scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La lengua del Cuatrocientos más allá de las Trescientas

Pons Rodríguez, Lola

Full text

1 La lengua del Cuatrocientos más allá de las Trescientas* Lola Pons Rodríguez Universidad de Sevilla 0. La lengua del siglo XV ha ido ganando en interés y por tanto en presencia crítica dentro de foros de especialistas en los últimos veinte años. No fue nunca, desde luego, una época ausente en las descripciones históricas de la cultura española: desde que se empiezan a escribir historias críticas de la literatura del español, en el XIX, pero también antes, en los textos de quienes hacían de forma más o menos abarcadora, ensayos de crítica literaria, poetas como Mena, Santillana o Manrique eran nombres obligados al mencionar esta centuria, que se cierra con la Celestina como canónico término ad quem (Pons Rodríguez 2006). Grandes nombres de la investigación académica sobre literatura y lengua españolas dedicaron en el ecuador del siglo XX obras señeras a autores de este tiempo: Mª Rosa Lida a Juan de Mena o Lapesa a Santillana. Posteriormente a ellos, siguió interesando la época para discutir sobre la pertinencia de calificarla de renacentista o prerrenacentista (discusión que arranca sobre todo entre la filología no española en los años setenta) o para descubrir y editar nuevos textos de la época alejados o no del canon (sin extendernos, podemos aludir a los trabajos de Pedro Cátedra y la colección de textos de la Biblioteca Española del siglo XV y el CILUS o los estudios sobre Villena hechos por Pascual 1974 y Santiago 1979). En lo que hace a la historia de la lengua, han sido (por este orden cronológico) trabajos sobre autores concretos, sobre el léxico y sobre la sintaxis y las relaciones de los hechos lingüísticos con la cultura escritural de la época los que han copado la atención crítica dirigida hacia el Cuatrocientos en los últimos años. La atracción por esta etapa en el ámbito de la Historia de la Lengua parece estar floreciendo desde hace unos años. Si nos centramos exclusivamente en los índices de las actas de los congresos de Historia de la Lengua Española publicadas desde que los profesores Antonio Salvador y Manuel Ariza fundaron esta asociación en 1989, podemos ver que el siglo XV está presente ininterrumpidamente como etapa específica en la que se estudian fenómenos lingüísticos, textos o autores concretos y que ha habido ediciones de actas 1 , como las del * Este trabajo se inscribe en el proyecto de investigación "La escritura historiográfica en español de la Baja Edad Media al siglo XVI: procesos históricos de elaboración lingüística" (FFI2010-14984). 2 congreso de Historia de la Lengua celebrado en Madrid en 2003, especialmente productivas en cuanto a trabajos centrados en el XV. (Muchos de los que estamos aquí recordamos las plenarias sobre el español bajomedieval en el congreso de Historia de la Lengua de Madrid, de los profesores Eberenz 2006 y Montero Cartelle 2006), según se observa en el número de trabajos sobre el XV presentados: 1988 (Cáceres) 1992 (Sevilla) 1996 (Salamanca) 1998 (Logroño) 2002 (Valencia) 2006 (Madrid) 2008 (Mérida, Yucatán) 2012 (Santiago) 7 7 4 6 5 13 7 3 Mi charla de hoy vuelve sobre ese mismo territorio, sobre un ámbito muy mencionado, el de los cambios latinizantes, pero no suficientemente profundizado. El punto de partida del título está en el Laberinto de Fortuna de Mena, conocido como Las Trescientas por su número de coplas y donde, por cierto, se alude al lugar de celebración de este congreso: Como en las nautas que van en poniente fallan en Cádiz la mar sin repunta (Laberinto de Fortuna, 11) El objetivo es ir más allá de las Trescientas y hacer una panorámica de un grupo de cambios lingüísticos que en la bibliografía sobre el siglo XV adquieren gran protagonismo descriptivo: me refiero a las innovaciones que llegan no por vía patrimonial sino culta. Afirmaban Gómez Moreno / Jiménez Calvente (1994: xxvii) en su introducción a las obras completas de Mena que su estilo “atiende a imperativos del ritmo, pero refleja un ideal lingüístico que no falta tampoco en su prosa y que cabe sintetizar en la siguiente afirmación: los clásicos latinos no sólo le brindaban patrones literarios; de ellos, Mena extraía también los fundamentos para su forma de escribir la lengua castellana”. En las páginas que siguen revisaremos hasta qué punto es cierto que son los clásicos latinos los responsables de la renovación lingüística de Mena y otros autores, en la idea de 1 Tomo en cuenta la fecha de publicación de las respectivas actas para contabilizar trabajos que tengan en su título la acotación temporal del siglo XV y el español prerrenacentista o bajomedieval, sea de forma exclusiva o no; también incluyo los textos que estudian obras o autores concretos del periodo. 3 que algunos de esos cambios con fisonomía latinizante pudieron venir de fuentes vernáculas o estar apuntalados por ellas. En concreto, aprovecharé el análisis de algunos de esos cambios para mostrar los aspectos culturales y escriturales subyacentes a ese marco de creatividad lingüística que aparentemente se despertó en la lengua elaborada cuatrocentista 2 . 1. Manuales y trabajos especializados coinciden en dar una serie de rasgos morfosintácticos como propios de una llamada tendencia latinizante del siglo XV 3 : son principalmente los que cambios que he enumerado en (I). Con ellos conviven otros expuestos en (II): son los cambios de estructuras históricas en la lengua, formas patrimoniales que desaparecen, aparecen o confluyen con otras (Cano 1992: 184 los llama cambios de estructuras por diferenciación y confluencia) y que inician, continúan o cumplen procesos de cambio lingüístico bastante convencionales, en el sentido de que se difunden gradualmente y tardan en llegar a los textos pues parecen partir de la oralidad en uso de los hablantes y de la valoración que estos les dan para traspasar a lo escrito o transferirse a las tradiciones discursivas más reacias a las novedades. (I) a. Acusada preferencia por la anteposición del adjetivo. b. Extensión de los superlativos sintéticos en –ísimo y alteración consecuente de los patrones de graduación adjetiva. c. Extensión de la posposición verbal. d. Presencia de subjuntivo en interrogativas indirectas modales. e. Trasplante del Accusativus cum Infinitivo al español. f. Incentivo en el uso de construcciones absolutas de participio. g. Reintroducción del participio de presente latino con valor verbal. h. Uso de la estructura causal <como + imperfecto de subjuntivo>. i. Acusada irrupción de latinismos léxicos y semánticos. 2 Si bien más adelante me referiré al concepto de elaboración en el sentido de ‘proceso de ganancia de recursos lingüísticos y textuales’, recurro desde el principio a la idea de lengua elaborada como “código capaz de generar toda clase de textos escritos y, sin duda, también ciertas formas de hablar en situaciones formales” (Eberenz 2006: 86). 3 Prefiero hablar de latinizaciones sintácticas o de cambios por elaboración antes que de cultismos por la dificultad de definición de este concepto. Hago mías las palabras de Clavería (1999 / 2000: 17): “[P]ropongo la sustitución del término cultismo por latinismo. Del mismo modo que denominamos helenismos a los préstamos del griego, galicismos a los del francés, lusismos a los del portugués, etc. [...] Reservaré cultismo para términos y modos de expresión que se identifican con registros formales, técnicos o cultos, o son producto de la función estética del lenguaje literario. Un latinismo puede ser a la vez un cultismo pero no necesariamente tiene porqué [sic] serlo”. 4 (II) -Declive de la interpolación o intercalación de palabras entre pronombre y verbo. -Propagación de las formas vosotros y nosotros, con muerte morfosintáctica (no general hasta el XVI) de las formas simples. -Agotamiento paulatino de la configuración <artículo+posesivo>. -Extensión progresiva del artículo en nuevos contextos. -Disminución del doblado de posesivos. -Declive de las formas incrementadas de los demostrativos (aqueste-aquese). -Innovaciones en el paradigma de indefinidos. -Ocaso definitivo de los participios en –udo. -Declive de los futuros y condicionales analíticos. -Incremento de la desinencia –y en la primera persona singular de ser, estar, dar e ir. -Progresivo descenso de haber como verbo de posesión. -Desaparición generalizada del presente de subjuntivo en prótasis condicionales. -Pérdida de vigencia de amara con sentido modal y temporal de pluscuamperfecto. -Inicio de la transformación de construcciones pasivas reflejas en impersonales. -Simplificación y cambios en el repertorio de nexos adversativos, locativos, concesivos y temporales. -Declive de la concesión pleonástica. -Cambios en la locación deíctica de lugar. -Declive de numerosas formas de conexión supraoracional, depuración de la función y variación formal de otras. Es el tipo de cambio lingüístico que representan lo que define más propiamente a la clase de novedades cuatrocentistas listadas en (I), ya que responden a patrones de introducción y difusión menos graduales y más bruscos que los cambios patrimoniales relacionados en (II). Nos encontramos, de golpe, con voces y estructuras en principio nuevas que se explican por un deseo de construir una lengua elaborada alejada considerablemente de la tradición romanceadora, poco latinizante fundada en Alfonso X. Historiográficamente, esta nueva línea latinizante se cifra por antonomasia, según la generalidad de la bibliografía, en autores como Enrique de Villena, Juan de Mena y su citado Laberinto o el Marqués de Santillana, y se suele presentar trunca en su desarrollo, abandonada al final del periodo cuatrocentista. En una época de alta creatividad léxica y morfosintáctica como el siglo XV, es obvio que no todos los autores van a innovar en el mismo grado y manera y que, igualmente, habrá 5 tanto innovaciones con difusión (lo que llamamos cambio lingüístico) como innovaciones sin propagación alguna. Ello resulta manifiesto en el plano del léxico, con muchas apariciones únicas de cultismos que se quedan en ese siglo junto con voces nuevas que tienen continuidad hasta hoy (Dworkin 2002, Bustos Tovar 2008). En otro lugar (Pons Rodríguez 2013) me ocupé de algunas muestras de innovación morfosintáctica del XV que resultan ser hápax en su tiempo, así, entre otros, fenómenos como el uso de si que como conjunción consecutiva (calcada desde ITAQUE ), el empleo de un esi concesivo adaptado desde el latín ETSI o la formación de un plural del indefinido de alteridad ál (ales) se encuentran aisladamente en la prosa de autores únicos del XV y no se extienden más allá de un uso individual de autor. Ahora bien, el hecho de que haya autores que lleguen a tal grado de innovación morfosintáctica no implica que adopten todas las novedades de naturaleza morfosintáctica registrada en el periodo. No todos los autores se comportan de forma homogénea, y lo que ofrecemos en (I) como una lista de rasgos en uso en el XV no se materializa de forma simultánea en ningún texto 4 . Ahora bien, basta que se conciten varios de tales cambios morfosintácticos o un número considerable de novedades léxicas para que se produzca en el lector una sensación de extrañamiento que incluso ha suscitado rechazo entre la crítica de ayer y de hoy. Recojo aquí una corta muestra de testimonios en esa línea 5 : (III) a. [Presentando el estilo del texto de De amiçiçia que edita, de Ferrán Núñez] “[S]e ve aquel su anhelo de resucitar el saber antiguo, citando a diestro y siniestro a los clásicos que pudo conocer, y entreverando su dicción con hórridos latinismos”; “El autor (como indica él mismo al principio de su trabajo) toma por base las opiniones de distintos jurisconsultos, romanistas y canonistas, lo cual no deja de contribuir a la ingrata sequedad de su estilo” (Bonilla San Martín 1906: 36). b. “El habla literaria, prosaica y poética, por la comezón de latinizarla, salió tan manchada y tan retorcida de sus manos, que fueron menester algunos años para que otros ingenios, acudiendo al puro minero popular, la desencostrasen de tan bárbara inmundicia. Si la erudición vale para algo en poesía, vióse en Mena hasta dónde puede alcanzar. ¡A ese emporcamiento del lenguaje le llamaron algunos propósito de crear una lengua poética ! Y no nos vengan con que algunas de sus extravagantes voces latinas han llegado á usarse después, 4 Ténganse en cuenta que la lista no es exhaustiva. No incluyo en ella otros rasgos como las construcciones ser a (‘servir de’) o el acusativo griego, sobre cuya exclusividad o predominio cuatrocentista hace alguna observación Bustos Tovar (1983) al respecto de la presencia de estos rasgos en Nebrija. 5 Incluyo únicamente una corta selección de juicios críticos a la lengua cuatrocentista, que podrían ser ampliados. Vid. Lida (1950 [1984]: 323 passim) para las valoraciones que ha merecido particularmente la lengua de Mena a lo largo de la historia. 6 porque los eruditos que las generalizaron hicieron con ello tanto daño al idioma como Mena y eran de la misma escuela erudito-pedantesca” (Cejador 1915: 309). c. “Del fárrago de la prosa del siglo XV, de andadura sintáctica aun incierta [...] con un engolamiento latinizante aun no absorbido por la expresión normal, algunos críticos solo salvan en primer lugar estos cuadritos biográficos, que son las Generaciones y semblanzas” (López Estrada 1946: 319). d. “En lo que respecta a la lengua, es bien conocida la tendencia a reforzar el castellano para que reproduzca, lo más exactamente posible, la sintaxis, la morfología y el léxico latino, hasta el punto de que algunos autores, no contentos con afirmar que el castellano es la lengua moderna que más se parece al originario latín, dan en la flor de escribir textos que, dice, se pueden leer lo mismo en una lengua que en la otra. A esta imitación mecánica del latín, le añaden todas las galas retóricas posibles e imposibles. Tal modo de ennoblecimiento consiste en fabricar una especie de árbol navideño en el que cada rama acoge más adornos y chirimbolos de los que puede soportar. Esta exuberancia, capaz de quebrar la más robusta oración, multiplica la extensión [390] de las frases, la complica hasta desembocar en una prosa más colorada que figura de carnaval. Lejos queda la noble elegancia del infante don Juan Manuel cuando afirma que el ideal del estilo es decir con las menos palabras que sea posible. Claro que cada cual es muy dueño de considerar necesarias todas las que utiliza, por más que sobren y aún agobien, sea el caso de Fray Antonio de Guevara que culmina un proceso, al parecer imparable, iniciado por los esnobs que como el Marqués si se visten a la francesa, redactan a la latina. Y cuando conocen algo de latín, es peor, porque dan en la prosa de un Villena o en el verso de Mena” (Ynduráin 1994: 389-390). Vista la relación de cambios expuesta en (I) nos hacemos estos interrogantes: ¿Agota esta lista todas las posibles ocurrencias latinizantes de los escritores del XV? ¿Resultan homogéneos en su frecuencia y extensión temporal estos fenómenos? ¿Están interferidos por razones de tradición discursiva, adscripción geolectal o factores similares? ¿De dónde salen esas innovaciones y cuándo y cómo se difunden? Pretendo dar una visión panorámica de algunos datos que pueden ayudar a que vayamos dando respuestas a estas preguntas, serán datos de interés fundamentalmente morfosintáctico, más que léxico 6 . Para ello se ha recurrido a la lectura sistemática de un corpus de cuarenta obras del siglo XV, con un universo de 1.115.150 palabras. He decidido hacer una recogida amplia tanto en lo cuantitativo (todos los textos, salvo uno, han sido despojados de forma completa) como en lo cualitativo: así, hay obras en 6 Y esto no es más que una limitación acorde con mis capacidades y con la extensión que quiero dar a estas páginas, ya que obviamente son terrenos cuyo deslinde nos hace perder parte del paisaje a la vista. 7 verso y en prosa. Entre las primeras, una recopilación de la poesía cancioneril cuatrocentista, historiografía versificada (como la Consolatoria de Castilla), poesía de Mena y Santillana (por supuesto, el Laberinto de Fortuna entre otras obras del cordobés, y del segundo, los Proverbios morales) y poesía moral (de nuevo Mena, las Coplas a los siete pecados mortales pero también la obra completa de Gómez Manrique, que incluye poesía de otra temática, incluida la propiamente cancioneril). En la prosa, ha sido la tratadística el conjunto discursivo más prolijamente representado, con tratados sobre temas tan queridos por los círculos culturales cuatrocentistas como la ética (el De amicicia de Ferrán Núñez), el amor (el Tratado de amor de Juan de Mena, el Breviloquio de Alfonso de Madrigal), las vivencias religiosas propias (el Oracional de Cartagena, la Arboleda de los enfermos de su sobrina Teresa de Cartagena), la filoginia (Defensa de virtuosas mugeres de Valera, las Virtuosas de Álvaro de Luna), la nobleza (Tratado sobre el título de duque de Mena) o las caballerías (Árbol de las batallas). También hay historiografía cronística (resúmenes de crónicas, como la Atalaya, crónicas abreviadas como la Valeriana) y obras en la órbita de la descripción biográfica como las Generaciones. No faltan traducciones, clave para comprender parte de la producción cultural de este periodo: en nuestro corpus las hay del francés (el Árbol de las batallas traducido anónimamente desde la obra de Hononé Bouvet), italiano (Teseida, Vita beata, aunque esto es más adaptación que propiamente traducción) y del latín (el Bursario de Rodríguez del Padrón es traducción de las Heroidas, la traducción de Villena de la Eneida, la de las Ilias latina de Mena o la Iliada en romance hecha desde el original latino de Decembrio y Bruno, así como una traducción anónima del tratado caballeresco de Frontino, y una traducción de un texto latino coetáneo, la invectiva Oratio in Hypocritas de Bruni). La intención ha sido contar con una selección de escritura cuatrocentista que, sin pretender agotar todos los posibles universos discursivos de su tiempo, sí tenga en cuenta las direcciones principales que pueden ser de interés para describir el calado de los cambios latinizantes de la centuria. Me ha interesado especialmente la escritura de la primera mitad de siglo, de ahí que buena parte de los textos despojados se concentren en torno a 1420-1450, particularmente entre 1440 y 1450 7 , como se observa en el cuadro: 7 Para cambios concretos, se emplearán de forma adicional otras fuentes escriturales del siglo XV, que se citan al final de la bibliografía bajo el apartado Otras fuentes y que están en cursiva en el cuadro 1, en las que se incluyen además corpus electrónicos. En el cuadro que siguen se citan bajo claves que se explican al final en “Fuentes” las obras despojadas, aunque no todas, pues Cabildo, Cancionero GM o Cartagena 15 recopilan textos de todo el siglo (de 1416 a 1496 los de Cartagena, de la vida literaria de Gómez Manrique los incluidos en Cancionero GM). He apostado por el despojo manual de los hechos lingüísticos de interés de estas obras por varias razones: en primer lugar, porque solo así es posible aprehender el aspecto sintáctico de la obra, clave para ubicarla en unas determinadas coordenadas de elaboración lingüística o en un punto exacto de evolución de su tradición discursiva; en segundo lugar, porque, si bien sería posible quizá vaciar en corpus electrónicos las 8 Periodo temporal Obras despojadas 1410- 1430 Baena, Consolaciones, Eneida, Epistolario. 1430-1455 Arboleda, Atalaya, Batallas, Breviloquio, Bursario, Cadira, Cisoria, Coronación, Defensa, Divinanza, Duque, Frontino, Generaciones, Hipócritas, Iliada, Laberinto, Omero, Oracional, Proverbios, Siervo, Triunfo, Virtuosas, Visión. 1455-1495 Amicicia, Cárcel, Consolatoria, Hombre, Introducción, Pecados, Recetario, Repetición, Sermón, Teseida, Valeriana, Vita. Se usará este corpus para hablar específicamente sobre el alcance de los llamados cambios latinizantes del siglo XV, señaladamente de la difusión de –ísimo (§ 2), la adaptación romance del participio de presente (§ 3) y la imitación del acusativo con infinitivo (§ 4). 2. Detengámonos en primer lugar en el comportamiento ante –ísimo que muestran los textos cuatrocentistas. Para ello, si se me permite, quiero empezar saliéndome del ámbito puramente lingüístico para citar a M.ª Rosa Lida (1952 [1977]: 292) que en un conocido trabajo sobre la hipérbole sagrada usada por muchos autores del XV para ensalzar a sus damas justificaba así el manierismo del recurso: (IV) “A fines de la Edad Media, en la crisis en que caducan sus instituciones frente a la jerarquizada ordenación de valores de los siglos previos, el estado de pugna confusa en todos los sectores socava y confunde valores tradicionales. En ese desquicio general de la sociedad todo encarecimiento pierde fuerza y, para mantener viva la elación, el intelectualismo de los hombres de la época acude a la esfera elevada más familiar: la religiosa”. Me parece de interés la cita por cuanto –ísimo parece estar inicialmente ligado en el XV también a esa esfera religiosa, como veremos. Hombres intelectuales de la época se hicieron con un recurso nuevo de encarecimiento venido desde el ámbito religioso, lo aplicaron para el apariciones de –ísimo o del participio de presente, veo irrealizable la búsqueda no manual de casos de infinitivo no concertado a la latina. Obviamente, admito la posibilidad de error en el cómputo manual de los fenómenos lingüísticos que se tratan en este trabajo que, con todo, no alterará tanto el resultado como la errónea asunción de que los corpus son holísticos y absolutamente abarcadores. 9 tratamiento enaltecedor, sobre todo en la expresión protocolaria de reverencia, y de ahí pudo saltar a la lengua elaborada desde la que accedió a la lengua común en los Siglos de Oro. Llegamos a esta conclusión a partir del análisis de los datos, que son bastante claros en este sentido: el uso de esta terminación elativa, insignificante en el castellano medieval previo, va extendiéndose de forma progresiva en el siglo XV 8 aún con muy escasa presencia en la primera mitad de siglo. Lo encontramos casi exclusivamente en prosa religiosa, en Pedro de Luna (dos casos), o en San Vicente Ferrer (hasta ocho casos). En esa parte primera del XV se da rara vez fuera de prosa, lo hallamos una vez en un dezir poético incluido en el Cancionero de Baena y escrito también por un religioso, el franciscano Fray Lope del Monte. Es un dezir escorado hacia la poesía mitológica y claramente oscurantista en su escritura 9 . (1) muy muchos e muy excelentísimos compañeros tienen (C ONSOLACIONES 50) || Faz aun comparaçion de ti pecador, e acata en el Niño santísimo (C ONSOLACIONES 103). (2) Señor Ihesú Christo, yo protesto delante la vuestra santíssima magestad (Vicente Ferrer, S ERMONES , 351) || E desque allý fizo confessión generalissima, diziendo (Vicente Ferrer, S ERMONES , 317) (3) paresçie la linda romana / carissima fembra, sesuda, muy llana (Fray Lope del Monte, C ANCIONERO DE B AENA ). Villena lo emplea muy poco en toda su obra 10 , solo tres veces, además de otros tantos usos en un sintagma formulaico de carácter jurídico, causa potísima, que se ve obligado a parafrasear en la Eneida a través de una glosa que introduce con su acostumbrado siquiere (4). Apenas está en la obra de Juan de Mena (un caso en el Laberinto, cinco en la Coronación), que sabe latín, como tampoco lo usaron buenos latinistas como Alfonso de Cartagena (ningún caso en su Oracional). No parece que sean las traducciones del latín las responsables directas de la irrupción de la forma en el ecuador del XV, al menos si consideramos cómo se comportan. Mostraré el caso de, justamente, dos clérigos. Cuando dentro de su Tratado de la divinanza Lope de Barrientos, que llegó a ser obispo de Cuenca y al que por tanto presuponemos un 8 Cfr. Jörnving (1962) para una visión muy general de la frecuencia de –ísimo en la historia del español, Serradilla (2004) para la marcación de las formas superlativas y Pons Rodríguez (2012) para un tratamiento detenido de muy –ísimo. En estas mismas actas puede verse el trabajo más reciente al respecto, de Andrzej Zieliński. 9 Véase el propio comienzo del decir donde hallamos este caríssima: “Estando la Ursa mayor trastornada / y el Ártico polo del todo sereno, / al Antelucano presentada veno / baxándose en Mero la Feba rodada; este es uno de los poetas que Menéndez Pidal (2005: 598) adscribía a una escuela sevillana, capaz de escribir en un estilo muy oscuro, idea ciertamente peliaguda. 10 Como se desprende de la búsqueda de -ísimo en corpus electrónicos en línea, como CORDE , que me han permitido explorar en toda la obra de Villena. 16 algo más de una decena de autores y entre todos apenas componen una treintena de ocurrencias. Casi la mitad de ellas corresponden a Enrique de Villena, autor que firma sus cartas en castellano como Enricus, Calatrave Magister (Cátedra / Carr 2001: 26) y escribe con un decurso sintáctico lleno de escisiones e hipérbatos y de novedades léxicas copiadas del latín. En su traducción de la Eneida hay (dentro del primer libro e incluyendo las glosas) más de una docena de casos, y también en su epistolario se encuentran algunos. Enrique de Villena se formó en el escritorio familiar valenciano en sus primeros veinte años y que su abuelo paterno fue Alfonso de Aragón 17 ; culto traductor y letrado, sus escritos no abundan en acusativos con infinitivo ni hay apenas, como hemos visto, casos de –ísimo, pero sí hay participios de presente. Como elemento impulsor de esta característica de su usus scribendi, además del peso del latín, no se puede descartar el que este rasgo fuera propio de la lengua aragonesa, que tan afín le resultaba. Recordemos cómo Arroyo Vega (2002: 458) atribuye la presencia de formas en –nte en documentos cuatrocentistas de la Cancillería aragonesa a “adaptación fonética del gerundio catalán”, que presenta coincidencia formal con el participio de presente latino. Observemos que, tras Villena, es la Visión deleitable, escorada lingüísticamente a lo aragonés (Pascual 1988) el texto que más ocurrencias ofrece, aunque no llegan a cinco: (12) Es ynposible natural el sol, estante sol, ser obscurso; e el çielo, estante çielo, corronperse; e el fuego, estante fuego, ser frío (V ISIÓN , 120) || e non consyderan cómo en el mundial rebolvimiento, él regnante por çentanales de años e millares, es cabsa d ela sabieza (V ISIÓN , 170). La impronta aragonesa recorre la escritura romance de este siglo, tanto en los escritores que se forman en ese Reino como en otros cuya trayectoria humana está en principio en la mera Castilla. La razón para ello estaría en el orientalismo que muestra el gobierno castellano del XV, que llegaría a trasvasar desde Aragón a Castilla los usos lingüísticos prestigiados dentro de la corte aragonesa. Desde la entronización de la rama menor de los Trastámara en la Corona de Aragón a partir del compromiso de Caspe, Castilla tiende lazos humanos (políticamente a veces muy conflictivos) con la zona oriental de la Península, y esa comunicación de linaje real va a traspasar lo puramente político para 17 No es el único caso en el siglo XV. Santillana, por ejemplo, vivió en Aragón en sus años jóvenes, sirvió al rey aragonés Alfonso V, fue llamado Mosén, estuvo en la coronación de Fernando de Antequera y al lado luego del infante don Enrique en sus disputas con Castilla. Conoce a Ausias March, a Enrique de Villena y a Jordi de Sant Jordi (Pérez Priego 2000 [2004]: 30). 17 observarse en comunicaciones culturales de gran alcance. La rama menor de los Trastámara llega a Italia y se emplea en ocupar y conquistar el reino napolitano al tiempo que se trae de este un importante estímulo cultural. Claro que el contacto lingüístico con el aragonés no está claramente expresado en forma de debates entre lenguas o disquisiciones al respecto dentro de las letras castellanas cuatrocentistas. Así como alguna poesía de cancionero (Carvajal, Imperial, entre otros) sí juega con la explotación de los contactos entre castellano y latín o provenzal, no hay rastro de este tipo de uso al respecto del aragonés. Por eso, la búsqueda del posible aragonesismo del Cuatrocientos debe librarse en la exploración directa de la sintaxis y el léxico de los textos en castellano 18 . Tenemos huellas claras del catalanismo de Villena (que escribe también en catalán, cfr. Cátedra 1988): por ejemplo, los engarzamientos de adverbios en –mente con omisión del segundo elemento adverbial, estudiados por Ridruejo (1984). Otros rasgos orientales, como el empleo del verbo impersonal cale, pudieron salir de Aragón en la Baja Edad Media (Lisón 1984: 110). Cale se usa profusamente entre autores no orientales del XV como Mena, Diego de Valera o escritores cuya procedencia oriental es dudosa, como Juan Barba, autor de la Consolatoria de Castilla, a quien su editor hace de origen andaluz (13; cfr. DCECH, s.v. caler para su empleo en la época áurea y Conde Noguerol 2008 para su análisis sintáctico): (13) Ved si queredes la gente que queda / darme liçençia que vos la señale, / mas al presente fablar non me cale (L ABERINTO , XCII, 104) || E para esto provar, non cale más dezir (D EFENSA , 238) || :o cale dezir del reçebimiento / que ovieron los altos reyes señores (C ONSOLATORIA , CLIII, 220). Lo cierto es que la cuestión del aragonesismo de la lengua elaborada cuatrocentista ha sido más veces mencionada que en verdad estudiada, y es una línea en la que habrá de explorar en el futuro a la búsqueda de una visión de conjunto, al igual que en los fenómenos de contacto de las llamadas por Russell (1985: 9) traducciones intrapeninsulares de lenguas como el catalán o el aragonés al castellano. En (10) y (11) dimos ejemplificación de tratados, traducciones y poesía que presentaban este rasgo. También Juan de Mena nos deja algunos ejemplos con sujeto propio, pero de nuevo, muy pocos, uno en cada uno de sus textos 18 Los trabajos de Octavio de Toledo y Huerta sobre preposiciones y de Rodríguez Molina sobre adverbios, ambos en estas actas, ilustran casos de corrientes de innovación y propagación morfosintácticas que parten del oriente peninsular. 18 (Tractado sobre el título de duque, traducción del Ilias y Laberinto, ningún caso en la Coronación): (14) mas creo que aun por divinal disposición e grado de angélica solicitut, mediantes los muy leales e provechosos servicios vuestros (D UQUE , 629) || Mientra se ensaña matando de los varones, ahé do ve a Frigio y Egro, fijos de Daxetes, estantes de consuno en la batalla (O MERO , 571) || dame tú, Palas, favor ministrante, / a lo que sigue depara tal orden / en que mis metros al fecho concorden / e goze verdat de memoria durante (L ABERINTO , copla CXLI, 124). Por supuesto, sí hay en Mena muchos otros usos de formas de participio de presente sin pleno valor verbal (el propio ejemplo recién transcrito ofrece una muestra en durante, que no es cláusula absoluta por estar ligado preposicionalmente al sustantivo verdad, otros casos pueden verse en Lida 1950 [1984]: 294-295). Hay en Mena más participio de presente fuera de construcciones absolutas, en un uso que ayuda a sostener la imagen culta de los textos. Así los vemos por ejemplo en el empleo que hace de discrepante: (15) Mas bien acatada tu varia mudança, / por ley te goviernas, maguer discrepante: / ca tu firmeza es non ser constante (L ABERINTO X, 69) || Desque sentida la su proporción / de humana forma non ser discrepante, / el miedo pospuesto, prosigo adelante (L ABERINTO , XXII, 74). Al observar estos casos nos podemos preguntar si es lícito que, más allá de Villena, se deba atribuir a orientalismo (o solo a orientalismo) la copia del participio de presente en el Cuatrocientos. Recordemos la abundante ejemplificación que la fórmula latina nemine discrepante tiene en la documentación medieval eclesiástica, también en la cuatrocentista: (16) Ordenaron e mandaron todos de un acuerdo, nemine discrepante et ad perpetuam rey memoriam, que en cada año diesen una persona e un canónigo (1424, Documentación medieval de la iglesia catedral de León, ap. C ORDE ) || eligieron aesta en papa & pusieron le nombre iohan en concordia nemjne discrepante (1453-1467, Alfonso de Toledo, Invencionario, ap. C ORDE ) || E los dichos señores cabildo nemine discrepante dixeron que ansi lo ordenavan e ordenaron (1423, C ABILDO , 497) (17) como a ellos fuese notorio estos reynos por derecho ereditario el oviesse avido, despues de la muerte del señor rey su padre, e los oviese poseydo algunt tienpo con voluntad de todos, 19 ninguno discrepante (Crónica de Enrique IV de Castilla, ap. C ORDE ) || la qual firma, appellación et otro qualquiere beneficio de fuero, todo el Capítol concorde et nenguno no discrepante, renunciazón quieren (1493-1511, Documentación medieval de la Corte del Justicia de Ganaderos de Zaragoza, ap. Corde) (18) Fortuna non discrepante / a sabia naturaleza, / tales dos vuestro senblante / fabricaron sin pereza (Santillana, Decires líricos, pág. 30). Tal fórmula se encuentra a veces traducida al castellano, sobre todo en la parte final del siglo, como revela el ejemplo (17) de la Crónica de Enrique IV. Al considerar ese ejemplo historiográfico, con su nadie discrepante, ¿debemos atribuirlo a admiración prerrenacentista por el latín? De nuevo la raíz es latina, la lengua de la fórmula que se traduce es latina pero el aliento por el que se llega a decir en esa crónica ninguno discrepante es más escolástico que latinizante, o, al menos, tan medieval como prerrenacentista. Estamos, sí, ante contacto latinorromance, pero no podemos atribuir todas las latinizaciones al mismo interés estético ni al mismo origen prerrenacentista. Tal vez sea esta la fórmula que recuerda Santillana cuando en uno de sus decires líricos usa un participio de presente, rasgo que es raro en su obra y que está ausente, por ejemplo, de sus Proverbios en texto y glosa. Al igual que hemos visto a través de –ísimo que un rasgo ligado al discurso religioso sale de él, vemos aquí que en el recurso al participio de presente puede estar colaborando el discurso oficial (administrativo o eclesiástico). No es un paralelo pero sí un modelo seglar de lo que supone el clérigo en cuanto a receptor y difusor de rasgos de lengua. Hay entonces rasgos en la lengua elaborada de este tiempo que salen del discurso de los laicos y otros que llegan desde el discurso de lo religioso, convertido en un modelo de lengua elaborada entre los no profesionales de la escritura. Incluyamos en el discurso de administración la documentación cancilleril, notarial o jurídica, esferas en las que, como en la religiosa, damos con un individuo que está dotado de una autoridad pública que se ejerce en lo público o en lo privado 19 . La difusión de rasgos lingüísticos de unos sectores a otros está sostenida en una comunidad ideológica y en la subordinación o dependencia que unas esferas de poder tenían 19 No es potestad ajena a la capacidad de difusión de un cambio lingüístico: en el caso de los notarios, cumplían en buena medida una función docente que el propio Juan II valora tanto que exime de ingresar en el ejército a los notarios de número (Arribas Arranz 1964: 236). Esa docencia (Vázquez Bertomeu 2001: 27) implicaba la enseñanza de la escritura, las abreviaciones, la redacción de los documentosy las exigencias del arte notaria para la función pública: se trata de una enseñanza conservadurista, heredada y tradicional. Cfr. Lleal (1995) para la capacidad que, a su vez, tienen estas dos esferas para salir más allá de los círculos en que se producen los textos y extender rasgos de lengua entre los menos letrados a través de los sermones, nuncios y pregoneros. 20 con otras 20 . Y esa comunidad ideológica se funda también en un espacio comunicativo compartido donde está el latín. Clérigos, notarios y jueces conocen el latín medieval, unos mucho, y otros de forma más precaria. Y son numerosas las fórmulas que, como este nemine discrepante, aparecen en latín desnudo dentro de la escritura cuatrocentista en romance, sea en documentación religiosa o administrativa (19), sea en tratados (20) o escritura literaria (21) que sin duda toman las formas de su contacto con las tradiciones discursivas del poder eclesiástico o civil 21 , y no solo de una lectura prerrenacentista de clásicos grecolatinos redescubiertos. He aquí una breve muestra de las fórmulas latinas incrustadas en los textos de nuestro corpus, como vemos son mayoritariamente adverbios: (19) por quitar muchas cuestiones que podian acaesçer en la division del dicho remanente hordenaron y estableçieron perpetuamente valituro que de aqui adelante pagados los dichos previllegiados... (1435, C ABILDO , 498) || mandaron que de aqui adelabre los tales canonigos que no fueren in sacris constitutos que no ayan ni les sea respondido cada un anno (1435, C ABILDO , 498) || que la primera calongia que vacare en los dichos quatro meses que se de e provea a quien el dicho sennor arçobispo quisiere e por bien toviere et la segunda calongia que vacare en los dichos quatro meses que e de e provea a quien los dichos sennores dean e cabildo quysieren e les ploguyere et sit de singulis en manera que syempre la primera calongia se de a voluntad... (1456, C ABILDO , 501) || y sean escriptas con las otras constituçiones della para que sean juradas e ynviolabiliter observadas por todos los canonigos (1490, C ABILDO , 532) || segund e por la via e forma que por todos los sobredichos conçejos e señores o por qualquier dellos sera vnanimiter concordado, firmado e federado (1449, C ARTAGENA , 99) || Yten ordenaron los dichos sennores en quatro dias del mes de mayo de [...] que de aqui adelante in perpetuum los que son o fueren (1489, Cabildo, 524) || E prometemos de lo aver por grato e grato in perpetum todo quanto por vos los dichos nuestros syndicos procuradores sobre todo lo que dicho es, fuere e sera fecho e procurado (1449, C ARTAGENA , 99) || e que 20 Como ha señalado Jean-Philippe Genet (2007): la Iglesia es sostén de estructuras ideológicas, de valores morales y simbólicos, de instituciones educativas y de espacios de interactuación social en la Edad Media: “La communication des biens symboliques dans l’espace public ecclésial est structurée de telle sorte que la production et le décryptage des messages restent entièrement dans les mains des clercs, “professionnels” de la communication [...] l’Église va partager ses propres professionnels de la culture écrite avec les pouvoirs urbains et monarchiques, transférant au moins en partir au profit de ces derniers les compétences nécessaires à la production de l’écrit” (Genet 2007: 103). 21 Cabe la posibilidad de preguntarse si eran percibidos castellano y latín como códigos combinados o si quien escribía pensaba usar un romance elaborado y técnico. En mi opinión, estos eran latinismos crudos que se incorporaban al romance como parte de una cierta jerga técnica, asumiendo, a mi parecer, una distinción lingüística de raíz que podía incluso plasmarse en el tipo de letra elegido. Traigamos a colación el comportamiento descubierto por Carmen del Camino (1998) en documentación eclesiástica sevillana de fines del XV donde incluso en un mismo documento un notario apostólico alterna el tipo gráfico latino y la letra cortesana procesal según se escriba en latín o castellano. 21 contra ellos nin alguno dellos non yran nin vernan, nin consentiran nin premitiran que sea venido ni contrafecho directe nec indirecte, tacita nin ocultamente. (1449, C ARTAGENA , 102) (20) porque paresçe por ello la verdadera amiçiçia, non passaré sub silençio lo que arriba dixe (A MICICIA 71) || por eso que largo modo se puede dezir que les es devida humana benivolençia (Amicicia 76) || non podría el onbre moverse motu recto (D IVINANZA , 139) || ca en tal caso más se muestra humilldat que engaño, segund se determina en el dicho capítulo quicumque (D IVINANZA 187). (21) Ansí entra por la real sala, queriendo dezir que se muestra in publico en las casas de los reyes (E NEIDA , 240) || Dispuso ab inicio la mente superna / que círculo d’estos aquí non paresca [...] sus operaçiones influyen perfectas / a cada qual orbe por gloria in eterna (L ABERINTO , 94) || Tú fuste, desde ab eterrno, / en la voluntad de Padre (“Canción a la concepción deNuestra Señora”, GM ANRIQUE , 281) || Con mayor ynploro se deven rogar / agora por todos plegarias continas, / aunque las nuestras presonas yndinas / noçesan a Dios cotidie pecar (C ONSOLATORIA , copla 492) || el cual como disputase de re militar, presente Aníbal, le respondió (V ITA , 88) || ¿quién negará por la ofendida magestad del celestial prínçipe, pues que la ofensa ha seido infinita, que la nobleza del onbre in infinito non sea perdida, aunque la eterna pena le sea perdonada? (T RIUNFO , 240) || Trajano, imperador, condempnado in sempiternum (V ITA , 116) || Aquestas e otras palabras dezía el triste amante, mas después que él veía clara la ora e las estrellas todas partidas, sin hazer allí más luenga tardança, en Atenas festinanter se bolvía (T ESEIDA , VI, 125; en el texto italiano: se ne veniva ad Attene festante]. El latín técnico medieval, del que procede calcado mucho léxico romance (Pons Rodríguez 2010) alienta estas estructuras absolutas de participio de presente, proporciona modelos, que bien se trasladan tal cual, bien se traducen con la propia terminación participial como nadie discrepante o bien con gerundio 22 como ocurre con el sic stantibus rebus, que, como mostré en Pons Rodríguez (2013) es la base para que se cree el actual marcador discursivo (estando) así las cosas, con un gerundio que no es modificador verbal, sino de la oración, esto es, una cláusula absoluta como el propio participio de presente. Anteriormente apoyábamos el rescate de –ísimo en una voluntad de renovación o acentuación del repertorio de enaltecedores en un tiempo cuyo estilo escritural se presta a la exaltación y a la loa encomiástica. Pues bien, podemos sin duda integrar las cláusulas absolutas de participio presente en la afición cuatrocentista por las cláusulas escindidas, por 22 Así, el estudio de Serés (1997: 225) sobre la Iliada romance muestra una pertinaz transformación de los participios de presente en gerundios, participios de pasado o formas no personales, aunque queden algunos en la versión castellana. 22 los predicados absolutos con forma no personal, sea de gerundio o participio. En la lista de cambios cultos (I) que veíamos al principio se incluye el incremento del uso de participio en construcciones absolutas, en casos como: (22) Onde, llamado el nonbre de Cristo, la començo a conjurar con grandes clamores, e la terçera conjuraçion dixole (194r) || E afynando en estas palabras, clarificada la tenebrosa cámara, en punto la deesa me desapareçió; e yo rrecordando, vañada en lágrimas, de cuyas aviendo, enojos passando, la creençia horas denegando, según me traýan los primeros motus, después del esquivo y doloroso llanto, toda de negro me luego vestí (B URSARIO , 246). Gerundios periféricos, participios absolutos y participios de presente colaboraban en la construcción de un sintaxis muy querida en la tratadística medieval del XV con verbo pospuesto y periodos largos. En los tres casos nos encontramos con enunciados que están diferenciados entonativamente, con gran libertad de posición pero asociados a una principal. Esta forma de construir la periferia oracional está al servicio de un estilo periódico de escritura recomendado por las retóricas de su tiempo, el de frase larga, amplias estructuras parentéticas y esforzada dilación a la hora de hacer aparecer el verbo de la principal. La sintaxis que prende en frecuencia es la circular 23 . La amplitud de la frase, en suma, a menudo con carácter exegético o didáctico (por ejemplo en los dobletes léxicos, cfr. Serés 1997 para una muestra detenida) está exigida para los tratados, molde escritural prototípico del XV, por las retóricas de la época (Pons Rodríguez 2008), que la rechazaban, en cambio, para la escritura historiográfica 24 . El resultado es una lengua compleja, una sintaxis fuertemente integrada a base de suboraciones y cláusulas absolutas que se hace más difícil si está cubierta de latinismos léxicos. 23 Es un interesante paralelo con otros círculos materiales que son propios de este tiempo y de este lugar: el gótico de volutas castellano o la letra cortesana palaciega (Ruiz García 2003: 152) de los amanuenses de Juan II. 24 El discurso historiográfico de la primera parte del siglo XV apenas participa de estos usos lingüísticos, de los que se encuentra completamente desligado en el nivel léxico. El sentido estético que recorre esta ideología lingüística parece ser difícil de engastar en el menester del historiador y aún más difícil en el del cronista. Con todo, no se puede decir que hubiera quedado inmovilizado en las tradiciones discursivas medievales. Antes al contrario, es la propia conciencia del tiempo que se adquiere en esta época la que sobre todo a partir de 1450 hace despertar “una actitud bastante crítica hacia la historia” por la que “se buscan criterios para juzgar la labor del cronista y del historiador y se empiezan a distinguir las formas del discurso histórico en crónicas, comentarios, décadas, relaciones, semblanzas” (Di Camillo 1996: 228). Montero Garrido (1994: 45) habla de la “compleja y hasta cierto punto contradictoria situación que ante sí tiene el cronista del siglo XV”, en tanto que vive una época convulsa que historiar con las formas de quienes describían un pasado bello y glorioso. Por eso, afirma: “Nos hallamos ante una nueva historiografía que arrastra un instrumental retórico caduco para sus fines y que. consciente o inconscientemente, busca nuevas fórmulas. Los resultados estilísticos y estructurales son tan palmariamente distintos que dan la impresión de que los historiadores carecen siquiera de un esbozo de composición común al género”. 23 Los propios autores son sabedores del camino que están emprendiendo y de sus consecuencias. Hay una voluntad deliberada en ellos de adoptar un estilo de escritura que remede el estilo alto del latín a través de una complejización del léxico y de la sintaxis que se consiguen a través de la selección de diferentes rasgos de la lengua elaborada, tanto latina como propiamente romance. Hace tiempo (Pons Rodríguez 2006) propuse aplicar a estos cambios cuatrocentistas el modelo de Koch / Oesterreicher (1990) de separación entre lo medial y lo concepcional para ubicarlos en un deseo de búsqueda de una distancia comunicativa deliberadamente alejada de los patrones de lo hablado. Si los cambios del tipo (II) nacen en el ámbito de la inmediatez comunicativa (lo hablado concepcional) y se difunden de abajo hacia arriba, los nacidos en el ámbito de lo escrito concepcional (ámbito de la distancia comunicativa) se extienden socialmente en sentido inverso, de arriba hacia abajo, y responden a una causalidad particular: con ellos se desea ampliar las posibilidades del idioma, es decir, alcanzar lo que técnicamente llamamos un mayor grado de elaboración. Como sabemos, es en épocas concretas de la historia de las lenguas cuando, a través de los procesos de elaboración lingüística (Kloss 1952 [1978], 1987; Muljačić 1986; Kabatek 2005; Pons Rodríguez en prensa), se extienden las capacidades de empleo de una lengua, sea funcionalmente (elaboración extensiva o “proceso mediante el que una lengua se apropia paulatinamente de tradiciones discursivas de la distancia comunicativa”, según Oesterreicher 2007: 117) o formalmente (elaboración intensiva que provoca el “desarrollo de todos los elementos y técnicas lingüísticas que son necesarios en una lengua para una expresión elaborada y formal, característica de la producción discursiva y textual en el campo de la distancia comunicativa”, Oesterreicher 2007: 117). El descenso de la cota de variación lingüística y la adquisición de mayor distancia comunicativa son procesos vinculados al surgimiento de nuevos tipos de discurso, giros en los ideales estéticos de escritura u otro tipo de aspiraciones lingüísticas fundadas en cambios sociales o políticos 25 . Y el latín ha sido, para las lenguas occidentales, un importante modelo para esa lengua elaborada, una fuente de recursos lingüísticos. El hecho de que en buena parte de su historia los romances hayan convivido con algún tipo de latinidad ha facilitado la creación de un espacio comunicativo donde el latín ha sido un banco de recursos de elaboración para los romances: así lo fue desde Berceo (Bustos Tovar 1974), si bien “en conjunto el aprovisionamiento del castellano con 25 En un trabajo ya clásico sobre el arte mayor castellano, afirmaba Fernando Lázaro Carreter (1972: 92) que estos poetas “distanciaban su idioma creyendo que éste era el método para transformar en poesía cualquier contenido: los mejores momentos del arte mayor [...] son aquellos en que idioma y contenido son igualmente remotos”. Lo remoto es lo distante, tanto en lo que se escribe como en cómo se escribe (lengua de la distancia comunicativa). 24 elementos latinos representa en el Cuatrocientos una corriente mucho más poderosa y sostenida que en los siglos precedentes, y esta afluencia continuará aún durante el periodo clásico” (Eberenz 2006: 93). Claro que el mapa de formación y doctrinal de quienes escriben de este lado de la elaboración es muy disímil, pues se encuentra en este grupo Villena, que romancea la Eneida, y taracea en sus conocimientos de latín y aragonés para construir su propia versión del estilo alto en castellano y también Santillana, que era culto pero no sabía latín. El interés de los caballeros del Cuatrocientos por el latín determina la salida progresiva de los profesores de latinidad del rincón del trivium (Ynduráin 1994: 79) en que estaban: si no lo aprenden sí tienen en cuenta esta lengua los señores y cortesanos. La cuestión es que la elaboración se construye en el siglo XIII, con Alfonso X, desde el romanceamiento de los recursos latinos, mientras que en el siglo XV no se rehúye el color latino de los textos, no se rechaza que la elevación del grado de distancia comunicativa ponga en peligro la comprensión inmediata del mensaje. Lo decía el Marqués de Santillana justamente en su homenaje al precursor de este tipo de elaboración alatinada, igual que siglos después lo dijo de otra forma Góngora: (VI) Si mi baxo estilo aun non es tan plano, bien commo querrían los que non leyeron, culpen sus ingenios que jamás se dieron a ver las ystorias que non les explano (Santillana, Defunsión de don Enrique de Villena, vv.77- 81, p. 159). (VII) Demás que honra me ha causado hacerme escurso a los ignorantes, que esa es la distinción de los hombres doctos, hablar de manera que a ellos les parezca griego; pues no se han de dar las piedras preciosas a animales de cerda” (Carta de don Luis de Góngora, Soledades, ed. de Beverley, Madrid, Cátedra, 1979, p.172). La de Santillana es una declaración con su parte de tópico, y no solo el de calificar su estilo de bajo (siendo su pretensión la de escribir alto) sino también el de que hay una despreocupación por el lector. La oscuridad de las voces y de los referentes clásicos incluidos en muchos textos del XV es declarada con cierto interés aclarador en los comentos y glosas que acompañan a muchas de las obras; y, si no acompañan glosas, como en muchas traducciones, puede ser que el propio accesus ad auctores lo practique el propio traductor. Claro que nunca la oscuridad 25 morfosintáctica se pensó necesitada de explicación alguna, pues lo que se glosa suele ser el personaje, la historia 26 , el referente geográfico o todo lo más el latinismo léxico. Esta construcción de una nueva lengua elaborada da en un discurso más oscuro que claro, pero este es un camino que creo estaba ya abierto en Castilla y justamente en un género no latino, el de la poesía cancioneril, que desde el XV bajo influencia italiana o francesa, pero también bajo los designios propios de poetas que autónomamente recrean y no solo reproducen con autonomía motivos o direcciones líricas ajenas, trabajan en una dirección que lleva al conceptismo más oscuro en busca de la brevedad. Sea con alusiones astrológicas, bíblicas, a personajes de la época debidamente velados o, también, a la misma materia clásica que luego explota a mediados de siglo en Castilla. El resultado es tan oscuro como el de la prosa tratadística, se enraiza en la tradición de los enigmas medievales y es tan retórico como aquélla, pero si una es extensa y prolija, el verso cancioneril es breve e ingenioso, consigue con un pretendido ornatus facilis a base de paralelismos y annominationes una lengua conceptual de sintaxis poco compleja 27 : manierismo compartido con mismo efecto lingüístico pero distinto desenvolvimiento de la lengua. El hurto de la facilidad de lo inmediato, la selección del destinatario avezado a través de una pretendida exquisitez en fondo y forma son comunes a la poesía cancioneril y a la escritura elaborada cuatrocentista, sus raíces son muy diversas pero sus autores son a veces los mismos (Santillana, Mena, Rodríguez del Padrón, Gómez Manrique escriben en ambas direcciones). Tal es la marca de nacimiento de una lengua poética que se está hallando en este tiempo, superada la atadura al gallego y tendida hacia otras influencias: ya hay alguna anticipación en el Cancionero de Baena, uno de cuyos poetas, fray Lope del Monte, citamos al hablar de –ísimo. Y esta no es la única etapa de la historia del español en la que creatividad y experimentación lingüísticas dan en un cuadro final de cierta oscuridad. Por unirse en la admiración a los clásicos, la literatura del XV se ha comparado también con las tendencias 26 Si no obsesión, sí será al menos inquietud y esfuerzo patentes el tejer las historias de los dioses y semihéroes de la Antigüedad en una arquitectura cristiana, que convierte a Eneas en un homo viator (Cátedra 1996: 150) o a Ovidio en un preceptor de moral. Así, Villena da cuenta de los valores literales, alegóricos y morales que tienen los héroes clásicos de sus Trabajos de Hércules. Y se obsesiona Rodríguez del Padrón en su traducción de las Heroidas o Bursario con acompañar cada carta con una corta glosa donde introduce los motivos de que se escriba el lamento al amado siempre añadiendo al final un apunte sobre cuál era la entinçión del actor: “La entinción del actor es reprehenderla de loco amor” (dice de la carta a Teseo de Ariadna). Obviamente no destila ninguno de esos textos (tampoco en la versión traducida) carga incriminatoria sobre la heroína, es solo el marco moralizante el que introduce de forma tan poco lograda como superficial, esa idea. Los estudiantes habían aprendido a extraer también de los sermones temáticos medievales tales interpretaciones del sentido involucrado. 27 “El estilo cortés es, por su nutrida descendencia, uno de los capítulos básicos de nuestra historia poética. Pero nos dio también una lección imborrable de buen hacer literario con su extraordinaria capacidad para extraer hasta las últimas potencialidades estéticas de un vocabulario reducidísimo, una sintaxis muy simple, el más corriente de los versos castellanos y unos contenidos asendereados ya por más de cuatro siglos de uso ininterrumpido en todas las lenguas de Europa” (Beltrán 1990: 46) . 32 A MICICIA .- Ferrán Núñez, De amicicia. En: Carmen Parrilla García (1996): De amor y mecenazgo en el siglo XV español. El tractado De amiçiçia de Ferrán :úñez. La Coruña: Universidade da Coruña. AMOR .- ¿Juan de Mena?, Tratado de amor. En: VVAA [Juan Miguel Valero] (2001): Tratados de amor en el entorno de Celestina (siglos XV-XVI). Selección, coordinación editorial y envío de Pedro M. Cátedra. Madrid: Sociedad Estatal España Nuevo Milenio, 31-49. ARBOLEDA .- Teresa de Cartagena, Arboleda de los enfermos. En: Lewis Joseph Hutton (1967): Teresa de Cartagena: Arboleda de los enfermos. Admiraçion operum dei. Madrid: Anejo XVI del BRAE . ATALAYA .- Alfonso Martínez de Toledo, Atalaya de las crónicas. En: James Larkin (1983): Atalaya de las coronicas. Nueva York: Madison, Hispanic Seminary of Medieval Studies. BREVILOQUIO .- Alfonso de Madrigal, Breviloquio de amor e amiçiçia. En: [Pedro M. Cátedra] (2001): Tratados de amor en el entorno de Celestina (siglos XV-XVI). Selección, coordinación editorial y envío de Pedro M. Cátedra. Madrid: Sociedad Estatal España Nuevo Milenio, 13- 30. BATALLAS .- Antón de Zorita, Árbol de las batallas. En: M. Nieves Sánchez / M. Teresa Herrera / M. Purificación Zabala (2003): Textos medievales misceláneos (textos y concordancias) Nueva York: Madison, Hispanic Seminary of Medieval Studies. BURSARIO .- Juan Rodríguez del Padrón, Bursario. En: Pilar Saquero Suárez-Somonte / Tomás González Rolán (1984): J. Rodríguez del Padrón, Bursario. Madrid: Universidad Complutense. CABILDO TOLEDO .- Documentación cuatrocentista del cabildo toledano. En: M. José Lop Otín (2003): El Cabildo catedralicio de Toledo en el siglo XV. Aspectos institucionales y sociológicos. Madrid: Fundación Ramón Areces, Monvmenta Ecclesiae Toletanae Historica. CADIRA .- Juan Rodríguez del Padrón, Cadira de honor. En: César Hernández Alonso (1982): Juan Rodríguez del Padrón, Obras completas. Madrid, Editora Nacional, 259-306. CANCIONERIL .- Antología de poesía cancioneril del siglo XV. En: Brian Dutton / Victoriano Roncero López (2004): La poesía cancioneril del siglo XV. Antología y estudio. Medievalia Hispanica. Madrid / Frácfort: Iberoamericana / Vervuert. CANCIONERO GM .- Gómez Manrique, Cancionero. En: Francisco Vidal González (2003): Gómez Manrique, Cancionero. Madrid: Cátedra, Letras Hispánicas. CARCEL .- Diego de San Pedro, Cárcel de amor. En: Carmen Parrilla (1995): Diego de San Pedro, Cárcel de amor, con la continuación de :icolás :úñez. Estudio preliminar de Alan Deyermond. Barcelona: Crítica, Biblioteca Clásica. CARTAGENA 15.- Documentación cuatrocentista del Concejo de Cartagena. En: Isabel García Díaz (1999): La escritura en Cartagena en el siglo XV. Cartagena: Ayuntamiento de Cartagena- Real Academia Alfonso X el Sabio. 33 CONSOLATORIA .-Jun Barba, Consolatoria de Castilla. En: Pedro M. Cátedra (1989): La historiografía en verso en la época de los Reyes Católicos. Juan Barba y su Consolatoria de Castilla. Salamanca. Ediciones Universidad de Salamanca. Documentos y estudios para la historia del Occidente Peninsular durante la Edad Media, 13. CORONACIÓN .- Juan de Mena, Coronación. En: A. Gómez Moreno y Teresa Jiménez Calvente (1993): Juan de Mena, Obra completa. Madrid: Turner, 407-544. DEFENSA .- Diego de Valera, Defensa de virtuosas mugeres. En: Federica Accorsi (2009): Diego de Valera, Defensa de virtuosas mujeres. Pisa: Edizioni ETS DIVINANZA .- Lope de Barrientos, Tratado de la divinanza. En: Paloma Cuenca Muñoz (1994): El “Tractado de la Divinança” de Lope de Barrientos. La magia medieval en la visión de un obispo de Cuenca. Cuenca: Ayuntamiento de Cuenca / Instituto Juan de Valdés. DUQUE .- Juan de Mena, Tratado sobre el título del duque. En: A. Gómez Moreno y Teresa Jiménez Calvente, Juan de Mena, Obra completa. Madrid: Turner, 613-632. ENEIDA .- Enrique de Villena, Traducción y glosas de la Eneida. Libro primero. En: Pedro M. Cátedra (1989): Traducción y glosas de la Eneida. Libro primero. Biblioteca Española del siglo XV. Diputación de Salamanca. EPISTOLARIO .- Selección epistolar de Enrique de Villena. En: Pedro Cátedra / Derek Carr (2001): Epistolario de Enrique de Villena. Londres: Department of Hispanic Studies / Queen Mary. University of London. FRONTINO .- Traducción cuatrocentista de Frontino. En: Mª Elvira Roca Baena (2010): Tratado militar de Frontino. Humanismo y caballería en el cuatrocientos castellano. Traducción del siglo XV. Madrid: CSIC. GENERACIONES .- Fernán Pérez de Guzmán, Generaciones y semblanzas. En: José Antonio Barrio (1998): Fernán Pérez de Guzmán, Generaciones y semblanzas. Madrid: Cátedra, Letras Hispánicas. HIPÓCRITAS .- Traducción castellana anónima de la Oratio in Hypocritas de Leonardo Bruni. En: Victoria Campo (1998): “Una traducción castellana cuatrocentista de la Oratio in Hypocritas de Leonardo Bruni”, Revista de Literatura Medieval, X, 9-46. HOMBRE .- Anónimo, Tratado de cómo al hombre es necesario amar. En: [Pedro Cátedra] (2001): Tratados de amor en el entorno de Celestina (siglos XV-XVI). Selección, coordinación editorial y envío de Pedro M. Cátedra. Madrid: Sociedad Estatal España Nuevo Milenio, 53- 72. ILIADA .- Traducción castellana anónima de la Iliada. En: Guillermo Serés (1997): La traduccción en Italia y España durante el siglo XV. La “Ilíada en romance” y su contexto cultural. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca. INTRODUCCIÓN .-Pero Díaz de Toledo, Introducción a decir poético de Gómez Manrique (Introducción al dexzir que conpuso el noble cauallero Gómez Manrrique, que yntitula la “Esclamaçión e 34 querella de la gouernaçión”, al muy noble e muy reuerendo señor, su syngular señor don Alfonso carrillo, por la graçia de Dios arçobispo de Toledo, por el doctor Pero Díaz). En: Francisco Vidal González (2003): Gómez Manrique, Cancionero. Madrid: Cátedra, Letras Hispánicas, 577-618. LABERINTO .- Juan de Mena, Laberinto de Fortuna. Em: Carla de Nigris (1994): Laberinto de Fortuna y otros poemas. Estudio preliminar de Guillermo Serés. Barcelona: Crítica, Biblioteca Clásica. OMERO .- Juan de Mena, Omero romançado. En: A. Gómez Moreno y Teresa Jiménez Calvente, Juan de Mena, Obra completa. Madrid: Turner, 547-599. ORACIONAL .- Alonso de Cartagena, Oracional. En: Silvia González-Quevedo Alonso (1983): El Oracional de Alonso de Cartagena. Edición crítica (comparación del Manuscrito 160 de Santander y el Incunable de Murcia). Valencia-Chapel Hill: Ediciones Albatros Hispanofila. PECADOS MENA .- Juan de Mena, Coplas de los siete pecados mortales. En: Gladys M. Rivera (1982): Coplas de los siete pecados mortales and First Continuation. Volume I. Potomac, Maryland: Ediciones Porrúa Turanzas, Coleccion Studia Humanitatis. R ECETARIO .- Recetas técnicas del manuscrito H-490 de la Facultad de Medicina de Montpellier. En: Ricardo Córdoba de la Llave (2005): “Un recetario castellano del siglo XV: el manuscrito H490 de la Facultad de Medicina de Montpellier”, En la España medieval 28, 7-48. REPETICIÓN .- Luis de Lucena, Repetición de amores. En: [Miguel M. García-Bermejo] (2001): Tratados de amor en el entorno de Celestina (siglos XV-XVI). Selección, coordinación editorial y envío de Pedro M. Cátedra. Madrid: Sociedad Estatal España Nuevo Milenio, 93- 160. SERMÓN .- Diego de San Pedro, Sermón. Edición de J. F. Ruiz Casanova (1995): Diego de San Pedro, Cárcel de amor. Arnalte y Lucenda. Sermón. Madrid: Cátedra Letras Hispánicas, 241-251. SIERVO .- Juan Rodríguez del Padrón, Siervo libre de amor. Edición de Antonio Prieto (1976): Juan Rodríguez del Padrón, Siervo libre de amor. Madrid: Clásicos Castalia. TESEIDA .- Victoria Campo / Marcial Rubio Árquez (1996): Giovanni Boccaccio. La Teseida. Traducción castellana del siglo XV. Madrid: Iberoamericana / Vervuert. TRIUNFO .- Juan Rodríguez del Padrón, Triunfo de las donas. En: César Hernández Alonso (1982): Juan Rodríguez del Padrón, Obras completas. Madrid: Editora Nacional, 211-258. VALERIANA .- Diego de Valera, Crónica abreviada. En: Cristina Moya García (2009): Edición y estudio de la ‘La Valeriana’ (‘Crónica abreviada de España’ de Mosén Diego de Valera). Madrid: Fundación Universitaria Española, Colección Tesis Doctorales Cum laude. VIRTUOSAS .- Álvaro de Luna, Libro de las virtuosas e claras mugeres. En: Lola Pons Rodríguez (2008), Álvaro de Luna, Virtuosas e claras mugeres. Burgos: Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. 35 VISIÓN .- Alfonso de la Torre, Visión deleytable. En: Jorge García López (1991): Visión deleytable. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca. VITA .- Juan de Lucena, Diálogo de vita beata. En: Olga Perotti (2004): De vita felici. Pavia: Ibis- Cauterio Suave. Otras fuentes Benedicto XIII, Papa Luna, Libro de las consolaciones de la vida humana. Edición de Juan B. Simo Castillo. Peñíscola: Ayuntamiento de Peñíscola, 1988. Real Academia Española: Banco de Datos ( CORDE ) [en línea], Corpus diacrónico del español. <http://www.rae.es> [Fecha de consulta: enero-agosto 2012]. Vicente Ferrer, san, Sermones. Salamanca: CILUS, Edición de Pedro Cátedra, 1994. VVAA: Cancionero de Baena. Edición de B. Dutton / J. Gonzalez Cuenca (eds.), Cancionero de Juan Alfonso de Baena, Madrid, Visor, 1993. Villena, Enrique de, Arte cisoria. Edición de Pedro M. Cátedra. Madrid: Turner / Biblioteca Castro, 1994. Bibliografía A LVAR , Manuel y Sebastián M ARINER (1967): “Latinismos”. En Enciclopedia Lingüística Hispánica, II. Madrid: CSIC, pp. 3-49. A RRIBAS A RRANZ , Filemón (1964): “Los escribanos públicos en Castilla durante el siglo XV”. En Centenario de la ley del :otariado. Estudios Históricos. Madrid: Junta de Decanos de los Colegios Notariales de España, pp. 180-191. A SENSIO , Eugenio (1960): “La lengua compañera del imperio. Historia de una idea de Nebrija en España y Portugal”. Revista de Filología Española 43, pp. 399-413. B ATAILLON , Marcel (1966 2 ): Erasmo y España. estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI . Traducción de Antonio Alatorre. México: Fondo de Cultura Económica. B ELTRÁN , Vicente (1990): El estilo de la lírica cortés. Para una metodología del análisis literario. Barcelona: Publicaciones Universitarias. B ONILLA S AN M ARTÍN , Adolfo (1906): “[Ferrán Núñez], Tratacto de amiçiçia”. Revue Hispanique XIV , pp. 35-70. B USTOS T OVAR , Eugenio (1983): “Nebrija, primer lingüista español”. En V. G ARCÍA DE LA C ONCHA (ed.): :ebrija y la introducción del Renacimiento en España. Salamanca: Universidad, Actas de la III Academia Literaria Renacentista, pp.205-222 36 B USTOS T OVAR , José Jesús (1974): Contribución al estudio del cultismo léxico medieval. Madrid: Real Academia Española, Anejo XXVIII del BRAE. _____ (2008): “Para la historia del léxico español: la valoración del neologismo prerrenacentista en el siglo XVI”. En C. Company Company / J. G. Moreno de Alba (eds.): Actas del VII Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española (Mérida, Yucatán, 4-8/9/2006). Madrid: Arco / Libros, vol. II, pp. 1201-1218. C ANO A GUILAR , Rafael (1992): “La sintaxis española en la época del Descubrimiento”. En J.A. Bartol Hernández et alii (eds.): Estudios filológicos en homenaje a Eugenio de Bustos Tovar. Salamanca: Universidad, pp. 183-197. C AMPOS S OUTO , Mar (2001): “So la sonbra de los árvoles fazientes verano: el participio de presente en una traducción castellana cuatrocentista”. Moenia 7, pp. 371-391. C ARRERA DE LA R ED , Avelina (1988): El “problema de la lengua” en el humanismo renacentista español. Valladolid: Universidad, Secretariado de Publicaciones, Lingüística y Filología 7. C ÁTEDRA , Pedro M. (1988): “Sobre la obra catalana de Enrique de Villena”. En Homenaje a Eugenio Asensio. Madrid: Gredos, pp. 127-140 _____ (1996): “El sentido involucrado y la poesía del siglo XV. Lecturas virgilianas de Santillana, con Villena”. En A. Menéndez Collera; V. Roncero López (eds.): :unca fue pena mayor. Estudios de literatura española en homenaje a Brian Dutton. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, pp. 149-161. C EJADOR Y F RAUCA , Julio (1915): Historia de la lengua y literatura castellana. Madrid: Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. C LAVERÍA N ADAL , Gloria (1999-2000): “Latinismo y cultismo? en la documentación jurídica medieval”. Anuario de Lingüística Hispánica. Universidad de Valladolid XV/XVI, pp. 11-30 C ONDE N OGUEROL , Eugenia (2008): “Aproximaciones sintácticas en torno al uso de caler”. Res Diachronicae 6, pp. 4-20. C ORREA R ODRÍGUEZ , Pedro (2002): “La función de la mitología en el Cancionero de Baena”. Máthesis 11, pp. 165-195. C ROSAS , Francisco (1996): “Materia clásica, oscuridad y “culteranismo” cuatrocentista”. En A. Menéndez Collera; V. Roncero López (eds.): :unca fue pena mayor. Estudios de literatura española en homenaje a Brian Dutton. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, pp. 177-187. 37 D EL C AMINO M ARTÍNEZ , Carmen (1998): “Bilingüismo, bigrafismo, un ejemplo sevillano del siglo XV”. En M. Pérez González (coord.): Actas del II Congreso Hispánico de Latín Medieval. León: Universidad de León; Secretariado de Publicaciones, pp. 385-392. D EL R EY Q UESADA , Santiago (2012): “¿Escribo como hablo o Escribo como Erasmo? De nuevo sobre el precepto valdesiano de naturalidad estilística”, comunicación presentada en el IX Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española, (Cádiz, 2012). D EL V AL V ALDIVIESO , Mª Isabel (2007): “Élites populares urbanas en la época de Isabel I de Castilla”. En V. Challent et alii (eds.): La sociedad política a fines del siglo XV en los reinos ibéricos y en Europa. Valladolid: Publications de la Sorbonne / Universidad de Valladolid, pp. 33-48. D EYERMOND , Alan (1983 [2007]): “Estructura y estilo como instrumentos de propaganda en Laberinto de Fortuna de Juan de Mena”, originalmente “Structure and Style as Instrument of Propaganda in Juan de Mena’s Laberinto de Fortuna”, Proceedings of the Patristic, Medieval and Renaissance Conference. Recogido en Poesía de cancionero del siglo XV. Valencia: Col.lecció Honoris Causa, Universitat de València, pp. 205-215. D I C AMILLO , Ottavio (1976):El humanismo castellano del siglo XV. Valencia, Fernando Torres Editor. _____ (1996): “Las teorías de la nobleza en el pensamiento ético de Mosén Diego de Valera”. En A. Menéndez Collera; V. Roncero López (eds.): :unca fue pena mayor. Estudios de literatura española en homenaje a Brian Dutton. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, pp. 223-237. E BERENZ , Rolf (2006): “Cultura lingüística y cultivo del castellano en el otoño de la Edad Media”. En J. J. de Bustos Tovar / J. L. Girón Alconchel (eds.): Actas del VI Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española (Madrid, septiembre de 2003). Madrid: Arco / Libros, pp. 85-102. F ERNÁNDEZ M URGA , Félix (1975): “El participio de presente en italiano y en español. Estudio comparativo”. Revista de Filología Moderna 54, pp. 345-366. G ENET , Jean-Philippe (2007): “Les langages de la propagande”. En V. Challent et alii (eds.): La sociedad política a fines del siglo XV en los reinos ibéricos y en Europa. Valladolid: Publications de la Sorbonne / Universidad de Valladolid, pp. 89-109. G ÓMEZ R EDONDO , Fernando (1996): “Lucena, Repetición de amores: sentido y estructura”. En A. M ENÉNDEZ C OLLERA y V. R ONCERO L ÓPEZ (eds.): :unca fue pena mayor. 38 Estudios de literatura española en homenaje a Brian Dutton. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, pp. 293-304. G ONZÁLEZ R OLÁN , Tomás, Ángel M ORENO H ERNÁNDEZ y Pilar S AQUERO S UÁREZ -S OMONTE (2000): Humanismo y Teoría de la Traducción en España e Italia en la primera mitad del siglo XV. Edición y estudio de la Controversia Alphonsiana (Alfonso de Cartagena vs. L. Bruni y P. Candido Decembrio). Madrid: Ediciones Clásicas. H ERNÁNDEZ A LONSO , César (1992): “Otra muestra de la lengua culta en el siglo XV: Juan Rodríguez del Padrón”. En J.A. B ARTOL H ERNÁNDEZ et alii (eds.): Estudios filológicos en homenaje a Eugenio de Bustos Tovar. Salamanca: Universidad, vol.1, pp. 433-443. H EUSCH , Carlos (1996): “El renacimiento del aristotelismo dentro del humanismo español”. En Atalaya 7 (L’humanisme en Espagne au XVe siècle), pp. 11-40. H UIZINGA , Johan (1919 [1930]): El otoño de la Edad Media: estudios sobre las formas de vida y del espíritu durante los siglos XIV y XV en Francia y en los Países Bajos. Traducción de Herfsttij der middeleuwen, primera edición en español Revista de Occidente. J ÖRNVING , Rolf (1962): “El elativo en –isimo en la lengua castellana de los siglos XV y XVI ”. Studia :eophilologica XXIV , pp. 57-83. L APESA M ELGAR , Rafael (1971): “Poesía de cancionero y poesía italianizante”. De la Edad Media a nuestros días. Madrid: Gredos. L AWRANCE , Jeremy N.H. (1986): “On fifteenth-centruy Spanish Vernacular Humanism”, en I. M ICHAEL y R. A. C ARDWELL (eds.): Medieval and Renaissance Studies in honour of Robert B Tate. Oxford: Dolphin Books, pp. 56-74. L ÁZARO C ARRETER , Fernando (1972): “La poética del arte mayor castellano”. Studia hispanica in honorem Rafael Lapesa, I. Madrid: Gredos, pp. 343-378. L IDA , Mª Rosa (1949 [1977]): “La hipérbole sagrada en la poesía castellana del siglo XV”. Estudios sobre la Literatura Española del Siglo XV. Madrid: Ediciones José Porrúa Turanzas SA, pp. 291-309. _____ (1950 [1984]): Juan de Mena, poeta del prerrenacimiento español. México: El Colegio de México. Segunda edición aumentada por Yakov Malkiel. _____ (1952 [1977]): “Juan Rodríguez del Padrón: vida y obras”. :ueva Revista de Filología Hispánica 6, pp. 313-351. Recogido en Estudios sobre la Literatura Española del Siglo XV. Madrid: Ediciones José Porrúa Turanzas SA, pp. 21-144. L ISÓN T OLOSANA , Carmelo (1984): “Vagad o la identidad aragonesa en el siglo XV. (Antropología social e historia)”, Revista Española de Investigaciones Sociológicas 25, pp. 95-136. 39 L ÓPEZ E STRADA , Francisco (1946): “La retórica en las Generaciones y semblanzas de Fernán Pérez de Guzmán”, Revista de Filología Española XXX , pp. 310-352. M ACDONALD , Inez (1939): “The Coronaçion of Juan de Mena: poem and commentary”, Hispanic Review 7, pp. 126-144. M EILÁN G ARCÍA , Antonio J. (1991a): La oración simple en la prosa castellana del siglo XV. Oviedo: Departamento de Filología Española. ____(1991b): “El comportamiento funcional del “participio de presente” en el castellano medieval y renacentista”. Revista de Filología. Universidad de La Laguna, 10, pp. 281- 297. M ENÉNDEZ P IDAL , Ramón (2005): Historia de la lengua española. Madrid: Fundación Ramón Menéndez Pidal-Real Academia Española. M ESA S ANZ , Juan Francisco (2004): “Participio de presente latino tardío y medieval: entre norma y habla”. Estudios de lingüística número extra 1, (Ejemplar dedicado a “El verbo”), pp. 363-379. M ONTERO C ARTELLE , Emilio (2006): “La importancia del siglo XV en la evolución sintáctica del español: las estructuras condicionales”. En J. J. DE B USTOS T OVAR y J. L G IRÓN A LCONCHEL (eds.): Actas del VI Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española (Madrid, septiembre de 2003). Madrid: Arco / Libros, pp. 103-136. M ONTERO G ARRIDO , Cruz (1994): La historia, creación literaria: el ejemplo del Cuatrocientos. Madrid: Fundación Ramón Menéndez Pidal / Universidad Autónoma de Madrid. Seminario Menéndez Pidal, Fuentes cronísticas de la Historia de España VIII. O CTAVIO DE T OLEDO Y H UERTA , Álvaro S. (en estas actas): “La oculta vida dialectal de bajo + SN”, Actas del IX Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española. O NRRUBIA DE M ENDOZA , José (1975): “Estudio preliminar”. Poetas cortesanos del siglo XV. Lope de Stúñiga, Marqués de Santillana, Jorge Manrique, Juan de Mena y otros. Barcelona: Bruguera-Libro Clásico. P ASCUAL R ODRÍGUEZ , José Antonio (1974): La traducción de la Divina Comedia atribuida a don Enrique de Aragón. Edición y estudio del Infierno. Salamanca: Universidad. _____ (1988): “Los aragonesismos léxicos de la Visión deleitable del bachiller Alfonso de la Torre”. En M. A RIZA et alii (eds.): Actas del I Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española, vol.1. Madrid: Arco / Libros, pp. 647-676. 40 P ÉREZ P RIEGO , Miguel Ángel (2000): “El oficio del poeta: vida y creación poética en el Marqués de Santillana”. En M. A. P ÉREZ P RIEGO (2004): Estudios sobre la poesía del siglo XV. Madrid: UNED Ediciones; Cuadernos de la UNED, pp. 27-41. P ONS R ODRÍGUEZ , Lola (2006a): “Una reflexión sobre el cambio lingüístico en el siglo XV”. En Actas del V Congreso Andaluz de Lingüística General. Homenaje a J. A. de Molina Redondo. Granada: Granada Lingvistica-Serie Collectae, Tomo III, pp. 1563-1577. Disponible en www.lolapons.es _____(2006b): “Canon, edición de textos e historia de la lengua cuatrocentista”. En L. P ONS R ODRÍGUEZ (ed.): Historia de la lengua y crítica textual. Madrid / Fráncfort: Iberoamericana / Vervuert, pp. 69-125. _____ (2008): “El peso de la tradición discursiva en un proceso de textualización. Un ejemplo en la Edad Media castellana”. En J. K ABATEK (ed.): Sintaxis histórica del español. :uevas perspectivas desde las tradiciones discursivas. Madrid / Fráncfort: Iberoamericana / Vervuert, pp. 197-224. _____ (2009): “Las construcciones imitativas del Accusativus cum infinitivo: modelos latinos y consecuencias romances”. Revista de Historia de la Lengua Española 3, pp. 117-148. _____ (2010): “La elaboración léxica desde modelos latinos: tres estudios de caso en el castellano medieval (inclusive, exclusive, respective)”. En M. C ASTILLO L LUCH y Marta L ÓPEZ I ZQUIERDO : Modelos latinos en la Castilla medieval. Madrid / Fráncfort: Iberoamericana / Vervuert; Colección Medievalia Hispanica, pp. 81-111. _____ (2012): “La doble graduación muy -ísimo en la historia del español y su cambio variacional”. En E. P ATO y J. R ODRÍGUEZ M OLINA (eds.): Estudios de filología y lingüística españolas. :uevas voces en la disciplina. Berna: Peter Lang, pp. 93-133. _____ (2013): “Frecuencia lingüística y novedad gramatical: propuestas sobre el hápax y las formas aisladas, con ejemplos del XV castellano”, Iberoromania 78, 222–245. _____ (en prensa): “Prejuicios y apriorismos en la investigación histórica sobre marcadores discursivos (con algunas notas sobre así las cosas)”, en Actas del Coloquio Internacional sobre Marcadores del Discurso. Paris: Lambert Lucas R IDRUEJO , Emilio (1984): “Tres catalanismos (y aragonesismos) sintácticos en Los doze trabajos de Hércules del Marqués de Villena”. Archivo de Filología Aragonesa 34-35, pp. 273-290. _____ (1990): “Calcos, reanálisis y procesos analógicos en la sintaxis del español preclásico”. Homenaje al profesor Lapesa, Murcia (XI Curso de Lingüística textual). Murcia: Universidad de Murcia, pp. 205-226. 41 R OCA B AENA , Mª Elvira (2010): “Introducción”. En Tratado militar de Frontino. Humanismo y caballería en el cuatrocientos castellano. Traducción del siglo XV. Madrid: CSIC, pp. 7-143. R ODRÍGUEZ M OLINA , Javier (en estas actas): “El adverbio así en español medieval: variantes morfosintácticas”, Actas del IX Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española. R OMERO C AMBRÓN , Ángeles (2005-2006): “Latinismos sintácticos en la lengua herediana: a propósito de las Historias contras los paganos (ms. v-27)”. Archivo de Filología Aragonesa 61-62, pp. 57-84. _____ (2011): “Apuntes para una Ecdótica de la traducción: a propósito de la producción herediana”. Revue de Linguistique Romane 75, pp. 297-298, pp. 99-126. R OUND , Nicholas G. (1962): “Renaissance Culture and its Opponents in Fifteenth-Century Castile”. The Modern Language Review, 57, pp. 204-215 R UIZ G ARCÍA , Elisa (2003): “La cultura escrita en tiempos de Juan II de Castilla (Libros y documentos”. En Documentación de la Corona de Castilla (siglos XIII-XV), Madrid: Área de CC. y TT. Historiográficas de la Universidad Complutense, pp. 149-173. R USSELL , Peter E. (1978): “Las armas contra las letras: para una definición del humanismo español del siglo XV”. Temas de la Celestina y otros estudios. Barcelona: Ariel, pp. 209-239. S ANTIAGO L ACUESTA , Ramón (1979): La primera versión castellana de La Eneida de Virgilio. Madrid: Anejo XXXVIII del BRAE. S UÁREZ F ERNÁNDEZ , Luis; Ángel C ANELLAS L ÓPEZ y Jaime V ICENS V IVES (1964): Los Trastámaras de Castilla y Aragón en el siglo XV. Juan II y Enrique IV de Castilla (1407-1474). El Compromiso de Caspe, Fernando I, Alfonso V y Juan II de Aragón (1410-1479). Vol. XV de la Historia de España Menéndez Pidal, dir. por J. M. Jover Zamora. Madrid: Espasa Calpe. V ÁZQUEZ B ERTOMEU , Mercedes (2001): :otarios, notarías y documentos en Santiago y su tierra en el siglo XV. La Coruña: Ediciós do castro do grupo Sargadelos, Seminario de Estudos Galegos; Galicia Medieval: Estudios. Y NDURÁIN , Domingo (1982): “La invención de una lengua clásica (Literatura vulgar y Renacimiento en España)”. Edad de Oro 1, pp. 13-34. _____ (1994): Humanismo y Renacimiento en España. Madrid: Cátedra.