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iun amos odos, has a los que es amos
mue os. ¿en iendes?” (a. camin), y más con-
solado amen e: “...más al que güel as con
los bolsillos acíos que con la conciencia e-
mo día. Hay caudales que queman las manos,
hiju míu” (El sol de los mue os, m. Llano).
es e as asamien o de iquezas comienza
ya en el siglo XVii, pe o se á du an e odo el
XViii y XiX, y a ines de és e y comienzos del
XX donde alcanza su mayo auge. el impac o
p oducido en oda la can ab ia se á de im-
po an es consecuencias: po un lado, la
ans o mación ya apun ada; po el o o, el
es ímulo a la emig ación, que sacaba a los
jó enes y segundos (los que ya no enían
opo unidad en el mayo azgo) de sus ie as
que pa ían con la espe anza de hace o u-
na y has a gana , a la uel a, un í ulo nobi-
lia io. es a si uación se hizo me ecedo a de
ue es c í icas al modo indiano, po la os en-
ación y el mal ejemplo. Figu as como Gaspa
melcho de Jo ellanos, Leopoldo alas (cla ín),
a mando Palacios Valdés y amón del Valle
inclán no esca ima on sus da dos en con a
de es os indianos en iquecidos. sin emba go,
es a ac i ud cambia ía po una pe cepción
más posi i a hacia ines del siglo XiX y co-
mienzos del XX.
an o aquí como allá, los a is as y a esanos
e an dependien es de oda esa iqueza, pe o es e
mecenazgo e a muy di e en e al del enacimien-
o, po ejemplo, pues aquí ellos e an unos asala-
iados más. Pa a las “ illas y cas illos” de la can-
ab ia, e a común ae “al a qui ec o de Pa ís, a
los deco ado es de ba celona, las igas de bilbao
y los má moles de i alia”.
medido y bien sus en ado, es e es udio de
saza o nil puede acapa a la a ención an o
del académico como del p o ano, po el es ilo
sencillo, di ec o y al mismo iempo ce e o del
au o que ha enido ambién el acie o de es-
coge y coloca en el momen o opo uno las
jugosas ci as que ado nan su discu so.
No as sob e el come cio a ís ico
en e españa y Amé ica
Al edo J. Mo ales
Uni e sidad de Se illa
en el conjun o de me cancías que alimen-
a on el á ico come cial en e españa y amé-
ica, el a e y la a esanía u ie on un papel
de g an impo ancia, no sólo pecunia ia sino
ambién de di usión cul u al. en ap e ada sín-
esis, al edo J. mo ales aza el eco ido de
es e á ico, su impac o y sus consecuencias
a ambos lados del a lán ico, y aún más allá,
en los con ines del Pací ico (Japón, india, e c.)
es o úl imo, que puede esul a insóli o, es
uno de los an os apo es que el au o nos
p o ee: la ed come cial c eada po españa se
ex endía desde és a a las indias, Ve ac uz,
acapulco y de allí has a las Filipinas, manila,
Japón, camboya, siam, ceilán, india e incluso
Pe sia, ida y eg eso. en es e con o no ci cu-
laban ob as de a e, piezas de o eb e ía, e-
ablos, joye ía, pluma ias, ejidos, po celanas,
ma il, náca , made a lacada, do ada y con
inc us aciones de náca . el cen o come cial,
de expo ación y acopio ue la ciudad de se-
illa, cuya casa de con a ación, c eada en
1503 es u o igen e has a 1717, siendo as-
ladada pos e io men e a cádiz, y que enien-
do en e sus a ibuciones la acul ad de “con-
ola , in e eni , inspecciona , egis a y is-
caliza ” odo es e in e cambio que p o eía a
la co ona de jugosos impues os. es a ciudad
ue ans o mada po el in enso aje eo de
es a ac i idad. se agolpa on en ella no sólo
los come cian es y p oduc o es de di e en es
bienes y se icios, sino ambién a is as y a -
esanos que desa olla on g andes alle es
pa a da sa is acción a la demanda de obje os,
an o eligiosos como p o anos (cálices, e a-
blos, pin u as, escul u as, joye ía, e c.). Pa e
pa a el se icio eligioso y la deco ación de las
iglesias; pa e pa a los pa icula es. es e co-
me cio llegó a se an abundan e que los a -
is as maes os u ie on que c ea una p o-
ducción en se ie en sus alle es, con ap endi-
ces que ejecu aban, copiaban y epe ían los
modelos po ellos indicados. Po ejemplo, en
los alle es de López ca asco ue on pin ados
216 cuad os en ocho meses; en los de Luis
ca los muñoz, 108 en cua o meses. el mismo
Zulba án pin aba y en iaba sus cuad os a Lima,
méxico, buenos ai es.
es os a is as ambién amplia on su nego-
cio come ciando obje os, ma e iales y he a-
mien as p opios o ce canos a su o icio.
apa e del esul ado mone a io, odo es e
in e cambio u o ambién un u o insospe-
chado: el in e cambio de écnicas y mo i os
deco a i os p opios de cada cul u a: los a is-
as y a esanos o ien ales omaban los enca -
gos con cie os eque imien os eu opeos, pe o
la écnica y los mo i os con que los ealizaban
e an p opios de su cul u a; asimismo, los es-
pañoles queda on so p endidos po la capa-
cidad y calidad de la mano de ob a indígena
ame icana, que elabo aban los pedidos apo -
ando ambién su écnica y su isión. es as
ob as descub ie on pa a eu opa un nue o e-
so o: desde los obje os ame icanos a los o ien-
ales. se dice que sólo Felipe ii llegó a colec-
ciona 3.000 piezas de po celana.
Pocas ue on las ob as po enca go en e
a la can idad ealizadas en lo es, de allí la baja
calidad de la mayo ía de ellas. Pe o en e las
p ime as, muchas son oda ía hoy admi adas,
a una y o a ma gen del a lán ico. en la ciudad
de Lima, po ejemplo, se encuen a un e ablo
de Juan ma ínez mon añés y un zócalo de
azulejos (es o es, una pa ed en e a), de He -
nando de Vallada es, en el con en o de san
F ancisco, ambos de una imp esionan e belle-
za po su concepción, écnica y ac u a. o o
an o ocu e en méxico y en españa, en cuyos
museos, con en os, emplos o colecciones
pa icula es se hallan ob as de una ex ao di-
na ia calidad. es e come cio indió sin dudas
un p oduc o pecunia io impo an e pa a odos
los que pa icipa on en él, di ec a o indi ec-
amen e, como el caso de la co ona, po los
impues os. Pe o las consecuencias en el ejido
a e y mecenazgo indiano
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mezcla el mundo.
los p ime os cons uc o es
cas ellanos en el ca ibe
Begoña Alonso Ruiz
Ins i u o Uni e si a io de His o ias
Simancas. Uni e sidad de Valladolid
Indianos, in anzones
y campesinos
en la can ab ia mode na:
mecenazgo y es uc u a amilia
Tomás A. Man ecón Mo ellán
Uni e sidad de Can ab ia.
Poblado de ci as documen ales y de nom-
b es, es e a ículo nos ayuda a conoce en
de alle los undamen os y la pa icipación de
aquéllos que u ie on a su ca go la coloniza-
ción y poblamien o de la amé ica en sus inci-
pien es comienzos. con a io a la esis de co-
lón, de inicia el p oceso con la cons ucción
de o alezas- ac o ías, el a zobispo Juan o-
d íguez de Fonseca, en e o os an os ca gos
y unciones, es pa ida io de una colonización
al es ilo eu opeo. así, ya en el segundo iaje
de colón, el a zobispo a ma una lo a con
1.500 pe sonas, en e quienes iajan a mas,
lab ado es, semillas, animales pa a c ía, maes-
os cons uc o es, albañiles, ca pin e os, ase-
ado es y, po supues o, un pla e o en endi-
do en minas y o o. de al modo, se acome e-
á el azado y cons ucción de la p ime a “ciu-
dad” en ie as ame icanas: san o domingo.
Las p ime as cons ucciones ue on hechas en
made a y paja y algunas pocas en pied as. el
desa ollo se da á con la cons ucción de las
iglesias, que debían se ob as pe du ables,
pa a lo cual ya se u ilizó pied a y cal, luego
lad illos y ejas aídos de la península. Ya en
sus comienzos, y sin habe a is ado oda ía el
con inen e, españa u o la isión de una em-
p esa de asen amien o pe manen e, de una
colonización que p e eía la e angelización de
los indígenas y el ap o echamien o de los e-
cu sos de una ie a que se o ecía e az y
p ódiga en iquezas. sucin o, abiga ado en
nomb es y ci as de documen os, el a ículo de
begoña alonso uiz nos deja en e e es a
isión. no es poca cosa.
es p opósi o de es e a ículo, según su
p opio au o , esponde a cues iones que no
han sido omadas en cuen a su icien emen e,
como lo son el azado de una biog a ía co-
lec i a, las es a egias de ep oducción social
y el impac o de la emig ación sob e las ami-
lias can áb icas. comienza po pasa e is a a
la si uación de la can ab ia du an e los siglos
XViii y XiX, hallando allí las causas de la emi-
g ación in e na (hacia cádiz o se illa) y ex e -
na, hacia las indias. “Las p opo ciones de la
emig ación de cán ab os a indias, asen adas
en p oblemas c ónicos como la p esión de-
mog á ica, el dé ici es uc u al de ce eales en
la egión, la ulne abilidad de las economías
domés icas campesinas o la dependencia de
la o e a es acional de abajo en el ex e io
de la egión, ue on c ecien es a lo la go de
la época mode na”. con p uebas po meno i-
zadas analiza el au o dos segmen os pobla-
cionales: los in anzones (descendien es de ca-
pi anes de in an es, clase acomodada) y los
campesinos. Los p ime os emig aban a amé-
ica en condiciones di e en es a los campesi-
nos, pe o el mo i o e a simila : esol e p o-
blemas económicos de sus espec i as ami-
lias. si enían éxi o, el impac o e a en cie o
modo menoscaba la ins i ución del mayo az-
go po que sus apo es les o o gaba el de echo
de decidi sob e las cues iones amilia es.
en el caso de los segundos, su sue e e a
desigual: si la buena o una los acompañaba,
ayudaban a sus amilias pecunia iamen e,
como en el caso an e io , es ableciéndose así
la elación de mecenazgo, pe o si aquella les
e a ad e sa, quedaban más bien endeudados
con sus amilias abandonadas que enían que
hace en e a los ac eedo es. de allí que el
au o acla a que más que de mecenazgo se
pod ía habla de una economía dona i a.
cul u al, en el cambio de las dis in as cosmo-
isiones a uno y o o lado, p oducidas po
pin u as de la i gen, de san os, de mo i os
eligiosos, de obje os de cul o, po una pa e,
y po obje os u ili a ios y de ado no, como
pla e ía, joyas, seda bo dada y o os an os
adminículos p o anos pa a consumo de las
clases acomodadas, no han sido quizás e a-
luadas en su e dade a dimensión. “du an e
la p ime a mi ad del siglo XiX, como conse-
cuencia del p oceso de emancipación de los
e i o ios ame icanos, el lujo de ob as a ís-
icas en e la me ópoli y el nue o mundo
p ác icamen e desapa eció…” –sen encia el
au o , cuyo a ículo, ceñido y conciso, pe o
pleno de una in o mación ma a illosa, inci a
a su lec u a.
a e y mecenazgo indiano