Análisis de los debates de las campañas electorales de 2008 y 2011 en España
Abstract
¿Cómo se estructuran los debates electorales? ¿Para qué sirven? ¿Qué mensajes se dirigen a los electores? ¿Qué exposición se realiza de los programas electorales en los debates? ¿Qué estrategias se siguen y qué recursos se utilizan en los debates? Con este trabajo pretendemos buscar una solución a estos interrogantes, además de tratar de analizar la importancia que tuvieron los encuentros entre candidatos en televisión en 2008 y 2011, así como realizar un diagnóstico de la situación del país y de los problemas y las soluciones expuestas en ellos.
Full text
UNIVERSIDAD DE SEVILLA FACULTAD DE COMUNICACIÓN MÁSTER EN COMUNICACIÓN INSTITUCIONAL Y POLÍTICA ANÁLISIS DE LOS DEBATES DE LAS CAMPAÑAS ELECTORALES DE 2008 Y 2011 EN ESPAÑA Jaime Rafael Burgal Jiménez-Mena Bajo la dirección del profesor Antonio López Hidalgo Director de TFM Alumno Director: Don Antonio López Hidalgo Jaime Rafael Burgal Jiménez-Mena Sevilla, 2013
1. Introducción…………………………………………………………………….1 1.1 Objetivos de la investigación………………………………………………...1 1.2 Justificación del estudio……………………………………………………..2 1.3 Acotación del objeto de estudio……………………………………………..4 1.4 Hipótesis de partida………………………………………………………….5 1.5 Metodología de la investigación……………………………………………..6 1.6 Estructura del trabajo de investigación………………………………………9 2. El debate electoral……………………………………………………………..10 2.1 El debate electoral como género periodístico………………………………10 2.1.1 El concepto de género………………………………………………10 2.1.2 La clasificación de los géneros periodísticos……………………….12 2.1.3 El diálogo como fuente informativa………………………………..15 2.1.4 El debate como género periodístico dialógico……………………...16 2.2 El debate como elemento en las campañas electorales……………………..17 2.2.1 La Comunicación Política………………………………………......17 2.2.2 La personalización y el líder. La figura del candidato……………..20 2.2.3 Campaña electoral y televisión……………………………………..23 2.2.4 El debate electoral…………………………………………………..27 2.2.5 Los tipos de debate electoral………………………………………..31 2.2.6 Los modelos de debate electoral……………………………………33 2.2.7 La negociación del debate…………………………………………..35 2.2.8 ¿Cuándo se debe celebrar un debate electoral?..................................37 2.2.9 El moderador………………………………………………………..39 2.2.10 La estructura………………………………………………………...42 2.2.11 La imagen…………………………………………………………...43 2.2.12 El escenario…………………………………………………………45 2.2.13 La realización……………………………………………………….46 2.2.14 El vencedor…………………………………………………………47 2.2.15 Los efectos………………………………………………………….47 2.3 La historia de los debates electorales……………………………………….51 2.3.1 Los debates electorales en el mundo………………………………..51 2.3.2 El debate electoral en España……………………………………….56 3. Los debates electorales de 2008 y 2011……………………………………....60 3.1 El primer debate de 2008…………………………………………………...60 3.1.1 La negociación……………………………………………………...60 3.1.2 El formato y la estructura………………………………………...…63 3.1.3 La descripción del espacio………………………………………….64 3.1.3.1 La escenografía…………………………………………………64 3.1.3.2 La realización…………………………………………………...66 3.1.3.3 El vestuario……………………………………………………...66
3.1.4 El moderador………………………………………………………..66 3.1.5 Los candidatos………………………………………………………67 3.1.5.1 José Luis Rodríguez Zapatero…………………………………..67 3.1.5.2 Mariano Rajoy…………………………………………………..68 3.1.6 Los contenidos del debate…………………………………………..69 3.1.6.1 Los temas………………………………………………………..69 3.1.6.2 El uso de los tiempos……………………………………………71 3.1.6.3 El turno de inicio………………………………………………..74 3.1.6.4 Las propuestas…………………………………………………..76 3.1.6.5 Los datos ……………………………………….........................78 3.1.6.6 Los logros de la gestión…………………………………………79 3.1.6.7 Los problemas…………………………………………………..81 3.1.6.8 Las preguntas y las respuestas…………………………………..82 3.1.6.9 Las interrupciones………………………………………………84 3.1.6.10 El turno de cierre………………………..………………85 3.1.7 La comunicación no verbal…………………………………………88 3.1.7.1 Los apoyos gráficos……………………………………………..91 3.1.8 Los sondeos sobre el vencedor del debate………………………….93 3.1.9 Las audiencias………………………………………………………95 3.2 El segundo debate de 2008…………………………………………………96 3.2.1 El formato y la estructura………………………………………...…96 3.2.2 La descripción del espacio………………………………………….97 3.2.3 La moderadora….…………………………………………………..98 3.2.4 Los contenidos del debate…………………………………………..98 3.2.4.1 Los temas………………………………………………………..98 3.2.4.2 El uso de los tiempos…………………………………………..101 3.2.4.3 El turno de inicio………………………………………………103 3.2.4.4 Las propuestas…………………………………………………105 3.2.4.5 Los datos ……………………………………….......................107 3.2.4.6 Los logros de la gestión………………………………………..108 3.2.4.7 Los problemas…………………………………………………110 3.2.4.8 Las preguntas y las respuestas…………………………………111 3.2.4.9 Las interrupciones……………………………………………..113 3.2.4.10 El turno de cierre………………………..……………..115 3.2.5 La comunicación no verbal………………………………………..117 3.2.5.1 Los apoyos gráficos……………………………………………119 3.2.6 Los sondeos sobre el vencedor del debate………………………...122 3.2.7 Las audiencias……………………………………………………..124 3.3 El debate de 2011…….…………………………………………………...125 3.3.1 La negociación…………………………………………………….125 3.3.2 El formato y la estructura………………………………………….127 3.3.3 La descripción del espacio………………………………………...128 3.3.3.1 La escenografía………………………………………………..128 3.3.3.2 La realización………………………………………………….129
3.3.3.3 El vestuario…………………………………………………….129 3.3.4 El moderador………………………………………………………130 3.3.5 Los candidatos……………………………………………………..130 3.3.5.1 Alfredo Pérez Rubalcaba…...………………………………….130 3.3.6 Los contenidos del debate…………………………………………131 3.3.6.1 Los temas………………………………………………………131 3.3.6.2 El uso de los tiempos…………………………………………..133 3.3.6.3 El turno de inicio………………………………………………135 3.3.6.4 Las propuestas…………………………………………………136 3.3.6.5 Los datos ……………………………………….......................138 3.3.6.6 Los logros de la gestión………………………………………..140 3.3.6.7 Los problemas…………………………………………………141 3.3.6.8 Las preguntas y las respuestas…………………………………143 3.3.6.9 Las interrupciones……………………………………………..144 3.3.6.10 El turno de cierre………………………..……………..146 3.3.7 La comunicación no verbal………………………………………..148 3.3.7.1 Los apoyos gráficos……………………………………………150 3.3.8 Los sondeos sobre el vencedor del debate………………………...151 3.3.9 Las audiencias……………………………………………………..154 4. Conclusiones………………………………………………………………….155 5. Referencias…………………………………………………………………...158 5.1 Libros……………………………………………………………………...158 5.2 Artículos de revistas científicas…………………………………………...159 5.3 Fuentes audiovisuales……………………………………………………..159 5.4 Recursos web……………………………………………………………...160 6. Anexos………………………………………………………………………..161 6.1 Transcripción del primer debate de 2008…………………………………161 6.2 Transcripción del segundo debate de 2008……………………………….204 6.3 Transcripción del debate de 2011…………………………………………247 6.4 Entrevista realizada por e-mail a José Nevado, consultor de Comunicación Estratégica y Corporativa, analista político y director de Off On Comunicación……………………………………………………………..302
1 CAPÍTULO I INTRODUCCIÓN 1.1.- Objetivo de la investigación El punto de partida para la realización de este trabajo de investigación debe ser la delimitación de los objetivos que queremos desarrollar durante el estudio. Para ello, debemos tener en cuenta qué reglas tenemos que seguir para su elaboración. Las autoras Olga del Río y Teresa Velázquez (en Berganza Conde y Ruiz San Román, 2005) explican que las características de los objetivos son que sean “claros, asumibles y alcanzables” (p. 44). Hay que tener presente que éstos son los encargados de encauzar la investigación que desarrollemos sobre el tema elegido, así como tienen que aparecer en el proceso de creación del mismo. Asimismo, los objetivos se dividen en dos tipos: los generales y los específicos. Los primeros tienen que contribuir con nuevos argumentos al campo general del conocimiento en el que se encuentra inmerso la investigación que se realiza. Por su parte, los segundos deben aportar los propios fines a los que el estudio pretende llegar a partir de las diferentes herramientas. A partir de estas bases, el objetivo general de este trabajo es el estudio y el análisis de los debates electorales que se celebraron en las campañas de las elecciones generales de 2008 y 2011 en España. Por su parte, teniendo en cuenta este lugar de partida, los objetivos específicos que nos planteamos son los siguientes: - Contextualizar el nacimiento del debate como género periodístico y su expansión a partir de la creación de la televisión. - Analizar el debate electoral como una de las herramientas utilizadas por los partidos políticos dentro de las campañas electorales. - El estudio de los diferentes elementos que forman parte de los debates electorales. - Estudiar el seguimiento que tienen los debates electorales y explicar los efectos que pueden producir en el electorado. - Explicar los diferentes formatos y estructuras de los debates electorales y su incidencia en España.
2 - Contextualizar los debates de 2008 y 2011 en España en relación con la situación política y social del país durante su celebración. - Estudiar la elección de los temas en las campañas de 2008 y 2011 en relación con el contexto en el que se celebran los debates electorales, así como el análisis de los mensajes elaborados por los candidatos - Analizar los diferentes recursos que utilizaron los candidatos en los debates electorales en España en 2008 y 2011. 1.2.- Justificación del estudio La llegada de los debates electorales a España es un fenómeno relativamente reciente. La dictadura del general Francisco Franco hizo que el país sufriera un profundo retraso tanto en términos políticos como en el desarrollo del mundo audiovisual. El proceso de la Transición Española provocó la llegada de la democracia y la celebración de las elecciones generales de 1977 derivó en la redacción de la Constitución Española. A partir de aquí, el progreso democrático llevó a España a comenzar a adoptar las formas y costumbres de los países de su ámbito en relación a la política. El germen de los debates electorales en televisión tuvo lugar en la campaña de las elecciones presidenciales de 1960 en Estados Unidos, en las que concurrieron Richard Nixon, por el Partido Republicano, y John F. Kennedy. Los cuatro encuentros televisados supusieron una revolución en las maneras de afrontar las campañas electorales por parte de los aparatos de las formaciones políticas, ya que el mensaje de los candidatos llegaba a través de un medio de comunicación masivo y en amplia expansión. A partir de aquí, estos acontecimientos se convirtieron en el centro en torno en el que giraban las estrategias de los partidos para la petición del voto a los electores, utilizando un género y un medio por el que se llegaba directamente al elector en el salón de su casa. Además, incentivaba un aspecto diferente al del mensaje, que había prevalecido hasta ahora, como es el de la imagen. Sin embargo, el formato tardó en llegar a España en una campaña para elegir al presidente del Gobierno 33 años. El tardío desarrollo de la televisión privada, cuyos inicios fueron a principios de los años 90, provocó que el primer debate para unas elecciones generales tuviera lugar en 1993, con los dos duelos protagonizados por Felipe González, candidato a la reelección por parte del PSOE, y José María Aznar,
3 candidato del Partido Popular. Estos encuentros fueron retransmitidos por Antena 3 y Telecinco, respectivamente, teniendo un amplio seguimiento por parte de las audiencias y convirtiéndose en dos de los programas más vistos en la historia de la televisión en España. Estos hechos demuestran que los debates electorales se han convertido en eventos que son seguidos por las masas. Sin embargo, aunque en otros comicios sí se han venido sucediendo los debates, sobre todo en las televisiones públicas autonómicas y estatales, tuvieron que pasar otros 15 años para que se volviera a organizar un duelo entre los principales candidatos a la Presidencia del Gobierno, en este caso, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. La importancia de los debates está en que es el único momento durante la campaña electoral, y a escasos días de la celebración de las elecciones, en el que los electores pueden comparar directamente los programas electorales de los candidatos. A través de este formato pueden explicar a los espectadores las propuestas que llevarán a cabo si acceden el Gobierno, realizar un análisis de la situación del país, explicar los logros que han alcanzado o presentar los problemas que existen y la solución a ellos. Sobre esto, Rospir (1999, citado en Berrocal, 2003) asegura que los debates permiten “contemplar una confrontación directa, cara a cara, entre los dos candidatos” (p. 145). Esta idea es respaldada por Marín (en Berrocal, 2003), que afirma que los debates “se erigen como el elemento que tiene menos ‘filtros’ para que los políticos presenten sus propuestas a la ciudadanía y para que los electores valoren a sus representantes” (p. 207). Además de servir como comparación entre dos idearios políticos ante la celebración de unas elecciones, los debates se muestran como una ocasión ideal para poder realizar un análisis de un momento concreto de la historia de un país. Esta tesis la refrenda Julián Santamaría (en Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, 2012) de la siguiente manera: Los debates constituirán en el futuro documentos de referencia para analistas e historiadores. El análisis de cada uno y la comparación entre ellos a lo largo del tiempo no solo contribuirá a perfilar mejor la imagen de los candidatos, sino a contar con un testimonio insustituible acerca de los problemas del país en cada momento, de la forma de abordarlos, de los estilos políticos, de las distintas habilidades y prioridades de quienes participaron en ellos como candidatos a presidir el Gobierno en diferentes circunstancias (p. 38).
4 La importancia social que tienen los debates electorales dentro de las campañas en el marco de la democracia justifican la realización de este estudio, ya que cumple con los criterios de proyección social e implicación práctica a los que hacen alusión Olga del Río y Teresa Velázquez (en Berganza Conde y Ruiz San Román, 2005) p. 47-48). Este trabajo sirve para establecer los diferentes elementos que forman parte de los debates electorales, así como para estudiar la aplicación que se realizó de ellos en las dos últimas citas electorales y analizar su relación con el contexto. Ante esto, debemos preguntarnos: ¿Cómo se estructuran los debates electorales? ¿Para qué sirven? ¿Qué mensajes se dirigen a los electores? ¿Qué exposición se realiza de los programas electorales en los debates? ¿Qué estrategias se siguen y qué recursos se utilizan en los debates? Con este trabajo pretendemos buscar una solución a estos interrogantes, además de tratar de analizar la importancia que tuvieron los encuentros entre candidatos en televisión en 2008 y 2011, así como realizar un diagnóstico de la situación del país y de los problemas y las soluciones expuestas en ellos. 1.3.- Acotación del objeto de estudio El debate electoral es un formato televisivo que es utilizado en todo tipo de elecciones. Así, en España hemos podido ver este tipo de encuentros en comicios municipales, autonómicos, generales y europeos. Asimismo, también es un tipo de programa que tiene su importancia dentro de otro tipo de elecciones, como son las elecciones a la Presidencia de clubes de fútbol, centrados sobre todo en el ámbito local y autonómico de influencia. Además, debemos tener en cuenta que la celebración de comicios es cíclica, por lo que cada cuatro años los ciudadanos son llamados a las urnas. Por ello, para la realización de este estudio es necesario acotar tanto la tipología de las elecciones como el ámbito electoral. Ante esto, en primer lugar hemos delimitado el carácter de los debates a los centrados en las elecciones generales, ya que son los comicios que tienen una mayor relevancia para los ciudadanos, así como una mayor participación. Dentro de estos encuentros, hemos seleccionados los que se rigen bajo el formato cara a cara, ya que son los que engloban a los candidatos de los dos partidos políticos con mayores opciones para acceder a la Presidencia del Gobierno, frente a otros debates que unen a los candidatos
5 de un amplio número de formaciones políticas u otros en los que los participantes suelen ser candidatos que forman la segunda fila dentro de las estructuras de los partidos. Por último, el estudio se ha delimitado a los debates electorales celebrados en 2008 y 2011. Esta acotación temporal se debe a que son los dos duelos más recientes en televisión, lo que permite un análisis de los cambios entre una y otra edición. Asimismo, su cercanía permite encontrar una mayor información sobre sus contenidos y su desarrollo, así como la disponibilidad del archivo audiovisual. Estos son los principales elementos de la acotación de esta investigación sobre los debates electorales, cuyo estudio estará dividido en marco teórico, el análisis de cada una de los duelos en televisión y las conclusiones. 1.4.- Hipótesis de partida En los puntos anteriores, hemos ido estableciendo el objeto de estudio que vamos a estudiar, los objetivos que perseguimos y la acotación que vamos a realizar para poder cumplir con ellos. El siguiente paso es establecer la hipótesis que nos servirá de guía para poder realizar el trabajo de investigación, siendo punto primordial para planificar nuestro estudio. Por ello, para establecer estas formulaciones debemos seguir una serie de pautas. Las autoras Olga del Río y Teresa Velázquez (en Berganza Conde y Ruiz San Román, 2005) definen la hipótesis como “una construcción elaborada como supuesto, premisa o punto de partida de una argumentación” (p. 56). Debemos recordar que el objetivo general de este trabajo de investigación es el estudio y el análisis de los debates electorales celebrados en España en las campañas de las elecciones generales de 2008 y 2011. Teniendo en cuenta los diversos elementos que forman parte de esta herramienta de la comunicación política, así como la aplicación que realizan los candidatos de las formaciones políticas, las hipótesis que nos planteamos para iniciar este trabajo son varias: - La estructura, el modelo y el contexto de los debates condicionan las líneas argumentales de los candidatos en los debates electorales.
12 que “no creo que los géneros periodísticos sean fórmulas cerradas, inalterables al tiempo y al espacio que les toca vivir. Por el contrario, son esquemas cambiantes que conviene reformular al paso de los días” (p.12). 2.1.2.- La clasificación de los géneros periodísticos Los estudios en Periodismo han intentado crear un modelo por el cual se pueden clasificar los diferentes géneros que existen. Gran parte de los estudios se han centrado en dividir los géneros basándose en los medios escritos y muy pocos se centran en el mundo del audiovisual. López Hidalgo (2002) realiza en su obra un repaso a las diferentes teorías clasificatorias de los géneros que existen en la historia, desde la diferenciación entre literatura y periodismo (que comienza con el discurso de recepción en la Real Academia de la Lengua de Joaquín Rodríguez Pacheco en 1845) hasta la distinción entre los distintos géneros. Casasús (1991, citado por López Hidalgo, 2002) distingue cuatro criterios para la realización de la teoría de los géneros periodísticos: El criterio de entender la teoría de los géneros como una proyección analítica y crítica de la práctica periodística (…), ordenar el sistema de géneros según aquella dicotomía, de raíz hegeliana, que distingue entre objetivo/subjetivo, entre formal/temático (…), el estudio de los géneros como instrumento pedagógico que permita desarrollar una crítica sistemática de los textos (…), y la clasificación de los géneros según los grandes grupos (p.22). A partir de estos criterios, Casasús clasifica los géneros como informativos, interpretativos, argumentativos e instrumentales. Van Dijk (citado por López Hidalgo, 2002, p. 22-23), por su parte, clasifica el discurso periodístico en relatos y artículos, aunque también existe una tercera vía llamada periodismo de servicio. Borrat (1981, citado por López Hidalgo, 2002) diferencia entre textos narrativos, descriptivos y argumentativos, en los que “en los géneros narrativos predominarían los topoi qué, quién y cuándo; en los descriptivos, el qué, el quién y el dónde; y en los argumentativos, el porqué y el cómo” (p. 23). Muñoz (1994, citado por López Hidalgo, 2002), sigue la misma idea de Cebrián (1992) y señala la tecnología como materia influyente a la hora de realizar una clasificación de los géneros. Así, realiza una distinción más amplia para intentar abrir un campo de mayores posibilidades, distinguiendo entre género de predominio informativo, géneros
13 ambiguo-mixtos de información e interpretación, géneros del periodismo interpretativo, géneros ambiguo-mixtos de interpretación y opinión y géneros de opinión. La clasificación de los géneros periodísticos con mayor influencia en España es la de Martínez Albertos (1991, citada por López Hidalgo, 2002), que diferencia entre géneros periodísticos informativos, géneros para la interpretación periodística y géneros para el comentario y la opinión. Chillón y Bernal (1985, citado por López Hidalgo, 2002) incluyen un nuevo elemento dentro del periodismo: la ficción. De esta manera, introducen como género periodístico todos los textos creativos que aparecen publicados en la prensa escrita. Así, clasifica los géneros en: géneros informativos, géneros interpretativos u opinativos, géneros informativos de creación y géneros de creación. Pero el gran cambio en la clasificación de los géneros periodísticos se produce, como ya hemos citado anteriormente, cuando los estudios comienzan a tener en cuenta a los cambios tecnológicos. Cebrián (1992) es el precursor de esta diferenciación. Parte de la premisa de Martínez Albertos (1986, citado por Cebrián, 1992) de que “los estilos y los géneros del mensaje periodístico en prensa son válidos también para la radio y la televisión” (p. 19). En primer lugar, Cebrián (1992) habla de “géneros audiovisuales y no de géneros en los medios audiovisuales”. El motivo es “desarrollar el interés por la búsqueda de los elementos comunes y la coherencia del género, por encima de las particularidades de cada medio en que se realiza” (p.19-20). Otro punto a tener muy en cuenta en este estudio, y antes de realizar la clasificación de los géneros informativos audiovisuales, es establecer las diferencias entre los géneros de programas y los géneros audiovisuales. Según Cebrián (1992), “la expresión géneros de programas se refiere a otro parámetro discursivo. Es lo amplio, mientras que lo informativo es lo reducido” (p. 21-22). Es decir, cuando se refiere a géneros de programas habla de los diferentes tipos de programas que existen, los cuales pueden estar integrados por diferentes géneros. Así, Cebrián explica que los géneros audiovisuales hacen referencia al “tratamiento formal de los hechos informativos con independencia de que luego se estructure de una manera o de otra para integrarse en un programa o en otro”.
14 La gran aportación de Cebrián se encuentra en la clasificación de los géneros informativos adaptados al audiovisual. Este autor (1992) parte de la explicación de la tradición de los estudios de periodismo en Estados Unidos, que dividía los géneros en “story y comment, es decir, en “géneros de relatos de los hechos y géneros de comentarios o de opiniones” (p. 33). El punto en el que gira la clasificación de Cebrián (1992) es el diálogo, presentándose una nueva dicotomía monólogo/diálogo. De esta forma, “los géneros de hechos y de opiniones se presentan generalmente en forma de diálogo, mientras que los demás lo hacen de forma dialógica” (p. 34). De esta manera, con la premisa de que “los géneros se presentan como modalidades de aproximación, configuración e interpretación de la realidad” (Cebrián, 1992, p. 35), este investigador realiza la división de los géneros audiovisuales en tres grandes géneros: expresivos y testimoniales, referenciales o expositivos, y apelativos o dialógicos. Los géneros expresivos y testimoniales muestran la opinión del autor sobre un hecho informativo. Esa opinión, según Cebrián, puede ser del propio autor o de la empresa informativa. Dentro de él se encuentran el editorial, el comentario, la crítica y la crónica. Los géneros referenciales son aquellos que “exponen y explican acontecimientos o hechos externos a la intimidad u opinión del autor y comprobables en un tiempo y en un lugar” (Cebrián, 1992, p. 36). Los géneros que conforman este grupo son la noticia, el reportaje, el informe periodístico, el documental y el docudrama. Por último, Cebrián (1992) expone la siguiente definición de los géneros apelativos o dialógicos (que es la que más nos va a interesar): Los géneros apelativos o dialógicos exponen hechos, ideas u opiniones de personalidades, expertos y, en suma, de personas portadoras de información y de opiniones, mediante el diálogo del periodista o mediador, con otra o varias personalidades. (…) se caracteriza por el uso fundamentalmente del diálogo y de la presencia sonora o audiovisual de los portadores de información. El informador queda en segundo lugar y deja el protagonismo a los interlocutores. Actúa de interrogador y moderador (p. 36). Cebrián (1992) explica posteriormente que la base de estos géneros “reside en el intercambio, en la confrontación de interpretaciones o de opiniones entre varios portadores de las mismas a partir de la formulación de preguntas o de propuestas polémicas por parte del informador” (p.41). Entre estos géneros están la entrevista, la
15 encuesta, las ruedas de corresponsales y de emisoras, los consultorios e interrogatorios y los debates y las tertulias. Para cerrar el apartado sobre las clasificaciones de los géneros, López Hidalgo (2002) realiza una revisión y una ampliación de las anteriores divisiones, teniendo en consideración la evolución de los medios de comunicación. Así, considera que los géneros periodísticos se pueden dividir en: géneros informativos, géneros para la opinión y el análisis, géneros para el coloquio y el debate, géneros de creación, géneros de información útil, géneros para Internet y géneros complementarios. 2.1.3.- El diálogo como fuente informativa Como ya hemos expuesto anteriormente, Cebrián (1992) es el autor que avanza en el estudio de los géneros informativos, incluyendo al mundo audiovisual. Aquí, este autor destaca una gran virtud de estos medios, la utilización del diálogo como una fuente informativa. Por ello, crea una nueva categoría de género audiovisual que ya hemos definido anteriormente, los géneros apelativos o dialógicos, que se dan en la televisión y en la radio. Cebrián (1992) parte de la concepción de la palabra oral como “elemento dinamizador” (p. 242) en los medios audiovisuales, acompañada de la imagen en la televisión. En este caso, la palabra se utiliza como diálogo entre varias personas. Por ello, según Cebrián, “el informador deja el protagonismo a los demás por ser portadores de información. Su función es la de obtener información mediantes las preguntas o mediante la organización del debate. Es conductor del desarrollo del género” (p. 243). Laín Entralgo (1984, citado por Cebrián, 1992) expone su postulado sobre el diálogo de la siguiente forma: El diálogo no puede dejar de ser discusión si los que dialogan quieren ser fieles a sus ideas y a sus creencias, pero la discusión se trocará en disputa, y ésta, en contienda, si los que entre sí discuten no cumplen tres reglas inexcusables: la lealtad con la existencia del otro (por tanto, el respeto a esa existencia y, si uno de los dos llega a mandar, el efectivo reconocimiento del derecho del otro a seguir siendo), la lealtad con lo que el otro es y dice (en consecuencia, el atenimiento en el diálogo a lo que el otro realmente piensa, la renuncia a todo maniqueísmo, el decoroso cumplimiento de un viejo y noble precepto, “salvar la intención” del adversario) y, en fin, la práctica de replicar con arreglo a la norma que alguna vez he llamado yo el abrazo dialéctico (p. 244).
16 2.1.4.- El debate como género periodístico dialógico López Hidalgo (2002) define los géneros para el coloquio como “los géneros basados en la conversación y el diálogo. Surgen en los medios audiovisuales, que es donde tienen su razón de ser, si bien la prensa escrita ha buscado fórmulas con que imitar sus posibilidades” (p. 45). Esta definición viene a reafirmar el avance que dio el estudio de los géneros informativos audiovisuales con la aportación realizada por Cebrián en 1992. Insiste en el diálogo como punto definitorio de este tipo de géneros que anteriormente habían sido obviados por multitud de estudiosos al querer justificar como norma general las prácticas que se reducían a la prensa escrita. Cebrián (1992), dentro de los géneros apelativos o dialógicos crea una nueva categoría, los géneros coloquiales y de debate, que son aquellos que “afrontan la información de opiniones y de polémica” (p. 334). En su definición, el autor sigue explicando que “estos géneros se centran en temas de una actualidad permanente o sobre los que se venga dando información inmediata con bastante asiduidad por los noticiarios y otros programas informativos” (p. 334). Siguiendo a Cebrián, es importante que dentro de este tipo de género se establezca un orden y una organización. El encargado de llevar a cabo esta labor es el moderador, cuya labor se reduce a conducir el debate o coloquio para que se puedan apreciar las dos posturas enfrentadas. Asimismo, debe salvaguardar el respeto entre cada una de las partes. El debate, según Cebrián (1992), es uno de los géneros apelativos o dialógicos. Dentro de éstos, se incluye en los llamados géneros coloquiales y de debate, concepto que, como hemos señalado anteriormente, recoge posteriormente López Hidalgo. Cebrián (1992) define el debate como “un género que se caracteriza por la confrontación ideológica”. Para ello, sigue Cebrián diciendo que “se buscan dos o más personas enfrentadas por sus ideas o por el mantenimiento de formas de acción diferentes”. Además, establece que su fin es “exponer la posición de cada uno y además contraponerla a la opuesta. Es, en el pleno sentido de la palabra, una confrontación” (p. 340). Por su parte, Prado (1981, citado por Cebrián, 1992) habla del debate como “la forma más viva de la polémica. En él se produce un enfrentamiento abierto de dos posturas
17 contrapuestas. Del debate deben desprenderse los datos necesarios para justificar cada postura y, en consecuencia, para esclarecer el tema polémico” (p. 340). Otra definición del debate como género periodístico la realiza Bobes (1992, citado por López Hidalgo, 1997), que lo define como “un intercambio verbal dirigido desde afuera por un moderador encargado de que se cumpla la ley de los turnos de intervención que ofrece diferentes tiempos o diferente frecuencia de intervención a los hablantes” (p. 65). Como vemos aquí, y explicaremos posteriormente, se recalca la figura del moderador, el profesional encargado en velar por el buen funcionamiento del debate. Existe cierta controversia sobre si el papel que debe desempeñar debe ser activo o pasivo, aunque aquí está una de las claves para diferenciar el debate de la tertulia. Más adelante, Muñoz (1994, citado por López Hidalgo, 1997) califica el debate como “una modalidad de diálogo colectivo y de enfrentamiento de opiniones, en el que es imprescindible que exista proporción y adecuada representatividad entre las personas discrepantes y en el que el periodista actúa, en este caso, como moderador” (p. 65). López Hidalgo (1997) ensalza las características del debate como género periodístico, ya que dice que “es un género con poca historia y con mucho futuro, muy simple y directo, muy controvertido y espectacular” (p. 63). Como señala López Hidalgo, existen muy pocos estudios sobre el debate como género, ya que las principales teorías clasificatorias de los géneros se han centrado en teorizar sobre la prensa escrita, mientras que pocos autores se han encargado de analizar los medios audiovisuales. Por ello, Cebrián da un salto en estos estudios y le da gran importancia a la revolución que se produce en la comunicación al atender a las nuevas fórmulas y sistematizarlas. Además, este autor se encarga de dar relevancia a un género como es el debate, que anteriormente apenas había recibido la atención sobre su funcionamiento y las formas para llevarlo a cabo. 2.2.- El debate como elemento en las campañas electorales 2.2.1.- La Comunicación Política Para empezar a explicar qué es la comunicación política, queremos comenzar con una cita de Alfredo Pérez Rubalcaba (1998, citado por Sanmartí, en Berrocal, 2003), actual líder del PSOE y ministro en los gobiernos socialistas, que dice:
18 Explicar las diferencias políticas entre partidos en España, en algunas materias, no es fácil en una frase de veinte segundos; exige, sin duda, una cierta elaboración, porque estamos ante la política como un hecho complejo que dista mucho de la política que se hacía cuando nacieron los partidos, hace más de un siglo (p. 90). Con esta cita, Pérez Rubalcaba argumenta la necesidad que tienen los partidos políticos de hacer llegar al electorado de las diferencias que existen entre las distintas opciones políticas, aunque éstas sean mínimas, para convencer a los electores en el momento de decidir a qué partido votar. Por ello, detrás de la elaboración del mensaje y su transmisión existe un trabajo complejo detrás. Con el nacimiento de los medios de difusión y su posterior evolución hasta como los conocemos actualmente, la política se ha ido adaptando poco a poco a ellos para llegar de una forma más eficaz a su público. Por ello, la comunicación se convierte en un importante área de estudio, en la que confluyen multitud de disciplinas, por el que se intenta explicar cómo llega el mensaje a la audiencia, los medios que se emplean y los efectos que producen. Rospir (en Berrocal, 2003) explica con la siguiente definición qué es la comunicación política: La comunicación política es un área interdisciplinar que tiene por objeto de estudio el papel de los medios de comunicación en el proceso político. Está centrada en narrar, estudiar y analizar cómo la política es comunicada y presentada por los políticos y los medios de comunicación a los ciudadanos. Está centrada en conocer las transformaciones que para el funcionamiento de la democracia traen las nuevas ejecuciones de los medios de comunicación –en especial la televisióna través del ciclo continuo de su trabajo diario (p.21). Rospir (en Berrocal, 2003) cuenta que el desarrollo, en cada país, de la comunicación política es diferente y tiene unas características propias de la cultura de cada zona. El inicio del estudio de esta área se sitúa a mediados del siglo XX, empujada con el fuerte auge que tiene gracias al nacimiento, evolución y consolidación de la televisión. Un medio masivo que llega a más hogares y que varía la forma de concebir la política. Este autor explica este cambio en “la alta visibilidad que la política ocupa en nuestros días gracias al imperialismo de la televisión, imperialismo que se convierte en punto de atracción y de encuentro para numerosos académicos” (p. 23). El nacimiento de las campañas electorales, y con ellas la necesidad de la comunicación política, la señala Rospir (2003) a mediados del siglo XIX, cuando los periodistas
19 mantienen una relación directa con los políticos en sus viajes en tren para poder pedir el voto a los ciudadanos. Aquí aparece “una nueva información política que estuvo constituida por la crónica electoral, la entrevista y más tarde las ruedas de prensa” (p. 31). Varios factores afectaron a la rápida evolución de la comunicación, tal como señala Rospir (en Berrocal, 2003) en esta cita: Con el sufragio universal y la consolidación de los partidos de masas el modelo de petición de voto se hace fuertemente dependiente de “los medios de comunicación”. La prensa, la radio, el cine, empiezan a contemplarse como una fuerza estratégica indispensable para la realización de los objetivos políticos (…) Presidentes, primeros ministros o gobiernos, emprenden la creación de una nueva infraestructura informativa con el fin de lograr una comunicación con la sociedad, administrada y dosificada desde el poder, que propicie la percepción y opinión más favorable de la política que se realiza (p. 32). Por su parte, Canel (2006) expone su propia definición de Comunicación Política, que es la siguiente: La Comunicación Política es la actividad de determinadas personas e instituciones (políticos, comunicadores, periodistas y ciudadanos), en la que, como resultado de la interacción, se produce un intercambio de mensajes con los que articula la toma de decisiones políticas así como la aplicación de éstas en la comunidad. La Comunicación Política, con mayúsculas, es el campo de estudio que comprende tal actividad (p. 27). Autores como Ninmo y Sanders (1981, citado por Canel, 2006) colocan el inicio del estudio de la Comunicación Política en Political Behavior, de Eulau, Eldersveld y Janowitz (1956), que la definen como “uno de los tres procesos (junto con el liderazgo político y las estructuras de grupo) de intervención por medio del cual se movilizan y transmiten las influencias políticas entre unas instituciones gubernamentales formales y el ciudadano-votante” (p.20). Otra definición sobre la Comunicación Política la realiza Wolton (1989, citado por Canel, 2006), quien afirma que “es el espacio en el que se intercambian los discursos contradictorios de los tres actores que tienen legitimidad para expresarse públicamente sobre la política, y que son los políticos, los periodistas y los sondeos” (p. 23). Posteriormente, la definición de este autor (1998, citado por Canel, 2006) evoluciona y ya habla de “enfrentamiento de discursos de desenlace incierto” (p. 23), por lo que se incluye la disputa política dentro de la comunicación.
20 Por su parte, Denton y Woodward (1998, citado por Canel, 2006) hablan de las preocupaciones de la comunicación política: El presupuesto (hay que tomar decisiones para la distribución de recursos), el control (las elecciones no son otra cosa que depositar la confianza en alguien para que controle el poder), la aprobación (se adoptan medidas, leyes, decretos, proyectos, etc., para lo que se requiere la aprobación de sectores políticos) y el significado (además de legislar, hay que definir y transmitir los significados de las cosas) (p. 23-24). Shudson (1997, citado por Paniagua, 2004) da un paso más allá y considera “restrictiva la definición que limita la Comunicación Política a la transmisión de mensaje que tienen o lo intentan, un efecto en la distribución o uso de poder en la sociedad” (p. 15). Así, este autor interpreta el papel que también puede jugar en la transmisión de mensajes los potenciales receptores, en este caso los votantes y los ciudadanos. Paniagua (2004) introduce, dentro del estudio de la Comunicación Política, el término de política mediática, que lo define como “la actividad política en la que los medios de comunicación ejercen de canal entre los políticos y los ciudadanos, que cada vez juegan un papel menor (…) son cada vez más receptores pasivos, y la mayoría sólo ejercen de actores principales en las urnas” (p.17). Por último, en torno a la Comunicación Política, Rospir (1998, citado por Berrocal, 2003) aporta una definición del media party, que es la siguiente: Un partido que no compite en ideologías, élites, afiliación o recursos públicos: compite en comunicación, entendiendo ésta como una mercancía. Su organización y funcionamiento están orientados hacia la captación de un voto de opinión, fluctuante y volátil. Frente a la organización de aquellos partidos que mantienen identificaciones tradicionales y votos de pertenencia, en este nuevo partido la organización, con los experimentos conocidos hasta ahora, está en función de la distribución territorial que los recursos comunicativos posean (p. 160). 2.2.2.- La personalización y el líder. La figura del candidato. La televisión ha sido el medio de comunicación que ha alterado las formas de hacer política. Un medio de masas que llega hasta gran parte de los hogares tiene una influencia mucho mayor a la del resto de medios de comunicación. Las formas de tratar las noticias, la imagen y el espectáculo han hecho que los políticos hayan tenido que adaptarse al medio, conocerlo y dominarlo para poder llegar a su audiencia, en este caso los votantes. Berrocal (2003) lo explica de la siguiente forma:
21 La televisión simplifica los contenidos, presenta las informaciones a gran velocidad, intenta despertar el interés humano. De ahí que, con independencia del sistema electoral y de partidos de que se trate, centre su atención en el candidato; es la fórmula utilizada para sintetizar. La televisión sitúa al líder en el centro de la comunicación política (p. 56-57). Por los condicionantes del propio medio y la situación política, gran parte del foco mediático se centra en la figura del líder, el candidato que absorbe las ideas del partido para personalizarlo todo en él. Schwartzenberg (1978, citado por Berrocal, 2003) escribe que “los gobernantes han buscado el reconocimiento a su labor mediante el culto a su propia imagen” (p. 56). Canel (2006) explica sobre la figura del candidato que “el mensaje electoral está representado en una persona concreta, que es la que en caso de ganar las elecciones, ocuparía el poder” (p. 48). Así, según las afirmaciones de esta autora, con el candidato se representa tanto la ideología del partido político como el programa que presenta para las elecciones. Por ello, para la creación del aspirante se unen sus características biográficas, personales, profesionales, ideológicas y las habilidades comunicativas. Con todo esto, Canel afirma: Todos estos elementos se combinan para crear la imagen de un candidato que es competente (hábil, inteligente, con conocimiento, constante en la consecución de sus objetivos y responsable), fiable (honrado, con deseo de hacer algo por la comunidad –país, región, municipio.- en la que se celebran las elecciones) y con capacidad de liderar a un equipo (decidido, con visión de conjunto, con habilidad negociadora) (p.48-49). A pesar de la creación de la figura del candidato, esta autora dice, a partir de las investigaciones de multitud de expertos, que “el principio fundamental para todo candidato es que sea él mismo” (p. 49). Esta afirmación la sustenta en que el aspirante “ha de conocer sus fortalezas y debilidades” (p.49), por lo que el trabajo que realiza el equipo de campaña debe ir destinado a destacar lo bueno del personaje y ocultar los aspectos que son negativos. Por su parte, Rospir (1999, citado por Berrocal, 2003) explica, en cuanto a las relaciones entre los políticos y los ciudadanos, que “la atención individualizada sobre los principales líderes y candidatos electorales que las cámaras y los medios informativos en general realizan, ha dado paso al fenómeno de la “personalización” de la política” (p. 56). De esta manera, esta idea de este autor cuenta que la focalización que se da en los
28 televisivos que congrega y suscita el interés de las audiencias masivas. Nacido en Estados Unidos, se exporta pronto a Europa, aunque tarda en implantarse en España y gracias a la irrupción de las cadenas de televisión privadas. Rospir (1999, citado por Berrocal, 2003) explica sobre los debates electorales en televisión que: Los debates en televisión constituyen uno de los acontecimientos que más información generan en una campaña electoral. Promovidos o adelantados por los medios, se han convertido en el “rito electoral” que permite contemplar una confrontación directa, cara a cara, entre los dos candidatos. (…) A un debate, se dice, se va a ganar unas elecciones, no a discutir (p. 145). Por su parte, White, (1950, citado por Berrocal, 2003) asegura sobre los debates que “los votantes tienen la oportunidad de conocer el posicionamiento ante determinados temas, las cualidades personales y los programas de los candidatos políticos” (p. 145). De esta manera, este autor, en la época en la que el género nacía en Estados Unidos, intenta dar una utilidad pública a esta creación. Berrocal (2003), siguiendo esta postura, afirma que el debate es “quizá la única oportunidad de ver y juzgar a los candidatos “cara a cara”” (p. 145). En esta línea, Canel (2006) trata la expectación que crea los debates electorales en los espectadores de televisión. Así, afirma: Los debates vienen a ser como una puesta a prueba de la capacidad dialéctica del candidato, que, enfrentado a sus rivales, ha de mostrar que tiene la solución acertada a todo tipo de problemas. El éxito está en la agilidad de respuesta, en la capacidad de dominio del discurso y en la riqueza comunicativa (p. 58). Paniagua (2004) define el debate electoral como “un enfrentamiento dialéctico entre los candidatos que compiten en la contienda electoral, y que puede emitirse tanto por radio como por televisión” (p. 306). Es tal la importancia que ha adquirido este formato dentro de las campañas electorales que este autor considera que “se ha convertido en un elemento crucial, no sólo en la campañas americanas, sino en la mayoría de los países democráticos occidentales” (p. 306). Frente a otras formas de poder seguir la contienda electoral por los medios de comunicación, elaboradas por los periodistas, Paniagua (2004) entiende que el debate
29 electoral es “la única forma de que la información que llegue al votante sea lo más real posible, y por tanto el sesgo sea menor” (p. 306), ya que es el “único género capaz de romper esa monotonía del candidato ante un atril enumerando sus propuestas o criticando a su adversario; ofreciendo la posibilidad de la comparación inmediata entre las propuestas o las respuestas inmediatas, en directo de las críticas” (p. 306). Una línea parecida a la de Paniagua es la que sigue Marín (en Berrocal, 2003), que considera que los debates electorales “se erigen como el elemento que tiene menos “filtros” para que los políticos presenten sus propuestas a la ciudadanía y para que los electores valoren a sus representantes” (p. 207). Además, también asegura este autor sobre el seguimiento de los debates que las “audiencias millonarias les confieren un carácter y un trato especial, ya que incentivan el voto y pueden llegar a decidir unas elecciones” (p. 207). Hagner y Rieselbalch (citado por Marín en Berrocal, 2003) argumentan la importancia de los debates para los espectadores de la siguiente manera: El debate se configura como un instrumento para que el votante evalúe opciones políticas, ya que puede confrontar y comparar al mismo tiempo las ideas, los perfiles y las imágenes de los candidatos. Además constituye el evento más configurador de las percepciones públicas de los candidatos (p.208). Uno de los rasgos que hacen a los debates electorales más atrayentes para el público es su difusión a través de la televisión. En su definición de debate, Marín (en Berrocal, 2003) considera que “es un género periodístico de carácter especial, en relación con el resto de elementos de la campaña electoral, que se engloba dentro de la informaciónespectáculo, una de las características que definen la comunicación política actual” (p. 213). Otro autor que se une a la idea de espectáculo dentro del debate es Arriola (en Academia de las Ciencias y de las Artes de Televisión, 2012), que asegura que el fin del debate es el entretenimiento. Así, afirma que “ese combate tiene un formato que permite al candidato atacar con un tiempo máximo, que oscila entre los tres o cuatro minutos, durante los cuales lanza frases cortas, ya que la televisión no admite periodos más prolongados. Pero el público se entretiene” (p.33). Maarek (2009) considera que el debate audiovisual “constituye, evidentemente, el eslabón más crucial de la comunicación del político de hoy en día” (p. 237). Asimismo, lo define de la siguiente forma:
30 El debate televisado puede convertirse en uno de los momentos en que se echa a suertes el destino de una campaña, con el inconveniente de reducir al político al papel de jugador de póquer: corre el riesgo de perderlo “todo” en una sola baza, y quizá por razones de forma (p.237). Cano Bueso opina que el debate “capta al espectador y lo engulle para que termine identificándose con algunos de los personajes, generalmente el bueno” 1 . Cebrián (1992) considera este género “propicio a crear espectáculo” y centrado en el envite electoral afirma que “en los debates electorales se busca el mantenimiento de una dignidad en espera de que el oponente cometa un error” (p. 341). La concepción del debate como un espectáculo televisivo hace que sea el blanco de las críticas de los estudiosos que consideran que con el entretenimiento se pierden las ideas y las propuestas de los candidatos. Esto lo apunta Blas-Arroyo (2011) al afirmar que, al estar presentes en la televisión, “no sea infrecuente escuchar críticas acerca de estos enfrentamientos como un mero intercambio de golpes, o como un discurso vacío de contenido y destinado a la galería y el lucimiento personal” (p.46). Por su parte, Herrero y Rodríguez Chuliá (2008) realizan una distinción entre lo que es la discusión y lo que es el debate: La discusión no es más que un contraste de ideas pero sin carga violenta. Se pretende resolver un asunto desde posiciones distintas pero en un contexto pacífico. En cambio el debate implica competición y, fundamentalmente, se distingue de la discusión en que, mientras que en ésta nadie dirime quién vence y quién no, en el debate existe la figura del juez (ya sea el público, la audiencia, un jurado…) que determina quién ha vencido en la contienda dialéctica (p.123). Por ello, Herrero y Rodríguez Chuliá (2008) definen el debate como “un juego dialéctico, o una guerra, como quiera. Puede ser noble o villano, puede intentar dirigirlo o dejarse llevar” (p. 124). Sin embargo, también critican la escasa formación que existe en España a la hora de saber debatir. Por ello, consideran que esto causa “la incapacidad de la mayor parte de nuestros políticos para hacer las intervenciones amenas –sin que implique pérdida de autenticidad-; entretenidas, que no frívolas, ágiles, que no superficiales” (p.122). 1 Citado por López Hidalgo (1997, p. 63) en: Cano Bueso, Juan (1996). El Debate sobre ‘Los Debates’. El Correo de Andalucía, 29 de febrero.
31 Santamaría (en Academia de las Ciencias y de las Artes, 2012) resalta la importancia que tienen los debates electorales para su estudio en el futuro, ya que nos permiten conocer la situación de un país determinado en un momento concreto, así como las formas de hacer política. Asimismo, este autor apunta los cambios que provocaron los debates electorales dentro de las campañas políticas a partir de los primeros debates entre Nixon y Kennedy en 1960: Se ponía de relieve que los debates son acontecimientos de riesgo, que el aspecto físico, el lenguaje corporal de los candidatos, sus reacciones insuficientes o excesivas, su capacidad o incapacidad de improvisación, y otra serie de factores de difícil control pueden condicionar la mayor o menor sintonía con la audiencia, la mayor o menor efectividad de los mensajes pudiendo, además, dañar la credibilidad de los candidatos (p.38), Aparte de esto, Santamaría también establece una serie de prioridades que deben perseguir los candidatos dentro del debate, como son “afianzar a los suyos, avivar las predisposiciones favorables de los que dudan dándoles una razón más para inclinar su voluntad y evitar reacciones adversas entre la parte más distante del electorado y los medios que la representan” (p. 40). Jamieson y Birdsell (1988, citado por Blas-Arroyo, 2011), por su parte, consideran que para que se desarrolle un verdadero debate se deben cumplir las siguientes características: “a) la confrontación entre dos participantes, b) del mismo nivel, c) con las mismas oportunidades, y d) con el objetivo de obtener un veredicto por parte de la audiencia acerca de cuál ha sido el ganador” (p. 89). 2.2.5.- Los tipos de debate electoral Cebrián (1992), a la hora de definir el debate como género informativo audiovisual y que se aplica al debate electoral, distingue entre dos tipos de debate: el debate interpersonal y el debate de grupos. Siguiendo la definición de Cebrián, el debate interpersonal es el conocido como el “debate cara a cara”. En este tipo de debate, en palabras de este autor (1992), “se cita a dos personas opuestas por su vida, su trabajo o representatividad social, sindical o política. Intervienen a título particular o en representación de un grupo o tendencia y defienden con entusiasmo sus ideas” (p. 341). Por su parte, el debate de grupos, partiendo nuevamente de la idea de Cebrián (1992), es el que “la defensa de una idea o de una posición se encomienda a varias personas que se
32 alinean en dos frentes” (p. 340-341). Esta idea es discutible a la hora de aplicarse a los debates electorales, ya que, como se podrá comprobar en los debates electorales grupales, al invitar a varios candidatos de diferentes formaciones políticas, cada uno de ellos defenderá sus propios intereses. Respecto al debate de grupos, Pedro Altares, que fue moderador de debates en TVE en las elecciones generales de 1996, argumenta que este tipo de debates “pierden viveza por la necesaria distribución equitativa de tiempos y por la elección de los participantes, ya que son los partidos quienes los seleccionan” 2 . Una clasificación diferente sobre los tipos de debates la realiza Schroeder (2012, Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión), que distingue tres tipos de formatos diferentes según la configuración que se realice del programa televisivo: los debates con moderador, el panel de prensa y el debate por alcaldías. En el primero de ellos, aparece la figura de un presentador, que es el encargado de presentar los temas y repartir los turnos de palabra. En el panel de prensa, que fue el origen de los debates con el envite entre Richard Nixon y John F. Kennedy en 1960, un grupo de periodistas se encarga de realizar las preguntas a los candidatos. Según Schroeder, hay dos problemas en este tipo de debates. Por un lado, “enfatiza demasiado en los periodistas que hacen preguntas y no en los candidatos” (p. 21), mientras que, por el otro, “este formato deja poca oportunidad para la interacción entre candidatos” (p. 21). Por último, en el debate por alcaldías aparece la figura del ciudadano de a pie. Schroeder dice que “un puñado de personas tendrá la oportunidad de interrogar a los candidatos en el programa” (p. 22). Este formato, según este autor, es el “más democrático de todos porque las preguntas de los ciudadanos reflejan las prioridades de los votantes, no de los periodistas” (p. 22). Sin embargo, no es un tipo de debate totalmente libre y abierto, ya que anteriormente las preguntas son elegidas por el equipo del programa. Además, Schroeder también añade otro tipo de clasificación de los debates, dependiendo de la situación física de los candidatos en el estudio de televisión. Así, 2 Citado por López Hidalgo (1997, p. 62) en: G. Gómez, Rosario (1996). Los debates no interesaron a la mayoría. El País, 3 de marzo, p. 1-3.
33 diferencia entre “debates con atril, debates con los candidatos sentados en una mesa y “debates por alcaldías” (p. 22). La disposición de los combatientes puede influir en términos de imagen, por ejemplo con la diferencia de alturas, y en la forma de interactuar entre los políticos durante el envite. El más diferente de todos es el debate por alcaldías, ya que el diálogo se realiza con el público que pregunta. 2.2.6.- Los modelos de debate electoral No existe un modelo único de debate electoral. Cada país, según su historia y su cultura democrática, ha desarrollado una forma de realizar estos envites entre los candidatos a las elecciones. La trayectoria en unos países es más larga y el formato está mucho más consolidado en el ideario público, así como en los medios de comunicación. Las diferentes formas de entender la política, los sistemas políticos y la propia organización de los partidos también influyen en este aspecto. Por todo esto, cada país desarrolla un modelo propio de debate electoral, en el que difieren aspectos como la situación de los candidatos en el escenario, el papel del moderador, la participación de periodistas o la presencia de público. Estos modelos suelen tener puntos en común, pero también hechos diferenciadores. De todas formas, son un modelo que no se cumple en todos los debates electorales debido a la influencia que suele tener las negociaciones entre los participantes y los intereses de las cadenas de televisión que organizan estos eventos. Marín (en Berrocal, 2003) y Paniagua (2004) diferencian cuatro modelos diferentes de debate electoral, que son el americano, el francés, el alemán y el español. Estados Unidos es el país precursor en los debates electorales. Su nacimiento tiene lugar en 1960 con los cuatro primeros duelos entre Kennedy y Nixon. Estos debates marcarían la pauta en futuros envites electorales. Tanto Marín como Paniagua coinciden en las características del modelo americano. Es un formato con una duración de 90 minutos, en el que los candidatos se encuentran de pie detrás de un atril. Los participantes en el debate no tienen un cruce dialéctico, tal como se entiende en los debates, sino que contestan las preguntas que realizan un grupo de periodistas. Los candidatos disponen de dos minutos para contestar los interrogantes que surgen, mientras que los oponentes tienen un minuto para realizar la réplica.
34 Uno de los aspectos que dotan de espectacularidad al debate electoral en Estados Unidos, tal como precisa Marín (en Berrocal, 2003), es “la presencia de público” en el lugar de realización. Esto hace que este tipo de programas den un paso más allá de los formatos informativos para convertirse en “talk shows” (p. 214). Sin embargo, este modelo no es cerrado, ya que, por ejemplo, en el debate entre Barack Obama y John McCain en 2008 sí se permitió el cruce dialéctico entre los candidatos. Otro cambio en este modelo se produjo en 1992, con la participación de tres candidatos (George Bush, Bill Clinton y Ross Perot), sustituyendo al habitual cara a cara. Francia, por su parte, tiene su punto de partida en el debate entre Valéry Giscard d’Estaign y François Miterrand en 1974. Según Marín (2003) y Paniagua (2004), en el modelo francés se da un “auténtico cuerpo a cuerpo” entre los dos candidatos. En este formato, aparecen uno o dos moderadores, que son los encargados de introducir los diferentes temas a tratar, mientras que los políticos discuten entre ellos directamente. En cuanto a la situación de los candidatos franceses en el plató de televisión, Marín (en Berrocal, 2003) explica que “están situados de forma frontal y sentados”. Además, insiste en la seriedad del formato en Francia frente a lo que sucede en otros países, ya que es “un programa serio donde los dos hombres que quieren ser presidentes del país debaten a fondo cuestiones importantes sin el añadido de la espectacularización de la televisión” (p. 224). En Alemania, el primer cara a cara entre candidatos a la Cancillería alemana no se produjo hasta el 2002, en el duelo entre Gerhard Schröeder y Edmund Stoiber. El primer debate tuvo lugar en 1972, pero fue protagonizado por políticos de segunda fila, no entre candidatos, al igual que sucedió en 1976, 1980 y 1987. Marín (en Berrocal, 2003) establece diferencias entre los cara a cara y los debates grupales. En los primeros no participa un grupo de periodistas, sino uno o dos moderadores que lanzan las preguntas a los candidatos. En cuanto a la situación en el estudio, suelen colocarse de pie tras un atril y no hay público. Por su parte, en los debates entre varios candidatos, las preguntas son realizadas por varios periodistas y hay público presente en el plató. Por su parte, el modelo español se crea en los dos debates cara a cara en las elecciones generales de 1993 entre Felipe González y José María Aznar. Marín (en Berrocal, 2003, p.233) y Paniagua (2004, p.307) califican este modelo como “ecléctico”, en el que se da
35 una mezclan de los modelos explicados anteriormente. Uno de los asuntos que definen al debate español es la llamada “americanización de la política” en cuanto al formato del debate. Entre las semejanzas, Marín (en Berrocal, 2003) lo explica así: Se da en él la espectacularización propia de los debates que se celebran en Estados Unidos con el programa previo que sirve como reclamo: gran despliegue de medios, música que incita al duelo, conexiones con el exterior, entrevistas a analistas y personajes, llegada calculada de los candidatos para no coincidir, planos subjetivos que los siguen por los pasillos, reportajes sobre otras experiencias, preparativos, etcétera (p.233). Sin embargo, se establecen varias diferencias con el formato americano, como sigue relatando Marín. En cuanto a la situación en el estudio, los candidatos se encuentran sentados y detrás de una mesa. Asimismo, se incluye la figura de un solo moderador, que es el encargado de presentar los temas y dar el turno de palabras, eliminándose el grupo de periodistas que realizan las preguntas en los Estados Unidos. En cuanto a las semejanzas con el modelo francés, Marín (en Berrocal, 2003) señala que “es un auténtico cuerpo a cuerpo ya que, al igual que éste, sí permite el cruce dialéctico de acusaciones porque entre ellos sólo está la figura del moderador, quien propone temas pero no preguntas concretas, con lo que facilita la confrontación entre ambos” (p. 233). Además, tampoco hay público en vivo en el estudio, lo que le hace acercarse a Francia y a Alemania. Por su parte, Schroeder (en Academia de las Ciencias y las Artes, 2012) considera entre los beneficios del modelo español que el protagonismo se encuentra en unos políticos que se dirigen hacia el electorado. Sin embargo, entre sus problemas están “el control de los temas”, la “poca oportunidad para repreguntas y aclaraciones” y que “cuando los candidatos son aburridos, los debates son aburridos” (p.20). 2.2.7.- La negociación del debate Antes de la celebración del debate, los equipos de los candidatos llevan a cabo la negociación en la que se cierran todos los detalles de este formato televisivo. Ningún aspecto se debe descuidar, ya que pueden afectar positiva o negativamente a la actuación del líder. En este momento aparece la figura del asesor, que Costa (2008) define como:
36 Son los que aconsejan sobre la conveniencia o no del debate, pactan las reglas en nombre de candidato, le ayudan a seleccionar los temas y a decidir el enfoque que debe dar a la confrontación, ensayan con él los días anteriores al programa y se ocupan de intentar que la opinión pública considere ganador al candidato para el que trabajan (p. 279). Maarek (2009) nombra cuatro aspectos esenciales que se deben tener en cuenta en toda negociación de un debate político, como son la “fijación de la duración total y de las modalidades de uso de la palabra; determinación del decorado de la emisión; establecimiento de los encuadres que deben ser respetados por el realizador; procedimientos autorizados de montaje” (p. 239). Canel (2006, p. 59) explica todos los elementos que se negocian de cara a la organización de un debate electoral. Por ejemplo, sobre el escenario se tienen en cuenta aspectos como el tipo de mesa o el uso de atriles, los colores del decorado, la disposición de los contendientes o el tipo de luz del estudio. En cuanto a los contenidos del debate, según esta autora se negocian los tiempos, las pausas, el estilo del moderador o los temas y su orden. Además, sobre la realización se trata el número de cámaras que grabarán el debate o los tipos de planos. Uno de los puntos más complicados en toda negociación de un debate electoral en televisión, que también tratan Canel o Maarek, es el uso que se va a realizar de la palabra dentro de la discusión entre los participantes. El reparto de los tiempos y de las intervenciones, así como las normas dentro de su uso, se convierten en materia esencial de la estructura del programa. Por ello, en los equipos de campaña existe la duda de si preservar la seguridad de los candidatos o permitir un mayor espectáculo. Maarek (2009) argumenta los riesgos que existen de la siguiente forma: La fijación de las modalidades del uso de la palabra ha de alcanzar un difícil equilibrio entre el “desarrollo” de la emisión y los riesgos asumidos por los participantes. La respuesta individual de los políticos a las preguntas de los periodistas ofrece, como es lógico, la ventaja de plantearles muy pocos peligros, toda vez que los periodistas suelen ser menos agresivos que sus adversarios. En cambio, la posibilidad de interpelación directa entre los intervinientes permite debates mucho más vivos, una emisión con un mejor ritmo… pero obliga a los participantes a asumir más riesgos (p.239). Partiendo de la base de las ideas de este autor, parte de las negociaciones y del formato del debate dependerán de los usos y costumbres del país en el que se realice el enfrentamiento dialéctico, como veremos posteriormente en los diferentes modelos de debate que existen, que varían desde el número de candidatos hasta el grado de intervención de los moderadores, la distribución de los tiempos o el permiso para interrumpirse entre los candidatos. Por ejemplo, según Schroeder (en Academia de las
37 Artes y de las Ciencias de Televisión, 2012), en Estados Unidos “los representantes de los candidatos negocian cuestiones que francamente son ridículas, como el tamaño de los camerinos de los candidatos, la colocación de las esposas durante el debate o el número de asesores permitidos en el plató” (p. 19). 2.2.8.- ¿Cuándo se debe celebrar un debate electoral? Una vez aceptado que el debate electoral es uno de los elementos más importantes dentro de la comunicación política y de las estrategias de las campañas electorales, uno de los aspectos clave para su desarrollo es conocer cuándo se debe aceptar o proponer la realización de un debate y cuándo se debe rechazar. Paniagua (2004) considera que se debe proponer la celebración de un debate entre candidatos cuando la distancia entre los partidos mayoritarios es tan pequeña que se dependa del voto de los indecisos, cuando se tenga un buen candidato con un mensaje claro, cuando se necesite aumentar la popularidad del candidato frente al contrincante y cuando las encuestas digan que el candidato se encuentra por debajo del oponente. Por su parte, Marín (en Berrocal, 2003) afirma que la decisión de acudir a un debate cara a cara se debe a “un factor de estrategia y táctica política” (p. 238), a la que se acude cuando “se encuentran en desventaja respecto a la preferencia electoral. Este autor enumera una serie de condiciones que deben ser tenidas en cuenta para aceptar o no la participación de los candidatos. En primer lugar, según Marín (2003), se debe proponer la realización de un cara a cara si se desea ser más conocido. Asimismo, otro factor importante está en que el contrincante se presente a la reelección y el candidato quiere ser considerado como persona capaz de asumir el papel de jefe de gobierno. Otro elemento importante que marca la proposición del envite electoral son las encuestas. Cuando se está por debajo y no existe mucha distancia debe proponerse. Si esta separación es demasiado amplia, debería proponerse si lo que se busca es un aumento de la popularidad, aunque se tienen que valorar las posteriores consecuencias. Un condicionante importante para solicitar la realización de un debate es la oratoria y la imagen del candidato. Para ello, hay que tener la suficiente seguridad de que se va a ganar al oponente, ya que las consecuencias podrían ser fatales.
44 Marín (2003), Berrocal (2003) y Blas-Arroyo (2011) narran algunos de los fallos que cometió el republicano, así como los aciertos que tuvo Kennedy junto a su equipo de asesores. En primer lugar, hay que tener en cuenta los efectos de la televisión en blanco y negro, por lo que la preparación tenía que adecuarse a estos dos colores. Nixon, aunque iba afeitado, aparentaba ante la pantalla tener una barba mal cuidada. A esto, hay que añadir el maquillaje que llevaba, que provocó que se acentuara más la barba. Además, el reflejo de su camisa blanca no le favoreció, unido a su traje, igual que el fondo. Junto a ello, la colocación de los focos le acentuaron las ojeras y la nariz. Por último, un problema en su rodilla le hizo cojear y no estar cómodo. Por su parte, Kennedy llevaba un traje azul oscuro, camisa azul y la piel bronceada y maquillada. Además de todo esto, como apunta Blas-Arroyo, Nixon también tuvo otro problema al no parar de sudar en todo el debate, lo que se intuyó como “un signo de nerviosismo” (p. 83) ante el envite. Sin embargo, como explica este autor, “más tarde se supo que Nixon llevaba unos días enfermo, con algunos episodios de fiebre, pero para entonces el mal estaba hecho” (p. 83). Este factor involuntario también socavó en la imagen del candidato republicano. Estos autores señalan las diferencias existentes en la percepción de los espectadores del debate según por el medio que lo siguieron. Los que vieron el debate por televisión, dieron a Kennedy como ganador, pero los que lo escucharon por la radio otorgaron la victoria a Nixon. La conclusión en este asunto es que el candidato republicano supo ganar por su discurso verbal, mientras que el demócrata hizo lo propio por la imagen que proyectó a los espectadores, lo que supuso un gran cambio en el seguimiento de las campañas electorales. El episodio de Nixon en el primer debate de 1960 no es el único que se recuerda como errores de imagen en un debate electoral en televisión. BlasArroyo (2011) cita algunos más, como las constantes miradas al reloj de George Bush padre en el envite electoral de 1992 ante Bill Clinton y Ross Perot, los suspiros de Al Gore en el primer debate contra George W. Bush en el año 2000 o las miradas de John Kerry al público o al moderador en vez de a la cámara en el duelo ante Bush hijo en el 2004.
45 Keeter (1987, citado por Berrocal, 2003), asegura en uno de sus trabajos de investigación que “las cualidades personales del candidato son más importantes en los electores que dependen de la televisión para obtener información que para los lectores de periódicos” (p. 77). Esta cita explica la gran diferencia que tienen los diferentes medios de comunicación. La televisión necesita de la imagen para atraer el espectador, así como también tiene su influencia la voz, algo que no sucede en la prensa, donde los análisis y el lenguaje son diferentes y en el que el único aporte visual lo pone la fotografía. Con todo, la actitud de los electores se centra en la figura del líder y se ve afectada por la imagen que se proyecta de ellos. Así lo explica Berrocal (2003): Los electores, más que ideologías o programas, eligen a los partidos políticos a través de la opinión que tienen de sus candidatos, ya que éstos son los guías y cabezas visibles de la comunicación política que se establece. Los partidos se convierten, tras el escenario de la campaña electoral, en meras máquinas de ganar elecciones, y para ganar en unas votaciones se hace necesaria una imagen que identifique al partido ante el electorado. Una imagen que será presentada, o representada sobre el escenario, por el líder o cabeza de lista elegido por el partido político, teniendo en cuenta el carácter telegénico que es necesario adoptar (p.74). 2.2.12.- El escenario Otro aspecto clave dentro del debate es el escenario donde se celebra. Aquí, entra en juego la imagen, con la importancia que ésta tiene dentro de la escenografía política en el mundo audiovisual. Roglán y Equiza (1996, citado por López Hidalgo, 1997) explican que: La escenografía de este espacio debe ser muy neutra para que los efectos visuales no favorezcan ni perjudiquen a los contertulios, y la disposición de las cámaras debe ser en semicírculo. También el utillaje: los muebles deben ser sencillos y que creen la sensación de ‘corro de círculo’, como si los contertulios estuvieran sentados alrededor de una mesa redonda, para así establecer contacto visual entre ellos y con los espectadores (p. 67-68). Por su parte, Cebrián (1992) dice que “la escenografía adquiere un carácter de plasmación de la polémica (…) puede haber algún objeto, diseño o decorado que haga referencia a la polémica” (p. 343). Además, según este autor, la escena se divide en tres partes: en el centro se coloca al moderador del debate y a cada lado a cada uno de los candidatos. Maarek (2009) habla del decorado como uno de los aspectos que deben negociar los equipos de asesores de los candidatos. Este autor explica que “el decorado puede pesar en la forma con que los candidatos son apreciados por los telespectadores.
46 Tiene que ser perfectamente neutro en relación con los hombres políticos, tanto intrínseca como posicionalmente” (p. 241). 2.2.13.- La realización Uno de los aspectos que los equipos de campaña suelen cuidar mucho, dentro de la realización del debate en televisión, es el de los encuadres y los planos de los candidatos. Suele ser uno de los aspectos que entra dentro de las negociaciones con las televisiones. Maarek (2009) afirma que “los encuadres son susceptibles de ser por sí mismos los vectores de una comunicación no verbal involuntaria que correría el riesgo de perjudicar a los políticos” (p. 241). La afirmación de este autor se sustenta en las diferencias físicas que pueden presentar los candidatos, que “pueden ser puestas de manifiesto de forma muy desfavorable por ciertos encuadres o, al contrario, pueden aprovecharse de ellos” (p. 241). Por ello, se intenta tanto con la realización como con el decorado evitar las diferencias físicas (como por ejemplo, la altura) entre ambos candidatos para evitar las diferencias fuera de lo que es el propio debate en sí. Otro aspecto que se cuida en la realización del debate en televisión al que también hace referencia Maarek es el procedimiento para insertar los planos. Este asunto entra también dentro de las exigencias que realizan los partidos políticos para controlar la emisión. Este autor (2009) asegura que la petición de los partidos de no insertar planos del candidato que no está hablando en ese momento se debe a la intención de acotar los riesgos que surgen por la realización de un gesto que reduzca el impacto del político que en ese momento tiene la palabra. Sin embargo, esta reducción en los planos, según Maarek, perjudica la riqueza visual de la realización televisiva. Por norma general, el montaje se basa en una sucesión de planos fijos de los candidatos cuando tienen el turno de palabra. Esto hace que la atención del espectador no se distraiga y se centre exclusivamente en la persona que está en ese momento hablando. Sobre este tema, Cebrián (1992), en su explicación del debate como género informativo audiovisual, explica en referencia a la realización que “en el debate interpersonal las cámaras se centran en los rostros de los dos participantes” (p. 343). Asimismo, afirma que “el plano más frecuente es el primer plano combinado de vez en cuando con el plano general para recoger a los participantes y sus reacciones”. Por su parte, cuando los
47 debates son grupales la realización varía, ya que capta tanto las intervenciones de los participantes como las reacciones ante los discursos rivales. Por todo esto, existe la figura del realizador del candidato. Maarek (2009) cuenta: Su papel consiste en controlar, en directo, que la realización es exactamente conforme a los acuerdos previamente establecidos. El respeto de los encuadres, o la ausencia de planos de corte, el nivel y la calidad de la retransmisión del sonido, son objeto, por tanto, de una vigilancia y un control en todo instante (p. 243). 2.2.14.- El vencedor Una de las principales características del debate electoral como género periodístico y como elemento propio de las campañas electorales y la comunicación política es la determinación del vencedor del envite. No existe una teoría que pueda explicar los elementos que determinan al ganador, por lo que no es medible. Sí depende de la percepción de los espectadores y las corrientes de opinión e ideológicas. A pesar de esto, es un factor muy importante a tener en cuenta a la hora de aceptar a participar en un debate. Roglán y Equiza (1996, citado por López Hidalgo, 1997) explican, partiendo del ejemplo del debate Nixon-Kennedy de 1960, que “todos los políticos a los que las encuestas dan como ganadores rehúsan entrar en un debate televisivo, a no ser que sus valores icónicos, sus valores como ‘muñeco’, sean infinitamente superiores a los de su rival” (p. 63). Esta tesis la comparte Cebrián (1992), al afirmar que “los políticos rehúyen estas confrontaciones. Generalmente no hay casi nunca claros triunfadores. Alguien triunfa porque el otro ha fracasado” (p. 340). Por su parte, un estudio de Schrott (1990, citado por Berrocal, 2003) que analizó las elecciones generales en Alemania entre 1972 y 1983 concluyó que “la percepción de un candidato como ganador afecta a la evaluación positiva de éste por el votante, mientras que el candidato perdedor tras el debate será evaluado negativamente por el elector” (p. 146). 2.2.15.- Los efectos El principal fin del debate electoral, al igual que el resto de la campaña electoral, es el de conseguir convencer a los votantes para que voten a una determinada opción política. Por ello, debemos dividir el espectro de votantes en dos tipos: los convencidos y los indecisos. El trabajo que se realiza a cada uno de ellos es diferente, así como los efectos
48 que tienen sobre ellos la campaña política. Siguiendo a Berrocal (2003), podemos dividir los efectos en dos tipos en función de su elección para votar: el efecto “refuerzo” y el efecto “cambio”. Sobre el efecto “refuerzo”, Berrocal (2003) explica que se da “cuando el votante está firmemente comprometido con un candidato en un punto de vista particular, esta actitud le proporciona una defensa contra el cambio. El compromiso lleva a los votantes a ver selectivamente los acontecimientos y las personalidades” (p. 152). Por ello, esta autora concluye posteriormente que “la gente elige e interpreta a qué información se quiere exponer” (p. 153). Por lo tanto, el trabajo de “refuerzo” se realiza sobre los votantes convencidos a votar a una determinada fuerza política. Canel también trata el efecto refuerzo a través de los estudios de Sears y Chaffe (1976), Chafee (1978), Hellweg, Pfau y Brydon (1992) y Hollbrook (1996). Esta autora llega a la siguiente conclusión: Se comprueba aquí un proceso de percepción selectiva: el ciudadano se expone al debate electoral prejuiciado por sus propias tendencias políticas. Ve lo que quiere ver. Tiende a ignorar aquella información negativa sobre su propio candidato y a percibir la positiva (…) perciben que quien ha ganado es su candidato y, además, discute sobre ello con gente que tiene la misma orientación política y, por tanto, la misma percepción del debate (p. 213). Jarman (2005, citado por Blas-Arroyo, 2011) llega a las mismas conclusiones tras estudiar los debates entre George W. Bush y John Kerry en 2004. Como conclusión, destaca que los seguidores de cada uno de los partidos dieron como ganadores del debate a sus candidatos, por lo que el duelo no sirvió aquí para poder cambiar la decisión del voto de los simpatizantes contrarios. McKinney y Carlin (2004, citado por Canel, 2006) apuntaron en su trabajo otra variante que se puede dar en el efecto refuerzo tras el debate electoral. Así, existen ocasiones en el que los electores pueden dar como ganador al candidato que no refleja su ideología, aunque posteriormente, el día de las elecciones, elija votar al partido político del que es afín. Por su parte, Berrocal relaciona el “efecto cambio” con los indecisos, que es el espectro de los votantes que no tiene decidido el voto antes de unas elecciones. Los medios de comunicación, según esta autora (2003), influyen en dos fases: primero, “dibujan un mapa político en el elector, de forma que éste pueda vislumbrar con
49 claridad la posición de cada partido” y, segundo, “se encargarán de impulsar su voto hacia un partido u otro” (p.153-154). Existen estudios que marcan con claridad los efectos nulos que tienen la contienda electoral en los votantes. Por ejemplo, Benoit y otros (2003, citado por Blas-Arroyo, 2011) de cuatro elecciones a la Presidencia en Estados Unidos constataron que “en ninguna de aquellas contiendas electorales, quienes habían presenciado los debates terminaron mostrando un apoyo significativamente mayor a los respectivos candidatos que quienes se mantuvieron al margen” (p. 65). Por su parte, en esta línea de pensamiento, Kraus (1976, citado por Marín, en Berrocal, 2003) explica que “los debates son simples eventos multitudinarios de la campaña electoral y no cabe esperar de ellos un fuerte impacto sobre el electorado, especialmente cuando se trata de un partido o un candidato que cuenta de inicio con una insuperable supremacía” (p. 212). Siguiendo una línea parecida, McKinney y Carlin (2004, citado por Blas-Arroyo, 2011) apuntan que “los efectos de los debates estarían limitados a un segmento reducido de la población, básicamente aquellos electores cuyo voto todavía no está decidido, pero ni siquiera entre todos estos, tan solo en aquellos que tienen un especial interés por el debate político” (p. 66). Aun así, estos mismos autores (citados por Canel, 2006) aseguran que “los debates televisados han jugado un papel muy importante en el resultado de al menos la mitad de las elecciones” (p. 213) en Estados Unidos. Por otra parte, en torno a la figura de los indecisos, Canel concluye a partir de los estudios de Trent y Friedenberg (1995, también citado por Marín, en Berrocal, 2003) y McKinney y Carlin (2004) que “los debates electorales influyen en los indecisos, congelando la campaña en favor del candidato más carismático que será quien se lleve a éstos” (p. 213). Sobre este aspecto, el debate que se toma como referencia para evaluar la decisión de los votantes tras verlo en televisión es el que enfrentó en 1960 a Richard Nixon y a John F. Kennedy. Al ser el primero, sus efectos fueron diferentes a los que se han ido celebrando posteriormente. Así, en un estudio de Middleton (1962, citado por BlasArroyo, 2011) se afirma que el 12% de los votantes eligieron su voto tras ver el debate por televisión. Otro estudio realizado por Roper (1960, citado por Canel, 2006, y por Marín en Berrocal, 2003) establece que el cambio en la elección del voto tras el debate
50 entre Nixon y Kennedy en 1960 estuvo alrededor del 6%. Por su parte, en el caso español, Díez-Nicolás y Semetko (1995, citado por Canel, 2006) afirman que en las elecciones de 1993, tras el primer debate entre Aznar y González, el 1% decidió su voto, mientras que tras el segundo lo hizo el 3%. Entre los estudios realizados para estudiar los efectos de los debates políticos, McLeod, Bybee y Durall (1979, citado por Berrocal, 2003) destacan que “cuando los miembros de los grupos menos inclinados a votar veían el debate, pasaban a estar más decididos a votar que aquellos miembros del grupo que no habían visto el debate” (p. 154). Chaffe (1978, citado por Berrocal, 2003), tras estudiar el debate Ford-Carter de 1976, afirma que “el público habitual de los debates cambió más su posición de voto, fue el menos influido por sus factores de predisposición política y apostó por votar de acuerdo con las diferencias políticas que percibían entre ambos candidatos” (p. 154). Por su parte, Lanque (1992, citado por Berrocal, 2003), en su análisis del debate entre Carter y Reagan de 1980, concluye que “los electores con menor nivel de conocimiento político se encontraron particularmente afectados por el debate” (p. 154). Marín (en Berrocal, 2003) habla en su estudio del “efecto multiplicador” que tienen los medios de comunicación respecto a los debates electorales y la propia campaña. Para la televisión, según este autor, la decisión de la celebración se convierte en noticia desde que se anuncia hasta que se celebra. Tanto los preparativos como lo que sucede en la celebración del propio debate se convierte en noticia. A partir de ahí, se interviene en la opinión pública a la hora de declarar al vencedor del envite. De hecho, en ocasiones la opinión de los periodistas puede llegar a diferir de la percepción de los candidatos y de los espectadores. Además, hay detalles que se escapan que son reclutados por los periodistas y que pueden tener su influencia. Así, uno de los aspectos que trata Marín es la amplificación que se realiza en los medios de comunicación de los errores que se pueden dar durante el desarrollo del debate, que pueden pasar desapercibidos por la audiencia, pero que en días posteriores son reproducidos y amplificados. El ejemplo al que recurre este autor (en Berrocal, 2003) es el sucedido en el debate entre Gerald Ford con James Carter en 1976. En el segundo debate, Ford cometió un error que no fue percibido por la audiencia hasta unos días después. El relato es el siguiente:
51 Ford dijo sin pestañear que “no existía dominación soviética total en Europa del Este”. Carter le contestó que “eso se lo podía repetir a los polacos y húngaros emigrados a Estados Unidos por esa razón”. Los sondeos realizados 12 horas después mostraron que poca gente se había dado cuenta del patinazo y un 53% daba a Ford como ganador. Amplificado el error por los medios, a los dos o tres días los sondeos dieron la vuelta, un 58% dio el triunfo a Carter (p. 210). 2.3.- La historia de los debates electorales 2.3.1.- Los debates electorales en el mundo 3 Como ya hemos venido señalando a lo largo de este corpus teórico, el origen de los debates electorales en televisión se sitúa en Estados Unidos en el año 1960. En aquellas elecciones presidenciales se enfrentaban, por el Partido Republicano, Richard Nixon, y, por el Partido Demócrata, John F. Kennedy. No fueron los primeros como tales, ya que anteriormente ya se celebraban, pero fueron los que inauguraron este formato en la pequeña pantalla. De los primeros debates públicos, tal como cita Rospir (1999, citado por Marín, en Berrocal, 2003), se celebraron siete envites entre Stephen Douglas y Abraham Lincoln por un lugar en el Senado por el Estado de Illinois. Estos debates tuvieron una duración de tres horas, con un formato en el que se daban 60 minutos para el turno de apertura, 90 para la réplica y 30 para la dúplica. En 1960, se realizaron cuatro debates televisados entre Nixon y Kennedy, celebrándose los días 26 de septiembre y 7, 13 y 21 de octubre. El primero de ellos fue televisado por la CBS, el segundo por la NBC y el tercero y el cuarto por la ABC. El formato de debate elegido fue el del panel de periodistas. La contienda se abría con un primer turno de ocho minutos para cada candidato. Posteriormente, contestaban las preguntas que les hacían un grupo de cuatro periodistas, con la posibilidad de realizar réplicas a las intervenciones. Por último, los candidatos tenían una intervención final. En cuanto a la disposición física, los dos políticos se encontraban sentados, menos cuando tenían que intervenir, que lo hacían desde un atril. Un dato revelador de la importancia que tuvo la irrupción de los debates electorales en la televisión lo marca Berrocal (2003), que asegura que el 57% de los electores mostró interés en la campaña electoral tras los debates, frente al 45% que lo tenía anteriormente. 3 Referencias en Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (2009, p. 77-130), Berrocal (2003, p. 144-147 y p. 214-229) y Blas-Arroyo (2011, p. 57-62).
52 De los cuatro debates que se celebraron, el más importante de todos ellos fue el primero por su trascendencia mediática y por lo que supuso por ser el origen de este género. De hecho, ha sido muy estudiado por parte de los investigadores. En él se enfrentaban Richard Nixon, que fue vicepresidente los ocho años anteriores, y John F. Kennedy, presentado como un político inexperto. Este primer debate quedó determinado por la influencia que supuso la imagen de ambos candidatos, tal como ya hemos reflejado anteriormente. El candidato demócrata fue el encargado de retar a su adversario, invitación que aceptó Nixon. Uno de los puntos en los que Kennedy ganó este debate fue en la preparación, ya que se dejó asesorar y recibió clases para preparar su actuación. Butler y Ranney (1992, citado por Berrocal, 2003) aseguran lo siguiente: Antes del enfrentamiento, Kennedy se entrenó para parecer dueño de sí mismo y tranquilo. Debía tener aspecto no frenético, sino enfático, y no paternalista, sino presidencial. Sus mejores consejeros, en el transcurso de los debates simulados, le bombardeaban con preguntas durante varias horas. Mientras tanto, su adversario estaba cerrado en el cuarto del hotel (p. 145). Nixon cometió varios errores con la elección de la vestimenta (un traje gris que se superpuso con el fondo del estudio y una camisa blanca que le daba reflejos), una barba cerrada y negra que aparentaba pocos cuidados, un mal maquillaje o la iluminación del plató de televisión que marcaron sombras pronunciadas en sus ojeras y en su nariz jugaron en su contra. Por su parte, Kennedy era más atractivo en pantalla, lo que, junto a la buena elección de vestuario y el asesoramiento que dispuso para sus intervenciones, le ayudaron a acentuar su buena imagen. Los primeros debates televisivos se convirtieron en un gran éxito de audiencia, convirtiéndolos en unos espectáculos masivos. El primero de ellos fue visto por 77 millones de espectadores. Con el paso de la campaña electoral, la expectación fue subiendo ante un acontecimiento que era novedoso. El segundo envite fue seguido 80 millones de espectadores, mientras que el tercero fue visto por 82 millones. Blas Arroyo (2011, p. 61) señala a diversas encuestas de la época que afirmaron que 90% de los electores vieron en algún momento alguno de los debates. En cuanto al ganador de los debates, los sondeos dieron un empate en la suma de las cuatros contiendas. Según estas encuestas, Kennedy se llevó el primer debate, Nixon el tercero y los otros dos acabaron en tablas. Sin embargo, estos sondeos variaron según el
53 medio por el que hubiera seguido el debate. Por ejemplo, en el primero de los debates, las personas que lo siguieron por la radio dieron a Nixon como vencedor, lo que vuelve a hacer hincapié en la importancia de la imagen. Las variaciones de las encuestas durante la campaña fueron mínimas, ganando finalmente Kennedy las elecciones por unos 100.000 votos, con un 50,1% de los votos, frente al 49,9% de Nixon. Tras estos primeros debates, tuvieron que pasar 16 años para que se volvieran a producir. En 1964, fue Lyndon B. Johnson el que rehusó enfrentarse ante las cámaras frente a Barry Goldwater, mientras que en 1968 y 1972 fue Richard Nixon el que en esta ocasión sí hizo caso a sus asesores y no se planteara el realizar ningún debate en televisión frente a los candidatos demócratas. En 1976, James Carter retó a Gerald Ford. Se realizaron tres debates en televisión. Uno de los aspectos que destacaron en estos debates tuvo lugar en el segundo debate, como ya hemos destacado anteriormente, por el efecto multiplicador que tuvo posteriormente la contestación de Gerald Ford sobre una pregunta sobre la dominación soviética en Europa del Este. El de Ford se vio reflejado días después en las encuestas. Si, tal como señala Marín (en Berrocal, 2003), tras el debate el 53% daba a Ford como ganador, días después los sondeos daban la victoria a Carter un 58%. En las siguientes elecciones presidenciales, en 1980, tuvo lugar un hecho anecdótico que influyó en las votaciones. La Liga de Mujeres Votantes organizó un debate a tres en el que se invitó a Reagan, Carter y Anderson, pero Carter no acudió a dicho encuentro porque consideraba que debía ir a los debates contra Reagan. En el debate entre Carter y Reagan del 28 de octubre de 1980 ocurrió lo mismo que en el primero realizado en 1960, los espectadores de televisión dieron como ganador a Reagan, mientras que los de radio hicieron lo propio con Carter. Sin embargo, este debate, seguido por 80 millones de espectadores, aupó a Reagan a la Casa Blanca. En 1984, Reagan se presentó a la reelección y se enfrentó a Mondale, que quiso explotar la avanzada edad del entonces presidente, pero no le sirvió para derrotarle. En 1988, se enfrentaron en dos debates George Bush y Michael Dukakis los días 25 de septiembre y 13 de octubre, siendo organizados por la Comisión de Debates Presidenciales y supervisados por La Liga de Mujeres Votantes. El formato elegido en esta ocasión fue el de panel de periodistas que realizaban preguntas a ambos candidatos
60 CAPÍTULO III LOS DEBATES ELECTORALES DE 2008 Y 2011 3.1.- El primer debate de 2008 El 25 de febrero de 2008 se celebró en el auditorio del pabellón sur del Recinto Ferial Ifema de Madrid el primer cara a cara entre los dos principales candidatos para las elecciones generales de 2008, Mariano Rajoy (por parte del Partido Popular) y José Luis Rodríguez Zapatero (por parte del Partido Socialista Obrero Español). Este enfrentamiento electoral supuso la recuperación del formato tras 15 años sin celebrarse. A diferencia de los debates de 1993, que fueron realizados por Antena 3 y Telecinco, la señal televisiva fue producida por la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, una institución ideológicamente neutra. Ésta fue la encargada de distribuir la retransmisión del programa a una treintena de cadenas de televisión, entre las que se encontraban las nacionales TVE, Cuatro y La Sexta, las cadenas autonómicas, locales y emisoras de la TDT. La decisión de realizar una señal institucional hizo que las dos principales cadenas privadas, Antena 3 y Telecinco, rehusaran su retransmisión. 3.1.1.- La negociación Las personas designadas para la negociación de los debates televisados fueron José Blanco, del PSOE, y Pío García Escudero. Los encuentros para decidir los diferentes puntos que regirían la celebración de este formato televisivo se alargaron durante varios meses hasta conseguir un acuerdo definitivo apenas unos días antes de la celebración del primero de ellos. El 12 de diciembre de 2007 tuvo lugar el primer acuerdo entre las partes con la decisión de la celebración de dos debates electorales los días 25 de febrero y 3 de marzo. Además, se avanzó rápido en el planteamiento de los temas que se iban a debatir durante el enfrentamiento entre los dos candidatos. Tras hacerse oficial que los debates volverían a la escena electoral, comenzaron los ofrecimientos por parte de las cadenas de televisión para acoger estos programas. Uno de los ofrecimientos se realizó por parte de la Academia de las Ciencias y de las Artes de la Televisión con el fin de crear una señal institucional que fuera repartida a los medios de comunicación. Esta entidad
61 emitió una nota de prensa el 13 de diciembre de 2007 5 en la que se presentaba para una posible organización de este programa televisivo. En las semanas previas a la realización de los debates, las negociaciones entre el PSOE y el PP se enquistaron en el tema de la elección de las cadenas responsables para la retransmisión de este evento electoral. Así, a principios de febrero se habla de bloqueo de las negociaciones al no poder salvarse las diferentes posturas. El 5 de febrero, Anabel Díez escribe en El País 6 la distancia que existe entre ambos partidos, ya que el PP quiere que los debates se retransmitan en Antena 3 y Tele 5, mientras que el PSOE aboga por la realización de una señal institucional. Al día siguiente, Manuel Sánchez escribe en El Mundo 7 que la posición del PSOE, en palabras de José Blanco, es que “haya una señal única para todas las televisiones, radios o medios en Internet que quieran transmitir el evento”. Por su parte, el PP calificaba estas intenciones como “estrategia política” para que se pudieran ver en TVE. El siguiente paso fue el veto realizado por parte del PP a que TVE realizase la señal de los debates ya que, como se recoge el 7 de febrero en El País 8 y según los ‘populares’, “es una televisión progubernamental que no ofrece la garantía de imparcialidad como se puede demostrar a través del seguimiento que el PP viene haciendo desde hace meses de sus informativos”. Ante la inminencia del comienzo de la campaña electoral, los movimientos de fichas se suceden para intentar conseguir una solución óptima para todas las partes. Por ejemplo, Antena 3 y Tele 5, ante la opción de que se creara una señal institucional, realizaron su ofrecimiento 9 para ser las encargadas de distribuir esa señal. El 14 de febrero, aparecía en la prensa la propuesta por parte del PSOE de que la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión se encargara de realizar la señal de los debates 10 , así como desde el PP se acusaba que “ni Zapatero ni el PSOE quieren los 5 Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (2009). El debate de los debates España y EEUU 2008.Madrid: Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, p. 141. 6 Díez, A. (2008). El PP bloquea los debates al insistir en que se hagan en Antena 3 y Tele 5. El País, 5 de febrero, p. 16. 7 Sánchez, M. (2008). El PSOE pone como condición definitiva para los debates que haya una señal abierta a todos. El Mundo, 6 de febrero, p. 12. 8 C.E.C. y A.D.(2008). El PP excluye de los debates a TVE y defiende a Telemadrid. El País, 7 de febrero, p. 17. 9 Collado, A. (2008). Antena 3 y Telecinco se ofrecen a dar la señal de los debates a todas las cadenas. ABC, 13 de febrero, p. 49. 10 Cué, C.E. y Díez, A. (2008). El PP pone en peligro los ‘cara a cara’. El País, 14 de febrero, p. 12.
62 debates electorales (…) al pedir que se excluyan del debate electoral la inmigración y el terrorismo”. Sin embargo, ese mismo día quedó cerrado el acuerdo por el cual la Academia de las Ciencias y de la Televisión sería la encargada de la organización de los dos debates electorales de 2008. Así, se designó un equipo formado por Manuel Campo Vidal, Fernando Navarrete, José Carbajo, Tacho de la Calle y Concha García Campoy para la producción de los programas televisivos. La señal sería distribuida a todas las cadenas de televisión que lo pidiesen. Sin embargo, fruto de las negociaciones y los intereses empresariales, primero Tele 5 y luego Antena 3 se desmarcarían de la transmisión de los programas, al perder el interés tras verse excluidas de la organización. Una vez decidido el ente que se encargaría de la realización de estos eventos electorales, el siguiente paso de la negociación fue la designación de los moderadores. La terna de candidatos fue amplia. El perfil que se buscaba, tal como apunta Isabel LonghiBracaglia el 16 de febrero en El Mundo 11 , era el de “un moderador ajeno a cualquiera de las generalistas. En esa información, se apuntan tres nombres para moderar los debates: Manuel Campo Vidal, Àngels Barceló y Carlos Herrera. Según se acercaba el inicio de la campaña electoral, esa lista de candidatos se fue ampliando hasta incluir periodistas como Luis Mariñas, Olga Viza o Fernando González Urbaneja 12 . Finalmente, el 19 de febrero 13 14 ya se hizo oficial el nombramiento de Manuel Campo Vidal y Olga Viza, tras el veto del PSOE a Victoria Prego, como presentadores de los debates electorales. Asimismo, quedó definido que el escenario del primer debate sería el Recinto Ferial de Madrid Ifema y el del segundo, el Palacio de Congresos de Madrid. Además, ese mismo día se sortearon tanto la ubicación en el escenario de los candidatos como el orden en los turnos de palabra, un hecho diferenciador a la negociación de 1993, que mantuvo en vilo su celebración hasta última hora. Además, quedó cerrada la 11 Longhi-Bracaglia, I. (2008). Las cadenas presionan para elegir el moderador del debate. El Mundo, 16 de febrero, p. 13. 12 Longhi-Bracaglia, I. (2008). Hoy se conocerán el escenario y los moderadores de los debates. El Mundo, 19 de febrero, p. 14. 13 Longhi-Bracaglia, I. (2008). El PSOE veta a Victoria Prego para moderar un debate y elige a Olga Viza y Campo Vidal. El Mundo, 20 de febrero, p. 14. 14 Gómez, R. G. (2008). Todo listo para el debate sin Antena 3 ni Tele 5. El País, 20 de febrero, p. 17.
63 escaleta, con turnos iniciales y de cierre de tres minutos y los cinco bloques temáticos ya acordados, y la hora de llegada al escenario del debate. Como previa al primer debate, Rosario G. Gómez escribe en El País 15 que el debate estuvo sujeto a 50 condiciones impuestas por los partidos. Como ya hemos recogido anteriormente, dentro de la negociación quedaron pactados aspectos diversos como la duración del debate, los temas, los tiempos, la señal, la realización o el tipo de plató. Así, entre las normas, se estableció que el plató debía estar a 21 grados centígrados, que la iluminación rondaría los 3.200 kilovatios o que el suelo debía ser antideslizante. También quedó firmado que sobre la mesa los candidatos sólo podían disponer de documentación y agua. Otro aspecto regulado en la negociación es el de los equipos de los candidatos en el debate. Así, cada político podía disponer de seis asesores en el recinto del debate, que se encontraron durante su celebración en una sala aparte. En el descanso publicitario, sólo uno de ellos podía subir al escenario para hablar con el candidato. Además, otro miembro del equipo podía controlar la realización del debate desde la unidad móvil. Por último, también se restringió el papel del moderador, que no tenía permitido valorar la actuación de los contendientes. Asimismo, sobre el discurso final, se prohibió que se hicieran alusiones a la otra formación política, lo que de producirse hubiera abierto un turno de contrarréplicas hasta que se cerrara con esa condición. 3.1.2.- El formato y la estructura El formato de debate elegido para la ocasión fue el cara a cara entre los líderes de las dos fuerzas políticas con mayor representación en el Congreso de los Diputados y principales aspirantes a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero. La duración que se estableció para el envite electoral fue de 90 minutos. Las intervenciones de los contendientes se dividieron en cinco bloques temáticos: economía y empleo, políticas sociales, política exterior y seguridad, política institucional y retos del futuro. Además, se establecieron un turno de apertura y un turno de cierre del debate. En cada uno de los bloques temáticos, los candidatos dispusieron de tres intervenciones alternativas de dos minutos y una intervención de conclusión de 15 Gómez, R. G. (2008). Todo listo para un debate con 50 condiciones. El País, 25 de febrero, p. 20.
64 un minuto. Por su parte, los turnos de apertura y cierre del debate fueron de tres minutos. Durante el transcurso del debate, sólo hubo una pausa publicitaria de seis minutos. En cuanto al orden de los turnos, por sorteo se designó que fuera Mariano Rajoy el que abriera todas las intervenciones del debate, mientras que José Luis Rodríguez Zapatero sería el encargado de realizar todos los cierres. En cuanto al papel del moderador dentro del debate, su función se ciñó a la presentación del debate, la presentación de los candidatos, la introducción de los diferentes bloques temáticos, el reparto de los tiempos y la moderación de los candidatos en los momentos de mayor tensión para poder equilibrar las distintas intervenciones. A diferencia de otros modelos de debate, en el caso español de 2008 el moderador no tuvo potestad para poder realizar preguntas directas a cada uno de los candidatos. 3.1.3.- La descripción del espacio 3.1.3.1.- La escenografía 16 17 18 19 El primero de los dos debates electorales entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno en 2008 se celebró en el auditorio del pabellón sur del Recinto Ferial de Ifema, en Madrid. Como ya hemos señalado, el encargado del montaje del debate fue la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, que designó a Paco Bello como director de escenografía de los debates. La superficie del escenario tuvo unos 300 metros cuadrados, situándose en él un plató circular de 12 metros de ancho. El color utilizado para el fondo del estudio fue un gris perla metalizado, en el que se podían ver unas líneas curvas paralelas que sobresalían del fondo. En la parte central, se encontraban sobreimpresionados el logo creado para el debate y la imagen de La Moncloa, lugar de residencia del presidente del Gobierno. La iluminación del fondo fue tenue para intentar destacar la atención en los candidatos. El elemento central del escenario fue la mesa. El color elegido fue el vainilla, de manera que hiciera contraste con el fondo elegido. La forma de la mesa fue rectangular, con 16 Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (2009). El debate de los debates España y EEUU 2008.Madrid: Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, p. 208-209. 17 Alameda, D. y González, I. (2008). El primer debate electoral. El Mundo, 25 de febrero, p. 10. 18 Un debate planificado al milímetro (2008). El País, 24 de febrero, p. 16. 19 Gómez, R. G. (2008). Todo listo para un debate con 50 condiciones. El País, 25 de febrero, p. 20.
65 líneas rectas, un ancho de 3 metros, un fondo de 3,5 metros y una altura de 72 centímetros. En la parte frontal, se podía ver el logo del debate, al igual que el del fondo. La forma de la mesa permitió que el moderador se situara en la parte central y los candidatos a cada uno de los lados, situándose Mariano Rajoy a la izquierda del moderador y José Luis Rodríguez Zapatero a la derecha. Esta disposición de los candidatos se realizó de manera que permitiera la interactuación directa entre los candidatos durante el debate, lo que propiciaría la discusión entre ambos. Además, las sillas de los candidatos fueron regulables, sin ruedas ni brazos y con un respaldo que no podía cubrir la espalda. Para el control de los tiempos, cada uno de los contendientes dispuso de un cronómetro digital cedido por la Federación Española de Baloncesto situado de manera estratégica delante de los candidatos y bajo la mesa para que no pudieran ser recogidos por las cámaras de televisión. Además, a ambos lados del estudio se dispusieron sendos monitores de televisión en los que se podía ver la señal en directo de la realización del debate. Entre las normas establecidas dentro del estudio del debate electoral, en la sala no podía haber público durante su realización, solo estando permitida la presencia del moderador, los candidatos, el regidor de escena, los operadores de cámara, un técnico de sonido y un iluminador. Otro aspecto controlado dentro del auditorio fue la temperatura ambiente, que se estableció en 21 grados centígrados. 3.1.3.2.- La realización Los encargados de la realización televisiva de los debates fueron Tacho de la Calle y Fernando de la Calle. El dispositivo estuvo formado por un total de 20 cámaras, de las que 10 se colocaron dentro del estudio de televisión, mientras que las demás sirvieron para captar diferentes momentos del previo y el post del debate. La distribución era de “dos cámaras frontales para los candidatos y otra para el moderador (controladas por operador); dos en contracampo para el moderador: una cenital y una steady cam (ambas remotadas) y una cabeza caliente” (Academia de las Ciencias y de las Artes de Televisión, 2009, p. 207). En cuanto a los planos utilizados durante el debate, su usaron los planos generales de todo el estudio y los planos medio y primer plano de los candidatos y del moderador. Esta restricción de planos estuvo debida a que los participantes en el envite se
66 encontraban sentados durante el programa televisivo, con lo que no pudo haber mayor variedad de planos. A diferencia de lo que sucedió en otros debates televisivos, aquí sí se permitieron los planos de escucha. La regulación se estableció, según cuenta Navarrete (en Academia de las Ciencias y de las Artes de Televisión, 2009, p. 208), en que “había un máximo de cuatro réplicas cada dos minutos y de un máximo de cuatro segundos”. La variedad de los planos en la realización fueron limitados tanto en el turno inicial del debate como en el de cierre por parte de los candidatos. Al no estar permitidas las réplicas de los políticos durante estos turnos, la realización se limitó a utilizar un plano fijo. Para controlar que todas estas normas iban a ser cumplidas por parte de la organización, en el control de realización hubo un asesor de cada formación política. 3.1.3.3.- El vestuario La elección del vestuario es un punto importante que no hay que descuidar, ya que puede afectar a la imagen del candidato. El principal problema es la confusión que puede provocar con el fondo del escenario. En esta ocasión, José Luis Rodríguez Zapatero eligió un traje gris oscuro, camisa azulada y corbata azul con puntos blancos. Por su parte, Mariano Rajoy eligió un traje azul oscuro, camisa celeste claro y una corbata roja. El aspecto diferenciador en la imagen de ambos candidatos es la barba cana de Rajoy, característica de este candidato, por lo que no es aconsejable su eliminación aunque sí su cuidado, así como el uso de gafas. 3.1.4.- El moderador El primero de los debates electorales de 2008 entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy fue moderado por el periodista y presidente de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, Manuel Campo Vidal, elegido por consenso de los dos equipos de campaña. Éste fue el segundo debate electoral que presentó durante su trayectoria profesional, ya que participó en el primero de los debates cara a cara que se celebró en España en el año 1993 entre Felipe González y José María Aznar, emitido por Antena 3. Campo Vidal es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, entre otras titulaciones. Sus inicios en el periodismo tuvieron lugar en la
67 publicación Tele-expres en 1972, llegando a ser subdirector. De ahí, pasó en 1983 a TVE, siendo subdirector del Telediario 2. Además, dirigió el informativo ‘Punto y aparte’. De la televisión pasó a la radio para presentar y dirigir el programa informativo nocturno ‘Hora 25’, de la Cadena Ser, desde 1987 a 1991. Su vuelta a la televisión se produce en 1992, cuando es fichado por Antena 3 para presentar y dirigir el informativo ‘Antena 3 Noticias’. Además, ocupó cargos directivos como director de Antena, responsable del canal internacional del grupo o el puesto de vicepresidente. Tras su salida de Antena 3, pasó a dirigir la empresa Audiovisual Sport, encargada de la gestión de los derechos televisivos de la LFP. Alejado de las cámaras, ha tenido apariciones en televisión con los programas ‘Generación XXI’ (para las cadenas autonómicas) y ‘Los anuncios de tu vida’ (TVE). Desde 2006 ocupa el cargo de presidente de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión. Además, es director general de la productora Lua Multimedia y director del Instituto de Comunicación Empresarial. 3.1.5.- Los candidatos 3.1.5.1.- José Luis Rodríguez Zapatero El candidato socialista José Luis Rodríguez Zapatero optaba a la reelección después de su triunfo en las elecciones generales de 2004, marcadas por los atentados del 11-M en Madrid. Nacido en León, se convirtió en el quinto presidente de le democracia española. Anteriormente, ocupó su escaño en el Congreso de los Diputados desde el año 1986 por la provincia de León, siendo número 1 por Madrid en las elecciones de 2004 y 2008. Tras ocupar la Secretaría General de la Federación Socialista Leonesa desde 1988, su salto a la política nacional lo dio en el año 2000 al presentar su candidatura en el XXXV Congreso Federal del PSOE en junio de ese año. Fue un momento de renovación en el partido tras perder Joaquín Almunia con claridad las elecciones generales del 12 de marzo del 2000. Lideró la llamada nueva vía y venció “por sorpresa” en el Congreso Federal ante candidatos de mayor renombre como José Bono, Rosa Díez y Matilde Fernández. Esta victoria se produjo gracias al apoyo que recibió por parte del PSC.
68 Tras su nombramiento como secretario general del PSOE, pasó a convertirse en el líder de la oposición. Así, en la legislatura del 2000 al 2004, convirtió temas como la guerra de Irak o leyes educativas como materia de enfrentamiento, aunque también se produjeron avances como el Pacto Antiterrorista. Tras su llegada al Gobierno, se produjo la salida de las tropas españolas de Irak. Entre los hechos más destacados de esta legislatura se encuentran la aprobación del Estatut de Cataluña, el rechazo del Plan Ibarretexe, el alto al fuego de ETA y la posterior ruptura tras no fructificar las negociaciones con la banda terrorista o la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, entre otros muchos asuntos. 3.1.5.2.- Mariano Rajoy En las elecciones generales de 2008, Mariano Rajoy se presentaba por segunda ocasión como aspirante a la Presidencia del Gobierno por parte del Partido Popular. Su carrera en la política comienza en 1981, cuando es elegido diputado al Parlamento gallego. En 1983 es elegido concejal en el Ayuntamiento de Pontevedra y es nombrado presidente de la Diputación Provincial hasta 1986. Ya en ese año, da el salto a la política nacional tras conseguir un acta de diputado en el Congreso de los Diputados por la provincia de Pontevedra. Dentro del partido, comienza a ocupar cargos importantes en 1990, cuando pasa a formar parte de la Ejecutiva Nacional y es nombrado vicesecretario general del PP de la mano de José María Aznar. Con la llegada al Gobierno de la Nación del PP en las elecciones de 1996, ocupó el cargo de ministro de Administraciones Públicas entre 1996 y 1999, de Educación entre 1999 y el 2000, de Interior entre el año 2001 y el 2002, y de Presidencia entre 2000 y 2002 y 2003. Sus cargos en el Gobierno de Aznar los deja en el 2003 al pasar a ocupar la Secretaría General del PP y ser nombrado candidato a presidente del Gobierno. Ya en 2004, fue nombrado presidente del PP en el XIV Congreso del Partido Popular. La derrota en las elecciones generales de 2004, motivada, entre otros asuntos, por la mala gestión gubernamental tras los atentados del 11-M, llevó a Rajoy a la oposición contradiciendo lo que auguraban las encuestas. Así, asuntos como la inmigración, el terrorismo de ETA, la autoría del 11-M o la unidad territorial coparon gran parte de su labor como oposición.
69 3.1.6.- Los contenidos del debate 3.1.6.1.- Los temas En sus posiciones como candidato a la reelección y candidato aspirante a la Presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy realizaron un tratamiento diferente de los temas que se trataron durante el primer debate. Por un lado, estuvieron los logros, mientras por el otro el ámbito de los problemas. A pesar de las diferencias a aparición de unos temas u otros sirven para establecer una radiografía de la actualidad del país. Sin embargo, también sirve para adivinar los intereses de una u otra fuerza política. El establecimiento de cinco bloques temáticos (economía y empleo, políticas sociales, política exterior y seguridad, política institucional y retos de futuro) sirvió como guía para la introducción de los diferentes temas a debatir. Sin embargo, esta división temática no evitó que existieran una serie de temas que coparon varios puntos del debate. El principal ejemplo lo tenemos con el tema que ocupó mayor tiempo de discusión, como fue el terrorismo de ETA. Este tema fue el que tuvo un mayor número de referencias. La lucha antiterrorista fue el principal argumento de ambos candidatos en el apartado de política exterior y seguridad. Además, también fue citado por Rajoy en su turno de apertura (dando la muestra de que era uno de los principales asuntos para abordar en el envite, así como de su programa electoral y su labor de oposición), el primer turno de Zapatero en el bloque de economía y empleo (en forma de reproche a Rajoy por su trabajo en la oposición) y en las últimas intervenciones de ambos contendientes en el apartado de retos del futuro. No fue el único tema que estuvo presente en varios bloques, aunque éstos tuvieron una menor presencia en el debate. Así, la vivienda ocupó una buena parte de las referencias de los dos candidatos en el bloque de economía y empleo y en el de retos de futuro. Asimismo, la educación ocupó un espacio parecido en el apartado de políticas sociales y en el de retos del futuro. En cuanto a los bloques temáticos, en el de economía y empleo hubo una gran diversidad temática según los intereses de los candidatos. Así, Mariano Rajoy trató la subida del desempleo, la subida de los precios, la subida de las hipotecas, la situación de los pensionistas, los salarios y el nivel adquisitivo, los problemas de financiación y de liquidez, o el déficit y la deuda pública. Por su parte, Rodríguez Zapatero trató los resultados de sus políticas con el crecimiento de la economía, la creación de puestos de
76 “Que ha crispado, que ha enfrentado a ciudadanos de unas comunidades con otras, que se ha movido entre la mentira y la exageración, que no ha dado respaldo al Gobierno en ninguna de las grandes cuestiones de Estado, que no ha dudado de utilizar el terrorismo con fines partidistas, que no ha dudado de utilizar el dolor de las víctimas. Una oposición que ha establecido la crispación y la división.” Zapatero cerró su introducción refiriéndose a los votantes a la elección entre “diálogo o confrontación”. Es decir, la comparación entre dos proyectos que “buscamos soluciones o quienes fabrican problemas”. Unas diferencias en las que el socialista quiso cimentar el discurso que iba a mantener durante todo el debate y de las que quiso hacer partícipes a los votantes, manteniendo su principal idea: la comparación. 3.1.6.4.- Las propuestas Uno de los apartados fuertes dentro de los programas electorales de los partidos políticos que concurren a unas elecciones es el de las propuestas. En ellas, se recogen todas las promesas y acciones que se van a realizar durante la legislatura si son elegidos por parte de los ciudadanos. Es el punto en el que se pueden comparar las elecciones de uno u otro candidato de cara a tomar la decisión de a quién votar. Sin embargo, la línea argumentativa llevada a cabo tanto por Mariano Rajoy como por José Luis Rodríguez Zapatero en el primer debate de 2008 se distanció mucho del ámbito de las propuestas. La estrategia seguida por el candidato del PP fue denunciar los problemas que estaban generando la gestión de político socialista, así como hacer un análisis de las dificultades que estaba soportando el país. Por su parte, el candidato del PSOE centró gran parte de su discurso en presentar todo lo que había conseguido su partido en la legislatura que estaba a punto de finalizar, además de comparar con la acción de la oposición durante los cuatro últimos años y su trabajo en el Gobierno en la etapa de José María Aznar como presidente desde 1996 hasta 2004. Por este motivo, fueron pocas las propuestas de los programas electorales que salieron a la luz durante el primer debate, lo que no permitió a los espectadores (a la espera de que se celebrara el segundo duelo) conocer qué iban a hacer cada uno de los candidatos si eran elegidos. Aun así, sí se pudieron ver algunas pinceladas de las promesas de PSOE y PP. En la formación de derechas, sobresalió la apuesta en el apartado de las políticas sociales, basándose en una de las claves para los ‘populares’ en la campaña de 2008, como fue la regulación de la inmigración. De esta forma, se atendía a las inquietudes de un
77 electorado más conservador ante la masiva llegada de inmigrantes en los tiempos de bonanza. Las propuestas de Rajoy, que se repitieron durante la precampaña y la propia campaña, se centraron en la prohibición de regularizaciones masivas recogidas por la ley, la creación de un contrato de integración para los inmigrantes, establecer la igualdad de derechos, oportunidades, deberes y obligaciones entre los nacionales y los extranjeros y la expulsión de los foráneos que cometan delitos en España. También dentro del bloque de las políticas sociales, aparece otra base del programa electoral, como es la educación. Aquí, por un lado aparece una de las polémicas de la legislatura, como es la asignatura de Educación para la Ciudadanía, prometiendo que va a haber “menos” en su modelo educativo. Además, Rajoy señala, como objetivos, el aumento de la autoridad del profesor, más inglés, mayor nivel de exigencia y aumento de la sociedad de la información. En esta parte del discurso, aparecieron tres palabras que posteriormente se fueron repitiendo en su discurso, como son “mérito, esfuerzo y trabajo”, ideales educativos que también aparecieron en el bloque de retos del futuro, junto a la promesa de un cambio en el modelo educativo. Por último, en el apartado de las políticas sociales, Rajoy prometió una subida de las pensiones, con un cambio de la base reguladora de la pensión de viudedad, que pasaría del 52% al 70%. Además, en el tema de la política institucional, Rajoy prometió la realización de las obras recogidas en el pacto del agua de Aragón, así como realizar las transferencias a otras cuencas y los trasvases, tras haberse derogado el trasvase del Ebro en 2004. Por su parte, José Luis Rodríguez Zapatero fue más escueto, si cabe, a la hora de formular propuestas para llevar a cabo si era elegido de nuevo presidente del Gobierno. En primer lugar, en el bloque económico, citó una de las promesas estrella durante esa campaña, como fue la devolución de 400 euros a través de la rebaja fiscal del impuesto del IRPF. Por su parte, en el apartado de las políticas sociales, prometió que el Estado sufragaría los gastos de la educación de los niños de 0 a 3 años. Por último, en el apartado de retos del futuro, Zapatero hizo la promesa de la construcción durante su futuro mandato de 150.000 viviendas protegidas al año, la concesión de 200.000 becas para estudiar inglés en el extranjero y el apoyo a las energías renovables, aunque no especificó cómo se iba a materializar. Sin embargo, en el turno de cierre, como ya veremos más adelante, hace referencia de manera escueta a otra serie de propuestas como, por ejemplo, el aumento de las ayudas al desarrollo al 0,7%.
78 3.1.6.5.- Los datos Los datos son un arma utilizada durante los debates electorales con la que los candidatos pretenden afianzar las ideas expuestas en los discursos. Pueden servir para describir la situación de un país de manera objetiva o para crear una realidad determinada ante los electores. Su uso puede suponer un problema, ya que puede abrumar al espectador si se utilizan demasiados números. En cuanto a la utilización de los datos, existen ejemplos claros de que éstos pueden llegar a ser manejados de una manera u otra según el interés que se tenga. Un ejemplo muy claro se vio en el primer debate entre Rajoy y Zapatero al referirse ambos candidatos a los datos de empleo. Así, el político del PP defendió varias veces a lo largo de su discurso que en España había aumentado el paro, ya que en los últimos siete meses el desempleo había subido en 300.000 personas. Además, también recalcó que con Aznar en el Gobierno había 2 millones de parados y en ese momento esa cifra estaba en 2,2 millones. Por su parte, Zapatero sostuvo en varias ocasiones que durante su legislatura se habían creado 3 millones de empleos y se había alcanzado el récord histórico de empleo con más de 20 millones de ocupados. Además, insistió en que la tasa de desempleados pasó del 11,5% al 8,5%. Otro aspecto en el que hubo comparación de cifras fue en el tema de los precios y la inflación. Si Zapatero destacó que con PP los precios subían un 3,4% y con el PSOE un 3,2%, Rajoy afirmó que con el PP la inflación fue del 2,1% y con el PSOE un 4,3%, destacando que entre 2004 y 2007 la inflación había sido del 14,5%, frente al 10% que habían subido los precios. Por último, en cuanto a datos macroeconómicos, Zapatero defendió un superávit de 70.000 millones de euros en las cuentas públicas y una reducción de la deuda de 130.000 millones de euros, mientras que Rajoy denunció un déficit exterior del 10%. Otra comparación de datos se pudo ver en el bloque de las políticas sociales al tratarse el tema de la inmigración. En su discurso, Rajoy lanzó datos como que en España habían entrado 700.000 extranjeros en 2005, 670.000 en 2006 y 725.000 en 2007. A esto añadió que en ese momento había más del doble de extranjeros que en 2004, de manera que volvía a reforzar su discurso ante el electorado más conservador. Por su parte, Zapatero respondió con que en España trabajaban, en 2004, 700.000 inmigrantes
79 sin papeles que trabajaban ilegalmente que fueron regularizados con contratos de trabajo y que en la etapa de Aznar entraron un millón de inmigrantes ilegales. En el apartado de política exterior y seguridad, sólo hubo contraposición de datos a la hora de hablar sobre el número de efectivos de los cuerpos de seguridad. Así, Rajoy argumentó que la oferta de empleo público de policías pasó de las 1.400 plazas en 1996 a las 4.275 plazas cuando fue ministro del Interior. Esto fue rebatido por Zapatero al afirmar que cuando su oponente ocupaba esta cartera había 113.000 policías y guardias civiles y en su Gobierno se llegaron a los 136.000. Por último, en el apartado de retos de futuro también se contrapusieron datos diferentes referentes a la vivienda. Por un lado, el candidato del PP aportó que el precio de la vivienda había subido un 43%, pasando el de la vivienda protegida de los 112.000 a los 200.000 euros, mientras que el del PSOE habló de que la subida estaba en torno al 4,8%, además de decir que con su partido se construían 100.000 viviendas protegidas al año por las 56.000 que se hacían con el PP. Además, en cuanto al medio ambiente, la disparidad de cifras va desde el exceso del 38% de gases contaminantes que señaló Rajoy hasta la reducción del 4% en 2006 que mostró Zapatero. 3.1.6.6.- Los logros de la gestión El discurso de los logros de la gestión se suele circunscribir a repasar la labor de Gobierno del candidato que se presenta a la reelección, así como de las administraciones que están en manos del partido que ostenta el poder. Sin embargo, no es la única manera de repasar los logros, ya que desde la oposición también se pueden llegar a utilizar los logros obtenidos en el pasado y presentar su gestión futura a partir del trabajo que ya viene realizando a nivel local o autonómico. Estos extremos se llegaron a ver en el primer debate de 2008. La línea argumentativa de José Luis Rodríguez Zapatero se basó en los resultados conseguidos gracias a su gestión en la legislatura. Mariano Rajoy, por su parte, utilizó en el debate el recuerdo de la gestión del Gobierno de José María Aznar. Asimismo, también uso como arma los logros de las comunidades autónomas gobernadas por el PP en comparación con las del PSOE. Centrándonos en el candidato ‘popular’, hizo uso de dos comparaciones para intentar demostrar los aciertos en la gestión de las administraciones en manos del PP. Por un lado, comparó que en la Comunidad de Madrid el gasto en la Ley de Dependencia es de
80 700 millones de euros frente a los 200 millones que aporta el Estado. Por otro lado, comparó en un gráfico el número de viviendas protegidas construidas en Madrid y las levantadas en Cataluña y Andalucía. En cuanto a la gestión de José María Aznar, Rajoy destacó algunos logros para atacar la labor de los socialistas en el Gobierno, como que durante la anterior etapa se llegó a dos millones de desempleados, se reconocieron por ley la subida de las pensiones al menos como el IPC, la creación de un fondo de reserva de la Seguridad Social. Por su parte, la mayor parte del discurso de Zapatero giró en torno a los logros conseguidos. Así, en materia de economía y empleo destacó que España fue la economía que más creció con un 3,8% de media, la menor tasa de desempleo de la historia de la democracia española, el mayor número de ocupados, el superávit en las cuentas públicas, la duplicación en el número de VPO o la reducción del crecimiento del precio de la vivienda. En cuanto a las políticas sociales, se centró en el mayor número de becas, la aprobación de la Ley de Igualdad, la subida de las pensiones y del salario mínimo, la prestación de los 2.500 euros por bebé, la eliminación de trámites para el divorcio, la investigación con células madre y biomédica, la Ley del Matrimonio Homosexual o las mejores en la lucha contra la inmigración. En el bloque política exterior y seguridad, eclipsado por el debate sobre la banda terrorista ETA, aparecieron algunas ideas como el aumento en el número de policías, el descenso de los homicidios, la reducción del número de muertes por accidentes de tráfico, la salida de la guerra de Irak o las mejoras en las relaciones internacionales de España. Sobre la política institucional, destacó las mejoras llevadas a cabo en el Plan Hidrológico Nacional tras la derogación del trasvase del Ebro, los avances en la aprobación de los estatutos de autonomía con menos centralismo y más autogobierno, la disminución de la conflictividad en el Tribunal Constitucional o los cambios en la televisión pública. Por último, en el bloque de retos de futuro, se vuelve a centrar en la vivienda para hablar del decrecimiento de la subida de su precio, el aumento de viviendas protegidas o la creación de la renta de emancipación para jóvenes. Asimismo, señaló las mejoras en educación con mayor número de becas, la creación de las becas para estudiar inglés en el extranjero o la duplicación de la inversión. Además, también subrayó que el
81 presupuesto en I+D+I se triplicó, aumentaron los investigadores, se redujeron los gases contaminantes o se dio apoyo a las energías renovables. 3.1.6.7.- Los problemas El análisis de los problemas del país suele ir en concordancia con los temas que propone en el debate el candidato de la oposición. Sin embargo, no siempre es así, como podemos observar en este primer debate electoral de 2008. De las intervenciones de José Luis Rodríguez Zapatero podemos sacar algunas dificultades que tiene el Estado, según su punto de vista. Son pocas, pero dan una lectura diferente a lo contado anteriormente sobre los logros de la gestión. El principal aporte de Zapatero en este debate en el apartado de los problemas es la aparición de la palabra desaceleración. Aquí vemos el eufemismo que utilizó en buena parte de su mandato el socialista para evitar nombrar la palabra crisis económica. Además, hace referencia a este proceso como “recesión económica mundial”, de forma que, aunque reconoce parte los problemas económicos que iban a venir, lo achaca a un problema mundial y no a un problema propio de España. También reconoció en el tema de los precios la influencia que estaba teniendo en ese instante la subida del precio de los cereales y del petróleo. Por último, en el apartado de retos de futuro, Zapatero reconoce el atraso del país en asuntos como la educación o la ciencia, aunque lo matiza por el avance que están sufriendo. Por su parte, como ya hemos avanzado, la lista de problemas aportados por Mariano Rajoy coincide con los temas aportados por el candidato del PP en el debate. Así, desde el turno de inicio ya salieron asuntos como la subida de los precios y las hipotecas, la subida del desempleo, los problemas de la inmigración, la inseguridad ciudadana, la estructura de España y la banda terrorista ETA. Centrado en el apartado de economía y empleo, volvió a resaltar la subida de los precios y la pérdida de poder adquisitivo, el aumento del paro, el déficit exterior, los problemas de liquidez y la falta de crédito y financiación, y el aumento de la desigualdad entre ricos y pobres. En el apartado de las políticas sociales, Rajoy destacó sobre la inmigración los problemas que supone para la demanda de los servicios sociales, la delincuencia de los extranjeros y los perjuicios en los derechos de los españoles por el
82 número de inmigrantes. Además, hizo hincapié en las necesidades que tiene el modelo educativo español. Por su parte, en el apartado de política exterior y seguridad, el candidato del PP se centró en los problemas que genera el terrorismo de ETA, con acusaciones de mentiras al Gobierno por su negociación con la banda terrorista. Además, también trato la seguridad ciudadana o la violencia de género. En el bloque de la política institucional, Rajoy trató sobre el modelo de Estado, apuntando problemas en la gestión del Gobierno como el enfrentamiento entre comunidades autónomas en asuntos como el patrimonio, la financiación, las inversiones o el agua. Además, también apuntó la situación provocada por la convocatoria de un referéndum de autodeterminación en el País Vasco y los pactos del Gobierno con “nacionalistas y extremistas” que llevan a la “discordia” y la “intolerancia”. Por último, en los retos de futuro, vuelve a apuntar los perjuicios en torno a la vivienda, centrado en la subida de los precios, la falta de garantías jurídicas y económicas en el alquiler para los propietarios y la cantidad de pisos vacíos. Asimismo, también mostró la mala calidad de la educación española referida en el informe Pisa, la eliminación de las deducciones de I+D+I en el impuesto de sociedades, el cambio climático, el exceso de emisiones y los incendios forestales. 3.1.6.8.- Las preguntas y las respuestas Las interrogaciones son un recurso muy utilizado en los debates electorales para obligar al oponente a contestar sobre un tema determinado de su interés. Además, sirven para dar paso a la explicación de determinadas ideas, sin la intención de buscar una contestación a esa pregunta. Asimismo, también encontramos cuestiones que sirven para exponer un dato directamente. En cuanto a este primer debate de 2008, el recurso de la pregunta fue mucho más utilizado por Mariano Rajoy que por José Luis Rodríguez Zapatero, casi triplicándolas en número. Por norma general, muy pocas preguntas recibieron respuesta por parte del oponente, por lo que en gran parte no cumplieron con su función de motivar el debate hacia un determinado tema. Como ejemplo, Rajoy intentó que el debate en el bloque de políticas sociales se centrara en la inmigración al preguntarle tras su primera intervención “¿Mantiene usted que no pasa nada, que es lo que le ocurre a usted habitualmente y que no hay nada más que hacer en esta materia, salvo seguir como
83 estamos?” La respuesta de Zapatero se resumió en “cuando llegué al Gobierno había 700.000 inmigrantes sin papeles en España trabajando ilegalmente, pero luego me referiré a la inmigración”, por lo que no consiguió el efecto de llevar el debate a su terreno. Otro recurso utilizado por Rajoy dentro de las interrogaciones fue la sucesión de preguntas para demostrar ante los espectadores diferentes actitudes de su adversario ante un mismo tema, como es el del terrorismo, sobre la falta de apoyos que le recriminaba Zapatero, no recibiendo respuesta a ellas del candidato socialista: ¿Cuándo había que apoyarle a usted? ¿A qué Zapatero hay que apoyar? ¿Al que dice hace tres años que el Partido Comunista de las Tierras Vascas es legal? ¿O al que tres años después, ahora, porque hay elecciones y por oportunismo político quiere ilegalizar? ¿Al Zapatero que hace un año dice que ANV es legal o al Zapatero que ahora, un año después, porque hay elecciones, por puro oportunismo político quiere ilegalizar? ¿Al Zapatero que deja pasear a De Juana Chaos por la calle en San Sebastián o al que luego lo mete en la cárcel porque le conviene? ¿Al Zapatero que dice que Otegi es un hombre de paz y no actúa contra él, o al Zapatero que mete a Otegi en la cárcel? ¿Al Zapatero que dice… mire usted, leo: “No voy a hablar de política con ETA” o al Zapatero que dice: “Hablamos de política con ETA”? ¿O al Zapatero que dice después del atentado de la T4 que nosotros no vamos a volver a hablar con ETA nunca más, y tengo aquí un sinfín de declaraciones, o al que luego dice que volvió a hablar con ETA? Otro tipo de formulación de preguntas fue utilizada por José Luis Rodríguez Zapatero cuando repitió en varias ocasiones una misma pregunta para obligar a su contrincante a contestar una pregunta de su interés. Así, este recurso lo usó en el bloque de política institucional para preguntarle sobre el Plan Hidrológico Nacional al preguntarle en sucesivas veces “¿El trasvase del Ebro lo hará?”, A lo que Rajoy contestó “Haré el trasvase del agua cuando abran las aguas del Pacto de Aragón”. Otra forma de uso de las preguntas es dar conocimiento a la audiencia de una serie de datos dirigiéndose al interlocutor. Zapatero hizo uso de este recurso en preguntas como “¿sabe que hemos multiplicado por tres el gasto en I+D+I?”, “¿Sabe que hay 40.000 investigadores más en España que cuando ustedes gobernaban?” o “¿Y sabe que en Internet cuando llegamos al Gobierno solo disponían de acceso a él uno de cada 10 ciudadanos y ahora son cinco de cada 10?”. Con estas preguntas, el objetivo no es que sean respondidas, ya que con el dato se da la información que se quiere a los electores. También encontramos preguntas que reciben la inmediata respuesta del propio candidato que las realiza. Este recurso fue utilizado por los dos contendientes, pero fue
84 más explotado por Rajoy. Por ejemplo, el candidato del PP, cuando habló sobre educación, preguntó sobre la labor del Gobierno de Zapatero, el informe Pisa y qué hay que hacer en esta materia para contestar con los cambios de leyes educativas, los datos sobre España en el informe Pisa y las propuestas de su partido sobre educación. El mismo recurso fue utilizado por el candidato socialista sobre las viviendas protegidas o las ayudas al alquiler para jóvenes. Por último, también encontramos preguntas en las que la intención es realizar un reproche al contrario. Esta arma fue usada por Rajoy en el bloque de retos de futuro para referirse a los incendios forestales al preguntarle: “¿Cuál fue su actuación?”, “¿Qué hizo usted?”, “¿Cuál ha sido su política forestal?”, “¿Fue usted sensible con la gente?”, “¿Lo fue en Guadalajara?”, “¿Atendió a la gente?” y “¿Atendió sus necesidades?” 3.1.6.9.- Las interrupciones Los candidatos, durante los debates electorales de 2008, tenían la posibilidad de realizar pequeñas interrupciones al discurso de su contrincante siempre que no entorpecieran los discursos. Este permiso permitió dar mayor viveza al enfrentamiento entre los dos oponentes. Además, se pudieron observar cuáles eran los temas en los que las posiciones eran más distantes entre las formaciones políticas, así como que pudieran suceder ciertos momentos de tensión. Las interrupciones fueron frecuentes entre Rajoy y Zapatero, yendo en aumento según avanzaba el debate. Normalmente, éstas se centraban en cortas frases de contestación de las ideas y los reproches realizados. Sin embargo, hubo algunos momentos en los que el diálogo entre candidatos fue notorio, favorecido por los temas que se estaban debatiendo. En ningún caso el debate fue a mayores, pero existieron momentos en los que se subió el tono del diálogo. El mayor momento de tensión tuvo lugar en el último bloque del debate, cuando Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero trataron el apoyo del mundo de la cultura a la campaña del PSOE y el trato que, según el candidato ‘popular’, había tenido con las víctimas del terrorismo. El conflicto aparece cuando Zapatero saca a relucir que Rajoy había llamado “untados” a los artistas que le habían mostrado su apoyo. El candidato del PP, en su defensa, aseguró no estar dispuesto de que llamen a sus votantes “turba de imbéciles y de
85 estúpidos” y acusó al socialista de “agredir a las víctimas del terrorismo”. Esta expresión fue la detonante de la indignación de Zapatero, que denunció la gravedad de la acusación ante la actitud de Rajoy de mantenerla. Aquí tuvo lugar la única vez en la que el moderador se vio obligado a ampliar los tiempos de intervención ante la disputa que se ocasionó. La discusión no quedó aquí, sino que prosiguió en el turno de réplica de Zapatero, con expresiones en los mismos términos. El candidato a la reelección siguió negando su descalificación a las víctimas del terrorismo y afirmando que se llamó a los artistas “untados por el canon digital” y el aspirante mantuvo su acusación y negó haber insultado a los artistas. Otro momento de tensión en el que el moderador se vio obligado a intervenir fue en el debate sobre la política institucional en torno al trasvase del Ebro. Estas interrupciones se dividieron en dos partes. En primer lugar, en la segunda intervención de Rajoy en este punto, en la que trataba el Plan Hidrológico Nacional, Zapatero preguntó en repetidas ocasiones si realizaría el trasvase del Ebro. Posteriormente, en el turno de réplica del candidato socialista, Rajoy intervino para contestar a la pregunta de si le parecía mal que se llevara agua desde Almería a Barcelona, extremo que negó y que propició la discusión entre candidatos, teniendo que ser cortada por Campo Vidal al decirle “después tendrá su turno”. El tema del terrorismo de ETA también provocó la discusión de los candidatos. Tras aparecer por parte de Zapatero el tema de la gestión del 11-M por parte del Gobierno de José María Aznar, Rajoy atacó acusando a Zapatero de negociar con ETA y le atribuyó la frase “el terrorismo es un instrumento hábil para hacer política”. Además, el candidato de la oposición habló sobre su apoyo durante la tregua de la banda terrorista, extremo del que el socialista dudó, además de negar las acusaciones de engañarle con la negociación. También cabe reseñar otras discusiones que se dieron con el debate, como las cifras sobre la inversión de la Ley de Dependencia del Estado y de las comunidades autónomas o las diferencias entre los datos económicos sobre los precios, el poder adquisitivo o el número de desempleados. 3.1.6.10.- El turno de cierre Al igual que en el turno de inicio, en el cierre del debate los dos candidatos disponían de tres minutos para mostrar sus conclusiones y pedir el voto a los ciudadanos. La única
92 ver tres barras referentes a Madrid, Andalucía y Cataluña, apareciendo la primera en azul junto a su bandera y las otras en rojo con sus enseñas. Aunque de nuevo vuelven a ser enseñadas a Zapatero, se distingue la diferencia de altura entre las barras de manera notable. Posteriormente, enseñó otro apoyo sobre los precios de las viviendas protegidas con el PSOE y con el PP, con barras azul y roja. Nuevamente, el gráfico es dirigido hacia el candidato socialista, por lo que apenas puede ser visto por los espectadores. Por último, hace referencia a una noticia sobre fraudes en las ayudas al alquiler, señalándola pero no enseñándola a la cámara. Por su parte, Zapatero dispuso de una mejor posición para enseñar los gráficos a cámara, utilizando para ello también la mano izquierda. Sin embargo, cometió un error que le limitó la manera de enseñarlos, aunque dio más orden en su exposición. Todos los apoyos estaban metidos dentro de una carpeta, lo que no le permitió subirlos para que fueran vistos por los espectadores. En el bloque de economía y empleo, Zapatero empleó tres gráficos de barras sobre el crecimiento económico en diferentes países, la evolución del número de ocupados y la evolución de la tasa de desempleo. En el primero de ellos, cada barra estaba representada con la bandera de cada país, mientras que en las otras dos las barras azules hacían referencia a la etapa del PP en el Gobierno y las rojas a la etapa del PSOE. En estos casos, los mensajes del candidato socialista son escuetos mientras pasa los tres carteles. Por su parte, en el apartado de las políticas sociales, en un momento de su discurso, Zapatero enseñó un expediente de regularización de inmigrantes realizado a partir de un bonobús. En esta ocasión, el problema que hace que no llegue de manera adecuada a los electores es la elección de la cámara por parte del realizador, que en ese momento realiza un plano general de los dos candidatos. En el apartado de política exterior y seguridad, el candidato socialista utilizó un gráfico sobre el número de policías y guardias civiles en comparación con la etapa popular, volviendo a utilizar las barras y la diferenciación entre el rojo y el azul. En retos del futuro utilizó dos gráficos, uno sobre la subida de los precios de la vivienda y otro sobre la evolución de los gases invernadero. En el primero de ellos, se usó un truco, ya que la mancha roja que hace referencia al PSOE es mayor que la azul del PP, a pesar de que los populares estuvieron ocho años en el Gobierno y los socialistas cuatro. Por su parte,
93 en el cartel sobre los gases invernadero, representó con cuatro barras el aumento con el PP con una el descenso con el PSOE, todo sin explicar ningún dato concreto. 3.1.8.- Los sondeos sobre el vencedor del debate Los medios de comunicación publicaron tras el primer debate entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero diversas encuestas en las que se preguntaban diversos aspectos del envite electoral. Según el medio, el análisis era más o menos profundo. Así, el diario El Mundo 22 publica el día 26 de febrero un sondeo flash elaborado por la empresa Sigma Dos. En él, el 45,5% de los encuestados da como vencedor a Rodríguez Zapatero, mientras que el 42% otorga la victoria a Rajoy. En cuanto a los sexos, el candidato socialista vence para las mujeres, con un 46,8% frente 38,7% de su oponente, mientras que Rajoy vence para los hombres con un 45,6% de los votos, frente al 44,1% de su contrario. Respecto a los votantes, Zapatero vence para el 80,1% de los que votaron en los anteriores comicios al PSOE, mientras que el 12,8% da la victoria a Rajoy. Por el contrario, entre los que eligieron al PP en 2004, el 83,5% opina que venció Rajoy, frente a un 9,3% que opina que ganó Zapatero. Por su parte, entre los votantes de otras formaciones políticas, Zapatero ganó para el 42,6% de los encuestados, mientras que Rajoy ganó para el 34,4%. Por su parte, en los tramos de edad, Zapatero ganó en todos los tramos hasta los 64 años, mientras que los mayores de 65 años dieron la victoria a Rajoy. Por otro lado, en la web elmundo.es, al cierre de la edición del periódico impreso, el 57% de los votantes daba la victoria a Rajoy y el 43% a Zapatero. Este sondeo es ampliado en una encuesta al día siguiente 23 con datos parecidos. Así, en esta nueva encuesta se da como vencedor del debate a Zapatero con el 45,1% de los apoyos, frente a un 40,1% que da el triunfo a Rajoy. Respecto al recuerdo del voto, el 78,1% de los votantes del PSOE dan como vencedor al candidato socialista frente al 13,4% que se la da al candidato ‘popular’. Por su parte, el 82,3% de los votantes del PP afirman que el ganador fue Rajoy, frente al 7% que asegura que venció Zapatero, mientras que, entre los votantes de otras formaciones, el 49,7% dio la victoria a 22 Zapatero venció por la mínima pero convenció menos a los suyos que Rajoy (2008). El Mundo, 26 de febrero, p. 1. 23 Cruz, M. (2008). Casi 850.000 votantes del PSOE y 146.000 del PP han decidido cambiar de papeleta tras el debate. El Mundo, 27 de febrero, p. 8-9.
94 Zapatero y el 24,2% a Rajoy. En cuanto a los tramos de edad, vuelve a imponerse Zapatero para los encuestados de 18-29, 30-44 y 45-64, mientras que Rajoy hace lo propio en los mayores de 65 años. En esta encuesta, sin embargo, no se tiene en cuenta la diferencia entre sexos. Una pregunta significativa de esta encuesta es: ¿Ha cambiado su intención de voto tras el debate? Sólo un 4,5% de los encuestados ha cambiado su intención de voto tras ver debatir a los candidatos, mientras que un rotundo 93,1% dice que no. En cuanto al recuerdo de voto, el 7,7% de los que votaron al PSOE han decidido cambiar el voto, mientras que sólo el 1,5% de los votantes del PP en 2004 votarán a otra fuerza política. Este dato es interpretado por la autora de la información Marisa Cruz al afirmar que “el PSOE sufrirá una fuga de 849.000 votantes” frente a los “146.446 electores” que harán los mismo con el PP. En cuanto a la calificación de la actuación de los candidatos, sobre José Luis Rodríguez Zapatero el 11,6% piensa que lo hizo muy bien, el 44,7% bien, el 31,8% regular, el 7,7% mal, el 7,7% muy mal y el 0,8% no sabe/no contesta. Por su parte, sobre Mariano Rajoy afirma el 18,1% que lo hizo muy bien, el 39% bien, el 25,5% regular, el 10,4% mal, el 6% muy mal y el 0,9% no sabe/no contesta. Por último, en cuanto a los bloques temáticos, Zapatero ganó en los de política social, política institucional, retos de futuro y la intervención inicial, mientras que Rajoy ganó en economía y política exterior y seguridad. Por su parte, el diario El País 24 también publicó un sondeo propio realizado por Metroscopia al día siguiente del debate electoral. En él, el vencedor también fue José Luis Rodríguez Zapatero, que consiguió el favor del 46% de los encuestados, mientras que Rajoy fue en el ganador para el 42% y el 12% otorgó un empate entre ambos candidatos. Respecto al recuerdo del voto, los que votaron al PSOE dieron la victoria a Zapatero el 74% de los encuestados, a Rajoy el 12% y un empate el 14%. Los que votaron al PP dieron el triunfo a Rajoy un 84%, a Zapatero un 8% y un empate el 8%. Los votantes de otros partidos dieron a Zapatero como ganador el 70%, un 20% a Rajoy y un 10% un empate. Por último, entre los que no votaron, el 47% dio la victoria a Rajoy, el 36% a Zapatero y el 17% el empate. 24 Victoria a los puntos de Zapatero (2008). El País, 26 de febrero, p. 16.
95 ABC 25 se sirvió para pulsar la opinión de los espectadores del debate de una encuesta realizada en su edición digital, en la que dio por vencedor a Mariano Rajoy. Así, los datos recogidos 15 minutos después de la finalización del envite electoral, un 51,8% de los lectores de este periódico dieron como ganador al candidato ‘popular’, frente al 48,2% que eligieron a Zapatero. En cuanto a los medios televisivos, en la encuesta de Opina para Cuatro el vencedor fue Zapatero con un 45,4%, mientras que Rajoy obtuvo un 33,4%. En Antena 3, el sondeo de TNS Demoscopia también da el triunfo al candidato del PSOE con un 45,4% frente al 39,3% del ‘popular’. Por último, en el estudio de Invymark para La Sexta, el 45,7% da la victoria a Zapatero y el 30,1% a Rajoy. 3.1.9.- Las audiencias La distribución de una señal abierta de los debates electorales por parte de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión provocó una fragmentación en las audiencias del primer envite entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, esta apertura también propició que este programa televisivo se convirtiera en el más visto de la televisión en España desde que se miden las audiencias y hasta ese mismo momento. En global, el programa tuvo, según los datos de TNSofres, una audiencia media global de 13.043.000 espectadores, con un share del 59,1%. En cuanto al minuto de oro, el momento que reunió a mayor audiencia fue a las 22:38 horas, momento en el que se discutía el bloque de política social, obteniendo 15.081.000 espectadores y un 65,2% de share. Además, la audiencia acumulada (el número de personas que en algún momento vieron el debate) fue de más de 22.500.000 espectadores. Respecto a la distribución de la audiencia entre las diferentes cadenas, la vencedora fue TVE1 con 8.036.000 televidentes y un 36,4% de cuota de pantalla. Segunda fue Cuatro, con 2.360.000 espectadores y un 10,7% de share, mientras que tercera fue La Sexta, con 1.335.000 espectadores y un 6% de share. El resto del reparto de la audiencia fue a parar a las cadenas autonómicas y locales ante la ausencia de antena y Telecinco. Telemadrid consiguió 388.000 espectadores y una cuota del 10,3% en su comunidad, la Red Popular TV, 204.000 espectadores y un 0,9%; Canal9, 186.000 espectadores y un 7,6% en su región; y TVG 153.000 espectadores y un 11,1% en su comunidad. 25 Los lectores de abc.es dieron el triunfo a Rajoy por tres puntos (2008). ABC, 26 de febrero, p. 50.
96 En cuanto al seguimiento por comunidades autónomas, la que tuvo un mayor seguimiento fue la Comunidad de Madrid con un 72,7%, mientras que el seguimiento fue menor en el País Vasco con un 39,2%. Por sexo, el debate fue visto por el 63,1% de los hombres y el 55,3% de las mujeres. Por clases, fue seguido por un 55,4% de personas de clase baja-media, un 57,8% de clase media y un 67,7% de clase alta-meda alta. 3.2.- El segundo debate de 2008 El segundo debate de la campaña electoral de las elecciones generales de 2008 se celebró el 3 de marzo de 2008, a escasos seis días de la celebración de los comicios, el 9 de marzo. En el aspecto de la organización, este envite entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero (por parte del PSOE) y Mariano Rajoy (por parte del PP) tuvo escasas variaciones en su mecánica de funcionamiento con el anterior enfrentamiento. En este caso, el lugar de celebración del debate fue el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. En cuanto a la retransmisión televisiva, la encargada fue nuevamente la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, que distribuyó la señal a 32 televisiones nacionales, entre ellas las generalistas TVE, Cuatro y La Sexta, televisiones autonómicas y locales y cadenas de la TDT. Asimismo, la UER (Unión Europea de Radiodifusión) distribuyó la emisión en directo en 55 países de Europa, el norte de África y Oriente Medio. 3.2.1.- El formato y la estructura El formato y la estructura acordados por los partidos políticos para la celebración de este segundo debate fue similar al realizado el 25 de febrero, teniendo unas leves variaciones. De nuevo, el formato fue un cara a cara entre los líderes de las dos fuerzas políticas con mayor representación en el Congreso de los Diputados, José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE, y Mariano Rajoy, del PP. La duración estimada del programa televisivo fue de 90 minutos. En cuanto a la estructura del debate, se volvieron a establecer los mismos cinco bloques temáticos que en el primer envite, referentes a los temas: economía y empleo, políticas sociales, política exterior y seguridad, política institucional y retos del futuro. En cada bloque los candidatos dispusieron de cuatro intervenciones: tres de dos minutos y una final de un minuto. Además, en el principio y al final del debate, los contendientes tuvieron un turno de
97 palabra de tres minutos a modo de introducción y de conclusión del programa televisivo. En el desarrollo del debate, solo hubo una pausa publicitaria de seis minutos entre el tercer y el cuarto bloque temático. En el aspecto en el que sí hubo variaciones respecto al anterior debate fue en el orden de las intervenciones. En este caso, el encargado de abrir todos los turnos de palabra fue José Luis Rodríguez Zapatero, realizando siempre el cierre Mariano Rajoy. De esta forma, el orden era el inverso al establecido en el primero de los debates por sorteo durante la negociación. Por último, las funciones del moderador siguieron siendo las mismas: la distribución de los tiempos y los turnos, y la presentación de los candidatos, el debate y los diferentes bloques temáticos, teniendo prohibido realizar cualquier tipo de consideración personal y teniendo la posibilidad de ampliar los turnos para que se cumplieran las normas establecidas durante la negociación de los debates. 3.2.2.- La descripción del espacio En el segundo debate electoral de 2008 se realizaron muy pocos cambios en cuanto al espacio donde se celebraron. La principal alteración fue el cambio del escenario del estudio de televisión. Si en el primer debate el espacio escogido fue el auditorio del pabellón sur del Recinto Ferial de Ifema, en Madrid, en esta ocasión el escenario fue el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. Esto provocó que en apenas seis días se tuviera que proceder al desmontaje de todo el decorado y la realización del debate para ser trasladado al nuevo lugar de celebración. A pesar de esto, se mantuvieron todos los elementos de la escenografía del primer debate, tanto de espacio como del fondo y la mesa utilizada. Tampoco se realizaron cambios en la realización del debate, estando regido por las mismas normas del primero. Hubo un ligero cambio en la situación de los relojes 26 dentro de la escenografía, ya que en el primer debate los candidatos tuvieron problemas en el control de los tiempos, teniendo que desviar la mirada en varias ocasiones. Así, los marcadores se situaron en el eje de las cámaras que enfocaban tanto a Rajoy como a Zapatero. Asimismo, se pusieron dos relojes en la mesa ante los candidatos para facilitar el control de los tiempos. 26 Gómez, R.G. (2008). Los partidos ajustan el cronómetro. El País, 3 de marzo.
98 En cuanto al vestuario de los candidatos, Mariano Rajoy varía el tono del traje de chaqueta utilizado, cambiando a un gris oscuro, y la camisa fue blanca. Sin embargo, vistió la misma corbata que usó en el primer debate, de color granate. Aspectos como el cuidado de la barba o la utilización de las gafas se mantuvieron respecto al primer envite. Por su parte, José Luis Rodríguez Zapatero repitió en la elección del color del traje gris oscuro, variando a una corbata azul oscura con rayas grisáceas. 3.2.3.- La moderadora La moderadora del segundo de los debates entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy fue la periodista Olga Viza. Sus inicios en la profesión fueron en 1978, formando parte del equipo del programa Polideportivo en TVE. Dentro del ámbito de la información deportiva, trabajó en los años ochenta en el programa Estadio 2, participando en la cobertura de eventos deportivos como el Mundial de Fútbol o los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Además, fue la presentadora de la sección de Deportes del Telediario de 1987 a 1992. En 1992, ficha por Antena 3 para presentar las Noticias de mediodía hasta 1998. Ese año pasa a la segunda edición como presentadora de los Deportes. Un año más tarde se convierte en copresentadora del espacio. En 2001, vuelve a presentar ‘Noticias 1’ hasta 2003, año en el que abandona la cadena. A partir de ahí, ha presentado los programas ‘No es lo mismo’ en Tele 5, ‘El tranvía de Olga Viza’ y ‘Las mañanas de Radio 1’ en RNE, ‘Habitación 623’ en La Sexta y ha colaborado con los medios Marca y Aragón TV. 3.2.4.- El contenido del debate 3.2.4.1.- Los temas El segundo debate electoral de 2008 volvió a contar con una distribución de los turnos alrededor de cinco bloques temáticos (economía y empleo, políticas sociales, política exterior y seguridad, política institucional y retos de futuro) que sirvieron de guía para introducir los diferentes asuntos durante la discusión. En cuanto a su exposición destacamos un par de claves. La primera es que se volvieron a repetir la práctica totalidad de los temas que salieron en el primer encuentro entre candidatos, mientras que la segunda es que hubo un mayor respeto en la separación entre conjuntos de temas,
99 evitando que se trataran asuntos en bloques que no estaban dedicados a ellos o habiendo solo mínimas alusiones. Como ejemplo, el tema del terrorismo de ETA solo apareció de manera clara en el apartado de política exterior y seguridad, cuando en el anterior debate acaparó parte de la discusión en el bloque de retos de futuro. Un aspecto tratado en el debate que puede parecer que tenga irrelevancia pero que copó una parte importante de la discusión entre candidatos fue el aspecto referido a la primera pregunta que realizó Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados al comienzo de la legislatura. Este elemento fue utilizado como parte del ataque de José Luis Rodríguez Zapatero al candidato ‘popular’ sobre su labor de oposición al Gobierno. De esta manera, le reprochó su falta de interés por los asuntos económicos en el bloque de economía y empleo, defendiendo que ésta se dedicó a la coordinación del Gobierno cuando Rajoy aseguró que iba sobre la necesidad de realizar reformas económicas. Cuando el tema había desaparecido de la discusión entre los candidatos, Rajoy volvió a plantear el tema en el bloque de política institucional, cuando el ‘popular’ pretendió rectificar las palabras de su oponente al decir que en la primera cuestión habló sobre el IVA, la financiación autonómica o el cálculo de las pensiones. Por bloques temáticos, encontramos que todos ellos acabaron girando sobre un tema principal, añadiéndose alrededor de ellos diferentes asuntos secundarios. Así en el bloque de economía y empleo, el principal asunto fue la subida de los precios en España, volviendo a aparecer los datos usados en el primer debate y reconociendo, en parte, este extremo Zapatero. A partir de ahí, el candidato a la reelección centró su discurso en temas como las propuestas para combatir la desaceleración y propiciar la reactivación de la economía destinadas al empleo, el sector de la construcción, la construcción de viviendas protegidas, el aumento de los plazos de las hipotecas o medidas para la contención de los precios. Asimismo, también se refirió a asuntos como la comparación de la renta per cápita con otros países, la subida de las pensiones y el salario mínimo o el estado del bienestar. Por su parte, Rajoy utilizó uno de los ataques que repitió durante todo el debate, como el de la herencia recibida por el Gobierno de Zapatero, apareciendo en varios bloques para denunciar la falta de políticas. Además, a los temas antes referidos añadió otros como el gasto público, el déficit, la deuda, la regulación de las competencias en los mercados, la intervención en Endesa, las opas o los impuestos.
100 El apartado de políticas sociales tuvo dos temas principales: la Ley de Dependencia (expuesta por Zapatero) y la inmigración (expuesta por Rajoy). En esta ocasión, Zapatero sí entró en el debate de la inmigración de una manera más determinante que en el primer debate, no relegándolo a las últimas intervenciones. Por su parte, en cuanto a la Ley de Dependencia, Zapatero volvió a defender la labor realizada en este aspecto y planteó varias propuestas como el aumento de la inversión o de las plazas en residencias, mientras que Rajoy volvió a reprochar la ausencia de inversión. Además, el candidato socialista centró su discurso en materias como la igualdad entre hombres y mujeres, la conciliación laboral, el aumento de plazas de guardería o la lucha contra la siniestralidad y la precariedad laboral, mientras que el del PP planteó la pérdida de derechos de los españoles frente a los extranjeros en ámbitos como las plazas escolares, las becas-comedor, la sanidad o la vivienda. En el bloque de política exterior y seguridad, de nuevo fue el terrorismo de ETA y la negociación con la banda el principal tema de discusión, apareciendo como asuntos secundarios el 11-M, el terrorismo islamista, la guerra de Irak, las relaciones internacionales o la participación de España en los diferentes conflictos armados. La política institucional volvió a estar protagonizada por Cataluña y el Estatuto de Autonomía, con reproches de Rajoy en asuntos como la política lingüística, el estudio del castellano o la política sobre el agua. Por su parte, Zapatero habló sobre la cohesión territorial por la disminución de desigualdades económicas, la extensión de la red de alta velocidad y de las autovías o del modelo de financiación autonómica. Por último, en cuanto a los retos de futuro, volvieron a ser los temas centrales la vivienda (con las VPO, los precios o la Ley del Suelo) y la educación (con la comparación de los datos del informe Pisa, las becas, los profesores de apoyo o sus necesidades). Además, Zapatero trató asuntos como la investigación científica con células madre o la biotecnología, la inversión en I+D+I, el aumento de sectores como el aeronáutico o las energías renovables, el cambio climático, el agua o el desarrollo rural, mientras que Rajoy añadió a estos la gestión de las infraestructuras.
101 3.2.4.2.- El uso de los tiempos Las normas para el control y la distribución de los tiempos en este segundo debate de 2008 fueron similares a las del envite electoral celebrado una semana antes. Las intervenciones se dividían en tres minutos en los turnos de inicio y cierre del debate, y cinco bloques temáticos con tres intervenciones de dos minutos y una intervención final de un minuto para cada candidato. Con la suma de todas las intervenciones reguladas por el acuerdo entre los partidos en las negociaciones de los debates, cada candidato disponía de 41 minutos para realizar sus exposiciones. Según el cálculo de los tiempos realizado 27 , José Luis Rodríguez Zapatero empleó 43 minutos y 18 segundos durante el debate, mientras que Mariano Rajoy intervino durante 43 minutos y 35 segundos. La diferencia entre ambos candidatos fue de 17 segundos, una diferencia menor a la del primer debate y casi inapreciable. Asimismo, ambos candidatos superaron los dos minutos de diferencia con el tiempo establecido en la negociación, así como superaron el tiempo de intervención del primer debate. Entre las diferencias que podemos observar en la gestión de los tiempos entre los dos debates, observamos que hubo un mayor aprovechamiento de los turnos por parte de ambos candidatos. Así, Mariano Rajoy no utilizó menor tiempo del disponible en ninguna de sus locuciones, mientras que Rodríguez Zapatero, que en el primer debate tuvo algunos problemas en el control de los tiempos, solo dejó escapar algunos segundos en cuatro intervenciones, con un máximo de 9 segundos en el turno de inicio y en la segunda intervención del primer bloque. En cuanto al control que realizó de los tiempos la moderadora del debate, observamos que no fue tan estricto como en el primer debate. Así, en la última intervención del bloque dedicado a política exterior y seguridad ambos candidatos superaron sus tiempos en 14 segundos al discutir sobre terrorismo, ofreciendo incluso la posibilidad de un nuevo turno de palabra, aunque fue declinado por los candidatos. Asimismo, en el último bloque de retos de futuro, los dos combatientes se excedieron de manera clara en todos sus turnos. Así, Zapatero se pasó en 9, 18, 14 y 17 segundos, respectivamente, en cada uno de sus turnos en este punto, con un total de 58 segundos, mientras que Rajoy 27 Ver cuadro 2
108 per cápita, defendiendo Rajoy que España es el quinto país con menor crecimiento en Europa en 2006, mientras que Zapatero afirmó que superó a la media europea. En políticas sociales, las divergencias volvieron a aparecer en la discusión sobre la inversión en la Ley de Dependencia. Rajoy volvió a defender la gestión del PP con los 700 millones de inversión de la Comunidad de Madrid frente a los 23 millones del Estado o la atención en Madrid de 45.000 dependientes frente a 38.000 en Cataluña o 17.500 en Andalucía. Por su parte, Zapatero expuso que la inversión realizada en dependencia es de 800 millones de euros, se alcanzarán los 1.500 millones en la siguiente legislatura y en 2015 la inversión anual sería de 2.300 millones, así como que en Madrid se atendieron a 3.000 dependientes, mientras que en Andalucía la atención fue a 60.000 personas. Por su parte, en cuanto a la inmigración, Zapatero acusó al PP de que en su etapa en el Gobierno se colaron más de un millón de inmigrantes y que la inversión en integración había sido de 800 millones, mientras que Rajoy afirmó que en la última legislatura habían entrado más de dos millones de extranjeros en el país, mientras que las comunidades de Madrid y Valencia se habían hecho cargo del 97,5% de la inversión en integración. En el otro bloque en el que observamos diferencias en los datos aportados es en el de retos de futuro en referencia a vivienda. En este aspecto, Zapatero defendió que la vivienda subía un 80% con el Gobierno de Aznar, mientras que en la última legislatura solo lo hacía al 40%, además de culpar a la Ley del Suelo de una subida del suelo de los terrenos de un 500% y que la vivienda en esa época subía seis veces más que los salarios. Por su parte, el candidato del PP aseguró que mientras que antes se dedicaban 31 euros de cada 100 al pago de la vivienda, en ese momento se destinaban 46,2 euros de cada 100. Asimismo, afirmó que el aumento del precio de la vivienda había pasado de 551 euros a 705 euros y rescató el dato del precio medio de la vivienda protegida había pasado de 120.000 euros a 200.000 euros. 3.2.4.6.- Los logros de la gestión Los logros de la gestión volvieron a ser un arma utilizada en el transcurso del segundo debate electoral de 2008 por parte del candidato a la reelección, José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, la diferencia entre la estrategia llevada a cabo en cada uno de los envites hizo que el apartado de los logros se rebajara en este encuentro, más
109 centrado en las propuestas que el primero, que se basó en la comparación de políticas entre ambos partidos políticos. Aun así, Zapatero sí puntualizó algunos de los resultados obtenidos por su acción de Gobierno. El candidato socialista recalcó en el apartado de economía y empleo la buena marcha de la economía, la elevación de la renta per cápita, la consecución del superávit en las cuentas públicas o la mejora de la situación de España en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, situándose en el puesto 13. En cuanto a las políticas sociales, volvió a destacar la Ley de Dependencia, con 800 millones en los presupuestos, el destino de la mitad del presupuesto en gasto social, la financiación al 100% de la educación de 3 a 6 años y los avances en materia de inmigración con los acuerdos con los países de origen, la petición de colaboración por parte de Francia para el control de la inmigración o las regularizaciones realizadas con contratos de trabajo. En el bloque de política exterior y seguridad, el candidato socialista afirmó que se ha conseguido una baja tasa de criminalidad, el aumento del número de policías y guardias civiles, la salida de las tropas de Irak, la especialización de policías en terrorismo internacional o la política antiterrorista del Gobierno. En política institucional, destacó la reducción de las desigualdades territoriales, la mejora de las redes de alta velocidad ferroviaria y la red de autovías, y el desarrollo del modelo autonómico. Por último, en los retos de futuro, Zapatero nombró la concesión de 50.000 becas para estudiar inglés en el extranjero, la escolarización de los niños de 3 a 6 años, la ejecución de nuevas leyes educativas con consenso de la comunidad educativa y financiación, el aumento de los recursos en educación, la subida en un 80% de las becas, la inclusión de 2.500 profesores de apoyo y refuerzo, la bajada del precio de la vivienda, la construcción de más viviendas protegidas, las ayudas para el alquiler para jóvenes, triplicar el presupuesto en I+D+I, el aumento de la inversión en infraestructuras o la reducción de los gases de efecto invernadero en 2006 y 2007. Por su parte, el candidato del PP, Mariano Rajoy, repitió varias veces durante el debate electoral el concepto de la “herencia y la inercia”, con el que pretendió convencer a los electores de que parte de los logros económicos del Gobierno de Zapatero se debieron al trabajo realizado durante ocho años por parte del Ejecutivo dirigido por José María Aznar, denunciando la ausencia de políticas realizadas por los socialistas. Aparte de
110 estas palabras, fueron pocos los logros destacados por parte de Rajoy durante el desarrollo del debate. Así, en economía y empleo solo destacó de la labor de la etapa ‘popular’ la cifra del 2,1% de inflación y la bajada de los precios del gas y la electricidad. En políticas sociales, volvió a utilizar el dato de la inversión en dependencia de la Comunidad de Madrid en comparación con la realizada por el Estado, así como las políticas de integración realizadas en Madrid y Valencia. Por su parte, en política institucional denunció que gran parte de las infraestructuras inauguradas en la anterior legislatura ya estaban comenzadas en la época del PP en el Gobierno. Por último, en los retos de futuro acentuó el menor precio de la vivienda hasta 2004 y el menor gasto por persona respecto a las casas. 3.2.4.7.- Los problemas El capítulo de los problemas, tal como hemos visto en el primer debate, suele recaer en la figura del candidato de la oposición. Sin embargo, el debate electoral también puede servir para realizar un diagnóstico de los problemas y las necesidades de un país. En la estrategia trazada para este programa por parte del candidato a la reelección se pudieron ver diversos problemas del país que encontrarían una solución en el ámbito de las propuestas. De esta manera, Zapatero reconoció algunos de ellos, además de recalcar los obstáculos puestos por parte de la oposición. En materia económica, volvió a aparecer el término de “desaceleración económica” para no hacer mención a la crisis. Asimismo, asumió dificultades con la subida de los precios en algunos productos, la caída del sector de la construcción o los problemas con las hipotecas. En el ámbito de las políticas sociales denunció la labor del PP en los obstáculos puestos a la Ley de Dependencia o los problemas creados en la inmigración durante la gestión de José María Aznar con la entrada de un millón de inmigrantes ilegales o las regularizaciones masivas sin contrato. Además, también hizo mención a la lucha contra la siniestralidad y la precariedad laboral. En política exterior y seguridad, el principal problema es el terrorismo, aunque en este debate apareció el componente del terrorismo internacional e islamista. Asimismo, añadió las relaciones internacionales heredadas de la etapa de Aznar y dificultades en la seguridad como los graves homicidios, los robos con violencias, las drogas o la violencia de género. En la política institucional, se repitieron aspectos como la falta de apoyo por parte del PP, provocando el enfrentamiento entre comunidades, la crispación o la lucha en contra del catalán. Por
111 último, en el apartado de los retos de futuro, Zapatero reconoció un retraso histórico en la educación, así como culpó de la subida de los precios de la vivienda a la Ley del Suelo aprobada por Aznar. Por su parte, Mariano Rajoy repitió muchos de los razonamientos realizados en el primer debate al diagnosticar los problemas del país. En economía y empleo volvieron a aparecer la subida de los precios, la subida del paro, la pérdida de nivel adquisitivo, las hipotecas o las diferencias entre ricos y pobres. A esto, añadió temas como la caída de la construcción, la entrega de las eléctricas españolas a empresas extranjeras o la equivocación en las prioridades del Gobierno al dedicarse a la Alianza de Civilizaciones, la Memoria Histórica o la negociación con ETA. En el bloque de políticas sociales, Rajoy insistió en tratar la inmigración, acusando a Zapatero de la regularización masiva de extranjeros, la entrada masiva, la pérdida de derechos sociales por parte de los españoles o la falta de inversión para la integración, así como la mala gestión de la educación pública. En el bloque de política exterior y seguridad, el centro del debate fue de nuevo ETA, añadiendo Rajoy otros problemas como la utilización política del 11-M o la salida de las tropas de Irak. En la política institucional, destacó respecto al problema de Cataluña la convocatoria de referéndums, la falta de una idea de España, los problemas en el estudio del castellano en Cataluña o las multas a comercios por la rotulación en castellano. Además, acusó al Gobierno del retraso de los planes realizados por el PP en el ámbito de las infraestructuras y la extensión de las vías del AVE. Por último, en retos del futuro se centró en los problemas de la educación con los datos del informe Pisa, las tasas de abandono y fracaso escolar o el bajo nivel de la educación. Además, insistió en la subida de los precios de la vivienda, la bajada de la inversión en infraestructuras o los problemas del agua. 3.2.4.8.- Las preguntas y las respuestas En cuanto a la elaboración de interrogaciones por parte de los candidatos, encontramos grandes diferencias entre el primer y el segundo debate de 2008. Un recurso que fue mucho más rico en el primer encuentro y más utilizado en el primero de los encuentros, en el segundo se vio reducido y se equilibró su utilización entre ambos candidatos, cuando en el primero fue una de las armas de Mariano Rajoy.
112 A pesar de su reducción, encontramos que fue el recurso utilizado por el candidato del PP en uno de los momentos más importantes en sus intervenciones. En el bloque de política institucional, Rajoy trató el tema de la política lingüística en Cataluña y los problemas del estudio del castellano, realizando una propuesta en la que aseguraba el estudio del castellano en toda España. Para establecer diferencias entre su forma de hacer política y la del PSOE, insistió de la siguiente manera al candidato socialista: “¿Va a aprobar esa ley? ¿La va a apoyar? Cuando yo la presente en el Parlamento esa Ley, ¿su grupo parlamentario lo va a hacer? ¿Está usted de acuerdo? ¿Va a hacer algo? ¿Se cree que es normal un país donde por poner un letrero en castellano, automáticamente se te sancione? ¿Hay algún país del mundo donde ocurra eso? Sólo en este. En el que gobierna usted, señor Zapatero”. A esta sucesión de preguntas no hubo respuesta de Rodríguez Zapatero, ya que siguió la discusión por otros derroteros. Este tipo de recurso también fue utilizado por el candidato socialista en el apartado de política exterior y seguridad cuando trataron la intervención de España en la guerra de Irak. En un punto caliente y de constantes interrupciones entre los candidatos, Zapatero hizo las preguntas: “¿Cree usted que fue una buena aventura?” y “¿Está defendiendo la guerra de Irak?” con la intención de arrancar un sí de la boca de Rajoy, una contestación que podría haberle valido para ganar votos en un tema sensible en la política españolas. Sin embargo, el candidato del PP contrarrestó esta pregunta asegurando que “es usted quien la ha apoyado, es usted el que la ha apoyado en la ONU” a partir de una resolución del Consejo de Seguridad. Poco después, Zapatero utilizó las interrogaciones de manera que le sirvieron para contrarrestar las acusaciones de Rajoy sobre la guerra de Irak. Así, el candidato del PP le criticó de “quedar bien internamente” por la salida de las tropas de Irak, utilizando el terrorismo para conseguir votos, a lo que el socialista dijo: “O sea que ¿cumplir la palabra dada a los ciudadanos es quedar bien? ¿Cumplir la palabra dada de retirar las tropas de Irak como yo prometí a los ciudadanos hace cuatro años es quedar bien? ¿Qué concepción tiene usted de la democracia?”. Un recurso como el de la comparación entre políticas también fue utilizado por Zapatero a través de una interrogación en la que no buscaba la respuesta del oponente, sino diferenciar las acciones de uno u otro adversario ante los electores. En el bloque de
113 política exterior y seguridad, el candidato socialista preguntó a Rajoy: “¿Qué política antiterrorista prefiere, la de esta legislatura con cuatro víctimas mortales o la de la legislatura anterior con 238 víctimas mortales?”. La respuesta del candidato del PP, sin embargo, fue contundente al mostrar su sorpresa por la utilización de la comparación del número de muertos como arma en el debate. En este debate se mantuvo como recurso, aunque en menor medida, la realización de preguntas para ser contestadas seguidamente por la misma persona para exponer acciones de Gobierno, como cuando Zapatero se preguntó sobre la medición objetiva del bienestar de un país y se contestó que eso se hacía a través del Informe de Desarrollo Humano o cuando Rajoy lo usó en el bloque de políticas sociales para exponer los datos del número de personas atendidas por la Ley de Dependencia en Madrid en comparación con Cataluña y Andalucía o cuando le preguntó a Zapatero si sabía cómo se estaban regularizando inmigrantes y se contestó a sí mismo que se hacían con órdenes de expulsión. 3.2.4.9.- Las interrupciones El recurso de las interrupciones fue, de nuevo, una constante en el segundo debate electoral de 2008. La permisividad para la interactuación mostrada por los moderadores permitió, nuevamente, la interactuación entre los candidatos, ofreciendo varios momentos de discusión de ideas, propuestas y proyecto político. Al igual que en el primer encuentro, las interrupciones fueron aumentando con el transcurso del debate, habiendo situaciones de diálogo directo entre candidatos. Asimismo, sirvieron para distinguir de manera clara los temas en los que hay una mayor divergencia entre las posturas de ambas fuerzas políticas. Sin embargo, la tensión no llegó al extremo de la discusión del último bloque del primer debate cuando se mezclaron los apoyos del mundo de la cultura a la candidatura de José Luis Rodríguez Zapatero y la acusación de Mariano Rajoy al socialista de agredir a las víctimas del terrorismo. A pesar de esto, sí encontramos algunos momentos en el desarrollo del segundo debate en los que sí se notaron las importantes diferencias entre los políticos. El primero de ellos lo encontramos en el bloque de políticas sociales, alargándose las interrupciones en buena parte de las intervenciones. La discusión parte con el tema de la inmigración, uno de los puntos fuertes del programa electoral de Mariano Rajoy. El ‘popular’ acusó a
114 Zapatero de no hacer ninguna política en esta materia y hacer solo regularizaciones masivas, a lo que el socialista contestó que fueron pactadas. Tras esto, se introdujo en la discusión las inversiones en integración, para acabar dando paso a la Ley de Dependencia, de la que Zapatero acusó a Rajoy de boicotearla, mientras que el candidato del PP acabó comparando las cifras de atención a dependientes de Madrid con las de Andalucía y Cataluña. La discusión no quedó, ya que en la siguiente intervención de Zapatero, en la que recuperó el tema de la inmigración, aseguró que su Gobierno firmó “una decena de acuerdos con países, fundamentalmente del África Subsahariana” sobre repatriación, lo que provocó la hilaridad de Rajoy al preguntarle por el nombre de los países. En el apartado de la política exterior y seguridad, encontramos dos focos de tensión entre candidatos. El primero fue el tratamiento de la guerra de Irak. La discusión parte al interrumpir Rajoy a Zapatero en una de sus intervenciones para calificar de “insolidaria” la salida de las tropas de Irak. Posteriormente, el candidato del PP utilizó la participación de España en acciones militares en Afganistán y Líbano como reproche a su política exterior, a lo que Zapatero contestó que se hizo con “el amparo de las Naciones Unidas y en misión de paz”, de forma que intentó marcar las diferencias en la actuación de los diferentes conflictos armados. Tras esto, el peso de la intervención lo recogió el socialista para preguntar si defendía la guerra de Irak, a lo que contestó Rajoy que Zapatero la apoyó basándose en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que leyó durante su turno. Por otra parte, de nuevo el terrorismo de ETA y la lucha antiterrorista fueron motivos para las interrupciones entre candidatos. En esta ocasión, la discusión provocó que la moderadora ofreciera un nuevo turno de palabra a Zapatero por si quería contestar a Rajoy, aunque el socialista declinó este ofrecimiento. El peso de las interrupciones lo llevó aquí el candidato del PSOE, ya que rebatió las acusaciones del político del PP sobre que había engañado a los españoles de que no hablaría con ETA tras el atentado de la T-4 y de que no hablaría con ETA de política. Posteriormente, Zapatero volvió al ataque para rebajar las críticas de Rajoy por utilizar los muertos en el debate, diciendo que quien había utilizado políticamente el terrorismo con el dolor de las víctimas fue el PP durante la anterior legislatura, así como rebatir que ganara las elecciones por el 11M y la guerra de Irak y las críticas de haber mentido a los españoles con ETA.
115 Más adelante, encontramos una sucesión de interrupciones en el apartado de políticas institucionales en el tema del uso del castellano en Cataluña, reprochando Zapatero a Rajoy que este tema no lo tratara cuando fue ministro de Educación, mientras que Rajoy aseguró que defiende el castellano y el catalán. Por último, hubo una pequeña controversia en el bloque de retos de futuro en cuanto a la Ley del Suelo, que según Zapatero provocó la subida del precio de los terrenos en un 500%, mientras que Rajoy negó que ésta llegara a ponerse en vigor. 3.2.4.10.- El turno de cierre El turno de cierre en el segundo debate electoral de 2008 tuvo una especial relevancia, ya que era el último momento de los dos programas en los que los candidatos se dirigían directamente a los electores para pedirles el voto. Una intervención con dos estrategias diferenciadas entre ambos partidos y ambas con un punto en común en comparación con la misma intervención del primer envite. Así, tanto José Luis Rodríguez Zapatero como Mariano Rajoy volvieron a utilizar el elemento que caracterizó el mensaje del discurso realizado una semana antes, de manera que se reforzaban en sus ideas a pesar de las críticas recibidas. Zapatero volvió a cerrar su intervención con la frase de Ed Murrow “Buenas noches y buena suerte” con la que cerraba su programa ‘See it now’. Por su parte, Rajoy volvió a utilizar la metáfora de la niña para reflejar en ella sus deseos de lo que quiere de España y el país que pretendía construir si era elegido presidente del Gobierno. Atendiendo a su discurso, el candidato del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, estructuró su discurso en tres partes: los agradecimientos, el proyecto que presenta y la petición del voto. En primer lugar, en su papel como presidente del Gobierno, Zapatero agradece el apoyo que recibió por parte de los 11 millones de votantes, así como de las personas que ha apoyado sus acciones de Gobierno y de los que han “discrepado con respeto”, una forma de trazar una línea de separación con la acción realizada por su candidato opositor. A partir de ahí, reforzó su mensaje con la palabra “compatriotas”, una forma de demostrar la unidad del país, así como defender el trabajo realizado para ellos a partir de los apoyos y las críticas de su gestión.
116 Tras esta introducción, el candidato socialista desarrolló de manera escueta todo lo planteado en los dos debates, tanto en el ámbito de la acción del Gobierno como en el de las propuestas. De esta manera, encaminó su discurso al trabajo que ha realizado por la igualdad de oportunidades, el crecimiento económico y el pleno empleo, las políticas sociales en torno a la educación, la sanidad y las pensiones, la lucha contra el cambio climático y la paz. En el final de esta parte, Zapatero realizó una alusión clara a la unidad del país, de forma que podía contrarrestar la táctica realizada por el PP para el desprestigio de su gestión con la situación del Estatuto de Cataluña. Una idea del país que la basó en “una España unida en convivencia que respete la diversidad, porque el futuro es la convivencia y no la división”. Un freno a la idea del “España se rompe” para evitar una fuga de votos hacia el PP. El último apartado lo usó el candidato socialista para pedir el voto a los electores. Una petición sustentada en que gobernará “para todos y con respeto a todos”, una nueva manera de intentar demostrar unión en el país, así como mostró autocrítica al afirmar que “corregiré los errores” y apeló a su cercanía a “los que no tienen de todo”. Un discurso que, en todo momento, construyó alrededor de la primera persona de singular, focalizando la atención directamente en el candidato. Por su parte, el candidato del PP, Mariano Rajoy, estructuró su discurso en torno a la superación de los problemas del país, el desarrollo de las políticas y las necesidades de España y el cierre con la metáfora de la niña. En primer lugar, Rajoy definió España como “una gran nación de ciudadanos libres e iguales”, una expresión que utilizó hasta en tres ocasiones durante el turno de cierre, una forma de condensar el mensaje ideológico del Partido Popular. Asimismo, apeló a que sufre unos problemas que, con su labor, se superarán en el futuro. A partir de aquí, en el desarrollo del discurso, encontramos varias claves, como son el consenso, la economía, las reformas y la unión. En primer lugar, la idea de consenso nace para mostrar las diferencias con la acción del Gobierno de Zapatero, de forma que intentó distinguir dos maneras de trabajar al ofrecer pactos en torno a la derrota de ETA, la política exterior y la protección social. De estos tres temas destacan los dos primeros, ya que han sido los que han provocado mayor disputa entre Gobierno y oposición. Además, realizó una referencia a que la legislatura anterior estuvo protagonizada por la
117 “tensión y la división de los españoles” y se presentó como “el presidente de todos los españoles”. En cuanto a la economía, se centró en la lucha contra los precios y el desempleo y el reto de que trabajen el mismo número de hombres y mujeres, asuntos más importantes que los “debates sobre naciones o la alianza de civilizaciones”. En el apartado de las reformas, se centró en la bajada de impuestos, el I+D+I, las infraestructuras y la educación, repitiendo nuevamente el ideal de “esfuerzo, mérito y trabajo”. Por último, el mito de la unión lo reflejó en la defensa del Estado de las autonomías y la derrota de ETA frente a una posible negociación, de nuevo puntos importantes de su ideario político. Para finalizar, Rajoy hizo de nuevo referencia a la niña del primer debate, un recurso de tipo sentimental para conmover a los electores. Esto se reafirma al decir que “esa niña es la que mueve mi sentimiento y mi corazón”, además de buscar que estudie o tenga una vivienda. 3.2.5.- La comunicación no verbal Para la explicación de algunos de los elementos de la comunicación no verbal registrados en este segundo debate de 2008, vamos a volver a servirnos de la categorización y explicación de los gestos realizadas por Hernández Herrarte y Rodríguez Escanciano (2009, p. 61-94). De nuevo, volvemos a dividir el debate en tres escenas: la entrada al estudio, los turnos de apertura y cierre, y el desarrollo del debate. Esto se debe a que en cada una de estas partes podemos observar actitudes diferenciadas. Al igual que en el primer envite entre candidatos, la escena de entrada es el único momento del debate en el que los dos contendientes se encuentran de pie. La llegada al estudio se produce desde la izquierda de la pantalla, entrando los políticos a la vez tras la moderadora Olga Viza. La situación ante los fotógrafos fue la misma que en el primer debate: Zapatero se situó a la izquierda de los espectadores y Rajoy a la derecha. Esta cuestión hay que tenerla en cuenta, ya que en la mesa del debate ambos se situaron a la inversa. La importancia reside en el apretón de manos entre candidatos, que se produjo solo una vez y siendo ofrecido por Zapatero a Rajoy, quedando la mano del socialista por su situación delante para las cámaras y dando una sensación de “control y dominio” (2009, p. 87). Hay varias actitudes que denotan una mayor tranquilidad entre los
124 Zapatero y que hubo un empate el 9%. Entre los votantes de otros partidos, Zapatero ganó para el 73%, Rajoy para el 13% y un empate para el 14%. Por último, entre las personas que no votaron, Zapatero ganó para el 49%, Rajoy para el 40% y empate para el 11%. En cuanto a los sondeos realizados en televisión, en el de la cadena Cuatro realizado por Opina, Zapatero consiguió el triunfo para el 50,8%, Rajoy para el 29%, ninguno el 13,4% y no sabe/no contesta el 6,8%. Por su parte, en el estudio de Invymark para La Sexta, el candidato socialista ganó con el 49,2%, Rajoy obtuvo un 29,8% y el empate fue votado por el 21% de los encuestados. 3.2.7.- Las audiencias La distribución de las audiencias del segundo debate electoral de 2008 fue parecido al celebrado una semana antes. La realización de una señal única y abierta por parte de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión provocó una fragmentación de la audiencia, repartida por todas las cadenas que emitieron el programa, siendo la principal beneficiada TVE. En términos generales, y según los datos de TN Sofres, el segundo debate entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero obtuvo una audiencia media de 11.952.000 espectadores, con una cuota de pantalla del 56,3%. Este dato supuso la pérdida de algo más de un millón de espectadores respecto al primer programa, que registró 13.043.000 espectadores de media y un share del 59%. El minuto de oro tuvo lugar a las 22.55 horas, con 13.964.000 espectadores y una cuota del 63,4%. En ese momento, los dos candidatos debatían sobre terrorismo en el bloque de política exterior y seguridad. En cuanto a la audiencia acumulada en el debate, 21.700.000 personas conectaron con algunas de las cadenas que retransmitieron el programa en algún momento. En cuanto a la distribución de la audiencia entre las diferentes cadenas de televisión, la que tuvo más audiencia fue TVE con 6.958.000 espectadores y un share del 32,7%. La siguiente cadena fue Cuatro con 2.300.000 espectadores y una cuota de pantalla del 10,8%, seguida de La Sexta con 1.126.000 espectadores y un 5,3%, Telemadrid con 488.000 espectadores y un 13,3% (en su comunidad autónoma), Canal Sur con 286.000 espectadores y un 7,3% (en Andalucía) y la red Popular TV con 206.000 espectadores y
125 un 1%. Respecto al seguimiento por comunidades autonómicas por cuota de pantalla, Madrid fue la que obtuvo un mayor respaldo con un 68,6% de share, seguida de Murcia con un 64,8% y Galicia con un 63,3%. Por el contrario, las autonomías que realizaron un menor seguimiento del debate fueron País Vasco con un 39,4%, Cataluña con un 47,6% y Baleares con un 51,1%. 3.3. El debate de 2011 El 7 de noviembre de 2011 se celebró en el auditorio del Palacio Municipal de Congresos de Madrid el único debate de la campaña electoral de las elecciones generales de 2011 que tuvieron lugar el día 20 noviembre. En esta ocasión, los candidatos a la Presidencia del Gobierno fueron Alfredo Pérez Rubalcaba (por parte del PSOE) y Mariano Rajoy (que repetía por tercera vez por parte del PP). El contexto en el que se celebró este debate fue muy diferente a los dos realizados en 2008. En primer lugar, el adelanto de los comicios y la situación económica del país condicionaron todos los aspectos que rodearon a este evento, afectando especialmente a las líneas argumentales de los contendientes. En segundo lugar, la celebración de un solo debate a dos semanas de la celebración de las elecciones supuso una gran diferencia en comparación a lo sucedido en las campañas de 1993 y 2008. El programa televisivo fue organizado y distribuido nuevamente por la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, institucionalizándose la producción de una señal abierta y neutral del debate televisivo. En esta ocasión, el evento fue retransmitido por 20 cadenas de televisión españolas entre nacionales, autonómicas y locales, además de las emisoras Sky TG 24 Horas de Italia, la RTP 24 Horas de Portugal, Antena 3 Internacional y TVE Internacional. Entre las cadenas generalistas, Antena 3 sí se sumó a la retransmisión del evento, mientras que Telecinco volvió a declinar su emisión. Junto a la cadena de Planeta estuvieron TVE, Cuatro, La Sexta o Intereconomía, entre otras. 3.3.1.- La negociación Las bases sentadas en la negociación de los debates de 2008 abrieron un nuevo camino para este formato en España. La organización por parte de un ente independiente y neutral permitió la emisión de una señal abierta que podía ser captada por todas las cadenas interesadas. En esta ocasión, la información filtrada a los medios de comunicación fue mucho menor que la que se ofreció en 2008. Las personas encargadas
126 de las negociaciones fueron las directoras de campaña, Elena Valenciano, por el PSOE, y Ana Mato, por el PP. El punto de inicio de las negociaciones fue, al igual que en 2008, la elección de la cadena que retransmitiría el evento. El 5 de octubre, habiéndose realizado ya los primeros sondeos entre formaciones políticas, Elena Valenciano denunció en ABC 32 que el PP había vetado a TVE para la realización de los debates. Por su parte, la postura ‘popular’ era la realización de dos debates en Antena 3 y Telecinco o uno solo en una institución neutral. Una semana después, el 13 de octubre, una información del diario El País 33 reafirmó estas ideas de partida. Por un lado, el PSOE mantenía la postura de la celebración de un debate en la televisión pública, mientras que el PP quería dos debates en las cadenas privadas o, en su defecto, un solo debate en la Academia de la Televisión. Esta reducción del número de debates se debía a las acusaciones de parcialidad a los moderados de los encuentros de 2008, Manuel Campo Vidal y Olga Viza, así como el amplio favoritismo de Mariano Rajoy ante las elecciones. El acuerdo de mínimos entre las coordinadoras de campaña se alcanzó el 16 de octubre. En él 34 , se llegó al consenso a partir de las pretensiones del PP, como fueron la celebración de un solo debate en la Academia de la Televisión, evitando así a TVE y la posibilidad de que se celebrara un debate con candidatos de otras formaciones, el primer lunes de la campaña electoral, con 13 días de distancia del día de los comicios. A partir de aquí, las negociaciones 35 las llevarían Óscar López y Esteban González Pons, por el PSOE y el PP, respectivamente. Del transcurso de los encuentros no hay más información hasta el día 3 de noviembre. ABC 36 publicó que las negociaciones estaban bloqueadas en el tema de la división temática del debate. Así, la propuesta del PSOE se encontraba en repetir la fórmula de 2008, con cinco bloques dedicados a economía y empleo, políticas sociales, política exterior y seguridad, política institucional y retos de futuro, mientras que el PP abogaba por la división en tres bloques: economía y empleo, 32 Cervila, P. y Sanz, G. (2011). El PSOE acusa al PP de vetar a TVE para los debates. ABC, 5 de octubre, p. 40 33 Cué, C.E. (2011). El veto del PP a TVE aboca a un solo debate entre Rajoy y Rubalcaba. El País, 13 de octubre, p. 12. 34 Sánchez, M. (2011). Sólo habrá un debate y al inicio de la campaña. El Mundo, 17 de octubre, p. 14. 35 Garea, F. (2011). PSOE y PP cierran un acuerdo para un único cara a cara el 7 de noviembre. El País, 17 de octubre, p. 14. 36 Valenzuela, C. (2011). La exigencia del PSOE de devaluar el debate económico bloquea el cara a cara televisivo. ABC, 3 de noviembre, p. 40.
127 políticas sociales y varios. Por su parte, El Mundo 37 ya apuntó la posibilidad de que el moderador fuera Manuel Campo Vidal, hecho que se consumó ese mismo día. Finalmente, la escaleta quedó cerrada el 4 de noviembre. El acuerdo 38 se cerró en torno a la postura del PP, con tres bloques sobre economía y empleo, políticas sociales y varios, con 20, 15 y 10 por cada candidato, respectivamente, habiendo flexibilidad en la duración de las intervenciones. 3.3.2.- El formato y la estructura El formato utilizado para el debate electoral de 2011 fue similar al usado en los comicios de 1993 y 2008. En este caso, se repitió el cara a cara entre los dos candidatos cuyos partidos tenían una mayor representación en el Congreso de los Diputados y tenían unas mayores aspiraciones a conseguir la Presidencia del Gobierno, como eran Mariano Rajoy, por el PP, y Alfredo Pérez Rubalcaba, por el PSOE. En cuanto a la estructura del debate, sí encontramos diferencias sustanciales respecto a los anterioresAsí, la división temática solo se realizó en tres bloques: economía y empleo, políticas sociales y varios, entre los que se incluyen democracia y política exterior. A estos apartados, se volvieron a unir los turnos de apertura y cierre del debate. Durante el programa, solo se produjo una pausa publicitaria entre el primer y el segundo bloque de 12 minutos. La distribución de las intervenciones también sufrió variaciones importantes. En el turno de apertura, cada candidato dispuso de dos minutos, mientras que en el de cierre el tiempo fue de tres minutos. Por su parte, cada bloque temático dispuso de una duración y un número de intervenciones diferentes. Así, en el de economía y empleo, los políticos dispusieron cinco turnos con un total de 20 minutos para cada uno, en el de políticas sociales, cuatro intervenciones con un total de 15 minutos por candidato, y en el de varios, tres turnos con un total de 10 minutos por político. La diferencia sustancial estuvo en que cada intervención no tuvo un tiempo determinado y cerrado, por lo que la distribución de los turnos fue libre y se realizó a partir de las necesidades del discurso, acumulándose los tiempos por bloques. 37 Piña, R. (2011). El cara a cara de los 500.000 euros. El Mundo, 3 de noviembre, p. 57. 38 Calleja, M. (2011). El debate dedicará 40 minutos al paro. ABC, 5 de noviembre, p. 27.
128 Respecto al orden de las intervenciones, por sorteo se determinó que Mariano Rajoy abría los turnos de inicio, políticas sociales y el turno de cierre, mientras que Alfredo Pérez Rubalcaba lo haría en los bloques de economía y empleo y de varios. Por último, en cuanto a las responsabilidades del moderador en el debate, se añadió la potestad de la información de los tiempos a los candidatos debido a la libertad en la distribución de los tiempos, uniéndose así a las funciones de presentación del programa, los candidatos y los bloques temáticos y la asignación de los turnos de palabra, quedando prohibida la realización de cualquier comentario de tipo personal. 3.3.3.- La descripción del espacio 3.3.3.1.- La escenografía 39 El escenario elegido, al igual que sucedió en el segundo debate de 2008, fue el auditorio del Palacio Municipal de Congresos de Madrid. El responsable de la escenografía volvió a ser Paco Bello. El plató se situó en forma de semicírculo con un diámetro de 15 metros y una superficie de 15x8 metros y cuatro metros de altura. Para el fondo del escenario, se colocaron dos filas de 13 paneles. Los colocados en la parte superior tuvieron una altura de 180 centímetros, mientras que los inferiores fueron de 90 centímetros. Entre ambas filas de paneles, se colocó una franja central de 150 centímetros de altura en el que parecía sobreimpresionado el logo del debate de 2011. El color utilizado en los elementos del fondo fue el gris para simbolizar la neutralidad del escenario. Por su parte, la mesa elegida fue de color crema, de forma que hiciera contraste con los elementos del fondo. Ésta se colocó sobre una tarima de 9x5 metros y estuvo formada por cuatro piezas iguales. En la parte frontal, se situó una pantalla led de 250x50 centímetros en la que aparecía el logo del debate. En la mesa se instalaron dos monitores por candidato para que pudieran ver la señal de la retransmisión y el cronómetro con el tiempo de las intervenciones. Asimismo, el moderador contó con tres monitores para la señal de televisión y el control de los tiempos. Por último, las sillas de los candidatos estuvieron ancladas al suelo y reguladas a las diferentes alturas de los contendientes. Sobre la elección del decorado, el directo de la escenografía, Paco Bello (en Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, 2012), cuenta: 39 Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (2012). El debate 2011 desde dentro. Madrid: Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, p. 151-153 y p. 166.
129 “El diseño del decorado estaba inspirado en la neutralidad. Partimos de la mesa central como eje y a partir de ella se construyó todo el perímetro. La intención era conseguir un espacio no lineal y se logró utilizando troncos piramidales para realizar la forma de semicírculo” (p. 152). 3.3.3.2.- La realización 40 La realización del debate de 2011 volvió a ser encargada a los profesionales Tacho de la Calle y Fernando Navarrete, a su vez codirector del programa. En esta ocasión, en el estudio de televisión se colocaron de 11 cámaras, de las que ocho se encargaron de la grabación del programa, mientras que las otras tres estuvieron de reserva para poder resolver cualquier contingencia. Así, en el plató se dispusieron una steadycam y una cámara con grúa, mientras que el resto de cámaras siguieron las mismas directrices de los debates de 2008. Además, se colocaron dos cámaras para la retransmisión del evento en lenguaje de signos, y otras cinco cámaras en el exterior para la grabación de la entrada y la salida de los candidatos. En el exterior del Palacio Municipal de Congresos de Madrid se montaron dos unidades móviles en Alta Definición, una para la grabación en exteriores y otra para la señal del debate. En cuanto a los planos, al igual que sucediera en 2008, volvieron a permitirse los planos de escucha de los candidatos, dando una mayor riqueza visual de la realización. Asimismo, los planos utilizados durante el debate fueron los planos medios y primeros planos de los candidatos y el moderador, así como el plano general para enfocar a los participantes situados en la mesa. 3.3.3.3.- El vestuario 41 42 La elección del vestuario por parte de los candidatos siguió las líneas seguidas en anteriores debates. El candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, eligió un traje azul oscuro y con chaqueta amplia, camisa azulada y corbata azul con topos en azul y amarillo. Por su parte, el candidato del PP, Mariano Rajoy, utilizó un traje “slim fit” en color gris marengo, camisa blanca y corbata azul blanca texturizada. En términos de imagen, ambos candidatos poseen barba cana y cuidada. El principal problema en este 40 Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (2012). El debate 2011 desde dentro. Madrid: Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, p. 150-151. 41 Los “looks” del debate, a examen (2011). ABC. 8 de noviembre, p. 26. 42 Dos estilos distintos para una noche clave (2011). La Razón. 8 de noviembre, p. 18.
130 aspecto lo tuvo Pérez Rubalcaba por los brillos no deseados que le provocaron la iluminación en la calva. 3.3.4.- El moderador El moderador del debate volvió a ser Manuel Campo Vidal, en calidad de presidente de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, que ejerció como presentador de este tipo de formato televisivo por tercera ocasión, tras presentar el primer debate de las elecciones de 1993 en Antena 3 y el primer envite electoral de 2008, que también organizó la Academia de la Televisión. 3.3.5.- Los candidatos 3.3.5.1.- Alfredo Pérez Rubalcaba El candidato del PSOE a las elecciones generales de 2011 fue Alfredo Pérez Rubalcaba, que fue elegido tras la renuncia para presentarse a la reelección de José Luis Rodríguez Zapatero y no presentarse ningún candidato más al proceso de primarias abierto en el partido. Rubalcaba ha formado parte de los dos gobiernos formados por el Partido Socialista. Así, en la etapa de Felipe González, el candidato socialista fue nombrado secretario de Estado de Educación en 1988, cargo que ocupó hasta 1992, cuando pasó a ser ministro de Educación, ocupando este puesto durante un año. En las elecciones de 1993, obtuvo su acta de diputado por la provincia de Toledo y fue designado por González como ministro de la Presidencia y portavoz del Gobierno hasta 1996, momento en el que el PP ganó los comicios generales, siendo elegido José María Aznar. En la oposición, fue elegido en dos ocasiones como diputado por la provincia de Madrid. Asimismo, tras el XXXIV Congreso del PSOE, Rubalcaba entró a formar parte de la Ejecutiva y fue elegido secretario de Comunicación. En el XXXV Congreso, el candidato socialista pasó a formar parte del Comité Federal tras la elección de Rodríguez Zapatero como secretario general. Tras las elecciones de 2004, Rubalcaba fue, en primer lugar, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista de 2004 a 2006, cuando ya fue designado ministro de Interior (de 2006 a 2011), cargo que compaginó desde 2010 con el de vicepresidente primero y portavoz del Gobierno hasta julio de 2011, cuando abandonó sus ocupaciones para la preparación de las elecciones.
131 3.3.6.- Los contenidos del debate 3.3.6.1.- Los temas El debate de 2011 se puede resumir en los temas de la crisis económica y el desempleo. La mala situación del país condicionó el discurso de ambos candidatos durante todo el encuentro, por lo que cualquier asunto que se tratara se vio afectado por este problema. Mariano Rajoy, candidato del PP, pudo establecer una línea argumental transversal durante todo el debate para focalizar en la falta de empleo el motivo de todas las dificultades de España. De hecho, en los tres bloques temáticos del envite, incluyó este tema para explicar los problemas que se generan en el resto de políticas, como fueron la financiación de la sanidad, las políticas sociales o el gasto de las administraciones. Por su parte, Alfredo Pérez Rubalcaba intentó mostrar durante todo el encuentro cuál era el programa electoral del PP para combatir la crisis económica. Así, el candidato del PSOE quiso explicar el motivo de la situación económica como causa de los problemas financieros en Grecia y Estados Unidos y las dificultades ocasionadas por las políticas de ajuste, la contención del gasto público y la falta de inversión, la burbuja inmobiliaria, la falta de crédito por parte de los bancos, el endeudamiento, los activos tóxicos o la Ley del Suelo. En el ámbito de las propuestas de Rajoy, el socialista intentó mostrar información sobre los cambios que pretendía el PP plantear en las prestaciones por desempleo con un sistema de capitalización, la reforma laboral, la flexibilidad laboral y la desregulación de los convenios y la negociación colectiva. Asimismo, presentó sus propuestas para la incentivación del empleo, las reformas de impuestos a los bancos o las grandes fortunas o la supresión de las diputaciones para el ahorro en la administración. Rajoy, en materia económica, planteó problemas como la excusa del Gobierno con la burbuja inmobiliaria al ser el momento en el que más viviendas se construyeron y, por tanto, en el que hubo mayor especulación. Además, puso en comparación las cifras de desempleo de España con los de otros países de la UE. Junto a esto, al diagnóstico de la economía se unieron el aporte de dinero público a los bancos, el cierre de empresas, la caída de la inversión y el consumo, el déficit y la deuda. A esto, sumó los reproches por medidas como la subida del IVA, la supresión del impuesto de patrimonio, la subida de la Renta a las clases medias, la subida de los impuestos especiales, la congelación de la pensiones, la bajada del sueldo a los funcionarios o la reforma laboral, dentro de lo que
132 llamó “el programa oculto”. Asimismo, explicó sus planes para el control del gasto y el desarrollo de la modificación de la Constitución. En el apartado de políticas sociales, el debate se centró en torno a dos temas primordiales: la sanidad y las pensiones. En primer lugar, en materia sanitaria, el principal asunto fue el aspecto de la financiación. Así, Rubalcaba defendió su discurso alrededor de los problemas de la privatización y el traspaso de enfermos crónicos y costos desde el sistema privado al público. Además, apuntó la subida de impuestos a las bebidas alcohólicas y al tabaco para destinar recursos a la sanidad. Por su parte, Rajoy centró su postura en los recortes realizados por el Gobierno. Por otra parte, en materia de pensiones, el candidato del PSOE explicó la evolución de las pensiones mínimas en la anterior legislatura y pidió información a su rival por la revisión del sistema de pensiones y su sostenibilidad, mientras que Rajoy apeló a los datos de la Seguridad Social, el ratio de cotizantes-pensionistas o la congelación de las pensiones. En otro orden de cosas, también trataron asuntos de educación, dependencia, las diferencias entre ricos y pobres o los recortes en servicios sociales y promoción social, educación, prestaciones sociales o políticas de vivienda. Por último, el debate en el bloque de varios trató dos asuntos fundamentales: la propuesta de la supresión de las diputaciones por parte del PSOE y los planes de ahorro de las administraciones, defendida por el PP. En primer lugar, el tema de la eliminación de las diputaciones se convirtió en una de las principales propuestas de Rubalcaba, de manera que se favoreciera al ahorro del gasto público y al reparto de competencias entre ayuntamientos y comunidades para evitar su duplicación. Por su parte, Rajoy empleó gran parte de su discurso en este punto en la necesidad de un plan de reformas y ahorro en las administraciones públicas, así como evitar las duplicidades o el refuerzo del control en la gestión. Por otra parte, Rubalcaba defendió la gestión socialista en materia de derechos con leyes como las del matrimonio homosexual, de igualdad o del aborto, así como la necesidad de revisar el sistema electoral, la conciliación laboral, los horarios, la bajada de la tasa de criminalidad, el aumento de los efectivos en los cuerpos de Seguridad del Estado o el fin de ETA. A estos asuntos, Rajoy añadió otros como la eliminación de las subvenciones nominativas, la reforma de los organismos reguladores, la violencia de género, la política exterior, las exportaciones o la Política Agraria Común.
133 3.3.6.2.- El uso de los tiempos La libertad en la distribución de los tiempos en cada uno de los bloques temáticos fue la principal novedad del debate 2011. A diferencia de los debates de 2008, en los que cada intervención tenía una limitación concreta, en este encuentro los candidatos solo tuvieron límites en el global de los bloques temáticos y en el número de intervenciones. Así, el turno de apertura fue de dos minutos, el bloque de economía y empleo estuvo formado por cinco intervenciones con un total de 20 minutos, el apartado de políticas sociales, por cuatro intervenciones y 15 minutos, el bloque de varios, por tres intervenciones y 10 minutos, y el turno final de tres minutos. Si nos centramos en los tiempos totales, cada candidato tenía la posibilidad de utilizar 50 minutos durante el debate. El candidato del PP, Mariano Rajoy, utilizó 50 minutos y 15 segundos, por lo que el desfase solo fue de 15 segundos. Por su parte, el candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, usó 49 minutos y 5 segundos, por lo que dejó de utilizar 55 segundos de su tiempo. Centrados en los turnos de los discursos de inicio y cierre, el principal desfase de tiempo lo tuvo Mariano Rajoy, que terminó su intervención de conclusiones 23 segundos antes, frente a los 7 que no usó Rubalcaba. Por su parte, en la apertura el candidato del PSOE usó 8 segundos más y el del PP 3 segundos más. Donde se produjeron grandes diferencias en las intervenciones de ambos candidatos fue en el desarrollo de los diferentes bloques. Rajoy realizó una mejor distribución de los tiempos que Pérez Rubalcaba, que tuvo graves problemas en este aspecto. En el primer bloque, el candidato socialista realizó dos intervenciones muy cortas (con 1 minuto y 41 segundos y 2 minutos menos de la media de 4 minutos por intervención en este bloque) y un turno de 7 minutos y 33 segundos, el más largo de todo el debate y superando a la media de este apartado en 3 minutos y 33 segundos. Por su parte, el mayor desfase de Rajoy en este bloque fue de 1 minuto y 55 segundos menos en el tercer turno, que solventó con el exceso de 55 segundos en la primera intervención y 1 minuto y 7 segundos de la segunda intervención. En los otros dos bloques, las diferencias fueron menos notables, aunque Rubalcaba siguió manteniendo mayores variaciones con la media de las intervenciones en cada bloque. Así, en el apartado de políticas sociales, con una media de 3 minutos y 45
140 Por último, en el bloque de varios, Rajoy contrapuso la afirmación de Rubalcaba de que en 2002 se produjo la tasa más alta de criminalidad al asegurar que ese año se produjeron 4 millones de infracciones, mientras que en 2009 hubo 4.715.000. En seguridad, el candidato del PSOE afirmó que se habían repuesto 35.000 efectivos de la Policía y la Guardia Civil frente a los 8.000 menos que hubo en la etapa de Aznar. Por su parte, a la propuesta de eliminar las diputaciones realizada por Rubalcaba, el candidato del PP contestó que la deuda de las instituciones provinciales era de 3.000 millones de euros frente a los 700.000 millones de euros de deuda de toda España. 3.3.6.6.- Los logros de la gestión El contexto de crisis económica en el que se celebraba el debate electoral de 2011 condicionó las estrategias de los candidatos, sobre todo al PSOE, que en su pretensión de mantenerse en la Presidencia del Gobierno, esta vez en la figura de Alfredo Pérez Rubalcaba, no pudo explicar los logros obtenidos por su gestión en los siete años en el poder. Una buena muestra de esto lo tenemos en el bloque de economía y empleo, en el que el único aspecto considerable de todo su discurso fue que su Ejecutivo fue capaz de realizar el doble de gasto en desarrollo e I+D que en deducciones de vivienda. En el bloque de políticas sociales, Rubalcaba sí pudo resaltar más logros como un ahorro de 4.500 millones de euros en sanidad, un mayor gasto en esta materia con un presupuesto de 4.256 millones de euros, frente a los 3.370 millones destinados en el Gobierno de Aznar, más 10.000 millones de euros que se han dado a las autonomías o la subida de 250 euros a las pensiones mínimas, aumentando el poder adquisitivo en 27 puntos. Por último, en el apartado de varios, el candidato socialista apuntó a los avances de la Ley del Divorcio, la Ley del Matrimonio Homosexual, la Ley de Aborto, la Ley de Igualdad, la Ley de Muerte Digna, la investigación con células madre o la dispensación de la píldora postcoital sin receta. Asimismo, en materia de seguridad, apuntó a la bajada de la tasa de criminalidad, la reposición de 35.000 efectivos de la Policía y la Guardia Civil o el fin de ETA. Por su parte, el candidato del PP, Mariano Rajoy, reconoció en el apartado de varios avances en asuntos como la conciliación laboral, la violencia de género o el fin de ETA. A su vez, al igual que realizara en los debates de 2008, el aspecto de los logros le sirvió
141 para señalar algunas de las acciones realizadas durante la etapa de José María Aznar, en la que Rajoy fue ministro. Así, el candidato ‘popular’ recordó que en el año 2004 dejaron la tasa de desempleo en el 10%, así como que en esas dos legislaturas se crearon cinco millones de empleos. En otro orden de cosas, en el apartado de políticas sociales, Rajoy destacó que la diferencia entre el 20% más rico y el 20% más pobre estaba situada en un 5, frente al 4.9 de la media europea. Asimismo, dentro de la gestión de las pensiones, aportó que su Gobierno creó una ley para asegurar el poder adquisitivo de los pensionistas, creó un fondo de ahorro, recuperó el sistema de pensiones de la quiebra y dio acceso a cinco millones de personas a la Seguridad Social. 3.3.6.7.- Los problemas El diagnóstico de los problemas que sufre España en 2011 se basa en dos claves muy claras: la crisis económica y el aumento del desempleo. En torno a estos dos puntos giraron las intervenciones de los dos candidatos en el debate electoral. Sin embargo, el análisis de estas dificultades fue diferente. Así, para Mariano Rajoy, el empleo es el centro de todos los problemas del país, tal como explicó en todos los apartados del debate. Esto lo argumentó al explicar que sin trabajo baja la recaudación de impuestos o las cotizaciones a la Seguridad Social, entre otros aspectos, por lo que el Estado recauda menos dinero para financiar las políticas sociales, la sanidad, la educación o las pensiones. Además, al haber menos recaudación por parte de las administraciones, éstas se ven obligadas a recortar los gastos, lo que implica un ajuste de las cuentas públicas. Con todo esto, Rajoy intentó mostrar la transversalidad en su discurso del empleo en todos los temas posibles. A la subida de la tasa de desempleo, se le unen otros problemas del mercado laboral como el alto paro juvenil, que existan 1,5 millones de familias con todos sus miembros en paro, el abaratamiento del despido, el aumento del paro con la reforma laboral, el cierre de empresas o una legislación laboral antiflexible. Por su parte, en el diagnóstico de la economía, Rajoy acusó al Gobierno saliente de no gestionar bien la economía en comparación con otros países que no han tenido las mismas dificultades que España en el mismo contexto. Asimismo, a estas dificultades se unen otras como la caída de la inversión y el consumo, el aumento del déficit público y la deuda pública, el descenso de la renta per cápita, el excesivo gasto público o la falta de crédito. En cuanto a las medidas del Gobierno, el candidato del PP criticó, en materia fiscal, la supresión del
142 impuesto de patrimonio, la subida del IVA, la subida del impuesto de la Renta a las clases medias o la eliminación de la deducción de la vivienda. Además, a esto unió otras políticas como la congelación de las pensiones, la bajada del sueldo de los funcionarios, los impagos de las administraciones o el fomento de la especulación con el récord de viviendas construidas. En políticas sociales, los problemas se centraron en tres ámbitos: la sanidad, las pensiones y la educación. En el apartado sanitario, las dificultades a las que se refirió Rajoy fueron su financiación y los recortes en diferentes partidas. Por su parte, sobre las pensiones, señaló la congelación de las pensiones y la reducción en dos millones del número de cotizantes a la Seguridad Social, lo que, para el candidato del PP, situó la ratio de cotizantes-pensionistas a los niveles de 1998. Por último, en cuanto a la educación, denunció la pérdida de calidad, la derogación de la ley de calidad promulgada por el PP, la ausencia del inglés desde los 3 años y de evaluaciones externas con valor académico, la supresión de la gratuidad del segundo ciclo de la enseñanza infantil o los recortes en la UNED y los gastos no universitarios. Por su parte, en el apartado de varios, las principales vicisitudes las estableció en el gasto de las administraciones, la subida del número de infracciones, la política exterior, con asuntos como la pérdida de peso de España en la Zona Euro, las pocas exportaciones con datos inferiores en comparación con Alemania y Francia en comercio con Latinoamérica, o los problemas surgidos con la negociación de la Política Agraria Común. El candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, en su diagnóstico de la crisis económica, apuntó su generación en problemas como la crisis de la deuda de Grecia y la crisis financiera de Estados Unidos, la gran deuda privada generada por las familias, las empresas y los bancos, la falta de crédito o la burbuja inmobiliaria creada por la Ley del Suelo aprobada por el PP. Asimismo, añadió la responsabilidad que tuvieron las políticas de ajuste, que frenaron la inversión pública, o el fraude fiscal. En el apartado de políticas sociales, las principales quejas de Rubalcaba fueron los problemas de financiación de la sanidad, el traspaso de los pacientes de alto coste desde la sanidad privada a la sanidad pública o la privatización de la sanidad. Por último, el candidato del PSOE, en el bloque de varios, añadió problemas con la falta de apoyos por parte del PP
143 en las leyes de ampliación de derechos, con recursos a la Ley del Matrimonio Homosexual y la Ley de Igualdad, las duplicidades de administraciones o las dificultades de las mujeres para tener el mismo salario, la conciliación de la vida familiar y la laboral y los problemas para encontrar trabajo. 3.3.6.8.- Las preguntas y las respuestas En el aspecto de las interrogaciones, en este debate se repiten los esquemas de la edición de 2008. La principal diferencia la encontramos en el candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que utilizó más este recurso y que varió en su formulación al utilizar en varias ocasiones las oraciones interrogativas indirectas, empezando las frases con “me gustaría que me dijera”. Esto lo vemos en preguntas como “me gustaría que nos dijera si usted piensa que de los poderes públicos, del dinero de los españoles, paguemos el resultado de la especulación producida con su ley en el año 98”, “me gustaría que me dijera si tiene eso en la cabeza (la revisión de las prestaciones por desempleo) o si no la va a revisar” o “me gustaría que me aclarara el párrafo de la página 116 de su programa electoral (en referencia a las prestaciones de desempleo), si lo tiene a bien”. Por otra parte, nos encontramos con las preguntas que son formuladas para ser contestadas en el mismo discurso. Esto es utilizado por ambos candidatos. Así vemos que Rubalcaba utiliza esta manera de interrogar al exponer sus medidas para el incentivo del empleo al preguntar “¿Cómo lo pagaría usted?”, contestándose con la creación de “un impuesto de grandes fortunas para sustituir el actual impuesto de patrimonio”. Otro momento en el que utilizó esta manera de preguntar fue en su conclusión en el debate sobre políticas sociales al decir: “¿Sabe mi conclusión y la que le digo a los españoles? Que con ustedes, la sanidad pública y la educación pública no está garantizada, señor Rajoy”, de manera que el reproche se servía de la pregunta para atacar al rival. Por su parte, el candidato del PP usó este recurso en preguntas de materia económica. Por ejemplo, en las primeras intervenciones, para ejemplificar la mala situación de la economía, se preguntó “por qué ha pasado” la crisis, contestándose que “porque no han gestionado bien la economía”. En el asunto de las pensiones, también se sirvió de esta arma como ataque al interrogar “¿Qué hicieron ustedes?” y contestar que “las congelaron”.
144 Centrados en el tema de los reproches, Rajoy utilizó las preguntas como formar de denunciar el trabajo realizado por el Gobierno de Zapatero. Así, ante las propuestas realizadas sobre economía por Rubalcaba, Rajoy preguntó “¿Por qué no hicieron nada?”, “¿Por qué no las hizo antes?”, “¿Es que se le han ocurrido hace media hora?” o “¿Nos cuenta que hará lo contrario de lo que hizo?” Asimismo, también usó preguntas que en sí mismas eran un reproche, como “¿Puede usted explicarnos por qué España es el cuarto país de la Unión Europea de 27 con mayor desigualdad entre personas con más ingresos y menos ingresos?”, “¿Me puede explicar por qué en este último presupuesto han reducido las partidas dedicadas a la sanidad el 8,2%?” o “¿Cómo tiene usted la osadía de hablar de seguridad, cuando ha sido miembro, y muy destacado, vicepresidente, de un Gobierno que ha dado lugar, con su gestión económica, a que más de 3 millones de personas hayan perdido su puesto de trabajo?” Por último, Rubalcaba intentó, a través de las interrogaciones, clarificar diversos aspectos del programa electoral del PP, lo que unió a la insistencia para poder arrancar algún tipo de respuesta. Así, en referencia a las prestaciones por desempleo, preguntó “¿Me quiere usted decir si va a cambiar el sistema de prestaciones por desempleo?”, “¿Va a cambiar el desempleo, sí o no?”, “¿Lo va a bajar o no lo va a bajar?”, “¿Va a pagar lo mismo que están cobrando los trabajadores ahora, sí o no?” o “¿Va usted a aplicar su programa en la reforma laboral, sí o no?” Esta insistencia también la repitió en materia de impuestos al preguntar “¿Por qué no nos aclara si va a subir el IVA?”, “¿lo va a subir o no lo va a subir?” o “¿Va a subir el IVA?” 3.3.6.9.- Las interrupciones El recurso de la interrupción en el debate de 2011 tuvo un sentido diferente en comparación con los encuentros de 2008. La flexibilidad en torno a la duración de las intervenciones dio vivacidad al debate, siendo más frecuentes las interpelaciones entre candidatos con el permiso del moderador. Con esto, encontramos que su utilización se circunscribió en dos formas de utilización: el desacuerdo ante el discurso del contrario y la necesidad de extraer una información determinada del oponente. Esto último se vio en los sucesivos intentos de Alfredo Pérez Rubalcaba de intentar conseguir que Mariano Rajoy explicara determinados puntos de su programa electoral, lo que llamó “el programa oculto”, para dar cuenta de las medidas que tomaría si
145 obtenía la Presidencia del Gobierno. Este aspecto se vio en dos momentos del bloque de economía y empleo. En primer lugar, el candidato socialista le pidió al del PP que dijera si iba a cambiar el sistema de prestaciones por desempleo y la lectura del programa electoral, a lo que Rajoy contestó que no se tocarían y que lo que defendía es el modelo austriaco que había planteado el PSOE. Al final de este bloque, Rubalcaba le pidió explicaciones a Rajoy sobre la reforma laboral que planteaba su partido, lo que provocó la queja del candidato del PP al decir que “no puedo hablar”, teniendo que ser interrumpido el político socialista por el moderador para que prosiguiera con su discurso. El tema de la sanidad también fue un foco de discusión dentro del debate de 2011. Rubalcaba utilizó como recurso la falta de alusiones a la financiación de esta materia en el programa electoral del PP, de manera que intentó demostrar su falta de interés, llevándose el reproche de Rajoy para mostrar su implicación. Poco después, la discusión por la financiación y el programa electoral se volvió a reproducir. Rajoy acusó a Rubalcaba de no entender sus propuestas, mientras que el socialista aseguró que se limitaba a leerlas. Entre la disputa, el político del PP intentó explicar que el fondo de la financiación de la sanidad estaba en el empleo y la recaudación del IRPF, el IVA y los impuestos especiales. Posteriormente, el tema se recuperaría al denunciar Rubalcaba el traspaso de los pacientes crónicos y costosos de la sanidad privada a la pública, contestándole Rajoy que le diese los datos de esa acusación y terminando la disputa con la situación de la educación madrileña y el informe Pisa. Las pensiones fue otro lugar de fricción en las políticas sociales tras asegurar Mariano Rajoy que el sistema lo dejó quebrado en 1996 el Gobierno de Felipe González, lo que provocó la negación de Rubalcaba y una nueva discusión, que volvió a darse al aludir el candidato del PSOE, nuevamente, para preguntarle por que le explicase la página 116 de su programa electoral, una forma de intentar ejemplificar el desconocimiento de las propuestas de su propio partido, en este caso, en el ámbito de las prestaciones por desempleo. Por último, el tema de la educación también generó conflicto entre los dos candidatos. Aquí, el foco del conflicto fue la acusación que realizó Rubalcaba de llamar vagos a los profesores por parte de Rajoy y las desgravaciones fiscales de la Comunidad de Madrid
146 a los colegios de élite, a lo que Rajoy contestó que éstas se dedicaban a libros de texto, uniformes y clases de idiomas. Para finalizar, en el bloque de varios, Rubalcaba interrumpió el discurso de Rajoy en su última intervención de este punto para intentar contrarrestar sus datos de infracciones con un gráfico sobre la comparación de las tasas de criminalidad entre ambos partidos y ante los requerimientos del moderador avisándole que su tiempo ya había concluido. 3.3.6.10.- El turno de cierre El turno de cierre, a diferencia de la intervención de apertura, sí disfrutó de tres minutos, al igual que sucediera en los debates de 2008. En este apartado, volvió a tener la palabra en primer lugar el candidato del PP, Mariano Rajoy. En su discurso, encontramos cuatro partes diferenciadas: la importancia de las elecciones, los asuntos que necesitan un cambio, las dificultades y la petición del voto. En primer lugar, Rajoy partió en el cierre de la pregunta que realizó en el turno de inicio sobre la importancia que tienen las elecciones. Así, estableció el interrogante en las diferentes políticas que podían realizar cada uno de los partidos, con las diferencias realizadas en los siete años anteriores por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero o las que podía realizar el PP, con una gestión “de las cosas de otra manera”, una variación ante el fracaso que sostuvo Rajoy de las políticas socialistas. De nuevo, apareció la figura del cambio, una de las más recurridas en todas las campañas electorales, que se vio unida a la “urgencia”, de manera que se acrecentaba la sensación, junto a los datos económicos y la situación del país, de propiciar la entrada de un nuevo Gobierno que alterara el rumbo. Seguidamente, Rajoy volvió a hacer uso del plural mayestático para intentar implicar a los ciudadanos en la labor que realizaría desde la Presidencia del país. En este tramo, hasta en tres ocasiones utilizó la expresión “trabajemos juntos” a la hora de aportar los temas que serían capitales en la siguiente legislatura. Una forma en el que el candidato del PP apelaba a los ciudadanos para compartir los esfuerzos para la salida de la crisis. Asimismo, resaltó que estos comicios eran “una oportunidad para recuperar lo que no teníamos que haber perdido y para mejorar las cosas”. La oportunidad, unida al cambio referido anteriormente, aparecieron como dos símbolos de lo que debían suponer los comicios. Con este discurso, este apartado de la intervención se centró en establecer los
147 asuntos importantes para su partido, como son la devolución de la confianza a la economía, las pensiones, el empleo, la sanidad, la educación y los jóvenes. Para cerrar, Rajoy hizo alusión a España como símbolo, para que “levante cabeza. Y para levantarla, con orgullo”. Un sentimiento patrio que también es caladero de votos para esta formación política. Sin embargo, todo el esfuerzo reseñado anteriormente se ve justificado a las dificultades que vive el país, tal como explicó en la tercera parte de la intervención. De esta forma, volvió a remarcar los problemas por la desaparición de empresas y puestos de trabajo, y el pago de la deuda, aspectos ya tratados durante el debate. Junto a estas vicisitudes, Rajoy expuso el trabajo que iba a realizar, aportando su “experiencia” y su preparación, ya que “hemos hecho cosas en momentos difíciles”, recordando de esta forma la labor desempeñada en el anterior Gobierno de José María Aznar. Una labor que realizarán sin descansar “hasta que lo consigamos”. Por último, en el cierre, Rajoy trasladó la decisión del cambio a los electores, mostrándola nuevamente como una “oportunidad” para el cambio de la situación del país. Asimismo, volvió a usar la figura de España como “una gran nación”, un recurso que intentó apelar los sentimientos de una parte del electorado. Por su parte, el candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, dividió su relato en cuatro partes: la importancia de votar, la situación y las políticas ante la crisis, España como país, y la diferencia entre gobierno y la petición del voto. En primer lugar, Rubalcaba incitó a los espectadores a que fueran a votar el 20 de noviembre. Uno de los motivos de esto es la falta de movilización de los votantes de izquierda en las elecciones en comparación con los votantes de derecha, por lo que una alta participación en los comicios siempre favorece al PSOE frente al PP, cuyo votante es mucho más fiel. Por ello, recalcó que la abstención en los comicios no resuelve problemas como las becas o el empleo. A esto, añadió la importancia de los valores que van junto a la papeleta, o lo que es lo mismo, la diferencia de políticas entre las formaciones políticas. Por ello, en la segunda parte, Rubalcaba volvió a reconocer los problemas generados con la crisis económica, pero trazó una diferencia entre las diferentes políticas para la salida de ella. Ante esto, el candidato socialista aseguró que estas dificultades no debían acabar con los derechos y la protección social que se había generado durante todos estos años. Además, añadió sus cualidades para intentar la recuperación al afirmar que “sé
148 reaccionar, jamás me arrugo, nunca me echo atrás, no soy pasivo, creo que hay que trabajar, creo que cuando la situación es crítica hay que actuar en vez de dudar”. Un intento de mostrar firmeza ante todos los asuntos reseñados anteriormente. A partir de aquí, Rubalcaba recurrió en una mayor amplitud que su oponente a la idea de España, volviendo a aparecer como “un gran país”. Seguidamente, recurre a recursos como la “fuerza”, la salida de las dificultades, la libertad y la democracia para asegurar que el “país puede salir de la crisis”, motivo por el que ha realizado todas las propuestas y por el que está dispuesto a trabajar. Por último, en la petición del voto, el candidato socialista hizo un resumen de su labor durante el debate y apeló a las diferencias de los “dos posibles gobiernos”. En este apartado, Rubalcaba sí utiliza el plural mayestático para afirmar que “podemos salir de la crisis y hacerlo todos juntos”, de manera que intentó reforzar la implicación de la ciudadanía con sus políticas. Con la repetición de su “compromiso”, tal como ha ido repitiendo durante el debate, el socialista pidió el voto a los electores. 3.3.7.- La comunicación no verbal Al igual que hemos realizado en los dos debates de 2008, el estudio de los elementos de la comunicación no verbal de los candidatos en el enfrentamiento de 2011 lo vamos a realizar a través de la categorización y explicación de los gestos realizadas por Hernández Herrarte y Rodríguez Escanciano (2009, p. 61-94) y a partir de tres momentos determinados: la escena de entrada, los turnos de inicio y cierre, y el desarrollo del debate. La escena de entrada es el único momento en el que los candidatos aparecen de pie. En este caso, delante de los fotógrafos que recogen la instantánea de la entrada al estudio de televisión. En cuanto a la situación en la pantalla, Rubalcaba ocupó el lugar izquierdo de los espectadores, mientras que Rajoy ocupó el derecho. Ambos estuvieron en el mismo sitio que en el que se sentaron en el transcurso del debate. Esto provocó que el “control y dominio” (2009, p. 87) del apretón de manos lo tuviera el candidato del PSOE, aunque el plano de la realización evitó poder divisar cuál de los dos candidatos tuvo la iniciativa en esta acción. Además, en los segundos en los que posaron ante las cámaras no hubo cruce de conversaciones y los dos tuvieron un gesto serio hasta el momento en
149 el que se dieron la mano, en el que se forzó la sonrisa. Por último, los políticos posaron con la chaqueta cerrada. En cuanto a los discursos de inicio y cierre, el candidato del PP, Mariano Rajoy, volvió a repetir algunos de los gestos que realizara en los debates de 2008. En esta ocasión, Rajoy tuvo un problema grave con las anotaciones, a las que acudió constantemente para realizar una lectura casi literal de ellas, lo que hizo que dirigiera la mirada una y otra vez hacia la mesa. Sin embargo, esto le permitió tener un ritmo más pausado en su intervención. Aparte de esto, volvió a mantener una postura rígida al dirigirse hacia la cámara, con reducidos movimientos de manos debido a su dependencia de los papeles. Por su parte, el candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, realizó los discursos sin ninguna dependencia de la lectura de las notas, lo que hizo que no despegara la mirada de la pantalla, dando una mayor sensación de naturalidad. Sin embargo, al dirigirse a los espectadores, tuvo dos problemas: el constante balanceo de la cabeza y la excesiva gesticulación con las manos. Estos gestos, utilizados como “ilustradores bastones o batuta” (2009, p.79), sirven para marcar el ritmo del discurso, pero en exceso dan una sensación de nerviosismo. A esto, hay que añadir un constante pestañeo que acrecentó estos síntomas. Durante el desarrollo del debate, Mariano Rajoy reprodujo su problema con las notas, tal como señaló el diario El País 43 , contabilizándose 585 miradas a las fichas por 48 que realizó Rubalcaba. Además, en algunos momentos del encuentro, volvió a levantar los papeles de la mesa para leer una serie de datos o informaciones. A su favor, el candidato del PP mostró un mejor dominio de la escena que en anteriores debates al ser capaz de dirigirse a los espectadores directamente a la cámara en su primera intervención en el bloque de políticas sociales. También demostró una menor dependencia del bolígrafo como punto de apoyo en el propio debate. Además, recurrió a las miradas al moderador para reclamar ayuda ante las interrupciones de Rubalcaba o para realizar algún comentario para contrarrestar al rival. Por último, cabe destacar el uso de “ilustradores apuntadores” (2009, p.79) para señalar al contrario en el momento de realizar alguna 43 Peregil, F. (2011). Rajoy miró en 585 ocasiones a sus fichas y Rubalcaba solo 48. El País [Internet]. 8 de noviembre. Disponible en: <http://politica.elpais.com/politica/2011/11/08/actualidad/1320710992_614363.html>
252 Zapatero. Ha dicho que voy a estar callado. No, no voy a estar callado. Yo en esta primera intervención voy a explicar con claridad en dónde estamos, para saber a lo que nos enfrentamos y después voy a explicar qué pasó, para ver lo que tenemos que corregir. Pero antes, quiero salir al paso de las excusas del señor Pérez Rubalcaba. El señor Pérez Rubalcaba ha hablado de Estados Unidos, de la crisis que comenzó en Estados Unidos, ha hablado de la crisis de Grecia. Es la excusa de siempre, ¿no? La crisis la ha provocado el mundo, pero parece que el Gobierno no tiene ninguna responsabilidad. Y yo eso no se lo puedo aceptar porque cuando empezó la crisis, señor Pérez Rubalcaba, Alemania, Francia y España, en el año 2007, tenían la misma tasa de desempleo, un 8,2. Hoy Alemania tiene un 5,2, es decir, Alemania creó empleo. Francia un 9,8. Subió su tasa de paro un 1,6. Y nosotros hemos llegado al 22. Hemos subido 14 puntos nuestra tasa de desempleo, 3 millones más de personas en paro a lo largo de esta legislatura. Por tanto, algo más que la crisis internacional habría. Y lo que habría es que no se ha sabido gestionar bien la economía. Ha hablado también de la burbuja inmobiliaria, que es otro de sus mantras. Y dicen que la burbuja inmobiliaria la inició el Partido Popular, yo le voy a dar algún dato: el año en que más viviendas se iniciaron en España fue el 2006, gobernaban ustedes, 760.000. El segundo, el 2005, también gobernaban ustedes, con 716.000. El tercero, el 2004, con 687.000, que gobernaban ustedes. Si vemos los datos de los visados del Colegio de Arquitectos, el año 2006 pulverizó todos los records: 920.199 más de visados de obra nueva. Por tanto, no se excuse y asuman la responsabilidad, porque la tienen. ¿En dónde estamos en este momento? Porque insisto, hay que saber dónde estamos para poder luego afrontar la situación. Hay más de 5 millones de españoles que quieren trabajar y que no pueden, esa es la expresión más brutal de esta crisis. 3.314.000 más que hace cuatro años. La cifra más alta de la historia de España. La tasa de desempleo más elevada de la Unión Europea. El 45% de los jóvenes menores de 25 años no pueden trabajar. Y 1,5 millones de familias con todos sus miembros en paro. Han tenido que cerrar muchas empresas pequeñas, medianas y muchos autónomos. Ha caído la inversión, el consumo, déficit público, deuda pública. Hoy las administraciones... Hoy, hoy gastamos 70.000 millones más que lo que ingresamos. Éste es su balance, señor Pérez Rubalcaba. La riqueza nacional es
253 hoy menor que en el año 2007. Como somos más que entonces, la renta per cápita pues es mucho menor. Y lo peor son las dudas que se han generado sobre la economía, y la incertidumbre y desconfianza que ustedes han echado sobre el conjunto de los españoles. Bueno, ¿y eso por qué ha pasado? Pues ha pasado porque no han gestionado bien la economía. Si lo hubieran hecho bien, la crisis no nos hubiera afectado, o nos hubiera afectado menos; como a Alemania, como a Francia o como a la mayoría de los países de la Unión Europea. Primero negaron la realidad, se inventaron aquello de que no había crisis. Después equivocaron el diagnóstico y las medidas. Y se creyeron que gastando todo podían reactivar la economía y nos metieron en un déficit público y una deuda pública absolutamente descomunal. Hasta que Europa, en mayo de 2010, nos dijo: "Así no pueden seguir ustedes". Eso se lo habíamos dicho ya nosotros y todo el mundo. Y, a partir de ahí, ya comenzó una etapa de gran confusión, con medidas y más medidas, rectificaciones, ocurrencias y reformas a medias. Yo tuve que debatir 41 planes de medidas económicas en el Congreso, fíjese lo que es eso, es decir, el desorden que ha habido en la política económica. ¿Y el resultado cuál ha sido, señor Pérez Rubalcaba? Pues más de 5 millones de españoles no pueden trabajar y lo que hemos vivido a lo largo de estos años. Por tanto, lo que hay que hacer en España es una política económica total y absolutamente diferente a la que ustedes han hecho y han planteado en estos años. M: Tiempo para el señor Pérez Rubalcaba. RB: Bueno, lo primero, usted sabe perfectamente que el Gobierno no le ha dado dinero a los bancos, ningún dinero. Lo sabe perfectamente. Por tanto, lo primero que ha dicho es una falsedad y, a cambio de eso, no me ha contestado a la pregunta. Porque una cosa es comprar activos buenos de los bancos para venderlos y otra cosa es meterse en los activos tóxicos, que usted sabe que no valen nada. No son las viviendas, señor Rajoy, es el suelo. El suelo, ese que usted declaró urbanizable, ¿se acuerda? "Urbi et orbi", que ahora no vale nada. Eso es lo que está pesando en el balance de los bancos.
254 Eso es lo que usted me tiene que decir cómo va a gestionar, cómo va a facilitar porque yo mucho me temo que detrás de la palabra facilitar lo que haya sea dinero público. Para cerrar el círculo, ustedes crearon una especulación con la ley del 98 y ahora pretenden que la especulación la paguen los españoles. Es esa situación, señor Rajoy, pero aquí no se ha dado una peseta pública a ningún banco, de ninguna manera. A partir de ahora vamos a ver, si usted gana las elecciones, lo que pasa. Segundo, ha dicho usted... Se ha metido usted en una barahúnda de cifras. Siempre ha hecho usted el mismo... ¿Dice usted que ha hecho 41 debates? 41 iguales. Hay que reconocer que lo tiene muy ensayado. Cifras y cifras y cifras. Y me pregunto, ¿quiere que hagamos ese debate, que entremos otra vez en las cifras? Porque ya le doy de antemano una idea. Mire, estoy de acuerdo con usted, hay muchos millones de parados y la situación es muy difícil, absolutamente. Pero creo que los millones de parados, de usted y de mí esperan algo más que les digamos que están parados. Algo más. Por tanto, usted puede hacer ese debate de siempre u otro distinto, decir qué es lo que va a hacer realmente con este país en la economía. Que es lo que yo pretendo hacer a partir de ahora. Hay un problema de empleo muy serio, lo hay. ¿Y cómo lo abordaría? Pues yo le voy a decir lo que haría. Yo haría, en el año en el año 2012 y 2013, le diría todas las empresas de menos de 50 trabajadores que creen un nuevo puesto de trabajo, uno nuevo, que la Seguridad Social se la paga el Estado. 2012 y 2013. 100% el primer año, 75 el segundo, 50 y 25 para dar continuidad a esa contratación. Le diría a continuación a las empresas que si hacen un contrato de formación, también pagaríamos la Seguridad Social el tiempo que dure el contrato. Para dar una salida a los chavales que han estado en la construcción, que se fueron sin educación y ahora no tienen educación ni empleo. Y les diría a las empresas que esos contratos de prácticas que están haciendo que también se los subvencionamos desde el Estado para dar una oportunidad a quien tiene título de formación profesional o quien tiene título de universidad y no ha encontrado un solo empleo del nivel que su título le permite. Esas son las cosas que haría. La pregunta siguiente es: ¿cómo lo pagaría usted? Pues mire usted, crearía un impuesto nuevo, un impuesto de grandes fortunas para sustituir el actual impuesto de patrimonio, que no es un impuesto que esté funcionando bien porque lleva muchos años. Un
255 impuesto de grandes fortunas para decirle a la gente que tiene recursos que tienen que echar una mano para que los jóvenes, para que los parados tengan un puesto de trabajo. Crearía un impuesto a los bancos; como ha creado Gran Bretaña, Alemania, Francia o Suecia. Un impuesto que los bancos pusieran encima de la mesa para financiar exactamente el mismo número de contratos, los contratos que tienen en este momento, que creo que las empresas pueden crear; las pequeñas y medianas empresas. Y ya que hablamos de contratos, déjeme que le haga una pequeña pregunta, a la primera no me contestó, a ver si en esta segunda tengo más suerte. Tiene que ver con el desempleo. He leído unas declaraciones suyas del diario La Nación, de Argentina, donde usted dice pura y sencillamente que va a revisar el seguro de desempleo. Me gustaría que me dijera si tiene eso en la cabeza o si no lo va a revisar porque las declaraciones las ha hecho en Argentina y las ha reproducido en un periódico de Estados Unidos, creo que era el Washington Post. M: Señor Rajoy, su tiempo. RJ: Eh, bueno, parece que al señor Pérez Rubalcaba no le gustan las respuestas que yo le doy, probablemente le gustaría que hubiera dicho otra cosa. Pero ya le he dicho que yo no voy a meter dinero público, y le digo que ustedes sí han metido dinero público en muchas cajas de ahorro y entidades financieras. Si no me cree a mí, pregúnteselo al gobernador del Banco de España. Le ha salido mal su estrategia que, por otra parte, es la estrategia habitual. Bueno, ahora comprendo que esté usted molesto, pero ¿qué quiere que le diga? Mire, yo doy cifras porque creo que una de las principales obligaciones de un gobernante es saber dónde está y ustedes nunca supieron dónde estaban. Decían que no había crisis, brotes verdes, que nos iba a afectar menos que a nadie, dijeron que teníamos el mejor sistema financiero del mundo. Tardaron dos años en enterarse de lo que todos los ciudadanos se habían enterado. Por eso, entre otras cosas, para informarle a usted, le digo cómo está la situación, porque si no lo sabemos cómo está la situación, es muy difícil tomar medidas.
256 Ha vuelto a hablar usted de la especulación, pero yo le he dado los datos de vivienda. Es que en la historia de España tienen ustedes el récord de viviendas iniciadas y tienen ustedes el récord de viviendas visadas por los arquitectos, ¿por qué no hicieron nada? Es que no hicieron absolutamente nada, es decir, su única estrategia es echarle la culpa al Partido Popular que, por cierto, dejó una tasa de paro por debajo del 10%; echarle la culpa a Estados Unidos, echarle la culpa a Grecia, a los especuladores. Entonces, ¿para qué sirve el Gobierno de España? Yo le voy a decir para qué sirvió el Gobierno del que usted formaba parte. Pues para lo que sirvió fue para empeorar las cosas y ponerlas mucho peor que la mayoría de países más importantes de la Unión Europea. Ahora nos viene diciendo y prometiendo una serie de cosas. Oigan, ¿y por qué no las hizo antes? ¿Es que se le han ocurrido hace media hora? Eso sí, nos dice que lo va a financiar con el impuesto de las grandes fortunas y con el impuesto a los bancos. Bueno, eso es lo que ustedes habitualmente nos dicen. Si hay un impuesto para grandes fortunas y un impuesto para los bancos, ¿por qué no lo han hecho antes? Porque yo no sé en qué consiste ese impuesto para los bancos. Lo único que me interesa de ese impuesto para los bancos, aparte de que me lo explique usted, si lo tiene a bien, es si eso sirve para que haya más crédito en España, porque a mí eso sí que me importa. Si eso sirve para que el crédito sea más barato, porque a mí eso sí que me importa. Si eso sirve para que las comisiones de los bancos sean menores, porque eso a mí sí que me importa. Y si eso sirve para crear empleo, eso es lo que me importa, señor Pérez Rubalcaba. De las grandes fortunas no sabemos nada, sabemos que en campaña electoral hacen estas cosas, porque fueron ustedes, no yo, los que suprimieron el impuesto de patrimonio. Luego volvieron al impuesto de patrimonio, pero solo una parte del patrimonio y ahora nos dice usted lo de las grandes fortunas. Es decir, que en un año han cambiado tres veces de opinión. Me parece muy bien que haga el impuesto de grandes fortunas, aunque le agradecería que nos lo explicase porque lo único que sabemos es que hasta ahora lo que han hecho es suprimir el patrimonio, subir el IVA,
257 que lo pagamos igual, usted, yo, un parado y un pensionista, subir la renta de las clases medias españolas. Subir los impuestos especiales a todo el mundo, y de los ricos nada. Ustedes de los ricos solo se acuerdan en campaña electoral para decir que nosotros representamos a los ricos y ustedes no sé a quién representaran. Eso sí, lo que han hecho es congelar las pensiones, han bajado el sueldo de los funcionarios. Por tanto, señor Pérez Rubalcaba, ¿qué nos cuenta ahora? ¿Nos cuenta que hará lo contrario de lo que hizo? Me ha hablado del seguro de desempleo y cita a "La Nación". Como sé cómo es usted, sabía que lo iba a traer. Mire, tengo aquí una carta del redactor de La Nación. Que se dirige a mí, y dice que lo que aparece en La Nación es un error de interpretación del periodista en su buena fe. Allí había muchos periodistas, en aquella reunión, y nadie publicó eso, salvo el redactor de La Nación, que luego lo rectificó. Pero del desempleo, ¿cómo me puede hablar usted hablar a mí del desempleo, señor Pérez Rubalcaba? El mayor recorte que hizo al desempleo en España fue el real decreto en 1992 que ustedes hicieron, este fue el único recorte que hubo en desempleo. Esas reformas que usted votó endurecían los requisitos para el desempleo, reducían el tiempo durante el cual se cobraba la prestación y se percibían además durante menor tiempo. Dígame un recorte que haya hecho yo, o si quiere, mi partido, en el seguro de desempleo. Fíjese, hace muy pocas fechas hicieron una gran reforma laboral, la vendieron en todos los medios de comunicación, ¿para qué sirvió? Para que aumentara el paro, para que no creara empleo y, encima, para que nos encontremos hoy la noticia de que la reforma laboral dispara el despido con 20 días, es decir, decían que no iban a abaratar el despido. Han abaratado ustedes el despido. Son ustedes unos auténticos maestros en decir una cosa y hacer exactamente la contraria. Y encima, reprocharnos a los demás intenciones que no tenemos. Yo le pido a usted que en este debate no vuelva a hacer ningún juicio de intenciones, es decir, le pido que diga la verdad, que dé su opinión, que me critique por lo que estime que tiene que criticarme, pero no me atribuya lo que luego resulta que usted no va a hacer, sino lo que usted ya hizo.
258 M: Le quedan 12 minutos. RB: No sé qué dijo en La Nación. Sé lo que dijo en el Washington Post. Sé lo que dijo la señora De Cospedal, que, como los niños, cuentan lo que oyen en casa. Y, lo que es más importante, lo que usted intentó hacer en el 2002, porque claro que intentaron recortar el desempleo. Lo que pasa es que no pudieron. Y algo que todavía me parece más trascendente: es lo que pone en su programa, señor Rajoy. Es que usted en su programa no habla ninguna vez del seguro de desempleo, de la prestación por desempleo, ninguna vez; solo una: para anunciar un cambio y la puesta en marcha de un sistema de capitalización. ¿Recuerda usted a lo que me refiero, señor Rajoy? Lo ha leído usted, es su programa: capitalización. Como usted sabe, el actual sistema de desempleo es de reparto. Si pasamos a capitalización, sencillamente la gente pierde dinero, pierde una parte de su prestación por desempleo. Entonces, la pregunta que le hago a continuación es: ¿Va usted a cumplir su programa? ¿Por qué me dice usted que no va a bajar el seguro de desempleo, la prestación por desempleo, si lo tiene usted escrito en su programa? Lo tiene usted, usted tiene un cambio del seguro de desempleo, si lo está anunciando. Si usted ha dicho en varias televisiones y en varias radios eso de que "yo no tocaré la sanidad y la educación, pero lo demás es todo es recortable". Dígame usted, por tanto, si va hacer eso. Y ya que me habla usted de la reforma laboral, le voy a hablar también de su programa. Porque en su programa sí habla usted de una reforma laboral. Y habla de que los convenios tendrán prevalencia, los convenios y los acuerdos de los empresarios sobre los convenios establecidos en empresas y en sectores, y en sectores y provincias. Y habla de que hay que promover mecanismos efectivos para garantizar la flexibilidad de las empresas, y habla usted de que en las microempresas tenemos que ir un paso más allá. En definitiva, ¿sabe de lo que está hablando, señor Rajoy? Está hablando usted de quitar a las pymes de la negociación colectiva. Y no es que lo diga yo, es que es lo que la CEOE ha preguntado y ha pedido una y otra vez en las mesas de negociación. En resumen, señor Rajoy, le pido: a) Que diga rotundamente si va o no a cambiar el sistema de prestación por desempleo, qué es eso de la capitalización, si lo va a hacer.
259 Y, en todo caso, si no lo va a hacer, si va a mantener en las cantidades actuales ese derecho de los trabajadores; y segundo, que me explique qué reforma laboral tiene en la cabeza, qué significa exactamente eso de que va usted a modificar, va usted a dar más flexibilidad. Porque es verdad que se puede dar flexibilidad, siempre y cuando no se acabe con la seguridad de los trabajadores. ¿Va usted a sacar a las pymes de la negociación colectiva, señor Rajoy? ¿Sí o no? RJ: Pues le voy a responder con mucho gusto, pero no le voy a responder como a usted le gustaría. Yo le voy a decir que usted miente y que lo que está dejando caer aquí es una insidia, cosa que, conociéndole, tengo que decir que no me sorprende. No esperaba que fuera tan burda. Yo no voy a modificar el seguro de desempleo. Aquí, quien ha modificado el seguro de desempleo son ustedes. Usted me atribuye cosas que supuestamente yo voy a hacer, me atribuye intenciones. Pero es que ustedes lo han modificado y tuvieron una huelga general en el año 1992. Y ahora han hecho una reforma laboral que nadie se la votó. Y que lo único que hizo fue crear mucho más desempleo. Y además hicieron algo que es verdaderamente sorprendente: permitieron que los contratos temporales puedan durar toda la vida, porque antes estaban topados. Ahora no, con lo cual, quién va en contratar a un indefinido después de la reforma que hicieron ustedes. Son ustedes, se lo he dicho antes, maestros en decir una cosa y hacer exactamente la contraria. Oiga, ¿y por qué le molesta a usted que se haga una reforma laboral? Ustedes hicieron dos. Es verdad que no sirvieron para nada, es verdad que no las apoyó nadie, ni empresarios ni sindicatos ni ninguna fuerza política en las Cortes Generales. ¿Y por qué se opone usted a que haya acuerdos entre trabajadores y empresarios en las empresas? Es que yo creo no es lo mismo la situación de una empresa en La Gomera que una empresa en Pontevedra que una empresa en otro sitio. Y ahí pueden llegar a acuerdos y entendimientos entre ellos. Y una de las razones por las que España se ha convertido en el país con más paro y que más puestos de trabajo ha perdido a lo largo de estos años, muchísimo más que cualquier país de la Unión Europea, es porque teníamos una legislación laboral antiflexible. Y entonces, el ajuste, en lugar de hacerse de otra manera, pues se hizo con parados.
260 Cuando hay un problema, lo que se hace es echar a la gente a la calle y, si es posible, a los temporales. Por tanto, claro que creo yo que es necesaria más flexibilidad. Oiga, usted se ha quedado en el siglo XIX. Mire, es que esto es lo que se hace en todos los países del mundo. Esto es lo normal, es lo sensato y lo razonable, porque el mundo va evolucionando, aunque usted, pues sigue las doctrinas de otros que no se han dado cuenta de que cambiar de opinión y adaptarse a lo que pasa en el mundo es algo bastante necesario. M: Señor Pérez Rubalcaba. RB: Muchas gracias, señor Rajoy, pero ¿me quiere usted decir si va a cambiar el sistema de prestaciones por desempleo? RJ: No, ya se lo he dicho. Además le he dicho que miente; le he dicho las dos cosas, que miente y que deja caer insidias. RB: ¿Me permite leerle su programa? Dice: "Impulsaremos de forma acompasada a la recuperación económica, la creación de un fondo de capitalización individualizado para cada trabajador que contemple la cobertura frente al desempleo". Eso lo dice usted. RJ: Sí, eso es el modelo austriaco, que plantearon ustedes. RB: No, pero no tiene que ver con el desempleo. RJ: Sí, ¿cómo no tiene nada que ver? RB: No, no está metido el desempleo, se lo han contado mal. RJ: Se lo he oído en muchas ocasiones. RB: Que no tiene que ver con el desempleo, esto es otra cosa, señor Rajoy. Yo creo que deberían explicar mejor las cosas. Esto es otra cosa, señor Rajoy. No tiene que ver con el desempleo. Dígame usted, ¿va a cambiar el desempleo, sí o no? ¿Lo va a bajar o no lo
261 va a bajar? ¿Va a pagar lo mismo que están cobrando los trabajadores ahora, sí o no? Déjeme acabar. Dígame una segunda cosa, si no le importa. ¿Va usted...? Dice usted la flexibilidad; claro, si yo estoy de acuerdo con la flexibilidad, siempre y cuando haya una cierta seguridad, ¿sabe usted? En una empresa de cuatro trabajadores que se ponen a discutir un acuerdo con el empresario, es evidente que los trabajadores no tienen nada que hacer, señor Rajoy. Si usted lo que está haciendo, llevando la flexibilidad al máximo, es desprotegiendo a los trabajadores. ¿Usted ve a cuatro trabajadores enfrentándose a un empresario que les quiere imponer un acuerdo? Están completamente listos, señor Rajoy. Por tanto, no es flexibilidad de lo que hablamos, es desregulación, es dejar a los millones de trabajadores de las pymes sin las coberturas del convenio. Eso es lo que usted promete en su programa electoral. Por tanto, respóndame con claridad a estas dos cosas, a las dos ¿Va usted a bajar la prestación por desempleo, sí o no? ¿Va usted a aplicar su programa, sí o no? Y segundo, ¿va usted a aplicar su programa en la reforma laboral, sí o no? Porque si lo va a aplicar, yo le digo que lo que está haciendo es darle el gusto a la CEOE, que lo que está pidiendo desde hace mucho tiempo es que se saquen a las pequeñas y medianas empresas de la negociación colectiva. M: Señor Rajoy. RJ: Se lo repito, espero que ya sea por última vez, que yo no haré lo que ustedes han hecho, que es reducir las prestaciones por desempleo. RB: Lo que pido es que explique qué dice su programa. RJ: Que no vamos a reducir las prestaciones de desempleo, como ustedes han hecho. Ya se lo he explicado, no voy a volver a explicárselo. Y luego tiene gracia que usted me hable de seguridad. ¿Cómo tiene usted la osadía de hablar de seguridad, cuando ha sido miembro, y muy destacado, vicepresidente, de un Gobierno que ha dado lugar, con su gestión económica, a que más de 3 millones de personas hayan perdido su puesto de trabajo?
268 o fondos de capital de semilla pública o privada, que fue otro buen sistema. Con ese sistema se creó Google. El autónomo que contrate a un trabajador tendrá una reducción de 3000 euros. Son políticas de apoyo a las pymes, porque crean el 80% de los puestos de trabajo en este país. Ustedes han logrado destruir con su política económica muchas de ellas. Son la esperanza de la recuperación económica. Hay que ayudarlos, le he expuesto algunas medidas. Hay también medidas importantes para que vuelva el crédito, la más importante es que la administración deje de gastar. La administración está dejando sin crédito a las empresas y a las familias. Esa ha sido su responsabilidad, y por lo visto, quiere seguir gastando. Creo que es una política económica equivocada. Hay que seguir con el proceso de reestructuración de las entidades financieras, que ustedes lo llevan, como si fuera algo que no afectara al conjunto de la ciudadanía, con lentitud exasperante. Y hay que generar actividad económica, es la única forma de que vuelva el crédito. Hay que hacer una reforma laboral, claro que hay que hacerla, si no la hacemos, seguiremos siendo el país con más paro de Europa. Claro que hay que hacerla, pero no las suyas, que no las apoyó nadie. RB: Explíquela, explíquela, deténgase un momento, señor Rajoy. RJ: En materia de innovación internacional... RB: ¿Por qué no la explica? Si está en su programa electoral. RJ: Los convenios de empresa. Tenemos que terminar con la temporalidad. RB: Usted dice que los convenios de empresa no valen. RJ: No puedo hablar. M: Vamos a ir concluyendo, porque se está acabando el tiempo. Si quieren seguir interpelándose, pueden y cuentan los tiempos para los dos. Vamos a ir concluyendo, si hay alguna pregunta más... si no, debe concluir.
269 RJ: Yo quiero terminar. Yo creo que en España estos años se ha hecho una política económica que nos ha traído hasta aquí, ahora escuchamos muchas excusas, le echamos la culpa a los demás, presumir de que tienen intenciones que no tienen. Creo que en España se necesita otra política económica, ya se hizo durante mucho tiempo, creó más de 5 millones de puestos de trabajo y creo que estamos en condiciones de salir del hoyo al que nos ha llevado una gestión equivocada de la economía. M: Muy bien, hemos concluido la primera parte del debate dedicada a la economía, genéricamente le hemos llamado así, pero hay otros asuntos importantes que tratar. Políticas sociales, por ejemplo, tenemos que hablar de educación y de sanidad, y de tantas otras cosas. Todo eso que configura en la vida de los ciudadanos lo que llamamos Estado de Bienestar, que con esfuerzo de todos se pudo hacer en nuestro país. De todo eso y de lo que quieran estos candidatos, hablaremos inmediatamente. Continúa el debate después de una pausa publicitaria. Hasta ahora mismo. SEGUNDA PARTE M: Retomamos el debate de 2011, con Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba. Hemos estado hablando de economía y de empleo. Ahora vamos a hablar de políticas sociales. Es un debate, como saben, que ha organizado la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión. Y que es posible porque más de 100 académicos voluntarios y tantas otras personas han contribuido a construir este plató desde el que les estamos hablando. Políticas sociales, educación, sanidad. Es evidente que cada día en cualquier telediario, en cualquier emisión de radio o en un periódico se refieren constantemente a la inquietud de la ciudadanía por el estado de la educación y por el futuro de la sanidad. Vamos a hablar ahora durante 30 minutos de esta cuestión; 15 por cada uno de los candidatos. Esperamos que haya unas cuatro intervenciones y debe abrir el turno Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular. RJ: Muchas gracias. Bien, los españoles no quieren que nadie quede en el camino. Eso es lo justo, pero en la vida hay muchas contingencias desfavorables que devienen en injusticia y, por tanto, debemos ocuparnos de ellas. Debemos garantizar la igualdad de oportunidades porque el origen o la situación de una persona no puede ser un obstáculo a que llegue lejos en la vida. El Estado debe garantizar que nadie quede desamparado,
270 abandonado a su suerte en los momentos difíciles; en las enfermedades, en la edad avanzada, en las situaciones complicadas y, por tanto, el Estado debe garantizar esto porque es lo justo. Y para conseguir estos objetivos hay que garantizar un sistema público de pensiones, un sistema educativo público y un sistema sanitario público; y también, lógicamente, debemos mejorar la situación de las personas que no pueden cuidar o valerse por sí mismos, las personas dependientes y disponer de servicios públicos para las personas que están en situación de dificultad. Ésta es nuestra posición y creo que por fortuna, en esto coincidimos todos los españoles, porque no es concebible en la Europa de hoy que no se cumplan estos principios. Ahora, dicho esto, el principal problema para conseguir ese objetivo es disponer de los recursos suficientes para ello. Las administraciones necesitan dinero para la sanidad, para la educación, para las pensiones. Y si no hay dinero o si hay menos dinero, pues las cosas se complican. Y para que las administraciones tengan dinero, es necesario que haya empleo. Por eso es el gran objetivo nacional para los próximos cuatro años. Si hay empleo, la gente trabaja y paga impuesto de la renta, dinero para el Estado. La gente consume, paga IVA y paga impuestos especiales, dinero para el Estado. El empresario vende más, gana más, paga más impuestos, dinero para el Estado. La gente que trabaja, cotiza a la Seguridad Social y, por tanto, dinero para el sistema de pensiones. Es decir, este es un sistema que sirve, que con empleo se puede sostener mejor los servicios públicos. Por eso, la mejor política social es crear empleo. Por eso la garantía del mantenimiento y mejora de las políticas sociales es una buena gestión de la economía y por eso, los mayores enemigos, sin querer serlo, de las políticas sociales son aquellos que destruyen con su actuación puestos de trabajo y no crean empleo. El que gestiona mal la economía y el que no hace una política que crea empleo es el que pone en dificultades las políticas sociales e impide que puedan ser mejoradas. En estos años, en España, más de 3 millones de personas perdieron su puesto de trabajo y eso fue lo que llevó a una reducción de ingresos del Estado. Y eso, por no hacer una buena política económica, es la que ha obligado a este Gobierno a hacer los mayores recortes sociales de la historia de la democracia. Y lo que es más grave, señor Pérez Rubalcaba. Hace pocas fechas publicaba Eurostat los datos sobre desigualdad entre personas con más ingresos y menos ingresos.
271 Y fíjese usted qué dato más brutal para los españoles: la desigualdad entre los ingresos de los españoles, entre los más ricos y los más pobres es la mayor desde que la Unión Europea comenzó a hacer estadísticas, desde 1995. Solo nos superan en desigualdad 27 países: Letonia... De 27 tres: Letonia, Lituania y Rumanía. Son los únicos tres que nos superan en desigualdad. La diferencia entre el 20% que tiene más ingresos y el 20% que tiene menos es del 6,9 y la media europea del 4,9. Nosotros lo dejamos en el 5. Esta es la consecuencia de sus políticas. ¿Puede usted explicarnos por qué España es el cuarto país de la Unión Europea de 27 con mayor desigualdad entre personas con más ingresos y menos ingresos? M: Tiempo para el señor Rubalcaba. RB: Muchas gracias, señor moderador, señor Rajoy. Lo más importante para los ciudadanos, creo en este momento, es su sanidad y su educación. Y le diría, fíjese, le diría más, yo creo que es más importante la sanidad. La sanidad pública que es, sin duda, una magnífica sanidad que hemos construido entre todos. Es una sanidad barata, aunque es verdad que tiene problemas de financiación, pero es una sanidad fantástica porque todo el mundo puede acudir a ella y eso da seguridad a los ciudadanos, que saben que si caen enfermos, no tendrán problemas porque alguien les va a atender. Ése es mi mayor objetivo. Por tanto, mi mayor objetivo es preservar la sanidad pública, mantenerla, mejorarla. Porque creo que es una buena sanidad pública que además crea empleo, crea investigación. Es un gran sistema sanitario y es verdad que tiene problemas de financiación. Por eso he hecho una propuesta de financiación que tiene tres elementos; una parte de ahorro, que venimos haciendo con éxito en los últimos años. Concretamente hemos ahorrado casi 4.500 millones. Por otra parte, un impuesto que creo que hay que pagar, que hay que pedir un esfuerzo a los ciudadanos; a los que fuman y a los que beben. Bebidas por encima, de más alcohol que alcohol, de tabaco... Perdón, de vino y de cerveza y, finalmente, hay que decir a las administraciones autonómicas algo muy importante, que es, que si hay dinero para la sanidad, se lo tienen que gastar en sanidad.
272 En conjunto, hay una propuesta de financiación sanitaria que creo que es importante que los ciudadanos conozcan y hay un problema, señor Rajoy, que me preocupa, que tiene que ver con la privatización. Porque es verdad que empieza a haber una presencia de la sanidad privada muy importante en el conjunto de la sanidad española y le voy a explicar, el problema es a medio plazo no es a corto plazo. Le voy a explicar lo que creo que está pasando en algunas comunidades autónomas. Está pasando que poco a poco los hospitales privados se están quedando con los enfermos menos costosos que están pasando a los hospitales públicos. Y si eso se confirma, y si eso se consolida, y si llega un momento en el que los hospitales públicos tienen que hacerse cargo de los enfermos más onerosos y los hospitales privados se quedan con los enfermos menos caros. Es evidente que los hospitales privados seguirán ganando dinero, pero el sistema público de sanidad entonces quebrará. Y eso está pasando. Y le diré... Es que ha pasado en el sistema educativo, por tanto, tenemos razones para estar preocupados. En el sistema educativo hay, en algunas comunidades autónomas, algunos centros que rechazan a los alumnos más difíciles y los mandan a la escuela pública. ¿Conoce eso que está pasando, señor Rajoy? Pues lo mismo en el sistema de sanidad sería la ruina de la sanidad pública. Así que yo le digo, primero, hay que financiarla. Segundo, hay que hacer una ley para impedir que los conciertos sanitarios acaben en eso que está pasando en algunas de las comunidades autónomas que usted gestiona. Poco a poco los hospitales privados se van librando de los crónicos, de los mayores y los van pasando a la sanidad pública y, al final, eso acaba en la ruina, señor Rajoy. Hay que hacer un sistema de conciertos. Y tercero, o primero como le decía, hay que financiar la sanidad. Y realmente me gustaría saber si usted tiene alguna propuesta para financiar la sanidad pública más allá de esos principios generales que ha anunciado usted en una clase de primero de economía que le agradecemos todos los españoles, estoy seguro. RJ: Usted sobre todo debe agradecérmela. Yo le agradezco que me la agradezca. Eh, bueno, le preocupa la sanidad y le preocupa la educación. A mí también me preocupan las pensiones, y mucho. Y me preocupa la dependencia, y me preocupa la desigualdad entre españoles, que cada vez es mayor. A usted no le preocupa porque ni siquiera ha
273 tenido a bien hacer una más mínima alusión a eso que le dije. Que haya más desigualdad parece que le importa poco. Eso sí, sabemos que le preocupa mucho la sanidad pública. Oiga, y si le preocupa tanto la sanidad pública, ¿me puede explicar por qué en este último presupuesto han reducido las partidas dedicadas a la sanidad el 8,2%? Porque estaba usted estaba cuando se hizo ese presupuesto. Concretamente todas las partidas para garantizar la calidad y cohesión de nuestra sanidad, las han reducido. El fondo de cohesión, un 12%; el plan de calidad del Servicio Nacional de Salud, que a mí me parece importante, un 29,47. Y las estrategias de salud, un 46,20%. Y luego nos dice que le preocupa la financiación de la sanidad. ¿Sabe cómo se financia la sanidad? Las comunidades autónomas tienen el 50% del IRPF, el 50% del IVA y el 58% de los impuestos especiales. Si se hace una política económica que cree empleo, la gente empieza a pagar más impuestos, sube la partida de IRPF, la partida de IVA y la partida de impuestos especiales y con eso habrá dinero para financiar la sanidad, la educación y el resto de los servicios públicos. Eso que yo le hice en mi primera intervención no es una lección de economía, yo no soy un experto en economía. Es una lección de sentido común, señor Pérez Rubalcaba, que es lo que desgraciadamente ha faltado en España. Yo quiero hablar también, además de la sanidad, de las pensiones, para mí es un compromiso irrenunciable y me parece un acto de justicia. Y todas aquellas personas que han trabajado durante su vida o están en situación de dificultad tienen derecho a una pensión digna, porque además, han cotizado para ello. Ustedes, por primera vez en la historia, han congelado las pensiones de nuestros pensionistas. Pues yo anuncio aquí que yo no voy a congelar las pensiones de los pensionistas y yo voy a cumplir la ley que nosotros aprobamos en el 98 con el apoyo de toda la Cámara. Y por tanto, no engañaré como hicieron ustedes a los pensionistas en esta legislatura. Dicho esto, le voy a decir lo mismo de las pensiones que de la sanidad. Las pensiones las pagan los que están cotizando a la Seguridad Social porque trabajan. Entonces, cuanta más gente trabaje, esto también es de puro sentido común, mejores serán las pensiones. Eso es de sentido común. ¿Y qué es lo que ha ocurrido? Pues que hay 3 millones más de parados en España, como consecuencia de su gestión.
274 Le voy a dar otro dato, aunque sé que a ustedes no le gustan los datos. Cuando gobernamos nosotros, 5 millones de personas accedieron a la Seguridad Social, y por cada 6 nuevos cotizantes a la Seguridad Social, un pensionista. Ahora, con ustedes, por cada un cotizante, tres pensionistas. Fíjese usted, antes 25 cotizantes pagaban 10 pensionistas, ahora, 21. Y por tanto, hay que crear empleo. Y yo esto, pues lo he vivido. Cuando llegamos en el año 96 tuvimos que pedir un crédito para pagar las pensiones. Después creamos empleo, hicimos una ley para garantizar el poder adquisitivo, que ustedes violaron, y creamos un fondo de ahorro. Bueno, pues el aumento del empleo sirvió para aumentar las pensiones. ¿Y qué hicieron ustedes? Las congelaron, perdieron 2 millones de afiliados a la Seguridad Social, la ratio de cotizantes-pensionistas se situó a niveles del 98 y empezaron otra vez las dudas. Por tanto, en sanidad y también en pensiones, una política económica que cree empleo, y si no se gestiona bien la economía, las cosas serán más difíciles. Si se gestiona bien, irán mejor. M: Señor Pérez Rubalcaba. RB: Sí, señor Rajoy, hay que financiar la sanidad pública. Y lo que más me sorprende, ¿sabe usted?, de su programa electoral es... ¿sabe cuántas menciones hace a la financiación de la sanidad pública en el programa electoral? Ninguna. Para usted no existe ese problema, no existe el problema de financiación de la sanidad pública. RJ: ¿Y qué insinúa usted con esto? RB: Insinúo que le preocupa muy poco. RJ: Pues me preocupa mucho. Mala conclusión. Se lo han explicado mal. RB: Perdone, pero lo explica mal usted en su programa, es que lo he leído yo. Estoy hablando de su programa. RJ: No lo ha entendido bien.
275 RB: ¿Que no lo he entendido bien? Lo he leído, señor Rajoy, no hay ninguna mención a la financiación de la sanidad pública. Y eso no es cuestión de entendimiento, es cuestión de que no la hay. Se les ha olvidado, ¿sabe por qué? Porque no les preocupa. Y claro, no parece que les preocupe, si no, estaría lleno el programa electoral. No parece que les preocupe. Cuando hay que quitar ambulancias, camas, entonces sí, no tienen ningún problema. Cuando hay que privatizar, ningún problema. ¿Sabe usted que en el presupuesto de la Comunidad de Madrid de este año sube el 30% la sanidad privada y baja el 2% la sanidad pública? Eso es de lo que trataba de hablarle, de problema de fondo de la sanidad privada. Y le vuelvo a decir: ¿qué piensa usted hacer con la financiación sanitaria, señor Rajoy? Que a mí me parece muy importante. Vamos a hablar un poco de pensiones. Ha empezado usted con unos datos. Oiga, nosotros hemos hecho siete presupuestos, señor Rajoy. Cuando ustedes se fueron, el ministerio de Sanidad tenía 3.370 millones de euros. Este año, 4.256. Esa es nuestra gestión del ministerio de Sanidad, que como usted ha recordado, gestiona una parte muy pequeña del presupuesto sanitario. En Sanidad hemos metido 10.000 millones de euros adicionales porque ustedes hicieron una transferencia que fue una ruina en el 2002. Una ruina, señor Rajoy. Y tuvimos que meter mucho dinero. Hemos tenido que hacer un sistema de financiación autonómico nuevo, entre otras cosas, para financiar la sanidad. Por tanto, hemos hecho un gran esfuerzo en sanidad. Y eso, señor Rajoy, no lo va a cambiar usted con tres datillos que traiga aquí de la noche a la mañana. Pensiones. Efectivamente, hemos hecho una política de pensiones que me gustaría poder explicar. De pensiones mínimas, que sabe usted que hay 3 millones de pensionistas mínimas en este país. Ustedes gobernaron ocho años con un buen crecimiento económico. Nosotros hemos gobernado siete años, cuatro buenos y tres con crisis. Y unos y otros hemos trabajado con las pensiones mínimas y hemos cumplido con la ley, pero unos hemos cumplido más que otros, señor Rajoy. Nosotros nos hemos preocupado no de subirles lo que manda la ley a un pensionista mínimo, que gana muy poco, sino de mejorar su pensión, su poder adquisitivo. Y luego hemos hecho, y he traído un gráfico que voy a enseñar para que lo vean los ciudadanos:
276 pensiones mínimas, 3 millones de pensionistas. Esto es lo que había cuando llegaron ustedes al Gobierno. Ganaban 378 euros. Cuando se fueron, ganaban 492 euros. Una subida de 114 euros. Ahora gana 742, una subida de 250 euros. En otras palabras, durante sus años de bonanzas mejoraron cinco puntos el poder adquisitivo de 3 millones de pensionistas que ganan los que menos del sistema de pensiones. Y nosotros, en nuestros años, unos de bonanza y otros de crisis, les hemos mejorado 27 puntos de poder adquisitivo. Eso, señor Rajoy, es preocuparse de las pensiones mínimas. Y le voy a decir una última cosa de su programa electoral. Usted dice que va a mantener el poder adquisitivo, que va a mantener la ley, faltaría más, dice que se siente comprometido, como dice en el programa, con el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones. Pero dice una cosa muy llamativa en la página 116. Dice que presentará al Congreso cada dos años un informe que evalúe la situación financiera de las pensiones, las principales variables del sistema, la esperanza de vida y la evolución del empleo, para asegurar su sostenibilidad. Cada dos años. Vamos a ver si lo entiendo bien, señor Rajoy. Usted va a mandar cada dos años, si es que gobierna, mandaría cada dos años un estudio al Congreso de los Diputados, se supone que para revisar el sistema de pensiones. ¿O simplemente para informar al conjunto de los diputados? En otras palabras, señor Rajoy, me gustaría que aclarara aquí, a ver si aquí lo consigo, ya que en las prestaciones de desempleo y en los convenios no lo he conseguido, qué demonios quiere decir con eso de cada dos años. Porque yo lo interpreto como creo que debe interpretarse, que cada dos años van a decir al Congreso lo que va bien o mal, y si va mal, van a cambiar las condiciones de jubilación y, probablemente, las pensiones. Dígame lo que quiere decir con este párrafo, por favor, en su programa electoral. M: Permítame que le sitúe sobre el tiempo. Tienen siete minutos cada uno. En el primer bloque han clavado los tiempos, han pasado 14 segundos uno, 13 segundos el otro. Ha ido muy bien. Vamos ahora, quedan siete minutos, y han de intervenir dos veces. RB: Siete minutos cada uno.
277 M: Lo digo para que administren bien sus tiempos. Y cerrará el bloque el señor Rubalcaba porque lo ha abierto el señor Rajoy. Ahora tiempo para el candidato del Partido Popular. RJ: El señor Pérez Rubalcaba es muy dado a juicios de intenciones sobre los demás. RB: A leer. RJ: Dice que no me importa la sanidad pública. RB: A leer el programa, señor Rajoy. RJ: Sí, pero es que hay que entenderlo. RB: Si yo leo el programa y no hay una línea dedicada a la financiación de la sanidad pública, tendré que preguntar. RJ: Si lo lee y no lo entiende... RB: Lo entiendo. RJ: Si me escucha y no lo entiende, tenemos un problema. Lo que hay que hacer se lo he explicado con meridiana claridad. La sanidad pública se financia con impuestos, no sé si usted lo sabía. Pues ahora lo sabe. RB: No lo sabía, creía que venía, como usted dice, como Dios manda. RJ: Y le he explicado que si no hay empleo y no se recauda IRPF, IVA e impuestos especiales, que es como se financian las autonomías que gestionan la sanidad, pues tendrán menos dinero, es puro sentido común. RB: Señor Rajoy...
284 están derivando a los inmigrantes y a los hijos de los inmigrantes a la enseñanza pública. Le voy a decir, en Madrid, la mitad de Madrid, el cuarenta y tantos por ciento es en enseñanza privada concertada y los hijos de los inmigrantes, que es verdad que son más complejos de educar a veces por problemas de idiomas, como usted conoce, están en el 80% en la escuela pública. Y eso es una política deliberada de la comunidad autónoma que está volviendo a crear dos redes educativas y esto, señor Rajoy, es lo que muchos de sus correligionarios están planteando para la sanidad privada. Exactamente el mismo fenómeno, mantener el negocio de la sanidad privada mandando a los enfermos que son más caros a la sanidad pública. Déjeme que siga. RJ: Me atribuye intenciones que no tengo. RB: Intenciones, no, lea usted la prensa de Valencia. RJ: No quiero leer la prensa. RB: Debió usted hacerlo. RJ: Usted debe demostrar sus acusaciones y no remitirme a la prensa. RB: Debe usted hacerlo, señor Rajoy. Segunda historia: pensiones. Es que no me lo aclara usted. Dice: "Este señor es muy insistente". Es que no me lo aclara usted, es que es su programa, es que lo único que pretendo es que levante ese velo de silencio que tiene usted, esa ambigüedad. Aclárenoslo. RJ: Eso es una insidia, señor Rubalcaba. RB: No, una insidia, no, le he leído y no ha sido usted capaz de explicármelo. Una insidia, no, es la lectura de su programa electoral.
285 Señor Rajoy, tercero, educación. Mire, le voy a explicar a usted, que ha empezado hablando de la igualdad de oportunidades. Le voy a decir, mire, ha hablado de la autoridad de los profesores, y eso ya me parece... ¿Autoridad de los profesores dice usted? Cuando tiene usted una presidenta autonómica que los llama vagos, a los profesores. RJ: Eso es falso. RB: Si lo he oído yo. Sí, los llama vagos, dice que no quieren trabajar y dice de todo. RJ: Eso es falso. RB: Eso es verdad. Usted reclama autoridad para los profesores y están diciendo que son unos vagos que no quieren trabajar. RJ: Y yo digo que eso es falso. RB: Es verdad, señor Rajoy. RJ: Demuéstremelo. RB: Ya se lo demostraré. Le puede preguntar a los sindicatos de profesores, no me ha costado más que oírlo, y les ha puesto a caldo porque hacen una huelga. ¿Y sabe por qué hacen una huelga? Señor Rajoy, le voy a explicar. Mire, en la Comunidad de Madrid, que es la avanzadilla de sus políticas educativas, hay una cosa que usted debería conocer, que seguro que conoce. Hay una desgravación fiscal para los centros privados de élite. RJ: No. RB: Sí la hay. RJ: Para todos los alumnos.
286 RB: No, pero señor Rajoy, si la educación es gratuita para los centros concertados y gratuita para los centros públicos, ¿para quién queda esa desgravación? RJ: Para libros de texto, para uniformes y clases de idiomas. RB: No, para los colegios de élite. RJ: El año pasado, más 500.000 alumnos y solo 70.000 de colegios de elite. RB: Para los colegios de elite y le digo que lo que no puede ser es que se quite el dinero de la enseñanza pública, como está haciendo la señora Aguirre en Madrid, y que se le dé dinero vía desgravaciones fiscales a la enseñanza concertada. M: Quedan pocos segundos. RB: Eso, señor Rajoy, eso sí atenta a la igualdad de oportunidades, eso sí que atenta a la enseñanza pública de la que usted ha hablado al comienzo de su intervención. Es cierto, señor Rajoy. M: Le quedan unos segundos para terminar, estamos ya fuera de tiempo prácticamente. RB: Termino, ¿sabe mi conclusión y la que le digo a los españoles? Que con ustedes, la sanidad pública y la educación pública no está garantizada, señor Rajoy. M: Bien, hemos concluido este bloque. Ha habido algunas interrupciones, pero están admitidas que esto se haga así, por lo tanto, también contabilizamos los tiempos y hemos concluido de este modo este segundo bloque y entramos directamente en el tercero. En nuestra vida, en la política en general, hay muchas cuestiones sobre las que nos interesaría hablar, porque no sólo se trata de hablar de economía y políticas sociales. Hemos recibido además, antes de este debate, numerosas peticiones de grupos sociales. Pretenden que se hable de otras cosas, por ejemplo, de calidad democrática, de las
287 instituciones, de la posición de España en el mundo, pero de tantas y tantas políticas distintas porque hay muchos grupos sociales a los que les interesa alguna referencia. Son 20 minutos finales de debate, 10 para cada uno de nuestros contendientes. Hoy, que tenemos el inmenso honor de tener presente al candidato del Partido Popular y al candidato del Partido Socialista, y hablarán de lo que crean conveniente en el marco de estas cuestiones que hemos citado. En este caso, es un máximo de tres intervenciones; un máximo de tres intervenciones, en este caso, empezará el señor Rubalcaba y concluirá el señor Rajoy. RB: Muchas gracias. Voy a hablar en primer lugar de derechos. Hace 30 años se aprobó la Ley del Divorcio. Ustedes estuvieron en contra. Señores del PP, señor Rajoy, desde entonces no han estado a favor de ninguna de las leyes que han extendido los derechos en España. Ni la del Matrimonio Homosexual, ni la de la Ley del Aborto, ni la del 85, ni la de ahora. Han estado en contra de la Ley de Igualdad, han estado en contra de todas las leyes. Se han opuesto ustedes a la investigación con células madre, se han opuesto ustedes sin que la ley se terminara de aprobar, a la ley que establece la posibilidad de morir dignamente, a la píldora postcoital sin receta. No han dejado títere con cabeza y me llama la atención que personas tan liberales en la economía y tan partidarias de que la economía fluya libremente, sean tan intervencionistas en la vida privada y, por ejemplo, no permitan que dos personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio, o que un ciudadano decida morir sin dolor o que una mujer interrumpa libremente su embarazo. Por cierto, señor Rajoy, tiene usted un recurso puesto a la ley que permite el matrimonio homosexual. Yo le pediría que como esta noche no creo que haya mucha gente que haya salido tranquilizada de este debate, que por lo menos aquí, tranquilice a las parejas de homosexuales que se han casado o a las que se quieren casar.
288 Que les diga usted que no va a seguir manteniendo esta espada de Damocles sobre su cabeza con el Tribunal Constitucional y va a retirar la ley y que va a permitir que la gente se case con quien quiera, que eso es lo que la mayoría de los ciudadanos quieren en nuestro país. Que permita que la gente haga lo que quiera, porque usted puede tener sus creencias y yo las mías, pero una Ley de Matrimonio Homosexual no obliga a nadie, simplemente a los que quieren utilizarla. Aprovecho este primer turno, en este bloque que es de miscelánea, para hablar brevísimamente de democracia, porque es verdad que preocupa mucho la democracia a muchos ciudadanos. Tenemos un sistema electoral que ha funcionado bien, pero creo que ha llegado la hora de que revisemos este sistema electoral. Tenemos que hablar los grandes partidos políticos y todos los partidos políticos, primero, para mejorar la relación entre electores y elegidos; segundo, probablemente para revisar nuestra proporcionalidad. Y tercero, y esto forma parte de la primera idea, para desbloquear las listas. Yo creo, señor Rajoy, que podíamos trabajar en esta dirección. Pienso que es bueno que los ciudadanos puedan, dentro de una lista definida por un partido, cambiar el orden de los que forman parte de la lista, creo que eso incentivaría la participación y también el trabajo de los elegidos. M: Tiempo para el señor Rajoy. RJ: Quiero que los españoles entiendan muy bien lo que pretendo. Hasta ahora hemos hablado de política económica, de cómo gestionar bien la economía para lograr crecimiento económico y empleo, que es el gran objetivo nacional. Después, hablamos de políticas sociales, que como hemos dicho, queremos mantener y sobre todo mejorar, y para ello necesitamos crecer y crear empleo. Ahora quiero hablar de otra forma de hacer política, y de otras políticas que sirvan al objetivo nacional de crear empleo. Si los españoles nos otorgan su confianza, yo lo primero que haré será llamar al líder de la oposición y luego al resto de las fuerzas políticas y sociales, porque la tarea que se nos viene encima exige la colaboración de todos. Y porque el Gobierno, que gobernará y tomará decisiones, buscará el concurso de todos los que quieran trabajar para el gran objetivo nacional. Nosotros vamos a buscar
289 la participación de todos, sea cual sea el resultado electoral, porque insisto, la tarea es enorme. Voy a poner algunos ejemplos. Hace poco, lo recordé antes, el señor Rodríguez Zapatero y yo llegamos a un acuerdo para reformar la Constitución con un objetivo, que las administraciones no gasten más de lo que ingresen. Creo que eso es muy importante y muy importante sobre todo para crear empleo. Esto nos obligará a todos los que gobernemos y a los que gobiernen a un gran esfuerzo. Hay que hacer una ley para ver lo que puede gastar cada administración y esa ley debe estar aprobada antes de junio porque lo dice esa reforma constitucional y será una gran prioridad. Me gustaría acordarla con todos. También me gustaría hablar con todos también de las reformas de las administraciones para cumplir la Constitución, para que gasten mejor, para que aquilaten el gasto y también para que no sean un obstáculo con sus trámites, con sus retrasos y con sus parones al desarrollo, sino un motor del mismo. Algunas cosas que voy a plantear para el futuro: un plan de ahorro y racionalización del sector público en la administración del Estado, un pacto territorial por la austeridad y la eficiencia en todas las administraciones, le doy mucha importancia. Vamos a plantear y a pactar con las comunidades autónomas y ayuntamientos un plan estratégico de racionalización del gasto corriente para mejorar la aplicación de los recursos destinados a los gastos de funcionamiento de la administración. Vamos a acordar la eliminación de duplicidades e ineficiencias. El ámbito competencial tiene que estar claro y cada administración debe dedicarse a lo que pueda hacer mejor. En materia de diputaciones, no soy partidario de suprimirlas. Supongo que ustedes lo serán ahora porque han perdido todas, pero para mí las diputaciones tienen una función básica, que es prestar servicio a los españoles que viven en pueblos pequeñitos y que si no, nadie los va a atender. Yo fui presidente de una Diputación, la de Pontevedra, y en el año 83, con 28 años, llegué a inaugurar la luz eléctrica. Sin las diputaciones, esos pueblos morirían y esos españoles estarían maltratados en relación con el resto. Vamos a poner en marcha instrumentos de evaluación de las políticas públicas, para saber si estamos gastando el dinero con el mayor impacto.
290 Vamos a reforzar los controles previos y endurecer las responsabilidades de los gestores, para que no asuman compromisos de gastos si no hay dinero. Vamos a hablar de unidad de mercado. Esto es capital: en Europa vamos a un mercado único y aquí hay 17 normas distintas en autonomías que generan muchas dificultades a quien crea riqueza y empleo: en materia de residuos, en materia de medio ambiente, en materia de apertura de negocios, etc. En materia de subvenciones, vamos a acabar con las subvenciones nominativas. Todas las subvenciones serán por libre concurrencia y públicas. Vamos a hacer una reforma, esto es otro tema importante, esto sí que es regeneración democrática, de los organismos reguladores, donde ustedes han colocado a todas las personas que están cesando en los altos cargos de la Administración del Estado. Están llenos los organismos reguladores. No han tenido ni un poquito de pudor en ese tema. Y yo me he quejado personalmente a la vicepresidenta económica, señora Salgado. M: Señor Rubalcaba. RB: Ya sé que no estaba en su ficha, pero sí me gustaría saber si va a atender la petición que le he hecho hoy aquí, delante de tantos millones de telespectadores, si va a quitar el recurso que pesa sobre el futuro de mucha gente que ha hecho uso de su libertad y se ha casado con alguien del mismo sexo. Me parece bien que defienda usted a las diputaciones. No tiene que ver con el poder político, entre otras cosas porque el número de diputados provinciales que tienen ustedes y nosotros, es muy parecido. Cuando propongo suprimir las diputaciones propongo suprimir casi 1000 cargos políticos. Claro, pero según su teoría, en la Comunidad de Madrid, los pueblos pequeños no los atendería nadie. Vamos a ver, vamos a ser serios. Usted me ha hablado de cuando era presidente de Diputación, cuando las comunidades autónomas no tenía ningún tipo de desarrollo normativo ni orgánico. En este momento, todas las comunidades autónomas tienen sus delegaciones provinciales en las provincias, con sus delegados de cada una de las consejerías. Estamos duplicando servicios, señor Rajoy. Coja el presupuesto de una Diputación y verá usted lo que hacen: becas, deporte...
291 RJ: Eso no deben hacerlo. RB: Sí, pero lo hacen. Una vez que las comunidades autónomas han tomado responsabilidades en la materia, sencillamente sobra, es que sobra. Y además ahorraríamos, repito, mucho dinero, mucho dinero a los españoles. Hay que quitarlo, repartir las competencias entre los ayuntamientos y las comunidades autónomas y decirles a las comunidades autónomas que se preocupen, naturalmente, de los pueblos pequeños, faltaría más, cómo no lo van a hacer, y crear un consejo de alcaldes para que haya mancomunidades y estas cosas. Pero las diputaciones, señor Rajoy, son, perdóneme, son preconstitucionales. Y ya va siendo hora de que las sustituyamos. Para eso hemos desarrollado las comunidades autónomas. Me gustaría hablar de igualdad, de igualdad entre mujeres y hombres, que es una de las políticas a las que doy más importancia, para decir que en esta materia hemos avanzado mucho. También muy solos. La Ley de Igualdad también la llevó el señor Rajoy al Tribunal Constitucional, es que no han dejado una ley sin pleitear contra ella y votarla en contra. Me gustaría hablar de la conciliación, de la educación entre los cero y los tres años, me gustaría hablar de una cosa que es muy importante. Hemos avanzado mucho en España, hemos cambiado muchas leyes y ahora hay que cambiar los comportamientos y los hábitos, que es algo bastante más complicado. Tenemos que hacer que lo que está en la ley sea real y la conciliación, todos sabemos que no lo es. Es políticamente correcto decir que todo el mundo concilia, pero en la práctica, ellas concilian más que ellos. Por lo tanto, es fundamental que haya una educación entre los cero y los tres años, es fundamental para que haya conciliación. Tenemos que empezar a hablar, señor Rajoy, de los horarios laborales en España, de los horarios de los comercios, de los horarios en general de la vida española, no para trabajar menos, para trabajar mejor. Justamente para permitir que las familias estén más con sus hijos, porque esa es una necesidad que se siente en muchas conversaciones que uno tiene con los padres cuando son jóvenes. Por tanto, tenemos un gran trabajo en materia de igualdad, yo creo que hay
292 que seguir insistiendo, hay que trabajar en esta dirección, porque me parece que no hemos hecho sino empezar con un proceso, digamos, que está tratando de corregir algo que lleva siglos funcionando, y es la prevalencia de los hombres sobre las mujeres. Y lo estamos viendo todos los días en las relaciones laborales, las universidades están llenas de mujeres, por suerte. Ya no hay carreras que sean masculinas y femeninas, ya todas son de todos. Las mujeres tienen mejores resultados y acaban antes las carreras. Sin embargo, cuando se van a colocar, tienen más dificultades para encontrar empleo y ganan distinto. Por tanto, tenemos que reivindicar eso con fuerza y hacer cambios en las leyes y los comportamientos para que sea verdad algo que es verdad en casi todos los sectores sociales. Y es que a igual trabajo, se corresponde igual salario. M: Señor Rajoy, el último turno. RJ: Bien, en este punto en concreto estoy de acuerdo con lo que ha dicho el señor Pérez Rubalcaba. Yo tengo la fortuna de contar entre mis colaboradoras a mujeres muy competentes, que además, muchas, además, la mayoría de mis colaboradoras son mujeres, que llevan su casa. Que tienen que atender a sus niños, que tienen su trabajo, que tienen sus problemas y sus dificultades, y aunque es verdad que se ha producido un gran avance en los últimos tiempos, coincido con usted en que ellas concilian bastante más que nosotros. Estoy de acuerdo también en la reflexión que usted ha hecho sobre los horarios europeos. Es verdad que en Europa tienen otros horarios, se cena mucho antes, no se dedica tanto tiempo a la hora del almuerzo, y se es igual de productivo, incluso más. Yo sobre este asunto estoy dispuesto a hablar, si llego al Gobierno, hablar con usted o quien quiera hablar porque me parece un tema importante. Creo que también debemos hacer un esfuerzo en materia de violencia de género, donde se han hecho cosas, pero, desgraciadamente, los resultados no acompañan. Por tanto, en este asunto, estoy absolutamente de acuerdo, o por lo menos, en muchas de las cosas que ha dicho usted. No estoy de acuerdo en la Ley de Igualdad porque tenía algunos aspectos que no tienen nada que ver con esto que se ha dicho que, desde luego, no nos parecen correctos. Yo sobre las diputaciones, es decir, dice usted que son
293 preconstitucionales. Bueno, ya, pero es que son de 1836. Son del siglo XIX, las creó Javier de Burgos. Yo le digo que hay muchísimos municipios, yo me los conozco, yo pateo España, señor Pérez Rubalcaba. Yo voy a muchísimos pueblos, he hablado con mucha gente, he escuchado a la gente hablar de las pistas, de los saneamientos, de los abastecimientos de agua. Fíjese, en aquella época no había móviles, también poníamos el teléfono público. El único en la aldea. Por tanto, creo que las diputaciones, todo lo demás deben abstenerse de hacerlo, única y exclusivamente a atender a aquellas personas que viven en los pueblos y municipios pequeños. Fíjese usted que el presupuesto, la deuda de las diputaciones provinciales es de 3000 millones de euros, señor Pérez Rubalcaba, y la deuda de España es de más de 700.000. Es algo insignificante, me temo que no esté ahí el problema del gasto público en nuestro país. Quiero hablar también del tema de los homosexuales. Mire, yo en el año 2004 llevaba en mi programa las uniones de hecho, con los mismos efectos jurídicos de esta ley. Y cuando el señor Rodríguez Zapatero anunció este tema, yo fui a hablar con él. Y él me recibió. Y le dije: "Mira, ¿qué te parece si hacemos una ley como la que tienen en el Reino Unido, como Alemania, o como Francia, que le llaman uniones de hecho? Es una ley que va a apoyar la inmensa mayoría de la gente y nos evitamos generar problemas y dividir". Era cuestión del nombre. Bueno, el señor Rodríguez Zapatero no quiso. Era en aquella época, hoy, por cierto, ya está haciendo, en esta última etapa no está así, pero en aquella etapa todo era hacer división, crear... dividir entre unos y otros, no intentar sumar, aunar posiciones, y nos ha generado ese problema. Yo no hablo de este tema en el programa electoral que presento. Se ha presentado un recurso en el Tribunal Constitucional, ahora está presentado y ahora esperemos a lo que nos diga el propio tribunal. M: Bien, última intervención para el señor Rubalcaba y cerrará el bloque, tal como estaba previsto, Mariano Rajoy. RB: Me ha parecido muy bien que haya abierto usted la puerta al diálogo en algunos temas. Hombre, ha dicho "si llego al Gobierno". Supongo que podríamos completarlo y
300 Esta salida de la crisis no puede servir de pretexto para reconsiderar, para cuestionar nuestras seguridades básicas, nuestros equilibrios sociales, aquellos conseguidos durante muchos años. No tiene sentido tratar de resolver la crisis poniendo en cuestión estas seguridades elementales, esta protección social que por primera vez tenemos todos los españoles porque lo hemos trabajado y nos lo hemos merecido. Yo sé que la situación es muy complicada y no tengo la solución para todos los problemas, no creo que nadie la tenga, pero sí puedo decirles que frente a las adversidades sé reaccionar, jamás me arrugo, nunca me echo atrás, no soy pasivo, creo que hay que trabajar, creo que cuando la situación es crítica hay que actuar en vez de dudar. He tratado de exponerles esta noche, en la medida que he podido, cuáles son mis soluciones para nuestro país, para España, España que es un gran país, que ha salido de muchas dificultades, que hoy es fuerte porque todos los españoles la hemos hecho fuerte, una España con libertad y democracia, Considerada en el mundo como nunca se la ha considerado en su historia. Una España que merece la confianza y la mía la tiene, la tiene siempre, en los momentos difíciles y en los buenos, siempre, en todo momento. Yo creo en esa España y en que puede salir de la crisis y ese es el sentido de mis propuestas y mi trabajo y les pido a ustedes la confianza. Hay dos posibles gobiernos, he expuesto cuál es mi compromiso, o mejor mis convicciones, creo que podemos salir de la crisis y hacerlo todos juntos, sin que nadie quede atrás, sin que nadie quede abandonado a su suerte. Ese es mi compromiso, mi convicción, y ese es el camino que le ofrezco a los españoles. Para recorrerlo juntos, les pido su voto y su confianza el próximo 20 noviembre. Nada más, muchas gracias por la atención que me han prestado.
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