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New Vico Studies, 20: [Reseña]

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New Vico Studies, 20: [Reseña]

Author: Badillo O'Farrell, Pablo
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2005
Source: https://idus.us.es/bitstreams/687a2bfa-2ee6-4ee7-8b6f-3038eb971d26/download
NEW VICO STUDIES, 20
po Pablo Badillo O’Fa ell
[Reseña / Re iew: New Vico S udies, nº. 20, 2002, The Ins i u e o Vico
S udies, A lan a, pp. 185.]
El ascículo co espondien e al año 2002 iene un menú,
y decimos al po ci cuns ancias que pos e io men e se analiza-
án, de ex ao dina ia a iedad y a ac i o, con la ya ei e ada
con igu ación p opia de es a e is a no eame icana.
Se ab e con un a ículo de Da id Kelman, i ulado
“Di e siloquium, o sob e el concep o iquiano de alego ía en la
Scienza nuo a”, en el que se pa e inicialmen e de la conside a-
ción po pa e del napoli ano de dos o mas dis in as de en ende
el concep o de alego ía, la ilosó ica y la e dade a alego ía poé-
ica, siendo así que mien as que la p ime a es p opia de la e ce-
a e apa o edad del homb e, la segunda es la ca ac e ís ica de la
p ime a edad o di ina.
El napoli ano ipi ica la di e encia en e las dos o mas de alego ía, denominando
a la que es ima e dade a como di e siloquium. Es cie o que ya al p egun a nos sob e qué
signi ica pa a Vico la alego ía nos damos cuen a de que, no sólo no es nada simple, sino que
ambién puede lle a en sí una con usión e minológica, que el p opio Vico se enca ga de
alimen a . La alego ía ilosó ica iene el asgo ca ac e ís ico pa a Vico de que impone a las
ábulas un signi icado que no es el his ó icamen e especí ico pa a ellas. Es as alego ías, sos-
iene Kelman, con ienen un sen ido mís ico o eso é ico, y po lo mismo se man ienen sepa-
adas del con ex o y del lenguaje ulga o nacional del que las ábulas su gie on.
Po o a pa e, Vico con as a po es e mo i o es a o ma de alego ía con la poé ica,
que es a la que él conside a como a ian e e dade a de la misma, al asocia la con los ca ac-
e es poé icos o los uni e sales imagina i os. El uni e sal imagina i o es el que Vico u iliza
pa a habla de Júpi e o de Aquiles, y se mani ies a en el sen ido de que no es que exis a una
idea de Júpi e en la que noso os pensamos cuando oímos la palab a ueno, sino que Júpi e
es el ueno, o la idea de un gue e o con éxi o cuando hablamos de Aquiles. En la e ce a
edad iquiana –la época del lenguaje abs ac o–, noso os concede íamos a la elación en e
el enómeno y el nomb e el s a us de una idea, y así, po ejemplo, el uni Aquiles más la ima-
gen de un luchado con éxi o es igual a la idea del co aje, pe o es asimismo cie o que es e
ac o, consis en e en da al uni e sal imagina i o un nomb e abs ac o, puede acon ece sola-
men e en la e ce a edad, y esul a o almen e ajeno al lenguaje de los ca ac e es poé icos.
Pa a Ve ene el concep o del uni e sal imagina i o es á unido a la concepción
iquiana de me á o a, y asimismo dis ingue el concep o adicional de me á o a, en endida
como noción de simila idad o pa ecido, de la noción iquiana de me á o a, que es á basada
en la iden idad o en la esencialidad.
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©Cuade nos sob e Vico 17-18 (2004-2005)
Se illa (España). ISSN 1130-7498
© E. Aguila de la To e, P. Badillo O’Fa ell, F.J. Na a o Gómez, M.A. Pas o , L. Pompa, J.
Sánchez Espillaque, J.M. Se illa. © J. Na a o Reyes po la ad. de la eseña de L. Pompa.
RESEÑAS E INFORMACIÓN
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Con la adicional noción de me á o a, el se es asumido como algo ya exis en e, lo
cual nos pe mi e po an o una elación analógica que iene luga en e dos ó denes del se .
Ve ene, sub aya Kelman, se di ige a la na u aleza adical de la noción iquiana de la me á-
o a, al no a que es p ecisamen e el s a us me a ó ico del ca ác e poé ico lo que pone el
“es” en un p ime luga : la iden idad no exis e has a que la me á o a coloca la cópula “es”.
La concepción iquiana de alego ía, po an o, in i a a una lec u a más ce ada, una
que no asuma el adicional o “ ilosó ico” én asis sob e la elación analógica en e un ca ác e
poé ico y un enómeno pa icula . Pe o, aun an es de alcanza la de inición iquiana de alego-
ía, apa ece un obs áculo. Pa ece ía absolu amen e ex año que Vico u iliza a el é mino seme-
jan es (simiglian i). Po que si el ca ác e poé ico p oduce una iden idad en e el nomb e o la
imagen y la apa iencia de un enómeno, ¿cómo puede sos ene el napoli ano asimismo que la
elación de semejanza es una elación analógica? Después de odo, el ueno no se asemeja a
Júpi e ; el ueno es Júpi e . El homb e ale oso no se asemeja a Aquiles; es Aquiles.
Si se siguen las de iniciones ca ac e ís icas de alego ía en el mundo g iego y oma-
no, y Kelman se de iene especialmen e en la igu a de Quin iliano, nos pe ca amos de que, en
cie a o ma, és as podían es a más lejos de la de inición iquiana de alego ía, ya que pa a él
no es una elación de igu as, sino además la mani es ación de un acon ecimien o del lengua-
je. Po ello, aun cuando Vico niega una elación de igu as en el modo de signi icación de la
alego ía, él debe con a pa a dicho hecho que el ca ác e poé ico se e ie e a una mul iplicidad
de especies o apa iencias di e en es; él debe con a –concluye Kelman– con el hecho de que
el ca ác e poé ico es un e en o singula que, no obs an e, se epi e a sí mismo.
Po es a azón es po la que Vico acuña el é mino di e siloquium, que es la exp e-
sión o el habla de di e sas especies en un concep o gene al. Con ello el napoli ano es á
o eciéndonos algo de una más iable aducción de la palab a g iega alego ía, al conjuga
simila es concep os de una o ma muy e inada. Así, mien as la de inición iquiana se aleja
de la de Quin iliano, po con a inco po a la in e sio del e ó ico omano en ella y e leján-
dolo de mane a exp esa en su concep o de di e siloquium.
O o aspec o impo an e, sub ayado en la pe spec i a iquiana, es que, en p ime
luga , odas las ábulas se e ie en a los p ime os momen os de la his o ia de una nación, sin
que ello signi ique que la ábula ac ualmen e con enga lo que sucede en el momen o en el
que ocu e el acon ecimien o his ó ico, y así cuando, po ejemplo, se habla de Aquiles, no
se es á e i iendo a una pe sona conc e a, sino a una palab a esc i a de uso mudo. Pe o la
di icul ad pa a o ma es e ipo de noción adica p ecisamen e en que Vico se e ie e al
momen o en que él es ablece que la e ce a edad –la nues a en conc e o– no puede comen-
za a en ende las men es de los p ime os homb es.
Pe o, además, es a esc i u a –o lenguaje de ges os– no debe se en endida como
e e en e a una cualidad abs ac a o sen ido, sino que más bien debe se is a como un acon-
ecimien o del lenguaje. De es a mane a, Vico se es á apun ando a una noción adical de his-
o ia, como algo que es á o mado en el acon ece del lenguaje. La his o ia (his o y) como
al, como una ‘his o ia’(s o y) o ábula, como una e dade a na ación, iene a se al en el
momen o en el que un ca ác e poé ico se o ma y es sólo después de ese momen o o igina-
io cuando los acon ecimien os pueden sucede .
Pos e io men e, se incluyen cua o ensayos sob e Vico y la sociedad ci il, que se
co esponden con las con e encias habidas en Emo y en la p ima e a de 2000.
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Reseñas
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El p ime o de ellos, de D. P. Ve ene, es sob e el “Mé odo de es udios en nues o
iempo”, de Vico, en el que el Di ec o de la e is a analiza la lucha en e la pe spec i a
iquiana y el modelo dominan e de pensamien o ca esiano a lo la go de sus p incipales
ob as, y cómo puede sondea se un nue o modelo de a io en el pensamien o del napoli ano,
ajeno po comple o al azado po el ancés.
El segundo, de Tho a I. Baye y i ulado “Teo ía de la educación de Vico pa a el bien
común”, pa e de la idea iquiana de las es edades, y cómo en cada una de ellas podemos
halla un modelo a segui pa a la educación cí ica. En uno de los que pone mayo én asis es
en el de los modelos he oicos, en cuan o ellos no sólo se ca ac e izan po una noble men e,
sino además po la búsqueda de lo sublime en sus es udios y en su discu so.
Es as pe spec i as son p oyec adas po Vico a es pun os que él es ima c uciales
pa a la o mación y educación del es udian e, que la au o a culmina al a i ma que su plan-
eamien o es la compa ibilización del ideal pla ónico de educación con la concepción c is-
iana de la misma. A su ez, analiza la men e he oica como la sabidu ía que habla, el ideal
enacen is a que ae jun as la iloso ía y la e ó ica.
Después de analiza las di e en es pe spec i as his ó icas sob e la eo ía de la edu-
cación ciudadana ealizadas po Vico, Baye llega a la conclusión de que nues o au o no
iene p og ama de e o ma social o doc ina de ingenie ía social, ya que su pe spec i a es
que los buenos indi iduos p oducen una buena sociedad, y aquella educación que pone jun-
os la men e y el co azón hace más comple o al indi iduo. Los indi iduos que comple an su
p opia na u aleza humana se con ie en en buenos ciudadanos, y es que sin buenos ciuda-
danos no hay base pa a una buena sociedad.
El e ce o, de S ephen Dona elli y con el í ulo de “Concepción ópica de Vico de
la sabidu ía ci il”, a anca de la idea de la impo ancia del sabe ópico pa a Vico, como podía
ap ecia se asimismo en o os au o es de la época, y así se sub aya la posible in luencia en es e
ámbi o del sabe iquiano de ob as como los Second Cha ac e s de Sha esbu y y el
Le ia han de Hobbes. Y en es a línea es donde se puede si ua la posible e acción simbóli-
ca que encon amos en el on ispicio de la e ce a edición de la Scienza nuo a iquiana.
Pa iendo de es e pun o la p e ensión del a ículo de Dona elli, como él mismo ase-
gu a, se cen a á en la demos ación pic o ilosó ica de cómo una e ó ica de los ópicos
puede engend a sabidu ía ci il. Así, pa e de la imagen de la abla de Cebes el ebano, que
aza una alego ía po la que se p oduce una especie de pe eg inaje in elec ual y mo al, que
p ác icamen e ha llegado has a el siglo XX y, con ella en la men e, Vico comienza la
Scienza nuo a a i mando que como és e hizo una abla de ins i uciones mo ales, él la ha á
de ins i uciones ci iles. Es a ci a pone de mani ies o la posibilidad de un conocimien o po
simili udes, así como el comenza es a ob a con una concisa enume ación del a e del cono-
cimien o ópico.
Al desplaza el én asis de las ins i uciones mo ales a las ci iles, Vico asimismo
pone el conocimien o ópico como ú il pa a el uso inmedia o, pa a el es ablecimien o de su
e oluciona ia ciencia humana. Po es as ci cuns ancias acon ece que en muchas ocasiones,
en Vico y en muchos de sus más mimé icos comen a is as, descub imos un en endimien o
e icien e de la línea en e, po una pa e, la sabidu ía in e na de las ins i uciones ci iles y las
undamen aciones e ó icas de esa sabidu ía y, po o a pa e, el abajo de la his o iog a ía
y la p omulgación imagina i a de la memo ia his ó ica.
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Como sub aya Dona elli, pa a la concepción e ó ica iquiana de la sabidu ía ci il,
es ú il econoce cómo, desde el comienzo de la Scienza Nuo a, una o ien ación ópica ali-
men a la ci ilidad, y cómo la econs ucción imagina i a de la his o ia ci il es po na u ale-
za e ó ica o, más p ecisamen e, ópica.
Ya en el capí ulo I del De an iquissima i alo um sapien ia, Vico concibió una ela-
ción en e un núme o pa icula men e amplio de locuciones la inas y la enseñanza in e na
que es as locuciones pa ecían e ela ; así el napoli ano iende a e las como opoi, y a gu-
ye que el indaga en es as palab as la inas ap endidas nos p opo ciona un conocimien o de
la ci ilización humana, exac amen e igual que las palab as de la Sag ada Esc i u a nos o o -
gan un conocimien o de la olun ad di ina.
El concep o e ó ico del sabe ci il comp ende la cons ucción humana del pensa-
mien o an e io al desa ollo de sis emas o mé odos de pensamien o, y así él lee las icisi-
udes de la aequi as ci ilis – i ud po an onomasia de la ci i as y de la ida de és a– en los
mi os y en las abulosas na aciones de los poe as. Y así podemos da nos cuen a de po qué
Home o signi ica pa a Vico algo más que un poe a o un se humano en pa icula , es “una
idea o una ca ác e he oico de los homb es g iegos, en an o que ellos con a on su his o ia
en himnos”, y sus poemas son los dos más g andes almacenes de eso os de cos umb es de
los an iguos g iegos, y ello pe mi e alaba lo como el undado de la polí ica o de la ci ili-
dad g iega. Y de es e modo, como e lejo de es o, pa a Vico uni e sales imagina i os como
Aquiles, Pa is o Ulises uncionan como ipos de “signi icación his ó ica”.
La ciencia de Vico es an o una exposición ace ca del conocimien o ópico, como
un eg eso ac ual a algunos luga es de la memo ia o opoi, donde las ideas de lo ci il se si ú-
an. La habilidad o iginal pa a descub i el sabe poé ico a a és de los opoi es a ín pa a
Vico con la subsiguien e opo unidad pa a eco da és os imagina i amen e como o mas de
conocimien o común, como mues as del sensus communis o sabe ci il colec i o allado
desde los más emo os iempos.
Sin p ác ica en el sabe ópico no sabemos qué pensa cuando las cosas an más
allá del en endimien o; po que ca ecemos de ese en endimien o, no podemos ac ua y habla
bien en momen os decisi os como ciudadanos. Y así, con es os medios, quizás se pudie an
encon a ecu sos an e las g andes a ocidades de los úl imos iempos, a las que no cabía
o o ga espues a con los simples ins umen os de la azón.
El a ículo que sigue, de Ma y Lee Mi sud, lle a po í ulo “La igu a de Home o
en la es uc u a e ó ica de la pedagogía de Vico”, pa e de la idea inicial de que és a –la
pedagogía iquiana– es á o mada p edominan emen e po el a s opica. La esis esencial
del a ículo es que, mien as que muchos es udiosos, la mayo ía, asocian el a s opica con
las cul u as clásicas g eco-la inas, donde las eo ías de los opoi p edominan en la eo ía y
pedagogía e ó icas, en Vico, po con a, en la es uc u a e ó ica de su pedagogía en con-
c e o, el a s opica debe se he oico en na u aleza, mucho más clásico.
La conciencia que se cul i a en el a s opica no es acional, como noso os en en-
demos el é mino desde una una óp ica ca esiana, sino que es más bien igu a i a. Encon a
el “medio” equie e una cons an e ale a e imaginación, no menos que una conciencia psi-
cológica de las disposiciones de una audiencia, una pe cepción de ca ác e y una conciencia
o al de la si uación humana en elación a los mundos na u al y di ino que un c í ico ca e-
siano es incapaz de adqui i .
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Es cie o que el discu so en la época clásica no podía escapa de la échne, y la he-
o ike nació de es e deseo, ya que el -ike inal ma ca el o igen del a e o mal ( échne) del
é o . La a ención de A is ó eles a la echne del e ó ico ya pa ece di e en e de la a ención
p es ada a la échne po la mayo ía de los manuales pa a discu sos –llamados echnai– que
exis ían en la A enas clásica.
En Home o, Vico encuen a un camino pa a hace a la men e e ocede a ella
misma, y desde ahí a anza con una conciencia igu ada, lis a pa a ap ehende el sabe en
p epa ación que le pe mi a i i plenamen e la ida cí ica, ascende has a el más al o bien,
y, a lo la go del camino, pode lle a a cabo la ba alla con la dominación écnica de la peda-
gogía ca esiana. Y, de en ada, nos damos cuen a que, pa a pode ap ecia la igu a de
Home o y su si io y pode en la pedagogía iquiana, noso os podemos mi a el on ispicio
de la Scienza nuo a, ya que aquí la igu a de Home o es un conduc o humano de luz di ina.
La igu a de Home o, al como Vico la descub ió, no es la de un homb e indi idual y
simple, sino la de odos los g iegos con ando sus his o ias en himnos. Y de es a mane a nos pode-
mos pe ca a de cuán di e en e es su igu a de la del pensado ca esiano, que se puede e ep e-
sen ada en la ob a de Rodin, ya que mien as és a es indi idual, ence ada en un cue po indi idual,
soli a ia en su exis encia y pe dida en la búsqueda singula de la au oe idencia, la de Home o, en
cambio, es múl iple en odos los aspec os, ya que igu a i amen e ep esen a a una mul iplicidad
de homb es, conec ada a mundos di inos, humanos y na u ales, p esen e en una si uación e ó i-
ca y pedagógica. Po ello, Home o y Desca es son inconmensu ables. Vico encuen a en Home o
el camino pa a i más allá de la dominación y la mue e de la conciencia écnica.
Home o, pa a Vico, es una igu a del lenguaje, y como al simboliza una concien-
cia igu a i a. Es a conciencia igu a i a es imagina i a, in en i a e ingeniosa. P opo ciona
sen ido a la expe iencia a a és de asociaciones simbólicas, ep esen aciones í idas, imá-
genes, símiles, compa aciones, me á o as y ci cunloquios.
Es a in ención, ca gada de hallazgos a o unados e inespe ados (se endipi y),
equie e ene una men e imagina i a que pueda p opo ciona le sen ido a cosas apa en e-
men e dispa es y no elacionadas, y de es a o ma pode log a hace así un sabe . Vico llama
a es e sabe poé ico, del g iego poíesis, sen ido pa a hace . Yasí en el on ispicio de la ob a
iquiana, Home o se si úa en e los mundos humano y di ino, y en el medio conec a el con-
jun o. El sabe poé ico es holís ico al p opo ciona le sen ido y lle a a cabo una conexión
común en e los mundos humano y di ino. La poíesis del yo es inconmensu able con la éch-
ne del yo, esa mane a analí ica, o mal, in ospec i a y pe sonalizada espec o de un mé o-
do indi idual p opio del cogi o ca esiano. La poíesis del yo es igu a i a, ca gada de hallaz-
gos a o unados e inespe ados, conec ada sensualmen e al mundo y comunal. De aquí la
impo ancia de Home o como símbolo pa a odo el plan eamien o iquiano.
Pos e io men e, se inse a un a ículo de William Roge Schul z, i ulado “La eo-
ía de la poesía de Bloom: la ansiedad de la in luencia de Vico”, en la que se analiza cómo
la eo ía de la poesía iquiana in luyó g andemen e en la eo ía poé ica de Ha old Bloom, y
se denominó la “ansiedad de la in luencia”, í ulo de un lib o de és e. En el a ículo se ea-
liza un es udio de cómo no hay ni un simple echazo, ni una simple acep ación de la in luen-
cia, sino que exis e una bas an e compleja elación a lo la go de oda la ca e a de Bloom.
En los p ime os esc i os de Bloom las ideas de Vico son igno adas i ualmen e, mien-
as que a pa i de La Ansiedad de la In luencia, la in luencia del napoli ano es conocida, no
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sólo po se muy ue e, sino ambién po que in en a se ep imida. Tal ci cuns ancia se pone de
mani ies o en el hecho de que las ideas de és e son ci adas sólo en b e es pasajes, y además no -
malmen e se hace a a és de au o es que si en como in e media ios de su pensamien o.
En ob as pos e io es Bloom discu e las esis iquianas con mayo de alle y én asis,
pe o donde la in luencia pa ece que alcanza su mayo g ado es en El Canon Occiden al, el
cual se con ecciona sob e la base de la eo ía iquiana de los es ciclos, aunque –y de nue o
sucede algo simila a lo de las ob as an e io es– sus esis no son analizadas di ec amen e.
Desde 1970, cuando Bloom llama a Vico ‘ a o’ (odd), has a 1994, en que lo consi-
de a “el mayo eó ico mode no de in luencia li e a ia”, la ama de Bloom c eció de o ma
con inuada a la pa que su in e és po las ideas iquianas, pe o no se puede deci que c e-
cie an ambas de o ma coinciden e en dimensiones, según Schul z.
Una de las g andes líneas de in es igación sob e Vico se si úa en analiza su
in luencia a lo la go de los siglos, y así Ve ene ha sub ayado que, en la mayo ía de los casos,
ha enido más in luencia sob e indi iduos que sob e co ien es y escuelas, a la pa que sob e
esc i o es en di e en es épocas de la his o ia, más que pode segui se una línea con inuada
e inin e umpida en el in lujo que ha enido. Y es a obse ación de Ve ene cuad a pe ec a-
men e a la igu a de Ha old Bloom po que, a pesa de su impo ancia como c í ico, se ha
man enido en una posición cla amen e indi idualis a y no ha c eado ningún mo imien o de
masas que siguie a su igu a y pensamien o.
El año 1973, con la publicación de la La Ansiedad de la In luencia [The Anxie y o
In luence: A Theo y o Poe y, Ox o d U.P., Nue a Yo k, 1973], se puede conside a como
aquel en el que se p oduce la en ada d amá ica de Bloom en el mundo de la eo ía li e a ia,
y a pa i de ahí se puede conside a asimismo decisi a su in luencia en odos los discu sos
eó ico-li e a ios, que, a pa i de en onces, han de e e i se ine i ablemen e a su igu a.
Po que las ob as publicadas con an e io idad habían sido, en esencia, g andes comen a ios
a algunos au o es encuad ados en el mo imien o omán ico.
La publicación de la ob a an es e e ida de 1973 hace que Bloom, como an es había
sucedido a au o es como Cassi e o Joyce, se conside a a cla amen e in luido po la igu a
iquiana, aunque pudie a se que sólo pa cialmen e en e e encia a los dis in os campos a-
ados. La decla ación de p incipios de Bloom en es a ob a hace e e encia a la in luencia
esencial de dos au o es en el undamen o de la misma, Nie zsche y F eud, pe o asimismo
nos pe ca amos de que es Vico el que le p opo ciona, según sus p opias palab as, la idea-
aíz pa a el sus en o de oda su ob a. Po ello es po lo que Schul z se p egun a po qué
en onces Bloom no lo econoce como una de sus uen es p ima ias, y asimismo se cues io-
na si es conscien e de la con adicción en e decla ación y acción.
La p ime a in luencia de Vico sob e Bloom podemos si ua la en su eo ía de la poe-
sía, donde, po o a pa e, pa a que la misma ue a consis en e necesi aba de una e e encia
que le die a en idad a és a, y ello es lo que encuen a en la Scienza Nuo a iquiana.
Pe o esul a cu ioso que, después de hace en la in oducción de la ob a una cla a
e e encia al in lujo y a la impo ancia de Vico pa a él, lo abandona, en el sen ido de no
insis i en la a inidad in elec ual de sus plan eamien os con los del napoli ano. Sin emba go,
es cie o que su p ime ace camien o a Vico se p oduce a a és de la discusión de sus ideas
como un ejemplo de una eo ía de los o ígenes poé icos, esencialmen e po medio de la lec-
u a e in e p e ación que p e iamen e hab ía ealizado E ic Aue bach.
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Reseñas
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Hay que des aca el hecho de que su eo ía poé ica se basa p incipalmen e en el
da o de que és a depende de la adi inación, de que la c eación poé ica debe se p olép ica.
Diciéndolo en é minos más simples, más común en la his o ia in elec ual, y emon ándose
a A is ó eles, pa a llega a se un g an poe a debe uno se guiado po un sen ido, no una idea
explíci a, de la causa inal de la poesía del p edeceso . Lo que se busca es la causa o el p in-
cipio es é ico de la gene ación de la úl ima g an poesía. Si es a me a es cons uida c onoló-
gicamen e, es imposible pa a la causa segui el e ec o. Si, en cambio, és a es cons uida lógi-
camen e, in elec ualmen e o espi i ualmen e, en onces es posible pa a alguien en ende el
abajo del p edeceso mejo que si ue a en endido o iginalmen e. El más a anzado en en-
dimien o es una ley o causa. La ansiedad en la c eación, dice Schul z, acon ece po que el
poe a-a-se debe, en p incipio, acep a la ob a del p ecu so incondicionalmen e, como si
ue a di ina y po ello in achable y pe ec a, pe o, al mismo iempo, en es adios sucesi os
de inidos po Bloom, debe oma el espan oso iesgo de imagina se un es ilo poé ico, el cual
ha ía pa ece in e io al del p ecu so . El nue o es ilo es la e-imaginación del log o del p e-
cu so , guiado po la adi inación de su causa inal.
En La Ansiedad de la In luencia Bloom no acla a cómo su elabo ada eo ía, bos-
quejada po Schul z en su a ículo, iene una ue e aíz di ec a en Vico. Bloom cie amen e
no es á in e esado en ac ua así, y quizás no puede dibuja una delgada línea de inido a en e
lo que Vico pensó y lo que él hace. Ello no es necesa io pa a el p opósi o que nos ocupa,
pe o lo que es necesa io sub aya es que Bloom iene una in luencia y un pun o de pa ida,
y és e adica en los esc i os de Vico. Haciéndole jus icia a Bloom, hay que deci que él
sub aya la in luencia iquiana de mane a más cla a y más ue e en ob as pos e io es.
En las páginas 59 a 61 de La Ansiedad de la In luencia la o ma y el con enido de
los comen a ios de Bloom mues an la in luencia iquiana no econocida po él; po que,
aunque conscien e de la necesidad de una in luencia, ni él ni nadie conoce odas las azones
pa a la elección de una especí ica. Y así, cuando Bloom in e p e a la eo ía de Vico, después
del suma io de ideas p opo cionadas po Aue bach, es á jus amen e in e p e ando su eo ía
de un modo iquiano. Él e a iquiano an es de sabe lo. El po qué de la elección de Vico
puede encon a se en que Bloom necesi aba pa a sob e i i , se y pe manece como un eó-
ico li e a io es ablecido, una igu a de g andes p opo ciones, y ella la encuen a en el gigan-
e de la imaginación que es Vico. Al elegi al napoli ano él se alza a sí mismo pa a ocupa
un luga en la his o ia in elec ual, un luga después de Vico.
Pe o, a pesa de odo ello, i ónicamen e, la esis encia de la eo ía de Bloom iene
su pa e con a ia en su callada esis encia a la in luencia de Vico, la cual con inúa y llega a
se más apa en e en ob as siguien es. La in luencia de Vico en Bloom es signi ica i a, y ello
es así y se demues a po e e encias ecu en es del segundo espec o al p ime o, pe o, al
igual que de ello no hay duda, ampoco lo hay del in en o de ep imi és a, y ello se pone de
mani ies o, según Schul z, en cinco asgos peculia es.
El p ime o se ap ecia en el da o de que en una ob a de las dimensiones de la de
Bloom la can idad de e e encias iquianas es bas an e educida. El segundo se comp ueba
en que, desde el pun o y ho a en que Bloom igno ó i ualmen e a Vico en oda su ob a c í-
ica an es de La Ansiedad de la In luencia, su c i icismo podía habe sido desa ollado ya
an es de que Vico uese p oclamado como una de sus uen es inspi ado as. La e ce a ca ac-
e ís ica es la p esen ación de las ob as de Vico, po pa e de Bloom, en muchas ocasiones
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a a és de o os lec o es o in é p e es. La cua a peculia idad es que, en muchas ocasiones, las
ideas de Vico son p esen adas e in e p e adas del mismo modo que la de o o pensado , y así
se puede habla del sínd ome del “Vico y ....”. La quin a y úl ima peculia idad enume ada po
Schul z, ep esen a i a de la ep esión de la in luencia iquiana en Bloom, se ap ecia en la
ci as que hace muy suma iamen e de él; él es un “genio”, y ci a muchas eces de memo ia, sin
no as a pie de página, y ello sucede ambién en muchas ocasiones con la ob a del napoli ano.
Dos años más a de de la an ci ada ob a, Bloom publica Un mapa de una lec u a
equi ocada, en pa e pensado como de ensa de su eo ía con a una eacción hos il y de
la go alcance. Y, de en ada, en es a ob a se ap ecia cómo el papel de Vico es econocido
de ini i amen e como más ue e. Es a ob a a ibuye a Vico la idea de la necesidad del poe a
de busca p io idad en la adi inación, y ello jus i ica la p e ensión de in luencia iquiana.
Lo que ayuda a cla i ica es a idea compleja es la discusión del p incipio iquiano de que
“noso os sólo conocemos lo que noso os mismos hemos hecho”, o e um ipsum ac um.
Pa a Bloom ello signi ica que un nue o g an poe a in en a o imagina un o igen, lo
cual es di e en e de una in e p e ación li e al de la poesía del p edeceso , y pa a expandi la
in e p e ación de la imaginación iquiana, Bloom le o o ga el pode combinado de los opos
e ó icos y de los mecanismos de de ensa eudianos, en una in e p e ación gene osa en e ec o.
Como añadido al con enido p eceden e, Bloom es á de acue do con los opos iquianos, a los
que Bu ke denominó “Los cua o opos maes os” (i onía, me onimia, me á o a y sinécdoque),
y a los que añade dos más –hipé bole y me alepsis–, ambién llamado és e úl imo ansunción.
En o as ob as pos e io es de Bloom, como Poesía y ep esión: Re isionismo de
Blake a S e ens y Agon: Hacia una eo ía del e isionismo, se puede ap ecia nue amen e
la di ícil elación y acep ación po él de la in luencia iquiana, si bien en la p ime a de es as
dos ob as la e e encia es más amplia, casi doce páginas en seis ci as dis in as, amén de a i-
bui a Vico el o igen de sus ideas más que en ningún o o luga . A al pun o, que llega inclu-
so a sos ene que en Vico se puede ap ecia , mejo incluso que en F eud, la a inidad, o aun
iden idad, en e una poesía ue e y un ipo de ep esión. Lo que esul a e iden e es la
in luencia, asumida aun cuando sea a egañadien es, de la eo ía iquiana de la c eación poé-
ica en odas las esis del c í ico no eame icano.
Asimismo, y de o ma más cla a que en ninguna de sus ob as an e io es, Bloom
di e encia su pe spec i a de la de Vico, y así él ep esen a las ideas iquianas que él discu-
e en pa icula , cómo un poe a “se desin en a o se in en a él mismo, y así ensaya la impo-
sibilidad de c ea se con éxi o a sí mismo a a és de la ep esión de las causas”.
El ipo del conocimien o po igno ancia, po me a ísica imagina i a, sucede a a-
és del cue po, al como las emociones y las imágenes son su lenguaje, como el lenguaje de
la poesía iende a se emo i o e imagina i o. En la ida co idiana, algo como la igno ancia
iquiana, un modo de conocimien o a a és del cue po, es algo más o menos conocido.
Es as simples y o dina ias ideas cla i ican los más g andes ac os de imaginación,
siguiendo un p oceso simila de in eg ación; po que se puede deci que un nue o poe a, al
p incipio, acep a al más g ande poe a an e io , de al mane a que dis in as pe spec i as p e-
sen adas a a és del e so llegan a se una segunda na u aleza. En suma, el análisis, in ui-
ción e inducción conducen a la o ganización de las in uiciones en e ellas mismas, como
quie a que uese, has a que el nue o poe a descub e en sí mismo un nue o p incipio es é i-
co a a és del que las in uiciones sepa adas puedan se is as como e siones que p oceden
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de ue a o como in e io es. En p opias palab as de Bloom, “el nue o poe a mismo de e mi-
na la pa icula no ma del p ecu so ”, y aquí implíci amen e él es á abajando pa a de e -
mina la pa icula no ma de Vico –hacia la epi omización de su conocimien o, inco po án-
dolo comple amen e y p obándolo.
En Agon: Hacia una eo ía del e isionismo, y como se desp ende del sub í ulo,
pa ece que amos a encon a una nue a eo ía, y ello gene aliza la ansiedad de la in luen-
cia de Bloom en una eo ía de la lec u a como e isión a a és de algunos nue os con eni-
dos: el e isionismo de F eud, una lec u a gnós ica, la ame icanidad de la poesía ame ica-
na. En odo ello Vico es á as Bloom, el lec o de esos ex os, p oyec ando una luz pa a ilu-
mina aho a una idea, aho a o a.
También aquí la ex ensión de páginas dedicadas a Vico es simila a la que se le
o o ga en ob as an e io es, es deci escasa. Asimismo, son los mismos asun os los que uel-
en a eapa ece : el p incipio del e um ipsum ac um; la p io idad del poe a po la adi ina-
ción; la “igno ancia” como un o ganon; el pode c ea i o de las mi ologías gen iles; y una
isión des-idealizada de la poesía como de ensa.
Cuando Bloom habla de la ansunción o me alepsis se la a ibuye di ec amen e a él,
y así a i ma que “quie e con as a la negación de F eud al p oceso equi alen e en Vico, po -
que Vico es el g an p ecu so eó ico de la olun ad poé ica y de su a io e isionis a, a la que
he llamado ansunción, siguiendo a Fle che ”. Pe o hay que sub aya que Vico no habla de
al – ansunción–, sino que habla de “un nudo de dos sinécdoques y una me onimia”.
La ansiedad de Bloom, espec o de la in luencia de Vico, es á p esen e en es a ob a,
como lo había es ado en las an e io es, y así po un lado econoce la necesidad de los c í icos de
“ ene pa adigmas o modelos ilosó icos que sean ellos mismos poé icos”, y ahí Vico es un mode-
lo pa a Bloom; po o o lado in en a “i más allá o po delan e de ales o ígenes igu a i os espec-
o a las especulaciones que los gene an”. El p oblema, como sub aya Schul z, es que Bloom es á
in en ando esumi la apo ación de Vico con una óp ica educcionis a, juzgándolo po su apo a-
ción espec o al único campo que a Bloom le in e esa, que es el de la poesía mode na.
Po úl imo, el a ículo concluye analizando el luga de Vico en El canon occiden-
al. Como es bien sabido, el lib o escoge una lis a de ob as maes as de la li e a u a uni e -
sal, a las que analiza y discu e con is as a con e i las en ep esen a i as de esc i o es canó-
nicos. En es a lis a – ein iséis ob as y au o es analizados– no apa ece Vico, sino que apa e-
ce en el Apéndice, en conc e o en la época a is oc á ica.
Apesa de las ese as que pueda le an a el uso “escaso” que hace del pensamien-
o iquiano en es a ob a, se puede a i ma que el mismo ha sido asumido e in e nalizado qui-
zás como en ninguna o a ob a an e io ; éngase en cuen a que Bloom u iliza la idea de un
ciclo de es edades pa a aplica lo al canon occiden al, acogiendo plenamen e el plan ea-
mien o iquiano. Lo que sucede es que pos e io men e nos encon amos con la a i mación
de que Joyce usó la clasi icación iquiana de las es edades, lo cual nos lle a a p egun a -
nos si Bloom es á siguiendo a Joyce más que a Vico, o a Vico más que a Joyce.
Cie amen e en El canon occiden al no hay mo i o pa a el uso de las es edades
iquianas, sino que más bien lo que Bloom halla en Vico es algo úl imo, cual es que él c ee
que el c i icismo depende de modelos ilosó icos, que son ellos mismos poé icos. Pa a hace
jus icia a Bloom, puede deci se que es posible que la elección de las es edades iquianas se
haya p oducido po que, en la pe spec i a c í ica de aquél, ambién el poema puede se consi-
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