scieee Science in your language
[es] (orig)

Claudio Esteva y la institucionalización de la antropología en el Estado español

Read accessible full text

Claudio Esteva y la institucionalización de la antropología en el Estado español

Author: Moreno, Isidoro
Publisher: Universitat Rovira i Virgili
Year: 2018
DOI: 10.17345/aec19
Source: https://idus.us.es/bitstreams/b4afb7f9-8825-46c6-80ab-f3dcd8e20274/download
A xiu d’E nog a ia de Ca alunya, n.º 19, 2018, 131-146 | DOI: 10.17345/aec19.131-146
ISSN: 0212-0372 – EISSN: 2014-3885 – h p://an opologia.u .ca / e is a xiu
Indudablemen e, nadie pod ía discu i le a Claudio Es e a su papel cen-
al en la ins i ucionalización de la an opología en el Es ado español.
La disciplina, o el in e és po lo que se ía una nue a disciplina, apa eció
en España en la segunda mi ad del siglo xix y uno de sus e lejos ue la
cons i ución en Mad id, Se illa y algunos o os luga es de sociedades an-
opológicas no mucho después de las c eadas en Lond es o Nue a Yo k.
En la Ins i ución Lib e de Enseñanza ambién se p oyec ó su p esencia,
si bien apenas se desa olló, y algunas co ien es de lo que en aquellos
iempos se conocía como olk-lo e bebie on de las mismas uen es que la
an opología que es aba omando o ma en los países hegemónicos. No
hay que ol ida que An onio Machado Ál a ez, el demó ilo andaluz, im-
pulso de la sociedad El Folklo e Andaluz y luego de la sociedad de co e
con ede al El Folklo e Español, ue el aduc o del p ime manual con el
í ulo de An opología, que había esc i o Edwa d B. Tylo 1.
1 Mis abajos sob e es e ema son nume osos. El inicial se publicó en el p ime núme o de la e is a
E hnica, undada po Es e a, a la que luego hab é de e e i me (Mo eno, 1971).
CLAUDIO ESTEVA Y LA
INSTITUCIONALIZACIÓN DE
LA ANTROPOLOGÍA EN EL
ESTADO ESPAÑOL
Isido o Mo eno
Uni e sidad de Se illa
ismo [email protected]
132 A xiu d’E nog a ia de Ca alunya, n.º 19, 2018
Isido o Mo eno
Como es sabido, a pesa de la p on a apa ición del in e és po los sa-
be es an opológicos —en algunos luga es sin conexión con las uni e si-
dades, pe o en o os, de la mano de p o eso es de his o ia na u al o de de-
echo, al igual que ocu ió en los países de e e encia—, la an opología
no llegó a ins i ucionaliza se como disciplina ni a o ma pa e de los pla-
nes de es udio uni e si a ios has a mucho iempo después. Solo u ie-
on alguna p esencia la an opología ísica (o biológica) y una e nología
en endida de o ma educcionis a, como el ace camien o exclusi amen e
a los mal denominados pueblos p imi i os y como disciplina auxilia de
la p ehis o ia. Incluso, en algunos planes de es udio de His o ia, hubo
una asigna u a de P ehis o ia y E nología, siemp e a ca go de un p ehis-
o iado , las más de las eces sin o mación an opológica alguna, en la
que la e nología e a una especie de apéndice pa a desc ibi la ida social
y cos umb es de los que se conocían como nues os con empo áneos p i-
mi i os, que ep esen a ían, supues amen e, una especie de pe i encias
de la Edad de la Pied a. Yo mismo, du an e es o cua o cu sos de mi
e apa como p o eso no nume a io, allá po los p ime os años se en a del
pasado siglo, impa í P ehis o ia y E nología en la Uni e sidad de Se i-
lla como enca gado de cu so as jubila se el ca ed á ico de P ehis o ia e
His o ia An igua que la había dic ado du an e mucho iempo. Cla o que
hice lo p opio in i iendo el diseño de la ma e ia, es deci , la con e í en
una especie de in oducción a la an opología gene al, que, odo hay que
deci lo, esul aba más a ayen e pa a los es udian es de lo que había sido
la asigna u a has a el momen o.
No es es e el si io pa a p o undiza en las azones po las que la an-
opología, se en ienda al modo boasiano de las cua o subdisciplinas
—an opología ísica, a queología, lingüís ica y e nología— o al b i áni-
co y, en gene al, eu opeo —cen ada en lo que en Reino Unido siemp e
se llamó an opología social y en F ancia, has a no hace mucho, e nolo-
gía— ca ecía de un luga en la Uni e sidad española cuando ing esamos
en ella como es udian es las pe sonas de mi gene ación. Desde luego, no
ue ajeno a es a ausencia el égimen polí ico anquis a y su nacional-
ca olicismo, he mé ico a cualquie plan eamien o c í ico sob e la socie-
dad y que conside aba a Da win y a los e olucionis as como demonios no
menos maldi os que los enca nados en Ma x o Bakunin. Pe o el desie o
133
A xiu d’E nog a ia de Ca alunya, n.º 19, 2018
Claudio Es e a y la ins i ucionalización de la an opología en el Es ado español
que pa a la an opología e a la Uni e sidad se había ins alado mucho an-
es que la dic adu a nacida en el golpe de Es ado mili a - ascis a de julio
de 1936. La pé dida de las úl imos colonias ca ibeñas y del océano Pací i-
co y la insigni icancia y muy escaso in e és económico que despe aban
las colonias a icanas del siglo xx explican, al menos en buena pa e, la
al a de apoyo o icial a unos conocimien os que se es aban aplicando y,
po ello, impulsando, en las me ópolis colonialis as con empo áneas. Y
como quie a que la di e sidad e nonacional del Es ado español no se e-
conocía (si uación que, en g an medida, con inúa) y, en cambio, se a ian-
zó el nacionalismo de Es ado español as el denominado desas e del 98
—la España de inida como nación única e indi isible que sigue siendo
incluso doc ina cons i ucional hoy—, ampoco se conside ó necesa ia
la an opología, po pa e de los pode es del Es ado, como medio pa a
abo da dicha di e sidad cul u al e iden i a ia in e na. En iempos del
anquismo pa ecía bas a la negación ep eso a de la plu inacionalidad
del Es ado y la exis encia de los Co os y Danzas de España de la Sección
Femenina de la Falange mos aba una inocua di e sidad olkló ica como
medios de a amien o de esa di e sidad. Al no econoce la exis encia
de di e sas cul u as ni los p oblemas de in eg ación polí ica en el Es a-
do de las e nonacionalidades di e en es a la cas ellana —Euskal He ia,
Ca aluña, Andalucía, Galicia, Cana ias…— e igno a las mino ías é nicas
(en especial, los gi anos), la an opología se con emplaba como un sabe
eó ico sin aplicación p ác ica alguna, que, además, podía se po encial-
men e pelig osa, polí ica y mo almen e, po su o ien ación e olucionis a
y ela i is a2.
Es a e a la si uación cuando Claudio Es e a decidió ol e de México
en 1956, una si uación que se p olonga ía aún a ios años. Las azones
conc e as de su eg eso no es án demasiado cla as (o eso me pa ece). Le-
yendo di e sas decla aciones en en e is as, sob e odo ecien es, y en
esc i os de don Claudio, quizá pod íamos ene la sensación de que se
a ó de una es a egia muy plani icada con el de inido obje i o de « un-
da los supues os de una an opología española que no ue a solo acadé-
2 An e es a ealidad, no iene ningún sen ido que an opólogos que conocen al menos ela i amen e
bien la an opología en el Es ado español como S anley B andes de iendan que en el anquismo es a
lo eció (B andes, 2011; Mo eno, 2012b).
134 A xiu d’E nog a ia de Ca alunya, n.º 19, 2018
Isido o Mo eno
mica…», como él mismo decla ó. Pienso que la ealidad se ía más com-
pleja, aunque la idea sí pod ía habe sido, desde el p ime momen o, la de
in en a p omo e la ins au ación de la an opología, especialmen e en la
Uni e sidad, al como sucedía en México y ambién, aunque con menos
igo , en o os países de Amé ica La ina.
Es e a end ía que espe a nue e años pa a e ealizada la p ime a
e apa del p oyec o, con la c eación de la Escuela de Es udios An opoló-
gicos: una ins i ución no uni e si a ia ligada al Museo Nacional de E -
nología, en Mad id. Du an e los años que se p olongan desde su uel a a
su nomb amien o como di ec o del museo —un museo p ác icamen e
desconocido, sin isi an es ni p esupues o— se io obligado a licencia se
y doc o a se de nue o (lo que hizo en la Sección de His o ia de Amé ica
de la Facul ad de Filoso ía y Le as de la Complu ense), ya que las di icul-
ades bu oc á icas y las especiales elaciones en e España y México (que
seguía econociendo el Gobie no de la República en el exilio) complicaban
la con alidación de sus i ulaciones mexicanas. Pa a sob e i i , log ó que
lo con a asen como in es igado pa a ealiza in o mes en Guinea Ecua-
o ial y en la coma ca de Sayago, en Zamo a, mien as colabo ó sin emu-
ne ación en la Re is a de Indias, del Consejo Supe io de In es igaciones
Cien í icas (CSIC). A pesa de su habilidad y p o e bial mano izquie da,
no lo enía ácil dados sus an eceden es polí icos, pues había sido miem-
b o de las Ju en udes Socialis as Uni icadas de Ca aluña, es u o ecluido
a ios meses en el campo de concen ación de Sain Cyp ien, en F ancia,
al inal de la gue a y ue e ugiado polí ico en México du an e más de
quince años. Desde luego, no e a un homb e que despe a a con ianza al
égimen. Pe o, con su acilidad dialéc ica log ó ace ca se a algunas au-
o idades académico-polí icas del momen o, como G a iniano Nie o o
Manuel Balles e os, a la ez que es ablecía con ac os con p o eso es de
uni e sidad demóc a as como José Alcina — o mado como an opólogo
en el Museo del Homb e de Pa ís y, desde 1959, ca ed á ico en Se illa de
His o ia de Amé ica P ehispánica y A queología Ame icana—, que se ía
su p incipal aliado, y Luis Pe ico —ca ed á ico de P ehis o ia en Ba ce-
lona, que de alguna mane a ep esen aba cie a con inuidad con la adi-
ción de Bosch Gimpe a.
135
A xiu d’E nog a ia de Ca alunya, n.º 19, 2018
Claudio Es e a y la ins i ucionalización de la an opología en el Es ado español
El Cong eso In e nacional de Ame icanis as de 1964 cons i uyó un
impo an e paso en la isibilización académica de la an opología, que
Es e a supo ap o echa pos e io men e con habilidad. En España no ha-
bía enido luga es e cong eso —en el que la an opología, en sus di e sa
amas, seguía siendo el eje p incipal— desde los años ein a, en iempos
de la República, y su celeb ación en ie as españolas de nue o encon ó
g andes di icul ades, ya que se oponían muchos académicos de di e sos
países y buena pa e de los exiliados españoles, que conside aban que
pod ía in e p e a se como un econocimien o del égimen anquis a,
del que abominaban. Po o o lado, las au o idades anquis as, especial-
men e las académicas, ambién eían con g an descon ianza el desemba co
de in elec uales, algunos de los cuales i ían en el exilio o incluso habían
o mado pa e de las B igadas In e nacionales. El impulso de aquel con-
g eso y su sec e a io gene al, Alcina, log ó con ence a los oposi o es del
ex e io , aunque apenas log ó apoyo alguno o icial en el in e io 3. El con-
g eso e a i ine an e, pues se inaugu ó en Ba celona, se desa olló en su
mayo pa e en Mad id y las úl imas sesiones, incluida la de clausu a, se
celeb a on en Se illa. No se a aba de un cap icho, sino de la o ma de
hace p esen e el ame icanismo en gene al; en onces en España es a dis-
ciplina —con olada po gen es del mo imien o o del Opus Dei y de muy
escasa ele ancia p o esional— se cen aba en la his o ia colonial y en la
glo i icación del impe io. Además, las es ciudades se conside aban las
más a o ables pa a que la an opología nacie a (o enacie a, si se quie e)
en el ámbi o uni e si a io4.
3 Alcina pidió colabo ación a algunos de quienes en onces é amos sus alumnos en a eas ela i as al
e en o du an e los dos días del cong eso en Se illa. Recue do que ui con a ios de mis compañe os
a la ieja es ación de plaza de A mas pa a ecibi a los cong esis as que enían desde Mad id en en
y acompaña los a los ho eles.
4 En Se illa, en conc e o, Alcina había undado el Semina io de An opología Ame icana, poco más
que una placa en una pa ed y un memb e e en un papel, pe o que ue la base pa a la inco po ación
en los es udios de la especialidad de his o ia de Amé ica de una asigna u a de An opología y E no-
logía de Amé ica, que se añadió a la de P ehispánica (ambas impa idas po él). Alcina ambién e a
el e e en e de in es igaciones de campo en Andalucía, especialmen e median e el p oyec o Es udio
E nológico de Andalucía Occiden al, pa a el que consiguió una pequeña sub ención y que hizo posi-
ble, en los años 1963-1964, la p esencia de un pequeño g upo de ecién licenciados y es udian es que
pudimos in oduci nos en la an opología bajo la supe isión del maes o y con inua pa a consegui
su ins i ucionalización cuando él se asladó a Mad id en 1967 (Alcina, 1964, 1972, 1989).

136 A xiu d’E nog a ia de Ca alunya, n.º 19, 2018
Isido o Mo eno
El cong eso, más allá de alcanza es os y o os obje i os, ue la oca-
sión pa a que Es e a en a a en con ac o con un buen núme o de acadé-
micos in e nacionales y ambién con pe sonas del ame icanismo o icial
español que, de una mane a u o a, u ie on elación con él. Sus do es
de elaciones públicas le pe mi ie on pone en alo (como se dice aho a)
su condición de an opólogo o mado in e nacionalmen e y da a cono-
ce sus p oyec os y disposición pa a pone los en p ác ica. La si uación
del mad ileño Museo Nacional de E nología le acili ó po p ime a ez
desempeña un pues o ins i ucional. La di ección que en onces eje cía
Julio Ca o Ba oja e a solo nominal y el museo se encon aba en un es ado
lamen able: al aban más de 1 500 piezas del in en a io, enía co ada la
luz po al a de pago, no se había es ipulado un sueldo pa a el di ec o
(solo una pequeña g a i icación)… Pe o Es e a u o la su icien e cla idad
de isión y olun ad como pa a comp ome e se a e lo a lo acep ando
una di ección en la que nadie es aba in e esado y, sob e odo, pa a cons-
i ui en él su p oyec o de una escuela de an opología. Como él mismo
ha con ado, log ó con ence a Ci iaco Pé ez Bus aman e, pe sonaje ce -
cano al égimen y di ec o del Ins i u o Gonzalo Fe nández de O iedo,
del Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas, pa a que i ma a sus
p oyec os de la escuela y del Cen o Ibe oame icano de An opología. De
es a mane a, log ó que el Ins i u o de Cul u a Hispánica (que dependía
del Minis e io de Asun os Ex e io es y no del de Educación, donde no
hubie a sido posible que desa olla a el p oyec o) pa ocina a la escuela
y asumie a el cen o; el ins i u o i maba o malmen e los í ulos a los
eg esados y sub encionaba en cada cu so a un máximo de 10 beca ios
ibe oame icanos y o os 10 españoles, odos ellos posg aduados.
En unas pequeñas ins alaciones algo mode nizadas del museo, que
con as aban con las lúgub es y casi desie as zonas exposi i as, se im-
pa ie on du an e es cu sos (1965-1966, 1966-1967 y 1967-1968) las clases
de las di e sas asigna u as —un puzle plu idisciplina io sin demasiada
cohe encia, odo hay que deci lo, aunque quizá no hab ía sido posible de
o a mane a en aquel momen o— que cons i uían el cu so de la Escue-
la de Es udios An opológicos, que, además, se complemen aba con una
p ác ica de campo de unos dos meses de du ación en comunidades del
137
A xiu d’E nog a ia de Ca alunya, n.º 19, 2018
Claudio Es e a y la ins i ucionalización de la an opología en el Es ado español
Pi ineo de Huesca y cuyos esul ados debían da luga a un in o me, una
especie de esina, obliga o io pa a ob ene el í ulo.
Po la escuela pasamos, en alguno de sus es años de uncionamien-
o, buena pa e de quienes hemos o mado, según nos han denominado,
la «segunda gene ación de an opólogos», los aho a sénio es, que ya nos
hemos con e ido en emé i os o hemos en ado en la jubilación o zosa.
P ocedíamos odos de Mad id, Ba celona o Se illa y la p esencia de alum-
nos la inoame icanos e a poco signi ica i a. ¡Quién elegi ía, en los años
sesen a, eni desde ese con inen e a Eu opa pa a es udia an opología
en un país donde al disciplina p ác icamen e no exis ía!
En ealidad, la o mación que adqui imos en la escuela, donde hi-
cimos casi de odo —medimos c áneos, es udiamos ma emá icas y de-
mog a ía, nos empapamos de la cul u a az eca, ealizamos p ác icas
museís icas o nos ace camos a la eo ía an opológica—, no ga an izaba
una o mación sólida ni quizá ag egaba demasiado al educido bagaje
con que con ábamos an e io men e, en mi caso, a lo ap endido en los dos
cu sos de Alcina y en sus semina ios en Se illa. Sin emba go, sí ea i -
mó, al menos en la mayo ía de quienes allí es u imos, nues a decisión
de in en a con e i nos en an opólogos o an opólogas y la olun ad de
con inua o mándonos de la mane a que en onces e a aquí posible, es o
es, en g andísima medida, au odidac a o ap o echando las pocas opo -
unidades de sali al ex anje o. También nos si ió pa a i i una expe-
iencia que había de se inol idable: la de un e ano en el alle de Chis au
(Gis aín) —yo conc e amen e, jun o con Jose ina Roma, en Plan, el pueblo
que mucho después hab ía de hace se amoso po los iones (sol e ones) y
la ca a ana de muje es pa a esol e les, po encialmen e, la o zada sol e-
ía—, Benasque u o os alles del al o Pi ineo, en pequeños pueblos en los
que ac uamos según las di ec ices (o no an o) de Es e a, quien apa ecía
cuando menos lo espe ábamos en isi as que llamábamos de inspección.
Pe o más allá de lo que signi ica a la escuela pa a la o mación de
quienes pasamos po ella, sen ados en su auli a cinco o seis ho as dia-
ias, de lunes a ie nes, un cu so comple o, su me a exis encia signi icó
algo cuya impo ancia no debe minimiza se: ue la p ime a ins i ución
que de o ma sis ema izada y econocida o icialmen e impa ió un cu so
138 A xiu d’E nog a ia de Ca alunya, n.º 19, 2018
Isido o Mo eno
de an opología pa a posg aduados, con una se ie de ma e ias eó icas y
p ác icas, un abajo inal obliga o io y un diploma o icial a su é mino
(aunque no ue a expedido po el Minis e io de Educación). Con ella, la
an opología comenzó a exis i , más allá de cie as asigna u as en algu-
nas uni e sidades. Fue el p ime paso en su ins i ucionalización. Y Es e-
a ue el mo o , el alma y el eje indiscu ible de ello. Tan inculada es aba
su pe sona a es a p ime a expe iencia que cuando en 1968 se con oca po
p ime a ez en una uni e sidad española, p ecisamen e en la de Ba ce-
lona, una cá ed a —en ese momen o se denominaba ag egadu ía— de
E nología y él, ya con 50 años, la consigue, la escuela desapa ece. La oca-
sión le suponía sali de la p eca iedad y no depende de quienes oma-
ban decisiones con espec o a las ins i uciones, pe sonas pe enecien es,
e iden emen e, al égimen anquis a, aunque con in e eses di e sos. La
desapa ición de la escuela u o luga , en e o as cosas, po que la igu a
de don Claudio e a en onces i eemplazable.
Se ía injus o, a mi en ende , conside a que con su ma cha a Ba celo-
na (o o eg eso) y conseguida su es abilidad pe sonal, Es e a se desen-
endió de la ins i ucionalización de la an opología más allá de Ca aluña.
No se é yo quien señale su ni el de esponsabilidad, o al a mi en ende ,
en a ae a la an opología a a ios excelen es es udian es que se habían
o mado en o as disciplinas. Sin duda, ue ob a suya que, según el inno-
ado Plan Maluque pues o en ma cha en aquella uni e sidad, la An o-
pología Cul u al —la cá ed a de Es e a omó es a denominación desde
1972— ue a asigna u a oncal en p ime o y, po an o, obliga o ia pa a
los cien os de es udian es de la Facul ad de Le as. Es o pe mi ió la o -
mación de un buen núme o de g upos, has a once, y a o eció la inco -
po ación de p o eso ado, aunque con la p eca iedad de la ca ego ía de
p o eso no nume a io de en onces, compues o po a ios jó enes p o-
eso es que con inua ían su o mación (en g an medida au odidác ica)
pos e io como docen es e in es igado es. P o eso es a los que Es e a dio
acogida más allá de que compa ie an o no su ma co eó ico-me odoló-
gico (que la mayo ía no susc ibían), lo que e a mues a de un espí i u de
ole ancia y una gene osidad muy poco ecuen es.
139
A xiu d’E nog a ia de Ca alunya, n.º 19, 2018
Claudio Es e a y la ins i ucionalización de la an opología en el Es ado español
También du an e sus p ime os años en Ba celona log ó que el CSIC
c ea a, bajo su di ección, el Cen o de E nología Peninsula y, sob e odo,
una e is a que, a pa i de 1971, se publica ía egula men e: E hnica, la
p ime a e is a de an opología en el Es ado español, a la que se in i ó a
colabo a , no solo a quienes abajaban con él en Ba celona, sino ambién
a o os que habíamos es ado en la escuela mad ileña, además de a colegas
de o os países. El es ablecimien o de An opología Cul u al en la Uni e -
sidad de Ba celona y la e is a ue on cla es no solo pa a la isibilización
y despegue ins i ucional de la an opología en Ca aluña, sino en odo el
Es ado.
Du an e años, Es e a ue el único ca ed á ico de An opología Cul-
u al en la Uni e sidad española. Como al, ue uno de los ponen es en
la P ime a Reunión de An opólogos Españoles celeb ada en Se illa en
ene o de 1973, de cuyo comi é o ganizado ui sec e a io. Aquel p ime
encuen o uni e si a io espondió a la isión no eame icana y mexicana
de la an opología, es deci , la que in eg aba di e sas amas o disciplinas.
Así, hubo ponencias sob e an opología ísica o biológica, sob e a queo-
logía (una a queología an opológica que en España no es aba ep esen-
ada más que po Alcina y algunos de los discípulos que había log ado
consegui desde su aslado a Mad id en 1967, as la c eación allí de una
Subsección de An opología Ame icana), sob e e nología y an opología
social, sob e e nohis o ia y sob e an opología aplicada, es a úl ima a
ca go de Es e a. En ealidad, en esas jo nadas, que me ece ían el cali ica-
i o de undado as, pa icipó —y me incluyo— un pequeño g upo de pe -
sonas pe enecien es a dos gene aciones. Las más signi ica i as, an o en
aquel momen o como pa a el ul e io desa ollo e ins i ucionalización de
la an opología, ue on Claudio Es e a, José Alcina y Ca melo Lisón (de la
gene ación sénio ) y Jesús Con e as, Ignasi Te ades, Joan F igolé, Joan
F. Mi a y yo mismo5 (de la gene ación júnio ).
Una segunda eunión end ía luga en 1974 en Sego ia y ue el g u-
po de Ba celona, o mado en o no a Es e a, el que o ganizó el P ime
Cong eso Español de An opología en un año an cla e a odos los e ec-
5 T as casi cincuen a años de aquello, esul a in e esan e e isa lo que allí se deba ió. Es posible
g acias a que es años más a de se publica on las ac as, así como un di ec o io (Jiménez, 1975).
146 A xiu d’E nog a ia de Ca alunya, n.º 19, 2018
Isido o Mo eno
mo eno, I. 2012b. «Rein en ando la his o ia (pa a alsi ica la). Sob e las
elaciones en e an opología y anquismo», Pels camins de l´e nog a-
ia: un homena ge a Joan P a . Ta agona: Publicacions URV, 213-221.
P A , J. (coo d.) 1985-1986. «T en a anys de li e a u a an opológica sob e
Espanya», A xiu d’E nog a ia de Ca alunya 4-5: 7-226. Ta agona: Publi-
cacions URV.