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Organizar, administrar, recordar. El libro blanco y el libro de dotaciones de la Catedral de Sevilla

Belmonte Fernández, Diego

Abstract

En el presente trabajo se aborda el estudio de dos códices diplomáticos conservados en el Archivo Catedral de Sevilla, conocidos hoy como Libro Blanco y Libro de Dotaciones. Partiendo del análisis de su materialidad y su contenido formal, se ha procedido a la contextualización histórica e institucional de los volúmenes. Se responde así a dos cuestiones clave en el estudio de esta clase de códices, cuál fue la causa que motivó su elaboración y qué pretendía conseguir la institución creando unos libros de similares características. Para poder aclarar estos puntos, se hacía necesaria la reconstrucción del entramado administrativo del entorno capitular en la época en que se produjeron estos manuscritos, comienzos del siglo XV. Fue este un momento destacado de la historia de la Iglesia en Sevilla al ser entonces cuando se tomó la decisión de construir una nueva catedral que sustituyera a la vieja mezquita aljama cristianizada. Ambos volúmenes, además, poseyeron lazos que los vinculaban a otras muchas piezas del repositorio hispalense. Se ha intentado, por tanto, desentrañar estos nexos realizando una panorámica general que permitiera situar en cada sección de la administración capitular, los vestigios escritos que hoy conservamos, analizando también el papel que jugaron en la época. Por último, se presenta una edición completa de cada uno de los dos volúmenes que conforman el eje central de nuestra investigación.

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Diego Belm onte Fernán dez 2016 Diego Belm onte Fernán dez Tesis Doctoral dirigida por: Dr a. María Luisa Pardo Rodríguez. Dra. Carmen del Camino Martínez. Departamento de Histori a Medie val y Ciencias y Técnicas Hi storiográ ficas. Universidad de Sevill a. En el presente trabajo se aborda el estudio de dos códices diplomáticos conservados en el Archivo Catedral de Sevilla, conocidos hoy como Libro Blanco y Libro de Dotaciones . Partiendo del análisis de su mate rialidad y su contenido formal, se ha procedido a la contextualiz ación histórica e inst itucional de los volúm enes. Se responde así a dos cuestiones clave en el estudio de esta clase de códices, cuál fue la causa que motivó su elabora ción y qué pretendía conseguir la institución creando unos libros de similares características. Para poder aclarar estos puntos , se hacía necesaria l a reconstrucción del entramado administ rativo del entorno capitular en la época en que se produjeron estos manuscritos, comienzos del siglo XV. Fue este un mom ento destacado de la historia de la Iglesia en Sevilla al ser entonces cuando se tom ó la decisión de construir una nueva catedral que sustitu y era a la vieja mezquit a aljama cristianizada. Ambos volúmenes, además, posey eron lazos que los vinculaban a otra s muchas piezas del repositorio hispalens e. Se ha intentado, por tanto, desentrañar estos ne xos realizando una panorámica g eneral que permitiera situar en cada sección de la administración capitular, los vestig ios e scritos que hoy conservamos, analizando también el pape l que jugaron en la época. Por último, se presenta una edición completa de cada uno de los dos volúmenes que conforman e l eje central de nu estra investigación. In qu esto studio si affronta la ricerca di due codici diplomatici conservati nel Archivio della Cattedrale di Siviglia, oggi noti come Libro Blanco e Libro de D otaciones . A partire dal'analisi della loro materialitá e il loro contenuto diplomatico, si è proceduto alla contestualizzazione storica e istituzionale dei volumi. Si risponde così a due questioni chiave nello studio di questa classe di codici, qual è stata la causa che ha portato al loro sviluppo e che intenzione aveva l'isti tuz ione creando dei libri con queste cara tteristi che. La ricostruz ione del quadro amminist rativo della c attedrale all'inizio del XV secolo, mom ento in cui questi manoscritti sono stati prodotti, è stata necessaria per chiarire questi punti. Questo è stato un punto culminante della storia della Chiesa a Siviglia perchè è stato allora quando si ha deciso di costruire una nuova cattedrale per sostituire la vecc hi a moschea cristianizzata. Entrambi i volumi possedevano anche legami che li univano a molti altri docu menti del archivio. Si è cercato, quindi, di svelare queste connessioni facendo una panor amica che lasciasse mettere in o gni sezione dell’ amministrazione del capitolo ogniuna delle tr acce scritte che o ggi conserviamo, analizz ando anche il loro ruolo svolto in quella epoca. Infine, si presenta un’ edizione completa di ciasc uno dei due volumi che compongono il punto centrale della nostra ricerca. Índice SIGLA S y ABR EV IA TURAS ...................................................................................................... 1 I . INTRODUCCIÓ N. .................................................................................................................... 3 II. EL LIBRO BLANC O Y EL LIBRO DE D OTACIONES . A SPECTOS MATERI ALE S Y CONTENI DO FO RMAL. ........................................................................................................... 21 1. Las bases de l proyecto: Los docum entos y el m odelo librario, el Curso de los Aniv ersario s . .................................................................................................. 23 1.1. Los docum entos. ........................................................................................................... 23 1.2. El modelo librario: e l Curso de los Aniver sarios. ........................................................ 40 2. Aspectos codicológ icos: las mate rialidades. ....................................................................... 55 3. Su escritu ra: modelos y manos. ........................................................................................... 91 3.1. Manos p rincipales. ....................................................................................................... 93 3.2. Manos secun darias. ................................................................ .................................... 11 8 3.3. Otras m anos. ............................................................................................................... 1 25 3.4. Otros sig nos gráficos. ................................................................................................ . 126 4. Un inten to de encuadre t ipológico : ¿cómo defin ir el Libro Blanco y el Li bro de Dotaciones ? ........................................................................................................................... 1 33 III. LO S LIBROS E N SU DIMENSI ÓN INTERTE XTUAL: CON TEXTOS DE ELABO RACIÓN Y USO. ........................................................................................................ 149 1. El contexto de elaborac ión. ............................................................................................... 151 1.1. El autor i ntelectual : el prior Di ego Martínez . ............................................................. 151 1.1.1. Su vida. ................................................................ ................................................ 151 1.1.2. Los traba jos de Dieg o Martínez . ......................................................................... 159 1.1.3. Los ot ros Diego Martín ez . ................................................................................... 174 1.2. El context o administr ativo: m ayordomos y contadores. ............................................ 177 1.3. Un lugar p ara la escr itura: la Casa d e las Cuenta s. ..................................................... 190 2. Las vidas de los libros. ...................................................................................................... 195 2.1. Uso y m uerte de los có dices. ...................................................................................... 195 2.2. Los conse cuentes: los Libro s de Capellan ías . ............................................................ 203 2.3. Su trasm isión. ................................ ............................................................................. 209 3. El contexto escriturar io. .................................................................................................... 225 3.1. Otros lib ros en la Casa de las Cuen tas: los Libros d e Estatutos . ................................ 225 3.2. El nexo e ntre may ordomías y contaduría: los Libros de Car go y Descar go Anual. .. 241 3.3. Libros al servicio d e los m ayordomos. ....................................................................... 251 3.3.1. May ordomía de la Pi tancería. .............................................................................. 253 3.3.2. May ordomía del Co munal. .................................................................................. 259 3.3.3. May ordomía de Fáb rica. ..................................................................................... 265 I V. A MODO DE C ONCLUSIÓN . .......................................................................................... 2 77 V. ANEXOS ............................................................................................................................. 299 ANEXO I : ÍNDI CE DE DOC UMENTOS. ........................................................................... 301 ANEXO I I : RELACIÓN DE MANO S NO ID ENT I FICADA S. .......................................... 331 VI. I LUSTRACIO NES. ............................................................................................................ 339 VII . EDICIÓN ........................................................................................................................... 3 71 Criterios de Ed ición. .............................................................................................................. 373 1. LIBRO BLAN CO (ACS, se c.II, lib.09138) ................................................................ .... 375 2. LIBRO DE D OTACION ES (ACS, sec.V, lib.09750 ) .................................................... 593 VIII . BIBLIOGRA FÍA. ............................................................................................................. 783 7 contenido original, convirtiéndose así finalmente en los tres gruesos volúmenes que ho y conserva mos. 2. Estado de la cuestión: el Libro Blanco en la Historia y la Historiografía sevillana. La vinculación existente entre el Libro Blanco y la construcción d el templo gótico no es algo nuev o. Difere ntes autores a lo largo de los siglos han llamado la atención sobre este punto, así como sobre la im portanc ia que el volum en tuvo y a en la época para la institución que lo creó. Tal vez la referencia más antigua que conservam os sea la que da el presbítero sevillano, Espinosa de los Mont eros qui en en su obra Teatro de la santa iglesia metropolitana de Sevilla (1635) nos dice: Quando el deán y cabil do desta muy santa igl esia ordenaron de haz er esta insigne Fábrica (…), dieron orden al artífice maestro que antes que derribase el edificio antiguo (…) hiziesse vna planta para por ella boluer a poner en su lu gar los alt ares, capillas y entierros que auía. (…) El dibuxo se hizo en forma quadrada en dos pieles grandes, por lo qual se llamó, la Quadra. (…) Otra cosa hizo el Cabildo (…) m andar hazer un libro en que se escriuiessen las capillas y entierros de las person as que en ellas y por la i glesia y naves del corral de los naranjos avía enterrados. (…) 6 . Este plano no ha sido e ncontrado hasta el momento, buscado por num erosos investigadores sin resultado 7 . S in embargo, vemos cómo y a a comienzos de l siglo XV II era manifiesta la relación que se establecía entre este volumen manuscrito y la construcción de l nuevo edificio. Antes de Espinosa de los Monteros, ni Morg ado 8 (1587) ni Caro 9 (1634) lo mencionan e n su obra. El propio J uan de L oaysa (1633-1709), canónigo y archivero del repositorio capitular hispalense, se vale de las informaci ones recogidas en él para hacer un 6 P . Esp inosa de los Monteros , Tea tro d e la santa iglesia metrop olitana de Sevilla , primada an tigua de las Españ as , Sevilla, 16 35, ff.13 v- 14 v 7 P or ejemplo: A. Ji ménez Ma rtín, " Las fecha s de las for mas: selecció n crítica de fuentes do cumentales para la cronología del edificio medieval", La ca tedral gótica de Sevilla. Fundación y Fá brica de la obra nueva , Sevilla, 200 6, pp. 39 - 40. Recientemente sí se ha e ncontrado o tro p lano d e épo ca algo po sterior, véase: A. Ji ménez Martín, Anato mía de la ca tedral de Sevilla , Sevilla, 201 3. 8 A. Morgado, Historia de Sevilla, en la cual se contienen sus an tigüedades, grandezas y cosa s memorables en ella a contecidas desde su fu ndación ha sta nuestros tiempos , Se villa, 1587 . 9 R. Caro , An tigüeda des y p rincipado de la ilustrísima ciu dad d e Sevilla : y cho rograph ía de su con vento jurídico, o antigua chancillería , Sevilla, 16 34. 8 recorrido por las sepulturas que en su época e x istían dentro del templo ca tedralicio 10 , que ha servido de base sobre la que investigadores actuales h an rea lizad o numerosos trabajos 11 . Pocos años después, Ortiz de Zúñiga vuelve a fijarse en el libro pa ra hacer hincapié en la pul critud con que siguió actuando la Ig lesia sevillana en lo que al cumplimiento de las obligaciones que h abía contraído con estos particulares, a través de dichos contratos, se refería, pese a la demolición del viejo edificio: Aunque lo más de verdad importante, que es su s memorias, perseveran , notadas para su puntual cumplimiento en el que llaman Libro Blanco , o de las dotaciones antiguas de esta santa Iglesia ( … ) monumento de grandísima autoridad que se comienza a formar el año 1411 12 . Quedaba así patent e qu e y a a finales d el sigl o XVII, el L ibro Blanco era considerado como uno de los ejemplares más importantes de los que conservaba el archivo catedralicio. Aranda lo convierte en una d e las fuentes más d estacadas a la hor a de escribir su obra y aun que no lo vincula directamente con la construcción del nuevo edificio, sí subraya su im portancia litúrgica y a dministrativa en el mismo m omento de su concepc ión, e histórica para la época en que él vive 13 . Pasado el ti empo, los autores dejan de hablar d e l a historia del libro, para pasar a usar solamente su contenido. La fuente se des vanece en pro de las informaciones históricas que c onserva. No hemos halla do referencias al manuscrito en obras m ás tardías, de autores como C ean B ermúdez 14 o G estoso 15 . Sin embargo, esa dob le interpretación, vinculando el volumen con la nueva empresa edilicia y destaca ndo el contenido de su información com o fu ente para la elaboración d e estudios hist óricos de la más diversa índole, es la que ha ll egado hasta nosotros de la mano de autores contemporáne os d e diferentes disciplinas. 10 BCC, 57 -1- 19 . Juan de Loaysa, Memoria s sepulchrales d e esta Sa nta Iglesia Pa trialcal de Sevilla . 11 P or ejemplo, J. J. Antequera L uengo, Memo rias sepulcrales de la Cated ral de Sevilla. Lo s man uscritos de Loa ysa y González de León , Sevilla, 2008 . 12 D. Ortiz d e Zúñiga, An ales eclesiásticos y secu lares de la mu y no ble y muy leal c iudad de Sevilla ... que contien en sus más princip ales memoria s d esde el añ o de 1246 h asta el d e 1671 , Sevilla, 1 677, p p. 2 85- 286. 13 G. de Aranda, Vida del s ie rvo d e Dios exemp lar de sa cerdotes el ven erable padre Fernando de Contreras natu ral de esta ciu dad de Sevilla …, Sevilla, 169 2. 14 J. A. Ceán Ber múdez, Descripció n artística d e la Catedra l de Sevilla , Sevilla, 18 04. 15 J . Gestoso, Gu ía artística de Sevilla: h istoria y d escripció n de sus princip ales monumen tos religiosos y civiles, y no ticia de la s preciosidades artístico -a rqueoló gicas que en ellos se co nservan..., Sevilla, 1884 . 9 Falcón Márquez, desde la Historia del A rte, ha u sado su contenido de m anera habitual en sus trabajos 16 . También Lag una P aul ha destacado la importancia que el manuscrito tuvo en su momento y h a sabido extraer buen a cantidad d e info rmaciones de entre sus folios para algunas de sus publicaciones 17 . Aún ha abundado más en este punto Rodríguez Estévez, que ha estudiado con d etenimiento todo lo relacionado con la construcción del nu evo templo, tanto desde el punto de vist a artístico y a rquitectónico como desde una perspectiva institucional y puramente administrativa, c entrando su atención en la organización llevada a c abo por el cabildo de la catedral para dirigir los trabajos de construcción, esto es, la Fábrica. Son varias las ob ras dentro de su producción historiográfica que abordan e stos asp ectos 18 . Desde la Historia Medieval, investigadores como González J iménez, Collantes de Te rán, Sánchez Herrero o Montes Romero -Camacho h an sabido a provechar el arsena l de info rmación que este volumen contiene para muchos de sus trabajos. Serí a casi imposi ble, además de innec esario, enumerar aquí el co njunto de obras de dichos investigadores que han nacido a yuda das por los datos que custodia el volume n. Baste señalar cómo gracias a e stas informaciones se han reconstruido numerosas facetas de la Sevilla de la época tanto a nivel e conómico, como social o topográfico 19 . Incluso en el ámbito de la Arquitectura, J iménez Martín se ha valido del Libro Blanco para la redacción de algunos de sus t rabajos , llegando dicho autor a hacer una 16 De ellos d estaca e l ya clási co: T. Falcón Márq uez, La Catedral de Sevilla. Estudio arq uitectónico, Sevilla, 1980 . 17 T. Laguna Paúl, “Memorias sep ulcrales de las " Sauninas"”, Labora torio de Arte , 12 (199 9), pp. 27 - 38. 18 J . C. Rod ríguez E stévez, “Los ca nteros d e la o bra gótica d e la Catedral de Sevilla (1 433 - 1528) ”, Laborato rio de Arte , 9 (1996), pp.49 - 71 .- Los ca nteros de la Catedral de Sev illa. Del Gótico al Renacimien to , Sevilla, 1998 .- “La construcción de la Ca tedral d e Sevilla (14 33 - 15 37)”, Arquitectura en construcció n en Europa en época medieva l y mo derna , Vale ncia, 2 010, p p. 109 -114; VVAA, La ca tedral gótica de Sevilla. Funda ción y Fábrica d e la obra nueva , Sevilla, 20 06. 19 Algunos pocos ej e mplos son: M. González J iménez, Propi edad es y ren tas ter ritoriales del cabild o de la cated ral de Sevilla a fines de la Eda d Media , Madrid, 1977; F. Collantes d e T erán Delorme, Contribució n al estudio d e la top ografía sevillana en la an tigüedad y en la edad med ia , Sevilla, 197 7; A. Collantes d e T erán Sá nc hez, Sev illa en la Ba ja E dad Media: la ciud ad y sus h ombres , Sevilla, 19 77 .- “Una ciudad, una catedral”, La cated ral gótica de Sevilla: funda ción y fábrica d e la " ob ra nueva" , Sevilla, 200 7, p p. 115 -146; I. Mo ntes Romero -Camac ho, Pro piedad y explo tación de la tierra en la Sevilla de la Baja Ed ad Media: el patrimonio d el Cabildo -Catedral , Sevilla, 198 8.- El pa isaje rural sevillano en la Baja Edad Media: aproximación a su estudio a través de las propied ades d el Ca bildo - Catedral d e S evilla , Sevilla, 1 989 .- “El naci miento del ca bildo -Catedral d e Sevilla en el siglo XIII (1248 - 1285)”, Fernando II I y su época: Acta s IV Jornadas Naciona les de Historia Militar (S evilla, 9 -1 3 de mayo 1 994), Sevilla, 19 95, p p. 417 - 458 ; J. Sánchez Herrero, “El estudio de San Miguel de Sevilla durante el siglo XV”, Historia. Institucio nes. Documen tos , 10 (1983), pp. 297- 324 .- “Cen tros d e enseñanza y estudiantes de Sevilla d urante los siglos XIII al XV”, En la Espa ña medieval , 4 (1984) , pp. 875 - 878 .- “Los centros de estudio y la enseñanza en Se villa durant e el siglo XV”, En la Espa ña med ieval , 10 (1987), pp. 367 - 392 . 10 reconstrucción pormenorizada de la mez quita cristianizada sevillana a partir de diversas informaciones, muchas de ellas contenid as en este manuscrito 20 . O en el de la Musicología, en el que encontramos al investi gador Ruiz Jim énez, que se ha servido de la información contenida en el repositorio capitular en general, y en el Libro Blanco en particular, para la realiza ción de interesantes aportaciones a este respecto 21 . Mención aparte mer ece Perez-Embid Wamba, que a final es de los años setenta del pasado siglo XX elabora un conocido artículo acerca de la confi guración del cabildo en época medieval 22 . Par a ello se vale de las informaciones contenidas en el Libro Blanco, más exactamente en su segunda mitad, d onde se contiene la ve rsión traducida y ampliada de las Constit uciones de don Re mon do. Este tra bajo, qu e es de obligada re ferencia en prácticamente todos los estudios que aborden la Iglesia sevillana medieval, se basaba en la tesis de licenc iatura del autor, defendida en la Universidad de Sevilla en 1977. Él mismo hace mención a las principales fuentes usadas para su elaboración: La s principales fuentes uti lizadas han sido el Libro Blanco de la catedral de Sevilla (…). Del primero, el Libro Blanco, tenemos hecha la transcripción completa que, en ejempl ar mecanografiado, forma parte del tomo II o ap éndice documental del trabajo original 23 . No sabemos si el autor pretendía ha cer pública l a citada transc ripción en algún momento a lo largo de estos casi cuarenta años y es por ello que anunció su posesión en aquel trabajo. Sea como fuere, lo cierto es que ha sido ahora, en junio de 2015, cuando ha decidido publi carla 24 . Como resultado encontramos un volumen cu y a intención es recopilar los datos de carácter social y litúrgico del libro, en particular los nombres de los personajes de aquel la sociedad mediev al y los rituales y ceremonias por ellos celebrados. A estos, a compaña la transcripción, tomada de la copia que del códice primigenio se conserva en la Real Academia de la Historia de España, aliñada con fragmentos recogidos del propio manuscrito original. Esta amalgama da lugar a un 20 A. Jiménez Martín - I. P érez Peñaranda, Carto grafía de la montaña hueca , Sevilla, 199 7. 21 J. Ruiz Ji ménez, “Música y ritual e n la procesión del día d e d ifuntos en la ca ted ral de Sevilla ( siglos XIV- XVII)”, Medievalia , 17 (2014), pp. 243 - 277. 22 J. Pér ez-Embid Wa mba, "El cabildo de Sevilla en la Baj a Edad Media", Hispa nia S acra, XXX (1977), pp. 143 -181. 23 Ibidem p. 144. 24 J . P érez-Embid W amba, Cult o funerario y reg istro necrológico d e la Catedral de Sevilla (siglos XIII - XV) , Madrid, 2015 . 11 estudio introductorio pla ga do de inexactitudes y errores de int erpretación que lo la rgo de este tra b ajo intentaremos aclarar y situar en su correcta dimensión. Muchos han sido, como hemos visto, los investig adores que han usado este volumen como fuente de rica información histórica, poniéndolo en relación casi siempre con el momento mi smo de la tom a de decisión del capítulo hispalense. Sin embargo, a pesar de este gran interés que el libro ha despertado desde siempre entr e la comunidad científica, ampliamente usado como gra nero de in formación por num erosos autores a lo larg o del tiempo, ninguno de ellos ha ido más all á y dedicado su atención al volum en como fuente e n sí mismo 25 . A este respecto existía en la producción científica actual un importante vacío historiográfico que era necesario rellenar. Y esa fue nuestra inten ción inicial: llevar a cabo un completo estu dio del manuscrito por sí mismo desde su materialidad, intentando comprenderlo mejor y así ex traer de él toda la información posible que enriqueciera y complementara la visión habitual que del volumen se tenía. Abordar su estudio desde disciplinas como la Paleografía, la Codicología o la Diplomática resultaba pues im prescindible, sobre todo dadas las numerosa s y recientes investigac ion es sobre cartularios o códices diplomáticos de características parecidas. De hecho hast a ahora solo se contaba con una breve fich a descriptiva del mismo en un trabajo que Pardo Rodríguez y Rodrí guez Díaz presentaron al X C oloquio d el Comité Internacional de Paleog ra fía Latina e n 1995 26 . Así pues, pese al interés que siempre ha despertad o el códice entre la comu nidad científica que ha pu esto de relieve en todo momento la im portancia que para la institución repr esentó desde su orige n, el manuscrito no había sido estudiado al nivel que merec ía y que las nu evas corri entes de investi gación en la materia ex igen , poni en do énfasis en la necesidad de estudiar el libro en toda su multiplicidad de perspectivas 27 , ofrec i éndose así una visión poliédrica de estas prácticas de e scritura. 25 P.J . Geary, “Entre gestion et gesta”, Les Car tulaires. Act es de la table rond e organisée p ar l'Ecole nation ale des chartes 19 91 , París, 19 93, pp. 13 -14 . 26 M. L. P ardo Rodr íguez - E. Rodríguez Díaz, “La pr oducción librar ia en Sevilla d urante el siglo XV: artesanos y manuscrito s”, S cribi e colo foni: a tti del X Colloquio del Co mité I nternation al de Paleog raphie Latine , Spoleto , 1995, pp.187 - 221. 27 O. Guyotjean nin - L. Mor elle, “T radi tion et réception d e l'acte médiéva l: Jalon s pour un bila n des recherches”, Archiv für Diplo matik , 53 (2007), pp. 3 80 - 384 . 12 3. El método. Nuestro trabajo se insertaba de este modo en una de las corrie nt es de investigac ión hist órica que ha tenido un mayor au ge en los últimos ti empos, concre t amente la centrada en el estudio de los cartularios. Estas tendencias tuvi eron su punto de partida a prin cipios de los años noventa del pasado si glo X X. Es en este momento cuando tuvo lugar el Coloquio Internacional celebrado en París en 1991 en École Nationale des C hartes 28 . Este encuentro y las conclusiones que de é l derivaron suponen un punto de inflex ión en la materia. L os diferentes especialistas allí reunidos llamaron la atención so bre la necesidad de estu diar el cartulario ye ndo más allá del análisis codicológico y diplomático de su contenido formal realizado hasta entonces . Era necesario llevar a cabo una serie de tareas impresc indibles para su comple ta comprensión. Se trataba de valor ar el cartulario por sí mismo, abandonando la tradicional idea d e este tipo de códices como un mero Kopialbuch 29 . Antes de este encuentr o, hallamos indicios de esa nueva visi ón en algunos trabajos que apuntaban en la misma dir ección 30 . Sin embargo, sería unos años más tarde del coloquio parisino cu ando se ahondara definitivamente en esta línea. Es en 2001 cuando Chastan g publica su tesis do ctoral 31 . A partir de aquí, han sido muchas sus publicaciones y aportaci ones centradas en el estu dio de los cartularios y a la teorización en torno a esta nueva visión imprescindible para la completa y correcta interpretación de estos códices 32 . Sus obras, así como la celebración de otros encuentros en lo s que se ha 28 O. Guyotjean nin - L. Mo relle - M. Parisse (ed s.), Les Cartulaires: actes de la table ron de organ isée par l'Ecole n ationale des c hartes et le G.D. R. 121 d u C.N.R.S ., París, 19 93. 29 P. Chastan g, “Cartulaires, car tularisatio n et scrip turalité médievale”, Cah iers de Civilisatio n Médieva le , 193 -49 ( 2006), p. 24 .- “Cultur e médiévale de l’écrit et cartulaires”, Mitificadores del p asado, fal sarios de la historia , Bilbao , 2011, p.76. 30 M. Gervers, " The Med ieval Cartular y T rad ition and the Survival o f Archival Material as Re flected in the E nglis h Ho spitaller Car tular y o f 1 442" , Mediaeval Studies , 37 (1 975), pp. 50 4 -514 ; J. -P. Genet, “Cartulaire, registres et histo ire: l'exe m ple a nglais”, Le m étier d'historien a u Moyen Âge, études sur l’historiograp hie méd iévale , París, 19 77, pp. 95 -138 ; T. Kölzer, "Cod ex Libertatis: Über legungen zur Funktion des ‘Regestum Farfense ’ und an derer Klosterchartulare" , Il du cato di Spoleto, Atti del IX cong resso internaziona le di studi sull'alto medioevo , Spoleto, 1983, pp. 609 -653. 31 P. Chastang, Lire, éc rire, tra nscrire: le trava il des réd acte urs d e cartulaire s en Bas -Lan g uedo c (XIe- XIIIe sièc les), París, 20 01. 32 Además de las ya ci tadas, entre otras d estacan : P . C hastang, “Entre h istoire et r econstruction des origines: les ac tes a nciens ( IXe siècle) d es car tulaires de Gellone”, S aint- Guilhem- le -Désert d ans l'Europe du haut Moyen âge: actes de la tab le ronde d'août 1998 , Montpellier, 20 00, pp. 65 - 74. - “La fabrication d 'un saint. La plac e d e la Vi ta G uillelmi dan s la pro duction textuelle d e l 'abbaye de Gel lone a u début d u XIIe siècle”, Guer riers et mo ines: conve rsion et sainteté a ristocratiq ues d ans l'Occiden t médiéval, IXe-XIIe siècle , Antibes, 2002, pp. 429 - 447. - “Mém o ire des moines et mémoire des chanoi nes: réfor m e, production te xtuelle et référence a u pas sé ca rolingien en Bas -Languedoc (XIe- XIIe siècles)”, L'autorité du passé dan s les s ociétés médiéva les , Ro m e, 20 04, p p. 177 - 202. - “Cartulaires, cartularisatio n 13 incidido en los postulados anunciados en la reuni ón de París 33 , han asentado de manera definitiva entre la comunidad científica esa nueva manera de enfrentarse a este tipo de libros. A día de ho y, ningún estudio que verse sobre uno de estos códices diplomáticos puede entenderse al modo tradicional, como un simple contene dor de informac ión, considerándose como incompleto los que todavía siguen apostando por la vieja escuela. Así, para entender el códice en todas sus dimensiones hay que introducirlo en su contexto histórico de manera precisa, respondiendo preguntas como cuándo se confeccionó, quién lo confecc ionó, cómo debió ser el proceso de copia, su iluminación y encuadernación, dónde se copió y de qué modo . También, será fundamental responder a dos cuestiones esenciale s en n uestro estudio: la causa y la finalidad, es decir, s aber por qué y para qué se realizó. Para contestarlas, la Paleografía, la Codicología y la D iplomática obligan a fijarnos en todos los elementos materiales y formal es. Elementos que con anterioridad eran simplemente descritos y que aho ra ten drán que analizar se con mayor precisión y cautela, hallando los motivos que llevaron a sus cre adores a hacerlos de un a determinada manera y no de otra. Cuáles fueron las verdaderas motivaciones histór icas que llevaron a la institución a crear el cartulario, y endo más allá de la simple copia de se guridad que al gunos autores han señalado 34 , aunque tengamos en cuenta que la conservación de los documentos fuera una de las causas primeras d e su redacció n. Habrá que entender el fondo y la razón últ ima de la cuestión. De este modo, se averiguará cuál fue la funció n para l a que se creó, qué p retendía conseguir la inst itución crea ndo un códi ce di plomático de semejantes caracter ísticas y no de otras. En de finitiva, se pretend e en las si guientes p áginas demostrar cuá n alto era el et scripturalité médievale”, Cahiers d e Civil isation Méd iev ale , 1 93 -49 (2006), pp. 2 1 - 31. - “L ’archéologie du texte médiéval”, Bulletin du ce ntre d’étud es méd iévales d’ Auxerre BUCEMA: Le Moyen Âge vu d’ailleu rs (tirada ap arte), 2 (2 008). - “Tr anscription ou re mploi? Co mposition et écrit ure des cartulaire s en B as-Languedoc (XI Ie – XIVesiècle)”, Remploi, citatio n, plagia t. Conduites et p ratiques médiéva les , Madrid, 2009, pp.115 - 140. - “Des archi ves a u co dex: les enjeux d e la r édaction des cartulaires (XIe -XIVe siècle)”, Les regrou pements textuels au Moye n  ge. Journées d'é tudes du LAMOP, 20 -2 1 ma rs 200 8 , París, 20 09, pp. 1 - 22. - “Écrire, remployer, ar chiver. Quelq ues re marques sur l 'évolution d e la culture de l'écrit au Mo y e n Age ce ntral”, La cultura en la Europa del siglo XI II. Emisión, in termediació n, audien cia , P amplona, 201 4, pp. 135 -156.- “ Mé m o ire(s), identité(s) et strati fication documentaire: quelques c o nsidératio ns à pro pos d es v illes d u Midi d e la France”, Les iden tités urb aines au Moyen Âg e. Regards su r les villes du Midi frança is , Turnhout, 201 4, pp. 9 - 19. 33 D. Le Blévec (ed.) Les cartu laires méridio naux: actes du co lloque organisé à Béziers les 2 0 et 21 septembre 2 002 , París, 2006. 34 C. Mendo Car mona, “El cartular io como instrume nto archivístico”, Sign o , 15 (20 05), pp. 119 - 137 . 14 concepto que del códice dipl omático se tenía en una determinada época de nuestro pasado, como legitimador de autoridad, como constructor de identidad, como custodio de privilegios y exenciones, como pilar fundamental de los cimientos del org anismo que lo creó 35 . Sin embargo, la nueva lí nea, de sobra consolidada en el t erritorio galo y en el resto de Europa, no ha e stado plenamente asent ada entre los investigadores dentro de nuestras fronteras hasta hace mu y poco tiemp o. Solo poseíamos algunos tí midos ejemplos de la nueva cor riente 36 , continuando aún la tenden cia de llevar a c abo estudios tradicionales de cartula rios, de extrema calidad, pero donde o bien el análisis codicológ i co, paleográfico y diplomático no llegaba a plantearse sus diversas funcionalidades 37 o bien se estudiaba el cartulario simplemente como objeto archivístico 38 . La consagración de esta tendencia de investi gación en torno al nuevo concepto de cartularización 39 se pr oduce definitivamente en el año 2009, momento en que tiene lugar en Huelva la re unión anual d e la Sociedad Española de Ciencias y Técnicas 35 Algunos de los pio neros e n esta nue va lí nea, ad emás d el pr opio Chastang, fuero n: A. Rucq uoi, “La invención de una memoria : los cab ildos peninsulare s del sig lo XII”, Temas med ievales, 2 (1 992), pp. 67 - 80 ; G. A. Declercq, Tra ditievorming en tekstma nipula tie in Vlaan deren in de tien de euw: Het 'Lib er Traditionu m An tiquus' van de Gen tse Sin t -Pietersab di , Bru selas, 19 98. - “Originals a nd Cartularie s: T he Organization of Archival Memory (Ninth - E leve nth Centuries)”, Charte rs and the use o f the wr itten word in Medieval S ociety , Turn hout, 2000, pp. 147 -170; L. Morelle, Des m oines face à leur chartrier: étude sur le pre mier car tulaire de Mo ntier- en -Der (v 11 27), Les moines du Der 673 -1790 , Langres, 2000 , pp. 211 -258. T am bié n e nco ntramos ejemplos e n Italia, como: D. Puncuh, “Cartulari monastici e conventuali: con fronti e osser vazioni per un censi mento”, Libro, scrittura, do cumento della civiltà monástica , Sp oleto, 1999, pp. 34 1 - 380 ; C. Cardinali, Il ca rtulario di S. Giuliana di Perugia , Spoleto, 1999 ; A. Rovere, “I libri iurium d ell'Italia co munale”, Libro, scrittura, d ocumen to della civiltà moná stica e co nven tuale nel ba sso med io evo (secoli XIII - XV ). Atti d el con vegno d i stu dio, Fermo (17 -19 settemb re 1997) , Spo leto, 1999, pp. 176- 182 .- "Tipologia docu men tale nei L ibri iuriu m dell 'Italia comunale", La diploma tique urba ine en Europe au Moyen Âge, A ctes d u cong rès d e la Commis sion in ternationa le de diploma tique, Gand , 25-29 août 1998 , Leuven, 2000, pp. 417- 436 . 36 Por e jemplo, casos en los que se intenta poner en p ráctica la nu eva corriente, como en Mª. J. Sanz Fuentes, " Cartularios: historia y fa lsificación histó rica" , La memoria h istórica d e Can tabria , Santander, 1996 , pp. 147- 154 ; L. Agúnd ez San Miguel, “Escr itura, memoria y con flicto e ntre el m o nasterio d e Sahagún y la Cated ral de León: nuevas perspecti vas p ara el apro vechamiento de los falso s d ocumentales (siglos X a XII)” Medieva lismo , 1 9 ( 2009), p p. 261 - 285 . Un ac erca miento a la nueva metod ología es también el caso de C. Sáez Sánchez, “Códices diplo máticos y conservació n docu mental” , Acta h istorica et archa eolog ica mediaevalia. Ho menatg e a la professora Dra. María Jo sepa A rnall i Juan , 25 (2003- 2004), p p. 831 - 848. - “Origen y función de los cart ularios”, Ga zette du libre médiéval , 46 ( 2005), p p. 12 - 21. - “Orden, conservació n y ostentación: el cart ulario de la cated ral de Sigüenza (c. 12 12)”, Anuario de estudios med ievales , 3 6-1 (2 006), pp. 171 -199. 37 J . M. Ruiz Asencio - I. Ruiz Albi - M. Herrer o Jimén ez, L os becerros gótico y galicano d e V alpuesta, vols. 1 y 2 , Burgos, 20 10. 38 C. Mendo Carmona , “ El car tulario co mo instru m e nto archivístico”, Signo , 15 (2 005), pp. 11 9 -137.- “Los tumbos medievales….”. 39 Tér m i no ad optad o de P. Chastang, “Cartulair es, cartularisation et scripturalité m édie vale”, Cahiers de Civilisation Médievale , 193-49 (2006), pp. 21 - 31. 15 Historiográfica s bajo el t ítulo La escritura de la memoria: los cartularios 40 . Podríamos decir qu e es entonces cua ndo se implantan definitivamente las nuev as corrientes historiográfica s en nuest ro país, haciendo extensible lo que hasta entonces se había venido propugnando d esde la vecina Francia y el resto de Europa. Aquí, concretamente en la conferencia inaugural de las jornadas, Rodrígue z Díaz hacía un excelente manifiesto a favor de esta nueva c orriente apuntando a la necesidad de p rofundiz ar en dichos estudios. Así, presta atención a los que en su opinión serían los cuatro aspe ctos fundamentales a analizar par a poder comprender e ste tipo de libro en su completa dimensión histórica: el contenido, la materialidad, la función y la a utoría del códice 41 . Abundando en la mate ria, durante los años inm ediatamente poste riores, dicha Sociedad científica ce nt ró su atención e n los otros dos grandes grupos de códices diplomáticos en que podríamos clasificar es te tipo de documento en form ato libro: los registros y los libros administrativos 42 . La conclusión a la que se llegaba era la misma: a la hora de llevar a cabo un estudio sobre cualquier tipo de códice dipl omático la nueva metodología se imponía, había que inse rtar el manuscrito en su contexto histórico, de uso y elaboración, para partiendo del análisis di plomático y codicoló gico desentraña r los vínculos que lo unían al r esto de piezas del archivo y los engranajes i nstitucionales del organismo que lo creó: h abía que estudiar el volumen por sí mismo poniéndolo en su dimensión intertextual, en palabras de Chastang 43 . Esta nueva visión so bre el libro administrativo había además sido igualmente defendida poco tiempo antes en territorio ga lo en lo r elativo a los de contenido contable 44 . Es decir, la metodologí a se puede, más bien se debe, aplicar a sea cual sea el tipo de códice diplomático ante el que nos situemos. A partir de aquí, poco a poco, la nueva corriente ha ido cogiendo impulso entre la historiografía m ás cercana en el espacio y el ti empo, dando frutos especialmente 40 E. Rodríguez Díaz - A. C. Gar cía Mar tínez (eds.), La escrit ura de la memoria : los cartularios , Huel va, 2011. 41 E. Rod ríguez Díaz, “L os car tularios en Esp aña: pro blemas y p erspecti vas de investigación”, La escritura de la memoria: lo s cartularios , Huel va, 201 1, pp. 13 - 35. 42 J . A. Munita Loinaz - J. A. Lema P ueyo ( eds.), La escritura d e la memoria: libros para la administració n , B ilbao, 201 2; E. Cantarell Bar ella - M. Com a s Via ( eds.), La escritura de la memo ria: los registros , Bar celona, 20 11. 43 P. Chastang , “Culture m édié vale d e l’écrit …” , p.8 3. 44 O. Mattéoni, “ Codicologie des do cuments co mptables (XIII -XVe siècles). Remarques introd uctives ” , Comptabilités , 2 (20 11). Consultado en agosto de 20 15: [http://co mptabilites.revues.org/3 82]. 16 elocuentes para el peri odo medieval como son los trabajos de Peterson 45 , Pardo Rodríguez 46 o García Dí az 47 , entre otros 48 . I ncluso algunos autores se han hecho eco de las investi gaciones de C hastang, aplicando al territorio ibérico sus teorizaciones , si bien han sido pocas las nove d ades aportadas al respec t o 49 . 4. Objetivo final. Una vez establecid a la metodología, iniciamos nuestro trabajo de invest igación en torno al L ibro Blanco de la catedral de Sevilla. Este códice de comienzos del siglo XV se nos mostró de una riqueza y complejidad tal que su estudio de forma individualizada se revelaba insuficiente. Su contenido, historia y estructura física lo vinculaban de manera inevitable a otros muchos volúmene s y documentos del mismo archivo que explicaban e n parte su r azón de ser. Al ti empo que su función, su vida y su propia personalidad ins ertaban al libro en el complejo engranaje institucional de la catedral a finales de los siglos medievales. En este punto, el vacío científico ex istente hasta el momento presente hacía n ecesaria una intervención directa en su contexto de producción, si quería mos entender rea lmente el porqué de este códice diplomático. Por tanto, en nuestro afá n por introducir el códice en su dimensión intertextual en la que se inserta su elaboración const atamos qu e el Libro Blanco no pu ede explicarse 45 D. P eterson, “Reescribiend o el pasad o. E l Becerro Galicano co mo reco nstrucción de la historia i nstitucional de San Millán de la Cogolla”, H ispania. R evista españo la de Historia , 6 9 (2009), p p. 653 - 682 .- “L a arquitec tura del "Becer ro Galicano" como clave para su compre nsión”, Mitificado res del pasad o, falsarios de la Historia , B ilbao, 20 11, p. 285 - 30 8.- “El " Becerro gótico" d e San Millá n: reconstrucció n de un cartular io perdido”, Studia historica. Historia med ieval , 2 9 (2011), p p. 147 -173 . “ Rebranding San Millá n: the B ecerro Galicano as a rejection o f the m onaster y's Na varrese h eritage (1192- 95 )”, Journ al of Med ieval Iberian S tudies , 5 (2013), pp. 184 - 203 . 46 M. L. Par do Rodríguez, “Mem oria di gna a lle nar con esti mación. Libros d e Privilegios y Tu mbo de la ciudad de Sevilla”, La escr itura de la memoria : lo s ca rtulario s , Huelva, 201 1, pp. 1 53 -196.- “ El Libro de los J urados de Sevilla de 1517: estrategias materiales en la co nstrucción de una memoria institucional”, Edad Media. R evista de Histo ria , 13 (2012), pp . 183 -205.- “Remenbrança de escrit uras en la Sevilla medieval: No tas diplo máticas”, Sit liber g ratus, q uem servu lus est operatu s: studi in on ore d i Alessand ro Pratesi per il suo 90º co mpleanno , Vaticano, 2012 , pp. 817 - 830 . 47 I. Gar cía Díaz , “ El Libro de Privilegios de la ci udad de Murcia. Estudio co dicoló gico e histórico”, Historia. Institucio nes. Do cumen tos , 3 3 (2006), pp. 21 1 -253. 48 A. Sánchez Maire na, “El impacto de la in vasión musu lmana en la construcció n de la memoria institucional d e la Iglesia lucense. El Alfa y el Omega del Tumbo Viej o de la catedral de Lugo (siglo XIII)”, Arab es in patria Asturiensium, Asturiensis R egni Terri torium , Oviedo , 201 1, pp. 75 -101; J .A. Bartol Hernández - A. Álvarez T ejedor - J.R. Morala Rodríguez, Los cartularios de Valp uesta: estud ios , Salamanca, 20 14. 49 A. Sánchez Maire na, “Propuestas metodológicas par a el e st udio de los cartularios mediev ales”, Mund os medievales: esp acios, socied ades y p oder. Ho menaje José Án gel García de Co rtázar y Ruiz de Ag uirre , Santander, 2012, pp . 217 - 230 .- “Metod ología p ara la investigación de los Cart ularios medievales: una experienci a a p artir del estud io del T umbo Viejo d e la Ca tedral d e Lugo (siglo XIII )”, Homen aje José Igna cio Fernández de Viana y Vieites , Gra nada, 20 12, pp. 53 3 -548.- “ La i nvestigació n sob re los cartularios e n España. Iniciati vas para establece r un marco teó rico ” , Alma Littera: estu dio s dedica dos al profesor José Ma nuel Ru iz Asencio , Vallad olid, 2014, pp. 639 - 650 . 23 1. Las bases del proyecto: Los docu mentos y el modelo li brario, el Curso de los Aniversarios . 1.1. Los docum entos. Como ya se ha indicado, el origen de estos códices debe situarse a comienzos del siglo XV. Es en ese momento, cuando el cabildo catedralicio sevillano decidió emprender la sustitución de la viej a mezquit a cristianizada por la nueva f ábrica gótica, actual catedral de la ciudad 54 . L a tarea no era sencilla, mucho menos desde un punto de vista económico. Había q ue recaudar fondos con t odos los medios disponibles. De entre las opciones con las que contaba el cabildo para obtener in gresos con los que financiar su gigantesco proyecto, uno de los más beneficiosos y sustanciosos era el proporcionado por las rentas que se obtenían del arrendamiento y venta de propiedades donadas por los particulares. De este modo, c omo contrapartida al bien donado por los ciudadanos, la Iglesia, en la persona de sus canónigos y capellanes, rogaría por el alma de esos difunt os según se estipulase en el contrato, al tiempo que estos encontraban descans o eterno bajo el suelo de la propia catedral. Dichas s epulturas h abían sido contratadas y ejecutadas en la mezquita aljama almohade que había hecho las veces de c atedral de la ci udad durante los primeros momentos tras su conquista en 1248. Estas do naciones habían ido cr eciendo en núm ero de forma exponencial a lo larg o de los decenios, atraídos los fieles por la posibili dad de la salvación que dich as ofrenda s p arecían ga rantiz arles 55 . Cuando el cabildo eclesiástico decretó la const rucción del nuevo templo, la demolición del viejo edificio era in evitable. Y con ella, el obli ga do traslado de las sepulturas que supuestamente debían permanecer en el inte rior del viejo edificio para siempre. La necesidad de organizar la información de es a c antidad ingente d e documentos acumulados en siglo y medio, esencial p ara la financiación de l a nueva empresa, hiz o que el cabildo catedralicio sevillano encargara a s u prior y contador, Die go Martínez, la 54 T . Falcón Már quez, La Cate dral de Sevilla… ; VV AA, La cated ral g ótica… ; J.C. Rodríguez Estévez, La con strucción de la Catedral…. 55 J. Sánchez Herrer o, “ Religiosidad cristiana p opular a ndaluza durante la E dad Me dia ” , L a religiosid ad popu lar, vol. 1 , B arcelona, 1 989, pp. 105 -114.- “ La I glesia de Sev illa d urante los si glos bajo medievales (1248- 1474) ” , Historia de las diócesis españo las, Vol. 10 , Madrid, 2 002 pp. 59 - 130 ; J . Sánchez Herr ero, C. Álvarez Márquez, “Fiest as y devocio nes e n la Ca te dral de Sevilla a tr avés d e las concesio nes medievales de ind ulgencias”, Rev ista españo la de derecho canónico , 46/126 (1989), pp . 129 - 178. 24 elaboración de estos dos libros. L os códi ces debían recoger de forma organizada y sistemática toda la infor mación acerca de esas dotacio nes de capellanías hechas a la catedral desde su Restau ración hasta 1411, año de confección de ambos. Lo s volúmenes organizarían esta en dos direcciones. Por un lado, el llamado hoy Libro Blanco , por el color de su en cuadernación, incidiría en los datos de carácter económico, mientras que el segundo, el Libro de Dotaciones Antiguas de Aniversarios y Pitanzas , pondría el énfasis en la inf o rmación de carácter litúrg i co. Esta diferencia en el cont enido da lu gar a que l a e structuración int erna de a mbos manuscritos resulte diferente. El Libro Blanco cuenta con dos p artes dis tintas. En la primera 56 , núcleo central d el volumen y de su contenido, se recoge el grueso de la información relativa a las dotac iones que dieron orig en a l pro yecto. En esta parte del códice, los datos se articulan se gún las capillas que conformaban la antigua mezquita - catedral y sobre l as que se hacen los contratos. E n la segunda 57 se contiene una versión romanceada y actualizada de las Constituciones de don Remondo de 1261, pilare s jurídicos fundacionales sobre los que s e levantó l a Iglesia restaurada en la ciudad, y qu e estuvieron vigentes hasta el sig lo XIX 58 . No conservamos en la actualidad el documento original de estas C onstituciones, pero sí un número abundante de copias más o m enos cercanas en el tiempo a est e. De ellas, las más antiguas s on las contenidas en el Tumbo A del archivo ca tedralicio 59 , un cartulario de fines del siglo X III donde se custodian privilegios y exenciones reales 60 . Copia de este manuscrito es el denominado Tumbo B 61 , de principios del X I V, donde también se traslada dich o tex to. Aún contamos con un buen número de c opias más, y a 56 ACS, sec.II, lib .091 38, ff.1- 81. 57 ACS, sec.II, lib .091 38, ff.82 - 110. 58 J. P érez-Embid Wam ba , “ El cabildo de Sevilla …”; E. Costa y Belda, “L as Constitu ciones de don Raimundo d e Losaña para el cab ildo de Sevilla (12 61)”, Historia. In stituciones. Docu men tos , 5 (19 78), pp. 169 -233; D. Bel monte F ernández , “Bor radores, o riginales, cop ias y r ecopilacio nes: los Libros de Estatuto s del cabildo catedralicio sevillano”, Historia . Institu ciones. Do cumen tos, 4 1 (2014), pp. 45 - 74. 59 ACS, sec.II, lib .091 35. 60 Mª.I. González Ferrín, “Estud io codico lógico y dip lo m át ico de los Tu m bo s A y B del Archivo Catedral de Sevilla”, Historia. Institucio nes. Documentos, 2 6 ( 199 9), pp . 255 - 277 .- “Copias manuscritas de las Constituciones de 1 261 para el cabildo Catedral de Sevilla”, Cong reso Internacio nal Conmemorativo d el 750 Aniversario de la Co nquista de la Ciuda d d e Sevilla por Ferna ndo III , Rey d e Castilla y León , Sevilla, Real Alcázar, 23 -27 de Noviem bre de 19 98 , Sevil la (20 00) pp . 839 - 846 ; D. B elmonte Fernández, “La Me moria I nstitucio nal de la Iglesia d e Sevi lla: el Tumbo A de la Catedral”, Actas de las X Jorn adas de la Sociedad Española de Cienci as y Técn icas Histo riográfica s: Lugares d e escritura : la ca tedral, junio 201 2 , Valladolid, 2014, pp. 213 - 242. 61 ACS, sec.II, lib .091 36. 25 que estas se incluirán en prácticamente todos los libros de estatutos , de los que hablaremos más a delante , debido a su vigencia hasta época contemporánea 62 . Por su parte, en el Libro de Dotaciones la infor mación con las referenc i as de carácter litúrgico se organiza según los meses del año. En cada m es, unos asientos breves r esumen las obli gaciones de culto que c ontraía la catedral con los distinto s dotantes. En todo caso, tanto uno como otro s e nutren es encialmente de dos tipolo gías de documentos en los que s e fijaba le galmente el contenido de dichas dona ciones , ambas de carácter notarial y de estrecha vinculación con la muerte: dotaciones d e capellanía y testamentos 63 . Para llevar a cabo la búsqueda e identifica ción de estos documentos que sirvieron de punto de partida a nuestra emp resa escrit uraria nos basamos en las informaciones contenidas en el Libro Blanco , cuya disposición de los d atos favorece el rastreo sistem ático de estos. No obstante, la contabilización que presentamos relativa a las piezas documentales se obtiene teniendo en cuenta que alguna s dotaciones, aunque plasmadas en el libro en varios apartados, corresponden a un mismo dotante. O dicho de otro modo, una mi sma persona pudo dotar más de una vez, g enerando a sí más de un asiento a su nombre. En estos casos, como ca da regesto debió proceder de un documento distinto, se contabiliz an por separado, ya que n uestro int erés n o radica en la persona qu e dota, sino en los doc umentos que generaron estas dotaci ones. Esto se comprueba en casos en que el documento que se conserva se corresponde exactamente con el contenido de un ú nico asiento, no se divide entre dos, c aso de las dotaciones del deán Pedro Manuel, por ejemplo, que posee más de un registro a su nombre procedente cada cual de difere ntes pi ezas documentales 64 . Según esto, hemos establecido que un total de 269 65 asientos corresponden al texto primitivo, finali zado en 141 1. Mientras que los añadidos con posterioridad, 62 D. Belmonte Ferná ndez, “Borrad ores, originales, …” . 63 P . Ostos - Mª. L. Par do, Documentos y notarios de Sevilla en el s iglo X III , Madrid , 1989, pp .141- 156 ; P. Ostos Salcedo , “Document os para el ‘ánima sal var y los hereder os apaciguar’ en la Sevilla medieval. Testamentos y dotaciones de capellanía”, Arch iv für Diploma tik , 57 .1 (2011), p. 303; “Dotaciones de capellanías”, Pr áctica Notaria l en Andalu cía (Siglos XI II -XVII), Sevilla, 20 14, p p. 82 - 85. 64 ACS, sec.IX, leg.10 939 , doc.2/1 y ACS, sec.II, lib .09138, ff.14r - v. 65 271 , si considera mos q ue al gún a siento pudo generar se a partir de la unió n d e los co ntenidos d e dos docu m ento s diferentes. 26 aunque siempre sobre lo s folios redactados en este año, son solo 65, lo que da un total de 335 66 . La comparación c on lo conserva do en e l archivo capitular da est as cifras: son 110 los documentos consultados susceptibles de pertenecer a los que buscábamos , reduciéndose a 84 67 aquellos cu y o contenido se corresponde con los asient os del libro . De estos solo, 69 forman parte del grupo de los usados para la redacción del núcleo primigenio del pr o yecto, mientras qu e el resto, 15, son añadidos posteriores a 1411. Estas cifras, p ese a todo, no son definitivas, sino meramente p rovisionales y susceptibles de revisión permanente. La propia re alidad intrínseca del a rchivo capitular a día de ho y y los medios disponibl es para su consulta no nos permite considerarlas de otro modo 68 . La única herramienta con la que h emos podido contar para la realización de nuestra investi gac ión ha sido el Inventario que del repositorio se h a pu blicado , pero que presenta inexactitud es 69 . Además de qu e los índices de p ersonas y materias son incompletos, la obra recoge un breve resumen de cada uno de los documentos que conforman los 221 lega jos del Fondo Hist órico General, sección donde deben encontrarse los tex tos que buscábamos. Sin embargo, estos resúmenes son en gañosos y poseen errores 70 . En ocasiones no se corresponden con el contenido del docu mento, sino que refieren alguna disposición secundaria , obviando lo verdade ramente fundamental . Asimismo, los últimos leg ajos no están estudiado s y los resúmenes son escasos y mu y parcos 71 . 66 337 , ídem . 67 E n a lgunos de e stos ca sos, se trata de q uirógrafos en lo s q u e se han conservado a mbos. E n to do caso se contabilizan co mo uno solo. 68 Esta investigac ión se ha llevad o a cab o entre los años 20 12 y 2 014 .En la actualidad, desde m itad del año 2 015, se está procediendo a la actualización y volcado d e la infor m ación en la platafor m a virtual d el archivo, lo que facilitar á la labo r de búsqueda de la docu m entació n en futuras in vestigacion es. 69 P. Rubio Merino, Archivo d e la S a nta Metropolitan a y Patriarcal… 70 Un ejemplo de ello lo encontr amos en la docu mentación re ferida al prior Diego Mar tínez. Veáse p. 156 . 71 Otra vía de b úsqueda f ue la infor mación pro porcio nada en obras clásicas co mo: D. Ortiz de Zúñiga , An ales eclesiásticos y secular es … , pp. 285 -286 . Esta b úsqueda resultó del todo inf ructu osa. Intentamos identificar al gunas de la s dotaciones a través de las fec has e n q ue el a utor dice q ue se prod uj eron , comprobando que se pudiera cor responder con nuestros p er sonajes. Sin embargo, las f echas dadas por Zúñiga son esca sísimas y no se basan en nin gún dato fehaciente. Comprobad as algunas a través de los docu m entos originales que se conservan, y q ue y a habíamos logrado identificar, se observa que no coinciden e n ningún caso, salvo en la d otación de Guillén Alfonso, vasallo d el re y y veinticuatro de Sevilla (ACS, sec.I X, leg.10 929, doc.1 , realizada en 13 83. [Doc.57] ). 27 La ausencia d e registros notariales p ara esta época 72 , convie rte este instrum ento incompleto en el único medio con el que hemos podido contar para realizar la búsqueda . De ahí que consideremos estas cifras como no defin itivas. No sería de extrañar que futuras inmersiones en l a sección novena del archivo capitular sacasen a la luz nuevos documentos, que vendrían a sumarse a los ya encontrados. Debemos señalar aquí q ue en nuestra búsqueda nos hemos centrado solo en las fu entes primarias y primeras, es decir, aquellos documentos, ori ginales o copias realizados antes d e la e laboración del libro y susceptibles, por tanto, d e haber sido usados en el proceso mi smo de elaboración de l os códices. En muchos de estos c asos, como veremos, se tr atará de traslados d e cláu sulas testamentarias que constituían documentos fundamentales para la Iglesia, al ser l a prueba irrefutable que necesitaba l a institución como garantía de sus derechos. También se han tenido en cuenta los originale s p ertenecientes a aquellas dotaciones añadidas con posterioridad a la fecha de redacción de los libros pero siempre que de ellos se hiciera mención en anotaciones realizadas sobre el núcleo primitivo del volumen y nun ca en los folios que se fueron agrega ndo años después. Le ídos los documentos y contra stado con el contenido t ranscrito del libro, hemos dado con un conjunto apreciable de los que mu y posiblemente s e extrajera la información 73 . Atendiendo a aspectos formales y diplomáticos , estos documentos respon den a dos tipologías bien diferenciadas, t al como se ha indicado. La dota ción de capellanía es la más frecuente 74 . De bemos comenzar a puntando cómo en ningún ca so , e n época medieval, este tipo documental se denominó así, sino que en todo momento se autonombraba como donación intervivos , expresión que aparece reflejada en práctica m ente todas las que hemos encontrado. A d ía de ho y , sin embargo, consideramos la donación como la entrega libre y gratuita de determinados bienes a otras personas o instituciones, frente a la denominada dotación de capellanía en que dicha entrega se realiza solo a cambio de determinadas condicion es materiales o 72 P ara estas fechas no se ha co nservad o ningú n tipo de p rotoco lo notar ial en la ci udad de Sevilla. E l más antiguo es de 1 441 : J . Bono Huerta -C. Un gueti -Bono, Lo s Protocolo s sevillanos d e la época del Descubrimiento , Sevilla, 198 6 ; P. Ostos Salcedo, Registros nota riales de Sevilla: (144 1- 1442) , Sevilla, 2010. 73 Ver ANEXO I: Índice de documento s , p p. 301 - 33 0. 74 Docs.1, 2, 4, 7, 9, 10, 11, 1 2, 13, 14, 15, 16 , 17, 18, 19, 2 0, 21, 23, 2 4, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 42, 44, 45, 46, 48, 49, 50, 52, 54, 55, 56, 57, 59, 60, 62, 63, 65, 66, 67, 69, 71. 28 relig iosas 75 . No es extraño, por tanto, que este tipo documental no aparezca recogido en el formulario que constituye l a Partida III , en su tí tulo 18 76 . Al tratarse de un contrat o vinculante por medio de diversas obligaciones entre dos partes, por un lado el particular que se obli ga a entregar ciertos bienes y por otro la Iglesia a proporcionarle sepultura y misas por su alma, en la may or parte de los casos se recurrió a la fórmula d e la carta partida por A BC para la puesta por escrito de es tos neg o cios 77 . Ho y conservamos algunos ejemplos que demuestra n esto que decimos, al haberse conservado en el repositorio ca pitular las dos m itades del contra to 78 . El formulario que presenta n estos documentos suele ser más o menos similar en la mayoría de los casos. S in entrar en consideraciones demasiado minu ciosas a este respec to, d ebemos señalar cómo a pesar del carácter profundamente religioso que estos documentos tuvieron, en pocas oc asiones comienza su texto con una invocación 79 , siendo lo más habitual el inicio notificativo. A partir de aquí, el contenido del documento puede estar enfocado de dos formas diferentes. O bi en el particular hace entrega al cabildo del bie n a cambio de unas p restaciones, normalmente consistentes en sepultura y misas. O bien el cabildo hace entrega al particular de una sepultura y ciert as misas a cambio de un bien 80 . Esta di ferente p erspectiva dada al negocio determinará la intitulación del mismo. Cuando es el particular quien realiza la entrega del bien, y po r lo tanto intitula el documento, el nombre, apellidos y o ficio, cargo y v ecindad del mismo viene siempre acompañado de la fórmula d e espontaneidad: de mi buena v oluntad e sin premia ninguna. A este inicio sigue la disposición del documento, en la que el verbo disposit ivo es siempre dar y entregar , al cual sigue el bien dotado. En el caso de que sea el cabildo el que intitule el documento, e l verbo dispositivo adopta la forma d e dar dotada, entregar, obli gados a hacer o haber recibido 81 . Se especifica entonces el objeto de dicha dotación, perfectamente ubicado y deslindado en c aso de tratarse de un bien 75 P. Osto s - Mª. L. Pard o, Documentos y no tarios de S evilla en el siglo XI II … , p.141. 76 P. Osto s Salcedo , “Dotaciones d e capellanías” …, p.84 . 77 Docs.1, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 24, 26, 27, 30, 32, 33. 78 Docs.18 , 27 , 3 0. Los do cumentos 44 y 48 no son ca rtas partidas po r ABC, aunqu e se conserva n también los do s originales. 79 P. Ostos Salced o, “Dotacione s de cap ellanías” …, p .84. 80 Po r ejemplo docs.36 , 38, 54. 81 P. Osto s Salcedo, “Documentos par a el ‘ánima salvar …”, p.30 5. 29 inmueble, y tras él, la denominada finalidad 82 , la segunda p arte esen cial del documento tras el objeto dotado, en la que se relacionan las c ontrapartidas a las que q ueda sometida la Ig l esia al recibir estos bienes. Van a ser pre cisamente estas en las que pone el énfasis nuestro proyecto escriturario. Dichas pr estaciones puedes ser de d os tipos. Por un lado, la concesión de una sepultura en una de las capillas situadas en el interior de la cat edral, tanto para el dotante como para sus familiare s. Y por otro , la celebración de dist intos oficios relig iosos, par a los que se puede financiar además la ins titución de clérig os o capellanes que ejecuten dichos oficios y los utensilios necesarios para llev arlos a cabo, como cera, aceite o lámpara s. En determinadas ocasio nes, además, estas prestaciones se completan con la concesión de ciertas li mosnas de carácter be neficial a determinadas personas o instituciones en fechas concretas d el año. Así su cede, po r ej emplo, con l a dotación d el electo Andrés Díaz, quien dispu so que se debía dar el día de d effunctis a los poures vna arroua de pan cocho e otra arroua de vino 83 . O bien van dirigidas a la financiación de determinada s fiest as y p rocesiones a las que tuvi era especial devoción el d ifunto, como es el caso de Juan de Pomes, arce diano de Reina, que dotó 5 00 marave dís para la fiesta de Santa Ana 84 . El texto del formu lario de la dotación de capell anía se cierra con las cláusulas finales que g arantizan el cumplimiento de lo dispuesto más arr iba. Salvo las cláusulas corroborativas, que suelen aparecer siempre, el resto no tiene una presencia fija, aunque suelen incorporarse las de fianza, obli gac ión d e bienes y a ceptación por parte del cabildo de lo dispu esto en el documento cua ndo este es intitulado por el particular 85 . Cierran el documento la datación y la validación. Esta últim a queda patente, además d e posibles suscripciones de otorgantes y testigos que puedan acompañar, por la suscripción y si gno d el escribano público qu e redacta el documento, normalmente notario del número de l a ciudad. A pesar de ello, en ocasiones, el documento puede portar también el sello de l cab ildo o del particular que lo otorga, caso de ser este una autoridad con jurisdicción. Es 82 P. Osto s - Mª. L. Pard o, Documentos y no tarios de S evilla en el siglo XI II …, p.148. 83 ACS, sec.II, lib .091 38, f.6v. 84 ACS, sec.II, lib .091 38, f.7r. 85 P. Osto s - Mª. L. Pard o, Documentos y no tarios de S evilla en el siglo XI II … , p.149. 30 el caso de un a de las dot aciones que hizo Alvar P érez de Guzmán, la que en 1348 funda la que será su capilla, a través de la don ación de unas tahonas y cierta cantidad de maravedís. Este docum ento, que como tal no se recoge en el Libro Blanco, presenta no solo la suscripción y si gno del notario, sino también los orificios por los que colgarían dos sellos, el del cabildo y el del señor 86 . La otra tipología de d ocumentos que p ropiciaron el nacimiento de nuestro proy ecto escriturario serí an los testamentos 87 . Y pa rticularmente det erminadas mandas, debido a que en la ma y o ría de los casos, no se u só para la elaboración del pro y ecto el documento original, sino las copias que de estos se hicieron a lo larg o del tiempo por parte de la Iglesia y de las que queda constancia en forma de trasl ado 88 . Cabe suponer que lle ga do el caso en q ue un particular dot ase cierta propiedad o din ero al cabildo, a cambio de unas prestaciones litúrg icas, en su t estamento, tras la muer te de este el documento permaneciese en poder de sus albaceas o familiares. Ahora bi e n, la Iglesia, conocedora de l a necesidad de la constancia do cumental ante posibles futu ros pleitos y de la importancia que lo escrito tenía para el correcto desarrollo de sus funciones, necesitaría acudir a un n otario par a que sacase una copia c ertif icada del documento o, al menos de la pa rte que a ella como inst itución le afectaba, a modo de pru eba y garantía de esos derechos que el testador estipulaba en sus últimas voluntades. De este modo, c onocida por parte d el cabildo la i nstitución de cierta capellanía en el testamento de alg ún particula r, a cudiría a un escriba no público a solicitar el traslado de las mandas que le afectaban. El docu mento resultante es el qu e ho y conserva el archivo cat edralicio y serviría de base para la r edacción de nuestros volúmenes. Así, salvo casos excepcionales en los que por av atares diversos del des tino se ha y a conserva do el testamento original, lo que ho y perdura suele ser un traslado parc ial de ese documento. La disposición diplomática de est a tipología es habitualmente b astante arquetípica , por lo qu e no varía demasiado unos de otros. Puede se rvirnos de ejemplo el traslado del testamento del prior Diego Martínez 89 . En él se aprecian l as car acterísticas 86 P . Ostos - Mª . L. P ardo , Docu mentos y notarios de Sevilla en el siglo XI V (1301 -1350) , Sevilla, 200 3, doc.1 74, pp. 379 -383 - ACS, sec.IX, leg.50, doc. 13/1. 87 Docs.3, 39, 53, 68, 72, 7 4, 76, 79, 82, 84. 88 Docs.6, 22, 31, 40, 41, 5 1, 58, 61, 70, 73, 75, 80, 81, 83. 89 Doc.7 3. 31 más comunes de este tipo documental 90 . Comi enza con la ex presión este es traslado a l o que sigue la descripción del soporte del document o a copiar, los elementos validatorios que llevaba y el nombre del intitulante, normalmente se guidos de la fec ha de su redacción y del nombre del escribano público que lo signó y de los testigos que fueron presentes. En o casiones, sin embargo, la fórmula ini cial de traslado pu ede ser algo más extensa expli cándose cómo la Ig lesia, ante la necesidad de t ener una copia de dicho documento, acudía, en la persona de un procurador, al escribano a solicitar traslado del mismo 91 . Tras ello se inserta el fragmento de la manda testamentaria que tiene el mismo contenido que lo dispuesto e n las dot aciones de capellanías: donación de un bien, normalmente inmueble, o una c antidad de dinero, con la que financiar una sepultura u oficios litúrgicos a lo largo del año. Tras la inserción del texto que interesa, se cierr a el traslado con la mención expresa de s er lo , el concierto con el do cumento original y la fecha de r ealización de la copia. Si guen las suscripciones de los testi gos y el escribano público, siempre con la i ndicación de la vista d el testamento como garantía de fidelidad con este. Al lado de estos tipos documentales fundamentales nos encontramo s con documentos derivados d e su contenido. Un ejemplo vinculado al testamento sería el de la entrega d e legado . En ellos, el p roceso ini ciado por las disposiciones te stamentarias da lugar a este otro documento en el que los albaceas o herederos directos del difunto hacen entrega del le gado concre to a aquel que dispuso el testador 92 . En nuestro caso, tan solo conserva mos un documento a dicha tipología 93 . En él, los hijos y albaceas de d oña Sancha, Esteban Ber náldez, Bernalt Pelegrín y P elegrina, ejecutan la manda del tes tamento de su madre en que dan al cabildo fi ziendo cada anno vn aniuersario por el alma de donna Sancha, nuestra madre, e saliendo sobre su fuesa segunt que ella lo dexó o rdenado en su testamento, que nos auemos por firme, agora e 90 P. Osto s - Mª. L. Pard o, Documentos y no tarios de S ev illa en el siglo XIV … , pp. 41 -42. 91 Ejemplo de ello p odemos verlo en: A CS, sec.IX, leg.10939 , doc.18/1 o ACS, sec.I X, leg .109 63, doc.6 /1. 92 P. Osto s - Mª. L. Pard o, Documentos y no tarios de S evilla en el siglo XI II … , pp. 188 -191. 93 Doc.8 . 32 para sienpre jamás, aquella manda de vna casa (…) uos fi zo segunt se tiene en su testamento 94 . Estos tipos documentales a los que hacemos r eferencia habitualmente pueden aparecer vinculados a otros, que completan el n egocio que dispusieron. La primera de estas tipologías suele ser la toma de posesión . Dado que lo normal es que en la donación hecha a la Iglesia se entregasen bienes inmuebles de algún tipo, el siguien te paso lógico er a la ocupación por parte del cabildo del bien dotado 95 . En nuestro inventario recogemos un solo documento de esta categoría. No obstante, este caso es particular. En él se hace una clara referencia a la dotación que llevó a cabo el pe rsonaje en cuestión, trasladánd ose en el interior del tex to la cláusula del testamento del protagonista, P edro Martínez, compañero de la catedral, según la cual donaba al cabildo la pro piedad en Carmona sob re la que se estaba ll evando a cabo la toma de posesión 96 . Sin embargo, esto no sol ía ser la norma. Como hemos podido comprobar en los casos en que la toma de posesión se ha conservado, ambos documentos se redactaban como piezas documentales indi viduales, o bien juntos en un mismo troz o de pergamino cuando dicha tom a de poses ión se h acía inmediata mente después de cedida la propiedad en la dotación de capellanía. Esto último sucede, por ejemplo, en la dotaci ón de Teresa Alfonso, quien da al cabildo la mi tad de unas casas en la collación de Santa María, en la Carretería, a cambio de una sepultura en la capil la de San Clemente y misas. En el mismo troz o de pergamino que se redactó esta donación se incorporó la tom a de posesión por parte del cabildo de dichas ca sas 97 . Otras c ategorías documentales que surg en como consecue n cia de estas dotaciones fu eron las cartas de arrendamiento y cartas d e censo 98 . Lóg icamente, cuando un individuo don a una propiedad, est a pasa a ser explotada por parte del cabildo de modo que rinda uno s beneficios con los qu e sufragar los gastos derivados de la ejecuc ión d e las prestaciones contratadas. Estas rentas se obtenían del arriendo de dichas propiedades a particulares. En ocasiones, incluso, era la misma persona la que 94 ACS, sec.IX, leg.10946 , doc.1. 95 P. Ostos Salced o, “Documento s para el ‘ánima…”, p .309 . 96 Doc.6 4. 97 Doc.6 7. 98 P. Osto s Salcedo , “Docum e ntos par a el ‘ánima…” , p.30 9. 39 colindantes, el paso del tiempo, una vez más, provoc aría que estos elementos de referenc i a hubiesen cambiado. Ahora, el cabil do, en ese proceso ya mencionado d e actualización de las in fo rmaciones, aporta info rmaciones esenciales que pueden se rvir para la reconstrucción del paisaje urbano de la Sevilla de principios de la decimoquinta centuria. Pero además, también po demos obt ener más testi monios de tipo prosopo gráfico. En estos casos, la inclusión de nuevas noticias referidas a la f amilia y las fechas de vida y mue rte de cie rtos personajes es un apunte h abitual. En ocasion es, cu ando el particular firma el contrato de dotación, en él puede especificarse el número y momento del año en que efectuar s e los oficios por su alma, que solían celebrarse en el mes d e la muerte del interesado. Lógicamente, dicha fec ha es desconocida en el momento de la firma del documento, pero se su ele ex plicitar a posterior i en los códices. Baste un ejemplo de esto que decimos. El canónig o Pedro Jaime hiz o al cabildo diversas dotaciones, de las que solo conservamos uno de los documentos originales. En él se dota a la Ig l esia con: vnas casas qu e yo h e a e sta misma collaçión de Santa María, que se tien en en linde de la vna parte con casas que fueron de don Herbín, canónigo que fue desta eglesia, et de la ot ra parte con casas de los fijos de Ferrant Martínez de los Seellos, e de la otra parte con casas de F e rrant Alfonso, criado del alguazil don Lope Gutiérrez, e con la calle. [… ] en tal manera que vos, el deán e el cabildo, […] que fagades vn aniuersario por mí, para siempre, en el día q ue yo finare cada anno 119 . Un siglo después, cuando se redactan ambos có dices, las re ferencias to madas para el deslinde han que dado desfasadas, y ha cía mucho que el personaje había muerto. Por ello, en el Libro Blanco se asienta esta dotación de forma difere nt e: Ítem el sobredicho Pero Jaymes, canónigo, dio al cabildo vna casa pequenna que es a la puerta del S ol. E pártesse al aniuersario simple que fazen por él en febrero. El dato es similar y ha ce referencia al mismo documento , pero el modo de presentar l a información es muy difere nte. 119 Doc.1 7. 40 1.2. El m odelo librario: el Cu rso de los Aniversarios. El proy ecto escriturario que nos ocupa no solo contó con estos documentos como referentes en su proceso d e elabo ración. Tuvo también un precedente claro y modelo en el que inspi rarse, confeccionado i gualmente en el mismo contexto y conserva do a día de hoy e n e l propio archivo catedralicio. Se trata de un volumen denominado Curso de los aniversari os y de las memorias que tiene la Iglesia de Sevilla 120 . Este manuscrito está realizado también en pergamino, ligeramente grueso, aunque en un regular esta do de conservación. De gran formato, sus medidas, tomadas en el primer folio son aproxim adamente 360 x 250 mm. S us hojas, que cum plen la le y de Gregory en su disposición, prese ntan numeros os defectos, algunos an teriores a la fabricación, como son numerosos ojos de diversos tamaños 121 , a lgunos situados en el borde de la página 122 . Se observan igualmente al guno s defectos de la piel, como resto s de folículos pilosos o estrías. Pero sobre todo se a precia un im portante aprovechamient o del soporte en el momento de la factura del códice, pues se usaron incluso trozos no perfectamente reg ulares para la confección de sus páginas 123 . Con post erioridad a su fabricación, y en relación con su estado de conservación actual, el códice sufrió bastante. P osee r emiendos, rotos 124 y numerosos mordiscos d e insectos sobre todo en l a zona de l a costur a. P ero sin duda lo más llamativo es la mancha que se observ a en los folios 19v y 20r . S obre ellos, o cupando la parte c entral de la plana que ambas páginas forman al abrir el libro, se apoyó algún objeto de forma rectang ular, que cubrió parte del códice. La suciedad es tan densa que incluso obstaculiza la lectura de algunas de las frases sobre las que se depositó. 120 ACS, sec.V, lib.0 974 9. 121 Más peq ueño s en ACS, sec.V, lib.09749 , ff.15, 44, 45… o mayores en ff. 15 , 66 , 96, 108… 122 ACS, sec.V, lib.0 97 49, ff. 15, 38, 47, 63, 97, 106, 107… 123 ACS, sec.V, lib.0 974 9, ff.25 , 26, 31, 88, 91, 102… 124 ACS, sec.V, lib.0 974 9, ff. 53, 103… 41 1. ACS, sec.V, lib.09749, ff. 19v -20r. El volumen se compone a día de hoy de 113 foli os, menos de los que sin duda debió tener en ori gen al est ar incompleto. L a composición de sus c uadernillos es variable: - Cuaderno 1º: Quinión reg ular. - Cuaderno 2º: Bifolio. Parec e que fue añadido c o n posterioridad a la redacción primitiva del códice. No posee texto original y con él termina el primer apartado. - Cuaderno 3º: Cuater nión regular , segundo apartad o completo. - Cuaderno 4º: Quinión reg ular, tercer apartado co mpleto. - Folio suelto. Se detec ta sin problemas por solidaridades de la piel. - Cuaderno 5º: Cuaternión regular, con él y el folio anterior se completa el siguiente a p artado. - Cuaderno 6º: Quinión reg ular. Apartado completo. - Cuaderno 7º: Quinión regular . Apartado complet o. - Cuaderno 8º: Quinión irr egular, falta un folio: 5f. + costur a + 1f. + 1 p estaña + 3 f. Cuaderno 9º: Cuater ni ón regular. Aparta do completo. - Cuaderno 10º: Quinión completo. 42 - Folio suelto. J unto con el cuaderno ant erior forma el si guiente apartado completo. - Cuaderno 11º: Quinión completo. - Cuaderno 12º: Bifolio. J unto con el cuaderno anter ior forma el si guiente apartado completo. - Cuaderno 13º: Quinión completo. - Folio suelto. - Cuaderno 14º: Bifolio. Las tres últimas secciones ci erran el último apartado del manuscrito. Da la impresión que la i rregular composición d e los fasc ículos del manuscrito vino determinada por las necesidades escritorias de l pro y ecto. Se usó en cada caso el tipo de cuaderno preciso para agrupar toda la información perteneciente a cada uno de los apartados en que se dividió el códice, correspondiendo cada uno de ellos a un mes del año. Por otra parte, no se observa en ningún caso, ni en los bifolios ni los cuadernillos, sistema de ordenac ión alguno. Sí es visi ble, sin embargo, el picado, presente en muchos folios que no lo han perdido en el alzado del manuscrito. Se trata en algunos casos de pinchazos circulares 125 , pero en otros pocos se muestran planos, elaborados a cuchillo 126 . El pautado parece haberse realizado también de manera poco homogénea, aunque siempre a punta seca. De este surgió una just ificación irregular que tien de a presentar unas medidas de: 4 + 15 + 6 x 4 + 23 + 8 127 aprox imadamente, siendo la unidad de pautado de 8 ó 9 mm. El texto siempre a línea tirada, below top li ne , ap arece ri camente decorado con iniciales enca j adas al co mienzo de cada asiento, en tonos rojos y azules sobre fondo de filigra n as. Destacan unas pocas t razadas sobre fondo roj iz o y rellenas de pan de o ro al principio del volumen. Junto a esas letras, en un a realización más cursiva que la del texto principal, pueden o bservarse las pequeñas letras de aviso qu e se colocaron de guía para la decoración d el l ibro. Como elemento característico, debemos señalar que el códice se muestra inacabado en su ornamentación, faltando por añ adirse un buen número de iniciale s. 125 ACS, sec.V, lib.0 974 9, ff. 5, 6, 7, 13, 14, 15… 126 ACS, sec.V, lib.0 974 9, ff. 16, 17… 127 Tomadas en el f.1r Sie m pre e n c m . 43 En el mar ge n superior, s e observan rúbricas con el nombre del apartado, esto es, los nombres de los meses del año. También aquí, pero en la esquina superior derecha, se observa una foliación en númer o árabes, añadida c on posterioridad a la r edacción del volumen, y aún más, des pués de que fueran elimi nadas las partes que ho y día faltan y lo hacen incompleto, pues es correlativa y no presenta err ores. En relación a su encuadernación, el manuscrito posee unas tapas flexibles de pergamino, típicas de li bros de papel. El estado actual de conservación, que ha provocado que estas se e ncuentren despe gada s del lom o, deja al descubierto los trucos de su cubierta, como los trozos de cuero que sirv ieron de refuerzos o los cinco nervios simples en el lomo. Al estar ahora casi desmontad a, se observan los orificios por los que se unían estos nervios a las tapas originales de madera que el libro debió poseer. Tuvo también dos tiras de tela a modo de gua rnición, hoy perdidas. Sin duda, lo más interesante de la encuadernación son las hojas de guarda de pergamino, una volante y otra pegada, que presenta el volumen, tanto al comienzo como al final. En ambos casos se tr ata de un bifolio reuti lizado de lo que parece ser un libro de control de asistencia a algún ti po de ceremonia. En ellos se observa una cuadrícula amplísima en la que se colocan en la p rimera col umna el nombre d e los benefic iados, a continuación las siet e primeras letras del abecedario, cada una d e ellas tal vez haciendo referenc i a a los días d e la semana y al final cantidades que ganaban los b eneficiados po r su asistencia a los oficios expresada en maravedís, sueldos y dineros 128 . Dado el carácter efímero de l a información que contenían no resulta e xtraño encontrar fragmentos de este tipo de manuscritos reutilizados como parte de encuadernaciones en otros códices 129 . En todo caso, su t emática y la construcción d e la página que evidencia permiten afirmar que el manuscrit o sirvió de modelo al proy ec to escriturario que nos ocupa, pues este libro toma como p unto de pa rtida el mismo tipo de mat erial: las dotaciones de 128 Au nque el fragmento resulta altamente i nteresa nte y e n ap ariencia casi único, sabe mos de la exi stencia de un buen n úmero de este ti po de libros en los d epósitos del a r chivo ca tedralicio donde se encuentran conservados en grandes pliego s enrollad os. Sin e mb argo, estos no están aú n catalogado s ni accesibles a los inves tigadores. Agradec emos e stas informaciones a la archivera de la i nstitución, doña Isabel González Ferrín. 129 Del Ca mino Martínez, en una de sus ob ras consagradas a los trabaj os de los notar ios en el ento rno capitular, lla m a la atenció n so bre un fragmento par ecido encontrado en la misma circ unstancia co mo parte de la encuadernación de uno de lo s libros de la Fá brica d e la catedral, véase: C. del Ca mino Martínez, “Escribanos al serv icio del gobie rno y la ad ministració n de la Catedral de Sevilla (Si glo XV) ”, Le statut du scripteur au Mo yen Age: Actes d u XIIe Colloque Scientifiqu e de Comite Internatio nal de Paleog raphie Latine , París, 2000 , p.176, nota 4. 44 capellanía r ealizadas a la catedral de Sevilla desd e su restauración al momento mismo de su elaboración. Además, la info rmación ex traída de di chos documentos se resume en forma de breves asientos de características mu y parec id as a las contenidas en el L ibro Blanco, pero guardando un orden d e sistematización similar al del Libro d e Dotaciones. Se sigue, en efecto, un sentido cronológico en l a ordenación de la info rmación: los meses del año. Dentro d e cada apartado, qu e vendría a coincidir con un mes concreto, los asientos van reflejando cada uno de los o ficios, primero aniversarios y luego memorias, que se debían celebrar en es e tiempo, indi cándose en algunos casos , con números ordinales, el día del mes en que debían realizarse. Cabe señalar que la información referida al mes de junio no se ha conservado, faltando los folios en que se encontraría esta. En cada asiento se reco ge: el tipo de misa, el nombre de la pe rsona por q uién se reza y la proced encia d el dinero, y si se trata de un bien inmueble, normalmente se expresa su deslinde. No se suele indi car ni la cantidad de dinero, ni el lugar de la sepultura, aunque esto no sucede siempr e. Es más, como v eremos, la in formación d e este libro no tiene un carácter tan estricto con en los casos que en él se inspiraron. El libro sufrió un proces o similar al Libro Blanc o y el L ibro de Dota ciones. S e hizo con previsión de futuro. En un primer momento, se elaboró un tex to base, el cual se decoró con las iniciales a las qu e nos hemos refe rido, pero dejándose varias páginas en blanco. Esto se observa perfectamente al esta r ordenado el volumen por meses. No es difícil perca t arse d e que en un apartado el tex to primitivo acaba en un punto, restando luego páginas con añadidos posteriores hasta llegar al m es sigui ente, que además su ele coincidir con un cambio de cua dernillo. Pasado el tiempo, poco a poco, se v an llenando esas p áginas en blanco. Se aprovec h an también lo s espacios de los márgenes o el espacio entre asientos. Numerosas manos van anotando datos que cambian y modifican diferentes aspectos d e las informaciones de dotaciones que contienen. Algunas veces, est as ma nos cancelan o raspan el texto primitivo, volviendo a escribir luego en ese mismo espac io o dejando un hueco vacío. Con el transcurso d e los años, el códice se debió hacer insuficiente p ara la ge stión de l as capellanías. Este hecho, unido a la decisión de construc ción del nuevo templo, dará lugar al desarrollo de una nueva empresa escrituraria m ás compleja. Ahora 45 bien, su uso debió prolong arse hasta su sustitución por los nuevos códices que estamos estudiando. Esto se deduc e fá cilmente al comprobarse cómo la mano del prior Diego Martínez aparece en numerosísimos añadidos a lo largo de sus folios. I ncluso, entre sus pág in as se anota una don ación que el p ropio prior hiz o a la Iglesia antes d e su mue rte y que no se recoge en el Libro Blanco 130 . Pero no solo este dato nos informa del uso continuado que el volumen debió tener h asta su de finitiva sustitución. A lo largo de todo el manuscrito encontramos en los márgenes los nombres de persona s, a la iz quierda, y c ierta s cantidades de dinero, a la derec h a. Esta práctica, que se consta ta también en el Libro de Dotaciones , le hace asemejarse no solo en c ontenido, sino también en cuanto a forma, siendo además la misma mano la que traza estas anotac ion es en ambos códices . 2 . ACS, sec.V, lib.09749, f.15r . 3. ACS, sec.V, lib.09750, f.14v. Así las cosas, todo apunta a que el Curso de los Anive rsarios estuvo en uso hasta la culminación de nu estros códice s, momento este en que debió apartarse 130 Ver El a utor intele ctual: el prior Diego Martínez , pp. 1 51- 176. ACS, sec.V, lib.097 49, f.12v. 46 definitivamente de la gestión de las capellanías, pues no se ap recia continuación en sus contenidos más allá de p rincipio del siglo XV. Cuando su utiliz ación cesó, el volumen no se destruy ó tal como pudo haberse hecho con algunos de los documentos que dieron lugar a él, sino que se guardó, formando pa rte de la memoria hist órica de la Ig lesia sevillana. Ya en época m oderna, la mano de un archivero anota difere ntes referencias documentales en los márgenes del códice. Estas adiciones llaman la atención sobre el lugar que al gunas dotaciones ocupaban en el Libro Blanco, o sobre la signatura del documento original que había servido de base para la elaboración de dicho li bro. Debemos señalar que han sido revisadas todas estas notas, comprob ándose cómo en ciertos casos la signatur a no hacía referencia al documento de dotación concreto, sino tan solo a alguna pieza protagonizada por el mismo personaje. Las correctas han servido también para la redacc ió n del apéndice documental del presente trabajo 131 . La cuestión más d elicada, a la que hasta ahora no hemos hecho referencia, es la datación del manuscrito, el cual carece de fecha ex presa. Como con el Libro Blanco, el volumen nunca ha sido e studiado detenidamente por ningún investigador hasta nuestros días, a pesar de poderse considerar como el obituario más antiguo que conserva la catedral de Sevilla. Aun que muchos h an utiliz ado su información para la realización de trabajos de mu y diversa índole. Hasta ahora, la d atación más acertada es la propuesta por Pardo Rodríguez y Rodríguez Díaz, quienes determinaron que su confección debió haberse p roducido a mitad del siglo XIV 132 . Por su parte, si comprobamos la información proporcionada po r el Inventario del archivo catedralicio, observamos que se indi ca q ue el libro data de 1404, fecha errónea basada en un a mala interpretación de un dato cronológico aportada por el propio manuscrito 133 . Y es que, en el vuelto del primer foli o se conserva un añadido posterior que indica : miércoles, quinze días de abril era de mill e quatroçientos e quatro annos 134 . Al no habe rse reducido la fecha se gún el sis tema de la era hispá nica, no se obtuvo la data correcta de la anotación, que serí a 1366. D ado qu e se trat a de un texto 131 Ver ANEXO I: Índice de documentos , p p. 301 - 33 0. 132 Mª. L. Par do Rodríguez - E. Rod ríguez Díaz, “La p roducción librar ia en Sevilla …” , p. 20 0. 133 P . Rubio Me rino , Arch ivo d e la San ta… , p . 137. Esta datació n errónea ha sido mantenida po r d iversos autores co mo T . Lagu na Pa u l, “La Aljama Crist ianizada. Memorias de la Cated ral d e Santa Ma ría d e Sevilla”, Metropolis Totius Hispan iae. 750 An iversario d e la In corporación de Sevilla a la Corona Castellana , S evilla, 19 98, p .47. 134 ACS, sec.V, lib.0 974 9, f.1 v. 47 claramente añadido con posterioridad a la redacción de la escritura primitiva, parece lógico pe ns ar que el volumen debió habe rse confe ccionado antes de dicho año. 4. ACS, sec.V, lib.09749, f.1v. 48 Una nota sit uada en el m argen izquierdo del primer folio, en su recto, añadida por el archivero San Martín y Castill o 135 lo corrobora: Este libro es anterior al año 1385 en que se permuta la Torre del Arzobispo por el Lapizar como parece de nota puesta al margen del folio 60. Y antes de 1366, vide a la vuelta 136 . Comprobada esta información, en efecto, en el recto de dicho folio encontra mo s un asiento referido a un aniversario que d ebía celebrarse el seis de a gosto en honor al arzobispo don Remondo. Dicho aniversario, junt o c on otros oficios, debían financiarse con lo que sobrare de lo que uali ere de renta la meatad de la Torre de Guadiamar 137 . Esta torre, a la que nos refe riremos de nue vo al hablar del prior Die go M artínez 138 , fue trocada por la hereda d de La pizar en 1385 y así se r efleja en e l mar ge n d erecho del libro, donde el propio prior explica este punto y realiza el nuevo reparto de rentas para la financiación de estos oficios. Ambas anotaciones pues, corroboran que debió elaborarse el códice en todo caso, antes de 1366. Pero nada indica, qu e fuese en ese preciso año cuando se escribió, tal como defiende Pérez-Embid Wamba 139 . Basá ndonos en aspec tos de carácter paleográfico y en el contenido mis mo del libro, tanto en su texto base como en las anotaciones añadidas, intentaremos delimitar lo 135 Más adelante vol veremos sob re este per sonaje. 136 ACS, sec.V, lib.0 974 9, f.1r. 137 ACS, sec.V, lib.0 974 9, f.60r. 138 Ver El a utor intelec tual: el prior Diego Martínez, pp . 151 - 176. 139 J. P érez -Em bid Wa mba , Culto fu nerario y registro necrológico … . T ras co m entar el error en la fecha propor cionada po r el Inventario del a rchivo, p rosigue: E l texto en letra gó tica en qu e está compu esto el códice ofrece, por tanto , el estado del culto funerario de la catedral e n 1 36 6 (p.113). Y continúa: El cotejo d el Curso de los Aniver sarios y del Libro Blanco permite ded ucir la nómin a de q uienes dotaron oficios fun erarios entre 13 66 y 141 1, fechas d e composición de u no y otro lib ro de aniversarios (p.1 23). 5. ACS, sec.V, lib.09749, f.1r. 55 2. Aspectos codicológicos: las mater ialidad es. La elección de las características codi cológicas e n el pro ceso de elab ora ción de estos códices es un cla ro ejemplo de cómo la función de los manuscritos determinó de manera decisiva la f orma que ambos tendrían, su materialidad 151 . A día de hoy , el estado de conservación que presenta cada li bro es mu y diferente. A pesar de qu e en ori gen ambos debieron tener un asp ecto mu y parecido, el paso del ti empo ha camb iado radicalmente su apariencia, hasta el punto de apenas pode r establecerse r elación alguna entre ellos a simple vista. De este modo, el Libro Blanco presenta un aspec to cuidado, bien encuadernado y en un más que ace ptable estado ge n eral de conser v ación 152 . El uso a lo largo de los siglos que se le ha d ado al volume n así como el valor sim bólico atribuido al mismo durante tanto ti empo ha contribui do a que el códice m antenga ho y ese aspecto. El Libro de Dotaciones , por el contrario, olvidado en el a rchivo d esde mu y pronto, ha sid o testigo de un proceso continuado de deterioro de sus folios. S u encuadernación está rota y sus hojas ha s sufrido la contaminación biológica de insectos y hongos. Como resultado de todo ello, su apariencia ge n eral es bastante pobre. Más allá de est a consideración p revia, en ambos casos se trata de códices elaborados en pergamino de calidad, a pesar d e posee r una notori a di ferencia entre ambas caras d el cuero, la pars pili o lado de la piel más oscura y li sa y pars munda o lado de la carne, m ás cl ara y rugosa. La elección de este soporte escriturario no fu e casual. P ara estas f echas, el resto de libros de carácter meramente admini strativo y de ge stión estaban siempr e redac t ados en papel, en muchos casos de procedencia ita liana 153 . El pergamino resultaba ser un soporte m aterial no solo más sole mne que el cartáceo sino también más perdura ble y acorde, por tanto, con el uso prolongado en el tiempo que del libro se pretendía hacer 154 . 151 D. Belmonte Fernández, “Material strategies for the chaplaincy endo wments m a nagement in the Cathedral of Sev ille (15th ce ntur y) ” , Medieva l Documen ts a s Artefacts: In terdisciplin ary perspectives o n codico logy, palaeogra phy and diploma tics , Maastricht, 20 16. (En prensa). 152 Sobre todo tras la última restauración del volumen acaecida en los años nove nta del pasad o siglo XX. 153 A. Jiménez Martín, Anato mía de la catedral de Sevilla …, p. 30. 154 Sob re la asunción de la idea d e p erpetuidad asociada al per gamino, véa se: H. B resc - I. Heullant - Donat, “Pour una réé valuation d e la révolution d u papier dans l’occid ent médiéval”, Scriptorium , 6 1/2 (2007), pp. 354 -383. 56 En el caso de l L ibro Blanco , el tratamiento dado a sus folios es variable a lo larg o de todo el volumen. Ni siquiera en su núcleo primitivo de 1411 se observa siempre el mi smo resultado en la f abricación del per gamino. No pod emos olvidar, qu e aunque se tr ate d e un vo lumen con un im portante peso simbó lico, siempre fue un libro administrativo. Al ser el estado d e conservación a día de ho y mu y bueno, se puede l eer por completo sin dificultad. A pesar d e ello, han pasado muchos siglos desd e s u elaboración y algunas hojas sí han sufrido con el transcurr ir del tiempo. I ncluso al gunos folios han sido re staurados en dif erentes mom entos de la hi storia. Esto se debe a q ue se habían rajado, sobr e todo en los bordes, y se les ha injertado trozos nuevos de pe rgamino para evitar su rotura definitiva 155 . También los insectos han dejado su huella en el volumen 156 . Se observan también restos de folículos pil osos en muchos folios 157 o imperfecciones de la piel, siendo en todo caso los restos de pelo el def ecto más común que se aprecia relativo al proceso de fabricación del soporte. Asimis mo, contiene también algunos ojos que suelen quedar en la pa rte baja de l a hoja, siendo salvados por la escritura 158 . Por su parte, el Libro de Dotaciones , pese a su deteriorado estado de conservación, presenta una calidad ori ginar i a del per ga mino mu y similar a la del otro volumen. Se trata igualmente de una piel bien descarnada, estirada y p ulida. Con un tamaño de folio mu y regular y un g roso r también simil ar al otro libro . Todo ello nos lleva a pensar que, pr obablemente, todo el pergamin o fue adquirid o al mismo artesano 159 . La aus encia d e libros de mayordomía para estas fechas no nos permite conocer este punto con exactitud ni el precio que se p agó por el soporte, datos que sí conocemos para el pap el usado en l a elaboración de otros volúm en es del repositorio hispalense, de los que hablare mos más adelante. 155 La foliació n que seg uimos en este trabaj o, en el caso del Libro Blanco , se corresponde con la numeración ro mana. Eje mplos de esto que deci mos se ap recian en: ACS, sec.I I, lib.0 9138 , ff.4 9, 68, 101… 156 En el f.68 co m ie nza una pequeña mordedura en la parte baja de la hoja, en el inter ior cerca d e la costura, que va atr avesa ndo los folios hasta el f. 74. 157 Son muchos los ca sos, pero podemos señalar por ejemplo, ACS, sec.II , lib.09 138, ff. 88 v, 84v , 3 6r… 158 ACS, sec.II, lib .091 38, f.15 (m argen i nferior izquierda) . 159 E. Rodríguez Díaz , "La industria del libro manuscrito en Castilla: fabricante s y vendedo res de perga m ino ( ss. XII-XV)" , Hist oria. I nstituciones. Documen tos, 2 8 (2001), pp. 313 -351. 57 Apenas se aprecian defe ctos anteriores a la fabricación del soport e, a ex cepción de algunos ojos en mayor núme ro que en el otro libro 160 . Sí son abundantes los posteriores a ella, afe ctando al estado d e conservación. Así podemos observar numerosos restos de pelo 161 , que como en el caso anterior parece ser lo más habitual; algún inje rto sufrido en procesos de restauración acaecidos a lo largo de l tiempo 162 , y manchas en la piel, de humedad sobre to do, en la parte ex terior del folio de manera importante, o abundantes mordiscos, tanto en los bordes del folio como en la zona de la costura. Su mal estado actual ha provocado t ambién el que muchos folios se hayan arruga do de forma consi derable, cosa qu e n o sucede en el Libro Blanco . Se trata en ambos casos de volúmenes de gran formato qu e poseen un tamaño aproxim ado de 390/400mm de alto x 275/280mm de ancho. En nuestros li bros, el transcurso de los años ha provocado num erosas mutilaciones y ampliaciones q ue h an h echo que, en ocasiones, la Le y de Gregory no se observe. En el caso del L ibro Blanco, las mutilaciones han sido mí nimas y gracias a los cuadernillos que siguen intactos podemos comprobar cómo en o rigen siempre se cumplía esta norma. Esta situación empeora ostensiblemente en el Libro de Dotaciones . La s numerosas pestañas que posee el códice son buena muestra de la gran cantidad de hojas que le han sido cortadas. Este inconv eniente ha supuesto un verdadero obstáculo a la hora de poder re construir la composición orig inal de los cuadernillos del libro. Suponemos, sin embarg o, que igua l que pasa en el otro caso, en este también se cumpliría la Ley de Gre gory , aunque en la actualidad tampoco se aprecie. A ello se une otro incide nte, en esta ocasión, c ontemporáneo al propio volumen: un error c ometido por el copista qu e provocó la refacción de part e del códice una vez escrit o y rubricado. Sobre este aspecto volveremos más ade lante. En todo caso, el Libro Blanc o , su tex to pr imigenio, e stá compuesto por 10 cuadernillos y 97 folios en total. A y udándonos d el sistema de ordenación de cuadernos utilizado, la posición de la costura central del fascículo y las solidaridades de la piel de 160 En este caso, en el Libro d e Dotacio nes, la foliación se corresponde con la contemporánea tr azada a lápiz. Po r ejem plo, ACS, sec.V, lib. 0975 0, ff.6 ( marge n izq uierdo ab ajo), 13 (margen der echo abaj o, muy pequeño), 1 6 (margen in ferior izquierda) , 46 ( m ar gen inferi or d erecha, m uy grande) , 50 ( mitad folio), 87 (margen inferior d er echa)… 161 Po r ejemplo, ACS, sec.V, lib.0 9750, f.13 v , f.26r, f.27 v… 162 Po r ejemplo, ACS, sec.V, lib.0 9750, f. 8 0. 58 los pergaminos que los conforman, hemos concluido que la composición del volum en es la siguiente 163 :  Cuaderno 1º: Quinión regular. La Ley de G regory s e cumple. En la actualidad, este cuadernillo es un qui nión, pero en o rigen fue sin duda un cuaternión, lo cual sabemos gracias a la posición del reclamo. Este no se sitúa en el vu elto del último folio (f.10v), sino en e l vuelto d el penúltimo folio (f .9v). El último bifolio, por otra parte, se corresponde en su primera mitad (f.1r) con la tabla de contenidos del li bro y ( f. 1v) el tí tulo, apareciendo en la última de sus hojas (f.10r) una anotación emborronada. T eniendo en cuenta que, como veremos, la tabla de contenidos es de époc a moderna y q ue el título hubo de hacerse necesariamente con post erioridad a la terminación del mismo, pues contiene la fecha en que se acabó de escribir, podemos decir que una vez acabada la redacción del li bro, los copistas se percataron de que no habían dejado espacio para que el rubri cator , que actuaría se guidamente para colocar las tintas rojas en los epíg rafes, escribiese el título. La solución fue añadir un bifolio a este cuaternión, se escribió el tí tulo y se d ejó el recto del primer folio en blanc o y se escribió en el vuelto, probablemente para prot eger la escritura. Pasado el ti empo, se int entó aprovechar el último folio, f.10, pero por algún motivo se can celó aquel texto, que ho y visl umbramos escasamente, de jando un folio en blanc o, con un reclamo qu e, al quedar en otra posición, deja d e cumplir su función . Cuando en los siglos modernos se dec idió ordenar el contenido para una más fácil localización, se foliaron l as hojas hasta donde estaba confeccionado el libro y se añadió un índice de las capillas en ese primer recto en blan co que se había dejado vac ío. 163 En las ilustraciones, la l ínea discontinua representa u n añadido posterio r al m o mento m ismo de finalización del vol umen. 59  Cuaderno 2º: Senión regular. En este caso, el cuaderno no empieza con el lado correcto para cumpli r la Ley de Gre gory . Ant es d e que se le añadiera el ú ltimo bifolio al primer cuadernillo sí la cumplía, pero cua ndo se convirtió en quinión, y a no.  Cuaderno 3º: Quinión r egular. La Le y d e Gre gory se cumple. No posee las costuras en el centro d el cuadernillo, p ero aparentemente es un quini ón per fecto, sin irregularidad alguna. Sin embargo, una mirada atenta a la solidaridad de piel sobre todo en un bifoli o ( ff.3-4) pu ede resolver el problema. Así se descubr e que en origen fu e un cuaternión al que se le i ntrodujo un bifolio entero tras los dos primeros folios. El esquema sería: 2ff. + bifolio con costura + 2ff. + centro del cuaternión original sin costura + 4 ff. En todo caso, este bifolio no s e meti ó con posterioridad a la elaboración primit iva del libro s ino en el curso de la misma, pues no rompe la continuidad del contenido. 60  Cuaderno 4: Cuater nión regular. La Ley de Gregory se cumple.  Cuaderno 5º: Quinión reg ular. La Ley de Gre gory se cumple.  Cuaderno 6º: Quinión reg ular. La Ley de Gre gory se cumple. 61  Cuaderno 7º: Cuate rnión irre gular. La Ley d e Gregor y se cumple. Este es, según la posición de los reclamos, un cuaternión, sin luga r a dudas, pero tiene dos costuras. Primero un bifolio cosido sólo, tal como demuestran las solidaridades de la piel, y luego un ter n ión cosido también de mane ra independiente.  Cuaderno 8º: Quinión reg ular. La Ley de Gre gory se cumple.  Cuaderno 9º: Quinión irreg ul ar. La Ley de Gregory se cumple en rel ación con el fascículo anterior pero n o en el interior del m ismo. Posee un tot al de 9 folios. La disposición de estos es: 1 f. + 1 pestañ a + 3 ff. + costura + 3 f f. + 1 pestaña + 2 62 ff. = 9 ff. Podría dar la impresión de que se hubiesen cortado dos hojas y se hubiera metido una, pero parece que el segundo testigo co rrespon de al penúltimo folio que al int roducirse a post eriori forma ese plie gue. La posibilidad de la introducción de una hoja se refuerza al obs ervarse que la Ley d e G regor y se cumple salvo en el prim er testigo, donde falta evidentemente un folio. En la segunda pestaña sí se cumple.  Cuaderno 10º: Quinión irreg ular. Le y d e Gregory se cumple p ero solo en relación con el fascículo anterior. Este cuadernillo también presenta alteraciones. La disposición interna es: 3 ff. + 1 pestaña + 2 ff. + costura + 2 ff. + 1 f. claramente posterior + 1 f. + 1 pestaña + 1 f. Este último fascículo del volumen se redactó hasta donde fue preciso y se dejaron varios folios en blanco, algo ló gico teniendo en cuenta que era el últ imo cuadernillo d el libro. Llegado un determ inado momento, se de cidió introducir un folio con un documento fechado en 1489 164 . El aspecto de esta hoja es mu y llama tivo y a que es de menor altura que el resto y muy oscura, con un tratamiento de la piel un poco tosco. Este folio se introdujo en dicha posición gen erando la pestaña de la primera mitad del cuadernillo, algo evidente comprobando l as características de l a misma. Quedaba entonces un cuadernillo asimétrico y , tal vez por eso, se decidió cortar un o de los folios de la segunda mi tad del f ascículo, aún en bl anco, quedando ahora sí, un qu inión regular y dej ando como prueba la otra pestaña que presenta el cuaderno. 164 Actual folio 1 04 . 63 En cualquier caso, el lib ro medieval de 1411 acaba con este cuaderno. E n este momento sobraron hojas, que quedaron en blanco y qu e fueron las primeras que se escribieron antes de proceder a la adición de nuevos folios. Así pue s, el núcleo primigenio del volumen se componía de 97 f olios, tal como se ha indicado más arriba 165 . Como en el anterior, en el Libro de Dotaciones nos hemos a y udado de la posición de la costura ce ntral del fascículo con la encuadernación y las sol idaridades d e la piel de los pergaminos que los confo rman para vislumbrar la composición original del volumen. Pero ha sido sobre todo el mal estado de la encuadernación lo que nos ha permitido acceder al enlomado del códice con relativa f acilidad y descubrir esta. Allí hemos podido concluir q ue el manus crito se compone de 20 cuadernillos y 126 folios a día de hoy. Averiguar la composición original de los fascículos del volumen se h a rev elado como una tarea casi i mposible debido al alto número de folios que no se han conserva do. Es seguro que debió haber muchos más a tenor del gran número de pestañas que presenta, m uchos de ellos con restos de escritura. Al gunos de estos folios probablemente quedaron en blanco en un principio y ante falta de materia escritoria fueron cortados para darl es un nuevo uso, práctica habitual en la época 166 . Sin embargo, en ocasiones estos folios sí estuvieron escritos, pese a lo cual, y posibleme nte debido al abandono que sufrió el libro pasado el tiempo cuando se cerró su contenido, fueron extraídos del volumen 167 . A veces, estuvieron escritos solo por una cara , lo cual no impidió su reutilización a fa lta de otro soporte escrit urario 168 . A todo ello, debe mos sumar un error en la copia del texto que pr ovocó la refacción d e parte d el contenido. Esto afectó a los fascículos do s y tres, que alteraron desde el ori gen su com posición. Dicho error no solo cambió el manuscrito desde un punto de vista material, sino también paleog ráfico. L a clave está en las tres hojas sueltas que el códice custodia al final de sus pá ginas. El aspecto de ellas es claramente similar a las del resto del volumen , pero al leer su contenido se comprueba que este se encuentra 165 Este folio 97 se folia errónea mente, co mo más adelante s e verá, con las cifras CVI y 110 . El texto original termina en el r ecto del folio inmediata mente anterio r, el CV y 109 . 166 E .Rodríguez Díaz, " Los otros usos de los códices e n la Baj a Edad Me dia c astella na", S cripta. Estudios en ho menaje a Élida Ga rcía García , Oviedo, 1 998, p. 519. 167 Po r ejemplo, ACS, sec.V, lib.0 9750, ff. 33, 34, etc. 168 Po r ejemplo, ACS, sec.V, lib.0 9750, f.105. 64 y a explicitado en el texto. Además, en un a esquina de uno de dichos f olios 169 , casi borrado por una manc h a de humedad, se puede leer: To da esta 2ª estaçión es de esc r euir de nueuo pues está errada. Por otro lado, estos folios, al igual que el resto del códice, están numerado s con las cifras XX IIII y XXV Al comprobar los folios correctos en el volumen actual se hace patente que el tex to no está copiado por l a persona que redacta todo el volumen, sino por la misma mano que escribe la totalidad del Libro Blanco. Ambos factores nos permitieron descubrir la equivocación cometida en la redacción de este ej emplar y que dicho error también lo cometió el rubricator , quien no tenía por qué c uestionarse el texto, sino limi tarse a escribir en rojo los pasajes i ndicados. Los folios afectados son los actuales 13 – 14 – 15 y 2 1 – 22 – 23 – 24, según la foliación a lápiz. Estos pertenecen a los fascículos 2 y 3, que hubieron de ser reelaborados, perdiendo ho y la c oherenc i a que tuviesen al principio al inser tarse nuevas hojas entre sus bifolios originales. Por todo lo dicho, y aunque a dí a de ho y no s e pueda observar si la Ley de Gregory se cumplió o no, podemos concluir que dado que ambos libros se hicieron de manera conjunta y que e n el caso del Libro Blanco sí se cumplía, es ló gico pensar qu e también sucediese eso mismo en este otro manuscrito. Del total de cuadernillos de qu e se compone el códice, al menos do ce fueron quiniones. El resto parece tratarse de cuaternion es, a los que siempr e les falta al gún folio. Además tres hojas 170 fueron añadidas de man era individual. Teniendo en cuenta todo esto, la composición de los cuadernillos del códice sería la siguiente: 169 ACS, sec.V, lib.0 975 0, f.XXIIII r., según la foliación antigu a. 170 ACS, sec.V, lib.0 975 0, ff.90 , 91, 92. 71  Cuaderno 19º: Este fascí culo d ebió d e tr atarse en origen de un cuaternión, al que se le han cortado cinco foli os y se le ha añadido uno más, que h ace imposible su clasificación en la actualidad.  Cuaderno 20º: Quinión irregular d el que solo se conserva la primera mitad, restando de la segunda parte tan solo la s pestañas. Una de las diferencias más notorias entre ambos manuscritos es aquel la que respec t a al sistema usad o para la ordenación de los cuadernos. En el Libro Blanco se observa, como único sistema, el reclamo. L os ha y de dos tipos en este volumen. Por un lado, los cinco primeros se presentan colocados en posición vertical descendente, fuera de la justificación, en el marge n derecho de la página. L os traza la misma man o que escribe el texto principal, respetando el color de la tinta y la g rafía. S in embargo, en algunas ocasion es procede a abreviar la palabra que compone esta nota, a diferencia de lo que lueg o su cederá en el texto, donde aparece desarrollada 172 . 172 Así ocurre e n los recla m o s 2 y 5 , (ACS, sec.II, lib.09 138, f.21v y f.49v), d onde las p alab ras aparecen abreviadas, mientras q ue en el texto se desarrolla n. El recla mo 4 (ACS, sec.II, lib .09138, f.39v) está abreviado , lo mismo que el texto p rincipal. 72 6. ACS, sec.II, lib.09138, f.8v. A partir d el sex to, la posición de estos pasa a ser horizontal, siempre fuera de la caja de justificación. Este reclamo presenta un tratamiento completamente distint o a los anteriore s. Está escrito por una mano diferente, que como quedará probado más adelante, es la del prior Diego Martínez, autor intelectual del proyecto, y qu e vemos aquí participando a ctivamente en el proceso de e laboración del mismo. En este caso, el reclamo, es más una nota técnica, sin la atención y cuidado que se había tenido en la redacción de los anteriores 173 . 7. ACS, sec.II, lib.09138, 59v. En el siguiente reclamo, el séptimo, la nota apare ce por duplicado, una bajo la otra, y escrito por diferentes manos. L a inferior vuelve a ser la mano del prior, que, como en el caso ante rior, lo añade al haber olvi dado trazarlo el es cribano que había fijado el resto. Sin embarg o, poco después, el propio amanuense reescribe de nuevo la nota, manteniendo l a misma abreviatura que h abía usado Diego Martínez, que coincide con la emplea d a en la redacción del texto 174 . 173 ACS, sec.II, lib .091 38, f.59v. Frente al texto po sterior, ap arece abreviado . 174 ACS, sec.II, lib .091 38, f.67v. 73 8. ACS, sec.II, lib.09138, f.67v. Los dos últimos reclamos vuelven a ser trazados por la misma mano que redactó el tex to base. No están situados en el lateral derecho como en el resto de casos, si no en el margen inferio r centrado. El último, además, presenta tres puntos decor ativos a cada lado, que también aparecían en los vertica l es, pero no en los otros horizontales 175 . 9. ACS, sec.II, lib.09138, f.77v. Conociendo la autoría de los reclamos y , sobre todo, quiéne s los realizaron, podemos aventurar sin di ficultad el motivo que pr ovocó el cambio en la disposi ción del mismo. Parece probado que la idea primitiva debió ser la de añadir el reclamo en posición vertical y senti do descendente, como demuestran los cinco p rimeros, al go habitual en la Castilla del momento 176 . Esta incl usión debía ser tarea del mismo amanuense que se e staba e ncargando de la redacción de la totalidad del libro. Sin embargo, como sucedió con el título que quedó olvidado, hubo de suc eder que di cho escribano no recordara la nece sidad de la inclusión de los re clamos lleg ado un cierto punto. En su ríg ido control de la e mpresa, el prior Die go Martínez se percató del incidente e inclu y ó de s u propia mano los reclamos 6 y 7, no prestando atención a la disposición de los que les antecedían 177 . Alertado del olvi do, el copista enmendó su error, pero sin mantener l a dirección del mismo, quedando los cinco últimos en posición horizontal, y uno de ellos sin otra autoría que la del prior, que lo añadió más como una llamada técnica que c om o parte de la obra, tal como había sucedido con los primeros. 175 ACS, sec.II, lib .091 38, f.77v - f.86v. 176 E. Rodr íguez Díaz, "El us o d el recla mo en E spaña: rei nos occidentales", Scriptorium 53 - 1 (1 999 ), p p. 3-30, en especial pp. 12 - 18. 177 La mano del p rior q ueda individualizada e n Su escritura: modelo s y manos , pp . 87-128. 74 Por el contrario, frente a lo que se observa en el Libro Blanco , en el Libro de Dotaciones no se aprecia modo de ordenación al guno en el manus crito en consonancia con lo que sucedía en m uchos manuscritos castellanos de la época 178 . No hay signatura de cuadernos ni re clamos en nin guna de sus v ariantes. Des conocemos cu ál fue el modo usado para la ordenación de los cuadernillos o de los bifolios, pues tampoco tiene signatura de bifolios. Sin embargo, sí contiene un sistema que podría a y udar a ord enar los bifolios: el uso de lo que en ap ariencia son tí tulos corrientes 179 en el rec to de cada folio, en el centro del margen superior, dond e se coloca el nombre d el mes al que pertenece dicho folio. Parecen estar redactados por alg uno de los am anuenses que participan en la elaborac i ón del volumen. Nuestros códices presen tan una just ificación a l ápiz que se ha perdido en la mayor p arte d e las hojas. Por las que la conservan sabemos que se pautó ta n sólo la caja de justificación, no marcándose lo s renglones, por lo que se trata de una ju stificación en campo abierto parcial (1 -1/0/1-1/0) 180 en donde no se observa ni pautado de ren glones, ni picado, algo también habitual en los libros de contenido dipl omático en C astilla 181 . Aunque sus medidas no son id énticas, estas serían 182 : 6 + 14 + 7 x 4 + 27 + 9 aproximadamente. El texto se dispone en ambos volúmenes siempre a línea tirada, b elow top line, componiendo una pá gina de acuerdo con la propi a lógica del contenido 183 . Así, reunido s de una parte los documentos tomados como base del proyecto y con la refe rencia del Curso de los Aniversarios, la información ex traída se plasmará en cada vo lumen de una forma diferente. En el Libro Blanco , en la primera parte del volumen 184 , que es la que agrupa el grue so de los d atos relativos a las dotaci ones que dieron ori gen al pro y ecto, el contenido se organiza siguiendo un orden geográfico, según las capillas que 178 E. Rodr íguez Díaz, " El uso del r eclamo en España …” , pp. 3-4. 179 E. Rodr íguez Díaz - Mª. L. Pard o Rodr íguez - P. Ostos Sal cedo , Vocabulario de Cod icología, versión españo la revisada y aumentada d el Vocabu laire cod icologique de Den is Muzerelle , Madr id, 1997, p . 110. Y su edición on line: http://vo cabulaire .irht.cnr s.fr/pages/vocab 2.htm. 180 D. Muzerelle, "Po ur d écrire les schéma s d e réglure. Un méthode de notatio n s ymbolique applicab le aux manuscrits latins (et autres)" , Quin io, Interna tional Journal on th e History an d Conservation of the book, vol. 1 , Ro m a, 1 999 , pp. 123 -170. Véase web: palaeogr aphia.org/muzerelle/di vLat.htm. 181 E. Rod ríguez Díaz, " Códices si n renglone s pautados e n la E dad Me dia castellana" , E scritura y Documen tos. Estudio s en homenaje a Doña Carmen F ernández Cuervo , León, 2 007, pp. 417 - 426. 182 J. Lemaire, Introdu ction à la codico logie , Louvain- La -Neuve, 1989 , pp.118 -123. 183 Ver Ilu straciones , pp. 339-37 0 . 184 ACS, sec.II, lib .091 38, ff.1- 81. 75 conformaban la antig ua mez quita-catedral y sobre las qu e se hacen los contr atos, agrupada s estas a su vez según las cinco estaciones del culto litúrgico 185 . En cada sección, s e coloca en primer lu gar un a rúbrica con el nombre de la capilla, marcado con un calderón, situado en el margen superior, fuera de la caja d e escritura y en posición central en el folio. El uso de las rúbricas es mu y abundante en ambos ejemplares, siempre trazadas por el mismo rubricator y usando para ello el mismo tipo de escritura que en el texto principal. Además de este uso, también remarcaron en tinta roja el título de cada volumen. A continuación, s e relacionan los asientos que resumen las diferentes dotaciones, una a una, dejando un espacio en blanco entre cada cu al, siempr e en tinta marrón -ocre. Ca da dotación se m arca con un c alderón, a modo de guion, con colores que van cambiando entre el rojo y el morado, sin aparente orden. Cada asiento resume en primer lugar el nombre de la persona que cont rata la donación, con sus datos identificativos como oficio, vecindad o filiación. Seg uid amente, aparece la propiedad, bi en situada y d eslindada, que deja a l a Iglesia sevillana. Esta puede ser un bien inmue ble dentro de la ciudad, una heredad en el alfoz sevillano o una renta, esta última en el menor número de c asos. En contadas ocasiones incluso se menciona el nombre de la persona que ti ene arrendada la propiedad en el prese nte. A continuación, se refiere n las obli gaciones a las que qu eda obli gada l a institución a cambio de dichas propiedades, además del enterr amiento, que en ocasiones puede ser para la persona que establece el contrato y p ara sus familiares y descendientes, las misas por el alma d e determinadas personas, limosnas a diferentes colectivos o instituciones relig iosas d e la ciudad, proc esiones y demás eventos de culto en deter minados días o festividades de santos a los que dicho particular fuese especialmente dev oto. En todos estos casos, en el que se van relacionando las obligaciones que la Iglesia c ontrae con la persona, se van indicando las cantidades de dinero que cuesta cada una de esas cláusulas del contrato. En el margen derecho de cada uno de los asientos se abre una llave que re sume el contenido, las obli gaciones de la Ig lesia a cambio de lo que se dota, no rmalmente el número, con cifr as romanas, y tipo de mi sas. Mie ntras que en el margen de la i zquierda suele aparecer el nombr e de la persona que recibe el beneficio p rincipal de la dotación, 185 A. Jiménez Martín - I. P érez Peñaranda, Carto grafía de la montaña hueca … 76 no el dotante, qu e puede ser otro, un albacea, por ejemplo. A ve ces con i ndicación del oficio o el cargo si es un eclesiástico. B ajo este, y en letra más menu da, el nombre y apellidos de los otros beneficiar ios de l a dotación si los hubiere. Con posterioridad, una mano contemporá nea, quiz ás del siglo XI X, n umera corre l ativamente c ada dotación con la indicación Nº a la que se añade e l dígito árabe , trazado en tinta negra , que va del 1 al 347, que corre sponde al manusc rito medieval. Esta cifra aparece siem pre a la iz quierda, al comienzo del párrafo perti nente. Dicha numeración comienza e n el primer asiento y v a nume rando todo el contenido hasta donde empiezan la s Constituciones 186 . Ahí desaparecen h asta volver a aparecer en las hojas de época moderna 187 . 186 ACS, sec.II, lib .091 38, f.87 r (según la foliación ro mana). 187 La últi ma cifra medieval es 347 ( ACS, sec.II, lib.09138, f.63r) y la siguiente, ya en folios añad idos de época m oder na, 348 , (ACS, sec. II, lib.09138 , f.107r). 77 10 . ACS, sec.II, lib.09138, f.10r. Igualmente, en l a se gunda parte d el manuscrito, la correspondient e a la actualización de las C onstituciones de don Remondo , presenta una distribución similar. El texto sigue ocupando una posición central en la página, con amplios márg enes en los que se inclu y en indicaci ones relativas al contenido de cada uno de los apartados en que se organiza este u otra s observaciones que se consideraron pertinentes. De l mi smo modo, estos espacios sirvieron para recibir adiciones posteriore s. 78 11 . ACS, sec.II, lib.09138, f.71r. 79 12 . ACS, sec.II, lib.09138, f.81v. Por su parte, el Libro de Dotaciones or ganiza la información li túrgica según los meses del año, de m anera cronológica, al i gual q ue sucede en su modelo, el Curso de los Aniversarios , para dentro de cada me s org anizar la celebración de la s conmemorac ion es también de acuerdo con la lógica de las cinco estaciones ya referidas. En cada mes, asientos breves resum en las obligaciones de culto de la cat edral con los 80 diferentes dotantes. Cada apunte indica : el tipo de ce remonia, y a fue s e aniversario solemne, aniversario sim ple o memoria, el nombr e y apellidos de la persona o personas que por quien se aplica, la procedencia del dine ro con el que se financia y el lugar exacto de enterramiento de la persona. La distribución de lo s asientos resulta tan int eresa nte como la de los espacios en blanco. En ambos casos la situación es pa recida. Debemos pens ar que cad a vez que se hacía una nu eva dotación a una capilla con posterioridad a la redacción del libro original medieval y susceptible de ser añadida al pro y e cto, esta se añadía en alguno de estos espacios es decir, fuera de la caja de escritura e n el margen inf erior, ent re los asientos primitivos, o bien al fina l de las páginas que ocupara una capilla o un mes en concre to, donde en mu chas o casiones se habían dejado foli os en blanco que después rellenar. Tal vez, en determinadas c apillas donde sobrase s itio para nuevos enterr amientos, se dejasen folios en blanc o previendo que serían usados en el futuro. Cuando y a las dotaciones no se podí an escribir en los espacios vacíos, se empezaron a añadir cuadernos confor m e fue siendo nece s ario, aunque eso sucedió solo en el Libro Blanco. 87 cuatro nervios, ocultos y dobles. Además pos ee com o marca-páginas un a cuerdecilla de hilo moderna. Todo ello g enera en la a ctualidad unas medidas de las tap as d e 410 mm x 290 mm, un lomo de 100 mm y cejas d e 15 mm para la superior, 20 mm la lateral y 10 mm la inferior. Internamente, el li bro po see dos h ojas d e guarda volantes y otra pegada, tres en total, tanto al comienzo como al final. Todas ell as están hechas en p apel de fa ctura moderna pero a imitación del artesanal. Se obser van puntiz ones y corondeles, pero no filigra n a. Al comienzo del libro, p asadas la s hojas de guarda en papel, son perfectamente visibles los nervios. Tras ellas, aparecen dos folios de pergamino que conforman un bifolio con el lado de la carne hacia de ntro, que probablemente constit uye se las hojas de guarda de la encuadernación original. Se trata exactamente de un frag m ento reutiliz ado de un manuscrito musical en el que se observan pentagramas y notas musicales en las cuatro pág in as. Está colocado bocabajo, en el sentido inverso al de la lectura . Sigue un bifolio de menor tamaño que el libro, con la cara de la carne hacia dentro. En el re cto del primer f olio se le e: (cruz) ABCDario del Lº Blanco . No ha y nada más escrito en todo el bifolio. Seguidamente nos encontramos con un folio de pergamino, r estaurado en época contempor ánea, que deja una p estaña de papel qu e lo une de nuevo al libro just o antes del an terior bifolio de menor tamaño. Aparece con el lado de la piel, que se d ejó en blanco, en el recto. En el vuelto, el lado de la carne, se lee: (cruz ) Abe cedario . Se pautaron c inco columnas desiguales y s e comenzaron a escribir mínimamente algunas lí neas. El objetivo era aquí red actar una primera tabl a de contenidos, pero la idea no fructificó. 88 17 . ACS, sec.II, lib.09138, f.0r. Tanto el bifolio de menor tamaño como este folio suelto son añadido s posteriores al núcleo originario. A p artir de aquí c omienzan los cua dernillos del libr o propiamente dicho. En el recto del primer foli o aparece una tabla de contenidos de elaboración posterior al volum en original. Mi entras el tí tulo se muestra a línea ti rada, el resto se dist ribuye a doble columna. Redactado en tinta ocre -marrón, el texto no remite 89 con exactitud a los folios correctos del manusc rito. Por otro lado, en el vuelto nos encontramos con el título de la obra, de acuerdo con la problem ática ya se ñalada al referirnos a l a composición del códice. El contenido, propiamente dicho, comienza en el siguiente folio, el equivalente al folio 2r según la ordenación de cuadernil los, pero que en rea lidad es el primero recto si se sigue la foliación romana, que comienza aquí. Por su parte, la encuadernación del Libro de Dotaciones , que presenta el mi smo mal estado de conservación que todo el volum en en general, posee un gran agujero en su tapa posterior. En la parte delantera, al ex terior, se l ee: Dotaciones antiguas de anniversarios y pitanças. Es te es el nombre que tradicionalmente se le ha dado al libro. Este volumen solo posee una hoja de guarda pegada y ninguna volante. Se trata de unos folios reutilizados de un libro litúrgico c uya escritura gótica textual formada se dispone a doble columna. Al ser una encuadernac ió n de tapas flex ibles, similar a la que presenta el res to de libros administrativos en papel, estas van pe ga d as y no s e observan ne rvios en el lomo . Hoy, sin embargo, e stá despega da, p ermitiendo observar las costura s del conjunto de maltrechos cuadernillos , unidos en los extremos a dos nervios sobresalientes. En el lomo se lee: Dotaciones de Anniversarios y Pitanças. Además, pres enta tres tejuelos contemporáne os. Sus tap as poseen cej a en sus tre s lados. La inferior es m ás pequeña y está vencida por el peso del libro al conservarse en posición vertical. La de arriba es la mayor y más evidente. La late ral apa rece aplastada por la presión de las cue rdas que sirven de cierre , ambas muy raídas y estropeadas. La s m edidas pues qu e pr esenta el códice a día de hoy sería de un as tapas d e 420 mm x 290 mm, un lomo de 65 mm y c ejas regulares de 10 mm aproximadamente cada una. Como se puede comprob ar, las características físicas d e los libros q u e componen el pres ente pro yecto escriturario no son casuales . Fueron el resultado de un estudiado proceso de e laboración en el que no solo se pretendía administrar unos bienes y conservar su memoria actualizada, sino también trasmitir una idea mu y c oncreta de la información que aquellos libros c ontenían. Ello dio lugar a unos ma nuscritos de marcado c arácter de administ rativo, de cuidada factura material y gráfica, p ero mu y diferentes del resto que p or aquel entonces se usa ban en el entorno capitular . 90 De hecho, si los compa ramos con otros li bros de gestión elaborados en papel , las diferencias son elocuentes. E n la ma y oría de los casos ni siquiera d eberíamos hablar d e libros, sino de libretes, término usado y a en la época, que s ervía para i dentificar los fascículos de pap el sueltos que posteriormente, e n épocas reciente s, han sido cosidos juntos formando un volumen facticio que no debe confundirnos. Norm almente, cada uno de estos libr etes reunía las cuentas de un det erminado año, por lo qu e el número d e bifolios de cada cuad ernillo no es fijo y suele variar adaptándose a las n ecesidades d e espacio en cada caso. Suelen pr esentar un for m ato in folio, doblando por la mitad la hoja, tal como lo demuestra la posición de la filigrana, observándose sin dif icul tad tanto esta como los puntizones y c o rondeles. En concatenación con su función, los manuscritos de papel no poseen signaturas o reclamos que a yuden a organizar los folios y ordenarlos. No suelen presentar tampoco restos de justificación o pautado. S in em bargo, el que el texto se encuadre siempre con relativa buena presencia en un marco bien delimitado, podría indicarnos el uso de algún tipo de plantilla. Se trataría en todo caso de una just ificación que solo marca la caja de escritura, en ca mpo abierto parcial (1-1/0/1-1/0) 198 . Tampoco suelen tener ningún tipo de decoración. Ni siquiera rúbricas, pu es los títulos de los epígrafes s e tienden a escribir con l a misma escritura y mano que el resto del tex to. Aunque bien es cierto que pueden usarse escrituras distintivas en ciertos casos, sobre más en f echas más tardías 199 . S í abunda el uso de calderones per o como un fin meramente práctico, destinado a señalar cada asiento para organizar la información y conformar una página inteligente 200 . No presentan colores o tratamientos destacados que ponga n de r elieve un fin ornamental. Del mi smo modo, no poseen foliación alguna . La actual, si la tienen, e s d e fechas contemporánea y trazada e n números árabes. En definitiva, esta práctica de confección libraria en pergamino que representan tanto el Libro Blanco c omo el de Dotaciones pone de manifiesto la exist encia de distintos escalones en la elaboración de herramientas y útiles de gestión, situándose nuestros códices a caballo entre el manuscrito de luj o propiamente dicho, de contenido litúrgico o memoria l, y el meramente administrativo. 198 Ver Ilu straciones , pp. 339-37 0. 199 ACS, sec.IV, lib. 0936 1: libro de cuentas del mayordo m o d e Fábrica de 1511 . 200 J . P. Gumbert, "La page intelligible: q uelques r emarques ", Vo cabulaire du livre et de l'écriture au moyen â ge. Actes de la table ronde, Paris, 24 - 26 septembre 1 987 , Turnhout, 19 89, pp. 11 1- 119. 91 3. Su escritura: mode lo s y manos. El estudio de las escrituras empleadas en la redacción del Libro Blanco y el Libro de Dotaciones se nos presentó como una tarea bastante compleja. El cará cter abierto, de libro vivo 201 , que ambos volúmenes tuvieron desde que fue ron concebidos , provocó que fu eran muc has las manos de escriba s que a lo largo del tiem po plasmaron sobre sus hojas diferentes grafía s. Esta situación de escritura ofrece al mismo tiempo ventajas e inconvenientes . Por un lado, ambos códices se nos reve l an como fuentes de informa ción paleográfica privilegiada, al recoger entre sus folios prácticas que abarcan un amplio periodo de tiempo y , po r tanto, nos permiten seguir la evolución de la escritura gótica durante l a Baja Edad Media y prin cipios de la Edad Mod erna en un contexto concreto del reino castellano. Sin embargo, convierte en una misión casi imposible reconocer con claridad los autores materiales de tan alto volumen de grafías. S i bien algunas de estas escri turas se muestran perfectamente identificadas y diferenciables, el uso de un modelo g ráfico estereotipado en un mom ento dado por parte de varios profesionales de la escritura hace muy difí cil e stablecer con certeza dónde comienza y dónde acaba la participa ción de una u otra persona en la puesta por escrito del códice. A todo ello, debemos sumar el hecho de que en muchos casos, la participación de un escriba se limi tó tan solo a la corrección d e algún mí nimo detalle del tex to o a destaca r alguna pa labra qu e le resultaba de especial interés. Esto provoca que sea casi imposible establecer el arco cronológ i co en el que alguna s intervenciones fueron realizadas, por tratarse esta de un tan escueto refle jo de l a escritura de la época. Pese a estos problemas que no s hacen enfrentarnos a dos libros con cientos de adiciones textuales r ealizadas a lo largo de centurias , algunas de ellas indiferenciables, hemos intentado establecer un c riterio de estudio guiado por la necesidad de racionalizar nuestras indagaciones de c ara a la info rmación que los resultados nos podían ofrecer. Nuestra labor se pro yectar á así ha cia dos objetivos específicos: la identifi cación de las manos que interviene n en estos libros y el análisis de los modelos gráfic os utilizados. 201 J. -L . Lemaître , “Un li vre vivant, l 'obituaire”, Le livre au Moye n Âge , Par ís, 1988, pp. 92 -94. 92 - Por un lado, identificar las que a partir de a hora denominaremos Manos principales . Se trataba d e llevar a cabo una identificación inequívoca del texto base de ambos libros, esto es el escrito hasta la conclusión del proye cto en 1411. Asimismo debemos establece r su autoría mat erial separando con claridad los pasajes escritos por cada individuo, señalando el número total de es cribas que participaron en su ejecución y las diferentes señas de identidad que c ada u no de ellos posee frente a los demás y que son los rasgos que n os permiten decir que un pasaje ha sido redactado por uno y no por otro amanuense. Y analizar además con detenimiento el tipo de grafía usada para esta redacción d el texto medieval, intentando extraer de dic ha elección alguna conclusión que nos explique po r qué fue usado este tipo de esc ritura y no otro dentro del amplio abanico de posibilidades que el panorama gráfic o castellano d el momento ofrec í a - Por otro lado, señalar l as llamadas Manos secundarias . P retendíamos poner nombre y apellidos a las manos que pudiésemos. Se intentaba esclarecer qué personajes h abían sido l os autores m ateriales de algunas de las adiciones que a este se habían realiz ado a lo largo del tiempo. Valiéndonos de las num erosas noticias que hemos manejado sobre las p ersonas que compusi eron la histo ria de la c atedral de Sevilla durante la B aja Edad Media y tempr ana Edad Moderna, para la realización de este y otros trabajos, hemos podido identificar, e in cluso conocer con cierto grado de detalle, los curricula de algunos de los personajes que escribieron en estos libros, ex plicando el porqué de sus intervenciones en las hojas de estos manuscritos. - Por último, Otras manos . Dado el alto volumen de añadidos con que contábamos, muchos de ellos prácticamente im posible de indi vidualizar, nos hemos propuesto agrupar el resto de adiciones en arcos cronológicos posi bles y en tipologías gráficas. Hemos considerado poco útil intentar dilucidar a toda costa la autorí a de tod os y c ada uno de los añ adidos que pres entan los libros. Por el contrario, nos ha parecido mucho más intere sante agrupar todas aquellas adiciones cuya autorí a, a un no habiéndose podido identificar con certeza dejan una impronta sobre el libro lo suficientemente significa tiva, en un solo gran 93 apartado, diferenciándolas según las letras del alfabeto de acuerdo c on los criterios que e xpli camos en el epígrafe correspondiente. 3.1. Manos principales. Individua liz ar el tex to base de ambos manus critos se mostraba como una tarea imprescindible, y apar entemente sencilla, atendiendo a eleme ntos de carácter codicológ i co, histórico, de contenido y , evidentemente, paleográ ficos 202 . Dife renciado este texto, se trataba en principio de establecer con claridad las manos de los diferentes escribas que lo trazaron. Como resultado de est a tarea, obtuvimos un total de tres manos diferentes. Todas ellas el aboraron un t exto coherente y cohesionado, no solo en lo qu e se refiere a su cont enido, sino también a su continente, usando para la reda cción del manuscrito una escritura de origen documental, t ípica en este momento e n el reino de Castilla: la denominada hasta ahora como precortesana, que nosot ros consideraremos como gótica híbrida castellana , atendiendo a la clasificac ión propuesta por Gumbert 203 . Debemos hacer un poco de memoria paleo gráfica para conocer el ori gen de la escritura usada en estos libros y entender cómo a caba plasmada en sus páginas. A partir de mediados del siglo X III , asistimos en la cancill ería real d e Castilla a la convivencia de dos grandes modelos gráficos. Por un lado, la llamada letra de privilegios usada para la redacción de los documentos más solemnes, y por otro, la letra de albal aes , usada en los niveles inferiores de la jerarquía diplomática 204 . P rogresivamente, estos d os polos se 202 D. B elmonte Fer nández, " Administració n y e scritura en la Catedral de Se villa: libros e ntre el control y la memoria" , Actas del XV IIIe Co llo que In ternational de Paléogra phie Latine: Le Scriptorium, St. Gallen, 11.bis.14. september 201 3 , Munich, 2015, pp. 181 - 198 .- "T he “Empire of letters ”. T extualis and cursiva i n prag matic manuscripts of Sev ille Cathedral, 13th -15t h ce nturies" , Ruling the S cript: Formal Aspects of Med ieval Commun ication , T urnhout, 2015. (En prensa). 203 Esta defi nición fue defe ndida p or Del Camino Martí nez, q uien establece la t ipificación d e esta escritura a mediad os d e la XIV cent uria, véa se: C. d el Camino Martínez, Entre có dices y d ocumen tos. E n torno a l origen de una tipificación grá fica castellana (siglo X IV) . (En prensa). 204 C. del Cami no Martínez, “L a escr itura de los escri banos p úblicos de Sevilla (12 53 - 1300)”, Historia. Institucion es. Do cumen tos , 1 5 (1 988), pp. 145 - 16 5.- “L a escritura documental en el reinado d e Fernando III ”, Fernando III y su época . Actas de las IV Jornadas Nacionales de Historia Militar (Sevilla, 9 - 13 mayo 19 94), Sevilla, 19 95, pp. 83 - 88 .- “La e scrit ura d e la documentación notarial en el siglo XI V”, Cuadernos del Archivo Central de Ceuta, 15 (20 06), pp . 29 - 56; B. Casado Quintanilla, “Notas sobre la llamada letra de albalaes”, Espacio, Tiempo y Forma, ser. III , 9 (1996), pp. 327 -345.- “De la escr itura d e albalaes a la h umanística, u n p aréntesis en la historia de la escritura”, II Jornad as Científica s sobre Documen tación d e la Corona de Castilla (siglos XIII - XV) , Madr id, 2 003, p p. 11 -37; T am bién r esultan interesantes los est udios de Mª. J . San z Fuente s, “Paleografía en la B aja Ed ad Media caste llana”, An uario de Estudio s Medievales , 21 ( 1991), p p. 527 - 536. - “La escr itura gótica d ocume ntal castella na”, Paleog rafía II: las escrituras g óticas desde 1250 hasta la imprenta. V Jornadas de la Sociedad Española de Ciencia s y Técnicas Historio gráficas, Ovie do, 1 8 y 19 de junio de 20 07 , Oviedo, 2010, p p. 107 -126 ; P. Cuenca M uñoz, “La e scritura gótica curs iva castel lana: s u d esarrollo histórico”, III Jo rnada s Científicas 94 irán acercando, h aciéndose más cursivos los caracteres de la primera y eliminándose ciertos artificios de la se gunda, en un pro ceso que se alar ga hasta mediados de l siglo XIV, mom ento este en q ue podemos considerarla ya como una escritura t ipificada. El nuevo tipo gráfico r esultante fue una g ó tica híbrida castellana, conocida tradicionalmente como precortesana en el ámbito documental o semigótica de libros en el librario, y que s erá la elegida en l a redacción de nuestros manuscritos. Dicha escritura pronto se manifestó en dos variantes, una más sentada y otra más cursiva . A partir del primer cuarto del siglo XV, será esta últim a la que en su evolución se convierta en la gótica cursiva cortes ana, la cual a su vez, llegue a se r más tarde la denominada procesa l 205 . Por otro lado, como en el resto de Europa, vam os a presenciar en Castilla a lo larg o del si glo XIV un proceso de asimil ación por parte del ámbito librario de escritura s usadas hasta entonces so lo en el mundo del docu mento 206 . En el campo de las escrituras documentales esta híbrida tendrá una vida relativamente breve, al evolucionar rápido y convertirse en la nueva gótica cursiva cortesana antes aludida, aunque, sin ser ya la escritura predominante, la vemos uti lizada todavía hasta finales del siglo X V. S in embargo, en el ámbito d el libro, donde habrá de competir con la gótica tex tual 207 , su éxito será mayor , convirt iéndose en una d e las grafías más usadas para la tr ansmisión de textos en lengua vernác ul a durante toda esta centuria. A la hora de clasificar la escritura usada par a la redacción de nuestros códices, siguiendo la propuesta de Gumbert 208 , deberíamos incluirla en el grupo de las híbrida s sobre Docu mentació n en época de lo s Reyes Católicos , Madrid, 2004 , pp. 23 - 34. 205 C. del Ca m i no Martínez , “La escritura de la d ocumentación notar ial …”, pp . 29 - 56. 206 M. B . Par kes, Eng lish cursive bo ok hand s, 1250 -1500 , Oxford, 1 969 (reimpr. Londr es, 197 9) ; F. Gasparri, "Écr iture d e chartes, écriture de livres" , Ga zette du livre méd iéval , 2 (1983) pp. 4 - 6; E. Casamassima, T radizion e corsiva e t radizione libra ria nella scrittura latina del Med ioevo , Roma, 1988; A. Der olez, The p alaeography of go thic manu script boo ks: from the twelfth to the ea rly sixteen th century , Cambridge, 2003; M. Smith, "Les ‘gothiques documentaires’: un car refour d ans l ’histoire de l’écriture latine", Archiv für Diplomatik , 50 (2004), pp. 417- 465; G. P omaro, "La cancelleresca co m e scrittu ra libr aria n ell ’Europa dei secoli XIII -XIV" , Régiona lisme et internatio nalisme: Problèmes de paléog raphie et d e codicologie du Moyen Âge. Actes du XVe co lloque du Comité international de paléog raphie latine. Veröffentlichun gen der Komission für Sch rift - un d Buchwesen des Mittelalters, Reihe IV: Mon ographien , Band 5 , Viena, 2 008 , p p. 113 - 121; M. Gurrado, Les écritures c ursives livresques en France (12 50 - 1420 ) essai d e paléographie q uantitative d’après le catalo gue des manuscrits datés, T hèse po ur le diplô m e d ’archiviste paléo graphe, É cole Natio nale d es Chartes, 201 1 .- " Les écr itures cursives d ans les li vres, pre mières expérience s: les manuscr its datés français e ntre 1250 et 1420" , De la herencia romana a la p rocesal castellana: diez siglos d e cur sividad, A c tes du S éminaire p ermanen t sur la cursivité, Sevilla, 22 ma i 2009. (En prensa). . 207 D. L. Creas y, The develop ment of… ; C. Álvarez Márq uez, “Escritura lati na en la Plena y Baj a …” ; P. Supino Martini, “Orientamenti p er l a d atazione e la loca lizzazione… . 208 J . P. Gu mbert, "A pro posal for a Cartesia n nomenclature", Minia tures, scr ipts, collection s ,… 95 (tipo H). Esto es, junto a los modelos que conservando la A trian gular y lo s caídos de F y S prolongados bajo la línea de escritura, no desarrollan bucles las letras con alz ados. Pero no nos hallamos ante una escritura pu ra, sino que se va acercando a la gótica cursiva (tipos C/H). Ello se manifiesta en la realización ocasional de bucles en algunos alzados. Se trataría, por t anto, de la gótica híbrida castellana en la que van aumentando progresivamente los rasgos cursivos, reflejando ya así la incipiente formación de la nueva gótica cursiva, la cortesana, y situándose, por otro lado, en un punto intermedio en la escala gráfica. Sin llegar a ser la letra de privile gios de los documentos más solemnes, nuestra esc ritura queda lejos también de las variantes más cursivas , usadas en los libros en papel de contenido puramente administrativo que por aque l las fechas se realizaban e n el seno de la propia catedral 209 . Son varios los r asgos qu e apoyan esto que decim os. Destacamos en primer lu gar aquellos que nos permiten encuadrarla dentro del tipo C/H. P or un l ado, el uso predominante de A traza da con dos golpes de pluma, sin capelo, , junto a la variante de tendencia cuadrada y en contadas oc asiones, en inicio de p alabra, la A de ascende n cia mayúscula que se generalizará en la cortesana . Los alzados predominantes de B, D, H y L , , , son los que no poseen bucle, pero también podemos encontrarlos con él: , , , . Incluso más raramente , p ueden verse ligaduras llamativas como . Por su parte, la F sobrepasa siempre la línea de escritura . L o mi smo hace normalmente la S alta, que también cae por de bajo de esta y sin li gar con la letra Amsterda m, 1976 , pp. 45 - 52 .- “Letras y co ord enadas: en foque cartesia no a una d isciplina humana”, Signo . Revista d e Historia d e la Cultura E scrita , 7 (2 000) , pp. 9 -28; G.I . Lieftinck - J . P . Gumbert, Manuscrits datés conservés dans les Pa ys -Bas t. II , Amsterdam- Leiden, 1988 , pp. 24-31; G. I. Lief tinck, "Pour une nomenclature de l ’écr iture li vresque de la p ériode dite gothique" , Nomen clatur e d e l’écritures livresques du IXe au XVIe siècles” (I Collo que Intern ational de Pa léographie Latin e), P arís, 1954, pp. 13 - 34. 209 Ver El c ontexto escriturario, pp . 2 25 - 27 6 e Ilustracion es , pp. 329 -3 60 . 96 siguiente , salvo en determinados ca sos (T – C ) . La S de doble curva la encontramos en posició n final y, en algún caso, c uando va aislada para formar determinada s ab reviaturas (como por ejemplo, ut supra ) . Síntoma de cursividad es igualmente la presencia de algunas sigmas que en posición final pueden adoptar forma de B . Fiel a su ori gen do cumental, esta gótica híbrida castellana h ará su aparición en primer lugar en códic es dipl omáticos y libros ad ministrativos o de gestión, como estos ante los que nos situamos. Sobre todo, proceden del entorno can cilleresco y real, per o pudiéndola encontrar ta mbién en el á mbito ec lesiástico, tal es nuestro ca so, o incluso concejil 210 . Son numerosos los ejemplos de reg i stros, ca rtularios o recopil acion es normativas, como ordenami entos de cortes u ordenanzas que fueron escritos usando esta grafía 211 . Ejemplos cercanos a nuestros códices son: el Tumbo de la Ciudad de Sevilla 212 , un cartulario que traslada los privilegios, cartas, confirmaciones, etc., concedidos por los re y es a la ciudad d e Sevilla hasta la fecha de su confección a mediados de los años treint a del siglo XIV , cercano gráfica y geográficamente, aunque no cronológicamente. Y el L ibro de Privilegios de los Jurados de Sevilla 213 , conservado en el Arc hivo Municip al de Toledo, fecha do en 1420. Lueg o haría su aparici ón en textos lega les, tanto hispanos, concebidos y redac t ados en castellano, como el Espéculo, las Partidas o algunos Fue ros, como en otros traducidos del latín, en el caso de las Decre tales 214 . Al mismo ti empo o poco después se verá tambié n en traducciones de comentarios de la Biblia y de clási cos 210 Mª.L. Pardo Rodríguez, “Las cuenta s de la c iudad. Usos y prácticas de escritura en los libros del Mayordomazgo de Sevilla (1430 - 1460)”, S cripta. A n Interna tional Jo urnal of Co dicolo gy and Palaeo graphy , VIII (2015), pp. 155 - 166. 211 C. del Ca m ino Ma rtínez, “ La escritura de la d ocumentación notarial…”, pp . 29 - 56. 212 Mª . L. Par do Rodríguez, “Me m oria digna a llenar con esti mación ”… , pp . 162 - 171. B N Mss/692, ff.3r - 67r. 213 P. Ostos Salced o - M. Fernández Gómez, El libro d e los privileg ios d e los jurados de la ciud ad de Sevilla , Sevilla, 2 010. Archiv o Municipal de Toled o, Fondo Cabildo d e Jurados, nº 48. 214 J.M. Ruiz Ase ncio, "E l m a nuscrito del British Mu seum Ad d. 2 0787. Estudio p aleográfico ", A lfonso X el Sab io. Primera Partida (Manu scrito Add. 20.787 d el British Museum) , Vallad olid, 1975, p p. 37 - 45 .- “Estudio paleográfico del Esp éculo, ms. 10 .123 de la B iblioteca Nac ional d e Madrid ”, Leyes de A lfonso X, I: Espécu lo , Ávila, 1 985 , pp . 5 9 - 82 .- “El E scurialense Z.III.16, un o riginal del F uero Real. Estudio paleográfic o y diplo m ático”, L eyes de Alfo nso X, II: Fuero Real , Ávila, 198 8, pp. 135 -159. 103 de palabra toman la f orm a de B , . La t siempre li ga con la letra siguiente a través de su trazo medio y nunca supera l a altura del resto de letra s. Destaca el caso de la v, q ue se prolon ga, en algunos casos d e maner a mu y importante, el trazo iz quierdo, convirti endo a la let ra en una de las señas d e identidad d el amanuense. Tanto en el caso de la x caso como en el de la y nos encontramos ante le tras pesadas, con gran contraste entre los trazos gruesos y f inos. La forma de z es la de 5, trazada con cuatro golpes de pluma. Uno de los elementos más característicos de la mano de este escribano es la prolongación de los alzados, a los que incorpora elementos decorativos, cuando las letras ocupa n l a primera línea de texto: Sistemas de abreviación. - Abreviaturas por suspen sión: empleadas prioritariamente en l as palabras más repetidas del manuscrito, aquellas que hacen referencia al tipo de misas a las que quedaba obli gada la Iglesia sevillana. De este modo nos encontra mos así abreviadas las palabras memoria, aniversario, simple, solemne. T ambién es la forma d e ab reviar usada en otra de l as palabras más repetidas en el tex to, ít em : , , , , 104 En de terminadas ocasiones, este amanuense emplea una s alta con un punto a cada lado. Se trata de un signo con valor de dos puntos, precediendo una enumeración, pero bien es cierto que no se usa siempre ante una relación de ítems. En este sentido, podría entenderse como la expresión latina scilicet ( a saber) de ahí que anteceda a una enumeración . - Abreviaturas por contracción: es el sistema usado preferentemente por el amanuense. Lo encont ramos en gran profusión de casos, en los que s e su primen algunas de las letr as internas de la p alabra y se añade un si gno d e abreviación ge n eral. Al gunos ejem plos son arzobispo, iglesia, maravedíes o ánima. , , , - Signos de abreviación: Los signos de ab reviación más comunes son el guion, más o menos desarrollado y arqu eado, para la abreviación de palab ras tanto por suspensión como por contracción. Aunque presenta un valor general, su presenc i a suele denotar l a ausencia de N o M, tal es el caso d e las p alabras con o commo. , . Otra situación habitual es la del signo para abreviar la sílaba er. En estos casos, las opciones a las que recurre el escribano suelen ser dos, o bie n la línea vertical on dulada, caso d e aniversari o , , o bien el bucle, siempre presente en ab reviaciones de la palabra puerta o cerca : . - Modificaciones literales: Uno de los casos más llamativos, y al que volve remos más adelante cuando hab lemos de las otras dos manos principales, es el caso de la letra P , cu y o caído aparece cortado por una líne a perpendicular p ara significar las síl abas per o par . - . En el caso de este amanuense, el modo de trazar esta abreviatura es siempre mediante l a línea horizontal. No su cederá lo mismo con los otros dos amanue nses. 105 - Le t ras sobrepuestas. El recurso a las letras sobrepuestas es algo mu y h abitual , especialmente cuando se trata de nombres propios de persona y apellidos. Todas las vocales pu eden sob reponerse, como se obse rva en los ejemplos que aquí presentamos: Otrossí, Munnoz, sobredicho, María, Martínez, criado, Sánchez, sancta. , , , , , , Pero no solo, pues incluso encontramos la superposición de consonantes en abreviaturas mu y frecuentes, como en a rcediano: . Es este el sistema utilizado siempre que s e quiere abreviar la palabra sobredicho, en cualquier género o núme ro. Lo mismo que para el caso de santo. Como se puede aprec i ar, las letras que d ebemos añadir a la sobre puesta variará n en función del caso. Ligaduras y nexos. Ya hemos he cho r eferencia a la inclusión de elementos cursivos al que se ve sometida la grafía que aquí analizamos. Son evidentes los influj os de la escritura cortesana, que poco a poco se va manifestando mediante la presencia de determinadas formas de letras, más abundantes tal vez en las otras dos manos principales , y en la de ciertas ligaduras. Estas se distribu y en de manera uniforme a lo la rgo del te xto en las tres manos. En el caso de l a Mano 1, que ahora nos ocupa, destaca sin duda la ligadura de q. , . Más raros son los casos en que es la n la letra que prolonga su último trazo y envuelve e l cuerpo de, al menos otra letra más, para unir con la siguiente. , 106 Abunda también el caso de la típica ligadura entre st y ct. En el caso de la primera, síntoma de c ursividad es el habitual recurso a la sigma para su traz ad o. De forma aislada, pode mos encontrar al gún caso de ligaduras entr e letras poco habituales, fruto de la velocidad en la ejecución de la escritura y la infl uencia de la nueva grafía que ya se e s taría usando en otros contextos: Mano 2. El segundo amanuense escribe los folios que van del 1 al 47r del L ibro de Dotaciones, salvo los que quedaron afectados por el error y a mencionado y que a día de hoy están redactados por la primera mano. Por lo que también pueden atribuirse a él los actuales folios finales del manuscrito, trasladados a este lugar tras detectarse y correg irs e dicha equivocación. Y será el esc ribano que consideraremos Mano 3 quien tra ce la ma y or parte del códice, continuando la labor de copia desde el folio 47v. La s escrituras de estos dos amanuenses tienen en común, frente a la Man o 1, un ductus más rápido, un trazo más suelto y la utiliz ación de diferentes signos abreviativos para una misma palabra. Este hecho puede provocar confusión y resulta especialmente lla mativo en la mano t ercera, que no solo varía la forma d e abreviar las mismas palabras, sino que se permite ciertas li cencias con ellas, adornándolas de trazos innecesarios con fines únicamente decor ativos. Frente a la Mano 1, las otras dos poseen una ser ie de elementos cursivos muy caracter ísticos que nos permiten diferenciarlas bi en con respecto a la primera, como por 107 ejemplo, el trazado de los caídos de ciertas letras, que se hacen más largos y amplios bajo la línea de renglón. O el uso con ma y or abu ndancia para la redacción del tex to de determinados elementos gráficos más frecuentes en la gótica cursiva cortesana, tal es como: la A o la R . Sin embarg o, el carácter más fluido de la escritur a de estos dos amanuenses a la hora de trazar ciertas letras o determinados signos abreviativos, para los cuales usan distintas variantes aun tratándose de una misma palabra, dificulta la diferenciación entre ambos. Así sucede, por ejemplo, con la abreviatura de la palabra enero. Ambos escribanos usan indistintamente un signo abr eviativo en forma ligeramente espiral junto con un signo de infinito. - Pero el caso que más llama la atención, es el empleo indistinto de al menos hasta tres variantes bien d efinidas para la abreviatura de la sílaba p er , e specialmente significa tivo en l a Mano 3, como más abajo se verá. A continuación veremos las principales características de la escritura de l segundo escribano: MANO 2 Tendencia al uso de la a trazada de dos golpes de pluma sin capelo. Sin e mbarg o, para ciertas abreviaturas y al inicio de palabra, usa con frecuencia la a ma y ú scula qu e se generalizará con la escritura c ortesana . Prefere ncia por los alzados sin bucle. En el caso de la h se tiende a 108 torcer hacia la izquierda el caído . c siempre unida a la letra siguiente. Igual sucede con l a ç en el que la cedilla nunca toca el cuerpo de la letra. Uso predominante de la e trazada de dos golpes de pluma y sin apoyar e n la línea de escritura, elemento más característico qu e nos permite identificarla frente a la Mano 3. Sin embargo, para el uso de la conjunción c opulativa se p refiere el uso de l signo tironiano La f con el trazo caído por debajo de la lí nea d e escritura li ga con la letra siguiente. Frente a la variedad d e formas qu e presentaba en la Mano 1, la g tiende a mostrar el aspecto que mostramos. Como en el caso de la f, caídos rectos y cortos bajo la línea de escritura. L a forma predominante de r es la que desci ende bajo la lí nea de escritura . S in embargo, a comienzo de palabra abundan las formas ma yúscula s d e r y a l final, adopta la variante que apoya sobre la línea de escritura . s alta, prolon ga da bajo la línea de escritura. Para final d e palabra se recur re a la 109 versión de doble c u rva . La t suele ser pequeña y apo y ada sobre la línea de escritura, sin apenas alzado. Formas pesad as, con grandes contr astes entre traz os, y con el últim o trazo curvado a l a derecha. La z con forma de 5, tra zada con tres golpes de plum a. Sistemas de abreviación. - Abreviaturas por suspensión más típicas: c omo en el caso anter ior, se usan especialmente pa ra abreviar los tipos de misa, aniversarios y memori as, aunque en menor proporción que en la Mano 1. . En este caso, no se abrevian las palabr as Ítem , solemne ni simple , desarrollándose por completo . Abundante uso de otras como aquí . Y utilizacion indistinta de diferentes formas d e letra para abreviar una mis ma palabra, como es el caso del verbo require 224 , . - Abreviaturas por contracción: como en el c aso an terior, aquí también se observa el uso de dos variantes de r para una mi sma abreviatura . Por otro lado, la sílaba p er/par se r epresenta prolongando a la iz quierda el caído de la p en un áng ulo prácticamente de novent a grados , que bien podría tratarse de 224 Como lo de muestra las vece s en q ue la palabr a aparec e desarro llada co m pleta mente, en la redacció n de estos libros se u só la variante: requ iere. 110 un trazo independiente aproximado al máx imo al caído de la letra . Obsérvese t ambién el uso de este signo compuesto por dos líne as que forman án gulo en los nombres propios, y e n otros términos, el caso más abundante, la palabra maravedís . - Signos de abreviación: Destaca el uso de varios signos de abreviación para una misma palabra, enero , si n observarse pat rón alguno . . Una de las variantes es asimismo la utiliz ada para la abr eviación de l a letra r . Para la abreviación de las letra s n o e se usa el mismo sig no, un pequeño trazo en form a de arco . En algún c aso, de forma ais lada, se observa esta for ma de ocho o s de doble curva para indicar la a breviac ión, aunque su utilización es reducida . Asimismo destac a en este e scribano la care nci a de sig no de abreviación e n ocasiones en l as que, de hecho, abrevia un a palabra. Tal es el caso de la p alabra co npannero, cuando se refiere a claustr a de los compañeros 225 . - Le t ras sobrepuestas: abundante uso de las letras sobrepuestas en las abrevi aturas sobre todo en los nombres propios. Destaca especialmente el modo de tr azar la i , 225 ACS, sec.V, lib. 0975 0, ff.8 v, 17r y ss. 111 muy característico . Y por otro la do, las formas, variadas, de la letra a usada en la abreviación . Otros ejemplos son: .. Ligaduras y nexos. Se observa un menor número de li ga duras que en la Mano 1, a pesar del ductus más rápido de esta. Aun así podemos encontrar casos como los que s e muestran, de clara influencia c ursiva . Mano 3. Como ya se ha indicado más arriba, esta mano retoma la copia del L ibro de Dotaciones, desd e el f.47 v. Al i gual qu e la anterior, el ductus es rápid o y suelto y además de usar varios modos de abreviar un a mi sma palabra, en oc asiones se permite adornar cier tas l etras con trazos meramente ornam entales. La s p rincipales características de la e s critura de este escribano son las siguientes: 112 MANO 3 Uso de la a trazada con dos golpes d e pluma si n capelo, aunque en ocasiones, normalmente a comienzo de palabra, recurre tamb ién a la variante con capelo y a la mayúscula . Preferencia por los alzados sin bucle. Misma casuística que en los casos anteriores para las c, en este caso n o solo liga con la le t ra siguiente sino que prácticamente rea liza un nexo con ell a. Alzados generalmente sin bucle también para las d , aunque ha y ex cepciones, y li geramente inclinadas a la izquierda. Apo y ada en la línea d e escritura. Es esta una de las señas de identidad del amanuense que mejor n os permiten difere n ciarlo de la Mano 2. P ara la conjunción copulativa recurre a una forma parecida a la Mano 1, en forma de Z pero mucho más acelerada en su trazo . Por últim o, a modo de mayúscula, usa también esta otra variante, . L as f presentan un caído recto y m ás pronuncia do que en la Mano 2, liga ndo con la letra siguiente . Variante persona l, con un caído mu y pronunciado y curvo. 119 caso d el Libro Blanco . La larga vida del volumen ha propiciado la inclusión de adiciones de mu y diferente época. S in embargo, los más destacados en esta part e primigenia del libro vuelven a ser datables en el siglo XV y comienzos del XV I. Entre esta div ersidad de manos hem os considerado oportuno distinguir entre aquellas que hemos podido identificar, de entre las que destaca la del prior Diego Martínez, y las que p ermanecen en el anonimato. De todas las po sibles manos secundarias que hallamos en el texto la del prior es, sin duda, la m ás dest acada. Hemos denominado como Mano 4 a la trazada por este personaje, autor intelectu al y promotor de nuestra empresa es crituraria. La individualización de esta mano ha sido posible gracias a pequeñas muestras de su escritura que hemos hallado en otros libros d e carácter puramente administrativo que usó por estas mismas fechas en sus tareas como contador d el cabildo. Se trata del Libro de cargo y d escargo anual del Comunal de 1408 226 . En est e volume n, cu yo estudio abordaremos más ad elante, localizamo s estampada la firma autó grafa de este p ersonaje e n más de una ocasión. E s en el vuelto del folio número 12 donde encontramos la clave de su escritura. Tr as un tex to trazado por una mano diferente, se inserta un fragmento final escrito de manera evidente por otra persona, y con un tono de tinta completamente distinto. Esta misma persona, el prior, rubrica al final del párr afo con la misma tinta. De forma pa ralela, tras el trabajo de comparac ión entre ambos l ibros, individualizamos de forma casi inm ediata la mano de un person aje perfectamente 226 ACS, sec.II, lib .087 31. Según Inventario, p.102 : Libro d e trigo d el comunal. 120 reconoc ible que escribió numerosas adiciones al tex to principal poco después, apare nt emente, d e acabado este. Su p articipación en este sentido s e materi alizó de dos formas diferentes. La p rimera consistió en ir añadiendo anotaciones marg inal es que aclaraban aún más el contenido de cada asiento. Sit uadas en el margen izqui erdo bajo el nombre del dotante, que había sido previamente t razado por la mano principal, esta otra mano tan caracter ística había añadido en una escritura más menuda, los nombres, un o bajo el otro, del resto de personas que rec ibirían beneficio con la dotación contratada. Por otro lado, podemos suponer que , pasado el t iempo y mientras el vol umen estuvo en uso, fruto de la gestión administrativa de los bienes que contenía, esta mi sma persona h abía h echo adiciones y añadidos al tex to principal de un buen número d e asientos, en los qu e s e especificaban cambios pun tuales en los contratos o b ien remitía a otras piezas del archivo, li bros y docum entos que mantenían algún tipo de relación con estos códices princ ip ales. 121 La autoría de estos dos tipos de adiciones resultaba evident e que pertenecían a la misma persona. Sin embargo, una mirada aún m ás detallad a demostró qu e este mismo personaje, en una fase que podríamos considerar intermedia, llevó a cabo una corrección, a l menos p arcial, de l volumen, tal y como lo demuestra la adición e n determinados pasajes de palabras o matiz aciones esc ritas de forma menuda entrerrenglones del tex to principal 227 . Dentro de esa fase de corrección, o incluso antes, es donde podríamos incluir la realización de los reclamos autógrafos que y a h emos comentado en el apartado codicológico. Al establecer la compa ración de esta escritura con aquella en contrada en ese pequeño fragmento de s u escritura personal que hallamos en el li bro de gestión del Comunal, la autoría quedó demostrada. Fue Diego Martínez int ervino en la puesta por escrito del libro en difere ntes momentos, de corre cción y uso, dejando para siempre plasmadas entre sus hojas su propia grafía. Sin emb argo, no siempre trazó su escritura con el mi smo estilo . Atendiendo al c arácter d el tex to que lo ocupaba en cada momento, tr ató de cuidar más o menos su grafía . De este modo, nos encontramos con tres tipos de realizacione s gráficas que muestran una m a y or o menor velocidad en su trazado, siendo por este orden: - La más sentada es aquel la de la que se sirvió par a completar la información en los márgenes del libro. Se usó tras l a pr imera lectura del ejemplar. Probablemente quiso añadir los nombres de la s otras personas que r ecibiría n beneficios por la s dot aciones. - El paso intermedio fue l a grafía usada du rante el uso meramente administ rativo que se le dio al códice. Dur ante la gestión de los bienes que se vinculab an a l manuscrito, en ocasiones, el prior hubo de hacer adiciones y especificaci ones dentro del mismo. Se trataba de añadidos de carácter meramente económi co y archivístico, pero trazados sobre un volumen valioso, elaborado en pergamino y con unas c aracterísticas mu y concretas. Por lo que cuidó la v elocidad de su trazado, aunque no tanto como en el caso precedente. 227 ACS, sec.II, lib .091 38, f.22r. 122 Fue t ambién este el tipo de es critura que usó el pr ior en l a adición de notas en el Libro de Dotaciones durante el tiempo que el libro estuvo en uso. - La versión más cursiva fue la que utilizó en los libros de contenido pu ramente económico. Nos encont ramos con un texto realizado clara mente a mayor velocidad, con ma y or cantidad de ligaduras y elementos cursivos, donde abundan elementos gráficos que también encont raremos en su firma. En este sentido, destaca aquí el uso de la d con bucle marcadamente triangu lar, uno de los elementos más reconocibles de su escritura. Los principales rasgos de esta escritura qu e n os han p ermitido establecer la relación serían: Sentada Semicursiva: Cursiva: 123 Con la mano del prior Diego Martínez finaliz arían aquellos personajes que hemos podido identificar y cu ya intervención sobre los manuscritos se produjo en el momento mismo de la c onfecc ión de estos o en época inm ediatamente posterior a que comenzaran a us arse. Años más tarde, en la década de los ochenta de l siglo XV, debemos situar la Mano 5 , un caso pa rticular, que corresponde a la del secretario capitu lar y notario apostólico Die go de Capilla, del cual conservamos un a ñadido autógrafo sobre las pág in as del L ibro Blanco 228 . Se trata d e un caso poc o habitual pues, como más adelante 228 ACS, sec.II, lib .091 38, f.104 v. 124 se explicará 229 , lo normal e ra que el se cretario del cabildo sus cribiese las decisione s tomadas por este, pero no que las incorpore personalmente de manera autó grafa. Esto se comprueba en al gunos casos, como el del secretario Gabriel Martí nez, del cual conserva mos fragmentos de su puño y letra que p ueden ser fácilmente comparados con los asientos del volumen por él rubricados, y comprobarse así que no fueron plasmados por el notario sino por algún otro escribano 230 . En el caso qu e nos o cupa, sin embargo, no o currió así y, tras la compa ración con las actas capitulares con servada s de su etapa en el cargo, podemos identificar la mano de Diego de Ca pilla 231 . 24 . ACS, sec.II, lib.09138, f.104v. 229 Ver Uso y muerte de los có dices, pp. 195- 202. 230 D. Bel monte Fernández, “¿N otario apostólico y hereje? : El caso d e Gab riel Martínez (1 447 -14 81) en la Catedral de Sevilla”, Dice ba mus hesterna die… . Estudios en Homena je a los profesores Pedro J. Arroyal Espig ares y Mª Tere sa Ma rtín Palma, Málaga, 20 15, pp . 73-103. 231 C. del Ca mino Ma rtínez, “Bilingüis mo - bigrafis m o, un ejemplo sevillano del siglo XV”, Actas d el II Congreso Hispá nico d e Latín Medieval P t. 1 , León, 1999, pp. 385 - 392. 125 3.3. Otras manos. Presentamos aquí una relación de las principales manos que intervinieron en los dos códices, cada uno por separado 232 . Para su localización exacta, con la referencia concre t a del texto en el que han interve nido remitimos a nuestra edición 233 . En el caso del Libro Blanco , donde las adiciones llegan a época contemporánea, se ha intentado marcar grandes arcos cronológicos, s epa rando aquell as manos qu e intervinieron en el códice en los años inmediatamente posteriores a su el aboración, por una parte, y por otra, aquellas personas cu y as participaciones s e produje ron en épocas más alejadas en el tiempo. Divididas en estos dos g randes apartados, los resultados arrojan una evid encia clara y es que la ma y or parte de l as adiciones sobr e los folio s primitivos del volumen se realizaron en el mismo siglo XV, al go lógico si tenemos en cuenta que a principios del siglo XV I el volumen d ebía tener y a nuevos folios añadidos. Debido a ello, y ante l a imposibilidad de establece r una clara secuencia cronológica de estas, se ha optado por una clasificación b asada en el orden de aparición que cada una de ellas ti ene en el propio manuscrito. Este mismo criterio es el que se ha s eguido a la hora de o rdenar las manos adicionadas en el Libro de Dotaciones. Una cate gorización b asada en la secuenc i a de aparición de los añadidos sobre el mismo volumen, pues como s e ha dicho ya, l a co rta vida de este no pe rmite diferenciarlas en ot ro modo. Sea como fuere, los resultados nos han dado valiosos ejemplos de la diversidad gráfica vivida en el reino castellano en esta época. Y a todos ellos se les ha asignado una identificación correlativa, de c arácter alfabét ic o, de modo que puedan ser fácilmente situados. Como puede apreciarse e n el Ane xo II, l a may oría de las adiciones de los escribanos que intervienen con post erioridad a las manos princip ales pueden encuadrarse en la mism a tipología gráfica , una gótica híbrida, observá ndose en sus distintas realizaciones, leves difere n cias que corresponden a diverso s niveles de ejecuc ión o de cursividad. Un grupo aparte lo constitu y en aquellas manos que 232 Ver An exo II: Relación de manos no id entificadas , pp. 331 -338. 233 Ver Ed ición , pp . 371-78 2. 126 podríamos considerar pr opiamente como góticas cursivas, aunqu e asim ismo en distinto grado, y cu ya p articipación tiene lugar en la segunda mitad del siglo XV 234 . Algo más tardías, de finales del XV o inicios del XVI son a lgunas adiciones que presentan una gótica textual 235 . Por últi mo, encontramos manos más recientes que muestran l a influencia de la corriente gráfica hum anística, alguna de manera clara com o la bastarda de la mano FF, otr as reflejando las nuev as hibr idaciones que h an tenid o lugar entre modelos de tradición gótica y formas humanística s 236 , como las llamadas “redondil las ” por los calígrafos españoles 237 . 3.4. Otros signos gráficos. a. Numerales: el uso prioritario de numerales se pro duce en la expresión de cantidades de dinero y en la foliación de am bos manuscritos. Estos elementos se realiz an en cifras roman as, salvo en los c asos en que se añaden las foliaciones a l ápiz en el siglo XX. i. Numerales Libro Blanco: ii. Foliación Libro blanco: iii. F oliación Libro de Dotaciones : Mención aparte merece la numeración que en época moderna o contemporánea se añadió a cada uno de los asientos del Libro blanco. Esta se realizó con numeración a rábiga, en ti nta negra y siempre prece did a de la abreviatura de número, compuesta de una N ma y úscula y el signo de abreviación. 234 Manos B, C, D, H, N, U, V, Y, AA, HH, II, KK. 235 Manos P, T , W, X, Z. 236 Manos BB , DD, EE. 237 E . Cotarelo y Mori, Diccio nario b iográfico y bibliográfico de calígrafo s espa ñoles , Madrid, 1913 -16, 2 vols. 127 b. Signos de dinero: Las cantidades de dinero expresadas en el Libro Blanco pertenecen al tex to principal por lo que debemos situarlas en torno a 1411 ( ). En este sentido, el signo utili zado por la Mano 1 pa ra la expresión del maravedí asemeja a un a i trazada al modo actual con un p equeño traz o horizontal en la parte superior y seguida siempre del punto de separación numérica . Aquellas ex presadas en el Libro de Dotaciones , situadas al margen y fuera del tex to primigenio, aunque podamos encuadrarlas en el siglo XV, no pertenecen a las Manos 1, 2 o 3. Los signos usados para la expresión de las diferentes monedas serían:  Marave dí sobr epuesto:  Sueldo:  Dinero: Añadidos en Libro Blanco . Añadidos en Libro de Dotaciones. 128 c. Signos de puntuación 238 : En lo que respecta a los signos de puntuación utilizados en la redacción de nu estros volúm enes destacan v arios, a saber: i. Se usa el punto con abundanc ia. En esta época, si se sit úa sobre la línea equivalía normalm ente a pausa br eve. Aunque en nuestros manuscritos tal vez tenga el valor también de pausa media. ii. Tres puntos sit uados en p osición triangular seguidos de otros tres, uno tras otro, y una i minúscula. Se observa esta disposición de elementos al final del título en el Libro Blanco. Desconocemos si ejerce la fun ción de mero elemento decorativo o hace referencia al fin d el pár rafo. Los tres puntos en disposición triangular v uelven a s er usados más adelante en el mismo volumen de manera abundante, también al término de los párrafos . E incluso apare cen en las rúbricas , que sabemos fueron trazadas por la misma Mano 1, como ya se ha dicho. iii. Sig no gráfica mente parecido a &, con valor de punto final o punto y aparte, usado en el Libro de Dotaciones por las Manos 2 y 3. 1. Mano 2: 238 J.M. Blecua, “Notas sobre la p untuación esp añola hasta el Renacimie nto”, Homena je a Julián Marías , Madrid, 1984, pp. 119 -130. 135 durante la é po ca moderna 247 . En efecto, el desarrollo de este tipo de práctica libraria vino provocado por la necesidad que tenían ciertas instit uciones de ll evar un control de sus rentas y posesiones. Tuvo, por lo tanto, su origen en una finalida d claramente económica 248 , y esto vuelve a tropezar con lo que s ignifica el pro yecto escriturario que repre s entan nuestros códices, al gozar ellos de u na doble vertiente, la económica y la litúrgica-espiritual. E l Libro Blanco focaliza su interés tanto en la obli gac i ón cultual que contrajo la Iglesia con lo s dotantes como en la pr opiedad o bien con la qu e la persona aseguró e l p ago de dicha obligación. Por otro lado, se ha p uesto de re lieve tambié n, el carác ter archivísti co que algunos de estos li bros de protocolo tuvieron, en ocasiones desde su ori gen y en otros casos con el paso del tiempo, transformándose en una especie de invent ario del archivo o la biblioteca de la institución donde nació 249 . En nuestro caso, no podemos vislumbra r traza alguna qu e permita llamar la atención sobre una cierta int ención re copilatoria, más que el hecho o bvio y a posteriori de su consecuc i ón, de poder servir los li bros , de algún modo, como copia de s eguridad en caso de pé rdida de los originales que todos los códices diplomáticos tuv ieron 250 . Desd e lue go, la distribución y or ganización int erna de los datos contenidos en dichos manuscritos en n ingún caso responde a un reflejo de cómo la documentación se orga nizaba en aquella época en el archivo de la catedral. Más aún, s abemos cómo era el archivo de la c at edral por estas fech as gracias a los inventarios que de la época se conservan, estu diados por Del C amino Martínez. Una simple comparación ev idencia que en nada se parece la distribución que de la información se hace en nuestros volúmenes con la organización del rep ositorio de la institución. Otro dato de inter és es que el uso de los libros de protocolos en las p arroquias sevillanas se generalizar á fundamentalmente en la Edad Moderna, impulsado por l as decisiones tom adas en el Concilio de Trento, donde se habían aprobado medidas 247 P . Rubio Merino, Archivístic a eclesiástica: n ocion es básica s , Sevilla, 19 99 ; M. Bo rrero Fernández, “Origen y función social de l a claus ura e n Sevilla”, La ci ud ad oculta, el universo d e la s cla usuras d e Sevilla , Sevilla, 2 009, p. 168 . 248 M. B orrero Fernández , “Origen y funció n social…” , p . 168 . 249 A. Pastor To rres, “El libro de p rotoco los y rentas de la Her m a ndad Sacr amental de la parr oquia sevillana de San L orenzo: anális is artí stico y ec o nó mico”, Religiosidad y ceremonias en torno a la eucaristía: a ctas del simpo sium 1/4 - IX -2003, Vol. 1 , San Lorenzo del Esco rial, 2003, pp. 495 - 522. 250 C. Me ndo Car m o na , “El cartu lario co mo…”, pp. 119 -137; A. Sánc hez de Mor a, “Los cartularios d esde la p erspectiva arc hivística: an tecedentes d e los principios d e proced encia d e lo s fondos y de respeto a su estructura”, La escritura de la memoria: los cartularios , Huelva, 20 11, pp. 359 -382. 136 dirigidas a aumentar las herr amient as de control sobre las propi edades eclesiásti cas 251 . Ya antes, en 1512, en las constituciones que para el gobier no del arzobispado dio don Dieg o de Deza (1443 - 1523) 252 se determinó que todas las parroquias debían tener un manuscrito que cumpliera tal objetivo. En su ar tíc ulo tercero dec reta que: Aya en cada vna iglesia de nuestro arçobispado vn libro auténtico , en que se assienten todas las possessiones, heredades y tri but os della y de los b eneficios, capellanías, aniversarios, fiestas y memorias que en ella uviere, por la orden y de la manera que se contiene en la instrucción de visitadores 253 . Teniendo en cuenta la datación del núcleo ori ginario de nuestros códic es, y el conocimiento que de él debía tener el propio arzobispo, sabiendo que el Libro Blanco era y a un volumen d e singular importancia en aquel momento, ¿podemos considera r, al menos este manuscrito, como un pre cursor de los libros protocolo en la diócesis sevillana? Y otra cuestión, ¿ podríamos pensar que fue una espec ie de modelo en el que pudieron inspi rarse las autoridades para lle gar a la conclusión de qu e c ada institución eclesiástica debía p roveerse de un ejemplar sim ilar o al m enos parecido? Probablemente sí. Y el hecho de que una mano mu y posterior numerase cada asiento de manera corre l ativa años, probablemente incluso si glos, después de elaborado el códice, nos indica cómo la propia institución pudo acabar atri buyé ndol e una función similar a estos, al cubrir a sí las n ecesidades que la I glesia tridentina demandaba. Sin embarg o, ni el Libro Blanco nació con l a intencionalidad con l a que surgieron los libros protocolo, ni considerándolo en conjunto con el Libro de Dotaciones pueden entenderse como un proyecto escriturario de características similares a estos. No de b en, por tanto, ser definidos así. Si resulta difícil encuadrar estos manuscritos en una tipología en la que predomine la vertiente más puramente económica , que po r otra parte es inn egable. Dado la fina lidad cultual que el pro y ecto tuvo desde su origen, se podrían bara j ar otr as opciones en las que d estaque más el punto de vista religioso y memorial. 251 S. Villal uenga de Gr acia, “El co ntrol d el p atrimonio ec lesiá stico: inspeccione s y ce nsura de cuentas en la Iglesia de T oled o”, Pecvn ia , 14 ( enero-j unio 2012), pp. 1 -40, especialmente pp. 4 - 6. 252 A. Cotarelo y Valledor, Fray Diego de Deza: ensayos biog ráfico , Madr id, 1902. 253 Fondo Antiguo Universidad de Sevilla, A Res. 38/2/18 . Con stitvciones del Arçob ispado de Sevilla, copilad as, hec has y ordenadas por el ilustríssimo y rev erendíssimo seño r d on Rod rigo d e Castro, presbítero carden al de la Basílica de los Do ze Ap óstoles de la Sancta Iglesia Ro mana , Sevilla, 1591, f.30r. 137 Así tomamos en considerac ión la posibilidad de encuadrar nuestros li bros en la categor ía de los obit uarios, aunque con importante matizaciones. El estudio de esta clase de códices daría por sí mismo para una investigación de gran entidad . A grandes rasgos, se puede definir los necrologios y los obituarios como unos manuscritos co mpuestos por listas de nombres de difuntos organizadas según el orden del calendario ro mano, con el fin de servir a la conmemoración cotidiana por parte de una determinada comunidad relig iosa. Dichos manuscritos se ocupan exclusivamente de los difuntos, circunstancia esta que los diferencia de los denominados libri vitae o libri memoriales 254 y es este elemento, el que se organice la información se gún el calendario romano , el requisito utilizado normalmente para caracteriz arlos como tal. J unto a este, aparecerán un simple listado de nombres, si son necrologios 255 , o un asiento más completo en el qu e junt o a la identidad del fallecido aparece va riada información que afecta a las obliga ciones cultuales de l a comunidad para con esa persona o las ob ras de misericordia que acompaña n di chos rezos y que t ambién dotó el finado, en el caso de los obituarios 256 . El paso del necrologio al obit uario tuvo lugar ent re mediados del siglo X II y l a primera mitad de l si glo XIII, momento en los que comienzan a aparece r anotaciones más complejas en el espacio margin al del calendario en esa relación de difuntos. Es entonces, cuando ademá s del nombre y la calidad del fallecido, se incorporan otros datos como la fundac ión de un aniversario, las c antidades que sirven para asegurarlo situadas en una s erie d e bienes inmuebles o rústi cos, o incluso el fiador del contrato y los nombres de las personas que ti enen arrendados dichos bienes 257 . Y es en este cambi o 254 En estos se hacen listad os d e p ersonas vivas y m uertas, para ser recordados y ce leb rados como agradeci m ie nto, durante la s ceremonias religiosas: J . Wo llash, “Les o bituaires, témoins de la vi e clunisienne”, Cahier s de Civil isation Médiévale , 86 (19 79), p p. 1 39 -171 ; J. - L . Lemaître, “Libri dei vivi e libri dei morti”, Lo spazio letterario del Medioevo . 1 . Il Me dioev o latino, vol. III: La ricezione del testo , Roma, 1995 , pp. 633 - 659 . 255 E n los ca sos m á s a ntiguos co mo li stados de nombres con numerosas per sonas, ver la bib liografía que recoge: V. Gr eene, “Un cimetière livresq ue. La liste nécrologique médiévale”, Le Moyen Âg e. Revu e d’Histoire et d e Philolo gie , 105 -2 (1999), pp. 3 07-330 . Que a veces t o m a n el formato r ollo, p or ej emplo: J. Duf our, Recueil des rouleaux des mo rts (VIIIe s. -vers1536 ), vols. 5, P arís, 2006 -2013. Y en general buena parte d e la biblio grafía de Jean Dufour. 256 N. Huyghebae rt, Typo logie d es Sou rces du Moye n Âge Occidenta l: Les docu ments néc rologiqu es , Turnhout, 197 2, pp.33 -35 . Con am pliació n de Lemaître, Jean -Lo up. T urnhout, 1985. 257 V. M. Rod ríguez Villar , Lib ro de Regla del Cab ildo (Kale nda s I): estudio y edición d el ma nuscrito n º 43 d e la Catedral de Ovie do , Oviedo, 2 001 , p.16. 138 cuando se aprecia un ma y o r interés por el control de los aspectos económi cos más allá de la mera conmemoración 258 . Ajustándonos a la definición que de este tipo de códices ofrece Hu yghe baert y que matiz a L emaître 259 , parece claro que no nos encontramos ante un obituario, ni mucho menos, ante un necrologio. Nuestros volúmenes tampoco cumplen con el requisito necesa rio indispensable para poder ser considera dos como tales, al no reg irse por ningún calendario. Pero hay más. El obituario era siempre un libro al servicio de la liturgia 260 . Nace , crece y muere con un a c lara finalidad: recordar y conmemorar. Tanto es así que en la mayor í a de los casos 261 , el texto en que se relacionan los óbitos aparece acompañado de un martirologio u otros t extos de clara asociación li túrgica 262 . Y todos ellos nacen para ser leídos en el transcurso del oficio de la hora Prima, en torno a las seis de la mañana 263 . En el siglo VIII, el obispo de Metz publica una obr a, Regula canonicorum, en la que especifica las lecturas que los canónigos de su catedral debían hacer en dicho oficio. Aún en esta obra no se hac e mención a nin guna función recordatoria. Sin embargo, años después, a comienzos del siglo IX, s e adapta la r egla al uso monástico en la obra Capitulare monasti cum, atribuida a Benito de Aniano 264 . Es aquí donde se hace y a explí cita referencia a la lectura del martirologio y ne crologio con la clara función de s er l eídos durante dicho oficio en conmemoración d e lo s difuntos. El 258 J. -L . Lemaître, “Libri dei vivi e libr i dei m orti” … , p p. 64 9-650. Definición p recisa que e l m i mo autor da en: A. Vauc hez, - R.B . Do bson - M. Lapidge, “Art. Obituar y”, Encyclo pedia of th e Midd le Ages Pt. 2 , Chicago, 20 00, p. 1038. 259 Sería red undante y poco práctico enu m erar aquí toda la obra de Le maître en la q ue abord a el est udio de este tipo de ob ras, ya que práctica men te tod a su pro ducción cie ntífica trata d e el lo, destacare mos no obstante alg unas genérica s, q ue ab ordan la pro ble mática general de este tipo de d ocume ntos, co m o son: J. - L . Lemaître, “Les ob ituaires français: deu x siècles d e recherches et d'edition”, Ann ali di Lecce , 1 (1983), pp . 27 - 66. - L'E glise et la mém oire des mo rts da ns la France méd iévale. Communica tions présentées à la Table ronde d u C.N.R.S., le 14 juin 1 982 , París, 19 86 .- “Un livre vivant, l'obituair e”, Le livre au Mo yen Âg e , P arís, 198 8, pp. 92 - 94 .- “Les obit uaires, te moins d'une mutation”, L'E uropa dei secoli XI e XII fra novità e tradizion e. Sviluppi d i una cultura , Milán, 1989, pp. 3 6 - 56 .- Répertoire d es docu ments néc rologiques français , P arís, 1 992. - “Nécrologes et ob ituaires: u ne so urce privilégiée pour l'histoire des institutions ecclésiastiques et de la société au m oyen âge? ”, Memoria. Ricordare e dimentica re nella cu ltura del medio evo , Bolonia, 2 005, pp. 201 - 217. 260 S. Serna Ser na, “Obituarios y Libro s de Regla. Entre la administración y la devoció n”, La escritura de la memoria. Libros para la administración , Vitor ia, 2012, p.145. 261 Ibidem , p.146: afir ma tajante mente que todos los o bituarios contien en, en tama ño reducido o extenso, un ma rtirologio . 262 J. Dubo is, Les martyrolog es du Mo yen Âg e latin , Turnhout, 19 78. 263 M. Huglo, “L’office de pri me a u chapitre ”, L’Eg lise et le mémoire des morts da ns la Fran ce médiévale , Par ís, 1986, p.12. 264 V. M. Rod ríguez Villar, Lib ro d e Regla del Ca bildo (Kalendas I )… , pp. 7- 8. 139 resultado de unir ambos tex tos, en ocasiones, con otros como leccionar ios o la Regla de la comunidad, es lo que se suele denominar Libro de Cabildo o Liber Capituli 265 . No se puede obvia r aquí que la segunda p arte del L ibro Blanco contiene una recopilación de las constituciones de la Iglesia de Sevilla. Ahora bien, su presencia en el volumen no estaba dirigida a ser leída sistemáticamente en comunidad, sino a ser un texto de consulta puntual. Pero tanto el L ibro Bla nco como el de Dota ciones de la catedral de S evilla nacieron con una funció n mu y det erminada, a causa de una co y untura muy concreta y en un contexto muy preciso. En ellos, la organización económica y la admi nistración del patrimonio primaron p or encima d e los aspectos c onmemorativos, que si bien propiciaron una determi nada materialidad, no fueron la causa primera de su ejecución. Un obituario tradicional es un li bro esencialmente conmemorativo al que se añaden elementos de administr ación. En nuestro caso prima la finalid ad de gestión, tanto económica como or ganizativa del culto. Serían ante todo li bros administrativos, con pretensiones de sole mnid ad al cumplir subsidiariamente con la función memorial. La complejidad que encierra el obituario, como ti pología en sí misma, provoca que algunos autores intenten sim plificarla 266 . Los n umerosos estudios que han abo rdad o distintos e jemplos muestran una gran v ariedad, no solo de d enominaciones 267 , sino también de tipos y formas, asociados a veces con funciones y contextos mu y concreto s y diferentes unos de otr os 268 . I nterés este que se h a venido desarrollando en algunos países desde final es del siglo X IX h asta nuestros días 269 . A este respecto, cabe destacar 265 La máxima precisió n en el e studio de este tipo de códice la representa sin duda: J. -L. Lemaître, " Liber Capituli. Le livre du chapit re, des origines aux XVIe siècle, l'exemple français" , Memoria. Der geschichtlich e Zeu gniswert d es liturgisch en Ged enken s im Mittela lte , M unich, 1 984, pp . 625 -64 8. El mismo autor tiene ade más diversos estudio s d e casos concretos, los más recientes ju nto a J . Favie r: Le livre du chapitre de Saint -Ju s t et S aint -Pasteur de Narbo nne , Par ís, 2014; Le livre du chap itre de S aint - Guilhelm- le -Désert , Par ís, 200 4; Le livre du ch apitre des Célestins d e Marcoussis, P arís, 1 999 ; Mou rir à Saint- Martial. La commémoration des mort s et les obituaires à Saint- Martial de Limoges du XIe au XIIIe siècle , París, 19 89, p or p oner algún eje mplo. P ara Italia tene m o s el co mpleto estudio d e H. Houben, Il "Libro del cap itolo" del mon astero d ella SS . Trinità di V enosa (Cod. Ca sin, 334 ). Un a te st imonian za del Mezzogiorno no rmanno , Gala tina (Lecce), 19 84. P ara España, el caso más co m pleto y representat ivo, q ue ya he mos citad o, es V. M. R odr íguez Villar, Libro de R egla del Cab ildo (Kalendas I )… . T ambién otro s como: Mª. I. Osto laza Elizo ndo, “El cód i ce "La P retiosa" de la r eal Colegiata d e Ro ncesva lles”, Historia. Institucion es. Documen tos , 7 (1980), pp. 169 - 212 ; S. Serna Serna, “Ob ituarios y Libro s de Regla. …”. 266 S. Serna Serna, “Obit uarios y Libro s de Regla….”, p.14 0. La a utora da aquí una de finició n de masiado restrictiva de lo que es un obituario. 267 V. M. Rod ríguez Villar, Lib ro d e Reg la del Cabildo (Kalenda s I)… , p.11 . 268 Baste hacer un somero rep aso a algunas de las publicac ione s de J . -L . Lemaître, ver notas anteriores . 269 Las obras p ioneras e n el estu dio d e estos có dices se dier on en Alemania, Francia y Bélgica, do nde la tradición por su est udio ha co ntinuado has ta ho y: Mo numenta Ger maniae Historica, Necrologia Germaniae , 5 vols, Han nover -Berlín, 1 888 -1920 ; A. Mo linier, Le s obitua ries fran çais a u Mo yen Âge , 140 la labor d esarrollada también en España, dond e desde hace décadas se vie nen hacien do diversos estudios centrados en estos tipos de códices 270 . Por todo ello, y h aciéndonos eco de esta r ealidad multi forme que acabamos de señalar , el presente pro yecto escriturario roza el ca mp o de los obituarios, pero sin duda va más allá. En este sentido, interesa destacar el caso que se da en la abadía francesa de Saint-Pierre de Solignac, donde se genera una s ituación bastante parecida a la de la catedral hispalense, con la mate rialización de dos libros que aúnan el obituario de marcado carácter litúrgic o y un libro de aniversarios de matiz administrativo 271 . Com o en Sevilla, en esta abadía nacieron a final es del si glo X III dos libros, uno con contenido más estrictamente litúrgico y otro con contenid o económico. La parte cultual quedó repre s entada en un obit uario, cu y a información apare ce ordenada según el calendario romano, siendo un libro de uso litúr gico al servicio del cabildo. Este códic e proporciona los nombres de los be nefac to res u otras pers onas por las que debían celebrarse memorias. El otro, deno minado Libro de aniversarios, proporciona una información muy detallada, indicando además del nombre del difunto, su lugar de sepultura y sobre todo los bienes dotados y las obliga ciones espiritu ales de la a b adía hacia él. Esta división del obit uario en dos partes distintas es en sí un caso ex traordinario entre las prácticas cono cidas de Francia, y testimoni a un sentido práctico indudable, París, 18 90; U. B erlière, Inventa ire d es o bituaries belg es (Colleg iales at mai sons religieu ses) , Br uselas, 1899 . En o tros países, co mo Italia, encontra mos obras más recientes pero de gran i nterés co mo pueden ser: C. Marc ora, “Un obit uario del capitolo d ella Collegiata d i Var ese”, R ivista della società sto rica varesina , 6 (196 0), pp. 7 - 35 .- “Un martirologio di Morimondo”, Ha biate , 28 (1986), pp. 121 -125 ; F. Bocchi, “Il necrolo gio della ca nonica di Santa Maria d i Reno e di San Salvatore di B ologna: No te su u n testo quasi d imenticato”, Atti e memorie Atti e memoria dell a dep utazione di storia patria p er le provincie di Romagna , 24 (1973), pp. 53 - 132 ; M. Fanti, Il necrolog io d ella canonica di S. Vittore e S. Giovanni in Monte di Bologn a (secoli XII - XV). Note su un testo recuperato , B olonia, 1996 ; E.M. Butz – A. Zettler, “T w o earl y necrologie s: the e xamples o f Re miremont (c. 8 2 0) and Ver ona (c. 810) ”, Le livre et l'écrit. Texte, liturgie et mémoi re dan s l'È glise d u Moyen  ge , T urnhout, 2012 , pp. 197 - 242 . Ta mbién merece n ser destacad os los últi m o s trab aj os realizad os en Por tugal, sobre los obituarios d e Sés de La m ego y Vise u: I. P ereira, “Martiro lógio - Obit uário da Sé de Lamego”, Th eo logica , 2ª Série, 28 -2 (1993), pp . 515 - 522 ; A.A. Na scimento, “Martiroló gio e obituário da Sé d e La mego”, Cri sto, Fo nte de Esperança . Exposição do Grand e Jubileu do Ano 2000, Catá logo, Op orto, 2000 , pp. 3 06 - 307 ; S.A. Go m e s, “A Me mória do s Fiéis Defuntos no Obituário d a Sé de Lamego”, Biblos. Rev ista da Fa culda de de Letras , LXXII, ( 2004 ), pp. 149 - 174 .- “Fragmentos Codicoló gicos de um Obituário Primitivo do Mo steiro de Santa Cruz de Coimbra”, Human itas , 5 6 (2 004 ), p p. 383 - 399 .- “Obrigações por defunto s na Fre guesia de San ta Cruz da Batalha nos Século s XVI e XVII”, Leiria-Fá tima. Órg ão Oficial da Dio cese, A no XVI , 47 (201 1), pp. 201 - 208 . 270 S. Serna Serna, “Obituario s y Libro s d e Re gla. …” , p.16 0: aquí la autora hace u na si ntética recopilació n de publicaciones acerca de dicha materia en los últimos tie mpos e n España. Desde entonces, podr ían añadirse algunas más co mo so n: “Un obituario de Valpuesta e n el A rchivo de la Cated ral de Burgos”, Alma lit tera: estudi os d edicad os al p rofesor Jo sé Manu el Ruiz Asen cio , Valla dolid, 2014, pp. 699 - 712; C. M. Reglero de la Fuente, “El necroló gico - obituario d e San Zoilo de Carrió n”, Alma littera: estudios ded icados al p rofesor José Man uel Ru iz Asencio , Valladolid, 2 014, pp. 525 -533. 271 J. -L . Lemaître, Les do cumen ts nécro logiqu es de l'abbaye Sain t -Pierre de Solignac , París, 1984. 141 facilitando a los monjes encontrar la información y a gilizando así su gestión 272 . L a similitud con el pro y ecto sevillano se hace aquí mu y evidente, si obviamos que en este está ausente el uso del calendario romano como modo de organizar la información, siendo esta la seña de i dentidad de todos los libros memoriales a los que venimos haciendo referenc ia. Otra tipología de manus critos que permiten com paración con los nuestros son los conocidos como Libros de sepulturas 273 . Estos nacen ante la ne cesidad de saber dónde está sit uada física mente la tumba de cada difunto por el que se ofrece la mem oria y cu y a celebración concluye con una visita a la mi sma . Normalmente surgen en casos en los que esta información no estaba ya contenid a en el obituario. Estos v olúmenes no se consideran códi ces l itúrgicos, aunque sí pueden organizar el ceremonial de los muertos 274 . P arece claro, que en nuestro caso, aunque se indique con ex actitud los lugares de las capillas o cercanos a ellas donde estaban enterradas las pe rsonas, tanto el Libro Blanco como el de Dotaciones no poseen estas características, aunque sí recoj an la función que tuvier on estos. Esta tipología de códices puede hacer una mera fotografía de la dist ribución de sepulturas en un espacio dado, tal es el caso de los libri sepulcrorum que presenta Huyghebaert para el e spacio fra ncés. O bien, t ratarse de manuscritos más ricos en información, en los que también se inclu y en el d ía de n acimiento de las personas allí enterradas o las ceremonias dotadas por su alma 275 . Este caso es el que encontramos como práctica habitual en los conventos mendicantes medievales de ciud ades italianas como Bolonia o Rímin i 276 . De esta últ ima, se co nserva un c ódice perteneciente al convento franciscano de la villa, estudiado por Frioli, y que datado a fi nales del si glo XIV, resulta ser mu y par ecido en su aspecto físic o y conceptual a nuestros manuscritos. La autora destaca su uso predominantemente ad ministrativo, si bien, su factura gráfico - 272 J. -L . Lemaître, Les do cumen ts nécro logiqu es de l'abbaye Sain t -Pierre de Solignac ,…, p.20 0. 273 N. Huyghebae rt, Typ ologie des So urces du Moyen Âge Occiden tal … , p p.71- 74. 274 Ibidem , p.72. 275 D. Frio li, “Un "cimitero su li bro": il repertorio di sepolture del convento francescano d i Rimini”, Studi in memoria di Giorgio Costamagn a , Génova, 2003 , p.426. 276 B. Breveglieri, “I rep ertori di sepolture degli o rdini mendicanti”, Libro, scrittura, documento della civiltà monástica e co nventu ale nel ba sso med ioevo (secoli XI II - XV). Atti del co nvegn o di studio, Fermo (17-19 settembre 19 97), Sp oleto, 1999, pp. 417 - 436 ; D. Frioli, “Un "ci m itero su libro"…” , p p. 425 - 454 . 142 material transciende a la mera gestión, con virtiéndose en una herramienta d e memoria 277 . No obstante, como y a hemos indicado, el objetivo de nuestros li bros no era localizar las sepulturas, aunque fuera una de sus intenciones. En cualquier caso, el proy ecto sevillano asume como propias y contin úa sumando , aunqu e sea parcialmente, algunas de las funciones de todas estos tipos de libros hasta a hora señalad os. Sin abandonar Italia, encontramos en el norte del país otro marco compar ativo cuy as características pueden asemejarse a lo qu e representa el Libro Blan co y el Libro de Dotaciones. Nos refe rimos al catapán, un a tipología de libros mu y característicos que recibe este nombre e n la zona del Friuli y el Véneto. Esta denominación procede del grieg o y su significado vendría a indica r algo tan genérico como li bro que vale para todo 278 . A diferencia de los y a referidos nec rologio y ob ituario, el catapán, que nace a principios del siglo XIV, lo relac iona Beltramini con el mom ento en que la práctica testamentaria s e exti ende hasta las capas más bajas de la socied ad, creciendo por tanto el volumen de informac ión y haciendo necesaria la compilación de un reg istro de benefactore s, c on sus correspondientes conmemo raciones, e n todas y ca d a una de las iglesias parroquiales y congregaciones r eligiosas, por pequeñas que fuesen. Estos libros, sin embar go, p resentan , como seña de identidad, la inserción entre sus pág inas de noticias de todo tipo, tan variada s como las r elativas al día de l a dedicación o de l a consagración de la igl esia, catástrofes naturales, epidemias e incluso escritos de carácter notarial o copias de do cumentos de la propia institución, de ahí su nombre. Gracias a esta n aturaleza heterogénea d e su contenido, e l catapán contribuye de forma im portante tanto a la historia de la liturgia y del sentimiento religioso, como a la historia ec onómica y social de la comunidad que lo ha produc ido , a demás de la 277 D. Frioli , “Un "c imitero su l ibr o"…” , pp. 448- 450. 278 M. B eltra m ini, L'obitu ario di Tricesimo , Udine, 2004 , p.13. Han sido mucho los a utores que se han interesado p or este tip o de libro d esde hace años : G. Vale, Il catapa n della Con fraternita del S S. Sacramen to d i Zop pola. Messa no vella del sa cerdote don Patrizio Bertolini , P ortogruaro, 194 4 ; I . Zenarolla Pasto re (ed.) . I l Cata pan d i Fagagna: anno 1450 , Fagagna, 1983 ; E. Cap itanio, Il catapa n de san Lorenzo d i S edeglia no , Sedegliano, 200 1 ; M. Beltr amini , L'obitua rio di Trice simo, Udine, 200 4; G. Ribis (ed. ) Il catap an di R izz olo in Friuli, 1307 -1 610 , Udine, 200 2; A. T ilatti ( ed.) I catap an di Trivignano Udinese: (secoli 1 4. -1 6.), Ro ma, 2 006; M. Beltramini, Il catap an di Codroipo (155 1) , Udine, 2007 ; P. Sist (ed .) I ca tapan d i San Giovanni di Casa rsa: seco li 1 4. - 18 , Ud ine, 2 010;.M .B eltramini - F. De Vitt, I ca tapan di Pagna cco: 1318 -1 589 , Roma, 2012 ; E. Capitanio - N. Dao , I ca tapan della Pieve di Dignan o tra Medio evo ed età moderna , Villanova di San Daniele, 2 012. 143 información que nos proporciona desde un punto de vista prosopográfic o, toponí mico y onomástico. Nos encontramos siempre ant e un libro abierto, qu e si gue en uso durante centurias en el seno de la s in stituciones que lo vieron nacer, así sucede por ejemplo con el caso del catapán de Tricesimo, en uso hasta finales del si glo XVIII 279 . Su núcleo primitivo y este carácter de libro abierto lo asemejan a nuestra empresa, pero se aleja por el modo en que organiza la información, un a vez más, como en los obituarios, a través de un calendario romano. En suma, resulta evidente, en todo caso, que nos enc ontramos con unos libros con clara vocación administradora y or ganizativa, aunque abundemos en sucesivas pág in as sobre la función que ambos cumplieron en el momento de su elaboración. Así las cosas, el presente pro yecto escriturario puede ser calificado como un a empresa d e elaboración de manuscritos de gestión administrativa . Si entende mos estos, como herra mient as en formato códice en donde s e vuelc a información que na cen de la natural ge stión y funcionamiento interno de cada institución para su propio uso 280 . Y dentro de esta categoría, debemos señalar qu e además el L ibro Blanco tiene t ambién una parte d e libro de estatutos, en la medida en que se recogen alg unas decisiones tomadas por el cabildo, suscritas habitu almente por el secretario de los autos capitulares y por dos canónigos 281 . Poco más podemos p recisar aparte de calificarlos como códices diplomáticos. Todas estas tipologías r eflejan una pa rte de lo que estos dos li bros contienen. Son aspectos parciales y complementarios de un pro yecto que fue una ric a suma de todos sin ser estrictamente nin guno de ellos. Y como de momento no se han localiz ado otros similares, parecen únicos. Su carác ter fronteri zo no permite encuadrarlos en una tipología específica, siendo como es fruto de una coyuntura mu y con creta y de una necesidad determina da. 279 M. Beltramini , L'obitua rio di Tricesimo … , p.33 . 280 Sob re libr os ad ministrativos, reenviamos e n pri mer l ugar a las actas de las IX J ornadas de la Socied ad Española de Ciencia s y T écnicas Histor iográficas. E n el las, ade más de u n repaso mu y amplio po r diversidad de situaciones concretas, encontra m o s ponencias marco que p roporcionan gran cantidad de bibliografía. P ero muy especial mente, destaca mos la co ntribución d e M. Callej a P uerta, “Libro s para la administración. Estado de la cuestión y perspecti vas de la in vest igación”, La escritura de la mem oria. Libros para la a dministración , Vitoria, 2012, pp. 17 -40. En esta ob ra, el autor hace un completo r epaso por la situación actual en el estudio d e esta tipolo gía de cód ices diplomáticos. 281 D. Bel m onte Fer nández, “Li bros ad m i nistrativos y auctor itas notarial en la Catedral de Sevilla”, La auctoritas d el nota rio en la sociedad medieval: no minación y práctica s , Barcelo na, 2015, pp. 11 - 26. 144 Esa circunstancia es prec isamente la que nos permite encuadrarlos también en la vasta categoría de prácticas que últimamente se ha venido a denomina r escrituras grises 282 . Este ap elativo, acuñado por un reciente grupo de inv estigadores fra nceses e italianos, tan novedoso q ue aún no cuenta con pu blicación propia de los r esultados de sus investigac iones 283 , parte del e studio de los instrumentos de trabajo administrativ o (como formularios, listas, inventarios, manuales, etc.), que los poder es públi cos han usado en su labor cotidiana para prepa rar y ap oyar la producc ión y el aboración de documentos, así como su uso y difusión. Pero, ¿ qué es una esc r itura gris ? El término, que proviene de la tr adición filo lógica, utiliza el concepto de “literatura g ris” para h acer refer encia a textos no editados de carácter ad ministrativo y que , incorporado al mundo de las prácticas escriturarias de este ámbit o, da lugar a un campo de observación en el que quedarían incluidos todos aquellos productos relativos a la creación y trasmisió n de documentos escritos e ntendidos además como testimonios de lo s distintos estados en que han llega do hasta nosotros. Por extensión, por tanto, la noción de "escritura gris" significa todos los materiales escrit os producidos por las administraciones para ll evar a cabo las tareas específicas para su funcionamiento, cualquiera qu e sea su estado de trasmisión y que, pese a ser en muchas oc asiones desechados por los historiador es, representan un proceso o procedimiento mu y significativo en la gobernanza. Y es aquí donde nuestro proy ecto puede inscribi rse sin ningún problema. Nos encontramos ante una herramienta de administración creada por un poder público, en este c aso la I glesia de Sevilla, para re spond er a unas necesidades d e g estión mu y concre t as, y que, como v eremos, se muestra vinculada a un buen número de prácticas de 282 El proyecto de investigació n " Écritures grises. Les instru men ts de travail admin istratif s en Europe méridiona le (XIIe -XVIIe siècles) " está i nscrito e n el pla n quinquenal de i nvestigación de l 'École française de Rome (20 12 -2016) . Coordinado p or Clémence Reve st, Johann Petitj ean et Arn a ud Fossier, recibe actualmente los apo yos del Centre J ean -Mabillon, el I stituto storico italo - germanico de T rento, la Universidad d e T rieste, el Dep artamento de Der ec ho de la Universidad Ro ma 3 y el CIHAM (UM R 5648). Este p rogra ma se ce ntra en la investigación d e la génesis d e las nuevas téc nica s de lo escr ito junto los cambios acaecidos en el desarrollo de la maquinaria esta tal del sur de Euro pa, en época Medieval y Moder na. Par te d e la hipótesis, hasta ahor a d emostrada a escala local o sob re p eriodo s d e tie mpo m ás restrictivos, de que estos dos pro ceso s aunque no son paral elos, sí están muy r elacionad os entre sí. Los estados se ha n con figurado apoyándose en e l uso de estas herramientas y a su vez ellas se han cr eado de acuerdo con las necesidad es de legitimación y a utoridad de esos estados. Estas y otras informaciones pueden ser co nsultadas en su web: https://ecr ituresgrises.hypot heses.org/ (co nsultada en noviembre de 2015) 283 A la suite d e qua tre renco ntres interna tionales, la pub lication d 'un ouvr age collectif viend ra parach ever l'entrep rise en 2 01 7. https://ecriture sgrises.hypo theses.org/ (cons ultada en noviembre d e 2015). 247 Esta revisión deja en los li bros normalmente una huella evidente, manifi esta no solo en el uso de una gra fía diferente sino también en el color de la ti nta. Eso sucede en el libro del Comunal de 1474, donde la mano de los contadores usa una tint a mucho más oscura que la usada antes por el may ordomo 661 . Asimism o, anotan puntualizaciones al margen y corrigen la posición de ciertas partidas que erróneamente ha n podido ser colocada s en un apartado diferente 662 . Desde un punto de vista escriturario, se puede observar tambié n una normalización de las fórmulas uti lizadas en la redacción de estas notas de control, de su disposición en la pág ina, y de su presentación gráfica, mostrando un a ela boración más sentada y cuidada del modelo usado durante todo el siglo XV , que nos permite distinguir las manos de e stos personajes frente a l as de los ma y ordomos. Aunq ue el tipo de escritura sea el mism o, una gótica cursiva castellana, tal como hemos visto en el contexto administrativo e histórico del mom ento, la forma de trazarla se hace particular y apenas cambia hasta el final de la centuria. Ya en época mode rna, el modelo se ha ce más cursivo y lo que p asa a identificar las anotaciones de los contadores es sobre todo la disposición del texto. Uno de los elementos más característicos de estas anotaciones d e los contadores es el uso de l a S de dobl e curva al comienzo de p alabra, sobre todo en la p alabra Suma , que siempre suele presentar dicha variante a mo do de inicial en el texto. El final de la letra, trazada en un solo golpe de pluma, gira a la derecha envolviendo tod o el cuerpo de la misma aunque sin enlazar con la letra si guiente. A veces, recurren a la S sigmática pero en e st e caso ligando con la sig uient e. Estas sumas aparecerán validadas con las firmas de dos de los contadores. Sin embargo, a partir de un momento que debemos fijar en torno a la segunda mitad del siglo XV , se p refiere que la suscripción se a hech a por el notario apostólico que pasó a formar parte de l a contaduría y por otro cu alquiera de los contadore s 663 . Una vez llevado a cabo el control de l as cuentas y el resumen total de l as mism as era necesario comunicar al cabildo en pleno la s ituac ión económica d el año. Para este menester, los contadore s re dactaban un pequ eño informe de las cuentas de ca da 661 ACS, sec.II, lib .087 34, ff.161-193 . 662 ACS, sec.II, lib .087 32, f.250 v. 663 D. Belmonte Ferná ndez, “ Libro s administrativos y auctoritas notarial …” , p p. 11 - 26. 248 mayor domía que pas arían a los capitulares en la siguiente r eunión del c abildo. Unos pocos de estos informes se nos han conservado de manera fortu ita 664 . Debemos suponer, que dado el contenido económico de lo s mismos, de carácter e fímero aún hoy en día, y sobre todo teniendo en cuenta que se trató de res úmenes que no aportaban ningún ti po de información novedos a más allá de la que y a recogían los libr os, que sí han llega do hasta nosotros, el cuidado en la conse rvación de estos no se hacía imprescindible para la institución. Habitualmente, este informe suele estar redactado en un bifolio, el cual se encabeza con la fecha y procedencia del mismo. En el caso del resumen de cuentas que presentó el ma y ordomo de Fábrica de 1466, el canónigo Andrés Fernández, podemos leer: Rela ción fecha por los contadores a los s ennores deán e cabildo en viernes 16 de mayo de LXVI de las cuentas de la Fábrica 665 . A continuación, se desa rrollan tres apartados: en primer lugar, el cargo e reçepta, el total de los maravedíes que ese año reca udó el dicho ma y ordomo, ex presado a la derecha con cifras romanas. Sigue otro asiento con lo que dio e expendió, el descargo, la cantidad de dinero que debió pagar el oficial en los diferentes libramientos ordenados por el cabildo y los contadores. Y finaliza el resumen substrayendo este gast o e ex pensa del r esçibo e cargo suso contenido, esto es restando el alcance, o balance final de gastos e ingresos. En este caso que comentamos, el balance fue ne ga tivo pues el mayordomo acabó debiendo una importante suma de dinero. 664 ACS, sec.IV, lib. 0934 6, f.A; ACS, sec.I V, lib.09 347, ff. sueltos. 665 ACS, sec.IV, lib. 0934 6, f.A. 249 Libros de C argo y D escargo anu al: (Siglo XV ) May ordom ía de la Pitancerí a Signatura No m bre en Inventario ACS Años ACS, sec.V, lib.0 9755 Libro de Capellanías 1415, 1416, 1424. ACS, sec.V, lib.0 9756 Libro de Capellanías 144 7, 1448, 1449,1 452, 1457, 1460. ACS, sec.V, lib.0 9757 Libro de Capellanías 1463,147 0, 1 474. ACS, sec.V, lib.0 9758 Libro de Capellanías 1475, 1476, 147 7, 1480. May ordom ía del Co munal Signatura No m bre en Inventario ACS Años ACS, sec.II, lib. 08731 Libro de trigo del comunal 1408, 1420, 1422, 1 423, 1425, 1431, 1432, 1451. ACS, sec.II, lib. 08 732 Libro de costas del comunal 1408, 1414, 1419, 1 421, 1422 , 1423, 1425, 1427, 1 435, 1441, 1444, 1455, 1475. ACS, sec.II, lib. 08733 Libro de trigo del comunal 1454. ACS, sec.II, lib. 08734 Libro de trigo del comunal 1461, 1465, 1467, 1 473, 1474, 1475. ACS, sec.II, lib. 08735 Libro de trigo del comunal 1476, 1477, 1478, 1 483, 1484, 1486, 1489, 1493. ACS, sec.II, lib. 08736 Libro de trigo del comunal 1477, 1478, 1479, 1 481, 1482, 1483, 1484, 1485. May ordom ía de F ábrica Signatura No m bre en Inventario ACS Años ACS, sec.IV, lib.0 9336 Libro de los maravedíes que y o Juan Ru iz compañero e may ordomo de la F ábrica… 1434, 1435, 1436. ACS, sec.IV, lib.0 4020 Libro de las pagas que Pedro Ga r cía de Ayllón, canónigo de la Iglesia de Sevilla y may ordo mo de la obra de la Iglesia, hace de las expensas y la obr a nuev a de cantería 1436, 1437, 1438, 1 439. ACS, sec.IV, lib.0 9337 Libro de costas generales 1440. ACS, sec.IV, lib.0 9341 . Cuentas de los marave díes qu e Alfonso Enríquez, racionero, recibió ansí de la obra… 1454. ACS, sec.IV, lib.0 9342 Libro de la Fábrica de Santa María de que fue may ordo mo Andrés Fernández, canónigo 1458. ACS, sec.IV, lib.0 9343 Libro de cuentas de la may ordomía de Juan Romí… 1462. ACS, sec.IV, lib.0 9344 Libro de las cuentas de la Fábrica del may ordo mo Juan de Jerez… 1464. ACS, sec.IV, lib.0 934 6 Libro de recibo y g asto del mayordomo A ndrés Fernán dez, canónigo… 1465. ACS, sec.IV, lib.0 9347 Recibo y ga sto d e pan y ma ravedíes del may ordo mo Andrés Fernández, canónigo 1467. ACS, sec.IV, lib.0 9349 Libro de posesiones y heredades de la Fábrica del may ordo mo Francisco Ramos 1495. ACS, sec.IV, lib.0 9350 Libro de cargo y desc argo d el May ordo mo Pedro León 1497. ACS, sec.IV, lib.0 9351 Data e descarg o d el mayordomo Fernando de Ramos 1498. ACS, sec.IV, lib.0 9352 Libro de las cuentas de todas las rentas de la Fábrica 1499. 250 251 3.3. Libros al servicio de los mayordomos. Aparte de estos volúm enes destinados a servir de nexo con la Casa de las Cuentas, los ma y o rdomos harían un uso muy importante del libro como herra mienta esencial para llevar a buen término las tareas int ernas de cada una de sus oficinas. Serían muchos los m anuscritos de contenido administrativo y de gestión que necesitarían cada uno de estos oficial es para llevar a cabo las múlti ples operacione s económicas y contables de la inst itución en sus casa s de la ma yor domí a en San Miguel 666 . Para conse guir tales obj etivos, l os may ordomos se valdrían de determinados códices el aborados en pa pel y t razados con una gótica cursiva castellana , de diferentes ti pologías, donde orden aban y gestionaban las informaciones de c ada oficina. Nos consta que para l a elab oración d e estos volúmenes sí se recurriría al m ismo sis tema usado pa ra l a manu factura d e li bros litúr gicos y ceremoniales donde l a fabricación quedaba en manos de p rofesionales liberales a los que se les pagaba un cierto precio por su trabajo para la c atedral 667 . Resulta elocuente consultar los g astos recogidos en algunos de los libros de Cargo y Descar go que pertenecieron a la mayordomía del Comunal para comprobar lo que decimos. Las noti cias son tan abundantes que podría incluso hacerse una estimación aproximada del dinero que la institución gastaba anualmente tan solo e n la adquisición y fabricación de estos útiles de trabajo 668 . Los datos recogidos en esto s li bros permiten comprobar las cantidades destinadas a mate riales relacionados de una u o tra forma con la confección de estos libros que con pe riodicidad anual debían elaborarse en el seno de la inst itución sevillana. Además, también los pagos realizados a nota rios y escribanos de diferente categor ía por la redacción de documentos y a me nsajeros o troteros por el traslado de dichos documentos. Para lo que aquí nos ocupa, en ellos se observan desembolsos de ciertas cantidade s a encuadernador es y demás artífices de libros, los cuales manufacturaría n los ejemplares y lu ego recibirían el dinero en fun ción d e las resmas y manos de papel usadas. Así se observa en el año 1444 , cuando se anota que el li brero Juan Sánchez ha recibido: 666 C. del Ca min o Martí nez, " El Archivo de la Catedral…”, p. 110 , relata el caso d el mayordo mo de fábrica, J uan Martínez de Vito ria. 667 E. Rodr íguez Díaz, "P roducción lib rar ia de la ca tedral de Sevilla…”, p p. 26 - 27 . 668 Nos encontra m o s en la act ualidad realizando un trabaj o a este respec to. 252 por dos libros que dio a Christóual Sánchez, mayordomo, en que ouo çinco manos e por otro libro que dio a Alfonso López, puntador, en que ouo vna mano e media, que son se ys manos e media, a XII maravedís la mano , por papel e fechura, que son LXX VIII maravedís. E más enq uadernar vn libro de la pitançería, X maravedís. Que son todos: LXXXVIII marave dís 669 . Estos datos corresponden a cada una de l as partidas de dinero que el ma y ordomo del Comunal empleó para satisfacer las necesidades de papel, manufactura y encuadernación de dichos li bros de gestión. Ig ual mente, debemos resaltar la cantidad de papel, de procedencia pisana en algún caso 670 , usado en la época no solo par a la elaboración de libros, sino también para otras costas menudas 671 . L o mismo que los ga stos devenidos de la compra de tintas, tinteros, tijeras, hilo, cera o li enzo, todos elementos vinculados con el ámbito de lo esc rito y de l a escritura. Merece la pena destacar también de estos libros, el ma y or grado de minuciosidad que se va alcanzando conforme avanza el si gl o XV en las d escripciones que el mayor domo da d e cada uno de los libramientos. De este modo, mientras que en 1408 tan solo se informa de cuánto costó papel e toda la fechura de todos los libros del Comunal , en las últimas décadas del mi smo siglo ya se espe cifica por ex tenso el precio de cada uno de los volúm enes, indicando además el nombre dado a cada uno de ellos. Sin embarg o, y esto es especialmente relevante, de todos esos libros que aquí se nombran, solo una mínima parte ha sobrevivido hasta nuestros dí as. Por ello, no debe confundir su número actual con la intensidad d e la actividad escritoria vivi da en la catedral sevillana en su etapa bajomedieval, que fue, como suele ser habitual, más importante que su memoria escrita conser v ada 672 . En las sigui entes líneas traza re mos un a panorámica general de las tipologías de manuscritos de gestión usados por los diferentes may ordomos del á mbit o catedralicio durante la última centuria de la Edad Media, basándonos solo en las fuentes que han 669 ACS, sec.II, lib .087 32, f.207r. 670 ACS, sec.II, lib.08732, f .259r. Sobr e el us o del pap el y su p rocedencia en la Castilla de la épo ca, véase: I. Gar cía Díaz, J. A. Montalbán Ji ménez , “El uso del pap el en Castilla d urante la b aja Edad Me dia”, VI Cong reso Naciona l de Historia del Pa pel en España: Actas , Vale ncia, 2005 , pp. 399 -418. 671 ACS, sec.II, lib .087 32, f.139 v. 672 Una reflexión similar relativa al mundo documental la po de m os ver e n: M.T . Clanchy, From memo ry to written reco rd s: Eng land, 1066 -1307 , Londres, 19 79; D.A. Carpenter, “The E nglish royal cha ncery in the t hirteenth ce ntury”, Éc rit et pouvo ir dan s les ch anc elleries méd iévales , Louvaine la Neuve, 199 7, pp . 25 - 53 ; Mª.L. Par do Rodr íguez, La can cillería de don Fernand o de la Cerda . In fante de Castilla y Leó n (1255- 1275), León, 20 09, pp. 30 - 32. 253 llega do hasta nuestros dí as, si bien en los datos extraídos de las cuentas que recoge n los libros de Cargo y Descargo anual se comprueba la existencia de otras much as tipologías librescas. L amentablemente, de algunas de ellas solo ha sobrevivido un ejemplar, mientras que de otras no queda constancia física en la a ctualidad 673 . A continuación , señalamos algunos de los más destaca bl es 674 . 3.3.1. Mayordomía de la P itancería . Será a pa rtir de mitad d el siglo XV, como y a s e ha mencionado, cu ando las funciones d e la Pitancería comienzan a uni rse, o a no verse d emasiado dif erenciadas , de las del Comunal. Esto da lugar a que hoy día la ma y or p arte de la información perteneciente a estas o ficinas administrativas del cabildo se conserve en l a sección II o Mesa Capitular 675 , nombre de la nueva ma y ordomía que s e consolida a p rincipios de l siglo XV I, fruto de la unión de aquellas dos 676 . Por otro lado, los volú menes que podemos considerar pro ducidos con certeza en el seno de dicha ma yordomía de la Pitancería se encuentran sitos en la ac tual sección V o Patronatos del re positorio sevillano 677 . En cualquier caso, contamos en la actualidad con:  Libros de Cargo y Descargo anu al de capillas (Libro d e Capellanías): Estos serían los libretes a los que más arriba h emos hecho refere n cia, como herra mient as de control de los contadores sobre el trabajo ll evado a cabo por el mayor domo de manera anual. Un rápido vistazo a cualquiera d e ellos basta para 673 Excluimos aq uí los lib ros r elativos al s ubsidio y el excusad o, im pu es tos extrao rdinarios d el cab ildo catedralicio que m erecen un estudio m ás minucioso par a la ép oca m edie val. Para saber más ac erca de ellos en el per iodo moderno, cuando p asan a ser rec audaciones ordinarias, véase: J. J . Hernández Borr eguero, “Impuestos sob re la renta de los eclesiá sticos: el subsidio y exc usado (Dió cesis de Se villa, mediados d el siglo XVI I)”, De Compu tis. Revista E spaño la de Historia de la Con tabilidad , 7 (Diciembre 2007), p p.80 -99. De igual m odo , excluimos aq uellos que y a es tán a mpliament e estudiados y perteneciero n a una sección concreta de la ad ministració n de la Cated ral, co mo fue la Tesorería de la Indulgencia: C. d el Camino M artínez, “La di fusión de las car tas d e I ndulgencia e n la Corona de Castilla”, Simposio In ternacional sobre la Ca tedral de Sevilla en el contexto del gótico final. La Piedra Postrera. V Centenario de la conclu sión de la Catedral d e Sevilla , Sevilla, 2007 , pp. 45 - 73. - “Producción en serie y colabo ración: el caso de las cartas d e Indulgencia”, La co llabora tion dans la p roduction de l'écrit médiéval. Actes du X III Colloque du Comité In ternational de Pa léograp hie Latine , Weingarten, 20 00, pp. 439 -455. 674 P ara evitar confusión co n la no menclatura ar chivística empleada hasta a hora, propone m os aquí u na deno m inación más ac ord e con el contenido de cada volumen q ue obed ece a criterios meramente diplomáticos e históricos. E ntre paréntesis, no obstante, apo rtamos el nombre q ue le da el Inventario. En la tabla al final del cap ítulo reco pilamos toda esa información de manera esquemá tica p ara facilitar la consulta. 675 P . Rubio Me rino, Archivo de la San ta Metropolitan a… , pp . 77 -115. Y en mucho menor nú m ero en: P. Rubio Merino, Mª. I. Go nzález Ferrín, Ar chivo de la Santa Metropo litana… , pp. 33 -163. 676 Ver El c ontexto ad ministrativo: mayo rdomos y con tadores , pp . 177 - 18 9. 677 P. Rubio Merino , Ar chivo de la San ta Metropolitana … , pp. 137 - 157. 254 reconocer que el Libro Blanco y el Libro de Dotaciones, mu y especialmente el primero de ellos, sirvieron de modelo para su redacción. Estos cuadernos, d e los que se conservan ejemplares desde 1415 678 , nacen p ara a ctualizar la información proporcionada por dicho Libro Blanco, acomodando los gastos ejecutado s cada año sobre algunas de las propiedades as entadas en aquel e indic ando, en la mayor parte de los casos, el nombre de la persona o pe rsonas qu e tenían en ese momento a rrendada la propieda d dotada. L a distribución de la infor m ación, organizada del mismo modo que en el mod elo, por capillas, y la construcción de la pá gina no dejan lugar a dudas. Sin embarg o, se diferencian d e a quel en algunos elementos de su factura material, se elaboran en pap el y redactan con una escritura mucho más ág il que l a usada para l a confección del Libro Bl anco.  Manuales de Pitancería (Libro de anive rsarios con cetro): Estos libretes de pequeño fo rmato ej ercieron como inst rumentos de control de la asistencia a los diferentes oficios. Su reducido tamaño permitiría al amanuense anotar los nombres de cada uno de los beneficiados que acudían a cada una d e las misas dotadas en las capillas, pudiéndose así luego lle var a cabo el correspondiente reparto d e raciones de ac uerdo con los datos recopilados. La infor mación aparece o rdenada por meses, y en cada uno de ellos, por ca pillas. Tanto en este caso, como en el siguiente, la propuesta de denominación pasa por el uso del término Manual . Esta palabra es usada aquí con el sentido de cuaderno, de p equeño formato y fácil man ejo 679 , que sirv e pa ra hacer apuntamientos. Dicha acepción, que aparece recogida en el Diccionario de la Le n gua Española 680 , es la más usual en los ámbitos escriturarios del Antiguo Régimen, en especial en los códices diplomáticos, de gestión y otras prácticas de lo escrito, distando mucho de otras interpretaciones 681 , y usos, que han po did o darse a lo la rgo del tiempo 682 . 678 P. Rubio Merino , Ar chivo de la San ta Metropolitana … , p.137 . 679 Esta es la d efinición que de “libretto da mano” rec oge A. P etrucci al hacerse eco de las palabras de Petrar ca en: A. Petrucci, “Il libr o m anoscritto”, Scrive re e leggere nell'I talia medievale , Milán, 2 007, p.20 9. Texto originaria m e nte publicad o en: Letteratura iltal ian a 2: Produ zione e consumo , Tor ino, 1983 . 680 Real Academia de la Leng ua Española, Diccion ario de la lengu a española , 23.ª ed ición, octubre 20 14. Manual: 11 . m. Libro o cuaderno qu e sirve para hacer apuntamientos. 681 P or tanto, esta acep ción no c o incide en absoluto co n la perce pción econó m ica q ue e n e ll os se reco ge, como s ugiere: P. R ubio Me rino, Mª. I. González Ferrín, Archivo de la Santa Metropolitana… , p .321: Manua les: eran los emolu men tos, qu e recibían en ma no los preben dad os y ben eficiado s en co ncepto de 255  Manuales de aniversarios del Com unal (Manual de Pit ancería - Procesiones de aniversarios): Aunqu e aparezcan identifica dos de manera dive rsa en el Inventario 683 conforman u na única serie y, de hecho, se conservan en o rden corre l ativo cronológico para un buen núm ero de años de la centuria. De nuevo, se trataría de libros de uso interno de la mayo rdomí a, sin control aparente por parte de la Casa de las Cuentas. Escritos por el may ordomo para llevar a cabo el control de asistencia de los miembros del cabildo a diferentes oficios financiados con el dinero del Comunal, y por lo tanto ver quién recibe o no ración. En ellos se recoge una relación de todas las celebraciones relig ios as y actos litúrgicos como procesiones, aniversarios y misas, atinentes a esta ma yordomía , si endo así diferentes de los sufra gados por la P itancería en el caso ant erior, que h abí an sido originariamente dotados por los difuntos. Una vez más, la delga da lí nea existente entre ambas m ay ordomías nos permite encuadrarlos en cualquiera de ellas, dependiendo del momento histórico. Dicha re lación se realiza en orden cronológico, a lo largo del año indi cando en cada una d e las festividades el dinero tot al repartido. Le sigue un li stado por categor ías de todos los miembros del cabildo: dignidades, canónigos, r acioneros y compañeros, con sus nombres y apellidos 684 . Algunos de ellos, los que no asistieron a una c elebración concreta, aparecen tachados. En ocasiones, tras dichas festividades pued en recogerse otros pa gos procedentes del Comunal y dirigidos siempre a los beneficiados del cabildo, como son los relativos a la asistencia a misadas, S alve Regina, sestas y completas. Asimismo se inclu y en las percepciones que les pertenecían en función d e su presencia en todos o parte de los c abildos celebrados a lo l argo d el año. Al final se recogen las sumas gratificación especia l po r la asistencia persona l a una ceremonia litúrgica dotada, cuyas rentas a nuales, po r disp osición del fun dador, se distribu ían entre los asisten tes. E l co ncepto d e Manuales era amplísimo, predomin ando los ma nuales en me tálico, aunque también había manuales q ue se ganaban en especie. 682 R. Rojas Gar cía, La práctica de los escribanos públicos d e S evilla: los ma nuales (1504 -1550), col. Archivo hispale nse, Sevilla, 2 015 . 683 P . Rubio Mer ino, A rchivo de la Santa Metropo litana … : Manual de Pitancería , p.94 - Procesiones de aniversarios , p .87. 684 Así po r ejemplo: ACS, sec. II, lib.0806 6, f.2 v : En primero d e en ero. Nómina d e la pitan ça de la proçesión del día de la Çircu nçisión del an no del Sennor de mill e quatroçien to s e çin quen ta e siete anno s en que se repartieron mill maravedís. E los senno res benefiçiados que los ganaron son l os ynfraescriptos. 256 totales internas de la may ordomía e n las que s e calculan las cantidades que el cabildante de bía ganar en caso de ha b er asistido a todas estas obligaciones.  Libros de gallinas (L ibro estatutos de gallinas. Casillas): A partir de agosto de 1434, el cabildo establece un nuevo estatuto, según el cual, los arrendatarios de las propiedades del cabildo , que pagaban rentas a las tres m a y ordomías , d ebían unir a los pagos habituales un pago en especie, en gallinas, quince días antes de Navidad. Fruto de esta decisión nace otra nueva práctica de escritura, u n libro sobre el que el mayor domo de la Pitancería, que era el encargado de llevar el control de dicho pa go 685 , anotaba los nombres de los deudores y las cantid ade s de g allinas ade ud adas. Llegado el año 1446, dicho libro se encontraría y a colmatado de informa ción, lo que provo ca el na cimiento de un segundo c ódice, que es el primero de los que ho y conservamos 686 . Se trataría, por tanto, de u n libro de p eriodicidad no anual, sobr e el que s e v an haciendo anota ciones con el paso del tiempo. Similar a este se conser va otro ejemplar más datado unos años después, en c on creto en 1475 y 1476 687 . Este pago en especie, q ue no era más qu e un modo de prote gerse de la inflación y la inestabilidad monetaria de la época por parte d el cabildo, acabaría por generar, ya en la Edad Moderna, los denominados pliegos de gallinas , pequeños cuadernos relativos al tema p ero d e diferente función. En ellos, se listaban los inmuebles arrendados con parte de su renta valorada en esta ave, para proceder de spu és al reparto de dichas rentas en raciones 688 . 685 ACS, sec.II, lib.0 7638 , f.2 v: Item to das estas g allinas q ue las pa guen qu inze día s antes de navida d de cada anno al mayo rdomo d e las pitança s. 686 ACS, sec.II, lib.07638 . Errónea m ente fec hado en 1 434 , fecha d e la pr omulgación d el estatuto. En las primeras hojas del volu men pod emos encontrar la historia sobre el origen del vol umen y su corr ecta datación, ade m ás de una refer enc ia al a nterior libro de gallinas e n el pri mer folio: el q ual libro fue fecho en el a nno d el Sennor d e IUCCCC e XL e siete ann os, e las co ntías qu e en él se p usieron primeramen te, sacada s del otro lib ro que auíe estado fecho e orden ado, e las taxa s dellas f u eron p or las rentas del dich o anno de XLVI. E lo que acreciente o men gua re en adelante en los an nos sigu ien tes en de se fallará emenda do. 687 ACS, sec.II, lib .008 67. 688 Par a comprender mejor todo lo r eferente a este i ngenioso sistema ideado por el cab ildo sev illa no es imprescindible acudir a: J . J. Hernández Bo rreguero, La Catedral de Sev illa: economía y esplendo r … , pp. 56 -57 y 105-107 . 263 mucho de otras definiciones que se han dado para dicho término en este contexto a lo largo del tiempo 709 .  Libros para los tercios de las rentas de los diezmos (L ibro de diezmos de pan, vino, miel y cera de Sevilla, sus collaciones y arzobispado): Úni co ejemplo medieval conservado de lo que los libros de Cargo y Descargo anu al deno minan del modo propuesto, datado en 1480. En ellos se recoge la recaudación del tercio del diezmo de cada una de las parroquias del arzobispado, porción del im puesto que iba luego a parar al ma ntenimiento de lo s clérigos y Fábricas de es as mismas parroquias 710 . Se trata d e un libro d e papel, formato in folio, es crito por el m a yor domo o por la persona en quien delegara para llev ar a cabo tal contabilidad. En él se van des granando los da tos, parroquia a pa rroquia, por todo el arzobispado, indicando siempre: el tercio del pan, de los menudos, de la mi el y l a cera y d el vino. A continuación, b ajo el epígrafe Son todos , se hace una división entre lo que viene a los cl érigos y lo que v iene a la Fábrica . Un resumen total recoge al final del libro la Nómina de los clérigos e Fábricas de la ç ibdad de Seuilla con Triana e con los canónigos de sant Saluador asý de lo qu e m ontaron sus rentas commo de las contías que ouie ron a pagar cada vno por su justa tasa del millar . Tras ello, se van relacionando de nuevo todos los lugar es en una columna, seguidos de las rentas y las tasa s . Ello 708 ACS, sec.IX, le g.110 52, doc.8, f.42 v : Que lo s mayordo mos teng an libro de ca sillas: Yten an condición que n os, los d ichos ma yor domos seamo s obliga dos d e tener vn libro d e casillas do nde tenga mos qu enta con vu estras seño rías, e particula rmente con ca da vn señor ben eficiado , en el qual pongamo s y asentemos to do el p an e maravedíes q ue oviere de auer ca da vn o de los dicho s señ ores b e neficiado s p or razón de sus prevendas y e n otra qualquier manera en cada v no de los d ichos años d el cargo desta mayordo mía. E así me smo, el p an e marav edíes q ue les dieremo s e paga remos en las ca ntida des de los maravedíes e pan que recib en, lo s quales firmen en los d ichos lib ros lo s dicho s beneficia dos e la s p ersonas q ue po r ellos lo ovieren de a ver. El qual dicho libro e todos los d emás que en el dicho oficio tuvieremos nos, los dichos mayo rdomos, seamos ob ligados a lo s tra her cada y q uando que no s fueren p edidos al cabildo de vuestras señorías o a la con taduría de la dicha san ta yg lesia, mand andonoslo vu estras señorías o sus co ntad ores o la p ersona o person as que vuestras seño rías nonb raren. 709 P. Rubio Merino, Mª. I . González Ferrín , Arch ivo de la Santa M etro politan a… , p.318 . 710 No deb emos confundir este te rcio co n el definido en el Inve ntario del Archivo (P . Rubio Merino, Mª . I. González Ferr ín, A rchivo de la S anta Metropo litana… , p .324). Las T ercias Reales se cob r arán de manera episódica durante la Ed ad Media, hasta la co nsolidació n del co bro p erpetuo de las m isma s en tiempos del papa Alejand ro VI, a este r espec to véase: M. Á. Lader o Ques ada, La Hacien da Rea l de Ca stilla en el sig lo XV , T enerife, 1 973 , pp. 90 - 92 ; J.M. Nieto Soria, Ig lesia y g énesis d el e stado modern o en Ca stilla (136 9 - 1480), Madrid, 1993, pp. 317 - 322. 264 indica el total de todo lo recaudado en cada u na de las pa rroquias, si empre dentro de ese te rcio, y la parte que el cabildo se re servaba p ara sí en concepto de impuesto que, hechos los cálculos cor respondientes, rondaba en torno al 12 ,62% del total, al menos en 1480 711 .  Manuales de rem atamiento (Manuales de pan y cebada): S on los l ibre tes de cuentas del ma yordomo del C omunal, de pe queñ o tamaño y fácil manejo, en los que no int ervienen los c ontadores. Elabo rados en papel, resultan mu y simi lares en su factura material a los que contienen las n óminas de los capellanes . En ellos, la información s e va org anizando topo gráfica ment e, por la s di ferentes zonas de procedencia del pan y la cebada, como p or ejemplo Alcalá de Gu adaira o la cilla de M archena, o por el destino que se va a dar a estos granos, co mo el pan para misadas. En ca da ap artado se orden a cr onológicamente por día y m es, asentándose a continuación el dato de quién remata cierta cantidad d e ese cereal en el ca bildo. La s hojas sob rantes e ran aprovechadas por el may ordomo pa ra anot ar en sucio diferentes gastos q ue había ido realizando. Estos datos ser án los qu e lue go veamos ordenados por apartados y en orden c ronológico en los libros de Ca rgo y Descargo anua l. A esta serie pertenecería también otro librete que actualmente se encuentra separado d el r esto 712 . En este caso, sin embargo, sí ha y constancia de la re visión de las cue nt as por parte de los con tadores, quienes sumaron las diferentes planas del manuscrito.  Libros para las pagas del pan : Pese a tener un a periodicidad anual, como se desprende de los libros de Cargo y Descargo, tan solo conservamos un volum en a día de ho y 713 . Elabor ados en papel, con formato in folio, se trata de aut éntico s manuales en los que se recogen los gastos que supone el transporte de los cereales desde las diferentes parroquias del arzobispado al almacén d el c abildo en S evilla. Se van así relacionando estas parroquias, y en cada apartado, 711 Sobre la recaudac ion y repar to d el diezmo e n la Edad Mod erna, véase: J.J . Hernández B orreguero - R.Donoso Anes, “El si stema ad ministrativo y contable de lo s diez mos de la dió cesis de Se vi lla e n el siglo XVII”, Nuev os estudios sobre la h istoria d e la contabilidad: o rare et rationem reddere , B urgos, 20 08, pp. 263 -290; J. J. Hernández Bo rreguero , La Cated ral d e Sevilla: eco nomía y esplendor… , pp. 60 - 96. 712 ACS, sec.II, lib .089 74. 713 ACS, sec.II, lib.024 50. 265 diferentes manos hacen anotaciones de cuánto se paga por traer qué cantid ad de pan o trigo y a quién s e le paga ese dinero. Al fin al, como suele ser habitu al, se recoge n los r esúmenes totales. Como se ha dicho más arriba, e st a información se convertirá en una de las secciones que se recogen en los libros de Desca rgo anual: costes del acarreo del pan. De la información conte nida en este volumen, además, extraemos otro dato interesante, y es la pres encia en el ca bi ldo de un of icial encargado exclusivamente de efectuar estos libramientos relacionados con el transporte del pan. Se trata del mayordomo del pan, cargo que en 1425 desempeñaba A lfonso Ruiz de Ferrera, colaborador d el entonces ma yordomo del Comunal, Pedro Estébanez 714 . 3.3.3. Mayordomía de Fábrica . Siempre se mantuvo independiente y al asumir más responsabilidades con la construcción del nuevo templo, necesitó el auxilio de muchos libros, de los que ho y conserva mos apenas unos pocos 715 . S erá a partir de época Moderna cuando esta sección 714 De hecho, años m á s tardes, Alfonso Ruiz de Fer rera ocupará el ca rgo de mayordo m o del co mun al : ACS, sec.II, lib. 08974: Libro de ren tas de diezmo s de casa s y molinos… de 1 431. 715 Co mo vinc ulado a esta mayordo m ía recoge el inventario un eje mpl ar, cu ya elab oración data de 1446, que, sin embar go, sabemos debió de estar gesti onado directamente por los contadores. Se trata de l volumen ACS, sec. IV, lib.0 9594 , considerad o co m o p arte d e la serie A dventicios de Fá brica (P. Rubio Merino, Arch ivo de la S anta Metrop olitana… , p. 131. En esta página se recoge dich a serie con los volúmenes co rrespondientes al siglo XVI. Este ej emplar, datado en el siglo XV, fue aña dido d e manera manuscrita co n po sterioridad por el per sonal del ar chivo a los ej emplares del inv entario ya p ublicados y que sirven de co nsulta en la sa la de investigación del mismo). Los adve nticios ser ían los ingresos extraordinarios y no previstos de los que pod ía d isfrutar el cabildo. Aunque aparezca v inculado a dicha serie, e l co ntenido de este libro no se correspo nde con dicha definición. Este se d escribe en la p rimera pági na y no dej a lu gar a dudas . Se trata de un volume n cr eado puntualmente p or los co ntador es para asen tar los de udor es de la fábrica. Debió ser el ca rácter efímero d e sus co ntenidos lo que deter minase la material idad del v olumen, elab orad o en p apel . A cad a secció n, ordenada al modo habitual según las di gnidades, canónigos, racio neros y co mpañeros, le sigue un apartad o espec ial de personas aj enas al cuerpo de la iglesi a. Sus hoj as se foliaro n ya en la época, con números ro manos en la parte central del margen superior. Cad a apartad o o cupa un nú mero de folios mayor al usado en un pri mer m o mento, d ejando el resto en bla nco p ara fut uras anotaci ones lo q ue nos indica el car ácter d e libr o ab ierto q ue t uvo el manuscri to desde sus orígenes. En la par te central de la página van a notándose los a si entos de lo s deudo res, siempre co n la misma di stribució n d e la infor mación: verbo deue seguido del no mbre del personaje y su categoría, para co nclui r con lo de bid o. A l marg e n derecho se sitúa la cifra concreta en números ro manos. Y en el izq uierdo, una pe queña a notación posterior del momento en que se sald a dicha deuda, con una referencia dir ecta al libro de casillas del año en co ncreto en q ue la sald ó, i ndicándo se d e manera e xpresa q ue lo pagó en esa casilla. U na vez sati sfecha la deuda, el asiento era cancel ado, mostrándose a sí hoy la mayor parte d e ellos. Por las anotaciones del marge n izq uierdo sab emos que el li bro se fue u sando d urante muchos año s, pues hay referencias a que se pagar on deudas en 14 50, 1 452, 1456… 266 de la administración del cabildo se diversifique generando nuevos códices de gestión 716 . Una muestra representativa de al gunos de los usados en la Edad M edia pu ede v erse en el testamento del ma y ordomo de Fábrica J uan Martínez de Vitoria, donde relaciona algunos de los libros que él utilizó en la ge stión de la obra 717 .  Libros de Cargo y Descargo anual de Fábrica: Ag rupados todos en el actual inventario bajo el mismo y genérico epí grafe de “Ma yordomía” 718 y r ecibiendo cada uno diferente deno minación, serían libros d e Cargo y D escargo mod élicos, donde el may ordomo va asentando lo que ga sta y lo que ingresa anualmente, para lueg o ser revisado por los contadores. Son sin lugar a dudas los más numerosos en época medieval, conservados d e la gestión devenida de la construcción del nuevo templo.  Librete de n óminas de la Obra N ueva: Solo conservamos uno de estos volúmenes, datado en 1446 719 , pese a que suponemos su uso sería anual. Se trata de un libret e, de pequeñ o formato, elaborado e n papel. En él s e r ecogen los pag os realizados a cada u no de los trabajadores qu e participan en la constru cción del nuevo templo. La información se distribuye según los meses del año.  Control de arriendos de la Fábri ca ( L ibro de po sesiones de la Fábrica): Aunque este y el siguiente comp artan d enominación en el I nventario, no son lo mi smo. En este caso 720 nos encontramos con un volumen de papel en el que se hace una relación de ingresos pro cedentes de las dive rsas propiedade s de la Fáb rica. El texto se dispo ne en apartados que reco ge n las diferentes collaciones de la ciudad de Sevilla y las heredades de fuera de la ciud ad. En cada apartado se ind ica el nombre de la persona q ue ti ene arrendada la propiedad, qué propiedad es, y quién es su fiador, en c aso de que lo tenga, para en el mar ge n dere cho anotar la cantidad de dinero que paga. La ma yoría están cancelados con una gran aspa sobre el comienzo del a siento lo que indica pro bablemente qu e se efectuó. De 716 Sobre esta m a yordo mía ver las obras ya citadas de J. C. Rod ríguez Estévez. 717 J. A. Ollero P ina, “L os mayor domos de la fábrica de la Catedr al…”, pp.123 -162. En esta o bra, el autor propor ciona un li stado algunos de los libro s de los que se valió, en co ncreto , el m a y ord o m o de fábrica, Martínez de Vitor ia, para llevar a cabo sus tareas (pp.138 -139). 718 P. Rubio Me rino, A rchivo de la San ta Metropolitana … , p.121. 719 ACS, sec.IV, lib. 0965 3. 720 ACS, sec.IV, lib. 0970 5. 267 hecho, bajo cada uno se indican l os diferentes pa gos que hizo hasta satisfacer la cantidad refe rid a 721 . A partir de un momento comienza una nueva secc ión en estos li bros, consistente en una relación pormenorizada de asientos dedicados a cada p ersona que adeuda un a determinada cantidad. Cuando finalmente se s atisfacía el pago, así se indicaba, anunciándose la correspondiente validación mediante la firma de dos canónig os, aunque e n el volum en tan solo se recoja la sus cripción de uno de ellos. En resumen, en ellos se l levó un control de los pagos que se hacen po r el arre nd amiento de las propiedades de la Fábrica.  Libro de las casas y h eredades de Fábrica ( Libro de posesiones de la Fábrica): E n este caso 722 , de nuevo nos encontramos con un libro de papel, en el que se hace relación de l as casas y he redades que posee l a Fábrica en el año 1446. Su uso se prosiguió en los años de 1450, 1452 y 1453. Es sim ilar al ante rior, p ero no s e controlan los pag os. Sim plemente se van relacionando las difere ntes propiedades de la Fábrica.  Libro del servicio personal de la Obra Nueva : De estos volúmenes, del que mantenemos el título que ofrece el inventario 723 y que el propio manuscrito se otorga , solo conservamos el ejemplar s eñalado e n la tabla an exa. S in embargo, por su contenido, podemos im aginar que sería de uso habitual en el desarrollo de la gestión de la nueva em presa edilicia del cabildo. En él, la información se organiza a lo largo de l os meses del año. Se trata de un listado de personas, muchas de ellas mujere s, de los que incluso se indica su procedencia o algún a podo. Junto a cada nombre, se lleva a c abo un c ontrol de su asistencia al trabajo en la Obra Nueva por medio de pequeños trazos verticales. Cuando la suma de los trazos es quince, se anota el día. Al parecer, se 721 No se han co nservado p ara las o tras d os mayordomías l ibros de estas característica s. Los mal lla mados libros de hered ades son e n realidad lib ros d e visitas d e las heredad es de Co mun a l y P itancería d onde se deslindan dic has pro pie d ades. A este respec to ver: P. Ru bio Me rino, “El Libro de las hered ades d el Cabildo Metr opolitano d e Sevilla”, Analecta sacra ta rraconensia , 71 (1998), pp. 721 -746. 722 ACS, sec.IV, lib. 0970 6. 723 P. Rubio Merino- Mª. I . González Ferr ín, Ar chivo de la Santa Metropo litana… , p.185. 268 trata de un listado de personas que pa gaba n con su participación en l as ob ras el coste de una indul gencia 724 o bien saldaban así una penitencia su ya o de ot ro, que le paga b a para que ocupase por él su lugar e n la construcción 725 . *** Tras lo ex puesto hasta aquí destacaríamos, en primer lugar, cómo la eficacia del sistema de administ ración y gestión desarrollado por la catedral hispalense durante los siglos medievales y su perduración en el tiemp o, deriva de una atinada organización también en el campo de lo escrito que sirvió de c obertura indispensable para llevar a buen puerto las n ecesidades de fin anciación y gobernanza económica de la sede. La institución cre ó una maquinaria administrativa inicialmente sencilla, pero de un a competencia indiscutibl e, en la que cada engranaje actuaba en beneficio de la institución. Esta se basaba en cuatro pilares básicos conectados entre sí. De un lado, el Cabildo, como ór ga no ejecutivo; de otro, las Ma y ordomías, que administraban el patrimonio. Además, el Archivo, como custodio y garante de derechos. Y, finalmente, la Casa de las Cuentas, como la pieza clave que asegura ba el buen funci onamiento de todas las demás. Cada una de ellas, se valió de la esc ritura y del libro como herra mient as para lo grar sus objetivos de manera adecuada. Es en este contexto donde se insertaron el Libro Blanco y el Libro de Dotaciones, vinculados con las demás a través de dive rsos laz os de unión que tejían una sólida red de r elaciones escriturarias y administrativas que fue la clave del éxito para la institución. 724 C. del Camino Martínez, “La difusión de las carta s de Indulgencia…”, pp . 45 - 73. - “Pro d ucción en serie y colab oración…” , pp. 439 -455. 725 A. Jiménez Martín, Anato mía de la catedral de Sevilla …, p. 55. 269 Libros al servicio de los Mayordom os (s. XV) Denominación p ropuesta Signatura Años Nombre en Inventarios Mayordom ía de la Pitancería Libros de cargo y descargo anual de cap illas ACS, sec. V, lib.09755 1415, 1416, 1424. Libro de Cap ellanías ACS, sec. V, lib.09756 1447, 1448, 1449,1452, 1457, 1460. Libro de Cap ellanías ACS, sec. V, lib.09757 1463,1470, 1474. Libro de Cap ellanías ACS, sec. V, lib.09758 1475, 1476, 1477, 1480. Libro de Cap ellanías Manual de P itancería ACS, sec. V, lib.09751 1428. Libros de aniversarios c on cetro ACS, sec. V, lib.09752 1431. Libros de aniversarios c on cetro ACS, sec. V, lib.09753 1437. Libros de aniversarios c on cetro ACS, sec. V, lib.09754 1468. Libros de aniversarios c on cetro Manuales de ani versarios del Comuna l ACS, sec.II , lib.08366 1415. Manual de Pi tancería ACS, sec.II , lib.08065 1444. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08375 1446. Manual de Pi tancería ACS, sec.II , lib.08066 1457. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08067 1461. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08068 1464. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08069 1465. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08070 1468. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08071 1469. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08072 1470. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08073 1473. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08074 1474. Procesiones y 270 aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08075 1477. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08076 1478. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08077 1479. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08078 1488. Procesiones y aniversarios d el Com unal ACS, sec.II , lib.08079 1493. Procesiones y aniversarios d el Com unal Libros de gal linas ACS, sec.II , lib.07638 1447. Estatutos de g allinas. Casillas. ACS, sec.II , lib.00867 1475. Libro de las g allinas de los señore s beneficiados de la Santa Ig lesia Librete de nó minas de capellanes ACS, sec.II , lib.00373. 1435. Libro nóm ina de los Capellanes de la Ig lesia de Sev illa Manual de mezquitas, baños, atahona s y carnicerías de la Pitanc ería ACS, sec. V, lib.09755 1416 Libro de Cap ellanías ACS, sec. V, lib.09757 1463 Libro de Cap ellanías Libro de nichi l ACS, sec. V, lib.09755 1416 Libro de Cap ellanías Mayordom ía del Comun al Libro de Cargo Anual ACS, sec.II , lib.08731 1408, 1420, 1422, 1423, 1425, 1431, 1432, 1451. Libro de trigo de l Com unal ACS, sec.II , lib.08733 1454. Libro de trigo de l Com unal ACS, sec.II , lib.08734 1461, 1465, 1467, 1473, 1474, 1475. Libro de trigo de l Com unal ACS, sec.II , lib.08735 1476, 1477, 1478, 1483, 1484, 1486, 1489, 1493. Libro de trigo de l Com unal Libro de Des cargo Anual ACS, sec.II , lib.08732 1408, 1414, 1419, 1421, 1422, 1423, 1425, 1427, 1435, 1441, 1444, 1455, 1475. Libro de cost as del Com unal ACS, sec.II , lib.08736 1477, 1478, 1479, 1481, Libro de trigo de l Com unal 271 1482, 1483, 1484, 1485. Libros de Cas illas ACS, sec.II , lib.07895 1464 726 Libro de Manua les Libro de los t ercios de las rentas de los diezmos ACS, sec.II , lib.01555 1480 Libro de diez mos de pan, vino, m iel y cera de Sevilla, sus collaciones y arzob. Manuales de re matamien to ACS, sec.II , lib.08306 1416,1417. Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08307 1419 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08308 1423 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08309 1424 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08310 1427 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08311 1428 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08974. 1431 Libro de rent as de diezm os de casas y m olinos… ACS, sec.II , lib.08312 1432 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08313 1434 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08314 1439 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08315 1453 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08316 1461 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08317 1462 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08318 1463 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08319 1465 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08320 1466 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08321 1467 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08322 1468 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08323 1469 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08324 1470 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08325 1474 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08326 1478 Manuales de p an y 726 Fecha corregida. 272 cebada ACS, sec.II , lib.08327 1479 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08328 1479 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08329 1485 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08330 1491 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08331 1493 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08332 1494 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08333 1494 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08334 1496 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08335 1497 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08336 1498 Manuales de p an y cebada ACS, sec.II , lib.08337 1499 Manuales de p an y cebada Libro para las pagas del pan ACS, sec.II , lib.02450 1425 Libro de las p agas del pan de los seño res deán… Mayordom ía de Fábrica Libros de cargo y descargo anual de Fábr ica ACS, sec.I V, lib.09336 1434, 1435, 1436. Libro de los m aravedíes que yo Juan Ruiz compañero e may ordomo de la Fábrica… ACS, sec.I V, lib.04020 1436, 1437, 1438, 1439. Libro de las p agas que Pedro Ga rcía de Ay llón, ca nónig o de la Ig lesia de Sevilla y m a yordom o de la obra de la I glesia, hace de las ex pensas y la obra nuev a de cantería ACS, sec.I V, lib.09337 1440. Libro de cost as generales ACS, sec.I V, lib.09341. 1454. Cuentas de los m aravedíes que Alfonso Enr íquez, racionero, recibió ansi de la ob ra… ACS, sec.I V, lib.09342 1458. Libro de la Fáb rica de santa María de que fue may ordomo Andrés Fern ández, canónig o ACS, sec.I V, lib.09343 1462. Libro de cuent as de la 279 1. No cabe duda de que la coyuntura que pro pició la confección del Libro Blanco y del L ibro de D otaciones fue la construcción de la nu eva catedral gótica d e la ciudad, actual templo, como sustitución de la an tigua mezquit a cristianiz ada que había hecho las vec es de i glesia, tras la reconquista d e l a ciudad en 1248 y la correspondiente restauración de la sede. L a demolición del edificio trajo aparejada la consiguiente alterac ión de las sepultura s que durante décadas ha bían ido apa reciendo en los suelos del templo y sus capillas. A lo larg o de los a ños, los fieles sevillano s, persona jes ilustres, nobles, eclesiásticos y adin erados en general habían co nt ratado estos enterramientos a cambio de ciertos bienes donado s a tal fin a la Iglesia, con la prom esa de re cibir un descanso allí que se prometía eterno y de s er beneficiados por las celebraciones funerarias correspondientes. Sin embarg o, el derribo previsto suponía la modificación de estos osarios, rompiéndose así de manera unilateral los cientos de contratos firmados. Por otro lado, se daba la paradoja de que eran p recisamente las rentas obtenidas de la explotación de estos bienes una de la s principal es fuentes de ingre sos económicos con la que cont aba el cabil do para la pu esta en marcha de su ambicioso proy ecto const ructivo. Fueron estas dos situac iones, una económica y otra li túrgica o ceremonial , las que provocaron la r edacción de ambos códices , ca da uno de e llos dedicado a una variante. E ra n ecesario la ordenación y puesta en lim pio de todos los datos asentados en esos contratos firm ados entre la institución y los particulares , con la idea de saber con precisión con qué medios contaba la sede p ara el inicio de las obras y m antener la memoria de aquellos difuntos cuy os ente rramientos iban a su frir l as consecuencias que la obra nueva podía acarrear. 2. Así surgen estos dos li bros . Por un lado, el denominado Libro Blanco , ho y así calificado por el color de su e ncuadernación, incidiría en los datos de carácter económico, mientras que el segundo, el Libro de Dotaciones Antig uas de Aniversarios y Pitanzas, pondría el énfa sis en la información d e carácter li túrgico. Es a dif erencia en el contenido da lugar a que la estructuración interna de cada cu al fuese tamb ién diferente. El Libro Blanco cuenta con dos p artes distintas. En la primera, núcle o central del volumen y de su contenido, se recoge el g rueso de la información relativa a las dotaciones que die ron origen al pro y ecto. En esta parte del códice, los dato s se articulan según las capillas que conformaban la antig u a mezquita -catedral y sobre las que se habían firmado los contratos. En la segunda, se contiene una versión romance ada y 280 actualizada de las Consti tuciones de don Remond o fechadas en 1261, pilares jurídicos fundacionale s sobr e los que se levantó la Ig lesia restaurada en la ciudad, vigentes hasta el siglo X IX, y cu ya pre sencia aquí r esponde a la necesidad del cabildo de poner al día todo lo relativo al reparto de beneficios entre los capitulares. Por su parte, e n el Libro de Dotaciones la información con las r eferencias de c arácter litúrgico ex traídas de esos documentos de donació n se or ganiza según los meses d el año. En ca da mes, unos asientos breve s resumen las obligaciones de culto que contraía la c atedral con los distintos dotantes. 3. En el año 1411 se culminó el proceso de elaborac ión de nuestros dos manuscritos, que se configuraron físicament e de manera mu y distinta a la que tenían los libros de ge stión que por aquellos mismos años se estaban empleando en la administración del patri monio capitular. Se recurrió para ellos a unas materialidades diferenciadora s, más a corde con la idea concreta que los libros pre tendían tra smitir y con la fun ción que el capítulo les había asi gnado. De entrada, ambos volúmenes se realizaron en pe rgamino, frente al resto de manus critos de gestión fabricados en papel . El membranáceo era y a por estas fechas un m aterial solemne. En la Cancillería r eal castellana estaba reservado a las tipologías docu mentales de ma y or entidad diplomática y a aquellas cu yas dispo siciones tenían carácter perpetuo. La Iglesia asumió aquí esta misma simbología elaborando dos libros de cuero ca rgados de solemnidad y marcada perpetuidad. El pe rgamino, recio y resistente al paso del tiempo frente a lo efímero del papel, trasmití a aquí la pretensión de et ernidad d e la que no iban a gozar l as tumbas de los que habían sido enterrados en el templo , aspirando a l a más digna d e las posteridades. Esta y otr as características codicoló gica s , como la disposición del tex to en la pág in a y el abundante uso de rúbricas rojas y calderones de colores, estaban condicionadas por su desti no, subrayando el valor asigna do a los datos allí contenidos, aludiendo a la categoría con la que se pretend ió dotar a ambos manuscrit os. De este modo, con solo una mirada, cualquier persona podría entender la importancia, económica o espiritual, de cada uno de los volúmenes. 4. A este respecto, un ro l esencial lo jugaba también la escritura y el modo de trazar esta. Con este fin , se eligió para su r edacción una grafía a medio camino entre l as gótica s cursivas de traza do más rápido empleadas para los libros de papel y contenido 281 administrativo y aquella otra, excesivamente solemne, utilizada en pesados códice s de contenido litúrgico o memorial. S e escog ió una gótica híbrida trazada sin prisa, simil ar en ambos libros, pues se trataba de un pro yecto homogéneo, aunque realiz ado por h asta tres manos diferentes. Por las circunstancias que rodearon este proceso de escrituración todo apunta a que fue el redactor del Libro Blanco, l a M ano 1, cu y a identidad desconoce mos, el que encabezó el equipo de escriba nos. A pesar de no saber sus nombres, suponemos que se trataría de pe rsonas acostumbradas a trabajar en el ámbito del documento y del libro manuscrito, contexto habitual en la sede hispalense en el que abundaron c ó dices diplomáticos para la administración de la institución. 5. En todo caso, desde u n punto de vist a paleográfico, ambos volúm enes, aunque dada su vigencia en el tiempo aún más el Libro Blanco, constituyen tam bién unas ricas fuentes de ejemplos gráficos. Esto se debe a las huellas que muchas persona s han dejado sobre ellos en fo rma de numerosos añadid os que muestran la evol ución grá fica castellana durante los si glos finales de la Edad M edia y p rincipios de l a Edad Moderna. Como ya hemos comentado, la ma y oría de estas adiciones pueden encua drarse en la misma tipología gráfica , una gótic a híbrida, a la que se suma a partir de la segunda mitad del siglo XV las góticas cursivas. Algo más tardías son las adiciones en gótica textual, pudiéndose encontrar además muestras de la influencia de la corriente gráfica humanística, u otras nue vas hibridaciones provocadas por su coexistenc ia con la tradición g ótica. 6. Se trata de unos libros ún icos . A día de hoy no se tiene constancia de un proy ecto de similares características en ningún otr o centro escritorio. Amb os volúmenes nacieron de manera conjunta, formando una unid ad compacta d e inform ación, para dar respuesta a unas necesidades mu y concretas, en u na co yuntura hist órica d e la Ig lesia de Sevilla igualmente e specí fica. Esta c ircunstancia provoca que sea prácticamente imposible encuadrarlos en ninguna d e las categorías tradicionales de códices diplomáticos comúnmente establecid as . La razón es muy sencilla. El cabildo trató de resolver esta cuestión mandando confeccionar una herramienta de ge stión que resolviera tal demanda, llevándose a c abo una selección de los datos contenidos en las fuentes escritas, en particular los re lativos a los aspectos ec onómi cos y c ultuales de la sede. Estos se compilaron de una deter minada manera sin contar con un modelo prestablecido y sin 282 ataduras aparentes, salvo las marcadas por su prece dente librario, el Curso de los Aniversarios , que en todo caso solventaba parte y no todos los desiderata planteados. En consecuencia, podemos hablar de unos có dices dipl omáticos que encajan plenamente en el espacio multi forme y enormemente versátil, considerado propio de las escrituras grises. Son “ o utils de gestion, outils de contrôle et de domination, adjuvants à la décision, supports de mémoire et instruments de domination ” 727 . 7. Para su factura , como precedente s , s e tuvieron en cuenta: Por un lado, un conjunto de documentos, principalmente dotaciones de capellanía y testamentos junto con la normati va que institu yó desde su origen la organización económica del capítulo. El papel que estos volúmenes jugaron a la hora de permitir que la información haya lle gado hasta nosotros ha sido fundamenta l. Tras efec tu ar una criba sobre el terreno hemos sit uado en número y esp acio los supervivientes, sacando a las luz las prácticas de conservación se culares que sufrieron las fuentes de referencia dado que, como parece, una vez hechos los dos libros no hubo en la conser v ación de los documentos originale s toda la precauc ión que hubiera sido deseable. Esto explicaría el escaso número de ellos que han sobrevivido hasta nuestros días, al considerarse y a i nútil la información que contenían por encontrarse est a volcada en los manuscritos o a ún más, obsol eta al actualiz arse con respecto al momento primitivo en que los contratos se fi rmaron. Han si do 110 los consultados s usceptibles de pertenecer a los qu e buscábamos, r educiéndose a 84 aquellos cu y o contenido se corre spond e con los asientos del libro. D e estos , solo 69 forman parte del grupo d e los usados para la redacción del núcl eo primi genio d el pro yecto, mientras que el resto, 15, son añadidos posteriore s a 1411. Por otro lado, el d enominado Curso de los Aniversarios , un personalísimo obituario que es el más anti guo de la catedral de Sevilla . Este fue el modelo librario de la empresa que nos ocupa, tanto en la información recogida, que coincide parcialmente con la de nuestros volú menes, como en el criterio d e o rdenación de l a mi sma. Su conservación por p arte del cabildo resulta paradó jica, al ser un libro en de suso, pues se cerr ó al s er sustituido por los nuestros, aunque del mismo modo que tampoco s e destruiría luego e l Libro de Dotaciones cu ando dejara de ser útil. 727 Proyecto “É critures grises. Les i nstruments de travail administrati fs en Europ e méridionale ( XIIe - XVIIe siècles)" , https://ecrituresgrises.hypothe ses.org/ (Co nsultado en e nero de 2 016). 283 En cualquier caso nuestros códices adquieren así no solo la función de organizadores y adminis tradores de l a info rmación, sino también la de custod ios de la contenida en esos mismos documentos que pasaron a suplir. 8. Entre sus consecuentes conserva mos: Por una parte , algunos de los ll amados Libros de cape llanía, li bret es de fabricación anual que iban ac tu alizando las informaciones reco gidas en estos volúmenes. Estos productos, que nosotros hem os englobado dentro de los llama dos Libros de cargo y descar go anual , ejercier on de herramientas de control por parte de los contadores sobr e el trabajo llevado a cabo por los ma y ordomos. En ellos s e actualizaría parte de la inform ación proporcionada por el Libro Blanco , acomodando los gastos ejecutados cada año sobre algunas de las propiedades asentadas en este. Y por otra, por supuesto, las copias, unos ejempla res que refle jan el uso que del Libro Blanco y el Libro de Dotaciones se hiz o a lo largo del tiempo. De estas, y a sean íntegras o fraccionarias, nos interesa destacar d os manuscritos elaborados mu y poco tiempo después de finaliz ada nuestra empr esa escrituraria y separ ados ho y po r ci entos de kil ómetros. No referimos a los volúmenes sitos en el Archivo C atedral de Sevilla y en la biblioteca de la Real Academia de la Historia. Ambos c opias que aún constituyen piezas dig nas de un estudio más pausado que intente esclarecer las motivaciones que llevaron al cabildo a crearlas, así como sus vidas posteriores, aquellas que hicieron que estos códices acabasen e n manos de al gunos de los más il ustres humanistas de la S evilla del XVI y el XVII. Fue precisamente esta hist oria post erior la que a cabó generando nuevas reproducciones del contenido de nuestros manuscritos, custodiadas ho y en la Biblioteca Nac ional. 9. Una pieza clave del pr oyecto fue su autor intelectual, el prior de l a cated ral de Sevilla Diego Martínez . Este personaje no solo ordenó hacerlos, sino que también vigiló sus distintas comp osiciones, es decir, parti cipó de su elaboración activamente tal y como y a ha quedado d emostrado. La personali dad de este hombr e y su tra y ectoria en la institución aseguraban los resultados del proyec t o 728 . 728 P. Geary, “"Auctor" et "auctoritas" dans les ca rtulaires de haut Mo yen Âge”, Au ctor et Auctoritas . Inventio n et conformisme d ans l'écriture médiéva le , P arís, 2001, pp. 61 - 71. 284 Los testim onios encontrados acerca de su perso na no dejan lugar a dud as. Nos indican que era un hombre capacitado para llevar a buen término el desempeño de sus distintas ocupaciones, pero también lo sitúan en un contexto laboral que le permitió cultivar relaciones influ y ent es. Mano derecha del deán Pedro M anuel y ve rdadero controlador de buena p arte del patrimonio eclesiástico del momento , este simple racionero llegó a ser u n magnífico conocedor de su memoria escrita acumulada, circunstanc i a que le p ermitió convertirse en una pieza esencial d el engran aje administrativo de la catedral. Contador además de prior, posible ma y ordomo de las pitanzas y buen conocedor del archivo catedralicio como custodi o de su s privilegios fueron al gunas d e sus ocupaciones. Todas estas tarea s lo convertían en la person a idónea para llevar a cabo con éxito la labor encomendada por el c abildo hispalense. Tení a competencia acreditada y estab a en el lu ga r y en el momento adecuado. Y sin embarg o la hist oriografía habitual apenas antes había repar ado en él, centrando su atención numerosos hist oriadores en encumbrar a otros personajes cu y a aportación en la construcción de la nueva iglesia se ha magnifica do . El caso del ma yor domo de Fábri ca J uan Martínez de Vitoria es un claro ejemplo de ello Ollero Pina confirma que en torno a la fi gura del ma y ordomo se ha genera do una visión legendaria, recreada con Gestoso por los eruditos sevillanos decimonónicos 729 , en muchos casos con calificativos pompos os y ex age rados. Nadie cue sti ona aquí la eficienc i a con que dese mpeñó sus labores al frente de la inst itución, ni la pulcritud y precisión con que llevó l as cuentas a través d e los libros que sabemos qu e usó gracias a las informaciones que recoge su testamento. Tampoco su innegable apoy o a la c ausa , manifiesta mediante la d onación a su muerte d e sus bienes a l a f ábrica que gestionó. N o cabe duda de su profesionalidad y qu e sin su presencia l a historia d e la co nstrucción del nuevo templo no hubiese sido la mi sma, p ero m uchas de las afirmacion es que se han aportado sobr e él se apoy an en la inex i stencia de informaciones previas a l os años de su gobier no, sobre todo en lo que a libros de la may o rdomía de Fábrica se refiere 730 . 729 J. A. Ollero Pina , “L os mayordo m os de la fábrica de la Cated ral …”, p.134. 730 Ibidem , p.140 : Aunqu e sólo sea por la ausen cia d e documentos similares referen tes a la fá brica anteriores a él, h abría q ue atribu irle, si no la intro ducción, sí el desarrollo d e unas forma s d e administració n qu e exigía n la con stancia p or escrito d e apu ntes con tables en series esp ecífica s en q ue apareciesen o rdenados los ingresos según su procedencia y los mandatos y albalaes de pag o . Esta afirmación no e s del to do co rrecta, pues co mo q ueda d emostrad o, estos vol úmenes a los q ue se ref iere el 285 Por el contrario quedaba hasta ahora desdibujada la figura de Dieg o Martí nez. Prior, racionero, contador, archivero, procurador, juez y a lb acea son algunos de los roles que rep resentó nu estro personaje a lo lar go d e su vida. Ejerciendo tales oficios llevó a cabo un a in gente tarea de reordenac ión y g esti ón de la memoria histórica de la institución asociada a la que, en aquel momento , fuera una d e las fu entes de ingresos más de stacadas d e c uantas contaba el ca bildo para la puesta en marcha de su colosal proy ecto constructivo. En consecuencia, su labor en conjunto sobrepasaría a la mayor domía de la pitancería, a la que también aparece vinculado, para invadir las otras dos oficinas y , en general, toda la estructura ec onómico-administrativa de la cated ral sevillana. Sin embarg o ni Vitoria ni nuestro prior debieron ser casos aislados. El conjunto de hombres qu e participaron de un modo u otro en la consecución de tan monumental empresa, antes de que la primera pied ra fu era colocada, sigue que dando en el anonimato. 10. De cuantas oficinas componí an este entorno, una de las más destacadas sería sin duda la Casa d e las Cuentas . Este organismo fue un oficio de escritura y el centro neurálgico de gestión económica y fiscaliz ación de la iglesia sevillana. Toda su administración pasaba p or allí, gestionándose su patrimonio al menos hasta 1588, cuando la instit ución int e nta moderniz arse a raíz de los cambios producidos en la Ig lesia Católica tras el Concilio de Tr ento. Debido a ello, cuando se conjugan en el tiempo la decisión capitular de iniciar su nueva obra con la n ecesaria o rganización de la información sobr e dotaciones de capellanías u otros documentos que regulaban los ingre sos ordinarios d el cabildo, de entre todas las d ependencias con las que contaba la institución, únicamente la Casa d e las Cuentas podía convertirse en el epicentro de esta actividad escritoria. Tan s olo en este departamento se podían relacionar todos los vectores que eran pre cisos que confluy er an en la fabrica ción de unos libros de l as características señaladas: organismo destinado a la gestión económica, hombres con conocimientos de escritura, acceso a los documentos originales y capacidad d e trabajo y organización, liderados por un autor, que co rresponder ían co n los que noso tros de no m in amos Libros d e cargo y des cargo anual, se conservan en la mayordomía del co mun al, al menos, desde 1 408. Aun q ue p ara estas fechas Martínez de Vitoria estuviera ya ejerciend o su cargo, nada indica que fuese él el iniciador de este siste ma de control de gastos e ingresos en la Catedral de Sevilla. 286 personaje d e singular carácter. A causa de ello esta o ficina fu e el lugar d onde sabemos se trabajó y se custodió, al menos, el Libro Blanco . 11. El estudio del Libro Blanco y el Libro d e Dotaciones de la cated ral de Sevilla, entendidos como ejes centra l es de las diversas relaciones escriturarias desarrolla d as en el seno de la instit ución eclesiástica durante los siglos finales d e la Edad Media, aporta una serie de informa ciones decisivas que a y udan a rec onstruir el aparato adm inistrativo creado por la sede para la gestión de su ingente patrimonio . 12. Este archivo port átil que constituían nuestros volúmenes compartía espacio y parte de su función e n estas dependencias co n otros códices, muchos de ell os ho y perdidos. Por tanto s e ha pro cedido a un a reconstrucción histórica del entorno administrativo, estrechamente vinculado a ellos, que situase con la ma y or p recisión posible en su contexto de uso cada uno de esas piezas medievales de gestión. P ara ello se ha int entado clarifica r en la medida de lo posibl e el enmarañado conjunto de libros de toda clase y condición que a día de hoy se conserva en el archivo ca pitular. El inventario, herramienta única con l a que hemo s podido contar, ofrece una se rie de limitaciones que solo con un estudio singularizado de cada ejemplar h emos podido solventar. Aunque queda labor pendient e, se ha relacionado e im bricado el empleo de estos códice s en la maquinaria administrativa del momento , identificando además aquellos otros libros con los que se vinculan de algún modo. L os Libros de Estatutos, Libros de Cargo y D escargo Anual, Libros de C asil las y manuales varios fueron solo algunas de las herramientas con las que el cabildo sevillano defendió y gestionó uno de los mayores patrimonios al sur de l reino de C astilla. 13 . No cabe duda, llegados a este punto, de que la sin gularidad que entraña esta empresa escrituraria se manifiesta en diferentes ámbitos. Por un lado, aquel referido a lo específico del pro yecto, mediatiz ado por la c oyuntura histórica en qu e se gestó. Por otra parte, la particularidad que hace referencia, como y a se ha dicho, a la relación que guardan los libros con los documentos cu y o contenido di o lugar a los propios manuscritos. Desde aquellos documentos p rimitivos nacen unos códice s que constituye n, en sí mismos , nuevas fuentes de información cargadas d e autoridad . Y por último su carác ter primigenio, fr ente a aquellos productos que en sucesivos momentos reprodujer on todo o p arte de su contenido. 28 7 14. Como hemos señalado antes, se puede calificar nuestro pro yecto escritorio como el de la elaboración de unos li bros nuevos que recogen , organizan y actualizan todos aquellos datos intere santes para la empresa, convirtiéndose así en lo que algunos autores d enominan re empleos en el ámbito d e lo s cartularios. La memoria funeraria y patrimonial de la catedral de S evilla no solo se pone al día sino que también se inviste aquí de la le gitimidad social que les proporcionaba la propi a institución. De al gún modo estos códices prote gían la información y l e otorgaban autoridad por el si mple hecho de estar recogida en ellos, pud iendo convertirse en una suerte de locus cred ibilis 731 . Eran piezas únicas que contenían información fiable por el mero hecho de estar ahí depositada. Los libros as umían hasta cierto punto el papel que representaba el archivo como custodio de l a memoria , ocupando un espacio int ermedio entre este y la comunidad 732 . 15. En cualquier caso, estos códices fueron herr amientas para organizar, administrar y recordar . Esas fueron sus fun ciones asignadas y en ese orden se desarrollaron desde el momento mismo de su conc epción. Fueron herramientas con las que organizar el ingente número de noti cias ex traídas de los documentos que en su momento conservaba el ca bildo, poniendo al día los recursos e conómicos e ntonces disponibles. L os volúmenes fue ron útiles para administ rar las propiedades dotadas de cara a su uso futuro. Y f ueron el instrumento con qu e contó el capítulo para recordar a aquellas personas cu yos bienes permitirían financiar la construcción d e un nuevo templo. Eran libros desti nados a perdurar, a ser usados en el futuro. Eran libros vivos que trataban de la muerte 733 , pero también en buena parte de la memoria económica y la supervivencia terrenal de la Ig lesia de Sevilla. Debido a todo ello, las f unciones del Libro Blan co y el L ibro de Dotaciones se situaban, en frase afortunada de Gea r y, entre la gestión y la ge sta 734 . 731 G. Bó nis, “Les a uctorités de “foi publiq ue” et les ar chives d es “loci cr edibiles” en Ho ngrie”, Archivum , 12 (1961), p p. 87 -10 4; L . Ko szta, “Anális e p rosopográfica do s cóneg os do s cabid os catedralício s húngaros na Idade Média (1200 - 1350): conclusões”, Carreiras Eclesiás tica s no Ocid ente Cristão (séc. XII - XIV) , Lisboa , 20 07, pp. 27- 28. 732 L. Morelle , “Comment inspir er confiance? ...” , p.162. 733 V. Greene, “Un cimetière livr esque… ”, p .308 . 734 P.J. Gea ry , “Entre gestion et gesta”,… pp . 13 -14. 288 295 Al contrario è stato finora offuscata la figura di Diego Martínez. Priore, racionero , revisore dei c onti, archivista, procuratore, giudice ed esecutore di testamenti sono alcuni dei ruoli che ha rappresentato il nostro personaggio nella la sua vita. Esercitando t ale attivitá ha effettuato un enorme compito di riorganizzazione e gestione della memoria storica d ell ’ ist ituzione vincolata alla quale, in quel momento, è stata una delle fonti di reddito più ecc ezionale per l'a ttuazione del colossale progetto di costruzione ideato dal capitolo della Chiesa. Di c onseguenza, il suo lavoro va molto piú in là dell’ amministrazione di Pit ancería , alla quale appare le gato, e invade gli altri due uffici e in genera le, tutta la struttura economica e amministrativa d ella cattedrale di Siviglia. Tuttavia, né Vitoria né il nostro priore dovevano essere casi isol ati. Il gruppo di uomini che ha partecipato in un modo o nell'altr o nel raggiungimento di un’ impresa così monumentale, prima che la prima pietra fu posta, rim ane anc ora anonimo. 10. Tra tutti gli uffici che costitui vano questo ambiente, uno dei più im porta nti senza dubbio era la Casa dei Conti . Questo corpo è stato un v ero mestiere di scrittura e il fulcro stesso della gestione economica e la s upervisione dei conti nella chiesa di Siviglia. Tutta la sua amministrazione si focalizzava lì, dove si ges tivano i suoi beni almeno fino a 1588, quando l'istituzione cerca di modernizz arsi in seguito ai cambiamenti nella Chiesa cattolica dopo il Concilio di Trento. A causa di questo è quando si combinano nel tempo la decisione del capitolo di iniziare la sua nuova construzzione con la ne cessaria organiz zazione delle informazioni sulle dotazioni di cappellanie o altri documenti che re golavano le entrate di soldi nella cattedra l e, tra tut te gli ufficii con i quali contavano l’istituzione, solo la Casa dei Conti potrebbe diventare l'e picentro di questa attività scritoria. Solo in questo dipartamento potevano confluire tutti i vettori bisog nosi per fare dei libri dalle ca ratteristiche menzionate: organismo per la g estione econo mica, gli uomini con conoscenza di sc rittura, l'accesso ai documenti originali e capacità di lavoro ed orga nizz azione, guidata già esercitando il suo ufficio, nulla indica c he egli è stato l'i niziatore di q uesto siste m a d i co ntrollo delle spese e delle entrate nella Cattedrale di Siviglia. 296 da un personaggio con un carattere unico. Per tutto que st o, questo uffi cio è stato il luogo dove sappiamo che fu lavorato e custodito, almeno, il L ibro Blanco. 11. L o studi o del Libro Blanco e il Libro de Dotaciones della Catted rale di Siviglia, come fulcri centrali delle varie relazioni scrittura li sviluppa te all 'interno dell'istituzione ecc lesiasti ca nei secoli finali del Medioevo, fornisce una serie di informazioni critiche per aiutarci a ricostruire l' app arato amministrativo crea to dalla sede per gestione del suo vasto patrimonio. 12. Questo archivio portatile costituito dai nostri volumi ha condiviso il suo spazio ed una parte d el suo ruolo in queste dipen denze con altri codici, m olti dei quali ormai sono perduti. Quindi si è proceduto ad una ricostruzione storica del contesto amministrativo, strettamente le gata a loro, mettendo il più accuratamente possibile ciascuno di questi pezzi della gestione medievale nella sua funzione. A tal fine, si è cercato di chiarire per quanto possibile, tut ta la intricata serie di li bri di tutti i tipi che oggi si conservano nel a rchivio c apitolare. L'inventario, unico strum ento che abbiamo, offre alcun e limi tazioni che ci han no obbligato a uno studio individuale di o gni manoscritto. S eppure il lavoro è ancora incompleto, si è stabilito l'uso di questi due codici nella macchina ammini strativa del tempo, identificando anche gl i altri li bri che sono collega ti a loro in qualche modo. I Libri di Statuti, i L ibri delle ent rate e us cite annuali, Libri di Casil las e vari manu ali erano solo alcuni degli strumen ti con cui il capitolo sivigliano ha difeso e gestito uno dei più grandi pat rimoni a sud del reg no di Castiglia. 13. Non c’ è dubbio a qu esto punto che la singularità intorno a questa impresa scritturale si manifesta i n diverse aree. Da un lat o, quella sulla specificità del progetto, determinata dalle cir costanze storiche in cui è stata concepita. Inoltre, la particolarità, come già detto, sul rapporto tra i due libri e i documenti il cui contenuto ha determinato i manoscritti stessi . Da q uei primi docume nti son o nati i codici i qu ali costi tuiscono in se stessi nuove fonti di informazione caricati di vera auto rità. Ed infine il loro carattere primo, al contrario dei prodotti fatti in momenti succ essivi che riproducono tutto o parte dei suoi contenuti. 297 14. Come si è indi cato in precede nza, si può definire il nost ro progetto scrit torio come lo sviluppo di due nuovi libri che raccolg ono, organizzano e aggiornano tutti quei dati interessanti per l’ impresa, div entando c osì quello che alcuni autori chiamano re impieghi nel campo de i cartulari. La memoria funerale e patrimoniale della cattedrale di Siviglia non solo si agg iorna qui, ma si investe anche della legittimità sociale che h a l'istituzione stessa. I n q ualche modo questi cod ici prote ggevano l’ informaz ione e le davano autorità semplicemente essendo r accolte s u di essi e diventado cos ì in una so rta di locus credibilis 739 . Erano codici unici che contenevano informazioni affidabili per il solo fatto di esser e lì depositate. I n una certa misura, i libri assumeva no il ruolo che rappre s entava l’ archivio come custode della memoria, occupando uno spazio intermedio tra questo e la comunità 740 . 15. I n ogni caso, questi codici sono stati strume nti per organizzare, ges tire e ricordare . Quelle erano le loro funzioni assegnate e in questo o rdine si so no sviluppate dal momento del conce pimento. Erano strumenti che or ganizzavano il numer o enorme di notizie ricava te dai documenti che una volta manteneva il ca pitolo , facendo un agg iorn amento d elle riso rse fin anziarie dispo nibili allora. I volumi sono st ati utili per la ge stione d elle proprietà donate per il loro utili zzo futuro. Ed è stato l o str umento con il quale il capitolo ha ricorda to coloro i quali beni permettere bbero finanziare la costruzione di un nuovo tempio. Erano libri destinati a durare, da utilizzare in futuro. Erano libri viventi che si occupano di morte 741 , ma anche in gran parte d ella memoria economica e la sopra vviv enza terre n a della Chiesa di Siviglia. Dovuto a tutto quest o, le funzioni del Libro Blanco e il Libro de Dotac iones sono stati collocati, in una frase fortunata di Geary, tra la gestione e la gesta 742 . 739 G. Bó nis, “Les a uctorités de “foi publiq ue” et les ar chives des “loci credib iles” en Ho ngrie”, Archivum , 12 (1961), p p. 87 - 10 4; L. Ko szta, “Anális e p rosopográfica do s có negos do s cab idos catedralício s húngaros na Idade Méd ia (1200 - 1350): conclusões”, Carreiras Eclesiás tica s no Ociden te Cristão (séc. XII -XIV ), Lisboa, 2 007, pp. 27 - 28. 740 L . Morelle, “Co mment in spirer co nfian ce? ...”, p . 162. 741 V. Greene, “Un ci metière livresque…”, p .308 . 742 P.J. Gear y , “Entre ge stion et gesta”,… pp . 13 -14. 298 299 V. ANEXOS 300 301 ANEXO I: ÍNDI CE DE D OCUM ENTOS 743 . 1. 1266, ag osto, 28. Pelegrín de C ontaas, al bacea de Ruy García d e Santander, da al cabildo 5 aranzadas de viña en Merlina, 20 aranzadas de olivar y un molino d e aceite en Palomares a cambio de un anive rsario, una lámpara de ac eite y misas por el alma de este. A. -ACS, sec.IX, leg.10912, doc.16/1. Pergamino de 270 x 285 mm. Mala conservación. Tinta ocre. Escritura gótica cursiva. Plica de dos orificios de donde penderían dos sellos. Pautado. Carta partid a por ABC. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y n otarios de Se villa en el siglo XIII … , do c.45, pp. 269-271; A. Ba llesteros y Beretta, Sevilla en el sigl o XIII , Madrid, 1913, doc. 152, pp. 158-159. 2. 1275, marzo, 8. Doña María, viuda de P edro Moral, montero d el rey, da al cabildo unas casas en la collación de San Isidro a cambio de dos aniversarios por ambos. A. -ACS, sec. I X, le g.10947, doc.17/1. Pergamino de 370 x 285 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. B. -ACS, sec. IX, le g.10947, doc.17/2. Copia certifica d a en pap el por José Morillo Bermúdez. Fechada e n 1712, noviembre, 18. Sevilla. 3. 1277, ag osto, 4. Testamento de doña María, ama de Ru y Lorenzo, en el qu e da al cabildo unas casas en la collación de Santa María a cambio de dos aniversarios por ambos. 743 El presente índice de d ocumentos rec oge los 84 documentos id entificados d e aq uellos que servirían de base a nuestro proyecto escriturar io. Se pr esentan aquí siguiendo un orden cronológico. 302 A. -ACS, sec.IX, leg.10964, doc.11. Per ga mino de 150 x 300 mm. Buena conservación. Tinta ocre oscura. Escritura g ótica c ursiva. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y n otarios de Se villa en el siglo XI II … , doc.67, pp. 297 -299; A. Ballester os y Beretta, Sevilla en el siglo XIII… , doc. 206, pp. 219-220. 4. 1278, mayo, 12. Miguel, criado d el arcediano de Niebla, y cab allero y albac ea de Fernando Ruiz, alcaide de Cantillana y caballero del ar zobispo don Remondo, da al cabildo una ti enda en la albardería en la collación de San Martín a cambio de un aniversario. A. -ACS, sec.IX, leg.10997, doc.34. Per ga mino de 220 x 150 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pa rdo, Docu mentos y notari os de Sevilla en el siglo XIII … , doc.71, pp. 303-3 04; A. Ballesteros y Beretta, Sevilla en el siglo XIII … , doc. 213, pp. 227-228. 5. 1284, abril, 9. El arzobispo don Remondo da al cabildo media T orre de Guadiamar a c ambio de un capellán que cante requiem cada día por él y los reyes Fernando III y Alfonso X y un aniversario por el arzobispo. A. -ACS, sec. IX, leg.10958, doc.3. Pe rgamino de 350 x 300 mm. Buena conservación. Tinta ocre oscura. Escritura g ótica c ursiva. 6. 1290, septiembre, 20. 303 Traslado de manda del testamento de Pedro González, racionero, por el que da al cabildo unas casas en la calle del Infante de Molina a cambio de dos aniversarios y doce memorias por él y sus padres. B. -ACS, sec.IX, le g.10964, doc.9. Perg amino de 200 x 170 mm. Reg ular conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notarios de Sevilla en el sigl o XIII … , doc .91, p. 338. 7. 1291, septiembre, 19. Sevilla. Doña Dominga, viuda de Domingo Ruiz, escribano del rey, da al cabildo una bodega en la collación de Santa María a cambio de un aniversario por ella y sus dos maridos. A. -ACS, sec. IX, le g.10928, doc.16/1. Perg amino de 210 x 2 36 mm. Regular conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notar ios de Sevilla en el siglo XIII… , doc.93, pp. 340-3 41; A. Ballester os y Beretta, Sevilla en el siglo XIII … , doc. 244, pp. 267-268. 8. 1292, abril, 24. Sevilla. Doña Sancha da al cabildo una casa en la collación de Santa María a cambio de un aniversario por su alma. A. -ACS, sec.IX, le g.10946, doc.1. Pergamino de 227 x 200 mm . Regular conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notarios de Sevilla en el sigl o XIII … , doc .97, pp. 346 -347. 9. 1293, mayo, 8. Se villa. 304 Doña Estebanía, viuda de don Pascual de Soria, da al cabildo unas casas en la collación de Santa María a cambio de dos aniv ersarios por ambos. A. -ACS, sec. I X, le g.10963, doc.27/1. Pergamino de 205 x 260 mm. Buena conservación. Tinta o cre oscura. Escritura góti ca cursiva. Ca rta p artida por ABC. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y n otarios de Se villa en el siglo XIII … , do c.100, pp. 349 -350; P. Ostos Salcedo , “Dotaciones de capellanías”… , doc. 16, pp. 88-86. 10. 1293, septiembre, 5. Sevilla. Fernando Pérez, conseje ro y canciller de la poridad del rey don Sancho, y su mujer doña Beatriz, da n al cabildo unos baños y el m esón Blanco en la collación de Santa Cat alina y la alf óndiga, bodega y casas de la judería a cambio de una sepultura en la capilla de San Andrés, tres capellanes y un sacristán, dos aniversarios y misas por los reyes. A. -ACS, sec. IX, leg.10936, doc.8. Pe rgamino de 585 x 735 mm. Buena conservación. Tinta ocre oscur a. Escritura gótica cursiva. Inicial orn amentada. Plica con un orificio con restos de seda verde d e la que pendería un sello. Carta partida por ABC. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y no tarios de Sevilla en el siglo XIII … , doc .103, pp. 354 -358. 11. 1293, octubre, 12. Fernando Pérez, conseje ro y canciller de la poridad del rey don Sancho, y su mujer doña Beatriz, da n al cabildo unas ti endas en la plaza de la catedral y una huerta en la puerta de la judería a cambio de nueve memorias . 311 1317, mayo, 27. Se villa. Ferrán Gutiérrez, arcediano de Sevilla, oficial del arzobispo don Fernando, da al cabildo unas casas en la collación de Santa M aría a cambio de un capellán, un aniversario y dos memorias. A 1 .-ACS, sec. I X, le g.10929, doc.34/1. Pergamino de 290 x 350 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. C arta pa rtida por ABC. A 2 .-ACS, sec. I X, le g.10929, doc.34/2. Pergamino de 285 x 335 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótica cursiva. Carta pa rtida por ABC. B. -ACS, sec. IX, leg.10929, doc.34/3. Copia simple en pape l d el siglo XI X . Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notari os de Sevilla en el siglo XIV … , doc.63, pp.165-166. 28. 1320, mayo, 2. Se villa. Guillermo, arcediano de Niebla, da al cabildo u nas casas y una bodega en la collación de Santa María y un p edazo de viña en el Copero a cambio de un capellán y tres anive rsar ios por él, sus padres y el arzobispo don García. A. -ACS, sec. IX, leg.10939, doc.34/1. Pergamino de 390 x 285 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. B. - ACS, se c.IX, le g.10939, doc.34/2. Copia certificada en papel por J osé Morillo Bermúdez. Fechada e n 1712, julio, 7. Sev illa. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notarios de Sevilla en el sigl o XIV … , doc.70, pp.179-181. 29. 1321, mayo, 18. Se villa. Pedro Fernández, canón igo de la catedral de Sevilla, da al cabildo una tienda en los Alatares a cambio de dos aniversarios y dos memorias por él y sus padres. 312 A. -ACS, sec.IX, leg.10964, doc.16. Per ga mino de 300 x 210 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. Edit.- P. Ostos - Mª. L . Pardo, Documentos y n otar ios de Sevilla en el siglo XIV… , doc.73, pp.184-185. 30. 1321, mayo, 30. Se villa. Gil Domínguez, canónigo de la catedral de Sevilla, da al cabildo unas casas en la collación de Santa María y 4.000 maravedíes a cambi o de dos capellanes, dos aniversarios y diez memorias por él y sus padres. A 1 .-ACS, sec.IX, l eg.10928, doc.1/1. P ergamino de 345 x 375 mm . Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. C arta pa rtida por ABC. A 2 . ACS, sec.IX, leg.10939, doc.30/2. Pergamino de 350 x 325 mm. Bue na conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. C arta pa rtida por ABC. B. -ACS, sec.IX, l eg.10928, doc.1/2. Copia certificada en papel por J osé Morillo Bermúdez. Fec hada en 1711, septiembre, 4. Sevilla. C. -ACS, sec .IX, leg.10939, doc.30/1. Copia certifica da en papel por Sebastián de Santa María . Fechada en 1712, agosto, 20. Sevilla. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notarios de Sevilla en el sigl o XIV … , doc.41 y 74, pp. 128-130 y 185-188. 31. 1322, ag osto, 12. Sevilla. Traslado de manda del testamento de Elvira Pérez, mujer de Alfon so Pérez, por el que da al cabildo unas casas en la collación de Santa María a cambio de un aniversario por ambos. B. -ACS, sec. IX, leg.10963, doc.29. Pergamino de 300 x 250 mm . B uena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. 313 Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notarios de Sevilla en el sigl o XIV …, doc.69, pp.177-179. 32. 1328, febrero, 8. Sevilla. Guillén de las Casas da al cabildo unas casas en la coll ación de Santa María y 3.000 maravedíes a cambio de una s epultura, un capellán y dos aniversari os por él y su familia. A. -ACS, sec.IX, leg.10960, doc.4/1. Pergamino de 370 x 440 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. C arta pa rtida p or ABC. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notarios de Sevilla en el sigl o XIV … , doc.93, pp.222-226. 33. 1330, julio, 7. Sevilla. Guillén de las Casas da al cabildo una heredad en Manzanilla por los gastos de la capilla de Santo Tomé. A. -ACS, sec.IX, leg.10960, doc.8/1. Pergamino de 360 x 285 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. C arta pa rtida por ABC. B. -ACS, sec. IX, leg.10960, doc.8/2. Copia simple en papel del siglo XVII. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notar ios de Sevilla en el siglo XIV… , doc.103, pp.241-242. 34. 1331, abril, 24. Sevilla. Gonzalo García de Gallegos, alcalde mayor del rey en Sevilla, y Ruy D íaz de Escobar, canónigo de la c atedral de Sevilla, da n al cabildo unas tahonas en la collación del Salvador a cambio de una sepultura para su familia. 314 A. -ACS, sec.IX, leg.10960, doc.2/1. Pergamino de 325 x 215 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. B. -ACS, sec. IX, leg.10960, doc.2/3. Copia simple en pa p el del siglo XVII. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notarios de Sevilla en el sigl o XIV … , doc.104, pp.243-244; P. Ostos Salcedo , “ Dotaciones de capellanías”… , doc. 19, pp. 94-97. 35. 1332, abril, 25. Sevilla. Doña Sancha, viuda de Martín López, alcalde mayor de Sevilla, y su sobrino, Gil González, hijo de García González, da n al cabildo una huerta en la collación de San Marcos a cambio de un aniversario por García González y otro por Ruy González, su hermano, ambos canónigos y dos memorias. A. -ACS, sec.IX, leg.10973, doc.47. Per ga mino de 350 x 200 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notarios de Sevilla en el sigl o XIV … , doc.109, pp.252-254. 36. 1332, julio, 19. Sevilla. Doña Beatriz y Constanza Martínez, nietas de do n Martín Y áñez e hijas de Juan Martínez, y Elvira Martínez, mujer de Martín Eanes, hermano de las anteriores, dan al cabildo un horno en el Salvador y una huerta en la puerta de Carm ona a cambio de una sepultura y tres aniversarios. A. -ACS, sec. I X, le g.10939, doc.10/1. Pergamino de 370 x 300 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. B. -ACS, sec. IX, le g.10939, doc.10/2. Copia certifica d a en pap el por José Morillo Bermúdez. Fechada e n 1712, agosto, 20. Sevilla. 315 Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notarios de Sevilla en el sigl o XIV … , doc.110, pp. 254-256. 37. 1336, junio, 7. Sevilla. Doña Bernarda, viuda de García Martínez, sobrina de doña Pelegrina, da al cabildo una casa en la collación de Santa María a cambio de una sepultura y misas. A. -ACS, sec. I X, le g.10928, doc.13/1. Pergamino de 305 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. B. -ACS, sec. IX, leg.10928, doc.13/2. C opia ce rtificada en p apel por Francisco José Ascarza. Fechada en 1837, mayo, 9. Sevilla. Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notarios de Sevilla en el sigl o XIV … , doc.117, pp. 269-270. 38. 1340, abril, 8. Sevilla. Don Pedro, cardenal de España, da al ca bildo 3.000 maravedíes a ca mbio de un aniversario y gastos por la procesión de santa Práxedes. A. -ACS, sec.IX, leg.10939, doc.43. Per ga mino de 300 x 210 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótica cursiva. 39. 1343, julio, 4. Sevilla. Testamento de Ferrán R uiz de Haro, deán de la c atedral de Sevilla, por el que da al cabildo una heredad en Arroyo de Molino a cambio de una sepultura, tres aniversarios, nueve memorias y un capellán. A. -ACS, sec.IX, leg.10939, doc.36. Pe rgamino de 540 x 685 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. Inicial ornamentada. 316 Edit.- P. Ostos - Mª. L. Pardo, Documentos y notarios de Sevilla en el sigl o XIV … , doc.151, pp. 331-335. 40. 1344, octubre, 23. Traslado de manda del testamento de Lope Gutiérrez, alcalde mayor de Sevilla, por el que da al cabildo 8.000 maravedíes a c ambio de tres sepultura s, tres capellanes y una lámpara. B. -ACS, sec. IX, leg.10929, doc.9. Pergamino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótica cursiva. 41. 1359, noviembre, 23. Traslado de manda del testamento de Juan Fernández de Salamanca por el que da al cabildo unas casa s en el M armolejo a c ambio de un anive rsario y doce memorias por su alma. B. -ACS, sec. IX, leg.11031, doc.10. Pergamino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótica cursiva. 42. 1360, abril, 21. Sevilla. Pedro de las Casas, deán, da al cabildo la mitad de tres molinos y la c uarta parte de otro en el Arroyo de Marchenilla y tres cuerpos de casas en la collación de Santa María a cambio de tres capell anías, un aniversario solemne, limosnas y ornamentos. A. -ACS, sec.IX, leg.11003, doc.14. Per ga mino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. 43. 1362, enero, 3. Sevilla. 317 Don Ruy Gutiérrez de Villapadi erna, tesorero de la catedral de Sevilla, da al cabildo el mesón “del T oro” en la collación de S an Alfonso para la celebración de la Salve Re gina 744 . A. -ACS, sec. I X, le g.10936, doc.14/1. Pergamino de 350 x 275 mm . Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. B. -ACS, sec. IX, le g.10936, doc.14/2. Copia certifica d a en pap el por José Morillo Bermúdez. Fechada e n 1712, ma y o, 4. Se villa. 44. 1363, enero, 4. Sevilla. Fortún Martínez, clérigo, capellán de los reyes, da al cabildo unas casas en la collación de Santa María y una heredad de 3.000 maravedíes a cambio de una sepultura, un aniversario y un cape llán. A 1 .-ACS, sec. I X, le g.10928, doc.11/1. Pergamino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótica cursiva. A 2 .-ACS, sec. I X, le g.10928, doc.11/2. Pergamino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. B. -ACS, sec. IX, le g.10928, doc.11/3. Copia certifica d a en pap el por José Morillo Bermúdez. Fechada e n, 1711, s eptiembre, 4. Sevilla. 45. 1363, mayo, 9. Se villa. Juan Rodríguez, mercador, y su mujer, Estefanía Martínez, da n al cabild o unas casas mesón en collación de Santa María y 120 maravedíes durante su vida a cambio de una sepultur a, un capellán, un aniversario y once memorias, por ellos y por sus padres. A. -ACS, sec. I X, le g.10928, doc.24/1. Pergamino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. 744 T am bién se co nserva el te stamento d el m ismo per s onaje en ACS, sec.IX, leg.47, doc.1 3. 318 B. - ACS, se c.IX, le g.10928, doc.24/2. Copia certificada en papel por J osé Morillo Bermúdez. Fechada e n 1711, s eptiembre, 24. Sevilla. 46. 1363, mayo, 9. Se villa. Doña Mayor Alfonso 745 , mujer de Andrés Pérez, tone lero, da al cabildo la mita d de unas casas en la calle de la Tonelería a cambio de una sepultura en la capilla de San Jorge y do s aniversarios por ella y su familia. A. -ACS, sec.IX, leg.10929, doc.20. Per ga mino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótica cursiva. 47. 1370, noviembre, 14. Sevilla. Testamento de don Diego García, chantre de Badajoz, canónigo de la catedral de Sevilla y oficial general del arzobi spo de Sevilla don Pedro, por el qu e da al cabildo las casas de su morada y 2.200 maravedíes a cambio de una sep ultura, un capellán, doce aniversarios y doce memorias por su alma. A. -ACS, sec.IX, leg.10929, doc.44. Per ga mino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. 48. 1372, diciembre, 15. Sevilla. Doña Mayor Arias , muj er de Lope Gutiérrez, da al cabildo unas casas en la collación de Santa María a cambio de un anive rsario. A 1 .-ACS, sec.IX, le g.11004, doc.2. Pergamino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. A 2 .-ACS, sec.IX, le g.11004, doc.3. Perga mino de 350 x 275 mm. B uena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. 49. 745 En el Libro b lanco se lee “María Alfonso”: ACS, sec.II, lib. 09138, f.41 v 319 1373, ag osto, 31. Sevilla. García Muñoz, racione ro, da al cabildo siete pedazos de tierra de olivos, higueras y granados en Camas a cambio de once memorias y un aniversario por él y su familia. A. -ACS, sec. IX, leg.10963, doc.9. Pe rgamino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. 50. 1378, marzo, 7. Sevilla. Benito Fernández, clérigo beneficiado de Las Cabezas de San Juan, capellán en la capilla de Santo Tomé y criado del coro de la catedral, da al cabildo varias casas ti endas en la collación de Santa María y once pedazos de tierras en La Rinconada a cambio d e una sepultura en la capilla de Santo T omé, once memorias, un aniversario, un capellán, cera, una lámpara de aceite y una sepultura en la claustra de los criados para enterrar a sus criados. A. -ACS, sec.IX, leg.10928, doc.2/2. Pergamino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. B. -ACS,sec. IX, leg.10928, doc.2/1. Copia certificada en papel por J osé Morillo Bermúdez. Fec hada en 1711, septiembre, 4. Sevilla. C. -ACS, se c.I X, leg.10928, doc .2/3. Copia inserta en expediente de proc eso judicial de lindes sobre tierr as de la dotación de Benito Fernández. 1723. D. -ACS, sec.IX, le g.10928, doc.2/4. Copia inser ta en expediente de proce so judicial de lindes sobre tierr as de la dotación de Benito Fernández. 1811-1 814. E. -ACS, sec.IX, l eg.10928, doc.2/5. Copia certificada en pap el por Francisco José Ascarza. Fechada en 1826, junio, 10. Sevilla. 51. 1378, mayo, 12. Se villa. 320 Traslado de manda del testamento de Fernando Sánchez, prior del Puerto de Santa María y racionero de la catedral de Sevilla, por el que da al cabildo unas casas en la collación de San Miguel a cambio de un aniversario y once memorias por su alma. B. -ACS, sec.IX, leg.10939, doc.18/1. P ergamino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. C. - ACS, sec.IX, leg.10939, doc.18/2. Copia certificada en papel po r José Morillo Bermúdez. Fechada e n 1712, a gosto, 20. Sevilla. 52. 1379, enero, 19. Sevilla. Ferrán Martínez, arcediano de Écija, da al cabildo la heredad del Pulgar en Carmona y unas casas e n Mairena del Alcor a cambio de dos sepulturas, una para él y otra para sus hermanas, 500 maravedíes para la procesión de santa Marta, un aniversario solemne, once memorias, una lámpara de aceite, doce cirios en el día de T odos los Santos y en el de los difuntos y limosnas para los pobres. A. -ACS, sec. I X, le g.10911, doc.10/1. Pergamino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. 53. 1379, junio, 6. Sevilla. Testamento de Gonzalo Ruiz Bolante, tenedor de las atarazanas, marido de Marina González de Valderrama y padre de Ru y González Bolante, por el que dota al cabildo 1.100 maravedíes a cambio de una sepultura y dos capellanías. A. -ACS, sec.IX, leg.10927, doc.5/1. Pergamino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. B. -ACS, sec. IX, leg.10927, doc.5/2. Copia certificada en papel po r ofici al de archivo, Antonio García Jimeno. Siglo XI X. 54. 327 C. - ACS, sec.IX, leg .10898, doc.16/3. Copia simple en papel del siglo XIX. 74. [1426] Testamento de Fernando García, ar cediano de Baeza y canónigo de la ca tedral de Se villa, por el qu e da al cabildo varias casas en la Jud ería y alrededores a cambio de una sepultura en la capilla de S anta Marta, dos aniversarios solemnes y veinticuatro memorias. A. -ACS, sec.IX, leg.10974, doc.25. Per ga mino de 350 x 275 mm. Bue na conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. 75. 1437, enero, 2. Sevilla. Traslado de manda del testamento de Pedro Estébanez, canónigo, por el que da al cabildo unas casas en la collación de San Andr és a cambio de doce memorias y misas por su alma. B. -ACS, sec.IX, le g.10964, doc .15/A. Perga min o de 250 x 225 mm. B uena conservación. Tinta ocre. Escritura gótic a cursiva. 76. 1440, marzo, 19. Sevilla. Testamento de Leonor González de la Balanza, hija de Gonzalo Ruiz de la Balanza, por el que da al cabildo dos casas tiendas en la collación de Santa María a cambio de una sepultura en la capilla de Santa María del Pilar y memorias por su alma. A. -ACS, sec. I X, le g.10929, doc.10/1. Pergamino de 350 x 275 mm. Buena conservación. Tinta ocre. Escritura gótica cortesana. B. -ACS, sec. IX, leg.10929, doc.10/2. Copia simple en pape l d el siglo XI X . 77. [Document text truncated for crawler view.]