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La profesionalización en las artes: próximidad al mito

Villalba Jiménez, Sergio

Abstract

Este trabajo indaga la relación y circunstancias de las artes y su enlace profesional con el presente modelo de sociedades. En este sentido, el sistema económico-político, el aspecto global del concepto Arte, y una atmósfera de disolución de ideologías y valores, han determinado una paradójica mezcla de relatividad y graves contradicciones; este hecho produce una realidad incompatible para el colectivo artístico y su inserciónen el resto de la comunidad

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Arte, Individuo y Sociedad 1999,11: 83-89 I5SN: 1131-5598 La profesionalización en las artes: próximidad al mito Sergio VtLLALBA GIMÉNEZ Universidad de Sevilla Resumen Este trabajo indaga la relación y circunstancias de las artes y su enlace profesio - nal con el presente modelo de sociedades. En este sentido, el sistema económico-polí- tico, el aspecto global del concepto Arte, y una atmósfera de disolución de ideologías y valores, han determinado una paradójica mezcla de relatividad y graves contradic - ciones; este hecho produce una realidad incompatible para el colectivo artístico y su inserción en el resto de la comunidad. Palabras clave: Enlace profesional, valores, graves contradicciones, colectivo artístico. Abstract This work inquires te relationship and circumstances of the arts and its profes - sional link, with the present pattern of societies. On this sense, the economic-politic system, the global aspect of concept Art, and a dissolution’s atmosphere of ideologies and values, have determined a paradoxical mixture of relativity and serious contradic - tions; that produced an incompatible reality for te artistic collective and its insertion in te rest of community. Key words: Professional link, values, serious contradictions, artistic collective. Mito: «Ficción alegórica, fábula; relato o noticia que desfigura lo que realmente es una cosa, y le da apariencia de ser más valiosa o más atiactiva». 83 Sergio Villalba Giménez La profesionalización en las artes... Esta definición de «mito» puede acercamos ala configuración —desde la perspectiva personal— que está alcanzando la profesionalización de las artes plás - ticas y visuales. En el transcurrir de los tiempos, los artistaspasaron de estar asociados a ritua - les sagrados, a ser unos esclavos especializados en una determinada técnica, con - siguiendo que su importancia creciera ysu institucionalización fuera un hecho. Las fuertes estructuras gremiales posteriores , estipulaban quién, cómo y cuándo se era artista. El secretismo y la jerarquización incuestionable marcaban fir - memente las pautas a seguir Al Antiguo Régimen del sector, le llegó un sustituto ilustrado en forma de academia; de nuevo, aquel que quisiera adscribirse ala suso - dicha actividad sabía los cauces indefectibles que no debía abandonar La rebelde valentía de muchas ejemplares individualidades, así como los cambios políticos y su inherentes repercusiones socioeconómicas,produjeron el comienzo de una eco - nomía de libre mercado que bien podríamos entretejer hasta los días presentes. Siendo el resultado final ese ingente y orgánico caos pseudocontrolado de la economía neoliberal y sus derivados, el juego, que bien poco se cuestiona, (pocas son las propuestas serias), consiste en ligar el crecimiento económico a la inicia - tiva privada, asumiendo que ésta será capaz de regular, crecer y reabsorber cual - quier fluctuación de los diferentes sectores económicos. Llegados a este punto podríamos hablar de reconversiones siderúrgicas, nava - les, o agropecuarias; también podríamos hablar de consecuencias genéricas, como el paro, la creciente desigualdad social, o la triste inmigración por ejemplo. Pero bállase aquí, que el presente autor del texto pertenece a lo que en base asu titula - ción —Licenciado en Bellas Artes— podría llamarse ARTISTA. Resulta curioso comprobar lo ridículo o pretetísioso, según se vea, que quedada esa «denomina - ción de origen», en el casillero de profesión que antes refrendaba el Documento Nacional de Identidad. Porque. ¿Cuál es el significado estricto de la palabra artis - ta? «Dícese del que estudia el curso de a¡ies. Persona que ejeitita alguna arte bella. Persona que dotada de virtud y disposición necesarias para alguna de las bellas artes. Persona que actúa pmfesionalmente en un espectáculo teatral, cine - matográfico, circense, etc., interpretando ante el público. » Si aceptamos las dimensiones más recientes del término Arte, que incluyen sus aspectos instrumental y conceptual, su interrelación con otras disciplinas, osu potencialidad en el desarrollo creativo y estético del ser humano, (entre otras), deberíamos contemplar la extraordinaria versatilidad y extensión del ámbito artís - tico. En otras palabras, un psicólogo, un antropólogo, un galerista, un crítico, un educador, oun espectador podrían estar hablando del mismo asunto, pero con ver - tientes muy distintas. Y el artista,... ¿cualquiera de los anteriormente mencionado podría ser calificado con tal apodo? ¿o sólo podemos llamar artistas a aquellas personas que crean obras de arte?. Por esos lances, debiéramos entrar en un deba - 84 Arte. Individuo y Sociedod 1999, II: 83-89 Sergio Villalba Giménez La profesionalización en las artes... te probablemente más arduo, que buscase la propia definición de obra de arte. Pero sólo por incordiar, ¿una restauración sería una obra de arte?, ¿y el diseño de un electrodoméstico?, ¿y una intervención arqueológica? Este dilema que contiene un problema de fondo vital, no debiera caer en una cuestión de formas, en una complicada y provechosa guerra de intereses que surgiera de la posibilidad de colocar a quién o a qué la etiqueta de arte, artista, artísáico. Por lo que a mí respecta y sin ánimo de conflicto, esa deno - minación la aplico a cualquier disciplina que verse sobre el cosmos artístico, colocando bien como apellido o como sobrenombre tal apelativo; esto es, crí - tico de arte, artista antropólogo, etc. De cualquier forma, no me entretengo en esta ocasión en tales disquisicio - nes, y prosigo con la intención primaria del artículo, dirigido de una forma más preocupante, a una derivación inmediata de lo expuesto hasta ahora. Per - mítaseme mostrar un gráfico de los datos especialmente reveladores obtenidos en unaencuesta a una promoción de futuros licenciados en laFacultad de Bellas Artes de Sevilla, que posterionnente comentaré de forma exhaustiva. ENCUESTA: Mayo de ¡997. Orientaciones profesionales de alumnos de 58 Curso. Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Número de encuestados: 133 EDADES 69,60% 13,60% •21-25 años U 26-30 años o > 30 años 15,80% SEXO 44,40% 55,60% 85 Arte, Individuo y Sociedad 1999. II: 83-89 Sergio Villalba Giménez La profesionalización en las artes... OPCIÓN LABORAL: EDUCACIÓN 68,15% • Educación O Otros 31,85% UIVLHSII-ICAUION Lib LAS (JHILN IAtJIUNLS LUUCAI ¡VAS 50,80% E Universidad U Secundaria • Otros 32,80% ESPECIALIDAD: CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN 16,40% • Educación E Otros 28,30% ESPECIALIDAD: PINTURA 61,50% • Educación E Otros 38,50% 71,70% 86 A,tc, Individuo y Sociedad 1999, 11:53-59 Sergio Villalba Giménez La profesionalización en las arles... ESPECIALIDAD: GRABADO Y DISEÑO 50,00% • Educación O Otros 50,00% ESPECIALIDAD: ESCULTURA 89,40% • Educación rl Otros CONCLUSIONES DE LA ENCUESTA: • Casi un 70% de la totalidad de lapromoción, bienen exclusividad, bien como alternativa, opta por el ámbito educativo como orientación profe - sional. • Diseño y Grabado es la única especialidad que con señas de identidad propia, parece medio sobrevivir en el mare mágnum del empleo. Pintura decae como opción laboral y Escultura y Restauración parecen tenerlo más crudo, si cabe. • Recordemos que hay sólo dos asignaturas de carácter pedagógico en los planes de estudio, yla afluencia no es masiva. ¿Seria reprochable tal inclinación? Si es falsa, estaríamos ante una lamenta - ble y criticable situación. Si es verdadera, nos encontramos con una auténtica saturación de ese sector laboral, y por mucho tiempo. Haberlos los habrá, y bue - nos. Pero me da que pensar que no existe en realidad tanta vocación docente. No creo que haya que ser un lince o pecar de temeridad, para que un cter - to conocimiento intuitivo de las estadísticas, nos permita afirmar que estamos 10,60% 87 Ane. Individuo y Sociedad 1999, II: 83-89 Sergio Villalba Giménez La profesionalización en las artes... ante un caso representativo y una evidencia palpable del deterioro, (más bien fuerte crisis), del sistema artístico. Es decir, si resulta que la opción más fácil, mejor dicho, casi la única opción de empleo es la mencionada, algo va mal. Las consecuencias son más graves que una situación estacional del sector. Pensemos en la calidad de enseñanza que se puede conseguir, si lo que más preocupa es la nómina del mes; en el bajón de formación y de la valoración artística de futuros ciudadanos con cada vez menos incentivos humanísticos y morales; en el acrecentamiento de una élite de artistas cada vez más distancia - das del público y de sus propios colegas. Decíamos que los nuevos vientos habían traído cambios importantes: pues bien, del sectarismo formativo de los artistas y artesanos, se pasó a una dimen - sión educativa de vivo carácter universalista, (al menos esa era la intención). El problema de esta loable iniciativa y fundamental derecho público, (corren malos tiempos para este tipo de valores), fue que el parcelamiento de las instituciones y niveles sociales produjo un terrible desfase entre el terreno laboral y el edu - cativo. El baby boom que fue los que ahora tenemos entre 25 y 34 años, sufrió y sufre otra reconversión brutal ala que por lo visto hay que acostumbrarse: un bachillerato queen sí tiene poco valor, un sistema universitario desorientado del mercado laboral, y una teoría implícita en la línea del refranero «que cada palo aguante su vela». ¿Qué habría que cambiar? ¿qué intereses deben paralizarse o reorganizarse? En este tipo de sociedades, donde nos escandalizamos —a veces, ni eso—, cuan - do vemos a niños con dramáticas amputaciones por minas antipersonal, nuestros mecanismos de regulación producen inmunizaciones masivas que sanean conciencias por doquier El culpable es el miliciano indisciplinado que pone la mina expresamente para conseguir el trágico resultado. El gobierno lejano que compra el artefacto oel traficante de armas que lo tramita también lo son en buena medida. El país productor, suelen ser «democracias acrecentadas», siendo eso, sólo un productor El gobierno..., bueno, el gobierno debe favorecer la eco - nomía general del país y cuadrar balances. El empresario debe mantener a sus trabajadores y generar beneficios. El trabajador debe mantener asu familia y con eso basta. Los conciudadanos deben estar contentos, porque al fin y al cabo se reduce el paro, y el estado del bienestar funciona. Ah, se me olvidada, también tenemos entelequias internacionales, (ONU, UE, OTAN, etc.,) que luego dan partidas presupuestarias de esos beneficios para desminar áreas, a un costo altí - simo, y por tanto lento. Supongo que el muñón afgano, angoleño, bosnio, cam - boyano o checheno bien poco tendrá que decir en esto, sólo debe resignarse. En elámbito artístico ocurre tres cuartos de lo mismo, la fragmentación del conocimiento, la riqueza de disciplinas y contenidos nos lleva repetidas veces a huir del factor interdisciplinar, del tapiz primordial quea todos compete. Un 88 Arte. Individuo y Sociedad 1999. II: 83-89 Sergio Villalba Giménez La profesionalización en las artes... pintor novel que ha gritos se queje de «las directrices» de los concursos, del rechazo en galerías, y la ausencia de un mínimo sustento, susurrará con dulce timbre un «si, de acuerdo», ante una venta millonaria. No calcula en su nece - dad, el número de pintoresque salen por promoción, multiplicado por el núme - ro de facultades y otros niveles educativos; no percibe la necesidad de regula - ción de los precios, de estipulación objetiva de la crítica; no se da cuenta de la especulación reinante ni de la implicación e imbricación necesaria de crea - dores, intermediarios y público. Se preocupa acaso de establecer un código deontológico en su acción diaria, de otorgar a la educación el papel primordial en dicha tarea, de coordinar los esfuerzos en la bonanza comunal, que de ese modo emanará larespectiva a cada individuo. Entre tanto, el espacio reflexivo parece seguiren ciertos casos la misma tónica, y no es raro encontrar en con - gresos y simposios, que estetas, críticos, historiadores, psicólogos, restaurado - res y demás profesionales, persistan en sus líneas estancas, (cuando no diver - gentes), olvidando que la propia reflexión y comunicación de las ideas es un acto indiscutiblemente social, y que como tal es tarea y patrimonio de todos, que no exclusivos cotos de regodeo y lucro intelectual. Desde luego, si el camino no se endereza, y a tenor de los datos, así pare - ce ser, deberían plantearse las siguientes «propuestas»: 1/ Cambiar el rótulo de la facultad por algo así como «Centro de Formación de Profesores de En - sefianza Secundaria en Artes Plásticas y Visuales». 2/ En vista de tal deriva, y en virtud de una política de ahorro del erario público, (salarios, infraestruc - turas, personal, etc.,), reduzcamos los planes de estudio a dos o tres años, y reconviértase el centro en academia de oposiciones. Ya que parece que no somos capaces de generar un beneficio colectivo o nuestra voluntad impide una correcta convivencia, al menos huyamos de la hipocresía y del cinismo para acomodamos en la lastimosa poltrona de la conformidad. 89 Arte, Individuo y Sociedad 1999, Ii: 8389