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Gil de Biedma y los orígenes clásicos del poema meditativo-dramático

Author: Moreno Casasola, Julia
Year: 2025
Source: https://idus.us.es/bitstreams/1e549b97-9c41-4931-94d6-6f6117396a38/download
GIL DE BIEDMA
Y LOS ORÍGENES CLÁSICOS
DEL POEMA MEDITATIVO-DRAMÁTICO
Julia Mo eno Casasola
Cen au o domado po el Amo
© Tom S Aubyn
T abajo Fin de G ado
Gil de Biedma y los o ígenes clásicos
del poema medi a i o-d amá ico
Au o a: Julia Mo eno Casasola
Tu o a: Cla a Ma ías Ma ínez
Doble G ado en Filología Clásica y Filología Hispánica
Facul ad de Filología
Uni e sidad de Se illa
Cu so 2024-2025
Índice
1. P eámbulo: «en busca de los p ime os o ígenes del poema medi a i o-d amá ico» .................... 1
2. La poé ica de Gil de Biedma en e clasicismo y mode nidad ...................................................... 4
2.1. La «compañía» de las lec u as clásicas ................................................................................. 5
2.2. La « econciliación» de las lec u as mode nas ....................................................................... 9
3. Dos clásicos mode nos: Ca ulo y Ho acio en los o ígenes del poema medi a i o-d amá ico .... 15
3.1. Unión de ida y li e a u a, di ision o mind and eelings .................................................... 16
3.2. Cambio de di ección y de empe a u a a ec i a .................................................................. 23
4. Epílogo: la «in ención» de una adición poé ica ...................................................................... 29
5. Re e encias bibliog á icas .......................................................................................................... 31
6. Apéndice ..................................................................................................................................... 36
6.1. Gil de Biedma, «Pandémica y celes e» ............................................................................... 36
6.2. Ca ulo, ca men 8 ................................................................................................................. 38
6.3. Ho acio, epís ola I, 14 ......................................................................................................... 39

1
1. P eámbulo: «en busca de los p ime os o ígenes del poema medi a i o-d amá ico»
La ob a de Jaime Gil de Biedma (1929-1990) supuso un pun o de in lexión en el
pano ama li e a io español de la segunda mi ad del siglo XX, pues o que inca dinó nues a
poesía en una adición mode na eu opea que an es apenas había sido conside ada: el au o lle ó
a cabo, jun o a con empo áneos como José Ángel Valen e, un p oyec o de mode nidad y
eno ación poé icas que iene sus bases en la ac i idad eó ica de la adición anglo-
no eame icana (Pozuelo Y ancos, 1996, p. 210). En el caso de Gil de Biedma, el ge men de
esa no edad adica en su asimilación de la «poesía de la expe iencia» eo izada po Robe
Langbaum en su lib o homónimo (Valende , 1986, p. 140), que él ei indica en nume osas
ocasiones como «un plan eamien o que in luyó más que ningún o o en la concepción y
ealización de mis poemas» (Gil de Biedma, 2017, p. 55). Pe o, más allá de es a lec u a, a endió
a los abajos c í icos de Auden, Elio , Empson, y o os eó icos ce canos al New C i icism
(Pozuelo Y ancos, 1996, p. 210). Una de esas ob as inglesas ue The Poe y o Medi a ion
(1954) de Louis L. Ma z, a aíz de cuya lec u a, concluida en diciemb e de 1963, esc ibió en
su dia io las siguien es conside aciones:
He e minado de lee The Poe y o Medi a ion de Ma z, lib o excelen e. Se ía in e esan e que alguien
ealiza a una econciliación en e las esis que se exponen en la conclusión de es e lib o y las expues as
en The Poe y o Expe ience de Langbaum: con ello end íamos una idea más cla a de la cons i ución y
desa ollo de un sec o impo an e de la poesía lí ica eu opea desde mediados del siglo XVI has a aho a.
[...] En o o sen ido, se ía in e esan e i hacia a ás, en busca de los p ime os o ígenes del poema
medi a i o-d amá ico, que cons i uye la o ma poé ica mode na pa excellence. A pesa de mi escasa
cul u a en le as an iguas, yo señala ía a Ho acio y Ca ulo, cuya a eces imp esionan e mode nidad pa ece
eni de ahí p ecisamen e, y ambién, en gene al, a la poesía en dís icos elegíacos. (Gil de Biedma, 2015,
p. 530)
El poe a ba celonés sugie e aquí dos líneas de in es igación: po una pa e, una
conciliación eó ica en e Ma z y Langbaum y, po o a, una búsqueda de «los p ime os
o ígenes del poema medi a i o-d amá ico». Es es a segunda suge encia la que mo i a nues o
abajo, cuyo p opósi o es co obo a o e u a la hipó esis de Gil de Biedma, que in uye a
Ca ulo, a Ho acio y la poesía en dís icos elegíacos en la génesis del poema medi a i o-
d amá ico. Dadas las limi aciones de ex ensión que impone la na u aleza de un T abajo Fin de
G ado, ceñi emos la in es igación a Ca ulo y a Ho acio. Así pues, nues a p e ensión es
encon a en sus ob as la mencionada «imp esionan e mode nidad» que, según Gil de Biedma,
2
los con e i ía en los p ecu so es de la o ma poé ica que, de hecho, es la que él decla a emplea
habi ualmen e
1
(Gil de Biedma, 2010a, p. 267).
Pa a ello, en p ime luga , hemos de ponde a el conocimien o de la li e a u a g ecola ina
en gene al y de Ca ulo y Ho acio en pa icula que enía Gil de Biedma, así como examina su
alo ación de la ob a del e onés y el enusino. En segundo luga , hemos de delimi a el
concep o de «poema medi a i o-d amá ico» a a és de una e isión y sín esis de sus
ca ac e ís icas dis in i as. En es e sen ido, a ende emos a la concep ualización eó ica y a la
ma e ialización poé ica que adquie en en la ob a de Gil de Biedma las o mulaciones de Ma z
y Langbaum sob e la «poesía de la medi ación» y la «poesía de la expe iencia». Es e pun o nos
pe mi i á escla ece la concepción del au o de «mode nidad» poé ica. Po consiguien e,
pod emos busca e iden i ica las ca ac e ís icas señaladas como de ini o ias del poema
medi a i o-d amá ico en la ob a de Ca ulo y Ho acio. Es a labo heu ís ica se acompaña á con
una labo de análisis compa a i o en e los poemas de dichos au o es clásicos y los de Gil de
Biedma.
Se abo da á la in es igación, undamen almen e, desde los ma cos eó icos de la
« ecepción clásica» y la «li e a u a compa ada». La « ecepción clásica», en e a la « adición
clásica», supe a el concep o adicional de «in luencia» y el modelo «A en B»: en a iza la
expe iencia del lec o , con empla las ecepciones in e medias y supone una concepción an i-
esencialis a de la li e a u a clásica (Espino Ma ín y Ma iscal de Gan e Cen eno, 2021, pp. 227-
234). En de ini i a, pe mi e comp ende la dimensión dialógica o de «encuen os complejos»
que se da en e los an iguos y los mode nos (Ga cía-Ju ado, 2016, p. 217). Es e ma co es
pe inen e po que c eemos indispensable ene p esen e el hecho de que Gil de Biedma lee a
Ca ulo y Ho acio desde un «ho izon e» que condiciona su in e p e ación. El mé odo
compa a i o nos pe mi i á con empla el « ínculo dinámico en e analogías, iden i icaciones y
di e encias, epe iciones y no edades» (He e a Al a o, 2021, p. 341) que ope an en esos
«encuen os complejos».
La adición clásica en la ob a de Gil de Biedma ha sido obje o de es udio de di e en es
abajos más o menos especí icos. A caz Pozo inaugu a la nómina con sus a ículos de 1989 y
1996, en los que incluye a Gil de Biedma en e los au o es españoles en los que se descub e la
p esencia de Ca ulo y señala los siguien es asgos compa idos: la eacción con a la mo al
hipóc i a de su época, la idea de compañe ismo y amis ad, la c í ica social, la p oyección de la
1
En una ca a a Joan Fe a é en no iemb e de 1963, mes an e io al de la ci a de sus Dia ios, dice que la solución
que adop a en los poemas de la «se ie ilipina» «consis ió en educi a mínima escala la es uc u a medi a i o-
d amá ica que habi ualmen e empleo» (Gil de Biedma, 2010a, pp. 266-267).
3
expe iencia pe sonal en los poemas, la in ospección, el desdoblamien o del yo y la au oc í ica
pe sonal, y el a amien o del amo (pasiones con adic o ias, desga amien o y e nu a,
incons ancia y exal ación, ausencia de apujos ni abúes). También alude a los e sos del ca men
7 ca uliano en el epíg a e de «Pandémica y celes e» como p ueba de la in luencia. En o o
a ículo, de 2001, explo a el pa alelismo en e la e olución poé ica que p o agoniza on los
neo é icos en la Roma del siglo I a. C. y los no ísimos en la España de los años se en a, así
como los aspec os sociales de la lí ica ca uliana que se a isban en Gil de Biedma y de e minan
el umbo del discu so poé ico de dicha gene ación. Pé ez Ga cía (1996) ecoge es as ideas en
su es udio sob e Ca ulo y los poe as españoles de la segunda mi ad del siglo XX, aunque
conside a más e osímil que Gil de Biedma adop a a de Elio , Auden o Ce nuda los asgos que
A caz Pozo a ibuye a una he encia de Ca ulo. P ie o G andal (1999) hace una p ime a
ap oximación a los ecos globales de la poesía g ecola ina, especialmen e emá icos, p esen es
en Gil de Biedma. Laguna Ma iscal, as una publicación jun o con Alcalde Pacheco (2002) en
la que es udiaban la ecepción de la elegía II 15 de P ope cio y sub ayaban la deuda de la
es uc u a de «Pandémica y celes e» con ella, o ece en el mismo año una in es igación
sis emá ica y pano ámica sob e la imp on a del mundo clásico en la ob a de Gil de Biedma. Es
un a ículo ambicioso y po meno izado en el que desa olla asgos apun ados po A caz Pozo
(ca ác e au obiog á ico, cons i uyen e e ó ico), incide en o os, como la homosexualidad, y
añade e e en es g ecola inos como Home o, Pla ón, la An ología Pala ina y P ope cio, a quien
de iende como el poe a la ino p edilec o del ba celonés. Ga cía A mendá iz (2009) es udia la
p edominan e in luencia de Ca ulo en Gil de Biedma y analiza «Pandémica y celes e» en
desacue do con la p imacía que Laguna Ma iscal le concede a P ope cio y a la elegía ci ada en
su composición. Además, apo a la hipó esis de que Gil de Biedma lee ía a Ca ulo en la edición
de Juan Pe i (1950). Romano (2009) examina la ac i ud i e e en e y pa ódica del au o
ba celonés en e a la adición y su ap opiación de la igu a de A odi a. Ka zen (2016)
consag a su Tesis de Licencia u a a la unción de los in e ex os clásicos en En a o de Venus.
En 2020, Laguna Ma iscal analiza cómo Gil de Biedma cons uye un imagina io en el que el
mundo clásico se con igu a como una u opía homosexual, y si úa a Ce nuda como el p incipal
e e en e de su ilohelenismo. Finalmen e, Pé ez-Ga cía (2023) es udia los e e en es clásicos
en la poesía de Gil de Biedma y p o undiza en la in e ex ualidad en «Pandémica y celes e»,
«Epig ama o i o», «Himno a la ju en ud», «De senec u e» y «De i a bea a», y examina la
impo ancia del componen e gene acional en la o mación clásica del au o .
Es a enume ación mues a que la adición clásica en la ob a de Gil de Biedma es una
cues ión igen e y en con inua e isión. Con odo, cabe señala la p edilección c í ica po Ca ulo
10
na u aleza, asgos y lími es (p. 2). An e es a p oblemá ica, dicho au o e isa las uen es eó icas
anglosajonas y p opone las ca ac e ís icas o males y uncionales del monólogo d amá ico que
pe mi en su de inición sa is ac o ia. Dis ingue es equisi os indispensables (hablan e,
in e locu o y elación en e ambos) y o as condiciones complemen a ias que de e minan su
g ado de consecución (si uación, ca ac e ización y pa adoja) (pp. 12-13). Con odo, Gil de
Biedma e ec uó una educción de la eo ía gene al de Langbaum a su poé ica pa icula
(Sal ado , 2016, s. p.), lo cual de i a en «una ealización del monólogo d amá ico que di ie e
bas an e de la de los poemas de sus p edeceso es, los poe as omán icos ingleses B owning y
Tennyson» (Sabadell Nie o, 1991, pp. 184-185). Po consiguien e, debemos a ende a la
na u aleza de cada ca ac e ís ica en el pa icula uso que de ellas hace Gil de Biedma
7
.
La p incipal ca ac e ís ica o mal del monólogo d amá ico es el p o agonismo de un
hablan e en p ime a pe sona, ya sea indi idualizado y econocible po el lec o como au ónomo
e independien e del au o (po ejemplo, un pe sonaje his ó ico o mí ico), ya sea inde e minado
e iden i icable con el au o (Thanoon, 2009, p. 4). Es a dis inción mo i a una clasi icación según
su g ado de d ama ización, que oscila en e una mayo endencia a la icción o una mayo
p oximidad al poe a (Sabadell Nie o, 1991, p. 184): se di e encian monólogos es ic amen e
d amá icos, monólogos de inalidad lí ica y monólogos na a i os (Cu a dic, 2016, p. 172). En
es e sen ido, los poemas de Gil de Biedma que esponden al esquema del monólogo d amá ico
se ace can al uso «li izan e», que coincide p ecisamen e con el modelo elio iano (Thanoon,
1996, p. 536). Gil de Biedma de iende la posibilidad de iden i ica la oz que habla en el poema
con la oz «imaginada» del poe a, en e a una pe sona poé ica «imagina ia»:
Pues lo undamen al en el monólogo d amá ico, en cuan o o ma poé ica mode na, no es iba en
la me a ci cuns ancia de que se suponga dicho po alguien que no es el poe a; [...] esul a
pe ec amen e concebible un monólogo d amá ico cuyo p o agonis a sea el mismo au o . La oz
que habla en un poema, aunque sea la del poe a, no es nunca una oz eal, es sólo una oz
posible; no siemp e imagina ia, pe o siemp e imaginada. La pe sona poé ica es p ecisamen e
eso: impe sonación, pe sonaje. (2017, p. 507)
Aunque el pe sonaje puede es a más o menos indi idualizado, es esencial que es é
do ado de un «ca ác e p opio y disce nible», lo cual se consigue p incipalmen e median e la
«in e io ización», es deci , la con igu ación psicológica del hablan e (Thanoon, 2009, p. 15).
Po ello, la ca ac e ización del pe sonaje del monólogo d amá ico es á ma cada po las
con adicciones (Maqueda Cuenca, 2003, p. 233).
7
Sob e la de inición del monólogo d amá ico en gene al, disponemos asimismo del abajo de Cu a dic (2016),
que inco po a las ideas de Thanoon y añade nue as conside aciones. Además, Sabadell Nie o (1991) emp ende un
in en o de delimi ación del géne o, con la inalidad de ap oxima se a Las pe sonas del e bo. En es a línea, es udian
ambién el monólogo d amá ico en el caso pa icula de Gil de Biedma el p opio Thanoon (1996) y Maqueda
Cuenca (2003).

11
Y el monólogo d amá ico, que mues a a un suje o en su hace se, [...] es uno de los mecanismos
más pe inen es que iene la mode nidad y la pos mode nidad li e a ia pa a o ece una isión
ela i is a —alejada de la de ensa dogmá ica de idea ios e ideologías— de la compleja
subje i idad humana [...] Los lec o es al e namos iden i icación y juicio an e una psicología, la
exhibida po el hablan e del monólogo d amá ico, an compleja como la nues a. (Cu a dic,
2016, p. 177)
Como obse a el au o , la complejidad psicológica es á unida al ela i ismo que exis e
en la concepción del monólogo d amá ico y log a c ea en el lec o un e ec o de iden i icación
y de juicio. Es as son, jun o con la impo ancia con e ida al «yo» (Sabadell Nie o, 1991, p. 179),
las ca ac e ís icas en las que adica la singula idad del monólogo d amá ico pa a Langbaum
(Cu a dic, 2016, p. 171), y las que comp obamos que p i ilegia Gil de Biedma. Respec o a la
cen alidad del ego, son e elado as las siguien es palab as del poe a en una ca a de diciemb e
de 1982, inédi a has a su ecien e publicación en ma zo de 2025:
Las pe sonas del e bo [...] alude a mi concepción del poema a pa i de la oz «que lo habla».
El poema de ine una pe sona —la que lo c ea con su deci y se c ea a sí misma diciéndolo. La
sucesión de pe sonas e bales son como a a a es de mi pe sonaje a cada poema más de inido.
(Gil de Biedma, 2025, p. 226)
La c eación de una «pe sona», de la oz que habla en el poema, es nuclea en su
concepción poé ica. Con odo, Langbaum p io iza los equisi os p agmá icos sob e los c i e ios
o males en la delimi ación del monólogo d amá ico: es e debe c ea en el in e locu o o en el
lec o un e ec o de ensión en e la iden i icación y el juicio c í ico en e al discu so del
hablan e (Cu a dic, 2016, p. 171). El « ú» compa e la pe spec i a de ese suje o poé ico
con adic o io, simpa iza con él (en el sen ido e imológico de συμπάθεια, ‘comunidad de
sen imien os’) y suspende momen áneamen e odo p ejuicio é ico (Thanoon, 2009, pp. 11-12).
En es e ma co, obse amos el ela i ismo al que an es hemos aludido: el poema plan ea el pun o
de is a del «yo», una pe spec i a pa icula den o de la que el in e locu o conoce el discu so
del hablan e y solo desde la cual debe juzga lo (Maqueda Cuenca, 2003, p. 223-225). Así pues,
la pos e io ac i ación del sen ido c í ico (Cu a dic, 2016, p. 176) causa en el « ú» una ensión
en e los esul ados de es a e lexión analí ica y la ap ehensión imagina i a o iginada en su
expe iencia inmedia a, un desequilib io que se encuen a en la base de la poesía de la
expe iencia (Sal ado , 2016, s. p.). En es a dico omía, la comp ensión hacia el pe sonaje que
p opicia la ci cunsc ipción del enunciado a sus ci cuns ancias conc e as se an epone al echazo
y puede log a que unas ac i udes inadmisibles desde un pun o de is a mo al o in elec ual sean
admisibles (Maqueda Cuenca, 2003, pp. 229-231). De acue do con es o, Gil de Biedma c ee
necesa ia pa a la consecución sa is ac o ia de un poema la «admisión exp esa o áci a de que
odo acon ece den o del ámbi o de una pa icula expe iencia», idea que apoya en palab as de
12
S ephen Spende : la poesía «no enuncia e dades: enuncia las condiciones den o de las cuales
es e dade o algo sen ido po noso os» (Gil de Biedma, 2017, pp. 105-106).
Po úl imo, cabe añadi que las pe spec i as é icas, es é icas o in elec uales de la
mayo ía de los hablan es del monólogo d amá ico son censu ables desde el sis ema social de
alo es dominan e (Cu a dic, 2016, p. 175). Según Langbaum, el e ec o del poema se po encia
cuan o más «ex ao dina io» sea el pun o de is a del p o agonis a: un mayo con as e con las
expec a i as del in e locu o -lec o inquie a más su complacencia é ica (Thanoon, 2009, p. 5),
de mane a que aumen a á la ensión en e la iden i icación con el hablan e y el enjuiciamien o.
En consonancia con él, Gil de Biedma suele a icula una oz poé ica que enuncia expe iencias
en apa iencia alejadas o incluso opues as a la del lec o , pe o es e debe suspende sus c i e ios
mo ales y deja se imp esiona po la e olución del suje o pa a llega a comp ende lo (Sabadell
Nie o, 1991, p. 182).
O a ca ac e ís ica o mal del monólogo d amá ico es la p esencia de una segunda
pe sona con la que el «yo» es ablece una «comunicación in e pe sonal e dade a» (Thanoon,
2009, p. 12): el hablan e o ece una « achada social» y adap a su discu so al des ina a io
implíci o (Cu a dic, 2016, pp. 173-174). La p eocupación de Gil de Biedma po encon a el
in e locu o adecuado según la in ención de sus poemas se obse a en es imonios como el
siguien e:
Con los ecue dos de mi expe iencia e ó ica que ía deja una especie de álbum de o og a ías,
pe o pa a ello p ecisaba habla le a o a pe sona, no podía, como en o os poemas, habla me a
mí mismo. ¿A quién podía habla ? Tenía que busca un in e locu o lo más neu o posible: el
lec o . (Gil de Biedma, 2017, p. 603)
En «Pandémica y celes e», el desconocimien o del lec o de la expe iencia e ó ica del
suje o poé ico jus i ica la enume ación de ecue dos que el poe a no pudo hace «Ribe a de los
alisos», concebido como un soliloquio. Aunque la ca ac e ización del in e locu o no es una
p eocupación an obsesi a ni ecu en e en sus e lexiones eó icas como la cons ucción del
«yo», la pa icula elación en e es e y el hablan e es sus ancial pa a ob ene el e ec o de
iden i icación y juicio que de ine el géne o según Langbaum (Thanoon, 2009, pp. 11-12).
Una e ce a ca ac e ís ica o mal del monólogo d amá ico es la si uación que de e mina
su ma co espacio empo al, el mo i o de la au o-exp esión del hablan e y la elación en e es e
y el in e locu o (Thanoon, 2009, p. 13). A pesa de que la si uación puede alcanza di e sos
g ados de conc eción (Cu a dic, 2016, p. 175), su desc ipción es decisi a en el mecanismo
pe spec i is a del monólogo d amá ico, pues o que las ci cuns ancias «se con ie en en pa e
del hablan e», des elan más ní idamen e su pe sonalidad y a o ecen la iden i icación a ec i a
13
del « ú» (Maqueda Cuenca, 2003, p. 225). Es a condición es, además, un elemen o es uc u al
que nos pe mi e delinea una elación en e el monólogo d amá ico y el poema medi a i o.
Como ano amos, en The Poe y o Medi a ion, Ma z analiza la con igu ación his ó ica
de la «poesía de la medi ación» y su p olongación has a el siglo XX en la adición poé ica
occiden al: en conc e o, de iende la hipó esis de que los esquemas poé icos de los me a ísicos
ingleses de los siglos XVI y XVII «se ajus an a la es uc u a medi a i a de los eje cicios
ignacianos o a las p ác icas de la medi ación ecomendadas en los a ados más di undidos de
la época» (Valen e, 2002, p. 12). La écnica de los Eje cicios espi i uales de San Ignacio de
Loyola puede esumi se en «acciones p epa a o ias», «medi ación cen al» y «coloquios»
(Jiménez He e nan, 1998, p. 75). En la p ác ica li e a ia, se e leja en una es uc u a ipa i a:
la «composición de luga », el «análisis men al de sus elemen os» y el «impulso a ec i o»
(Valen e, 2002, p. 14).
Es e mecanismo puede dis ingui se en algunos poemas de Gil de Biedma. Es un cla o
ejemplo de ello «Ba celona ja no és bona o mi paseo soli a io en p ima e a», cuya es uc u a,
desglosada po A misén (1999, pp. 23-40), coincide con los es «mo imien os» señalados: el
desc ip i ismo e ocado de la p ime a es o a cede paso a la búsqueda y al análisis c í ico y
culmina en una pe ición inal en la úl ima es o a
8
. C eemos que es a es uc u a no dis a del
desa ollo a gumen al del monólogo d amá ico, en el que el pe sonaje de alla su si uación y
a a de encon a un signi icado, un descub imien o de sí mismo, que se hace cla o, según
Langbaum, con el «shock» que p oduce una e elación (Sabadell Nie o, 1991, pp. 178-183). La
composición de luga o composi io loci se ía pa alela al «deco ado» del monólogo d amá ico:
una imagen isual que «in e pela» a la imaginación y susci a una e lexión (Jiménez He e nan,
1998, p. 82) o un «escena io» que con ex ualiza la au o e elación del hablan e (Thanoon, 2006,
p. 82), como sucede a pa i de «las o og a ías» o el espacio ba celonés de la Exposición de
1929 en el poema mencionado
9
. El poema medi a i o inaliza con una «conclusión explíci a o
implíci a exp esada as un gi o ad e sa i o» donde «se p oduce el es allido emocional de una
oz subje i a» (Jiménez He e nan, 1998, p. 83); es e «es allido» se asemeja ía al shock y la
au o e elación con los que concluye el monólogo d amá ico. Así, la úl ima es o a de
«Ba celona ja no és bona» es una «decla ación li e al y ealis a» del deseo del hablan e
(A misén, 1999, p. 40) que con as a con el pasaje d amá ico-discu si o que lo p ecede.
8
A misén (1999) sugie e un pa alelismo es uc u al en e es a ó mula y la empleada en «A F ancisco de Salinas»
y «A Felipe Ruiz» de ay Luis de León ( e e encias a la di inidad en e is a, an iclímax y inale) (p. 24), lo cual
es cohe en e con la decla ación de Gil de Biedma sob e su ap endizaje de composición en las odas del salman ino.
9
A pesa de su e iden e d ama ismo, casi cinema og á ico (A misén, 1999, p. 24), es e poema no se conside a ía
un «monólogo d amá ico» si se a iende como pa áme o esencial a la p esencia de un in e locu o .
14
En suma, la «poesía medi a i a», designación de Unamuno pa a la adición poé ica que
unda la ob a de los «me a ísicos» e inco po a la sensibilidad mode na (Blake, Wo dswo h,
Hopkins, Dickinson. Yea s, Elio , Rilke...), ma e ializa el c edo poé ico unamuniano «piensa el
sen imien o, sien e el pensamien o» (Valen e, 2002, pp. 12-13). Valen e se pe ca a de que es
Ce nuda quien consolida en España la soli a ia inno ación de Unamuno en es a línea, con la
epe cusión de su ob a de madu ez en el pano ama li e a io de la década de 1960 (p. 9). Y es a
unión de pensamien o y sen imien o supe a la «disociación de la sensibilidad» que, según Elio ,
se p oduce desde el siglo XVIII, y cuya ein eg ación es el obje i o básico de la poesía an o
pa a Langbaum (Maqueda Cuenca, 2003, p. 158) como pa a Gil de Biedma, quien, en la
mencionada ca a inédi a, con iesa que «hace suya la disyun i a —mejo di ía, la dialéc ica—
en e emoción y conciencia que ap endió en F ay Luis, en Wo dswo h, en Baudelai e,
La o gue, Elio y Auden, y de la ensión en e una y o a b o a el poema, en cuan o esquema de
uncionamien o in e io y en cuan o e ec o es é ico» (2025, pp. 227-228). Es e «e ec o»
podemos iden i ica lo, jus amen e, con el e ec o que pe sigue el monólogo d amá ico: el
con lic o en e «emoción y conciencia», «el in en o y pos e io acaso de uni expe iencias y
signi icados», c ea los sen imien os con adic o ios que Langbaum conside a deseables en el
poema pa a log a una mayo ensión en e simpa ía y juicio (Maqueda Cuenca, 2003, p. 158).
Conside amos que la dig esión de Gil de Biedma en no iemb e de 1963 sob e los
poemas b e es de la «se ie ilipina» (como «Mañana de aye , de hoy», «Días de Pagsanján»)
es un es imonio cla e pa a comp ende su composición poé ica y una aliosa ilus ación de la
eo ía que es amos de endiendo. En ella, a i ma que una expe iencia con «di e sos planos
empo ales» y «di ision o mind and eelings» «se p es a de ma a illa a una composición
medi a i o-d amá ica de cie a ex ensión»: es deci , la «in e e encia de iempos» y la
«indecisión men al y sen imen al» son dos elemen os esenciales en la es uc u a que
habi ualmen e emplea (Gil de Biedma, 2010a, pp. 266-274). Los «di ided eelings» emi en a
las con adicciones deseables en el suje o poé ico y a la complejidad inhe en e al se humano e
inciden en la dialéc ica en e emoción y conciencia que hemos expues o. La in e e encia de
planos empo ales, en palab as del au o , o igina un es ado en el que « he same eeling is being
el in wo keys» (Gil de Biedma, 2010a, p. 274). A misén (1999) ad ie e que la doble
empo alidad —el iempo de la p ime a expe iencia y el iempo de la esc i u a— es «una o ma
básica de la cons ucción discu si a de la si uación en los canzonie i» de la adición poé ica
pe a quis a y pos pe a quis a (pp. 77-79). Según Cabanilles (1986), la ensión en e p esen e
y pasado « e eb a es uc u almen e casi un 75% de los poemas» de Las pe sonas del e bo (p.
97): la hemos is o en «Ba celona ja no és bona», po ejemplo. Es e enómeno con ie e a la
15
ob a de Gil de Biedma un componen e de na a i idad que, según Pozuelo Y ancos (1996), se
mani ies a en na aciones secuenciales de escenas del pasado, apoyos ad e biales de
na a i idad («aho a», «aye ») y la ecuen e apa ición de palab as de la semán ica del
« ecue do», en e o os es ilemas (pp. 225-226).
Re isados los concep os de «monólogo d amá ico» y de «poesía de la medi ación»,
podemos conclui que Gil de Biedma no se a iene a una imi ación de los modelos canónicos
eo izados po Langbaum y Ma z, sino que desa icula el géne o del monólogo d amá ico,
ap o echa a ios de sus componen es (Thanoon, 1996, p. 537) y los unde con écnicas o males
y ó mulas inspi adas po la medi ación con esional hispánica (A misén, 1999, p. 78). Y es a
usión se puede p oduci po que exis e en ambos modelos una oz poé ica localizada
espacio empo almen e que ealiza una medi ación monológica enunciada desde su incón
subje i o (Jiménez He e nan, 1998, p. 252).
3. Dos clásicos mode nos: Ca ulo y Ho acio en los o ígenes del poema
medi a i o-d amá ico
T as es a e isión concep ual, con amos con las cla es necesa ias pa a aplica al examen
de la ob a de Ca ulo y Ho acio con el in de comp oba si en ella pueden as ea se los o ígenes
del poema medi a i o-d amá ico, al como sugie e Gil de Biedma. Analiza emos, po un lado,
la cons ucción del enunciado y del ecep o lí icos
10
; y, po o o, la es uc u a del poema en
aspec os de ini o ios como el mé odo medi a i o y el con as e pasado-p esen e.
La adicional es uc u a ipa i a en que se di ide el Libe Ca ulli Ve onensis
comp ende dos e ien es es ilís icas: una lí ica (poemas 1-60 y 69-116), ma cada po la
subje i idad since a y la poe ización de la expe iencia co idiana, y o a doc a (61-68),
dis inguida po la na a i idad y la e udición (Dolç, 1982, pp. XXXIV-XXXVIII). De en e
ambas, nos in e esa la e ien e lí ica, dis anciada del alejand inismo de los poe ae noui, pues
en los «polimé icos» del p ime bloque (1-60) asis imos a una p og esi a e elación de los
dispa es e impe uosos sen imien os del suje o poé ico y en los «epig amas en dís icos elegíacos»
del e ce o (69-116), a un se eno análisis de los mismos (Sole Ruiz, 1993, pp. 35-36).
De en e los cua o lib os que con o man el co pus poé ico ho aciano —Odas, Epodos,
Sá i as y Epís olas—, nos cen a emos en las Epis ulae, dado que ep esen an el géne o «ideal
10
Nues o análisis se basa en la e minología de Luján A ienza (2005) sob e la p agmá ica del discu so lí ico:
enunciado y ecep o lí icos, «yo» p e endidamen e ic icio, «yo» p e endidamen e no- ic icio, au omención, « ú»
au o e lexi o o «imagen en el espejo».

16
pa a la plasmación i al y mo al del “yo” y pa a la apelación y pe u bación del lec o » (Ma ías
Ma ínez, 2014a, p. 133) y en ellas in uimos cie as ca ac e ís icas del poema medi a i o-
d amá ico, como el «discu so au o- e lexi o», la « e ó ica de la since idad» y el « ono
con e sacional» (Ma ías Ma ínez, 2014b, pp. 713-214).
3.1. Unión de ida y li e a u a, di ision o mind and eelings
Los poemas lí icos de Ca ulo y las Epís olas de Ho acio, al igual que los poemas de Gil
de Biedma, es án p o agonizados po un «yo» p e endidamen e no- ic icio, aquel que no se
dis ingue del poe a en el ins an e de esc i u a (Luján A ienza, 2005, p. 183). Uno de los
mecanismos que iden i ican su iden idad es la «au omención», en la que el au o se nomb a a
sí mismo dando su nomb e p opio y, en consecuencia, es ablece au omá icamen e el pac o
au obiog á ico (Luján A ienza, 2005, p. 189). En es e sen ido, Gil de Biedma iene los
pa adigmá icos «Con a Jaime Gil de Biedma» y «Después de la mue e de Jaime Gil de
Biedma», que, además, p esen an una ipología especial de «pe sona», el « ú» au o e lexi o,
ambién llamado «imagen en el espejo» (Luján A ienza, 2005, p. 255), en el que el «yo» se
habla a sí mismo como un in e locu o . Jus amen e, la peculia idad del suje o poé ico de Ca ulo
es la iden idad nominal con su suje o empí ico (Agel is y Balza, 2022, p. 126): son ein e los
poemas en los que el poe a e onés llama con su nomb e p opio a su p o agonis a
11
. Tal es el
caso del ca men 11 (Ca ulo, 1982, pp. 11-12), cuyo p ime e so ci aba Gil de Biedma en la
ca a a Fe a é, «Fu i e Au eli, comi es Ca ulli», donde Fu io y Au elio no son «compañe os
míos», en p ime a pe sona, sino «compañe os de Ca ulo», en e ce a.
Especial in e és nos susci a el ca men 8 (Ca ulo, 1982, pp. 8-9), pues A caz Pozo (2002)
iden i ica su « ecu so al diálogo in e io como al e ego» (p. 35) como un asgo ca uliano que
compa e Gil de Biedma. En e ec o, juzgamos que exis e una semejanza en e el plan eamien o
del ca men 8 y los poemas de Gil de Biedma ecién mencionados. Si a endemos a la p agmá ica
del discu so, en el poema de Ca ulo dis inguimos es pa es: la exho ación de un «yo» a un
« ú» llamado Ca ulo ( . 1-11), el após o e de un «yo», que se obje i a a a és de una e ce a
pe sona llamada Ca ulo, a un « ú» emenino ausen e («puella») ( . 12-18) y la exho ación,
eco de la p ime a (« en e i me»), de un «yo» a un « ú» llamado Ca ulo ( . 19). Hay un
desdoblamien o del «yo» en dos ins ancias (Luján A ienza, 2005, p. 256): un Ca ulo que habla
y un Ca ulo al que se habla, cuya imagen se aísla como un «o o» «débil» y me ecedo de una
ep imenda po su al a de i meza en la esolución de pone pun o inal a una his o ia de amo
11
Son los ca mina 6, 7, 8 ( iple mención), 10, 11, 13, 14, 38, 44, 46, 48 (mención doble), 51, 52 (mención doble),
56, 58, 68 (mención doble), 72, 76, 79 (mención doble), 82.
17
ya sin co espondencia. Si bien es a pugna en e dos pa es de la iden idad supone una
obje i ación del «yo», que se con empla desde ue a, no llega a la «alego ización» y « icción»
(Luján A ienza, 2005, p. 134) que la écnica alcanza en «Con a Jaime Gil de Biedma», donde
el poe a «en en a las dos ca as de una sola pe sonalidad como si ue an dos indi iduos
independien es» (Thanoon, 1996, p. 540), y en «Después de la mue e de Jaime Gil de Biedma»,
donde uno de es os dos indi iduos lamen a el suicidio del o o.
Po el con a io, Ho acio solo incluye su nomb e p opio en la epís ola I, 14, y en la oda
IV, 6, sin ecu i a la écnica ca ac e ís ica en Ca ulo del « ú» au o e lexi o. Sin emba go, la
au omención no es el único mecanismo que indica la olun ad del au o de que el lec o
econozca una adhesión y con inuidad en e quien esc ibe y i ma el lib o y quien i e la
expe iencia e e ida en el poema, sino que ambién lo indican las ci cuns ancias enuncia i as y
enunciadas del poema (Luján A ienza, 2005, pp. 189-196). En p ime luga , el «yo» se
de e mina a a és del e lejo del in e locu o elegido: «si el au o se di ige a un amigo o
pe sonaje conocido se es á iden i icando a sí mismo» (Luján A ienza, 2005, pp. 196-197). En
las Epís olas, el in e locu o es una con ención del géne o, que equie e un «des ina a io eal»,
un « ú an li e a io como el locu o ex ual, y al mismo iempo an eal e his ó ico como el au o
mismo» (López Bueno, 2002, p. 12). En los p ime os e sos, el «yo» ho aciano saluda a
Mecenas, a Lolio Máximo, a To cua o, a Fusco, y o os allegados del poe a, que de e minan
especula men e su iden idad. La misma de e minación se p oduce cuando el «yo» de «En el
nomb e de hoy», de Mo alidades, menciona a sus «compañe os de iaje», a quienes el lec o
asocia ácilmen e con los esc i o es del cí culo li e a io con el que se elacionaba el poe a
ba celonés: «Ca los, Ángel, / Al onso y Pepe, Gab iel / y Gab iel, Pepe (Caballe o) / y a mi
sob ino Miguel, / Joseagus ín y Blas de O e o» (Gil de Biedma, 2024, pp. 157-158). También
Ca ulo nomb a en sus poemas a «una muchedumb e de pe sonajes con empo áneos» (Dolç,
1982, p. XVI) que sugie en una iden i icación en e «yo» poé ico y au o : desde amigos del
ambien e li e a io omano (Co nelio Nepo e, Licinio Cal o...) has a Lesbia, pseudónimo de
Clodia, esposa del cónsul Me elo Céle .
El segundo da o ex ual que nos pe mi e de ini y de e mina la igu a del «yo» que
habla es «la e e encia a ci cuns ancias conc e as, an o del momen o de enunciación como de
la his o ia del que enuncia» (Luján A ienza, 2005, p. 197). Es e es el sis ema con el que Gil de
Biedma suele in i a al lec o a es ablece el pac o au obiog á ico —al in y al cabo, los poemas
en los que se au omenciona son una excepción, aunque signi ica i a, en su p oducción—. En
«Ba celona ja no és bona», el suje o poé ico pasea po la ciudad na al de Gil de Biedma y se
imagina a su mad e emba azada en 1929, en cuyo no iemb e nació el au o ; en «Noches del
18
mes de junio», ecue da la igilia es udian il de su «yo» de 1949, echa en que el au o end ía
ein e años; en «In en o o mula mi expe iencia de la gue a», su in ancia es á ma cada po
expe iencia de la gue a ci il en Sego ia, como la que i ió Gil de Biedma. En de ini i a, un
enunciado lí ico que a a iesa un pe iplo i al a ín al de su au o sugie e una lec u a
au obiog á ica que comienza ya en algunos poemas de Compañe os de iaje y culmina en
Poemas pós umos, cuando el nomb e del au o , desde la po ada del poema io, se mime iza con
el « ú» poé ico de sus e sos.
La p oyección de la expe iencia i al en los poemas es, de hecho, un asgo que A caz
Pozo (1989) señala en e los compa idos po en e Gil de Biedma y Ca ulo (p. 283). Ca ulo
inaugu a en la poesía la ina la exp esión subje i a: en sus e sos a lo a una oz ín ima que, po
el ono e az de su pe sonal discu so, pa ece olca unas i encias eales (Agel is y Balza,
2022, pp. 129-131). P ueba de ello es que, desde la gene ación pos e io a Ca ulo, exis e una
adición de lec u a biog á ica del ciclo de Lesbia (Galán, 1999, p. 60). Asimismo, en las
Epís olas de Ho acio se han in e p e ado, en gene al, como au obiog á icas, las alusiones a la
ida co idiana del «yo» poé ico, que ejempli ican los « alo es e ideas, i udes y icios» sob e
los que e sa la e lexión ilosó ica (Ma ías Ma ínez, 2014b, p. 714). Sin emba go, cie as
oces c í icas se han alzado con a es a lec u a au obiog á ica y abogan po la cons ucción de
una au o icción en e a la simple asposición de i encias eales. Agel is y Balza (2022) han
de endido la dis ancia que exis e en e Ca ulo suje o del enunciado («yo» poé ico) y Ca ulo
suje o de la enunciación («yo» au o ial) en e a la c í ica que ha espaldado una
co espondencia en e ambos (p. 126). En cambio, según ellos, el au o cons uye un «simulac o
de iden idad» median e es a egias discu si as que c ean un e ec o de since idad en su ob a y
la do an de ue za exp esi a (p. 131). Igualmen e, Ho acio impos a ía «la oz de un suje o que
se exp esa en p ime a pe sona» y p esen a sus i encias «como si ue an eales, con apa iencia
de ealidad», «con independencia de que los hechos expues os hayan ocu ido en la ealidad o
no» (Laguna Ma iscal, 2014, p. 106).
Al ma gen de su p oblemá ica iden idad, las o as dos ca ac e ís icas deseables en el
suje o del poema medi a i o-d amá ico son la con adicción y el pun o de is a ex ao dina io.
Po una pa e, el ego «plu í oco» que cons uye Ca ulo —es o es, que eme ge en el discu so
poé ico en p ime a pe sona del singula o del plu al, en segunda pe sona del singula o en e ce a
pe sona del singula — pone en escena su ambi alencia sen imen al (Ma ins, 2015, p. 148). El
ca men 8 es un cla o ejemplo de la «di ision o mind, di ision o eelings» con la que Gil de
Biedma solía abaja en sus poemas medi a i o-d amá icos. En él, el enunciado lí ico es un
«ma de dudas», cuyo ai én discu si o al e na en e econcilia se con su amada, alen ado po
19
el ecue do de la elicidad pasada, o enuncia a ella, e enado po una «o den in e io » (A caz
Pozo, 1990, p. 157). El «mo imien o sen imen al en e amo y ol ido», en e « ealidad y
deseo», que Ca ulo plan ea (A caz Pozo, 1990, p. 158), es análogo a la dialéc ica en e emoción
y conciencia de la que, pa a el au o de Las pe sonas del e bo, b o a el poema (Gil de Biedma,
2025, pp. 227-228). La p eca iedad de la unión en e una y o a desencadena los sen imien os
con adic o ios (Maqueda Cuenca, 2003, p. 158): las ascuas de la pasión y la nos algia de
«Ca ulo» le impiden acep a el impe a i o de i meza de su azón y po ello mues a « laqueza
e inde e minación» en su discu so (A caz Pozo, 1990, p. 159). Es a ensión encuen a su
o mulación más concisa en el inmo al ca men 85: «Odio y amo. ¿Cómo es posible?, me
p egun a ás acaso. No sé, pe o sien o que es así y es una o u a» (Ca ulo, 1982, p. 118). El
suje o poé ico ad ie e la pa adoja de odia y ama al mismo iempo y «se o u a», «exc ucio »,
po que no puede halla una explicación lógica («qua e id aciam [...] nescio») a es a
simul aneidad. C eemos que es a dialéc ica es la que subyace a la cons ucción de «Con a
Jaime Gil de Biedma», una «au opsia de un yo geminado en Jekyll y Hyde», a lo la go del cual
«un “yo acional y e o mado” i e una di ícil his o ia de amo -odio con un “ ú canalla y
ocioso”» (Bagué Quílez, 2016, p. 43). La disyun i a, como en el ca men 8, se da en e los «píos
deseos» de cambio de ida del «yo» y el impedimen o que supone la conduc a eal del « ú»
(Ro i a, 1986, pp. 314-319); con la di e encia de que, en e a la e e be ación del « en e i me»
de la oz p ime a en el úl imo e so del poema ca uliano, en «Con a Jaime Gil de Biedma»
hay una econciliación —«a du as penas»— en e las dos pa es del pe sonaje, simbolizada en
la unión en la cama « o pemen e ab azados» (Ro i a, 1986, p. 318).
Po o a pa e, en cuan o al pun o de is a ex ao dina io, p ecisamen e el ca ác e
in imis a de la ob a de Ca ulo y su escasa con o midad con las buenas cos umb es han hecho
que g an pa e de su libe queda a al ma gen del canon de nues as le as, sal o con ados pasajes
—como el passe de Lesbia o los basia mille— que se con i ie on en ópicos li e a ios (A caz
Pozo, 1989, p. 286). Sin emba go, desde mediados del siglo XX se ha e alo izado a es e poe a
conside ado «maldi o» y se le econoce como un «símbolo de la pos mode nidad», al enca na
su ca ac e ís ica «ac i ud con es a a ia» an e la adición (A caz Pozo, 2015, p. 2403). En los
céleb es e sos del ca men 5 «Vi amos, Lesbia mía, amémonos y no nos impo en un as odas
las habladu ías de los se e os ancianos» (Ca ulo, 1982, p. 6), el suje o poé ico hace una
«p oclama indi idual de ebeldía y oposición en e al pode dominan e» (A caz Pozo, 2001, p.
39). El «yo» ca uliano ep esen a un «papel cínico y mo daz» (A caz Pozo, 2001, p. 40) que
coincide con las c í icas que, po ejemplo, Ma ía del Ca men Bobes lanza con a el es ilo de Gil
26
y p oyec a la esis al u u o: «has a mo i en paz, los dos, / como dicen que mue en los que han
amado mucho» ( . 97-98).
Es e análisis es uc u al nos pe mi e disce ni la que c eemos que es la cla e de la
composición del poema medi a i o-d amá ico: una « écnica de la ines abilidad emocional» que
implica «quieb os y salidas de ono». Es os dos concep os los empleó Gil de Biedma (2015, pp.
383-384) en su dia io, en 1960, al e lexiona sob e el p ocedimien o que acos umb aba a
emplea en los úl imos años, y que dice habe acionalizado en su ensayo «Emoción y
conciencia en Baudelai e». En e ec o, las cualidades que alo a del poe a ancés son los
«con adic o ios sen imien os» y los «cambios y salidas de ono», la «súbi a mu ación a ec i a»
y el «sesgo en el i ine a io del discu so poé ico». Es os é minos, que usa pa a habla de sus
p opios poemas en p oceso de c eación, son en úl ima ins ancia «acuses de ecibo» de Dámaso
Alonso. Podemos as ea los, po ejemplo, en Poesía española: ensayo de mé odos y lími es
es ilís icos (1950), donde dedica aliosas páginas a la exégesis de la ob a de ay Luis de León
— eco demos que Gil de Biedma le econocía el habe le conducido hacia el ap endizaje de
composición en el discu so poé ico de las odas luisianas ( éase sup a, p. 7). En ella, Alonso
(1962) es udia el «cons an e cambio de di ección y de empe a u a a ec i a que ep esen a el
paso de una es o a a o a en F ay Luis» (p. 411), gi os que esul an en una «es uc u a
climá ico-an iclimá ica» donde se con i ma «el ho acianismo del poe a» (p. 411). Además,
es ima que el «an iclímax inal [...] es, p ecisamen e (con mil ma ices y g adaciones), un asgo
de la poesía mode na» (p. 153), ap eciación que pod ía es a en la base del juicio de Gil de
Biedma sob e la «mode nidad» de ay Luis y de Ho acio.
De engámonos aho a en los componen es de es a es uc u a que pueden halla se en el
ca men 8 de Ca ulo. En es e poema, cuya es uc u a global ya hemos comen ado en elación
con la cons ucción del enunciado lí ico, la ines abilidad emocional es á ín imamen e
elacionada con los sesgos del discu so poé ico. En la p ime a pa e ( . 1-11), as el íncipi
exho a i o del «yo» a «Ca ulo» ( . 1-2), se sucede una na ación de momen os elices del
pasado ( . 3-8), un in e mezzo se eno y pausado que, de epen e, se con as a con la al a de
ecip ocidad del p esen e y o a ehemen e exho ación ( . 9-10). La in e e encia de planos
empo ales se a icula median e los «apoyos ad e biales de na a i idad» (Pozuelo Y ancos,
1996, p. 226), «en o o iempo» ( . 3) y «desde hoy» ( . 9) (quondam [...] nunc)
15
. En la segunda
pa e ( . 12-18), la imagen men al del pasado y la con aposición con la al a de ecip ocidad
del p esen e p o ocan la in e ención de «Ca ulo», que apos o a a su «puella». P ime o se
15
Ci amos el poema po la edición del CSIC de Miguel Dolç (Ca ulo, 1982, pp. 8-9).

27
despide de ella («Vale»), cons a a su i meza («Desde hoy Ca ulo no cede») y p oyec a su u u o
( . 13) y el de su amada ( . 14); pe o es a o undidad se disipa con un «lapsus» de inconsis encia
po la ememo ación del «pasado i ido jun amen e y ya i ecupe able» que conlle a
implíci amen e la ab umado a especulación sob e el u u o ( . 15-18) (A caz Pozo, 1990, p.
159). Finalmen e, en la e ce a pa e ( . 19), en un «b usco co e psicológico», se p onuncia la
p ime a oz enuncia i a y ei e a su amones ación: «Pe o ú, Ca ulo, esuel o, en e i me».
Pod íamos señala , a g andes asgos, una es uc u a medi a i a, dado que la e ocación de
escenas pasadas desencadena una especulación que concluye con la au o e elación inal del
p o agonis a: con la insis encia en la pe ición de i meza, el lec o descub e la laqueza de su
con icción a pesa de la supues a despedida («Vale, puella»). Pe o lo que, sob e odo,
ap eciamos en el ca men 8 es un al o g ado de « a iación del en oque es ilís ico» (Alonso,
1962, p. 158): el discu so luc úa en e secuencias impe a i as, exposi i as y exclama i as,
luc uación mo i ada po los «di ided eelings», la in e sección de planos empo ales y la
dualidad de las ins ancias enuncia i as, po la dico omía en e el « ú» au o e lexi o que se
deba e en e la eincidencia amo osa o el adiós de ini i o y que se a icula en el ecue do de la
elicidad pasada en e a la cons a ación de la desdicha p esen e.
En las Epís olas de Ho acio, los in en os de la c í ica po analiza su es uc u a in e na
han sido in uc uosos: no se puede «ence a cada una de las epís olas poé icas de Ho acio —
pese a hace ca as “li e a ias” y no espon áneas — en un esquema o es uc u a cuidadosamen e
calculada» (Na a o An olín, 2002, p. XXXI). Según Ri e s (1954), la es uc u a o mal de las
epís olas ho acianas esul a del uso de de alles pe sonales al p incipio y al inal, que enma can
el ema cen al, cuando hay uno, en e dos pasajes en ono amilia (p. 181). Es una p opues a
de ca ác e gene al cuya aplicación a los poemas, ma cados po su di e en e ex ensión y
desa ollo lógico, puede esul a más o menos sa is ac o ia. Es a es uc u a puede c is aliza
ácilmen e en una simila a la del poema medi a i o-d amá ico: una si uación de e minada
(pe sonal) de i a en una e lexión ( ema cen al) que esul a en ese «es allido a ec i o» o
au o e elación inal (pe sonal). Además, aunque Dámaso Alonso (1962) haga sus
conside aciones al espec o de las Odas de ay Luis, en las Epís olas ambién emos ese
« ompimien o de con inuidad» (p. 163), incluso más acusado: la «con ención», la «b e i as»
que las ca ac e iza se puede mani es a en la in e upción del discu so, en la suspensión de los
nexos lógicos, en un inal b usco o en la i onía de enunciados cuyo signi icado a ía según la
lec u a (Fosalba, 2009, p. 5).
28
La es uc u a in e na de la epís ola I, 14
16
, puede di idi se en es pa es de ex ensión
simila , aunque en cada una de ellas se p oducen las cons an es ansiciones que hemos señalado
como p opias de su discu so poé ico. En la p ime a pa e ( . 1-13), los e sos 1-5 lle an a cabo
una p esen ación del «yo» y el « ú» poé icos (Ho acio y su «uilicus», escla o «capa az»), así
como del espacio en que se si úa ísicamen e el « ú» y que se á ele an e pa a el ema que aquí
se p opone: el «campi o que me es i uye mi se / y que ú de es as». La epís ola I, 14, al igual
que «Pandémica y celes e» y el ca men 8, se a icula sob e una dico omía, en es e caso, en e
la ciudad y el campo. En es os p ime os e sos se e ec úa la composi io loci, de un modo no
dis an e a la composición de luga en «Pandémica y celes e». En una «indicación
me aa gumen al», un asgo esencial de la sá i a o epís ola según Pozuelo Cale o (2000, p. 75),
el «yo» anuncia al « ú» la di ección de su discu so, que en en a á dos pun os de is a
(«ce emus», . 4). Sin emba go, la indicación es á ca gada de a ec o, « eamos quién a anca
mejo las espinas, si yo de mi alma / o ú de mi campo» ( . 4-5), lo cual susc ibe su discu so
al ámbi o de la in imidad, c ea un clima de con esión since a e in i a al lec o a un «examen de
conciencia» (Ro i a, 1986, pp. 303-304). En los e sos 6-9, se especi ica la si uación del «yo»
poé ico, que es á en Roma, pe o desea ía es a en el campo. Los siguien es e sos (10-13)
uncionan como unión en e la si uación y la e lexión: exponen la con aposición en e la
ciudad y el campo y el p incipio de la μεμψιμοιρία, el e e no descon en o humano con la p opia
sue e y la en idia de la ajena (Na a o An olín, 2002, p. 83).
De es a mane a, el discu so poé ico se a icula en o no a un con as e en e el yo y el
ú, lo cual p esupone un con inuo ai én es uc u al. Sin emba go, sí hay cie o pa alelismo: en
la segunda pa e ( . 14-30), el enunciado lí ico se ocaliza en el « ú», mien as que, en la
e ce a ( . 31-44), el oco ecae en el «yo». A pesa de ello, la dinámica de gi os compa a i os
sigue ac uando, con menciones al polo enuncia i o opues o. En los e sos 14-21, se desa olla
la disco dancia en e la elicidad en la ciudad del « ú» y en el campo del «yo», y se cons a a la
pa adoja de que cada uno desea lo que no iene median e la me á o a de los «pá amos» y de los
«pa aísos» ( . 19-21). Es a con adicción, además, es á e o zado po una segunda pa adoja,
que es la que implica un cambio de p e e encia del uilicus al pasa el iempo, en cuya exp esión
encon amos, mínimamen e desa ollada, esa «doble empo alidad» que emos en el poema
medi a i o-d amá ico. En los e sos 21-30, es a e lexión del suje o sob e el «desacue do»
desemboca en una enume ación que ejempli ica los espacios que pa a el capa az son «pá amos»
y pa a «Ho acio» son «pa aísos». En el e so 31, que inicia la e ce a pa e ( . 31-44), «Nunc
16
Ci amos el poema po la edición del CSIC de Na a o An olín (Ho acio, 2002, pp. 82-86).
29
age» es o a «indicación me aa gumen al» que quieb a el ono an e io y econduce el discu so
a una ocalización del «yo» en sí mismo. En los e sos 32-39, encon amos o a con aposición
de las p e e encias del pasado y del p esen e, aquí más desa ollada, as la cual jus i ica su
pos u a en los e sos 37-39. Los e sos inales p esen an muchos gi os: en el e so 40, hay un
cambio epen ino al « ú» ( . 40-42), y la idea se e ue za con la me á o a del «buey» y el
«jaco». El e so conclusi o queda ese ado pa a que el suje o poé ico dic e su opinión: «que
cada uno haga, de buen g ado, el o icio que sabe».
En de ini i a, aunque obse amos un mo imien o luc uan e y sal os de una a o a igu a
lí ica, la epís ola 1, 14, no p esen a la misma ausencia de «nexos lógicos» que encon amos,
po ejemplo, en la epís ola I, 6, la del ideal del «Nil admi a i» (Fosalba, 2009, p. 6); así como
ampoco elide odo nexo lógico «Pandémica y celes e», en el que los sesgos son, sob e odo,
onales. Lo que encon amos es el discu so p opio del se mo ho aciano, «con e sacional» y
«desp o is o de p e ensiones li e a ias» (Pozuelo Cale o, 2000, p. 65) y, po eso, cuen a con los
i ajes emá icos p opios del ca ác e dig esi o del lenguaje o al.
4. Epílogo: la «in ención» de una adición poé ica
El p opósi o de es e abajo ha sido co obo a o e u a la hipó esis de Gil de Biedma
sob e el hallazgo de Ca ulo y Ho acio en «los p ime os o ígenes del poema medi a i o-
d amá ico». Es a suge encia se o igina en una con emplación e ospec i a de las lec u as
clásicas desde la óp ica de las lec u as en cuyas esis encuen a las bases de la adición poé ica
mode na. Nues o análisis ha desa ollado es a especulación y ha demos ado que, en e ec o, la
poesía de Ca ulo y Ho acio mues a elemen os que pe mi en señala los como p ecu so es de la
« o ma poé ica mode na pa excellence» (Gil de Biedma, 2015, p. 530) que es el poema
medi a i o-d amá ico.
En p ime luga , des aca en ambos la p esencia de un «yo» p e endidamen e no- ic icio,
que in i a al lec o a es ablece el «pac o au obiog á ico» a a és de di e en es es a egias: de
en e ellas, sob esalen la au omención y el « ú» au o e lexi o cons an es en Ca ulo; pe o
ambién des acan la iden i icación especula po la mención del in e locu o y su de e minación
a a és de la coincidencia de las ci cuns ancias enunciadas con la expe iencia i al del au o ,
condición decisi a pa a in es i a Ho acio de au o idad mo al en el siglo XVI. Tan o el «yo»
poé ico de Ca ulo como el de Ho acio se ca ac e izan po la «di ision o mind and eelings» an
impo an e pa a Gil de Biedma: la ambi alencia sen imen al de «Ca ulo» po Lesbia, la
mudanza del «Ho acio» « ele a», la au oi onía y au oc í ica de ambos. Además, sus
30
au o ep esen aciones como ou side y an i-modelo coinciden con la pe spec i a ex ao dina ia
que Langbaum conside a deseable pa a consegui la e ec i idad del poema.
En segundo luga , apa ece un « ú» poé ico pe ilado, bien en p esencia implíci a, bien
en ausencia, que con ie e d ama ismo al in oduci una segunda pe spec i a. Es a ilusión de
«diálogo ingido» es, de hecho, la más genuina con ención del géne o epis ola (López Bueno,
2000, p. 12), cuya ce canía al poema medi a i o-d amá ico hemos comp obado. G acias a la
humanidad psicológica y mo al del «yo» de Ca ulo y Ho acio y a la posición enuncia i a de
ce canía y complicidad que adop a, el ecep o lí ico se iden i ica con el enunciado y se
posibili a el e ec o pa icula e ec o de comp ensión y enjuiciamien o que es p imo dial pa a
Langbaum.
Po úl imo, la es uc u a de algunas piezas, como el ca men 8 y la epís ola I, 14, se
asemeja a la écnica a pa i de la que Gil de Biedma suele cons ui sus poemas, en la que se
conjuga el modelo de la medi ación ignaciana y me a ísica con los «súbi os sesgos del discu so
poé ico» y los «inespe ados sal os de uno a o o polo a ec i o» ap endidos en ay Luis de León,
en e o os. De nues a e isión de su labo eó ica y c eado a, in e imos que es es a « écnica
de la ines abilidad emocional» la que eco e su poé ica, an o en ondo como en o ma.
En conclusión, odos es os elemen os mani ies an una genuina e «imp esionan e
mode nidad» que nos pe mi e a i ica la hipó esis de Gil de Biedma: Ca ulo y Ho acio se si úan
en los o ígenes del poema medi a i o-d amá ico. Si hubo de «in en a » —‘halla y ‘c ea ’—
una adición pa a es a o ma poé ica al como la concibió y p ac icó, eligió los e e en es
adecuados.
Con odo, es e T abajo Fin de G ado supone an solo una cala en el ecundo campo de
es udio que ep esen a el «encuen o complejo» en e la li e a u a clásica y una ó mula poé ica
mode na como es el poema medi a i o-d amá ico. E en uales líneas de in es igación pueden
comple a y en iquece nues o análisis: po un lado, la conside ación de la elegía la ina como
un e ce p eceden e; po o o, la ampliación del co pus ho aciano, con una a ención especial a
las Odas y al papel que desempeña ay Luis de León como «maes o» de composición de Gil
de Biedma y su papel de in e media io en e los clásicos y él, asun o que en absolu o ha ecibido
a ención c í ica y que aquí hemos abo dado some amen e. Finalmen e, cabe insis i en la
ope a i idad del concep o «poema medi a i o-d amá ico» pa a el es udio de la ob a de Gil de
Biedma, pues o que la aba ca en su complejidad y sal a la p oblemá ica que conlle a la e ique a
de «monólogo d amá ico»
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