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Vallecillo Chaves, Natividad Una aproximación psicométrica para la validación de la escala Attribution Questionnaire-27 sobre estigma social hacia las personas con enfermedad mental 9 de Junio del 2016 Saavedra Macías, Francisco Javier Martínez Cervantes, Rafael
2 Vallecillo Chaves, Natividad Una aproximación psicométrica para la validación de la escala Attribution Questionnaire-27 sobre estigma social hacia las personas con enfermedad mental 9 de Junio del 2016 Saavedra Macías, Francisco Javier Martínez Cervantes, Rafael Fdo: Natividad Vallecillo Chaves
3 Declaración de autoría responsable Apellidos y Nombre: Vallecillo Chaves, Natividad. Número de DNI o documento análogo: 29496659X Declaro bajo mi responsabilidad que Este proyecto fue escrito por mí y con mis propias palabras a excepción de las citas procedentes de las fuentes referenciadas que están claramente indicadas y reconocidas como cita textual. Tengo constancia de que la incorporación de material público sin su correspondiente cita, la paráfrasis de este material sin referenciar o la utilización de textos, imágenes, metodologías, datos o resultados procedentes de algún trabajo previo o del que no sea autor/a individual, se considera plagio y por lo tanto es susceptible de conllevar el suspenso en el trabajo o la asignatura, así como posibles medidas disciplinarias. Por ello he tenido cuidado en citar cualquier texto, imagen, figura, tabla o ilustración que no sea consecuencia de mi propia investigación, observación o redacción. Por otro lado, asumo que el profesorado podrá utilizar herramientas de control del plagio que garanticen la autoría de este trabajo. En Sevilla, a 9 de Junio de 2016 Firma
4 Índice 1. Resumen ……………………………………………………………………….………. 5 2. Introducción……………………………………………………………………..…........ 6 3. Método ………………………………………………………………………………..… 10 3.1. Participantes ……………………………………………………………..… 10 3.2. Instrumentos …………………………………………….…………………. 10 3.3. Procedimiento ……..……………………………………………………….. 11 4. Resultados ………………………………………………………………………………. 12 5. Conclusión y Discusión ………………………………………………………………… 19 6. Referencias ……………………………………………………………………………... 22
5 Resumen El estigma social hacia las personas con enfermedad mental está muy presente en nuestra sociedad. Por lo que es necesaria la creación de instrumentos válidos que ayuden a detectar el estigma. Este trabajo pretende contribuir a la validación de la escala Attribution Questionnaire-27 (AQ-27) realizando un análisis de fiabilidad en estudiantes universitarios sevillanos. Así como contrastar los resultados obtenidos con estudios previos que también hayan contribuido en su validación. Los resultados obtenidos han mostrado que el test es fiable (α = .865) y estable (r = .88). Hay algunos factores que han mostrado tener una consistencia interna baja, no obstante la más alarmante es la Culpa que ha mostrado estar integrada por ítems poco relacionados con el test, y además dos de ellos tendentes a ser difíciles. El resto de factores finalmente han sido considerados adecuados. Se puede concluir que es un buen instrumento para medir el estigma social. Palabras claves: consistencia interna, enfermedad mental, estigma social, fiabilidad.
6 Introducción Las personas con enfermedad mental, sobretodo en la cultura occidental, padecen limitaciones desde dos ámbitos. Por un lado, sufren las limitaciones asociadas a la enfermedad, como son los síntomas y las restricciones en determinadas habilidades. Por otro lado, sufren las limitaciones debidas al estigma social que hay sobre la enfermedad mental (Corrigan y Watson, 2002). Este fenómeno está teniendo un impacto relevante en la sociedad actual, para ello es necesario instrumentos adecuados que midan el estigma social y que permitan plantear buenas intervenciones para reducidor. Por ello el presente trabajo trata de contribuir a la validación del instrumento AQ-27. El estigma social no es algo novedoso, lleva existiendo desde la edad media. En esta el estigma significaba acusación pública de un criminal, cuya finalidad era que todos lo pudieran reconocer. En la actualidad, este concepto se aplica en el área de la salud para poner de manifiesto que algunos diagnósticos, como la enfermedad mental, despiertan prejuicios contra las personas que lo presentan (Muñoz et al, 2009). ¿Qué es el estigma social? Son las creencias, actitudes, y comportamientos (Corrigan y Watson, 2002) que se tienen sobre alguna característica humana (raza, deformidad física, etc.) que desvaloriza y degrada a la persona a la que se le atribuye (Goffman, 2008). Además, hay dos tipos de estigma: el estigma público y el autoestigma. El estigma público son las reacciones que el público general tiene sobre las personas con enfermedad mental. Mientras que el auto-estigma son las creencias que tienen sobre sí mismo las personas con enfermedad mental. Estas son el resultado de la internalización del estigma público (Corrigan y Watson, 2002). Cabe destacar que tanto el estigma público como el auto-estigma están integrados por 3 componentes. El primer componente es el estereotipo, que son las creencias que identifican a un grupo. El segundo componente es el prejuicio, que son las reacciones emocionales negativas o positivas con respecto a esa creencia. Y el tercer componente la discriminación que hace referencia a los comportamientos que tienen lugar como consecuencia o respuesta del prejuicio (Corrigan y Watson, 2002). Tal y como reflejan Muñoz et al. (2009) el estigma ha sido estudiado mediante dos aproximaciones, los modelos sociológicos que tienden a explicarlo a través de los factores sociológicos y los modelos psicosociales que se suelen centrar en los aspectos psicológicos. Una conceptualización basándose en las teorías sociológicas, sería las que realizan Link y Phelan (2001). Los cuales defienden que el proceso de
7 estigmatización sigue un determinado curso: primero las personas atienden a las diferencias humanas y las etiquetan con estereotipos negativos. Después a estas etiquetas se las relacionan con las creencias culturales, lo que lleva a la distinción entre las personas etiquetadas y las que no. Finalmente, esto propicia la desigualdad social así como una pérdida de estatus (Muñoz et al., 2009). Otra explicación sociológica del estigma sería la defendida por Goffman (2008) quien defiende que cuando se produce una interacción entre personas se genera una identidad social del otro o de los otros. Esta identidad virtual, según este autor, está compuesta por una serie de atributos personales, que coinciden o no con la identidad social real de esa persona. Estas personas serán tratadas diferentes cuando los atributos inferidos no estén dentro de las categorías normativas. Provocando la discriminación de esa persona. En definitiva, la perspectiva sociológica tiende a explicar el estigma en base a las etiquetas, estereotipos, discriminación y pérdida de estatus (Rüsch et al, 2005). Por otro lado, una explicación según la teoría psicosocial, sería el modelo propuesto por Corrigan (2000). Este se basó en la teoría de la atribución causal de Bernard Weiner (1995; cit. en Corrigan et al. 2002). En concreto, Corrigan (2000) desarrolló el modelo de responsabilidad. Este defiende que la atribución causal sobre la responsabilidad de la persona en cuanto a su enfermedad, está relacionada con unas consecuencias afectivas determinadas. Estas a su vez desencadenan en una reacción comportamental. En concreto, si se considera a la persona no responsable de su enfermedad se desencadenará la respuesta afectiva de lástima la cual irá acompañada de la reacción comportamental de ayuda. En cambio, no se desencadenará una reacción de ayuda sí se considera a la persona responsable de su enfermedad ya que se generará la respuesta de ira (Corrigan, 2000; Corrigan et al. 2002). Además, Corrigan (2000) añadió el modelo de la peligrosidad, ya que esta era uno de los motivos por los que se tendía a discriminar a las personas con enfermedad mental. En este modelo se defiende que una persona realiza una atribución personal sobre la peligrosidad de la persona y que esto se relaciona con el Miedo. Como resultado de esta relación se desencadena una conducta de evitación. En resumen, la perspectiva psicosocial de Corrigan, se centra en el desarrollo cognitivo, en los comportamientos y características principales del estigma social (Rüsch et al., 2005). Por lo tanto, se puede distinguir entre la perspectiva sociológica y la perspectiva psicosocial, no obstante ambas son complementarias. Con respecto a los antecedentes del estigma, uno de los factores influyentes es la existencia del modelo biomédico en nuestra cultura. El cual distingue las enfermedades de tipo fisiológico de las psíquicas, otorgándole a estas últimas una
8 denotación negativa e incurable. Esto ha propiciado la estigmatización hacia la enfermedad mental. En la actualidad, se está pretendiendo instaurar el modelo biopsicosocial, pero contamos con el lastre de unas ideas culturales que han estado presentes durante muchos años. Por otro lado, el estigma también puede tener su causa en el desconocimiento de la enfermedad mental y sus síntomas. Según Goffman (2008) el estigma se puede presentar por dos motivos: bien porque no se conocen las diferencias que estamos percibiendo en la otra persona o bien cuando sí se conocen las diferencias, pero la información que se tiene sobre dichas diferencias es incorrecta. El estigma social produce una limitación en las oportunidades que propician tener una buena calidad de vida. Estas son las escasas oportunidades de trabajo, que se relaciona con una limitación en la autonomía de la persona, con un descuido de sus autocuidados, una bajada en su autoestima, e incluso una reducción de las oportunidades de conocer a otras personas (Corrigan y Watson, 2002). Por lo tanto, el estigma tiene como consecuencia el incremento de los comportamientos de riesgo relacionados con la exclusión social (Twenge, Catanese y Baumeister, 2003). Además, el estigma al ser un fenómeno global afecta tanto al paciente como a su familia. Generando un sufrimiento añadido al de la enfermedad misma que se relaciona con una menor adherencia terapéutica y con más aislamiento (Uribe, Mora y Cortes, 2007). Cabe destacar, que otras personas con enfermedad mental, y también sin ellas, adoptan la postura contraria y actúan de forma activa para disminuir el estigma. Las personas con enfermedad mental que adoptan esta actitud se adhieren mejor al tratamiento y buscan la mejora en su calidad de vida (Muñoz et al., 2015). Por todo esto es necesario el diseño de programas de intervención que disminuyan el estigma social y que permita que todos podamos tener una buena calidad de vida. Pero además, es importante destacar que no solo hay que atender íntegramente a las personas con enfermedad mental en sus necesidades de apoyo e integración. Sino que también es necesaria la realización de acciones que disminuyan las consecuencias negativas de estigma público (Muñoz et al., 2009). Estas implican aumentar la conciencia con respecto a la enfermedad mental y el estigma así como intervenir con las personas que no tienen enfermedad mental. Ya que, como ya se ha comentado, son las causantes del estigma público, y este a su vez propicia el autoestigma. En definitiva, el cambio está en la sociedad, no solo en las personas con enfermedad mental. Por ello es necesaria una intervención colectiva.
9 A lo largo de los últimos años se han ido poniendo en marcha distintas estrategias para acabar con el estigma y con sus consecuencias. Estas son, la protesta (manifestaciones en la calle, reivindicaciones en los medios de comunicación, publicidad, etc.), el contacto con personas con enfermedad mental y la educación sobre la enfermedad mental (mediante libros, documentales, programas). Cabe destacar, que se ha demostrado que el contacto con personas con enfermedad mental puede conllevar a una reducción en el estigma debido a que la educación en estos casos tiene un mayor efecto (Rüsch et al., 2005). En general, se ha demostrado que en las situaciones donde se han aplicado estas estrategias el nivel de estigma social es menor. No obstante el estigma sigue presente en la actualidad ya que las estructuras sociales lo mantienen. Por ello, son necesarias nuevas estrategias e intervenciones que propicien el cambio (Corrigan y Watson, 2002). Para conseguirlo en primer lugar sería interesante estudiar qué hay detrás del estigma social, qué piensa la sociedad sobre la enfermedad mental y sobre cómo tratarlas. Para ello es esencial la importancia de encontrar instrumentos que realmente midan el estigma social. Y una vez que lo sepamos elaborar planes de intervención más directos y eficaces. Los instrumentos empleados en el estudio del estigma han sido variados. Algunos ejemplos de escalas que han sido utilizadas para el estudio del auto-estigma serían: la Internalized Stigma of Mental Illness (ISMI) Ritsher, Otilingam y Grajales (2003). Evalúa la experiencia subjetiva de estigma en las personas con enfermedad mental grave. O la Social Functioning Scale (SFS) realizada por Birchwood, Smith, Cochrane, y Wetton (1990). Esta analiza el funcionamiento social en personas con esquizofrenia. Algunos ejemplos de instrumentos usados para medir el estigma público en la sociedad han sido la Attitude to Mental Illness Questionnaire (AMI) realizada por Singh, Baxter, Standen y Duggan (1998). Esta escala evalúa la actitud de las personas hacia las causas, tratamiento y consecuencias de la enfermedad mental y sus efectos en la sociedad. O la escala Attribution Questionnaire-27 (AQ-27). Fue realizada por Corrigan, Watson, Warpinski y Gracia (2004) y traducido al español por Muñoz, Guillén, Pérez y Corrigan (2015). Este cuestionario estudia distintos constructos que explican actitudes, afectos y conductas relacionadas a una persona con enfermedad mental grave. Tres estudios han pretendido contribuir a la validación del AQ-27. El estudio italiano de Pingani et al. (2011), el estudio portugués de Sousa, Marques, Curral y Queirós (2012) y el español de Muñoz, Guillén, Pérez y Corrigan (2015). Debido a que es un instrumento que consideramos muy útil hemos decidido explorar validación al español en una muestra específica. En concreto hemos decidido contar
16 obtenido una consistencia interna similar en los 3 estudios. Los factores de Ira, Evitación y Lástima han obtenido datos diferentes en las 3 investigaciones. En concreto, el factor de Ira no tuvo una consistencia interna adecuada en ninguno de los 3 estudios. Lo mismo ocurre con el factor Lástima, aunque en el estudio italiano roza lo adecuado. Mientras que el factor de Evitación, fue adecuado en el estudio español. El factor de Segregación y Coacción ha sido similar en el estudio de Pingani et al. (2012) y en el presente. Aunque en las tres investigaciones la consistencia interna de ambos factores no fue adecuada. Los factores de Peligrosidad y Responsabilidad han sido parecidos entre el estudio de Muñoz et al. (2015) y el presente. Mostrando la Peligrosidad una consistencia interna adecuada en las 3 investigaciones, mientras que la Responsabilidad no mostró una consistencia interna adecuada en ninguna de las tres investigaciones. Por otro lado, el factor de Miedo ha sido similar entre el estudio de Pingani et al. (2012) y el de Muñoz et al. (2015). Aunque cabe destacar que en los 3 estudios se obtuvo una consistencia interna válida. Tabla 4. Coeficiente alfa de Cronbach de cada factor y del total del AQ-27 en el presente estudio y en estudios previos. Factor Pingani et al. (2012) Muñoz et al. (2015) El presente Trabajo Miedo .912 .896 .834 Ira .521 .577 .655 Ayuda .814 .766 .792 Peligrosidad .755 .849 .851 Evitación .570 .730 .425 Segregación .801 .858 .812 Lástima .676 .494 .207 Responsabilidad .615 .390 .363 Coacción .570 .478 .622 Total .818 .855 .865 Por otro lado, también se puede realizar una comparación entre los estudios atendiendo al coeficiente de estabilidad (correlación de Pearson). Esto se ve reflejado en la Tabla 5, donde se comparan el presente estudio con dos trabajos previos, el estadounidense de Corrigan et al. (2004) y el italiano de Pingani et al. (2012). El índice de estabilidad test-retest han sido similares en el estudio italiano y en el presente estudio. El índice de estabilidad en cada factor de cada estudio ha mostrado ser
17 parecido entre ellos excepto en algunos factores. En concreto, el Miedo y la Coacción han sido similares en el estudio estadounidense y en el italiano. Mostrándose en el presente estudio menos estable que en los otros dos estudios ya mencionados. La Ira y la Evitación muestran una estabilidad diferente en los tres estudios. La Ayuda y la Segregación muestran una estabilidad parecida en los 3 estudios. En cambio, la Peligrosidad, la Lástima y la Responsabilidad muestran coincidir en el estudio italiano y en el presente, y no en el estadounidense. Tabla 5. Correlaciones de Pearson test-retest del AQ-27 en el presente estudio y en estudios previos. Factor Corrigan et al. (2004) Pingani et al.(2012) Presente estudio Miedo .86 .89 .79 Ira .64 .51 .72 Ayuda .80 .80 .77 Peligrosidad .87 .72 .73 Evitación .78 .54 .62 Segregación .75 .78 .74 Lástima .82 .65 .69 Responsabilidad .55 .68 .68 Coacción .56 .53 .82 Total --- .72 u .82 .88 Por otro lado, en cuanto a la relación entre los distintos factores cabe decir que en el presente estudio fueron significativas. Tal y como puede verse en la tabla 6, donde se exponen las correlaciones obtenidas en el presente estudio entre los distintos factores que componen AQ-27. El factor Ira correlaciona significativamente con todos los factores, al igual que la Coacción. El factor Lástima correlaciona con 6 factores (con la Peligrosidad, el Miedo, la Evitación, la Segregación, la Coacción y la Ira). La Ayuda correlaciona con los mismos 6 factores que la Lástima. La Peligrosidad correlaciona con 7 factores (únicamente no correlaciona con la Culpa). Lo mismo ocurre con el factor Miedo, la Evitación y la Segregación. Por último, el factor Culpa unicamente correlaciona con 2 factores (la Ira y la Coacción).
18 Tabla 6. Indice de estabilidad (correlación de Pearson) entre las distintas dimensiones del AQ-27 en el presente estudio. 1 2 3 4 5 6 7 8 1. Culpa 2. Lástima -.003 3. Ira .218** .252** 4. Peligrosidad .050 .410** .609** 5. Miedo .121 .451** .592** .850** 6. Ayuda -.032 .134 .410** .324** .320** 7. Coacción .151* .322** .351** .374** .425** .196* 8. Segregación .111 .297** .574** .659** .574** .366** .535** 9. Evitación -.044 .315** .152* .312** .253** .262** .297** .384** *. p < .05; **. p < .01 En cambio, estos resultados no han sido los obtenidos en el estudio Portugués de Sousa et al. (2012). Tal y como puede verse en la tabla 7, donde se representan las correlaciones entre los distintos factores del AQ-27 reproducidas del estudio portugués. Se puede observar en dicha tabla que el estudio portugués muestra tener más variedad en la correlación entre factores. Ningún factor se relaciona con todos los factores. La Responsabilidad se correlaciona significativamente con cuatro factores (Lástima, Peligrosidad, Miedo y Evitación). Al igual que la Segregación, que también se correlaciona significativamente con esos cuatro factores. La Lástima, se correlaciona significativamente con la Responsabilidad y con la Segregación. El factor Ira se correlaciona con la Peligrosidad, el Miedo y la Evitación. Al igual que la Ayuda que correlaciona significativamente con los mismos 3 factores. La Peligrosidad se correlaciona significativamente con 6 factores (Miedo, Ayuda, Segregación, Evitación, Responsabilidad e Ira). El Miedo también correlaciona significativamente con 6 factores (con la Ayuda, la Segregación, la Evitación, la Responsabilidad, la Ira y la Peligrosidad). La Coacción en cambio, solo correlaciona significativamente con la Evitación. Mientras que la Evitación, correlaciona significativamente con todos los factores excepto con la Lástima. En definitiva, la Evitación es el factor que correlaciona con más factores y la Coacción el que correlaciona con menos factores.
19 Tabla 7. Índice de estabilidad (correlación de Pearson) entre las distintas dimensiones del AQ-27 reproducida del estudio de Sousa et al. (2012). 1 2 3 4 5 6 7 8 1. Responsabilidad 2. Lástima -.354* 3. Ira .279 .134 4. Peligrosidad .472** -.073 .499** 5. Miedo .458** .100 .616** .749** 6. Ayuda -.284 .128 -.128 .518** .413** 7. Coacción .286 -.086 .295 .216 .261 -.043 8. Segregación .006 .353* .280 .431** .561** -.282 .101 9. Evitación .452** .038 .331* .633** .736** .590** .388* .494** *. p < .05.; **. p < .01. Conclusión y Discusión En base a los resultados obtenidos podemos concluir que el test ha mostrado ser fiable y estable. Esta fiabilidad además, ha sido muy similar a la de los estudios previos, en concreto a la del estudio italiano de Pingani et al. (2012) y a la de Muñoz et al. (2015). En cambio, los factores Lástima, Culpa, Ira, Evitación y Coacción no mostraron tener una consistencia interna adecuada. Esto pudo ser debido a que cada factor estuvo compuesto únicamente por 3 ítems. No obstante, los otros 4 factores sí que mostraron tener una consistencia interna adecuada. Cabe destacar que la mayoría de los factores mostraron tener unos resultados similares en el retest. Excepto la lástima cuya consistencia interna disminuyó en el retest y la evitación que duplicó su valor. La consistencia interna baja, o al menos no lo suficientemente significativa del factor lástima, así como el descenso en dicha consistencia en el retest, pudo ser debido a que uno de los ítems que componen dicho factor mostró tener una correlación baja con el test, el ítem 27. No obstante, el coeficiente alfa de Cronbach de dicho factor era cercano al valor adecuado. En el análisis de estabilidad el factor mostró tener una adecuada estabilidad test-retest. Además, todos sus ítems mostraron un índice de valoración medio. Por ello, este factor puede ser considerado como adecuado.
20 La consistencia interna baja del factor Culpa pudo ser debido a que dos de sus ítems mostraron una valoración baja (el ítem 23 y 10). Además, se obtuvo que los 3 ítems que componen el factor presentaron una correlación ítem-test baja. No obstante, este factor mostró tener estabilidad significativa test-retest. Cabe destacar que el ítem 11 fue el que mostró tener una correlación ítem-test más baja de todo el test. Nuestra hipótesis es que pudo haber sido debido a un problema en la traducción del ítem, ya que el sentido de este tras la traducción es diferente. No obstante, cabe recordar que la traducción usada en este estudio no ha sido la traducción española oficial de Muñoz et al. (2015). Por lo que sería interesante realizar un nuevo estudio con la traducción oficial para ver si estos datos se repiten y plantear sí sería interesante una posible revisión de los ítems que componen el test. El factor Ira pudo presentar un coeficiente de fiabilidad bajo debido a que estaba compuesto por dos ítems tendentes a ser difíciles de estar de acuerdo, el 4 y el 12. No obstante sus ítems mostraron tener una correlación significativa con el test así como el factor mostró tener estabilidad test-retest. Por lo que hemos considerado este factor como adecuado. La Evitación, que a pesar de mostrar un coeficiente de fiabilidad bajo, mostró tener una estabilidad test-retest significativa. Además, sus ítems presentaron una relación ítem-test significativa y todos ellos mostraron una valoración media. Este factor puede ser considerado adecuado. Cabe destacar que el aumento exponencial en la consistencia interna en el retest pudo ser debido a un efecto de aprendizaje. Por último la Coacción, también mostró tener un coeficiente de fiabilidad bajo. Además, de dos ítems tendentes a ser fáciles (ítem 5 y 14) y uno difícil (ítem 25). No obstante, dichas valoraciones fueron cercanas a la valoración media adecuada. Todos los ítems mostraron tener una relación ítem-test significativa y además el factor mostró tener estabilidad. Por ello, este factor también se ha considerado adecuado. En cuanto a los factores que sí mostraron tener buena consistencia interna, podemos considerarlos adecuados ya que tras hacer el análisis de fiabilidad y de estabilidad de cada uno de estos factores se han obtenido resultados en la misma dirección. El Miedo y la Peligrosidad mostraron ser adecuados tanto en cuestión de consistencia interna, como en el índice de valoración de los ítems, como en la correlación ítem-test corregida y en el coeficiente de estabilidad. En cambio la Segregación y la coacción mostraron estar integradas por un ítem que tendía a ser difícil de estar de acuerdo. En el caso de la segregación fue el ítem 17 y en el caso de la ayuda el 8 y el 20. No obstante los 3 ítems presentaron una media cercana al
21 intervalo de la valoración medio. Además, la consistencia interna de ambos factores fue adecuada, la correlación ítem-test de sus ítems también lo fue así como el coeficiente de estabilidad cada factor. Por ello los 4 factores han sido considerados adecuados. En definitiva, todos los factores se han considerado adecuados excepto el factor culpa. Por otro lado, cabe destacar que el presente estudio ha mostrado resultados similares a estudios previos. En concreto ha mostrado tener la misma relación en cuanto a la consistencia interna del test y de sus factores con respecto al estudio italiano y al español. Estos datos han podido ocurrir debido a que las culturas eran semejantes, incluso la misma en el caso del estudio español y el presente. En cambio, con respecto al índice de estabilidad ha mostrado tener relación tanto con el estudio italiano, como con el estadounidense. Aunque ha habido resultados más similares en lo que a índice de estabilidad se refiere entre el estudio italiano y el presente. Probablemente porque ambas culturas son más similares. Por el contrario, con respecto a la correlación significativa entre factores, el presente estudio ha mostrado que los factores están correlacionados con otros factores diferentes a los resultados obtenidos en el estudio portugués, aunque con algunas semejanzas. Estas diferencias pueden ser debidas al tamaño de la muestra, ya que el presente estudio presenta una muestra inferior que el portugués. Se podría concluir que el test además de ser fiable muestra ser consistente. Cabe pensar que existe una variable latente que es el estigma social. Además, a pesar de que no se haya obtenido un coeficiente de fiabilidad suficiente para estudios individuales sí que ha demostrado tenerlo para su uso a nivel colectivo. Puesto que el estigma social tiene más un interés grupal que individual, se puede considerar este instrumento como adecuado. En cuanto a las limitaciones de este estudio, se puede destacar que la muestra no ha sido del todo representativa. Aunque se puede considerar ilustrativa de los estudiantes universitarios sevillanos de las facultades de Psicología, Farmacia, Periodismo y Ciencias de la Educación. También, es interesante destacar en este apartado nuevamente que la versión del AQ-27 no ha sido la oficial de Muñoz et al. (2015). Sería interesante realizar el estudio nuevamente con ese instrumento, para revisar el ítem 11 que en este estudio ha mostrado tener la correlación más baja con el test, y que creemos que podría haber sido consecuencia de la traducción de este ítem. Con respecto a investigaciones futuras, sería interesante analizar la validez de criterio que permita predecir el estigma mediante ese instrumento, utilizar muestras
22 representativas de la población, y realizar análisis factoriales que contribuyan a la validación de constructo de este instrumento. La importancia de seguir trabajando en este tipo de estudios permite disponer de un instrumento para valorar el estigma social a nivel colectivo. Esto permite a su vez diseñar y realizar intervenciones que ayuden a la disminución del estigma con respecto a la enfermedad mental, tan presente en nuestra sociedad. Referencias Birchwood, M., Smith, J., Cochrane, R., y Welton, S. (1990). The Social Functioning Scale: The development and validation of a new scale of social adjustment for use in family intervention programmes with schizophrenic patients. British Journal of Psychiatry, 157, 853-859. Corrigan, P.W. (2000). Mental health stigma as societal attribution: Implications for research methods and attitude change. Clinical Psychology: Science and Practice, 7, 48-67. Corrigan, P. W., Rowan, D., Green, A., Lundin, R., River, P., Uphoff-Wasowski, K., White, K., y Kubiak. M, A. (2002). Challenging Two Mental Illness Stigmas: Personal Responsibility and Dangerousness. Schizophrenia Bulletin, 28 (2), 293-306. Corrigan, P.W. (2012). Herramientas para la evaluación de programas dedicados a erradicar el estigma de la enfermedad mental. Illnois Institute of Technology. Traducción realizada por la Fundación pública Andaluza para la Intregración Social de Personas con Enfermedad Mental en 2014. Corrigan, P.W., y Watson, A. (2002). Understanding the impact of stigma on People with mental illness. World Psychiatry,1 (1), 16-18. Corrigan, P. W., Watson, A.C., Warpinski, A.C., y Gracia, G. (2004). Stigmatizing attitudes about mental illness and allocation of resources to mental health Services. Community Mental Health Journal, 40, 297-309. Field, A. (2005). Discovering statistics using SPSS (2ª ed.). London: Sage George, D., y Mallery, P. (2003). SPSS for Windows step by step: A simple guide and reference. 11.0 update (4ª ed.). Boston: Allyn & Bacon. Goffman, E. (2008). Estigma. La identidad deteriorada (2ª ed.). Buenos Aires: Amorrortu.
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