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Los cuentos de Canterbury: risa, sexo y sátira social en la Edad Media

Abstract

Los Cuentos de Canterbury son un texto episódico y fragmentado como pocos, de ahí la pertinencia de preguntarse por la presencia de un tema —el sexo— que no sólo aparece en el argumento de ciertos cuentos individuales sino, sobre todo, como parte de la estructura metanarrativa —la competición entre narradores— que articula la sátira social de los estados. La conexión sexo y risa es fundamental a la hora de poder delimitar el propósito didáctico del autor, que explora así toda una serie de variantes temáticas sobre las penas y alegrías de la vida matrimonial. Este motivo permite una relación dialógica entre posiciones tradicionales en torno a las relaciones sociales, especialmente las de género, y otras menos convencionales en las que parece promoverse la relación de mutualidad en la pareja

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Los cuentos de Canterbury: risa, sexo y sátira social en la Edad Media

Author: Gómez Lara, Manuel José
Publisher: Universidad de La Laguna
Year: 2008
Source: https://idus.us.es/bitstreams/dce016a4-3240-4439-9633-9e6dcdc78509/download
: SEXO, RISA Y... 117
CUADERNOS DEL CEMYR, 16; diciemb e 2008, pp. 117-143
LOS CUENTOS DE CANTERBURY:
SEXO, RISA Y SÁTIRA SOCIAL
Manuel José Gómez-La a
Uni e sidad de Se illa
RESUMEN
Los Cuen os de Can e bu y son un ex o episódico y agmen ado como pocos, de ahí la
pe inencia de p egun a se po la p esencia de un ema —el sexo— que no sólo apa ece en
el a gumen o de cie os cuen os indi iduales sino, sob e odo, como pa e de la es uc u a
me ana a i a —la compe ición en e na ado es— que a icula la sá i a social de los es a-
dos. La conexión sexo y isa es undamen al a la ho a de pode delimi a el p opósi o didác-
ico del au o , que explo a así oda una se ie de a ian es emá icas sob e las penas y aleg ías
de la ida ma imonial. Es e mo i o pe mi e una elación dialógica en e posiciones adi-
cionales en o no a las elaciones sociales, especialmen e las de géne o, y o as menos con-
encionales en las que pa ece p omo e se la elación de mu ualidad en la pa eja.
PALABRAS CLAVE: Chauce , sexo, ma imonio, amo , isa, na a i a medie al, componen es
ca na alescos, exhibicionismo, zona de con ac o.
ABSTRACT
Due o i s agmen a y na u e The Can e bu y Tales a e in many ways an edi o ial cons uc-
ion ha s a ed in he 15 h cen u y and s ill con inues; besides some o he ales ha e
p o ided he basic ma e ial o ou con empo a y iew o medie al sexuali y. In spi e o i s
p esen day p ominence in he c i ical ecep ion o he ex , sexuali y in he ales seems o
lose ele ance a a close look, as i s p esence seems o be congenial on he consecu ion o
social sa i e. This pape a gues ha sex walks hand in hand wi h laugh e as a means o
achie e his didac ic pu pose; and i explo es how sex and lo e help o es ablish a se ies o
hema ic lines a ound he joys and woes o ma iage li e. This mo i allows a dialogic ela-
ionship be ween adi ional iews o gen e and social ela ions and less con en ional a i-
udes ha seem o p omo e mu uali y be ween he spouses.
KEY WORDS: Chauce , sex, ma iage, lo e, laugh e , medie al na a i e gen es, ca ni alesque,
exhibi ionism, con ac zone.
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1 La conside ación de Chauce como pad e de las le as inglesas es muy an igua; G.
PUTTENHAM en The A e o English Poesie (1589) ya lo conside aba el p ime o en e « he mos
commended w i e s in ou English Poesie» (p. 48), y los Cuen os de Can e bu y, el mejo ejemplo de
su «pleasan wi » (p. 50).
2 T.L. BURTON y R. GREENTREE señalan en la in oducción a la bibliog a ía ano ada de los
cuen os del Moline o, del Adminis ado y del Cocine o cómo es as his o ias pasan, de es a ausen-
es de los es udios chauce ianos a p incipios del siglo XX, a con e i se en las más es udiadas a inales
del mismo, debido a que se con ie en en ehículos pa a ap oximaciones discu si as, eminis as,
psicoanalí icas, pos -ma xis a, e c. (XXI-XXXVI). Todas las ci as de ex os c í icos en inglés han sido
aducidas al español.
3 A pa i de aquí LCC.
4 Pa a R.A. WATERMAN «La unción a ís ica de lo obsceno es o ece un impac o emocional
po medio de la mos ación o mención de una se ie de abúes exc e o ios y sexuales [...] la obsceni-
dad es un modo de li ea con lo p ohibido, de ahí que cualquie exposición a la misma gene e una
ensión psíquica [...] una o ma de elaja esa ensión es la isa» (p. 162). Sob e es a conexión en e
exhibición obscena y la isa en el cuen o del Moline o, éase M. MILLER, pp. 36-40.
5 «‘Al ha is w i en is w i en o ou e doc ine’, and ha is myn en en e» (X. 1083). Todas
las e e encias al ex o o iginal se ecogen en no a al pie según la edición de L. Benson, The Ri e side
Chauce (1988). Las ci as en el cue po del ex o siguen la aducción de Ped o Gua dia pa a la
colección «Le as Uni e sales» de Cá ed a (1999). Una edición ecomendable pa a odos aquellos
que quie an accede a la ob a en español.
INTRODUCCIÓN
Re lexiona sob e la p esencia de lo sexual en una de las ob as li e a ias que
inaugu a el canon de la li e a u a en lengua inglesa1 y que es, además, uno de los
pun ales de lo que pod íamos llama «Clásicos eu opeos», en aña se ias di icul a-
des2. Al plan ea me la cues ión, u e a ias dudas de p ocedimien o. ¿Remi i me a
la habi ual explicación del abliau como géne o li e a io? ¿Re o ae me a la ica
adición de bu one ías y na aciones debida al piélago de anónimos a is as ambu-
lan es que a pa i del siglo XIII se denominan jugla es? Y a pa i de dicha adición,
¿de ene me en las su ilezas del na ado chauce iano pa a si ua el juego de suge en-
cias sexuales di igidas a un público co esano saciado de omances caballe escos?
Una segunda mi ada al ma e ial me con i mó un hecho del que pa en las siguien-
es páginas: en Los Cuen os de Can e bu y3 lo sexual no apela a la an asía e ó ica
sino que sólo pa ece ene como obje i o plasma lo g o esco y causa isa4. Pa a
Chauce , como pa a la mayo ía de sus con empo áneos, lo sexual de iene pa e de
un chis e con el que se p e ende e ela e dades o, po deci lo con las p opias
palab as del au o en la coda que despide el lib o, «Todo lo que se esc ibe, se esc ibe
pa a nues a enseñanza. Tal ha sido mi obje i o» (p. 641)5. En la ob a, sexo y isa
apa ecen como elemen os que in oducen una enseñanza.
Lau a Kend ick, al e isa las posiciones de la c í ica chauce iana sob e la
ep esen ación de lo sexual en LCC, concluye que la ac i ud más común es la «mo-
alizan e», es o es, la que niega o dis aza lo sexual a pa i de la excusa o ecida po
el p opio Chauce en la coda an es ci ada, y censu a el plano li e al en bene icio de
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in e p e aciones alego izan es (p. 29)6. No es mi in ención en es as páginas da
se iedad ilosó ica a lo sexual o enmasca a lo: en mi opinión, el sexo como b oma
di e ida, más que ningún undamen o ilosó ico, es lo que posibili a la enseñanza
bajo la o ma li e a ia de la sá i a. Pa a que es e es udio e i e en lo posible in e p e-
aciones que ienen más que e con la agenda polí ica de las Humanidades que con
Chauce , c eo necesa io si ua , en p ime luga , cómo la p opia enunciación «la
sexualidad en los LCC» supone una aslación cul u al que debe se muy ma izada
con c i e ios his o icis as; en segundo, conside a la ma e ialidad del ex o como
esul ado de un p oceso complejo de ansmisión y ec eación que nos obliga a
deja abie a la in e acción en e los dis in os planos signi ica i os que con o man
nues a ecepción del ex o.
1. DISONANCIAS DEL DISCURSO AMOROSO
EN LOS CUENTOS DE CANTERBURY
1.1. SEXO, AMOR Y MATRIMONIO
El pa adigma concep ual «sexualidad» es de di ícil aplicación a un ex o
medie al po su p opia na u aleza pos mode na. El é mino en inglés apa ece a
inales del siglo XIX y sólo se popula izó as la di usión de la eo ía psicoanalí ica, en
especial la co ien e eudiana. Sin emba go, Chauce y su público si uaban lo sexual
en el ámbi o de la doc ina mo al más que en el del es udio del deseo humano. La
sexualidad, como agencia no sólo ísica sino ambién psíquica, es esponsable de la
pues a en ma cha del p oceso de cons i ución del suje o. Casi odas las eo ías que
dominan el ac ual pano ama de la e lexión c í ica en Humanidades coinciden en la
cen alidad de es e discu so, pe o pa a Chauce la cues ión e a indudablemen e
muy di e en e. De un lado, el sexo y sus acciden es sólo son mo i o li e a io ele-
an e en uno de los géne os na a i os u ilizados, el abliau7; del o o, sólo pa ece
6 L. KENDRICK señala que desde el siglo XV Lydga e o Cax on alaba on la ob a po su
didac icismo, y apun a que edi o es como D yden soslayan lo sexual en endiéndolo como un asgo
de es ilo que denominan «la obscenidad ilosó ica» de cie os cuen os; y concluye KENDRICK: «La
apues a po la in e p e ación c is iana equie e un ac o p og esi o de au ocensu a, que comienza po
la admisión de que las p ime as apa iencias son engañosas y con inúa con la nega i a a c ee lo que
li e almen e es á delan e de nues os ojos» (p. 24). Después conside a que la c í ica del siglo XX no ha
cambiado mucho su ac i ud an e los cuen os obscenos y la mayo ía insis e en busca una sen en ia
que ea i me la se iedad del au o y el alo secunda io de la li e alidad del ex o (p. 28).
7 T es son los cuen os aquí analizados que pe enecen a es e géne o: los del Moline o, del
Adminis ado y del Me cade . El p ime o nos p esen a la his o ia del ca pin e o Juan cuya esposa,
Alison, decide bu la lo con la ayuda de un e udi o y supues o expe o en as ología —Nicolás—;
Absalón, un a ec ado pe ime e, ambién p e ende a Alison. Los jó enes aman es dis u an de una
noche de pasión g acias a una ocu en e es a agema: Nicolás hace c ee a Juan que el dilu io uni e -
sal se ace ca y sólo pod án sob e i i si se cuelgan del echo, po sepa ado, en g andes oneles, pa a
que, llegado el momen o de la inundación, puedan sol a los y lo a . Esa misma noche Absalón
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a ec a a los a ones inmadu os o ancianos, y a muje es casadas —jó enes— o
iudas; además odos es os pe sonajes pe enecen a es amen os sociales que pod ía-
mos denomina in e medios de la sociedad a domedie al: come cian es, adminis-
ado es, moline os, ca pin e os o e udi os. Es deci , los juegos sexuales se ponen al
se icio de la compe ición na a i a como ehículo pa a la sá i a social y de géne o.
La ac i ud an e el sexo, an o de Chauce como de sus na ado es delegados y pe -
sonajes, se p esen a según los asgos con encionales de la li e a u a golia desca,
siguiendo discu sos delimi ados po la pa ís ica, la ciencia isionómica, la as olo-
gía o la eo ía de los humo es, pe o apo ando la no edosa p esencia del deseo
emenino, a iculado an o en pe sonajes como Alison o Mayo, o en na ado as
como la Comad e de Ba h.
Además, que lo sexual apa ezca siemp e en el con ex o ma imonial nos
exige ede ini el ámbi o discu si o de la sexualidad en elación a los del amo y del
ma imonio. Las elaciones sexuales es án egidas po el cue po, p opio y del o o,
la búsqueda del place sensual y el a án p oc ea i o; su mani es ación más econoci-
ble es el discu so po nog á ico, ca ac e izado po la p esencia de lo obsceno en el
plano isual, en el lingüís ico o en una combinación de ambos. En LCC, la obsceni-
dad apa ece de o ma muy pun ual y cuando lo hace es un a i icio li e a io que
u iliza el na ado gene al pa a in oduci una se ie de excusas cuyo obje i o inal es
si ua su posición li e a ia como es igo idedigno de lo que acon ece cuando se
eúnen elemen os sociales de di e sa p ocedencia. Así, al inal del p ólogo del Mo-
line o, y as incidi en que an o és e como el Adminis ado se disponen a con a
cuen os pica escos (ha lo ie)8, se di ige al lec o con la siguien e ecomendación:
decide co eja a Alison jun o a su en ana. Al pe ca a se la pa eja de su p esencia, deciden gas a le
una b oma y, al ace ca se Absalón pa a ecibi un beso, se encuen a con un sono o pedo de Alison.
Fu ioso, decide busca una ba a de hie o al ojo y e o na a la en ana; es a ez se á Nicolás el que
in en e epe i la b oma y el que eciba el golpe igní e o de Nicolás. Ab asado, comienza a g i a :
«Agua, agua» —la señal con enida con Juan pa a co a las cue das que suje aban los ba iles—; al
oí lo, es e cumple su pa e del pac o, dando con sus huesos en el suelo an e la hila idad de Alison y
sus ecinos. El del Adminis ado a a de un moline o lad ón, Symkyn, que oba pa e del igo que
le lle an pa a mole dos es udian es. T as bu la los y hace desapa ece pa e del g ano, los es udian-
es deben do mi en el molino, momen o que ap o echan pa a goza de la hija y de la esposa del
moline o mien as es e due me. Al despe a se da cuen a de que ha sido desposeído an o de la
hon a de sus muje es como del igo que había sus aído. Finalmen e, el del Me cade na a la
his o ia de un iejo y disolu o caballe o, Ene o, que decide busca una salida líci a a sus libidinosos
deseos en el ma imonio con la jo en Mayo. A pesa de los celos del anciano, Mayo consigue sa is ac-
ción sexual del escude o Damián aliéndose de la cegue a que su esposo padece. Así lo u iliza de
imp o isada escale a pa a subi al pe al donde le agua da su aman e. En ese momen o Plu ón y
P ose pina, que con emplan la escena, deciden in e eni , y el dios hace que Ene o ecupe e la is a
en el momen o de la bu la; la diosa, enojada, esponde a su esposo do ando a Mayo del don de la
elocuencia, lo cual pe mi e que es a con enza al caballe o de que cuan o ha is o es u o del p oceso
de e o no de la isión.
8 El é mino no iene necesa iamen e un con enido sexual y hace alusión a los sen idos con
que se inco po a al inglés desde el ancés an iguo: «ha lo », un illano o un bu ón; de ahí «ha lo ie»,
humo ada, his o ia p ocaz u obscena (OED). El sen ido sexual especí ico ambién apa ece en Chauce
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¿Qué más puedo deci ? Es e moline o no esca imó palab as con nadie y con ó su
ela o de modo g ose o. Lamen o ene lo que epe i aquí. Pido disculpas a odos
los gen ilhomb es. ¡Po el amo de Dios! No juzguéis equi ocadamen e mi ela o.
Ca ece de cualquie mala in ención. Rela o odos los cuen os, buenos o malos. De
o a o ma no se ía iel es igo de los acon ecimien os. Po consiguien e, si no
deseáis escucha lo, gi ad la página y escoged o o (p. 136)9.
El amo , como de i ado de la amici ia, ambién apa ece en LCC pe o en
cuen os en los que el cue po es á ausen e y en los que, más que las di e encias
gené icas, se p i ilegia la a monía necesa ia pa a la unión con el o o y, po an o,
las simili udes; de ahí que adicionalmen e el amo apa ezca concebido como ela-
ción en e indi iduos del mismo sexo. Según A. Laskaya, «los lazos homosociales
e an p io i a ios; las muje es e an me os obje os de in e cambio; las elaciones en e
homb es enían p ecedencia sob e cualquie ínculo con una muje » (p. 27). Amo
y he e osexualidad sólo con luyen en la li e a u a omán ica10, en la que los oles
masculinos y emeninos se ein en an en unción de a ec os que apa ecen casi siem-
p e exen os de un componen e sexual, y que o o gan a la dama una posición de
au o idad que la con ie e en eje de una se ie de discu sos lauda o ios en o no a su
belleza, sus mé i os in elec uales y, sob e odo, mo ales. El enamo ado po su pa e
se si úa en una posición de absolu a sumisión an e la amada, lo cual no e i a que él
sea el único p o agonis a de la acción.
La elación ma imonial, al con a io que la sexual o la ama o ia, es de
ipo con ac ual11 y po ello mismo sus en ada en el discu so his o icis a de la ley.
El ma imonio c is iano —el único ele an e pa a un esc i o del siglo XIV eu o-
peo— e a una ins i ución legal de i ada del De echo Romano y some ida a exégesis
pe o casi siemp e e e ido a a ones; po ejemplo, Symkyn, el moline o en el cuen o del Adminis a-
do , al oí a Alano, uno de los es udian es, con esa que ha «jodido a la hija del moline o es eces»
(p. 162), lo acusa de « alse ha lo » (I. 4268). Sólo en una ocasión alude a un pe sonaje emenino
cuando Plu ón e alúa el plan adúl e o de Mayo y Damián: «Now wol I g aun en, o my mages ee, /
Un o his olde blynde, wo hy knigh / Tha he shal ha e ayen his eyen sigh , / Whan ha his wy
wold doon him ileynye; / Thanne shal he knowen al hi e ha lo ye / Bo he in ep e e o hi and
o he e mo» (IV. 2258-2263). «Ha lo », como sinónimo de muje p omiscua o p o esional del sexo
(who e), comienza a popula iza se a pa i de la segunda mi ad del XV.
9 «Wha sholde I moo e seyn, bu his Mille e / He nolde his wo des o no man o be e, /
Bu olde his che les ale in his mane e. / M’a hynke h ha I shal ehe ce i hee e./ And he o e
e e y gen il wigh I p eye, / Fo Goddes lo e, deme h na ha I seye / O y el en en e, bu o I moo
ehe ce / Hi ales alle, be hey be e o we se, / O elles alsen som o my ma ee e ./ And he o e,
whoso lis i na yhee e, / Tu ne o e he lee and chese ano he ale» (I. 3.167-3.177).
10 El concep o de « omance» en su acepción inglesa es simila a la 3ª en ada del DRAE:
lib o de caballe ías, en p osa o en e so.
11 La Iglesia, pese a cie as oces disco dan es, en endía el ma imonio como p ác ica eco-
nómica y adminis a i a o ien ada al con ol de la he encia, y como ó mula san i icada pa a dicha
misión. Sob e la cues ión de la p oc eación, éase un clásico como J.T. NOONAN, Con acep ion: A
His o y o I s T ea men by he Ca holic Theologi ians and Canonis s, Camb idge, Mass., Ha a d
Uni e si y P ess, 1966, y D. AERS (1980).
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mo al po los eólogos. Dicha exégesis, amén de los aspec os adminis a i os del
i ual, se ocupaba de la posición mo al de los cónyuges en elación al debe p oc ea-
i o y, po an o, con la sexualidad, en endida como el g ado de esponsabilidad
mo al en el ine i able pecado de luju ia12.
La impo ancia de es os es ámbi os de elación y sus co espondien es
uni e sos discu si os pa a nues a discusión adica en la cons ucción del amo
e ó ico que la cul u a eu opea occiden al ealiza desde el siglo XVI y que no es o a
cosa que una ei icación de los mismos. Lo que en sus o ígenes e a un ideal li e a io
pa a el consumo de las clases di igen es ha e minado po con e i se en ideal de
ida cuyo acaso amenaza la es abilidad del indi iduo. Pe o es e p oceso de ei icación
aún no exis ía a inales del siglo XIV, po el con a io, las dis ancias en e ellos e an
una uen e de disonancias que, en el caso de Chauce , no se in en an acalla o
igno a . En LCC lo sexual apa ece como algo ajeno al amo y, sin emba go, condi-
cionado po la elación ma imonial ya que la mos ación sexual se de i a de la
p ác ica del débi o conyugal13 —el a gumen o de los ma idos iejos pa a exigi la
sa is acción de sus deseos, o de la muje pa a ap o echa las en ajas económicas del
ma imonio— o como u o del adul e io —lib emen e buscado como en los casos
de Alison y Mayo o humildemen e consen ido, en los de la muje e hija del moline-
o. Finalmen e, es de señala que en es os discu sos lo masculino apa ece siemp e
in es ido de pode y sólo po su mal uso o en la con on ación con o os modelos
masculinos dicho pode se cues iona. Po el con a io, casi odas las uen es esc i as
si úan a la muje en un plano de comple a pasi idad y sujeción al a ón14, y es o
como espues a inconscien e an e un cue po que se pe cibe como i esis ible a e-
ces, pe o ambién amenazan e y epulsi o (Laskaya, p. 33). Al deci de M. Kau man:
La compe ición en e homb es adop a di e sas o mas en la cul u a occiden al, y
un p opósi o cla e de la misma, sea ísica, men al, in elec ual o emocional, enga
una dimensión indi idual, social o nacional, es e o za la imagen de que las ela-
ciones en e homb es son elaciones de pode (p. 17).
12 Pa a una amplia discusión sob e la isión del sexo ma imonial en la pa ís ica, éase
H.A. KELLY, especialmen e los capí ulos 10, 11 y 12, y L. KENDRICK, capí ulo 2.
13 La adición exegé ica de e minaba que el g ado del pecado dependía en g an medida de
la exclusión o no de juegos ama o ios en e la pa eja y del uso de es imulan es o a odisíacos, y que
sólo la san idad del ma imonio hacía jus i icable la coyunda, ya ue a pa a ob ene p ogenie o pa a
cumplimen a el débi o, es o es, el debe de los esposos de sa is ace mu uamen e la luju ia i e ena-
ble del cónyuge como ía pa a e i a un mal aún mayo : el adul e io. En cualquie caso, la causa
explendae olup a is, es o es, cuando se egocija la men e con an icipación pensando en el encuen o,
cons i uía un pecado mo al (KELLY, op. ci ., pp. 255, 269); éase ambién sob e es e mo i o D. AERS
(1986), cap. 4, pp. 62-75.
14 Tan o la eología como la ley y la mayo pa e de las uen es cul u ales clásicas sus en a-
ban la posición de in e io idad emenina y cómo las alabanzas a su cas idad y obediencia e an una
o ma de impedi su inco po ación a la es e a pública (LASKAYA, p. 37); según J. BENNET, es a si ua-
ción se acen uó du an e la Baja Edad Media en compa ación a cen u ias an e io es (p. 44). Pa a un
epaso de las uen es clásicas en es os discu sos misóginos —Ju enal, Séneca, Jean de Meun o Boc-
caccio—, éase C. DINSHAW, pp. 18-25.
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1.2. TEXTUALIDAD Y TRANSMISIÓN CULTURAL DE LCC
An es de con inua con el es udio de es os es ámbi os discu si os en los
cuen os, c eo necesa io plan ea la cues ión ex ual, y cómo a ec a a cualquie línea
de in e p e ación que se p oponga. LCC son un ex o episódico y agmen ado
como pocos, de ahí la pe inencia de p egun a se po la p esencia de un ema que
no sólo es apa en e en el a gumen o de cie os cuen os indi iduales —Moline o,
Adminis ado , Me cade — sino, sob e odo, como pa e de la es uc u a me ana-
a i a —la compe ición en e na ado es— que a icula la sá i a social de los es a-
dos15. Es a sá i a se de i a del en en amien o en e na ado es, y de ahí la ele an-
cia de las conexiones en e los dis in os agmen os en que se ag upan los cuen os.
La ap opiación edi o ial ealizada du an e el siglo XV po los copis as al se icio de
la dinas ía Lancas e nos o ecen una isión ce ada de un ex o (T igg, p. 83)16 que
Chauce nunca llegó a o dena (Bowe s, p. 202), po ello es quizás más no able el
hecho de que odas las his o ias de las que aquí nos ocupamos queden inse as en
agmen os cuyos nexos me ana a i os son de ca ác e in e no, es deci , ue on
colocados in encionadamen e po Chauce en ese luga del discu i na a i o17.
Es e es el caso del Moline o y el Adminis ado , ambos incluidos en el F agmen o
1, y el p ólogo y cuen o de la Comad e de Ba h y el del Me cade —incluidos
jun o al del E udi o en los agmen os III-IV—, conside ados po pa e de los edi o-
es como una sola sección dedicada al ma imonio y sus con lic os (Ki edge, p.
439). De igual modo, la apología de la p ime a sob e cas idad y i ginidad en el
p ólogo e e be a an o en cuen os an e io es —el del Magis ado—, como pos e-
io es —los del E udi o o el Me cade . En odos esuena la e isión de las p incipa-
15 Jill MANN la ha de inido como cualquie e a o li e a io na u alis a de un indi iduo en
su con ex o social his ó ico que a o ezca una aplicación gene al de sus a ibu os (p. 15). De hecho,
el P ólogo Gene al es un lis ado comp ensi o de los es ados medie ales aunque con signi ica i as
ausencias, sob e odo de los ipos sociales más ele ados. Pa a J. MANN es as ausencias se jus i ican en
que las c í icas que esos g upos p i ilegiados solían ecibi son las mismas con las que se iden i ica a
sus inmedia os in e io es en ango (p. 6). Es e alaz a gumen o con ibuye a dilui ese silencio en
luga de in e p e a lo como pa e de una decisión polí ica del au o , muy en consonancia con su
posición en la co e; éase C. SPONSIER, pp. 23-25.
16 Los dis in os agmen os de LCC queda on abie os e incomple os a la mue e de Chauce ,
y los copis as y esc ibas del siglo XV se plan ea on, po di e sos mo i os, la necesidad de o dena los y
da les un cie e na a i o cohe en e. Exis en más de cincuen a manusc i os de es e pe iodo, lo que
iene a demos a el in e és que LCC despe a on. Sob e es a ap opiación, éase S. TRIGG, Congenial
Souls, especialmen e pp. 74-94; S. PARTRIDGE, «Ques ions o E idence: Manusc ip s and he Ea ly
His o y o Chauce ’s Wo ks» en ed. D.J. PINTI, pp. 1-26; y N.T. BLAKE, The Tex ual T adi ion o The
Can e bu y Tales, Lond es, A nold, 1985. Pa a una e isión de la ecepción del ex o du an e el siglo
XV, S. LERER, Chauce and His Reade s, P ince on, NJ, P ince on Uni e si y P ess, 1993.
17 La exis encia, o no, de ínculos en e los dis in os agmen os en conexión al «mo i o
ma imonial» ha sido discu ido po di e sos au o es. G.L. KITTREDGE lo en iende como una unidad
o mada en exclusi a po los agmen os III-IV-V (467), mien as que o os au o es —W.W. Law ence,
Zong-qi Cai— p oponen una lec u a más comp ensi a pa a da cabida a cuen os si uados en seccio-
nes an e io es o pos e io es a las indicadas po Ki edge.
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MANUEL JOSÉ GÓMEZ LARA 124
les uen es del discu so misógino que ealiza Alison18, desde San Je ónimo a Teo as o,
en su p ólogo19. Así, as decla a se expe a en «las ibulaciones del ma imonio»
(p. 206), a i ma: «Noso as no podemos ama a un homb e que man enga un con-
ol de nues as idas y enidas; debemos se lib es» (p. 209)20, c i ica el mal uso que
algunos hacen de las ecomendaciones bíblicas sob e la cas idad y la abs inencia, y
concluye con la siguien e ase e ación de ono as ológico:
¡Ay, ay, que el amo deba se pecado... Siemp e seguía mis inclinaciones, guiada
po las es ellas, las cuales hicie on que jamás pudie a nega mi cáma a de Venus a
cualquie mozo que la quisiese. Sin emba go en mi os o engo la ma ca de Ma e
y ambién en o o luga ín imo. Tan cie o como Dios es mi sal ación: nunca
u ilicé el comedimien o en el amo ; siemp e seguí en cambio mis ape i os, ya uese
el homb e mo eno o ubio, al o o bajo. Mien as él me gus ase, no p es aba a en-
ción ni a la pob eza ni a su ango (p. 215)21.
Tales a i maciones sob e el deseo emenino y su deseo de libe ad en el
eje cicio de su sexualidad pa ecen esponde a algunas de las dig esiones que el
Magis ado ha ido ealizando al con a la his o ia de Cons anza, un omance de
a en u as que nos p esen a cómo el sac i icio emenino —«Las muje es hemos na-
cido pa a su i y es a some idas al dominio de los homb es» (p. 179)22— iene una
ecompensa inal. En e o as cosas a i ma: «Las esposas pueden se san as c ia u as,
pe o po la noche deben sopo a pacien emen e odos los ac os que p opo cionan
place a sus ma idos» (p. 188)23; o «Ved los e ec os desp eciables de la lasci ia, que
18 Téngase en cuen a que an o la p o agonis a del cuen o del Moline o como la Comad e
de Ba h compa en es e nomb e, aunque la segunda ambién apa ece nominada como Alys, Alicia.
19 GUARDIA, p. 201, n. 2. Las ob as e e idas son el Libe de Nup iis de Teo as o, y la
Epis ola ad e sus Jo inianum de San Je ónimo.
20 «We lo e no man ha ake h kep o cha ge / Whe ha we goon; we wol ben a ou e
la ge» (III. 321-322).
21 «Allas, allas! ha e e e lo e was synne! / I olwed ay myn inclinacioun / By e u o my
cons ellacioun; / Tha made me I koude nogh wi hd awe / My chamb e o Venus om a good
elawe. / Ye ha e I Ma es ma k upon my ace, / And also in ano he p i ee place. / Fo God so wys
be my sa acioun, / I ne lo ed ne e e by no disc ecioun, / Bu e e e olwede myn appe i e, / Al we e
he sho , o long, o blak, o whi ; / I ook no kep, so ha he liked me, / How poo e he was, ne eek
o wha deg ee» (III. 614-626). Las e e encias a Ma e y Venus a lo la go de es a sección insis en en
la ca ac e ización humo al y as ológica de la Comad e como un se con adic o io que, aunque
nacida bajo el signo de Tau o —Venus—, iene su ascenden e en Ma e; es a posición, según los
a ados de as ología o isionomía celes e, indicaban que el indi iduo es aba dominado po una
olup uosidad combinada con la maldad (CURRY, p. 101).
22 «Wommen a e bo n o h aldom and penance, / And o been unde mannes go e nance»
(III. 286-287). La esis encia a es e concep o no sólo es e iden e en la Comad e, an es Alison, la
muje del ca pin e o John, ya ha demos ado cómo lib a se del dominio masculino idiculizándolo
(MILLER, p. 46)
23 «Fo hogh ha wy es be ul hooly hynges, / They mos e ake in pacience a nygh /
Swiche mane e necessa ies as been plesynges / To olk ha han ywedded hem wi h ynges» (II. 709-
712).
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: SEXO, RISA Y... 125
no sólo debili a la men e, sino que llega a des ui el cue po» (p. 192)24. Las azones
de Alicia de Ba h pa a esponde es án cla as, an o como su in luencia en la his o-
ia que as ella cuen a el E udi o. La Comad e había concluido que
una muje nunca es elogiada po un e udi o es udioso, pues cuando és e es senil y
si e an o pa a hace el amo como una bo a ieja, en onces el es udioso se sien a
a despo ica sob e las muje es que no saben man ene su palab a en el ma imo-
nio (p. 217)25.
El E udi o sopo a la chanza y, as el in e cambio de mandobles dialéc icos
en e el F aile y el Alguacil, in e iene con auc o i as —iden i ica su his o ia como
de Pe a ca—, y e ie e el cuen o de G iselda, o a his o ia en o no a la obediencia
emenina. Así, Wal e , el jo en p íncipe, al p esen a su p opues a de ma imonio a
la humilde G iselda la in e pela diciendo:
[¿E]s áis p epa ada a complace odos mis deseos sin dilación [?]; que yo enga
libe ad de hace lo que me pa ezca mejo , an o si es o os p opo ciona place o
dolo ; que os nunca mu mu éis o p o es éis ; que cuando yo diga «sí», os no
digáis «no», ni de palab a o unciendo el ceño (pp. 271-272)26.
T as es e desalen ado comienzo lo que sigue es o o omance de a en u as
cen ado en las penalidades que el esposo in lige a lo la go de oda su ida a G iselda.
Lo injus o del compo amien o —lo lag an e de la injus icia masculina an e una
muje o almen e inocen e— obliga al E udi o a hace de c í ico li e a io y clama
an e el lec o u oyen e que lo que acaba de oí o lee no signi ica lo que pa ece: «Es e
cuen o no ha sido con ado pa a que las esposas imi en la mansedumb e de G iselda
[...] Debe se i más bien pa a que odos, sea cual sea su condición, pe manezcan
an cons an es como G iselda en la ad e sidad» (p. 288)27. Pese a ello no deja de
di igi se con i onía a la Comad e pa a asegu a se de que el obje i o de su c í ica así
la ha en endido. Po si es a conexión in e discusi a no ue a su icien emen e cla a,
Chauce in oduce un epílogo al cuen o del E udi o que iene a esumi la ense-
24 «O oule lus o luxu ie, lo, hyn ende! / Na oonly ha hou eyn es mannes mynde, /
Bu e aily hou wol his body shende» (II. 925-927).
25 «The o e no womman o no cle k is p eysed. / The cle k, whan he is oold, and may
nogh do / O Venus we kes wo h his olde sho, / Thanne si he doun, and w i in his do age / Tha
wommen kan na kepe hi ma iage!» (III. 706-710).
26 «Bu hise demandes axe I i s , quod he, / Tha , si h i shal be doon in has i wyse, / Wol
ye assen e, o elles yow a yse? / I seye his, be ye edy wi h good he e / To al my lus , and ha I ely
may, / As me bes hynke h, do yow laughe o sme e, / And ne e e ye o g ucche i , nygh ne day? /
And eek whan I sey ‘ye,’ ne sey na ‘nay,’ / Nei he by wo d ne ownyng con enance? / Swe e his,
and hee e I swe e ou e alliance» (IV. 348-357).
27«This s o ie is seyd, na o ha wy es sholde / Folwen G isilde as in humyli ee, / Fo i
we e inpo able, hough hey wolde, / Bu o ha e e y wigh , in his deg ee, / Sholde be cons an in
ad e si ee / As was G isilde» (IV. 1142-1147).
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MANUEL JOSÉ GÓMEZ LARA 132
de ues a co adía» (p. 526)43. La idea de la pe eg inación como «zona de con ac o»
es impo an e po que nos pe mi e conside a lo ca na alesco como el ma co que
jus i ica las na aciones de sexualidad ilíci a y a Ha y Bailey como su p incipal
induc o . La ob a a anca en el en o no ca na alesco de un banque e y p opone o o
a su conclusión como p emio a la mejo his o ia; la gula apa ece así como ma co
consensuado pa a p ocede a la in e acción social y li e a ia. El posade o o ma
pa e de la adición de los eyes ca na alescos que ep esen an la idea del deso den,
y ocupa un luga ce cano al Momo de los ca na ales, o a los niños o jó enes que
p esidían las ies as de ad ien o conocidas como «del Obispillo» en muchas ca ed a-
les eu opeas has a el siglo XVII44. La isa y la bu la se pe mi ían en es os con ex os
po que enían echa de caducidad; pe o la simple posibilidad de isualiza es os
icios e idenciaba la necesidad de ans o ma los o e i a los: la hipoc esía, la al a de
amo al p ójimo, o incluso a Dios, son los males que Chauce puede denuncia sin
cues iona el o den social45. Más allá de la in e p e ación Bahj iniana, y po an o
ma xis a, de es as celeb aciones e imágenes como up u as empo ales pe mi idas
po el pode , hay que ene en cuen a que en ellas hay un alo posi i o de celeb a-
ción de la ida, de ebelión indi idual an e la es ic a sepa ación en ó denes mo ales
y ca ego ías sociales que a iculaban la sociedad medie al.
3. LA REPRESENTACIÓN DEL SEXO
3.1. OBSCENIDAD, EXHIBICIONISMO Y DISCURSOS DE GÉNERO
Plan eada, pues, la ele ancia del ma co cul u al de la pe eg inación y del
egis o ca na alesco, podemos obse a cuáles son las ca ac e ís icas especí icas de la
ep esen ación del sexo. Si el mundo de la cul u a —el egido po la Iglesia— p esen-
aba el ideal de iden idad humana bajo la igu a del pe eg ino peni en e, el sexo
di ícilmen e podía ecibi o a conside ación que la de se un pelig o pa a la consecu-
ción de una ida espi i ualmen e saludable. Las imágenes sexuales explíci as asocia-
das a las ep esen aciones de la a a icia, la luju ia o la concupiscencia en la áb ica de
43 «Bu wo ship ul chanons eligious, / Ne deme h na ha I sclaund e you hous, / Al hough
my ale o a chanoun bee. / O e e y o d e som sh ewe is, pa dee, / And God o bede ha al a
compaignye / Sholde ewe o singulee mannes olye» (VIII. 992-997).
44 Sob e las ce emonias eligiosas a domedie ales y enacen is as que hacían de la isa un
ins umen o de ca equización, éase M.C. JACOBELLI, Risus Paschalis, Ba celona, Plane a, 1990.
45 Sob e los lími es de ce emonias que hacen del deso den y la pa odia sus p incipales ejes
y su sup esión en g andes á eas del no e de Eu opa como consecuencia de la Re o ma p o es an e,
éase B. SCRIBNER, «Re o ma ion, Ca ni al and he Wo ld Tu ned Upside Down», Social His o y,
núm. 3 (1978), pp. 303-329; P. BURKE, Popula Cul u e in Ea ly Mode n Eu ope, Nue a Yo k, Co-
lumbia Uni e si y P ess, 1978; P. STALLYBRASS y A. WHITE, The Poli ics and Poe ics o T ansg ession,
I haca, NY, Co nell Uni e si y P ess, 1986; R. HUTTON, The Rise and Fall o Me y England: The
Ri ual Yea , 1400-1700, Ox o d, Ox o d Uni e si y P ess, 1994; y B. EHRENREICH, Dancing in he
S ee s: A His o y o Collec i e Joy, Nue a Yo k, Me opoli an Books, 2006.
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: SEXO, RISA Y... 133
muchos emplos medie ales p esen an la sexualidad como un pode osa ue za que
hay que «de o ma » pa a hace más e ec i a la disuasión de cae en ella, aun a sabien-
das de que la na u aleza humana e mina á po mos a se débil (Wei y J. Je man, p.
23)46. Y es que el exhibicionismo en el a e medie al, cuando apa ece, ope a en con-
ex os ajenos a lo e ó ico y con un sen ido admoni o io. El p oblema pa a los lec o es
u obse ado es del siglo XXI es que nues as p opias ca ego ías men ales nos obligan a
una pe manen e labo de aducción cul u al que a eces se demues a imposible.
Po ejemplo, la e ección masculina es conside ada desde el siglo IV como
signo del demonio. Lo incon olable de la misma se eía como signo de in luencia
sa ánica; y esa p esencia maligna se cons a aba en la e ección inal de los aho cados,
que unían así el cas igo a los dos pecados más condenados po la iglesia medie al: la
a a icia y la concupiscencia. Además la mos ación mega álica o de igu as con
ul as sob edimensionadas iba unida a o a se ie de imágenes que inciden en la
geni alidad mons uosa: se pien es que mue den los pechos o el pene, igu as que se
i an de las ba bas o bigo es —o o símbolo de la i ilidad—, o ul as den adas que
asemejan bocas y ice e sa. Pa ece queda cla o en es as imágenes que espacio eli-
gioso y sexualidad gua daban elaciones en la Edad Media que hoy nos esul an
incomp ensibles pe o que en su ep esen aciones nos dejan a isba un mundo com-
plejo en el que la admonición del mal no se asocia con la pudibundez, ni el sexo con
la e nu a o el a ec o.
Po odo ello no es de ex aña que el ca álogo más de allado de si uaciones
sexuales en LCC apa ezca en el se món del Pá oco an es que en las his o ias de
ha lo ie. El Pá oco explica que el diablo se delei a en la basu a de la lasci ia, que la
luju ia cons i uye una de sus manos —la o a es la gula— y que con sus cinco dedos
induce a los homb es hacia la hediondez. El p ime dedo «lo cons i uyen las locas y
desen adadas mi adas de un homb e y una muje [po que] a la codicia de los ojos
sigue la del co azón». El segundo son «los ocamien os pecaminosos [pues] quien
oca y manosea a una muje le acon ece como quien palpa a un esco pión enenoso
que pica y ma a ápidamen e con su eneno». El e ce o son las palab as «que ac-
úan como el uego [y] ab asan el co azón ins an áneamen e». El cua o es el besa ,
pues cie amen e loco se ía «quien besa a la boca de un ho no o c isol. Más locos
aún son los que dan besos luju iosos, pues esa boca es la del in ie no. Y especial-
men e es os iejos libidinosos, empeñados en besa pa a p oba aunque no puedan
hace . Cie amen e se pa ecen a los pe os que cuando pasan jun o a un osal u o a
plan a, le an an la pa a y, aunque no engan ganas, simulan o ina ». El quin o,
inalmen e, es «la hedionda acción de la luju ia» (p. 621)47. T as es as ad e encias,
46 Tan o es e olumen como su e sión elec ónica, «Sa an in he G oin», son quizás las
mejo es e isiones ilus adas de es as escul u as.
47 «This is ha oo he hand o he de el wi h y e yng es o cacche he peple o his ileynye.
/ The i s e ynge is he ool lookynge o he ool womman and o he ool man... o he co ei ise o
eyen olwe h he co ei ise o he he e. / The seconde ynge is he ileyns ouchynge in wikkede
mane e. And he o e sei h Salomon ha whoso ouche h and handle h a womman, he a e h lyk
hym ha handle h he sco pioun ha s ynge h and sodeynly slee h hu gh his en enymynge... The
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MANUEL JOSÉ GÓMEZ LARA 134
el pá oco sigue con un ca álogo de las especies de luju ia: la o nicación en e no
desposados, a eba a la i ginidad a una doncella, ecuen a a las p os i u as que
son como « e e es públicos donde los homb es e acuan sus exc emen os», o nica
con clé igos, el inces o, la sodomía y los sueños libidinosos (p. 623)48.
En es a la ga e lexión se ecogen la mayo pa e de los compo amien os
sexuales que apa ecen en los ex os y o ece una in e esan e cla e pa a in e p e a su
sen ido. Así, si e omamos el adul e io come ido po la muje del moline o y el
amancebamien o de su hija en la his o ia del Adminis ado , lo más impo an e es
que en ambos casos el moline o es á siendo some ido a un hu o, es o es, es á sien-
do cas igado con su mismo pecado. El ca ác e golia desco que el na ado nos ha
e e ido en el P ólogo Gene al al desc ibi al Moline o, e idencia una sexualidad
desmedida: «E a echoncho, cuad ado y musculoso [...] Su ba ba e a peli oja como
el pelaje de una zo a o las ce das de una ma ana, y po su anchu a, semejan e a
una azada [...] Tenía una bocaza ancha como la pue a de un ho no y su habla e a
gene almen e obsceno y pican e» (p. 80)49. Y esa sexualidad — educida a la po en-
cia a onil y simbolizada en el pene— apa ece combinada con o o asgo: su a ición
h idde is oule wo des, ha a e h lyk y , ha igh anon b enne h he he e. / The ou he ynge
is he kissynge; and ewely he we e a g ee ool ha wolde kisse he mou h o a b ennynge o en o
o a ou neys. / And moo e ooles been hey ha kissen in ileynye, o ha mou h is he mou h o
helle; and namely hise olde do a des holou s, ye wol hey kisse, hough hey may na do, and
sma e hem. / Ce es, hey been lyk o houndes; o an hound, whan he com h by he ose o by
o he e [bushes], hough he Mayo na pisse, ye wole he he e up his leg and make a con enaunce o
pisse... The i he ynge o he de eles hand is he s ynkynge dede o Lecche ie» (X. 853-864).
48 «O Lecche ie, as I seyde, sou den di e se speces, as o nicacioun, ha is bi wixe man
and womman ha been na ma ied, and his is deedly synne, and agayns na u e. / Al ha is enemy
and des uccioun o na u e is agayns na u e... Ano he synne o Lecche ie is o bi e e a mayden o
hi maydenhede... O his b ekynge com h eek o e yme ha olk unwa wedden o synnen wi h
hi e owene kyn ede, and namely hilke ha lo es ha haun en bo dels o hise ool wommen, ha
mowe be likned o a commune gong, whe e as men pu gen hi e o du e... Ye been he mo speces o
his cu sed synne; as whan ha oon o hem is eligious, o elles bo he; o o olk ha been en ed in o
o d e, as subdekne, o dekne, o p ees , o hospi alie s. And e e e he hye ha he is in o d e, he
g e e is he synne... The ou he spece is he assemblee o hem ha been o hi e kyn ede, o o hem
ha been o oon a yny ee, o elles wi h hem wi h whiche hi ad es o hi kyn ede han deled in he
synne o leche ie. This synne make h hem lyk o houndes, ha aken no kep o kyn ede... The i he
spece is hilke abhomynable synne, o which ha no man unne he ogh e speke ne w i e; na helees i
is openly ehe ced in holy w i . / This cu sednesse doon men and wommen in di e se en en e and in
di e se mane e; bu hough ha hooly w i speke o ho ible synne, ce es hooly w i may na been
de ouled, namoo e han he sonne ha shyne h on he mixne. / Ano he synne ape ene h o lecche ie,
ha com h in slepynge, and his synne come h o e o hem ha been maydenes, and eek o hem ha
been co up ; and his synne men clepen polucioun» (X. 864-914).
49 «The mille e was a s ou ca l o he nones; / Ful byg he was o b awn, and eek o bones...
He was sho -shold ed, b ood, a hikke kna e... His be d as any sowe o ox was eed, / And he o
b ood, as hough i we e a spade... His mou h as g ee was as a g ee o neys. / He was a jangle e and
a golia deys, / And ha was moos o synne and ha lo ies. /Wel koude he s elen co n and ollen
h ies; / And ye he hadde a hombe o gold, pa dee» (I. 545-563). Sob e la ca ac e ización humo al
de pe sonajes como el Moline o, el Adminis ado o la Comad e, éase Ch. MUSCATINE, Chauce and
The F ench T adi ion, Be keley, Uni e si y o Cali o nia P ess, 1964, en especial pp. 197-212.
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: SEXO, RISA Y... 135
po lo ajeno. Sexualidad, hu o y e ibución quedan igualmen e combinados al
inal del cuen o: Symkyn queda en idículo cuando los dos jó enes es udian es
imponen su mayo po encia —su mayo igo sexual— pa a goza de su muje e
hija y, además, ecupe a el igo obado en o ma de hogaza. Así, el moline o se e
p i ado de dos alo es an i mes como el g ano: la cas idad de su esposa y la hon a
de su hija. Po lo an o el plus de signi icación de lo sexual en la his o ia adica en
mos a un cas igo ejempla de la a a icia en el con ex o de un juego de ingenio; las
e e encias sexuales con su desca nada simpleza en a izan el idículo del iejo moli-
ne o en e a la po encia sexual de sus compe ido es: la muje , con undida po la
cuna mo ida po uno de los es udian es, e mina en la cama de Juan donde «pasó el
mejo a o que había gozado en años pues él la ajinó como un loco, en ando a
po u as con ue za» (p. 162)50.
Igualmen e muchas de es as his o ias nos e elan un modelo de explo ación
masculina, sus en ado en una isión no p oblemá ica de la elación homb e-muje .
Es a úl ima, se dice en a ias ocasiones a lo la go del ex o, se aleja de la i ud po
su na u aleza incons an e y sólo con di icul ad puede ab aza la. O modelo de cas i-
dad o asien o del pecado y el demonio. El con ol de la sexualidad emenina po
pa e del a ón —la idelidad monógama y la elección de esposo— ga an izaba a
és e un medio de asegu a o inc emen a sus p opiedades (po pocas o muchas que
és as ue an). Exigiendo idelidad de la muje , el esposo asegu aba su pa e nidad y la
pe manencia de sus p opiedades en e sus he ede os de sang e; con olando el acce-
so a la sexualidad de las hijas — ep esen ada en la p ese ación del himen— podía
u iliza las como bienes in e cambiables en el me cado ma imonial. Todo ello, ade-
más, sin que exis ie a aún un discu so sublima o io que enmasca a a es as ealida-
des bajo elabo aciones como la del amo conyugal o pa e no. Así lo acla a el Pá o-
co cuando a i ma que quien oba la i ginidad de una doncella la despoja «del más
ele ado es ado de la p esen e ida, p i ándola del p ecioso u o que la Esc i u a
denomina [...] ‘cen esimus uc us’ [...] el que al ob a ocasiona daños y pe juicios
que ebasan odo cálculo [...] si hace peni encia, la muje pod á alcanza el pe dón,
pe o jamás ecupe a la i ginidad» (p. 622)51. La e e encia a la pa ábola del sem-
b ado en Ma eo 13: 8 —«O as caye on en ie a buena y die on u o: unas cien,
o as sesen a, o as ein a»—, nos indica que la i ginidad es un bien en sí oda ez
que su exis encia ga an iza los mejo es esul ados pa a el «semb ado ».
En la his o ia del Me cade , cen ada en o o aspec o del se món del Pá o-
co —los iejos libidinosos—, la sexualidad uel e a pone se al se icio de un ejem-
plo mo al y la bu la c uel se p ueba el más e icaz co ec i o con a un icio. En el
50 «So my ie a i ne hadde she na ul yoo e; / He p ike h ha de and depe as he we e mad»
(I. 4.230-4.231).
51 «Ano he synne o Lecche ie is o bi e e a mayden o hi maydenhede, o he ha so
doo h, ce es, he cas e h a mayden ou o he hyes e deg ee ha is in his p esen li , / and bi e e h hi
hilke pe cious uy ha he book clepe h he hund ed uy ... Fo ce es, namoo e may maydenhede
be es oo ed han a a m ha is smy en o he body may e ou ne agayn o wexe. / She may ha e
me cy, his woo I wel, i she do peni ence; bu ne e e shal i be ha she nas co up » (X. 872-874).
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p ólogo, el Me cade nos adelan a que lle a dos meses casado y que su esposa es «la
peo que podáis imagina ; si es u iese casada con el diablo, pod ía ju a lo: lo supe-
a ía» (p. 291)52. El posade o le pide que, pues sabe an o del asun o, les cuen e algo
que lo ilus e. T as disculpa se po no que e habla de sí mismo, escoge como
p o agonis a de su cuen o a Ene o, «un noble caballe o» (p. 293) en ado en años
—es o es, a un miemb o de un g upo social i al y con mayo p es igio—, y lo
ca ac e iza como un iejo libidinoso que, as dis u a de las ame as oda su ida,
decide accede en la ejez a los place es del ma imonio. Pe o es a «con e sión», que
pod ía se posi i a, iene aquí el sen ido con a io po lo inadecuado de su elección:
como el p opio Ene o a i ma, «ella no debe pasa de los dieciséis [...] No quie o
ene a una muje de ein a años, no son más que [...] o aje de in ie no» (p.
297)53. Su pos e io cegue a no hace sino con e i en más c uel la bu la de los
jó enes aman es a los celos desmedidos del iejo: Mayo con ence a su ma ido pa a
que le si a de banco y pode subi al pe al donde «Damián no pe dió el iempo: le
i ó el sayo hacia a iba y pene ó en ella», colocándola «de una o ma que me
esul a imposible explica sin se udo» (p. 317)54. En es a his o ia el ealismo se
con unde con la alego ía como demues an la elección del nomb e de los pe sona-
jes: en iempos de Chauce , ene o e a el penúl imo mes del año; mayo el e ce o:
Ene o es un ejes o io, y Mayo jo en. El nomb e de Damián es u o ligado con la
po encia gene a i a, y en la ies a de San Cosme y San Damián los jó enes p esen-
aban ex o os álicos de ce a pa a conse a el pode sexual. Finalmen e, el luga del
deli o —un pe al— es un á bol cuyo con enido simbólico en la Edad Media se ía
pa a glosa , de un lado, lo e iden e del encuen o que ocu e en e sus amas —
podía signi ica an o los geni ales masculinos como los pechos emeninos— y, del
o o, la idícula si uación de Ene o, aga ado a su onco y si iendo de apoyo a
Mayo, a modo de isualización de la in amia; pa a e mina , in oduce una e e en-
cia pa ódica i e e en e —una es a egia epe ida a lo la go de odo el cuen o: el
pe al e a el símbolo de Jesús enca nado y de su amo po los homb es55.
Igualmen e, en pa alelo, apa ecen Plu ón y P ose pina que comen an lo
que ocu e en la his o ia bu lesca. Su in e ención nos emi e a un en en amien o
en e dos dioses en azón de su sexo; así Plu ón, escandalizado de que hagan un
co nudo de «un hono able caballe o», decide que Ene o ecupe e la is a mien as
su esposa se en e iene con el escude o: «Así pod á e cla amen e lo pu a que es
ella» (p. 315)56. Pese a es a de ensa del esposo po pa e de Plu ón, el lec o jus i i-
52 «I ha e a wy , he wo s e ha may be; / Fo hogh he eend o hi e ycoupled we e, / She
wolde hym o e macche, I da well swe e... She is a sh ewe a al» (IV. 1218-1222).
53 «I wol non old wy han in no mane e. / She shal na passe wen y yee , ce ayn... I wol no
womman h i y yee o age, / I is bu bene-s aw and g ee o age» (IV. 1416-1422).
54 «Ladyes, I p ey yow ha ye be na w oo h; /I kan na glose, I am a ude man. /And
sodeynly anon his Damian / Gan pullen up he smok, and in he h ong» (IV. 2350-2353).
55 Véase HANSEN, p. 257; y FERGUSON, p. 41.
56 «Tha he shal ha e ayen his eyen sigh , /Whan ha his wy wold doon him ileynye /
Thanne shal he knowen al hi e ha lo ye, / Bo h in ep e e o hi e and o he e mo» (IV. 2260-2263).
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: SEXO, RISA Y... 137
57 «Fo in ou e wyl he s ike h e e e a nayl, / To ha e an hoo heed and a g ene ayl, / As
ha h a leek; o hogh ou e mygh be goon, / Ou e wyl desi e h olie e e e in oon» (I. 3877-3880).
58 «And Janua ie ha h as e in a mes ake / His esshe May, his pa adys, his make. / He
lulle h hi e; he kisse h hi e ul o e; / Wi h hikke b us les o his be d unso e ,/ Lyk o he skyn o
hound yssh, sha p as b e e / —Fo he was sha e al newe in his mane e— / He ubbe h hi e abou e
hi end e ace... The slakke skyn abou e his nekke shake h, / Whil ha he sang, so chaun e h he and
c ake h./ Bu God woo wha ha May hough e in hi he e, / Whan she hym saugh up si ynge in
his she e,/ In his nygh -cappe, and wi h his nekke lene;/She p eyse h na his pleyyng wo h a bene»
(IV. 1821-1854).
59 «They seyde: ‘ he man is wood, my lee e b o he ’; / And e e y wigh gan laughen a his
s y » (I. 3848-3849).
60 «This ma chan saugh he was no emedie, / And o o chide i ne e bu olie, / Si h
ha he hyng may na amended be» (VII. 427-429).
ca ía el cas igo de Ene o como ejempli icación del iun o de la azón. El Adminis-
ado , en su p ólogo, ya nos ha a isado de que los iejos « enemos hojas blancas y
apéndice e de, como los pue os. Aunque nues a i alidad dec ezca, no ca ece-
mos de deseos luju iosos» (p. 153)57. De es e modo la ejez no hace sino pone en
e idencia la pé dida de i ilidad y po encia, e i en con a de la na u aleza es expo-
ne se al idículo y, po lo an o, es de sabios ac ua en consonancia y casa con
muje madu a o enuncia el sexo. Indica i o de la impo ancia de es e mensaje es
que el au o no pie da opo unidad de concen a se en las huellas de la ejez sob e
el cue po de Ene o: al llega al lecho la noche de bodas as inge i odo ipo de
a odisíacos, nos dice, «es ujó a su p eciosa Mayo —su pa aíso, su media na an-
ja— ue emen e en e sus b azos, aca iciándola y besándola una y o a ez, o an-
do su e izada y du a ba ba (que e a igual que papel de lija y punzan e como una
za za), con a su ie no cu is»; y mien as cloqueaba con oz de alse e, «la a ugada
piel de su cuello se mo ía lácida a iba y abajo. Dios sabe lo que pensa ía Mayo
con emplándole allí sen ado con su go o de do mi y su cuello huesudo» (p. 306)58.
De es e modo la indudable condena que la acción de Mayo me ece an e los oyen es
queda suspendida po que el pecado de Ene o es aún peo .
Hay una e lexión que hace an e el a amien o que se da al engaño eme-
nino en es os cuen os. En la adición de las Face iae, el ema e mo alizan e solía
hace explíci o el cas igo a la muje alsa, sin emba go en ninguna de es as his o ias
ocu e así. Alison, la muje del ca pin e o co nudo en el cuen o del Moline o, que-
da anquila as con ence a sus ecinos que los g i os de su ma ido son esul ado
de su locu a y «los luga eños cul os, sin duda lo, es u ie on de acue do que es aba
como una egade a, y odos se ie on mucho de es e asun o» (p. 152)59. En el caso
del cuen o del Ma ino, la esposa, as acos a se con el monje y gas a el dine o de su
ma ido, sale bien lib ada po que el ma ido « io que aquello no enía emedio: e a
inú il eñi la po cosas que no podían enmenda se» (p. 400)60. Igualmen e en la
his o ia de Me cade , Mayo, g acias al don de la elocuencia que le concede P ose pina,
es capaz de con ence a su ma ido que lo que ha is o es esul ado del p oceso de
cu ación de su cegue a: «An es de que ues a is a haya enido iempo de asen a -
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se, es posible que os equi oquéis ecuen emen e sob e lo que c eáis e . Tened
cuidado, po a o » (p. 318)61.
Es e hecho ha dado luga a cie as in e p e aciones eminis as de la ob a
que en en es a ausencia de cas igo pa a las muje es adúl e as un cues ionamien o
de la je a quía pa ia cal y el con ol de la sexualidad emenina. En es e sen ido yo
c eo que es más co ec o pensa que Chauce se limi a a eí se — ambién— de la
p opia es uc u a pa ia cal; más que en un in en o de sub e i la, como mane a de
p ese a la a a és del cues ionamien o de sus aspec os más idículos62. De alguna
mane a LCC pa ecen señala que la consecución de unas elaciones espe uosas
en e esposo y esposa —la alo ación de lo emenino— sólo se consigue como
co ola io de una lucha po la pe ección. Pe o en el ín e in esas elaciones impe ec-
as no se cues ionan y la sexualidad emenina —con excepción de la pene ación
aginal— es á casi ausen e. Tan sólo la Comad e de Ba h en su p ólogo se nos
mues a deslenguada y p ocaz. Así, y con la au o idad que le o o ga la expe iencia,
habla de sus es p ime os ma idos, es iejos, y a i ma que «pa a consegui lo que
yo que ía, solía ole a oda su lasci ia e incluso simula que enía ganas de ella,
aunque, la e dad sea dicha, nunca me ha gus ado el ocino iejo» (p. 211)63. Y a
p opósi o del cua o, un jo en, comen a que el bebe ino la lle ó a pensa en
Venus y «po la misma azón que el ío engend a g anizo, un abo goloso encaja
con una boca lamine a» (p. 212)64. Es a p ocacidad no obs an e con as a con la
cas idad de su his o ia de caballe os andan es.
3.2. SEXO Y LUJURIA/AMOR Y MATRIMONIO
Como hemos podido e , cada anécdo a e ó ica adquie e una complejidad
signi ica i a que con as a con la pa quedad de las desc ipciones sexuales. En odos
los cuen os que hemos e e ido el au o se de iene con mucha más a ención en dos
de los «cinco dedos del diablo» —las mi adas y las palab as— que en los es di ec-
amen e e e idos al goce sensual —los besos, los ocamien os y la cópula. De hecho
cada ez que llegamos al momen o cumb e del engaño e ó ico, el encuen o en e
los aman es es despachado con e e encias gene ales a «la hizo suya», «la gozó en
ho izon al oda la noche», e c. Y casi siemp e un comen a io del na ado jus i i-
61 «Til ha you e sigh e ysa led be a while, / The may ul many a sigh e yow bigile./ Be h
wa , I p ey yow; o , by he ene kyng, / Ful many a man wene h o seen a hyng, / And i is al ano he
han i seme h» (IV. 2405-2409).
62 El in e és de Chauce po la espues a emenina an e la sexualidad masculina idícula ha
sido in e p e ado como un in en o po pa e del poe a de c ea una ensión dialéc ica en e las
doc inas o iciales sob e la sexualidad y el ma imonio y sus posibles al e na i as (PARRY, p. 161).
63 «Fo wynnyng wolde I al his lus endu e, / And make me eyned appe i ; / And ye in
bacon hadde I ne e e deli » (III. 416-418).
64 «And a e wyn on Venus mos e I hynke, / Fo al so sike as cold engend e h hayl, / A
like ous mou h mos e han a like ous ayl» (III. 464-466).
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: SEXO, RISA Y... 139
cando su silencio sob e de alles «que me esul a imposible explica sin se udo».
Es o nos pe mi e esboza al menos una conclusión sob e el asun o que nos plan eá-
bamos al p incipio: el uso de lo sexual como ins umen o pa a la isa y la sá i a
social elimina lo e ó ico de los cuen os si po al en endemos la «pues a en discu so
del sexo», u ilizando la aseología de Foucaul .
El homb e medie al, Chauce , no en endía el sexo ue a del ámbi o p i a-
do, de ahí que la posibilidad de aslada lo al lenguaje con la p ecisión del oyeu
mode no sea impensable. El amo en la Edad Media sólo es capaz de in undi
pasión p ecisamen e cuando no alcanza consumación en el cue po. El amo pasio-
nal, que enloquece y domina a quienes lo su en, apa ece en algunos de los oman-
ces incluidos en LCC. En es os casos siemp e es el a ón el agen e de la expe iencia,
mien as que la muje queda con inada al silencio humilde y a una ado ación es é-
il. Es aquí donde con más cla idad se pe cibe la idea de que el deseo no es sino
p oyección del p opio yo sob e un o o cuya ealidad ma e ial es del odo i ele an-
e65. Así, en el cuen o del Magis ado, el sul án de Si ia queda enamo ado de la
i uosa Cons anza con an sólo oí sus alabanzas: «Le acili a on una explicación
ci cuns anciada de su g an alía con al se iedad, que su imagen se apode ó de la
men e del sul án y le obsesionó o almen e has a que su único deseo ue el de ama -
la has a el in de sus días» (p. 177)66. Es en es e ipo de amo el que conec a con la
adición caballe esca, donde se ubica el deseo, aunque és e apa ezca pe manen e-
men e sublimado. Sólo cuando esa an asía se si úa en el mundo de lo eal —caso
del cuen o del Te a enien e—, el homb e y la muje pa ecen accede a un pac o de
ida con posibilidades de du a , o al menos así nos lo dice el cuen o: «A e agus y su
esposa, Do ígena, i ie on en pe ec a elicidad has a el in de sus días. Nunca más
hubo di e encias en e ellos, ni en onces ni más a de» (p. 360)67.
4. CHAUCER Y LA SEXUALIDAD: LOS REGISTROS
DEL NARRADOR CORTESANO
Los aspec os discu idos de la sexualidad en LCC apun an una concepción
de es e mo i o adicalmen e alejada de la nues a y ello pese a que, g acias al cine y
la ele isión, cuen os como el del Moline o o el Me cade o man pa e de la cul u-
a uni e sal de las imágenes po nog á icas. La concu encia de lo sexual se subo di-
65 M. MILLER a gumen a que la pe e sidad del a ón en el cuen o del Moline o adica en
que el ca pin e o igno a odas las señales que en ía Alison y se limi a a imagina la según las de icien-
cias de su p opio deseo (p. 57). E.T. HANSEN ealiza una lec u a simila del cuen o del Me cade .
66 «Amonges o he e hynges, specially, / Thise ma chan z han hym oold o dame Cus ance
/ So g ee noblesse in e nes , ce iously, / Tha his Sowdan ha h caugh so g ee pleasance / To han hi
igu e in his ememb ance, /Tha al his lus and al his bisy cu e / was o o lo e hi e while his ly may
du e» (II. 183-189).
67 «A e agus and Do igen his wy / In so e eyn blisse leden o h hi ly . /Ne e e e ne
was he ang e hem bi weene» (V. 1551-1553).
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na a un plan gene al cuyo hilo emá ico es la elación ma imonial y las di e sas
ac i udes an e ella. Cabe p egun a se cuál se ía la eacción del público habi ual de
Chauce , el de las damas escandalizadas po T oilo y C iseida a las que el poe a
in en a aplaca esc ibiendo La Leyenda de las Buenas Muje es, an e el dialogismo de
LCC y su apa en e mode nidad mo al: las elaciones basadas en el dominio es án
condenadas al acaso y los homb es que las p ocu an a la exposición de su g o esca
sexualidad y a la isa. Sólo el espe o mu uo, con el econocimien o explíci o de la
impo ancia de la muje en el in e cambio con ac ual, hace posible la búsqueda del
amo y de la g a i icación sexual líci a.
Sin emba go es di ícil asen i anquilamen e a es a esis, po que la p opia
ex ualidad y la biog a ía de Chauce se enca gan de cues iona su e acidad. Dos
ejemplos pueden se i nos pa a plan ea los úl imos in e ogan es a modo de cie e
de es a discusión. El in e ogan e ex ual apa ece en la ca ac e ización del hé oe
masculino del omance de la Comad e, y dado lo ya dicho sob e es e na ado -
pe sonaje, és e es el p ime hecho signi ica i o. Al comienzo del cuen o se nos dice
que cuando el caballe o ol ía de caza «se opó casualmen e con una doncella que
iba sin compañía y, a pesa de que ella se de endió como pudo, le a eba ó la donce-
llez a i a ue za» (p. 224)68. Tal acción conlle a su condena a mue e, de la que se
sal a po la in e cesión de la eina y sus damas; en una dig esión, la na ado a
(¿Chauce ?) comen a: «Tal e a, al pa ece , la ley en aquellos iempos» (p. 224)69.
¿So p esa an e lo adical del p ocedimien o? ¿Un guiño al lec o /lec o a pa a que
simpa iza a con el pe sonaje a pesa del c imen? ¿O un comen a io inconscien e de
culpabilidad? No es mi in ención a gumen a aquí una elación de e minan e en e
icción y biog a ía, sino, simplemen e, pone lado a lado dos ealidades documen a-
les; una, la de la icción en el cuen o de la Comad e, y la o a, biog á ica, la excul-
pación / inculpación de Chauce en un caso de iolación en mayo de 1380. En
ambas se hace p esen e una ealidad: la p ác ica habi ual de la iolencia con a la
muje , a la que hab ía que añadi una casi ine i able o ien ación clasis a. En el caso
en cues ión, el co esano Chauce con a Cecilia Chaumpaigne, la hija de un pana-
de o. El documen o donde se e ela el asun o es una «ac a de desca go» que la
supues a íc ima ealizó a a o del poe a, absol iéndolo de cualquie culpa que
pudie a de i a se de su iolación —de ap u meo70. La con o e sia c í ica inicial
susci ada po es a e elación ha sido con enien emen e zanjada y pa ece no habe
duda del hecho que p omo ió el ac a ni de los medios que Chauce 71 y su en o no
68 «He saugh a mayde walkynge hym bi o n, / O which mayde anon, maug ee hi heed, /
By e ay o ce, he a e hi e maydenhed» (III. 885-888).
69 «Pa a en u e swich was he s a u ho» (III. 893).
70 Sob e la discusión ju ídica del é mino y el uso del mismo como un mé odo de bu la las
imposiciones de pad es y u o es, éase J.A. BRUNDAGE, «Rape and Ma iage in he Medie al Canon
Law», Re ue de d oi canonique, núm. 28 (1978), pp. 62-75; y Law, Sex, and Ch is ian Socie y in
Medie al Eu ope, Chicago, Uni e si y o Chicago P ess, 1987.
71 Con iene eco da que Chauce había con aído ma imonio con Philippa Roe , una dama
de la eina que, siguiendo los pasos de su esposo, se inco po ó a la co e pa alela de Juan de Gan e.
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: SEXO, RISA Y... 141
u iliza on pa a acalla el escándalo: un pago de diez lib as a la íc ima (Cannon, pp.
93-94). E iden emen e dicho pago no se elaciona documen almen e con el ac a,
pe o po la na u aleza de los in e media ios —amigos y co esanos p óximos a
Chauce — caben pocas dudas sob e al elación72. Chauce no pa ece habe o eci-
do ni a la íc ima del caballe o, ni a Cecilia una posibilidad de es i ución, de
con a su his o ia; al con a io, en ambos casos pa ece deja se cla o que el culpable
de ales c ímenes puede se exculpado si los pode osos así lo deciden: en el caso del
cuen o, son la eina y sus damas quienes dejan en suspenso la pena de mue e a
cos a de que el caballe o ap enda qué es lo que ealmen e desean las muje es; en el
caso de Chauce , sus amigos en la co e y su in luencia an e jueces y esc ibanos lo
exculpan de ca gos an engo osos como los de iolación y adul e io. ¿Es incompa-
ible odo es o con una de ensa li e a ia de la mu ualidad sen imen al y una conde-
na de la iolencia en las elaciones ma imoniales? La espues a es di ícil y depende
en g an medida de la imagen cons uida del au o ; pe o no con iene pe de de is a
la posición p i ilegiada que el público emenino ocupa en sus des elos. Quizás la
simpa ía hacia ac uaciones emeninas cla amen e ep obables desde la mo al con-
encional que salpican LCC no dejen de se sino un nue o guiño a ese público.
Es as dudas no p e enden o ece espues as de ini i as sino simplemen e pone en
e idencia la dis ancia que media en e el in en o c í ico de in e p e a p oduc os
li e a ios de los que nos sepa an más de seis siglos y la ine i able opacidad del
pasado.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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BENNET, J., Women in he Medie al English Coun yside, Ox o d, Ox o d Uni e si y P ess, 1987.
BLAMIRES, A., Chauce , E hics and Gende , Ox o d, Ox o d Uni e si y P ess, 2006.
BOWERS, J.M., «The Tale o Be yn and The Siege o Thebes: Al e na i e Ideas o The Can e bu y Tales»,
en D.J. Pin i, ed., pp. 201-230.
72 El con enido comple o de los documen os ela i os al caso apa ecen en CROW y OLSON,
p. 343, aunque ue on inicialmen e publicados po F.J. FURNIVALL en The A henaeum (29 no iemb e
1873). Pa a una discusión de sus con enidos y posible in e p e ación, éanse P.R. WATTS, «The
S ange Case o Geo ey Chauce and Cecilia Chaumpaigne», Law Qua e ly Re iew, núm. 63 (1947),
pp. 491-515; T.T. PLUCKNETT, «Chauce ’s Escapade», Law Qua e ly Re iew, núm. 64 (1948), pp.
33-36; y Ch. CANNON.
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