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A propósito del art. 1738 CC y la ultra actividad del mandato. Comentario a la Sentencia del TS de 22 de enero de 2015

Díaz Moreno, Alejandro

Abstract

La subsistencia del poder extinguido y la eficacia frente a terceros de lo hecho por el mandatario una vez que el mandato ha sido revocado o se ha producido el fallecimiento del mandante requiere de la concurrencia de dos requisitos cumulativos: la buena fe del tercero que contrata con el mandatario consistente en la ignorancia de la previa extinción del mandato y, en segundo lugar, que el mandatario, en el momento de hacer uso del poder, ignorara la muerte del mandante o la concurrencia de otra de las causas que hacen cesar el mandato.

Full text

I. In oducción II. La e ocación del manda o y sus e ec os en e a los e ce os: la llamada ul a ac i idad del manda o III. Pode gene al y pode pa a con a a con de e minadas pe sonas IV. Causas de ex inción null, Nº 37, Mayo de 2015, Edi o ial A anzadi A p opósi o del a . 1738 CC y la ul a ac i idad del manda o. Comen a io a la Sen encia del TS de 22 de ene o de 2015 ALEJANDRO DÍAZ MORENO P o . Con a ado Doc o . Uni e sidad de Se illa ISSN 1139-7179 Re is a de De echo Pa imonial 37 Mayo - Agos o 2015 Suma io: RESUMEN: La subsis encia del pode ex inguido y la e icacia en e a e ce os de lo hecho po el manda a io una ez que el manda o ha sido e ocado o se ha p oducido el allecimien o del mandan e equie e de la concu encia de dos equisi os cumula i os: la buena e del e ce o que con a a con el manda a io consis en e en la igno ancia de la p e ia ex inción del manda o y, en segundo luga , que el manda a io, en el momen o de hace uso del pode , igno a a la mue e del mandan e o la concu encia de o a de las causas que hacen cesa el manda o. ABSTRACT: In o de o apply he doc ine es ablished in a icle 1738 CC and o ex end he p o ec ion o bona ide hi d pa ies, i is necessa y ha he wo condi ions e e ed o in he a icle a e me : i s , he hi d pa y ha con ac s wi h he agen has o ac in good ai h; his is, he we e unawa e o he p e ious ex inc ion o he manda e; and second, ha his agen , when making use o he powe s g an ed, does no know he dea h o he p incipal o he concu ence o any o he o he causes ha end he manda e. PALABRAS CLAVE: manda o, ex inción, segu idad ju ídica, apa iencia, e ce os, buena e. KEYWORDS: manda e, e mina e, legal ce ain y, p inciple o he p o ec ion o legi ima e expec a ions, hi ds, good ai h. I. INTRODUCCIÓN T as el deba e o iginado po la STS de 13 de eb e o de 2014 (RJ 2014, 1343) y la in e p e ación li e al, que no li e a ia, del 3 1 / 8 a .1738 CC que adop a la misma, el al o T ibunal ha sen ado ju isp udencia ea i mando la doc ina sen ada en aquella po medio de la p esen e sen encia. La doc ina de ini i amen e consolidada esuel e, po lo demás, una de las dudas susci adas sob e el alcance de semejan e cons ucción cual e a la de si la misma obedecía a la especial o ma de e minación del manda o po se la mue e del mandan e su desencadenan e, no siendo p edicable espec o de las demás causas de ex inción p e is as en el a .1732CC. Un e ce aspec o que me ece des aca se en es e momen o inicial es el de que, en e a lo que acon ecía con las dos sen encias an e io es de 24 de oc ub e de 2008 (RJ 2008, 6308) y de 13 eb e o de 2014 (RJ 2014, 1343) que, de un modo singula , acogían la doc ina consolidada hoy po el T ibunal Sup emo, la sen encia que aho a comen amos esul a ene un ponen e dis in o, lo que do a de mayo au o idad si cabe a la esolución. En o a ocasión pusimos de elie e que lo que se en ilaba en la sen encia de 13 eb e o de 2014 e a una ba alla más de las que suelen susci a se en e la segu idad ju ídica y segu idad del á ico desen uel a en es a ocasión en el seno del manda o. En conc e o, se a aba de disce ni si, an e el negocio lle ado a cabo po el ep esen an e cuyo pode se ha ex inguido, debe p e alece la p o ección del mandan e (supues o de que és e no haya gene ado la apa iencia legi imado a o no haya lle ado a cabo los ac os obs a i os pa a su consolidación) o, po el con a io, ha de da se p o ección a los e ce os que, siemp e de buena e, han con a ado con el manda a io. La dialéc ica en e segu idad del p opie a io y del adqui en e esul a, sin emba go, algo a i icial desde el momen o en que en ambos casos se p o ege el mismo in e és, es o es, el del i ula del de echo. La segu idad ju ídica, en endida si se quie e como segu idad es á ica, nos dice que no es posible in adi la es e a ju ídica ajena ni ansigi con in e eses que no son p opios sin con a con el consen imien o del i ula . La segu idad del á ico, dinámica, incide en que la i ula idad adqui ida de quien ca ece de legi imación pa a dispone puede me ece su consolidación cuando la ansacción se acompaña de la one osidad y la buena e. La sen encia de 22 de ene o de 2015 de cuyo comen a io nos ocupamos ha enido a ei e a , como hemos comenzado diciendo, la in e p e ación que la sen encia de 13 eb e o de 2014 hacía del a .1738 CC, de o ma que aquella in e p e ación no cabe ya cali ica la como ocasional o aislada. Lo que es an o como a i ma que man iene la in e p e ación li e al del p ecep o y que, en consecuencia, man iene la unidad in ínseca de la no ma de mane a que oma en conside ación la buena e del manda a io a la ho a de de e mina el alcance de la e icacia de lo hecho po el manda a io. En suma, el T ibunal Sup emo llega a la conclusión de que el legislado p e endía que la alidez del negocio y su e icacia plena pa a la es e a ju ídica del mandan e solo podía da se allí donde mandan e, manda a io y e ce o no hubiesen ac uado negligen emen e. El supues o de hecho se cen a en el o o gamien o de una esc i u a de cons i ución de un p és amo con ga an ía hipo eca ia (las dos de echa an e io a la e ocación no se en a ec adas en absolu o po la misma) o o gada po don Teodosio en su condición de apode ado de su mad e, doña Co o, una ez que és a le había hecho sabe la e ocación del pode y le había eque ido a la es i ución del documen o en que cons aba aquel. En la p ime a ins ancia se decla ó la nulidad de la esc i u a de hipo eca en ga an ía de dos le as de cambio sob e la base de que el pode que había se ido pa a legi ima a don Teodosio es aba en el momen o de o o ga la esc i u a e ocado y, po an o, el susodicho no podía sino se conside ado un alsus p ocu a o ca eciendo de pode pa a incula a a és de un ac o pe sonal a su mad e, doña Co o. La sen encia de la Audiencia es ima el ecu so in e pues o po don Jus iniano, don Ma io, don Teodosio y don Román, manda a io y p es a a ios, demandados en ins ancia y ambién ecu en es en apelación, en endiendo que el a ículo 1738 CC es «un p ecep o que o o ga p o ección a los e ce os de buena e, sin necesidad de que concu a buena e del manda a io, al habe ac uado en el negocio ju ídico con iados en la apa iencia obje i a del mandan e». Po an o, pa a la Audiencia la exis encia de buena o mala e en el manda a io conc e ada en la igno ancia de la exis encia de causa de e ocación o ex inción del manda o esul a absolu amen e in ascenden e a e ec os de la p o ección de los e ce os que lo sean de buena e, haciendo e icaz la ac uación del manda a io a odos los e ec os. A mayo , la Audiencia en iende que la conduc a de la ep esen ada esul a igualmen e i ele an e pa a analiza el e ec o de la e ocación, en la medida en que no apo a nada en elación con la concu encia o no de buena e en los e ce os. La doc ina del TS, plasmada en la sen encia ci ada po la pa e ecu en e de 24 de oc ub e de 2008 (RJ 2008, 6308), a i icada po la de 13 de eb e o de 2014 (RJ 2014, 1343), in e p e a el a ículo 1738 CC en el sen ido de exigi pa a su aplicación la concu encia de dos condiciones: en p ime luga , que el e ce o con el que con a a el manda a io haya ac uado de buena e, o sea que desconocie a la an e io ex inción del manda o, condición que se da en el supues o que es udiamos; y en segundo luga , que dicho manda a io, en el momen o de hace uso del pode , igno a a la mue e del mandan e o la concu encia 2 / 8 de cualquie o a de las causas que hacen cesa el manda o, condición es a que no concu e en el p esen e supues o en el que el manda a io usó el pode cuando le había sido debidamen e no i icada su e ocación. Po ello, a juicio del T ibunal Sup emo, la esis de la sen encia de la Audiencia, en a as a la ul a ac i idad del manda o po azón exclusi amen e de la buena e del e ce o esul a incomp ensible con el p opio ex o de la no ma y doc ina de la Sala que lo in e p e a. Al no se aplicable dicho p ecep o lo ealizado po el manda a io as la ex inción del manda o (STS de 24 de oc ub e de 2008 (RJ 2008, 6308) es nulo (a ículo 1259 CC) y como al no incula al mandan e (a ículo 1727 CC) y deja al manda a io como esponsable en e al e ce o (a ículo 1725 CC). Si se a a de un manda o gene al, que es el caso, la e ocación si puede pe judica a los e ce os, sal o que concu a el supues o excepcional p e is o en el a ículo 1738 del Código Ci il () , que, según doc ina de la Sala, equie e buena e po pa e de manda a io y e ce o. La doc ina del Sup emo es con o me con el eno li e al del a . 1738 CC y con el o igen his ó ico de la no ma. Esa solución no es sólo con o me con la le a del p ecep o y con su o igen his ó ico, sino ambién con su inalidad. El a . 1738 CC egula las elaciones en e mandan e y manda a io y p o ege al manda a io de buena e que, igno an e de la mue e del mandan e, ejecu a el enca go. II. LA REVOCACIÓN DEL MANDATO Y SUS EFECTOS FRENTE A LOS TERCEROS: LA LLAMADA ULTRA ACTIVIDAD DEL MANDATO El a .1738 CC iene a es ablece una p ime a excepción a las eglas gene ales de la con a ación y, en pa icula , a lo dispues o po el a .1259 CC. En unción de dicho p ecep o, aun ex inguido el pode de ep esen ación, oda ía pueden se álidos los ac os concluidos po el ep esen an e en nomb e del ep esen ado, y a ec a a la es e a ju ídica de és e, siemp e que el e ce o que con aquél se elaciona desconoce la ex inción del pode y ac úa con iado legí imamen e en una apa iencia de pode . El a . 1738 CC es me idianamen e cla o en su o mulación. Es és a una conclusión po odos admi ida. La in e p e ación li e al no o ece dudas y pa a de ende una posición di e sa se nos an oja necesa io acudi a ó mulas a en u adas y aplicaciones del de echo sin sos én e ec i o en el de echo posi i o. El a .1738 CC exige, pa a la alidez de la ac uación del manda a io e i icada as la e ocación o ex inción del pode , su igno ancia espec o de dicho e en o. La igno ancia en cuan o a la cesación del manda o y su ex inción equi alen a una ac uación sus en ada en la buena e, de mane a que la excepcional alidez de lo ac uado ca eciendo de legi imación al e ec o encuen a su undamen o en el compo amien o del manda a io. Pa a que se dé la excepcional legi imación del apode ado no bas a con que su ac uación se ajus e a los dic ados de la buena e. Co ela i a iene que se una ac uación poco diligen e del mandan e que no ha hecho llega la e ocación opo unamen e al manda a io. En es e caso, sí podemos a i ma que la al a de comunicación de la e ocación esul a impu able al ep esen ado y gene a una sue e de negligencia al no des ui , es ando en su mano, la apa iencia gene ada sólidamen e po el an e io o o gamien o del pode . Es una decla ación ecep icia cuyo des ina a io es pe ec amen e conocido. La e ocación ha de se , po lo demás, empes i a. Tempes i idad que no implica nada en o no a su alidez, dado que la e ocación ope a á sus e ec os au omá icamen e, pe o que si se ha de elaciona con la necesidad de que se e i ique a iempo como pa a que pueda se conocida del manda a io an es de lle a a cabo el negocio ep esen a i o. No se a a en es e caso de una legi imación po la apa iencia. El manda a io no apa en a nada, sino que en la medida en que no conozca el cese en su enca go con inúa su ges ión como al manda a io po que así lo dispone la ley y po que debe con inua su ges ión en an o no enga cons ancia de la e ocación. El manda a io lo sigue siendo. Y es la ley la que de e mina la alidez de lo que haya ealizado en al esi u a. Pe o el a .1738 CC no se limi a a a i ma la alidez de lo así e i icado po el manda a io. Lo que es segu o es que esa especial legi imación libe a al manda a io de esponsabilidad en e al mandan e po la ges ión concluida, de o ma que la ac uación del manda a io es hábil pa a incula al mandan e. Se ecoge, de es e modo, la inalidad –o una de las inalidades- del p ecep o cual es la de p o ege al manda a io de buena e. La segunda pa e del p ecep o hace e e encia a la e icacia de lo lle ado a cabo po el manda a io. E icacia en e a e ce o o e ce os que han con a ado con és e y pa a la que se equie e de mane a exp esa la buena e de aquellos. Pa a que el negocio 3 / 8 ges ionado po el manda a io igno an e de la e ocación del manda o o de la mue e del mandan e sea e icaz pa a los e ce os es condición sine qua non la concu encia de buena e. Es os dos aspec os que esul an de una in e p e ación mínima del a .1738 CC son, ambién, conclusiones compa idas po oda la doc ina. De aquí que podamos a i ma que, de las es hipó esis que pudie an esul a de la aplicación de la no ma, en dos de ellas la e ocación su i ía sus e ec os sin limi ación alguna. Tal acon ece ía en aquellos casos en que al ase la buena e en la pe sona del manda a io y de los e ce os que con él hubie an con a ado, así como en la hipó esis en que la buena e es u iese ausen e de la conduc a del e ce o o e ce os. Ni que deci iene que, concu iendo buena e en la pe sona del manda a io y de los e ce os, ampoco hay dudas de que el manda o subsis e y p oduci á odos sus e ec os espec o del mandan e y los e ce os. Nó ese que el eco ido del supues o de hecho pe mi e una amplia gama c omá ica de o ma que, además de la buena o mala e de manda a io y e ce os, consis en e en la igno ancia de la al a de legi imidad del p ime o, cab ía ae a colación la conduc a del pode dan e en la medida en que pudie a ene ele ancia a in de des ui el p esupues o de aplicación del p ecep o que no es o o que la apa iencia gene ada. La sen encia de apelación omi e cualquie e e encia y p escinde, en consecuencia, de da ele ancia a la conduc a del mandan e en o den a la pues a en p ác ica de los e ec os que se desp enden del a .1738 CC. Bas a, como hemos indicado, la buena e de los e ce os. Es os son, según la Audiencia, no solo des ina a ios de la no ma, sino únicos suje os ele an es, siendo indi e en es las es an es pa es in e inien es en la elación. Las disc epancias su gen, p ecisamen e, a la ho a de si se han de alo a las conduc a del mandan e y del manda a io que, no se ol ide, son las pa es de un con a o. Y, si obse amos la es uc u a in e na del p ecep o, podemos comp oba como el manda a io es quien ocupa el cen o de la elación en la medida en que, a ándose de un manda o, pone en elación a aquellos espec o de los que la ges ión ha de su i e ec os. Sin emba go, el con lic o le es o almen e ajeno en la medida en que se da en e mandan e y los e ce os de buena e. No obs an e, pod ía ene un papel ele an e en unción de la in e p e ación que se dé al a .1738 CC. Respec o de la buena e del e ce o, cabe eco da que consis e en la igno ancia de que el manda a io es un alsus p ocu a o y que el pode ha sido e ocado o ha cesado po el allecimien o del mandan e. Y en ese sen ido no bas a con que adop e una posición pu amen e pasi a, sino que se le debe exigi un compo amien o ac i o, especialmen e diligen e di igido a comp oba la subsis encia del pode . No se a a de que, como se ha a i mado, el e ce o haya de «con a a un de ec i e» o «no con a a con pode es gene ales», sino de que se le exija un mínimo de diligencia. Es a dialéc ica la encon amos deducida de la dis in a inalidad que se ha enido iendo en el a .1738 CC. Pa a unos la a io del p ecep o hay que busca lo en la p o ección del manda a io de buena e, de mane a que lo que pe sigue es es ablece que la igno ancia del manda a io libe a a és e de oda esponsabilidad, an o en e a su mandan e como espec o de los e ce os. En consecuencia, la buena e del ep esen an e, aun al ando en los e ce os que con él con a en, libe a a aquél de esponsabilidad, pe o no da á luga a la e icacia del negocio en odo caso (PÉREZ GONZÁLEZ Y ALGUER, ENNECCERUS, DERECHO CIVIL. PARTE GENERAL , T.I.2.1, Bosch, 1981). El hecho de que su cen o de g a edad gi e en o no al manda a io no excluye posibles e ec os cola e ales espec o de los que el legislado no se mues a ajeno. Po lo an o, el coloca al manda a io como des ina a io di ec o de la no ma no solo no impide sino que gene a e ec os a o ables pa a los e ce os. Como señala MIQUEL, J.M. (h p://de echome can ilespana.blogspo .com.es/2014/04/), «la p o ección del e ce o consis en e en la alidez del con a o es una consecuencia de la p o ección del manda a io», de o ma que si el manda a io es de mala e, no se puede p o ege al e ce o con la e icacia del con a o sino con la esponsabilidad pe sonal del manda a io. ALFARO ÁGUILA REAL, J. (h p://de echome can ilespana.blogspo .com.es/2014/03/el-pode -de-papa-cuando-papa-ya- habia.h ml), en iende que el manda a io que ac úa de buena e y en la igno ancia de la ex inción del manda o no esponde á pe sonalmen e en e a los e ce os con los que ha con a ado en nomb e del pode dan e. El des ina a io del p ecep o es el manda a io y po ello es a su buena e a la que se alude en p ime é mino. DE LA CÁMARA ÁLVAREZ, «La e ocación del manda o », Anua io de la Academia Ma i ense del No a iado , 54, pág.555 y ss., concluye que el a .1738 CC no se unda en el p incipio de p o ección a la apa iencia sino que se e ie e a un supues o dis in o, de o ma que la ausencia de buena e del e ce o mani es ada en el conocimien o del allecimien o o de la causa que hace cesa el manda o es, pa a dicho p ecep o, un elemen o que de e mina la ex inción, con independencia de que el manda a io enga conocimien o de la causa de ex inción. De es a sue e, la cues ión su ge cuando la hipó esis con emplada po dicho p ecep o no se cumple, es deci , cuando media mala e del manda a io igno ando los e ce os la mue e o ex inción del manda o. 4 / 8 F en e a es a posición se sos iene que la inalidad del p ecep o no puede se sino la p o ege a los e ce os de buena e como una conc eción posi i a de un gene al p incipio no o mulado de p o ección de la apa iencia. El ci ado a ículo no p o ege en ningún caso al manda a io ni le cons i uye en des ina a io p incipal del mismo; aquél que se e ía especialmen e p o egido en una e en ual in e p e ación li e al del p ecep o se ía el mandan e en la medida en que la al a de buena e del manda a io a quien libe a de oda esponsabilidad es a es e úl imo, sin pe juicio lógicamen e de la esponsabilidad del manda a io pa a con los e ce os. GORDILLO CAÑAS, A., (1978), La ep esen ación apa en e: (una aplicación del p incipio gene al de p o ección de la apa iencia ju ídica) , Se illa, Uni e sidad, pág.940, señala que la buena o la mala e del ep esen an e no condiciona la p o ección del e ce o que de buena e con ía en la apa iencia; a ec a an solo a la esponsabilidad del ep esen an e en e al dominus (o sus he ede os), el cual pod á eje ci a una acción de esa cimien o o, incluso, de en iquecimien o injus o, con a el ep esen an e que hubie a con inuado la ges ión. El ep esen an e de buena e no esponde, de o ma que el mandan e hab á de esponde en e a los e ce os de buena e. En el mismo sen ido, ESPEJO LERDO DE TEJADA, M., «La in e p e ación li e al del a . 1738 CC y la ep esen ación apa en e», Ind e , nº2, 2015, señala que «la buena e del ep esen an e, a ec a únicamen e a las elaciones de és e úl imo con el pode dan e, y es en ellas donde debe ene ascendencia, en la esis in e p e a i a de nues o sis ema que aquí noso os conside amos más adecuada». En e la p o ección del mandan e y la de los e ce os de buena e, de sus espec i os in e eses, el legislado op a po es os úl imos (AURELIO BARRIO GALLARDO, JOAQUÍN ÁLVAREZ MARTÍNEZ, Con a os ci iles, me can iles, públicos, labo ales e in e nacionales con sus implicaciones ibu a ias , YZQUIERDO TOSADA M. (Coo d.) A anzadi, 2014, pág.455), de mane a que no puede depende la p o ección de los e ce os que lo sean de buena e de una buena e ajena, es o es, de la igno ancia del manda a io siendo la p o ección de aquellos au ónoma y undada sob e di e en es p incipios. No al an posiciones ecléc icas que en ienden que semejan e disposición iene su undamen o an o en la p o ección de la con ianza del manda a io como en la p o ección de la apa iencia que el o o gamien o del pode ha gene ado en los e ce os de buena e. Toda la cues ión gi a, en de ini i a, en o no al alcance que le ayamos a o o ga a la llamada ul a-ac i idad o ul a- igencia o ul a-e icacia del manda o, es deci , pa iendo de un manda o ex inguido po alguna de las causas ipi icadas legalmen e, en qué hipó esis se hace posible p o oga el con a o y su e icacia, bien en el ámbi o in e no, bien ul a pa es . El a .1.738 CC con iene dos p oposiciones di e en es, aunque ligadas en e sí: de un lado, decla ando la alidez del con a o y del pode con espec o al mandan e y de o o, do ando de e ec os al mismo con espec o a los e ce os. Po ello se puede compa i la idea de que el a .1738 CC pa e de la ul a-ac i idad del manda o en el plano in e no de la elación de manda o, en an o que la ju isp udencia se ha enido cen ando en el aspec o ex e no, es deci , en has a qué pun o se han de man ene los e ec os ep esen a i os una ez enecido el manda o. A nues o juicio hay que busca una co ec a conciliación de los in e eses en juego y una adecuada edis ibución de los iesgos en e quienes pueden e se a ec ados po la hipó esis con emplada. Como señala ALFARO ÁGUILA REAL, J., doña Co o e ocó el pode en iempo y o ma de mane a que el que engañó al e ce o simulando que enía pode ue su hijo. Que el e ce o aya a busca su con ianza donde la puso, es o es, en el hijo de Doña Co o. P o ege a es os e ce os a cos a de doña Co o no ha á sino ele a los cos es de se p opie a io (h p://de echome can ilespana.blogspo .com.es/2015/04/mas-sob e-el-a -1738-cc.h ml). El a .1738 CC exige dos equisi os pa a da al manda o la excepcional posibilidad de que sob e i a a su allecimien o y que se con ie a a una excepción a la egla gene al del a .1259 CC, a sabe : - que exis a una si uación ma e ial ex e io izada del pode que pe mi a c ee undadamen e en la con inuación del mismo. - y que el e ce o ac ué de buena e, es o es, desconociendo la ex inción del pode . La egla es la de que nadie puede dispone de in e eses ajenos sin con a con au o ización de pa e del i ula ni in adi el ámbi o de disposición de o a pe sona, siendo la no ma con enida en el a .1738 CC una excepción. La excepción a a de p o ege al manda a io. Bas a con pone el a .1738 en elación con los a s.1725, 1727 o 1734 ambién del Código Ci il pa a e i ica al ase e ación. El p esupues o es, po an o, la exis encia de buena e en el manda a io y no cabe sup imi al exigencia sin da le un sen ido que espe e la sis emá ica del con a o. 5 / 8 Si el manda a io ac úa con o me a las exigencias de la buena e, es en onces cuando podemos alo a el segundo elemen o de la ecuación pa a añadi nue os e ec os a los que el 1738 a ibuye inicialmen e a la buena e del manda a io. Cuando és e igno a la e ocación o cesación del manda o, queda á libe ado de esponsabilidad en e al mandan e y, en palab as del Código, lo ealizado po él «es álido»; si a esa buena e sumamos la de los e ce os que con él han con a ado, en onces se suma co ela i amen e o o e ec o que es el de que aquella alidez se aduce en que el negocio esul a á e icaz ambién pa a aquellos. En la lec u a del a .1738 CC esul a que lo que el manda a io ha hecho conociendo la mue e del manda a io o la cesación del manda o po o a causa esul a nulo, al y como se desp ende del a .1259 CC y, en consecuencia, no incula al mandan e ex a .1727 CC, haciéndole esponsable en e a aquellos e ce os que han con a ado con él de buena e (a .1725 CC). Es a in e p e ación, acogida po la doc ina sen ada po el T ibunal Sup emo, encaja pe ec amen e den o de una in e p e ación sis emá ica de los p ecep os que con igu an los con o nos y dibujan la isonomía del manda o. Y no pa ece que exis a un p incipio gene al que p o eja sin más la con ianza en la apa iencia sin exigi una cumplida comp obación y, en consecuencia, una ac uación diligen e de pa e del e ce o. No c eemos que se pueda a i ma que exis e en nues o de echo un p incipio gene al de p o ección de la apa iencia que p e alezca en odo caso sob e las eglas de la p opiedad. Pa a que pueda aplica se semejan e p incipio es necesa io que la apa iencia haya sido gene ada y no haya sido comba ida po quien la c eó, en los é minos en que en cada caso así lo es ablece la Ley o enga impues o po las exigencias de la buena e ( con a ESPEJO LERDO DE TEJADA, M., ci . ). Y ampoco c eemos que se pueda esol e la cues ión p e endiendo una aplicación ex ensi a de la no ma del a .1734 CC, inspi ado cla amen e en la p o ección de la apa iencia, al supues o de hecho del a .1738 CC o iendo una sola no ma ex aída po inducción de pa e de nues a ju isp udencia de los dos a ículos en cues ión de donde esul a ía, a modo de sín esis, una « egla gene al de la p o ección de los e ce os basada en con ianza gene ada po la apa iencia ju ídica como iesgo asumido po el mandan e» (GONZÁLEZ CARRASCO, M.C., «Comen a io al a .1738 CC», BERCOVITZ RODRÍGUEZ CANO, R. (Di .), Comen a ios al Código Ci il VIII , Ti an lo Blanch, 2013). Como señala ace adamen e LEÓN CASTRO, J. ci . , esa ex ensión supond ía dos ex ensiones simul áneas consis en es, de un lado, en exclui la necesidad de buena e del manda a io pa a p o ege al e ce o y de o o, en amplia la hipó esis del a .1734 CC a odas las causas de ex inción del manda o, cuando se limi a al supues o de e ocación. Los de ac o es de semejan es o ien aciones suelen ealiza a i maciones enden es a minimiza la doc ina que se p onuncia po una in e p e ación del a .1738 menos o zada y con espe o de la le a. Sin emba go, la idea de que el manda a io de mala e, conocedo de la e ocación o la mue e del mandan e, se con ie e en un alsus manda a io hace necesa io que pa a que su ac uación p oduzca e ec os en e al mandan e sea necesa ia la a i icación po és e de su ges ión (a .1727CC). Solo así los e ec os pod án e i ica se en la pe sona del mandan e y de los e ce os (en es e sen ido, COLÁS ESCANDÓN, A., «De los modos de acaba se el manda o. A ículos 1732 a 1739», BERCOVITZ RODRÍGUEZ-CANO, R. (Coo d.), Comen a ios al Código Ci il , 4ª ed., A anzadi, 2013 y GUILLÉN CATALÁN, R., «Comen a io al a .1738 CC», CAÑIZARES LAZO, A., ( e alios ), Código Ci il comen ado , IV, Ci i as, 2011). Tampoco el hecho de que se a a ía de un único caso de p o ección de la con ianza del e ce o de buena e en la apa iencia c eada que depende ía de alguien ajeno al p opio e ce o pa ece un a gumen o con incen e, ya que lo que acon ece es p ecisamen e que el legislado en al hipó esis no ha que ido sac i ica el in e és del mandan e únicamen e cediendo an e la buena e del e ce o. Al espec o se p egun a LEÓN ALONSO, J.R., «Comen a ios al a ículo 1738 del Código ci il», Comen a ios al Código Ci il y Compilaciones Fo ales , ALBALADEJO, M. (di .), T.XXI, ol.2º, Ede sa, 1986) el «po qué se alude gene alizadamen e, po doc ina y ju isp udencia, a la p o ección de la con ianza e in e és de los e ce os como el más lógico e inmedia o obje i o de la no ma en cues ión». En de ini i a, la buena e de los e ce os solo es ele an e en la medida en que se acumule a la buena e del manda a io. Pe o además la buena e p opia , es deci , la de los e ce os, exige de una especial diligencia que pueda jus i ica la al e ación de la egla gene al del a .1259 CC. Ello no supone en ningún caso que la buena e del e ce o no sea ele an e. Lo que se p econiza desde es a pe spec i a, es que ambién lo es la del manda a io, que debe á concu i al supues o. P e e i al e ce o espec o al mandan e sob e la base únicamen e de la apa iencia gene ada cuando és e ha a ado de des ui la pa ece eque i mayo es y más sólidos a gumen os. El p incipio de au onomía de la olun ad solo puede se de ogado cuando las ci cuns ancias así lo pe mi an y la ley lo p e ea. Y es indudable que, admi ido un p incipio gene al de p o ección de la apa iencia, el p opie a io ac ual que ac uó diligen emen e pod ía e se p i ado de aquello que le pe enecía sin o con a su olun ad. Aunque se ha llegado a deci que el 6 / 8 p incipio de p o ección de la apa iencia enca na una azón de equidad, en la hipó esis con emplada nos pa ece di ícilmen e sos enible ya que, caso de aplica se, esul a ía que el pe judicado en odo caso se ía el mandan e, que queda ía obligado a cumpli un con a o celeb ado sin su consen imien o, pudiendo únicamen e eclama en e al manda a io. Si se aplica la solución con a ia, es deci , se en iende ex inguido el manda o y el mandan e queda eximido de esponsabilidad caso de no cumpli se las exigencias de aplicación del a .1738 CC, el e ce o o e ce os pod án eclama al manda a io de mala e el cumplimien o a su ca go y el posible esa cimien o en su caso. Ya esul a bas an e sac i icio que se a i me la ul a-ac i idad del manda o cuando el manda a io es de buena e, a pesa de la e ocación o mue e an e io del mandan e. Respec o de la buena e de los e ce os, no cabe la meno duda de que se ía de aplicación lo p e is o en el a .1734 CC, en el sen ido de que si ue a posible no i ica a los e ce os la e ocación, dicho ac o supond ía la des ucción de la buena e de aquellos, aun cuando es u iésemos en p esencia de un manda o gene al. Si se ac edi a que los e ce os han podido oma conocimien o de la e ocación o que, e ec i amen e, la han conocido, el mandan e no queda á inculado po la ac uación del manda a io. Es de des aca , en es e sen ido, en la medida en que pueda con ibui a des ui la buena e del manda a io y de los e ce os, que el a .178 del Reglamen o No a ial dispone que « a ándose de una esc i u a de e ocación de pode el no a io au o izan e de la e ocación comunica á elemá icamen e la misma median e el sis ema de in o mación Cen al del Consejo Gene al del No a iado al A chi o de Re ocación de Pode es del Consejo Gene al del No a iado. Dicha comunicación debe á e ec ua se en el mismo día o hábil siguien e al de au o ización de dicha esc i u a. Asimismo, el no a io comunica á elemá icamen e y a a és del mismo sis ema de in o mación al Consejo Gene al y pa a dicho A chi o cualquie supues o de ex inción de pode es que le cons e ehacien emen e», así como que «el manda a io sólo pod á ob ene copias del pode si del mismo o de o o documen o esul a au o izado pa a ello; y ambién de la esc i u a en que apa ezca la e ocación, omi iéndose po el No a io cuando sea ajeno a ella» (a . 227). III. PODER GENERAL Y PODER PARA CONTRATAR CON DETERMINADAS PERSONAS Si el pode se hubiese o o gado pa a con a a con de e minadas pe sonas, su e ocación no pod ía pe judica a és as si no se les hubie a hecho sabe , siendo es a la no ma con enida en el a ículo 1734 del Código Ci il. Lo que «a con a io sensu» supone que el manda o gene al puede pe judica a e ce o aunque no se haya hecho sabe la e ocación a los mismos, de o ma que el legislado hab ía op ado en es e caso po some e la p o ección de los e ce os a cie as condiciones. Es a es la conclusión a la que llega la sen encia obje o del p esen e comen a io. Si se a a de un manda o gene al, que es el caso de au os, la e ocación sí puede pe judica a los e ce os aunque no se les hubie a comunicado la misma, sal o que siemp e que se le haya hecho llega al manda a io, es deci , sal o que concu a el supues o excepcional p e is o en el a ículo 1738 CC, que, según doc ina de la Sala, equie e buena e po pa e de manda a io y e ce o. Resul a e iden e que cuando el manda o se di ige a con a a con pe sonas conc e as el mandan e pude des ui la buena e de los e ce os simplemen e poniendo en conocimien o de es os la e ocación del manda o e imposibili ando que los e ce os puedan hace ecu so a la apa iencia. El a .1734 CC impone al mandan e la obligación de no i ica la e ocación a los e ce os y ese hecho impide que puedan in oca la p o ección como con a an es de buena e. Pa a que el e ce o quede p o egido a a és de la esponsabilidad del mandan e o de sus he ede os en caso de allecimien o bas a, a ándose de un manda o pa a con a a con pe sonas de e minadas, con que no se le haya hecho sabe la e ocación, cons i uyéndose en onces en e ce o de buena e; si, po el con a io, es amos en p esencia de un manda o gene al, se á necesa io cumpli las condiciones del a .1738 CC que equie e de la concu encia simul anea de buena e po pa e de manda a io y el/los e ce os pa a que se gene e la esponsabilidad del mandan e De aquí que, en p incipio, con espec o a los e ce os, si el manda o es nomina i o se equie e un ac o de no i icación a los e ce os. Si no lo es, les puede pe judica aunque no se les haga sabe la ex inción. Jun o a esa di e encia cabe esal a que, en el caso del manda o pa a con a a con pe sonas de e minadas, no se exige la acumulación o yux aposición de la buena e de manda a io y e ce os –concu encia de doble buena e - de mane a que esul a su icien e la al a de no icias del e ce o pa a que el manda o despliegue sus e ec os a pesa de su e ocación. Todo ello po el hecho de que, en es e caso, se puede des ui la buena e del e ce o con un mínimo de diligencia po pa e del mandan e. Lo cie o es que, se siga una u o a o ien ación, pa ece que la sue e de los manda os gene ales es á echada o, cuando menos, no p esen an un pano ama especialmen e halagüeño. Si admi imos la in e p e ación li e al del a .1738 CC, los e ce os que con a en con un manda a io do ado de un pode gene al debe án hace ales comp obaciones en o no a la subsis encia del pode que di ícilmen e se a en u a án a con a a con 7 / 8 semejan e ep esen an e, de mane a que se en some idos a la ine icacia del negocio concluido en caso de e ocación an icipada sin subsis encia del pode y limi ando su ga an ía a la de i ada de la esponsabilidad del manda a io que, sabedo de la e ocación, no la ha hecho sabe a los e ce os (PÉREZ RAMOS, C., «Qué le pasa al TS con los pode es», El No a io del Siglo XXI , Re is a 54). Si po el con a io se acoge la esis de la exis encia de un p incipio gene al de p o ección de la apa iencia, siendo la hipó esis que nos ocupa una conc e a mani es ación del mismo, hab ía que conclui que el o o gamien o de un pode gene al cons i uye una ope ación de iesgo de mane a que, una ez o o gado, no bas a pa a e i a posibles ex alimi aciones o abusos de pa e del manda a io con demos a la buena e y ac uación diligen e del mandan e, sino que end ía que demos a la mala e de los e ce os. Y pa a conside a exis en e és a, se an oja imposible su des ucción dado la inexis encia de un mecanismo de publicidad capaz de da no icia de la e ocación a cualesquie a e ce os que engan a bien con a a con el manda a io. IV. CAUSAS DE EXTINCIÓN El a .1738 CC plan ea o a posible in e ogan e ela i a al alcance obje i o del p ecep o. Según esul a de su eno li e al, la e icacia del mismo se ex iende cualquie que sea la causa de cesación del manda o , si bien se alude de mane a especí ica a la mue e del mandan e como causa de ex inción. La e e encia singula al hecho de la mue e del mandan e y la con igu ación de la e ocación como un ac o necesa iamen e ecep icio han lle ado a pa e de la doc ina a exclui del ámbi o de aplicación del a .1738CC es a úl ima, de mane a que la e ocación impide po de inición que se desencadene el p esupues o necesa io pa a que en e en juego la p o ección dispensada po dicho p ecep o. Sin emba go, no c eemos que el hecho de que se a e de una decla ación de olun ad ecep icia y di igida al manda a io pe mi a exclui sin más la e ocación del supues o de hecho. La e ocación p oduce su e ec o desde que se e i ica po el mandan e y, al y como hemos señalado más a iba, únicamen e en el caso de que se a e de un manda o pa a con a a con pe sonas de e minadas cab ía exigi su no i icación a los e ce os y el conocimien o de es os. Con espe o al manda a io, es posible que igno e la e ocación en an o no haya llegado la misma a su conocimien o, en cuyo caso esul a ía de aplicación lo p e is o en dicho a ículo libe ándole de esponsabilidad, siendo, po lo demás, igualmen e aplicable el p ecep o en la hipó esis de que el manda a io, conociendo la e ocación po habe le sido no i icada opo unamen e, con inúe la ges ión a su iesgo, en cuyo caso ca ece á de alidez su ac uación. En de ini i a, lo de e minan e no puede se la causa de ex inción del manda o sino que hab á de es a se a la buena o mala e del manda a io. Den o del ámbi o del a .1738 CC se comp ende no solo el allecimien o del mandan e sino ambién, muy especialmen e, la e ocación. Se op e po una in e p e ación ligada a la li e alidad del p ecep o o po la adhesión a una aplicación amplia del p incipio de la apa iencia, la solución ha de se idén ica pa a odas las hipó esis de e minación del manda o en que concu an los p esupues o de aplicación desc i os en la no ma (en es e sen ido, ESPEJO LERDO DE TEJADA, M., ci . ). 8 / 8