De la mirada interior
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DE LA MIRADA INTER IOR Po r JACOBO CORTINES En un lúcido y valiente artículo. "Fingiendo no ver nada". publicado en Re1 ·ista de Occidellfe. Julio-Agosto de 2006. Julia Uceda denunciaba la corrupción de las palabras. la destrucción del lenguaje por Jos intereses económicos e ideológicos en un mundo amenazado y desorientado al mismo tiempo. Coherente con esa línea de pensamiento y esa postura moral. nos ofrece ahora su última entrega poética: Zona desconocida, una incursión en otros tenitorios de la existencia. más allá de Ja realidad visible; un adentrarse, con todos los riesgos que conlleva, en Jo que Juan Ramón Jiménez llamaba la "realid ad invisible", aquella que aún no ha sido nombrada, pero que necesita que se la dote de la palabra para hacernos sentir su presencia. No es una tarea fácil. y de ahí que el nuevo libro no forme parte, por fortuna, de las lamentablemente elogiadas '' lecturas fáciles", muestras flagrantes de la debilidad de un pensamiento, que no quiere ver lo que pasa a su alrededor. Muy al contrar io de esos laureles de plástico, de superventas y supercherías, Ja Zona de Julia Uceda es la de lo ignoto, la de lo no transitado, la del misterio en definitiva, pero que no está en las antípodas de lo cotidiano, sino en lo cotidiano mismo. Hay unos versos en una de las co mpo siciones de mayor hermetismo del libro, de atmósfera más fantasmagórica -no en vano el poema se titula " The ghost and Mrs. Mu ir "-. que expresan muy certeramente esta fusión de lo fantasmal con lo diario. La misteriosa sensación de percibir una presencia que no ti ene nombre se produce:
194 JACOBO CORTINES en un supermercado en tre peces y panes La ubicación no puede ser má s realista y preci sa: un lugar de asistencia diaria. entre elementales alimentos, peces y panes, que evocan aquella milagrosa multiplicación evangélica. La palabra de Julia Uceda puede resultar, es muy a menu do , difícil, porque el mundo que rep re senta es con voluntaria insistencia el de lo inefable, lo que no se puede explicar con palabras, y la s suyas nunca son mentirosas, vacías, contrmias a lo que quieren y deben decir, sino muy verdaderas. muy personales, nacidas desde dentro, descubiertas con la mirada interior que aprehende y penetra en lo que se fija. La dificultad en la comprensión de su discur so poético, no de todo él si no de buena parte de éste para ser más exacto, puede provenir también no ya de lo inexplorado, sino de las limitaciones del rece pt or, habituado a comprender el mundo y a leerlo desde una determinada óptica: la de la mentalidad y el lenguaje occidemales. y Julia desde los inicios de su larga carrera poética. que abarca ya el último medio siglo. se ha ido colocando más allá de esos límites de Occidente para incorporar más y más cada vez los horizontes de Oriente. Así, para nada resulta gratuito que la cita que abra el poemario sea la de Daito Kanushi, un budista del siglo XN, con todo un programa, como bien señala Miguel García Posada, de "comunicación sensorial con el mundo", la de que el ojo pudiera oír y la oreja ver: la maravilla de lo mín im o percibida a través de una sinestesia ideal; como coherente es con lo anterior la otra cita que figura al frente de Ja primera de las tres secciones del libro. "De las preguntas". la de la epopeya india del Mahablwrath a: "Hay infinidad de criaturas. A unas las vemos, a otras no". De esas criaturas que no vemos y también de las que vemos es de lo que trata Julia en estos 28 poemas, escr itos entre 1995 y 2006, que conforman el libro. Nos habla de todas ellas, pero también se pr egunta muchas cosas so bre ellas. Porque si nosotros l os lectores no entendemos a veces lo que quiere decir, tampoco ella entiende siempre el lenguaje de las criaturas sean o no visibles. De ahí esa abundancia de interrogaciones: La página inundada de silencio. ¿La entiende alguien?
DE LA MIRADA INTERIOR 195 ~~ ~~~~~ ~______:_~ Se pregunta en el poema inicial, "La carta". En el segundo, "¿Dónde la casa?", las preguntas se multiplican ya desde el título mismo: "¿Dónde la casa?/ ¿Qué número, qué ca ll e?/ .. ./ ¿por qué no tengo miedo si es de noche/o noche me parece?/¿Por qué abro puertas a otras puertas?/¿Por qué no hay lu z/ ... Y muchas otras interrogaciones a todo lo largo de sus página s: sobre el ser. lo que es, ha sido o pudo haber sido. o puede ser; sobre los sueños. los propios o los de los otros; sobres los recuerdos; los olvidos; la huida del caos; el dolor de las víctimas; el silencio de los dioses: la desmemoria para con los muertos. Preguntas y preguntas que nos revelan por una parte la decidida voluntad de la poeta de llegar hasta las últimas consecuencias, de alcanzar el alma de las criaturas, en un continuo afán de busca. de culminar su "aventura del conocimiento''; y por otra, la gran preocupación social. de hondas raíces existenciales. que le lleva a enfrentarse con las cuestiones más candentes de su momento histórico: Jos muertos de Normandía y del bombardeo atómico de Hiroshima, el horror de la actual guerra de Irak. la reciente profanación de Casas Viejas. al convertir ese lugar, "sagrado". en un hotel y campo de golf para diversión de '·fugaces viajeros". Qué constancia en sus denuncias desde aquella lejana Extraiia juventud (1962) donde su rebelión contra la injusticia de los poderosos se ha mantenido firme hasta el día de hoy, pese a los laureles o los abrojos de los años. La mirada de Julia percibe muchas más criaturas de las que se suelen ver. Sus ojos, que semejan físicamente más los de una japonesa que los de una sevillana. tienen una luz especial, capaz de iluminar zonas de nieblas e incluso de tinieblas donde habitan esas criaturas, invisibles para la mayoría de los occidentales. Esa capacidad iluminadora la ha adquirido en bu ena medida a través de sus múltiples lecturas de poetas y escritores de otras tradiciones: budis ta s, taoístas, hindúes, japoneses. chinos, árabes, judíos; culturas y pueblos que han prestado más atención a ciertos aspectos de la realidad (el cuerpo, los sentidos y Ja relación entre estos. la percepción del tiempo más allá del tiempo mismo, Jos sueños. la muerte, sus posibles reencarnaciones ... ), aspectos en buena parte relegados a segundos o últimos planos en Occidente por el racionalismo dominante, aunque progresivamente incorporados a
196 JACOBO CORTINES partir del movimiento simbolista, los es tudio s psicoanalíticos, los sunealistas y otras tendencias modernas de la s que Norteamérica, y Julia vivió allí años decisivos, ha sido pionera. Así, la cita del último poema: " ... todos los muertos inquietantes. recordados", debida a Kenneth Rexroth. un poeta nacido en 1905, en Indiana, y muerto en California en 1982. mentor de la generación Beat y excelente traductor de poesía china y japonesa. Un poeta muy l eí do y recomendado por Julia Uceda por representar esa cu ltura totalizadora que absorbió lo mejor de Oriente y Occidente. Aunque de extensión reducida. en cuanto al número de páginas. la Zona desconocida de Julia Uceda es muy amplia espi ritual y culturalmente. Porque esa Zona lleva a otras zonas. Zona que esta desconocida completa las de libros anteriores y sugiere las de nuevo s poemas en ese incesante indagar en todo lo que le rodea con una conciencia abierta y lúcida que no se deja dominar por la desesperación, por más que h aya tantos motivos para ello, ni se deja silenciar por el nihilismo conformista. Hace muchos años. cuando la escritora era para algunos sólo la "'señorita Julia "'. dejó escrita esta observación:·'El poeta es un ser molesto para el hombr e que. simplemente. vive, porque es un ser que se adelanta a su tiempo y. en contraste, forma parte de la activa conciencia de él. Y mientras más honda es esa conciencia. más molesta para los demás". De esta declaración a las del mencionado artículo, "Fingiendo no ver nada". ha pasado la friolera de casi medio siglo justo , y ella , Julia, hoy Premio Nacional de Poesía. Hija Predilecta de Andalucía, Premi o Góngora de las Letras Andaluzas, etc., sigue siendo la misma, porque la fidelidad hacia sí misma es su rasgo mas definitorio. Y así, seguirá, co mo poeta que lo es, como un ser molesto para los que fingen que no ven nada. para la mayoría, intelectuales o no. que miran para otro lado ante los horror es que nos rodean y los venideros. Pero para otros, sus fieles lectores, Julia segu irá s iendo esa voz de la conciencia que nos ilumina las zonas má s oscuras de nuestra existencia. esas por las que no nos atrevíamos a adentrarnos y ahora lo hacemos gracias a su esclarecedora palabra.