Una in e p e ación del espacio acío escul ó ico o “Chö a” como pa icipación subje i a del... 621
LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 621-626, ISSN 1130-5762
UNA INTERPRETACIÓN DEL ESPACIO
VACÍO ESCULTÓRICO O “CHÖRA”
COMO PARTICIPACIÓN SUBJETIVA DEL
ESPECTADOR EN LA OBRA
AN INTERPRETATION OF SCULPTURED EMPTY SPACE
OR “CHÖRA” LIKE A SUBJECTIVE PARTICIPATION OF
SPECTATOR IN THE MASTERPIECE
Po Ped o J. gonzález ga Cía
Uni e sidad de Se illa, España
Análisis desde la An igüedad g iega has a el siglo XX del concep o de espacio lleno y espacio acío,
con una in e p e ación de la eo ía o ien al del acío mo al aois a, ejempli icada en escul o es de es a misma
cen u ia como: Alexande A chipenko, Hen y Moo e, Edua do Chillida y Jo ge de O eiza.
palab as cla e: Escul u a, Espacio, Vacio, An igüedad, siglo XX
Analysis om g eek an iqui y un il he xx cen u y o he concep o he ull space and emp y space,
wi h an in e p e a ion o he o ien al heo y o he aois ic mo al acuum, exempli ied in he sculp u e o he
xx cen u y like: Alexande A chipenko, Hen y Moo e, Edua do Chillida, y Jo ge de O eiza.
Keywo ds: Sculp u e, Space, Vacuum, An iqui y, xx Cen u y.
Nues a in ención es hace una se ie de e lexiones sob e el se y el no se , que
an o ha hecho esc ibi a los ilóso os de la An igüedad.
Los modelos de isión en el mundo con empo áneo siguen en g an medida los
modelos de la An igüedad. Pod íamos deci que la misma isión plás ica no es muy
di e en e a la g iega, que enemos egis ada, undamen almen e a a és de las copias
omanas. En conc e o, el mundo de la ealización escul ó ica apenas ha cambiado desde
los iempos de Egip o y G ecia; y no sólo en lo que espec a a la écnica sino, incluso,
al concep o, en cuan o la escul u a se si úa en el espacio. El elemen o de ini i o de lo
escul ó ico es o e a un espacio conside ado como olumen.
Los ejes concep uales del pensamien o g iego se ins alan en dos sencillas y a la ez
complejas p oposiciones. Una es la de P o ágo as de Abde a “El homb e es la medida
de odas las cosas; de las que son en cuan o que son, de las que no son en cuan o
que no son”. Es e agmen o nos emi e a la idea de a monía de echné, al canon de la
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escul u a clásica y al núme o de o o, al in e alo pe ec o musical y al emplo g iego
como es é ica de la p opo ción. Como hemos is o, és a, la sime ía, signi ica la con-
mensu abilidad en e el odo y las pa es, a endiendo a una co espondencia es ablecida
po una medida común en e los di e en es elemen os, y en e es as y el odo, más o
menos a de inición de Vi ubio.
Años después A is ó eles u eplan eamien o más p eciso: pa a el homb e medi
es conoce . Es o es la conside ación de la medida como conocimien o: p ecisamen e
como conocimien o. Tex ualmen e dice el ilóso o de Es agi a “medida es aquello
po lo que se conoce la ealidad en cuan o ex ensa” (Me a ísica 10, I 1052 d 15). La
no edad adical que la echné g iega –como base de la que después se ha llamado
ciencia– in odujo en el se humano es es a la e elación de que el medi e a un ipo
especí ico de conocimien o, p ecisamen e el que se adap aba a la ealidad sensible,
con ingen e y mó il en cuan o al.
El homb e mide, de e mina, localiza, o dena, ¿Cuál es el obje o di ec o, é mino de
es os e bos, de es as acciones? Tan o lo que es como lo que no es. An es de P o ágo as
había apa ecido ya la su il dis inción en e el se y el no se en e el espacio y el acío.
Des inados a pensa bajo es as dos coo denadas, ¿qué podían deci los g iegos
ace ca del espacio?; ¿qué e a el espacio en e a la ma e ia, en e a los cue pos? Ha-
blando en é minos coloquiales, ¿en que se oponía y po lo an o se di e enciaba lo
acío Kenón , de lo lleno Pleón? A simple is a no había di icul ad alguna, como la
había pa a señala que cie os indi iduos e an i uosos; pe o concep ualmen e, ¿qué
e a la i ud? ¿qué e a el acío?, y ¿qué e a lo lleno?, Pla ón dedicó un lib o en e o
el Menón, a que Sóc a es acla a a el concep o de a e é, la i ud. Sin emba go las
e e encias concep uales al espacio, a lo lleno, y a lo acío enemos que saca las en e
líneas de la mayo ía de los esc i os g iegos.
Así, con espec o al espacio, dos concepciones en en adas, se p esen an en el
mundo g iego an e io a Sóc a es: pa a Pa ménides no hay acío alguno, no hay no
se ; pa a Demóc i o sí hay un algo acío –que pa ece equi ale al espacio– una nada en
la que se mue en las cosas. Lingüís icamen e, los g iegos, jun o con pleón, lo lleno, y
kenón, lo acío, enían el é mino chö a, el si io acío pa a ecibi algo, el ecep áculo,
lo que p opiamen e no es sino que es llenado, del que más a de a a emos, de donde
pasa ía a signi ica emplazamien o y pos e io men e egión geog á ica o polí ica. Po
o a pa e, opos es el luga , el locus la ino, en e a space, el place en inglés, mien as
que el ad e bio pou –el si us, el ubi en la ín– no habla de la disposición de las pa es
de un cue po en su luga , nos habla de cómo es á de la posición.
El en Renacimien o la p oblemá ica de la escul u a sigue los modos an iguos, y más
en conc e o, quizás, el modelo pla ónico de un espacio habi áculo, mien as que las ideas
del espacio como luga de e minado, de endidas po los escolás icos a is o élicos, se án
más pa en es en la plás ica ba oca. La idea mode na del espacio apa eca co Desca es,
el espacio como es ex ensa con p opiedades como la con inuidad, la ex e io idad, la
idimensionalidad. Fe a e Mo a ha señalado lucidamen e: “Filóso os y homb es de
ciencia endie on cada ez más a concebi el espacio como una espacie de “con inen e
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uni e sal” de los cue pos ísicos: Es a espacio iene a ias p opiedades, en e las cuales
des acan las siguien es: el se homogéneo, el se con inuo; el se ilimi ado; el se idi-
mensional, y el se homoloidal (el que una igu a dada sea ma iz de un núme o in ini o
de igu as a di e en es escalas, pe o aconsejándose unas a o as). Es a idea del espacio
co esponde, po un lado, al modo como se conciben las p opiedades espaciales en a
geome ía euclidiana, y po o o, a la concepción del espacio in ini o”.
Es a concepción del acionalismo eu opeo c eo que es de sob a conocida, incluso
sus ma ices acionalis as del empi is a Locke, p eocupado sob e odo po el o igen
de la idea del espacio, como lo es án aho a nues os psicólogos. La polémica cla e
se desa olla a p incipios de siglo XVIII en e Cla ke –y en el ans ondo New on y
Leibniz– en e a la noción de espacio absolu o de New on, espacio en el que los cue pos
se mue en apa ece el espacio como elación en Leibniz.
La isión de Leibniz es aba de alguna mane a en Teo as o, el discípulo de A is-
ó eles, que había conside ado al espacio no como una ealidad en si misma, sino
como “algo” de inido median e a posición y el o den de los cue pos. El espacio no
e a pa a Leibniz algo eal sino ideal, no una ealidad sino un concep o, una idea con
desa ollo his ó ico p opio: el espacio e a “un o den de exis encia de las cosas en su
simul aneidad”.
Pa a Kan , ya en pleno siglo XVIII, el espacio es una o ma a p io i de la sensibi-
lidad, lo que posibili a la expe iencia ex e na; el espacio es la condición de posibilidad
de los enómenos. Po lo an o, a p io i, in ui i o, independien e de la expe iencia y
anscenden al –en el sen ido de que es á más allá de los enómenos–. Las di e gencias
pos e io es del idealismo alemán espec o al concep o de espacio ienen su o igen en
la o ma en que se admi a y conside e la subje i ización ascenden al del espacio.
Du an e el siglo XIX –señala J. Fe a e Mo a– ha sido ecuen e examina no
sólo la na u aleza del espacio –o de la idea del espacio– sino ambién la cues ión del
o igen de la noción de espacio.
En cualquie caso Fe a e Mo a ha descuidado la conside ación plás ica del espa-
cio, si cues ionamien o y p oblema ización desde el ángulo a ís ico. Y p ecisamen e han
sido la pin u a y la escul u a de ines del siglo XIX y p incipios del siglo XX las que
han o o las nociones adicionales del espacio con un nue o ipo más de espues a, de
p egun a: como una nue a o ma de p egun a se el ca ác e del espacio o in oduci se
en el ma emágnum espacial1.
Con el siglo XIX llegó el ape u ismo del colonialismo eu opeo con los o os
con inen es, de al o ma que ue eno me la llegada a nues o espacio geog á ico de
un g an núme o de obje os y piezas de o igen exó ico que inunda on el come cio y los
palacios de es e siglo. Sin duda, uno de los más in e esan es ue el come cio con China
y Japón, ya que die on luga a la llegada a Eu opa de concep os es é icos y a ís icos
muy ele an es pa a la eno ación de la c eación plás ica con empo ánea.
1 Sob e es e ema aconsejamos la lec u a de la ob a: AA VV: ¿Qué es la escul u a mode na?
Del obje o a la a qui ec u a. Fundación Cul u al Map e Vida. Mad id , 2003, pp: 241-255
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De O ien e llega on muebles, po celanas, lacas, abanicos, biombos y un sin ín de
obje os sun ua ios que al p incipio se con i ie on en una moda ex a agan e y como
ex endida, has a que p og esi amen e, con el paso de los años ue on asimilándose y
acep ándose como algo nue o y de g an in e és cul u al y an opológico. Pe o lo que
más nos in e esa en es as e lexiones, son las nue as ideas que an llegando del Es e,
y una que eno a á el concep o de espacio se á la llamada Teo ía del acío.
El aoísmo ha cons uido una p o unda eo ía a base del acío, que conside a la
mayo iqueza asequible. Pa a explica es as e lexiones ci amos es e pá a o:
“La amis ad pe ec a es la exp esión más cla a de es a eo ía del acío. Lleno es el
homb e sobe bio , que no puede admi i nada ex e io que le en iquezca ; acío es el
humilde , acío siemp e pa a que puedan mana den o de su espí i u los eso os de los
espí i us ce canos . El acío es el humilde el que se á llamado a llena se del jugo de la
elicidad, como el humilde de la Pa ábola ue llamado a ascende a los p ime os pues os
del banque e. El lleno es el sobe bio que no puede ecibi más que unas go as, como el de
la Pa ábola que ue con inado a la úl ima silla del banque e.
La Casa del Té, cenáculo de la delicadeza, se llama a causa de es a acío, la Casa
del Vacío.
En la plás ica, es e cul o al acío se con unde con el agmen a ismo. Ambos coinciden
en una no acción, en una es a pa a lib a el campo blanco de lo no dicho al place ine able
de c ea nue as imágenes. Es el a e de la suge encia que con as a con la dicción clásica.
Sólo los mode nos omán icos han ap endido del ex emo lejano de Asia es a ciencia
deliciosa de la suge encia, polo opues o al a e de Ra ael o de Fidias, que aspi a on a
deci lo odo.
La dicción es la o ma de lo ce eb al. Lo que pe enece al co azón, en cambio, ha
hallado siemp e di icul ades al que e pedi p es ada al ce eb o las palab as. Todos los
que hemos es ado enamo ados de e as sabéis cuan di ícil es el habla de nues o amo .
¿Quién no sabe, en cambio, en cuan o al amo , el pode , y la g acia de la suge encia?
Es cu ioso señala que nues o Occiden e se dije on las cosas cla as has a que en
el ambien e ococó de lo es, pája os, sedas y po celanas o ien ales empezó a lo ece
el a e po esencia a la suge encia occiden al, que es la coque e ía. Si los homb es del
Renacimien o aspi aban a se un homb e en e o los del ococó o ien alizan e aspi aban
a se homb es suges i os
El iun o de es os es el Roman icismo.
En el a e de deci las cosas a medias, pa a el japonés es deja ísicamen e un acío,
que co espondía al acío mo al aois a, pues el blanco que el a is a deja es suscep ible
de se llenado po la iqueza de la imaginación del espec ado .
El blanco, lo que al a al agmen o, son o mas de la humildad del a is a que iende
a c ea la posible amis ad con el con emplado .
En con as e con la sobe bia desp ecia i a del a is a occiden al ´aislado en su alsa
segu idad de llega a la pe ección, la humildad o ien al cuen a siemp e con la colabo-
ación de que debe mi a la ob a de a e
En amos o a ez en el únel de lo subje i o.
La ob a de a e e dade a, en el Japón, no es la de made a allada, el b once undido,
la supe icie allada, la seda ejida, ni el papel pin ado. La ob a de a e e dade a es un
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iachuelo de pensamien os que se o man en la men e de la ac i a in elec i a del espec a-
do en la ob a. Una nue a o ma de in e p e ación de las ob as de a e eu opeas, po lo
que muchos que, sen ado an e una pieza p oducida po un a is a, deja lui su imaginación
lle ada en las alas del place de sus sen idos”.2
La Teo ía del Vacío en Occiden e llega como son los a is as que a a és de las
es ampas japonesas y piezas o ien ales ap ecian las nue as ideas de O ien e.
El espacio acío o ien al iene en común o es el mismo concep o que en la An i-
güedad occiden al e a el é mino chö a, (el si io acío pa a ecibi algo, el ecep áculo,
lo que p opiamen e no es sino que únicamen e es llenado)
Es a eo ía se puede aplica al espacio acío a ís ico pic ó ico o escul ó ico, de al
o ma que pueden ene una in e p e ación que se ía la pa icipación .ac i a e in elec i a
del espec ado en la ob a. El espec ado no ac úa como elemen o pasi o a la ho a de
con empla una ob a, sino como elemen o ac i o con su men e y en su conocimien o de
al o ma que el acío o el blanco son llenados de la iqueza in elec ual del espec ado .
Es o nos lle a a de ini el a e ep esen ado como un a e subje i o, y no obje i o,
como un a e suge ido y no dicho (dicción), como un a e abie o y no ce ado, como
un a e in e p e ado y no explíci o.
Un ejemplo lo enemos en la escul u a cubis a de los a is as del siglo XX como:
Alexande A chipenko que en su “Muje peinándose” de 1914 (Fig. 1), escul u a de
b once de pequeño o ma o, amaño bu gués, adap ada a un espacio deco a i o mode no,
c eada con muchas in luencias con empo áneas, en e ellas la cubis a: las pie nas o pan-
o illas es án a adas geomé icamen e, el ema es de adición o ien al una “ oile es”
emenina, el b azo queda mu ilado po in luencia de Rodin, el pulimen o p ocede de la
supe icies de los escul o es con empo áneos de Maillol y Cla á, la “se pen ina a” del
cue po de la línea ma isiana y, po úl imo, el hueco o acío del os o y el o so son de
in luencia del acío o ien al in e p e able po el espec ado .
El caso de A chipenko no es el único, exis en o os a is as que u iliza on el acío
en escul u a y son suscep ibles de es a eo ía como son: H. Moo e, Edua do Chillida,
Jo ge de O eiza, que en sus c eaciones el acío al e na con el espacio lleno o masa
Es a pa icipación ac i a del espec ado en la ob a no es o ui a, coincide con la
pa icipación ísica de es e en la ob a. De la misma echa 1912 es la Velocidad o Rueda
de bicicle a y abu e e de Ma cel Duchamp es a ob a no es á concluida o dicha has a que
el público no la pone en mo imien o o la hace gi a con su mano, de al o ma que la
ob a queda acabada en pleno mo imien o o en acción, de al mane a que la ob a dicha
es p opia del siglo XIX, en cambio la ob a suge ida es p opia del siglo XX.
Po odo es o emos que el a e O ien al ab ió una nue a senda de la comunica-
ción en e la ob a y el espec ado , de al o ma que lo que e a una ob a c eada pa a la
ec eación es é ica se con ie e en una ob a pa a la con emplación in elec ual a a és
de la pa icipación del público.
2 CIRICI PELLICER; A: La Es ampa Japonesa. Edi Sopena. Ba celona, 1963, pp 24-26
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A la ho a de enjuicia al público , es e debe es a aco de con lo exigido , la ob a se á
mas o menos ica en su in e p e ación , dependiendo del ni el cul u al del espec ado ,
po lo que la o mación o el g ado de imaginación del público del siglo XX ha de se
más comple a pa a una pe ec a comp ensión de la ob a .
Fecha de ecepción: 20 de oc ub e de 2009.
Fecha de acep ación: 20 de no iemb e de 2009.
Figu a 1. Muje Peinándose. Alexande A chipenko. 1914.