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La corte de Alfonso X el Sabio

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La corte de Alfonso X el Sabio

Author: González Jiménez, Manuel
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2007
Source: https://idus.us.es/bitstreams/71332cc1-f224-4877-a414-81e25e82d1f4/download
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V SEMANA DE ESTUDIOS AL ONSÍES
La co e de Al onso X el Sabio
Manuel González Jiménez
Uni e sidad de Se illa
La palab a co e u o a pa i del siglo XIII un signi icado muy conc e o,
que no es o o que el que Al onso X le o o ga a en la Pa ida II:
Co e es llamado el luga do es el ey e sus asallos e sus o iciales con él, que le
han co idianamen e de conseja e de se ui , e los omes del Reyno que se llegan
ý o po hon a dél o po alcança de echo o po aze lo o po ecabda las o as
cosas que han de e con él (II.9.27).
Las Pa idas, en la mejo adición de las E imologías isido ianas o po su
obsesión en de ini , hacen de i a , segun lenguage de Espanna, el é mino co e
del e bo co a ,
po que ally es la espada de la jus içia con que se an de co a odos los males
ambien de echo commo de dicho, asy commo los ue os e las ue ças e las
sobe ias que azen los omnes e dizen, po que se mues an a e idos e deno-
dados, e o osy los esca nios e los engannos, e las palab as sobe ias e anas que
azen a los omnes en ilesçe e see a ezes [Ibíd.]
Pe o ya en onces, po in luencia al ez del ancés, es aban en uso los
é minos co és y co esía, de i ados cla amen e de co e, que hacían e e-
encia a una o ma de compo a se y, sob e odo, de habla y exp esa se. Po eso
las Pa idas dicen que a los que gua da en e usa en de las palab as buenas e apues as
llama onlos co eses (Ibíd.)
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Así pues, la co e e a, al mismo iempo, el luga de esidencia del ey o
pala ium, ibunal de jus icia o cu ia, y asien o de su consejo y séqui o pe ma-
nen es. Po que, en e ec o, el día a día del gobie no del eino lo lle aba a cabo
el ey en su p opia esidencia o palacio, asis ido po su p opia amilia, sus nobles
y asallos, obispos áulicos, conseje os, unciona ios y homb es de leyes. Es a
asamblea pe manen e de no ables, que podía se más o menos nume osa según
las ci cuns ancias y la índole de los asun os lo exigie an, es lo que desde iempos
de Fe nando III se denomina la co e.
La co e e a ambién el luga donde se educaban los hijos de los icos
homb es, en la compañía con el in an e he ede o y con los demás in an es. Es a
pe manencia en la co e se inicia ía p obablemen e en el momen o en que se
dejaba de se niño (hacia los diez años) y comenzaba la ase de la ida en la que
se al e naban el juego con el ap endizaje de las p ime as le as y la o mación
del u u o caballe o, an o en el a e de la gue a como en el compo amien o
adecuado al ango social al que pe enecían. Las Pa idas lo dicen con cla idad:
ue en Espanna siemp e acos umb ado de los omnes on ados enbia a sus ijos
a c ia a las co es de los Reyes po que ap endiesen a see co eses e ensennados
e qui os de illania e de odo ye o, e se acos unb en bien asy en dicho commo
en echo (Ibíd.)
De alguna mane a, la co e puede se ambién conside ada como la sede de
la “adminis ación cen al” del eino1; aunque, dada la mo ilidad de los mona -
cas del siglo XIII, la co e es á donde es á el ey, ya que con él se desplazan los
unciona ios y los se icios co esanos.
En la co e el ey legisla, adminis a jus icia, adop a decisiones de gobie no
o de polí ica, an o in e io como ex e io , ecibe embajado es, discu e la si ua-
ción polí ica del momen o y ecaba pe manen emen e el consejo de sus más
ín imos colabo ado es y amigos. Así pues, la ealidad de la co e de un mona ca
medie al espondía a una imagen muy dis in a de lo que el é mino ha llegado
a signi ica en el lenguaje o dina io. Aunque ambién es e dad que la co e,
1 Sob e es e asun o e , además de la ob a clásica de E elyn S. P oc e , Cu ia y Co es en Cas illa
y León. 1072-1295, Mad id: Cá ed a, 1988, el lib o de Da id To es Sanz, La adminis ación cen al
cas ellana en la Baja Edad Media, Valladolid: Uni e sidad, 1982. Ve ambién Rogelio Pé ez Bus a-
man e, El gobie no y la adminis ación e i o ial de Cas illa. 1230-1474, 2 ols., Mad id: Uni e sidad
Au ónoma, 1976, y, en especial, “Las e o mas de la Adminis ación cen al del eino de Cas illa y
León en la época de Al onso X (1252-1284)”, Re is a de la Facul ad de De echo. Uni e sidad Com-
plu ense 9 (1985), 83-97. De g an in e és, po su pa alelismo con la co e medie al cas ellana, es el
lib o de R Cos a Gomes A Co e dos Reis de Po ugal no inal da Idade Média, Lisboa: Di el, 1995.
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como esidencia y mo ada del ey, e a luga de asue o y espa cimien o, poblado
de c iados y se ido es y, cómo no, luga de in igas de mayo o meno us e
según uesen sus p o agonis as.
Un ex o de 1261 nos in o ma, de mane a gené ica, sob e quiénes asis-
ían al ey en las euniones de co e. Se a a de la sen encia p onunciada po
Al onso X en el con lic o que en en ó a don Juan A ias, a zobispo de San iago,
con el concejo de la ciudad. El documen o en cues ión enume a a las pe so-
nas que asis ie on al ey en la discusión del caso y en la oma de la decisión
pe inen e:
con don Sancho, nues o e mano, a çobispo de Toledo, e con el in an e don
Felipe e el in an e don Manuel e el in an e don Loys, nues os e manos, e
nues os icos omes e con nues os alcaldes e los o os omes buenos de nues a
co e, clé igos e legos que se ý ace a on.2
La pa e más in e esan e del ex o es la e e encia a los alcaldes y hom-
b es buenos de la co e. No hay di icul ad en iden i ica a los p ime os, cuya
p esencia en los plei os sus anciados en la co e del ey ha podido documen a
E.S. P oc e , desde 1230. Algunos de ellos se ían los homb es sabido es de de echo
a que aluden o os es imonios. Pe o, ¿quiénes e an esos omes buenos de nues a
co e a los que se e ie e el documen o que comen amos? P oc e piensa que se
a a del pe sonal adsc i o a la Cancille ía, aunque deja abie a la posibilidad de
que jun o a ellos es u iesen algunos homb es buenos de las illas, expe os en
de echo, y, po supues o, los clé igos de la co e.
* * *
Pe o había y hubo o as co es, de meno impo ancia sin duda que la
del ey, pe o que in en aban imi a la y, has a cie o pun o, ep oduci la; aunque
en ealidad, co e no había más que una: la del ey. En el siglo XIII la nobleza
di ícilmen e es aba en condiciones, no sólo de compe i con la Co e del ey,
sino an siquie a de p e ende emula la. Un cas illo, po muy complejo que
pudie a se , no e a ámbi o p opicio pa a una ida “co esana”. En ellos esidían
los nobles y sus asallos, cuando és os se ace caban a isi a a sus seño es o e an
eclamados pa a una ocasión especial: la boda de uno de sus hijos, el bau izo
del he ede o o el une al del seño . La g an sala-comedo podía se ámbi o pa a
lec u as, eci ales de poemas o de can igas o asambleas de asallos. Pe o, si no
2 E. S. P oc e , ob. ci ., 240.
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muchas, debie on exis i en el siglo XIII algunas co es p incipescas. Tal se ía
el caso, po ejemplo, de la que u o en Se illa el in an e don Fad ique, hijo de
Fe nando III y he mano de Al onso X. En el epa imien o de Se illa ecibió
un conjun o de palacios en un sec o ce cano al ío conocido en la documen-
ación de la época como la Abadía (en ecue do, segu amen e, de los palacios
cons uidos en es a zona po los Abbadíes del siglo XI). Allí edi icó una o e
gó ica, que oda ía se conse a, de cla a eminiscencia i aliana. To e, hue as y
palacios pasa ían a pode , mue o el in an e (†1277), del monas e io de San a
Cla a. En él debie on esona las p ime as lec u as del amoso lib o de Sende a ,
mandado aduci al omance po el in an e. P incipescas debie on se las que el
in an e don Manuel man u o en Peña iel o en su seño ío mu ciano de Elche.
Cla o que ninguno de es os cas illos y palacios podía compa a se con los a ios
que la mona quía poseía en di e sas ciudades del eino. En Toledo, el ey enía
dos esidencias: la del alcáza y la de la Hue a del Rey, donde a eces se alojaban
sus isi an es ilus es, como sucedie a en 1254 cuando Muhammad I acudió a
la eunión de Co es donde ue ju ada como he ede a al ono la in an a doña
Be enguela. En Bu gos, Cabeza de Cas illa, el ey esidía po lo gene al en el
monas e io de Las Huelgas o en el ce cano Hospi al del Rey. Y en Se illa, capi-
al de ac o del eino desde su conquis a en 1248, en el alcáza o en la llamada
Hue a del Rey, si uada a la salida de la Jude ía o de la Ca ne. Es a esidencia
había sido cons uida, a ines del siglo XII, po los almohades en un luga lla-
mado al-Buhay a (=La Laguna), y se la conocía con el nomb e de la Hue a
de Aben Aho a 3. El nomb e de Hue a del Rey le ino po que en ella pasó
sus úl imos días Muhammad ibn Mah o , el an iguo ey de Niebla. En e ec o,
la C ónica de Al onso X e ie e que, en 1262, as habe en egado la ciudad de
Niebla, el ey cas ellano le dio
ie a en que bisquiese pa a en oda su ida, que ue és a: el luga del Algaua, que
es çe ca de Seuilla, con odos los de echos que a ía y el ey e con el diezmo del
azey e mesmo dende. E dióle la hue a de Seuilla que llaman la Hue a del Rey e
quan ías çie as de ma auedís en la Jude ía de Seuilla e o as cosas [con] que es e
ey Abén Ma od ouo man enimien o on ado en oda su ida.4
3 C . J. Bosch Vilá, His o ia de Se illa. La Se illa Islámica. 712-1248 (Se illa, 1984), 281-283. Ve
Manuel Ve a y o os, “La Hue a del ey. El espacio y sus usos a a és de la his o ia”, en Mag-
dalena Valo (Ed.), Se illa Ex amu os. la huela de la his o ia en el sec o o ien al de la ciudad, Se illa:
Uni e sidad-Ayun amien o, 1998, 149-194.
4 C ónica de Al onso X. Edición de M. González Jiménez, Mu cia: Academia Al onso X el Sabio,
1999, 18.
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Pe o el palacio eal po excelencia ue, sin duda, el alcáza de Se illa, donde
Al onso mandó cons ui un ala en es ilo gó ico, que aún se conse a. En él
i ió du an e la gas empo adas y en él allece ía el 4 de ab il de 1284.
O a esidencia eal muy ecuen ada po Al onso X ue el Alcáza de
Sego ia. En es e palacio es u o a pun o de pe de la ida el mona ca, a causa de
un ayo que cayó sob e el alcáza mien as do mía. La no icia nos ha llegado a
a és del llamado C onicón de Ca deña, que la echa en 1258:
E a de MCCXVI años undiose el palacio de Sego ia con el Rey D. Al onso ...
e incó el Rey sano, e es o ue el dia de San Vi o es, a o a de yan a , cinco dias
po anda del mes de Agos o.5
Es e da o se ía pos e io men e manipulado e in oducido en la leyenda
de la maldición di ina en la que incu ió el ey po habe dicho que si él
hubiese es ado al lado de Dios cuando és e c eó el mundo, las cosas se hubie an
hecho mejo de lo que esul a on. Una C ónica a día cuen a el hecho de la
siguien e o ma:
Esa noche siguien e embió Dios an g and empes ad de elámpagos e ue-
nos que e a na g an ma auilla, e en la cáma a onde el ey jazía con la eyna
cayó n ayo e quemó las ocas a la eyna e g and pa e de las o as cosas que
es auan en la cáma a. Quando el ey e la eyna es o ie on, salie on de la cáma a
muy espan ados que del odo pensa on de se mue os. El ey començó de da
g andes bozes e a dezi que le uesen po aquel ay e. Mas la empes ad e a an
g ande que non auía omne que osase sali de casa, e no de las gua das caualgó
en n cauallo e ue po él. E po que el ay e non que ía eni , ízole el gua -
dián eni . Mas en odo non cesaua la empes ad. E después que el ay e llegó
al ey, apa á onse en amos a abla de con essión. E así commo se el ey yua
a epin iendo e omando peni encia así se yua el cielo se enando e quedando la
empes ad. E o o día, en público, el ey con essó aquel peccado de blas emia e
sobe uia que dixo con a Dios. E al miedo ouo de aquella empes ad, que po
aze emienda a Dios embió sus mensaje os allende el ma con g ande aue po
le ae el cue po de Sanc a Bá ba a e non lo podie on aue .6
* * *
5 C onicón de Ca deña. Edición de Hen ique Fló ez,. España Sag ada, XXIII, Mad id: 1767, 374.
6 C . M. González Jiménez, “Unos anales del einado de Al onso X”, BRAH, 192 (1995),
461-491.

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La co e de Al onso X e a, ambién, cen o de la ida adminis a i a del
eino. Desde es e pun o de is a, la co e del Rey Sabio se nos p esen a como
una mezcla de adición y de mode nidad. T adicionales siguen siendo los dos
g andes o icios de la co e, el al é ez y el mayo domo, que du an e mucho
iempo igu a án, jun o al signo del ey, en la ueda de los p i ilegios. A pa i
de 1278, la leyenda de la ueda de los p i ilegios egis a sólo el nomb e del ey.
Ambos ca gos suelen se desempeñados po icos homb es y po he manos o
hijos del ey.
El de al é ez –un ca go de cla a signi icación mili a : el po ado del pen-
dón eal– ue eje cido du an e el einado de Al onso X po don Diego López de
Ha o, has a su caída en desg acia y exilio en 1254. T as unos años de acan e, la
al e ecía del ey ue os en ada sucesi amen e po el in an e don Manuel (sep iem-
b e de 1258-1277) y po el in an e don Juan, hijo de Al onso X (1277-1278).
El o icio de mayo domo de la co e del ey u o o iginalmen e un signi i-
cado ne amen e domés ico, ya que a él compe ía la esponsabilidad de odo lo
e e en e a la casa, mesa, eso os y pa imonio pe sonal del mona ca. En iem-
pos de Al onso conse ó es e mismo sen ido, aunque algunos his o iado es le
a ibuyen una especie de “je a u a exclusi a de la hacienda eal globalmen e
conside ada”. De él dependía, al menos eó icamen e, la nume osa y abiga ada
se idumb e de la co e, auxiliado po o os o iciales (aposen ado , caballe izo,
cama e o, cope o, despense o, epos e o, eso e o, e c.). Alguno de es os o icios
subal e nos, como el de epos e o, alcanza ía un cie o elie e en la co e, has a
el pun o de que sus i ula es igu an, desde 1264, en e los con i man es de los
p i ilegios odados.
La mayo domía del ey, como la al e ecía, ue siemp e un ca go ese ado
a g andes pe sonajes del eino: don Juan Ga cía de Villamayo (1252-1260); el
in an e don Fe nando de la Ce da (1260-1275); el in an e don Sancho (1276-
1278); el in an e don Manuel (1279-1282); don Al onso Fe nández, sob ino del
ey (1283) y don Fe nán Pé ez Ponce (1284). El o icio de mayo domo debía
ene mucho de hono í ico, como se deduce del hecho de que el in an e don
Fe nando accedie a al mismo con apenas cinco años de edad. Muchas de sus
unciones, po no deci odas, e an eje cidas po el epos e o mayo .
O o ca go de la adminis ación cen ada en la co e e a el de almi an e
mayo de la ma que apa ece en los diplomas eales a pa i de diciemb e de
1253. Su c eación ha de elaciona se con la cons ucción de las a a azanas o
as ille os de Se illa y con el p oyec o de C uzada a Á ica. Su p ime i ula ue
Ruy López de Mendoza, quien desempeña ía el o icio de almi age has a ines
de 1258. T as un pa de años du an e los cuales el ca go desapa ece de los diplo-
mas eales, en junio de 1260 se p oduce el nomb amien o de don Juan Ga cía
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de Villamayo como almi an e enca gado de leba adelan e el echo de la c uzada
d’allende el ma . En 1272 e a almi an e mayo un al Fe nando Gu ié ez, según
una no icia ecogida po O iz de Zúñiga.7
Desechada la esis que a ibuía la c eación del Consejo Real a los iem-
pos de Fe nando III o Al onso X8, el o ganismo p incipal de la co e al onsí
siguió siendo la Cancille ía. Fo malmen e se man u o la doble Cancille ía, de
Cas illa y de León, cuyo desempeño se a ibuía po adición a los a zobis-
pos de Toledo y de San iago, espec i amen e. La Cancille ía de León había
dejado de cub i se an es de accede Al onso X al ono, y la de Cas illa no
pasó de se un simple ca go hono í ico. En ealidad, el peso de la cancille ía de
Al onso X, especialmen e en lo que se e ie e a la expedición de documen os
eales, descansaba sob e la exis encia de es no a ías: las dos an iguas y adi-
cionales de León y Cas illa, y la nue a de Andalucía, c eada en 1254. Todas ellas
ue on desempeñadas po clé igos de una g an p epa ación in elec ual, que, en
de e minados casos, ocupa on pos e io men e sedes episcopales de impo ancia.
Recué dese, po ejemplo, el cu iculum de don Gonzalo Pé ez o Pé ez Gudiel
que ue, sucesi amen e, a cediano de Toledo y no a io mayo de Cas illa (1271-
1280); obispo de Cuenca (1274-1279) y de Bu gos (1279); a zobispo de la sede
de Toledo (1280); Cancille de Cas illa (1285) y Cancille de Cas illa, León y
Andalucía (1290)9. Un caso pa ecido, aunque menos espec acula , es el de don
Juan Al onso: a cediano de San iago y no a io mayo de León (1259-1278);
obispo de Palencia (1278) y cancille del ey (1284)10.
De los cancille es y no a ios mayo es dependía un nume oso pe sonal in e-
g ado po los esc ibanos de la cancille ía, enca gados de la expedición, egis o,
alidación y sellado de los documen os. Señalemos algunos nomb es que apa e-
cen de o ma ei e ada en los p i ilegios y ca as eales: Al a Ga cía de F ómis a,
Millán Pé ez de Ayllón, su hijo Juan Pé ez y Juan Pé ez de Cibdad [Rod igo].
7 Diego O iz de Zúñiga, Anales eclesiás icos y secula es de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de
Se illa, Me ópoli de Andalucía, ol. I, Mad id, 17952. Ilus ados y co egidos po A. Mª Espinosa y
Cá cel, eimp esos con in oducción de J. In an e Galán, Se illa: Caja de Aho os P o incial de
San Fe nando, 1978.
8 C . Salus iano de Dios, El Consejo Real de Cas illa. 1385-1522, Mad id: Cen o de Es udios
Cons i ucionales, 1982.
9 No es a o que aún se le llame Gonzalo Ga cía, a pesa de que ue iden i icado como Pé ez po
A. González Palencia en su monumen al lib o Los mozá abes de Toledo en los siglos XII y XIII, 4
ols. (Mad id 1926-30). Ramón Gonzál ez ha azado las líneas básicas de la biog a ía de es e
impo an e pe sonaje en su ob a Homb es y lib os de Toledo (Mad id, 1997), 299-416. Fundamen al
y exhaus i o es la ob a de F ancisco J. He nández y P. Linehan, The Moza abic Ca dinal. The Li e
and Times o Gonzalo Pé ez Gudiel, Fi enze; SISMEL-Edizioni del Galluzzo, 2004.
10 C . J. M. Nie o So ia, Iglesia y pode eal en Cas illa. El episcopado. 1250-1350 (Mad id,
1988), 35-37.
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De en e odo el pe sonal es able de la co e des acan los llamados alcal-
des de co e, de cuya unción y compe encias se ocupa el Espéculo. En las Co es
de Zamo a de 1274 se ijó su núme o en ein i és: nue e pa a Cas illa, ocho
pa a León y seis pa a las Ex emadu as. Sus sen encias podían i en g ado de
apelación an e un ibunal o mado po es omes buenos en endidos e sabido es
de los ue os. Mª Paz Alonso piensa que es os jueces de alzada “nunca llega on a
ac ua ”. Po lo que se e ie e a la igu a de los alcaldes de los ijosdalgo, solici ados
po los nobles en 1272, pa ece que nunca ue c eada po Al onso X. De hecho,
el o denamien o de las Co es de Zamo a (1274) nada dice de ellos, y no es á
comp obada la suposición de Da id To es de que “quizá en la úl ima década de
su einado el Rey Sabio cedie a a la sedicen e p esión nobilia ia”. Finalmen e,
en los úl imos diplomas al onsíes apa ece una igu a nue a elacionada con el
ibunal de la co e: el jus icia de la casa del ey, sob e cuya unción nada dice la
li e a u a jushis ó ica consul ada.11
Pa a comple a es e sucin o pano ama de la “adminis ación cen al” en
iempos de Al onso X nos queda po hace una b e e e e encia a los o icios
elacionados con la hacienda eal. El cob o y ges ión de los impues os y demás
ing esos de la Co ona es aba o ganizado en o no a la igu a del almoja i e mayo ,
ca go desempeñado de o dina io po judíos12. Es a ci cuns ancia no e a en modo
alguno o ui a, ya que, según M. Á. Lade o, dichos pe sonajes ep esen aban
“en cie o modo la cúspide de los in e eses inancie os heb eos empleados en
la Hacienda egia de di e sas o mas, como e an el a endamien o de nume osas
en as, pechos y de echos, o la ges ión de eso e ías de ámbi o e i o ial” enco-
mendadas a los almoja i es meno es13. He aquí los nomb es de algunos almoja i es
mayo es de Al onso X: don May , don Zulemán o Salomón ben Sadoq y su hijo
don Isaac o Zag de la Maleha, ajus iciado en Se illa en 1280 po o den del ey.
A pesa de la c ecien e impo ancia del almoja i e mayo , la igu a a-
dicional del eso e o siguió eniendo impo ancia den o del conjun o de los
o iciales de la co e. Su nomb e apa ece en algunos diplomas de los años 1283
y 1284 jun o con o os unciona ios que no suelen igu a de o dina io en la
documen ación eal, como es el caso del cope o mayo y del po e o mayo .
* * *
11 Además de la ob a de D. To es, an es ci ada, e M. A. Pé ez de la Canal, “La jus icia de la
co e de Cas illa du an e los siglos XIII al XV”, HID 2 (1975), 387-481.
12 C . M. Á. Lade o Quesada, Fiscalidad y pode eal en Cas illa. 1252-1369 (Mad id, 1993), 234-236.
13 Id., “Ing eso, gas o y polí ica iscal de la Co ona de Cas illa. Desde Al onso X a En ique III
(1252-1406)”, Hacienda Pública 69 (1981), 25-55.
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La documen ación que poseemos sob e la ida en la co e de Al onso X
es más bien escasa. Mucho nos dicen las ilus aciones de las Can igas y de o os
manusc i os salidos del sc ip o ium al onsí. Las más solemnes son las llamadas
“minia u as de p esen ación” de los di e sos códices. En ellas se ep esen a al
ey co onado, sen ado en su ono y e es ido de opas ce emoniales. En es e
sen ido, la mejo ep esen ación es sin duda la minia u a inicial de las Can igas
donde apa ece el mona ca en el cen o de una a qui ec u a palaciega, sen ado
en un escaño, dic ando las can igas a dos esc ibas, al iempo que dos g upos
de músicos (clé igos can o es y jugla es) in e p e an can igas en loo de San a
Ma ía. El mona ca is e una única y un man o de g an sencillez. Es como si, a
pesa de la solemnidad de la composición, la escena p e endiese se un e lejo
de la ac i idad co idiana de la co e. Es cu ioso que es a misma composición se
epi a en la minia u a de p esen ación de la G ande e Gene al Es o ia del Ms. que
se conse a en la Biblio eca Va icana.
Mucha mayo solemnidad e is e la minia u a de p esen ación de Lib o de
los dados, en la que emos al ey, en el cen o de una a qui ec u a semejan e a la
an e io . Pe o a di e encia de ella, el ey es á sen ado en un ono y is e un aje
ce emonial, bo dado de cas illos y leones. Las igu as que odean al mona ca
e lejan una ac i ud de solici ud a en a, en los esc ibas que a la de echa del ey
oman no a del dic ado egio, y, sob e odo, en los cinco pe sonajes en ac i ud
humilde y suplican e que lanquean al ey po su izquie da.
El Lib o del Ajed ez, dados y ablas con iene o as minia u as del mona ca
en su co e. Se a a de ep esen aciones menos solemnes. En dos de ellas ( . 1
y . 72) el ey apa ece dic ando la ob a a un esc iba. La más sencilla de las dos
ep esen aciones dibuja al ey po ando una capa ce emonial bo dada con cí -
culos; en la segunda, el ey exhibe una capa bo dada de cas illos y leones. Es la
misma capa se ep esen a en el . 48. Más inusual son o as ep esen aciones que
nos p esen an a Al onso X is iendo a la mo isca y sen ado a la u ca an e un
able o. De odas ellas, la más o ien alizan e es la del . 96 , en la que el ey es
abanicado po un mancebo si uado a su izquie da.
¿Se a a de idealizaciones o de cuad os de la ida eal? Dado el ca ác e
na u alis a de la minia u a al onsí, se a a indudablemen e de un e lejo de la ida
de la co e. En cambio los e a os del ey con enidos en el Ms. de la P ime a Pa -
ida del B i ish Museum son mucho más o malis as debido, al ez, a su ca ác e
simbólico. En e ec o, en ellas apa ece el ey como legislado , bien dic ando leyes
o, a odillado, en ac i ud de en ega a Dios el lib o que ha mandado compone .
Más ce canas a la ida co idiana, no necesa iamen e de la co e, son las muchas
ep esen aciones del mona ca con enidas en las Can igas. En ellas emos a Al on-
so X, de pie o de odillas, “en ac i ud de eci a an e la Vi gen, a a iado con
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Manuel González JiMénez
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El pano ama de los empleados de la co e se comple a con el g upo de
los llamados “o iciales”: al aya es o sas es y cos u e os; el albéi a que cuidaba
de los caballos del ey; po e os; posade os; donceles, que es aban al cuidado de
un al Juan Pé ez, “alguacil de los apaces”; po e os de cocina, y a ios mo os y
judíos al se icio del ey en unciones que no se especi ica, como es el caso de
Yahia Abenyza, Mahoma Abenabdal a y don Çag, el maes o. Mención apa e
me ecen los a ios ísicos o médicos del ey, como ay Ped o de Pon e ed a, don
Yuça y don Ab ahem, así como Al onso Es eban, pin o del ey, maes e Alme i-
que, que lab a las joyas del ey, y Juan Ma ín, que gua da los paños del ey.
Donde más se mani es aba la magni icencia egia e a en la o ma de
es i . Las cuen as de Sancho IV egis an minuciosamen e la impo ación habi-
ual de paños ex anje os, iados de Gan e, blaos de Yp és, bisala es de B ujas,
camelines de Lille y Rouen, paños de Tou nay y Malinas, blanque as de Na bona,
elas be mejas de Ingla e a, paños do ados de Lucca, e c. So p ende que no se
mencionen en las cuen as paños mo iscos ni p oducción nacional.
Es a imagen a día de la co e cas ellana del siglo XIII puede comple a se a
pa i de las e e encias múl iples con enidas en el lib o del epa imien o de Se illa.27
En e ec o, en él se egis an no sólo las donaciones hechas a nobles, a eclesiás icos
y a las mesnadas que pa icipa on en la conquis a de la ciudad, sino a ambién a
odo el pe sonal de la co e. Dada la echa en que se e ec uó el epa imien o (1º
de mayo de 1253), el ci ado documen o e leja cuál e a la si uación a comienzos
del einado de Al onso X; una si uación, en cualquie caso, que debía di e en-
cia se muy poco de los úl imos años del einado de su pad e Fe nando III.
La elación se inicia con las pe sonas inculadas al se icio pe sonal de Fe -
nando III, llamadas de su c iazón. Recibie on ie as en la alque ía de Genis Ce í,
en é mino de Aznal a ache, y en U e a. Fue on diecinue e en o al, des acando
en e ellos Fe nán Se icial, que o mó pa e de la comisión de pa ido es, Ped o
Pé ez, c iado de la eina doña Be enguela, Ma ía Pé ez, la ande a, Domingo, el
“abad de los omances” y Ma ín Pé ez, epos e o.
En la alque ía de Rexuxena ue on he edados cua en a po e os cas ella-
nos y ein a y dos po e os gallegos, es deci , leoneses.
Los quince alcaldes de Al onso X –en e los que se encon aban algunos
que lo ue on muy p on o del ey y de Se illa”, como es el caso del alcalde
mayo don Rod igo Es eban– ecibie on oli a es en Aznal a ache y ie a
de labo en U e a. Los judíos del en o no del mona ca ue on he edados en
núme o de ein isie e en la alque ía de Pa e na, llamada en los siglos pos e io es
27 Ve Julio González, Repa imien o de Se illa, ol. II, Mad id: CSIC, 1951.

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La co e de Al onso X el Sabio
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Pa e nilla de los Judíos. En e ellos des acaban a ios almoja i es eales, como don
Çag, y los al aquíes de Je ez, Tala e a y Lisboa, p obablemen e empleados po el
mona ca po su buen conocimien o del á abe.
En Pilas hubo ie a pa a los clé igos de la capilla eal, en núme o de
ece; ca o ce esc ibanos de la co e, y pe sonal di e so, en e los que se con-
aba el allisole ano Diego de Co al, que se ía años después ayo del in an e
don Fe nando de la Ce da; Guillén de las Casas, undado del linaje se illano
del mismo nomb e; Nicolás, el de los omances; maese Nicolás, posiblemen e el
médico pe sonal de Al onso X; el ma ino Ruy Ga cía de San ande , que pa i-
cipa a años an es en el asedio de Ca agena. A odos se sumaban los epos e os
(8), za ique os (4), enca gados de se i el pan y alza las mesas, cope os (6) y
escancianos (8). O os se ido es de la mesa y casa del ey, como cope os, escan-
cianos, za ique os, caballe izos, aguade os, zapa e os y posade os, has a un o al
de cua en a, ue on ecompensados en Mu es, jun o con cincuen a y un po e-
os. En San illán ecibie on ie as los menes ales del ey, en núme o de ein iséis.
En algunos casos se indica su o icio: lance o, ba edo , balles e o, ala i e, pe pun-
e o, o eb e, Jacobo el que izo las edes, o Rolando, el maes o de las galeas.
En e el pe sonal adsc i o a la amilia eal o a pe sonajes des acados de la
co e se cuen an las compañas de la eina doña Violan e, muje de Al onso X (22),
de su he manas a la in an a doña Leono , que casa ía en 1254 con el p íncipe
Edua do de Ingla e a (6), y de doña Mayo A ias, iuda de don Ga ci Fe nández,
mayo domo de la eina doña Be enguela, que habían sido ayos del ey du an e
sus años in an iles (4). Todos ellos ecibie on ie a en la alque ía de Palma aya
y de Tejada. La nu ida compaña de la eina doña Juana de Pon is, iuda de
Fe nando III (45), ue he edada en la alque ía de Le ena y de Aznalcáza . En e
es os se ido es había a ios cope os, un esc ibano, un capellán, un cocine o, un
po e o, un oquexe o o oque o, un cuidado de mulas y un bo ica io. Al se icio
del ey, g an a icionado a la caza de al ane ía, es aban ein iséis halcone os.
La lis a de pe sonas adsc i as a la co e se cie a con los ocho al aquíes
mo os a quienes el ey u ilizaba en sus mensaje ías y co espondencia con las
au o idades mudéja es y, al ez, en la aducción de ex os esc i os en a ábigo.
* * *
Al onso X ma có sin duda la pau a de lo que se ía la Casa y Co e de
los eyes de Cas illa de la Baja Edad Media. Con odo, la co e cas ellana siguió
siendo, den o del con ex o eu opeo, una co e sob ia y poco dada al boa o. Pa a
una época ya muy lejana en el iempo, sabemos, g acias a las cuen as es udiadas
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po el P o . Lade o, los gas os de la Co e al inicio del einado de los Reyes
Ca ólicos, an es de que el e o zamien o del pode eal y del apa a o es a al
duplicase con c eces lo que debía se lo adicional.
En e ec o, hacia 1480 los gas os de la co e (en la que i ían unos 400-
500 se ido es) ascendían a unos 20 millones de ma a edíes. Es a ci a se había
ele ado hacia 1500 a los 50 millones de m s. (unos 135.000 ducados). En cual-
quie caso, como esc ibe Lade o, “la Casa cas ellana de los Reyes ca ólicos se
man u o en ci as de gas o bas an e mode adas, que no supe a on el 15 po
100 de los ing esos o dina ios. Tampoco ue on desmesu adas las in e siones y
gas os en esidencias eales pues o que no se cons uyó ninguna nue a sino que
se ap o echa on y e o ma on las que ya exis ían aunque los eyes p ocedie on
a nume osas mejo as en unos casos y aplica on en o os la ó mula mix a que
añadía una esidencia eal a un con en o (Á ila, Guadalupe).”28 En cualquie
caso, Al onso X hab ía sen ido en idia de cómo i ían sus ilus es descendien es
Isabel y Fe nando.
28 M. Á. Lade o Quesada, “La Casa Real en la Baja Edad Media”, (en p ensa).