él
con ienen
con
el
Consejo
en
la
g a edad
del
negocio
;
en
que
su
na u aleza
es
me amen e
eclesiás ica
J
en
que
en
i
caso
de
hace"
se
alguna
no edad,
co esponde
su
conocimien o
á
es a
po es ad
y
de
ningún
modo
á
la
empo al,
y
en
que
no
hay
la
necesidad
en*
suVni T’
^
d
lcen
>
que
cuando
es a
sea
u gen ísima,
que
Z7oZe
S
S
]
aP
°
1
U
“
>
con
e.
qnienes
co e
’
,
°*
P
ela
dos
del
e.yno
y
demas
pe sonas
á
cilio
nacio ml
POnd
’
^
^
jun ándose
P
a
™
ello
en
un
con-
meL
qu
p’
S1
UC e
P
°
SÍble
’
bien
P-
cualquie a
o o
gen e
en
el
T
™
mas
con enien e.
Y
c eyendo
que
lo
mas
u -
desde
.
,
u
p6
°
e
i
g
°-
que
nos
amenaza
y
-puede
cas iua no
1
A‘
p e
T
CIUl
el
azo e
con
pa a
su
emedio
los
medios
que
nos
*
m
"
a
}
us,Icia
>
l
> o
P°nen
los
que
ha
usado
siemp e
col
‘
8
’
7
*
Clas
odo
Es ado
ca ólico
]
o
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nue
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.
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“'>
s
‘“-
en
el
in o me
del
obispo
de
San ande
“
pam
°
u omen e
ni
el
es ado^
ni^
^
VO
°
dlciendo
q
ue
no
es
del
iempo
opo uno
pa a
ésne -i
Cl cuns
*
anc
*
as
en
que
el
eyno
se
halla
po
aquel
p elado
n'
1
1Cme
l
°
^
^°
S
males
<
I
ue
se
ep esen an
es
y
medios
oue
’
m
-
nos
pa a
mo e
a
es e
e ec o
los
eso -
dis ae se
del
^
necesda ian
P
a a
ello;
y
que
odo
lo
que
es
espedien e
^
^
Conc e o
Y
de e minado
que
se
a a
en
el
1
.’.
n
o
es
del
dia.
■
*-**
niinis o
*1
día
de
la
o ac'
,
^
Ma ia
I>U
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’
ql
”
:
po
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habe
asis ido
el
Penda
la
p
P
o
esc i o,
es
de
pa ece
que
se
sus-
eI
«den
y
n é
„
H
‘
°
blSpos;
pUeS
el
de echo
iene
dispues os
l>o ci
ona
'
4|
“°
con
qoe
los
cab.ldos
deben
gobe na
y
p o-
enca ga se
i
||laadminis ación
de
los
sac amen os:
que
debe
se
p esen en
T
°,
Sp
°
S
qM
pe aa
"eeen
en
sus
dióeesls,
que
'on
el
celo
p opio
de
su
ca ác e
á
consola
am-
3
(
*8
)
bien
á
las
o ejas
de
los
ebaños
limí o es
como
á
las
p opias;
y
que
los
cabildos
de
las
sillas
acan es,
ó
en
que
no
esidan
sus
p elados,
cuiden
de
exigi
de
aquellos
obispos
los
auxilios
al
bien
de
la
eligión;
y
qué
en
cuan o
á
los
a zobispos
y
obis¬
pos
p esen ados,
se
obse e
la
disciplina
an igua
de
la
Iglesia
du an e
la
incomunicación,
quedando
S.
M.
en
mani es a
á
su
iempo
al
sumo
pon í ice
los
u gen es
mo i os
de
es a
esolución.
No
hay
e u ación
de
es e
o o.
El
minis o
don
José
Na a o
y
“Vidal
hizo
ambién
o o
sepa ado^
en
que
supues a
la
necesidad
de
oma
p o idencia
en
la
ma e ia,
y
pa a
que
sea
una
misma
la
disciplina
en
odas
las
iglesias
de
España,
p opone
se
pase
el
espedien e
o iginal
al
M.
R.
ca ¬
denal
a zobispo
de
Toledo,
pa a
que
con
p esencia
de
los
dic¬
ámenes
de
los
p elados,
cabildos
y
uni e sidades,
y
de
la
dis¬
ciplina
que
po
mas
de
doce
siglos
se
ha
obse ado
,
diese
las
eglas
que
deben
obse a se
en
es e
delicado
é
impo an e
asun¬
o
has a
la
celeb ación
del
concilio
nacional,
ó
has a
que
haya
lib e
acceso
á
la
silla
apos ólica;
y
dic adas
las
p esen es
al
go¬
bie no
pa a
que
ob enido
el
pase
se
pongan
en
egecucion.
Es e
o o
se
e u a
po
el
Consejo,
mani es ando
que
no
es
adap able
el
medio
que
se
p opone
en
él,
po que
la
g aduación
de
la
necesidad,
y
el
modo
de
ocu i
á
ella
co esponde
á
la
Iglesia
;
y
siendo
es o
asi,
no
puede
dic a
eglas
el
M.
R.
ca ¬
denal
a zobispo,
pues
po
ningún
espec o
iene
la
au o idad
ni
acul ad
necesa ias
pa a
ello,
ni
el
Gobie no
puede
dá selas,
ni
ampoco
es á
la
Iglesia
de
España
en
disposición
de
pode lo
hace
con
la
o malidad
que
co espondía.
El
minis o
don
Pascual
Quilez
,
que
ambién
o mó
o o
pa icula ,
se
es iende
á
demos a
que
el
asun o
es
pu amen e
espi i ual:
que
sil
decisión
co esponde
á
un
concilio
nacional;
y
que
no
es
an
di ícil
como
se
quie e
hace
c ee
su
con oca¬
ción.
Y
el
Consejo
e u a
es e
o o
negando
es a
ul ima
p opo¬
sición,
y
esponiendo
algunas
de
las
di icul ades
é
incon enien¬
es
que
hay
po
aho a
en
la
celeb ación
del
concilio:
que
es
emible
pudie a
p oduci
un
cisma
;
y
que
aunque
el
sobe ano
Cong eso
lo
iene
dec e ado,
no
duda
de
su
ilus ación
y
celo
po
el
bien
de
la
Iglesia,
que
dispond á
se
egecu e
en
iemp
0
opo uno.
El
consejo
de
Es ado
mi a
como
muy
di icul oso
1
en
es e
copiosísimo
asun o,
sob e
que
iene
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algún
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sin
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de
especies
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y
sin
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J
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con iada
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am
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V
7
'°
°
e
o den
de
la
na u aleza.
Mas
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se
us ada
„
,
“
m
”
°
5
’
c a
m
»y
di icil
que
que-
n
odos,
y
an es
muy
p obable,
que
siendo
(
2
0
)
muchos
á
usa
de
ella,
en
b e e
iempo
se
hallase
c eado
un
conside able
niíme o
de
pas o es,
como
e ec i amen e
asi
sucedió;
e i icándose
aquello
del
salmo:
Po
us
pad es
e
han
nacido
hijos:
los
es ablece ás
p íncipes,
po
oda
la
ie a
;
ex o
que
San
Agus in
aplica
opo unamen e
á
es e
mismo
p opósi o.
Po
es a
azón,
así
como
el
Pad e
E e no
en ió
su
Hijó
á
anuncia
al
mundo
las
mas
saludables
e dades,
asi
es e
en ió
sus
doce
escogidos
discípulos
á
p edica
y
p opaga
el
e angelio
en e
odas
las
gen es,
y
adminis á les
los
.
sac amen os
que
pa a
e¬
pa o
de
nues a
debilidad
había
ins i uido.
Es os,
eñ
los
paises
que
educían
á
la
ej
c eaban
y
consag aban
o os
suceso es
suyos
á
quienes
pasaban
la
misión
que
habían
ecibido,
con
el
mismo
pode
que
a
ellos
había
sido
dado,
y
pa a
desempeña
el
mismo
labo ioso
ca go
que
se
les
había
con e ido.
Asi
ue
como
se
e i*
gie on
los
p ime os'
obispados
;
y
se
nomb a on
los
p ime os
obis¬
pos,
du ando
es a
p ác ica
has a
qué
andando
di
iempo,
y
es-
endida
po
muchas
egiones
la
eligión!
c is iana
,
se
di idie on,
las
diócesis,
y
se
dema ca on
las
p o incias.
La
buena
economía
y
el
mas
o denado
égimen
de
la
Iglesia
dic ó
es a
p o idencia
de
asigna
á
cada
obispo
un
e i o io
de e minado
pa a
que
en
él
abajase
sin
dis acción,
y
de
euni
cie o
núme o
de
obis¬
pos
,
bajo
la
au o idad
de
uno
mas
p incipal,
al
que
con
el
iempo
se
dio
el
nomb e
de
me opoli ano,
pia a
que
cong egán¬
dose
á
su
llamamien o,
o dena an
lo
que
c eye án
con enien e
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p o eye an
á
las
necesidades
y
di icul ades
que
pudie an
i
sob e iniendo,
quedándole
ademas
suje os
en
aquellos
casos'
y-
cosas
que
los
cánones^
de e mina on.
Es a
saludable
mudanza
hizo
que
el
celo
y
cuidado
de
los
obispos,
que
an es
se.es endiá
á
odas
las
pe sonas
y
Iugn ¿9,
-
sé
ci cunsc ibiesen'después
á
la)
g ey
pa icula
que
"se
les.encomendaba,
y
ál
limi ado
dis i o
que
se
señalaba
á
cada
uno:
de
mane a
que
en
los
1
casos
o dinal
íos
no
podían
.
sin
c imen
aspasa
es os
é minos
que
se
les
p esc ibían.
Mas
es a
ley
de
policía
eclesiás ica
no
al e ó
la
na¬
u aleza
del
obispado
;
ni
pudo
hace .que
esencialmen e
no
se
es ienda
la
po es ad
de
cada
obispo
á
la
'
uni e salidad
de
los
ieles,
pa a
que
en
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es áo dina ios
,
y
de:conocida
necesi¬
dad
de
la
Iglesia,
la
ége eile
no
solo:
sin
acha,
sino
an es
con
alabanza
en
o as
diócesis,
y
con
o os
pueblos,
pa a
edi ica*"
cion
y
bien
de
las
almas,
que
es
el in
pa a
que
es a
au o idad
ue
ins i uida.
El
obispado
es
uno
solo
en
la
Iglesia
según
eS
"
.
.
<
2Í
)
p esión
e
San
Cip iano;
y
cada
obispo
iene
el
odo
en
l
a
a e
que
le
es á
asiena
Jn
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,
,
.
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hocion,lo na
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obispos
nomb lpT¿s o",
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°
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C eian
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su
minis e io
pas o al
allí
]o
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pena a
las
unciones
de
a
ansmi i le
su
misma
mi
*
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c
im
P
oma
n
las
manos
pa-
acia
sen ado;
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obispos
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y
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y
inalmen e
el
que
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baila se
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en
él
dec e o
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™
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de echo
común
leécum
de
las
Dec e ales.
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oda
la.co-
¿¡can
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había
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la
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y
o
.pa na ca
a
quien
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su
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)
cion.
Pe o
si
es o
se
egccu ase
pa ece ía
que
se
enia
el
obge o
de
hace
una
os en ación
ana
de
e udición
en
una
ma e ia
muy
conocida
en
el
día
de
cuan os
han
saludado
las
ciencias
ecle¬
siás icas.
Se ía
sin
emba go
epa able
que
no
se
hiciese
mención
esp esa
de
los
cánones
i
y
i
del
concilio
i
de
Nicea,
de
es¬
cien os
diez
y
ocho
obispos,
y
de
las
mas
señaladas
disposicio¬
nes
ela i as
á
la
disciplina
de
nues a
Iglesia
de
España.
«Es a¬
blecióse
en
el
cánon
i
niceno
que
el
obispo
debia
se
insii ui-
«do
po
odos
los
de
la
p o incia,
y
si
en
es o
hubiese
di icul¬
ad,
ó
po
mo i o
de
u gencia,
ó
po
la go
camino,
que
eu¬
niéndose
es
en
un
mismo
luga ,
y
dando
su
o o
y
consin-
« iendo
po
esc i o
los
ausen es,
se
hiciese
en onces
la
elección
«y
la
con i mación
de
cuan o
se
egccu ase
,
se
hiciese
en
cada
a
p o incia
po
el
me opoli ano.
”
Siendo
de
ad e i ,
que
en
lu¬
ga
de
la
oz
elección
de
que
se
usa
en
las
e siones
o dina ias
de
es e
cánon,
Dionisio
Exiguo
en
la
suya
empleó
la
oz
o de¬
nación,
mas
p opia
cie amen e
y
acomodada
al
caso,
po que
es
la
que
co esponde
á
la
esp esion
imposición
de
manos
que
se
lee
en
el
o iginal
g iego.
Como
si
oda ía
con
es a
disposición
del
cánon
no
hubie an
esp esado
su icien emen e
en
los
PP.
Nicenos
lo
que
debia
obse a se
en
la
con i mación
de
los
obispos
,
se
esplica on
después
en
el
cánon
i
en
es os
é minos:
«es o
ge¬
ne almen e
es
cie o;
que
si
alguno
es
ins i uido
obispo
sin
el
«consen imien o
del
Me opoli ano,
es e
al,
decla a
el
concilio,
R
que
no
debe
se
enido
po
obispo.
”
Es as
eglas
de
Nicea
ue on
ecibidas
po
odas
las
Iglesias
con
la
ene ación
que
á
aquella
sag ada
cong egación
de
an os
y
an
espe ables
obispos
e a
debida,
y
la
disciplina
que
es able¬
cie on
se
hizo
gene al
en
la
Iglesia
ca ólica,
ó
po
mejo
deci ,
con
ellas
se
ijó
una
disciplina,
que
ya
an es
e a
la
que
con
uni¬
e salidad
es aba
adop ada.
Po
es a
azón
el
papa
san
Hila io,
esc ibiendo
á
Ascanio
y
los
demas
obispos
de
la
p o incia
Ta ¬
aconense
en
el
año
de
^
6
5
,
les
decía:
«que emos
que
an e
o-
«
das
cosas
se
gua de,
según
la9
eglas
de
los
pad es
de
Nic^
a
>
«que
ninguno
sea
consag ado
obispo
sin
la
no icia
y
consen i-
<
mien o
de
Ascanio,
su
Me opoli ano,
po que
es o
ue
lo
q«
e
«se
obse ó
en
el
o den
an iguo,
y
lo
que
de e minó
la
au o-
e
idad
de
los
escien os
diez
y
odio
san os
pad es:
”
mani es¬
ando
así,
que
an es
de
la
de inición
de
Nicea
ya
es aba
ecibi¬
do
en
la
Iglesia
lo
que
po
ella
se
eenca gaba.
Po
la
coleccio®
(
*3
)
llamada
de
Ma in
B aca ense
e an
conocidos
en
España
no
« si
los
cánones
Nicenos
<
■
..
,
.
no
solo
de
la
ie a,
s
i
no
los
T,
eS endl
°
*
0d
°
S
¡OS
é m¡
u
os
didos
en
los
di e en e,
'?•
CeIeb es
C0IlClIl0S
g iegos
comp en¬
da;
y
en
ella
se
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i
,g
°
S
^
cánones
de
c
l
ue
se
ie
«e
no i-
qne
disponen
sob e
es a
ma e iaT"'
5
la
°
dlce
“
0S
?
“‘¡«Sueños,
en
el
cánon
xix
del
concillo
'lokdano"*
0
"
COn o mc
Io
1“°
y
se.s
obispos
qne
i
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[V
”
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lo!
“««u a
sean
obispos
los
que
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los
di e en es
a***
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í
ue
1,0
y
después
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:
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se á
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^
«nocidamen e
de
los
obispos)
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de
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^
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el
« o idad
del
Me opoli ano
¿
J
’
7
"
0
haya
examinado
la
au-
comp o inciales.
”
Desde
el
aüo
63
3
nSen Umcn
°
d
«
¡«s
obispos
eb o,
has a
el
de
681
,
en
^
^
COnc!lio
ce-
VOS
los
p i ilegios
de
cada
p o iñciT
J°
1<ido
«1-
obispos,
y
es ablece ,
como
„
’
P
ud
‘ese
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odas
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‘
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“
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.
6
d,s a en
ei
-
concluyó
la
compilado»
de
la,
sie e
C.i'4)
pa idas
,
y
es
bien
sabido
lo
que
sob e
es e
pa icula
se
es a¬
blece
en
la
ley
xx n,
í .
,
pa ida
i
pa a
que
haya
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de
inse a lo
aquí.
Mas
qué
se
ha
dicho,
y
es
así
cie o,
que
el
de echo
de
las
dec e ales
es
en e amen e
con o me
á
las
eglas
an iguas
que
a ibuían
la
con i mación
de
los
obispos
á
los
me¬
opoli anos
y
obispos
comp o inciales,
lo
es año
es
que
jamas
se
hubiese
al e ado
un
o den
an
sencillo
y
an
sabiamen e
es¬
ablecido
?
Los
pon í ices
de
los
p ime os
siglos
u ie on
en
an a
ene¬
ación
los
cánones
de
los
concilios
gene ales,
especialmen e
los
Nicenos,
que
no
se
c eían
pe mi ida
o a
cosa
espec o
de
ellos,
que
ecomenda
su
obse ancia,
y
ep ende
a
los
que
se
des¬
iaban
de
ella.
El
papa
san
León,
hablando
de
es os
cánones
de.
Nicea,
decia
de
ellos,
que
habían
sido
es ablecidos
po
el
espí¬
i u
de
Dios,
y
consag ados
pb
e e encia
de
odo
el
mundo
,
y
que
e an
unas]
leyes
que
habían
de
du a
has a
el
in
de
él-
El
papa
san
Gelasio
esc ibía
á
los
obispos
de
Da dania
«no
ha-
«be
en e
los
exas ianos
quien
igno ase
que
ninguna
silla
enia
«mas
obligación
que
la
p ime a
á
gua da
el
es ablecimien o
que
«hubie a
ap obado
el
consen imien o
de
la
Iglesia
Uni e sal.”
Con
odo,
los
que
ocupa on
aquella
silla
en
los
iempos
mas
u ¬
bulen os
de
la
Iglesia,
o ma on
el
empeño
de
a ae
á
sí
odos
los
negocios
de
la
c is iandad,
y
en e
ellos
la
con i mación
de
o¬
dos
los
obispos,
en ando
es a
en
el
núme o
de
an as
ese as
y
esenciones
como
en
aquella
calami osa
edad
habían
hecho
ó
con¬
cedido
los
sumos
pon í ices.
Las
eglas
de
cancela ía;
unas
nue¬
as
o denanzas
de
o icina,
nunca
comunicadas
al
pueblo
c is iano,
se
han
sob epues o
á
los
cánones
de
an os
concilios
gene ales
y
pa ioula es
dic ados
con
an a
sabidu ía,
y
egecu ados
po
an¬
os
siglos
con
u ilidad
de
la
Iglesia.
En
in,
si
es os
cánones
ha-
bian
de
de oga se,
pa ece
que
lxabia
de
habe
sido
po
la
mis¬
ma
au o idad
que
los
es ableció,
y
no
po
la
olun ad
de
uno
solo.
A
es e
p opósi o
decia
el
papa
Sil es e
II,
aludiendo
al
dicho
de
sah
León
,
de
que
los
cánones
de
Nicea
e an
leyes
<l
ue
'
habían
de
du a
has a
el
in
del
mundo:
«¿cómo
es as
leyes
es a
«blecidas
po
los
escien os
diez
y
ocho
pad es
han
de
ene
«
aquella
du ación
si
sus
disposiciones
son
al e adas
ó
d
s u
‘^
aS
«po que
uno
solo
así
lo
quie e?”
Lo
cie o
es
que
po
muchos
siglos
los
pon í ices
omanos
u°
se
a e ie on
á
de oga
po
sí
los
cánones
de
los
concilios
ge
ne
~
(
=5
)
íales
,
y
an es
hacían
p o esión
esp esa
de
que
siendo
los
dejen*
so es
,
y
no
los
ansg eso es
de
los
cánones,
no
enían
au o idad
pa a
muda los.
Con
odo,
sin
o malidad
ninguna,
po
nna
o ¬
denanza
oscu a
,
al e a on
los
papas
de
A iñon
la
disciplina
de
las
con i maciones
de
los
obispos.
Opusié onse
las
Iglesias
y
los
pue
dos
a
es a
no edad
que
in en ó
e o ma
el
concilio
gene¬
al
de
Cons anza,
y
e o mó
en.
e ec o
el
de
Basilea;
mas
sin
em¬
ba go,
ella
se
ha
sos enido
y
ha
cons i uido
el
de echo
que
i¬
ge
en
es e
pun o,
no
obs an e
que
nunca
ha
sido
sancionada
po
una
ley
publica,
comunicada
como
al
á
los
ieles,
sino
que
ha
pe manecido
con
la
o ma
de
una
disposición
económica,
du a!
e a
so
o
po
un
cie o
iempo,
po
cuan o
las
eglas
de
Can¬
ee
ana
se
lenue an
á
la
elección
de
cada
pon í ice,
pa a
que
si -
Ic
a
ua
e
a,
i
"
"i"
¡ESlaS
S
°
n
laS
CaHdades
dc
la
d
-iplina
que
ac ualmen e
se
obse a,
y
<
que
,
an a
di icul ad
hay
en
Ja !
A
y
í
os
'" o mes
del
espedien e
se
sien a
que
es a
P
e ica
de
la
Cuna
ue
ap obada
po
el
sag ado
concillo
dc
íen o-,
pe o
es a
es
una
g a ísima
equi ocación,
que
no
pue-
e
eja se
co e ,
po
el
in lujo
que
pudie a
dá sele
en
la
de-
asión
de
es e
negocio.
Po
es
eces
se
hizo
indi ec amen e
alu-
s on
a
es a
p ac ica
en
los
dec e os
del
T iden .no,
4
sabe -
en
el
cap.
i.
de
e „
mac
,o
n
de
la
sesión
ses a;
en
el
cap.
a
•
de
i
d
c
,a
;
no
es
de e minando
6
dispo^n X
*£
ÜT. *
solamen e,
y
dic ando
eglas
sob T
Puede
deci se
p
w
p eCede
ai
ac o
de
pone la
en
egecucion.
cima
de
una
cosa
!
’
qU
*
C
°
m
°
S
°
b e
aSCUas
se
P
asó
P
o
en-
guno
pa a
sanción*
?
K
™
*
’
ej
°
S
de
que
se
hicie a
Cue do
al-
se
omi ió
a a
d
*
3
M3S
¿
qu6
babia
de
hace se
?
De
in
<m o
obispos
espaii
oles
6
T*
pUnlb
’
á
gus o
de
odos
>
menos
de
los
ióles,
que
desea/
anceses
’
?
mas
p incipalmen e
délos
espa-
‘
el
goce
de
l
0s
d
^
C
°
n
a
”
SÍa
epone
la
au o idad
episcopal
en
pa
Pió
IV
}
e
*
n
C echos
d
e
que
la
lamen aban
despojada.
El
pa-
cs o,
emía*
qi
CUy
°
Iem
P°
se
mo ió
alguna
cues ión
ace ca
de
dismin
U
y
esen
qUe
Se
Pélese
en
delibe ación,
de
miedo
de
que
se
do
que’*l
a
P
Ie
gali as.
El
empe ado
de
Alemania,
p e ien-
has a
en onces
SÍ
a,gUna
86
0maba)
canoniza ía
lo
que
ánimos
de
/
’
a
b
'
a
ec,amado>
.
?
con
es 0
se
i i a ían
mas
os
p o es an es,
Labia
pedido
que
no
se
agi asen
(3*
J
usado
de
es as
acul ades
en
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agenas,
espondió
de
es e
modo:
«Aunque
cada
obispo
iene
bajo
de
sí
su
pa icula
Igle¬
sia,
en
la
que
ha
de
pone
especial
cuidado,
y
no
es ende se
ninguno
ue a
de
su
medida;
sin
emba go,
á
odas
las
cosas
se
sob epone
la
ca idad
de
C is o
en
la
que
no
hay
icción,
y
po
la
que
no
se
ha
de
conside a
qué
es
lo
que
se
ha
hecho,
sino
en
qué
iempo,
cómo,
en
qué
cosas,
y
po
qué
causas.”
Es a
ca idad
es
la
que
aho a
ha á
que
los
obispos
de
España
se
uni o men
en
la
p ác ica
que
es
necesa io
adop a
pa a
que
el
pueblo
español
no
ca ezca
del
pas o
espi i ual,
suminis ado
á
los
ieles
de
cada
iglesia
po
su
p opio
pas o ,
es ablecién¬
dole
ellos
mismos
po
sí
en
sus
espec i as
p o incias,
mien as
du e
es a
c uel
pe secución
que
su e
la
Iglesia
en
su
espe able
cabeza.
Concluyese,
pues,
de
cuan o
has a
aqui
se
lia
sen ado,
se
llegado
el
caso
de
que
se
decla e
que
mien as
no
haya
libe ad
pa a
comunica
con
la
silla
apos ólica,
co esponde
que
las
con¬
i maciones
de
los
obispos
que
se
nomb en
pa a
la
península
y
pa a
Ul ama ,
se
hagan
po
los
me opoli anos
con
el
consen i
mien o
de
sus
su agáneos,
pedido
de
palab a
ó
po
esc i o;
y
las
de
los
me opoli anos
po
el
obispo
mas
an iguo
de
la
p o¬
incia,
con
el
consen imien o
ambién
de
sus
comp o inciales;
expidiendo
al
e ec o
el
dec e o
co espondien e,
en
el
que
se
haga
mención
muy
de enida
de
las
diligencias
que
se;
han
hecho
pa a
da
á
es e
asun o
la
mayo
ilus ación
posible.
El
M.
R.
ca denal
a zobispo
de
Toledo
,
don
And és
Ga cía
Fe nandez,
el
ma ques
de
As o ga,
don
Ped o
Ce allos,
el
ma ¬
ques
de
Pied asblancas
han
hecho
el
o o
pa icula
que
acom¬
paña
po
sepa ado.
V.
A.
adop a á
el
dic amen
que
enga
po
mas
ace ado»
Cádiz
3o
de
no iemb e
de
1812
.

DICTAMEN
de
LA
MINORIA
DEL
CONSEJO
de
es ado.
Se enísimo
Seño -
P
X
o
mas
q
ue
i
0s
•
de
Es ado,
sób ela
d
¿¡«amen
del
consejo
la
incomunicación
con
la
silla
^
•!•'“
°
blSp
°
S
elec os
du an e
nozcan
d
Ilcso
de
las
azones
eTaue
T
’
T
POT
1“
—
Ma"
aquie ado
en e amen e
su
'
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k
“í
0
»
>
««no
es as
no
se
a a
sea
de
an a
impo ancia^
ia
’
’1'»
Jas
opiniones
de
los
RR
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•
Y
1
cendenci
a,
an
di e sas
los
indi iduos
que
compon;^'T
2*
A
™
"”
’
*
*“
'*•'*>
cuya
,
mayo ía
o ma o
P
solamen e
'
COme
Ͱ
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Cas illa,
di idido
los
demas
en
di e en es
pa e
1
"
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^
P
°
ha
^e se
pedien e;
han
c eído
un
debe
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1
>
SCgUn
esill a
del
ex¬
de
Y.
A.
las
e lexiones
que
l
es
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la
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conside ación
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V
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que
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aquellos
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°
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mi a s e
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consag aban
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q
en
los
P
i
me os
siglos
de
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se
de u iesen
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cilios
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S
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blspos
de
España,
con
l
0s
c
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8
de
San
ea
>
An ioquía
y
Landi
Anones
de
los
con¬
luía
y
Laodicea,
con
los
de
Toledo
y
leyes
de
la
Pa ida
,
en
que
es án
ma cadas
las
eglas
y
disciplina
que
obse aba
la
Iglesia
en
aquellos
iempos.
Lo
es
igualmen e
que
a ió
es a
disciplina,
y
que
p escin¬
diendo
de
la
época
y
de
las
causas
que
ocasiona on
an
no able
a iación,
como
de
los
pe juicios
ó
en ajas
que
es a
p odujo,
la
silla
apos ólica
es á
en
pací ica
posesión,
liace
algunos
siglos,
de
con i ma
la
elección
de
los
obispos
y
sus
aslaciones
en
la
Iglesia
la ina,
y
que
de
consiguien e
no
debe
a ia se
sino
po
jus os
mo i os
y
po
au o idad
legí ima.
Tampoco
puede
duda se
que
es a
disciplina
y
o a
cualquie a,
po
au o izada
que
es é,
no
debe
p e alece
á
la
ley
sup ema
de
la
ca idad
y
á
la
necesidad
de
la
Iglesia,
cuando
es
u gen ísima;
y
po
consecuencia
no
solo
los
p elados
de
España,
conside án¬
dola
al,
pueden
a ia la,
como
lo
hicie on
los
pad es
del
con¬
cilio
XII
de
Toledo,
dec e ando
que
su
a zobispo
con i mase
o¬
dos
los
obispos
p esen ados
po
el
ey
,
dejando
á
sal o
los
de¬
echos
de
los
me opoli anos,
sino
que
cualquie
obispo
po¬
d á
con i ma
y
consag a
á
o os,
de
lo
que
enemos
una
p ueba
en
San
Eusebio
Vc celense
y
Lucí e o
de
Caglia i,
quienes
des e ados
en
Asia,
iendo
las
iglesias
sin
obispos
ca ólicos,
consag a on
algunos
pa a
que
las
gobe nasen
,
sin
a ende
á
la
obse ancia
de
la
disciplina
que
Con
an o
igo
se
obse aba
en onces.
Pe o
la
necesidad
en
que
se
baila
la
nación
española,
¿llega
a
aquél
pun o
que
au o iza
á
los
p elados
pa a
es a
a iación?
Y
no
es ando
es os
de
acue do
sob e
ella,
¿se á
con enien e
qué
-el
gobie no
mande
que
la
con i mación
de
los
obispos
que
se
se
p esen a en
y
aslada en
á
o as
sillas,
se
haga
con o me
á
la
an igua
disciplina,
aun
cuando
es é
en
sus
acul ades
el
de e ¬
mina lo
?
El
examen
de
es os
dos
pun os
es,
á
juicio
de
Jos
es-
ponen es,
el
que
debe
hace se
pa a
esol e
es e
impo an e
"negocio.
Que
es
ú ilísimo
y
necesa io
que
las
iglesias
nó
es en
mué?’
0
iempo
sin
sü
p opio
Pas o ,
pa a
que
alimen e
á
sus
o ej
aS
con
el
pas ó
saludable
de
la
sana
doc ina,
y
las
p ese e
de
las
alsas
que
p e enden
in oduci
los
enemigos
de
nues a
san a
eligión;
pa a
que
las
hcili e
odos
los
auxilios
cspi i
ua
'
les,
y
las
consuele
en
Sus
a licciones;
pa a
que
las
es imule
eo
su
egemplo
á
odas
Jas
i udes
y
especialmen e
á
las
de
la
diencia
á
las
au o idades
legí imamen e
Cons i uidas
po
**
só
(
35
)
be ano
Cong eso;
á
la
o aleza
y
«.«.Uncí».
.en
esis í,
,,
m
,go
común
de
la
Eu „
pa
,
que
hace
cua o
años
p e ende
J"i,
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exis encia
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O
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0
la
Fun ,^
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mas
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la
ligiosa,
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innegable
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y
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conocidos
los
es imonios
de
los
de
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á
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^
que
ca ecen
uensc,
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el
que
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0
*
XV
de
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COnCÍU
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Calced
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PM e i
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“^
Mas
es a
u ilidad
y
necesidad
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odos,
no
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a
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la
disciplina,
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que
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n
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¡
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c
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”
o os
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qu
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_
es anan
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'aP
01
"»’
haya
mu-
necesidad
qn
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0
”
no
se
pe suadan
de
la
ah
.
pun o
,
sob e
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J
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los
RR
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n
ó
dec e e,
que
^
dos,
y
’
COn i
^en
los
me opoli anos
á
los
T
*****
aun
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0
V
Man e
se
P
es
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ó
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°
S
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s
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-
nomb e
«.]
os
saben
que
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S.
M
A
P
od
»
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,
co esponde’
P
0
!
J
^
***!“.
“
“
”
P°
n uclios
í ulos
p o-
(
36
)
ege
la
eligión
ca ólica
,
apos ólica,
omana,
como
lo
iene
de¬
cla ado
¿n
la
sabia
Cons i ución
que
ha
sancionado
y
publicado.
Saben
que
puede
y
debe
ela
pa a
que
á
p e es o
de
eligión
no
se
in oduzcan
p ác icas
que
se
opongan
á
la
elicidad
de
sus
ciudadanos
.
1
Saben
la
in e ención
que
-
le
compe e
en
las
ma e¬
ias
mix as
y
de
disciplina
es e na.
Saben
que
como
p o ec*
o
de
la
Iglesia
puede
y
debe
cuida
de
la
obse ancia
de
los
cánones,
y
exci a
el
celo
de
los
M.
RR.
a zobispos
y
RR.
obispos
pa a
que
en
ci cuns ancias
di íciles
a iendan
se¬
gún
sus
acul ades
á
las
necesidades
espi i uales
de
'
los
ieles.
Saben
que
algunos
españoles
y
es ange os
han
opinado
que
no;
es aba
ue a
de
los
lími es
de:
la
po es ad
empo al
el
señala
los
casos
y
ci cuns ancias
en
que
los
p elados
deben
usa
de
los
de e¬
chos,
que
po
ins i ución
di ina
les
co esponden,
y
cuyo
ege -
cicio
ha
suspendido
la
p uden e
economía
de
la
Iglesia,
ó
el
con¬
sen imien o
de
ella.
Saben
que
no
al ó
en
España
p elado
de
g an
epu ación,
que
aconsejó
al
Rey,
sup imiese
odas
las
ese ¬
as
sin
en a
en
negociaciones
con
la.
có e
de
Roma,
con
la
que
nada
adelan a la.
Pe o
saben
ambién
que
es a
opinión
la'
con a¬
dicen
o os,
y
son
los,
mas,
no
menos
sabios
y
piadosos,
y
que
los
eyes
han
mi ado
es a
ma e ia
con
oda
ci cunspección
y
es¬
pe o
,
no
de e minando
po
sí
en
'
casos
muy
semejan es
al
l
del
dia,
sino
con ocando
©‘esc ibiendo.;
á
los
p elados
pa a
aco da :
lo
que
debía
p ac ica se.
í
Hen ique
III,
en
i
31)8
,
eunió
odos
los
obispos
en
Alcalá*
pa a
a a
de
lo
que
con enia
hace
du an e
el
cisma
que
a li-’
gia
á
la
Iglesia
po
la
mue e
de
G ego io
XI.
El
mismo
asis ió-'
á
la
jun a,
se
esol ió
en
ella
que
p o eyesen
los
a zobispos
obispos
en
odos
los
casos
en
que
debia
acudi se
á
Roma,
mien¬
as
que
no
se
:
econociese
papa
legísimo.
Ca los
y
,
Felipe
II
y-V,
á
pesa
de
es á
decisión
an
cia á
en
sus
gue as
ó
desa enencias
con
los
RR.
pon í ices
de
9U
iempo,
no
sa is echos
con
aquella
decisión,
po
la
a iedad
9,0
duda
de
ci cuiis ancias,
consul a on
nue amen e
á
los
p elados
sob e
lo
que
debia.
hace se
5
yes
de
no a
qué
eVi
ningui ó
de
es os
casos
se' a ó,
de
supinóla
con i mación
de
los
obispo
9
/
como
se
deja
i ec
po
il
dic amen
del
sabio
Melcho
Cano;
'
En
la
eal
o den
comunicada
en
nues os
iempos
á
I
°
s
RR.
obispos
sob e
dispensas*
no
se
les
manda
que
dispensen
>
1
solo
se
les
dice
que
du an e
la
incomunicación
o al
con
la
san
líI
Sede,
usen,
si
lo
juzga en
con enien e,
délas
acul ades
que
les
co espondan,
como
lee
a-
.
,
.
.
que
les
po
el
bien
de
las
al
§U
P
udencia
>
ilus ación-
y
celo,
Es os
e<»e
as
’
sin
exigi
de echos,
bien
'cla ámen í
'
°
*
^
conduc a
an
ci cunspec a,
mani ies an
^
duda
q
ue
ala
po-
Pos
y
obispos,
y
eclama
de
P
l
°
^
105
M
’
RK
aizobis
-
soco e
las
necesidades
de
los
ieles
^
a
™
.
e dm
los
medios
de
au o idad
de
hace lo
po
sí
misma
3
¿C
babe la
'
en
la
que
señalan
el
pun o'de
e
!
KnL
S
i
e
on
n
d
d
PSe
0lVei
los
:
*
inci
P* *
cual
pedi la
una
la ga
dise ación
¿
^
J
u
nsdlc
ciones,
1
0
a
nada,
en ienden
que
aun
^
mo,cs a
adelam
des
P
a a
manda
que
l
as
con i ma^
S>
M
‘
ácul a
-
ados
ó
asladados,
se
hagan
con
^
los
obis
P
os
p esen-
in enien e
usa
de
ellas
noTa'l
"
^
dÍ8CÍ
P
,ína
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«o
l
as
opiniones
de
los
.p elados
W
.
biendo
mas
uni o midad
en
dencia
se:
segui ían
V
s
o
’
P
1
,
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1""lc:e®
p o
¡
.
Los,
cebo
“
l cse
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an
i
P ime ,
is a.
1
uni e sidades
de
San iago
y
VaÍñcI
^
GadÍ2
’
'&***>*
I
y
las
disciplina,
ap oba ían
es a
medida
’
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Ia
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"
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Nace ía
>a
disco dia
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s ódaTd'
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™
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Ia
4-
escandalo
de
los
ieles
E a
,
d
d
de
las
'""ciencias
e
l
a
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"eue do
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comba en
con
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en
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Apenas
supiesen
es a
de e minad
p esen a lo
co(1
..
,
la
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ml
°"
¿MoS
p olados;
8C
ap e
sui
.
a iim
seneill
0s
,
mas
üpg os
colo é,
ha ciendn
.
7?
a
sac ilega
T
“
P""
«Wy
~
-«i*,»-
que
>
nues os-
enemí-g

(
38
)
gos
e an
mas
ca ólicos
,
pues
que
no
se
habían
a e ido
á
an o.
Po
es os
incon enien es,
y
los
demás
que
dejan
espues os,
los
in asc i os
son
de
dic amen
que
á
la
mayo
b e edad
posible
se
con oque
un
concilio,
en
el
que
se
decida
es e
pun o
y
o os
igualmen e
in e esan es
pa a
el
bien
de
la
Iglesia
de
España,
anquilidad
de
los
ieles;
siendo
de
espe a
que
en
él,
auxiliados
mu uamen e
de
sus
luces,
se
es ablezcan
eglas
de
común
acue do
pa a
p ocede
odos,
según
ellas,
du an e
la
incomunica¬
ción
con
la
silla
apos ólica.
Dec e ado
lo
iene
el
augus o
Con-
1
g eso
en
la
sesión
de
ai
de
agos o
del
año
pasado;
y
la
comisión
eclesiás ica
en
su
in o me
que
p ecedió
al
dec e o,
ha
mani es ado
la
necesidad
y
los
bienes
que
debia
p oduci .
Hab á
di icul ades,
pe o
no
son
insupe ables.
Sin
emba go,
como
S.
M.
puede
ene
mo i os
pode osos,
aunque
no
los
alcancen,
pa a
suspende
po
aho a
la
con oca¬
ción
del
indicado
concilio,
y
po
o a
pa e
la
p udencia
exige
no
espe a
á
que
se
aumen en
las
necesidades
de
la
Iglesia,
como
es
de
eme ,
pa a
allana
las
di icul ades
que
aho a
se
ocan
y
c ece án
indudablemen e
si
u iésemos
la
desg acia
de
que
nos
al ase
su
cabeza
isible,
opinan
que
aun
en
es e
caso,
an es
de
dec e a
que
los
me opoli anos
con i men
¿
los
obispos
elec os,
según
pa ece
al
consejo
de
Es ado,
se
adop e
algún
medio
pa a
uni o ma
la
opinión
de
los
M.
RR.
a zobispos
y
obispos
sob e
es e
pun o
y
o os
no
menos
necesa ios.
Que
el
mas
ob io
y
ácil
es
una
jun a
de
p elados,
lo
mas
nume osa
posible,
de
ilus ación
y
i ud
conocidas,
y
de
algunos
o os
eclesiás icos
ó
secula es
de
igual
no a,
nomb ados
odos
po
S.
M.,
ó
la
egencia
del
eyno,
enca gándola
el
examen
de
la
ma e ia
de
ese as
con
oda
la
es ension
de
que
es
suscep i¬
ble,
y
au o izándoles
pa a
que
en en
en
co espondencia
con
los
demas
p elados
de
España,
á
in
de
ija
sus
opiniones,
Y
e i a
la
di e sidad
que
se
no a
en e
ellos
en
el
uso
de
sus
a
"
cul ades
o dina ias,
du an e
la
incomunicación
con
la
silla
após¬
ol
i a.
Que
aunque
no
puede
asegu a se
que
con
es a
jun a
se
l°{?
C
el
a ec o
deseado,
nada
se
a en u a;
y
puede
espe a se
con
alga®
undamen o
que
co espondan
sus
abajos
á-los
eligiosos
deseo*
do
S.
M.
Mani es ados
es os
a
odos
ios
obispos
de
España
°
e
usos
VV.
he manos
suyos,
llamados
como
ellos
pa a
apacen a
g ey
de
Jesuc is o
,,
descubie as
Las
ajones
pode osas
en
que
P**®
(3
9
y
den
apoya se,
y
los
ejemplos
que
deben
pone les
á
la
is a
decidi á
a
muchos
de
los
qne
,
¿
po
nimia
descon ianza
¿
su.
6¿i
::°e
ism
a
al,a
,
al
csi>e,
°
d
ebldo
á
ia
sii,a
apoi ó
-
en
alguno
de
los
¡„
’
“
“
da
su
dic amen,
como
se
no a
con i maciones
en
los°^
manleS
’
i
&
con em
en
q
ue
se
hagan
las
ó
asladados
á
o os
TegunV*
'°
!
obis
P
a
<
ios
acan es,
cimien o
de
eglas,
bajólas
que
deb
d,Sciplina
>
T
al
es abl
«-
a
las
necesidades
de
sus
diocesanos
en
1
R
°
b
'
na
J
a ende
“ T:
euyo
con
ella,
y
las
azo |es
^
y
6
'°
s
Pelados
qne
con engan
p epa a
á
los
sencillos,
y
e i a
el
"‘ d'V
publi<
l
u
e
P
a a
caso,
puede
ocasiona les
cie a
clase
T*
°’
lll
'«
ado
«1
men e
adie a,
á
sns
opiniones
y
á
las
dom/"
80
"
3
8
*
,
”
e
S
°
b ada
-
--
como
pelig oso
y
e
Jeo
odo
V.
eligUiso
^o
M
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1
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]
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«.
su
*°
y
ci cunspección
con
que
quie
'°
S
eSpa,1
°
les
>
T
del
espe,
nues a
san a
eligión,
an es
de
da
I
Z
*“
*“*«»•
de
Cádiz
3o
de
no iemb e
de
,8„
™
cla
alguna
sob e
ellas.
Scala,
a zobispo
de
Toledo.
-
An cs
B
°
bon
>
c
«d
™
a
l
de
ÉHH:
DICTAMEN
DE
LA
MAYORIA
•
I il]
O
DE
l;a
COMISION.
SEÑOR:
.Las
comisiones
eclesiás icas
y
de
jus icia
eunidas,
enca gadas
po
Y.
M.
de
examina
el
espedien e
ela i o
al
modo
de
supli
la
con i mación
de
los
obispos,
du an e
la
incomunicación
con
lo¬
silla
apos ólica,
han
is o
y
.
a ado
es e
asun o
con
la
ci cunS’
-
peccion
y
de enimien o
que
exige
su
impo ancia;
y
desde
lue¬
go
se
con o man
con
el
dic amen
que
en
3
o
de
no iemb e
del
año
an e io ,
dio
á
la
Regencia
del
eyno
el
Consejo
de
Es ado-
Es a
sabia
consul a
con iene
,
un
es ado
pun ual
del
espedien e;
y
siendo
an
sólidas
y
luminosas
las
. azones
y
au o idades
en
que
se
unda,:
las
comisiones
qi oducen
su
eno ,
como
pa e
de
es e
pa ece
,
añadiendo
algunas
b e es
obse aciones.
Es
indudable,
y
lo
ac edi a
la
espe iencia,
que
las
la gas
acan es
de
los
obispados
p oducen
g a ísimos
males
en
la
g ey
de
Jesuc is o;
pues
bailándose
p i ada
de
sus
p ime os
pas o es,
•»
pesa
de
oda
la
diligencia
y
cuidado
de
los
de
segundo
o den,
no
es
posible
que
eciba
con
an o
u o
y
abundancia
el
pas o
saludable
de
la
doc ina
y
la
mo al,
ni
deje
de
e se
espues a
a
la
apacidad
de
los
lobos.
Po
es a
azón
los
sag ados
cáno¬
nes
han
p esc i o
que
ningún
obispado
es é
acan e
mas
de
es
meses,
y
lian
es ablecido
la
o ma
pa a
que
p on amen e
se
p °"
ea
de
pas o
á
la
Iglesia
iuda.
Conocie on
la
necesidad
de
q
ue
las
Iglesias
uesen
p o is as
de
sus
p opios
p elados,
cuya
al a,
que
no
puede
en
mane a
alguna
supli se
po
los
cabildos,
bia
de
aca ea les,
in ini os
males.
No
alcanzan
,
pues,
las
Comisiones
,
cómo
hallándonos
p°
mas
de
cinco
años
en
incomunicación
con
la
san a
Sede;
y
^
a
hiendo
acado
en
es e
iempo
muchas
mi as,
así
en
la
penín**'
la
como
en
Ul ama
,
haya
quien
dude
de
la
n
ecesidad
»
aV
p”
S
“
c
?"
>*
a-^olon
de
p o-
con i maciones
de
¿
o aa
°
Se
a
^S
un
medio
canónico
de
supli
las
Es e
medio
se
IiiU
i
•
j
cas,
y
las
Comisiones
de e minado
en
las
leyes
eclesiás i-
pun o
an
conocido
SUpe luo
« ende se
á
demos a
un
de
Es ado
lo
a a
en
su^n **
especialmen e
cuando
el
Consejo-
2.
E
1
—
T
yT.LZi:
m
T
“<>"•
papa,
es
es ablece
la
discinlin
su
Pl»
las
con i maciones
ha
egido
en
la
I
g
l
esia
d
D¡
P
P
o
mas
de
doce
siglos
nos
■
con i men
á
sus
espec i os
’°
S
”^***
líos
lo
sean
po
el
obispi
mas
clec
<*>
y
que
aque-
Cla
en
ambos
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de
l
os
‘
g
dc
la
p onneia,
con
anue -
Anones
pid
au
dT°
VlnCÍalCS
-
"“8
™
“
1
™
haya
&*•**“
■
“
gene al
y
co ien e
J?
ha
sií
°
«
>a
Iglesia
^..cela ía
se
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P
°
,M
de
la
P«.
Todos
saben
ambién
c/o laen
"“"“«“M»
de
los
obis-
"o edades
y
disensiones
" o
0
^"
7
-
«as
eglas,
las
Í£“
=
no o ios
son
los
dec
JoTde
1
“
cbo>
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ca ó.
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as
‘
lea,
y
la
p
agmá
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c
a
c
d
,
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conc.llos
de
Cons anza
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IX,
con a
es as
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San
'°
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da
F ancia,
Luil
Cas
Comisiones
no
en an
-í
•
a „
en
d
p
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S
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CaUSas
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n
cesado
1
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las
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cuns ancias
ac uales
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°
Sas-
incomum
cac
:-
nCle
y
dcela e
á
sus
subdi os
el
es
d
^
la
po es
‘
0n
C0D
el
Pon í ice
ese an e
^
absolu a
e
5
y
que
en
consecuen-
6
Pe o
supongamos
po
un
ins an e
que
asi
se
de e minase,
examinemos
lige amen e
los
incon enien es
que
esul a ían.
Po
de
p on o
se
di idi ía
mas
la
Opinión
de
la
nación,
que
po
desg acia
*se
halla
ya
demasiado
di idida,
c eyendo
algunos
se
an a
la
al a
de
obispos,
que
debía
supli se
su
con i mación
del
modo
posible,
y
ninguno
mas
na u al
que
el
usado
en
los
ece
p ime os
siglos
de
la
Iglesia;
pe o
aun
en
al
caso,
es a ían
unos
po
los
sínodos
p o inciales,
o os
po
los
me opoli anos
y
muchos
po
solo
el
a zobispo
de
Toledo,
con
a eglo
á
la
eso¬
lución
del
concilio
oledano
XII.
O os
que ían
que
se
adop ase
un
mé odo
mas
análogo
ala
p ác ica
del
dia,
y
que
no
o ecie a
an os
emba azos
como
el
de
los
sínodos
p o inciales.
¿Y
qué
di emos
espec o
de
aquellos
que
opinasen
que
no
es ábamos
en
el
caso
de
hace
no edad;
pues
aunque
hubie a
algunos
obispados
acan es,
podían
se
soco idos
po
los
obispo*
inmedia os,
ó
po
algunos
de
los
que
se
hallan
espelidos
de
su*
iglesias?
¿No
pudie an
pone
en
duda
las
acul ades
de
los
nue¬
os
obispos
?
La
con i mación
de
es os
es
un
ac o
de
ju isdicción;
y
habiéndola
ege cido
los
me i’opoli anos
en
i ud
de
la
conce¬
sión
que
les
hizo
la
Iglesia,
pa ece
habe
cesado
po
sus
nue a*,
disposiciones,
y
que
solo
la
misma
Iglesia
pudie a
de ol é sela-
De
es a
misma
duda
esul a ía
la
del
alo
de
los
nue os
nom¬
b amien os
de
cu as
,
con eso es,
y
o as
cosas
que
pudie an
á¬
cilmen e
p oduci
un
cisma,
añadiendo
es e
g a ísimo
mal
á
lo*
muchos
que
nos
a ligen.
No
son
es as
me as
conje u as
ni
emo¬
es
anos,
pues
de
odos
es os
modos
de
e
enemos
bas an e*
p uebas
en
los
documen os
que
acompañan
el
espedien e.
Po
o a
pa e
sabemos
que
el
gobie no
in uso,
no
solo
l
líl
p o is o
las
iglesias
acan es
del
e i o io
que
ocupa
,
sino
qú
c
ambién
ha
con e ido
las
de
o os
p elados
que
menosp ecia on
sus
amenazas
y
llamamien os,
iendo
cuan o
pe judicaban
c0lí
su
conduc a
los
imagina ios
de echos
que
se
igu aba
sob e
es,a
co ona;
pe o
no
ha
llegado
á
nues a
no icia
que
se
haya
a e
¡
ido
á
manda los
con i ma ,
y
no
podemos
a ibui lo
á
°
*
causa
que
al
emo
de
la
imp esión
que
ba ia
en
los
- iel
S
e
obispos
que
no
es aban
con i mados
en
el
modo
y
°
II,a
que
siemp e
habían
conocido.
Mas
si
noso os
le
emo emos
cs
*
obs áculo,
es ableciéndola
disciplina
an igua,
aunque
con
d^'
e1
^
so
obge o,
es
muy
p obable
que
se
ap o eche
de
nues o
eg
eI
^
(
pío
y
llene
las
iglesias
de
obispos
ilegí imos,
aumen ando
P

TMB iS •*
‘
os
“"
e
6!m
“
b
a
jo
su
lico ,
han
p oduéL^
£,
,nsmu
“
nlos
>
co
“
*•»»
S»e
se
pudie an
en
los
que
lian
in e e
.
,''
ai
'‘
edad
de
°P»niones
que
se
ad ie e
se
di igie on
al
es in
"i*
°
en
1
asun o
*
T eill a
y
un
in o mes
bispos
y
obispos
^
?°
nSe;!0
de
Cas illa
po
di e en es
a zo-
uni e sidades.
El
M
p
1
°
S
ec
lesias icos,
sede
acan es,
y
aunque
no
ue on
p emSad
^
Valencia
y
ocll
°
obispos,
dicen
no
se
«
n
'
a
d
o
s,
sob e
la
necesidad
de
pas o es,
El
M
R.
ca denal
a zobispo
3
“
a
!
a
a i
“
'
:ion
de
disciplina,
que
debía
Jun a se
concilio
,
.
T
°
ledo
co
“
obispos,
opinan
que
de e minase
lo
con enidJ°
“
¡»
de
p elados
se
es ablezca
la
d'iq -
6
i-^
a
a
^
°
na
y
Ca acas
son
de
nL.
«lio
se
p
ongan
^
scl
Plma
an igua;
exigiendo
el
ul imo
a
Z
También
quie en
e
l
Ú^ aSiec^^°
1<>S
obis
P
os
de
la
península*
obispos,
y
en e
ellos
el
de
SiW
™
0
de
la
aisilla
disciplina
sei
componiendo
en^'
"”Sd¿
7*
*
,
Míssa«~
nc,í
y
*•<**«*
solo
cinco
indi idi
J
^
Cas lIIa
es u o
an
A‘
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-
■
,
o o
sepa ado
a„
aco d<i
la
consul a
,
dl idld
°,
que
con
casi
odos.
Se’ ed
*i
Ue
-
C
°“
iniend
o
con
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'
K
.
°
los
d
™
a
s
sula,
au„,u
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no.
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e
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i
u
i
y
los
su aeánenc
P
<lV
e
con iniesen
el
me
iscal
opinó
poi
.
el
¿anena
en
q„
e
h
a
bia
mucha
necesidad.
Su
opoli ano
^y
G
su agó
6
í
*P«Midad¿
pusUan Sa^
,a¡
pues
de
los
don
Um
o me
el
dic amen
del
nn
•
j
d0ae
auge os
que
lo
comp„
nian
*
Eslad
°’
ponían,
opina on
los
sie e
(
So
)
po
la
es au ación
de
la
disciplina
an igua,
y
los
cinco
es an es,
po
que
se
o ma a
una
jun a,
compues a
de
obispos
y
oi ás
pe sonas
de
ciencia
y
i ud,
que
de e minase
lo
que
debe ía
ob-
•
)
se a se
sob e
las
ese as
en
gene al,
ya
que
po
azones
que
no
pene an,
no
se
pudie a
ene
el
concilio
nacional
que
es á
de¬
c e ado
po
es e
augus o
Cong eso.
Pa a
que
ampoco
se
e i icase
uni o midad
en
la
Regencia
del
eyno,
insis en
los
indi iduos
que
la
componen,
en
el
dic amen
que
die on
como
conseje os
de
Es ado,
siendo
el
del
M.
R.
ca ¬
denal
a zobispo
de
Toledo,
que
se
con oquen
concilios
p o incia
-1
les
pa a
de e mina
lo
opo uno,
y
el
de
los
o os
dos
compa^
I
ñe os
,
que
se
se
es ablezca
la
disciplina
an igua.
Los
que
abajo
subsc ibimos
,
aupque
con enimos
con
los
de¬
más
compañe os
en
la
poca
u ilidad
que
esul a la
de
la
jun a
p
0
'
pues a
po
a ios
de
los
in o man es,
espec o
á
que
ca ece ía
es a
de
au o idad
compe en e
pa a
compele
á
los
demas
á
segu
,
sus
delibe aciones,
no
liemos
podido
uni o ma nos
en
cúan o
modo
de
es ablece
la
disciplina
an igua
que
se
p oponé,
**
niendo
p esen es
los
incon enien es
que
de
ello
pudie an
e igí"
na se,
y
que
dejamos
insinuados.
La
con i mación
de
los
obispos
es
un
pun o
de
disciplina
cele"
siás ica,
y
co esponde
á
la
misma
Iglesia
el
a egla lo
y
a
(
,
o"
moda lo
al
bien
y
u ilidad
de
la
sociedad
c is iana:
los
medie*
de
que
se
ha
alido
siemp e
que
lian
in e enido
di icul ades,
ue*
on
la
celeb ación
de
un
concilio,
ó
el
mu uo
con enio
de
lo*
p elados,
p es ado
en
sus
epís olas
misi as
que
al
in en o
*
e
comunicaban;
en
cuya
i ud
nos
pa ecía
que
si
po
el
a**
o no
gene al
que
eyna
no
puede
ene
luga
el
pi'ime o,
$
e
debe ía
adop a
el
segundo,
que
no
o ece
di icul ades.
Esci e
Y.
M.
el
celo
del
M.
R.
ca denal
a zobispo
de
Toled í
pa a
que
como
p imado
de
las
Españas
se
ponga
de
co no
11
acue do
con
los
demas
p elados
del
eyno,
y
de e mine
po
misma
Iglesia
lo
que
deba
hace se
en
una
ma e ia
an
di i
cl
como
delicada.
Con
es e
solo
paso
llena á
V.
M.
los
debe es
que
ie»
|C
mo
p o ec o
de
los
sag ados
cánones,
y
como
pad e
beñé i
c
°
^
odos
sus
súbdi os,
e i ando
igualmen e
cualquie a
mo i o
censu a.
V.
M.,
sin
emba go,
esol e á
lo
que
sea
de
su
s
°^
ano
ag ado.
Cádiz
17
de
mayo
de
Seño
Jo&c
^
po,
p io
de
León.
=
Félix
Aylós.