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Drogodependencias y factores de riesgo en la población inmigrante en Andalucía: Acción socioeducativa

Camacho Herrera, José Manuel

Abstract

Acercarnos al fenómeno de la inmigración desde un enfoque tan especifico como es el mundo de las drogodependencias, constituye un paso importante en el conocimiento integral del colectivo de personas inmigrantes, que desde hace más de dos décadas, constituye parte de nuestra realidad. Este ámbito está generando toda una serie de informaciones y nuevas propuestas de acción, centradas en el trabajo e intervención conjunta de distintas entidades y colectivos en pos de conseguir un conocimiento de los factores que inciden en el consumo de sustancias estupefacientes, que es preciso estudiar y sistematizar. Este terreno es el marco en el que se desarrollan estrategias de intervención por parte de centros específicos y profesionales especializados en materia de drogodependencias, que se han visto reforzadas por el funcionamiento, organización y coordinación existentes entre los distintos servicios sociales que abordan esta temática. Por otro lado, consideramos que entre los diferentes sectores de la opinión pública, se están lanzando ataques y comentarios que no favorecen la integración de este grupo de población minoritario en nuestra sociedad. Por consiguiente, se hace necesario tener una visión más exacta y global de los elementos que condicionan a este colectivo, ya de por sí desfavorecido y desamparado en muchas ocasiones por el ordenamiento jurídico vigente, de los factores que propician el consumo de drogas y las repercusiones directas en su entorno más cercano en todos los niveles. Es éste el motivo que nos mueve a aportar de forma conceptual, los principios que fundamentan determinadas situaciones y actuaciones destinadas a estos grupos humanos, y que constituyen el eje de la intervención profesional. Inmigración y drogas no tienen por qué ser una combinación natural de hechos, el ser inmigrante no implica directamente ser drogodependiente, si bien es cierto, que se pueden dar situaciones personales o sociales que hagan adoptar en la persona conductas tendentes al consumo de sustancias adictivas. Las desventajas que se producen en este colectivo pueden deparar en el riesgo de ser excluidos socialmente, configurando un motivo justificado para acercarse a ambientes donde el uso de drogas sea habitual. Elementos, tales como: el no poseer vivienda, el desempleo, la falta de recursos económicos, etc., pueden condicionar que el inmigrante opte por un estilo de vida marcado por las drogas.

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UNIVERSIDAD DE SEVILLA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN DEPARTAMENT O DE TEORÍA E HISTORIA DE LA EDUCACIÓN Y PEDAGOGÍA SOCIAL T T E E S S I I S S D D O O C C T T O O R R A A L L Drogodependencias y Factores de Riesgo en la Población Inmigrante en Andalucía: Acción Socioeducativa JOSÉ MANUEL CAMACHO HERRERA SEVILLA, 2015 DIRECTOR: DR. D. VICENTE LLORENT BEDMAR A mi madre, a mi hermano y a mis amigo s AGRADECIMIENTOS - 9 - ÍNDICE INTRODUCCIÓN 33 Justificación 34 Estructura d e la investigación 35 PRIMERA PARTE: FUNDAMENTO TEÓRICO 39 CAPÍTULO 1. El fenómeno de los movimientos migra torios 41 1.1. Diferentes conceptualiza ciones de migración 41 1.1.1. Algunas definiciones de emigración e inmigración 42 1.2. Los factores que influyen en el fenómeno migrat orio 43 1.2.1. El factor demográfico 44 1.2.2. El factor económico 44 1.2.3. El factor social 45 1.2.4. El factor cultural 46 1.2.5. El factor personal e individual 46 1.3. La evolución de los estudios sobre migració n 47 1.3.1. La evolución y las clasificaciones de la s corrientes migratorias 49 1.4. Las migracio nes a través del tiempo 52 1.4.1. Las migraciones en la antig üedad 52 1.4.1.1. El asilo 53 1.4.2. El desarrollo de las migracio nes en la Edad Moderna 54 1.4.3. Las grandes migraciones en los siglos XIX y XX 56 1.4.3.1. Las migraciones hacia Norteamérica 57 1.4.3.2. Las migraciones entre países de Europa 57 1.4.4. El éxodo del campo a la ciudad 59 1.4.5. Las migraciones de medio y co rto recorrido 60 1.4.6. Las migraciones después de la I I Guerra Mundial 60 1.4.7. Las migraciones a pa rtir de la crisis del petróleo de 1973 64 1.4.8. Las migraciones en los albores del si glo XXI 69 1.5. Situaciones y circunstancias q ue provocan las migraciones 77 1.5.1. Los factores que inciden en las migraciones 77 - 16 - 7.1.2.3. Actitudes, creencias y valores 371 7.1.2.4. Percepción del riesgo 372 7.1.2.5. Habilidades sociales 373 7.1.2.6. Autoconcepto y autoestima 374 7.1.2.7. Autocontrol 375 7.1.2.8. Experimentación y búsqueda de sensaciones 376 7.1.2.9. Personalidad disruptiva y problemas de conducta 377 7.1.2.10. Tolerancia a la frustración 378 7.1.3. Factores vinculados a l contexto social 378 7.1.3.1 La Escuela 378 7.1.3.2. El grupo de amigos 380 7.1.3.3. La familia 382 7.2. La p revención de las drogodependencias 385 7.2.1. Modalidades de prevención 387 7.2.1.1. Prevención comunitaria 389 7.2.1.2. Prevención familiar 390 7.2.1.3. Prevención educativa 391 7.2.1.4. Prevención laboral 392 7.2.2. Conceptos claves en prevención 393 7.2.3. ¿Cómo usan las drogas los a dolescentes ? 394 7.2.4. La prevención de las drogodependencias d esde la comunidad 395 7.2.4.1. La relevancia de los agentes implicados en la prevención 395 7.2.4.2. El movimiento ciudadano en el marco de la prevención 397 7.2.5. La prevención de las drogodependencias en el marco educativo 398 7.2.5.1. Aspectos formativos para la prevención 400 7.2.5.2. Los programas preventivos en los centros educativos 402 7.2.6. La prevención de las d rogodependencias en el ámbito familiar 403 7.2.6.1. La relevancia de los padres en la formación de actit udes ante el consumo 404 7.2.6.2. La influencia del grupo de iguales ante el consumo 404 7.2.6.3. Las estrategias reforzadora s de la p ersonalidad de los sujetos como elementos de prevención 406 7.2.6.4. Las asociaciones comunitaria s como reforzadoras de la intervención de la familia 406 - 17 - 7.2.7. La prevención de las d rogodependencias en el ámbito laboral 408 7.2.7.1. La prevención en la empresa 408 7.2.7.2. La prevención desde la perspectiva de lo s trabajadores 410 7.2.7.3. La escasez de programas de prevención en el marco labora l 411 CAPÍTULO 8. LA INCORPORACI ÓN SOCIAL EN EL ÁMBITO DE LAS DROGODEPENDENCIAS 413 8.1. Los fundamentos básicos de la incorporación social 413 8.2. Los soportes sociales para la incorporación social 415 8.2.1. Las redes sociales para la incorporación social 416 8.2.2. Las condiciones sociales para la incorporación social 418 8.2.3. Pautas para intervenir en la incorporación socia l 419 8.3. Tratamiento y reinserción social 421 8.3.1. Principios de la reinserción 423 8.3.2. Metas a conseguir 424 8.4. La a cción socioeducativa ante la inserción social del drogodependiente 428 8.4.1. La relación de ayuda para la inserción social 429 8.4.2. La acción de los profesionales ante la s situaciones de conflicto 430 8.5. La a cción comunitaria de los servicios sociales desde el modelo socioeducativo 433 8.5.1. Los procesos de inserción desde los servicios públicos y las iniciativas sociales 434 8.5.2. Los principios claves para la equiparación de oportunidades en inserción social 435 8.5.3. Las áreas de acción dentro d e los programas de incorporación social 437 8.6. Los progra mas de ins erción sociolabo ral para las p ersonas drogodependientes 439 8.6.1. Los programas de forma ción profesional ocupacional destinados a personas drog odependientes 440 8.7. Recursos sociales y educa tivos para las personas drogodependientes 4 42 8.7.1. Programas de los orga nismos y entidades públicas y privadas para la inco rporación social 443 8.7.1.1. Viviendas de apo yo a la reinserción 443 - 18 - 8.7.1.2. Centros de día 444 8.7.1.3. Empresas de inserción 445 8.7.1.4. Programa de formación en estrategia s básicas para la incorporación labo ral 446 8.7.1.5. Programa red de artesanos 447 8.7.1.6. Programa Arquímedes 448 8.7.1.7. Formación profesional ocupacional 449 8.7.1.8. Programas de ta lleres sociosanitarios 449 8.7.1.9. Programa de apoyo jurídico 450 8.7.2. Los itinerarios personaliza dos en incorporación social para los drogodependientes 451 8.7.2.1. La situación inicial y de llegada en el p roceso de ca mbio del drogod ependiente 452 8.8. Los niveles de incorp oración social de los drogodependientes según su tipología y perfiles 454 8.8.1. La variedad de perfiles de las personas d rogodependientes 455 8.8.2. Tipología de los grupos objeto de intervención 458 8.9. Funciones del equipo m ultiprofesional en el trabajo con drogodependientes 459 8.9.1. La participación act iva del sujeto drogodependiente y de los recursos comunitarios en la incorpo ración social 459 8.9.1.1. Área asistencial 462 8.9.1.2. Área formativo-laboral 463 8.9.1.3. Área judicial 464 8.9.1.4. Área familiar 464 8.9.1.5. Área de relaciones sociales 465 8.9.1.6. Área de ocio y t iempo libre 465 8.9.1.7. Área de desarrollo personal 466 8.9.1.8. Área de coordinac ión comarcal 466 8.9.1.9. Área de formación 467 SE G UN D A P A RT E: M ETO D OLO GÍ A 469 CA PÍT UL O 9: Pl a nt ea mi ent o d el p ro bl ema , o bj et iv o s e hip ót es is d e l a in v est iga ció n 471 9. 1. F ina li d a d 471 - 19 - 9. 2. E le me nt o s qu e co nf ig ura n el pla nt ea mi ent o d el pro bl ema 473 9. 2. 1. G éne si s y j us t if ic ac ió n d el pr ob le ma 473 9.2.2. Criterios para la elección del prob lema 475 9.2.3. Supuestos básicos del prob lema 476 9.2.4. Planteamiento del problema 478 9. 3. O bje t ivo s 479 9.3.1. Objetivos generales 479 9.3.2. Objetivos específicos 480 9. 4. H ip ót es is 481 9.4.1. Formulación de hipótesis 482 CA PÍT UL O 10: M ODE L O DE IN VE ST I GA C I ÓN CUA LI TAT IV O 485 10.1. Metodología c ualitativa 487 10.2. Tipolog ía de métodos 490 10.2.1. Fenomenología 490 10.2.2. Interaccionismo simbólico 492 10.2.3. Etnometodología 493 10.2.4. Etnografía 495 10.2.5. Investigación-acción 498 10.2.5.1. Proceso de Investigación-Acción 500 10.3. Fases del proceso cualitativo 504 10.3.1. Fase exploratoria o de reflexión. 504 10.3.2. Fase de planificación. 505 10.3.3. Fase de entrada en el escenario. 505 10.3.4. Fase de recogida y análisis de la informa ción 506 10.3.5. Fase de retirada del escenario 507 10.3.6. Fase de elaboración d el informe 508 10.4. Caract erísticas de l pa radigma cualitativo 508 10.5. Diferentes métodos de a nálisis de la realidad según la finalidad de la investigación 515 10.5.1. Métodos cualitativos d e investigación para el cambio social 516 10.5.2. Métodos cualitat ivos de investigación desde una orientación interpretativa 521 10. 6. Pr es upu es t os b á s i cos de nu estr a in ves t ig a ci ón 524 - 20 - CAPÍTULO 11. MÉTODO DE INVESTI GACIÓN: ESTUDIO DE CASOS 527 11.1. Los estudios de casos 527 11.2. Criterios de credibilidad en nuestra investigación 538 11.2.1. Elementos de consistencia de la c redibilidad 540 11.2.1.1. Credibilidad 540 11.2.1.2. Transferibilidad 542 11.2.1.3. Dependencia 543 11.2.1.4. Confirmabilidad 545 11.2.2. Triangulación 546 11.2.2.1. Aspectos generales 546 11.2.2.2. Validez de nuestra investigación 547 11.3. Diseño del estudio de ca sos 550 11.3.1. Algunos interrogantes previos 551 11.3.2. Fase preactiva 559 11.3.3. Fase interactiva 560 11.3.3.1. Instrumentos utilizado s en la investigación: observación, cuestionario, entrevista, g rupos de discusión y análisis de documentos 562 11.3.4. Fase posactiva 566 11.3.4.1. Los apartados que vertebran la narración del caso 567 11.3.4.1.1. La pla nificación de la investigación 567 11.3.4.1.2. Pob lación y muestra 568 11.3.4.1.3. Recogid a, ordenación y análisis de los d atos 572 11.3.4.1.4. La presentación d e los descubrimientos 573 CAPÍTULO 12. INSTRUMENTOS DE LA I NVESTIGACIÓN 575 12.1. Observación participante 575 12.1.1. Diseño del instrumento: Tabla de Observación 581 12.1.2. Proceso de validación del instrumento: Tabla d e Observación 584 12.1.3. Elaboración definitiva del instrumento : Tabla de Observación 587 12.2. El cuestionario 589 12.2.1. Diseño del instrumento: cuestionarios 594 12.2.1.1. Cuestionario general 594 12.2.1.1.1. Ela boració n de preguntas y respues tas 597 12.2.1.1.2. Proc eso de validació n del instrumento: Cuestionario 598 - 21 - 12.2.1.1.3. Ela boració n definitiva del instrumento: Cuestionario 602 12.2.1.2. Cuestionario específico 604 12.2.1.2.1. Ela boració n de preguntas y respues tas 607 12.2.1.2.2. Proceso de valida ción del instrumento: Cuestionario 608 12.2.1.2.3. Elabora ción definitiva del instrumento: Cuestionario 611 12.3. La entrevista 613 12.3.1. Diseño del instrumento: Entrevista 619 12.3.2. Proceso de validación del instrumento: Entrevista 620 12.3.3. Elaboración definitiva del instrumento : Entrevista 621 12.4. Análisis de documentos 623 12.4.1. Materiales escritos 624 12.4.1.1. Documentos oficiales o públicos 624 12.4.1.2. Documentos personales 626 12.4.1.3. Materiales censales 627 12.4.2. Materiales audiovisuales 628 TERCERA PARTE: ESTUDIO DE CAMPO 629 CAPÍTULO 13. DESCRIPCIÓN DEL ESCENARIO 631 13.1. Instituciones, asocia ciones y entidades para personas inmigrantes 631 13.1.1. Federación Andalucía Acoge 632 13.1.2. Cruz Roja Española 633 13.1.3. Cáritas 634 13.1.4. Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) 635 13.1.5. ACCEM 637 13.1.6. CEAR 638 13.2. Instituciones para personas inmigrantes con problemas d e drogodependencias 640 13.2.1. Centros comarcales de drogodependencias 640 13.2.1.1. Centro comarcal de drogodependencias Cuenca Minera - Sierra (Huelva) 646 13.2.1.2. Centro coma rcal de drogodependencias de Moró n de la Frontera (Sevilla) 646 13.2.1.3. Centro comarcal de d rogodependencias Villanueva de Córdoba 646 - 22 - 13.2.1.4. Centro coma rcal de drogodependencias de La Línea de la Concepción (Cádiz) 64 7 13.2.1.5. Centro coma rcal de drogodependencias Palma-Palmilla (Málaga) 64 7 13.2.1.6. Centro coma rcal de drogodependencias en Linares (Jaén) 64 7 13.2.1.7. Centro coma rcal de drogodependencias de Guadix (Granada) 64 7 13.2.1.8. Centro coma rcal de drogodependencias de El Ej ido (Almería) 648 13.3. Comunidades Terapéutica s 648 13.3.1. Comunidad t erapéutica “FADA” de Cartaya (Huelv a) 652 13.3.2. Comunidad t erapéutica “Poveda” de Mairena del Alcor (Sevilla) 653 13.3.3. Comunidad t erapéutica “Girasol” de Arcos de la Frontera (Cádiz) 653 13.3.4. Comunidad t erapéutica “Prado de Santa María” de Hornachuelos (Córdoba) 654 13.3.5. Comunidad t erapéutica “Hacienda de Toros” de Marbella (Málaga) 655 13.3.6. Centro Regional d e Rehabilitació n “Cortijo de Buenos Aires” de El Fargue (Gra nada) 656 13.3.7. Comunidad t erapéutica “La Milagrosa” de Níjar (Almería) 657 13.3.8. Comunidad t erapéutica “La Fontanilla” de Rus (Jaén) 657 13.4. Centros de Día 658 13.5. Viviendas de a poyo a la reinserción al trata miento 664 13.5.1. Piso de Reinserció n Asociación “POVEDA”. 671 13.5.2. Piso de Reinserció n Fundación EMET “ARCO IRI S”. 671 13.5.3. Piso de Reinserció n Asociación “NOESSO”. 672 13.5.4. Piso de Reinserción Asocia ción “NIVEL”. 673 13.5.5. Piso de Reinserció n “ALTERNATIVA 2”. 674 13.5.6. Piso de Reinserció n "CASA DE LA ESPERANZA". 675 13.5.7. Piso de Reinserció n Asociación "ASPREATO" 676 13.5.8. Piso de Reinserció n Fundación “CRUZ ROJA ESPAÑOL A” 678 CAPÍTULO 14. ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN GENERAL DE LA POBLACIÓN EXTRANJERA E INMI GRANTE Y EL CONSUMO DE DROGAS 681 14.1. Tiempo que llevan los inmigra ntes en nuestro país 681 14.2. Tiempo de p ermanencia de los inmigrantes en Andalucía 684 14.3. Motivo princip al por el que acudió la població n inmigrante a Andalucía 686 - 23 - 14.4. Situación administra tiva en la que se encuentra la p oblación inmigrante 689 14.5. Nivel de estudios a lcanz ado po r la población inmigrante 691 14.6. Edad en la que dejaron de estudiar las personas inmigrantes 694 14.7. Motivo po r el que dejaron los estudios las personas inmigrantes 695 14.8. Situación labo ral de la población inmigrante 698 14.9. Situación de convivencia de la p oblación inmigrante 705 14.10. El consumo de taba co en la población inmigrante 718 14.11. El consumo de alcohol en la población inmigrante 730 14.12. El consumo de drog as en general en la població n inmigrante 745 CAPÍTULO 15. ANÁLISIS DE LA POBLACIÓN EXT RANJERA E INMIGRANTES ATENDIDA POR PROBLEMAS DE LAS DROGAS 757 15.1. Número de extranjeros atendidos y sexo 757 15.2. Edad de la población extranjera atendida 760 15.3. Origen y procedencia de la población extranjera atendida 761 15.3.1. Continente y país de p rocedencia 762 15.3.2. Provincia de origen y ámbito de co nvive ncia de la pob lación extranjera en tratamiento 767 15.4. Tasa d e incidencia de la pob lación extranjera adicta a las drogas 771 15.5. Vía de acceso a los recursos asistenciales 772 15.6. Situación labo ral antes de la admisión a tratamiento 774 15.7. Incidencias legales en la pob lación extranjera en tratamiento a las adicciones 776 15.8. Sustancia por las que acceden al tratamiento 781 15.9. Vías más usuales de consumo de las sustancias 782 15.10. Tipo de tratamiento recibido por la población extranjera 784 15.11. Tipo de demanda inicial 785 15.12. Enfermedades usuales en la población extranjera adicta a sustancias 787 15.13. Situación general de los factores de ri esgo en la población inmigrante drogodependiente 793 15.13.1. Aproximación al c onocimiento de los factores d e riesgo desde los distintos recursos y dispositivos ana lizados 794 15.13.2. Análisis de los fact ores de riesgo que inciden en el consumo de drogas en la p oblación inmigrante 797 - 24 - 15.13.3. Principales factores de riesgo en el consumo de d rogas en la población inmigrante 808 15.13.4. Consecuencias y efectos del consumo de droga s en la población inmigrante 811 CUARTA PARTE: CONCLUSIONES 81 5 Consideraciones finales de nuestra investigación 81 7 Revisión de los objetivos de nuestra investigació n 8 19 Revisión de las hipótesis de nuestra investiga ción 829 Futuras líneas de investiga ción en este campo 840 FUENTES BIBLIOGRÁFICAS Y DOCUMENTALES 84 3 Referencias bibliográficas 854 Fuentes documentales 876 Fuentes legislativas 883 ANEXOS 8 89 Anexo I 89 1 Anexo II 89 5 Anexo III 91 3 Anexo IV 91 5 Anexo V 9 19 Anexo VI 93 5 - 25 - ÍNDICE DE CUADROS 1. Bolsa de irregulares en Esp aña 147 2. Norma tiva a considerar e n materia de Derechos Huma nos y educa ción en España 179 3. Pobla ción extranjera re sidente en Andalu cía. Año 201 4 206 4. Pobla ción extranjera ma sculina reside nte en Andalucía por edad. Año 2014 209 5. Pobla ción extranjera femen ina residente en An dalucía por eda d. Año 2014 209 6. Pobla ción extranjera de ambos sexos res idente en And alucía por edad. Añ o 2014. 210 7. Pobla ción extranjera re sidente en Alme ría en el año 2014, según sexo 213 8. Pobla ción extranjera re sidente en Cádiz en el año 201 4, según sexo 214 9. Pobla ción extranjera re sidente en Córdoba en el año 2014, seg ún sexo. 215 10. Pobla ción extranjera reside nte en Gra nada en el año 2014, segú n sexo 215 11. Pobla ción extranjera reside nte en Huel va en el año 2014, seg ún sexo. 216 12. Pobla ción extranjera reside nte en Ja én en el año 2014, según sexo. 217 13. Pobla ción extranjera reside nte en Mála ga en el año 2014, seg ún sexo. 217 14. Pobla ción extranjera reside nte en Sevi lla en el año 201 4, según sexo. 218 15. Distribu ción porce ntual de alumnado extr anjero matric ulado por tipo de centros en el curso 2012 -2013 en And alucía. 228 16. Distribu ción porce ntual de alumnado extr anjero matric ula do por algu nos tipos de enseñanza en el curso 2012 -2013 en Anda lucía 229 17. Normat iva a considerar e n materia de derecho al tra bajo de los inmigrantes 302 18. Consumi dores que provo can gran rec hazo social 456 19. Consumi dores que provo can un rechazo social modera do 456 20. Consumi dores que no pro vocan rec hazo social 457 21. Consumi dores con las paut as sociales norm alizadas 457 22. Fase s de la investiga ción-ac ción 519 23. Diversas sit uaciones sig nificat ivas para diferentes est rategias de investiga ción 532 24. Término s racionalista s y naturalista s apropiados para los cuatro aspectos de credibilidad 539 25. Dimensio nes de la tabla de observación. 582 26. Dimensio nes y categoría s utilizada s para analizar la s hojas de valoración para el instrumento Tabla de Observació n. 587 27. Dimensio nes del cuestio nario 595 28. Dimensio nes y categoría s utilizada s para analizar la s hojas de valoración para el instrumento Tabla de Observació n. 599 29. Dimensio nes del cuestio nario. 605 30. Dimensio nes y categoría s utilizada s para analizar la s hojas de valoración para el instrumento Tabla de Observació n. 609 - 32 - Introdu cción - 33 - INTRODUCCI ÓN Acercarnos al fenómeno de la inmigración desde un enfoque tan especifico como es e l mundo de las drogodependencias, constituye un paso importante en el conocimiento integral de l colectivo de perso nas inmigrantes, que desde hace más de dos décadas, c onstituye parte de nues tra realidad. Este ámbito e stá gene rando t oda una serie de inf ormaciones y nu evas propue s tas de acción, centradas en el traba jo e intervención conjunta de distintas entidades y colectivos en p os de conseguir un conocimiento de lo s factores que inciden en el consumo de sustancias estupefacientes, que es preciso estudiar y s istematiza r. Este terreno es el marco e n el que se desarrollan estrategias de intervención por parte de centros específicos y profesionale s especializados en materia de dr ogod epende ncias, que se han vist o reforzadas por e l funcionamiento, orga nización y coordinación existentes entre los distint os servicios sociales que abordan esta temática. Por otro lado, consideramos que e ntre los diferentes sectores de la opinión pública, se es tán lanzando ataques y coment arios que no favorece n la integraci ón de este grupo de po blación minorit ario en nu estra sociedad. Por con siguiente, se hace necesario t ener una visión má s e xacta y global de los elementos que condicionan a este colectivo, ya de por s í desfavorecido y desamparado en mucha s ocasiones por el ordenamiento jurídico vigente, de los factores que propician e l consumo de drogas y las repercusiones directa s en su entorno más cercano en todos los niveles. Es é ste el motivo que nos mueve a aportar de forma co nceptual, los principios que fu ndamentan determinadas situacione s y actuaciones destinadas a estos grupos humanos, y que constituyen el eje de la intervención profesional. Inmigración y drogas no tienen por qu é ser una combinación natural de hechos, el s er inmigrante no implica directamente ser drogodependiente, si bien es cierto, que se puede n dar s ituaciones personales o sociales que hag an adopta r en la persona conductas tendentes al consumo de sustancias adictivas. Las desventajas que se Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 34 - producen en este colectivo pueden depara r en el riesgo de ser excluidos s ocialmente, configurando un motivo justificado para acercarse a ambientes donde el us o de droga s sea habitual. E lementos , tales como: el no poseer vivienda , e l desempleo, la falta de recursos econ ómicos, etc. , pueden condicionar que el inmigrante o pte por un estilo de vida ma rcado por las drogas. Justificación La realización de este estudio sobre la situación gene ral, los procesos de acción socioeducativa y los factores de ries go en la población inmigrante con problemas de adicción a sustancias e stupefacientes en And alucía, viene dado por nuestra implicación en el ámbito de las drogodependencias y el incremento de la población inmigrante en nuestro entorno más pró ximo, señalando, ademá s, que la en tidad con la que colabo ramos, atiende desde hace a lgunos a ños, casos de persona s en la s que concurren la doble c ondici ón de inmigra nte y drogodependien te. El conocimiento sobre la preve nción y atención en el mundo de las drogas, gracia s a la participació n dentro de nuestro e nt orno más inme diato en activida des destinadas a este fin, nos ha permitido que abordemos esta temátic a des de la realidad que supone el trabajo con personas que pres enta n unas características muy definidas. En este sentido, hemos intentado dar un paso más en el estudio del mundo de las drogodependencias y dirigir nuestra inv estigación al fe nómeno de las dro godependencias, pe ro dentro de un colectivo determinado como es el inmigrante. El escenario de nuestra investigación se ha centrado en la Comunidad Autónoma And aluza, e fectuando contactos y estableciendo relaciones con entidades, pertenecientes a la red de s ervicios que ofrecen diferentes instituciones públicas y privadas. De entre todas las exis tentes a lo largo y ancho de nuestra Comunidad Autónoma, he mos elegido las que creíamos más represe ntat ivas por su idiosincrasia y situación geográfica, pudiendo tener acceso a los servicios e infraestructuras que éstas ofrecen: comunidades tera péuticas, centros de día, pisos de reinserción .. . Introdu cción - 35 - En otro orden de cosa s, y desde un enfoque social y pedagógico, c onsideramos de vital importancia el papel que juegan los procesos formativos y educativos e n el desarrollo de la persona que se encue ntra inmers a en situaciones de alto riesgo social, que pueden derivar en el consumo de drogas. Tan importante es la prevención, mediante la transmisión de valores y hábitos de vida saludables, como la atención a través del tratamiento y se gu imiento del individuo. En este aspecto, puede apreciarse como cada vez más, se l e co ncede mayor trascendencia a la forma ción en drogodependencias viéndose traducidas en la difus ión de inform ación a través de medios de comunicación, impartiendo curs os refe ridos a los distintos planos que se acercan al mundo de las drogas, la organización de mes as redondas, talleres formativos… Es primo rdial que en el futuro los e studi os, pasados por el tamiz de la pedagogía, s e vayan orientando, cada ve z más, hacia todos aquellos procesos, instituciones y las propias personas, que tengan una relación directa o indirecta con e l ámbito de las drogodependencias. Se preten de de este modo, ir creando es pacios formativos con identidad que gene ren recursos educativos para el colectivo inmigrante con esta pro blemática específica. Po r este motivo, es misión, principalmente de pedagogos y educadores s ociales, el traba jar e intervenir en una realidad socioeducativa que e stá ahí, con vistas a un compromiso y transformación desde la comunidad. Estructura de la investigación Nuestro trabajo abarca tres part es fundamentales, que a su vez vertebra mos en varios apartados y quince capítulos, además de las conclusiones finale s. Podemo s tener presente la existencia de dos niveles di ferenciados y claramente definidos. El primer nivel se centra en los presupuestos conceptuales. Fundamentalmente, estimamos que existen múltiples maneras de comprender y percibir e l proceso de investigación, sobre todo teniendo en cuenta la utilidad y credibilidad que alcancen esos procesos y que no tienen por qué coincidir con el rigor, la validez y las exigencia s Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 36 - metodológicas que asume la inve stigació n pos itivista. En e ste sentido, la investigación es una tarea que s e ha lle vado a cabo, básicamente, por parte del investigador; sin embargo, no hubiera p odido realizarse de no ser gracias a l a inestimable colaboración de los distintos profesionales y us uarios que trabajan en las diferentes entidades distribuidas por toda l a comunidad andaluza y a l a participación d esinteresada de l a población inmigrante residente en Andalucía. H emos intentado, en todo momento, ceñirnos a las distintas situaciones de vida que sufre el colectivo de inmigrantes en Andalucía y los factore s de riesgo que inciden y condicionan el consumo de drogas en esta pob lación. Es difícil fundamentar una investigación como la que abordamos, sin tene r e n cuenta la diversidad de esta pobla ción y su complejidad social y cultural. Por co nsiguiente, entendemos este proceso de investigación como el estudio de la realidad inmigrante en nu estra comunidad y las situaciones personales y sociales que se suceden y que van a prop iciar el acercamiento al mundo de las d rogas. Por estas razones, he mos estudiado , en primer lugar, un contex to s ocio- histórico, en el que se hace r eferencia al fenómeno de la inmigra ción, los flujos migratorios, marco normativo de la inmigración, la situación de los inmigrantes en España y Andalucía. En segundo lugar, un a aproximación a la realidad de las drogodependencias, efectos y riesgos de las drogas, co nceptualización de la prevención e incorporación social. El segundo nivel de f undamentación es tá r eferido al trabajo de campo y la metodología, capítulos noveno al decimoquin to. Respecto a la pers pectiva cualitativa, que es la que hemos ut ilizado para el desarrollo de nuestro trabajo, la explicamos más pormenorizadamente en el capítulo décimo. Podemos indicar que una vez señalados en los capítulos noveno, decimo, undécimo y duodécimo cuáles s on nuestros s upuestos metodológicos, así como el diseño de nuestro estudio, realizamos e n los capítulos trece, ca torce y quince una descripción muy detallada sobre la experiencia de investigación. El o bjetivo esencial de Introdu cción - 37 - es tos capítulos es describir la situación, los procesos de acción socioeducativa y los factores de riesgo en la població n inmigrante drogodependiente. Aseguramos que lo más genuino de estos capítulos estriba en la presentación de un análisis descriptivo de las actividades co ncretas que se genera n en los ámbitos de intervención estudia dos. Nuestra intenció n ha sido ex plicar con la mayor claridad posible, la situación act ual en la que se encuentra esta població n de riesgo, los recursos con los que cuentan, los procesos s ocioeducat ivos en los que participan y la aceptación de los imp licados en este proceso transformador. Incluimos en nuestra investigación una serie de conclusiones q ue intenta n conferir un sentido clarificador a l a descripción g ene ral que hemos realizado de la situación de las personas inmigrantes con pro blemas de adicción a determinadas sustancias. A través de las mismas intentamos conocer cuáles son las situaciones por las que atraviesan estos grupos humanos, la influencia d e l os programas socioeducativos s obre la me jora de su calidad de vi da, los re cursos que se ponen en liza para la incorp oración social de este colectivo, los factor es de riesgo que determinan actuaciones en e sta población, q ué problemática se ha solucionado, q ué espacios socioeducativos se generan e n los re cursos que hemos analizado y cu ál ha sido el papel del investiga dor. Con estas conclusiones hemos pretendido relacionar la primera parte, de un cla ro desarrollo teórico, con la segunda q ue nos ofrece una marcada vertiente práctica. Para t erminar, dedicaremos un aparta do a las fuentes bibli ográfica s y documentales que hemos utilizado y que nos han servido para r ealizar un recorrido por la literat ura científica relacionada con nuestro tema. Finalmente, hemos añadido un com pleto anex o en e l que se recogen diferentes documentos que nos permiten vislumbrar de forma más clara distintos aspectos específicos de la realidad de las personas inmigrantes con pro blemas de drogodependencia y c oncretamente los cuestionari os que le hemos pasado a esta población pa ra obtener la muestra y que están redactado s en diferentes idiomas. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 38 - Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 39 - P P R R I I M M E E R R A A P P A A R R T T E E : : F F U U N N D D A A M M E E N N T T O O T T E E Ó Ó R R I I C C O O Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 40 - Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 41 - Capítulo 1. El f enómeno de l os movimien tos migratorios El fe nómeno de la inmigració n es un he cho que ha estado inscrito en todos los pasajes de la historia de la humanidad, debido a la imperiosa neces idad de las personas, de encontrar una calidad de v ida que satisfaga sus más vitales necesidades. Entre las causas fundamentales que obligan a los humanos a migrar a dife rentes lugares podrían e ncontrarse factores socio -económicos y políticos que van a traer c omo conse cuencia situaciones de injusticia social o de conflicto entre los individuos. 1.1. Difere ntes conceptualizaciones de migración El término migr ación ha estado s iempre sometido a múltiples int erpretaciones en función de diferentes criterios de diverso origen (territorial, político, cultural…), pero se deben de establecer unas pautas determinadas para fijar que se entiende por este f enómeno. E n este sentido, algun os autores, entre ello s Dollot (1971), Jackson (19 86) y Blanco (2000), han marca do una serie de hechos y circunstancias que definen con mayor exactitud que tipos de desplaza mientos de personas han de ser considerados como mig raciones y cuales no. Por tanto, y como argumentan un nutrido grupo de autores entre ellos los mencionados anteriormente, para que a un des plaz amiento se le asigne la categoría de migración ha n de concurrir tres elementos principa les:  Espacial: el tránsito de personas ha de realizarse entre dos puntos geográficos significativ os como pudieran ser continentes, países, regiones o provincias.  Temporal: el movimiento producido ha de se r duradero, no teniendo éste un carácter oca sional o esporádico. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 48 - desplazamientos realizados. Por consiguiente, los desplazamientos de corta distancia ocuparían el primer lugar en las migraciones, reduciéndose el contingente de pers onas e n la medida en que los puntos de partida y llegada fue ran mayores. A es te res p ecto, se establecía una re gla común en los desplazamientos largo s, la mo tivación que movía a los migrantes a emprender grandes ruta s qu edaba justificada en la atracción por los grandes núcleos industriales y co merciales.  Los movimie ntos migrat orios a es tos importantes nú cleos industria les y de comercio que s e hallan a grandes distancias del punto de partida, se van a hacer por etapas. En un a primera fase, el movimiento de personas se dirigirá hacia los centros más próximos de absorción, par a, en una siguiente fase, dar el salto hacia los puntos neurálgicos donde se concentra la mayor actividad industria l y comercial.  Los flujos migratorios van a producir un a contracorriente compensatoria, por lo que se establecerá un fenómeno de estabilización.  El éxodo rural se hace más patente que la s migraciones desde las urbes.  El género masculino es el que predominará en los procesos mi gratorios, cobrando especial protagonismo la mujer en los desplazamientos cortos.  Correspondencia e ntre tecnología y flujos migratorios. En la medida que los medios tecnológicos avanzan, en e ste caso traducidos principalmente en los medios de transporte, se producir á un mejo r y mayor tránsito de grupos de personas entre distintos puntos.  Los factores económicos se erigirán en el principal motivo de desplazamiento. La ne cesidad de mejorar el nivel de vida, la prosperidad económica y aumentar el nivel adquisitivo son los mayores incentivos para que se den los procesos migrat orios. Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 49 - 1.3.1. La evolución y las c lasificaciones de las corrientes migrat orias La multidimensionalidad del fenómeno mig ratorio nos indica la e xistencia de diversos criterios para establecer distintos tipos de movimie ntos. El análisis de los factores que determinan las corrientes migratorias se realizaba e n el pasado s obre la base de las teorías de “ push and pull ”, o lo que es lo mismo “empuje – atracción”, un enfoque aplicado extensamente durante un importante periodo e n las ciencias s ociales, concretamente, en la s ociodemog rafía. Existe un impulso y una atracción por part e de dos países e n donde uno ofrece un ex cedente y el otro lo recibe pa ra satisfacer sus necesida des. En ot ras palabras, significa que el impulso lo va a crear un país económicamente débil o en vía de desarrollo , como puede se r e l caso de México, donde ex iste un excedente de mano de obra el cual no podrá s atisfacer y tendrá que expulsarse. El caso del campo mexicano es e l mejor ejemplo por la exis tencia de gran cantida d de trabajadores agrícolas que carecen de empleo por las malas condiciones en que se encuentra e ste sector. La falta de apoyo gubernamental y la distribución de re cursos pa ra el c ampo provocan que estos trabajado res emigren a otros países que lo requieran. Siguiendo a Achiri (20 03), e ncontramos una líne a de trabajo que considera una serie de elementos significativos que determinan e l proceso migrat orio y los diferentes tipos, analizados des de un abordaje histórico b asado en las difere ncias culturales y el grado de violencia. En e ste mismo sentido, nos centramos e n las aportacio nes de Fairchild (1 979 ) que clasifica la migración en cuatro tipos:  la invasión, como fu e el caso de la entrada de los pueblos germánicos en tiempos de Roma, concretamente los visigodos.  La co nquista, donde la ini ciativa pa rte del pueblo que posee la cultura superior.  La colonización, d onde naciones fuertes someten a países de nu evo descubrimiento. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 50 -  La inmigración, vista como traslado pacífico de motivación individu al entre países aproximadamente semejantes en el nivel de civilizació n. Bueno (2004), continua con la tónica tipológica en la conceptualización de las migraciones y , también en esta misma línea, Pe tersen (1981) elabora una clasificación de las mejores fundamentadas en la teoría y que ha servido de base para o tros autores en la creación de sus propias clasificaciones, que posee la virtud de ser una d e las pocas que c ategoriza los movimientos migratorios en función de distintas d imens iones simultáneas . En ese marco id entifica cinco clases:  Primitiva, esta blecida sobre la base de impulsos y controles ecológicos.  Forzosa, donde el a gente activo es el Estado o un a determin ada institución social.  Impulsada, en la cual las personas poseen la facultad de decisión sobre permanecer o no en el lugar.  Libre, do nde la voluntad de decis ión de los migrantes es esencial, pero reducida en cuanto a tamaño (emigrantes ais lados).  Masiva, creada por las iniciativas de es os emigrantes aislado s llegando a conformar rutas a seguir por p equeños y grandes grupos humanos. Cada clase de migración e xpuesta por Petersen (1981) goza de un a doble intencionalidad por parte del individuo, por un lado la conservadora, es decir, mantener las mismas condiciones de vida por parte del mi grante una vez que el entorno ha sido alterado y , por otro la do, la inn ovado ra, que tiene la pretensión de transformar tales cond iciones mediante ese proceso migra torio. Otro de los autores q ue algunos años más tarde e stablece una clasificación considerando el status de movilidad, se rá Standing (1984). Va a dividir los migrantes e n perman en tes, temporales (mig rantes circulares y migra ntes po r Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 51 - etapa s de ciclo vit al), conmutativos, transferidos, migrantes a largo plazo, migrantes de vida productiva, migr antes por primera vez, migrant es de re torno, migrantes de pa so y migrantes en cadena. Asimismo, se hace habitual ca tegorizar el fenómeno migratorio e n fu nción de ciertos criterios de diversa índole, como por ejemplo, en palabra s de Witol (2000 ), en relación a la distancia recorrida (corta, m ediana o larga), de acue rdo a la toma de decis iones (volunta ria o p asiva), en referencia a l límite q ue se traspasa (i nterna, interregional, interprovincial o intermunicipal), según al tipo y cantidad de individuos que están implica dos (individual, colectiva o familiar), e n re lación a la duración e n el lugar (estacional, temp oral o definitiva), en función de un criterio espacial (urbana-urbana, urb ana-rural, rural- urbana o rural-rural), de acuerdo a l a historia re sidencial (directa, escalonada o de retorno) y p or o tros motivos diversos (familiares, económicos, guerras, d esastres naturales…). No sólo las situaciones genera das por los humanos son las que originan los movimientos migratorios, las catástrofes naturales s on un importante factor e n el traslado de masas de individuos de un lugar a otro, ya que s e ven privados de recursos vitales, como por ejemplo el agu a. Son por estos motivos, entre otros, por lo que se pueda afirmar que en la actualidad, más del 2 .5 % de la población mundial no estén residiendo en su lugar de nacimiento según cifras de l ACNUR (2011) y en la que coinciden también diversos organismos internaciona le s. Si nos centr amos en nues tro e ntorno más cercano, e s decir, nue stra nación, podemos aventurarnos a afirmar, y como constata S oriano (20 03), que en esta última déca da España se ha convertido en uno de los p aíses europeos receptores de inmigrantes más significativos; no obstante, las cifras no se acercan todavía en número a los países d el centro del continente, como Alemania o Fr ancia. De Prada (2001) , apunta la necesidad de entender los flujos migratorios de nuestros días dentro del contex to de la globaliza ción co mo estructura de un orden s ocial y político nuevo, poseye ndo como rasgos de identidad, l a diversidad, la Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 52 - universalidad, la a celeración, la feminización y las po líticas re strict ivas de los países receptores generando la clandestinidad de las corrientes migratorias. De este modo, diversos auto res consideran que “ en el co ntexto de la globalizació n neoliberal, los pa íses desar rollado s despliegan una estra tegia imperialista de reest ructuración que a la v ez que interna cionaliza los pro cesos productivos, comercia les y financieros, se apropian de re cursos naturales, excedentes económicos y fuerza de traba jo barata de los países subdesarrollados. El tipo de relaciones que tens an los países centrales con los paíse s periféricos y poscoloniales propicia la profundización de las condiciones de s ubdesarr ollo de estos últimos ” (Delgado y Má rquez, 2007: 16 ) . 1.4. Las migraciones a través del tiempo Las migraciones a lo l argo de l a historia ha n tenido como e lemento común en la mayoría de l as ocasiones, la falta d e voluntariedad de las personas que emprendían un nue vo rumbo. Anteriormen te a la industrialización , imperaron las migraciones forzadas como conse cuencia de las condiciones desfavora bles del entorno, por las invasiones, por las coloniz aciones y por otros motivos de idéntica índole. 1.4.1. Las migraciones en la antigüedad En la antigüedad pode mos hacer refe rencia a los imperios expansionistas como los asirios, persas y egipcios. Continuando con es te modelo ex pansionista, griegos y romanos siguie ron haciendo historia con esta forma de adueñarse de territorios. Tras la c aída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d.C., serán los pueblos germánicos los que tomen e l re levo en la lucha por obtener e l dominio y someter b ajo su yugo a otras pobla ci ones. No sólo las contiendas bélicas tuvieron efectos de movilizado res sobre los pueblos, también la religión aportó su granito de arena e n la pe rpetuación de e ste fenómeno de Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 53 - desplazamientos, por ejemplo la expansión del Islam durante un period o de tiempo que va de los siglos VII al X, pro piciando una corriente humana desde África a Europa. Igualmente, las cruzada s e ntre los siglos XI y XIV supusieron la implantació n de la cul tura e uropea en lugare s de oriente como Bi zancio, Siria o Pa lestina. 1.4. 1.1. El asilo No ob stante, en este panorama tan desolador de id as y venidas de contingentes de personas marcados por los innumerables conflictos armados, no podemos olvidar el he cho del asilo , h aciendo su aparición en tratados y acuerdos escritos ya desde la antigüedad, asumiendo la protección de las personas que habían hu ido de su paí s. Esta condición de c obijo al nece sitado ha sido amparada por los dioses de la gran mayoría de las re ligiones . La Biblia y el Corán hacen referencia en su palabra a la ne cesidad de dar protección a todos a quellos que son perseguidos por motivos religiosos. Los templos cristianos fueron reconocidos como lugares de asilo por el Derecho Roma no en el siglo IV , esta m áxima se extenderá hasta la Edad Media, en el momen to que la Iglesia toma poder absoluto de protección frente a l gobierno civil. El florecimiento de los Estados nacionales y el fortalecimiento de los r eye s propiciaron una reducción de la inv iolabili dad de los centros sagrado s como lugares de asilo, cre ciendo la figura de los nuevos Estados en la concesión del mismo. En este sentido, los Reyes Cat ólicos emprendieron una cruenta persecución contra los moriscos que le s ll ev ó a su expulsión de la península , al igual que ocurriría dé cada s más tarde con los calvinistas en la España del siglo XVII. Como hemos mencionado con el surgimiento de los Es tado s, serán éstos los que ostenten el poder en la d efensa de los refugiados. En la E dad Moderna un claro e jemplo de supremacía estatal lo e ncontramos en Francia, cuando tr as la deroga ción del Edicto de Nantes en 16 85, más de 200.000 hugonotes tuvieron que abandona r su nación y refugiarse en Inglaterra Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 54 - donde s e había firmad o el Edict o de Postdam, por e l cual se les autorizaba a los protestantes frances es a establecers e e n territorio inglés, reforzándose con e ste hecho la protección ci vil e institucional hacia aquellas personas que huían de su país por motivos políticos o religiosos. U n siglo más tarde, b ajo e l incomparable marco de la Rev olución Francesa por su lucha en favor de los derechos civiles y sociales, quedaría e stablecida la condición y el s entido de asilo, tal y como lo conocemos actualmente. 1. 4.2. El d esarrollo de las migraciones en la Edad Moderna Continuando con la cr onología his tórica, habiéndose he cho un breve inciso en la importante contribución que tuvo el derecho de asilo en el devenir de las migraciones, podemos se ñalar que el Descubrimiento de América supuso a partir del siglo XVI un innumerable trasiego de cont ingentes de person as desde Europa Occidental hacia el nuevo continente y Au s tralia. Pero esta significativa march a hacia nuevas zonas no sólo quedó reducida a éstos destinos, sino que se inició una era de e xpansión territorial que alcanzó a pueblos afric anos, asiáticos y sudamericanos (etapa de la s co lonizaciones) y cuyas s ecuelas han perdurado hasta el primer t ercio del siglo pa sado. De los s iglos XVII al XIX, do s hechos marcarán e l des arrollo político y económico de las potencias coloniales y con ello, y lo que más nos interesa, el fenómeno de las migraciones. Por un lado, al establecimiento de colono s europeos en estos nuevos territ orios, s e le añadirá por otra parte, el tráfico de es clavos negros, calculándose q ue e n este periodo de tiempo fu e ron llevados desde África a América un os 15 mill o nes de personas. U na ve z abolida la esclavitud a mediados del siglo XIX, muchas de es tas personas fue ron sustituidas por traba jadores reclutados y e nviados, en la mayoría de los casos en contra de su voluntad, a distintas partes del mu ndo donde esas potencias tuvieran coloni as. De esta forma, Gran Bretaña consiguió desplazar a un total de 3 0 millones de personas des de la India hast a sus colonias e n América, África y Oceanía. Este sistema instaurado de reclutar a personas de la esclavitud, bene fició la acumulación de capitales Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 55 - necesario para dar respues ta a la industrialización d e las potencias coloniales, lo que trajo consigo la aparición de nuevas redes y formas d e migración. En defini tiva, y an tes de pasar a abordar cronológicamente los dos últimos siglos de nu estra era, podríamos agrupar el fenóme no de las migraciones des de los albores de la historia hasta la industrialización en difere ntes tipos y co rrientes:  Ecológica s: nomadismo y desplazamientos transoceánicos de la prehistoria.  Expansión de Imperios y Grandes Civiliza ciones: Grecia, Roma, Egipto o Persia.  Expansiones religiosas: el Islam o la s Cruzadas.  Huidas religiosas: los israelitas en la antigüedad de Egip to, los moriscos y judíos entre los siglos XV y XVII de España, l os hugonotes de Francia e n el siglo XVII o los puritanos en el mismo siglo de Inglaterra.  Colonizacio nes: desde Europa haci a Amé rica y Oceanía estableciendo asentamientos en estos territorios de los siglos XVI al XIX. P or otro lado, l a instauración en los siglos XVII al XX de regí menes coloniales por parte de potencias europeas en países de los continentes africano, asiático y sudamericano.  Tráfico de esclavos: desde África a América del siglo XVII a l XX.  Tráfico de trabajadores: desde Asia a las colonias europeas ubicadas en África y Oceanía en los siglos XIX y XX. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 56 - 1. 4.3. Las g randes migraciones en los siglos XIX y XX Si nos re monta mos un par de siglos atrás, podemos observar que se dio un importa nte fenómeno de movimiento de personas, causados principalmente por la búsqueda del bienestar general y la libertad de expresión y de de rechos. Con la consecución de las guerras napoleónicas el t ránsito de trabajadores de un lado a otro se vio incrementado, lo que redundarí a en la economía internacional del s iglo XIX y primeras décadas del siglo XX. En este se ntido, y c omo comenta Sánchez Alonso (200 2), la lle gada de las primeras tecnologías e n diferentes sectores de la producción, com o la agricultura, y las me joras en los sistemas de transporte, propiciaron inn umerables cambios e n la forma de organizar, planificar y producir, al igual que en la m anera de ser y actuar de las personas, lo c ual provocó un condicionamiento que originó el análisis , conocimiento y puesta en práct ica de otras maneras de t rabajar tendentes a dosificar los esfue rzos en las t areas. Estas transformaciones, ocasionadas en gran parte por las re percusiones que trajo consigo la II Revolución Industrial, c onsiguieron un a paulatina estabilidad e n los procesos product ivos durante muchos años y supu sieron l a rampa de lanzamiento de otras innovaciones en dife rentes ámbitos; aunque e n el marco social supus ieron un cambio en la mentalidad y una convulsión en los estilos de vida de tal calibre que las s ociedades s e fuer on transformando en otras form as de ser y de e stablecer las relaciones entre las clases sociales desconocid as hasta ese momento histórico. Durante este periodo de indus trializa ción se va a originar una dive rsificación de los flujos migratorios a pareciendo nue vas re des migratoria s que se s uma rán a las ya ex istentes. En es ta época las principales corrientes migratorias serán en primer lugar, las que parten desde Europa hacia el N uevo Continente, concretamente hacia sus colonias; en segundo lugar, las que van de las colonias europeas en Asia hacia otras colonias europeas, conformando e ste contingente de personas aquellas que, en contra de su volun tad, abandonaban su lugar de origen con el fin de trabaja r en o tra de la s colonias que conformaba l a po tencia colo nizado ra; y , por Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 57 - último, una c orriente dentr o de Europa, des de las zonas menos in dustrializadas a la s áreas má s desarrolladas. 1. 4.3.1. Las migra ciones hacia Norteamérica Por consiguiente, los lugares de mayor atractivo hacia donde e mprender rutas serán principalmente EE.UU. y la Europa industrializa da. Este primero, en un intervalo de tiempo que va desde que comenzase el siglo XIX hasta el primer tercio del s iglo XX, recibió a unos cuarenta m illone s de europeos, ocupando mayor número británicos y alemanes, siguié ndoles irlandeses, itali anos, es pañoles y judíos de la Europa del Este. El motor que activ aría la intención de emigrar a estos millones de personas, s e centraría e n evitar caer en el proletaria do y tener que transformarse en obreros de l a industria. S u sueño pasaba por abrirse ca mino y tener autonomía para dirigir su vida en lo personal y en lo laboral y es tos nuevos territorios disponían de la ofe rta que ellos busca ban. No obst ante, m uchos de ellos no lograrían su anhelado deseo de inde pendencia y autonomía en el trabajo, convirtiéndose en tra bajado res en las líneas de ferrocarriles, en granjas o en grandes y medianos latifundios gob ernados por tiranos terratenientes. 1. 4.3.2. Las migra ciones entre países de Europa En lo que respecta a Europa, según Birl s y Solé (2004 ), Gran Bretaña se e rigió en la zona que recibió mayor número de pers onas, al ser el país donde se inici ó la Revolución Industrial. Serían los irlandeses los que alcanza rían las cotas mayores de emigración, fruto d e la ruinosa situación en la que se encontraba su agricultura y la caída ve rtiginosa de la pequeña in dustria e n detrimento de l monstruo productivo que emergía en Inglaterra. A mediado s del siglo XIX eran ya unos 700.000 los irlandeses es tablecido s en Inglaterra, Escocia y Gales desarrollando tareas en la industria textil, en la ferroviaria y en la construcción de canales. La segunda gran oleada de personas que emigra ron hacia e ste importante centro neurálgico, la conformaron los judíos que h uían de Rusia p ara recalar en Gran Bretaña. En torno a 120 .000 judíos se ubicaron e n la isla entre el último cuarto del Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 64 - repercusiones sociales que las migraciones voluntarias, las forzadas s e tornan en trágicas por la forma e n la que se des arrollan sus desplazamientos y las garantí as posteriores de éx ito, constituyendo uno de los problemas m ás se rios de la actualidad. 1.4.7. Las migracio nes a partir de la crisis del petróleo de 1973 Desde 1973 con la crisis del petróleo hasta mediados de la déca da de los ochenta del pasado siglo , a nivel e conómico, la s ociedad vi vió un a fuerte reestructuración. Los e stado s del centro de Europa m anifiestan la neces idad del control de l os fl ujos migratorios por saturación en los sectores. Es ta crisis de los años setenta desemboca en un periodo caracteriza do por las políticas de rechazo a la incursión de foráneos, por lo que se originó un trasvase de las cadenas de producción de trabajo intensivas a naciones de salarios ba jos en Europa Occidental, llega ndo a s u término la era dorada del pleno empleo. No obstante, los trabajadores inmi grantes que habían arribado para des arrollar s u labor por un tiempo determinado, fijaron su residencia definitiva en e l país que le s había dado temporalmente a cogida, truncando así las es peranzas de los g obiernos de que éstos nue vamente regresaran a su patria. Es más, los inmigrantes traerían consigo a sus familiares, s urgiendo de este modo minorías étnicas y sociale s se gregada s en todos los territorios, siendo e n innumerables ocasi ones víctimas de la xenofobia y la discriminación. Después de una breve tregua e n las oleadas de pers onas de un luga r hacia otro, a mediados de los años ochenta del pasado siglo se produce un nuevo aumento de la inmigración. Lo más llamativo en es te fenómeno fue el vertiginoso crecimiento de la g ente que demandaba asilo: en 198 5 llegaron 169 .000 solicitantes a los pa íse s europeos de la O CDE, triplicá ndose su cifra e n 199 1 (541.000 personas ) (OCDE, 19 92). También, s eñala Castles (19 93), se registraron aumentos en los grupos de trabajado res inmigrantes, de familiares y de ilegales. Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 65 - A la par del crecimiento experimentado en las migraciones Sur -Norte, en Europa tuvieron relie ve lo s efectos de la finalización de la guerra fría y el colapso del bloque s oviético. De este modo, Alemania s e convirtió en la meta principal de las migraciones Este -Oeste por su estratégica situación e n Europa Central. A este mosaico de circunstan cias s e les van a un ir los procesos de reestr ucturación que germinaron tras l a disolución de la U .R.S.S. y de Yugoslavia, que propiciaron flujos de contingentes de pers onas hacia los presuntos lugares de procedencia de las minorías étnicas de esos países. Un claro ejemplo fue el de los rusos y rumanos de origen alemán que ret ornaron a Alemania, al igual que Hungría, Po lonia, Gre cia y Turquía a cogiendo a grupos de este tipo en los últimos años. Otros elementos de especial t rascendencia en el aborda je del fenómeno migratorio Sur -Norte, serán los factores políticos y las razones históricas. A modo de ejemplo, los acontecimientos trágicos que se produzca n en Argelia, poseerán repercusiones ne fastas, n o sólo para la p oblación argelina que reside en Francia, sino pa ra la política frances a en general. Por tanto, la migraci ón se convierte continuamente en un factor determinante de las relaciones internacionales. Las diferencias tradicionales entre las categoría s de migraciones ya no son aplica bles. La política inmigratoria de muchas naciones está puesta en entredicho. A menudo , la política migra toria se basa en la premisa d e que es posible distinguir claramente entre diferentes clases de inmigrantes, como por ejemplo trabajadores, personal altamente cua lificado, familiares , refugiado s y solicitantes de asilo. Las tentativas de es tablecer diferencias e ntre migraciones d e carácter económico o político y entre migraciones transitorias y permanentes son hechos significativos, ya que actualmente esas categorías se están des moronando. Las corrientes migratorias se perpetúan, aun c uando se cambie o s e sus penda la política migratoria original. Como mue stra, cuando tras la crisis del petróleo la República Fede ral Al emana pretendió res tringir y dar marcha atrás a l a inmigración de ciudadanos turcos, que antes había impuls ado, e l movimie nto migratorio continuó, pero e n modalidades diferentes . La inmi gración de mano de obra fue sustituida por la agrupación de familiares y los despl azamientos de Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 66 - refugiados. Este hecho presenta un a increíble analogía con las formas en las que se e stablece el proceso de migración. Habitu almente cada flujo mig ratorio se inicia con adultos rela tivamente jóvenes; una vez ubicada es a poblaci ón e n el nuevo territorio, traen a sus familiares o constituyen familias. Según indica Riquelme (1993), esa tenden cia a la migración permanente sólo podría evitarse con medidas draconianas, que difícilme nte s on compatibles con el Estado de derecho y los principios de derechos humanos de una sociedad democrática . La década de los no venta del pasado siglo ha sido testig o de un nu evo fenómeno de migraciones más dive rsificada en la tipolog ía de s us protagonistas, yendo desde inmigrantes altamente cu alificados a solicitantes de asilo, pasando por inmigrantes irre gulares, temporales y en tránsito. En estos ca sos de tanta categorizació n, se tienen serias dificulta des a la hora de establecer distinciones en los tipos de migrantes, vi éndose e sta circuns t ancia aumentada por la complejidad en los modelos de migra ción y asentamiento. Aparte de la instauración defini tiva de un importante nú cleo de inmigrantes y minorías, como son las se gunda s y terceras gene raciones en Europ a Occidental (procedentes de África , Asia, países latinoamericanos, zonas caribeñas , Estados Árabes, Europa Meridi onal y, desde hace relat ivamente poco tiempo , de Europa Central y Oriental), se continúan generando nue vas oleadas de diferente tipología grupal: irregulares, trabajadores temporeros, s olicitantes de asilo, repatriados, etc. Asimismo, hu bo alteraciones en el fenómeno de la migración en lo concerniente a los lugares de lle gada de personas. Países , tales como: España, P ortugal, Grecia e Italia, que habían asistido perplejos a la partida de remesa s de cientos de miles de compatriotas a distint os lugares del mundo siendo re ferentes de e migración e n décadas pasa das, ahora se convertían en grandes zonas receptoras. Como hemos com entado anteriormente, los factores e conómicos conjuntamente con lo s polí ticos y los tratados y convenios que se establezcan entre diferentes países con fine s de un desarrollo global, será n determinantes en el contexto internacional para condicionar la partida de contingentes de unos sitios Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 67 - a otros. En e ste se ntido, e l surgimie nto del Tratado de Libre Comer cio (TLC) para la integración económica de México, EE.UU. y Canadá, del t ratado p ara la constitución de un Mercado C omún entre Argentina, Brasil, Par aguay y U ruguay (MERCOSUR), y, en Áfri ca, de agrupaciones e conómicas s ubregionales, como la Comunidad E conómica de los Estados d e África Occidental ( CEDEAO) y la Comunidad p ara el Desarrollo del África Meridional (SADC), favorec erá a que la s naciones más prósperas se transformen e n ce ntros de atracción para los inmigrantes: por ejemplo, N igeria, Gabón y Costa de Ma rfi l e n la CEDEAO y Sudáfrica y Botswana en la SADC (UNESCO -MOST, 1999). Como señalamos e n el párrafo anterior, los c ambios que se produzcan a nivel político puede n generar flujos migra torios , como suce de con el ca so de las economías de transición de Europa Centra l y Oriental. Asimismo , e ste tipo de transformaciones puede disminuir las corrientes migratorias, com o ha ocurrido en América Central donde un a gran mayoría de flujos de refugiados han cesado tras el final de las dictaduras militares y los cambios e n los regíme nes políticos de estas zonas. En la déca da de los noventa, el asunto de la migración forzada se ha considerado, cada ve z más, como p arte de la cuestión más extensa en la problemática d e la migración junto a los refu giado s y a los solicitante s de asilo. En los primeros años de la última dé cada del siglo XX, e l volumen de migración des de los pa íses asiáticos ascendió de forma ve rtiginos a e n Canadá , estos inmigrantes conforma ban c asi la mitad de la pobla ción foránea, entre un tercio y cuatro quintos de los inmigrantes de EE.UU., y entre cuatro quintos y la mitad de los inmigran tes de Aus tralia. En e sa é poca, cada año ll egaban a estos tres países hasta medio millón de asiáticos, destacando prim ordialment e en ese tránsito internacional de asiáticos, los procedentes de India y China por la magnitud de su pobla ción de base . En torno a 19 90, se estimaba que aproxi mada mente 30 millones de chin os vivían fuera del país, considerando como tales los habitantes de Taiwán, Macao y Hong Kong . Por su part e, los cálculos referidos a los indios que re siden en el Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 68 - extranjero s on algo más dudosos y oscilan entre 10 y 20 millones de los últimos años de la década que se inicia en 1980 a los comienzos de los nove nta . En este punto ha bría que aclara r, que una considerable mayoría de las personas de ascendencia china o india no eran precisamente migrantes, sino que habían nacido en co munidades establecidas en el extranjero. No obstante, e l hecho más relevante e n es ta dé cada es el ascens o trepidante de las comunidades asiáticas en el e xtranje ro, lo que indica la aceleración de la migración. El porcentaje de chin os fuera de su país aumentó en más de l 40% entre 1980 y 1 990, pasando de unos 22 a 30,7 millones. Según cálculos moderado s, “ el número de individuos procedentes de Asia Meridio nal en el extranjero se duplicó, pasando de unos 5 millones a principios de los años setenta a 10 millones dos decenios más tarde. Sólo e n los E E.UU. entre 1980 y 1990, la población de origen a siático pasó a ser más del doble, de 3,5 a 7,3 millones ” (Brown y Foot, 1994: 95). Desde a quel momento se han da do , en primer lugar, oscilaciones e n el tama ño conforme desc endía el precio real del petróleo durante los años ochenta y, sobre todo, durante e l conflicto del Golfo en 1990-1991; en segundo lugar, variaciones de las zonas de partida , viéndose un a mayor representación de grupos de s udorientales, especialmente filipinos e indones ios; y , en tercer lugar, transformaciones en la composición de los migrantes, por sexo y capacitación. Una ve z que la situación del Golfo Pérsico fue desarrollándose progresivamente para ir pasando del proceso de construcción del país a la fase de e stabiliza ción y mantenimiento, la soli citud de mano de obra e stuvo orien tada al personal más técnico y con cualificación e specífica, sobre todo con dominio del inglés, lo que beneficiaba ta nto a filipinos como a indios. A medida que la población autóctona prosperaba, creció l a demanda de servicios, lo que propició la ve nida de un movimiento continuado de mano de obra no cualificada . Este fue el caso , de la demanda de se rvicio doméstico impulsando la migraci ón de un gra n número de mujeres de Sri Lanka, al igual que de jóvene s Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 69 - musulmanas de Indones ia y e l s ur de Filipinas. Hasta me diados de 1997, las economías que constituyen los “cuatro dragone s asiáticos” com o s on Hong Kong, la República de Corea del Sur , Singapur y Taiwá n atravesaron un o de los períodos más largos y continuados de desarrollo en todos los nivele s, especialmente el económico, conocidos hasta la fecha. Los principales motivos de este s ignificativo crecimiento están localizados tanto fuera como dentro de la región y no pueden separarse de los factores descritos en el apart ado anterior. En el log ro de l tr ascendental fe nómeno económico de Asi a Oriental desempeñaron un papel importante las políticas de la guerra fría, con el fin de mantener economías d e libre mercado dinámicas frente al comunismo de China y Asia Sudoriental. La consecuencia d irecta de este he cho, no obst ante, fue un cambio generalizado en las economías y las sociedades de estos países que les permitió alcanzar cotas de prosperidad comparables a las de las naciones occidentales. Un fac tor determinante en dich o desarrollo fue la acelerada caída de la natalidad, lle gando al e xtremo de posee r un índice que no rebasa ba el nive l de reposición de la población, ni tan siquie ra Japón, que décadas atrás llevaba a gala esta estadística. A causa de ello, descendió el crecimiento de la mano de obra. De esta manera, a l a par que los países asiático s experime ntaba n un a transición demográfica, con cotas de fecundidad y mortandad en declive , eran igualmente objeto de una alteración en el proceso migratorio, relacionada con un giro de la economía, antes excedentaria e n mano de obra y ahora deficitaria (Abella, 2007 ). La migración tendía a ser una c ara cterística de la f ase con e xceso de mano de obra, mie ntras que las presione s para la inmigración se intensifi caron a medida que la economía comenzaba a ser deficitaria en este sentido. 1.4.8. Las migracio nes en los albores del siglo XXI Con el ini ci o del nuevo milenio la tendencia actual de las migraciones no ha experimentado grandes cambios con respecto a los últimos años del fin del s iglo XX. En e ste s iglo X XI se ha visto a umentado el t ránsito de inmigrantes Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 70 - provenientes del norte de África . Las nacionalidades de inmigrantes de terceros países hacia la UE han mostrado como la afi nidad e n ciertos aspectos s ociales y los vínculos culturales e his tóricos, al igual que e l dominio de la misma le ngua, ha condicionado el establecimiento temporal o defini tivo en esta s zona s. No obstante, en estos años e l origen de los flujos migratorios e s más heterogéneo con la creación de nu evos itinerarios, siendo e ste el caso de China, que ha experimentado en estos años que corren de siglo XXI importa ntes fl ujos migratorios a distintos países de la UE. Esta aflue ncia de inmigrantes de diferentes nacionalidades presenta una se rie de situaciones nu evas en cuanto a modos c ulturales, costumbres, religiones , e tc. En esta líne a, algunos autore s consideran q ue “ la sociedad receptora tiene que encontrar el mejor modo de incorporar sus nuevos integrantes y saber manejar las diferencias culturales, religiosas y de organiza ción s ocial que traen consigo la s personas extranjeras ” (Páez y Zlóbina, 2005: 4). En nu estro ve cino continente, a pesar de la visión que se posee de avalancha de inmigración africana, por la realidad en la que esta mos inme r sos y por la s múltiples informaciones recibidas de los me dios de comunicación, es mayor el tránsito de contingente humano dentro de l a pro pia Áfric a que e l ex istente hacia Europa. Un claro e jemplo es el África s ubsahariana, la región más joven del planeta con el 45% de la población menor de 15 años y sólo el 3 % de lo s mayores de 6 5 años, que por sus carencias en infraestructuras y otros recursos económicos y sociales básicos, e stán experimenta do éxodos masivos a distintas zonas del continente, poniendo de manifies to su increíble potencial migratorio. Desde una perspectiva a medio plazo, todo hace indicar que los flujos intra e interregionales continuarán aumentando en l as próximas déca das t eniendo como hecho destacable el fa ctor de feminización que sufrirán estos procesos migrat or ios y que ya están siendo palpables en nuestros día s. África acoge aproximadamente a unos 40 millones de migrantes, según datos de ACNUR (2011), mayorita riamente internos , absorbiendo el Norte un substancial porcentaje por sus políticas de inmigración definidas en función de sus Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 71 - necesidades e conómicas y demográficas. Malí, Burkina Faso y Níger se encuentran entre los países emisores más activos, migrando e stas poblaciones tradicio nalmente hacia la s naciones del Golfo de Guinea. Por consiguiente, exis te una polarización de m ovimientos migratorios hacia la s zonas con altos índices de crecimiento económico y con re gímenes políticos más estables, llegándose a dar movimientos de retorno en los casos de conflicto armado o procesos de recesión en estos países receptores. La situación política y de falta de recurs os de todo tipo por l as que atraviesa el Cuerno de África, han llevado también a g ran par te de su población a emigrar hacia zonas más seguras, lo cual ha provocado grandes desplazamientos de refugiados . Asimis mo , como s eñala Gutiérrez (20 11), esta coyuntura política ta n inestable gene ra conflictos bélicos como el de S omalia que, además , se une con las terribles sequias y, por tan to hambrunas, que esta situación conlleva. Durante los meses de julio y agosto de 2011, estos hechos ha n generado el éxodo de miles de somalíes hacia E tiopia y sobre todo de los habitantes de las provincias de Bakool y Baja Shabelle hacia Kenia. Mientras que los países perten ecientes al Magreb principalmente exportarían sus remesas hacia Europa y EE.UU., el África Subsahariana dirigiría sus poblaciones de las zonas rurales a las áreas industrializada s, de l as regiones en conflicto bélico a los lugares de paz, y de los países pobres a la s naciones con mayores recursos, es decir, des arrollaría n un tránsito dentr o del co ntinente que es el imperante en nu estros días por encima de la migración internacional . No obstante, e xiste un a corr iente migratoria hacia Europa primordialmente desde tres países como son Gh ana, Nigeria y Se negal, que se e rigen en auténticos exponentes de la em igración del África occidental hacia el Vi ejo Continente, llegando a re presentar la mitad de los flujos migratorios s ubsaharia nos, seguidos muy de cerca por Ca bo Verde y Malí. En esta línea, y centrá ndonos en las migraciones de interior en este primer periodo del siglo XXI, países como Libia, Nigeria o Gabón, enriquecidos por el petróleo, y aquellos con más recursos como Ke nia, Costa de Marfil, Sud áfrica o Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 72 - Botswana, acogen a trabajadores de los países subsaharianos más empobrecidos , vecinos o procedentes de otras zonas del continente, a los que expulsan brutalmente cada vez que se manifiesta una crisis e conómica . Por tanto, como se puede apreciar, la em igración africana es más horizontal que v ertical alzándose como territori os proclives de inmigración Costa de Marfil, Nigeria, la R epública Democrática del Congo (RDC), Sudáfrica, Ke nia, Botswana y Zambia. Según ACNUR (2011) países como Burundi, Sudán, Angola, la RDC y Somalia son emisores de ref ugiados y generalmente acogido s e n naciones como Tanzania, Zambia y Kenia. Sin e mbargo , tene mos que señalar también que los movimientos sociales que se han generado e n el Magreb durante los primeros meses de 2011 y que han venido a denominarse como l a Primavera Ár abe, han conse guido movilizar a una gran parte de la pobla ción de países , tales como: Marruecos, Túne z, Argelia, Libia o Egipto. Este movimie nto se ha extendido también a países de Oriente Medio , en tre los cuale s podemos s eñalar: Siria, Y emen, Bahréin, Omán o Jordania. Como caso representativo en Siria una parte relevante de su población e stá experimentando un importante éxodo hacia países limítrofes como Líbano o Turquía, país e ste último donde han recalado más de 24.000 s irio s des de marzo de 2011 (Carba josa, 201 2), debido a la dura represión del gobierno sirio que ha derivado en una guerra civil, que ya ha ocasionado más de 3 00.000 muertos. Incluso algunos de es tos países han cambi ado de régimen político como Túnez y Egipto y otros com o Libia se han visto envue ltos en una crue nt a guerra civil . Concretamente, el conflicto bélico en Libia h a moviliz ado a una gran parte de la población hacia un extremo y otro del país y, también hacia Europa, como se ñala Mora (201 1), lo que ha pr ovocado un gran número de refugiados en otros p aíses vecinos. Finalmente, la guerra en Libia concluyó en octubre de 2011 con la mue rte de Muammar E l Gadafi y el triunfo de los opositores al régimen. En muchos de los casos, como indica Kabun da (20 07), países africanos como Sudan, RDC, Costa de Marfil, Sene gal, Nigeria o Ghana asumen las funciones de emisor y receptor de c ontingente humano condicionados por los cambios políticos, económicos o sociales que le s acontece en un periodo de tiempo determin ado . Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 73 - Refiriéndonos al caso particular de Costa de Marfil, e ste país recibe cuatro ve ces más inmigrantes que Francia, estando este fenómeno en l a c úspide de sus actuales problemas po líticos ( como dato, más de un 40% de la población de su capital Abiyán está inte grado por los inmigrantes). De igual modo, Malawi, uno de los países más pobres y más poblado del mundo, recibió a finales de la década de los ochenta y co mienzos de los nove nta a unos 700.000 refugiados. En palabras de Zirion (20 08), el Norte de África y toda su parte Occidental se constituyen como las grandes zonas de migraciones del continente y sirve n de etapa s h acia Europa. Las ciudades del Sahara, tales com o: Tamanrasse t, Djanet (Argelia), Agadez (Níger), Sabha, Koufra, Misrata (Libia), El A ai un (Sahara Occidental), Nouadhibou (Mauritania) y Saint -Louis (Senegal) se convie rten en sitios de tránsito y de toma de contacto con las redes de migraciones entre el África subsahariana y el Magreb, fase final antes de acometer el abo rdaje al vie jo continente . Mue stra de ello, podemos menciona r el puerto libio de Misrata desde el que parten miles de inmigrantes hacia la isla italiana de Lamp edusa, lo cual provoca gr andes tragedias como la acaecida en octubre de 2013, donde más de doscientas personas muri eron al incendiarse la barcaza en la que navegaban. Es te hecho provocó que el propio presidente de Italia Giorgio Napolitano indicara que “ es indis pensable luchar contra el tr áfico criminal de seres humanos en colabo ración con los países de procedencia de los flujos de emigrantes y solicitantes de asilo ” ( Ordaz, 2013 ). De es te modo , toma el testigo las migraciones externas e n favor de las internas , e igualmente las naciones de ac ogida del Norte, pasará n de migracion es laborales con carácter provisional de tiempos pasados a migraciones de asentamiento perma nente como se dan en la actualidad. En definitiva, s egún Dumont (19 83), las migra ciones interafricanas toman tres formas principales que constituyen su trasfondo: la mi gración p olítica (éxodos nacidos de conflictos, de la inse guridad y de re presalias contra una minoría en un país), l a migr ación eco nómica (fronteras artificiales inadaptadas a los int ercambios seculares, humanos y económicos precoloniales y nuevas movilidades hacia las zonas mineras y petroleras) y la migración étnica (carácter tra nsfronterizo de grupos con afinidades lingüísticas y bio culturales). Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 80 - de la esperanza de vida o l a incorporación de la mujer al trabajo entre otras. Estos países no puede n hacer frente a los gastos que gene ra la seguridad social y paga r altos sue ldos a las personas del país que e xigen salarios más que dignos para vivi r de forma acomodada, por lo que s e opta por la contratación de personas de fuera que a bajo precio, trabaja n de igual modo.  La exce siva carga de la deuda e xterna, e l d eterioro de los términ os de intercambio, la ex plosión demográfica que ca racterizó a muchos países del hemisferio s ur, la generalización de las dictaduras militares y civiles…, han convertido la emigración haci a Europa, en una de las alternativa s para salir de la situación difícil que atraviesan much os de los países del hemisferio sur.  El imperialismo publicitario que invade nuestra cultura occidental , hace muy atractiva la opción de dejar atrás familias y perten encias para emprender un duro camino hacia el para íso laboral que supuestamente encontrarán en Europ a. Est a sociedad de consumo y bienes tar dominada por el hedonismo y materialismo son alicientes más que suficient es, para llamar la atención de aquellos que se encuentra n sumidos en una s ituación de extrema pobreza.  Otro factor preponderante y que propicia en ocasiones la salida e n masa de la población de sus lugares de origen e s la reproducción, en los países en vías d e de sarrollo, de los sist emas de va lores de la cultura occidental. El desprecio, por tanto, de los valores de la población autóctona provoca entre la s ociedad un dese o de mejora y p rogreso que no encontrará dentro de su país y tendrá qu e salir a buscarlo fue ra. Est a llegada masiva de inmigrantes a nuestras socie dades como se ñalan Ruiz y Ruiz (2001), está suponiendo una verda dera t ransformación dentro del panora ma étnico -cultural de unos e stados q ue gozaban desde s iempre de una total homogeneidad. Las diversas inter acciones que se producen e ntre Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 81 - culturas pueden tratarse, como dice n Abad y otros (1993), por una parte, desde un enfoque de las prácticas reales y comportamientos efe ctivos de los grupos, do nde se abo rdan las situaciones estructurales en que s e organizan y funcionan las sociedades ( economía, política, cultura ...) y, por otro lado, des de los distintos modos como simbólicamente se representan esas práctica s reales, e s decir, las actitud es y los códigos simbólicos por medio de los cuales l os grupos evalúan, justifican o representan dichas condiciones reales.  Por último, el estar viviendo e n un estado donde el co nflicto armado sea permanente, es un motivo más que justificado para abandonar el país y dejar atrás tanta masacre y desolación. Cada ve z son más nume rosos los casos de violación de los Derechos Humanos e n aquellos lugares donde se produce una guerra o con flicto de ti po bélico. A e ste re specto, De Lucas (1994) defiende la trascendencia que cobran los derechos humanos dentro de la formación de un territorio donde tengan cabida todas las religione s, raza s y culturas. Para es te au tor (19 94: 37) “ los derechos humanos constituyen hoy, si no la religión de nuestro tiempo , sí al menos la expresión histórica de la idea de justicia que tiene una a ceptación casi universal ”. Es esa ine st abilida d n aciona l propi ciada por los conflictos bélicos, la que generará fuerte s mi graciones hacia otras re giones próximas. Los gobiernos que presiden estas naciones se ven corrompidos por el poder y serán fieles s ervidores de lo que dictaminen las potencias desarrolladas del Norte, respaldando de e ste modo todas y cada una de sus accio n es en el plano p olítico, e conómico, fi nanciero y militar. El trueque se ve plasmado cuando se o torga i mpunidad a las accione s que estos gobiernos dictatoria les realizan a cambio de materias primas, privilegio e n el control del mercado lo cal y otras preben d as del mismo estilo. En muchos casos, la inmigración re presenta el último recurso para aquellos individuos que hayan agotado todas las posibilidades de hacer una vida en condiciones de dignidad y calidad en su país de origen. La contribución de la Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 82 - inmigración en el país de acogida está sie ndo objeto de amplia c ontroversia en algunos círculos, suscitándose posiciones desde la extrema xenofobia que propugna la expulsión de los inmigrantes, hasta aquellas limitaciones en las entradas de inmigrantes , cuando e l desempleo en el país es elevado. No obstante, se dan posicionamientos por parte de la po blación, como argumenta Contreras (1994), en los que no ex iste una voluntad previa de excluir a aquellos que son percibidos como distintos, ins taurándo se un clima de unidad y de talante solidario ante e l fu turo aumento de la divers idad cultural. En esta línea, la mayoría de los ciudada nos sigue n pensando que la inmigración puede ser beneficiosa, ya que los inmigrantes suelen ocupar empleos no cualificado s que los nati vos sue len rechazar. 1. 6. Contexto de los flujos migratorios en nuestr os días En la actualidad, la tónica dominante que presentan los movimientos de personas de un lugar a otro, es la capacidad de decisión que poseen individuos y familias e nteras para afrontar un largo viaj e, muchas veces sin retorno, a sitios que sólo por refe rencias conocen y en l os cuales se arriesgan a pasar penurias y en la mayoría de las o casiones la e xclusión social. Este fe nómeno migrat orio va a asentarse principalmente sobre cuatro pilares diferenciados, pero interaccionados entre sí, que conformarían el hecho de los flujos de pers onas. A continuación, pasamos a resumir estos aspectos funda mentales:  Crecimiento de los flujos migratorios: princip almente provocado por el fenómeno de la globalización económica. Más de la mitad de paíse s de nuestro planeta es tán involucrados en el hecho del movimiento de población de unos lugares a otros. De este porcentaje , 43 se considerarían como naciones que recepcionan a contingentes de personas; 33 son países que por diversas circ unstancias (crisis e conómicas, conflictos a rmados, desastres naturales…) abandonan s us lugares de origen para dirigirse a las naciones antes mencionadas; y, por últim o, los países mix tos dond e ex iste Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 83 - un continuo tr ánsito de pers onas nacionales que salen de su país y otro alto porcentaje que entra, de los países me nos desarrollados e n busca de mayor calidad de vida y biene star social. Como dato significativo en nuestro país por cada inmigrante h ay casi el doble de españoles emigrantes fuera, por lo que eso nos demuestra, que a pesar de las percepciones que tenga la población española s obre los inmigrantes, nue stra nación sigue siendo un país de emigració n.  Diversificación de las migracio nes: Com o dijimos en e l punto anterior, son de much os lugares desde donde llegan los individuos estableciéndose en los países más industrializados y desarroll ados, des empeñando t areas en todos los s ectores laborales de la pobla ción. La oferta es muy variada y cada vez más se detecta la ocupación de inmigrantes en puestos de trabajo que van más allá de los cargos no cualificados. En e ste sentido, Cachón (2009), indica que el perf il del inmigrante está cambiando en lo que s e refiere a la formación personal y profes ional, son muchas las pers o nas que se instalan en nuestro país que poseen estudios medios y s uperiores , por lo que su aba nico de posibilida des laborales se abre un poco más. N o obstante, los e mpresarios nacionales siguen apostando por mantener a los foráneos en puestos de producción o ensam blaje y menor número en las secciones de formación e investigación.  Aceleración de los flujos a c ausa de los medios de comunicación de masas y al desarrollo tecnológico: Este hecho lo comentábamos en un apartado an terior, e n donde hacíamos mención a la tendencia a la estabilizació n de los ll amados “permanentes o regulares” y el crecimiento progresivo de los “irregulares”. Las naciones receptora s mantienen sus fronteras cerradas a la entr ada de inmi grantes, viéndose obl igado s a abrirlas cada cierto tie mpo para realizar procesos de re gulariz ación y conceder a estos inmigrantes la concesión del permiso de residencia. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 84 -  Feminización: actualmente los flujos migra torios van a poseer la característica de contar con un número importante de mujeres en todos los desplazamientos. L as transformaciones acaecidas en la situ ación familiar, sumado a la m ovilidad y flexibilidad del me rcado de trabajo h an provocado unas demandas de trabajo que se es tán cubriendo por el grupo de mujeres . Un buen porcentaje de féminas llegan a nue stro país en el contexto de la reagrupació n f amiliar, aunque va crecie ndo el número de ellas que vienen solas, mucha s de ellas indo cumentadas, que encuentran el ampa ro de familiares, vecinos o conocidos que les ceden un h ueco en s us hogares, hasta que cambien de condición pers onal. España ha s ufrido un incremento en la migración femenin a debido , en gran parte, como menciona Gregorio (1998), al desarrollo económico de la década de los ochenta del pasado siglo; a este hecho podríamos añadirle la culminación del régimen dictatoria l del Gene ral Franco e n 1 975, que propiciaría una permeabilidad en sus fronteras. Además, la restricción que se produce en las nacio nes con tradició n receptora de inmigrantes como Ale mania, Fr ancia, S uiza o Gran Bretaña entre otra s, va a condicionar que el número de foráneos en España se incremente. El perfil de la muje r que llega a los países receptores no está muy definido, es muy variopinto, las hay que provienen de las ciudades, de los pueblos; hay mujere s que poseen estudios me dios o superiores , aunque la mayoría tiene un nivel educativo bajo; muy poca ex periencia la bora l antes de que e mprendieran el éxodo; ningún conocimiento del idioma del país donde se establecen; y, por último, muchas son cabe zas de familia. Normalmente los puestos de trabajo que van a dese mpeña r es te colectivo están centrados en el se rvicio doméstico, hostelería, empresas de limpieza , trabajos en el campo o la mar… Se caracterizan por malas retribuciones , insuficiente o inexis t ente protección social, condiciones arbitrarias de trabajo. Por lo gene ral, s on empleos precarios y sin ninguna presencia e intervención de tipo sindical. La sociedad e n la que nos hayamos inme rsos e stá soportando el empuje de una fu erte tenden cia neolib eral que está haciendo es trago s e ntre las poblaciones Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 85 - mundiales más desfavorecidas, principalmente las del hemisferio sur. Este intento de globalización m arcado por el car áct er ne oliberal, está prov ocando entre otras causas la reducción de las políticas pú blicas d e apoyo social, la dualización social y bloqueo de la integración social, duras políticas de ajuste estructural dictadas p or el FMI a los países con deuda e xterna, etc. A todo es te cúmulo d e circuns tancias que agrava n las situaciones personales y c olect ivas de un país, hay que unirles el paro generalizado, el éxodo rural, el crecimiento demográfico, la corrupción de las elites gobernantes de estos países… Estos enormes flujos migratorios se producen generalmente desde los lugares más desfavorecidos hacia los p aíses más des arrollad os, aunque también se generan flujos de personas dentro de l as propi as zonas desfavorecidas. No obstante, “ el flujo ‘ Sur-Norte ’ está motivado por los enormes desequilibrios globales de todo tipo inducidos y/o exacerba dos por el sistema-mundo de la ‘ guerra global permanente ’ haciendo que los llamados ‘ factores de expulsión ’ s ea n de tal magnitud que las personas prefie ran afrontar - por ejemplo- una mue rte basta nte proba ble en e l océano antes que perma necer en sus lugares de origen ” (Arriaga, 2007: 17 ) . 1.6.1. La regulación d el tránsito de las migraciones Este caos que s ume a muchos de los individuos que viven en s ituaci ones de extrema pobreza en los países subdesarrollados, provoca l a huida a otros lugares para conse guir un porvenir más prometedor. Por este motivo, las política s de los gobiernos receptores trabajan duramente po r controlar el paso de e xtranjeros a través de s us fronteras y, simultáneamente, realizan iniciativas sociales que comprometan a este nue vo grupo a integra rse e n la sociedad, donde convivirán con otra cultura, en muchos casos diferente, por tiempo ilimit ado. A este respecto, es conveniente adoptar medidas que regulen el paso y la e stancia de inmigrantes hacia estos países de acogida. Podemos menc ionar algunas propuestas que recoge Tabares (2002) en sus plantea mientos básicos: Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 86 -  Gestionar de manera distinta los movimie ntos de personas: Es difícil concebir que las front eras de una nación estén totalmente abiertas para la entrada masiva de pers onas de otros lugares del mundo, pero tampoco es positivo para el mis mo país que se cierre n y no permitan el acceso a otras personas que fomenten el intercambio cultural y, por qué no decirlo, comercial. En la me dida que se lleve a cabo una buena gestión de los flujos migratorios, s e conseguirá que se equilibren aspectos, tales como: la ley de oferta y demanda o se ataje e l tráfico clande stino de trabajadores a manos de las mafias. Las corrientes migrat orias han de considerarse como un punto vital a tener prese nte en la elaboración de las líneas de actuació n en las políticas exteriores de los país es de llegada y de salida de personas. Esta política debería co ntemplar tres aspectos fundamentales: - Corresponsabilida d: la s naciones receptoras no han de e star impasibles ante el increíble aumento de personas procedentes del S ur, ya que e l descuido po r parte de los organismos y minis t erios competentes, puede pr ovocar que las redes clandestinas campen a s us anchas por todo e l territorio nacional, llevando a c abo actividades ilícitas transgrediendo todo lo que concie rne a los derechos y libertades de las personas. En este se ntido, es tos e stado s que reciben tanto personal foráneo , han de asumir su respo nsabilidad y establecer un plan de control de los fl ujos y, de ese mod o, orientarlos y convertirlos en productividad material y personal para el propio país . - Contra ctualización: Es muy complejo el poder controlar todo el continuo trá nsito de individuos que cruzan nuestras fronteras po r tierra, mar o aire; p or lo tanto, sería necesario acoger le galmente a contingentes de trabajado res debidamente contratados, aunque sea temporalmente o de fo rma permanente, pero s iempre amparados bajo los derechos sociales que se contemplan en la legislación nacional. Por este motivo, es conveniente dispone r de un mapa del me rcado la boral Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 87 - y flexibilizar las leyes para favorecer el empleo de trabajadores de otras naciones. - Codesarrollo: Las transferencias mone taria s de los inmigrantes sobrepasan en gran medida la ayuda al de sarrollo que reciben sus países. Estas transferencias van a propiciar el que s e desarrolle indirectamente su país de origen, al igual que e l progreso del lugar donde el individuo es té desempeñ ando s us servicios. Por este hecho, podemos afirmar que la inmigración es un fact or primordial de co - desarrollo.  Legalizar la situación de los inmigrantes: Todos los individuos que se encuentran en cualquier territorio han de es tar perfectamente ide ntificados y, por tanto, documentados, por lo que se hace necesario la responsabilidad de los Estados de proporcionarles un a serie de “papeles” que acrediten su estancia en dicho país des empeñando una determinada función. El no poseer ningún tipo de documento que les ha ga constar como ciuda dano, les imposibilita a tener acces o a los servicios de l os que dispone la comunidad y no les permite poseer derechos de ningún tipo, es más, no existen c omo persona. En palabras de De Sous a Saramago (1998: 46 ), “ negar un documento e s, de alguna forma, negar el derecho a la vida. Ningún ser humano es humanamente ilegal, y si, aún así, hay muchos que de he cho lo son y le galmente deberían serlo, es os son los que explotan, lo s que se sirven de s us semejantes para crecer en poder y riqueza. Para l os otros, para l as víctimas de las perse cuciones política s o religiosas, para los acorralado s por el ham bre y la miseria, para quienes todo se les ha negado, negarles un papel que los i dentifique será la última d e las humillaciones”.  Construir una política global de integración y ciudadanía: Las distintas raza s y etnias que habitan nue stro territorio tienen e l derecho a mantener su idiosincrasia que los diferencia como pue blo y los ide ntifica como unidad cultural. Por lo tanto, habrán de ser tratados por el mismo rasero que a los Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 88 - nacionales de los distintos países. Los estados han de encontrar el punto de equilibrio para a ctuar de igual mo do, ante l as distintas minorías que ex isten en cualquier nación, con e l fin de que no se impongan los cánones establecidos por la mayoría de la comunidad sin re spetar la opinión de unos pocos. Es paradójico, pero generalmente a los distintos grupos ét nicos que pueblan un territorio, s e les exige que se comport en c omo las mayorías, mientras que al mismo tiempo, se les niega esa misma igualdad en el acceso a los bienes y recursos, en los cuales los nacionales tienen preferencia. El panorama que se ha presentado según Ruiz y Ruiz (2001) , nos acerca una visión global de cómo nos hallamos en una situación donde las naci ones apuestan por una legislación centrada en orientar políticas sociales tenden tes a organizar los flujos migratorios y la legalización por medio de contratos de residencia, a las distintas personas que llegan a esos países receptores. Los distintos ordenamientos jurídicos tienen la preten sión de erradicar las situacio nes de desigualdad de derechos que se producen con las minorías a sentadas en los países de acogida, aunque en la actua lidad lo que están lle vando a cabo es parchear realidades a d eterminados problemas que ocurren. 1.6.2. Movimientos migratorios y ciudada nía Los minis terios u organismos oficiales que poseen competencias en e sta área, promueven aspectos dirigidos a conseguir la ciudadanía y una completa integración del inmigrante e n la sociedad en la que se desenvuelve. Para conseguir una plen a integración habremos de incidir, como dice T orres (2002), en un aspecto tan básico como es la interacción, es decir, la es trecha relación que ha de existir entre la sociedad y el grupo de inmigrantes. Si no partimos de esta premisa, construiríamos una vis ión parcial de l a integración, convirtiéndola e n un proce so simplemente de asimilación. Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 1. El Fenóm eno de los Movi mien tos Migrat orio s - 89 - La condición de ciud adano es un requisito fundamental para desarrollar cualquier tipo de acti vidad dentro de un t erritorio. Este he cho de conceder los privilegios de ciudadanía, ha de generalizarse entre la pobla ción inmigra nte, ya que este grupo, un a gran mayoría, va a permanecer e n estos países no de forma temporal, s ino que han apostado por fi jar su residen cia definitiva e n la nación de acogida. El no estar e n posesión de las exenciones que proporciona el se r ciudada no de un país, no ha de se r obstáculo alguno, para qu e el inmigra nte disfrute de todos lo s derechos y libertades como cualquier ot ro nacional. El se r oriundo de otro lugar no ha de jus tificar, en ningún caso, l a exclus ión social y mucho menos la exclusión legal ; por este hecho, ha de caminar toda la comunidad hacia un estilo de vida donde impere la igualdad po r l os derechos de los individuos e n todas las dimensiones de nues tra realidad, como s on la laboral, social, cultural y política. En este sentido, respetar l os derechos humanos exigirá la ampliació n y ex tensión de los dere chos ciudadanos, por lo que habrá que luchar insistentemente por conseguir una ciudada nía trasnaciona l y desterritorializada donde tengan cabida tod as las personas. En este orden de co sas, ot ra de las metas que los gobiernos pretenden alcanzar es que el inmigrante se encuentre integrado dentro de la sociedad donde se desenvuelve. Un documento no garantiza al ex tranjero que las personas que lo rodean le respeten y lo traten como ciudadano. El primer paso para cons iderar a un individuo por toda la comunidad c omo ciudadano, e s superando las barreras culturales que pudiera n existir como la dignidad personal y el respeto cultural. U na sensibilización hacia lo ex tranjero, hacia lo de fuera, implica trabajar aspectos, tales como: la tolerancia, la solidaridad, la libertad o la concienciación. La integración supone algo más que s olucio nar de manera puntual, por parte de los s ervicios sociales, situaciones concre tas que acarrea n el desequilibrio y desajuste organizativo y de funcionamiento en una determinada comunidad. Un hándicap con el que s e e ncuentra el inmi grante e n su carrera haci a la integración es que le fallan, por este orden, aspectos le gales, sociales y culturales, lo que Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 96 - pública provocó que se controlasen y limitasen la entrada a extranjeros, llegando en ocasiones, como los casos de EE.UU. y Argentina, a seleccionar las personas que accedían a estos países. Las restricciones al acceso de personas en much os países originaba s egún algunos autores “ la impleme ntación de política s restrictivas por pa rte de los Estados rece ptores, lejos de fre nar la inmigración, motiva que los migrantes permanezcan un mayo r tiempo en es tos paíse s, evi tando la rápida circularidad entre origen y destino ” (Nájera, 2007: 174) . Esta preocupación social fue causa de la inces ante mano de ob ra sin cualificar que llegaba a estas nacio nes, s iendo una fuerte competencia, en ciertos sectores, para la población nativa. La concentración geo gráfica de la población inmi grante en cie rtas zonas y sectores de la producción, propició que se desplaza ra mano de obra a los sitios en expansión dentro del país. Otro fenómeno que se originab a, era la subida de los autóctonos a e mpleos más cualificados dada la aglomeración de inmigr antes en los e sca lafones inferiores del mercado labo ral. 2.1.2. Los flujos migratorios d entro del continente europeo No sólo los grandes movimientos de personas s e producían entre Europa y América, a mediados del siglo XIX s e empezará a gestar un tipo d e migración, primordialmente dentro del continente euro peo, cuyo objetivo principal era el trabaja r para otras personas e n la industria o e n el campo. Unos diez millones de personas oriundos de naciones como Irlanda, Polonia, o Itali a emigraron hacia paíse s con un índi ce mayor de industrialización como Francia, Alemania, Suiza o Rei no Unido . Las dos guerras mundiales no obstaculizaron los movimientos migratorios, es más, éstos apa r te de producirse por buscar alternativa s laborales que no encontraban en sus países de origen, se producían por necesidad, por huir de la cruenta guerra, y de la terrible posguerra. Primera Part e: Funda mento Teóri co Capít ulo 2. La Inmi graci ón en la Uni ón Europe a - 97 - En la Segunda Guerra Mundial se puede apreciar mejor este f enómeno migratorio, en el s entido que se requie re una gran cantidad de m ano de obra para la reconstrucción del centro de Europa destruida por la guerra. Este hecho se va a prolongar en el tiempo hasta principios de los años setenta del pasado siglo, donde como dato significativo, son los países de acogida los que realizan campa ñas de captación de pers onas de otros lugares, para que contribuyan al desarrollo y progreso en todos los sectores de la sociedad, norma lmente a través de conven ios con el país del trabajador. En e ste sentido, el departamento de Comunicación e Información al público de la OIT (200 4: 1) señala que “ después de la Segunda Gue rra Mundial los tra bajadores inmigrantes contribuyeron en el crecimiento s ostenido de Europa durante más de 3 0 años ”. Los países que fue ron artífices de levantar, e n cierta medida, las grandes economías de las potencias de antaño, estaban encuadradas en la Europa Meridional (España , Portugal, Tur quía, Grecia o I talia), aunque años más t arde e st e fenómeno traspasaría l as ba rreras de Europa, llegando a l Magreb y antigua s colon ias de estos países receptores. Como he mos mencionado en e l pá rrafo anterior, las grandes potencias europeas emprenden una fuerte política in migrat oria, que se ve traducida en convenios, privilegios o concesiones con los trabajadores y los gobiernos de los países de origen. El país que se e rige a l a cabeza de l a inmigración va a ser Alemania, que des de mediados de los añ os cincuenta del siglo X X empieza a realizar convenios de inmigración co n los paí ses de la ribera medit erránea. Por o tra parte, del Caribe, de la India y del África Orie ntal van a r ecalar muchas personas en Gran Bretaña para trabajar, teniendo la p osibilidad de obtener la nacionalidad gracias a la Ley de Nacionalida d de 1 948. Francia amplía su política inmigratoria cuando finaliza l a Segunda Guerra Mundial, estableciendo en 19 45 Las Ordenanzas (normativa de inmi gració n) y creando la Oficina Nacional de Inmigración, con estos procedimientos legislativos e n un periodo de 30 años, Francia otorgaría a más de dos millones y m edio de extranjeros permiso legal de trabajo y residencia. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 98 - La restauración de las economías en estos países receptores, el prog reso y desarrollo tecnológico, va a provocar que la mano de obra se reduzca en favor de la maquinaria, p or lo que la demanda de esta primera, ya no será precisa en tanta cantidad. Este aco ntecimiento se va a producir a mediados de los años setenta del pasado s iglo, gene rándose polí ticas de rechazo a la entrada de personas que vengan de fuera para trabajar. Indica De la Dehe sa (200 2) que u n suceso que repercutirá de manera decis iva en la con tratación de personal foráneo y los convenios con los países emisores de traba jadores, se rá la crisis del petróleo que s e produjo en 197 3 y que ocasionaría una fue rte recesión económica, teniendo mayor re percusión en unos países más qu e en ot ros, dependiendo de su nivel financiero e industria l. Los emigrantes, por ta nto, se ven coarta dos por es tas circunstancias que le s im piden trabajar f uera; aparte, a és to se le suma, que las facilidades y prestaciones que se les ofrecían anteriorment e a los trabajadores que llegaban de otras naciones, ya no ex ist en o se ven reducid as a su mínimo exponente. No obstante, el flujo migratorio p or Euro pa va a continuar, aunq ue de forma moderada; e n medio de es ta s ituación de t ránsito de personas hacia distintos puntos del continente, s e va a producir un f enómeno muy curioso, y s erá que los países que en un momento fueron emisores de trabajadores, Europa Meridional, se van a convertir ahora e n receptores de personas provenie ntes de fuera de Europa, debido a que el desarrollo ec onómico, indus trial y tecnológico se ha equiparado, en cierta medid a, al de las grandes potencias. Con la re activación económica a partir de 1985, va a abrirse un amplio abanico de po sibilidades en la producción de grandes fábricas, empresas, industrias y multinacionales y se precisará nue vamente la mano de obra barata para cubrir la demand a en todos los sectores. La subida en pobla ción, por parte de traba jadores e xtran jeros, no s e va a ver muy afectada s alvo en los casos de los nu evos rece ptores de inmigr antes, como por ejemplo España o Italia. A partir de 1989 , se producirá una avalancha de migraciones de la Europa del Primera Part e: Funda mento Teóri co Capít ulo 2. La Inmi graci ón en la Uni ón Europe a - 99 - Este debido a la caída de los sis temas socialistas, la desmembració n de naciones y los conflictos bélicos en los Balcanes . En este se ntido, Pellegrino (2003: 21) indica que “ en los movimientos intrarregionales predominan los trabajadores con men or cualificación. Por una parte, los que se limitan a las zonas de frontera y que se insertan en activida des agrícolas en muchos casos de carácter transitorio o esta cional ”. A e sta crisis que se produjo e n los países d el Este, se le puede sumar la manera como finalizó de internacionalizarse la e conomía en los últimos ve int e años del siglo XX, es decir, poniéndose de manifiesto toda la f ilosofía del neoliberalismo y, de este modo, s entando l as bases de un fuerte capitalismo a nivel mu ndial. Todos estos factores socio -económicos propiciarían, en gra n medida, en la década de los ochenta del pasado siglo, l a mayor debacle de los sistemas económicos en los países menos desarrollados, quedando marginados del mercado mundial y vié ndos e envueltos en unos procesos de e ndeuda miento y empobrecimiento sin precedentes. No obstante, aunque la crisis mun dial que sacudió bruscamente a l os países pobres se produjese en la década de los ochenta del siglo XX, el m ayor aluvión de flujos migrat orios se originaría a principios de la década siguiente. El número mayor de personas procedían de la antiguas republicas que conformaban la desmembrada Yugoslavia, ocupando todas las partes de Europa, siendo un país receptor de este colectivo de personas Alemania. Podemos afirmar que Alemania ha ex perimentado una subid a esp ectacula r en su demografía en l a década de los años noventa del siglo XX, c reciendo su población fo ránea en cifras que superan más de la mitad de todo el aumento producido, hasta entonces, en los quince países de la Unión Europea. Los factores que han influido en esta e scalonada s ubida de ex tranjeros en Alemania, han sido principalmente las n ecesidades urgentes que precisan algunos sectores económicos de mano de obra, los pro cesos socio-políticos que han sufrido muchos de los países de la Europa del Es te y la reagrupación familiar que se produjo en las primeras década s de inmigración. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 100 - En relación a Alema nia, Birsl y Solé (2004: 12) indican que “ el grupo de inmigrantes más importante en Alemania tanto numérica como proporcionalmente es el de los Au s siedler , los inmigrantes pro cedentes de Europa oriental <con vinculación sanguínea al pueblo alemán>, como lo s define el artículo 1 16 de la Ley Fundamental de la República Federal. A p esar de ello, en el discurs o político los Aussie dler re cién se clasifican como grupo migra torio desde principios de la década d e los noventa ”. Otro caso significativo de país que h a recibido un gran número de inmigrantes en es tas d os últimas década s es Italia. Este país ha sido uno de los destinos prefe ridos por los albaneses , debido a l a situación de caos que es ta pequeña nación a orillas del Mar Adriático, e stá sop ortando a todos los niv ele s (económicos, sociales, políticos…), aunque la razón fu ndamental de escoger este sitio como lugar de permanencia e s su cercanía por tierra y ma r. Marruecos también se ha sumado al c arro de los países que e ligen la opción de la peníns ula de la bot a para abrirse camino en s u vida social y la bora l. En la actualidad, la nación italiana acoge una cantidad de extracomunitarios que alcanza la co ta del 85% del total de l a población extranjera. El África Subsahariana también aporta su granito de a rena en el incremento de la demografía; son cada vez más los casos de regulariza ci ones de contratos labora les y de residencia de personas que proceden de países como Nigeria o Senegal. Por todo lo expues to, podemos sintetizar que antes de la entrada del nu evo milenio los datos que se podían re copilar de los países que conforma ban la Unión Europea, e n cuanto a número de ex tranjeros que residían en el conjunto de todos ellos, e ra de un total de 17 millones de pers onas; lo que ib a a suponer que el 5% de la población comunitaria estaría compuesta por un amplio grupo de personas donde confluirían diversidad de culturas, raz as y religiones. A principios del presente siglo, y en palabra s de Blanco (2000), la mayor proporción de contingentes de personas que convive n en la zona de la Unión Europea son de países no comunita rios. Primera Part e: Funda mento Teóri co Capít ulo 2. La Inmi graci ón en la Uni ón Europe a - 101 - 2.2. Refugiados e n la Unión Europea Dentro de ese ingente grupo de personas que se lían la ma nta a la cabeza y afrontan la aventura de recorrer miles de kilómetros en busca de bienes tar y calidad de vida, exis ten muchos casos, en los cuales, el s alir de s u país d e origen, no es precisamente por la causa de mejorar su s ituación personal en el ámbito laboral, sino que su s pre tensiones van más allá, son cuestiones de supervivencia y de salva guardar sus derechos y libertades más fu nda mentales , como son el derecho a la vida y la libre expresión de pensamiento. No s estamos refiriendo a los refugiados, aquellos individuos que se ve n forzados a abandonar sus países por motivos de ideologías políticas, religión, pertenencia a una etnia, etc. De e ste modo, bastantes autores consideran que “ m uchas s ociedades tienen una profunda é tica de la hospitalidad, que a menudo es de gran ayuda pa ra los refu giado s. Pero la mayoría cuentan con un me canismo incorporado de desconfianza o miedo al extranjero. Si este último g ana ascendencia sobre la primera, los refugiado s tienen problemas ” (Colville, 2006: 10) . Las políticas de asilo e inmigración, en ciertas ocasiones, poseen elemento s comunes que suponen un obstáculo a la ho ra de hacer una distinción exacta entre lo que es un inmigrante y un refugiado. Si nos ce ntramos en aquella s naciones donde las políticas de asilo tiene n un carácter muy r estric tivo, s e aprecia como las pers onas que abandonan su país en la condición de refugiado , se establecen en e l país de destino como inmigrantes económicos, principalmente por e l temor a que se le s deniegue la entrada al p aís y se les deporte nuevamente al suyo , simpleme nt e por acreditar la condición de emigrante po lítico. L a lucha de los gobiernos e s la de contrarrestar, en la medida de lo posible, que los inmigrantes adopten una condición que no les pertenezca en el lugar donde estén. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 102 - Por eso, en este se ntido, l a legisl ación es muy específica en su articulado, marcando cuales s on los re quisitos que han de cumplirse para con siderar a un a persona de fu era com o refu giado político o como simplemente un individuo que sale de su nación p or motivos l aborales. Existen casos en los que las condiciones de búsqueda de a silo polític o y la de mejora de la situación económica coinciden, se entrecruzan; pero, no obstante, ante est e hecho han de darse respuestas concretas que queden recogidas en las leyes y en las políticas s ociales. Algunas diferencias significativas del inmigrante con el refugiado son, entre otras, que a este último le es imposible regres a r a su país, a menos que cambie la s ituación socio -política del mismo, la comunicación con su familia y parientes más cercanos es prácticamente una odisea, no tiene acceso a solicitar docume ntación en su consulado…, son por es tos motivos, p or los cuales la le gislació n debe registrar en su constitución apartados es pecíficos que contemplen estas situaciones. En las últimas décadas, se e stá comprobando como en la Unión Europea se va cambiando la tenden cia en relación al acc eso y la condición que adoptan las personas respecto a cómo acceden a los países receptores; ya no es sólo como la de inmi grantes en busca de un empleo que le s resuelva su precaria situación económica, sino que también existen otras vías que e mpujan a los individuos a que se origine este, tan significativo, fenómeno de la inmigración. Una gran mayoría de individuos que e stán llegando a Europa, son por cuestiones de persecució n política en sus re spectivos países de origen, d e bido a los innumerables conflictos bélicos que se es tán produciendo en tod o el mundo por motivos territoriales, de e tnias…, la cre ciente realidad de los des plazado s por cuestiones de con flicto armad o, s egún Madrazo (2003), e stá provocando que en el ámbito de las Naciones Unidas y de las organizaciones que conforman el sistema, se esté realizando un esfuerzo en pos de crear una normativa y procedimientos de protección a e sta masa humana que e m igra a otras zonas huyendo de la inminente muerte. Primera Part e: Funda mento Teóri co Capít ulo 2. La Inmi graci ón en la Uni ón Europe a - 103 - Otro grupo importante de personas están ocupando estos países receptores como familiares en procesos de re agrupa ción, por lo que se van conformando nuevas gen eraciones de individuos nacidos en estas nacio nes de acogida, adopta ndo y aceptando las señas de identidad propias e idiosincrasia de estos países. Diversos auto res consideran que las nuevas realida des multiculturales y pluriétnicas que v iv imos en la actua lidad, como consecuencia de los flujos migratorios hacia las sociedades occidentales, deben estar b ien reguladas desde un punto de vis ta jurí dico, c on lo cual, “ las políticas de recepción deben estar diseñadas para minimizar e l aislamiento y la separación de l as comun idades de acogida, así como faci litar el des arrollo efi caz de las h abilidades li ngüísticas y profesionales y la asistencia para c onseguir empleo ” (Oficina Europea del ACNUR, 2007: 62). 2.2.1. Los refugiados europeos en los últimos a ños del siglo XX Entre los años 19 98 y 19 99 se registraron altas cifr as de migr aciones de albano-kosovares que se dirigían hacia Gran Bretaña y Bélgica, debido al continuo genocidio que se estaba pro duciendo e n la antigua Y ugoslavia, según datos de ACNUR, esta fue la nación que mayor nú mero de solicitu des de asilo aportó e n Europa, con más de cuatro millones de refugiado s y des pl azados. Le sigue de cerca Rumanía, aunque en este país las motivaciones principales que han provoca do la salida de individuos no han s ido consecue ncia de conflicto bélico, no obstante, el régimen político que suf rió con Ceaucescu provocó un fuerte flujo migratorio. Rumanía posee un alto porcentaje de población git ana (más de dos millones de pers onas), la cual se ha visto sometida a continuas persecuciones, provocando este hecho q ue este colectivo se a uno de los más numerosos de los refugiado s del Este de Europa. Otro p aís que es digno de mención es Turquía, que vive una crisis profunda por la situación e n la que se encuentra con el pueblo kurdo. De Turquía Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 104 - procede mucha inmigración laboral, pero la población que ha migrado e n mayor número e n esta última década, es la que huye del acoso del Estado turco a la población kurda. A principios del otoño de 2012 se han producido enfrentamientos bélicos en la frontera entre T urquía y Siria , entre ambos Estados, a consecue ncia del flujo constante de refugiados sirios que entran en Turquía. Estos combates han provocado el desplazamiento de algunos contingentes de turcos que viven cerca de esta frontera hacia el interior del país, a unque en un porce ntaje muy p equeño. Otros países que sufren un a importante de manda de solicitudes de asilo son, en proporción a su tamaño de población, Holanda y Dinamarca. La procedencia de las pers onas e n condición de refu giado s o asilados son aquellas que soportan e n sus naciones crisis agudas; entre 1985 y 19 94 se apreció el número de movimientos migratorios más ele vado en e sta última década del pasado siglo, su destino era Europ a Occidental y en su mayor parte provenían de regiones de Europa centro-oriental. Ante la presencia cada vez mayor de personas inmi grantes por diversos motivos y de refugiad os en Europa, los órganos institucionales competentes en estas materias decidier on “ La adopción del Tr atado de Ámsterdam p or parte de los miembros de la U nión Europea en 1997, lo cual marcó el comienzo de una nueva era para el diseño de políticas de asilo en Europa. El Título IV, Artículo 63 del Tratado de Ámsterdam s e refiere a la adopción de estándares mínimos para que los Estados miembros otorguen el estatus de re fugiado y al establecimiento de reglamentación obligatoria mínima a nivel de la Unión Europea sobre asilo e inmigració n” (Morris, 2005: 12). Primera Part e: Funda mento Teóri co Capít ulo 2. La Inmi graci ón en la Uni ón Europe a - 105 - 2.3. La situación de la emigración en diferentes países de la Unión Europea Desde los últimos años de la década de los noventa del pa sado siglo , España se ha consolidado como un verdadero re ferente en las cifras que hacen alusión al s aldo migratorio neto en la Unión Europea. Como dato que ilustra esta panorámica internacional, e n e l año 2003, España, Italia y Portugal aportaron l a mitad del s aldo migratorio neto de toda la U .E ., viéndo se superada en el año siguiente Portuga l por Gran Bretaña en guarismos. Algunos de los factore s que han determinado los patrones migrat orios en Europa han s ido la r eactivació n económic a del continente durante los años ochenta del s iglo XX, la desmembración de Yugoslavia y la desintegración de la Unión S oviética. Ambos he chos se tradujeron e n un aumento de los flujos migratorios hacia Europa occidental de inmigrantes procedentes pri ncipalmente de la antigua Yugoslavia, la ex Unión Soviética y Turquía. Por otro lado, e n los últimos años s e ha incrementado e l fl ujo de inmigrantes procedentes del norte de África. Según las es timacio nes de Eurostat (20 06), el stock de e xtranjeros e n la UE en 200 4 ascendía a ca si 2 5 millones de personas, alrededor del 5 ,5% de la población to tal. En c ambio, e sta misma fue nte Eurostat (2010 ), en un período de cinco años indica que la s cifras han ascendido a casi 32 millones d e personas, lo que supone un 6,4% de la población europea. En términ o s absolutos, la mayor p arte res iden e n Alemania, Francia, España, Re ino Unido e Italia. Entre los principales grupos de inmigrantes en Europ a destacan los turcos, con una importante prese ncia en Alemania, Dinamarca y Holanda. La tendencia actual de la s migraciones a nivel mundial, se ñala que los flujos se caracterizan por s u gr an movilidad. Dentro d e es ta dinámica, países del sur del mediterráneo, concretamente e l Magreb, e stán convirtién dose en el punto cero de gran número de movimientos humanos que, procedentes del África Subsahariana, se dirig en hacia Europa, con el impacto que esto s upone para países como M arruecos o Argelia, l a presencia de inmigración ilegal fruto de l as Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 112 - que dan cobertur a prin cipalmente a ne cesidades domésticas y en un porcentaje basta nte más reducido a los foráneos. Grecia y el conjunto de is las que la rodean configuran un perfecto enclave en e l Mediterráneo y un importa nte l ugar d e tránsito par a los des plazamientos que s e efectúan des d e Orie nte. A modo de e jemplo, son millares los asiático s que ayudados por traficantes t urcos, toman co mo punt o de r efere ncia las innumerables rutas por las islas griegas y la propia peníns ula , p ara continuar viaje y e stablecerse e n distintos puntos de Europa. La población kurda, es otro grupo impor tante de i nmigrantes, que también e mprende viaje hacia diferentes destinos europeos haciendo e scala en Grecia o permaneciendo en el propio país. Aun que no siempre corren con la misma sue rte, ya que cientos de ellos son interceptados en la s costas y e n el peor de l os casos muriendo en el intento de vislumbrar un horizonte d e prosperidad. 2.3.7. Los flujos migratorios ha cia Italia Los intereses de los países con ribera mediterránea coinciden en gran medida con los intereses españoles. En e l ca so de Italia, también está siendo muy afectada por los flujos migratorio s, esp ecialmente provenientes del Nort e de África y de África Subsahariana. Cons idera que la inmigración no es s ólo una cuestión nacional sino que debe ser gestionada a nivel europeo a través de una política común. Italia coincide con España en las dificulta des para con tr olar adecuadamente la frontera marítima meridional de la UE. En este se ntido, señala G arcía Ballesteros (2003 : 66) que “ según el Conse jo de Europ a hay 16 millones de inmigrantes no e uropeos residentes en la Unión Europea, es decir tan sólo el 5% de la pobl ación, pero la ONU estima que las mi graciones a Europa con tinuarán, orie ntándose mayoritariamente hacia Alemania y Austria las procedentes de la Europa oriental y h acia Francia, España e Italia las llegadas d el otro lado del Mediterráneo y de Latinoamérica ”. Primera Part e: Funda mento Teóri co Capít ulo 2. La Inmi graci ón en la Uni ón Europe a - 113 - Para Ita lia y Malta, Li bia, tras la caída del ré gimen de Muammar El Gadafi, sigue representando un grave problema en materia de migraciones ilegales , puesto que los nuevos gobernantes elegidos en el verano de 2012, todavía no controlan adecuadamente e l tránsito de per sonas migrantes por su territorio . De este modo, en Mal ta, indica García Calero (2010: 5) “ los migrantes pueden llegar a pasar hasta 1 8 meses en un centro de detención, algo que sin duda aumenta su se nsación de des asosiego y que afecta a s u salud ment al ”. En es te sentido, la Agencia Europea de Fronteras es vis ta como un paso en la dirección correcta. As imismo, el gobierno italiano a poya las iniciativas europ eas pa ra promover la es tabilización política y el des arrollo de los países de orig en de la migración. En la mism a lín ea, se busca un re fuerzo del Proceso de Barcelona y la Política d e Vecindad con los países árabes y del norte de África y las recientes conferencias organiza das entre la UE y África. En Italia se han ido endureciendo la s políticas de inmigració n en los últimos años y las condiciones para las personas inmi grantes s on mucho más difíciles que a finales del pasado siglo. En este sentido, el control de las personas inmigrantes es ca da ve z más exhaustivo, tanto es así que en e l año 2009, según indica García Calero (2010: 5) “ el gobierno italiano inte ntó que se aprobara una le y por la cual los funcionarios podrían denu nciar a t odo extranjero que re cibi era at ención médica y que no di spusiese de papeles” . Después de nume rosa s protestas y movilizaciones, la presión social hizo efecto y, gracias a numerosas iniciativas respaldadas por la ciudadanía, e l proyecto de ley fue retirado, ya que fue votado en contra por la mayoría d el Senado. Sin embargo, actualmente Italia sigue siendo el punto de destino de numerosos inmigrantes que atraviesan el Mediterráneo en frágiles embarcacio nes con la intención de alcanzar un futuro mejor. En este s entido, Ordaz (201 5: 17) comenta como “ un vi ejo barco ocupado por unos 700 africanos vu elca frente a las costa s de Libia y solo es posible salvar a 28 y recuperar 24 cadáveres — e s un eslabón más de una larga cadena de sufrimientos: un millar de mue rtos e n los últimos días, 3.200 e ntr e hombres , Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 114 - mujeres y niños durante el pasado año ”. Como se puede apreci ar , Italia s e está enfrentando a una situación desoladora para dar una respuesta eficaz a la llegada masiva d e inmigrantes a sus costas. 2.3.8. La situació n migratoria en los países nórdicos En el caso de los países nórdicos, tradicionalmente, han estado poco receptivos y dispuestos a progresar e n mat eria de inmi gració n legal , aunque , por el contr ario, si lo han estado en cuestio nes de integración. Sus priorida des son, tanto hacia el inter ior como en la acción exterior de la UE, las cuestiones de asilo y refugio, so bre todo con l os fl ujos provenientes de África, países con los que mantiene n una intensa política de cooperación al des arrollo. No obstante, s on países a los que no le s están afe ctando los flujos mig ratorio s que están lle gando masivame nte a la U E. En es t e s entido, la posición sosten ida por Suecia es la de una Europa de fronteras abiertas, algo dispar a la actual tendencia hacia la que la UE se está orient ando, un tanto m ás re strictiva. S e debe tener en cuenta que su área geográfica de interés es fundamenta lmente el este de Europa y sobre todo Rusia. 2.3.9. El acceso de lo s inmigrantes a los países de la Europa Oriental Por otro lado, los nuevos Estados mie mbros, países situados en la frontera exterior oriental de la UE, comparten con el resto de los países front erizos como España las preocupaciones derivadas de ocuparse día a día de la inmigración ilegal que mayoritariame nte busca ent rar en la UE. Su principal p reocupación es la frontera terrestre oriental, de donde proceden los flujos irregulares de Ucrania, Rusia y las antiguas repúblicas sovié ticas, así como solicit antes de asilo y refugio procedentes de Chech enia y el Cáucaso e n general . “ La realidad migratoria de la re gión aparece pres idida ante todo por un cuadro de intens a movilidad multiforme de corta dur ación, generalmente al margen de cualquier legislación, que puede e ntenderse más en términos de viaje, c irculación y movilidad que d e migración en sentido clásico ” (Arango, 2003: 47). Primera Part e: Funda mento Teóri co Capít ulo 2. La Inmi graci ón en la Uni ón Europe a - 115 - Países como Polonia buscan una mayor impl icación de la UE en la ges tión de fronteras, ra zón p or la cu al han a poyado activamente FRONTEX, logr ando que su s ede centra l se ins talara e n Varsovia. Esta d ecisión comunitaria, fu e un éxito de su política europea, ya que Polonia, al igual que otros países de la región temen que el drama humano de los inmigrantes ilegales llegando en patera s a las c ostas me diterráneas, reste interé s e importancia a la frontera del este. As imismo, apoyan que las decis iones en materia de justicia e i nterior se tomen con ma yoría cualifica da, c omo una forma de impulsar la s política s europeas en este ámbito. 2.4. Las migracio nes en Europa en la última década del siglo XX El panorama actu al de migraciones que s e pres enta en la UE y que se ha ido gestando des de las últimas década s , es muy diversificado en raza s y culturas y variable en destinos. No hay ningún país miembro de la Comunidad que no acoja a un importante núme ro de extranjeros entre su población, bien sea en situación de regularida d o irregularidad. 2.4.1. Los flujos migratorios d esde el Este hacia el Oeste de Europa En es ta línea, c on la caída del Muro de Berlín, en noviembre de 1989, lo s países de Europa Centra l y Oriental han e xperimentado pro fundos cambios estructurales, económicos y políticos. De un s istema cerrado y descentralizado, caracterizado por un a baja movilida d internacional, se ha exper imentado una transición hacia una política migratoria "de puertas abiertas" liberalizada. En este sentido, Mérida Rodríguez (200 3) indica que l a migración e n masa Este - Oeste, que s e temía que acaeciera a principi os de la década de los noventa del pasado siglo no se ha llegado a producir, pero la migración inter nacional ha aumentado de manera considerable entre los países de E uropa, así como desde y hacia la Unión. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 116 - Al mismo tiempo, muchos flujos migratorios internos y tradiciona les s e ha n convertido en flujos i nternacionales debido a l a cre ac ión de nue vos Estados independientes. Más apreciable ha s ido la vertiginosa subida que se ha producido en los movimientos irregulares, tanto de los que acceden de forma ilegal como de los clandestinos, al igual que la cantidad de solicitan tes de asilo y de personas desplazada s internamente. Las presione s en los países receptores y el flujo incesante de m igrantes suponen dos serios problemas: por un lado, s i son aceptados nuevos inmigrantes y/o solicitantes de asilo y a qué condiciones van a es t ar s ometidos y, por otro lado, cómo afrontar las neces id ades, intereses y obligacio nes de este colectivo, que e n la mayoría de los cas os s e establecen y van a formar parte de estas nuevas sociedades de acogi da. De es te modo, c omo indi can Checa y Arjona (2013: 7 7) los grupos de inmigrantes que van llegando “ se enfrentan al rechazo abierto o a una integr ación s ubordinada, pue sto que las creencias de los otros s on, c asi siempre, vis tas com o e lementos de fundamentalismo, lo que equivale a focos d e conflicto o choque ”. Se ha argumentado que estas nu evas formas de migración están relacionada s con transformaciones fu nd amentales de las estructuras económicas, s ociales y políticas e n la época posterior a la Guerra Fría, siendo uno de es tos cambios el proceso de mundialización, que supone una convergencia reciente de economías, mercados y culturas y qu e fomenta la migración internacio na l. Indica Cachón (2009) que conjuntamente a la mundialización de los movimientos de capital y del comercio, e s posible que l a e closión de mecanismos de cooperación económica regionales tenga importantes efectos en los procesos migratorios a nivel mundial, aunque no que da clar o cuá les son exactamente esas repercusiones, al tratarse de una relación un t anto compleja. Primera Part e: Funda mento Teóri co Capít ulo 2. La Inmi graci ón en la Uni ón Europe a - 117 - 2.4.1.1. Los nuevos tip os de migracio nes: geográficos, étnicos y otros Durante todo e ste último decenio del s iglo X X, Europ a Cen tral y Orie ntal se ha distinguido por las migraciones étnica s y por algunos tipos nuevos de migración q ue Okolski (1998) señala a c ontinuación:  La migración de tránsito p or personas de dentro y fuera de la región que inten tan marchar p ara establecerse en Europa Occidental.  Las personas que abandona n sus pa íses de origen para buscar protección por diversos motivos.  Los movimientos susta nciales entre los estados he rederos de la a ntigua URSS. A e ste res pecto, ex isten flujos más s electivos desde el punto de vista geográfico:  El é xodo de traba jadores temporales hacia occidente , citando a modo de e jemplo a alb aneses que van a trabajar a Italia y Grecia, estonios y rusos que parten a Finlandia, rumanos a Israel, checos, búlgaros, polacos y húnga ros hacia A ustria y Alemania…  Los flujos de traba jadores intra -regionales, sobre todo, ucranianos, bielorrusos, rumanos y rusos h acia la Rep úblic a Che ca, Hungría y Polonia.  Las entradas de trabajadores, en su mayoría cualificados, que provienen de Europa Occidental, e specialmente a la Rep ública Checa, Hungría y Po lonia. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 118 -  Las migraciones de retorno, com o son los cas os de polacos, búlgaros y ruma nos.  Las migraciones étnica s de Polonia, Rumania y la antigua Unión Soviética, hacia Alemania, I srael y EE.UU. De este modo, podemos indicar que “el 8 0% de los trabajadores de los PECO (Países de Europa Cen tra l y Oriental ) que ha emigrado a la UE res iden en Austria y Ale mania. Los países candidatos fronterizos con la UE son los principales países de origen de e sta inmigración, hablamos de un 50% procedente de Polonia, de un 17% de Ruma nía, 16% de Hungría, 1 1% de las Repúblicas Checa y Es lovaca. Estos datos mue stran que, en las decis iones de migración, jue ga un pa pel clave la proximidad geogr áfica, lo q ue a su vez anima a la m igración temporal” (He rrado r y Pampillón, 2001: 12). Asociado a estos tipos de migra ción, encontramos un amplio abanico de flujos de personas, más bien a corto plazo, re laciona dos con “turismo labora l” y pequeño comercio, que va a traer consigo un significativo movimiento entre la s fronteras internacionales. Este tránsito de personas que nunca s e ha bía incluido dentro del fe nómeno migratorio, se está e mpezando a e rigir co mo tal por su volumen, trascendencia económica y novedad. Haciendo referencia a ell o , Roig Vila (2002), ha analizado estos movimientos con suma rigurosidad clasificándolos como ‘migración incompleta’, es decir, situación en la que los protagonistas em prenden viajes de manera frecuente y de corta d uración, con la finalidad principal de lle gar a alcanzar un estado de bonanza económica. En e stos casos, la persona no pierde su referencia de origen, su país, y sigue conservando allí su casa, s u res idencia. La s distancias que se suelen recorren son por re gla gene ral cortas , en ocasiones tan sólo se cruza la frontera del país vecino. Aunque la permanencia en el extranjero puede ser medida mejor en días que en s emanas , a lo largo de un año y haciendo un cómputo global, las cifras desvelan que los migrantes Primera Part e: Funda mento Teóri co Capít ulo 2. La Inmi graci ón en la Uni ón Europe a - 119 - pasan la mayor parte del tiempo fu era, en el extranjero, que en su propio hogar. A pesar de los múltiples movimientos de població n originados en la última década del siglo pasado de sde zonas del este de Europa hacia el oeste, no podemos considerarla como un a é poca marc ada por este tipo de migración. Es más, ya des de 1990 a 19 93, el tránsito hacia los países occidentales procedentes del es te de Europa empezó a reducirse. A modo de ejemplo, Alemania, país que llega a engrosar entre su población a las dos terceras y tres cuartas partes de todos los emigrantes del Este de Europa que llegan a la UE, la inmigración neta de l os polacos descendió de manera progresiva desde 1990, lo mismo ocurr ió con los húngaros que vieron reducido su número a partir de 1992, o como el c aso de búlgaros y rumanos que desde mediados de 1993 sufrieron las mismas consecuencias. De este modo, s eñala Ok ólski (20 08), t an sólo las cifras de los ciuda danos provenientes de la Federación Rusa han permanecido relativa mente estables en estos últimos a ños. Al mismo tiempo, las migraciones permanentes se transformaron en migraciones temporales ocasionando un descenso en el número de peticiones de asilo. Por lo gene ral, a pes ar de la liber aliza ción de las regulaciones y de la implantació n progresiva de libe rtad de movimiento e n los países d e origen, y de un verdadero incremento de la movilida d d e la población en los países de la Europa del Este, e l fl ujo hacia Occiden te había empez ado a dec recer en el decenio de los noventa del pasado siglo, sin haber alcanzado en ningún momento cotas espectaculares. Señalan Blanco (2006) que e l motivo primordial de esta sig nificativa tendencia a l a baja podría deberse a la pasividad y abandono po r parte de Occidente de una política de trato prefe rencial a l as pers onas procedentes de países del Este de Europa, sie ndo e stos núcleos poblacionales sometidos a una estricta normativa en lo referido a movilidad y permanencia por parte de los estados receptores. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 120 - Aparte de los desplazamientos involuntarios producidos por la crue nta limpieza étnica e n la extinta Y ugoslavia, se establecieron dos importantes itinerarios de migraciones é tnicas: por un lado, grupos de personas de o rigen étnico alemán de estados del Este como Polonia, Rumania , an tigua URSS , hacia Alemania; y , por otro lado, judíos de l a antigua URSS a Israel, Ale mania y EE.UU. Asimismo, las corrientes migratorias gene rada s por conflict os armados que han derivado en limpiezas étnicas, sobre todo en la antigua Yugoslavia, también se han producido en Chechenia, Abjasia, Os etia del Sur, Nagorno Karabaj, y otros países como M oldavia, Armenia y Georgia, que han s ufrido una convulsa transición después de la desmembración de l a Unión S oviética. En esta lí nea, el Colectivo IOE (2001 : 14 ) señala que “ las pr incipales corrientes son producidas por el desplazamiento de minorías étnicas, por los conflictos bélicos (ex- Yugoslavia, Armenia -Georgia) y por la movilidad de mano de obra que busca empleo en economías más desarrollada s. Existe una inmigración de tránsito que pretende llegar a los países de Europa occi dental, pero se ve retenida por las medidas res trictivas adoptadas por lo s países receptores. En es tas circunstancias se incre menta la inmi gración irregular desde los países fronterizos de Alemania (Polonia, República Checa y Eslovaquia), de Austria y Grecia (Hungría y Bulga ria) y de Suecia (países báltico s). Se estima que en la última déca da del siglo XX, m ás de dos millones y medio de pers onas de origen al emán y algo más de un millón de personas, de origen judío, e stuvieron inv olucrada s en estas corrientes de desplazamientos anteriormente mencionadas. Otros flujos de pers onas, é stos de menos volumen, aglutinaban en sus filas a finlandeses y griegos de la an tigua URSS y personas de origen turco desde Bul garia . Por consiguie nte, se trata de una de las principales ola s migratorias que se produjeron en este decenio en Europa. En la his toria reciente, exceptuando al contingente procedente de Bosnia y Kosovo, no se han prod ucido graves conflictos e n lo referido al tránsito étnico Primera Part e: Funda mento Teóri co Capít ulo 2. La Inmi graci ón en la Uni ón Europe a - 121 - de es te a oes te. No obstante, los desplaza mientos en la antigua Yugoslavia fueron enormes, teniendo en cuenta la población total del país ante s de desmembrarse. De es te modo, Phuong (2000: 5), asevera que “ mientras un millón de personas huyeron a otros países, principalmente a o tras r epúblicas de la antigua Yugoslavia, al menos un millón más fu eron desplazadas internamente ” . Asimismo, una importante mayoría de los que emigraban a otros lugares e ran per sonas cuyos antepasados se establecie ron en los países de origen hacía gene raciones y, por t anto, los lazos con s us patri as simbólicas eran más bien débiles. Por cons iguiente, s e tiene n razones fund ada s para argumentar, desde una visión global de los flujos migratorios actuales , que el tránsito de personas provocado por conflictos étnicos puede pecar de un cierto anacronismo. Por otro lado, debería señalarse que la promoción, cuando no el reclutamiento activo de migrantes, llevado a cabo por los organismos de gobierno o p or ONG ´s que re presentan el país de destino , ha contribuido a acelerar este movimiento . La descripción de las tendencia s recientes en las migraciones este-oeste sería aún más incorrecta si no se hiciera mención del flujo hacia el e xterior de re fugiados y personas que necesitaba n s er protegidos provisionalmente. 2.4.1.2. El caso específico de la antigua Yugoslavia Nos centra mos en la antigua Y ugoslavia, por se r un cla ro ejemplo de variedad étnica, en la última década del siglo XX más de un millón de personas de esta nación buscó e n los países occide ntales refugio y protección. El análisis de este hecho ha de ser tratado d esde una perspectiva más amplia. En total, e ntre 1991 y 1999, más de un millón de personas de la antigua Yugoslavia buscó algún tipo de protección en Occidente (Baucic, 1999). El fl ujo de aquellas personas tiene que analizarse des de una pers pectiva q ue vaya más allá de sencillamente pens ar que en los antiguos países comunista s se levantó el "telón de acero" . Incluso cuando contamos todos los tipos de movimientos de Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 128 - 2.4.1.3.3. Las migraciones de trá nsito Correspondería a la tercera de la s corrient es originadas por el tránsito incesante de personas desde todos los punt os del centro y este de Europa a diferentes destinos. Este flujo const ante hacia la zona oc cidental s e está viendo favorecido por l a i ntromisión de redes internacionales per fectamente es tructurada s y organizadas que se dedican al tráfico de personas, por lo que estos movimientos est án a dquiriendo un cariz ilícit o e ile gal y unos tintes dramáticos en es a tr ansición hacia la tan deseada vida de bienestar. Para evi tar este lacerante tránsito humano, las Nacione s Unida s aprobaron mediante la Resolución 54/212 de la Asamblea Gene ral de las Naciones U nida s , de 2 2 de diciembre de 1999, el Protocolo contra el Tráfico Ilícito de Migrantes por Tierra, Mar y Aire, para fortalecer la cooperación inter nacional en la esfe ra de las migraciones y el desarrollo, con el fin de aborda r las causas fundamentales de este fenómeno. Como c onsecuencia de la s políticas migratorias liberalizadas recienteme nte que posibilitan atravesar los lími tes fronterizos con rel ativa facilidad, l a ventajosa situación geográ fica y la ine xperiencia en la lucha contra la inmigración ile gal, los países del centro y es t e de Europa se han convertido en la antecámara para el asalto definitivo hacia los países de des tino , alzándose, en este caso, como e lección principal Ale mania por poseer una amplia frontera . Son muchos los autores que traba jan sobre estos temas relacio nados con la libre circulación de personas, como Rebollo Vargas (2009) que a nalizando la normativa internaciona l vigente s obre e stas materias, incide en la necesidad de que los países miembro s de la Convención de Naciones U nidas contra l a Delincuencia Organizada Transnacional, de 1 5 de noviembre de 2000, traba jen conjuntamente pa ra ev itar el t ráfico ilícito de personas por el territo rio de la UE. Esta función de tránsito, antes de acometer el tramo final del viaje hacia el lugar elegido por el migrante, s uele recaer en países como Polonia y Republica Checa que hacen front era con la codiciada Alemania. Otras naciones de esta Primera Part e: Funda mento Teóri co Capít ulo 2. La Inmi graci ón en la Uni ón Europe a - 129 - zona ejercen e l rol de centros de movilización o de eslabo nes intermedios e n las migraciones. En este sentido, habríamos de se ñalar a los países de la Comunidad de Estados Independie ntes (CEI) cuyos límites fronterizos s on muy extensos y normalmente poco vigilados. 2.4.1.4. Los flujos por los p aíses del Este de personas de otros co ntinentes A principios del presente siglo, se ñalan Delga do y Anchuelo (2002), los movimientos migratorios hacia Occidente se convierten en una problemática generalizada e n todas las naciones de esta gran zona. Se gún estimaciones de los países que conforman el centro y e ste de Europa, oscilan e ntre 200.000 y 250.000 las personas procedentes de los continentes asiático y africano que se hallan en estas regiones en un moment o determinado, con la inte nción de dar el salto a Occidente. Un estudio reciente revela que naciones como Rusia, Ucrania y B ielorrusia se encuentran entre los primeros países de tránsito. Polonia es otro claro ejemplo de lugar de transición para continuar el viaje hacia otras zona s de Europa. Se calcula que en torno a 4 0.000 pers onas transi tan de forma ilegal anualmente entre las fronteras de Pol onia a Ale mania. En estos guarismos se sitúa también la República Che ca, con la s alvedad que el perfil étnico varía de forma signif icativa, pre dominando entre es ta población los habitantes del sureste asiático (indios, pakistaníes, afganos, esrilanqueses, bangladesíes… ) . Otro importante núme ro lo ocupan los migrantes con pasaporte chino, vietnamita, ira quí e iraní, que con frecuencia se encue ntran en estas listas de personas que se establecen de manera tempora l en e stas zonas para reanudar su marcha. El trá fico de extranje ros en a lgunos pa íses del este de Europa es un fenómeno muy reciente . Se re gi stran casos de tráfico de menores de s d e Ucrania y Rumania hacia Hungría con la fi nalidad de se r empleado s para e l negocio de la prostitu ción, o com o e l caso de ciudadanos vietnamitas que s on Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 130 - trasladado s a Polonia para allí ilegalmente ser contratados en empresas gestionadas por otros vietnamita s (Okólski , 2008). Finalmente, y como hemos comentado en el párrafo anterior, ocupando un relevante puesto en las cifras que determinan las migraciones de tránsito, e l tráfico de personas e n nu estros días, se es tá erigie ndo en un a actividad ilegal altamente rentable y, al mismo tiempo, bien organizada y estructura da, dotándose de impor tantes infraestructuras y modernas tecn ologías, y recurriendo a relaciones internacionales entre organizaciones criminales y a los vínculos entre los delincuentes y los guardias fronterizos o la polic ía. Debido a su r entabilida d y a la elevada demanda de los servi cios de las re d es de tráfico por parte de los emigrantes potenciales, se puede prever que se convertirá en un fenómeno de larga duració n. 2.5. El incremento dem ográfico en la Unión Europea Dentro de los países que configuran la U nión Europea, Es paña ha ocupado el primer puesto, en lo refe rido a incremento de la población, en e stos últimos años. En el año 200 7 se celebró el 50 aniversario de la firma del Tratado de Roma, el origen de la actual Unión Eu ropea. De sde la incorporación de las se is naciones fu ndado ras (Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo) se han producido c ontinuas ampliaciones, hasta conclu ir con el ingreso de Bulgaria y Rumania. El gra dual incremento de países a la Unión Europea y el ve rtiginoso ascenso de los flujos migratorios han propiciado que la población alcance los 49 5 millones de personas, s egún los da tos publicados recientemente por Eurostat (2010) . La causa principal de este crecimiento pobla cional se de b e fundamentalmente al movimiento migratorio que están experimentando los países que conforman la franja occidental, muy por encima del aumento natural de la población. El fenómeno de la inmi gració n, es por tanto, uno de los hechos Primera Part e: Funda mento Teóri co Capít ulo 2. La Inmi graci ón en la Uni ón Europe a - 131 - a nivel social y económi co más significativos en la sociedad e uropea en estos últimos tiempos. La re levancia de e ste grupo poblacional s e hace prese nte en diferentes parámetros (demográficos, l aborales, económicos, etc.), trastocando sustancialmente los cánones tradicionales de c recimiento seguidos hasta ahora. Las corrientes migratorias y la influencia que ejerce n sobre los países miembros de la Unión Europea quedan perf ectamente reflejadas en las e stadística s demográfica s publicad as por la Agencia Europea de Es tadística . En este sentido, la migración neta aportó 1.65 millones de personas, es decir, más del 80% del incremento total en estos últimos años. Como hemos re señado con anterioridad, el estudio de los datos muestra que en la mayoría de los estados miembros de la Unión Eur opea, e l incremento en cifras de la inmi g ración es bastante superior al aumento natural de la población. La mayor contribución de inmigrantes las registraron España, Italia y Reino Unido, aportando un 70% del tot al de la Unión Europea. En el lado opuesto, nos encontramos con Dinamarca, F rancia, M alta, H olanda y Finlandia, donde su crecimiento natural positivo aú n se mantiene en el principal agente para el increme nto demográfico. El crecimiento total de la población fu e escaso en la mayoría de los p aíses, dándose el mayor dinamismo en Irlanda donde la población total aumentó un 2.43%, s eguido de Chipre con un 2.30% y España alcanzando un 1.7%; por el co ntrario, Ale mania, Est onia, Le tonia, Lituania, Hungría y Po lonia sufri eron un desce nso e n sus cot as de población como consecuencia principal del deterioro de su crecimie nto natural. No obstante, Alemania sigue siendo el país con mayor número de población de t oda la Unión Europea cerca no a los 83 millones de habitantes. Debido a la gran afluencia de nacionales de terceros pa íses l a Unión Europea ha intentado dot arse de ins trumentos de contro l y regulación que abarquen todo s u territorio. En respuesta a esta situación, se a probó “ el Tratado de Ámsterdam que pretende se r una re s puesta favorable de los estados mie mbros a las presiones de la opinión pública y otras fue rzas políticas. Así, se pretende lograr un a m ayor seguridad y e stabilidad dentro del espacio Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 132 - comunitario. El Tratado es tablece e l objetivo de mantener y desarrollar un área de libertad, seguridad y justicia con la pretensión de garantiza r la libre movilidad de los ciudadanos comunitarios, c onjugando medid as co n respecto a los controles de la fro ntera externa, e l asilo, la inmigraci ón, la preve nción y el combate del crimen organizado ” (Alba y Leite, 2004: 8). En este orden de cosa s, el perfil de la inmigración difiere dependiendo del país mie mbro. La reag rupación familiar e s m uy significativa e n naciones como Francia, Austria o Sue cia; por el contrario, e stado s como Irlanda, Portuga l y Reino Unido entre otros alcanzaron cifras rele vantes en lo refe rido a inmigración laboral. En nue stro país se efectuaron importantes regularizaciones mientras que Francia, Ale mania y Holanda s e decantaron por regularizaciones limitada s para determinados grupos de inmigrantes. Los colectivos mayoritarios de terceros países en la Unión Europea son los procedentes de Turquía ce rcanos a los dos millones y medio, los provenientes de Marruecos que superan el millón y medio, los alban es es que rondan el millón de personas y los argelinos con más de medio millón. No obstante, la cifra de ciudada nos de o tros E stados miembros com o Franci a, Hol anda, R eino U nido y Suecia nacidos en el extranjero es superior al número de nacionales de tercero s países, puesto que muchos inmigrantes obtuvieron la ciudadanía de la nación de acogida. Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 3. La Inm igració n en España - 133 - Capítulo 3. La i nmigración en España El estado español se ha conve rtido en un país receptor de pers ona s inmigrantes, aunque en compara ción con otros países de nuestro entorno, miembros de la Unión Europea, el número es sensiblemente menor. Actualmente, éste es un fe nómeno muy relevante en nuestra sociedad y tiene una trascendencia significativa, considerando to dos los ámbitos que hay que tener en cuenta. Aun que, por otra parte, debido a la coyuntura e conómica por la que es tá atra vesando nue stro p aís, nos e stamos convi rtiendo en emisores de personal muy cualificado que no e ncuentran aquí, salidas profesionales acordes con sus capacidades t écnicas y conocimientos académicos 3.1. La inmigración en e l primer lustro del siglo XXI Entre los años 2001 y 20 06 la población es pañola dio un gran salto tomando un primordial impulso la inmi gración. En apenas cinco años, s e duplicó e l número de ex tranjeros: de 1.370.657 en 2001 , a más de 3.880 .000 personas en 2006, según dat os del padrón recogidos por el INE (20 07). Buena parte de ellos, sin embargo, todavía se encuentran en un laberinto de difícil salida. D urante el año 2003 se trabajó por es tablecer dentro del ordenamiento jur ídico un a mejora e n las líneas de a ctuación y a exis tentes, como era el favo recer la situación de los inmigrantes le gales, combatir la inmi gración ilegal y el tráfico con pers onas y, por último, incorporar e n nuestra legislación los distintos compromisos qu e se derivan de formar part e de la Unión Europea. Según lo referido a este apartado normativo, hay que señalar dos cambio s en la Ley Orgánica 4/20 00, sobre derechos y liberta des de los ex tranjeros en España y su integración s ocial, a través de la Ley Orgánica 11/20 03, de 20 de septiembre, de medidas concretas en materia de segurida d ciuda dana, violen cia doméstica e integración socia l de los extranjeros, y la Ley Orgánica 14/2003, de 20 de noviembre. En este sentido, tendríamos que mencionar la aprobación del Real Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 134 - Decreto 178/2003, de 14 de febrero, sobre entrada y permanencia en España de nacionales de Estados miembros de la Unión Europea y de otros Estados , lo cual parte del Acuerdo s obre el Espacio Económico Europeo, y el Real Decreto 1325/2003, de 24 de o ctubre, por el que se a prueba el Reglamento sobre ré gimen de protección temporal en ca so de afluencia masiva de personas d esplazadas. 3.1.1. Programas gubernamentales para la ins erción de las personas inmigrantes En esta línea, se está n llevando a cabo distintas iniciativas plas mada s en progra mas, tenden tes a interve nir con e ste colectivo de personas, que cada vez ocupa un mayor núme ro en el se ctor de població n. El Program a GRECO (2001 -04), fue una iniciativa que part ió de las propuest as elaboradas por los ministerios que t en ía n competencias en materia de inmi gració n, bajo coordinación de la Delegación del Gobierno pa ra la Extranjería y la Inmigración. Fue un programa que orientado a l a regulación y coordinación de la ex tranjería y la inmi gració n des de todas sus dimensiones, puso la mirada en las repercus iones que este grupo de personas tendría en su lugar de re sidencia. Las líneas de actuación del programa las podría mos resumir en las siguientes:  Diseño global y coo rdinado de la inmi gración como fenómen o deseable para E spaña, en el marco de la Unión Europea.  Integración de los re sidentes extra njeros y de sus familias, qu e contribuyen activa mente al crecimiento de nues tro pa ís .  Regulación de los flujos migratorios para gar antiz ar la convivencia en la sociedad española.  Mantenimiento del sistema de protección para los re fugiados y desplazados. Entre las actuaciones que comprenden estas líneas básicas que acabamos d e describir estarían las siguientes: Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 3. La Inm igració n en España - 135 -  Estudiar el hecho de las migraciones en nu estra nación y su prospección, dotando al Observatorio Pe rmanente de la Inmigración de los instrumentos necesarios para poseer una mayor capacidad de anális is en lo referido a las magnitudes y características de l fenómeno migratorio y , de ese modo, canalizar lo s flujos migratorios y garantizar que estos colectivos de pers onas puedan integrarse en la sociedad. En este se ntido, se crea y articula un sistema de búsqueda y recepción de la información, t omando como ins trumentos fu entes primarias (datos de entrevis tas o cuesti onarios, informes de los s erv icios sociales, organizaciones o asociaciones... ), y fuentes secundarias (estadística s oficiales, estudios sectoriales...).  Coordinar a las diferentes Administraciones Públicas (autonómicas y locales) que trabajen con indicadores refe rido s a los flujos migratorios para obtener un conocimiento glo bal de esta realidad. Las nu evas te cnologías posibilitará n el que se produzca el in tercambio entre las distintas administraciones en las informaciones s obre e ste fenómeno (caracterís ticas, tendencias y conductas).  Determinar el número de inmigrantes como su cualificación y tipolog ía de cara a cubrir pues tos de trabajo según sectores y su localización geog ráfica.  Establecer vías de comunicación entre los distintos agentes sociales que interactúan en el ámbito laboral, principalmente entre patronal y sindicatos. En es te punto se analizará com o se diversif ica la mano de obr a en el mercado de trabajo nacional y sus perspectivas de futuro.  Ordenar la llegada de inmi grantes desde los países de origen, a través de la firma de convenios que re coja n cada un o de los aspectos del fenómeno migratorio. Se entablarán negociaciones con los países desde donde lle guen masivamente mayor número de inmigrantes , e n las que se contemplen la contrat ación de trabajadores foráneos, visados, readmisión de nacionales propios y de terceros Es t ado s en trá nsito, ayuda al codesarrollo, etc. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 136 -  Formar a inmigrantes de manera integral con vistas a convertirlos e n agentes de desarrollo cuando regresen a sus países de origen. Programas tendentes hacia la consecución de una formación que sirva para d inamizar los procesos de desarrollo de los países de origen y, de ese modo, construir sistemas económicos y sociedades más igualita rias donde se pueda absorber la mano de obra propia. En e ste sentido, se promoverá la concesión de microcréditos para proyectos de desarrollo y cooperación social en los pa íses de origen.  Hacer partícipe a España en las políticas comune s de inmigración, fronteras y asilo de la Unión Europea. Estas ac tuaciones s e materializarán en la intervención de propuesta s para el desarrollo del Titulo IV del Tratado de la Comunida d Europea , referido a las acciones y fin alidades de la Comunidad en materia de inmigración y libre circulación de personas.  Crear cauces legislativos para que los extranjeros posean la capacidad de optar a los derechos fundamentales en igualdad de condiciones que los na cionales (asistencia sanit aria, derecho a la e ducación, plena integración e n la sociedad por medio , entre otras, de la reag rupación familiar, la constitución del Consejo S uperior de Política de Inmigra ción o e l funcionamiento del Fo ro para la Integración Social de los Inmigra ntes, libertad de credo desde el respeto a la diversidad, etc.).  Avanzar en el trabajo dentro de los consulados con e l aumento de los recursos y pues ta a punto de todas las inf raestructuras para atender las necesidades existentes. Un elemento importante en es te cometido, será la formación especializada de t odo el personal re lacionado con esta área. Por otro lado, han de re fo rzarse todos los me dios para combatir la utilización fraudulenta de documentación falsa dentro del territorio nacional. En este sentido, se van a es t ablecer unidades organizada s en la luch a contra la desarticulación de red es de inmigración ile g al y la detección y pers ecución de situaciones de explot ación a extranjeros en nuestro territorio. Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 3. La Inm igració n en España - 137 - Durante el año 2001 se firmaron tres convenios para con trola r los movimie ntos migratorios con los s iguientes países: Ecuador, Colombia y Marruecos. Posteriormente, se han e stablecido nuevos acuerdos con otros importantes países de procedencia como son Bulga ria, Guinea Bissau y Mauritania. Una m ención especial merece e l re la nzamiento de las relaciones bilaterales con Marruecos en esta área, reflejadas e n las conclusiones del encuentro de alto nivel que tuvo lugar en Marrakech, el 8 y 9 de diciembre y la firma del Memorando so bre menores el 23 de diciembre de 20 03. Las directrices de los acuerdos estaba n orientada s a prevenir las entradas clandestinas de pers onas y la explotación e n el trabajo que sufre este tipo de colectivo, y máxime si s e encuentran en situación de irregularidad. Como detallan Carrasco Carpio y otros (2003), lo s puntos más importa ntes de es tas resoluciones eran entre otros:  Informar de las distintos ofertas laborales por medio de la Embajada, especificando el númer o de plazas que se requieren y el perfil del puesto de trabajo.  Seleccionar a las personas que se pres entan con la participación de los responsables de la contratación y evaluar las condiciones de su viaje y estancia.  Garantizar la igualdad de derechos en el desempeño de las tareas como la de cua lquier nacional.  Promulgar órdenes o dis posiciones tipificadas donde se regulen la s actividades de los t emporeros.  Facilitar programas orientados a la vu elta voluntaria para los trabajadores inmigrantes. Las acciones dirigidas a posibilitar el acces o a España de personas de otros países, tomando como referencia las demandas del mercado laboral, se traduj eron en un incremento en la concesión de autorizacio nes de trabajo durante el año 2003, valiéndose de la normativa recogida en el Acuerdo del Cons ejo de Ministros Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 144 - De este modo, Atienza (2007: 36), señala que “ las políticas mig ratorias de control de flujos son cada vez m ás restricti vas, en res puesta a la pres ión de l a oferta de potenciales migrantes. Las frontera s norte -sur se han convertido en lugares de creciente tensión en las que opera n mafias que llevan a su de s tino a los migrantes a c ambio de cuantiosas sumas de dinero, y en las que operan sofisticados sistemas de vigilancia y seguridad ” . Según los datos del Minis terio del Interior la lucha contra la inmigración irregular e n los años 20 08 y 200 9 se tradujo en un a espectacular subida del número de repat riaciones de extranjeros en situación ilegal. El número de repatriaciones de este colectivo de inmigrantes ilegales sufrió un incremento de un 20.8% más que las efectuadas durante años anteriores. La procedencia de la mayoría de los re patriado s fue , por este orden, nacionales de países como Rumania, Marruecos, Bulgaria y Ecuador, q ue conformaron e n to rno al 77% del total de repatriaciones. El protocolo de intervención con los repatriados comienza con el ingreso en los distintos Centros de Int ernamiento, previa a utorización judicial, por un e spaci o de tiempo no superior a los cuarenta días. La incesante llegada de inmigrantes de distintas nacionalidades originó que se mejorasen todas las inf raestructuras e instalaciones que albe rgaban a es te colectiv o; además, se crearon dos nu evos centros para dar cabida a e sta marea humana que no cesaba , los puntos geográficos y estratégicos elegidos fueron Algeciras y Tenerife. Durante todos es tos años , de sde el 2000 hasta la actualidad, se ha mantenido la tónic a de control y s eguridad por parte de las autoridades competentes en nuestras costas. A e ste res pecto, un paso importante se ha producido c on la consolidación del SIVE (Sistema Integrado de Vi gilancia Exterior), que ha supuesto el dar mayor cobertura a las costas y fronteras exteriores. De este modo, no sólo se lucha contra l a inmigración ile gal de aquellas personas que intenta n acceder a territorio nacional de forma irregular, s ino que se combate directame nte contra el crimen organizado d e las mafias y la delincuencia transnacio nal. Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 3. La Inm igració n en España - 145 - En e ste sentido, podemos señalar que a lo largo de año 20 0 9 se realizaron en torno a 950 actuaciones por parte del Minist erio del Interior. Estas intervenciones supu si eron la detención de ce rca de 19.200 personas, lo que significó un aumento con respecto a años a nterior es de un 15.03%. Las ví as de acceso hacia nuestras costas preferenteme nte escogidas p or est e grupo de personas y donde se produjeron e l mayor número de deten ciones, fue ron la zona del Estrecho y las Islas Canaria s. 3.2.3. Algunas cifras sobre la inmigración irregula r en es te período Ante tal panorámica re flejada en los datos e xpuestos a lo largo del capítulo, e s complejo el conocer la cifra actual de inmigrantes irr eg ul ares que residen en nuestro país, debido principalmente a s u gran volumen y a las vías y formas de acceso que los tra en a España. Normalmente , el estudio de esta población s e realiza a tr avés del análisis compara do entre dos fuentes de i nformación, la que nos proporciona el An uario Estadístico de E xtranjería del Minis terio del Interior, que recoge el número de extranjeros con pe rmiso de re sidencia en vigor y, por otro la do, los datos que el censo de població n posee so bre los re sidente s ex tranjeros. Según los datos facilitados por el I.N.E., del 1 de enero de 2 009, p or nacionalidades, los ciuda danos procedentes de Ib eroamérica acapa ran ca si la mitad de la bolsa de inmigrantes en s ituación irregular (490.750), principalmente los ecuatorianos (104.245), los bolivianos (89.064), argentinos (67.840) y colombianos (60.793 ). Por su parte, la bolsa de irregulares marroquíes se situaría en 69.898 personas. En cuanto a l os extranjeros procedentes del Áfri ca occidental (Cabo Verde, Senegal, Guinea Bis sa u, Ghana, Guine a Ecuatoria l y Mali), el padrón de 2010 ten ía registrados a un t otal de 84.499 personas, mientras que 60 .401 consta ba n como titulares de un a autorización de re sidencia, d e forma que casi un tercio e staba n en situación de irregularidad. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 146 - Al conocer estas cifras se rompe un poco con los esquemas del perfil que tenemos de la persona e n situación i rr eg ul a r que deambula p or nues tras calles, es decir, el estereotipo de persona del Magreb o del Áfri ca Subsahariana que llega a nuestras costas e mbarcado en débiles cayucos o en pateras o que entran por las fronteras terres tres e scondid os e n camiones. Esa imagen ha de cambiar, p orque es tan sólo una pequ eña minoría la que p ermanece e n nuestro país y que se encuadra en este retrato robot. A m odo de ejemplo, no lle gan a 97.000 los marroquíes que se encuentran en España des empeñando distintos trabajos, según datos de la Dirección Gene ral de Política Migratoria (20 0 8), lo cual a todas luces se superó ampliamente e n años p osteriores. Lo que pone de manifies to que s e ha dado un giro copernicano en la concepción de inmigrante ilegal, e imponiéndose cada ve z más el modelo de persona que lle ga a nue stras Comunidades Autónomas a través de los aeropuertos en condición de falso turista proveniente de Sudamérica o de algún país d el Este de Europa. Las personas inmi grantes suponen también una iny ección en las finanzas de los países de recepción y de origen. La contribución e conómica qu e supone a las arcas del Estado, las aportaciones de las personas inmigrantes es digna de resaltar. En e ste sentido, San d e r (2006: 5) afirma que “ en or den de maximizar l a entrada de dinero por materia impositiva, las autoridades españolas permitieron registrarse a aquellos que s e encontraban "sin papeles" pero que contaran con un contrato d e trabajo y habían permanecido en e l país por más de seis meses ”. No ob stante, los datos facilita dos po r el INE están en esta oc asión má s depurados. Entre otra s cosas porque existe una norma que ya se aplica y que obliga a los ex tranjeros a renovar la inscripción en e l padrón cada dos años. En caso contrario, s on excluidos. Según los datos facilitados por e s te organismo, la proporción de e xtranjeros e n España aument ó desde el 8,5 por ciento hasta el 9,3 por cie nto entre el 1 de ene ro de 200 8 y el 1 de enero de 200 9. Las comunidades con mayor concentración de foráneos fu eron Baleares (16,8%), Comunidad Valenciana (13,9% ), Murcia (13,8% ) y Madrid. Cataluña, Canarias y La Rioja también superaron e l 10 por ciento. P or el contrario, las comunidades autónomas Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 3. La Inm igració n en España - 147 - con menor proporción eran Extremadura (2,5%), G alicia (2,7% ), Asturias (2,8), País Vasco (4,0% ) Ceuta (4,1% ), Cantabria (4 ,2%) y Castilla y León (4,2%). En el resto de comunidades e l porcentaje s uperó el 5 %, pudiéndose observar , y s egún datos estadísticos, que el núme ro de extranjeros ha bí a crecido en todas las comunidades autó nomas. Aquellas en las que se apreci ó un mayor incremento e n términos absolutos fueron Cataluña, Comun idad Valenciana y Andalucía . Por e l contrario, los menores aumentos s e produjeron en Ceuta, Melilla, Extremadura, Cantabria y Asturias. En lo re ferido a nacionalidades, los más numerosos s e gu ía n sie ndo los marroquíes, seguidos de los ecuatorianos, rumanos, los ciudadanos del Reino Unido, colombianos, alemanes, argentinos y bolivianos. El cuadro siguiente muestra los datos ofrecid os por la Asoci ación SOS Racismo sobre la bolsa de irregulares en España a fecha 1 de enero de 200 9. Cuadro 1 . La bolsa de irr egulares en España Extranjeros con tarjet a o autoriza ción de residencia en vigor, a 31 de diciembre de 2008. Extranjeros empadrona dos al 1 de enero de 2009 Iberoamérica 1.064.916 1.214.400 Europa comunitaria 661.004 916.100 África 709.174 741.600 Resto de E uropa 367.674 645.600 Asia 197.965 202.100 América del Norte 18.109 162.000 Oceanía 1.919 - . Total empadronado s (sin Europa comunitaria).......... .................................... ........... 2.965.700 . Total autoriza ciones de reside ncia (sin Europa c omunita ria) .................................... 2.35 9.657 Personas extracom unitarias empadronadas sin autori zación de reside ncia.................... 606. 043 Extranjeros no em padronados........ ....................................... .................................... 400. 000 aprox. Total inmigrantes irregulare s ...................................... . ...................... .................... 1.000.000 aprox. Fuente: SOS Raci smo (200 9). Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 148 - 3.3. La inmigración en e l tercer lustro del siglo XXI Quizás una de las cara cterísticas más relevantes respecto al fenómeno de la inmigración en e ste período y que ha m odificado l a demografía de algunas zonas de nu estro país, es el retorno de un número s ignificativo de pers on as inmigrantes a s us lugares de origen, debido a la fue rte crisis e conómica que a azotado de forma la cerante a los sectores labo rales en los que ve nían des arrollando sus actividades profesionales los colectivos de inmigrantes. Por otra parte, se es tá produciendo una fu ga masiva de població n juve nil autóctona, altamente cualificada , que busca una estabilidad laboral e n otros países e urop eos y en otros continentes. De este modo, Prats Aznar (2014), afirma que casi se tecientas mil personas han abando nado nuestro país en busca de oportunida des laborales. Hay que des taca r que España no es el único país que acoge a personas inmigrantes, los flujos migratorios tienen una relevancia internacional y se están produciendo diversas s ituaciones que atañen a multitud de países, incluyendo los de origen y destino de las personas inmigrantes. Qu izás esta sea la razón por l a cual la Unión Europea ha decidido abordar es ta temática con interés, porque es preciso que todos l os países europeos traba jen c onjuntamente para intentar solucionar el fenómeno migratori o. Los derechos humanos no son para un os pocos, sin embargo, m uchas ve ces así lo parece, cuando s e vive en otro país distinto al propio. Nos encontramos con muchos ca sos de racismo, discriminación y desigualdad, tanto en el terreno labora l, como en lo qu e se refiere a la elección de los estudios de los hijos, la cobertura s anitaria, e tc. Por estos mo tivos, Llorent (201 4: 1 7) indica que “ los estados han de reconocer y apoyar la dive rsidad cultural, así como los dere cho s educativos de las minorías, garantizando s u desarrollo. Dejando d e enten der que los sistemas e ducat ivos tienen como función ins truir o transmitir un os determinados conocimientos, s ino que además deben integrar a los estudiantes en Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 3. La Inm igració n en España - 149 - una cultura que tiene distintas dimension es: lengua, tradiciones, creencias, actitud es, formas de vida... ” En nuestro país la inmigración hay que empeza r a verla como una p o sibilidad y no como un problema, siendo normal que se hable, s e escriba, se legisle y se actúe considerando a las pers onas inmigr antes co mo fuente de todo ti po de problemas. En algunos sectores se habla inclus o de “la invasión tercermun dista” y de masas hambrientas, harapientas y desarrapadas dispuestas a saltar y as alta r el bienestar de Europa. Pero, parece que es posible visualizar a las personas inmigrantes desde enfoques mucho má s integrales y positivos. 3.3.1. La dimensión socioeconómica de la inmigración La inmigración en todo el Estado se ha convertido e n un fenómeno s ocial que actúa so bre todos los elementos que constituyen la realidad. El fenómeno migratorio no atañe s ólo a dimensiones laborales, a los movimientos de la m ano de obra en los diferentes sectores de la producción, o cuestiones similares. Actualmente, la s personas inmigra ntes vienen desd e tod os los pa ís es d el mundo y traen cualificaciones académica s y profesionales muy diversas. Tanto es así, que determinados trata distas consideran que vienen más a nuestro país, personas que e n sus países de origen s e encuentran e n una situació n si no beneficiosa, bastante aceptable , que personas que se e ncuentran en situaciones de pobreza ex trema. Desgraciadamente e stas últimas personas no tienen capacidad e conómica, ni siquiera fuerza física, para emprender el largo viaje hacia Europa. La acomodación e n l a sociedad de acogida es un trance complicado, por lo que son los grupos de conocidos del recién lle gado y familiares de éste, los que se encargan de la primera toma de contacto y adaptació n a esta nue va situación. En palabras de Aysa-Lastra y Cachón (2013 : 3 89) “ las redes de familias y amigos ayudan a l inmigrante recié n llegado a encont rar un empleo con rapidez ”. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 150 - En este sentido, queremos señalar que es ta nueva s ituación en el país afecta y repercute a toda la s ociedad y se manifiesta en todos los ámbitos: enseñanza, vivienda, cultura, ident idad de los colectivos inmigrantes, conviv encia, concepc i ón de la democracia, etc. Con es to, quere mos argumentar que la mera respuesta policial o de control d e las fronteras, no va a transformar un a real idad que ya es patente en nuestro pa ís, ni va frenar lo s flujos migratorios. Nuestro país se está convirtiendo en un espacio deseado por p arte de muchas personas inmigrantes que no sólo utilizan nu estro territorio como lugar de tránsito hacia otras re giones de Europa, sino que se convie rte en un desti no final, como indica Recolons (2005: 64) cuando señala que “ en los primeros años del S. XXI, el primer lugar de destino de la población inmigrada de nacionalidad extranjera entre los estados de la U nión Europea, lo es tá ocupando, coyuntur almente y con frecuencia, Es paña , cuando durante bastantes años los primeros lugares los habían o cupado algunos estados de la Europa Transpirenaica ”. En el informe analizado por la C omisión de Población y Desarrollo de la ONU ( 2006) , se cita ba a España como e l país industrializado que, ju nto a EE.UU. y Alemania, registró el mayor incre mento de inmigrantes, con un aumento de cuatro millones entre 1990 y 2005. Sobre la inmigración ilegal, se atreve a lanzar algunas cifras, a partir de los datos oficiales. En EE.UU ., por ejemplo, s e e mpadronó a 8,5 millones de inmigrantes indocumentados en 2000, lo que permite hacer una estimación de inmigrantes clandestinos de 12 millones de personas. Después de un incremento masivo de llegadas de extranjeros en la primera mitad de la década pasada, en 2 008, como hemos mencionado en el párrafo anterior, con la crisis, cae e n picado l a inmigración a la vez que sube la emigración. Al menos 2.666.365 se han ido de España e ntre enero de 2 008 y julio de 2014 según la Es tadística de Migraciones del Instituto N aciona l de Estadística (INE) (20 15) , aunque infrarrepres enta la emigración de españoles , indicando unos datos muy por debajo de las apreciaciones de diferentes investiga dores, tal y como hemos mencionado en el apartado anterior . Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 3. La Inm igració n en España - 151 - Se cre e que en Euro pa habrí a 8 millones de indocumenta dos, por lo que señalar que las person as inmigrantes constituyen actualmente un a grave amenaza para Europa, y es pecialmente para el Es tado Español, es des cono cer la realidad, ya que la inmigración se encuentra integrada hoy en día en una globalización de la economía que aba r ca todo el mundo. Estamos inmersos e n una gra n contradicción, pues to que existe un s istema cerrado para el trabajo, pero totalmente abierto para lo s flujos de capitales. 3.3.1.1. La a portación laboral de la inmigración irregular En nuestros días , indica León Ve ga (2009 ), se e stán gene ran do nue vos sistemas y más sofisticado s de explotación, de este modo, el propio tr abajo se torna e n un a mercanc ía y, por tanto, es po sible obtener grandes beneficios del mismo. La forma m ás adecuada de obtene r e normes sumas de dinero con este sistema de ex plota ción consiste en utilizar un trabajador no declarado o clandestino que se encuentra dentro del paraguas de la e conomía sume rgida, espacio en el que las personas inmigra ntes tienen una gran relevancia . Nos encontramos ante traba jadores baratos, desprotegidos y dispuestos a ir de un lugar a otro, no importa el sitio en el que los poseedores del capital ubiquen el centro de producción. Además, las condiciones más ventajosas en todos los sentidos serán para lo s patronos, nunca se piens a en el beneficio de la persona que va a generar el product o. Con lo cual, podemos aseverar que nos encontramos ante una nueva modalidad de la esclavitud, utiliz ando a las pers onas inmigrantes para llevar a cabo t odos aquellos trabajo s que los ciudadanos autóctonos no quie ren realizar, debido, sobr e todo, a las condicione s tan duras que imponen los empresarios o las empresas multinacio nales. Las pers onas inmigrantes si bien reciben un salario por su tra bajo, los empresarios en particular, y el país receptor en general, se benefician porq ue: Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 152 -  Se les paga basta nte menos del salario mínimo.  Gracias a los inmig rantes se crean empleos para los autóctonos y la seguridad social se nutre de sus cotizaciones.  Se esta blecen ciclos temporales en beneficio de los empresarios (contratos basura). En nue stro país las personas inmi grantes cada vez están más agrupadas y se asocian a entidades sociales que intentan hacer oír la vo z de los más desamparados. Esto e stá transcurriendo de es te modo, porque cada ve z es tamos viviendo más en una especie de desorden económico planetario, aunque muy bien orquestado por algunos, en el que las diferencias estructurales están apl asta das por la imp osición de formas glob ales de organización social, econ óm ica y cultural que se están reve land o como treme ndamente injustas. Con lo cual, no es extraño que proliferen movimientos inter nacion ales de trabajadores, refugiados, desplazados... , como c onsecuencia de este modelo de desarrollo que atomiza los grupos humanos, dispers a los colectivos y trata de romper el tejido asociativo y social. 3.4. Diversas consideraciones sobre e l fenómeno de la inmi gración en nuestro país Cada día aumenta el n úmero de personas que des ean s alir de su p aís y hacer fortuna, siendo una gran mayoría la s que lo hacen par a poder vivir con más dignidad. Hay organizaciones sin escrúpulos que, abusando de las ilusiones de las personas que quieren emigrar, las es tafan y engañan, sacándoles grandes cantidades de dinero que estas personas con siguen solicitando préstamos, vendiendo sus propiedades o t raficando con drogas. Primera Part e: Funda mento Teóri co Capí tul o 3. La Inm igració n en España - 153 - Hoy, vuelve a ser patente que la inmigración es un fenómeno permanente con la lle gada de persona s, tanto a las costas de las Islas Canarias, como al litoral andaluz e inclus o, desde e l año 200 9, a la costa murciana, todos procedentes de África. Muchas vece s se quedan en el intento, porque decenas de ellas mueren en su travesía a la t ierra prometida de la que tanto anhelab an. 3.4.1. Los problema s para la integración de las pers onas inmigrantes Pero los inmigrantes que al fin consiguen su objetivo, son maltratados en los lugares de llegada , aunque este hecho no sea estrictamente físico o psicológico, agudizándose este mal trato si tiene n la suerte de encontrar un traba jo. Por que las condiciones salariales y labo rales son extremadamente duras. Los movimientos migratorios que, e n los comienzos del siglo XXI, proliferan y se i ntensifican, siguen sin tener en nu estro país y casi en ningún ot ro, las condiciones mínimas sociales, e ducativas y l aborales que merecen es tas personas inmigrantes, como ser es humanos que son. Las personas inmigrantes siguen sin ser plenamente acepta das s ocialmente y sus condiciones laborales son precarias, así como las condiciones educativas de sus hijos e hijas, si es que les dejan entrar en el país con ellos . De tal mo do que, en estos tiempos, s igue sie ndo válida la frase de Jean Valeri an “ sentados en los mismos bancos, en las mismas aulas, delante de la misma pizarra y el mismo maestro, lo s alumnos todavía no están todos en un plano de igualdad ”. Nosotros añadimos “ trabajando en las mismas fábricas, h aciendo el mismo trabajo, echando las mismas horas, tenie ndo los mismos e mpresario s, paga ndo los mismos impues tos, no s e les paga lo m ismo que a un au tóctono, siguen discriminados ”. Es dec ir, en sus condiciones labora les, los inmigrantes, suf ren las Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 256 - para que este colecti vo se adapte a las pauta s establecidas en todos los sectores en la mayor brevedad po sible.  Área de Investigación: fomenta e l estudio de la realidad del fenómeno de la inmigración, para de ese modo permitir que las políticas públicas presenten elementos de juicio a nivel científico a la hor a de toma de decisiones.  Área de Sensibilización Social: propicia y crea espacios en los que se establezca un diálogo generador de compre nsión y entendimiento de pautas culturales distintas, considerando y valorando es te hecho como la base para hacer posible este acerca miento social. En es te sentido, se tie nen presentes los valores solidarios y de aquellos que promueven la diversidad como factor de cohesión social.  Área de Cooperación al De sarrollo: fomenta e l avance e n las relaciones con los distintos países y la mejora e n las condiciones de vida de los más necesitados. Par a ello, s e ponen en marcha i niciativas de carácter internacional orientada s al intercambio de experiencias y recur s os entre los países emisores y nuestra comunidad autó noma pa ra alcanzar me tas comunes basadas en criterios de solida ridad, equidad, e ficacia, interé s mutuo, sost enibilidad y corresponsabilidad. La dive rsidad de esta realidad supone que a cada un a de las acciones se les haya de imprimir un carácter integral, donde “ el Estado del Bie nestar considera que se es ciudadano si tienes empleo y medio s para vivir en comunidad, en tu barrio- ciudad, por es o se le da prioridad a estas cue stiones ” ( Ballesteros ; Mata; Espinar, 2 014: 57). Asimismo, estas accione s se ha brán de do tar de transversalidad a la h ora de acometer las medidas dirigidas a l a población en s u conjunto. Partiendo d e esta acción gene raliz ada a la población, se atenderá a la especificidad, e n este caso al c olectivo inmigrante, com o aseve ran Actis y otros (2007), puesto que este grupo no se encuentra al margen, no es una burbuja que Primera Part e: Funda mento Teóri co Capítu lo 4. La In migraci ón en Andalucí a - 257 - tenga movimiento por sí sola, sino que sus vaivenes van a depend er directamente del desarrollo de la socie dad al estar inserto en ella. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 258 - P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 259 - Capítulo 5. Mar co norma tivo de la inmigraci ón como fenómeno de n uestro tiempo Los flujos migratorios s on un fenómeno complejo de regular desd e un punto de vista jurídico, pues to que s on muchos los mat ices y condiciona ntes que s e presentan sobre todo de índole jurisdiccional. No o bstante, existe una normativa recogida y plasma da en tratados y acuerdos entre naciones. Los diferentes trata dos que han ido jalonando la construcci ón d e la actual Europa, han supue sto un esfuerzo de delicadas componendas y difíciles acuerdos entre los diversos paí ses. Europa ha s ido siempre un mosaico de pueblos muy diferentes, unidos en ocasiones por múl tiple s vínculos comerciales, culturales y de diverso signo, pero, también, separados por antiquísimos res quemores producidos por guerras, desavenencias varias, desacuerdos territoriales, bailes de alianzas que unían o separaban a los Estados en función de interes es económicos, es trat égicos o de otra índole y, en suma , una acumulación de hechos y s ituaciones que impedían que los pa íses se fiaran unos de otros de una manera plena. Después de la II Gue rra Mundial, Europa de cide tomar otro rumb o y trabajar en pos de unir voluntades y cons tituir espacios de en cuentro entre los diferentes países, que contribuyan a crear un continente más cohe sionado y que inicie un camino de unidad, t an fracturado durante si glos, en el que sea l a ciudadan ía , la que colabore y estable zca paut as de un futuro mejor. Con e ste afán diferentes políticos de varios países europeos comenzaron un camino, que aún hoy estamos construyendo entre todos, para conseguir una Europa m ás unida, más social, más justa y má s solidaria. Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 260 - 5.1. Los Tr atados que han configurado la Unión Europea La construcción de un marco único donde qu eden recogidas unas directrices comunes a la hora de l egislar temas en ma teria política, económica o social, e s un proceso complicado que requiere del compromiso, el esfuerzo y la unidad de parte de todos los Estados. Este propósito de intenciones es una idea que viene de lejos y se empieza a ges tar a mediados del s iglo pasado, cu ando se tiene la pretensión de crear una Europa globa l donde se integren todos los Estados. 5.1.1. Los Tratado s que vertebraron Europa Lo s primeros pasos se ven plasma dos en París con la firma e n 1951 de l Tratado de la C omunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), posteriormente, el Trat ado de Roma de 1957 con la const itución de dos grandes organismos supranacionales, la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM). Los países miembros de la firma del Tratado, el 25 de marzo de e se mismo año , fue ron Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Luxemburgo y Países Ba jos. Pero e n la práctica, lo que realmente se creó fue una Unión Aduanera que daría lugar a un ob jetivo más ambicioso: e l mercado común. El desarme arancelario entre los países fi rmantes fue paulat ino marcándose un límite de 12 años, que se vio reducido ante el éxito d e aplica ción p or parte de los países miembros. En este sentido se pronuncia Izquie rdo (2000: 137 -38) se ñalando que “ la determinación del objetivo del mercado c omún comportaba la s upresión de los controles en las fronteras internas y el consecuente refuerzo en las fronteras exteriores para garantizar la s eguridad e n el interior del territorio comunitario. ” El 1 de julio de 1968, todos los aranceles internos quedaba n s uprimido s e ntre los Estados miembros ado ptá ndose un arancel aduanero común para los productos de “terceros países” no miembros de la CEE. No obstante, todavía faltaban bastantes pilares por edificar en la construcción de este proyecto c omún e uropeo , pues to P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 261 - que el libre movimiento de pers onas, capitales y s ervicios no se desarrolló como e l de bienes. En lo relativ o a este particular, hasta la firma del Acta Única de 1 986 en Luxemburgo no s e avanzó re almente y se dieron pasos importantes en esta materia. Para armonizar todos los aspectos jurídicos de los diferentes Estados miembros e ra preciso articular una serie de normas comunes que permitieran ir avanza ndo e n la confi guración de un mercado común europeo. De este modo, Illamola (2001 : 35) indica que “ el Trata do d e la CEE preveía que e l Consejo, por unanimidad, aprobase directivas para aprox imar las legislaciones estatales que incidiesen directamente en el establecimiento o funcionamiento del me rcado común ”. Se trataba, p or tanto, de acercar, aproximar, combinar, y si era posible homogeneizar, la s diferentes legislaciones internas que incidía n en este mercado. El Tratado de Roma , tal como se me nciona e n el párrafo anterior, esboza el tema de la libre circulación de ciudada nos se ñalando en su articulado como ha bían de regularse e stos conve nios para trabajar, y como c omenta Loc hak (2 002), se estaban dando los primeros pasos para que este principio de libertad de tránsito se convirtiera en piedra angular dentro de lo s convenios internacionales referidos a los Derechos del Hombre. Un elemento esencial acordado en el Tratado fue la adopción de una Política Agrícola Común (PAC), cuyas lín ea s básicas se establecieron en torno a la libre circulación de product os agrícolas entre Estados miembros y l a adopción de políticas muy proteccionis tas, garantizando as í a los agricultores europeos un nive l de renta s imilar al de otros se ctores, porque como indica ba L amo de Espinosa (1998: 16) a finales del pasado siglo, “ hablamos , pues , de una de las agricul turas más modernas y des arrolladas del mundo , que aunque supone poco, muy poco Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 262 - sobre su PIB, implica un alto valor de cohesión e integración social, territorial y humana ”. En e l mis mo Tratado se hace referencia a las ins tituciones que se van a constituir para hacer fre nte a las distintas materias: la Comisión, el Consejo de Ministros, la Asamblea Europea (Parlamento Europeo tal y como lo conocemos hoy), e l Tribunal de Cuentas y e l Comité Económico y Social. El transcurrir de los años unido a las modificaciones sufridas de los Tratado s, ha supues to que las competencias de estas instituciones se ha ya n ido a mpliando y matizando. 5.1.2. Los Tratado s que abrieron las fronteras internas de Europa Décadas más tarde, en 1986, se firma el Acta Única Europea de Luxemburgo, cuyo objetivo ese ncial persigue dar una r espues ta a los retos económicos y sociales de hoy, creando un gran bl oque económico me diante la trans formación de la CEE en un gr an mercado i nterior que implica ría un espacio sin fronteras internas, en el que la libre circulación de mercancías, personas, se rvicios y capitales estaría garantizada. Tal y como dice S oto (2006 : 127), “ de las cuatro libertades fundamentales recogida s en el Tratado fundacional de la Comunidad Europea, la libre circulación de personas es la que mejor evidencia, por sus repercusiones s obre los individuos, la plural vocación económica, s ocial y política del proceso de integración europea ”. Así pues, e n un o de sus apartados s e hace referencia a la competencia que han de tener ca da uno de los Estados en la temática de las migrac iones y las líneas de actuació n que han de llevarse a cabo en los países receptores. El objetivo de libre circulación ya estaba recogido en los Tratado s iniciales, pero ante el escaso éxito alcanzado salvo en la libre circulación de me rcancías, el Act a Única Europea se propone lograr el objeti vo en un plazo fijo: 3 1 de diciembre de 1 992. Este Tratado se mbró las bases de un a política económica y m onetaria que ha bría de desembocar en la m oneda única. En ese año, 1986, España entra en la Unión Europea, y es e n este marco donde se aprueba la a nterior Ley de Extranjería, que era muy restrictiva. P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 263 - Este Acta entrar ía en vigor en 1987 no siendo su ratificació n muy pacífica, ya que hubo reticencias por parte de algunos países. Tuvo que cele brarse un referéndum previo en Dinamarca e Irlanda y, por su parte, Alemania suf rió una fuerte oposición de los Länder al verse afectados en sus competencias a nivel educativo y medio ambiental. En lo que respecta a la nación gala, por la oposición a las nu evas disposiciones sobre mayoría s. Mientras que en Grecia e Italia los acuerdos a tomar en referencia al Acta fueron precedidos de fue rtes tensiones parlamentarias. En junio de 1985 en la ciudad lux emburguesa de Schengen, se firma un acuerdo por los cinco países representantes de la Comunidad Europea (Alemania, Bélgica, Francia, Luxemburgo y los Paíse s Bajos). El Tratado fue ratifica do en junio de 19 90 e ntrando en vigor e n marzo de 1995. Es te acuerdo, se gún La Calle (2002), cons tituyó un compromiso de un con junto de naciones con la finalidad de romper con las barreras físicas s in m erma de la seguridad interna. Entre los puntos más importa ntes de su articulado e stán: la s upresión de controles fronterizos y libre circula ción de ciudada nos co munitarios dentro del ámbito de los paíse s firmantes del acuerdo, la definición jurídica de las caracterís ticas de los “extracomunitarios” y fijación de las reglas de acceso, d e los límites a la libertad de tránsito y a la ac ogida y de las p eticiones de asilo. As í como, el establecimiento de medidas de colaboración policial y judicial y armonización de legislaciones en materia d e visados, estupef acientes, arma s y explosivos. Schengen va a regular el cruce de sus fronteras interiores y la ci rculación de personas. Las fronteras comunes podrán cruzarse e n cualquier lugar sin que se realice control alguno de las pers onas. Las fr onteras comunes no des apa recen tan solo el control fronterizo para circular libremente . Las fronteras siguen existiendo como límite del espacio en el que cada E stado ejerce sus competencias y soberanía. Por c onsiguiente, desaparecen los controles, aunque e xcepciona lmente podrían restaurarse p or cualquier Estado por motivos de se gurid ad o de orden Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 264 - público, previa consulta de los demás Estados miembros. To do esto está relacionado con los problemas que puede c ausar la inmigración irregular, porque como señala Geddes (2000 : 134) “ existe el convencimiento cada vez más extendido de que el éxito o el fracaso del proceso de integra ción política europea depende de cómo se gestionará en el futuro la cuestión de la inmigración ”. En lo re ferido al cruce de fronteras exteriores, éstas solo podrá n atravesarse por los sitios habilitados para ello y durante las horas de apertura es tablecida s comprobando la do cumentación de quien es preten den cruza r la frontera. Con est as medidas se persigue prevenir amenazas para el orden público y la segurida d nacional de los E stados participantes. Estas medidas van a disuadir a pers onas no autorizadas a atravesar la frontera o a e ludir dichos pasos fronterizos. Por tanto, las personas podrán cruza r las fronteras exteriores: por pasos f ronterizos, en horarios de apertura, con documentación adecuada (p as aporte o documento de viaje válido), con visado si es preceptivo, ju stificación del objeto y condiciones de estancia, no figurar en listas de personas no admisibles y disponer de medios económicos suficientes. Ref orzando e stas consideraciones Pinyol y Sánchez (2013: 2) indican que “ Schengen no sólo garantiza l a libre circulación y f acilita la vida en un contexto en que la movilidad de las personas es clave, especialmente para el dinamismo económico de la Unión, sino que también nos mantiene coordina dos en el control fronterizo, en la lucha contra el terrorismo internacional y contra la delincuencia organiza da transfronteriza ”. En lo concerniente a la regulación de la es tancia y circulación por un país, queda sustentada b ajo una política común de visados permitiendo al Estado conocer la finalidad de l viaje, duración del mi smo y otras exigencias que permitan saber las intenciones de quienes solicitan la entrada. Por t anto, e xistirán visado s de cort a duración para estancias inferiores a tres meses, existiendo distintas modalidades: de tránsito, c olectivo y de tr áns ito aeroportuario. O tro tipo son los de larga duración sie ndo aquellos visados n acionales e xpedidos por cada E stado parte. En tercer lugar , estarían los visados de validez territorial ilimitada, que P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 265 - poseen un carácter excepcional y s on e xpedido s sobre pasaporte, tit ulo de viaje u otro documento válido para el cruce de fronteras, para los casos en que sólo se permita la estancia exclusivamente en un E sta do miembro, debiendo efectuarse la en trada y salida a través de ese E stado. En definitiva, y gracia s a este Trata do, se e staría afianzando aun más ese proyecto sólido de una Europa común sin fronteras, tomando como punto de referencia la instauración de un régimen de libre circulación p ara toda s la s naciones de los Estados signatarios, de los otros Es tados de la Comunidad o de terceros países. Sin emba rgo, la regulación de los flujos migrat orios de los países extracomunitarios sue le tener diferentes problemas de índole social, política, económica, cultural, e tc., pero sería preciso articular todos e stos apartados , porque é sto beneficiaría tanto a los países de origen como a los de destino. En este sentido, Ge ronimi (2004 : 1) indica que “ los acuerdos bilaterales de migración de mano de obra re sponden a los intereses de los Estados de origen y de acogida, producen benefi cios inmediatos y a l argo plaz o debido a los efe ctos de un a gestión ordenada de las migraciones, y promueven una cultura de la regularidad migratoria, lo que coadyuva a l a lucha c ontra las migr aciones irregulares, contra la explotación laboral de los traba jadores migrantes y, en part icular, c ontra el tráfico y la trata d e personas ”. Para hacer frente, en los últimos años, a estos inconvenientes que conllevan el flujo masivo de personas y que traen consigo, como mencionábamos anteriormente, pro blemas a distintos niveles : sociales, políticos, económico s, culturales, etc., en mayo de 2013 “ los miembros de la Unión Europea podrán introducir controles fronteri zos propios en casos en que se desborde la llegada de inmigrantes en situación ile gal al país, s egún una reforma del Tratado de Schengen acordada por el Parlamento y la Comisión. La presidencia de t urno irlandesa de la UE comunicó la decis ión e n Bruselas. Con esta nueva «cláusula de emergencia» se cumple un a de las principales exigencias de Ale mania. Los Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 272 - España de ciudadanos de los Es tado s miembros de la Unión Europea y de otros Estados part e en el Acue rdo sob re el Espacio Económico Europeo ”. Se están dirigiendo muchos esfuerzos a la lucha contra los promotores de la inmigración ilegal, e incorporando e n los informes del Consejo Europeo cláusulas en e ste sentido, es decir, sanciones que penen el tráfico ilícito de personas. De sde este marco de actuació n s e está proyectando una política penal muy e stricta, orientada a la erradic ación de la entrada clandes tina de pers onas de terceros países, que no presentan una documentación en regla. Un ejemplo claro es la sanción económica que se r ealiza a todos aq uellos responsables (transportistas) de la e ntrada en el país de forma ilegal de inmigra ntes, pudiendo acarrear, en ciertos casos, una sa nción que va más allá de lo administrativo. El alto índice de personas de terceros países e n el entorno de la U nión Europea, está propiciando que se desarrollen políticas que tengan insert as elementos interculturales, con el fin de integrar a es tas pers onas e n su realida d más cercana. La participación ciudadana e s un pilar básico en la construcción de una Europa plural donde se tengan en cue nta las opiniones y los d istintos puntos de vista de colectivos minoritarios, pero que son parte importante en el progreso de la sociedad. Se apuesta por una integración completa de los inmigrantes en los países de acogida y una participación en los diversos sectores de la realidad soc ial. 5.2. La legislación de los organismos oficiales internacionales Los orga nismos nacionales e internaciona les tienen establecidos marcos de referencia a tr avés de dife rentes instrumentos para control ar y le gislar los flujos migratorios. A la cabeza de e ste entramado de organismos que luchan por el respeto de los derechos y libertades d e las personas, donde entraría a formar parte la libre circulaci ón de individuos por el planeta, nos e ncontraríamos con la P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 273 - ONU, que en su Declaración Univ ersal de los Derechos Huma nos de 1 948, contempla el e sfuerzo conjunto de pueblos y naciones por vivir en paz y armonía en nuestro e ntorno, y disfrutar de lo que nos ofre c e la diversidad cultural, respetando en todo momento sus peculiaridades e idiosincrasia. Para conseguir paz y armonía, de la ún ica ar ma de la que nos debemos dotar con el fin de construir un mundo a la medida de todos, es la educación y todos aquellos procesos format ivos que la rodean. Ésta e s la ún ica arma que sirv e para solucionar los problemas entre las naciones, ya que lleva intríns eca valores absolutos muy válidos para configurar un a aldea global en donde tengan cabida, sexos, razas, re ligiones y culturas. Dentro del articulado de esta De claración, el nº 13 recoge la garantía , el derecho y la libertad a toda persona para desplazarse de un territorio a otro, dándo le la opció n, si lo deseara, de elegir residencia en cualquier Estado. 5.2.1. Los derechos de la ciud adanía y los tratados internacionales más relevantes que los regulan Los derechos humanos o fundamentales han sido considerados por la doctrina como inh erentes a la persona humana por el solo hecho de serlo, aceptados por todos los pueblos y naciones y co nsagrado s e n el derecho internacional. Sin embargo, una ve z transcurri dos más de se tenta años desde la proclamación de la Declaración U niversal de Dere cho s Humanos (Naciones Unidas, 1948) y, a pesar de su reconocimiento jurídico expres ado universalmente a través de ins trumentos legales, la situación de los Derechos Humanos e n e l mundo, s obre todo e n los países pobres o gobernados por dictaduras, es insatisfactoria, ya que las políticas de sus gobernantes vu lneran los derechos individuales, las libe rtades públicas y los derechos sociales y económicos de los ciudadanos. Estos i nstru mentos legales a los que ha cemos alusión son los que señalamos a continuación: 1. Convención Internacional s obre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (Nacio nes Unidas, 1965). Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 274 - 2. Pacto Internacional de De rechos Económicos, S ociales y Culturales (Naciones Unidas, 1966). 3. Procla mación de Tehe rán s obre la Declaración Universal de De rechos Humanos (Naciones Unida s, 1968) . 4. Convenio Europeo relativo al Est atuto del Trabajador Migrante (Consejo de Europa, 1977). 5. Convención sobre los Derechos del Niño (Naciones Unidas, 1989). 6. Resolución del Conse jo y de los representantes de los go biernos de los Estados miembros rela tiva a la lucha contra el racismo y la xenofo bia (C onsejo de Europa, 1990). 7. Declaració n sobre los derechos de las per sonas per tene cientes a minorías nacionales o étnica s, religiosas y lingüísticas (Naciones Unidas, 1992) . 8. Resolución de la Asamblea Ge neral sobre los derechos humanos de todos los trabajadores y de sus familias ( Organización de Estados America nos, 1999 ) . 9. Convención Internacional s obre la Protección de todos los Traba jadores Migrantes y de sus familiares (Nacio nes Unidas, 2001) . 10. Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (Parlamento Europeo, Consejo y Comis ión, 2001). 11. Etcétera. La privación de derechos, tales como: derecho a la vida, derecho a l a igualdad ante la ley, libertad id eológica, religiosa o de culto, derecho a la libertad y a la seguridad, libertad de residencia y de circulación, libertad de ex presión, derecho a la tutela jurisdiccion al, derecho de voto, dere cho de petición individual y colectiva, derecho de asociación, dere cho de reunión, derecho de sindicación, derecho a la educación y libe rtad religiosa, derecho al trabajo, derecho a la asistencia médica y los se rvicios s ociales, derecho de todos los sectores sociales – familia e infancia, emigrantes, juventud, disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos, tercera edad, consumidores – a igual protección social, etc., que constituyen la piedra angular de P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 275 - cualquier si stema democrático, ex ige a los E stados una política co mún e n materia de derechos humanos para luch ar contra las continuas violaciones de los dere cho s más ele menta les de las personas, velar por el cumplimiento de los dere chos y libertades fundamentales, eliminar todo tipo de discriminación en las sociedades y mejorar la s condiciones de vida de las pobla ciones más desfavorecidas. 5.2.2. El derecho a la educación e n el marco de los Tr atado s internacionales Es evidente que la educación es un poderoso instrumento para e l desarrollo de una sociedad más hu mana, más libre, más democrática, má s solidaria, más tolerante, menos discriminadora y más justa. El desarro llo del plura lismo, la libertad, l a justicia, el res peto mutuo, la tolerancia, l a solidaridad, e tc., requie re el compromiso de los ense ñantes en la búsqueda de modelos educat ivos que permitan, des de la es cuela como agente de tra nsformación social, cambiar la sociedad e n la que nos encontramos i nmersos, ofrecie ndo un a e ducación verdaderamente hu manista que apueste po r una escuela pública, democrática, participat iva, s olidaria y respetuosa con las diferencias. A su vez, que permita al alumnado interpretar el mundo en el que se desenv uelv e, comprender que e xisten realidades diferentes , otras form as de vivir, conoce r las causas del racismo y la intolerancia, desarroll ar ac titudes solidarias y de defensa de los Derechos Humanos, etc. En defini tiva, convertir a los centros e ducativos en espacios de diálogo soci al, lugares de encuentros e ntre pers onas de distintas razas , cultur as, religiones y creencias. La escuela pública ha de llevar al alumnado a la toma de conciencia de los problemas de l a p az, los derechos humanos y la justicia social, pro moviendo una enseñanza que haga c omprensible las razones de las contradicciones y tensiones entre los países que i mpiden la comprensión y la verdadera cooperación internacional y el des arrollo de la paz mundial, el des arrollo actual de los derechos humanos en una sociedad neoliberal, que ant epone lo económico fr ente a lo social y lo cultural, posibil ita la ex clusión social y la desigualdad y predica la Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 276 - competitividad como pasaporte para el des arrollo y la modernidad , así como las causas del creciente aumento de las des igualdades e injusticias, mediante actividades encaminadas a la introducción, des arrollo e inv estiga ci ón de la educación para la paz, los derechos humanos y la justicia como in strumento para conseguir la libertad y la igualdad. La transmisión de estos valores y actitudes que aboga n por una educación para l a p az y la igu aldad de todas las pers onas, no s ólo ha de es tanca rse en el plano formal de la ed ucación, la c oncienciación hacia la diversidad cultural ha de traspa sar esas fronte ras educativas y ex tenderse a otros planos de gran difusión y divulgación com o son las nuevas tecnologías de la inform ación . En esta líne a, Llorent (2012: 140) corrobora que, “ el papel de los medios de comun icación e n la construcción del pensa miento en torno al inmi grante y al he c ho migratorio, constituye un e lemento de induda ble importancia en la creación y modelación de formas de pens ar, actitudes y opiniones de la p obla ción re ceptora, ayudando o dificultando la integra ción de los colectivos foráneos ”. Un importante instrumento, que aporta grandes e innovadoras ori entaciones pedagógicas e s, sin duda, el Pacto Inter nacional de De rechos Económicos, Sociales y Culturales, aprobado en Nue va York e l 1 0 de diciembre de 1966. En él se afirma que: “Los Estados Partes en e l presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a la educación. Convienen en que la educación debe o rientarse hacia el pleno desarrollo de la personalida d humana y del sentido de su dignidad, y debe fortalecer el re speto por los derechos h umanos y las libertades fundamentales. Convienen asimismo en que la educación debe capacita r a todas las pers onas para participar a ctivamente en una sociedad libre , favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre toda s las naciones y entre todos los grupos raciales, étnicos o religiosos, y promover las actividades de las N acione s Unidas en pro del mantenimiento de la paz” (art. 13 .1). La base de la educación relativa a los derechos humanos y las libertades fundamentales debe e ncontrarse en la vida cot idiana de la escuela y e xige la P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 277 - práctica constante y la toma de conciencia de la necesidad de la enseñanza de los derechos hu manos en las aulas, como elemento importante para conocer y comprender e l signif ic ado y las implicaciones de la democracia mo derna y de l a filosofía social que ha y detrás de ella. Los instrumentos legales internacionales n o sólo aportan legitimidad a la educación para el desarrollo de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, sino también un conjunto d e ideas sobre la concepción del ser humano y de la vida que se basan en lo s principios de libertad, democracia, justicia social, respeto de los derechos fun damenta les y el Estado de Derecho, etc. 5.3. Los instrume ntos jurídicos del Estado democrático para la regulación de la inmigración Estos principios constituyen la piedra angular de los países democráticos e inspiran reformas educa tivas dirigidas a tr ansformar la sociedad y adecuarla a las necesidades y demandas de t oda la p oblación y de todos los individuos, s in discriminación alguna. Todo sistema educativo ha de desarrollar y generalizar en los diferentes niveles educativos, programas que contribuyan a crear una s ociedad basada en la coop eración y la solidaridad entre los p ueblos, la defens a de los derechos humanos, la participación activa, l as re laciones de comunicación entre las personas, e l respet o a la difere ncia y la r esponsabilidad, y ayude n a buscar las vías adecuadas para la solución de los pro blemas derivados de una sociedad en la que la ideología ne oli beral es cada vez más hegemónica, no sólo en los países desarrollados, sino que se extiende por tod o el mundo. Esta ideología libe ral se encuentra dominada por el poder que ostentan los organismos internacionales como: el Fondo Monetario Internacional (FMI ), el Banco Mundial (BM), la Asociación Europ ea de Libre Comercio (EFTA), la Organizació n Mundia l del Comercio, e incluso, en ocasiones, hasta la propia Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 278 - Organizació n de las Naciones U nidas (ONU), etc., estructuras su pranacionales que se ponen al se rvicio de los poderosos y permiten la implanta ción de macroestructuras políticas y económica s qu e, a unque se presentan como una exigencia para el bienestar s ocial, c onsolidan las democracias formales , imponen el libre mercado, reduciendo e l gasto público y empobreciendo a la mayoría del mundo, aumentan el control y la regulación de la clase privilegiada cada vez más minoritaria sobre el resto de la sociedad y resta n poder a los Estados. 5.3.1. La regulación d e los derechos de la p ers ona en la C onstitución española En el año 1978 España se convierte en Estado democrático, tras aprobarse la Constitución Española. Su artículo 10, relativo a los derechos de la persona dice: “1. La dignidad de la pers ona, los derechos inviol ables que le son inh erentes, el libre des arrollo de la personalidad, el respeto a la le y y a los derechos de los demás son fundamento d el orden político y de la p az social. 2. Las norm as re lativas a los derechos fundamentales y a las libertades que l a Constitución reconoce, se interpretarán d e conformidad con l a Declaración Universal de De rechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales s obre las mismas mat erias ratificados por Espa ña.” Transcurridos más de treinta y cinco años desde la aprobación de la Constitución, y quince años des pués de la entrada en vigor de l a Ley Orgánica 4/2000, de 11 de e nero, sobre derechos y lib ertades de los extranjeros en España y su integración soci al (reformada por la Le y Orgánica 8/2000 , de 22 de diciembre ), y siendo España “un país de acogida de inmigrantes” donde está residiendo un número e levado de personas que no tienen nacionalidad e spañola, que no tienen permis o de tr aba jo y están trabajando, los llamados “sin papeles” – por ejemplo, en la campaña de l a fre sa e n Huelva vienen traba jando e ntre 5.000 y 6.000 inmigrantes “ilegales” (Agencias/CANOA, 28/04/03) -, resulta pa radójico comprobar que actualmente, la política migratoria es pañola e s una de las más estrictas en la Unión Europea . P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 279 - 5.3.2. Los derechos y libertades de los trabajadores inmigrantes en la De claració n Universal de Derechos Humanos Estos trabajadores inmigrantes “ilegales” s ólo han c ometido una mera infracción administrativa, p asar en patera a España y, por ello, se ven privados de las libertades y derechos proclamados y re conocidos en la Declaración Unive rsal de De rechos Humanos (19 48): “Todos los seres hu manos nacen libres e iguales en dignidad y dere chos y, d otados c omo están de razón y con ciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.” (art. 1), que vertebra e l resto de los veintinueve artículos de la carta mag na: dere chos individuales, libertades públicas y dere chos sociales y e conómi cos, declarada obligatoria para la comunidad internaci onal (Proclamación de Teherán, 196 8) y ratificada por organismos e ins tituciones inter nacionales como el Parlamento Europeo, la Comisión Europea, el Consejo de Ministros de la Unión Europea o l a Comisión de las Naciones Unidas sobre Derechos H umanos (UN HCR) a través de Tratados de ámbito univers al: La D eclaración de l os derechos de las personas que pertenecen a minorías nacionales o é tnicas, religiosas y lingüísticas, aprobada p or la As amblea General en su resolución 47 /135 del 18 de diciembre de 1992, que reconoce de forma expresa el derecho a la igualdad, entre otros. En e l artículo 8.3. se señala : “Las medidas adoptadas por los Estados a fin de garantiza r el disfrute e fectivo de los derechos enunciados en la presente Declaración no deberán ser consideradas prima facie contrarias al prin cipio de igualdad e nunciado en la Declaración Universal de De rechos Humanos.” (art. 8.3); la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, a probada por el Parlamento Europeo, e l Consejo y la Comisión (2000/C 364/01), que reúne en un solo tex to los derechos civiles, po líticos, económicos, s ociales y de sociedad enunciados en distintas fu entes internacionales, europeas o nacionales, como el Convenio Europeo para la Protección de los Dere chos Humanos y las Libertades Fundamentales (CPDH) firmado en Roma el 4 de noviembre de 1950, e l Informe de la C omisión de Lib ertades y Dere chos d e los Ciudadanos, Justicia y Asun tos Interiores, Comisión de Asuntos Exteriores , Derechos Humanos, Seguridad Común Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 280 - y Política de Defensa, de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales de la Comisión de Asuntos Jurídicos y Mercado In terior y de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de opo rtunidades (A5-006 4/2000), etc . Estos inmi grantes, privados de sus derechos individuales, políticos, económicos, sociales, culturale s, etc., s on personas procedentes de países europeos del este, iberoamericanos, magrebíe s, turcos, subsaharianos, orientales y otros, que se ven obliga das a dej ar sus hogares a conse cuencia de las guerras, el hambre, las crisis financieras provocadas por los ajustes qu e el Fondo Monetario Internacional (FMI) ex ige a los países con problemas e conómicos para sanear sus finanzas y poder re cibir las ayudas de la org aniza ción, las restricciones presupuestarias para pagar los intere ses de las deudas externas, l os desastres ambientales, e l desempleo, e l debilitamiento de los servicios públicos, los excesivos ga stos de defe nsa mundiales -781.000 millones de d ólares al año - (Cara vantes, M., 2000:1), la destrucción de la s olidarida d entre los países enriquecidos del Norte y los empobrecidos d el Sur, etc. Toda s estas personas inmigrantes s e j uegan la vi da a bordo de pateras y otros tipos de e mbarca ciones, ocultos en barcos pesqueros, camiones o fu rgonetas o camuflados como turistas por las mafias que trafica n con seres humanos, tratando de salir de situaciones insoportables y desesperadas ( Sánchez Faba 2000: 1). Es obvio, que no se pueden poner puertas al deseo de aspirar a acceder a una vida digna y soñar con disfrutar del “estado d e bienestar social” de los países de la Unión Europea. Por e so el control de fronter as y la política de e xpulsiones masivas no han logr ado que dejen de venir inmigrantes. Pero sí obliga a mil es de personas que se ven condenadas a emigrar clandestinamente en condiciones inhumanas y a perder, a veces, incluso la vida. P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 281 - 5. 3.3. Acciones desarrolla das p or la comuni dad internacion al en el ámbito de la inmigración Los Estados y los ciudadanos deben defe nder y promover un mundo solidario, social y profundamente democrático, e mprender accio nes que eviten un mayor deterioro de los derechos humanos e n el planeta y adopta r medidas adecuadas para luchar contra el fascismo, el racismo, la xenofobia, la intolerancia, la injusticia social, etc. Los dere chos de las pers onas constituyen una part e ese ncial de los regímenes democráticos, configuran los soportes de los sistemas políticos, su protección com pete a los Estados y las ins tituciones. Di chos derec hos deben ser garantizados por normas jurídicas, vincul antes para toda la sociedad, y de obligado cumplimiento por parte de todos l os países, ya que son la base para lograr avances e n favor del justo y libre acer camiento social, económico, político y cultural entre los pueblos y pa ís es del mundo. Las políticas económicas (de signo neoliberal, neocons e rvador, socialdemócrata, etc.) deberían tener presentes que los valores de las personas han de estar por encima de los valores del mercado y los valore s democrático s, propios de una s ociedad abierta, se ve n reforzados con políticas sociales reales, imprescindibles para e l desarrollo económico , social y cultural y la e levación del bienestar de la población, que exigen el protagonismo de los ciudadanos e n los asuntos públicos, la realización de acciones de interés común y beneficiosas para toda la colectivid ad y la atención especial a l as necesidades de los se ctores menos favorecidos. En este se ntido, tiene e special re levancia el caso de las denominadas minorías, promoviendo la realización de los dere chos contenidos en la Declaración sobre los derechos de las personas pertenecientes a minorías nacionales o é tnicas, religiosas y lingüísticas, aprobada por la Asa mblea General de las Naciones Unidas en su resolución 47/135 del 1 8 de diciembre de 1 992, que en el artículo 4.1 dice: “ Los Estados adoptarán las medidas ne cesar ias para garantizar que las personas pertenecientes a minorías puedan ejerce r plena y eficazmente todos s us derechos Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 288 - 2. Todo ciudadano de la Unión tiene la libertad de bus car un emple o, de trabajar, de establecerse o de prestar servicios en cualquier Estado m iembro. 3. Los na cionales d e terceros pa íses que estén autorizado s a tra bajar en el territorio de los Estados miembros tienen dere cho a unas condiciones labora les equivalentes a aquellas que disfruta n l os ciudadanos de la Unión.”. En este artículo se defiende la libertad profesional, el derecho a traba j ar y el deber de los Estados mie mbros de garantizar a todos los ciudadan os de la Unión el derecho de igualda d en el trabajo. 5.4.3. La discriminación laboral según la Organización Internaciona l del Trabajo El Informe I (B) presentado por el Director General de la Oficina Internacional del Tra bajo, con sede en Ginebra, Suiza, en la 91ª reunión (2003) de la Conferencia Internacional del Trabajo, titu lado “La hora de la igualdad en el trabajo”, e s el cuarto Inf orme global con arreglo al se guimiento de la De claració n de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT ) relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo. En é l se pone de manifiesto qu e, cada día y en todo el planeta, se dan casos de discriminación de uno u otro tipo en el mundo laboral, y que el trabajo constituye un punto de entrada privilegiado desde e l que librar a la sociedad de la discriminación. En todo el mundo, millones de personas no pueden acceder a un puesto de trabajo, se ve n obligadas a ejercer determinadas ocupaciones que no desean y reciben un salario baj o únicamente por razón de su raza, color, s exo, religión o cualquier ot ro mot ivo discriminatorio, sin tener en cu enta sus capacidades o competencias profesio nales para el des empeño de su trabajo. La discriminación que sufren algunos sectores s ociales e n el mercado l aboral (analfabetos, mujeres, jóvenes en s ituación de desempleo, parados de larga duración, minorías étnicas, trabajadores mayores de cincu enta y cinco años, trabajadores migrantes, etc.), P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 289 - hace que en muchos casos acepten condiciones de trabajo que limitan o restringen sus derechos laborales (contrat o de trabajo, se guridad e higi ene, descanso se manal, for mación y promoción, salario justo, afiliación a la Seguridad Social, protección de l a maternidad, s eguro de accidentes, alojamiento adecuado trabajadores a grícolas, etc.). Los obstáculos que impiden e l acceso a puestos de trabajo dignos a los trabajadores más desfavorecidos, sobre todo los trabajadores inmigrantes y los que pertenecen a minorías étnicas (por e jemplo, la e tnia gitana), ob ligan a menudo a recurrir al t raba jo de sus hijos, mayores diecis éis años o menores de dieciséis (ni ños y adoles centes), para poder subsistir. La discriminación laboral impide la expresión y part icipación plena de los trabajadores e n las empresas, limitándoles o p rivándoles así de sus libertades la borales y sindicales. La eliminación de la discri minación laboral es fundamental si se quiere que los derechos y libertades individuales y colectivas, la jus ticia, la igualdad, el pluralismo político y la cohesión socia l sean algo más que meras declaraciones. En el Informe “la hora de la igualdad e n el t rabajo” de la OIT se analizan las dife rentes formas de discriminación e n el trabajo que se han defini do y condenado oficialmente en las es fera s nacional e internacional, ofreciendo una puesta al día de las distintas respuestas políticas y prácticas, c on el objetivo de lograr un mayor respaldo social para luchar contra la discriminación en e l empleo y la ocupación laboral, pues to que la e liminación de la discriminación laboral es imprescindible “para lograr la justicia social”, la c ual constituye un ele mento esencial del mandato de la OI T. Se trata de un o de los puntales del concepto de trabajo decente para todos los hombres y mujeres, que a su vez se basa en la igualdad de oportunidades pa ra cuantos trabajan o buscan empleo y un sustento, ya sea como obrer os, como empleadores o como trabajadores por cuenta propia, tanto en la e conomía form al como en la informal. “ La eliminación de la discriminación forma indisolublemente Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 290 - parte de cualquier es trat egia viable de lucha contr a la pobreza y de des arrollo económico sostenible ” (Informe I (B) (2003) de la Oficin a Int ernacional del Trabajo, punt o 4, pág. 1). En “la hora de la igua ldad en el trabajo” s e afirma que la eliminación de la discriminación en el trabajo es indispensable para e l des arrollo personal, el desarrollo económico y el ejercicio de los derechos y responsab ilidades cívicas (participació n social): “ De no reforzarse la c apa cidad para abordar eficazmente la discriminación en e l lu gar de trabajo, re sultará más difícil enf rentarse a los retos que plantean el au mento de la mi gración interna y ex terna, la evolución tecnológica sin prece dentes, la transición a las economías de mercado, c on su cortejo incesante de ganadores y perdedor es, y la necesidad d e acomodar y conciliar idiomas, cultu ras y valores dive rsos para que coexis tan e n armonía. Esta tarea quizás se a la que entraña un mayor re to para la sociedad c ontemporánea, y resulta además fundamental para la paz so cial y la democracia ” (Informe I (B) (2003) de la Oficina Internacio nal del Trabajo, punto 12 , pág. 3). Los trabajadores que disfrutan de igualdad de trato y de igualdad de oportunidades mejoran sus competencias profesionales y, por e nde, su rendimiento y productividad. Por el contrario, a los que s e les niega la igu aldad de trato, la igu aldad de oportunidades y unas condiciones labora les dignas, están poco o n ada m otivados y ponen un escaso empeño e interés en las tareas que le son asignadas, dado que no pueden demostrar el valor de sus capacida des ni desarrollarse profesionalmente. En este sen tido, hay que tener en cuenta que las situaciones de desigualdad o ini quidad disminuye n el nivel de motivación de los trabajadores, producen ins atisfacción en el traba jo y repercuten negat ivamente en el rendimiento laboral. Por e so, las empresas para motiv ar a sus empleados deben ofrecer s alarios razonables y e quitat ivos, dar posibilidades a los trabajadores de perfeccionar su formación profesional, fomentar la participación y la dele gació n de responsabilidades, posibilitar la formación permanente de los em pleados, lle gar a acuerdos sobre obj etivos a lograr y el plazo de consecución de los mismos, etc. P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 291 - El lugar de trabajo, y a s ea una fábrica, una empresa, un centro educat ivo o la calle, es un punto de partida estratégico p ara combatir la discriminación en l a sociedad ac tual, en la que “ La des ventaja social, cultural y econ ómica es una realidad p ara muchos grupos étnicos y cult urales. La distribución desigual de la riqueza e conómica continúa no sólo cre ando, sino agravando s ituaciones de clara desventaja ” (Nú ñe z, L., 200 1: 57). Las personas que s on discriminadas e n el trabajo, también suelen recibir un trat o discriminatorio en los ámbitos social, económico, cultural y en otros ámbi tos; la re unión de trabajadores de distinta raza, color, lin aje u origen naciona l o étnico e n las empresas, y un tratamiento igualitario para tod os, contrib uye a re ducir las tensiones provocadas por los prejuicios y a demost rar que la vid a social y el tra bajo s in disc riminación s on posibles, efe ctivos y deseables en “ una sociedad dive rsa y plural en la que hemos de aprender a ser y convivir de forma pluralista, jus ta y democrática ” (Martínez, M, 2001: 68). La discriminación labor al no va a desaparecer por sí sola; tampoco el sistema económico global basado en el pensamiento neolibera l que ha conducido a la exclusión social de millones de traba j adores en la sociedad se va a ocupar de eliminar el problema. La eliminación de la dis criminación re quiere e l esfuerzo de todos y políticas que impidan la e speculación y las guerras financieras, def ienda n una economía mundial justa y solidaria y establezcan nuevas relaciones económicas y sociales difere ntes a las actuales que establece el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organizació n Mundial del Comercio con los países. La lucha contr a la discriminación no sólo es deber de los Gobiernos y organizaciones internacionales (ONU, UNESCO, Consejo de Euro pa, OEA ...): es responsabilidad de todos. Empresas, e mpresarios, trabajadores, movimientos sociales, asociaciones, ONGs, organizacione s, colectivos sociales, s indicatos, escuelas, profesores, etc., tienen interés y un papel que desempeñar en el establecimiento de un orden económico y social justo, que garantice , entre otros, el principio de no d iscriminación e igualdad en el mundo del trabajo. Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 292 - En la parte I del Informe I (B) de la Organización Internaci onal del Trabajo se recuerda la evolución de la s ensibilizació n cada vez mayor respecto del carácter intolerable de la discriminación en el trabajo, en sus distintas formas. Esto res ult a especialmente evidente en los casos de discriminación por razón de raza “el racismo y la s egregación fu eron las primeras formas de discriminación en s uscitar preocupación de la co munidad inter nacional. El racismo ha fundamentado y s igue motivando las tra gedias sociales más indignantes.” (Informe I (B) (2003) de la Oficina Internacional del Trabajo, punto 22 , pág. 8) o de sex o “otra forma destacada de discriminación que ha venido polarizando la a tención de la comunidad internacional desde la Segunda Guerra Mundial es la discriminación por razón de sexo, más en particular contra las muje res” (Informe I (B) (2003) de la Oficina Internacional del Trabajo, punto 28, pá g. 9 ), en el que e l mundo ha pasado de ignorarlos o negarlos a reconocerlos y adoptar a cciones en las Conferencias de las Na ciones Unidas para la pr omoción de la igualdad y la eliminación de la discriminación en e l empleo y la ocupación, c omo en la Cuarta Conferencia Mundial s obre la Mujer (Beijing, 1995 ), la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995) o la Conferencia Mundial co ntra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia (Durban, 2001). Aunque parecen haber desaparecido algunas de las formas más flagrantes de discriminación, muchas permanecen, y otras han adopt ado nu evas formas o son menos visibles. Los cambio s en el s istema prod uctivo, que res ultan de procesos centrados en e l modelo económico -social neoliberal, crean una mayor desigualdad social y vuelven a definir los modelos de estr atificació n y movilidad sociales. Este modelo neoliberal dominante en la mayoría de los p aíses del mundo fomenta la subcontratación masiv a, la disminución de s alarios, la flexibilidad laboral y una débil acción redistributiva del Estado, gene rando nuevas manifestaciones de la discriminación que, a su vez, generan nuevas des igualda des. Por ejemplo, el efecto combinado de l a migración glo bal, la nueva definición de las fronteras en algunas partes del mundo, y los crecientes prob lemas y desequilibrios económic os P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 293 - han contribuido a alimentar o exacerbar los problemas de x enofob ia, el miedo al otro, y de discriminación racia l y religiosa. A la vis ta de lo anterior, resulta evidente la ne cesidad de e stablecer políticas de empleo no di s criminat orias que posibiliten avanzar hacia un a sociedad más integrada y estable, alejando los peligros de la pobreza y de la exclus ión y precariedad laboral, es decir, que fomenten el pleno empleo, garanticen la formación profesional continua de los trabajadores, con el fin de que é s tos sigan siendo productivos en estos momentos de cambios constantes en el mercado labora l, des arrollen sus competencias profesionales y favorezcan la igualdad en el trabajo. La discriminación en el trabajo puede manife starse en el acceso a un puesto de trabajo, mientr as e jercen su profesión o en caso de despido. Los trabajado res que se enfrentan a l a discriminación cu ando aspir an a un empleo, tienden a continuar ex perimentándo la duran te e l desempeño de la actividad laboral, generando sentimientos de ins atisfacción personal que pueden afect ar de manera negativa al des arrollo de s us potencialidades y al desempeño de las tareas que le son asignadas. En “La hora de la igualdad en el traba jo” se argumenta que la discriminación en el t rabajo no se orig ina sólo com o consecuencia de actos aislados de un empresario o de un trabajador, o de una única me dida política. Más bien son los procedi mientos, las prácticas y las re glas del mu ndo del trabajo impuestas por las leye s d e los Estados las que generan y refue rzan l a discriminación, o las q ue dismi nuyen o eliminan la discriminación. Las leye s son modificables o a nulables, y pueden cambiarse para promover la igualdad. Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 294 - 5.4.4. Las desigualdades labora les por razón de géne ro, discapacidad y minorías étnicas En la parte II del Infor me I (B) (2003 ) de la Oficina Internacional d el Trabajo se analizan las diferencias unidas al géne ro de las personas, que se observan en los datos relativos a l a actividad económica en el mercado de trabajo (tasa de empleo, población ocupada, dese mpleo, afiliaciones a la s eguridad social, contratos de tr abajo, salarios, asignación de puestos de trabajo, etc.). Esta información es válida para determinar si exis te discriminación en el acceso al mercado de trabajo y en los empleos correspondien tes a los distintos sectores económicos (a gricultura, indus tria, construcción y servicios). En e l Informe se expone que, aunque se han producido algunos avances (la participación de la mujer e n el empleo asalariado no agrícola ha aumentado en casi toda s pa r tes, la gama de ocupaciones en las que se emplea ba a mujeres se ha ampliado en la mayoría de los p aíses, las difere ncias salariales por razón de se xo han disminuido en la mayor parte de los lugares, etc.), aún queda mucho por h acer (las t asas de desempleo son más altas en las mujere s que en los hombres , las diferencias salariales por razón de sexo siguen siendo importantes, etc .). En lo que re sp ecta a la re muneració n y, al contrario de lo que se piensa tradicio nalmente, el nivel de ins trucción y la t rayectoria profesional intermitente de la mujer no son el mot ivo de las diferencias de sueldo por razón de sex o. Otros factores, co mo la segregación pro fesional, estructuras de salarios arbitrarias, sistemas de clasificació n de empleo y una negociación co lectiva des centraliza da o débil parecen ser lo s eleme ntos más determinantes para las des igualda des salariales. En el Infor me se plantea la cue stión de si un a política de sala rios mínimos podría contribuir a reducir las dife rencias e n el extremo inferior de la estructura s alaria l, p uesto que las mujeres y otros grupos – traba jadores migrantes, minorías é tnicas, etc .- que son víctimas de la discriminación, es tán representados de manera despropo rcionada en los emple os con ba jo salario. P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 295 - En la sociedad no dejan de producirse situaciones que ponen de manifiesto la desigualdad entre ho mbres y mujeres en e l trabajo. Flecha (2001 : 4 0), afirma “que si en los orígen es de la democracia hubo una clara e xclusión de las mujeres de la ciudada nía política, en la actualidad este tipo de limi tacio nes que rodean el trabajo femenino remunerado están conllevando su alejamiento de una plen a ciudada nía económica ” . Y, según la Organiza ción Internacional del Trabajo “La situación laboral de los hombres y de las mujere s presenta carac terís ticas diferentes. Los hombres tienen más posibilidades de ocupar cargos clave, puestos fijos o mejor rem unerado s, mientras que la s mujeres suelen o cupar puestos periféricos, ins eguros y menos pres tigiosos. Las mujeres queda n e xcluidas o <<segregadas>> de cie rtas clases de tra bajos a causa de unas prácticas de contratación f avorables a los hombres o de obstáculos par a obtener ascens os o progresar p rofesionalmente ” (Informe I (B) (2003 ) de la Oficina I nternacional del Trabajo, punt o 134, pág., 46). La le gislación puede contribuir a la elimi nación de la discriminación y la consecución de la igualdad laboral, tr atando directamente los problemas de discriminación en el trabajo -en Suecia, la le y sobre la igualdad de oportunidades exige a los empresarios con más de diez trabajadores que lleve n a c abo un plan anual para la igualdad en e l lugar de trabajo, en e l que tambié n se tomen en consideración las cuestiones salariales y las medidas para corregir las desigualdades a este r especto-, o de forma indire cta, garantizando la igualdad en otros á mbitos, como el familiar, el escolar, el político, el social o el cultural. Para que la legis lación se a eficaz, se re quiere una aplicación efectiva de la misma, mecanismos de control e instituciones de promoción. Los re tos que plantea la aplicación efectiva son múltiples y van desde la f alta de medios materiales hasta la falta de recurs os huma nos. Aparte de la legislación, las políticas públicas t ambién son útiles para abordar el problema de la discriminación labora l, por ejemplo , l as políticas de contratación pueden ser una medida efi caz Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 296 - para f acilitar el acc eso de miembros de grupos minoritarios o personas discapacitadas al e mpleo – en Brasil, la ley fe deral de la Administración pública procura paliar la dis criminación sufrida por las personas con discapacidades reservando para ellas el 2 0% de los puestos vacantes ofert ados a concurso por la Administración pública federal-. Los Estados deberían t omar medidas para garantizar el dere cho de igualdad a todas las pers onas en general y, en e special, a los más desfavorecidos – mujeres, minorías étnicas, inmigra ntes... – de nuestra s ociedad, e stos grupos s e encuentran en situación de margina ción por el dominio de las tesis neoliberales y el proceso de globalización económica. La realidad es bien distinta, la única preocupación de la mayor parte de los Estados, incluido el Estado español, es el control de la inflación y la disminución, en lo posible, de los desequilibrios básicos de la economía (déficit exterior y déficit públic o), para lo cual e s neces aria la moderación salarial, la flexibilidad laboral y la austeridad presupue staria . Por ello, difícilmente, la solución a los problemas de exclusión va a ve nir desde la polí tica o la Administració n. Aunque la educación es un ins trumento esencial para luchar contra la discriminación en el a cceso y el ejercicio profesional en el traba jo decente, definido por la Organización Internacional del Trabajo como “el punto de convergencia de los cuat ro o bjetivos es trat égicos: la promoción d e los derechos en el traba jo, e l empleo, la protección social y el diálogo social” (Informe I (B) (2003) de la Oficina Internacional del Trabajo, pág. 2), no e s s uf iciente. De ahí que las e strat egias a ntidiscriminación no han de ce ntrarse ún ica mente en las actuaciones educativas, son precis as nuevas políticas socioeco nómicas y un mercado de trabajo dif erente. En este sentido, “la finalidad primord ial de la OIT e s promover la igualdad de oportunida des entre hombres y mujeres para que puedan conseguir un trabajo decente y produc tivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad hu mana. ” (Informe I (B) (200 3) de la Oficina Internacional del Trabajo , pág. 2). P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 297 - Para la Org anización Internacional del Trabajo, la e liminación de “ los déficit de trabajo decente se precisa un profundo conocimiento de lo que es la discriminación en el tra bajo y un s eguimiento periódico de sus manifestaciones y de sus consecuencias soc iales y económicas. H abida cuenta de los cambios registrados e n todo el mun do e n los mercado s de trabajo y en la composición de la fuerza laboral atendiendo al sex o, la edad y el origen é tnico, cualquier estrategia de pleno empleo debe adopt ar un enfoque i ntegrador en el ámbito labora l. La igualdad de oportunidades es la única vía para alcanzar e ste objetivo .” (Informe I ( B) (2003) de la Oficina Internacional del T rabajo, punto 9, págs. 2 -3). En la parte III del Informe I (b) de la OIT se aborda su labo r y la de los interlocutores sociales con quienes la OIT trabaja estrechamente en l o concerniente a la eliminación de la discriminación, presentando ejemplos de superación de la discrimi nación por parte de los interlocutores socia les, de la negociación colectiva como ví a hacia la igual dad y de re conocimiento por parte de las empresas del valor de la igua ldad para su negocio. El principio de eliminación de la discriminación está presente e n gran part e del trabajo normativo de la Organización Internaciona l de l Trabajo, e influye en el desarrollo de marcos legislativos orientados hacia la libertad, la justicia, la igualdad, la protección de los Derechos Humanos, la convivencia democrática y e l bien de toda la colecti vidad. Los programas y proyectos de actividad es prácticas para la e liminación de la discriminación de la OIT han c ontribuido a la derro ta del apartheid , la ins taura ción de regímenes demo cráticos, l a supres ión de las barreras para ac ceder al empleo y a la movilidad ascendente e n el trabajo, el reconocimiento y extensión de derechos fundamentales a los traba jadores migrantes y los pueblos indígenas y tribales, la disminución de las desigualdades entre hombres y mujeres, la incorporación al mundo laboral de lo s trabajadores discapacitados, etc. No obstante, c omo re conoce la mis ma Organización Internacional del Trabajo aún queda mucho por hacer, por ejemplo, en cuestiones Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 304 - inmigración est á sometida a un proceso tan lento, ot orgando a cada Estado autonomía propia pa ra dar soluciones normativas reales. No obstante, las políticas públicas de los Esta dos no son tan distintas, una vez que el porcentaje de inmigrantes se coloca en t orno al 8% y 10%, donde suele oscilar la media de la mayoría de naciones europ eas, con la salvedad de los países nórdicos donde los gua rismos s on menos e levado s. Indudablemente se mantienen ciertas dife rencias como la existencia o no de contingentes, la pa rticipación o no en el s istema Schengen o el volumen de inmigrantes en situación irregular, pero los fact ores básicos de la inmigración y su regulación se repiten en todas las dimensiones. 5.5.1. El permiso de traba jo y de residencia para los inmigrantes Si nos pa ramos a analizar esos elementos comunes que se repiten en la realidad inmi grante de la Unión Europea, podemos comprobar co mo el referente principal es la obtención de un permiso de tra bajo que lleve apareja do el de residencia, a partir de la contratación en el país de origen. Esta a probación de la residencia va a condic ionar la permane ncia legal en e l país de des tino, pero un trabajador foráneo no puede conseguir e se permiso si no posee e l de trabajo antes de comenza r la dura t ravesía al lugar de destino. Como indica Ruiz de Lobera (200 4: 20), “ la ley determin a además qué puestos de trabajo pueden desempeñar los e xtranjeros, y para qué tipo de extranjeros son dichos puestos de traba jo. Los e xtranjeros q uedan divididos por el diferente trato legal que reciben. No tienen los mismos derechos los extranjeros que provienen de países de la Unión Europea que los que vienen de terceros países con los que existen acuerdos bilaterales (como la ex ención de vis ado para ent rar) y a s u vez que los que procede n de terceros países a l os que se les exigen todos los requisitos ”. El titular del permis o de res idencia tendrá l a capacidad p ara poder acceder o salir del territorio del Estado miembro que le hubiera expedido el mismo, al igual P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 305 - que e jercer las activida des autorizadas en el país receptor. En esta lín ea, gozará del mismo tratamiento respecto al nacional en aspectos como: condiciones labora les (incluy endo las relativas a despidos y remuneración), reconocimiento de títulos profesionales, se guridad social, libertad de asociación y afiliación, incluyendo en es te apartado l a pertenencia a una organización a l os trabajadores. Asimismo, poseen derecho a s olicitar y adquirir el reembolso de las contribuciones satisfechas, por el tra bajador o el empresa rio, a los regí menes de pensiones públicas en los casos en los que se cumplan determinadas condiciones y s iempre que se retorne a un tercer Estado. Este comp lemento contributivo s e efectuaría en los supuestos en que la pers ona le fuese imposible re cuperar su pens i ón, o no existiese probabilidad alguna de t ransferir sus derechos al régime n del nue vo Estado donde estableci era su res idencia. La finalidad de e ste dere cho es facilitar la vuelta del inmigrante. Siguiendo en esta línea, el beneficiario del permis o de t rabajo y de residencia disfrutará de unos der echos mínimos durante el transcurso de validez del mis mo. Por este motivo, durante el periodo del prime r permiso, el acceso y ejercicio quedará limitado a ciertos ámbitos y actividades es pecíficas, como señalá ba mos anteriormente, pudiéndose res tringir la activi dad por cue nta ajena o propia en un a determinada zona , expirando estas limitaciones a los tres años. No siempre las concesiones del permiso de residencia son algo factible solo por el me ro hecho de per manecer en un Estado un tiempo determinado. Existen circunstancias que propician que e ste permiso sea dene gado , como en los casos en el que el interesado represe nte una amenaza para el orden púb lico o la seguridad de la ciuda danía. P ara medir el niv el de esa potencial situación de alterar el or den público, se valorará la gravedad del incidente, el tipo de infracción cometido o el peli gr o que represente esa persona. Otra circ unstancia que denegaría totalmente el permis o lo constituiría el re presentar el individuo una amenaza para l a salud p ública del Estado. Pa ra llevar a efecto este hecho, la situación del individuo debería e ncuadra rse dentro de las enfermedades que recoge la OMS, incluyendo además aquellas e nfermedades infe cciosas o Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 306 - parasitarias de carácte r contagio so que sean objeto de disposiciones previstas en el Estado receptor para los propios nacionales. Se contempla la posibilidad de practicar un examen médico a la persona , con objeto de verificar que no padece ninguna de la s enf ermeda des consignadas. La alegación de e sta causa podrá efectuarse en el peri odo com prendido desde la entrada al terri torio hasta la expedición del permiso de res idencia; un a ve z pasado es te plazo, s i el afectado inicia la enfermedad, és ta no se rá causa de dene gación de la reno vación del permiso, ni de expulsión. Por lo e xpuesto hasta el momento, podemos adivinar como l as diferencias entre inmi grantes y tr aba jadores nacionales va n a derivar en e se círculo vicioso que es la inmigración irregular: un trabajador extranjero, si no ha llegado con l os permisos des de su país, no puede optar a un trabajo al no poseer permis o de residencia y no puede obtener permiso de residencia porque no tiene permiso de trabajo (aunque podrí a tener un trabajo o inclus o puede que lo tenga de manera irregular). T anto en es te s upuesto como en la reagrupación familiar, la concesión del visado en el país de origen es el principal medio de control de la inmigració n. Indica Tabares (200 8: 22) que “ no podemos ver la lle gada de inmigrantes como una invasión de ile gales que amen aza n nuestro ens alzado bienestar y equilibrio social, tema preferido de los m edio s de comunicación y de mucho s dirigentes político s. Todo lo co ntrario: hemos de ver la inmig ración como el amargo fruto y l a otra cara de una mundi alización mercantil y des humanizante (esto no se dice nun ca) que va des truyendo pa íses enteros del Sur: desde el empleo a las estructuras s ociales, e l ecosistema e inclus o países enteros. En es te sentido «Los inmigrantes no son un peligro, sino que están en peligro» ” . Otro factor común que conforma la realidad inmigrante en Europa e s el proceder en la contratación imperando el criterio de preferencia hacia el desempleado del propio país o del comunitario, o del extranjero c on permis o, de P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 307 - manera que el empresario ha brá de dotar primero sus plazas disponibles con los potenciales trabajadores que e stán en el país y pres enten estas características ; sólo en e l supuesto de haber comprobado que nin guna de estas pers onas demanda el empleo o encaja en el perfil re querido, podrá co ntratarse a un extranjero que provenga d e un país extracomunitario. En términos generales, la valoración del merc ado laboral se encamina hacia la concesión ini cial del permiso de trabajo, pero no para las posteriores renovaciones, pues to que en estos casos, el inmigrante ya reside en el país. Es otro hecho fre cuente el selectivismo en la co ncesión de los permisos iniciales para el desempeño de una actividad laboral concr eta o para un territorio determinado, evitando de e se modo que el i nmigrante recién llegado cambie de localidad. En lo relativo a los s istemas de con tratación en los distintos paíse s, la dif erencia e ntre ellos estriba en la exis tencia o ausencia de un contingente o c uota anual de trabajadores inmigrantes. El régimen y temporalidad de los permis os de residencia presenta similitudes en la jurisprudencia de los distintos Estado s, estando sujeto este sistema de permisos, e n un principio a lo temporal, seguido de renovaciones, hasta culminar con la obtención del permis o permane nte o indefinido, en la mayoría de los casos una vez cumplidos lo s cinco años de trabajo y residencia continuados en el país. El amplio e spectro de posibilidades que ofrece el sistema de permisos de residencia unido a l as singularidades de cada caso, hace aún más complicada la tarea de hallar ana logías o elementos afines entre los diferent es países. N o obstante, podrían ex traerse algunos factores comune s que facilitarían tener una visión más global de cómo se desarrollan ciertos aspectos d e las políticas migratorias en algunos países europeos. La obtención del permiso de res idencia está estrechamente ligado a la e xistencia de recurs os y me dios suficientes, que pueden ve nir determinados por el des empeño de una actividad laboral, o bien, puede ser concedida en los casos d e reagrupación o por razones humanitarias. Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 308 - Llegados a este punto, conviene puntualizar ciertas especificidades de algunos países como por e jemplo Franci a y Alemania, d onde la concesión del permis o de residencia permanente pasa por el conocimie nto gene ral del sis tema le gal y de la lengua nacional. En ot ras naciones se prevén circuns tancia s que permiten reducir el tiempo de residencia para tene r acceso al permiso indefinido. No obstante, una vez obtenido é ste, el traba jador ex tranjero queda equiparado con el nacional en materia de legislación laboral. La reagrupación familiar es otro aspecto donde existen muchas coincidencias entre los diferentes Estado s, aproximándose aún más sus puntos en común por la reciente aprob ación de una directiva comunitaria en esta materia. 5.5.2. Los problemas de los inmigrantes relativos a infracci ones, sanciones y expulsiones En el ámbit o donde se presenta n mayores diferencias es en el relativo a infracciones y sanciones . La “expulsión” se reserva en Francia para las inf racciones de orden público, mie ntras que e n los demás países incluye la es tancia irregular; otras represe ntan modalidades menores como la concret a grad uación de las sanciones, la duración de la detención en centros para asegurar l a expulsión; y otras tienen repercusiones más teóricas que práct icas como la existencia de la figura de la devolución -retorno para dar re spuesta a la e ntrada ilegal al margen de la frontera o su inclus ión en la expulsión general . Pese a esto, los objetivos generales de la política sancionadora son bas tante comunes, y en todos los países se cons idera la expulsión como ré plica a un a inf racción de la s normas de extranjería (especialmente la carencia de pe rmiso de residencia) e incluso en la mayoría se configura la ex pulsión como pena alternativa o adicional a determinados delitos cometidos por los extranjeros, pese a los problemas de legalidad que acarrea esta inter vención del derecho penal y de lo s jueces en la política de extranjería. Es un hecho evident e y palpable en la s ociedad como la política de expulsiones no es un mecanismo e fectivo para combatir l a irregularidad, debido P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 309 - principalmente a las di ficultades que entraña tanto a nivel jurídico como material. Aun así, es un hecho constatable en l as polí ticas de inmigración d e la mayoría de los países como este tipo de medidas se llevan a efecto pa ra subsanar las irregularidades derivada s del fenómeno de las migra ciones; por lo tanto , las diferencias e ntre países en este aspecto van a refe rir se al volumen de e xpulsiones efectuadas en un periodo determina do. Aparte de las difere ncias mencionadas en los párrafos anteriores, e xisten otras colocadas en un rango superi or aunque posean un carácter m ás fá ctico (políticas, sociales, etc.) que jurídico, sin des carta r este último elemento en su interve nción y como condicionante. La principal diferencia e s la existencia o no de una vida general para llegar c omo trabajador ex tranjero, que en algunos E stados no e xiste y si la hay se lleva a efecto a través de la técnica del contingente. En estos últimos años e ntre los países más des arrollad os se e stá haciendo o perativo el pensamiento de establecer cuotas de traba jadores muy cualificados y neces ario s en cie rtos sectores para dar c obertura a las exigencias del mercado laboral; pero el sentido del contingente e s más gene ral, c omo vía real de inmigración pues to en marcha por ejemplo en Suiza y en ot ros países desde hace décadas. Siguiendo en e sta líne a, encontramos otra gran dife rencia, con cretamente entre las primeras y la s últimas naciones receptor as de inmigr ación, en el vo lumen de extra njeros en situació n de irregularidad y su conexión con la economía sumergida, que posee un origen y razón de ser difere nte, pero que se nutre de la existencia de un mercado de trab ajo ilegal. Esta correspondencia reve la otras diferencias sustanciales del fenómeno migratorio, como la existencia o no d e regularizaciones e xtraord inarias y masivas, que demuestran en muchos casos el fracaso de las le yes contribuyendo a su vez a generar nu evas problemáticas en numerosos ámbitos de la realidad. Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 310 - 5. 5.3. La escasa normativa migratoria en las constituciones de los Estados europeos En la a ctualidad, las c onstituciones que están e n vigor en s u articulado poca referencia hacen al fenómeno de la inmigración originando estas lagunas legislativas consecuencias negativas, puesto que la Cart a Magna es la norma suprema del ordena miento jurídico que especifica los valores democráticos aplicables a los distintos ámbitos de la sociedad y vincula a to dos los poderes públicos en pos de su cumplimiento. La deb ilidad de la regulaci ón constitucional contribuirá a que quede n excesivos espacios normat ivos para la actua ción del legislador y del g obierno del Estado, permiti endo de es te modo, que las políticas en esta materia se conviertan en objeto de lucha electoral y de pa rti dos. Esta a usencia de normativa en materia migratoria y que queda reflejada en la s constituciones, ha supuesto la intervención de los Tribunales Const itucionales en cuestiones que atañen esta problemática social c on el fin de reducir las limitaciones de los derechos de los foráneos lle vadas a cabo por l a le y en países como Francia, A lemania, Italia o Bélgica. En líne as generales, se reconocen a l os foráneos los derechos esenciales de la persona, en ocasiones haciendo alusión a los trata dos internacionale s que son los que configuran y salvaguardan la personalidad jurídica del extranjero plasmándose en ellos los derechos y libertades del mis mo. No obstante, se trata de derechos mínimos de carácter civil e individual a los que se unen las limitaciones y las trabas en igualdad de otros derechos fundamentales, dejando así, a volun tad de los parlamentarios y de los go biernos los derechos de los i nmigra ntes. Este colectivo, por su heterogene idad, precis a de la pues ta en funciona miento de po líticas públicas específicas encaminadas a la integración t otal en la sociedad de acogida com o pudieran s er la enseñanza del idioma, la f ormación profesional o la atención cultural y religiosa entre otras. P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 311 - Señala De Sao Joao (2008: 6) que “ los traba jadores de origen e xtranjero tienen rasgos propios que los dife rencian de los autóct onos, sobre tod o en las primeras fases del ci clo migra torio: aspecto jurídico, edad media má s joven, valorización de la remuneración percibida en función de su poder adquisitivo en origen, utilización del sala rio para e l envío de remesas, desconocimiento ini cial del marco laboral, in terés centrado en el acceso al empleo y el sueldo más que e n las condiciones labora les y menor afiliación sindical ”. En la le gislación de todos los Estados los derechos laborales de los extranjeros en situación regular son idénticos que los que poseen los nacionales, prese ntando en la mayoría de los casos igualdad de c ondiciones en las pres tacio nes sociales correspondientes, con la salvedad de qu e en alguno de los supuestos la consolidación de un d erecho se alcanza una vez obtenido el permiso defini tivo de residencia. En cuest iones como sanidad, educación, vivienda, e tc. , son beneficiarios directo s de estas garantías los inmigrantes con re sidencia lega l, estando orientada la política de la mayorí a de los países, como se acordó en la Cumbre de Tampere, hacia la equiparación de este tipo de inmigrantes con los nacionales. 5.5.4. El reconocimiento de d erechos sociales para los inmigrantes En esta lí nea de igualda d de dere chos para todos, la mayorí a de las naciones abre un significativo a partado en sus políticas sociales al rec onocimiento de determinados derechos míni mos a los inmigra ntes en situación irre gular, respondiendo de este modo, a las ne cesi dades esenciales de las personas: atención sanitaria, educación, asesoramiento jurídico… Sin emba rgo, ONG´s de reconocido prestigio, cómo Cáritas, s eñalan a “ las pers onas no empadronadas y los inmigrantes en situación irregular como grupos ex cluido s de la atención de los servicios sociales públicos ” (Equipo de Estudios, Cá ritas Española, 2013 : 20). Drogode pende ncias y fact ores de r iesgo en la pobl ación inmi grante en Andal ucía: acción socioedu cativa - 312 - No obstante, en términos generales, podemos apreciar un paulatino avance en la e quiparación de der echos entre nacionales y extranjeros residentes, siendo ést e un proceso le nto y arduo en su materialización final . Este intento de igualdad para todos h a salpicado a la esfe ra de los derechos po líticos, al ir alcanzando los extranjeros atribuciones que hasta hace p ocos a ños no se les reconocía , tales como: el derecho de expresión, de asociación, de reunión, etc. No obstante, aun queda una dimensión e n la cual el inmigrante está hu érfano, y nos referimos al derecho de sufragio. La inmensa mayoría de los países res tringe el derecho al vo to a los for áneos, tanto en s u vertiente activa como pasiva, en todo tipo de elecciones, por lo que un s ustancial colectivo de trabajado res residentes en el país permanece al margen de la pa r ticipación en la política, lo que supondrá un significativo s esgo en los indicadores democr áticos al ser c ada ve z más elevado el porcentaje d e inmigrantes en los diferentes Estados. Hechos como la negación del voto y la p articipación política sie mpre ha n acompañado a la figura del extranjero, circuns tancias que hunden sus raíces e n el pasado y que se mantienen en la actualida d. Aunque el foráneo pague religiosamente s us impuestos como cualquier ciudadano y esté sujeto a las mismas leyes, no goza del derecho de la participación en la vi da política. Existen excepciones en el siglo pasado, cuand o e n la década de los sesenta se abrió el primer re conocimiento al sufragio de los ext ranjeros en las e lecciones locales de algunos países, s iendo este hito una puerta a la esperanza para que este derecho de voto se hiciera ex tensible en las e leccio nes genera les. Pero este suce so fue algo puntual en la hist oria, pues to que la ev olución que han seguido los derechos civiles de los e xtranjer os y concretamente en lo relativo al suf ragio , no ha tenido precisamente una línea muy ascendente quedando estos acontecimie ntos en una mera anécdota. La política y legislación en materia de derechos sociales van a depender directamente del cont exto donde esté inse rto el individuo, es decir, la estru ctura unitaria o federal de un Estado condicion ará la elaboración y ej ecución de las P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 5 . M a r c o N o r m a t i v o d e l a I n m i g r a c i ó n c o m o F e n ó m e n o d e N u e s t r o T i e m p o - 313 - normativas en cuestió n de inmigración, al igual que ocurre en cualquier otra esfera de la realidad político-social, d onde la presencia de un poder ún ico o de varios po deres, como sucede en el Estado federal y descentralizado, v a a modificar de forma notable la estructura normativa y las políticas públicas. En e ste sentido, Europa es un mosaico de estructuras normativas que reflejan casi toda s las variables existentes que ac abamos de mencionar, comenzando por formas federales clásicas como son los casos de Alemania y Suiza , para concluir en modelos como el francés donde la descentra lización a dministrativa vertebra su estructura nacional. En este punto, no podemos olvidar otros ejemplos que ilustran la realidad le gislativa como son los casos de l Reino Unido, que toma formas polític as de de scentralización parcial y el italiano, cuya base político -social se sustenta en una descentraliza ción en tránsito hacia ma yor autonomía. En los ámbitos fundamentales de la inmigr ación como son el trabajo y la residencia, naciones como Suiza y Ale mania ofertan alternativas di versas teniendo como criterio análogo que la aproba ción de la ley y la gestión en los países de origen es competencia ex clusiva de la federación, mientras que la aplicación de la legislación en el interior corresponde a los cantones o Länder. Un apartado es pecial merece la reagrupación familiar, en es te s entido y según la Dire ctiva del Consejo de Europa 20 03/86, el reagr upante e s considerado al nacional de un tercer país que reside de forma legal en territorio de un Es tado miembro independie nt emente de los motivo s que originaron su autoriza ci ón de residencia, siempre y cuando fuera titular de un permis o de residencia con una validez igual o superio r a un año y tuvie ra la inten ción de a dquirir e l de re sidencia permanente. En esta se cción se incluirán a los refugiados, con ciertas especificidades en la aplicación del articulado y se excluirán a los nacionales comunitarios cuando no ejerzan la libre circula ción. Dentro de este espacio normativo, s erá cons iderado miembro de la familia del reagrupante al conyuge y los hijos menores del reagrupante y/o su cónyuge (incluyendo los hijos adoptivos), sie mpre que sean menores de edad (se gún la Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 320 - En para lelo a es tas tendencias, se registra también una evolución fa vorable de las op iniones y percepciones de los ciudada nos respecto al problema de la s droga s. Se observa una mayor s ensibilizació n respecto de los rie sgos que comporta para la salud el consumo de toda s las drogas, tanto en sus patrones de uso habitual c omo menos frecuente, la reducción de la importancia que se atribuye al problema en el entorno próximo de los ciudada nos y la e xistencia de un e levado grado de coincidencia entre las demandas ciudadanas para res olver el problema y las actuaciones institucionales. Por otra parte, se ha producido también u n descens o en las admisiones a tratamiento en los últimos años. De este modo, si e n 19 99 se registra ron 51.19 1 admisiones a tratamiento por consumo de sustancias psicoactivas, un 6% menos que en 1 998 (Plan Nacional sobre Drogas, 20 00) . Siguiendo con esta tendencia a la baja , “ en e l año 201 1 se produjeron 50 .281 admisiones a tratamie nto por abuso o depen dencia de sustancias psico activas (ex cluidos alcohol y tabaco) ” , según el último inf orme elaborado por e l Observatorio Español de l a droga y l as toxicomanías (2013: 150) . La tasa global para el conjunto de España fue de 112.7 casos por cada cien mil habitantes (Plan Nacional s obre Dro gas. Es trategia Nacional sobre Drog as 2009 -2016, 20 13 : 28 ). Este descenso es atribuibl e fundamentalmente a la gene raliza ción en nuestro país de los trata mientos de larga duración (programas de sustitutivos op iáceos), que reducen la rotación de los potenciales usuarios por los distintos dispositivos asistenciales . Por lo que respecta a nuestra Comunidad Autónoma, ya que va a ser nuestro objeto de estudio, “ en 2014 se han registrado en Andalucía un total de 21.075 admisiones a tratamiento en los Centros de Tratamiento Ambulatorio de la Red Pública p ara la Atención a l as Drog odependencias y Adicciones. De e llas, 17 .631 (83,7%) correspondieron a hombres y 3 .444 (16 ,3%) a mujeres. Esto supone un descenso de 925 admisiones con respecto al año anterior ” ( Área de Drogodependencias e Inclusión de la Agencia de Se rvicios Sociales y Dependencia de Andalucía (2015: 9). P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 6 . U n a A p r o x i m a c i ó n a l á m b i t o d e l a s D r o g o d e p e n d e n c i a s y A d i c c i o n e s - 321 - En re lación a las drogas que motivan e l tratamiento, la situación h a cambiado radicalmente en los últimos años. Si la heroína re presentaba en 1 99 9 el 7 3% de las admisiones r e gistr ada s y la cocaína sólo representaba el 17.5% y ya se percibía una tendencia al alza del cannabis que supus o un 5.5% de las admisiones, en el año 2005 la heroína dejó de s er por primera vez la dr oga que motivaba un mayor número de admisiones a tratamiento, cediendo su pues to a la cocaína que supuso el 45 .1% de las admisiones, frente al 38.2% de la heroína , situándose, a continua ción, el cannabis con e l 1 0.7% ( Plan Nacional sobre Drogas. Estrategia N acional s obre Drogas 200 9-2016, 2009 : 3 8). Con lo cual, apreciamos una tendencia al alza de sustancias como la cocaína , con el 40 .4%, y e l cannabis , con el 25.6%, de las admisiones a tratamiento, tal y como indica el último Informe publicado por el Observatorio Español d e la D roga y las Toxicomanías (2013) . Según datos de la Estrategia Nacional sobre Drogas 200 9 -2016 del Plan Nacional sobre Drogas (2009: 38) “ en 2006 se re cogieron 7.042 e pisodios de urgencias sanitarias directamente relacionad os con el c onsumo no terapéutico de droga s psicoactivas. La principal sustancia me ncionada fue la co caína (59.2 por 100 de los episodios), se guida del alcohol (42.9 por 100) a pesar de que sólo se recogió este dato cuando se asociaba a alguna otra droga (policonsumo), cannabis (30.9 por 1 00), hipnose dantes (28.3 por 100) y he roína (21.8 por 1 00 ) ”. En este sentido, la mortalidad por reacción aguda a sustancias psicoactivas ha disminu ido considerablemente en los últimos años, habié ndose incrementado la propo rción de fallecidos en que se encuentra cocaína o sus metabolitos. 6.1.2. Elementos a considerar en el abordaje de las drogodependencias Diferentes autores, e ntre ellos Ortiz de Anda (19 98:181), nos o frece n una serie de elementos a tener en cuenta respecto a l a intervención comun itaria en las drogodependencias. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 322 - - Creciente consideración del ta baco y del alcohol como d rogas . Existe un cambio de actitud en los profes ionales de la intervención en drogodependencias, c onsiderándose e l tabaco y e l alcohol como un elemento a tener en cuenta en las interve nciones preventiva s. Est a variación e n las opiniones de los profesionales, puede producir cambios, a medio plazo en la re presentación social de a mbas sustancias. - Irrupción de las d rogas de síntesis en el esc enario social. El abuso del “éx tasis” ha cre cido rápidamente en Europa desde mediados de los años oche nta del pasado siglo , junto con el resurgir del LSD. En este sentido, durante “ el 2 013 se not ificaron al Sistema de alerta rápida de la UE , 81 nuevas sustancias psicotrópicas, con lo que se elevó a más de 350 el número de sustancias controladas ” (Observatorio Europ eo de las Drogas y las Toxicomanías, 2014: 13). En España se han usado es tas drogas, junto a las anfe taminas en determinadas zonas de vi da nocturna, gene ralizándo se, poster iormente su consumo a ambientes juveniles de fin de semana. Su nivel de dispo nibili dad y la imposibilidad de pronosticar sus efectos han pues to de relie ve las consecuencias graves e incluso mortales que se pueden deri var de su abuso. - Preocupación familiar por las prácticas de ocio de sus hijos adolescentes . Se percibe una crecient e preocupación de los padres por el modo e n que sus hijos hacen us o del tiempo libre, específ icamente por las prácticas de ocio ligadas al consumo ex cesivo de alcohol y otras drogas los fines de semana, especialmente cuando se asocian con la conducción de ve hículos a motor y el establecimie nto de precoces relaciones sexuales. - Toma d e conciencia social sobre la proximidad del problema d e las drogas . Se ha adquirido concie ncia por parte de la po blación de que el problema de la drogodependencia puede afectarnos directamente, independientemente de la situación cultural, social o económica. Sin embargo, desde el punto de vista de la intervención comunitaria, hay que avanzar, convirtiendo dicha preocupación e n P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 6 . U n a A p r o x i m a c i ó n a l á m b i t o d e l a s D r o g o d e p e n d e n c i a s y A d i c c i o n e s - 323 - actitud de intervención. Existe aun la cre en cia de la imposibilidad de cambiar la realidad circundante en lo referente a las drogas. - Sensibilidad socia l ante el fenómeno del narcotráfico. Esta sensibilidad se explicita d e dos modos: a. La repercusión social (en medios de comunica ción) y el alto grado de aceptación por parte de la población, de las operaciones contra el tráfico de drogas a gran escala. b. La movilización ciudad ana frente al tráfico c allejero y ve nta “a l por menor” de drogas. Se producen reacciones de se nsibilida d social ante los fenómenos relacionados con el consumo y tráfico de drogas, ya que s e considera e n el imaginario colectivo que nos e ncontramos ante situaciones de amenaza c omunitaria. Estos hechos provocan en muchas ocasiones una reacción de autodefensa p or parte de la población, lo cual puede generar en determinados lugares un ambient e inadecuado y pernicioso par a la convivencia social. Es preciso r econducir esta energía hacia l a gene ración de propuestas constructivas alejadas de reacciones violentas. - Progresiva articula ción de la respuesta social . Las redes sociales que se articulan en torno a los fenómenos de las drogodependencias y, también, las que se gene ran en relación a la propia vertebración de la ciudadanía, van configurando redes asociativas que contribuyen de forma significat iva a mejorar las condiciones de vida de las personas en general y de las afectadas por problemas de drogodependencias en particular. Se re fiere , en última instancia, a la im portancia cre ciente que e stán adquiriendo las organizaciones no gubernamentales en la intervención de las drogodependencias, ofreciendo respuestas adaptadas y rea listas. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 324 - - Ma ntenimiento de actitud es racistas e insolida rias tra s el fenómeno de las droga s. Se manifiesta en : a. La estigmatizació n de la población gitana y de otra s minorías é tnicas, como responsables del tráfico de drogas, con el consecuente rechazo social de la s mismas. b. La insolidaridad se m anifiesta en el rechazo al establecimiento de recursos asistenciales en el núcleo urbano. - Desplaza miento de las coordenadas en las propuestas de abordaje . En los último s años se está produciendo un cambio en los procesos de actuación ante e l fenó meno de las drogodependen cias, motivado por las nu evas investigaciones que s e realizan en este ca mpo, por las aportaciones de los profesionales que van introduciendo nue vos protocolos de a cción en sus labores cotidia nas y por la sit uación socioeconómica por la que atraviesa nu estro país, obteniéndose buenos resultados con la combinación de estos aspectos. En esta misma línea el Plan de Acción sobre Drogas 2013 - 2016 (201 3: 6), s eñala que “ en un momento como el actual se hacen especialmente ne cesarios los e sfuerzos por racionalizar los gastos y rentabilizar los recurs os que dedicamos a la solución de los problemas q ue plantean las drogas y las adicciones ”. En la interve nción se pasa de “programas libres de d rogas”, a los “progra mas de reducción de daño” . Se produce además un des plaz amiento des de el epicentro asistencial a la apuesta por la prevenció n . En este s entido, adquieren más relevancia el papel de la familia y la escuela. - Asentamiento d e los programas preventivos en los centros escolares . Ha existido una evolución, desde los años ochenta del pasado s iglo hasta la actualidad, de la in terve nción ce ntrada en la información s obre sustancias , P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 6 . U n a A p r o x i m a c i ó n a l á m b i t o d e l a s D r o g o d e p e n d e n c i a s y A d i c c i o n e s - 325 - impartida por e specialistas ajenos al medio e scolar, hasta l a edu cación para la salud y la promoción de las habilidades sociales, integradas dentro del curriculum escolar. Por otra p arte, es muy amplia la implantació n de programas de prevención en e l me dio escola r, impulsada por las administraciones públicas, locales y regionales. - Polarización de los r ecursos de la administración centr al en las estrategias de represión frente a la reducción de la demanda de drogas. Cada ve z más se está tomando en cuenta la opinión de los profes ionales, técnicos e investigadores que trabajan en el ámbito de las drogodependencias , en relación a la necesidad de transformar la s políticas d e acción respecto al fenómeno de las toxicomanías. Sin embargo, aún s e está lejos de articular estrategias que primen unas determinadas actuaciones más preventivas, en ve z de otras más coercitivas. La mayor part e de los recursos de la administración central e n la lucha contra las drogodependencias, se dedica a acciones represiv as, en detrimento de las propuesta s preventiv as. 6. 2 . Modelos explicativos de la drogodependencia El fenómeno de las drogodependencias, se puede explicar de múltiples formas, tantas c omo factores implicados. Hemos seleccionado las que ex ponen Pons y Berjano (1999). Estos autores clasifican los diferentes modelos explicativos, según afecten a cada uno de los ele mento s que intervienen en el consumo de droga s: l a s ustancia, l a persona y e l ambiente. Las difere ncias entre un modelo u otro, estarán e n el gr ado de importancia que se le conceda a cad a uno de estos elemen tos. Difer encian seis modelos. Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 326 - 6.2.1. El modelo jurídico Este modelo contempla el abuso de drogas desde el punto de vista de su s implicaciones legales y delictivas. El foco de interés es el propio producto y su situación legal. Es decir, pretende proteger al individuo de los males de las dr ogas no institucionalizadas, pero nada dice acerca de las sustancias que quedan a e ste lado de la le gislación vigente. Esto tenie ndo en cuenta que una gran cantidad de problemas relacionados con la justicia, los e ncontramos en el consumo de drogas legales y su repercusión en determinadas situaciones, sobre todo e n las relacionada s con la conducción de vehículos. El indiv iduo consumidor de drogas no legalizadas, dependiente o no, es contemplado como un delincue nte, o al menos como sospechoso d e poder serlo . En este sentido, podemos co nsiderar que existen grandes capas sociales que consumen de forma esporádica, determinadas drogas consideradas ilegales, pero que no conllevan comportamiento deli ctivo a lguno, por p arte de las personas que las consume n. Un e jemplo de esto podría s er el consumo de cannabis que está muy extendido entre diferentes sectores de la juventud. Este modelo ha sido denominado p or algunos autores como “jurídico - represivo”, por cuanto represe nta una perspect iva de lo jurídico orientada ha ci a la represión y e l castigo y no opta por o tros e nfoques menos punibles y que tenga n en cuenta otro tipo de situaciones , en las que la crimin alización de las mismas no sea lo esencial (Vega Fuente, 1992). 6. 2.2. El mo delo de la distribución d el consumo Este modelo inci de prioritariamente en el análisis detallado de los patrones de consumo en el seno de una pobla ción determinada o de la sociedad en su conjunto. Des de esta pers pectiva teórica e l problema del cons umo de drogas se reduce a una mera c uestión de disponibilidad del producto e n un me dio social dado. Por tanto, no se tienen en cuenta otro ti po de factores que afectan extraordinaria mente al cons umo, como los de carácter social o psicológico y que, P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 6 . U n a A p r o x i m a c i ó n a l á m b i t o d e l a s D r o g o d e p e n d e n c i a s y A d i c c i o n e s - 327 - desde nuestro punto de vis ta, inciden de forma di recta s obre las personas consumidoras. Pese a que e ntendemos que el factor de di sponibilidad es fundamental para explicar, por ejemplo, el masivo consumo de alcohol en nue stra sociedad, pensamos que la simple me nción a la extensa distribución comercial d e este producto es insuficiente para comprender su uso abusivo en determinados individuos o grupos s ociales, ya que en otros que tienen simil ar es situaciones familiares, sociales o culturales, el consumo es moderado o incluso escaso . De igual modo, suced e con el consumo de tabaco, aunque la red comercial está establecida en casi todas las s ociedades y la distribución del product o llega a los lugares más recón ditos, e sto no e s óbice para el excesivo consumo que se genera en determinados grupos de población , con los cons iguientes problemas que esto aca rrea desde el punto de vista familiar, social, sanitario, laboral, etc. Por tanto, entendemo s que la me ra dispon ibilidad de l as sustancias no es óbice para el consumo de las mis mas, porque, por ejemplo, en am bientes carenciales encontramos a un número significativo de ciudadanos y ciudadanas que trabaja de forma i ntensa por mejorar las condiciones de vida de los entornos sociales en los que habitan a través de lo s movimientos vecinales y en esos ambientes es m uy fácil el acceso a todo tipo de drogas y, sin embargo, bastantes personas orientan s u vida y su opción de ca mbio social por mejorar las carencias que en esos espacios sociales encontramos y no por consumir sus tancias adictiva s. 6.2.3. El modelo médico Considera el abuso o dependencia de sustancia s como una e nfermedad caracterizada por una pérdida del control del individuo sob re su ingesta. Se contempla e l problema del consumo de drogas como un pro blema médico más. Las críticas que se pueden hacer a es te modelo son muchas, aunq ue no haya que Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 328 - olvidar por ello sus importantes aportaciones , entre las que está el que el drogodependiente s ea visto com o un enfermo y no como un des viado soci al. Sin embargo, la consideración de enferme dad crónica incurable pued e tener un efecto contrario, al acentuar aún má s el etiquetado alienador del propio consumidor (Vega Fuente , 200 2). Las personas que consumen determinada s sus tancia s adictivas y que no son dependientes, constituyen un grupo significa tivo y también, en determin ada s circunstancias, pueden originar s ituaciones de malestar o conflicto consigo mismas o con su entorno y, sin embargo, todas es tas personas no s e conte mplan en este modelo. Algunas conductas derivadas del consumo abusivo e n ocasiones específicas, aunque no convierten a la pers o na en depen diente de la sus tancia, si que puede originar un problema s ocial g rave. Esto se aprecia con claridad en el consumo de alcohol y la conducción de v ehículos, con las cons ecuencias ta n nefastas que esta combinación puede ocasionar. Por otra parte, desde este modelo se olvida n aspectos tan importantes para el conocimiento de la conducta de abus o, como son los f actores sociales y psicológicos, por no mencionar que e ste modelo a penas contempla al sujet o abusado r cualitativo o cuantitativo, no dependiente. 6.2.4. El modelo sociológico Atiende fundamentalmente a las condiciones de cará cter socioec onómico y socioambienta l e n que tiene lugar el consumo de una determinada sus tancia. Sin embargo, lo económico es contemplado de manera parcial, pri orizando su impacto en una clase social determinada, la clase m ás de sfavorecida. De esta manera se sugiere que factores , tales como: la pobrez a, la discriminación o la carencia de oportunidades, que p ueden aparecer como producto de la sociedad urbana industrializada, se con vierten en terre no abonado para la aparición del fe nómeno del consumo de drogas. P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 6 . U n a A p r o x i m a c i ó n a l á m b i t o d e l a s D r o g o d e p e n d e n c i a s y A d i c c i o n e s - 329 - Este modelo peca de ser exces ivamente s ociologicista y de reducir la perspectiva económica a la relación pobreza -drogas. Aun que es evidente que en las zonas más desfav orecidas de los núcleos urbanos, incluso en l os de ámbito rural, se aprecia un notable incre mento del consumo de todo tipo de s usta ncias adictiva s, también e s verdad que determinadas sus tancias están muy e xtendida s entre la población en general y su consumo no obedece estricta mente a cuestiones que conlleven un a relación directa entre s ituación económica y pobreza en los ambientes sociales. Este es el caso del tabac o que se suele consumir en todas las cla ses sociales. Por otro lado, y refiriéndonos concretamente al caso del alcohol, el consumo de es ta sus tancia entre los adolescentes s e e ncuentra relacionado con un niv el ad quisitivo comparativamente alto, por lo qu e pensamos que las aportaciones de este modelo no son suficientes para comprender e intervenir sobre el tema que nos ocupa. 6.2.5. El modelo psicosocial Pone su énfasis en el individuo, contemplando la complejidad y variabilidad de cualquier conducta h umana. La conducta de consumo de drogas no puede interpretarse des de e st e modelo sin atender a las actitudes, escala de valores y estilo de vida del individu o. El consumo de d roga s es entendido co mo una forma más de comport amiento que satisface en el individuo una s erie de nece sidades no atendida s. Des de este modelo se tiende a difere nciar cantidades, frecuencias, formas de consumo, a ctitudes, variedad de efe c tos, sin olvidar el medio ambiente en que los individuos se desarrollan. Si reconocemos que el consumo de drogas es un comportamiento humano, es te comportamiento podrá ser estudiado a tr avés de la aplicación de los principios que rigen la c onducta humana e n general, y podrá n s er utilizados a tal fin los conocimientos acumulados por la psicología social y otras ciencias del comportamiento ( Ve ga Fue nte, 2 002). A partir de aquí, y siguiendo a e ste autor, podemos enumerar una s erie de principios que ayuden a co mprender mejor el problema: Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 336 - Su des cubrimiento fue casual, como resul tado de la putrefacción n atural de frutas alma cenadas.  Destiladas : res ultan de la depuración de las bebidas fermentadas para obtener mayores conc entraciones de alcohol. S e tr ata de bebidas como e l vodka, la ginebra o el ron y oscilan entre 4 0º y 50º. La de stilación fue inventada en e l s iglo VII por los alquimistas árabes, de quienes procede el nombre de la sustancia al -kohl . La graduación de una bebida indica el volumen de alcohol etílico que contiene. Así, un a botella de vino de 12º contiene un 12% de alcohol puro. Los efectos del alcohol como se ñala Díaz (1990), dependen de diversos factores que podemos pa sar a comentar a continuación:  La edad: beber alcohol mientras e l organismo todavía s e encuentra madurando, es especialmente nocivo.  El peso: afecta de modo más severo a las personas con me nor ma sa corporal.  El sexo: por factores fi siológicos, la tolerancia fe menina es , en general menor que la masculina.  La cantidad y rapidez de la ingesta: la mayo r cantidad de alcohol e n menor tiempo provoca una intoxicación superior.  La ingestión simultánea de comida: el e stómago lleno, sobre t odo de alimentos grasos, dificulta la intoxicación.  La co mbinación con bebidas carbónicas (tónica, coca-cola, etc.) van a acelerar la intoxicación. En es ta mis ma línea, señala Sánche z Pardo (2002: 92 ) que “ las actitudes de los ciudada nos ante las distintas drogas condicionan los hábitos de consumo, de tal modo que no se ent endería la importante pene tración que el alcohol tiene en la sociedad española sin la existencia d e una acti tud tolerante ante su consumo ”. P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 6 . U n a A p r o x i m a c i ó n a l á m b i t o d e l a s D r o g o d e p e n d e n c i a s y A d i c c i o n e s - 337 - A nivel psicológico el alcohol también va a producir repercusiones q ue transcenderán en la conducta del individuo de forma n otable, entre éstas podemos destacar la desinhibición, la euf or ia, la relajación, el aumento de la sociabilidad, las dificul tades para habl ar y para aso ciar ideas, la d escoordinación motora, etc. En el plano orgánico, el abuso crónico de e ste tipo de sustancia va a estar asociado a diversos problemas de sal ud como gastritis, cirrosis hepática s, úlceras gastrod uodenales, cardiopatías o la tolerancia y dependencia física, con un síndrome de abstinencia caracterizado por ansiedad, temblores , ins omnio, nauseas, taquicardia e hipertensión, que puede des embocar en un delirium tremens si no se recibe t ratamiento adecuado (Leigh, 1992). Como dijimos anteriormente, los efectos del consumo de alco hol van a depender directamente de la cantidad que esta s ustancia presente en la sangre. La medida se toma en función de los gr amos existentes por litro de sangre, obteniendo con e sta regla numérica diferentes grados de conocimiento del estado del individuo. A continuación, mostramos una escala de los efe ctos que produce una ingesta d e alcohol determinada:  0.5 g/l: euforia, sobrevaloración de facultades y disminu ción de reflejos.  1 g/l: d esinhibición y dificultades para hablar y coord inar movimientos.  1.5 g/l: embria guez, con pérdida del control de las facultades superiores .  2 g/l: d escoordinación de habla y de la marcha y visión doble.  3 g/l: estado de apatía y somnolencia.  4 g/l: coma.  5 g/l: muerte por pa rális is de los centros resp iratorio s y vasomotores. 6. 3.2. Droga s no institucionalizadas En es te apartado vamos a intent ar aproximarnos a unas sustancias que en nuestro entorno cultural son consideradas c omo fuera de la legalida d, aunque en Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 338 - otros lugares su consumo s e encuentra más cercano a l a realidad histórica y cultural de la población. 6.3.2.1. Cannabis y d erivados El ca nnabis e s una planta con cuya resina, hojas y flores se elabo ran las sustancias psicoactiva s más conocidas (h achís y marihuana) y más utilizada s entre las drogas ilegales. Su consumo, como el de la mayoría de las drogas de origen botánico, ha acompañado a la humanidad desde tiempos ancestrales, siendo usada con fines terapéuticos, re ligiosos, lúdicos y , e n ocasiones, para la elaboració n de fibras textile s. Sus efectos psicoa ctivos son debidos a un o de sus principios a ctivos: e l tetrahidrocannabinol, cuyas siglas son THC. El hachís se fabrica a partir de la resina a lmacenada en las flores de la planta hembra, prensada hasta formar una pasta compa cta de color marrón cuyo aspecto recuerda al chocolate. S u concentración de THC es superior al de la marihuana, por lo que su toxicidad potencial es mayor. L a marihu ana s e elabor a a partir de la trituración de flores, hoja s y tallos secos. Ambos preparados se consumen fumados en un ciga rrillo liado con tabaco rubio, cuyas denominaciones más usuales son: porro, c anuto, peta… (Gamella y Jiméne z, 20 03). Al consumirse fumado, es fácilmente absor bido por los pulmones, por lo que llega a l cerebro con rapidez. En pocos minu tos empiezan a manifestarse sus efectos, que pueden durar e ntre 2 y 3 horas. Las reacciones más usuales son relajación, des inhibición, hilaridad, se nsación de lentitud en el paso del tiempo, somnolencia, dificultad en e l ejercicio de funciones complejas (expresarse con claridad, memoria inme diata , c apa cidad de concen tració n…). Esta sus tancia tiene una vida media de una semana, por lo que a los sie te días de s u consumo aún se mantiene sin eliminar el 50% del principio activo, favoreciendo su acumulación cuando el consumo es regular. Por consiguiente, el consumo diario de hachís puede ralentiza r el f uncionamiento psicológico del usuario, ent orpeciendo sus funciones superi ores relacionadas con el aprendizaje, l a conce ntración y la memoria. En es te sentido, también se pueden dar reacciones agudas de pánico y P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 6 . U n a A p r o x i m a c i ó n a l á m b i t o d e l a s D r o g o d e p e n d e n c i a s y A d i c c i o n e s - 339 - ansiedad, y en personas predispuestas, puede favorecer el des encadenamiento de trastorno s psiquiátricos de tipo esquizofrénico (Laurie, 2002). Por lo que res pecta al plano orgánico, como comentan Gamella y Jiménez (2003), se pueden producir alteraciones de diversa naturaleza e importancia, entre las que podemos señalar: respiratorias (tos crónica y bronquitis en cons umidores habituales de dosis elevadas), cardiovasculare s (empeoramiento de s íntomas en personas que padezcan hipertensión o insuficiencia cardiaca), sistema endocrino (altera las hormonas re sponsables del sistema reproductor y de la maduración sexual), sistema inmunitario (el us o crónico del cannabis reduce la actividad de este sistema). El consumo de c annabis “ en lugares, vías, establecimientos o t ransport es públicos, así como la tene ncia ilíci ta, aunqu e no estuviera destinada al tráfico ”, está contemplado p or la Ley s obre Protección de la Seguridad Ciudadana como “ infracción grave ” sie ndo sancionado administrativamente. Se prevé la posibilidad de sus pender las s anciones “ si el inf ractor s e somete a un tra tamiento de deshabituación en un centro o s ervicio debidamente ac reditado, en la forma y por el tiempo que reglamentariamente se determine ”. El Cód igo Penal español no ha ce referencia al consumo de drogas, ni público ni privado. Contempla únicamente aquellas conductas relacionadas con la comercialización de las dr oga s y con la seguridad vial. Los organismos int ernacionales también t raba jan sobre cuestiones relacionada s con las d rogodependencias y, en esta línea la OMS cons idera que “ el consumo crónico (reiterado y prolong ado) de cannabis altera la capa cidad de organización e integración de información compleja implicando la atención, memoria, aprendizaje verbal, ordenamiento de tarjetas/historiet as, at ención y discriminación auditiva y filtración de infor mación irrelevante ” (Quiroga , 20 00: 120). Drogode penden cias y fact ores de ri esgo en la poblaci ón i nmigra nte en Andal ucía: acción socioedu cativa - 340 - 6.3.2.2. Cocaína Procede de un arbusto cuya denominación botánica es Erytroxilon coca. Se cultiva, primordialmente, en la altiplanicie andina (Bolivia, Colombia y Perú). En las zonas en las que se cultiva, existe des de hace siglos un consumo tradicionalmente consistente en mascar las hojas procedentes de la planta, para liberar así su principio activo y obte ner s us beneficios. Las cantidades absorbidas de este modo son muy reducidas, por lo que apenas se registran consecuencias adversas asociadas a esta forma secular de con sumo que aún hoy se mantiene. Las culturas indígenas de los países productores usaban la coca c on c arácter ri tual y p or sus propiedades ene rgéticas que les permitían realizar trabajos fís icos de exce pciona l dureza sin s ucumbir al cansancio. Asimismo, las c arencias alimenticias eran subsanadas gracias a los efe ctos inhibidore s del apetito que tiene la coca (Madge, 2002). Las hojas de coc a como s eñalan Becoña y Vázquez (2001), sometida s a diversos procesos de elabo ración química dan lugar a distinto s deriva dos: a) Clorhidrato de co caína: la form a p rincipal de consumo de Europa, conocida popularmente como cocaína. b) Sulf ato de cocaína (pasta de coca, también c onocida como b asuko), que se fuma mezclada c on tabaco o marihuana. c) Cocaína base (crack), que s e fuma me zclada con tabaco. Se obtiene calentando el hidrocloruro de cocaína con é ter, amonio o bic arbonato de soda (baking soda). El nombre proviene del sonido que hace la mezcla al calentarse. S e presenta e n forma de rocas blan cas. El crack qu e es un derivado p rocesado de la cocaína, suele fumarse en pipa. Estos dos últimos derivado s son poco frecuentes en su consumo. La vía d e administración más común de la cocaína es esnif ada , mediante la aspiración nasal del polvo, colocado a modo de “línea” o “raya”, a través de un billete e nrollado o una cánula. Su uso e s, en gran medida, recre ativo. Al igual que ocurre con las P r i m e r a P a r t e : F u n d a m e n t o T e ó r i c o C a p í t u l o 6 . U n a A p r o x i m a c i ó n a l á m b i t o d e l a s D r o g o d e p e n d e n c i a s y A d i c c i o n e s - 341 - anfetaminas, es utilizada con frecue ncia par a aguantar sin dormir las noche s de los fines de semana. La cocaína e s una droga psicoestimulante, consumida gene ral mente por inhalación, osten tando el ranking de la segunda sustancia más co nsumida entre los jóvenes españoles detrás del cannabis. Su fácil absorción hace que llegu e rápida mente al ce rebro, provocando u nos efectos que se manifiestan a los pocos minutos del consumo. Como menciona Sán chez Pardo (2 00 2 ), los efect os que produce en los consumidores se traducen en e uforia, locuacidad, aumento de la sociabilidad, aceleración mental, hiperactividad y un mayor de s eo sexual. En consumidores crónicos, a medida que des ap arecen estos efectos sobreviene un estado d e cansancio y apatía que puede inducir a repetir el consumo. El consumo abusivo de cocaína según Laurie (20 02), puede provocar importa ntes trastornos psíqu icos, s imilares a los provocados por la s anfetaminas, tales como: ideas paranoides y depresión. La dependencia psíquica de la cocaína es una de las más intensas entre las provocada s por las drogas. La supres ión del consumo tra s un pe riodo pr olongado, da lu gar a un fe nómeno de rebote, caracterizado por somnolencia, depresión, irrita bilidad, letargia, etc. Por otra p arte, como i ndica Pascual Pastor (20 01: 16), “ la intoxicación aguda puede aca rrear trastornos cardiorrespiratorios que pueden llevar a la muerte súbita. Los síntomas p rincipales consisten en enfriamientos, síncopes, taquicardia, angustias precordiales, disn ea, polipnea, avidez por el aire y ansiedad, náuseas y vómitos, trastornos nerviosos y mentales, lo que puede lle var al s ujeto a estados de resolución mus cular, colapso, pres entando fenóme nos de excitación psicomotriz con sacudidas musculares ”. En el plano orgánico, t anto por su actividad cerebral como por la v ía habitua l de administración, el consumo crónico de cocaína puede ca usar: pérdida de apetito, ins omnio, perforación del tabique nasal, sinusitis e irritación de la mucosa nasal, riesgos de infartos, hemorra gias cerebrales, cardiopat ía isquémica… [Document text truncated for crawler view.]