Los Frentes Digitales de Antonio García Gutiérrez: una lectura paraconsistente [Reseña]
Full text
Derribar los moldes: visiones emancipatorias haciaa la academia desde miradas libertarias Tomás Quevedo Ramírez (Universidad Central del Ecuador) [ntque[email protected]] E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 2017, 14, pp. 249 - 65 Los Frentes Digitales de Antonio García Gutiérrez: una lectura paraconsistente Lilia María Ferrer Morillo (Universidad del Zulia, Venezuela) [[email protected]] E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 2017, 14, pp. 249 - 256 De mis lecturas de joven universitaria, hace tantas lunas ya, me crucé con un A.L. García Gutiérrez clasificador del mundo, en otrora proponente de una nueva teoría lingüística centrada en los registros de conciencia plasmados en multiformes documentos. Hoy comprendo su Lingüística documental1 como un espacio transfronterizo de convergencia disciplinarias la búsqueda de una irrupción epistémica para explicar la evolución de signos en signos otros, 1 La disciplina Lingüística documental es declarada como “… disciplina ligada a los procesos informativosdocumentales (científicos-informativos y profesionales) que tiene por objeto el establecimiento de un efectivo control documental mediante la utilización de mecanismos léxicos”. En: García Gutiérrez, A. L. (1984). Lingüística Documental: aplicación a la documentación de la comunicación social. Barcelona, España: Editorial Mitre. 279 p. García Gutiérrez, A. L. (2016). Frentes digitales: totalitarismo tecnológico y transcultura. Salamanca, España: Comunicación social ediciones, 2017.
Lilia María Ferrer Morillo 250 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 14 (2017) [pp. 249-256] E-ISSN: 2173-1071 normalizadores, reguladores y elevados a la condición de puentes dialógicos de tantos saberes registrados. El epicentro de aquella Lingüística documental, los lenguajes documentales, son entendidos como sistemas léxicos cuya razón objeto se sintetiza en la clasificación del conocimiento. Es ésta su razón primera y de ella deviene su participación en la dinámica de mediación convergente entre quienes producen y quienes consumen signos-sentidos. Tras recorrer rutas paraconsistentes, García Gutiérrez traza hoy estrategias desclasificatorias; un recorrido en reversa y liberador que desenmascara el totalitarismo digital que amenaza con diluir las geoculturas y su impronta diversa y mestiza, erigiendo una transcultura en exceso individualizante y cercenadora de la diversidad. El autor devela las pretensiones totalizantes de las tecnologías digitales. Lo totalitario, nos dice, obedece a su poderosa capacidad de inmiscuirse, de trasmutar la diversidad en un todo homogéneo, uniforme, reverente, sin audacia, (con)sumista y sin voluntad; servil a los aparatos macroeconómicos, ideológicos y políticos todopoderosos que imponen una conciencia única, no diversa, no pensante, acrítica. Ante la materialización de un escenario homogeneizado, que el autor define como patriarcal, y no por ello menos desigual, se desenmascara la imposibilidad de que marchen, se consoliden o emerjan nuevas espiritualidades idiosincráticas que obedezcan a las rutas originarias de los pueblos y sus atributos y necesidades heterogéneas. García Gutiérrez tributa y elogia la diferencia como “horizonte que tal vez podría compensar tanto naufragio” (p. 3). Es la diferencia y no la uniformidad desmedida, la que coloca a salvo a la humanidad de la deriva cultural propia de los frentes digitales que se han abierto en el tiempo histórico que habitamos. El autor apela a la resistencia y a la hostilidad de las voces que emplea para encarar contextos emergentes de la nueva convivencia en sociedad. Estamos ante una narrativa estructurada con una escritura proverbial y audaz que da cuenta del neototalitarismo en el que hoy sucumbe la humanidad. Es así como va descubriendo las ruinas tecnocráticas sobre las que se construyen, fundamentan y homogenizan las sociedades digitales,
bibliográfica LOS FRENTES DIGITALES DE ANTONIO GARCÍA GUTIÉRREZ 251 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 14 (2017) [pp. 249-256] desentrañando prácticas culturales “aun resistentes en estos albores del milenio digital… en espacios minados de la memoria y de la comunicación” (p. 3), desvelando sus experiencias personales en comunidades como los bereber del Antiatlas marroquí, los pobladores de las culturas maya, yucateca y chiapaneca contemporáneas, también con habitantes de comunidades originarias de las sabanas del Cauca en Venezuela y ciber-tribus urbanas representadas por jóvenes estudiantes de Comunicación de la Universidad de Sevilla, (España). García Gutiérrez va marcando distancia de lo ficcional y de lo premonitorio. Su análisis se fundamenta en una hermenéutica de la sospecha (p. 12), en un ejercicio de crítica utópica detractora del falso empoderamiento popular de lo digital. Es a partir de la mirada crítica de las experiencias remotas y próximas y de la identificación de la recurrencia de actos, espacios y tiempos homologados desde la digitalidad, que el autor desenmascara una cotidianidad cargada de excesiva ritualidad litúrgica donde la red es el lugar común que impone un lenguaje único desplazante de lenguas coloniales y donde las culturas capitulan a favor de la digitalidad. El enfoque paraconsistente guía el pensamiento y la puesta en signo de esta obra, única forma de restar fuerza a la digitalidad,aun siendo parte ineludible de la misma. Son la paraconsistencia y la desclasificación las que ponen en evidencia las contradicciones y dicotomías de los frentes digitales en la búsqueda de la reconciliación a partir de la invocación de la primacía de la diversidad de las geoculturas. Indexando a García Gutiérrez es posible transitar, reconocer y desclasificar los conceptos-otros surgidos de su andar por espacios (con) figurados en culturas, a un mismo tiempo contemporáneas, distantes y milenarias, poseedoras de un elemento común, su necesidad vital que sucede y complementa a la de sobrevivir y alimentarse, es decir, la necesidad de comunicarse. Frentes digitales no es, en modo alguno, una obra complaciente, tampoco una obra subversiva o promovida para alterar el sistema mundo. Es una clara invitación a un ejercicio paraconsistente como vía de autodevelación de las contradicciones que marcan este nuevo siglo digitalizador de las relaciones
Lilia María Ferrer Morillo 252 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 14 (2017) [pp. 249-256] E-ISSN: 2173-1071 humanas, entendidas como líquidas, fugaces, individualizantes, uniformes, obedientes al mercado y sus leyes glocales; un siglo/universo forzado a desconocer la diversidad de sus propios espacios y, por tanto, promotor de la unidad en tal diversidad. Es una invocación urgente a desclasificar las lógicas sobre las que se construyen las interacciones humanas y la maquinaria tecnológica que las sostiene y promueve. Para García Gutiérrez, en la transcultura, lo diverso deviene “en otra y única cosa” (p. 6), declaración rotunda y desesperada porque presupone la opacidad de las culturas y el emerger de una conciencia única todopoderosa, hegemónica por naturaleza y negadora de su propia condición. Una transcultura totalizante, de tránsito, de no lugares, de lugares sin tiempo, de uniformidad lograda a fuerza de tanta digitalidad. De este libro necesario, no espere el lector un análisis, de tantos que hay, sobre la trillada brecha digital; argumento empleado por gobernantes y pueblos para instalar la digitalidad, incluso en espacios otros donde antes los signos de la naturaleza eran leídos y decodificados para entender los días y cargarlos de sentido. De tales signos han dependido milenariamente los cultivos, los tránsitos de pueblos nómadas, la caza, las uniones y más. No, no se trata de la reiterativa y agotada condenaa la brecha digital, al contrario, es una crítica urgente al exceso de digitalidad y sus consecuencias geoculturales. Aunque García Gutiérrez nominaliza a las corporaciones telemáticas y sus representantes, de las cuales emana, de acuerdo a sus planteamientos, el pleno control digital del tiempo que habitamos, aún hemos de profundizar y explicar cuáles son los dedos invisibles que movilizan los hilos de los frentes digitales. Hemos de continuar el itinerario desclasificador y encarar el leiv motiv, por más absurdo que resulte, de los grupos de poder incorpóreos y sutiles que sostienen la superestructura profunda del mundo digitalizado. He de confesar que, a pocas páginas de concluir la lectura de Frentes digitales, una tristeza casi agónica se apodera de mis sentidos, presa del pesimismo ante la evocación veloz de las siluetas de cuerpos sin nombres de una fotografía premiada con el primer lugar del World Press Photo 2014. Son siluetas de hombres que elevan sus dispositivos celulares en el cuerno
bibliográfica LOS FRENTES DIGITALES DE ANTONIO GARCÍA GUTIÉRREZ 253 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 14 (2017) [pp. 249-256] de África, migrantes todos, pescadores de una señal telefónica en un territorio desterritorializado, una patria sin nombre, un frente digital abierto sobre otros tantos frentes que la historia ha narrado, pero sintetizando tantos no lugares homologados y (des)identizados, migrantes y universales. La icónica imagen augura la fuerza de la digitalidad, su impronta migrante, precaria, de éxodo masivo a tierras de nadie y ausentes de sentidos diversos. García Gutiérrez nos advierte con ello la desmedida peligrosidad implicada en la digitalidad, no solo por sus efectos psicotrópicos inmediatos y por su innegable capacidad para enaltecer acontecimientos banales, ajenos y anónimos; más grave resulta su poderío para desvirtuar lo trascendente, banalizar lo importante, colonizar conciencias, trivializar lo diverso y crear verdades que viajan a una velocidad mayor a la de la luz en el vacío, instalándose para siempre en las mentes desprevenidas y colonizadas. Y de la colonización resulta complejo, pero no por ello imposible, regresar. De aquí que el autor active alarmas sobre la necesidad de una concienciación crítica de los portadores de dispositivos digitales, advirtiendo sobre el emerger de esa suerte de ideología digital, según la cual la digitalidad no está al servicio de la democracia de los pueblos sino al servicio de la burocracia, del control ciudadano y de la libertad del mercado. Tal ideología constituye el eje rector del neototalitarismo, sus discursos y prácticas expansionistas. Mientras redacto esta reseña, hago seguimiento a las reacciones de los usuarios de dos de las más grandes plataformas de redes sociales2, luego de una súbita y fugaz caída de las mismas. Las reacciones de los usuarios (ciudadanos) no se han hecho esperar y llama la atención la recurrencia en la utilización, en uno de los tantos mensajes publicados a través de otras plataformas interactivas, del personaje de una conocida serie animada con expresión corporal exacerbada y el grito reiterativo de la frase “Nos destruirán a todos, nos destruirán a todos”. Banalización y efectos psicotrópicos inmediatos: la mesa para el control ciudadano está servida. 2 Leer una de las tantas notas sobre las reacciones de los usuarios ante la súbita caída de Facebook e Instagram del día 26/09/2017. http://www.cadena3.com/contenido/2017/08/26/Los-memes-tras-lacaida-de-Facebook-e-Instagram-190712.asp
Lilia María Ferrer Morillo 254 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 14 (2017) [pp. 249-256] E-ISSN: 2173-1071 Las denominadas redes sociales hacen parte del conjunto de dispositivos entendidos como tecnologías provistas por la digitalidad para el adoctrinamiento y banalización cultural sin precedentes, no equiparables a procesos de colonización territorial propios de otros siglos. Lo que aquí se reitera no es la conquista material de los territorios, sino la configuración de parias digitales, analfabetas portadores de una nacionalidad sin patria y como tal, carentes del primario sentido de pertenencia e identidad que conduce a sentirse parte fundamental de, más allá de grupos cargados de una virtualización en los que la ausencia constituye una nueva forma de presencia. Es en esta nacionalidad sin patria donde el neototalitarismo se impone con una proxémica incorpórea, excluyente de toda energía, olores, fluidos y signos que intercambian los cuerpos (inter)actuantes. Se configuran actores reconocidos como soldados, de toda edad, tiempo, género y forma, hasta cuerpos longevos sin resistencia, sumidos en un espacio digital que no les pertenece y donde nunca más se pertenecerán a sí mismos. El autor afirma que la no capitulación de las culturas será posible desde la implementación de estrategias dirigidas a rehabilitar cosmovisiones extinguidas, al fortalecimiento de cosmovisiones vivas, al rescate de valores cuyo eje sean la naturaleza y la diversidad cultural, la recuperación de procesos de subjetivación personal y comunitaria y la destotalización de las tecnologías digitales, entre otras. El autor va reconociendo las convergencias espaciales y desterritorializadas de un imposible y dual “nosotros” (p. 49) partícipe de una hibridación cultural donde coexisten en franca dicotomía y tensión las categorías geoculturas/transcultura. Reconoce un nosotros fundado sobre los restos de un viejo nosotros extinguido, ejercicio dialéctico interesante que tensiona la dupla igualitarismo-diversidad, reconociendo cómo lo diverso perdió el horizonte y el individualismo conquista agresivamente espacios antes considerados sociocomunitarios. Infiero aquí un pesimismo residual o tal vez se trate de mi propio pesimismo, el cual me lleva a coincidir con el autor y reconocer en esta pérdida de horizonte tantas pérdidas de sentido, fundamentalmente por la pervivencia de las geoculturas travestidas de ese falso sentido de igualitarismo expresado
bibliográfica LOS FRENTES DIGITALES DE ANTONIO GARCÍA GUTIÉRREZ 255 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 14 (2017) [pp. 249-256] por el autor. La bandera de una falsa igualdad ha sido izada como Derecho humano fundamental para la claudicación de las geoculturas. El texto provee una ruta de giro epistémico para la superación del individualismo transcultural y sus impredecibles consecuencias. Se trata de estrategias desclasificatorias encaminadas a la autoprovocación de una intersubjetividad reflexiva y una subjetividad plural. Son tres las instancias esgrimidas por el autor que van desde la apertura ontológica, la contradicción necesaria y la lógica del tercero incluido. García Gutiérrez afirma, la cuestión no es “ser o no ser” sino “ser y no ser” a un mismo tiempo. Son estas las posibilidades infinitas de la desclasificación y su fuerza superior para afirmar y negar a un mismo tiempo. Sin lugar a dudas, se precisa de una conciencia superior, incluyente, tolerante y librepensante, para que la resistencia ocupe el lugar de la claudicación de las geoculturas. La desclasificación aporta las estrategias para la coexistencia de los contrarios y la adopción de la conciencia crítica necesaria para desafiar y disminuir la fuerza del neototalitarismo digital en ciernes. Expuestas las estrategias desclasificatorias en todo su esplendor discursivo, García Gutiérrez pasa a situarlas en un ejercicio indicativo de activación de las mismas. De esta forma explora y expone el placer de las diferencias, trazando rutas posibles desde un vector espiral, para advertirnos que “todo termina aquí y todo inicia aquí” pues, el espiral jamás llevará al punto de partida por su natural capacidad de situarnos siempre en lugares diferentes, donde ya no es posible ser los mismos. Con ello, el pesimismo pierde su impronta devastadora. He aquí la fuerza de la desclasificación de la conciencia y del emerger de una subjetividad plural. Frentes digitales, en-codificado en clave oxímoron, aporta no solo una ruta epistémica de interpretación y explicación necesarias de la transculturación en la que se han sumido los pueblos traspasados por las ondas de la digitalidad. También trae consigo las herramientas para rescatar saberes originarios y superar las nuevas formas de analfabetismo, aquellas que no se corresponden con el no dominio de la digitalidad sino con la pérdida de alfabetizaciones anteriores, las que nos colocan frente a signos milenarios, primarios, diversos y suficientes para garantizar la supervivencia de las especies desde su condición diversa y natural.
Lilia María Ferrer Morillo 256 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 14 (2017) [pp. 249-256] E-ISSN: 2173-1071 La paraconsistencia se nos presenta como ruta de convergencia sincrética, conciliadora, condensada y convocantes de las oposiciones en la digitalidad que nos desborda. Con ella es posible desclasificar el tiempoespacio y sus niveles de realidad (o híper-realidad) que habitamos. Gracias al autor por activar nuestros sentidos.