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35. EL SINDICALISMO EN LA GOBERNANZA DEL TRABAJO EN ESPAÑA. CAMBIOS Y RETOS ORGANIZATIVOS Y ESTRATÉGICOS MARCIAL SÁNCHEZ MOSQUERA y MILAGRO MARTÍN LÓPEZ Facultad de Ciencias del Trabajo-Universidad de Sevilla MINISTERIO DE EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL ÍNDICE
Resumen: El presente documento de trabajo presenta una aproximación inicial a los cambios normativos, tecnológicos y de gobernanza del trabajo en España en los últimos veinte años del lado de las organizaciones sindicales más representativas. La década de 1990 inicia un debilitamiento general de los sindicatos en Europa que se ha intensificado a partir de 2008, con el inicio de la crisis económica. El diálogo social ha sido el principal damnificado con los cambios iniciados a partir de esa última fecha. Sindicatos tan dependientes de su papel institucional como los españoles debería abrir un espacio de reflexión para hacer un replanteamiento general estratégico y táctico. Las nuevas propuestas deben estimar el acercamiento de colectivos poco o nada sindicados, singularmente caracterizados como «atípicos» y que engloban colectivos de trabajadores definidos por su juventud y la precariedad de sus empleos. Para ello, deben generar y restaurar alianzas sociales, económicas y políticas a nivel nacional, pero también, en una economía internacionalizada, a escala internacional, singularmente en la franja Sur de Europa. Palabras clave: Sindicatos; afiliación; conflictividad; cambios organizativos; trabajo atípico MINISTERIO DE EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL ÍNDICE
535 INTRODUCCIÓN El texto comparte la visión de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) y del constitucionalismo social, presente en constituciones como la española de 1978 (también la primera democrática de 1931), acerca de la necesidad y utilidad de los sindicatos para la gobernanza del trabajo. Tal administración y gobierno, del mismo modo, resulta más que deseable, por ser favorecedora de estabilidad social y política, y prosperidad económica. No obstante, en los últimos años las críticas a los sindicatos se han redoblado. Con una orientación liberal (debe recordarse en el inicio del capitalismo industrial estas organizaciones estaban fuera de la ley) se les identifica como distorsionadores del mercado. De este modo son responsabilizados obstaculizar la prosperidad y el empleo. Como barreras a la innovación y el progreso tecnológico (Bradley, Kim y Tiam, 2016), rémoras a la efectividad o el rendimiento financiero de las empresas (Larroche, 2004) y, en ese sentido, perjudiciales para el empleo (Chu, Cozzi y Furukawa, 2016) y el bienestar (Chan, Shaw y Lai, 2007). Sin embargo, entendemos estas organizaciones como parte esencial en la organización y gobierno de los sistemas de libre mercado y democráticos. El reconocimiento legal de los sindicatos, su autonomía y capacidad de acción, forman parte, junto con el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres, de las primeras democracias surgidas tras la primera guerra mundial. Debe insistirse que, desde una perspectiva histórica, han sido las dictaduras las que han suprimido la libertad y autonomía sindical, pero también el derecho de huelga. Debe señalarse que el Grupo de Empleadores en la OIT han iniciado una campaña para reducir tal derecho, que por otro lado se vincula en Europa a la Carta de Derechos Humanos e incluso a los derechos humanos (en entredicho en la actualidad por los Empleadores en la OIT (Frey, 2017). En Europa Occidental, el periodo de mayor prosperidad y estabilidad democrática coincidió con la afiliación y un poder creciente de los sindicatos. En las décadas de 1980 y, sobre todo, 1990 ese poder comenzó a erosionarse. España, sometida a una dictadura extemporánea durante cuarenta años, se incorporó al grupo de países democráticos justo cuando viraban las políticas y el papel de los sindicatos en política, economía y cuestiones sociales comenzaba a retroceder. La crisis iniciada en 2008 ha confirmado el retroceso en afiliación, representatividad y capacidad de convocatoria mediante huelgas de estas organizaciones. Este retroceso debe ser motivo de reflexión y estudio. Las propias organizaciones, de hecho, parecen haber tomado conciencia definitivamente y han comenzado, aunque tímidamente, un debate acerca de las alternativas a su alcance para revitalizar el movimiento sindical. MINISTERIO DE EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL ÍNDICE
CONVERSACIÓN IV. LA GOBERNANZA DEL TRABAJO 536 Este documento de trabajo propone una aproximación a las innovaciones iniciadas por los sindicatos españoles para recuperar la iniciativa, también propone líneas de acción en ese sentido. En ese sentido, el texto se articula en torno a tres epígrafes. Uno primero en que se analiza la importancia de la institucionalización de los sindicatos más representativos y su participación en el diálogo social desde la década de 1990. El segundo centrado en el periodo que inicia en 2008 con el comienzo de la crisis. En este apartado se atenderá sobre todo las consecuencias de la ruptura del consenso con los gobiernos de turno desde 2010 y el fuerte deterioro del mercado de trabajo, además de su fragmentación. El tercero aborda los cambios iniciados y los retos organizativos y estratégicos que afrontan estas organizaciones. Finalmente, un apartado de conclusiones. LA IMPORTANCIA DE LA INSTITUCIONALIZACIÓN. DIÁLOGO SOCIAL EN LA DÉCADA DE 1990 Las constituciones surgidas tras la segunda guerra mundial establecieron claramente la primacía de la política sobre el mercado (Romagnoli cit. en Baylos, 1994, p. 142). Cuando España inauguró su actual democracia, los ordenamientos legales de los países del entorno se basaban en los consensos de posguerra y el constitucionalismo social. Es por ello que su Constitución y las normas básicas de derecho del trabajo y la seguridad social consagran el papel de los sindicatos como intermediadores esenciales no solo del mundo del trabajo sino también en el ámbito económico, social y político. Sin embargo, a partir del decenio de 1990 la política económica dominante ha prestigiado una visión del mercado como mecanismo de regulación autónomo de las relaciones entre los individuos, y el beneficio empresarial como origen del crecimiento económico y del empleo. MINISTERIO DE EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL ÍNDICE
537 MARCIAL SÁNCHEZ MOSQUERA y MILAGRO MARTÍN LÓPEZ Tabla 1. Variación porcentual anual PIB real per cápita y tasa de desempleo en países Europa Occidental, 1996-2014 1996-1999 2000-2003 2004-2007 2008-2011 2012-2014 PIBpc Paro PIBpc Paro PIBpc Paro PIBpc Paro PIBpc Paro UE 28 2.5 ND 2.0 9.0 2.3 8.4 -0.3 8.8 0.2 10.5 Eurozona 2.3 10.1 1.5 8.7 2.0 8.6 -0.5 9.4 -0.3 11.7 Alemania 1.5 9.1 0.8 8.5 2.3 10.1 1.0 7.0 0.5 5.2 Austria 2.8 4.6 1.4 4.3 2.4 5.3 0.4 4.7 -0.1 5.3 Bélgica 2.5 9.1 1.4 10.0 2.3 8.2 -0.1 7.6 0.0 8.2 Dinamarca 2.4 5.4 1.0 4.7 2.1 4.5 -1.3 6.1 -0.1 7.0 España 3.4 17.1 2.7 11.4 1.9 9.2 -1.7 17.6 -0.8 25.1 Finlandia 4.6 12.2 2.7 9.3 3.6 8.0 -1.0 7.7 -1.4 8.2 Francia 2.3 10.4 1.2 8.2 1.6 8.7 -0.2 8.8 -0.1 10.1 Grecia 3.1 11.6 4.0 10.5 3.4 9.5 -5.0 12.0 -2.8 26.2 Holanda 3.8 5.9 1.1 3.8 2.6 5.2 -0.2 4.5 -0.5 6.8 Irlanda 9.6 8.7 4.8 4.3 3.2 4.5 -2.2 11.8 2.0 13.0 Italia 1.6 11.2 1.3 9.0 0.9 7.2 -1.6 7.8 -2.1 11.8 Luxemburgo ND 2.7 1.2 2.6 3.7 4.6 -1.5 4.9 0.1 5.7 Noruega 3.1 3.7 1.3 3.6 2.2 3.7 -1.2 3.2 0.8 3.4 Portugal 3.7 6.8 0.8 6.0 1.5 8.7 -0.7 11.1 -0.9 15.4 Reino Unido 2.8 6.7 2.7 5.1 2.0 5.1 -1.1 7.3 1.4 7.2 Suecia 3.2 8.6 2.4 6.0 3.3 7.1 -0.1 7.7 0.2 8.0 Fuente: Eurostat, http://ec.europa.eu/eurostat. La crisis iniciada en la década de 1970 se dejó atrás en 1985, pero el crecimiento económico desarrollado a partir de los años 1990 fue moderado, además ha resultado persistente un relativo alto desempleo, disparado a partir de 2008. Han prevalecido las políticas centradas en la oferta y la desregulación económica como las «únicas posibles»: las que pueden responder a las nuevas exigencias competitivas y la globalización progresiva de los mercados. El auge de la internacionalización de la economía ha restado operatividad (y eficacia) al marco regulatorio estatal y, en consecuencia, a las instituciones económicas y sociales en las que están insertas los sindicatos. Todo lo anterior, además, ha generado una serie de cambios que ha reforzado la autoridad empresarial (Baños Díez y Pérez Cuerno, 2005, pp. 772-774 y 780-781). De otro lado, el giro financiero de la economía ha vuelto a los gobiernos cada vez más dependientes de las exigencias de este sector para desregular las relaciones laborales (Prosser, 2014). En este periodo el sindicalismo español más representativo ha desempeñado un papel esencial dentro denominado «corporatismo competitivo» (competitive corporatism, Rhodes 2000). Con los objetivos básicos de generar empleo y preservar el Estado de Bienestar, los pactos sociales competitivos, en los países que han tendido lugar, han impulsado fórmulas de desregulación y flexibilidad menos radicales y lesivas de los modelos MINISTERIO DE EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL ÍNDICE
CONVERSACIÓN IV. LA GOBERNANZA DEL TRABAJO 538 sociales, least-worst options (Hyman y Gumbrell-McCormick, 2013: 117), pero también con menor coste político y económico para gobiernos y empresas. La segmentación de lo negociado ha permitido a los sindicatos sumarse a acuerdos concretos sobre políticas parciales, y evitar un apoyo global a políticas desreguladoras. No obstante, en términos de densidad sindical, con la excepción práctica de los países nórdincos, la tendencia ha sido a la baja. TABLA 2. Densidad sindical en Europa Occidental, 1989-2013 1989-93 1994-98 1999-2003 2004-08 2009-13 Austria 45.6 40.0 36.1 31.5 28.0 Bélgica 51.2 52.5 55.3 54.3 54.8 Dinamarca 75.2 75.8 72.9 68.7 67.0 Finlandia 76.0 79.7 74.4 70.5 69.2 Francia 9.8 8.5 8.0 7.6 7.7 RFA/Alemania 33.1 28.1 24.0 20.7 18.2 Grecia 35.8 29.3 24.9 23.9 22.1 Irlanda 51.1 44.9 36.1 32.2 33.9 Italia 39.0 37.2 34.4 33.9 36.3 Holanda 24.6 24.8 22.2 20.2 18.8 Noruega 58.1 56.5 54.5 53.9 53.2 Portugal 28.1 25.1 21.7 21.0 19.1 España 15.1 17.1 16.4 15.4 17.1 Suecia 84.0 84.7 78.9 73.5 68.4 Reino Unido 39.7 33.4 29.6 27.4 26.5 Fuente: J. Visser, ICTWSS Data base. version 5.0. Amsterdam: Amsterdam Institute for Advanced Labour Studies AIAS. October 2015. Open access database at: www.uva-aias.net/en/ictwss En la década de 1990, los pactos competitivos se extendieron favorecidos por las profundas reformas institucionales y cambios macroeconómicos exigidos a los Estados Miembros por la UE y por la crisis económica de los primeros años de la década (Rhodes, 2000: 166-167; Hancké y Rhodes, 2005, y Baccaro y Simoni, 2008: 1.341-1.343), sobre todo en los países que soportaban un alto desempleo. Sin embargo, la coyuntura política y el marco institucional de cada uno de los países también jugaron un papel clave, en el que la previsión de costes electorales y la correlación de fuerzas entre agentes sociales y gobierno fueron elementos determinantes (Hamann y Kelly, 2007). El caso de España es esclarecedor en este sentido. Pese a adherirse al Tratado de Maastricht y contar con MINISTERIO DE EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL ÍNDICE
539 MARCIAL SÁNCHEZ MOSQUERA y MILAGRO MARTÍN LÓPEZ alto desempleo desde 1993, no se incorporó a la oleada de pactos sociales hasta 1996 (Molina & Rhodes, 2011: 182-185). Las organizaciones sindicales más representativas saldaron esta etapa de consenso competitivo recuperando posiciones con respecto a la confrontación de 1987-1996. Muy claro en términos de representatividad sindical (Tabla 3) y también densidad sindical (Tabla 2). La cobertura de la negociación colectiva también aumentó (Tabla 4). Regini (2002) y Beneyto (2008) han valorado especialmente la participación de los sindicatos españoles en pactos que les otorgaron participación (y financiación) en el desarrollo de ciertas políticas (formación, igualdad de género, etc.), además el sindicato logra una mayor visibilidad. El sindicalismo español es uno de los que mejor evoluciona en términos comparados entre 1990 y 2008. Pero su avance fue limitado. Tabla 3. Elecciones a representantes unitarios de los trabajadores 1990-2015 Año Delegs. CC OO UGT Otros Nº%Nº%Nº% 1990 237 261 87 73 36.9 99 737 42.0 49 794 20.9 1995 204 586 77 348 37.8 71 112 34.7 56 126 27.4 1999 260 285 98 44 37.8 96 77 37.2 65 975 25.0 2003 280 396 109 431 39.0 102 93 36.7 68 055 24.3 2007 310 231 121 556 39.2 114 269 36.8 74 406 24.0 2011 307 011 116 331 37.9 109 913 35.8 80 767 26.3 2015 261 237 94 263 36.1 85 917 32.9 81 057 31.0 Fuente: Jódar (2013: 543) y Secretaría Comunicación de Confederación Sindical CCOO. CRISIS Y PRECARIEDAD LABORAL. LA RUPTURA DEL CONSENSO Y EL REFUERZO DEL UNILATERALISMO La práctica del consenso competitivo ha podido afectar un cierto desarme ideológico o, al menos, de asunción, siquiera en parte, del discurso político, económico y social dominante a través de la praxis sindical desarrollada en el diálogo social y los acuerdos sociales suscritos con gobiernos que interpretaban una política de orientación más o menos –según el caso– neoliberal (Sánchez Mosquera, 2013). Y también a través de una negociación colectiva cada vez más orientada a las necesidades de las empresas, en la que el nivel de negociación se ha descentralizado redundando en la debilidad de las organizaciones sindicales. La crisis iniciada en 2008 trajo el práctico espejismo del regreso a políticas neo-keynesianas (Carrascal Incera et al., 2011: 1-2) como alternativa a las políticas de oferta, competitividad y desregulación desarrolladas desde la década de 1990. Los sindicatos MINISTERIO DE EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL ÍNDICE
CONVERSACIÓN IV. LA GOBERNANZA DEL TRABAJO 540 saludaron el regreso de políticas centradas en la demanda que podrían dirigir, como en otro tiempo, hacia el refuerzo de los sistemas de protección social y la mejora del empleo. Sin embargo, en el bienio 2009-2010 los gobiernos europeos iniciaron políticas de desregulación del mercado de trabajo y rigor fiscal (ajuste y reducción del gasto social). Se redoblaron las políticas de orientación liberal iniciadas en la década de 1980 y dominantes desde 1990. En realidad, han sido la Unión Europea (UE), a través de la Comisión, el Consejo y el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) los que, en un contexto marcado por alto desempleo, déficit y deuda públicos, han patrocinado políticas de ajuste a gran escala basadas en devaluaciones internas, sobre todo en el Sur de Europa (Marginson, 2015: 107-108). Los sindicatos, lejos de acordar estas políticas con los gobiernos, se han opuesto frontalmente. Aumentó apreciablemente el ritmo de huelgas generales en los países de Europa Occidental, desde Finlandia hasta Grecia, pasando por Irlanda, Holanda, Bélgica, Francia y sobre todo en el sur. Son sin duda estos países, España, Portugal, pero sobre todo Francia, Italia y Grecia los que computan más del 75% del total de huelgas generales desde 1995 a 2015. Esta zona ha focalizado una mayor incidencia de huelgas generales porque institucionalmente este tipo de huelga no tiene ninguna restricción, como sí ocurre en otros países europeos, y los sindicatos han focalizado su descontento contra los gobiernos. En total, se han producido 57 huelgas generales en los países de Europa Occidental entre 2008 y 2015, un promedio de algo más de 8 huelgas generales al año, mientras que las 70 que se produjeron entre1995 y 2007 promediaban algo más de 5 al año (Vandaele, 2016, p. 283). Sin embargo, es obvio que estas huelgas no han alterado ni un ápice el programa de reformas desreguladoras y liberalizadoras. En los países del sur las reformas laborales han supuesto, además, un ataque frontal hacia el papel de intermediación de los sindicatos, pues han debilitado significativamente la negociación colectiva, sobre todo la sectorial, y han reforzado el unilateralismo empresarial (Baylos, 2014; Cruces et al., 2015). En correspondencia con la falta de éxito de las huelgas generales, la conflictividad medida en jornadas perdidas por huelga se ha reducido a mínimos históricos. MINISTERIO DE EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL ÍNDICE
541 MARCIAL SÁNCHEZ MOSQUERA y MILAGRO MARTÍN LÓPEZ TABLA 4. Cobertura de la Negociación Colectiva en Europa occidental, tasas promedio 1979-2013 1989-93 1994-98 1999-2003 2004-08 2009-13 Austria 98.0 98.0 98.0 98.0 98.0 Bélgica 96.0 96.0 96.0 96.0 96.0 Dinamarca 82.9 85.0 85.0 83.3 83.0 Finlandia 85.0 83.0 89.0 89.0 86.0 Francia 94.9 93.4 ND 97.9 98.0 RFA/Alemania 85.0 76.2 68.5 63.4 59.3 Grecia 85.0 85.0 82.0 82.4 60.0 Irlanda ND ND 44.2 41.7 40.5 Italia 80.0 80.0 80.0 80.0 80.0 Holanda 75.0 80.0 85.1 79.2 85.5 Noruega 70.0 71.0 70.5 70.0 67.5 Portugal 78.0 77.5 75.4 82.0 75.4 España 87.0 92.4 82.0 76.9 78.3 Suecia 91.0 94.0 94.0 92.5 88.5 Reino Unido 47.0 36.9 35.7 34.2 30.7 Fuente: J. Visser, ICTWSS Data base. version 5.0. Amsterdam: Amsterdam Institute for Advanced Labour Studies AIAS. October 2015. Open access database at: www.uva-aias.net//en/ictwss La situación de confrontación política y social al más alto nivel con los gobiernos más la que se presume derivada de los conflictos colectivos en las empresas ante la crisis económica debían generar un contexto proclive a un aumento de las jornadas perdidas por huelga. Pero el promedio de días de trabajo perdidos por esta causa es el más bajo desde 1979 y la tendencia, desde entonces, es inalterada hacia la baja. Varios son los factores que explican esta tendencia. Sin duda, las soluciones corporatistas con la participación de los sindicatos en negociaciones y acuerdos de larga tradición en Europa (Sánchez Mosquera, 2014), los sistemas de resolución de conflictos laborales (Valdés Dal-Ré, 2003), precisamente derivados de esos acuerdos corporatistas, son instituciones «anticonflicto» que, pese a la crisis, perduran y siguen mitigando las huelgas. Pero también cabe anotar la desindustrialización (el sector industrial había sido habitualmente el bastión fundamental del tipo de sindicalismo desarrollado a lo largo del siglo XX), las derrotas sufridas en huelgas en un contexto tan desfavorable como el descrito más arriba y la limitación del derecho de huelga (Vandaele, 2016). Tampoco han dejado de influir las reformas institucionales destinadas a atomizar y MINISTERIO DE EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL ÍNDICE
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CONFERENCIA NACIONAL TRIPARTITA El futuro del trabajo que queremos PALACIO DE ZURBANO 28 DE MARZO DE 2017 VOLUMEN II GOBIERNO DE ESPAÑA MINISTERIO DE EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL Organización Internacional del Trabajo CONFERENCIA NACIONAL TRIPARTITA. El futuro del trabajo que queremos VOLUMEN II MINISTERIO DE EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL ÍNDICE