Discurso inaugural pronunciado por don José María Manescau, Regente de la Audiencia territorial de Sevilla, el día 2 de Enero de 1823, á la apertura del tribunal
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DISCURSO INAUGURAL PRONUNCIADO POR DON JOSÉ MARÍA MANESCAU, Regente de la Audiencia territorial de Sevilla, el dia 2 de Enero de 1823, á la apertura del | tribunal. olo<B>o00 Imprenta de D, Bartolomé Caro Hernandes. FS 20.
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«SEÑORES. Cuando en cumplimiento de la ley tengo el ho- | nor de dirigiros la palabra, no'es mi ánimo detenerme en vanas declamaciones, ni en desvanecer las ideas poco favorables que el error ó la maledicencia haya podido inventar contra la rectitud y buen nombre de los tribunales. La justicia, esta bienhechora del género humano, este don precioso que ha concedido el cielo á los: - mortales, será el único objeto de mi atencion, descubriendo sus encantos, su necesidad y sus peligros. | Apártese de nosotros la ridícula idea del hombre solitario errante por los bosques, y consumido en la negra y obscura misantropía. El hombre fue nacido para la sociedad, y es conducido á ella por los dulces atractivos y fuerza encantadora de la justicia. Un conato siempre vivo á la conveniencia individual, 4 la multi-> plicacion de su especie, y mil impresiones que sentimos, y que nos hablan con demasiada elocuencia, son otros tantos derechos que debemos egercer para llenar los fines de nuestra creacion.”
4 La conservacion de nuestra existencia, el trabajo para conseguirla, el aumento de nuestras luces, y la defensa de nuestros bienes son tambien obligaciones que debemos desempeñar con exactitud. Un hombre solo abandonado á sí mismo, y sin relacion con otros, ni egerceria libremente sus derechos por falta de medios, ni desempeñaria libremente sus obligaciones por carecer de recursos; la justicia lo conduce á la sociedad para. cubrir. sus necesidades. con' el auxilio de los: demas. hombres. .15L. laborioso socorre«con. ella .al negligente ;.el. sabio. instruye. y: dirige. al..ignorante ,. y, el fuerte defiende al debil, y: sostiene. susjustas pretensiones. ¡O.fuerza encantadora; de.la justicia! El. hombre, libre é-independien-- te:por.naturaleza,.se sujeta.en la:sociedad. para: conser var,susianas, caros. derechos; 4 Las: luces y ¿de la direccion.y arbitrio de otros.hombres: el :home. bre., dueño: de-sí mismo, se-subordina y obede-- ce, para recoger con su obediencia los agrada-- bles. frutos .dela justicia; ella: ha formado: las familias, los pueblos , Las provincias. y. los reinos;., ella ha dividido-el. globo.en. naciones: diferentes, , y.ha, fijado las: bases de los.imperios ;.sin-Justi-- cia no: hay órden ;.sin-órden. no-hay: tranquili-: dad ;.y:sin tranquilidad no hay mas.que: anar=- quía , turbulencias y; desolacion.. Tal es, señores;, el «sagrado depósito. quese nos ha confiado. Los atractivos de-la.justicia:son» demasiado encantadores para que no la amemos,,, 3. la«debemos. buscar. 4.toda costa:hasta descus-
brirla¿:ensel intrincado laberinto:doende con: har- -ta frecuencia suelen :esconderla:las-pasiones y las sofisterías delos hombres. ¡Ojalá: que no. viéra= mos en los defensores de la, injusticia: un empe= ño decidido en desfigurar la verdad y sepultarla:. si. fuese posible, entre las: tinieblas:del: abismo!: ¡Ojalá que no se: valiesen de cuantos: medios les. sugiere su mala fe y una falsa: elocuencia: para: apartar á los magistrados de sus mas sagrados deberes! ¡Ojalá que las glosas, comentarios y sutilezas-que con harta mengua de la:recta razon: se amontorraron temerariamente en otros tiempos con el osado intento de resolver sobre los derechos del público y particulares, no se apro= vechasen en estos dias de ilustracion, con el: perverso designio de sorprender á los: juzgadores!- -Es.verdad que un Rey ilustrado y sabio, un Alfonso «el Décimo. elevado sobre su siglo, y escuchando solamente la voz de la razon y de la. filosofía, nos: ha dejado el código inmortal de las: Partidas, .y;con:él un:seguro preservativo 4 los: jueces contra los: sofistas; mas tambien lo esque: aunque fundadas estas leyes sobre principios: in= variables y eternos, acomodados á las necesida= des del hombre en sociedad ,.se resienten ide als: gunos defectos: del derecho romano, de las:cos+ tumbres de la edad :media; y de las faltas :inhe=: rentes á la. flaqueza humana: de aqui es,: ques debemos meditarlas con detencion; combinarlas: con las reformas posteriores de tiempos mas felices é ilustrados, y concordarlas conlos sabios:
6 ' principios de la Constitucion que felizmente nos - gobierna. Esta grande obra del siglo diez y nueve ha desenvuelto las ideas primitivas del hombre social, tímidas y ocultas hasta entonces en los gabinetes de los filósofos; ha marcado «las obligaciones y derechos. del hombre libre; ha dividido sabiamente los poderes de la monarquía; ha reducido la autoridad de nuestros Re= yes á los justos límites de la razon, de la dignidad del trono y de la conveniencia pública; ha . colocado la magistratura en la elevacion é independencia á que es llamada por su“instituto, y ha descubierto á los tribunales un nueyo y seguro camino para el acierto en sus fallos. Los cimientos de un código civil que aventaje á los modernos de otros paises publicados en nuestros dias, estan ya afortunadamente abiertos para los españoles; aun no se ha discutido en el Congreso nacional esta grande obra de la jurisprudencia, de la filosofía, y de la moral pública; pero han visto ya la luz dos libros de la primera parte, que si bien demuestran profundidad de conocimientos, exactitud de juicio, pureza y claridad de estilo, anuncian la suntuosidad del edificio que ha de levantarse sobre las robustas bases de la Constitucion. Principios generales contestados por la filosofía y por la es-- periencia de los siglos, consecuencias claras y. terminantes, precision de ideas, definiciones exactas y. dignidad en la espresion de los objetos, todo es interesante en este precioso fragmento, y -
todo facilita 4 un magistrado para la pronta y cumplida administracion de justicia. No envidiamos ya á las naciones ilustradas un sistema fijo metódico y sabio en los negocios criminales. Es cierto que esta parte de la legislacion no fue en nuestras Partidas tan afortunada como la civil, pero todavía: se encuentran. allí excelentes principios, aunque confundidos con opiniones absurdas que acaso hizo adoptarlas 4 un Rey justo el excesivo deseo de serlo; mas la filosofía levantó su voz hasta el trono de los Reyes, combatió errores seguidos por muchos siglos , proscribió para siempre las pruebas feroces y bárbaras, y sujetó con la fuerza de verdades conocidas los repetidos y escandalosos egemplos de tan bárbara como inútil atrocidad. Sin embargo, estas reformas egecutadas oportunamente en nuestra legislatura, aun no die= ron á la dificil Teoría de los delitos y delas penas aquella claridad y órden que han recibido de las Cortes españolas en el código .penal que va á ponerse en egecucion. La clasificacion de los crímenes, la justa medida de los delitos penas, la debida proporcion de estas con aquellos, y el destierro perpétuo de mil leyes parciales, contradictorias y obscuras, han abierto las puertas del santuario de la justicia, y allanado otros tantos escollos que á cada paso se nos presentaban. Mil veces mas afortunados que nuestros predecesores, tendremos en el código de procedimientos reglas seguras que nos guien al
$ conocimiento de los hechos, «para «poder: aplicar debidamente las penas. Aprovechémonos, señores, de th útiles: y luminosos trabajos, que con gloria de nuestra regeneracion política han dado nueva y «segura guia d «las importantes tareas:de la magistratura; y si continuamos como hasta aqui venciendo las dificultades que oponen la flaqueza y las pasiones de los hombres; si respatamos «confirmeza la santidad de las leyes, y los imprescriptibles derechos de los individuos3; «si :la imparcialidad y el desinteres siguen formando «nuestro .caracter público; y si el zelo que anima á los dependientes del tribunal, no desmaya en coadyuvar á la recta administracion de justicia, apesar de sus improbas tareas, la Audiencia de Sevilla llenará cumplidamente sus deberes para con la patria, corresponderá á la confianza pública, contribuirá áda prosperidad de la Nacion, y atraerá.sobre:sí las bendiciones de los pueblos.=He. dicho.
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