PERCEPCIONES
Los megali os en la cul u a popula :
la oponimia megalí ica
Ma ía Dolo es Go dón Pe al, Dp o. Lengua Española, Lingüís ica y Teo ía de la Li e a u a, Uni e sidad de Se illa
PH Bole ín del Ins i u o Andaluz del Pa imonio His ó ico
Inº 67 Especial Iagos o 2008 Ipp. 108-115 IMONOGRÁFICO 109
Resumen
En es e abajo p e endo mos a en qué al o g ado puede la o-
ponimia, pa cela del léxico de la lengua, habla nos de hechos his-
ó icos y cul u ales, e leja el modo de se y sen i de un pueblo,
sus c eencias y su modo de e el mundo. Pa a ello me cen o en
una de las e e encias iniciales más pa icula es: las ealidades
es an es de an iguas poblaciones, de cul u as a incadas siglos
a ás en la zona, pe o después ex inguidas po ans o maciones
his ó icas, y, más conc e amen e, los es os conse ados de an i-
guos en e amien os p ehis ó icos. El análisis de las denominacio-
nes de luga es con es os megalí icos pone de mani ies o, amén
de una eno me plas icidad y ealismo en unas ocasiones y de una
g an imaginación en o as, una ex ao dina ia ecu encia, y, po
consiguien e, se hace pa en e que no pueden conside a se casos
aislados, ni mucho menos, o ui os, los de las denominaciones
impues as a los encla es a queológicos de época megalí ica.
An es al con a io, la mencionada ecu encia de cie as oces en
unción onomás ica es al que pe mi e habla de ipos oponími-
cos con una conc e a y bien de e minada e e encia inicial. Con
es a ipología puede supone se a p io i, sin mucho ma gen de
e o , la localización de yacimien os a queológicos con la sola base
del conocimien o del nomb e de luga .
TOPONIMIA Y ARQUEOLOGÍA
La oponimia, es o es, los nomb es de luga de un e i o io, cons i uye un
ins umen o aliosísimo pa a la de ección e in e p e ación de si ios de in-
e és a queológico. Hace ya casi una ein ena de años llamamos la a en-
ción sob e es e hecho en nues o abajo Es udio léxico-semán ico de los
nomb es de luga onubenses. Toponimia y A queología1, cen ado p e e-
en e, aunque no exclusi amen e, en la p o incia de Huel a, pe o cuyos e-
sul ados y conclusiones ascienden ampliamen e al ámbi o, pues ienen
absolu a alidez pa a cualquie zona del dominio lingüís ico cas ellano.
Pues bien, como en aquel luga ya señalábamos, básicamen e son dos los
g upos de opónimos que pueden se i de pis a pa a la p ospección a -
queológica: los nomb es que emon an a an iguos es a os his ó ico-lin-
güís icos, p oceden es de lenguas habladas con an e io idad al cas ellano
(á abe, mozá abe, la ín y lenguas p e omanas), y los nomb es pe ene-
cien es ya al es a o más mode no, el cas ellano, que hacen e e encia a
es os de an igua población en los luga es denominados. Los p ime os in-
dican, po su me a p esencia, una habi ación pe manen e de los luga es
desde el momen o en que las denominaciones ue on impues as, adi-
cando en al hecho su in e és pa a la in es igación his ó ico-a queológica
de los si ios en cues ión (GORDÓN-RUHSTALLER, 1991: 12-30). En
cuan o al segundo ipo de nomb es, la mayo ía de las eces los opónimos
meno es han sido impues os po hablan es cas ellanos (da ando, pues, de
echa pos e io a la econquis a) pa a hace e e encia a la llama i a y enig-
má ica p esencia de es os de an igua habi ación en los si ios designados.
Son es as denominaciones (que a p ime a is a pueden no susci a in e és,
po pa ece adocenadas) las más elocuen es espec o de las ealidades
exis en es en los si ios nomb ados (al menos, en el momen o de la impo-
sición onomás ica), las que con mayo plas icidad hablan de los es os ha-
llados po el pueblo casualmen e, al p ocede ealizando las aenas
ag ícolas en su dia io labo a o, simplemen e, al eco e las ie as du an e
el pas o eo, la caza, e c.
Palab as cla e
Andalucía I España I Folklo e I Megali ismo I Ri os de paso I
Toponimia I Es udio léxico-semán ico I In es igación
oponomás ica
1. Dolmen del Gigan e (El Gas o , Cádiz) / Fo o: M. A. Blanco de la Rubia. Fuen e: Em-
p esa Pública de Ges ión de P og amas Cul u ales
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El conjun o de los nomb es cas ellanos alusi os a es os a queológicos
es nu idísimo, an copioso, que de segu o ha de asomb a incluso a los
especialis as. Un análisis de enido de la has a hace muy poco injus a-
men e menosp eciada oponimia meno cas ellana mues a que de al
obje o de in es igación es posible ob ene un p o echo inespe ado, no
ya solo pa a la ciencia lingüís ica, sino ambién pa a las disciplinas his ó-
icas. Pues bien, en es e abajo p e endo mos a una ez más en qué
al o g ado puede la oponimia habla nos de hechos his ó icos y cul u a-
les, e leja el modo de se y sen i de un pueblo, sus c eencias y su modo
de e el mundo. Pe o pa a comp ende cabalmen e la azón de se de
es as o mas debemos p egun a nos p ime o cómo, en qué ci cuns an-
cias, po qué y po quién son c eadas e impues as. La alidez de las con-
clusiones ex aídas del es udio de los nomb es de luga se basa en la ley
oponomás ica de la e e encia o mo i ación inicial, es o es, la ley según
la cual odos los nomb es es án inspi ados di ec amen e en una ca ac-
e ís ica llama i a p esen e en los luga es que designan, al menos en el
momen o del bau ismo2. Los esponsables de és e son casi sin excepción
las gen es que ecuen an ales luga es, y ienen necesidad de o ien-
a se en lo que cons i uye el escena io de sus idas, es o es, los campe-
sinos, pas o es, cazado es, gua das del campo, e c. Las ca ac e ís icas
que llaman la a ención del campesino de al mane a que las u iliza pa a
dis ingui los luga es en e sí pueden se muy di e sas: desde la ege a-
ción (bien conocida pa a él), pasando po los acciden es del e eno, la
auna, las co ien es lu iales, la po abilidad de las aguas, has a el ipo de
ap o echamien o de los suelos ( ipos de cul i o, pas os), p opiedad de
las ie as (pa icula es, Iglesia), y un la go e cé e a. Aquí nos cen a emos
en una de las e e encias iniciales más pa icula es: se a a de las eali-
dades es an es de an iguas poblaciones, de cul u as a incadas siglos
a ás en la zona, pe o después ex inguidas po ans o maciones his ó-
icas, y, más conc e amen e, los es os conse ados de an iguos en e a-
mien os p ehis ó icos. En Andalucía, ales es os de in e és a queológico
son especialmen e abundan es, pues es a egión ha es ado densamen e
poblada desde an iguo. En es a ocasión, sin emba go, ha emos e e encia
ambién a o as zonas peninsula es en las que apa ecen nomb es iguales
o semejan es pa a denomina a idén icas ealidades.
Los es igios megalí icos hallados de mane a casual po el pueblo,
p incipalmen e du an e las aenas ag ícolas, pe o ambién en las an-
danzas po el campo de gen es como pas o es, cazado es, leñado es,
gua das o es ales, e cé e a, pueden consis i , g osso modo, en: a) mo-
numen os de ca ác e une a io y i ual, como úmulos, dólmenes,
menhi es, cí culos de pied a (o c omlechs); b) es os de ajua es de las
umbas: es os de ecipien es ce ámicos y ú iles de pied a; c) es os
humanos; d) pin u as y g abados en la pied a, en e o os. Los hallaz-
gos de ales es igios han causado la mayo ía de las eces asomb o
y pe plejidad a los campesinos, po no sabe explica se la azón de las
ealidades encon adas.
Es p ecisamen e ése el mo i o de que los descub imien os en cues ión
hayan se ido pa a dis ingui a los pa ajes donde han enido luga , de los
ci cun ecinos. Pe o an es han debido da nomb e a las ealidades y obje-
os encon ados. Como en el ocabula io de es a gen e no exis en los é -
minos exac os, cien í icos, pa a e e i se a las ex añas (a sus ojos)
ealidades descubie as, se ha alido gene almen e del léxico amilia y
co idiano, el más usual, iden i icando los es os a queológicos con obje os
y ealidades simila es bien conocidos, con los más ce canos y comunes.
Las denominaciones de luga c eadas po el pueblo ienen muchas eces,
pa a el in es igado de hoy, una apa iencia ingenua, azón po la cual no
las elaciona con es os eales de an iguas cul u as en los emplazamien-
os de que se a a. Pe o en ocasiones son o mas plás icas, y e elan el
pun o de is a y el sabe del campesino, se basan en el lenguaje popula
ca ac e ís ico de és e y e lejan su o ma de ida y de pe cibi e in e p e a
el mundo. La plas icidad con que el homb e del campo se e ie e a es os
de o as épocas se pone de mani ies o, po ejemplo, en los casos que si-
guen: a pin u as upes es y g abados en las pied as (y, pos e io men e,
al si io donde és os se han hallado) se les llama le as, le e os, núme os,
pied a esc i a, peña esc i a; a una es a uilla, una imagen, un ex o o (y
después al luga donde és e ha sido encon ado), se le denomina ya mu-
ñeco o ídolo, ya dios, san o, c is o, i gen o de modo más gené ico (así
niño, muje , dama, dueña, homb e, según los asgos de la imagen an o-
pomó ica de que se a e); a he amien as de sílex, se les llama cuchillos,
y a o os ú iles allados, cucha as ( azón po la cual al luga donde se han
hallado ales ú iles puede denominá sele cocina ( id. in a).
SITIOS MARAVILLOSOS: TÚMULOS, MONTÍCULOS,
GRANDES PIEDRAS
El p ime elemen o ísico que llama la a ención de un si io megalí ico suele
se la a qui ec u a. Po ello, una o ma ecu en e de denomina luga es
con es os de megali os es hace lo omando como e e encia la o ma del
e eno, que ocul a un en e amien o o mado po una es uc u a de g an-
des pied as bajo ie a, y que a menudo p esen a la apa iencia de una ele-
ación sua e y edondeada. Son nomb es alusi os, pues, a úmulos.
Pueden encuad a se aquí opónimos con las o mas mo illa (-o), u ón, u-
ión, o uño (y de i ados: o uñuelo/a, con sus a ian es: i iñuelo/a, e-
iñuelo/a), mambla (< MAMMULA‘pequeña mama’, gall. mámoa), que no es
o a cosa que una me a o ización o onímica—el opónimo La Memb illa de
Ca mona con iene indudablemen e la o ma mozá abe de i ada del dimi-
nu i o la ino- ulga Mammulella, po lo que debe cons i ui una pis a pa a
la p ospección a queológica, al igual que o os dos nomb es meno es Mem-
b illa de Écija y San aella (RUHSTALLER, 2003: 273). En la oponimia de
Galicia apa ece abundan emen e documen ado el é mino mámoa, siem-
p e e e ido a un úmulo (un ejemplo p ecioso es el de Mámoa do Rei, de
Pon e ed a). O o ipo de denominaciones, como modia, medo a o me-
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doña, se a es iguan en la onomás ica de luga es en Galicia haciendo e e-
encia a la misma ealidad, es o es, un sepulc o p ehis ó ico escondido bajo
una ele ación edondeada del e eno.
Son muchos los nomb es de es e ipo que pod ían menciona se aquí.
Bas e eco da El To iñuelo (Badajoz), conocida zona dolménica; Cas illo
del Tu ón (Ronda, Málaga), e e en e a un yacimien o del Calcolí ico cali-
icado de “g an alle de can e a con poblado y nec ópolis megalí ica”; El
To uño, en Mai ena del Alco (Se illa), según M. Ponsich zona de umuli.
Siendo así, cab á supone que bajo una nomb e de luga an plás ico
como To uño de los Huesos, de La Puebla del Río (Se illa), debe encon-
a se la misma e e encia inicial: un sepulc o megalí ico bajo ie a. En
cuan o a los opónimos Mo illa (-o), apa ecen p o usamen e –sob e odo
en la coma ca de la Campiña se illana (RUSHTALLER, 1992:197-198)-,
siemp e como denominaciones de ele aciones edondeadas que ocul an
monumen os une a ios si uados en luga es eminen es y isibles desde
odos los pun os del ho izon e (GORDÓN-RUHSTALLER, 1991:126-
128). Finalmen e, o a denominación de es e ipo de cons ucción es
Mesa Hueca. És a (o la o ma hipe co ec a Mesa de las Huecas, que e-
coge la bibliog a ía) apa ece como nomb e de un conjun o de sepulc os
megalí icos de la zona onubense de Niebla, ce ca de donde se halla el
Cabezo La Hueca (El Alosno), que segu amen e se basa en idén ica e-
e encia inicial (GORDÓN-RUHSTALLER, 1991: 95-96).
Igualmen e, los opónimos pueden con ene alusiones a las g andes pie-
d as (y a su o ma) cons i u i as de los en e amien os megalí icos. Son
ex ao dina iamen e ecuen es los emplazamien os de in e és a queoló-
gico bau izados con las o mas losa, lancha, laja, las a, pied a (hincada,
hi a >FICTAM ‘ ijada, cla ada’), ped ejón, mola (es), an a, a ca, (pied a) co-
be e a (es as úl imas o mas, empleadas pa a da nomb e a dólmenes). El
menhi suele iden i ica se con la denominación de pied a hi a,pied a hin-
cada o pied a icada (así, La Pied a Ficada, de Zamo a), y pied a plan ada
(hay Pied a Chan ada gall. ‘plan ada’, denominación de un menhi de Lugo),
y con menos ecuencia, con la de can o hi o (así, el llamado Menhi de
Can o Hi o, en Palencia; c . ambién el signi ica i o nomb e P ado de los
Hi os ‘menhi es’, de Lumb ales, Salamanca).O os ejemplos de denomina-
ciones de monumen os megalí icos de es os mismos ipos son los que si-
guen: La Pied a Hincada, designación de un menhi de Zamo a; La Lancha
(Ne a), nomb e alusi o a un luga que p esen a es os lí icos de un dolmen;
el opónimo La Cobe e a, de G anada, que se jus i ica po la pied a ho izon-
al de la cons ucción megalí ica; La Uña, denominación de un menhi de
So ia, debida a la o ma de la pied a; el nomb e gallego Pa dan ela (< Pe -
dan ela < ped a da an ela ‘pied a de la an illa’), nomb e de una cons uc-
ción megalí ica de Galicia, donde an a ale ‘dolmen’; y Pe a i a o Ped a i a
(<PETRAM FICTAM ‘pied a hincada’), denominación de un conocido menhi
de la misma egión. Simila men e, Los Mola es es opónimo mayo se illano
explicable po las g andes pied as (iden i icadas po el pueblo con pied as
mola es) de los sepulc os megalí icos emplazados a pocos me os del casco
u bano de la población (GORDÓN-RUHSTALLER, 1991:117-118).
SITIOS DE MUERTOS: MOMIAS, CALAVERAS
Y PIERNAS SECAS
Después de la apa iencia ex e io anómala que el si io megalí ico p e-
sen a, quizás sean los es os óseos asociados a los sepulc os el e e en e
que ha o iginado más nomb es de luga , cons i uyendo un indicio in alible
de hallazgos de in e és a queológico. E ec i amen e, nume osos si ios
megalí icos suelen designa se con las o mas mue o(s), momia(s) o ape-
la i os que designan a pa es de ales ealidades, como, po ejemplo, zan-
ca ón, zancolín, canilla, pie na seca, cala e a, o sencillamen e hueso. Una
denominación an plás ica como conocida es la de Sima de los Huesos,
2. Dolmen del Teso o (Mo ales del Rey, Zamo a) / Fo o: La a Lozano Fe nández 3. Menhi de S . Uzec, F ancia / Fo o: Pie e-Y es B and
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de A apue ca (Bu gos), donde han sido hallados más de cinco mil ósiles
humanos, po lo que se a a del yacimien o más ico del mundo en es os
humanos; pa alelo al an e io pa ece el nomb e Silla de los Huesos, de
Casa es (Málaga), segu amen e ambién e e ido a un sepulc o p ehis-
ó ico (GORDÓN-RUHSTALLER, 1991: 97)-.Si an de bo ón de mues a
además los ejemplos oponímicos que siguen: Cabezo de los Mue os,
de Cue as de Almanzo a (Alme ía), nomb e de un conocido yacimien o
paleon ológico (GORDÓN, 1991: 31), y Sie a Momia (de la p o incia de
Cádiz), denominación de una impo an e es ación a queológica en donde,
además de es os humanos, han sido halladas es a uillas y pin u as u-
pes es con ep esen aciones de manos humanas (GORDÓN, 1991: 532).
La e e encia a es os óseos en la oponimia megalí ica andaluza es e-
cuen e. Quizás el ejemplo más conspicuo sea el del conocido Dolmen de
So o (denominación mode na basada en el nomb e del dueño de la inca
donde se ubica, A mando So o), llamado desde an iguo po la población
local El Zanca ón, sin duda debido al hallazgo en el luga de es os hu-
manos po la población local, aun an es de que el dolmen se diese a co-
noce a los in es igado es en 1923 (GORDÓN-RUHSTALLER, 1991:
209-210). Po o a pa e, el nomb e Ri e a de Pie na Seca lo es de un
emplazamien o del é mino onubense de San a Bá ba a de Casa, donde
se ha localizado un pequeño úmulo, un en e amien o megalí ico; no
cabe duda de que es a denominación alude cla amen e al con enido de
sepulc os p esen es in si u (GORDÓN-RUHSTALLER, 1991: 158-159).
De o o lado, las denominaciones an ecuen es como ealis as de
umba (Tumba del Gigan e) o sepul u a (Sepul u a del Mo o, Sepul u a
del Gigan e, Sepul u a de la Reina, Ce o de las Sepul u as) e ela la con-
ciencia del ca ác e une a io de un si io, conciencia p obablemen e mo-
i ada po la p esencia de es os humanos en el luga (GORDÓN, 1991:
532). Podemos explica así el é mino en ie o, que apa ece en el opó-
nimo Pue o de los En ie os, nomb e de una g an cons ucción megalí-
ica de la Edad del Cob e del é mino se illano de Guillena, que
signi ica i amen e se halla, jun o con la cons ucción dolménica nom-
b ada Sepul u a de las Can e as, en la llamada Dehesa de Canillas, nom-
b e igualmen e alusi o a los es os óseos encon ados en el luga
(GORDÓN, 1991: 531-532; GORDÓN-RUHSTALLER, 1991: 68-70).
PARAJES FANTÁSTICOS: GIGANTES, HECHICEROS, MOROS
El asomb o y la ex añeza que han causado cie as ealidades p esen es
desde iempo inmemo ial en el campo, y o as casualmen e halladas bajo
ie a, cuya exis encia esul a incógni a y mis e iosa pa a el pueblo, han
hecho que és e las a ibuya a se es mí icos, legenda ios o eligiosos. Es o
se hace pa en e sob emane a en el caso de la in e p e ación de los es-
os megalí icos, que se p esen aban como algo o almen e inexplicable,
4. Chabola de la Hechice a (El illa , Ála a) / Fo o: San iago Muñoz Baños
5. Dolmen de So o, llamado an iguamen e Dolmen del Zanca ón / Fo o: M.A. Blanco de la
Rubia. Fuen e: Emp esa Pública de Ges ión de P og amas Cul u ales
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y, po ello, en uel o en un halo de mis e io, pa a la población u al que
hace siglos3puso nomb es a los si ios del campo, o almen e igno an e
en cues iones de his o ia y a queología. En una men alidad al, absolu-
amen e al a de obje i idad y conocimien o cien í ico, se undían o al-
men e lo eal y lo imagina io. Es és e el o igen de las leyendas popula es
y los mi os c eados en o no a lo desconocido.
Si oda ía al isi an e mode no le esul a asomb osa la p esencia de pie-
d as de oneladas de peso en algunos monumen os megalí icos, pied as
le an adas y pues as unas sob e o as en épocas en que no exis ían me-
dios écnicos pa a ello, a ojos de los campesinos y poblado es u ales me-
die ales, nadie sal o un gigan e pod ía habe le an ado pied as de ales
dimensiones y al peso. Así, umba de gigan e es una denominación gené-
ica con la que se conoce de e minado ipo de cons ucciones megalí icas
y que es ca ac e ís ica sob e odo del Medi e áneo, p incipalmen e de la
isla de Ce deña, donde eciben es e nomb e los sepulc os colec i os mo-
numen ales. Es a denominación pudo o igina se en la c eencia de que
umbas de an eno me amaño sólo podían se i pa a albe ga (en e a )
a pe sonajes de amaño gigan esco. En el País Vasco, es as igu as legen-
da ias eciben el nomb e de gen iles, y con es a o ma han pasado a la o-
ponimia, p ecisamen e como denominaciones de dólmenes (Jen ille xek,
Jen illa iak, Jen illeioa, Jen ilba za): “sob e i e aún la leyenda de unos
se es que son desc i os como pe sonas de al u a gigan esca, poseedo es
de una ue za descomunal, que habi an en las simas y ca e nas de es e in-
cón de España. Son los llamados, en lengua eusque a, los jen illa, los gen-
iles. Vi ie on en es as ie as mucho an es de la llegada del c is ianismo,
de ahí su nomb e (...) adicionalmen e conside ados como le an ado es de
dólmenes4”. Mo i ados en leyendas de es e ipo es a án igualmen e o-
pónimos andaluces como Hoyo del Gigan e, Tumba del Gigan e, y Sie a
del Gigan e (de Mo ón de la F on e a y Guadalcanal, en Se illa; y Alme ía,
espec i amen e); el p ime o de ellos es nomb e de un pa aje donde ha
apa ecido un impo an e en e amien o p ehis ó ico (GORDÓN, 1991:532).
E iden emen e es ambién la denominación Dolmen del Gigan e, de El
Gas o (imagen 1).
De o ma simila , las cons ucciones megalí icas han sido a menudo con-
cebidas como ob a o i ienda de hechice os, magos o b ujas ( igu a és a
co espondien e a la Vé ula o ieja de la cul u a popula ), llamada meiga (<
la . MAGICA) en Galicia, donde se hallan nomb es an elocuen es como Ei a
das Meigas, que comen o más abajo; c . ambién Cue a del Mago, así como
la denominación Peña de la Abuela, de una cons ucción megalí ica de
So ia. De ahí un opónimo como Chabola de la Hechice a, de El illa (Ála a),
que co esponde al emplazamien o de un impo an e monumen o une a-
io de época p ehis ó ica (APELLANIZ-FERNÁNDEZ 1989: 141), y o o
como Mesa de las B ujas, denominación de un dolmen de Galicia. Y asi-
mismo, los a ios dólmenes denominados El Aquela e en el País Vasco.
En es e con ex o me ecen ci a se igualmen e los opónimos de la o ma
Bailade o, ecuen es en Cana ias pa a nomb a luga es donde se eunían
las b ujas, según la adición popula (GORDÓN-RUHSTALLER, 1991: 64).
Cabía ambién la posibilidad de que se a ibuye a la exis encia de es as
cons ucciones con pied as a la única cul u a an e io de la que enían
conciencia los homb es medie ales (au o es mayo i a iamen e de la o-
ponimia meno cas ellana que has a hoy se conse a): la de los mo os.
La igu a del mo o apa ece de modo ecu en e en las leyendas y ha pa-
sado a la oponimia megalí ica con igual p o usión. Son ecuen ísimos
en odas las egiones los nomb es de luga Mo o(s), Mo a, Mo i a, siem-
p e alusi os a se es legenda ios que se supone cons uye on y luego
habi a on esos luga es ;el nomb e Ped a Mou a (La Co uña), emi e a
una o mación inicial Ped a [da] Mou a ’pied a de la mo a’, e e ida a un
conocido dolmen oda ía muy bien conse ado5, lo mismo que ambién
Fo no dos Mou os de Falado a, nomb e de uno de los dólmenes más co-
nocidos e impo an es de Galicia; Case ón de los Mo os, denominación
de un dolmen de A abalde (Zamo a), Co a da Mou a, cáma a de dolmen
de Galicia y Lapa del Mo o, nomb e de un dolmen sin úmulo de la loca-
lidad se illana de Cas illo de las Gua das. Es os luga es y que se ela-
cionaban ecuen emen e con encan amien os (de ahí los opónimos
del ipo La Mo i a Encan ada, El Duende: id. GORDÓN-RUHSTALLER:
34) y con eso os escondidos (así hay Dolmen del Teso o, en Zamo a, y
son ecuen es los nomb es del ipo Hoya del Teso o, La Lla e [del e-
so o]). Una leyenda que se epi e en a ias localidades andaluzas con
escasas di e gencias habla de un enigmá ico eso o, escondido en e
los es os de an igua habi ación (gene almen e, yacimien os a queoló-
gicos) y ence ado bajo lla e, desconociéndose el pa ade o de és a. Una
a ian e de al leyenda habla del enca celamien o de una p incesa e-
belde de iempo de los mo os en un calabozo, ce ado con una enigmá-
ica lla e pe dida. En uno de esos mo i os legenda ios deben es a
inspi ados los no escasos nomb es de luga La Lla e (GORDÓN-RUHS-
TALLER, 1991:109-110, 114-115, 183).
A eces ambién se adjudicaban es os luga es con es os enigmá icos a
algún pe sonaje pode oso de la ida ci il (un ey o una eina; de ahí Mámoa
do Rei, nomb e de un úmulo de Pon e ed a; Peñón de la Reina, en Albolo-
duy (Alme ía), nomb e de un yacimien o de la Edad del B once Final; hay,
asimismo, Sepul u a de la Reina, en Guadalcanal, Se illa, y Cas illi o de la
Reina, en Huel a) o eligiosa6(Cocinilla del Obispo, Cue a del Monje, Cue a
Sag ada, Las Reliquias, Hueso San o). No ablemen e cu iosas me pa ecen
a es e espec o las denominaciones que con ienen e e encias a la unción
que se a ibuía a ales cons ucciones: cabaña (Cabaña de los Mo os, nom-
b e de un dolmen de Ca aluña), gall. co ello ‘co ijo’(Co ello dos Mou os en
Galicia), casa (y de i ados: Casa dos Mou os, dolmen de Galicia, como am-
bién Caso a o Casou a, Casiña; Casi as de los Mo os, úmulo de Can ab ia),
case ón (Case ón de los Mo os, dolmen de A abalde, Zamo a), capilla (Ca-
pilla de los Mo os, Capela dos Mou os), ho no (son muy habi uales los nom-
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b es Ho no del Mo o,Ho no de las B ujas, que obedece án a la o ma de
oquedad edondeada de los úmulos, semejan e a la de un ho no: hay Fo -
nela , Fo na o Fu na (ho nilla) dos Mou os, Fo no dos Mou os como nomb es
de dólmenes de Laxe, Toques y O iguei a, en Galicia, así como Cas o os
Fo nos en Figuei oa, en la misma egión).
Finalmen e, dada la ecuencia con que se e i ica el descub imien o de
u ensilios pe enecien es a un ajua une a io en un mismo luga , no esul a
en modo alguno ex aña la denominación popula de Cocina con que han
sido bau izados de e minados yacimien os a queológicos, como el de Cue a
de la Cocina (en Dos Aguas, Valencia); uno de los más impo an es del pe-
iodo neolí ico, y Cocinilla del Obispo (Alican e), yacimien o epipaleolí ico
(GORDÓN, 1991: 528). Como emos, oda ía en nues os días pe du an en
la memo ia popula de muchos luga es his o ias y leyendas adicionales
que implican a se es mí icos y legenda ios (p incesas encan adas, gigan es,
mo os, mo as encan adas, b ujas, e c.) en la jus i icación de las g andes pie-
d as ca ac e ís icas de los monumen os megalí icos. Tales leyendas han
pasado a la oponimia en o ma de nomb es ales como Ei a das Meigas o
E a de las B ujas (en el Mon e Neme, en Ca ballo, Galicia), denominación
muy elocuen e de un á ea donde se conse an los es os de un cí culo lí ico
(o c ómlech), que la adición popula iden i icaba como luga de eunión de
las b ujas en la noche de San Juan7. Igualmen e, Ei a dos Mou os es el nom-
b e de un conocido c ómlech de la misma egión (el cí culo lí ico se iden i i-
caba con una ei a (una `e a´),pues p esen aba la misma apa iencia: un
espacio edondeado, odeado de pied as, del cual se pensaba que hab ía
enido en o a época la unción de luga donde se illaba el igo).
CONCLUSIONES
Las mencionadas o mas onomás icas de luga se basan en un léxico
muy peculia , como hemos is o: de una pa e, plás ico y ealis a, bien
desc ip i o, omado del ocabula io usual y domés ico del campesino,
quien bau iza a los luga es que ecuen a (Pie na Seca o Canillas, Zan-
ca ón, po ejemplo, no pueden se denominaciones más plás icas de
pa ajes donde se han hallado es os óseos, conc e amen e huesos de
la pie na); de o a pa e, ingenuo, imagina i o, an asioso, con conno-
aciones de mi o y leyenda, e lejo de la pe plejidad y el asomb o del
pueblo an e hechos y ealidades desconocidos e inexplicables a sus
ojos (las alusiones a la cocina de un mo o, a un gigan e o a una hechi-
ce a, po pone solo es bo ones de mues a, deben encuad a se o al-
men e en el e eno de lo legenda io). Después de es a enume ación
–que pod ía se no o iamen e más ex ensa8—c eo que ha quedado bas-
an e cla o que no pueden conside a se casos aislados, ni mucho
menos, o ui os, los de las denominaciones impues as a los encla es
a queológicos de época megalí ica. An es al con a io, la ecu encia de
cie as oces en oponimia es al que pe mi e habla de ipos oponí-
micos con una conc e a y bien de e minada e e encia inicial9. Con es a
ipología puede supone se a p io i, sin mucho ma gen de e o , la loca-
lización de yacimien os a queológicos con la sola base del conoci-
mien o del nomb e de luga .
Las ci cuns ancias del bau ismo de los luga es son idén icas en odas
las zonas, pues al bau ismo su ge de las mismas necesidades y se e ec-
úa po el mismo ipo de hablan es; de ahí que se epi an iguales o muy
simila es denominaciones en las más di e sas egiones que compa en
una misma lengua, pa a da nomb e a iguales o semejan es ealidades10.
Un nomb e como Villa , basado en el apela i o cas ellano illa -pequeña
población (deshabi ada)11-, po ejemplo, se epi e has a la saciedad en la
oponimia hispánica, apa eciendo en la mayo ía de los municipios pa a
designa es os uinosos de an iguas poblaciones, algunas de g an in e-
és a queológico. Es a ecu encia de cie os ipos oponímicos, de un
lado, y la absolu a alidez de la ley oponomás ica de la e e encia inicial
( id. sup a), de o o, pe mi en ap o echa los opónimos meno es pa a la
6. Dolmen de Axei os o Ped a da Mou a (Olei os, A Co uña) / Fo o: C is ina Ve a O eo 7. C omlech de Monsa az, Po ugal / Fo o: Paula Sole Moya
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de ección de nue os yacimien os, pues si en a ios si ios llamados, po
ejemplo, To uñuelo (denominación basada en la oz o uño), o Memb illa
(<la . MAMMULELLA) cons a la exis encia de úmulos, es deci , de dólme-
nes disimulados bajo la apa iencia de ce os de o mas más o menos sua-
es, en luga es conocidos como Pied a Fi a (o Hi a), la de menhi es, y en
los llamados Canillas, de sepul u as de in e és a queológico, es lógico
que podamos supone , po analogía, la p esencia de las mismas ealida-
des en o os luga es homónimos aún no explo ados po los expe os.
Al in es igado mode no de la A queología, habi uado a designa a los
obje os de su es udio median e una e minología especializada, pueden
habe le esul ado demasiado comunes y adocenados es os nomb es que
a amos, pa a pone los en elación con las ealidades exis en es en al
ipo de luga es. Es e hecho y el del desconocimien o an o de los meca-
nismos que igen la c eación oponomás ica como de cie o léxico dialec-
al, a caico o ulga , con enido en los nomb es geog á icos, hab án sido
las causas de que muchas de es as denominaciones, a p ime a is a an
comunes e insigni ican es (pe o, en cambio, an elocuen es y signi ica-
i as pa a quien sabe in e p e a las), hayan pasado desape cibidas.
En in, con es e abajo he que ido mos a una ez más cómo la in es iga-
ción oponomás ica puede o ece in o maciones aliosísimas a la A queo-
logía. Mi a ea de lingüis a acaba aquí; no p e endo “hace a queología”
p opiamen e dicha, pues es o es cosa que compe e a los especialis as en al
ámbi o. És os, po su pa e, pod án bene icia se del abajo lingüís ico que
les o ezco, y que, dada su o mación especí ica, quizá no es aba en su
mano ealiza . C eo que és e es un buen ejemplo de cómo puede ab i nue-
as pe spec i as el in e cambio de conocimien os en e dis in as disciplinas,
pues no hay cosa an es é il como la especialización he mé ica.
No as
1 Véase Go dón- Ruhs alle 1991. Es a ob a ha enido una no able epe cusión an o den o del ámbi o
de la Lingüís ica como en el de la His o ia, y más conc e amen e la A queología, pues, amén de habe
sido ci ada con p o usión, han sido muchos los abajos pos e io es que la han omado y la siguen o-
mando como pun o de pa ida.
2Pa a una de enida exposición de es os concep os, éase Go dón 1995: 30-31
3Hay que ene en cuen a el hecho de que la mayo ía de los opónimos españoles ue on c eados en
época medie al, as la econquis a; la epoblación de las ie as ganadas a los mo os se lle ó a cabo
con gen es enidas de Cas illa, León y A agón, sob e odo. La c eación onomás ica se lle ó a cabo a pa -
i de las ca ac e ís icas más llama i as de los luga es que había que bau iza (o lo que es lo mismo, dis-
ingui de o os ecinos con una denominación).
4“Gigan es y megali ismo: los Jen illa”[en línea]: <h p://www.geoci ies.com/jhan elo/gym1.h m
[consul a: 15/02/08]
5“O dolmen da Ped a Mou a de Aldemunde (Ca ballo) en unhas dimensións de 2,40 m po 3,20 m. Os
o ós a os o on mo idos e só dous es án no seu emp azamen o o ixinal. O máis al o chega aos 2,30
m de al u a. Segundo a lenda, a ped a oi aída po unha mou a, que a ouxa na cabeza men es iaba
nunha oca e daba de mama a un bebé.” (cu si as mías; <h p://gl.wikipedia.o g/ wiki/Dolmen_de_
Ped a_Mou a>)[consul a: 16/02 /08]
6Resul a ex ao dina iamen e ecuen e la sac alización de es os luga es conside ados paganos, ma-
e ializada en denominaciones con hagiónimos(así Menhi de S . Uzec, en G an B e aña; éase imagen
2), o con apela i os del ipo de i gen, seño a, san o, monje, obispo, e cé e a.
7“Baixo o nome de ei a das meigas epá ense po odo o país luga es onde supos amen e se p odu-
cían os encon os des es se es mí icos. Nes e caso conc e o, había aquí un c omlech”(< h p://www. ag-
zania.com/i em/53239>) [consul a: 15/02/08]. “A noi e de san Xoán, na on e de San a C is ina ó lado
das uinas dunha capela p óxima, as b uxas bailaban e ealizaban odo ipo de ce imonias e acudían ó
mon e Neme onde sen adas en cí culo sob e unhas ped as (“sen adoi os”) ealizaban os seus “meiga-
llos”(<h p://clien es. iane wo ks.es/ayun amien o/ca ballo/g_pa imonio.h ml>; cu si as mías)[con-
sul a: 15/02 /08]. “En el pico del mon e exis ía un c omlech conocido como “Ei a das Meigas”, del que
la adición cuen a que sus pied as e an asien o de las b ujas que allí celeb aban sus euniones. El
cí culo lí ico ue des uido en los abajos mine os de explo ación de wol amio du an e la II Gue a
Mundial (<h p://www. inis e ae.o g/web/a iculo.php?pcoa=165&idi=C>) [consul a: 15/02 /08].
8En b e e sald á a luz en la edi o ial alemana Ve ue -Ibe oame icana un abajo más po meno izado
donde indago la plasmación en la oponimia de odo ipo de adiciones y leyendas popula es, y en el
que maneja é más abundan es ma e iales elacionados con el megali ismo y en gene al con las cone-
xiones en e oponimia y a queología.
9En Go dón 1995: cap. 17, así como en Go dón-Ruhs alle 1991 (passim, en odo el lib o) se o ece
una ipología que puede conside a se bas an e comple a de o mas que cons i uyen pis as pa a la
p ospección a queológica.
10 Pe o, además, ocu e que ienen a coincidi los mismos ipos de nomb es en los dis in os dominios
lingüís icos. Así, lo mismo que en á eas hispanas hallamos nomb es de luga con las o mas Damas,
Seño a(s)— id. Go dón-Ruhs alle 1991: cap. II—, en F ancia exis e una conocida g u a llamada des De-
moiselles, donde se han hallado nume osos es os de an igua habi ación, y en e ellos, segu amen e,
igu as emeninas, que hab án dado luga a la denominación. E igual que encon amos F aile pa a da
nomb e a emplazamien os a queológicos de zonas de lengua cas ellana, hallamos F a e en Ca aluña
como denominación de un impo an e yacimien o p o ohis ó ico ( id. Ma ín Colliga 1982).
11 Véase Ruhs alle 1990: s. . Villa .
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