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La construcción. Notas sobre el tiempo y el espacio cualitativos

Antón Pacheco, José Antonio

Abstract

La definición conceptual del tiempo y del espacio ha producido dificultades en la filosofía clásica. Estas dificultades se agrandan cuando se trata del tiempo, que es presentado como una «noción oscura». La raíz de esta problemática se halla en que tiempo y espacio no sólo son realidades mensurables, sino también cualitativas. Este acontecimiento repercute en amplios segmentos de la existencia.

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LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS J. A. ANTÓN PACHECO Uni e sidad de Se illa RESUMEN: La de inición concep ual del iempo y del espacio ha p oducido di icul ades en la iloso ía clásica. Es as di icul ades se ag andan cuando se a a del iempo, que es p esen ado como una «noción oscu a». La aíz de es a p oblemá ica se halla en que iempo y espacio no sólo son ealidades mensu- ables, sino ambién cuali a i as. Es e acon ecimien o epe cu e en amplios segmen os de la exis encia. PALABRAS CLAVE: iempo cuali a i o, espacio cuali a i o, ins an e, símbolos de cons ucción. Cons uc ion: No es on Quali a i e Time and Space ABSTRACT: The concep ual de ini ion o ime and space has gi en ise o some di icul ies in classical philosophy. These di icul ies wo sen wi h e e ence o ime, which is p esen ed as an «obscu e idea». The oo o he p oblem lies in conside ing ime and space exclusi ely as measu able eali ies. Time and space a e no only quan i a i e, bu a e also quali a i e, and his ac has epe cussions in a ious a eas o li e. KEY WORDS: ime, space, ins an , cons uc i e symbolism. I Un p oblema in ínseco al in en o de de ini la esencia del iempo consis e en que el iempo pa ece que es, p ecisamen e, aquello que no iene esencia; pues el iempo es lo que cons an emen e es á dejando de se , aquello cuyo se es deja de se . Todos enemos expe iencia del iempo, y sin emba go encon amos una g an di icul ad en concep ua el iempo. Es a di icul ad no ha pasado desde luego desape cibida pa a la his o ia del pensamien o y, en e ec o, en la an i- güedad ha habido es luga es clásicos desde donde se ha in en ado esol e la di icul ad del iempo. Me e ie o a A is ó eles (Física IV,10), Plo ino (Enéada III,7) y San Agus ín (Con esiones XI). A odo ello hab ía que añadi Pla ón y Timeo 37-38, que en cie a mane a es el desencadenan e de las especulaciones sob e el iempo. Vamos a hace una some a ap oximación a lo plan eado en es as ob as en elación con la de inición de la empo alidad1. A is ó eles dice que el iempo es el núme o del mo imien o según un an es y un después. Con ello A is ó eles p e ende con a es a la opinión de Pla ón según la cual el iempo e a el mo imien o de la es e a ex e na que sob e ella imp imía el Alma del mundo al imi a la e e nidad. Pa a A is ó eles con es a de inición no se daba azón del iempo, sino del mo imien o, es o es, en úl ima ins ancia del espacio. Y es que p ecisamen e una de los p oblemas pa a cap a © PENSAMIENTO, ISSN 0031-4749 PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240, pp. 289-314 1En odas es as e lexiones soy deudo de INCIARTE ARMIÑÁN, FERNANDO,Espacio, iempo y a e: Concepciones y na a i as del yo, Théma a (1999) 151-161. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 13:59 Página 289 concep ualmen e el iempo es iba en que cuando hablamos de iempo eal- men e es amos hablando de espacio: el iempo se con ie e en el espacio que eco en las agujas del eloj, o en el espacio que eco e el Sol al ededo de la Tie a o en el espacio que eco e la Tie a al ededo del Sol, o en el anscu i de la Luna desde su apogeo has a el siguien e, e c. Es el p oblema de la men- su abilidad del iempo: al da una medida del iempo lo ligamos indisoluble- men e al espacio. Y es que lo más in ínseco del iempo es lo que le pasa a uno, pe o esuel a que necesi amos obje i a pa a en ende nos en la ida co idiana lo que le pasa a uno y po eso ecu imos a medidas espaciales. Pe o el iempo no se iden i ica con el mo imien o, pues las cosas cambian, pe o el iempo es igual en odas pa es y el mo imien o es ápido o len o, pe o no el iempo. Pa a A is ó eles, el iempo no es el mo imien o, pe o ampoco es sin el mo imien o, po lo que podemos segui p egun ándonos: ¿qué es el iempo en sí mismo? En el análisis que hace A is ó eles del iempo és e se p esen a como aho a (nun), como p esen e, ya que el pasado ha dejado de se y el u u o no es (y el p esen- e es á dejando de se ). Es o plan ea los siguien es p oblemas: el aho a en cuan- o ins an e en un sen ido es siemp e el mismo, dado que el ins an e es indi isi- ble y, po an o, no es acumula i o; pe o en o o sen ido el ins an e no es único, sino un con inuo, pues no es lo mismo el pasado que el u u o. El ins an e es uno, pe o ex á ico, ab iéndose y eniendo su se ue a de sí, ex endiéndose pues. Pe o A is ó eles es po excelencia el ilóso o de la unidad, y aquí nos end ía- mos que hace la p egun a: ¿cuál es la unidad del iempo que pa ece que es con- inuo lui ? A es o A is ó eles con es a ía que la unidad de la acciden alidad del iempo es el mo imien o de la es e a ex e na. En e ec o, la es e a ex e na es la unidad que con igu a el espacio en su delimi ación esencial; y es la unidad del iempo en la medida en que uni ica el con inuo de ins an es a a és del núme- o del mo imien o de la es e a que es ci cula , siemp e igual y cons an e en su e o no, siemp e lo mismo llegando a se lo mismo: el iempo ci cula como medida del mo imien o de la es e a sal a aquella cie a apo ía que eíamos al habla de que los ins an es sólo pueden se un solo ins an e y sin emba go los ins an es o man un con inuo de ins an es. El iempo es el núme o del mo i- mien o de la es e a y como el mo imien o de la es e a es en ealidad un solo mo imien o, o un mo imien o uni icado y no dispe so (pues es siemp e lo mismo), esul a que el iempo es un solo iempo. Po an o, el iempo y el mo i- mien o sus anciales se ían un solo iempo y un solo mo imien o. La unidad del iempo es lo ci cula que anscu e y uel e sob e sí (el G an Año, algo ya is o po los Vedas). Se a a de encon a un mo imien o egula que pueda se i de unidad de medida: el iempo de ine una de e minada magni ud de mo i- mien o que llega a se medida po el mo imien o en e o, es deci , el mo imien o ci cula , de e minado y egula , el mo imien o del cielo en de ini i a. Se puede es ablece una legí ima analogía en e el pun o como cons i ución del espacio y el ins an e como cons i ución del iempo (de hecho, así lo hace A is ó eles). En ambos casos se a a de cómo lo inex enso puede compone una ex ensión. Pe o, sin emba go, el pun o y el ins an e no son componen es de nin- 290 J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 13:59 Página 290 gún con inuo, pues el pun o y el ins an e son discon inuos. Y no obs an e, la mul iplicidad inde inida del con inuo empo al y del con inuo espacial exige la de e minación del pun o y del ins an e como ins ancias uni icado as de la mag- ni ud: pun o e ins an e en cuan o disc ecionalidad o lími e. Pe o en onces no es amos hablando ya de una ealidad cuan i a i a sino de una ealidad cuali a- i a En úl ima ins ancia la cues ión es iba en que la mensu abilidad es esen- cialmen e inde inición cuan i a i a y el pun o y el ins an e hablan de lo cuali- a i o. El pun o y el ins an e cons i uyen el espacio y el iempo, pe o no son el espacio y el iempo2. El p oblema que se plan ea con es a conside ación a is o élica consis e en que el iempo sigue ligado al mo imien o, es deci , en úl ima ins ancia sigue ligado al espacio. Pe o además sucede o a cosa. Dado que el iempo es la medi- da del mo imien o según un an es y un después, A is ó eles se p egun a: ¿quién es el que nume a? Y la espues a es: el alma. ¿Quie e deci es o que el iempo como magni ud es una posición del alma o que el iempo se esuel e en la sus- ancia del alma? Realmen e no podemos conje u a que A is ó eles pensa a en una solución como esa. Pe o A is ó eles dice lo que dice de mane a inde ec i- ble: es el alma quien nume a; además el alma indi idual, no un Alma del mundo o una especie de suje o ascenden al. No a más allá A is ó eles, pe o dos cosas podemos deduci de su e lexión: el iempo es á asociado al espacio en cuan o medida del mo imien o (es o es: hay una dimensión ex e io del iempo); y el iempo iene algo que e con el alma (es o es: hay una dimensión in e io del iempo). Hab ía no obs an e una espues a a is o élica den o de la ó bi a del sis ema: el iempo en cuan o medida es po encialidad y el alma lle a a ac o ese sus a o po encial en el hecho mismo de la nume ación, de la misma mane a que el espacio es po encialmen e magni ud inde inida, pe o jus amen e en cuan- o po encialidad, es deci , no-se , pues en cuan o se siemp e es á disc ecional- men e medido. Pe o cla o, es o no ha ía sino e o ae el p oblema: ¿qué es el iempo en sí y no en cuan o medida? Plo ino c i ica la concepción del iempo como medida del mo imien o, po - que conside a que esa concepción no da cuen a sa is ac o iamen e del iempo, sino que po el con a io supedi a el iempo al mo imien o, cuando no se iden- i ica con él. El iempo se nos sus ae en la de inición a is o élica, piensa Plo i- no. La solución de Plo ino a es e p oblema en cie a mane a depende de Pla ón, pe o in oduce ambién in e esan es y decisi as no edades: pa a Plo ino el iem- po es la ida del Alma uni e sal o Alma del mundo. Según el neopla ónico, al Alma le es absolu amen e ex ínseco el hecho de nume a , pues el núme o nume- ado no se iden i ica con el núme o nume ado (un núme o puede nume a una g an can idad de cosas, pe o el núme o en sí mismo no es ninguna de esas cosas y en cie o modo le son indi e en es). Además, el iempo no puede iden i ica - se con el mo imien o de la es e a o de los as os, pues aunque no se mo ie an és os hab ía o os mo imien os a los que emi i el iempo (es e a gumen o lo J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS 291 PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 2C . GUÉNON, RENÉ,Les p incipes du calcul in ini ésimal, Pa ís, Gallima d, 1981. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 13:59 Página 291 ol e á a epe i San Agus ín). También esul a p oblemá ica pa a Plo ino la concepción a is o élica po que pa ece un azonamien o ci cula : el iempo mide el mo imien o y el mo imien o en a en la de inición del iempo. P ecisamen- e la búsqueda de una unidad de medida o alizado a (el mo imien o de la es e- a) a a de e i a ese azonamien o ci cula . Pa a Plo ino el iempo es el ac o del Alma que desa olla la unidad de lo e e - no en la sucesión: es a es la dependencia de la Enéada III,7 con espec o al Timeo, aunque lo que iene a ecalca Plo ino es que el mo imien o del cielo es el que es á en el iempo y no al e és. Exis e, pues, una p imacía lógica y on ológica del iempo sob e el mo imien o. El Alma iene un pensamien o discu si o (la esquema ización de los in eligibles pu os) que signi ica dis ensión, sucesión, desplegadu a, consecución, desa ollo. En una palab a, diás asis: el iempo es la ida i ida del Alma, y en ese mo imien o in e no de despliegue, el Alma se con ie e en la unidad del iempo, en la ealidad que uni ica esa dispe sión en que consis e la empo alidad c onológica. En onces de alguna o ma el iempo es una caída, pues se aleja de la unidad pa a accede a la mul iplicidad, aunque sea una mul iplicad uni icada. Cie amen e sí. Pe o ambién el Alma se des- empo aliza en la medida en que e o na sob e sí ascendiendo has a el Nus: es el ins an e p i ilegiado, exai nes. Pe o el Alma no pe manece en lo al o y cae en la empo alidad sensible, e elándose así la necesidad de la de iciencia sensi- ble. Aho a bien, en la medida en que las almas indi iduales pe enecen al Alma uni e sal les cabe la posibilidad de sus ae se a la de iciencia de la empo ali- dad cuan i a i a (a la conciencia de esa pe enencia la llamamos la expe iencia del ins an e). Aunque ambién hay que a i ma en onces que el alma indi idual no pe manece en el ámbi o ascenden al: es la con adicción que e emos epe- i se en e la necesa ia pos ulación del ins an e como empo alidad del alma y la comp obación exis encial de la empo alidad como magni ud (los á abes di án: el ins an e de la angus ia). No obs an e, se pod ía deci que la o ma que ienen las almas de i i los iempos pa ciales y sensibles es una o ma de pa - icipa de la ida del Alma (que es in ínsecamen e iempo), y cabe la posibili- dad de ehui los iempos pa ciales y sensibles pa a i i la pu a empo alidad del Alma. Aquí se pod ía encon a un pun o de conexión con A is ó eles, pues si pa a és e las almas nume an el mo imien o ex e no (y eso es el iempo), la nume ación de mo imien o de la es e a ex e na pod ía equi ale a la ida del iempo o al y uno (el aion, el G an Año)3. Y es que la emisión a la es e a en los pi agó icos, en Pla ón y en A is ó eles como una o ma de de ini el iempo no es sino, de una u o a mane a, encon a un concep o uni a io pa a el iempo, de igual o ma que el mo imien o mismo de la es e a es el concep o uni a io de odos los mo imien os. No es amos in en ando iden i ica pu a y llanamen e las concepciones del iempo de los pi agó icos, de Pla ón en cie o sen ido, de A is- ó eles o de los mismos es oicos (pa a quienes el iempo es ex ensión o in e a- lo del mo imien o); sino a i ma que odos ellos ienen algo en común: incu- 292 J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 3C . PIGLER, AGNÈS, «La héo ie a is o élicienne du emps nomb e du mou emen e sa c i ique plo inienne», en Re ue philosophique de Lou ain, n.º 2 (2003) 282-305. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 13:59 Página 292 la el iempo a la magni ud. Po el con a io, Plo ino deja cla o en su c í ica que el iempo es in ínsecamen e ida del Alma y la magni ud del mo imien o un acciden e del iempo i ido po el Alma. El iempo como anscu i in e io del Alma se con ie e en Plo ino y en odos los neopla onismos en esquema diano- é ico de odo anscu i . Pe o c eo que el mismo A is ó eles ya in uyó es o cuan- do de ine el iempo como núme o an es que como medida, que iendo con ello lib a a la de inición del iempo de la pu a mensu abilidad espacial, pues la esen- cia del núme o es el anscu i y la consecución, y no odo anscu i iene po qué se medida espacial4. En de ini i a, con esa de inición A is ó eles es a ía pos ulando el iempo in e io y adelan ándose con ello a los neopla ónicos. Es conocida la ase de San Agus ín sob e el iempo: «Cuando no me p e- gun an sob e él sé lo que es, pe o cuando me p egun an no sé lo que es». Es as palab as ecogen de una mane a muy iel las di icul ades que exis en a la ho a de concep ua la expe iencia de la empo alidad. Desde luego, San Agus ín es pe ec amen e conscien e de ello como e ela su análisis de la cues ión en el lib o XI de las Con esiones5. Pa a San Agus ín el iempo es el ins an e p esen e: el pasado ha dejado de se , el u u o oda ía no es, luego lo único que ealmen e es es el momen o p e- sen e. Pe o el momen o p esen e es á con inuamen e dejando de se . Según es o, el iempo es y no es. El iempo es un ins an e, que po de inición debe se uno y único (po los mismos a gumen os que eíamos en el caso de A is ó eles), y sin emba go enemos expe iencia de que no i imos en un único ins an e, pues en onces i i íamos en la e e nidad. Po o o lado, el iempo en cuan o ins an- e inex enso no es mensu able; pe o podemos medi el pasado (que ya no es) y podemos p e e (medi de alguna mane a) el u u o, que oda ía no es. Todos es os análisis pa ece que nos conducen a pa alogismos de la azón: el iempo que es no puede se medido, pues en cuan o ins an e es pun ual y no iene ex en- sión; pe o el pasado y el u u o, que no son, pueden se medidos y con olados. Es deci , el pasado y el u u o, que no son, son; y el p esen e, que es, no es ya que es á con inuamen e dejando de se 6. No se a a de hace ningún juego de J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS 293 PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 4Ace ca del cielo I, 15. C . la no a 128 de la edición de Miguel Candel en la Biblio eca Clá- sicos G edos, Mad id, 1996. 5Pe o no sólo en las Con esiones. San Agus ín abo da en a ias ocasiones el p oblema de la concep ualización de iempo, como en De libe o a bi io, Ena a iones in Psalmos, In Ioannis E angelium ac a us. C . COLOMER, EUSEBIO,Tiempo e His o ia en San Agus ín: Pensa- mien o 60 (1959) 569-587. San Agus ín no es el único que ha is o la di icul ad a la ho a de educi a concep o la expe iencia del iempo. We ne Beie wal es nos indica una e lexión de Husse l sob e el iempo en é minos muy pa ecidos a la de San Agus ín, según la cuál Hus- se l hab ía mos ado el p oblema de « econduci la comp ensión ingenua a la comp ensión ascenden al del iempo», c . E e ni à e empo. Plo ino, Enneade III 7, p. 157, Milán, 1995. Pe o ya mucho an es Maimónides había dicho en la Guía de pe plejos que «el iempo esul a un concep o oscu o».Y el Pseudo A qui as que «…en e dad el iempo como o alidad es algo muy di icul oso». Y Kie kegaa d más exp esi amen e ha de inido el p oblema diciendo que «el iempo se escinde de sí mismo». 6Pascal ha u ilizado es e mismo a gumen o, dándole un sesgo exis encial muy pa icu- la , en el agmen o 172 de Pensamien os (edición B unsch icg). 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 13:59 Página 293 palab as, sino de mos a las di icul ades que en aña lle a a concep o el iem- po. San Agus ín a i ma á que el pasado es en cuan o que es memo ia y el u u- o es en cuan o que es expec ación. Nos queda el p esen e, lo que e dade a- men e es. Ya hemos is o que no es ex ensión. ¿Cómo concep ua lo en onces? San Agus ín di á que el iempo, es o es, el p esen e, es dis ensión y a ención. Como en Plo ino, en San Agus ín el iempo es dila ación, in e io idad, in ensi- dad. Como en A is ó eles, el iempo es ins an e, expe iencia de la conciencia indi idual. No podemos ol ida que en la a ención o unidad del ins an e, es deci , en la cons ancia de que a pesa del pe pe uo pasa que es nues a i idu- a del iempo, hay que pos ula un pun o que uni ica la disolución del pu o lui , ci a San Agus ín la inmo alidad del alma: el alma es á inse a en un con inuo lui empo al, pe o de alguna o ma el alma ambién oca un es ado de pe - manencia7. Cuando hablamos de nues o iempo cab ía p egun a se qué signi- ica ealmen e «nues o iempo», dado que no hay nada de nues o, pues odo es pasado inap ensible, u u o inexis en e, p esen e cons an emen e luyendo; y, sin emba go, mido el iempo: es deci , soy pu o deja de se y es oy sob e ese pu o deja de se . De es as b e es ap oximaciones podemos deduci lo siguien e: el iempo dice algo que pod ía compa a se a la conciencia es igo de la me a ísica budis a. El iempo dice siemp e elación con el mo imien o y con el espacio; el iempo es undamen almen e in e io idad, expe iencia del alma; el iempo se p esen a como ins an e o momen o cuali a i o an es que cuan i a i o, como in ensidad an es que ex ensión. En es e sen ido el iempo se p esen a como éx asis, como aquello que iene algo de su se ue a sí (es o lo io muy bien A is ó eles). Todas es as e lexiones nos conducen a una in ínseca di icul ad pa a concep ua la empo alidad, lo que a a posibili a la p esencia de lenguajes me a ó icos y igu a i os de ese iempo cuali a i o que es el ins an e. Así pues, una dimensión esencial del iempo es el ins an e. De hecho, la expe- iencia undamen al del iempo se e ela como ins an e: es el momen o p i ile- giado en el que se da la i upción de lo cuali a i o. Toda expe iencia ascen- den al acaece en el ins an e pun ual que se subs ae a la mul iplicidad de lo cuan i a i o po i ud de la ins au ación misma. Po eso, las o mas de mani- es ación del ins an e e elan la iqueza y p o undidad de aquella i encia, con- sis en e en la a i mación de la empo alidad in e io e in ensi a en e a la dis- pe sión de la empo alidad c onológica. De es a o ma encon amos en las cul u as adicionales los é minos de cai ós, exai nes, acmé, he , punc um saliens, zamanak, waq , designando odos ellos la expe iencia cuali a i a del ins an e. Es a expe iencia nos mues a la iqueza de las de e minaciones del ins an e. Así, el momen o p i ilegiado puede signi ica la dimensión e ical de la empo a- lidad en e a la dimensión ho izon al del iempo con inuo (el ins an e, el cai- ós, es una inse ción o up u a en el iempo como magni ud); lo cuali a i o del 294 J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 7C . LAROCK, ERIC, «Tiempo, men e e iden idad pe sonal según Agus ín» ( ad. de José Anoz), en Agus inus XLVI, 182-83 (2001) 251-270. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 13:59 Página 294 iempo in e io en e al iempo de la na u aleza; lo he e ogéneo en e a lo homogéneo. Todo es o implica pa a el momen o p i ilegiado una se ie de ca ac- e ís icas con las que se suele iden i ica . Po ejemplo: el ins an e p i ilegiado es el día de ies a, el momen o no ijado de an emano, el momen o de la con- e sión, el momen o i epe ible, el momen o mís ico (y ambién ilosó ico). Como puede e se, odas es as de e minaciones coinciden en que se p esen an como expe iencias in e io es y pe sonalizadas; odas, pues, hacen e e encia a una empo alidad pe sonal: es el iempo que le pasa a uno, no en cuan o mag- ni ud, sino en cuan o i encia. Pe o las dimensiones de es a empo alidad cua- li a i a son muchas, como decíamos an es8. Una de ellas es la conside ación del cai ós como anápausis o eposo9. En e ec o, la anápausis equi ale a la pleni ud del alma en e los gnós icos y su campo semán ico (p o undamen e a aigado en el An iguo Tes amen o) es muy amplio, pudiendo signi ica : pe ección espi i ual, in e p e ación mís ica del sábado, es ado de o ación y humildad, eposo en la e e nidad, si uación de los ángeles, inalidad del c is ianismo, e c. Alcanza la anápausis signi ica pa a el gnos i- cismo alcanza la máxima ealización espi i ual: el descanso en el seno del Pad e, la supe ación de ini i a de la de iciencia on ológica que ap isiona y escla iza al homb e espi i ual. Al a a se la anápausis de una expe iencia ascenden al y libe ado a, el iempo en el que acaece no puede se o o que el ins an e p i ile- giado y cuali a i o po el que se sale del iempo c onológico y múl iple, es deci , no puede se o o iempo que el cai ós. Todo es o nos lle a a la idea de iempo esca ológico. En pocos si ios e emos sin e izada an magis almen e la ela- ción anápausis- iempo p i ilegiado como en el E angelio de Ma ía: «Desde aho a en más log a é el eposo (anápausis) del iempo (j onos), siendo el momen o con enien e (cai ós) del Eón (aion) en silencio»10. En e ec o, en es e b e e ag- J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS 295 PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 8Pa a odo es o me emi o a KERKHOF, MANFRED,Kai ós. Explo aciones ocasionales en o no a iempo y des iempo, San Juan de Pue o Rico, 1997. También del mismo au o , au én ico espe- cialis a en «cai ología», «San Albe o Magno: comen a io sob e los Nomb es Di inos de Dioni- sio», en Diálogos 71 (1998) 153-176; «El momen o de la libe ación ins an ánea. Obse aciones kai osó icas sob e la noción budis a de eka ksana abhi sambodhi», en La To e, n.º 27, 75-84; «Tolma. Sob e la audacia (en el caso del iempo)», en Diálogos 80 (2002) 205-223. Asimismo, éase mi lib o Los es igos del ins an e. Ensayos de he menéu ica compa ada, Mad id, 2003, y COOMARASWAMY, A. K., El iempo y la e e nidad ( e sión española de Es e e Se a), Mad id, 1980; RICOEUR, PAUL (ed.), Las cul u as y el iempo ( ad. de A. Sánchez-B a o), Salamanca, 1979. 9El é mino anápausis p o iene de la aducción del heb eo nuah (nioho en si íaco) al g iego (con cla a e e encia al descanso sabá ico); y en cop o la aducción da MTÔN-MTAN. Se ía in e minable la elación de ci as de la Sep uagin a y del Nue o Tes amen o donde apa e- ce anápausis o cualquie a de sus de i ados: Gen 8,4; 1Re 5,4; Ex 16,23; Num 11,25; Is 11,12; Dan 12,13; M 12,43; Mc 6,31; Lc 11,24; Ap 4,8: 1Co 16,18; Flm 20; 1Pe 4,14… En la li e a u a gnós- ica se encon a án e e encias, en e o os, en Zos ianos, T a ado de la esu ección, Eugnos os el biena en u ado y sob e odo en El e angelio de Tomás. También en las Odas de Salomón ocupa es a noción un luga muy impo an e, c . 3, 11, 16, 20, 25, 26, 28, 30, 35, 36, 37. Maimónides en la Guía de pe plejos hace in e esan es conside aciones sob e el nuah bíblico. 10 Sigo la aducción de GARCÍA BAZÁN, FRANCISCO,en La gnosis e e na. An ología de ex os gnós icos, g iegos, la inos y cop os I, Mad id, 2003. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 13:59 Página 295 men o la adquisición sup ema del eposo se e cali icada como una supe ación del iempo c onológico y cuan i a i o, lo cual se e ec úa en un ins an e p i ile- giado que a la pa que nos sus ae de la mul iplicidad, nos in oduce en la ple- ni ud espi i ual. Así pues, apa ece aquí cla amen e la secuencia anápausis-aion- cai ós como una sola ealidad en di e en es de e minaciones modales. El iempo esca ológico designa como ningún o o la i upción de lo e e no en lo empo al y, po an o, la negación misma de lo empo al en cuan o magni ud: el iempo esca ológico es la pleni ud del ins an e como p eeminencia de lo cua- li a i o en e a la dispe sión cuan i a i a. El iempo esca ológico es el ins an e en el que se hace p esen e la P esencia undamen al, po eso ese ins an e puede se epe ido: es un solo ins an e que no depende de ninguna secuencia c onoló- gica sino de la expe iencia de la P esencia que se hace p esen e en el ins an e mismo (Kie kegaa d di ía: odos podemos se es igos de p ime a mano, no hay es igos his ó icamen e p i ilegiados). El p oblema se p esen a cuando hay que desc ibi la i idu a del ins an e (algo pu amen e cuali a i o) con ca ego ías de la magni ud empo al (algo pu amen e cuan i a i o). Llegados a es e pun o c eo que es con enien e una b e e e lexión sob e San Pablo y la esca ología. San Pablo es un ejemplo cla o de la expe iencia del ins an e esca ológico y de la imposibilidad de exp esa lo como no sea a a és de la magni ud. San Pablo dice que hay que es a en el mundo como si no se es u ie a, po que se es á (cuan- i a i amen e) en el mundo, pe o no se es á (cuali a i amen e) en el mundo. O di - cho de o a mane a: la Pa usía es algo ya p esen e, algo ya hecho ealidad en la medida en que es acon ecimien o undamen al (y no depende pues de un más o un menos, de un an es o un después); la Pa usía es el ins an e mismo y, po an o, no es un cuándo cuan i a i o, pe o noso os sólo la pe cibimos en un cuándo cuan- i a i o, de ahí la necesidad de los signos, de las me á o as, de las igu as (po habla en lenguaje paulino) pa a exp esa la in ensidad del ins an e. Todo es o se aduce en el hos me, como si no, po que de alguna mane a la con inuidad em- po al es no (según el ins an e esca ológico), aunque de alguna mane a sea sí (según la magni ud c onológica). B e edad, ap emio, u gencia, elámpago, u bación, emo y emblo indican la oposición en e el iempo cai ológico y el iempo c o- nológico, en e la in ensidad del ins an e esca ológico y la ex ensión de la magni- ud empo al. La Pa usía (el momen o esca ológico) no es un cuándo cuan i a i- o, es un ya p esen e, pe o noso os lo pe cibimos en el ámbi o de la magni ud y po eso es necesa io el mundo de los igu a i os, de los signos y de las me á o as. El momen o esca ológico es el día en que acaece la P esencia (que no iene an es ni después), odo día que acaece la P esencia; po eso héme a y cai ós coinciden en cuan o que son designaciones de la expe iencia cuali a i a del iempo. Hay que con eni en onces en que la empo alidad c is iana según San Pablo no es una línea con inua, sino p ecisamen e la up u a e in e upción de la línea con inua del acon ece c onológico. El iempo c onológico o his ó ico se nos p esen a, así, como el iempo p o ano y me amen e cuan i a i o; y el cai ós, el momen o esca- ológico, se nos p esen a como el iempo cuali a i o que e mina con oda his o- ia, con el sen ido mismo de la his o ia. 296 J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 13:59 Página 296 Todo es o demues a que la expe iencia esca ológica consis e en una em- po alidad cuali a i a, en un modo de se y exis i . La inminencia o ap emio de la espe a esca ológica no designa mensu abilidad c onológica, sino in ensidad y i encia11. Es a es uc u a on ológica en San Pablo condiciona su eología. San Pablo no puede ene conciencia his ó ica de Jesús ni uelca su in e és p io i a io sob e el Jesús his ó ico po que eso se ía da la azón a los es igos ocula es (que supedi an la e a la expe iencia his ó ica). San Pablo demues a en onces con su denominación de após ol que Jesús no es un hecho his ó ico, sino sup ahis- ó ico, álido pa a cualquie homb e y cualquie época, pa a cualquie aza, e nia o cul u a. San Pablo es, pues, ambién un es igo de p ime a mano, po - que no es la his o ia (la expe iencia sensible, el iempo c onológico) la ca ego- ía de e minan e, sino la epe ición del acon ecimien o esencial (la Pa usía), en sí mismo sup ahis ó ico. ¿Qué papel desempeña en onces la c uz? Es el signo sup emo que mues a y hace palpable la ealidad misma del acon ecimien o no his ó ico ni sensible (po que ale pa a odos, independien emen e de su si ua- ción his ó ica). San Pablo ecu e a signos y igu as pa a hace e y mos a su expe iencia de la esencia del undamen o. San Pablo no da una sola p ueba de los hechos his ó icos de Jesús (cuando debía conoce los sin duda) po que él sien e que no es esa la p ueba undamen al de la e dad que Jesús ep esen a. La c uz en San Pablo es el signo que ep esen a odo abajamien o, y no sólo el abajamien o his ó icamen e ci cunsc ibible en el Cal a io. Po eso se en iende la es au ología gnós ica: el p ime abajamien o ocu ió en el Ple oma y es de ca ác e me a ísico. Signi ica el desgajamien o a pa i del Se o igina io, ep e- sen ado simbólicamen e po la caída de So ía y su pos e io ende ezamien o po el C is o ple omá ico. El análisis del himno de Fil 2 e ela, en elación con lo que es amos iendo, que la quenosis es la inse ción de la sus ancia di ina en la pu a con ingencia y delicuescencia on ológicas, es o es, en la empo alidad his ó ica que de es a mane- a se p esen a como caída. La es uc u a on ológica de Fil 2 mos a ía de qué mane a el ins an e unda la con inuidad, pe o ambién de qué mane a la con i- nuidad signi ica la consecución y dispe sión c onológicas. En de ini i a, el iem- po esca ológico es up u a de la secuencia lineal del iempo c onológico y, po an o, no es ex ensión ni magni ud, sino in ensidad i ida de la exis encia. Lo que hemos es ado diciendo de San Pablo pod ía deci se ambién del Apo- calipsis de San Juan. El sucede en ájei (en b e e) no señala una inminencia en el iempo, sino un modo cuali a i o de en ende el iempo. En ealidad no hay ni demo a ni inminencia esca ológicas: la demo a y la inminencia son o mas de na a la inconmensu abilidad del momen o esca ológico. De la misma mane- a, las ca ás o es nos ienen a indica na a i amen e la up u a con la secuen- cia c onológica que ins au a el cai ós. Aquí pod íamos aplica lo que dice Louis J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS 297 PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 11 C . FADINI, GABRIELE,Necessi à del empo: no e sull’in e p e azione heigegge iana di San Paolo, Pado a, 2003; BARTH, KART,Ca a a los Romanos ( ad. de Abela do Ma ínez de la Pe a), Mad id, 2002. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 13:59 Página 297 cen o como e e encia a un eje o espí i u del medio que ige la ida in e io es un ema co ien e en Plo ino, San Juan de la C uz, Jacob Böhme o Swedenbo g. En odos ellos la expe iencia del cen o a ligada a la adquisición de la ealidad ans o mado a que nos si úa a noso os mismos en el espacio in e io . El paso del cen o espacial al cen o del alma o al cen o me a ísico se ealiza po la ana- logía que posibili a el signi icado que yace bajo odas esas ealidades y expe- iencias23. En René Guénon encon amos odo un desa ollo me a ísico a pa - i de las di e sas imágenes del cen o del mundo24.Sin emba go, Louis Masignon habla de un descen amien o como consecuencia de la misma expe iencia mís- ica. Se e ie e a la necesidad de desposee se de odas las e e encias que con- o man un suelo alsamen e sólido. El descen amien o de Massignon iene algo del desasimien o y del s’abê i de Pascal25. Como puede e se, la expe iencia del espacio cuali a i o y de su habi a es al mismo iempo la expe iencia del o igen, del des elamien o y del acon ece de la p esencia. Debido a eso hay eces en que la i encia del o igen se expe imen a como acío, hueco o abismo: es el jaos hesiódico, el jasma pa menídeo, el ja upa- nisádico, el abissos gnós ico, la p o undidad insondable del su gimien o, el p ís- ino a ancamien o del espacio p opiciado pa a que en él se ins alen homb es y mundos. Se a a, pues, del luga como espacio acío. Es e a ancamien o o i- gina io mo i a que su desc ipción aya acompañada de exp esiones que deno- an lucha, dimensión agónica, oposición de con a ios, ya que se in en a expli- ca el desga amien o que se p oduce en lo o iginado a pa i del o igen. El luga sag ado ambién puede se lo e ible, así como su expe iencia. Es a lucha la ap eciamos en la dualidad g acia-pecado: la g acia es la donación pu a de la ape u a p ís ina, el apa ece en su espon ánea mues a; el pecado es el aleja- mien o del o igen, la necesa ia de e minación de lo p esen e en cuan o p esen- 304 J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 23 El luga clásico pa a San Juan de la C uz es Llama de amo i a: ¡Oh llama de amo i a, / qué ie namen e hie es / de mi alma en el más p o undo cen o. En Jacob Böhme el cen um es plu al: signi ica el núcleo eme gen e de la na u aleza, del alma y del p opio Dios. C . REGUERA, ISIDRO,Jacob Böhme, Mad id, 2003. En el caso de Emanuel Swedenbo g, encon- amos el é mino cen um en el Dia io de sueños pa a desc ibi una isión mís ica: «(…) i de mane a ine able cómo odo se ab ía, de mane a semejan e a un uelo y se ocul aba en algo in ini o, como un cen um donde se encuen a amo ipse, ex endiéndose po al ededo pa a ol e a descende , pe incomp ehensibilem ci culum, a cen o, que e a amo ». La s Be gquis ha señalado que es e cen um mís ico es un asun o de la imagen de lo concén ico que había apa ecido ya, en o os con ex os, en El Reino del alma y en De cul u e amo e Dei y que ol e- á a apa ece en los A canos Celes es, la ob a cumb e de Swedenbo g. C . SWEDENBORG, E., D ömbk. Gläjen och s o a k ale (edición a ca go de La s Be gqui ), Es ocolmo, 1988. En cuan- o a Plo ino, de los muchos luga es donde encon amos e e encias al quen on eseñemos és e: «E ec i amen e, hay una especie de oco cen al y, bo deando a és e, un cí culo que e ul- ge con luz enida de aquél (…)», IV, 3,17 ( ad. de Jesús Igal). 24 C . Le Roi du monde, Pa ís, 1927. Podemos compa a la noción de Rey del mundo con los símbolos axiales a ados po Mi cea Eliade. 25 No obs an e, Masisgnon ambién habla de su expe iencia como una quemadu a del co azón, en el cen o. C . DESTREMAU, CHRISTIAN - MONCELON, JEAN,Louis Massignon, le cheikh admi able, Edi ions de Capucin, 2005. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 14:00 Página 304 e. La empo alidad y espacialidad sag adas es án en el a ancamien o mismo mien as que la empo alidad y espacialidad p o anas son la secula ización de la caída c onológica. Como dijimos an e io men e, la pied a undacional es una de las de i acio- nes simbólicas más e aces de la noción de espacio cuali a i o po cuan o se nos p esen a con una g an ampli ud de de e minaciones. El simbolismo de la pie- d a iene dos p oyecciones esenciales, ambas de ca ác e cons uc i o: la pie- d a de undamen o y la pied a de bó eda. La pied a de undamen o pe enece a la dimensión más p ís ina y o igina ia que nos mues a la enomenología de lo sag ado. En e ec o la pied a de undamen o supone el cimien o sólido sob e el que cons ui y la inse ción de lo cons uido en el espacio abie o: allí donde hay una pied a sólidamen e es ablecida puede e igi se la cons ucción, de al mane a que la pied a misma se iden i ica con el espacio cuali a i o mismo. Toda una secuencia simbólica se puede es ablece en unción del simbolismo de la pied a. Así, la pied a de Jacob en Gen 6,11 es con la que se cons uye Be el (casa de Dios y luga e ible a la ez)26, la que si e de pue a o escala del cielo (sím- bolo axial), aquella sob e la que se á ele ado el emplo de Salomón, la pied a angula de los E angelios, las doce pied as de la ciudad del Apocalipsis. Donde apa ezca una mo ada, sea emplo, o e o casa, encon a emos la pied a como undamen o, es deci , donde apa ezca un mundo o espacio i ido, encon a e- mos la pied a sus en ando y en aizando, sea la Je usalén celes e, sea la o e del Pas o de He mas, sea el o eón de Bollingen de Jung. Del mismo modo, el ono de Dios en Co án 11,9 se le an a sob e una pied a (un za i o) en medio de las aguas p imo diales y esa pied a del ono sus en a el mundo con i meza. Aquí se podía inse a aho a el símbolo alquímico de la pied a iloso al, que eco- giendo las signi icaciones an e io es añade los sen idos especí icos que posee en la alquimia. El ema de la casa como cons ucción y mo ada que ampa a iene g an eso- nancia en el a amien o simbólico, pues g acias a su mo imien o ansi i o ap eciamos cómo se con igu an como casa ámbi os muy di e sos. Po ejemplo, cuando se dice que la To á y el Co án comienzan po la le a be (Be echi , Bis- millá) po que con esa le a empieza la palab a casa (bayi , bai ), y el Lib o es una mo ada pa a la Palab a. Es en el Lib o donde iene dicha y gua dada la Palab a esencial, po eso el Lib o ac úa como una casa, desempeña la misma misión on ológica que la casa: unda, delimi a y esgua da27. J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS 305 PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 26 En es e p o undo ela o que yo no duda ía en llama mís ico, ap eciamos el ca ác- e de lo e ible que acompaña a la expe iencia del o igen: el su gimien o de la abe u a on ológica es donación, pe o ambién desga adu a y é igo an e la posibilidad y la de e - minación. Ese luga es e ible po se sag ado y sag ado po se e ible; es as y ne as al mismo iempo. 27 Apa e de mi lib o ya ci ado, pa a odas es as cues iones de simbolismo cons uc i o me emi o a o os abajos míos: «Casa, palab a, lib o», en Li o al, Homenaje a Ma ía Zam- b ano, . 2, n.º 124-25-26 (1983) 55-60; «Pied a y palab a en las An igüedades Bíblicas», en Re is a de iloso ía 1 (1985) 23-31; «Comen a io sob e el símbolo pied a en el Zoha », en Re is- a española de eología, ol. 44 (1984) 377-383. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 14:00 Página 305 Especial impo ancia iene la asociación en e la pe sona y la pied a: Jesu- c is o mismo es la pied a undamen al28, una pied eci a blanca y un nomb e nue o (es deci una iden idad nue a y eno ada) es lo p ome ido pa a quien lle a acabo la con e sión (Ap 2,17). Si hemos podido habla de un espacio pe sonali- zado, de la misma o ma podemos habla de una pied a pe sonalizada, in e io- izada, cons uyendo la cons i ución espi i ual del se humano. En Ap 21,14 los nomb es de los doce após oles es án esc i os sob e los doce cimien os de la mu a- lla, con lo que los nomb es se asimilan al sen ido de solidez y a aigo de la mu a- lla y és a se e is e del con enido logo ánico del nomb e p opio. También en las An igüedades bíblicas apa ecen doce pied as en las que se esc ibe el nomb e de las doce ibus de Is ael. Y es que esc ibi el nomb e p opio de una pe sona sob e una pied a es una ga an ía de cons ucción p opia in e io y me a ísica: es amos an e una asociación cohe en e de dos símbolos undamen ales que in e cambian sus con enidos: el nomb e y la pied a; el nomb e adquie e consis encia en la pie- d a, la pied a se de e mina signi ica i amen e con el nomb e. En cualquie caso, la pied a de undamen o se pe sonaliza. Donde se pe cibe ní idamen e el sim- bolismo de la pied a es en 1Pe 2,1-8. Aquí, en e ec o, nos apa ece la pied a pe - sonalizada (Jesuc is o) que si e de undamen o a pied as i as, en su doble un- ción: como pied a de cons ucción, pied a angula , undamen o y eje po an o; pe o ambién como pied a de opiezo y pe dición: el as y el ne as que encie a odo símbolo del o igen. Es lo p opicia o io y lo e ible del o igen, su necesa io doble aspec o, aho a expe imen ado en la ambi alencia pied a angula -pied a de opiezo: la abe u a o igina ia unda la posibilidad del edi icio, pe o ambién deja al descubie o la ins ancia del abismo. El simbolismo de la cons ucción, que e ela un espacio he e ogéneo, se p esen a aho a en pleni ud signi ica i a. III De odo es e ico simbolismo del espacio cuali a i o, el que sin duda consi- gue más impo ancia y más ele ancia es el símbolo de la ciudad espi i ual. La consecución y la ansi i idad de las igu as que hemos is o (mo ada, abe u- a, eje, pied a, delimi ación, cen o, e c.) ienen su más cohe en e esumen en el símbolo de la ciudad. En e ec o, la ciudad es el mundo p opiamen e dicho (es deci , el o den, la mo ada, el cosmos), po que su cons ucción p o iene de la imi ación de la c e- a ción del mundo lle ada a cabo po los dioses in illo empo e: la ciudad es un mic ocosmo. Po an o, en la ciudad es donde acaece el sen ido, o mejo , ella misma es el sen ido haciéndose p esen e. La ciudad egula y o dena el espacio y median e su undación on ológica cons i uye el ámbi o de habi abilidad: la ciudad es po an onomasia mo ada pa a lo humano y lo di ino. Po es o la ciu- dad se con ie e asimismo en modelo de la p opia cons i ución in e io del se humano, lo cual hace ac ible la espi i ualización del pa adigma u bano. 306 J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 28 Sal 117,22; Luc 20,17; Mc 12,10; M 21,41; 16,18; E 2,20; Pe 2,1-8. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 14:00 Página 306 Hablábamos de una sac amen ación en la cons ucción de las ciudades, ya que la ins au ación de lo sag ado p o iene de imi a la c eación del mundo (modelo de la ciudad misma). De la misma mane a, el iempo en el que sucede la undación es un iempo p oceden e del ac o on ológicamen e cons i uyen e, es la imi ación del iempo p imo dial. Luego en la ciudad con luyen ejempla - men e un iempo y un espacio cuali a i os: el iempo y el luga de la undación y el iempo en la i idu a misma de la ciudad como ealidad sus en ada y en ai- zada. En esumidas cuen as, la ciudad se con ie e en el símbolo más g á ido de sen idos co espondien es a la expe iencia del iempo y del espacio cuali a- i os. Es a g a idez signi ica i a se ans o ma en una amplia gama de e sio- nes o a iaciones ales como el cas illo, la o aleza, la isla, la o e, el emplo, el palacio, e c. Veamos algunas mues as de ello. En el p oceso de espi i ualización de las igu as de cons ucción y undación, uno de los sen idos p incipales que adquie en es as imágenes es el de cen ali- dad. Dado que el luga sag ado es el cen o del mundo, cuando ese luga sag a- do se in e io iza es lo más p o undo del alma lo que desempeña el signi icado de cen alidad: lo más hondo del alma se con ie e en un cas illo o una ciuda- dela o i icada. No amos a hace aho a la his o ia del a amien o de es e sím- bolo, nos limi a emos a ci a algunos de los casos más no ables. La de e minación del hondón del alma como cas illo o ciudadela es un ema ecuen e en la mís ica musulmana29. Desde A a Alláh de Alejand ía una amplia nómina de espi i uales han expe imen ado el p ocede de la ealización in e io como un i hacia un cas illo sal ando las mu allas que lo gua dan. Así, Ahmad al Gazali, Hakim al Ti midi, Musa al Dami i, Abul Hasan al Nu i; a és os hab ía que añadi los clásicos de la mís ica islamo-pe sa como Semnani, Kub a, Ruz- behan de Si az, e c. La enomenología de es as cons ucciones, lo in incado de llega a ellas y alcanza su cen o, que es el luga mismo donde el alma mo a con la Di inidad, nos mues an de qué modo la dimensión más ascenden al del se humano se a icula a a és de imágenes y igu as p opias del simbolis- mo espacial: po que ealmen e la cen alidad y undamen o del espacio cuali- a i o son el hondón del alma. Y po eso ambién el despojamien o y desasi- mien o del p opio yo, como aciamien o necesa io pa a la cons i ución de odo espacio. Na u almen e, el simbolismo del cas illo in e io nos emi e a Las Mo adas de San a Te esa. No en a emos en la deba ida cues ión de la posible in luen- cia de la mís ica musulmana en la san a abulense, pe o hay que hace cons a (sea cual sea la p ocedencia del simbolismo) la ejempla idad que alcanza el ema que a amos en San a Te esa. Como decíamos an es, la ci cunsc ipción del ondo del alma po imágenes cons uc i as iene muchas a iaciones. Una de ellas es el cas illo odeado de mu allas en el cen o de una isla. Un modelo idedigno de es e simbolismo lo J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS 307 PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 29 Me emi o a mi a ículo «El símbolo del cas illo in e io en Suh awadi y en San a Te e- sa», en Muje es de luz. La mís ica emenina y lo emenino en la mís ica (edición de Pablo Benei- o), Mad id, 2001. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 14:00 Página 307 hallamos en el ela o isiona io de Fazel Mazanda ani ecogido po Al Faz ibn Yahya30. Aquí se habla de la expe iencia mís ica exp esada a a és del iaje a una Isla Ve de31 en el cen o de la cual un cas illo gua da el acceso a lo más ín i- mo de uno mismo, a la mo ada en la que eside el alma con la Di inidad misma. Po esa azón es e cen o igno o es á ep esen ado po símbolos como la Fuen- e de Vida y el Á bol del Se , es deci , símbolos de ca ác e axial que siemp e apa ecen asociados a los símbolos de cons ucción. Ya de po sí la isla eúne una amalgama de igu as que ipi ican anhelos me a ísicos y de pleni ud; la isla en de ini i a pe enece a la geog a ía del espí i u: Í aca, Tule, A alon, E in, Ínsu- la Vi idis, la ínsula Ba a a ia, las ínsulas ex añas… siemp e designando el ápex men is, el luga donde uno mismo se encuen a a sí mismo. Den o de es e o den de cosas posee una impo ancia sob esalien e el iló- so o pe sa Sihab al Din Yahya Suh awa di, ya que en sus ela os isiona ios explica la elación en e el en endimien o pacien e y el En endimien o Agen e como el pe eg inaje del alma indi idual has a su ángel. Y odo ese acon ece se de e mina asimismo como el acceso a la o aleza del alma (Epís ola del cas i- llo de las al as o es, Lib o de los emplos de las luces, El ela o del Ángel de alas a eboladas)32. Es deci , con Suh awa di se in eg a en el simbolismo espacial de cons ucción emas, concep os y ca ego ías p opios de la iloso ía a is o élica más las imágenes p opias de las espi i ualidades pla ónica y musulmana (Mala- cu , Mundus imaginalis)33: el mundo de la mediación on ológica (que es el ámbi- o especí ico del se humano) se con ie e en un mundo de cas illos, de o ale- zas almenadas, de ciudades o i icadas: haykal (palacio) y ab og (cas illo) son los é minos écnicos u ilizados po Suh awa di. Aquí end íamos que ae a colación oda la li e a u a espi i ual y ilosó ica en la que las expe iencias y ca e- go ías undamen ales son exp esadas con igu as ex aídas del simbolismo cons- uc i o. Ejemplos se ían los palacios celes iales (Hecalo ) del ciclo de Enoc, las isiones de Ezequiel, los mundos in e medios del Alam al mizal o Malcu y las ciudades mís icas que lo pueblan (Hu calia, Yaba ca y Yaba sa). Y así nos colo- camos en esa dimensión en la que el símbolo de la ciudad adquie e el mayo exponen e signi ica i o como ep esen ación del espacio cuali a i o. 308 J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 30 C . CORBIN, HENRY,En Islam I anien. Aspec s spi i uels e philosophiques, ol. IV, p. 347, Pa ís, 1972. Y ambién mi a ículo «Juan Ramón y la Isla Ve de», en Sol Neg o, año 2, n.º 2 (1996) 52-54. 31 Al Yazi a al jad a, que coincide so p enden emen e con la Insula Vi idis de la O den Joánica de Es asbu go, al como ad ie e Co bin. 32 C . SUHRAWARDI,L’A change empou p é.Quinze ai é e éci s adui s du pe se e de l’a a- be pa H. Co bin, Pa ís, 1976. También de Co bin es especialmen e ecomendable pa a es e ema Co ps spi i uel e e e céles e, Pa ís, 1979. Asimismo me emi o a mi abajo an e io - men e ci ado. 33 Tenemos ya un p eceden e en A icena en na aciones isiona ias como la Risala de Hayy ben Yaqzan, la Risala del Pája o o la Qasida del alma. C . AVICENA,T es esc i os eso é icos (edición de Miguel C uz He nández), Mad id, 1998. Todo es o demues a que la cues ión de la elación en e en endimien o pacien e y el en endimien o agen e es mucho más que en un p oblema gnoseológico: se a a de la unión del alma con su ho izon e ascenden al. Y eso ya desde A is ó eles. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 14:00 Página 308 Las ciudades espi i uales eúnen los elemen os p incipales del simbolismo undacional y los esumen: undamen o, cen alidad, eje, delimi ación… La ciu- dad es po excelencia la expe iencia cuali a i a del luga . Nos amos a e e i aho a a es o mas pa adigmá icas de o denación cuali a i a del espacio. La Je usalén celes e del Apocalipsis de San Juan, el cas illo de las isiones de Hil- dega da de Bingen y las egiones espi i uales de Swedenbo g. La simbología de la Je usalén celes e de Apocalipsis iene amplios an ece- den es en la li e a u a bíblica34 y su signi icado p o undo esponde, como ya hemos dicho, a la on ología undacional. Na u almen e, esa capacidad igu a- i a de la ciudad espi i ual (de mane a pa adigmá ica, la Je usalén celes ial) se di unde en di e sos ámbi os de pensamien o, y así en el gnos icismo (T a ado sin í ulo) el mismo Ple oma o o alidad in eligible se de e mina como una g an ciudad. Como bien se sabe, es en Ap 21 donde apa ece en odo su esplendo el sim- bolismo de la ciudad. Una enume ación sucin a de sus imágenes p incipales así lo mani ies a: la ciudad se iden i ica con una pied a p eciosa que es la pied a de undamen o de la que hablamos con an e io idad y que es asimismo la que p es a la solidez on ológica de la undación (Ap 21,11); esgua da la ciudad una al a mu alla, símbolo de la ci cunsc ipción y del lími e que eco a el mundo de lo inmundo, el o den del caos (Ap 21,14); los cimien os de la mu alla es án sig- nados con los doce nomb es de los após oles, es o es, el undamen o es el logos, la palab a como de e minación esencial de la cosa misma (Ap 21,14), pues nom- b e y pied a se iden i ican en su unción me a ísica esencial; la ciudad es cua- d ada, ya que el cuad ado es signo de i meza, de asen amien o en la ie a, de es a en aizado en lo sólido; la mu alla e a en medida de homb e y de ángel (Ap 21,17), es una mane a de a i ma el ca ác e in e io izado y espi i ual del símbolo: la sus ancia de la mu alla es como la sus ancia del alma, como la in e- io idad misma (alma o ángel); el ma e ial del mu o e a de pied a de jaspe (Ap 21,18), de la misma ma e ia que la pied a de undamen o, jaspe, pied a lumi- nosa y ecia donde las haya35, pues o que ep esen a la o aleza del sos eni- mien o y la ape u a a la cla idad del apa ece ; hay doce pue as (Ap 21,21): en odo ecin o amu allado debe de habe en adas de acceso que pe mi an el es- gua do en la mo ada. On ológicamen e hablando la pue a ab e paso y comu- nica es ados di e en es de se ; en el cen o de la ciudad encon amos un ío de agua de ida y un á bol de ida: los más clásicos ejemplos del simbolismo axial: el cen o de la ciudad es al mismo iempo el cen o del mundo y el cen o del alma, pues ahí es á el eje sob e la que se o dena y de e mina oda ealidad, po eso se le ep esen a con imágenes que deno an la ida en su mayo y más plena in eg idad; en esa ciudad nunca hab á noche (Ap 21,25; 22,5), ya que es amos a ando de una geog a ía espi i ual, donde las dis ancias y las si uaciones del J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS 309 PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 34 Is 65,17; 66,22; 60,1; 43,19; 54,11; 25,8; Ez 40,4; 43,2; 41,21; 45,2; 43,16; 48,16; 44,9; Zac 2,5; 14,11; 14,7-8. 35 En la cul u a adicional china iene el mismo simbolismo que el o o en el occiden e adicional. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 14:00 Página 309 luga esponden a es ados y ealidades in e io es: dado que la Je usalén celes- e es la luminosidad que ans o ma a oda conciencia que habi a en ella (y que es ella en úl ima ins ancia), no exis e aquí la oscu idad. De los muchos símbo- los asociados a la ciudad que pod íamos i as eando en el Apocalipsis, hay uno de especial ele ancia, pues mues a cla amen e de qué modo el símbolo cons- uc i o de la Je usalén celes ial se adecúa a o o símbolo undamen al del c is- ianismo: el símbolo esc i u a io del lib o e elado. En e ec o, en Ap 21,27 se dice que sólo en a án en la ciudad aquellos cuyos nomb es es én esc i os en el lib o de la ida, con lo que homologamos el nomb e pe sonal (el logos), la ciu- dad y el lib o como de e minaciones esenciales de la ealidad: nomb e, ciudad y lib o se in e cambian sus signi icados pa a designa una única esencia un- dado a. Hildega da de Bingen con su isión mís ica de lo que ella denomina Edi i- cio de la sal ación, es o o pa adigma de cómo una expe iencia ascenden al se cons i uye con símbolos de cons ucción. En e ec o, en su ob a Sci ias36 Hil- dega da nos na a de una mane a ha o de allada la isión de una o aleza con eminiscencias de la Je usalén celes e joánica, aunque el con enido de las imá- genes di ie a conside ablemen e en e una y o a. No obs an e, la enomenolo- gía de la isión de Hildega da se acomoda al a amien o adicional de los sím- bolos undacionales. Veamos alguno de és os. Ya hemos indicado que la desc ipción del cas illo espi i ual en Hildega da es compleja, ex aña y a eces muy en e esada. Noso os nos ija emos en aque- llas igu as que conside amos elemen os esenciales y cons an es del espacio cuali a i o. Y en p ime luga hay que señala de qué mane a una expe iencia mís ica, ascenden al, se exp esa a a és de imágenes sacadas del ámbi o de la cons ucción. La isión de la monja alemana comienza con una e e encia a una g an pied a de un solo bloque37: es el undamen o o igina io, la base sob e la que se e igi á oda cons ucción y, po an o, su condición de posibilidad. Es a pied a sólida (es de hie o) sos iene al p opio ono de Dios, po eso la odea una luz glo iosa pues es la ape u a misma del se . Dos de alles in e e- san es acompañan al simbolismo de la pied a: és a se con empla en el o ien e, es o es, la pied a implica la ac i idad ilumina i a an o desde un pun o de is a on ológico (la au o a del se ) como cognosci i o y espi i ual (la pleni ud exis- encial). La o a no a a la que nos e e íamos se a a del inmenso cí culo que i adia del Se que es á sen ado en el ono: es e cí culo es el o be celes e den- o del que se insc ibe el cuad ado del mundo e eno, ep esen ado ejempla - men e po la ciudad o el cas illo. Tenemos así la imagen in eg ada de la o ali- dad: el cielo y la ie a, lo al o y lo bajo, lo di ino y lo humano. Como puede ap ecia se es amos (es ic amen e hablando) an e un mándala, pues o que es e 310 J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 36 Las ob as de Hildega da de Bingen se encuen an en Migne PL, ol. 197, y en el Co - pus Ch is iano um, ol. XLIII (B epols). Hay una excelen e aducción del Sci ias al español: Sci ias: conoce los caminos ( ad. de An onio Cas o Za a y Mónica Cas o), Mad id, 1999. 37 Recué dese una ez más la pied a de Be el, la pied a de la Caaba, la pied a del Pas o de He mas, la pied a sob e la que descansa el ono de Dios… 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 14:00 Página 310 icono budis a e a ambién un diag ama en el que lo cuad ado (el mundo, la ie- a, la ciudad, el alma) se insc ibía en el cí culo celes e, si iendo de es a mane- a de sopo e pa a la medi ación y pa a la ins alación del alma en la ealidad. En la segunda isión con inúa la p esencia del cí culo aba cado y aho a se deja cons ancia de los símbolos axiales: el mon e y la oca eligando el cielo con la ie a. Aho a comienza p opiamen e hablando la desc ipción del edi icio: una ez cimen ado el luga y dispues a su cen alidad se a aiga en él el cas illo, que es cuad angula po que es á sólidamen e cons uido y delimi ado. Reco demos una ez más que lo que aquí se dice de una cons ucción ex e na en ealidad se dice de una cons ucción in e io , espi i ual. Viene después la mención de a- llada de los elemen os a qui ec ónicos: mu allas, o es y columnas i án apa- eciendo pa a signi ica solidez, cen alidad, ci cunsc ipción, a aigo. Todos es os elemen os end án como e e encia denominaciones de o den eligioso o eológico ales como Columna de la palab a de Dios, To e de la P emonición de la Volun ad di ina, Columna de la T inidad, Mu o de la An igua Alianza, To e de la Iglesia, Edi icio de la Sal ación, que iendo hace e con ello la ela- ción del con enido eológico con la signi icación sus en ado a de los símbolos de cons ucción. Pe o en Hildega da el simbolismo aba ca amplios ámbi os de de e minación, y así en la isión quin a hallamos el aspec o de lo e ible que siemp e iene la expe iencia del o igen: en un ángulo donde con e gen dos pa es de una mu a- lla se puede con empla la imagen de una cabeza de colo de uego y con em- pla la in undía pánico. Hildega da in e p e a es a cabeza como una igu a de la i a de Dios. Independien emen e de los signi icados mo al y eológico que la monja alemana a ibuye a sus isiones, nues o análisis pe cibe en es a e ible cabeza de uego la imagen de la expe iencia del undamen o como abe u a o i- gina ia y de la ins au ación de la p esencia en el momen o cuali a i o que ompe con la empo alidad cuan i a i a. No ol idemos que es as isiones se inse an en un discu so esca ológico, en el que hay que desc ibi en é minos cuan i a- i os una dimensión que no iene magni ud y es o sólo se hace con las me á o- as de lo e ible. Aquí, pues, lo e ible iene una doble acepción: la cabeza de colo de uego es el desga amien o de sali a ue a que p oduce el undamen o (la posibilidad de la posibilidad, di ía Kie kegaa d), y la cabeza de colo de uego es ambién la aniquilación de lo cuan i a i o po la ins au ación de la p esen- cia de lo cuali a i o. La cabeza p esen a es alas: la explicación alegó ica que nos da Hildega da dice que esas es alas ep esen an la T inidad; pe o pa a la explicación simbólica las es alas edundan en la e a ología de la cabeza y, po an o, en su dimensión de lo e ible. En la no ena isión, en la que se habla de la To e de la Iglesia y la Columna de la Humanidad del Sal ado , se nos dice que el mu o no es aba e minado ni la o e ema ada, alusión e iden e a la in e io ización de los elemen os a qui- ec ónicos, o más bien a su humanización o subje i ación pues aquí lo a qui ec- ónico es lo inacabado o incomple o del se humano. Es amos an e la ans o - mación de la sus ancia ma e ial y ex e na en sus ancia espi i ual e in e na. J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS 311 PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 14:00 Página 311 En la décima isión encon amos g adas de blanquísimas pied as que ascien- den has a la g an oca que sus en a el ono di ino. He aquí la combinación de los dos sen idos de la pied a de undamen o: po un lado es neg a, opaca, basál- ica, pues ep esen a la o aleza de la sus en ación, su es a en aizado en la ie- a; po o o lado es blanca po que ep esen a la luminosidad del es a abie o, la capacidad ela i a de p opicia la ascensión. Vuel en a apa ece en es e ela o símbolos que sabemos que son ecu en- es en es a clase de li e a u a. Así, ol emos a encon a la e e encia al sueño de Jacob y a la pied a de Be el (Gen 28,18-19) y ambién pa a Hildega da esa pied a de undamen o, en su ansi i idad simbólica, es á asociada al Lib o de la Vida y a la Je usalén celes e, Templo i o de Dios. La p opia Hildega da, en la explicación que ella misma a con inuación adelan a, alude al simbolismo de aquella pied a de undamen o como cimen ación de oda mo ada. La p esencia de odas es as imágenes edunda en la idea de que aquí se es á na ando la de e - minación on ológica del espacio sag ado y su i encia misma. En Emanuel Swedenbo g nos encon amos con uno de los ejemplos más p ecla os de desa ollo emá ico y í ido del espacio cuali a i o. No es, desde luego, baladí que el isiona io sueco haya esc i o un Apocalipsis explica a (que dejó inacabado y ue publicado pós umamen e), un Apocalipsis e ela a y a ios abajos más sob e exégesis de la ob a joánica como De ul imo judicio e de Babylonia des uc a o De equo albo. Todo ello demues a la impo ancia con- cedida po Swedenbo g a la esca ología, es deci , al momen o p i ilegiado en el que acaece el acon ecimien o undamen al, y, po an o, al luga en el que acaece ese acon ecimien o undamen al que en consecuencia, se á ambién un luga p i ilegiado: si el momen o p i ilegiado del acon ecimien o undamen- al es in e io y cuali a i o, el luga p i ilegiado del acon ecimien o unda- men al se á in e io y cuali a i o. Po es o la imagen que emblema iza oda la ealización espi i ual de Swedenbo g es la Nue a Je usalén, ciudad i ien e que ep esen a a la ez el momen o y el luga de aquella ealización espi i ual. Vamos a mos a es o con algunas ci as ex aídas de la inmensa ob a sweden- bo giana38. An e odo hay que deci que en pocos au o es como en el sueco ap ecia e- mos una espi i ualización del espacio an comple a y consumada: aquí dis an- cias, luga es, egiones o cons ucciones se esuel en en mo imien os y lujos del alma. El espacio se con ae y se ala ga según sea la i idu a in e io : es la conciencia la que de e mina al espacio y no al con a io. Swedenbo g se inse - a en esa línea de pensado es que no disocian iloso ía de espi i ualidad, expe- iencia mís ica de expe iencia p o é ica. Todo ello con luye en una enomeno- logía de la conciencia isiona ia o imaginal y en una espi i ualidad igu a i a. Bas en es as b e es palab as pa a enma ca las e e encias a lo espacial no cuan- i a i o en Swedenbo g. Vayamos aho a con algunos ejemplos. En De coelo e 312 J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 38 Pa a Swedenbo g en gene al me emi o a mi ob a Un lib o sob e Swedenbo g, Se illa, 1991; ambién, E. Swedenbo g, el habi an e de dos mundos. Ob a cien í ica, eligiosa y isiona- ia (edición y aducción de Ch is en Blom-Dahl y J. A. An ón Pacheco), Mad id, 2000. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 14:00 Página 312 de in e no 141 se explica de qué modo en el cielo (el espacio cuali a i o pa a Swedenbo g) odas las posiciones es án de e minadas po el o ien e, que es el luga po donde apa ece el Seño (po an o, uno es a á an o más ce ca del o ien e cuan o su conciencia es é más ce ca del Seño ). En el pa ág a o 176 del mismo lib o asis imos a una desc ipción de las di e sas ep esen aciones espa- ciales (á boles, lo es, ja dines, hue os) de p ocesos in e io es: son ep esen a- ciones y no alego ías, pues ac úan como de e minaciones on ológicas, pe o i - gu a i as, de la esencia espacial. El espacio y el iempo se con igu an como ep esen aciones y apa iencias (esquema izaciones) de p ocesos espi i uales. En el lib o Sapien ia angelica de Di ino Amo e e de Di ina sapien ia nos encon- amos con unas e e encias palma ias a la o ma que iene Swedenbo g de a- a la cues ión. Pe o demos la palab a al p o e a del no e, quien en el pa ág a- o 7 dice: «(…) Sin emba go, no son espacios sino apa iencias de espacios, pues no es án ijos ni de e minados como los de la ie a. En e ec o, pueden se ala - gados, es echados, cambiados y a iados. De es a mane a, no pueden es a de e minados po la medida ni se cap ados po ninguna idea na u al, sino sola- men e po la idea espi i ual (…)». Y ecalca en el pa ág a o 10: «En el mundo espi i ual apa ecen espacios como en el mundo e enal, y en consecuencia am- bién dis ancias, pe o son apa iencias según las a inidades espi i uales que pe - enecen al amo y a la sabidu ía, o al bien y a lo e dade o». En de ini i a, el iempo y el espacio son es ados del alma, lo que demues a algo a lo que ya alu- díamos an e io men e: posiblemen e sea Swedenbo g el au o donde se ap ecie en su máxima pleni ud la in e io ización, la espi i ualización y la pe sonaliza- ción del iempo y del espacio. Y odo es o se dice de mane a p i ilegiada de la Nue a Je usalén. Se ía in e minable ae a colación odas las ci as en las que se mues a la concepción in e io y cuali a i a que Swedenbo g iene del espacio. A modo de esumen y sín esis ci a emos de nue o De Caelo e de In e no 19739: «Po eso en la Palab a los luga es y los espacios (y odo lo que implica espacio) signi ican cues iones que implican es ados, po ejemplo, dis ancias, ce canía y lejanía, caminos, iajes, emig aciones, medidas de longi ud, es adios, llanu as, campos, ja dines, ciudades, calles, mo imien o, dis in os ipos de medida, longi ud, anchu- a, al u a y p o undidad, innume ables cosas más (…)». Todo lo espacial (y am- bién lo empo al) se esuel e, en de ini i a, en modi icaciones, ans o macio- nes y expe iencias del alma, en cambios de es ado40. Po eso la doc ina de J. A. ANTÓN, LA CONSTRUCCIÓN. NOTAS SOBRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO CUALITATIVOS 313 PENSAMIENTO, ol. 64 (2008), núm. 240 pp. 289-314 39 Es e lib o es un ex ao dina io epí ome que el mismo au o hizo de su ob a magna A cana caeles ia. Es amos en onces an e una dimensión esencialmen e he menéu ica. En espa- ñol exis en aducciones comple as de De caelo e de in e no: la publicada bajo el í ulo de El cielo y sus ma a illas y el in ie no ( ad. de Ch is ian Wildne ), Buenos Ai es, 1963; la publi- cada bajo el í ulo de Del cielo y del in ie no ( ad. de Agus ín López y Ma ía Tabuyo), Mad id, 2002. Llamamos ambién la a ención sob e el hecho de que odas es as especulaciones y isio- nes se desa ollan a pa i de la lec u a del ex o bíblico. Po eso en De Coelo e de In e no ano ó un complejo sis ema de co espondencias en e ambas ob as. 40 Los cambios de es ados ienen dados po las expe iencias i ales de la sabidu ía y la in eligencia, del amo y de la e. 06_An onPACHECO.qxd:Maque a.qxd 7/7/08 14:00 Página 313