Construyendo “la verdad yorùbá". Una lectura afroepistemológica del sistema de Ifá
Abstract
Este artículo propone una lectura afroepistemológica del sistema de Ifá. Las políticas de la epistemología académica europea han despreciado el conocimiento tradicional africano. Ifá no ha sido una excepción. Pero a través de este método se han configurado gran parte de las normas socio-culturales y epistemológicas de la sociedad yorùbá. Así Ifá se convierte en algo más importante que un rito de adivinación, pues representa la cohesión político-social y epistemológica de una gran parte de los pueblos del África occidental. Este trabajo reivindica esta faceta e intenta mostrar la complejidad epistemológica del sistema.
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Humania del Sur 107 Construyendo “la verdad yorùbá” Una lectura afroepistemológica del sistema de Ifá 1 Antonio de Diego González Universidad de Sevilla Sevilla - España [email protected] Resumen Este artículo propone una lectura afroepistemológica del sistema de Ifá. Las políticas de la epistemología académica europea han despreciado el conocimiento tradicional africano. Ifá no ha sido una excepción. Pero a través de este método se han confi gurado gran parte de las normas socio-culturales y epistemológicas de la sociedad yorùbá. Así Ifá se convierte en algo más importante que un rito de adivinación, pues representa la cohesión político-social y epistemológica de una gran parte de los pueblos del África occidental. Este trabajo reivindica esta faceta e intenta mostrar la complejidad epistemológica del sistema. Palabras clave: Ifá, afroepistemología, fi losofía africana, colonialismo, dispositivo social. Building “the Yoruba truth” An afroepistemologic reading of the Ifá system Abstract Th is paper proposes an Afroepistemological reading of the Ifá system. Th e policies of European academic epistemology have disdained traditional African knowledge. Ifá has not been an exception. However, through this method a great deal of the socio-cultural and epistemological norms of Yorùbá society. Th us Ifá becomes more important than a divination rite, for it represents socio-political and epistemological cohesion of a great proportion of the peoples of Western Africa. Th is work vindicates this facet and intends to show the system’s epistemological complexity. Key words: Ifá, Afroepistemology, African philosophy, colonialism, social mechanism. Humania del Sur. Año 7, Nº 12. Enero-junio, 2012. Antonio de Diego González. Construyendo “la verdad yorùbá”. Una lectura afroepistemológica del sistema de Ifá... pp. 107-122. Recibido: 04-05-12 /Aceptado: 02-06-12
108 Humania del Sur Humania del Sur. Revista de Estudios Latinoamericanos, Africanos y Asiáticos. Universidad de Los Andes, Mérida. Año 7, Nº 12. Enero-Junio, 2012. ISSN: 1856-7959, ISSN Elect.: 2244-8810 Ifá ni Otító Otító ni agbará to ju gbògbó agbará lo Ire ayérayè Día fun Ile Aye Won ni ki won maa s’otító Sotito s’ododo Eni ba s’otító ni mole ngbe” (Òsá Alawó).ʹ 1. El conocimiento de los que no tenían derecho a conocer: la afroepistemología África es el continente olvidado. Para muchos es un lugar exótico y romántico, para otros es una gran reserva de productos naturales y, por último, para un número ingente de personas es un lugar caótico y peligroso donde no se ha conocido la civilización. Estos prejuicios unidos al violento colonialismo del siglo XIX y parte del XX han ocultado el desarrollo cultural del continente africano. Todavía en el imaginario de muchos occidentales, África se presenta como un lugar lleno de tribus, brujería e irracionalidad. Sin embargo en los últimos cuarenta años, diferentes autores han mostrado una África compleja y rica, más allá de la etnología. Con esos planteamientos, la academia europea había desahuciado al continente africano de expresiones culturales complejas. En África —según muchos intelectuales europeos— no había pensamiento sino supercherías, los africanos no eran dignos de tener alma y había que tratarlos por debajo de los animales. Estas justifi caciones tenían su origen en las teorías que fundamentaron la esclavitud. Pero no se quedaron en argumentaciones de autores teológicos, ya que diferentes pensadores de la fi losofía moderna se sumaron a esta corriente hablando de oídas sobre la situación africana. Tal es el caso de Inmanuel Kant, como bien indica José Santos, en su artículo Inmanuel Kant: del racialismo al racismo (Santos, 2010a), durante los últimos veinte años se han escrito diferentes trabajos sobre el tema. Podemos ver el débil fundamento de las críticas de Kant en el siguiente texto: “Los Negros de África no tienen por naturaleza ningún sentimiento que se eleve por encima de la frivolidad. Mr. Hume desafía a cualquiera a citar un solo ejemplo en el cual un Negro haya mostrado talento, y afi rma que entre los cientos de miles de negros que fueron transportados a otras partes desde sus países, a pesar de que muchos de ellos fueron incluso puestos
Humania del Sur 109 en libertad, aún no se ha encontrado uno solo que haya presentado algo grandioso en arte o ciencia o en alguna otra cualidad de valor, aún cuando entre los blancos algunos continuamente se elevan desde el más bajo de los populachos, y a través de ofrendas elevadas, ganan respeto en el mundo” en Kant Sobre lo Bello y lo Sublime. (Santos, 2010a: 412) A pesar de la contundencia del texto somos conscientes que se deben a una mala información sobre el tema dentro del contexto de su época. De la misma manera Hegel escribió sobre los africanos de una manera despectiva y produciendo una negación de la historia que subordina el discurso como señala José Santos en uno de sus trabajos (Santos, 2010b). El discurso occidental moderno ha atacado y subordinado intelectualmente a África. En el proyecto de la historia hegeliana, se excluye a África. No cabe duda —como acertadamente informa Olufemi Taiwo— que este tipo de pensamiento sobre las expresiones culturales de un continente son muy arriesgadas, cuando no intencionadas para fomentar la idea de Europa como sujeto teórico frente a los “otros”. Lo que no somos nosotros está fuera de la historia. Hegel excluye a África de la historia de la humanidad pues según él no tiene nada que ver con nosotros, explicándolo así en sus Lecciones de Filosofía de la Historia: Lo que entendemos como África es lo segregado y carente de historia, o sea lo que se halla envuelto todavía en formas sumamente primitivas que hemos analizado como un peldaño previo antes de incursionar en la historia universal. (Hegel, 1980: 194) Curiosamente el siguiente paso de occidente después de la subalternización cultural por parte de la academia fue el de la invasión militar y el colonialismo. No afi rmamos que Hegel fuese el responsable de las prácticas del colonialismo, pero sin duda muchos de sus ejecutores bebieron de sus fuentes. Hegel con sus teorías de la historia fi rmó el certifi cado de nacimiento de todo este movimiento colonialista “científi co”. Y así su “fantasma” dominó inconscientemente no ya en la fi losofía, sino en toda la cultura e instituciones de Occidente (Taiwo, 1997). En la fi losofía de Hegel África es el tiempo y el lugar del olvido. Según nos explica no hay posibilidad para una teoría del Estado y del pueblo pues no tienen “libertad” ni “moralidad”. Así como se indica en este texto: Entre los negros, es en efecto, característico el hecho de que su conciencia no ha llegado aún a la intuición de ninguna objetividad, como, por ejemplo, Dios, la ley, en el cual el hombre está en relación con su voluntad y tiene la Humania del Sur. Año 7, Nº 12. Enero-junio, 2012. Antonio de Diego González. Construyendo “la verdad yorùbá”. Una lectura afroepistemológica del sistema de Ifá... pp. 107-122.
110 Humania del Sur Humania del Sur. Revista de Estudios Latinoamericanos, Africanos y Asiáticos. Universidad de Los Andes, Mérida. Año 7, Nº 12. Enero-Junio, 2012. ISSN: 1856-7959, ISSN Elect.: 2244-8810 intuición de su esencia. El africano no ha llegado todavía a esa distinción entre él mismo como individuo y su universalidad esencial; impídeselo su unidad compacta, indiferenciada, en la que no existe conocimiento de una ciencia absoluta, distinta y superior al yo (…) Todo esto está de más en el hombre inmediato, en cuyo carácter nada se encuentra que suene a humano. (Hegel, 1980: 183) Sin embargo Hegel se equivocaba, pues en África sí han existido estados complejos como el Imperio Songhay, el califato Sokoto, la dinastía salomónica en Etiopía o el reino del Kongo. Además Hegel olvidó los países musulmanes subsaharianos. Durante el siglo XIX las potencias europeas asaltaron África y la tutorizaron. Occidente construyó en el siglo XIX la identidad africana continental. Por supuesto no se pensó (ni le interesó) en la diáspora. Y de manera muy agresiva la adaptó a la idea de progreso occidental. La cual estaba destinada a fracasar porque obvió toda la weltanschauung de los diferentes pueblos africanos. En su “afán civilizatorio”, occidente implementó un juego perverso para lograr la eliminación de la identidad ancestral. Y así durante setenta años más se impuso la administración colonial, la escuela colonial y los hábitos europeos. Lo africano paso a ser algo folclórico, anecdótico o pintoresco. La publicación del libro de Placide Tempels Philosophie Bantoue en 1945, supuso la revalorización del pensamiento africano y su presentación ante el público europeo. Las autoridades coloniales belgas consideraban a los indígenas congoleños como sub-humanos. Muchos de ellos tenían la opinión de que los habitantes del Congo no tenían ningún tipo de inteligencia y que estaban sumidos en la oscuridad intelectual más absoluta. El libro de Tempels fue la justifi cación para revindicar la cultura y el pensamiento de la gente con la que convivía a diario. Aunque ignorado en Occidente, este libro es el artífi ce del renacimiento del pensamiento africano en África —en la diáspora se había mostrado ya a través del sincretismo— y el nacimiento simbólico de la “independencia cultural” del Congo de manos de un europeo. Por último los movimientos sociales (Jamáa) que nacieron allí después de la publicación de este libro supusieron la amonestación del misionero fl amenco y su vuelta a Bélgica. A partir de Tempels diferentes autores han intentado mostrar la problemática del pensamiento africano. En los últimos años pensadores africanos formados en Europa y retornados a sus países han elaborado interesantes teorías sobre el punto de vista del conocimiento africano. Munyaradzi
Humania del Sur 111 Mawere nos explica que la afroepistemología surgió para comprender con toda profundidad aquellas prácticas culturales africanas que no encajaban con los patrones impuestos desde la academia eurocéntrica u orientalista. (Mawere, 2011: 105). En defi nitiva se trata de quitar la pátina romántica del mundo africano. En resaltar que no se debe juzgar las producciones culturales construidas en África con ojos de académico europeo. Por ejemplo, uno de los problemas lo encontramos en primer lugar en el soporte del pensamiento. Se trata de una producción oral y performática. Se sale de los modelos occidentales, pues el pensamiento africano se fundamentó en torno a narraciones orales u acciones físicas como por ejemplo el sistema de Ifá. La afroepistemología es un ejercicio de deconstrucción de lo establecido por el “otro”. No se trata de imaginar una África virgen llena de buenos salvajes, sino de repensar África. Por ello hay que analizar todos los programas y estrategias. Kwame Gyeke explica que se trataría de aquellos con una identidad perdida por el colonialismo o la esclavitud que quieren recuperarla. De allí que hay que deconstruir todas las prácticas sociales y forzosamente la afroepistemología tiene que ser necesariamente deconstructiva (Kwame, 1987). Esto concuerda con la opinión de Molefi Kete Asante de que la actitud del pensamiento africano debe ser elaborar una conciencia plenamente africana y propone una reconstrucción cultural, además de una intensa lucha social por sus valores y cosmovisiones africanos (Asante, 2009). La adquisición de este nivel epistemológico provocaría una transformación del pensamiento africano en la afrología: una fundamentación africana de la realidad. Otro gran problema es el lenguaje en el que se piensa o se experimenta la realidad. A pesar que el pensamiento afrófono no se consolidó hasta los años 90 del pasado siglo (Rettová, 2005) es indiscutiblemente la mejor opción para pensar sobre África, desde África. Usar el inglés, el francés o el portugués para pensar “problemas propios” referentes a la identidad, problemas políticos o teóricos es contraproducente. Porque no se eliminan los lastres coloniales y además no se aborda en el verdadero “ser” del pueblo a tratar, que está en su lenguaje. Los fi lósofos que lo hicieron (Kagame, Smet, Hountodji), realizaron un gran trabajo y fue valioso en su época. Pero hoy en día, pensadores como Sulayman Bashir Diagne usan el wolof como lengua de trabajo a pesar de impartir clases en la diáspora. Las lenguas africanas son muy interesantes pues pierden muchísimo al traducirse, ya que se quedan sin lo profundo de sus etimologías y signifi cados. Pero no todo es reivindicación o crítica a Occidente. Robin Horton puso de manifi esto en su libro Patterns of Th ought in Africa and West: Essays Humania del Sur. Año 7, Nº 12. Enero-junio, 2012. Antonio de Diego González. Construyendo “la verdad yorùbá”. Una lectura afroepistemológica del sistema de Ifá... pp. 107-122.
112 Humania del Sur Humania del Sur. Revista de Estudios Latinoamericanos, Africanos y Asiáticos. Universidad de Los Andes, Mérida. Año 7, Nº 12. Enero-Junio, 2012. ISSN: 1856-7959, ISSN Elect.: 2244-8810 on Magic, Religion and Science (Horton, 1993) la necesidad de estudiar los esquemas pero sin demoler al enemigo. Frente a la teoría postcolonial y la actitud de parte de la academia occidental, la crítica de Horton es intermedia. El pensamiento occidental no es la panacea, pero tampoco lo es el pensamiento africano. Deberían coexistir puesto que el mundo no se compone de una realidad sino de cientos de ellas. La visión africana de la realidad o lo que hemos llamado afroepistemología es otra posibilidad pero no la única o la verdadera. Por ello Horton insiste en que gran parte del rechazo de Occidente al pensamiento africano se debe al desconocimiento de otras formas de pensamiento aparte de las de su propia cultura. Así Horton habla de rasgos comunes que se articulan en la búsqueda de una teoría explicativa de la unidad subyacente frente a la multiplicidad del mundo. Horton glosa durante varias páginas que muchos investigadores reducen complejas teorías elaboradas por pueblos como los Yorùbá a elementos de ingobernable complejidad y arbitrariedad frente a la regularidad y la elegancia del mundo de la ciencia. Sin embargo, acercándonos al pensamiento tradicional africano veremos que las historias míticas brillan por su ausencia. No existen mitos con la forma griega o babilónica sino complejas explicaciones o conductas y pequeñas fabulas. No existe lo sobrenatural sino sólo lo natural. En la mayoría de las culturas africanas hay una fuerza inteligente e impersonal (ntu en el caso de los pueblos bantúes, Olódùmarè en el caso de los Yorùbá), una fuerza unifi cadora o mediadora (ngu para los bantúes, ashé para los Yorùbá) y una multiplicidad de espíritus que son coparticipados por estas dos fuerzas. Todo ello esbozados entre complejas cuestiones. Como bien señala Horton, si sustituimos fuerzas y espíritus por átomos y moléculas, nos encontraríamos problemas muy similares a los que proponían Berkeley, Locke o Quine (Horton, 1993: 200). ¿Cómo podemos decir que la práctica de un sistema oracular puede estar más cerca de la teoría que del sentido común? Horton responde a esa pregunta de forma clara cuando señala que en los sistemas oraculares rara vez hablan los espíritus, sino que es el propio individuo y sus características psico-bio-sociales los que dan las claves para la respuesta. Esta evidencia hallada por Horton, es la misma que también sostiene el antropólogo cubano Nelson Aboy en su libro 25 siglos de Santería Cubana (Aboy, 2009). Las prácticas culturales africanas no son ejercicios místicos sino que son prácticas que tienen en cuenta los factores psíquicos, biológicos y sociales en consonancia con la teoría de las fuerzas que rigen la naturaleza. Esto —como veremos más adelante— le ha llevado a decir que en África no existe un politeísmo sino una observación y consolidación de la vibración
Humania del Sur 113 del ser humano con la fuerza originaria (Aboy, 2009:179). Es en realidad algo mucho más complejo, más cercano a la psicología y a la medicina psicosomática que a la brujería. (Este tema ha sido muy bien trabajado por la etnopsiquiatría. El Prof. Tobie Nathan ha desarrollado múltiples experiencias para explicar los mecanismos y los procesos psicopatológicos en diversas culturas. Los colaboradores de Nathan además de psiquiatras, neurólogos y psicólogos son chamanes, bokors o babalawos. Como muestra documental de estos trabajos podemos citar la siguiente referencia: Nathan, 2007). Solo hay que cambiar los lenguajes y los términos y nos encontraremos con algo bastante complejo. Algo que se escapa al “pensamiento primitivo” de Levy-Bruhl. Estos son solo dos ejemplos de los muchos que pone Horton en su libro. Su objetivo es reabrir el puente que conecta los patrones de pensamiento occidental pero sin excluirlos. Más o menos mostrar una convivencia y garantizar una posible elección. El trabajo de Horton es desbrozar y quitar “misterio”. No hay ningún misterio en estas formas de pensamiento, tan solo cambia la puesta en escena. Horton concluye con que no hay que despreciar el progreso de la ciencia occidental, sino comprenderla, pero tampoco se puede negar que existan otras formas de explicar la realidad. El ser humano ha sentido y ha necesitado explicarlo todo; y en un mundo tan fracturado como el nuestro lo sigue necesitando, pues solo hay que recordar un viejo proverbio Yorùbá que dice: “No conocer es malo. No desear conocer es peor”. Una vez superado el “trauma cultural” que tenemos, se puede acceder a otros conocimientos, a otras formas de comprender la realidad y fabricar verdades. ¿Acaso se debe dar más credibilidad a lo que dice un fi lósofo eminentemente teórico que a lo que dice un babalawo? Pues seguramente no. Cada uno lee la realidad a su manera y la intenta mostrar. Siguiendo a Horton lo único que cambia es su mise-en-scène. El problema de a la afroepistemología es bastante serio. Lo que realmente se juega aquí es un asunto de identidad. Las brutales agresiones de Occidente sobre África en las formas de esclavitud y colonialismo hacen que necesiten emanciparse urgentemente de lo occidental. Deben de romper la subordinación del discurso europeo y construir el suyo. Si bien Horton nos sirve a nosotros, occidentales formados en la academia (y de la que no podemos desvincularnos), a un africano no le sirve. Para ellos es más atractiva la propuesta de Kete Asante o de Gyeke porque les da voz y autonomía para poder hablar, para poder explicar el mundo a la africana es necesario para que no se les acuse de primitivos, brujos o salvajes. Así, se les devuelve el conocimiento a los que no podían tenerlo, porque les estaba vedado. Solo el día que la Humania del Sur. Año 7, Nº 12. Enero-junio, 2012. Antonio de Diego González. Construyendo “la verdad yorùbá”. Una lectura afroepistemológica del sistema de Ifá... pp. 107-122.
120 Humania del Sur Humania del Sur. Revista de Estudios Latinoamericanos, Africanos y Asiáticos. Universidad de Los Andes, Mérida. Año 7, Nº 12. Enero-Junio, 2012. ISSN: 1856-7959, ISSN Elect.: 2244-8810 con el medio natural. La afroepistemología permite ver esto no como una anécdota o algo descabellado, sino como un potente dispositivo social. Para ello debemos ponernos en el conocimiento del otro —a menudo subalternizado— y superar los estereotipos de la puesta en escena, porque en el fondo construimos la realidad de maneras muy parecidas. Solo cambian las formas de realización o de estetización. El sistema de Ifá es algo más que un oráculo adivinatorio. No es mítico —en el lenguaje de los antropólogos como Levy Bruhl— sino que se trata de un evento que fundamenta la sociedad de la cultura yorùbá desde el conocimiento de la realidad. Quizás lo fácil sería pensar que este tipo de manifestaciones no tienen importancia más allá del plano etnológico pero diversos autores nos muestran que ese no es el camino. El reconocer a los yorùbás este valor es hacer justicia y en cierta medida se descolonializa el pensamiento. La etnocéntrica premisa de que los valores occidentales son los únicos que valen para determinar la validez del pensamiento es algo que este trabajo ha intentado cuestionar. Siempre desde los argumentos de autores que han sufrido de la presión occidental (como Cheikh Anta Diop, que tardo 8 años en presentar su tesis doctoral) por defender unas visiones que podía ser consideradas primitivas. Entre ellos uno de los valores más cuestionados por los propios pensadores occidentales: la verdad. La pretensión de una verdad universal no es sino un atrevimiento grandísimo y perverso que la fi losofía occidental de los últimos cien años ha intentado cuestionar. Pero el transvase de este concepto que se produjo hacia la epistemología generó una violenta reacción. La ciencia era la nueva metafísica y la realidad debía de ser mirada desde ella, de lo contrario era falso. En este estudio hemos intentado mostrar que las cosas no son categóricas y no pueden tratarse de esa manera tan simplista, pues hay otras formas de comprender la realidad y categorizarla. Y es que la realidad necesita ser regulada pero no impuesta por nadie, cada uno construye su visión y usa sus herramientas. Citando a Chukwudi Eze: “¿Qué clase de “verdad” es aquella que el investigador persigue o genera?” (Eze, 2000: 186). A lo que debemos responder citándole de nuevo: “aquella que mejore al ser humano, el ser-aún-habiendo-sido-completamente” (Eze, 2000: 174). El ser humano de cualquier religión, raza o cultura busca que su vida tenga un sentido y sea más fácil. Y hasta aquí la verdad construida por los yorùbás cumple su cometido —según se ha intentado mostrar en este trabajo— sin mayores problemas, dando voz a los que a menudo no se les da derecho a hablar.
Humania del Sur 121 Notas 1 Este trabajo ha sido realizado gracias a la beca concedida por la Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado (AUIP), y al apoyo incondicional del Instituto de Investigaciones Estratégicas para África y su Diáspora de la República Bolivariana de Venezuela durante la estancia de investigación en dicho centro en los meses de enero y febrero de 2012. 2 Este es el verso conocido como Òsá Alawo que es la descripción tradicional de Ifá. Aquí presentamos la traducción al español: Lo real es Ifá Lo real es la palabra indestructible Lo real es el poder por encima de todos los poderes La bendición que dura para siempre Esta fue la declaración de Ifáa los habitantes de laTierra Se les aviso siempre hacer locorrecto. Ser correctos y honestos Aquel que sea acorde con la realidad, será apoyado por las fuerzas. 3 El texto relativo al signifi cado de dispositivo según Foucault es el siguiente: “Lo que trato de situar bajo ese nombre es, en primer lugar, un conjunto decididamente heterogéneo, que comprende discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científi cos, proposiciones fi losófi cas, morales, fi lantrópicas; en resumen: los elementos del dispositivo pertenecen tanto a lo dicho como a lo no dicho. El dispositivo es la red que puede establecerse entre estos elementos. En segundo lugar, lo que querría situar en el dispositivo es precisamente la naturaleza del vínculo que puede existir entre estos elementos heterogéneos. Así pues, ese discurso puede aparecer bien como programa de una institución, bien por el contrario como un elemento que permite justifi car y ocultar una práctica, darle acceso a un campo nuevo de racionalidad. Resumiendo, entre esos elementos, discursivos o no, existe como un juego, de los cambios de posición, de las modifi caciones de funciones que pueden, éstas también, ser muy diferentes. En tercer lugar, por dispositivo entiendo una especie -digamosde formación que, en un momento histórico dado, tuvo como función mayor la de responder a una urgencia. El dispositivo tiene pues una posición estratégica dominante. Esta pudo ser, por ejemplo, la reabsorción de una masa de población fl otante que a una sociedad con una economía de tipo esencialmente mercantilista le resultaba embarazosa: hubo ahí un imperativo estratégico, jugando como matriz de un dispositivo, que se fue convirtiendo poco a poco en el mecanismo de control-sujeción de la locura, de la enfermedad mental, de la neurosis”. (Grosrichard y Wajemann,1978: 171-202) Humania del Sur. Año 7, Nº 12. Enero-junio, 2012. Antonio de Diego González. Construyendo “la verdad yorùbá”. Una lectura afroepistemológica del sistema de Ifá... pp. 107-122.
122 Humania del Sur Humania del Sur. Revista de Estudios Latinoamericanos, Africanos y Asiáticos. Universidad de Los Andes, Mérida. Año 7, Nº 12. Enero-Junio, 2012. ISSN: 1856-7959, ISSN Elect.: 2244-8810 Referencias Aboy, N. (2009). 25 siglos de Santería Cubana. La Habana. Anta Diop, C. (1979). Nations nègres et cultures. Paris: Presence Africaine. Chukwudi, E. (2000). El problema del conocimiento en la “adivinación” del Ifá. En E. Chukwudi (Ed.), Pensamiento Africano. Filosofía. Barcelona: Bellaterra. Grosrichard, A. & Wajemann, G. (1978). Entrevista a Michel Foucault. Revista Diwan, 2/3, 171-202. Gyeke, K. (1978). An essay on African philosophical thought: the Akan conceptual scheme. Cambridge: Cambridge University Press. Hegel, G. W. F. (1980). Lecciones de Filosofía de la Historia. Madrid: Alianza Editorial. Horton, R. (1993). Patterns of Th ought in Africa and West: Essays on Magic, Religion and Science. Cambridge: Cambridge University Press. Kete Asante, M. (2009). Studies on Afrocentricity. Consultado el 6 de marzo de 2012 en http://www.asante.net/articles/1/afrocentricity/. Madam, M. (2011). (Ed.). Tratado de los Odus de Ifá. Caracas: Orunmila. Mawere, M. (2011). African Belief and Knowledge Systems. A Critical Perspective. Cameron: Langaa. Nathan, T. (2007). Nous ne sommes pas seuls au monde: Les enjeux de l’ethnopsychiatrie. Paris: Points Essais. Ogonbunmi, S. & Olaitan. H. M. (1988). Elements of Physics in Yoruba Culture. Journal of African Philosophy and Studies. 1/1-2, 13-25. Peek, P. M. (2000). La adivinación: ¿Una forma de conocimiento? En E. Chukwudi (Ed.), Pensamiento Africano. Filosofía. Barcelona: Bellaterra Peel, J. D. Y. (2000). Encounters among the Yorubas. Bloomington: University of Indiana Press. Rettová, A. (2005). Afrophone philosophies: reality and challenge. Praga: Zdeněk Susa. Santos Herceg, J. (2010a). De la fi losofía latinoamericana a la africana. Pistas para un diálogo fi losófi co intercultural. Estudios Avanzados, 13, 131-149. Santos Herceg, J. (2010b). Inmanuel Kant: del racialismo al racismo. Th émata. Revista de Filosofía, 43, 403-416. Sowande, E. J. (1991). (Ed.): A Dictionary of the Yorùbá Language. Lagos/London: University of Nigeria Press/Oxford University Press. Taiwo, O. (1997). Exorcising Hegel’s Ghost: Africa’s Challenge to Philosophy. Consultado el 6 de marzo de 2012 en http://www.africa.ufl .edu/asq/ v1/4/2.htm