Jun Lajun Lalaan y la polisemia de la muerte sacrificial
Abstract
El artículo aborda la práctica cultural del sacrificio humano, partiendo de lo expresado en los códices mayas, a partir del análisis iconográfico y semiótico del dios del sacrificio y la guerra, nombrado en los códices mayas Jun Lajun Talaan lo que permite al lector entender al sacrificio no sólo como un fenómeno religioso, sino como un acto que articula las inmolaciones de carácter ritual con múltiples aspectos de la sociedad Mesoamericana del Posclásico.
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35 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. JUN LAJUN TALAAN Y LA POLISEMIA DE LA MUERTE SACRIFICIAL JUN LAJUN TALAAN, THE POLISEMY OF SACRIFICIAL DEATH Alondra Domínguez Angeles Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo Resumen: El artículo aborda la práctica cultural del sacrificio humano, partiendo de lo expresado en los códices mayas, a partir del análisis iconográfico y semiótico del dios del sacrificio y la guerra, nombrado en los códices mayas Jun Lajun Talaan lo que permite al lector entender al sacrificio no sólo como un fenómeno religioso, sino como un acto que articula las inmolaciones de carácter ritual con múltiples aspectos de la sociedad Mesoamericana del Posclásico. Palabras claves: sacrificio, cosmovisión y dios Abstract: This article concerns the cultural practice of human sacrifice, starting from what it is expressed in Mayan codices. We focus on the iconographic and semiotic analysis of the Lord of human sacrifice and war, named Jun Lajun Talaan. The result of this work allows the reader to understand the human sacrifice not only as a religious phenomenon but also as a rite which joins several aspects of Mesoamerica during the Postclassic horizon. Key words: sacrifice, cosmovision and deity
36 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. Introducción El sacrificio humano en los códices mayas Dentro de la vasta producción literaria dedicada al estudio del sacrificio humano en Mesoamérica durante la época prehispánica, existe aún una laguna en cuanto al análisis de esta práctica dentro del contenido de los códices prehispánicos, lo que posiblemente obedece a la complejidad que encierran los distintos programas iconográficos que desarrollan los cuatro grupos de códices anteriores a la conquista y a la variedad de lenguas con las que estos fueron escritos, dentro de estos grupos están los tres códices mayas hasta hoy conocidos, por ello esta investigación se centró en el estudio del sacrificio humano a través de lo expresado en los testimonios visuales mayas. Entre los trabajos realizados que se ocupan del estudio del sacrificio humano en Mesoamérica destacan: La flor letal. Economía del sacrificio azteca de Christian Duverger (1983), en el cual se enfatiza el papel del sacrificio humano y la toma de cautivos como aspectos que reflejan el poderío económico-militar de un señorío; El sacrificio humano entre los mexicas de Yolotl González (1985), que aborda el ritual como fenómeno religioso y político, se apoya de una gran variedad de códices para ilustrar los diferentes tipos de sacrificio pero no toma los códices como una fuente importante de información sólo como un auxiliar didáctico y complementario de la redacción; y El don de la sangre en el equilibrio cósmico de Martha Ilia Nájera (1987), este último retrata el caso en particular de las inmolaciones de carácter religioso en la cultura maya, ofreciendo al lector, detalles sobre las ceremonias en las que se realizaban occisiones, características de todos los componentes animados e inanimados del ritual y los objetivos de los diferentes tipos de sacrificio, sin embargo las fuentes principales de dicho estudio fueron novohispanas no códices prehispánicos, por ello la necesidad de utilizar los manuscritos mayas como nuestras principales fuentes. El proceso de indagación de las representaciones de occisiones rituales en el grupo maya llevó al reconocimiento del dios Q, conocido por ser el Dios de la guerra y del sacrificio humano, 1 nombrado en el texto glífico Jun Lajun Talaan—Uno diez misterio —, 2 que es una 1 Gabrielle Vail, The gods in Madrid Codex: an iconographic and glyphic analysis. Nueva Orleans: UMI company, 1996, pp. 288-291. 2 Erick Velásquez García, ―Códice de Dresde. Parte 1‖, Arqueología Mexicana, edición especial, núm. 67, 2016, p. 24.
37 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. deidad diferente del dios A, Señor de la muerte pero asociado a esta y a otras divinidades inframundanas. Por ello este artículo ofrece un acercamiento al significado del sacrificio humano a partir del análisis de las representaciones de Jun Lajun Talaan— bajo el enfoque teórico-metodológico de la cosmovisión, lo que permite al lector entender el sacrificio como fenómeno polisémico que se integra en diferentes esferas de la cosmovisión maya del Posclásico. Concepto de dios en la religión mesoamericana en particular en la cosmovisión maya Para entender la representación de la deidad Jun Lahun Taalan y el simbolismo que esta encierra, es necesario comenzar con una breve discusión sobre el concepto histórico antropológico de dios en la cosmovisión mesoamericana, en específico dentro de la particularidad maya, para ello se presenta el concepto de seis destacados mesoamericanistas. En Historia y Religión de los mayas, 3 Sir Eric Thompson señala 13 rasgos que distinguen a los dioses mayas, estos son: 1. De manifestación variada antropomorfa y zoomorfa, 2. Cuadruplicidad asociada a su lugar en los rumbos cósmicos, 3. Ambivalentes, 4. Se agrupan en categorías diferentes como celestes, infra-terrestres, lunares, venusinos etcétera, pero con la flexibilidad de pertenecer a dos categorías antagónicas entre sí, 5. La asociación de las deidades con el tiempo, 6. Duplicación de funciones, 7. La fusión de los dioses mayas con divinidades de nuevas tradiciones, como la cristiana, 8. Culto a los ancestros, 9. La capacidad de espíritus moradores para alojarse en objetos inanimados, 10. Culto a los animales, como al jaguar, 11. Jerarquización de las deidades, 12. Diferentes advocaciones de una misma deidad con diversos nombres y 13 Un posible monoteísmo durante el Clásico. Para Mercedes de la Garza, las deidades mayas son energías o fuerzas sagradas etéreas, sutiles e incorpóreas pero que se visibilizan ante los humanos mediante epifanías, que pueden ser antropomorfas, zoomorfas e incluso vegetales. Las características de los dioses mayas, que De la Garza identifica son: ser uno y varios a la vez, dinámicos y cambiantes, nunca estáticos ni inmutables, por ello nacen, mueren y renacen cíclicamente, además de ser polisémicos, pero 3 Sir Eric Thompson, Historia y Religión de los mayas. México: Editorial Siglo XXI, 2006, pp. 248-249.
38 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. pese a ser poderosos son dependientes de ser alimentados y fortalecidos por los humanos, pues son vulnerables a los efectos del curso del tiempo. 4 La investigadora Laura Sotelo Santos concibe a los dioses mayas como energías sagradas dotadas de personalidad propia, con voluntad, límites, debilidades y pensamiento. Las deidades se manifiestan ordenadamente en ciertas fechas a los humanos, dicha manifestación pueden ser sensibles como lo son las epifanías o bien intangibles, que es cuando los dioses actúan sobre el mundo y sólo las conocen los sacerdotes. 5 Las deidades deben ser alimentadas y veneradas, su origen es el tiempo primordial por ello son los causantes de la existencia, pueden fusionarse y fisionarse, son mutables y polisémicos y los humanos pueden comunicarse con ellos sólo mediante el culto. 6 Tomás Pérez Suárez coincide con De la Garza en considerar a los dioses, como fuerzas sagradas que él denomina seres sobrenaturales, que tienen entre sus facultades una fuerza creadora, y que tal y cómo la precitada historiadora menciona, las deidades son además de polivalentes, duales con aspectos creadores y destructores, además poseen el don de la ubicuidad y de la omnipresencia, por ello transitan por toda la geometría del cosmos. 7 Recientemente Alfredo López Austin y Erik Velásquez García tras revisar diferentes conceptos de dioses en Mesoamérica y con base en el término de dios propuesto por el propio López Austin, precisaron un concepto de dios que retoma muchas de las características previamente señaladas y que es el que tomamos para este estudio. Su propuesta de dios es la siguiente: Los dioses pertenecen a la categoría de seres formados por sustancia sutil, eterna y ligera e imperceptible en condiciones normales de vigilia, son de origen anecuménico y tienen el poder de afectar el mundo visible con la posibilidad de que los humanos perciban los efectos de su agencia. 8 4 Mercedes de la Garza Camino, Rostros de lo sagrado en el mundo maya. México: Universidad Nacional Autónoma de México/Paidós, 1998, pp 87 -90. 5 Laura Elena Sotelo Santos ―Los dioses energías en el espacio y en el tiempo‖, en Religión Maya. Mercedes de la Garza Camino y Martha Ilia Nájera Coronado (eds.) México: Editorial Trota, 2002. pp. 83-114. 6 Ibidem, pp. 110-112 7 Tomás Pérez Suarez, ―Dioses Mayas‖, Arqueología Mexicana, n.º 88 (CDMX, 2007), p.57. 8 Alfredo López Austin, ―Los dioses‖, Arqueología Mexicana dossier La cosmovisión en la tradición religiosa mesoamericana. Parte Segunda Parte, Edición Especial, n.º 69 (CDMX, 2016), pp.6-7.
39 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. Los dioses poseen personalidad y voluntad, esta última susceptible de ser alterada por la voluntad humana, pueden comprender las expresiones de los hombres. Entre sus facultades esta la multiplicidad, la fusión y la fisión que permite a una deidad unirse a otros dioses para integrar una sola deidad o bien separarse en dos o más deidades, e incluso una deidad puede separarse en fracciones de sí mismo o a la inversa reintegrarse con fragmentos dispersos y tienen diferente jerarquía en el panteón maya. Además de que transitan entre el ecúmeno y el anecúmeno siguiendo el orden dictado por las leyes cósmicas, y cuando a las deidades les toca pasar por el anecúmeno están sujetos a las leyes del Sol, en específico a la del cumplimiento de una misión en particular, que es trabajo, lo que resulta en su agotamiento y desgaste por ello deben ser alimentados y fortalecidos. 9 Fuentes sobre el dios Q y estudios previos Kisin es un vocablo lacandón, cuyo significado es flatulento, 10 término con el cual se le nombra en ciertas ocasiones al dios A 11 - Kimil- en el códice Madrid y por ello se utilizó incorrectamente cómo el nombre del dios Q, en consecuencia es necesario revisar a que refiere este vocablo. Kizin fue también el término utilizado por los españoles en el siglo XVI para referirse de forma peyorativa a las imágenes de deidades, que ellos consideraban paganas o diabólicos, 12 así que fue un calificativo que funcionaba como sinónimo de ―ídolo‖. Thompson 13 señaló que Kizin era uno de los señores de la muerte, cuyo culto se extendía desde Yucatán hasta Pokomán 14 y parecía ser el más importante de los señores de la muerte, por lo que también lo asoció con el dios A de los códices. 9 Alfredo López Austin y Eric Velásquez García ―Un concepto de dios aplicable a la tradición maya‖, Arqueología Mexicana, n.º 88 (CDMX, 2018), pp. 20-27. 10 Michael D. Coe, The maya Scribe and his world. New York: The Grolier Club, 1973, p. 15. 11 La nomenclatura con letras mayúsculas de las deidades mayas contenidas en los códices obedece a la identificación realizada por Paul Schellhas a principios del siglo XX, Schellas asignó una letra mayúscula a cada uno de los 15 dioses que él identificó, esta nomenclatura se sigue utilizando aunque ha sufrido modificaciones gracias a avances posteriores al trabajo de Schellhas, por ello hoy se pueden identificar a más dioses. Schellhas agrupó de las letra A – P a las 15 deidades de acuerdo a su incidencia en los códices, de esta manera el dios A es el más representado y el dios P el menos expresado. 12 Sir Eric Thompson, Historia y Religión de los mayas. México: Siglo XXI editores, 2006, p. 236. 13 Ibídem, pp. 367 – 368. 14 Área maya que va desde Yucatán hasta el Salvador y algunas regiones de Guatemala
40 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. Un informante lacandón de este destacado mayista, afirmó que Kizin era el señor del inframundo, aquél que quemaba la boca y el ano de los muertos, quien cuando el alma del occiso se lamentaba a causa de dicho tormento, la deidad sumergía a las almas en agua fría y así continuaba torturándolas antes de entregarlas a U Zucun Yum Señor Hermano Mayor, que tenía el cargo de examinar las almas antes de dirigirlas a Kizin, además de velar y alimentar al Sol en su tránsito por el inframundo, por otra parte se pensaba que Kizin era una deidad iracunda que cuando montaba en cólera pateaba la tierra sacudiéndola, lo que también lo hace el hacedor de los terremotos, que eran evitados en ocasiones por U Zucun Yum 15 . En relación con lo expuesto, las principales fuentes de este estudio, que son los códices mayas prehispánicos del Posclásico procedentes de la Península de Yucatán, nombran al dios Q con el glifo T1050, acompañado de diferentes prefijos, esto condujo a Vail 16 a sugerir que la lectura del glifo era Kizin y por lo tanto por décadas se utilizó este nombre para la deidad. Sin embargo el glifo T1050 tiene incidencia tanto en algunos augurios que acompañan a las escenas del dios A Señor de la muerte, como a otras deidades. En contraste con lo anterior el texto glífico contenido en el Dresde revela claramente el nombre completo de la deidad, con el mismo glifo T1050 pero con diferentes prefijos que en el Madrid, por lo que de acuerdo a Velásquez, 17 su nombre es Jun Lajun Talaan —Uno diez misterio—. Velásquez identificó con este glifo al dios Q en siete ocasiones en el Dresde en las láminas son la 6 b 18 , 6c 8c, 10 b, 10 c, 14b y 17a, por lo que el glifo del Dresde es distinto al que se utiliza para nombrarlo en el Madrid. La representación del dios Q fue primeramente identificada por Brinton (1895) 19 y después por Seler (1902), 20 quienes lo catalogaron como una variación del dios A Kimil o bien 15 Cfr. Ibídem, pp. 367 – 368. 16 Gabrielle Vail,The Gods in the Madrid Codex: An Iconographic and Glyphic Analysis. Ph.D. diss., New Orleans: Department of Anthropology, Tulane University, 1996, p. 289. 17 Eric Velásquez García, ―Códice Dresde‖ Edición Facsimilar Arqueología Mexicana Parte Uno, Edición Especial, n.º 67 (CDMX, 2016), p.24. 18 Ver imagen en http://www.mayacodices.org//frameDetail.asp?almNum=313&frameNum=4 19 Daniel G. Briton, A primer of Mayan Hieroglyphs. Philadelphia: University of Pensilvania Series in filology, Literature and Archeology, 1895, Vol. 3, n.º 2. 20 Eduard Seler, Gessamelte Abhandlugen zur Amerikanischen Spraxh – und Alterhumskunde. Berlín: A.Asher, 1902-23, Vol. 5.
41 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. del dios A´Ahkan, en tanto que Schellhas 21 (1904) 22 sí reconoció al dios Q pero lo confundió con las deidades R y F de los códices. Así que fue hasta que Thompson (1950) 23 en Hieroglyphic Writing: An Introduction le asignó una letra diferente de A o A’ para reconocerlo como otra deidad, más tarde Zimmerman (1956) 24 sugirió agrupar a las deidades mayas de acuerdo a sus connotaciones, de esa forma los dioses A, A´ con sus variantes y Q fueron agrupadas junto con otras como dioses con cargas nefastas en sus augurios y personificaciones. En décadas más recientes Taube (1992) 25 reconoció el glifo T1050 con su nombre, que aparece con la misma banda negra que atraviesa su rostro con la que aparece en su representación iconográfica. Por lo que a partir de entonces se le consideró como una deidad distinta del dios A, al menos así es manifestado dentro de los códices. Atributos iconográficos del dios y su significado asociado al sacrificio humano El atributo iconográfico con el que el dios Q aparece en todas sus representaciones en los códices mayas, es la banda punteada que envuelve su cuerpo, así es posible reconocerle en las 12 ocasiones en las que aparece en el Madrid, estas son: 27d, 26 28d, 50a (dos veces), 52 a, 52 b,54 c, 84 a, 84 c, 88 a y 97 a, además de la página 60c, en donde pese al deterioro del propio códice no se distingue con claridad pero es posible reconocer su tocado sacrificial y leer su nombre en el texto glífico. Características corporales Es un personaje antropomorfo con el tronco encarnado sin color, muestra el dorso desnudo sin pechos lo que indica que es un varón, tiene rostro jovial con los ojos almendrados 27 siempre abiertos que simbolizan vida, así como el Dios A está siempre vivo también lo está el Dios Q, tiene nariz fina pero en dos ocasiones en el Madrid es aguileña (76 y 88 a), labios 21 Paul Schellhas, ―Representations of deities of the Maya Manuscripts‖, Papers of the Peabody Museum of Archeology and Antropology,(Cambridge, 1904), Vol.4, n.º 1 22 Quién además de identificar los atributos iconográficos de 15 dioses propuso su relación con las deidades nombradas en yucateco. 23 Sir Eric Thompson, Maya Hieroglyph Writing. An introduction. Washington. D.C: Carnegie Institution of Washington, 1950, Pub. 59. 24 Günter Zimmerman, Die Hieroglyphen der Mayan Handschiftren. Hamburg: Cram de Guyter, 1956, pp. 18- 24. 25 Karl Taube, The Major Gods of Ancient Yucatan. Washington. D.C: Dumbarton Oaks, 1992, pp. 105-110. 26 Todas las imágenes referidas en este trabajo tanto del códice Madrid o del códice Dresde pueden ser consultadas en http://mayacodices.org/searchwiz.asp?step=2&action=N ya que debido a la extensión del artículo sólo se incluyeron dibujos en blanco y negro de cuatro escenas sacrificiales tomadas de los códices. 27 Gabrielle Vail, Op. cit., p.199.
42 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. gruesos y orejas humanas y en el rostro lleva una banda negra que cruza desde su frente hasta su oreja pasando por su ojo, 28 dicha línea puede ser negra, gruesa (Madrid) o delgada (Dresde) a veces acompañada de una o dos líneas punteadas, en menos ocasiones la banda no tiene relleno solido sino que esta compuesta con puntos en medio M50 a, o sólo está insinuada con una línea punteada D10b. En el Madrid se le muestra con el pelo erizo o negro siempre corto pero en D6b se le ve con cabello largo, o no se muestra el cabello por que lleva tocados. Atavío Como ya se señaló Q es ilustrado con líneas punteadas que maquillan su cuerpo la mayoría de veces, de acuerdo con Espinosa y Camacho 29 dichas líneas representan a deidades asociadas con la muerte entre los nahuas, lo que recuerda que Thompson 30 ya había señalado su similitud con Xipe Totec, el Señor del desollamiento y opinaba que era posible que tales líneas punteadas también representaran la piel desollada precisamente de víctimas sacrificiales, por lo que el Dios Q es el que se atavía con la piel desollada. 31 Sin embargo Taube 32 se opuso a este señalamiento, argumentando dos diferencias; la primera que el dios Q de los códices mayas siempre es representado con el maquillaje facial de la banda y que dicho atributo no es portado por Xipe Totec y dos que se carece de las evidencias sólidas que señalen que las líneas punteadas en el cuerpo de la deidad maya son representaciones de piel desollada. Sugiere que el color negro de la banda de la pintura facial simboliza al pedernal y entonces lo identifica con Iztlacoliuhqui –Ixquimilli, que es una advocación de Tezcatlipoca como señor de los pedernales, del frio y la helada. Esta ataviado con un ex calzoncillo, al igual que todos los dioses en el Madrid aparece descalzo, 33 viste orejeras circulares la mayoría de veces, pero en ocasiones estas son huesos 28 Gabrielle Vail, Op. cit., pp.139-140. 29 Gabriel Espinosa Pineda y Montserrat Camacho Ángeles, comunicación personal (junio 2015). 30 Sir Eric Thompson, Op. cit., p. 132. 31 Claude - Francois Baudez afirma que el origen de Q es Xipe Totec en Historia y Religión de los antiguos mayas. México: Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México y Centre Culturel et de cooperation pur I´Amerique Centrate, 2004. 32 Karl Taube,Op. cit., pp. 105-110. 33 Laura Elena Sotelo Santos, Los dioses del Códice de Madrid. México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2002, p. 65.
43 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. D6b, D10b (véase figura 1), M52 a y M52b. Está aderezado con collar, brazaletes y ajorcas con globos oculares 34 o cascabeles de la muerte, 35 aunque a veces porta collar de cuentas y en ocasiones no viste ninguno de estos elementos, como en la lámina M88a. 36 Los tocados con los que se expresa son ocho, algunos de ellos muy elaborados, pero en especial dos de estos, son los que acentúan su atributo sacrificial, porta un amarre de tres atados de papel anudados en la cabeza, lo cual es un símbolo de sacrificio 37 y el tocado que apenas se esboza en M60c, Taube 38 asocia con el tocado el tocado de la representación en D10b con el de Iztlacohuiqui-Ixmiquilli advocación de la deidad asociada al sacrificio y a la ejecución. Tezcatlipoca como señor de los pedernales, frío, pecado y miseria. 39 Fig. 1 Jun Lahun Talaan en Dresde 10b Dibujo de Erick Hernández Garnica En D6b lleva el cabello largo lo que representa la larga cabellera que solían llevar los sacerdotes sacrificadores, Dumont, 40 señala que: 34 Eric Velásquez García, Op. cit., Edición Especial, n.º 67, p.22. 35 Jean Jacques Rivard, ―Cascabeles y ojos del dios maya de la muerte. Ah Puch, Estudios de Cultura Maya, n.º 5 (CDMX, 1965), pp. 75 – 91. 36 No aparece con cascabeles de muerte, pero está ofrendando dos cráneos 37 Eric Velásquez García, Op. cit., Edición Especial, n.º 67, p.24. 38 Karl Taube,Op. cit. p.110. 39 Eric Velásquez García, Op. cit., Edición Especial, n.º 67, p.70. 40 Jean Dumont, (2009) El amanecer de los derechos del hombre. La controversia de Valladolid. María José Antón (trad.) Madrid: Ediciones Encuentro, 2009, pp. 230-231.
50 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. izquierda, nos indican camino, peregrinaje. Por otra parte es difícil no percibir la fortaleza y vigor que expresa el tronco y brazos del Dios Q, lo que remite a la corporeidad de los guerreros y por lo tanto se está resaltando la función de estos cómo captores y espías, la posición de sus brazos y la forma en la que dirige el cuchillo hacía la boca de Ek Chuah con la mano izquierda y con la derecha sostiene una piedra reflejan una actitud amenazante y victoriosa, lleva un tocado alto pero no se muestra con cabellera larga, lo que acentúa su calidad de dios de la guerra más que de sacerdote sacrificador, entonces es claro que la escena expone el derecho de los guerreros de sacrificar y ofrendar. Finalmente se analiza la última representación del Madrid que contiene a ambas deidades; uno en su papel de víctima sacrificial y el otro como el sacrificador, esto se desarrolla en la lámina 84 a en donde el dios Q con la mano izquierda (como en las dos anteriores) le está apuñalando o insertando el arma justo a la altura del corazón, esta vez no observamos un brote de sangre, pero está el glifo T628 que la representa. La escena comienza con el almanaque que despliega los días Ix, Kimi, Etz´nab´, ok, ik´ y está delimitada por los glifos de los cuatro rumbos cósmicos al igual que lo está la escena de la 54c, por lo que una vez más la occisión se está celebrando en un eje cósmico, ya que sucede en el centro del universo. Es interesante que en las tres ocasiones el patrón de los mercaderes es la víctima ofrendada, en especial porque esta deidad aparece en los almanaques del Madrid de las láminas 54b y 55b como el captor que lleva cautivos, que serán inmolados por decapitación, de tal forma que Ek Chuah, el mercader puede ser según el momento calendárico el captor o el cautivo, la víctima o el ofrendante y posiblemente el sacrificador lo que concuerda por completo con los riesgos que corrían los mercaderes pues estos tenían funciones de carácter militar jugando el papel de espías en otros señoríos, pues eran ellos, quienes tenían la misión de informar a que señoríos era conveniente atacar, pero en su peregrinaje podían ser ellos los que cayeran en calidad de cautivos de guerreros enemigos. Cabe destacar que incursiones
51 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. guerreras tenían dos propósitos: la captura de víctimas para el sacrificio y la conformación de grandes unidades políticas por medio del sometimiento de otros pueblos. 67 Conclusiones Los códices mayas expresan en sus almanaques y secciones, el corpus de funciones articulados en el fenómeno cultural del sacrificio humano, que es develado primeramente como un ritual que es marcado por el orden calendárico y que claramente fue establecido por los dioses, razón por la cual tanto el Dresde cómo el Madrid contienen en sus láminas la representación del dios del sacrificio humano, Jun Lahun Talaan, deidad que comparte atributos iconográficos con el dios de la muerte Kimil, pero con atributos peculiares que manifiestan la importancia de las inmolaciones. El Dios Q refleja claramente el concepto de deidad pues expresa su origen primigenio al ser representado en la lámina M76 que se ubica dentro de un cosmograma que refiere al origen del tiempo y al momento de la creación, lo que atestigua su existencia anterior a la creación del ecúmeno. En el espacio terrestre se manifiesta de forma vigorosa y es beligerante lo que expresa su personalidad, pese a no ser de las deidades más representadas en los códices, goza de un alta jerarquía entre los mercaderes y guerreros, que cómo se señaló gozaban de un status privilegiado en la época prehispánica, status que asociaba su poder económico con el derecho de ser sacrificantes individuales, lo que los posicionaba como componentes esenciales de las sociedad del Posclásicos, al ser los proveedores del elemento medular del sacrificio, la víctima, razón por la que Jun Lahun Talaan es el dios del sacrificio y la guerra. La relación de estas dos actividades con el comercio está presente en la representación del dios M, Ek Chuah, ya que si bien esta deidad es inmolada por el dios Q, cada que se enfrenta a este, en otros momentos calendáricos Ek Chuah es el sacrificador o bien el ofrendante, como lo atestiguan las láminas 54 y 55b del Madrid, lo que subraya el hecho de que los mercaderes tenían funciones de carácter militar haciéndola de espías en otros señoríos. 67 Guilhem Olivier y Leonardo López Luján ―El sacrificio humano en Mesoamérica: ayer, hoy y mañana‖ en Leonardo López Lujan y Guilhem Oliver (coord.) El sacrificio humano en la tradición religiosa Mesoamericana. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia y Universidad Nacional Autónoma de México –Instituto de Investigaciones Históricas, 2010, pp.30-31.
52 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. En todas las escenas presentadas se expresa la vulnerabilidad de los dioses de morir, por ello pueden ser sacrificados ya que su tránsito por el ecúmeno los desgasta y agota así que deben morir de forma ritual para renacer fortalecidos, acción que debe ser recreada por los humanos siguiendo el orden calendárico, por lo que la misión de Jun Lahun Talaan es el arquetipo de la misión que deben cumplir los guerreros, los sacerdotes y los ofrendantes (mercaderes, la comunidad o el estado), pues al celebrar el sacrificio están asegurando que se fortalezca no sólo a la deidad sino también al señorío lo que resulta en el empoderamiento de los guerreros que sirven al estado, lo que les retribuye a estos y a los ofrendantes el beneficio de la inmolación, revelando así que el sacrificio humano es un fenómeno polivalente que fusiona la esfera mítica, la religiosa, la política y la económica, y que se sirve todas ellas para ser realizado. Al cumplir con el deber de la ofrenda máxima, los humanos esperan influenciar la voluntad de las deidades, por ello al enfrentarse a las amenazas de la naturaleza controlada por los dioses, la comunidad ofrendaba con la intención de regular los cambios y mantener el equilibrio en el ecúmeno, así mismo el estado jugaba el papel del ofrendante en tiempos de crisis socio políticas y en épocas de guerra para así persuadir a los dioses de actuar en su favor. Recapitulando lo referente a los atributos iconográficos del dios Q, notamos que si bien el término, Kisin alude a una manifestación física de la muerte, pues lo hediondo refiere al cadáver mal oliente y en estado de descomposición, esto no se ve expresado en las características del dios Q, que a diferencia de las peculiaridades del dios A, a quien se le representó con la imagen de un cuerpo humano esquelético con rostro descarnado, o incluso expresando signos de putrefacción, como lo es el vientre hinchado o las motas que indican la descomposición de las carnes y los signos de emanación de aromas fétidos por la nariz o por el ano. Por lo que el dios Q pese al haber sido identificado como Kizin, no es el apestoso, por el contrario el dios Q, Jun Lajun Talaan –Uno diez misterioexpresa fuerza y poder, al igual que el poder que ostenta una autoridad militar o religiosa apareciendo como ah nakom, nakom o batab, es al que se venera en M76, y también quien venera, en su papel de ofrendante en M88a en particular es el que empuña el arma, el que sacrifica, el que baña sus cabellos de la sangre, en resumen es el dios que encarna el tipo de muerte que no produce descomposición, ya que los
53 Número 41, diciembre 2018, pp.35-53 Alondra Domínguez Angeles Jun Lajun Talaan y la polisemia de la muerte sacrificial Dossier La Muerte: pasado y presente. cuerpos de las víctimas de inmolaciones guerreras solían recibir tratamientos póstumos, como es el descarnado, el desollamiento, la decapitación o la exposición al fuego, en consecuencia Jun Lahun Talaán es aquel que legitima el poder y la conquista venciendo a los mercaderes espías o guiándolos en su sendero, es la representación del deber máximo de los hombres, el sacrificio, en pocas palabras es la expresión plástica de la muerte adecuada, la muerte que honra y dignifica es decir, de la ―muerte sacrificial‖. Lo que permite entender al sacrificio humano como una práctica compleja y polisémica, puesto que incumbe a toda la comunidad, la cual se ve beneficiada con el cumplimiento de la ofrenda pero también experimenta el temor a las deidades si no se cumple con ella. Por lo que los guerreros captores eran agentes imprescindibles en los señoríos, tanto para la toma de cautivos como para la protección del señorío mismo, ya que durante la época de sequías, los señoríos se enfrentaban en contiendas bélicas, en las cuales se podía tomar cautivos o caer cautivo, lo que era profundamente temido, pues pese a la devoción que expresa el sacrificio, no deja de ser un ejercicio de poder entre los vencedores y vencidos, entre la elite y la población y en definitiva entre los dioses y los hombres.