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Acerca del Proyectismo y del Reformismo Borbónico en Santo Domingo

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Acerca del Proyectismo y del Reformismo Borbónico en Santo Domingo

Author: Gutiérrez Escudero, Antonio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1997
Source: https://idus.us.es/bitstreams/7e614686-028c-4029-b76d-c2a297fbf9b4/download
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ACERCA DEL PROYECTISMO Y DEL REFORMISMO BORBÓNICO EN SANTO
DOMINGO
ANTONIO GUTIÉRREZ ESCUDERO. ESCUELA DE ESTUDIOS HISPANO
AMERICANOS (CSIC). SEVILLA.
A p incipios del siglo XVIII la p esencia ex anje a en el Ca ibe e a un hecho
incues ionable e i e e sible, ap o echado además pa a mul iplica las unciones de las islas
opicales. A su p i ilegiada ubicación pa a el con ol del á ico oceánico se unía el alo
come cial alcanzado con su explo ación y el se i de asen amien o pa a el desa ollo del
con abando.
La nue a cen u ia con empla á una lucha inin e umpida que iene su pun o cla e en el
á ea an illana. La Gue a de Sucesión española (1702-1714), la del Asien o o de los Nue e Años
(1739-1748), las del Te ce Pac o de Familia (1762-1763 y 1779-1783) enmasca an
mo i aciones más p o undas. Son ba allas encaminadas no sólo a de ende lo conquis ado an e-
io men e, sino a amplia lo si ue a posible. Es aba en juego el dominio sob e la pa icipación
come cial en los bene icios ame icanos -de i al impo ancia an o pa a el man enimien o de la
polí ica in e na como de la ul ama ina- y la ob ención de mayo es iquezas a a és de la en a
de p oduc os ales como el azúca , el añil, el ca é, el algodón o el abaco.
España puso un especial én asis en los de echos que ampa aban la p esencia hispana en
el Nue o Mundo, ealizando un es ue zo i ánico pa a con ola el á ico ame icano a in de
p ese a lo en lo posible de la in luencia de las o as po encias ma í imas en disco dia. No se
admi i á el más mínimo desgajamien o del suelo indiano, y en la de ensa de es os in e eses no se
duda á en acep a la ayuda de la pujan e F ancia de Luis XIV, incluso a iesgo de que los galos
manipula an la adminis ación colonial en su p opio bene icio1. Aunque los p oblemas su gi án
po el deseo de las naciones eu opeas de e i a el exclusi ismo colonial, asladándose a las
Indias las i alidades exis en es en el Viejo Con inen e2.
Un nue o siglo, una nue a dinas ía
1 Pa y, J.H.: El Impe io Español de Ul ama . Mad id, 1970, p. 264. Be hencou , An onio: Pa iño en la
polí ica de Felipe V. Valladolid, 1954, pp. 5-6.
2 Véase Na a o Ga cía, Luis: Hispanoamé ica en el siglo XVIII. Se illa, 1992.
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No puede ex aña nos que, a ines del siglo XVII, en de e minados cí culos polí icos
hispanos dominase un sen imien o gene al espec o de la necesidad de una eno ación sus ancial
en las o mas polí icas que la p oximidad de la nue a cen u ia y la posibilidad de un cambio de
dinas ía hacían cada día más e iden e. Ya en 1689 el embajado ancés en Mad id, Rébenac,
abogaba po una ans o mación d ás ica si se que ía e i a la uina o al, mien as que el
ma qués de Villena, al poco iempo del allecimien o de Ca los 11, plan eaba al ey ancés una
si uación somb ía de España a consecuencia del gobie no de los úl imos Habsbu gos: la jus icia
es aba abandonada; la polí ica, desp eciada; los ecu sos, endidos; la eligión, alseada; la
nobleza, desmo alizada; el pueblo, op imido; el pode , decaído; el amo y el espe o po la
Co ona, pe didos3.
Así la cosas, la dispu a po la sucesión a la Co ona hispana en e el a chiduque Ca los,
un Aus ia, y Felipe de Anjou ( u u o Felipe V), un Bo bón, se p esen aba an e de e minados
es amen os peninsula es más bien como un símbolo cla o de elección: con inuismo o
inno ación, espec i amen e. Du an e casi es lus os España man u o, en unión con F ancia,
una gue a ex e na con a la G an Alianza (Aus ia, Ingla e a, Holanda, Po ugal y Saboya) y
una gue a in e na que "supuso pa a el país un dolo oso con lic o ci il, que en en ó no sólo a
los pa ida ios de los Bo bones y a los seguido es del pa ido aus iaco. También se en en a on
dos concepciones de la mona quía, la cen alis a y la que pod íamos denomina o alis a o
pac is a, la misma que había es ado igen e desde que los Reyes Ca ólicos habían unido los
dis in os einos peninsula es bajo una misma co ona"4.
Desconocemos qué hubie a sucedido de habe einado en España el a chiduque Ca los,
es deci si de e dad se hubie an con i mado los emo es de que su polí ica en nada, o en muy
poco, hubie a modi icado las pau as es ablecidas po los Habsbu gos an eceso es5. Desde luego
3 Apud A ilés Fe nández, Miguel y o os: La ins au ación bo bónica. Mad id, 1984, pp. 51-52. Véase
ambién pa a es a época la ob a de Kamen, Hen y: La España de Ca los I. Ba celona, 1981.
4 A ilés Fe nández, p. 13. Ace ca de es e con lic o pueden consul a se las monog a ías de Kamen, H.: La
gue a de sucesión en España, 1700-1715. Ba celona, 1974, Cal o Poya o, José: La gue a de sucesión.
Mad id, 1988, y Vol es, Ped o: La Gue a de Sucesión. Ba celona, 1990.
5 Dos buenos es udios sob e la España aus acis a du an e los p ime os años del siglo XVIII son los de
León Sanz, Vi ginia: La Gue a de Sucesión española a a és de los Consejos de Es ado y Gue a del
A chiduque Ca los de Aus ia. Mad id, 1989 y En e Aus ias y Bo bones. El A chiduque Ca los y la
mona quía de España, 1700-1704. Mad id, 1993.
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ampoco Felipe V esul ó se , como pe sona, el ey que se espe aba6. Du an e los p ime os años
el jo en mona ca, llamado popula men e El Animoso, so p endió a odos po su en usiasmo y
po su disposición a "no abandona España sino con la ida ... Además, no hab ía nada an
pelig oso en es a coyun u a -le esc ibe a Luis XIV, su abuelo- que demos a descon ianza hacia
los cas ellanos, cuando sólo me han hecho e de su pa e idelidad y celo, y yo no les puedo
demos a mejo mis buenas in enciones que a ojándome en sus b azos con en e a con ianza, en
un iempo an espinoso como és e"7. Pe o en el anscu so del iempo una cada ez mayo
hipocond ía y melancolía acabó po as o na al sobe ano has a lle a le al desequilib io men al.
Pese a es e p ime einado an con adic o io, la en onización de los Bo bones en
España supond á un cambio adical en el sis ema polí ico impe an e, con epe cusiones
decisi as en los dominios hispanoame icanos8. Incluso du an e la p opia gue a de Sucesión
española se asis e a la paula ina implan ación de una se ie de e o mas de odo ipo cuyo
obje i o p incipal e a coloca a España en idén icos ni eles que el es o de naciones eu opeas.
Sin emba go, se ía injus o pensa que es e conjun o de modi icaciones económicas,
adminis a i as, cien í icas, e c. son apo adas única y exclusi amen e po los anceses que
acompañan y aseso an a Felipe V bajo la supe isión de Luis XIV, como si en la Península no
hubie a exis ido al igual que en un buen núme o de mona quías de Eu opa- un ambien e
a o able y dispues o a pone en ma cha un e dade o epe o io e o mis a9. A es e espec o
son escla ecedo as las a i maciones de Deme io Ramos espec o a que "ni las e o mas ue on
exclusi as del siglo XVIII, ni la endencia ilus ada se ago a en sus on e as c onológicas"10.
Del mismo modo esul a a iesgado pensa que a pa i de 1701 "su gen de súbi o en el
país homb es cul os, anhelosos del bien común", cuali icados pa a desempeña las más al as
a eas de gobie no11, como si no hubie an exis ido con an e io idad o no hubie an apa ecido en
la escena polí ica hispana sin la ins au ación bo bónica. Sí pod íamos a en u a que el cambio
6 La ob a clásica po an onomasia sob e Felipe V es la de Baud illa , Al ed: Philippe V e la cou de
F ance. Pa is, 1890-1905,5 ols. Más ecien emen e podemos consul a la biog a ía elabo ada po Vol es.
P.: Felipe V; undado de la España con empo ánea. Mad id, 1991.
7 A ilés Fe nández, p. 46.
8 Véanse Ramos Pé ez, Deme io: "La época de [a nue a mona quía" y Na a o Ga cía, Luis: "La polí ica
indiana", ambos en Amé ica en el siglo XVIII. Los p ime os Bo bones. Tomo XI-1 de la His o ia Gene al
de España y Amé ica, Ediciones Rialp, Mad id, 1983, pp. XI-XLI Y 3-64, espec i amen e.
9 Un plan eamien o con a io al di undido ópico del a ancesamien o de España con la llegada del p ime
Ba bón podemos encon a lo en Vol es, Felipe V (en especial éase el capi ulo 10).
10 Ramos Pé ez, p. XL
11 Véase Vol es. P.: Dos mil años de economía española. Ba celona. 1988, p. 108.
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dinás ico ac uó de p ecipi ado , a mane a de un p oceso químico, en el ánimo de un buen
núme o de españoles deseosos de da po ce ada una la ga e apa de icisi udes en la his o ia de
España e inicia con eno ados b íos una nue a cen u ia que pe mi ie a la pues a en p ác ica del
idea io eu opeo ilus ado que comenzaba a desa olla se12.
P oyec ismo y Re o mismo en Indias
Dos de los mejo es au o es que han sabido e leja es e es ado de cosas y sus
epe cusiones sob e los dominios hispanos en Amé ica son José Muñoz Pé ez y Luis Na a o
Ga cía, cuyos es udios sob e el p oyec ismo en el siglo XVIII13 y las ans o maciones polí icas
acaecidas a lo la go de la cen u ia14 ep esen an sendos modelos muy adecuados pa a el
p opósi o de es e abajo, enlazan con algunas de las ideas expues as con an e io idad y
an icipan a ias de las cues iones que p e endemos expone en es e a ículo.
En sín esis, Muñoz Pé ez de iende que el p oyec o "es un p oduc o ípico de nues a
España del XVIII", omen ado en algunos casos po los p opios mona cas y sus gabine es, y
cuyos an eceden es más ce canos hab ía que busca los en el llamado a bi ismo del siglo
an e io . Sin emba go, mien as el a bi io insis ía con e quedad en un solo pun o -la necesidad
de halla solución al p oblema de la Hacienda nacional, sin cuyo a eglo pe sis i ían el es o de
los males del país-, el p oyec o p e ende emedia un aspec o conc e o de cualquie a de las
amas de la adminis ación, la sociedad o la economía15.
Añade, además, Muñoz Pé ez que es a endencia al p oyec ismo du an e el XVIII
"sob epasa su condición de géne o, pa a se más bien una ac i ud men al, ligada como pocas al
alma de una época... es, sob e odo, una o ma de e , plan ea y esol e los p oblemas, que es
consus ancial con el siglo", cuyo undamen o más signi ica i o pod ía encon a se en el in en o
de di undi "las e o mas emp endidas en el ambien e gene al del país"16. Son esa ac i ud
12 Sob e es e pa icula consúl ense las ob as de Haza d, Paul: La c isis de la conciencia eu opea, 1680-
1715. Mad id, 1952 y El pensamien o eu opeo en el siglo XVI/l. Mad id, 1985; Sánchez-Blanco Pa ody.
F ancisco: Eu opa y el pensamien o español del siglo XVI/l. Mad id, 1991; Y Díaz, Fu ia: Eu opa. de la
ilus ación a la e olución. Mad id, 1994.
13 Muñoz Pé ez, José: "Los p oyec os sob e España e Indias en el siglo XVIII: el p oyec ismo como
géne o" Re is a de Es udios Polí icos, Mad id, ol. LlV, n o. 81 (mayo-junio de 1955). pp. 169-195.
14 Véanse las ob as de Na a o Ga cía, "Ca los III y Amé ica", en La Amé ica española en la época de
Ca los III. Se illa, 1986, pp. 9-15, "La polí ica indiana". e Hispanoamé ica en el siglo XVIII.
15 Muñoz Pé ez, "Los p oyec os", pp. 170-171 Y 182.
16 Es a ac i ud hace "que los dic ámenes y ep esen aciones de los iscales y bu óc a as ebasen en
ocasiones sus lími es de ámi e, y no sólo in o men. sino que p opongan medios" Ibídem, pp. 173, 174 Y
189 (los esal ados del ex o son nues os).
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men al y ese ambien e, como decíamos al p incipio, los que pueden explica odas las
al e aciones que se suceden con la en onización bo bónica y que queda án e lejadas de o ma
me idiana en Hispanoamé ica.
Nos queda ían aún un pa de ac o es pa a comple a nues a isión, que omamos
p ecisamen e del p o eso Luis Na a o Ga cía. Po el p ime o de ellos admi imos dos ases
bien di e enciadas en el e o mismo bo bónico en Indias di ididas po el año 1763, momen o a
pa i del cual se p oduci á una in ensi icación en el p oceso de ans o mación de las
es uc u as ame icanas. Es a íamos así an e dos e apas, una inicial de cambios mode ados
( einados de Felipe V y Fe nando VI), "donde el es ue zo desplegado po la Co ona no se
di igió an o a cambia las es uc u as como a ecupe a el g ado de opulencia y pode ío" que
había conocido el Impe io en época pasada17, y o a pos e io de acción mucho más in ensa y
ambiciosa ( einado de Ca los 111)18.
El o o ac o al que an es aludíamos se e ie e al ac o humano, es deci a las pe sonas
que con ibuye on a hace ealidad odos los planes e o mis as p opues os19. Pese al in e és que
pudiesen ene los Bo bones po lle a a cabo sus p oyec os nada hubiesen log ado de no con a
con una se ie de colabo ado es que secunda on sus ideas o que ue on los p omo o es de o as
nue as igualmen e posi i as. En palab as e e idas a Ca los III, pe o que pod íamos aplica a los
dos eyes que le p ecedie on, Na a o Ga cía a i ma que "la glo ia de su einado, las emp esas
acome idas, los éxi os cosechados, no es la ob a de un solo homb e. Des acadas pe sonalidades,
polí icos de amplia isión, e icaces bu óc a as, con ibuye on de mane a poco común a o mula
una nue a polí ica y a pone la en igo , enciendo en ocasiones se ias esis encias"20.
Podemos añadi , po an o, que el ambien e p opicio de la época, una eno ada ac i ud
men al, las nue as co ien es de pensamien o y la disposición posi i a de una no able ma e ia
p ima humana con ibuyó a la culminación de un p oceso de e o mas de oda índole (polí icas,
adminis a i as, económicas, mili a es, e c.), iniciadas desde p incipios del siglo XVIII y
encaminadas a de ol e a España el p es igio de g an po encia pe dido du an e la cen u ia
p eceden e. Al menos pa a o ece un pun o de is a dis in o es jus o deci , aunque sea un
17 Na a o Ga cía, "La polí ica indiana", p. 64.
18 Na a o, Hispanoamé ica, p. 53, Y "Ca los III y Amé ica", pp. 9-15.
19 Luis Na a o conside a que en [a o mulación y aplicación de la polí ica Indiana du an e el siglo XVIII
in e ienen cua o polos p incipales: el ey. el gobie no, el Consejo de Indias y el Consulado. Los dos
p ime os ep esen an la ac i ud inno ado a, en e a los dos úl imos que, po men alidad e In e eses,
adop a ían una pos u a conse ado a. Na a o, "La polí ica indiana", p. 63.
20 Na a o Ga cía, "Ca los III y Amé ica" p. 10.

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análisis que co esponde ía hace lo en o o es udio, que la his o iog a ía anglosajona a guye que
de 1759 a 1788 es un pe íodo de mejo as pasaje as que ocul a -la clásica calma que an ecede a
la empes ad- una decadencia ine i able e impa able que iene su apogeo en la in asión de
ie as hispanas po las opas napoleónicas y la pos e io independencia de los e i o ios
ul ama inos21.
En cualquie caso, sí pod íamos a i ma que en aquellas egiones hispanoame icanas
donde po dis in os mo i os las e o mas bo bónicas no ue on an in ensas, al como en San o
Domingo, no al a on sin emba go p oyec os de odo ipo y pe sonas i memen e decididas a
impulsa su p og eso a a és de la p esen ación de una se ie de planes e ideas, que con mayo o
meno o una han quedado ecogidos en la documen ación pe inen e. Que emos deci que con
independencia de las di ec ices gene ales o conc e as emanadas desde el gobie no cen al y
di igidas a las di e en es au o idades indianas, a un lado y o o del A lán ico podemos
encon amos con una excelen e ep esen ación de indi iduos empeñados en con ibui con su
es ue zo pa icula a esa a ea de eno ación emp endida po la Co ona y sus minis os.
Sin duda el e o mismo bo bónico es de una e idencia más des acada en los g andes
i eina os, en las Capi anías más signi ica i as o en las zonas del impe io de mayo alo es a-
égico. Pe o ampoco al a en las egiones denominadas ma ginales a a és de alguna acción
conc e a englobada den o de la nue a polí ica me opoli ana. Es más, en dis in as ocasiones nos
encon amos con la apa ición de una pe sona que a í ulo pa icula asume una misión en
p incipio co espondien e al gobie no cen al, o emos cómo una au o idad indiana decide de
mo u p op io -aunque luego solici e a la Co ona la alidación de sus decisiones- emp ende una
se ie de mejo as den o del e i o io de su ju isdicción. ¿Pod ían inclui se ambas in e enciones
den o del campo es ic o del e o mismo bo bónico o co esponde ían más bien a su espí i u?
A odo ello con ibuye, pensamos, ese ambien e gene alizado, an as eces ya ci ado, en
pos de unas ans o maciones necesa ias. Y allí donde no exis ió e o mismo bo bónico en
sen ido es ic o o sus e ec os es u ie on muy media izados o su aplicación no ue an e iden e,
es deci en aquellos luga es en los que po su ma ginalidad no se ealiza on Visi as, o las inno-
aciones en el á ico ma í imo no les a ec ó de o ma especial, o su es uc u a o ganiza i a
21 Céspedes del Cas illo, Guille mo: "La expansión e i o ial de la Amé ica española en la época de
Ca los 111", en La Amé ica española en la época de Ca los 11/. Se illa, 1986, pp. 28 Y 29.
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con inuó al cual es aba con an e io idad, e c.22, sí podemos halla , en cambio, mul i ud de
p opues as encaminadas al p oyec ismo más en usias a.
Quizás en es as egiones, y esa es nues a idea, pod ía plan ea se la cues ión de al
mane a que habla de p oyec ismo es habla de e o mismo y ice e sa, en an o en cuan o la
ins au ación bo bónica ue la impulso a o c eado a de es e modo de ac uación23. Ambos
é minos, pues, ienden a undi se en una uc í e a simbiosis que coadyu ó a que en oda
Amé ica, de una u o a o ma, el siglo XVIII se ca ac e ice po una con inua búsqueda de
soluciones a los p oblemas de oda índole que exis ían, con apo aciones conc e as en la
mayo ía de los casos. Y un buen ejemplo de odo ello es la pa e hispana de La Española -San o
Domingo-, que a con inuación pasamos a es udia .
P oyec os y Re o mas en San o Domingo
No es nues a in ención ealiza un ca álogo exhaus i o de odas las medidas e o mis as
aplicadas en San o Domingo, ni un in en a io po meno izado de cada uno de los p oyec os que
pueden as ea se en la isla. P e endemos demos a que si de las " es lla es" del Nue o Mundo
-Cuba, Pue o Rico y la Española-, es a úl ima, po azones es a égicas, había pe dido su
impo ancia inicial, ello no ue óbice pa a que llegado el momen o ambién in en a a, den o de
sus limi aciones po supues o, inco po a se a esa co ien e eno ado a que se ex endía po
Hispanoamé ica en su o alidad. Sólo nos cen a emos, po an o, en el análisis de algunos de
pun os conc e os que con ibuyan a demos a las esis has a aho a expues as.
A) Población
Una de las p incipales p eocupaciones de los Bo bones ue el omen o de la población
en los e i o ios ul ama inos, y en especial de aquellos que po di e sas ci cuns ancias p e-
sen aban una elación de habi an es po km. cuad ado muy baja24. A in de palia es e de ec o la
22 Una elación po meno izada de medidas gube namen ales puede encon a se en las ya ci adas ob as de
Na a o Ga cía, Hispanoamé ica en el siglo XVI/I y "La polí ica indiana".
23 Muñoz Pé ez habla de un ec udecimien o del p oyec ismo en los p ime os años del einado de Felipe
V, en iempos de Ca los 111 se a a ía de abo da odos los emas posibles, mien as que con Ca los IV
se ad ie e ya un ono meno en las p opues as. Muñoz, "Los p oyec os", pp. 191-195.
24 En é minos gene ales, 8 las posesiones hispanas en el Nue o Mundo no ue on depo ados o zosos
po causas Judiciales, o pe seguidos po mo i os eligiosos, ni se di igie on expediciones de p os i u as o
agabundos, como sí sucedió en los e i o ios coloniales de F ancia e Ingla e a. Sin emba go, no nos
cons a que la Co ona hispana adop ase medidas simila es o pa ecidas a las que la mona quía ancesa
dec e ó pa a Canadá a in de inc emen a su exigua población: licencia y un año de paga a los soldados
que con ajesen nupcias y pe maneciesen en ie as canadienses; concesión de 20 lib as a los mozos que
se casasen an es de los ein e años y o as an as a las jó enes que desposa an con menos de dieciséis;
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Co ona a o eció el en ío de amilias colonizado as que olun a iamen e se aslada an al
Nue o Mundo median e el abono del pasaje con ca go al Real E a io, además de o as ayudas
impo an es como de e minadas can idades de dine o pa a cub i las p ime as necesidades,
en ega de ape os y u ensilios de lab anzas, animales de c ía y labo , e c., ope ación en suma
que implicaba un ue e desembolso pa a la Hacienda Pública25.
San o Domingo ue uno de los luga es donde se p ocu ó la emisión de emig an es que
al mismo iempo que cul i a an la ie a o ma an una e dade a ba e a humana en la on e a
que impidie a las cons an es p e ensiones de a ance po pa e ancesa26. Du an e la p ime a
mi ad de siglo y según nues os cálculos ealizados en unción del olumen de la población, el
índice de ocupación del suelo en la pa e hispana de la isla oscila ía de 0,4 a 1 habi an e/km.
cuad ado27, mien as que en la zona ancesa es a ía si uado en los 6,4 hab./km. cuad ado. Es a
e iden e desp opo ción a o eció que el e i o io hispano-dominicano ue a epoblado
undamen almen e con amilias p oceden es del A chipiélago cana io, enómeno al que hemos
dedicado di e sos es udios a los cuales emi imos pa a no epe i las mismas conclusiones que
en ellos apo amos28.
sub ención de 300 lib as po año al cabeza de amilia con 10 hijos Y 400 al que enía 12 ás agos, e c.
Véase Gu ié ez Escude o, An onio: "La colonización ancesa en No eamé ica, 1700-1763", en Luis
Na a o Ga cía: His o ia de las Amé icas. Se illa, 1992, omo 111, pp. 275-277.
25 Du an e el p oceso de undación de la nue a illa de San a Bá ba a de Samaná, en el año 1759, po
ejemplo, se desembolsa on las siguien es can idades: 1.440 eales po las semillas que debían epa i se
en e los poblado es; 6.480 eales po 103 eses acunas y 434 ce dos pa a el abas o de dichos habi an es;
24.000 eales co espondien es al eal dia io que debían ecibi las amilias; 16.000 eales en gas os de
áb ica y 200 pesos de la cóng ua del p ime sace do e. A chi o Gene al de Indias, Se illa (A.G.I.),
Con adu ía, 1.069 B. Desde luego és as no ue on ni las p ime as ni las úl imas sumas empleadas en es e
es ablecimien o.
26 No ol idemos que desde la i ma del T a ado de Ryswick la isla Española había quedado di idida
o iciosamen e en e los anceses, si uados en la zona occiden al o Sain Domingue, y los españoles,
asen ados en la egión o ien al o San o Domingo. Véase Gu ié ez Escude o, "Cues ión de lími es en la
isla Española", Temas Ame icanis as, Se illa, 1982, núm. 1, pp. 2224 Y Población y economía en San o
Domingo (1700- 746). Se illa, 1985, pp. 35-39.
27 Gu ié ez Escude o, Población y Economía, pp. 45-59. Cassá, Robe o: His o ia social y económica de
la República Dominicana. San o Domingo, 1977, omo 1, p. 157, Y Moya Pons, F ank; His o ia colonial
de San o Domingo. San iago (Rep. Dominicana), 1974, p. 285, nos apo an los da os de población de
Sain Domingue que pe mi en las deducciones pe inen es.
28 Véanse Gu ié ez Escude o, Población y economía, pp., 64 y sus., "Colonos, amilias poblado as y
undación de ciudades en la Española. 1684-1768", en El Reino de G anada y el Nue o Mundo. V
Cong eso In e nacional de la A.E.A. G anada, 1994, omo 111, pp. 453-466, "Asen amien os u banos.
poblaciones y illas en la Española, 1664-1778", en Temas Ame icanis as, Se illa, 1994, núm. 11, pp. 22-
24, Y "Nue as conside aciones ace ca de la emig ación cana ia a San o Domingo en el siglo XVIII", en
Ac as del X Coloquio de His o ia Cana ia-Ame icana (1992). Las Palmas, 1994, pp.445-466, en e o os.
53
En es e caso an e io se a a de un plan di igido desde el gobie no me opoli ano y que
pudie a engloba se den o de la polí ica e o mis a de la época29. No obs an e es a p eocupación
de la Co ona, nos encon amos con al menos es p oyec os pa icula es a lo la go del siglo cuya
ca ac e ís ica p incipal es el in e és po la emisión de poblado es eu opeos no ibé icos, aunque
es p eciso adelan a que ninguno de ellos se io co onado po el éxi o. Un an eceden e a es a
cues ión podemos encon a lo en 1699 cuando unos come cian es de Ambe es solici an
au o ización pa a o ma una Compañía de Come cio -que ope a ía en la Española, T inidad y
en el ío O inoco- a cambio de anspo a amilias i landesas y na u ales de Flandes30.
Las excesi as p e oga i as demandadas31 Y el miedo a la in oducción de ex anje os
en ie as hispanoame icanas mo i a on la denegación del p oyec o ci ado32, pe o en
de e minados o ganismos puede ap ecia se ya ese cambio de men alidad an es aludido. En
e ec o, el Consejo de Indias se mos ó p ocli e al en ío de poblado es, independien emen e de
su luga de o igen, median e la búsqueda en los Países Bajos de mil amilias que con ca go al
Real E a io es u iesen dispues as a aslada se a San o Domingo, donde se les epa i ía
ie as33. La p opues a no u o mayo epe cusión, jus o es deci lo, si bien demues a un alan e
mucho más abie o y p og esis a, pese a que dicho ánimo no alcanzase a odas las es e as de la
adminis ación.
En 1701 se sugi ió el en ío de 500 ó 600 amilias i landesas que debe ían si ua se "lejos
de la comunicación de los pue os po lo mucho que impo a in e na los cuan o se pueda en la
ie a" y cuya dis ibución hubie a sido de la siguien e mane a: 100 se es ablece ían en San o
Domingo, 100 en San iago, 50 en La Vega, 50 en Bayaguana, 25 en Mon e Pla a, 150 en Co uí
y Guaba y 125 en San Juan34. Los mismos ecelos que us a on planes an e io es hicie on ac o
de p esencia en es a ocasión pa a malog a ambién la ci ada p oposición.
29 Na a o Ga cía, "La polí ica indiana", pp. 28 Y 47-49; Ma ínez Shaw, Ca los: La emig ación española
a Amé ica, 1492-1824. Gijón, 1993. Pa a el caso cana io éanse Mo ales Pad ón, F.: "Las Cananas y la
polí ica emig a o ia a Indias", en I Coloquio de His o ia Cana io-Ame icana, Las Palmas 1977, pp. 210-
291, Y más ecien emen e Macías He nández, An onio M.: La mig ación cana ia a Amé ica, 1500-1980.
O iedo. 1992.
30 El elec o de Ba ie a al ey. Gan e, 23 de diciemb e de 1699. AG.I., San o Domingo, 558. Biblio eca de
Palacio, Mad id. (B,P.), manusc i o (ms.) 2.833, omo XXI, olios 58-89
31 B.P., ms. 2.835, . XXI, ls. 90-96.
32 Fiscal del Consejo de Indias. Mad id, 24 de sep iemb e de 1700. AG.I., San o Domingo, 558.
33 Consejo de Indias. Mad id, 14 de agos o de 1699. A.G.I., San o Domingo, 236, y Mad id, 26 de
oc1ub e de 1700. A.G.I., San o Domingo, 239.
34 Audiencia de San o Domingo al ey. San o Domingo, 28 de sep iemb e de 1705. A.G.I, San o
Domingo, 251.
60
Sin emba go, el impo an e cos o que suponía el anspo e del a ículo desde ie as an
lejanas y de que además hubie a que alija lo en la Península us ó g an pa e de los planes
diseñados y cons i uyó siemp e un pode oso hándicap en e al p oceden e de Le an e o mal és.
Ello explica ía, y el p oyec o de Solano es un buen ejemplo, que aún en 1775 el algodón de
o igen ame icano no uese la p incipal ma e ia p ima en la indus ia ex il peninsula . La
Compañía de Ba celona, en casi ein a años (1758-1785), impo ó de Pue o Rico y San o
Domingo la insigni ican e can idad de 2.549 a obas y acasó en su in en o de hace unciona
en Cumaná unas máquinas pa a despepi a algodón69; expe iencia és a que de habe enido
éxi o, pensamos, quizás la hubiese ex endido a o os e i o ios de su in luencia con los
esul ados ape ecidos.
Se ha a en u ado, como una de las posibles causas del disc e o papel desempeñado po
el algodón ame icano en la ejedu ía peninsula , que p obablemen e la indus ia ex il ca alana
no uese capaz, o no le esul a a en able, asumi la indispensable ans o mación del p oduc o,
y de ahí que p e i iese el de Mal a. De hecho, de 1767 a 1777 el algodón emi ido desde Cádiz a
Ba celona pa a las áb icas de indianas ue an solo de 15.775 a obas. Pe o ambién se ha
indicado un de alle muy impo an e: que una pa e es imable de es e algodón p oceden e del
Nue o Mundo no se ans o maba en Ca aluña, sino que se eexpo aba al ex anje o,
segu amen e po los p opios consigna a ios gadi anos70.
El ya ci ado in o me del Ma qués del Real Teso o nos pe mi e colegi algunas
conclusiones que ayudan a comp ende el p oblema y en cie o modo con i man las hipó esis
apun adas po o os his o iado es. En p ime luga se pone de mani ies o una e idencia ob ia,
que los me cade es p e e ían negocia con a ículos de mayo en abilidad económica que con el
algodón, "po que el come cian e donde halla más u ilidad aplica su negociación: la iene allí [en
el Pe ú] en el empleo y conducción del cacao de Guayaquil, casca illa y alguna lana de icuña,
de que ienen los na íos a su eg eso o almen e ca gados y desa iende el come cio de algodón".
Ca agena, Callao, Valpa aíso, San iago de Chile, islas de Ba lo en o y Filipinas", In o me y consul a.
Mad id, 30 de ma zo de 1776. B.P., ms. 2.672. lis. 139-156.
69Oli a Melga , José M': Ca aluña y el come cio p i ilegiado con Amé ica en el siglo XVIII. La Real
Compañía de Come cio de Ba celona a Indias. Ba celona, 1987, pp. 305-307. Véase ambién Ca e a
Pujal: His o ia polí ica y económica de Ca aluña (siglos XVI al XVIII). Ba celona, 1946-1947, omo 111,
p. 23.
70 Figu an como pue os de emba que Ca agena de Indias, p incipalmen e, Ve ac uz y Ca acas, pe o
algunas pa idas pa ece que p ocedían de La Habana. Be nal, An onio Miguel: "Co ó ame icà pe a
Ca alunya (1767-1777)". Ac es de les 11 Jo nades d'Es udis Ca alano-Ame icans. Ba celona, 1987, pp.
210-212.

61
Y o o an o pod ía deci se de Nue a España, "que es señal de que no deja u ilidad [el algodón],
espec o a que los na íos que eg esan y han eg esado, ienen y han enido a media ca ga" de
Ve ac uz a Cádiz71.
En segundo luga , en una ep esen ación de José Canale a, un indus ial de Ca aluña, se
señala como causa de la comp a de los hilados p oceden es de Mal a el hecho de que sus
áb icas de indianas disponían de escaso algodón ame icano po que "el que enía a Cádiz salía
pa a los einos ex anje os po la Aduana de Cádiz". Si bien el Ma qués del Real Teso o ma iza
bas an e la a i mación de Canale a al asegu a "se muy co a can idad la que se ha ex aído
pa a ue a del eino en años pasados, y en los dos úl imos ninguno po habe les esul ado
pé dida a los come cian es emiso es", no cabe duda que su decla ación lle a implíci a la
acep ación de que una pa e del algodón ame icano se eexpo aba al ex anje o, como ya se ha
dicho72.
Po úl imo, subyace en el expedien e el econocimien o del oda ía limi ado desa ollo
ecnológico hispano que explica ía nues a dependencia de Mal a debida al al o cos o que
supond ía el mon aje de la in aes uc u a p ecisa pa a la o al ans o mación del algodón en la
Península73. Así, la p opia S.EAP. de Mad id deba ió en una sesión "sob e los g a es pe juicios
que se padecen en el eino po no habe llegado a la posesión de los hilados y p epa ación de
es a ma e ia an in e esan e, iéndonos p ecisados a oma los de los mal eses". Y el mismo
Ma qués del Real Teso o deja asluci cie o pesimismo cuando as enca ga se hiciese en el
Hospicio de Cádiz una p ueba de hilado de una pa ida p oceden e de Ve ac uz -"pa a co ejo y
cómpu o compa a i o del p ecio de un quin al hilado en madejas con el de los mal eses"-,
a i ma que "los días que ocupa en hila lo pende de la des eza del ope a io y máquina en ajosa
de que se si e. Lo examinado en el Hospicio, en cuan o al iempo, no puede da egla po la
71 In o me. Mad id, 30 de ma zo de 1776. B.P., ms. 2.872, ci .
72 Según asegu aba Canale a, la comp a del hilado mal és le suponía el pago de 500 a 600 mil pesos. Es a
ex acción de capi al pod ía e i a se si se le concediese, en e o as g acias, dos egis os a Ve ac uz, de
200 a 300 oneladas, a in de anspo a odo el algodón posible a Ba celona. Ibídem. (El esal ado del
ex o es nues o). Véase ambién Ma ínez Shaw, "Los o ígenes de la indus ia", p. 266.
73 Hacia 1752, Be na do Glò ia, p opie a io de a ias Indus ias ex iles, mani es aba a la Jun a Gene al
de Come cio "que sólo había conseguido hace hila una co a po ción [de algodón ame icano] po medio
de un ex anje o que le había dado el mé odo y que su pa ece e a que supe aba el de Mal a... Añadía que
el hila una lib a de algodón le cos aba sie e eales y medio, pe o que es aba segu o de que se mino a ía el
cos o con la p ác ica". Ca e a, His o ia de la economía, 1. 111, p. 354 (el esal ado del ex o es nues o).
62
al a de agilidad y o nos apa en es, y ue emplea una muje dos días en una lib a, que sale a
un eal de jo nal"74.
En esumen, que al menos has a 1780 demasiadas di icul ades se oponían a que el
algodón ame icano sus i uye a cla amen e al de Le an e en las indus ias peninsula es. En es a
ocasión no puede habla se de desp eocupación del ey po un asun o que a ec aba de lleno a la
economía nacional, pues se concedie on odo ipo de exenciones a pa icula es y el p opio
gobie no cen al es u o in e esado en la p omoción de la ib a indiana. Pe o po las causas
expues as la mayo pa e de los es ue zos encaminados a es e in se malog a on, en e ellos el
p oyec o del gobe nado Solano pese al econocimien o de la calidad de la mues a de algodón
en iada desde San o Domingo, equipa able al de Ca agena de Indias y supe io al de
Ve ac uz75.
2) Ganade ía
Podemos a i ma sin emo a equí oco que la p incipal iqueza de San o Domingo en el
siglo XVIII ue su ganade ía76. Con menos de 50.000 kms. cuad ados y el incon enien e de su
insula idad, que la pa e hispana de la isla u iese una cabaña de casi un cua o de millón de
cabezas acunas es un mé i o a des aca que en nada desme ece si la compa amos con algunas
egiones ganade as del con inen e - al como Guadalaja a en México (110.000 kms. cuad ados y
dos millones de cabezas)77- e incluso supe a ampliamen e a o as zonas como Sono a (120.900
cabezas) y Nue a Vizcaya (80.000 cabezas)78. Y odo ello sin con a con unas 50.000 bes ias
caballa es y un núme o inde e minado de ganado po cino.
En eo ía el ganado e a exclusi amen e pa a consumo in e no, pe o en la p ác ica se
lle aba a cabo un in ensísimo come cio con Sain Domingue pese a la p omulgación de ei-
e adas ó denes en con a, de al modo que a la colonia ancesa se asladaban audulen amen e
los animales y a cambio se ecibía dine o, escla os neg os y odo ipo de a ículos eu opeos79.
Quien mejo se pe ca ó de las inmensas posibilidades que podían ex ae se de es e á ico en e
74 In o me. Mad id, 30 de ma zo de 1776. B.P., ms. 2.872, ci . (el esal ado del ex o es nues o).
75 Ibídem.
76 Véase Gu ié ez Escude o. Población y economía, pp. 125-170.
77 Con ón ese Se e a, Ramón: Guadalaja a ganade a. Es udio egional no ohispano. 1760-1805. Se illa,
1977 pp. 2 y 76-77.
78 Na a o Ga cía, L.: Don José de Gál ez y la Comandancia Gene al de las P o incias In e nas en el
no e de Nue a España. Se illa, 1964, pp. 409414 Y 417.
79 En Sain Domingue p edominaba la p oducción ag ícola, de ahí que pa a alimen a a una población
escla a de a ios cien os de miles de neg os p ecisa an del suminis o de ca ne p oceden e de la pa e
española de la isla. Gu ié ez Escude o, Población y Economía, pp. 158-170.
63
ambas pa es de la isla ue el gobe nado Ped o Zo illa de San Ma ín (1741-1750), a nues o
juicio uno de los que más compe encia demos ó en el desempeño de su ca go.
Zo illa ideó un p oyec o pa a egula de o ma legal las expo aciones de ganado a los
anceses, que en su opinión p opo ciona ía más bene icios que el man enimien o a ul anza de
la p ohibición. De es a o ma, pensaba, se impedi ía la saca indisc iminada de bece os y acas
de ien e, se e i a ían los sobo nos y co upciones y se ecauda ían cuan iosos ondos pa a la
Real Hacienda80. Po si odo es o no ue a su icien e, el gobe nado insis ía poco más a de en
que el come cio de eses con i ma ía la amis ad anco-hispana y pe mi i ía además exigi le a
los anceses el espe o de los lími es on e izos en la Española, uen e de ecuen es con lic os
po los pe sis en es in en os de a ance de los galos81.
El plan de Zo illa podemos enma ca lo den o del espí i u e o mis a de la época pues
p e eía el omen o de la c ía de ganado y p e endía acaba con los nume osos lad ones de
animales y o os g upos de pe sonas ociosas. También aconsejaba que el cob o de un impues o
po cada animal expo ado -cuyo mon o o al calculaba pod ía alcanza la can idad de 25.000
pesos anuales- pasase a o ma pa e de las can idades des inadas a soco e a las amilias
emig an es des inadas a San o Domingo, si iendo así de pa ocinio de uno de los obje i os
bo bónicos más especí icos82.
Con es os ines Zo illa p opuso la c eación de dos aduanas en la on e a, una al no e y
o a al su , po donde obliga o iamen e debían ci cula odas las eses acunas des inadas a Sain
Domingue. O denó además la con ección de un censo de la cabaña ganade a en el que, apa e de
la elación de p opie a ios y del núme o de cabezas, se es ableciese el inc emen o ep oduc i o
ganade o anual de cada p opiedad; de es a can idad se deducían las bes ias pe enecien es a la
iglesia en concep o de diezmo, mien as que la ci a esul an e se di idía en es pa es, una de
las cuales debía emplea se pa a la mul iplicación de la especie en los ha os (c ianza), al iempo
que las o as dos se sumaban p ime o y se di idían después en es po ciones, que se u iliza ían
80 Zo illa al ey. San o Domingo, 1 de sep iemb e de 1741. A.G.I., San o Domingo, 314.
81 Zo illa al ey. San o Domingo, 14de diciemb e de 1741.lbídem.
82 Dic amen del Fiscal del Consejo de Indias. Mad id, 1749. Ibídem
64
un e cio pa a el consumo p opio del ha e o, o o e cio pa a el abas o a la ciudad de San o
Domingo y el úl imo e cio pa a su en a a los anceses83.
El plan de Zo illa p e eía a la pe ección cuán o ganado podía suminis a se a los
anceses sin pe juicio de la cabaña dominicana, enía en cuen a el es o de necesidades de la
pa e hispana de la isla y es ablecía pa a cada ciudad un coe icien e de con ibución aco de con
el índice de ep oducción de su ganado. Lamen ablemen e el p oyec o no ecibió la ap obación
del Consejo de Indias, in luido en su sec o más conse ado po los in o mes nega i os al
espec o de dos an e io es gobe nado es de San o Domingo84; en consecuencia se o denó la
in e upción del á ico de eses con Sain Domingue85.
La ci ada deses imación supuso un cla o e aso en el desa ollo económico de San o
Domingo, pues e o na on muchos de los icios señalados po Zo illa ( aude, con abando,
e c.) y se desp eció una b illan e idea que años más a de, con mo i o de los con lic os bélicos y
los Pac os de Familia, ue pues a en p ác ica po los sucesi os gobe nado es. Incluso en 1762 la
p opia Co ona o denaba al P esiden e Azlo que abas eciese a la colonia ancesa "al modo que
lo p ac icó el gobe nado Zo illa, aunque se le desap obó", manda o que implicaba un
econocimien o áci o de la alidez del p oyec o86. Es más, ein e años después se eglamen ó
que los anceses en iasen dos comisionados a San o Domingo, quienes se ían los enca gados
de solici a el núme o de ganado p eciso según las necesidades de Sain Domingue87.
El gobe nado Solano, ya en el úl imo cua o de siglo y con una men alidad plenamen e
ilus ada, econocía que la p ohibición de la en a de mulas y caballos a Sain Domingue había
hecho dec ece la c ía de es os animales. A in de emedia es e mal y con ibui al omen o de
San o Domingo in odujo una a ian e en el simple in e cambio cá nico: solici ó au o ización
pa a come cia odo ipo de bes ias y "que los pueblos on e izos puedan ende a los anceses
su caza y pesca, y los í e es de p ime a necesidad y las made as" pa a sus ob as ci iles88,
83 Tes imonio de Au os sob e el abas ecimien o de ganado a los anceses. 1744. Ibídem. Véase el censo
comple o de San iago e Hincha en Gu ié ez Escude o, "Di e encias en e ag icul o es y ganade os en
San o Domingo, siglo XVIII", ECOS, San o Domingo (Rep. Dominicana), 1993, nº2, pp. 45-76.
84In o me de F ancisco de la Rocha. Mad id, 21 de oc ub e de 1743, e In o me de Al onso de Cas o.
Mad id, 26 de oc ub e de 1743. Ibídem.
85Consejo de Indias. Mad id, 1749. Ibídem.
86 O den Real. Mad id, 3 de oc ub e de 1762. A.G.I., San o Domingo, 974.
87 Fiscal del Consejo de Indias. Mad id, 24 de agos o de 1783. A.G.I., San o Domingo, 930.
88 Solano al ey. San o Domingo, 8 de oc ub e de 1776. A.G.I., San o Domingo, 944.
65
po que así se les end ía en odo "dependien e de noso os como [los] enemos en ca ne pa a su
abas o" y manu ención89.
Es es e úl imo pun o muy in e esan e pues ue el p opio Solano quien mejo supo saca
p o echo de la dependencia cá nica de los anceses. Cualquie in en o de és os po ocupa
e i o io on e izo hispano median e el es ablecimien o de semen e as o la cons ucción de
bohíos e a con a es ado po el gobe nado español con la in e upción del en ío de eses. En
e ec o, al poco iempo del cese de la emisión de ganado los anceses abandonaban los e enos
ocupados sin objeción alguna; es a ác ica ue empleada en di e sas ocasiones con idén icos
esul ados90. Es deci que muchas de las p e isiones in uidas po Zo illa en su día acaba on
cumpliéndose años después, lás ima que pa a ello se hubie an pe dido al menos dos décadas
quizás esenciales pa a el desa ollo de los acon ecimien os his ó icos y el p og eso de San o
Domingo.
3) Mine ía
Aunque en el siglo XVIII la c eencia ace ca de las abulosas iquezas mine as de la
Española pe enecían al campo de lo mí ico, no po eso dejamos de encon amos con algunos
p oyec os sob e el pa icula en la idea de que quedaba mucho mine al po ex ae y los íos y
minas sólo habían cedido una mínima pa e de los me ales que gua daban91. La ca ac e ís ica
p incipal de la mine ía en San o Domingo es la o mación de compañías al e ec o.
La p ime a de es as compañías, pa a la explo ación de una mina de cob e y azul, la
cons i uye on a p incipios de siglo es indi iduos. Su his o ia, sin emba go, es decepcionan e:
uno abandonó la sociedad al poco iempo, de o o se decía en 1723 que "es aba demen e po el
mucho gas o que le supuso" su pa icipación en el negocio 92 y sólo el e ce o, F ancisco de
Zu ía, con inuó algunos años con las labo es ex ac i as, pe o sin mucho éxi o debido a la al a
de ope a ios cuali icados y de in e so es capi alis as93.
Al igual que en el caso del abaco y el algodón, los in en os de explo ación mine a
con a on con el decidido apoyo de los gobe nado es de San o Domingo y en meno medida de
89 Solano al ey. San o Domingo, 23 de junio de 1775. A.G .1., San o Domingo. 1.019.
90 Gu ié ez Escude o, "Cues ión de lími es", págs. 22-25.
91 Un es udio ace ca del enómeno del p oyec ismo aplicado a la emá ica mine a y en un á ea conc e a es
el de Fuen es Bajo. M' Dolo es: Mine ía y p oyec ismo en Pe ú, 1775-1821. G anada, 1985.
92 Cabildo de San Ca los al ey. 1723. A.G.I., San o Domingo, 257.
93 Gobe nado Manzaneda al ey. San o Domingo, 20 de junio de 1702. A.G.I., San o Domingo, 250.

66
la p opia Co ona. Así, po ejemplo, Se e ino de Manzaneda (1698-1702) y Guille mo de Mo i
(1707-1710) no duda on en ecu i a los ondos de las Cajas Reales pa a apoya es as ini-
cia i as94. Desde el gobie no cen al, po su pa e, se o eció la cons ucción de una Casa de la
Moneda al mine o con quien se ajus ase el cuño y labo de los 4/5 del cob e ex aído de las
minas, medida que no u o mayo es epe cusiones po que al aban ope a ios expe os en la
manipulación del me al. El p opio Zu ía se comp ome ió a le an a una Ceca si desde Cuba se
le emi ían los ob e os adecuados, pe o e ec uada la pe ición a La Habana nadie quiso
desplaza se a San o Domingo95. Y ni aho a ni más a de la Co ona p omociona ía el en ío a la
isla de écnicos especializados peninsula es o eu opeos, como sin emba go hizo con la
con a ación de once expe os alemanes pa a las minas de Guanajua o, Zaca ecas y Tasca, en
Nue a España96.
En los años siguien es, sucesi os in en os de eanuda el abajo en los yacimien os
mine os encon a on di icul ades pa a conc e a se debido sob e odo a las di e encias en e lo
solici ado po los p esun os explo ado es y lo que la Co ona es aba dispues a a concede . Así,
po ejemplo, una p opues a del Cabildo de la illa de San Ca los pa a ocupa se de o ma
colec i a de odas las minas de cob e a cambio, en e o os bene icios, de la acuñación de
monedas y la exención del quin o eal encon ó la espues a nega i a del Consejo de Indias a
es as dos pe iciones, sin la concesión de las cuales no ue posible el acue do97.
En ealidad se eunían di e sas ci cuns ancias ad e sas, pues o que la Co ona es aba
dispues a a mode niza las explo aciones mine as pe o sólo allí donde la en abilidad de su
in e sión (en dine o o exenciones iscales) es u iese ga an izada98, y es e no e a el caso de
San o Domingo. Ello se pone de mani ies o cuando el gobe nado Cas o emi e a la me ópoli,
jun o con unas mues as de o o y cob e, o o de sus p oyec os, es a ez encaminado a la
explo ación mine a de la isla. Cas o azonaba que el desa ollo mine o supond ía un con ac o
asiduo con la Península, aumen o de la población, inc emen o del á ico come cial, e c. -
obje i os odos bene iciosos y deseados po la p opia Co ona-, po lo que, an e la ausencia de
in e so es pa icula es, debía espe a se la ayuda eal. La espues a del Fiscal no dejó luga a
dudas pues conside ó que el plan "no e a ú il a la Real Hacienda, mayo men e cuando es
94 Ibídem. Mo i al ey. San o Domingo, 17 de oc ub e de 1709. A.G.I., San o Domingo, 281 y 851.
95 Audiencia al ey. San o Domingo, 25 de sep iemb e de 1705. A.G.I., San o Domingo, 250.
96 A cila, El siglo ilus ado, pp. 192 y sgs.
97 Dic amen del Fiscal del Consejo. Mad id, 1 de mayo de 1729. A.G.I., San o Domingo, 261.
98 A cila, El siglo Ilus ado, pp. 186 Y sgs.
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necesa io un suplemen o cuan ioso, incie a la u ilidad y an escaso p esen emen e el Real
E a io”99.
Has a pasada la p ime a mi ad del siglo no su gen dos compañías p i adas pa a la
explo ación de una mina de cob e en Co uí y o a de o o en La A alaya (Hincha), a la ez que se
o man di e sas sociedades in e esadas en los abajos mine os, con la peculia idad de que un
mismo indi iduo podía es a implicado en a ias de las dis in as emp esas mine as. An onio
Sánchez Val e de opinaba que es as asociaciones e an la mane a pe ec a de abo da la mine ía
en San o Domingo pues "con es a p e ención se consegui ía, lo p ime o, que en caso de no
halla se el p o echo que p ome ía, se dis ibuyese la pé dida en e muchos y que ninguno se
a uinase. Lo segundo, que en el caso con a io de un eliz hallazgo, gi ase en e muchos la
u ilidad y la iqueza y hubiese más suje os que pudiesen emp ende " o o ipo de ac i idades100.
En ealidad, a pa i de 1750 hay un in e esan e esu gimien o de las explo aciones
mine as - enómeno que co e pa alelo al que se p oduce en Nue a España101- aunque de escasas
epe cusiones po la al a de mano de ob a, di icul ades pa a la expo ación de los exceden es de
p oducción, el empleo de una écnica obsole a y la ausencia de écnicos cuali icados102, Casi un
siglo más a de, en 1842, el in o me de una compañía inglesa e ie e cómo la mina de Maimón,
una de las que es aban en bene icio en nues a época de es udio, "no ue abie a po los an iguos
habi an es más que de una mane a impe ec a y el abajo ue ealizado con poca in eligencia",
palab as que explican po sí mismas las de icien es condiciones del abajo en el subsuelo
dominicano y el po qué del acaso de es as labo es103.
Ni siquie a se log ó alcanza de o ma o unda uno de los obje i os p e endido po el
gobe nado F ancisco Rubio y Peña anda (1751-1758) con el abajo en la mina de La A alaya.
Nos e e imos al desa ollo económico y la epoblación de las ie as limí o es con Sain
Domingue a a és de la explo ación mine a104, al como sucedió en el con inen e con el
uncionamien o del sis ema que Flo escano denomina "complejo eal de minas-cen o ag ícola-
99 In o me del Fiscal del Consejo. Mad id, 4 de junio de 1735. A.G.I., San o Domingo, 276.
100 Sánchez Val e de, Idea del alo , p. 204.
101 A cila, El siglo ilus ado, pp. 190 Y sgs.
102 Ibídem, pp. 201-204.
103 Rod íguez Demo izi, E.: Riqueza mine al y ag ícola de San o Domingo. San o Domingo, 1965.
104 Rubio al ey. San o Domingo, 30 de ab il de 1752. A.G.I., San o Domingo. 1.009.
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es ancia ganade a" que an óp imos esul ados había dado en Nue a España105. En e ec o, las
ie as de Nue a Vizcaya, Nue o México, Sono a y Sinaloa106 su ie on una g an
ans o mación g acias a la mine ía, que lle ó a luga es has a en onces inhóspi os odo su bagaje
colonizado (ins alaciones mine as, p edios ag ícolas, co al pa a eses, i iendas de mine os y
peones, iendas, e c.), esul ados que no se p oduje on con idén ica ue za en San o Domingo.
4) P oyec o de cons ucción na al
Los mona cas de la Casa de Bo bón y los sucesi os minis os del amo en endie on bien
p on o que el man enimien o y con ol de los inmensos e i o ios ul ama inos sólo se ía posi-
ble si España disponía de una pode osa ue za na al, de gue a y me can e, que hicie a en e a
la inje encia ex anje a en Indias, que impidie a el con abando y que p o oca a el espe o del
es o de po encias ma í imas, en especial de Ingla e a, la g an i al de los ma es. Fue José
Pa iño, como Sec e a io de Ma ina e Indias, quien inició es a polí ica de ea me na al107 que
luego con inua ían Campillo, el ma qués de la Ensenada y A iaga.
A consecuencia de es as di ec ices se omen a á, an o en la Península como en
Hispanoamé ica, la c eación de as ille os que coadyu a an a una ápida cons ucción de bajeles.
A lo la go del siglo XVIII encon amos dis in as p opues as pa a la eac i ación de an iguos
a senales y la cons i ución de nue as a a azanas en Indias, aunque no odas p ospe a on. Jun o a
los in en os allidos de Jagua (Cuba) y Coa zacoalcos (Nue a España), nos hallamos con
ealizaciones exi osas en La Habana -quizás la de mayo p es igio y donde se ab ica ían los
amosos "na íos c iollos"-, Guayaquil y Manila.
Hay, sin emba go, o o plan us ado pa a el le an amien o de un as ille o en Amé ica
que no mencionan los es udios al espec o. E iden emen e es e p oyec o se o igina en San o
Domingo y su aledo se á el gobe nado Ped o Zo illa. Conocedo sin duda de ese en usias a
apoyo a la ac i idad na al que p edominaba en e los miemb os del gobie no me opoli ano,
Zo illa di igi á di e sos esc i os al ey en a o de su p opósi o. Razonaba el manda a io que el
e i o io dominicano eunía idén icos o supe io es equisi os pa a el le an amien o de una
indus ia dedicada a la ab icación de na es que o as egiones ame icanas: excelen e ma e ial
105 Flo escano, En ique: "Colonización. ocupación del suelo y ' on e a' en el no e de Nue a España,
1521-1750", apud Ál a o Ja a: Tie as nue as. Expansión e i o ial y ocupación del suelo en Amé ica
(siglos XVI-XIX). México, 1973, pp. 55-58.
106 Véase Na a o Ga cía, L.: Sono a y Sinaloa en el siglo XVII. Se illa, 1966 ( eedi ada po Ed. Siglo
XXI, México, 1995).
107 Na a o Ga cía, "La polí ica indiana", pp. 38-45.
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made e o108, buena adición en la cons ucción de emba caciones y luga es óp imos, con bahías
espléndidas y abundancia de bosques p óximos109.
Pa a Zo illa la c eación de un a senal en San o Domingo a ae ía un núme o
signi ica i o de p o esionales (leñado es, ca pin e os, cala a es, e c.), bene icia ía a la
ag icul u a y ganade ía, aumen a ía la población, inc emen a ía el capi al ci culan e, pe mi i ía
el empleo de o os p oduc os de la ie a, como la b ea y el alqui án, e c. En la documen ación
manejada no hemos encon ado espues a alguna a es e p oyec o po pa e de la Adminis ación
Cen al, siquie a pa a denega lo, máxime cuando e a un asun o p io i a io del Gabine e.
Igno amos si la cues ión se es udió, se deba ió o ue enida en cuen a po el gobie no
cen al; en cualquie caso quedó como o o plan malog ado de los muchos p opues os po la
máxima au o idad de San o Domingo. Sin duda que la exis encia y ce canía de los as ille os de
La Habana hacía innecesa ia la duplicidad de unciones en un á ea an educida, apa e de la
ue e in e sión necesa ia, pues el luga p esumiblemen e más adecuado, Samaná, e a una
egión i gen donde no había ins alación alguna a es os ines. Ello quizá explique el po qué de
ese "silencio adminis a i o".
5) Come cio
La idea de que las Indias e an un impo an e me cado que cul i a media iza oda la
polí ica hispana con sus posesiones ul ama inas. Desde el Gobie no se busca á a anosamen e la
ecupe ación del come cio con Amé ica, pa a lo cual les pa ecía necesa io a algunos una
modi icación sus ancial del sis ema he edado de los Aus ias110. No puede so p ende nos, po
an o, el g an núme o de inicia i as adop adas en es e sen ido que esumimos en una ápida
pano ámica: c eación de la Jun a de Res ablecimien o del Come cio (1705); o ganización de la
Jun a de Hacienda y Come cio (1713); el P oyec o de Galeones y Flo as (1720); la
no malización del sis ema de " egis os" o "na íos suel os"; ins au ación de las Compañías
P i ilegiadas de Come cio; la p omulgación del Dec e o de 1765 que pe mi ía el á ico en e
dis in os pue os peninsula es y las islas de Ba lo en o; la publicación del Reglamen o de
Come cio Lib e (1778); la Real O den de 1789 que ampliaba el Reglamen o y concedía a los
108 Véase Sánchez Val e de, Idea del alo , pp. 50-55 Y Rod íguez Demo izi, Riqueza mine al y
ag ícola, pp. 185 Y sgs.
109 Zo illa al ey. San o Domingo, 30 de julio de 1745. S.P., ms. 2.820, ls 64-65.
110 Na a o Ga cía, "La polí ica indiana", pp. 5, 13-16,25, 29-31, 34-36,43-45 Y 62.
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po aciones- ue el cacao de Cumaná, que las in e siones necesa ias pa a la expansión de
p oduc os alimen icios e indus iales (azúca , cacao, algodón, añil, e c.) debían se ele adas, y
sin las necesa ias ga an ías de esca e, po la ausencia de desembolsos an e io es a es os ines,
e c.
Pese a odo, la Compañía in en ó, po ejemplo, es ablece una e ine ía de azúca en
San o Domingo, in odujo escla os neg os pa a el abajo en las plan aciones, p omocionó el
en ío de ag icul o es ca alanes a la isla pa a el omen o de las haciendas134 y con ibuyó, a
a és de su ac o Na ciso Subi ás y Ba a, a anquea "a la na egación y ca e e ía los íos
Yuna y Camú, y el camino has a San iago pa a así pode anspo a los abacos del ey" y o os
géne os135. Si no p ospe a on es as inicia i as se debió más bien a los años de a aso padecidos
po San o Domingo en la época p eceden e que p opicia on su ma ginalidad, le impidie on la
adquisición de una adición emp esa ial al espec o y le imposibili a on pa a dis u a de unos
medios e in aes uc u as adecuadas pa a su ápida inco po ación a un sis ema me can ilis a
aco de con los nue os iempos136.
Del mismo modo ambién disen imos del pesimismo que emba ga a Rosa io Se illa
cuando a i ma que si la c eación de la Compañía "hizo pensa a algunos en un impo an e
á ico come cial en e España y San o Domingo, p on o se ie on de audados"137. El análisis
del Cuad o III que ealizamos en el apa ado an e io bas a ía pa a que es a ase e ación deba se
co egida. Señalemos, además, que según los da os de es a au o a, de los 126 na íos que de
1750 a 1795 ealiza on la u a Península-San o Domingo ( en e a an sólo dos na es en el
pe íodo 1700-1749, eco demos), un o al de 47 (37,3%) ienen su o igen en Ba celona138. Es os
iajes ue on expediciones come ciales de la p opia Compañía o "emp esas en las que su
in e ención se limi ó a la cesión en le amien o de algunas de sus emba caciones"139, pe o en
cualquie caso suponen un inc emen o cuan i a i o muy impo an e espec o a la p ime a mi ad
del siglo, que desdice cualquie sín oma de desespe anza ace ca de la impo ancia de la
134 Oli a, Ca aluña y el come cio, pp. 47-48 (no a 32) y 308.
135 Solano al ey. San o Domingo, 19 de no iemb e de 1775. A.G.I., San o Domingo, 944. Gu ié ez
Escude o, Población y Economía, p. 102, no a 14.
136 El pue o de San o Domingo p esen aba se ias di icul ades pa a el ondeo de las na es. Gu ié ez,
Población y Economía, p. 200. Los caminos, si exis ían, e an pésimos e in ansi ables. Rod íguez
Demo izi. E.: Viaje os de F ancia en San o Domingo. San o Domingo, 1979, p. 79. Y así con inuaban en
el siglo XIX. Hoe ink, El pueblo dominicano, pp. 89-92.
137 Se illa Sole , San o Domingo, p. 178.
138 Es a ci a sólo es supe ada po los 55 bajeles que za pa on exclusi amen e de Cádiz, un 43,6% del
o al.
139 Oli a, Ca aluña y el come cio, pp. 210 Y sgs. Al deba e de es a cues ión con iene con on a los da os
apo ados po Oli a Melga y Se illa Sole en sus espec i as ob as.

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ac i idad na al que supuso la undación de la Compañía pa a San o Domingo. Los p oblemas
e an de o a índole, como c eemos habe expues o.
Conclusiones
Hay cie a endencia a conside a que la Co ona dejó abandonada a su sue e a San o
Domingo, y algo de es o pod ía deduci se du an e la p ime a mi ad del siglo XVIII, cuando el
einado de Felipe V o iginó una abundan e documen ación en la que se asluce una acusación
de pasi idad an e la p epo encia ancesa de Sain Domingue. Es cie o que la pa e hispana de
la isla quedó pa a el Gobie no me opoli ano en un segundo plano de impo ancia espec o de
las ce canas Pue o Rico y Cuba. Pe o igual sucedió en di e en es e i o ios hispanoame icanos,
pues como cualquie o a po encia colonial España aplicaba unos c i e ios de alo ación
disímiles en las dis in as egiones de su impe io ul ama ino en unción de ac o es polí ico-
es a égicos y económicos undamen almen e.
Si du an e los p ime os cincuen a años los e ec os de las e o mas bo bónicas es u ie on
muy ma izados o incluso ni siquie a se pe cibie on, en la segunda mi ad del siglo, sin emba go,
se ap ecian unas modi icaciones sus anciales. Es as ans o maciones son a ibuibles an o a las
inicia i as emp endidas po el nue o alan e de los gobe nado es que a iba on a San o
Domingo, como a "la acele ación y culminación del p oceso de eajus e de las ins i uciones del
Impe io, con obje o de ob ene de és e oda la ue za y la iqueza necesa ias pa a hace de
España una po encia capaz -po lo menos, aliada con F ancia- de esis i con éxi o a la c ecien e
pujanza de Ingla e a", que emp ende el Gobie no hispano140.
Así debemos in e i lo, po ejemplo, an e el adical cambio in oducido en la p opues a
de c eación de la Compañía de Ba celona: en e a la pe ición inicial de los ca alanes de eje ce
el come cio con Hondu as y Gua emala, la Adminis ación Cen al impuso como á ea p io i a ia
San o Domingo, en endemos que con la cla a in ención de omen a el desa ollo de la pa e
hispana de la isla. Del mismo modo, las dis in as disposiciones sob e el á ico oceánico
incluían e e encias conc e as a San o Domingo, que po los cuad os más a iba expues os
emos aumen a sensiblemen e sus con ac os con la Península y con las o as colonias
140Na a o Ga cía, Hispanoamé ica en el siglo XVIII, p. 153.
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hispanoame icanas, además de pe mi i se las ansacciones come ciales e es es con Sain
Domingue a a és de las poblaciones on e izas de Dajabón, Hincha, Bánica y Las Caobas141.
An onio Sánchez Val e de conside a que los gobie nos de Ped o Zo illa, F ancisco
Rubio, Manuel Azlo y José Solano "con ibuye on mucho al consuelo de San o Domingo".
Noso os inclui íamos ambién a Al onso de Cas o, es deci que es a íamos así an e un pe íodo
de casi cincuen a años (1731-1778) du an e el cual es pe cep ible una g adual ans o mación
del uni e so dominicano con espec o a épocas an e io es. En e o as acciones bene iciosas se
desa olló el come cio de neu ales y Mon ec is i se con i ió en "un almacén común donde
concu ían los come cian es de ambas naciones [ anceses e ingleses] a a ica sus especies.
Con es o sólo, ue on inmensas las sumas que po aquella población co ían a lo demás de la
isla"142.
En 1769 ya se o denaba a Azlo la o mación de una Jun a con el único in de impulsa el
po encial económico dominicano143, mien as que su suceso , José Solano, unda ía una
Sociedad de Hacendados cuya p incipal p eocupación es iba ía en la eac i ación del come cio
in e no, egulación del come cio de ganado con Sain Domingue y el omen o de siemb as y
plan aciones. Las ges iones de es as asociaciones die on como u o una Real Cédula del 12 de
ab il de 1786 que concedía, en e o os p i ilegios, la lib e in oducción de escla os y la
edacción de un Código neg o, el suminis o de ape os y he amien as des inadas a la ag icul u a
e indus ia "de cualquie pa e que se conduzcan, sin exclusión de colonias ex anje as, lib es de
odos los de echos" y la expo ación de agua dien e de caña a las colonias hispanas o o áneas
de Amé ica, sin necesidad de abona con ibución alguna144.
Aunque se dispensó a los ganade os de la obligada con ibución al abas ecimien o cá nico de la
ciudad de San o Domingo, exigencia que hacía iempo en en aba a las illas del in e io con la
capi al145, lo cie o es que oda la ci ada Real Cédula ezuma una ené gica p o ección de la
ag icul u a. Además de los bene icios ya ci ados se eximió del pago de diezmos, po ejemplo, a
141Real O den de 9 de ene o de 1777. AG.I., San o Domingo, 1.059. Diez años an es se había solici ado el
lib e come cio con Sain Domingue que aho a se au o izaba. Azlo al ey. San o Domingo, 18 de ene o de
767. A.G.I., San o Domingo, 978.
142Sánchez Val e de, Idea del alo , pp. 143-145. Según Rosa io Se illa la ape u a de Mon ec is i no
supuso un inc emen o del come cio "a juzga po la escasez de emba caciones españolas que llega on a
él". Se illa, San o Domingo. p. 187. Obse emos, sin emba go, que no pa ece ene en cuen a los na íos
de o as nacionalidades al como señala Val e de.
143Real Cédula de 29 de oc ub e de 1769. AG.I., San o Domingo, 981.
144 AG.I., San o Domingo 969 y 1.012.
145 Gu ié ez Escude o, Población y Economía, pp. 148 Y sgs.
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odo aquel que o u ase nue as ie as, undase ingenios o desa ollase cul i os de abaco, cacao,
algodón, e c., y es as mismas me cedes ue on complemen adas po dis in as disposiciones
pos e io es que a o ecían la impo ación de mano de ob a escla a pa a el abajo en las
plan aciones146.
Si con el omen o de las explo aciones mine as el gobie no p e endía dispone de unas emesas
de me ales p eciosos que, en e o as des inos, sub enciona a la polí ica ex e io hispana, con el
apoyo a la ag icul u a in en aba, además de aplica las co ien es isioc á icas de la época, que
Hispanoamé ica p odujese oda una se ie de p oduc os que asegu asen el llamado "pac o
colonial" y o aleciesen el á ico na al en e ambas o illas del océano. En es e úl imo sen ido
no cabe duda que las ans o maciones in oducidas po los Bo bones con ibuye on a una
mejo a sus ancial.
Es e dad que no se alcanza on odos los obje i os p opues os y que muchos de ellos u ie on
un desa ollo muy limi ado. Pe o algunos miemb os del gobie no cen al y un g upo muy
conc e o de gobe nado es de San o Domingo ealiza on un des acado es ue zo, con odas las
limi aciones que quie an señala se, pa a que la pa e hispana de la isla iniciase una ecupe ación
que le pe mi iese cap a los ai es de eno ación que p edominaban en o as egiones ame icanas
al ampa o del e o mismo bo bónico. La más lo ecien e si uación económica de San o
Domingo du an e la segunda mi ad del siglo, en compa ación con los años p eceden es, es la
mejo mues a de que es e empeño u o cie o éxi o. Lás ima que an os a anes esul a an
baldíos y an as espe anzas ce cenadas de cuajo con la so p enden e cesión a F ancia, aco dada
en el T a ado de Basilea (1795); a pa i de aho a comenzaba una his o ia muy di e en e pa a la
o o a impo an e "P imada de Amé ica".
146 Real Cédula de 29 de eb e o de 1789. A.G.I., San o Domingo, 953. Real O den de ocho de ma zo de
1791. A.G.I., San o Domingo, 954.