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Personas y Perros. La relación humano-perro en la sociedad contemporánea imágenes, emociones y experiencias

Author: Bericat Alastuey, Eduardo
Publisher: Federación Española de Sociología
Year: 2025
DOI: 10.22325/fes/res.2025.251
Source: https://idus.us.es/bitstreams/84766d2f-d280-41ad-a3f3-57494be28234/download
Re is a Española de Sociología (RES) / Spanish Jou nal o Sociology / doi: 10.22325/ es/ es.2025.251
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RES n.º 34 (1) (2025) a251. pp. 1-29. ISSN: 1578-2824
A ículos / A ículos
Pe sonas y Pe os. La elación humano-pe o en la
sociedad con empo ánea: imágenes, emociones y
expe iencias
People and Dogs. The Human-Dog Rela ionship in
Con empo a y Socie y: Images, Emo ions, and Expe iences
Edua do Be ica
Depa amen o de Sociología. Uni e sidad de Se illa.
ebe ica @us.es
Recibido / Recei ed: 13/06/2024
Acep ado / Accep ed: 19/12/2024
Suge encia de ci a / Sugges ed ci a ion: Be ica , E. (2025). Pe sonas y Pe os. La elación humano-pe o en la sociedad con empo ánea:
imágenes, emociones y expe iencias. Re is a Española de Sociología, 34(1), a251. h ps://doi.o g/10.22325/ es/ es.2025.251. Re is a Española de
Sociología, 34(1), a251. h ps://doi.o g/10.22325/ es/ es.2022.251
*Au o pa a co espondencia / Co esponding au ho : Edua do Be ica , [email p o ec ed]
RESUMEN
En las úl imas décadas, el núme o de pe os y masco as conside ados miemb os de la
amilia ha aumen ado signi ica i amen e. Al mismo iempo, an o las elaciones humano-
animal como el a o que dispensamos a nues as masco as han expe imen ado cambios
no ables. Es e a ículo analiza el ínculo social que man enemos los humanos con los
pe os ealizando un es udio socio-iconog á ico de o og a ías que ep esen an a “pe sonas
con pe os”. Las ein e pau as isuales ob enidas han pues o de elie e emas como la
a ec i idad, la sociabilidad in e especie, la humanización del pe o, o la animalidad de
lo humano. La in e p e ación sociológica de es as pau as demues a que an o el papel
desempeñado po , como el sen ido a ibuido a los pe os en las sociedades con empo áneas
se ha ans o mado adicalmen e. El a ículo o ece dos hipó esis explica i as de es e
cambio: la elacional, indica i a de una sociabilidad de icien e, y la del es ilo de ida, que
exp esa el anhelo po conec a con el mundo na u al.
Palab as cla e: masco as, pe os, elaciones humano-animal, sociología isual,
emociones, expe iencias de ida.
ABSTRACT
In ecen decades, he numbe o dogs and pe s ega ded as amily membe s has inc eased
signi ican ly. Alongside his g ow h, human-animal ela ionships and he ea men o pe s
ha e unde gone no able changes. This a icle analyzes he social bond be ween humans
and dogs h ough a socio-iconog aphic s udy o pho og aphs depic ing “people wi h dogs.”
Twen y isual pa e ns eme ge, highligh ing hemes o a ec i i y, in e species sociabili y,
humaniza ion o dogs, and he animaliza ion o humans. The sociological in e p e a ion o
hese pa e ns e eals a adical ans o ma ion in he oles assigned o, and he meanings
asc ibed o, dogs in con empo a y socie ies. The a icle p oposes wo hypo heses o explain
his shi : he ela ional hypo hesis, poin ing o weakened sociabili y, and he li es yle
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INTRODUCCIÓN
Du an e los úl imos años, la p ensa ha publicado decenas de a ículos elacionando el
núme o de pe os y de niños exis en es en España. Los i ula es se pa ecen bas an e: en El
País, “Más pe os que meno es de 15 años” (Bono, 2019); en RTVE, “La e a de los ‘pe hijos’: así
se a ianza el modelo de amilia mul iespecie en un país con más pe os que niños” (Ma ín,
2022); en La Vangua dia, “Así impac a en la sociedad española ene más pe os que niños”
(Rius, 2023); en In o mación, “Explosión de pe os en España: ya hay 9,3 millones, más que
niños” (Fe e , 2023). Las no icias in e nacionales ambién abundan, en F ance 24, “Es o icial:
en Nue a Yo k i en más pe os que niños” (Cab e a, 2024); así como las locales o egionales.
Todos es os a ículos sub ayan el c uce de dos endencias demog á icas, el descenso de
la na alidad humana y el ascenso de la na alidad canina. El encuad e de las no icas, así como
su ono emocional, es básicamen e ala mis a. Ad ie en de que nos en en amos a un nue o
p oblema social, del que quizás no seamos del odo conscien es: en 20minu os, “España
p o undiza en el hundimien o de la na alidad: en 2023 nacie on 322.075 bebés, la ci a más
baja desde 1941” (La añe a, 2024). El so passo demog á ico de pe os a niños cons i uye el
ecu so e ó ico con el que los pe iodis as a an de cap a la a ención del lec o .
Aunque, desde una pe spec i a cien í ica, la simul aneidad de es as dos endencias no
demues a que exis a un nexo en e ellas, los a ículos pe iodís icos es ablecen di e sas
inculaciones causales y mo ales. La eo ía de la ansición demog á ica p ueba que el
descenso de la na alidad iene de lejos, pues comenzó una ez que la mo alidad había
descendido conside ablemen e, educiendo así la necesidad de ene muchos hijos pa a
ga an iza el eemplazo gene acional. Pe o la endencia no se de u o allí. En 2023, en España,
el núme o medio de hijos que una muje iene a lo la go de su ida é il se edujo has a el
1,12, muy po debajo de la asa de eposición demog á ica, equi alen e a 2,1. Po an o, esul a
a en u ado a ibui el descenso de la na alidad al inc emen o del núme o de masco as. Sin
emba go, es plausible pensa que su aumen o es é asociado a la p og esi a i ele ancia que
la ep oducción biológica iene an o en nues as sociedades como en la expe iencia i al de
indi iduos. Según las encues as de opinión pública, los españoles c een que “ e c ece a los
hijos es el mayo place de la ida”. Al mismo iempo, decla an que los cos es económicos
y ca gas i ales que aca ean son demasiado al os (Cen o de In es igaciones Sociológicas
[CIS], 2024). En cualquie caso, cabe habla de un baby-boom de pe os y de masco as en
las sociedades desa olladas, así como de un cambio en el modelo de elación social que
man enemos con ellos (Rowan y Ka al, 2018).
Jun o a la ala ma que susci a la exis encia de más pe os que niños, es os a ículos
ansmi en una g an ex añeza e incomp ensión mo al espec o al modo en que los dueños
a an a sus masco as en la ac ualidad. Se hacen eco de la conside ación de “hijos” que o o gan
a sus pe os, o del con lic o judicial iniciado po el miemb o de una pa eja sepa ada que
lucha po su cus odia (Madueño, 2023). Los so is icados se icios que p es an las gua de ías
caninas, la can idad de p oduc os de consumo que o ecen las bou iques pa a pe os, las
une a ias que o ganizan “un adiós lleno de amo y espec o a un iel compañe o” cuando
mue e la masco a, o los es au an es que o ecen b unches pa a ga os y pe os, p o ocan
ex añeza. Es e iden e que el a o que algunos dispensan a los pe os causa en o os una
hypo hesis, e lec ing a desi e o connec wi h he na u al wo ld.
Keywo ds: Pe s, dogs, human-animal ela ionships, isual sociology, emo ions, li ed
expe iences..
Edua do Be ica
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eno me pe plejidad. Es a so p esa es sín oma an o de la as o mación adical que es án
expe imen ando las elaciones en e animales humanos y no humanos, como de nues a
incapacidad pa a comp ende es e cambio sociocul u al. Los discu sos especis as jus i ican
la disc iminación de los animales no humanos po conside a los especies in e io es. Aho a
bien, en e a los p ejuicios y es e eo ipos p opios del especismo, en las úl imas décadas
se han desplegadoes imables es ue zos ilosó icos o ien ados a la undamen ación de una
nue a é ica que ampa e po igual a odos los o ganismos i os (Ha away, 2003; Singe , 2006;
Mos e ín, 2014; Nussbaum, 2023).
La in es igación que se p esen a en es e a ículo iene po obje o explo a la na u aleza
del ínculo social que hoy man ienen los humanos con sus pe os (Podbe scek e al., 2005).
Dado que las imágenes se han con e ido en el modo hegemónico de exp esión cul u al
de nues as sociedades, supe ando en ele ancia a la cul u a esc i a y a la numé ica,
es a in es igación explo a o ia abo da su obje o de es udio median e el análisis socio-
iconog á ico de o og a ías en las que apa ecen “pe sonas y pe os”.
El análisis del nue o modelo de elación humano-pe o iene una ele ancia especial,
no solo po que las in e acciones sociales in e especie con igu an un ámbi o signi ica i o de
sociabilidad en las sociedades con empo áneas sino, an e odo, po que el conocimien o de
es a elación puede e ela nos, po con as e, aspec os cla e de las elaciones pe sonales
que hoy man enemos con o os indi iduos de nues a misma especie. Quizás en el espejo
de la elación humano-pe o puedan e se e lejados las expe iencias, deseos y anhelos que
p oyec amos sob e la elación humano-humano. Es undamen al comp ende la na u aleza
de nues os ínculos sociales po que cons i uyen el cemen o de la sociedad. El ipo de
ínculos que nos una al es o de ac o es sociales, sean animales humanos, no-humanos, o
se es i uales, de e mina la posibilidad de alcanza una ida y sociedad dignas.
En el p ime apa ado del a ículo se explican el ma co analí ico y el mé odo de
in es igación u ilizados. En el segundo, se exponen los asgos del ca ác e que los humanos
suelen a ibui a los pe os. Seguidamen e, se o ecen pe spec i as eó icas desde las que
comp ende la nue a elación que man ienen pe sonas y pe os. En el cua o apa ado, se
p esen an las ein e pau as isuales que han eme gido del análisis socio-iconog á ico. En
la conclusión se pe ilan algunas ca ac e ís icas del nue o ínculo social que man ienen
humanos y pe os. Finalmen e, se p oponen pa a su discusión dos hipó esis expe ienciales
que explica ían an o el inc emen o de la población canina como el a o que dispensamos
a los pe os.
MARCO ANALÍTICO Y MÉTODO DE INVESTIGACIÓN
El ma co analí ico adecuado pa a en ende el ipo de elación que man enemos las
pe sonas y los pe os es el de la acción social, concebida desde la sociología comp ensi a
webe iana como aquella “en donde el sen ido men ado po su suje o o suje os es á e e ido a
la conduc a de o os, o ien ándose po es a en su desa ollo”. “Po `acción’ debe en ende se
una conduc a humana … siemp e que el suje o o los suje os de la acción enlacen a ella
un sen ido subje i o”. La comp ensión de una acción equi ale, po an o, a la “cap ación
in e p e a i a del sen ido o conexión de sen ido” (Webe , 1979, pp. 5-9). El in es igado social
debe descub i , basándose en la ecolección y análisis de las e idencias pe inen es, an o
acionales como emocionales, cuál pueda se ese sen ido. En suma, nues a in es igación
a a de cap a el sen ido que las pe sonas o o gamos a los pe os y a la elación que
man enemos con ellos en las sociedades con empo áneas.
La ía a ec i a (o endopá ica), a la que se e ie e Webe en Economía y sociedad, sub aya
la impo ancia de las emociones a la ho a de comp ende el sen ido de las acciones sociales.
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En e ec o, si las “emociones cons i uyen la mani es ación co po al de la ele ancia que pa a
el suje o iene algún hecho del mundo na u al o social” (Be ica , 2016, p. 493), es e iden e
que los sen imien os que las pe sonas y los pe os mues en en las imágenes nos ayuda án
a comp ende la na u aleza de su elación social. Aho a bien, según Dewey (2005, p. 43), las
emociones no son cosas an simples y compac as como las palab as que u ilizamos pa a
designa las. El odio, el miedo o la aleg ía que sen imos en dis in as si uaciones pueden se
muy di e en es en e sí. Las emociones no son e ique as p ê -à-po e que podamos aplica
ex e namen e, desde ue a, pa a comp ende los complejos sen idos de la exis encia humana.
Las emociones eme gen, se desa ollan y desapa ecen en el con ex o de expe iencias de
ida conc e as, y únicamen e comp endiendo és as en su in eg idad pod emos en ende
el e dade o signi icado de aquéllas. Es deci , la elación en e emociones y expe iencias
de ida es biuní oca: solamen e conociendo la es uc u a a ec i a de una expe iencia
puede cap a se su sen ido i al, y solo analizando la expe iencia de ida que p o ocó una
de e minada emoción pod á comp ende se su e dade o alcance.
Las imágenes son especialmen e idóneas pa a el es udio comp ensi o de la acción social
po que en muchos casos ep esen an si uaciones, sean eales, poses, o d ama izaciones,
en las que pa icipan múl iples ac o es. A di e encia de las palab as o de los núme os,
cuyo p eciso sen ido es á de e minado en mayo g ado po una es uc u a de códigos que
cons iñe su signi icado, la polisemia y el desbo damien o semán ico de las imágenes las
con ie e en un ma e ial especialmen e ap o pa a el es udio de los supues os cul u ales,
conscien es y p e-conscien es, que nu en el sen ido de nues as acciones. A es o se suma el
hecho de que i imos en sociedades isualmen e muy desa olladas, ca ac e izadas po la
omnip esencia y hegemonía de las imágenes. De ahí que podamos conoce cla es de nues a
cul u a analizando su uni e so isual o iconoes e a.
La es a egia me odológica de es a in es igación ha consis ido, p ime o, en selecciona
una amplia mues a de o og a ías en las que apa ecen pe sonas “con” o “jun o a” pe os.
Segundo, en analiza las acciones, elaciones, emociones y expe iencias que ienen las
pe sonas y los pe os en ellas. Es a in es igación aplica el Análisis Socio-Iconog á ico (ASI)
desa ollado po Be ica (2011, 2012b). El obje i o de es e mé odo es descub i el modo en
que una cul u a ep esen a ípicamen e algo. Responde a la siguien e p egun a: ¿De qué
modo es ep esen ado isualmen e algo, po alguien, en el seno de una sociedad, en un
momen o dado del iempo? En nues o caso, el “algo” ep esen ado isualmen e son las
“pe sonas con o jun o a pe os”.
En una sociedad inundada de in ini as imágenes, p oducidas y di undidas po un
eno me núme o de agen es, la aplicación del análisis iconog á ico adicional, cen ado
exclusi amen e en la in e p e ación p o unda de una o de un conjun o muy limi ado de
imágenes, no apo a esul ados gene alizables. Ninguna imagen po sí sola puede eclama
hoy el p i ilegio de ep esen a a oda una cul u a. Po es e mo i o, el ASI u iliza la eo ía
es adís ica de la mues a pa a ob ene esul ados cul u almen e ep esen a i os. Analiza
el con enido iconog á ico de un amplio núme o de imágenes ex aídas alea o iamen e de
un de e minado uni e so isual. En nues o caso, hemos u ilizado di e sos mo o es de
búsqueda de imágenes (Google Images, Bing Image Sea ch, Yahoo Image Sea ch, Yandex.
Images y DuckDuckGo Image Sea ch) pa a ex ae una mues a de 1000 o og a ías de
pe sonas y pe os. Sin aplica ningún il o añadido, ex ajimos imágenes u ilizando una
sencilla cla e de búsqueda: “pe sonas y pe os”. Las imágenes seleccionadas pa a el análisis
se ob u ie on median e la aplicación de un mues o alea o io sis emá ico.
Dado el ele ado amaño de la mues a isual, el análisis del con enido iconog á ico de
cada o og a ía p ocede sis emá icamen e en es ases. P ime o, se localizan los elemen os
isuales básicos de la imagen. Segundo, se analizan las elaciones que man ienen en e sí
ales elemen os. Y, e ce o, se ex ae de la es uc u a de elaciones el sen ido que la imagen
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pueda ene en unción del obje i o de in es igación. P ocediendo sis emá icamen e
de es e modo, el análisis de una imagen puede e en ualmen e o ece una pau a isual
ep esen a i a de algún aspec o ele an e del enómeno en el que es emos in e esados.
Siguiendo un p oceso análogo al aplicado po G ady (2008), a pa i de la localización de una
de e minada pau a isual, se co eja oda la mues a pa a con i ma si se a a de un caso
único o si, po el con a io, cons i uye una pau a isual ecu en e. Se pa e del supues o
de que la ecu encia de una pau a es indicio de su ele ancia sociocul u al. Se en iende
que las pau as son modelos iconog á icos subyacen es a muchas imágenes conc e as. Como
señala Go man, el obje i o no es ealiza un análisis de ecuencias, sino u iliza la iqueza y
di e sidad de múl iples imágenes pa a in e p e a y comp ende adecuadamen e el sen ido
de cada una de las pau as.
El p oceso de descub imien o de pau as isuales del Análisis Socio-Iconog á ico
es á basado en la eo ía isual del signi icado de Ludwig Wi gens ein y en la eo ía de la
cohe encia de las imágenes de John Be ge (Be ica , 2011). Además de en las apo aciones
me odológicas de la sociología isual, es e ipo de análisis se inspi a en el úl imo abajo
de E in Go man, un clásico publicado en 1976 bajo el í ulo Gende Ad e isemen s (1979).
Tomando 500 imágenes publici a ias con “homb es-y-muje es”, analizó el modo en que el
géne o es aba ep esen ado isualmen e en ellas. De es e eposi o io ex ajo un conjun o
de emá icas y pau as isuales que decían algo del se social de la muje al y como e a
mos ado en las iconog a ías de la época (Be ica , 2012a). En nues o caso, hemos ex aído
e in e p e ado 20 pau as isuales, muy ecu en es, que dicen algo signi ica i o ace ca del
alo y sen ido que o o gamos hoy a los pe os y a las elaciones que man enemos con ellos.
Exis en cien os de e siones o og á icas de cada pau a, aunque po mo i os de espacio
solamen e se incluye una imagen conc e a de cada una de ellas. Aho a bien, la in e p e ación
de cada una de ellas es á basada en el análisis de odas sus a ian es iconog á icas.
EL CARÁCTER DEL PERRO COMO ACTOR SOCIAL
Dado que el ca ác e de los suje os que con o man una elación social condiciona la
na u aleza de es a (Meye y Fo kman, 2014), debemos pegun a nos, en p ime luga , po los
asgos del ca ác e que las pe sonas a ibuyen a los pe os.
Las in es igaciones mues an que los dueños a ibuyen a sus pe os un es a us de ac o
social y un ele ado ni el de agencia (G eenebaum, 2004; Vee e s, 1985). Cha les (2014, p.
724) ecopiló múl iples his o ias de dueños sob e decisiones adop adas po sus animales:
algunas masco as des inan conscien emen e su a ec o a algún miemb o pa icula de la
amilia, pe o no a o os; seleccionan in encionalmen e el si io en el que desean do mi ; u
op an po pe manece apegados al luga an es que segui a la amilia cuando és a cambia
de casa. En línea con o os es udios, concluye que los dueños “en ienden que los animales
son ac o es sociales que oman decisiones, y ac úan en consecuencia cuando ienen la
posibilidad de hace lo”.
Con el obje o de compa a los asgos que la li e a u a cien í ica a ibuye a los pe os con
los que apo a la in eligencia a i icial gene a i a, hemos o mulado la siguien e p egun a
a Cha GPT3: “¿Cuáles son los asgos básicos del ca ác e que los humanos suelen a ibui
a los pe os?” La Figu a 1 es un acsímil de su espues a. Pa a comp oba su consis encia,
ealizamos a ias consul as modi icando la p egun a o la e sión (Cha GPT4). Aunque las
espues as a ían algo, la lis a o ecida es muy simila . Algunas incluyen la in eligencia, la
cu iosidad, o el hecho de se adies ables. Dado que es os p og amas esponden eniendo
en cuen a la p obabilidad con que unos é minos siguen a o os en el inmenso co pus ex ual
que analizan, pueden se u ilizados pa a ex ae la doxa, el sen ido común, o la opinión

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pública gene alizada de una sociedad.
Figu a 1. Rasgos básicos del ca ác e de los pe os
Fuen e: OpenAI (2024).
La li e a u a cien í ica con i ma la impo ancia de es os asgos. En el es udio cuali a i o
ealizado po Se pell (1983), los 25 dueños o o gaban a sus pe os la máxima pun uación
posible en exp esi idad, dis u e en los paseos, leal ad, a ec i idad, conduc a de bien enida,
y a ención p es ada. Be yman e al. (1985), al compa a las elaciones humano-pe o con las
pe sonales, ie on que la dependencia, la di e sión, el juego, o la ausencia de demandas,
e an cla e a la ho a de explica la ele ada sa is acción que p ocu a la con i encia con pe os,
asimilable en cie o modo a la que p ocu a el cuidado de niños pequeños. Si bien odos
es os asgos son undamen ales, des aca emos es. La aleg ía y egocijo con que los pe os
eciben in a iablemen e a sus dueños, lo que demues a su iabilidad y amo incondicional.
La ausencia de exigencias o demandas que excedan la sa is acción de sus necesidades
básicas, lo que e i a las ensiones, el s ess, o la ansiedad p opia de las elaciones pe sonales,
siemp e imp edecibles. Y la a ención que los pe os p es an a sus dueños (Smi h, 1983), un
ecu so ex ao dina iamen e escaso en nues a sociedad.
Cuando A che e isa la e idencia cien í ica disponible pa a a a de explica po qué
los humanos que emos a nues as masco as, y po qué muchos las p e ie en a las pe sonas,
los dueños aluden a que su pe o “siemp e ha es ado ahí, siemp e ha sido ca iñoso, y
comple amen e ac í ico”. “La elación con el animal, dado que es á ampliamen e basada en
la a ibución de asgos posi i os, a ibuidos, e i a la condicionalidad y la c í ica que an o
incomodan las elaciones humanas” (A che , 1997, p. 253). A di e encia de las pe sonas, los
pe os siemp e son a ec uosos, es án pe manen emen e disponibles, y e acep an sin c í ica
alguna. Ellos p oyec an o gullo sob e sus dueños po que c een que su amo es la mejo
pe sona del mundo. En suma, en e a la con ingencia y condicionalidad de las elaciones
pe sonales, la elación humano-pe o es no con ingen e e incondicional.
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Vis os los asgos del ca ác e canino, la eo ía socio- elacional de las emociones de
Kempe (1978), basada en las dos dimensiones de la sociabilidad (es a us y pode ), bas a ía
pa a explica po qué la elación con los pe os es an sa is ac o ia pa a los humanos. La
dimensión de es a us e ie e la can idad de ca iño, econocimien o, a ec o y admi ación que
olun a iamen e los o os o ecen a uno, y es á elacionada con las emociones de o gullo
y e güenza. La dimensión de pode e ie e la capacidad que iene uno pa a que los o os
hagan, incluso con a su olun ad, lo que uno quie e que hagan, y es á elacionada con la
con ianza y la calma, con el miedo y la ansiedad. En suma, es e iden e que los pe os nos
o ecen muchas con ap es aciones en ambas dimensiones de la sociabilidad.
QUERER Y AMAR A LOS PERROS EN LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA
El homb e con i e con el pe o (canis lupus amilia is) o con su p edeceso , el lobo ances al,
desde hace ap oximadamen e 30.000 años, y su domes icación da a de 14.000 años a ás. El
pe o ha sido ap eciado desde siemp e po las pe sonas más in eligen es, cul as y e inadas,
como el poe a y e udi o enacen is a Pe a ca (1304-1374), quien en sus poemas le elogiaba
po su alen ía, leal ad e in eligencia (Wilson, 2023). Es o no quie e deci , sin emba go, que
el ínculo humano-pe o haya pe manecido cons an e a lo la go de la his o ia. Los asgos
de su ca ác e no explican, po sí solos, la inmensa sa is acción que nos p ocu a la ac ual
con i encia con el pe o. El in e accionismo simbólico demues a que la ealidad social
es p oduc o de la in e acción en e odos los ac o es, po lo que comp ende la elación
humano-pe o ambién implica cap a empá icamen e cuál es la expe iencia de ida de los
indi iduos en las sociedades con empo áneas. T es dico omías eó icas pueden ayuda nos
a en ende la na u aleza del ínculo social que hoy man enemos los humanos con pe os. A
sabe , la dis inción en e: a) que e y ama , b) sa is acción y apego, y c) ecibi y da .
La dis inción en e que e y ama es cla e (Kempe , 1989; Singe , 1991). Que emos al
o o, o nos gus a el o o (like), en i ud de lo que hace po noso os o de lo que nos da.
Lo que emos po que nos o ece cosas que necesi amos o en las que es amos in e esados,
sea compañía, a ec o, apoyo, hijos, o dine o. El o o no nos gus a an o po los alo es
in ínsecos que ep esen a, cuan o po la u ilidad o el bienes a que nos epo a. Po el
con a io, amamos al o o (lo e) po se una ep esen ación enca nada, i a y conc e a de
nues os ideales, de odo aquello que alo amos en al o g ado, sea la belleza, la bondad, el
sabe , el éxi o, la c ea i idad, o la iqueza. Pla ón basaba el amo en la ex ema ap eciación
que iene el aman e de la pe sona amada, quién e en ella la enca nación excelsa de una
cualidad o asgo que el amado/a posee en g ado sumo. Como emos, la di ección socio-
elacional del que e es opues a a la del ama . El amo es asimé ico (uno ama a o o, sin
que el o o necesa iamen e le ame) y je á quico (el amado enca na la pe ección, pe o no
necesa iamen e el aman e).
Nussbaum (2008) se e ela en e a es a concepción pla ónica del amo , pues pa a ella
el amo undamen a un impulso é ico en el que uno acoge las impe ecciones del o o. El
amo asume no ma i amen e la indi idualidad del amado, la compasión y la ecip ocidad
(Wilde, 2023). Con odo, pa a Nussbaum (2013, p. 328), “la elección en e un amo po encial
u o o puede sen i se, y se , como la elección de un es ilo de ida, una decisión que implica
consag a se a unos alo es en luga de a o os”. Ama siemp e iene unas implicaciones
i ales p o undas, pe o no así el que e o el gus a , undamen ados en la me a u ilidad. Po
ello ampoco podemos ama a alguien, pe o sí que e lo, po el me o hecho de que eje zamos
con ol sob e él/ella. Es ablecida la dis inción, cab ía p egun a se: ¿que emos o amamos
a nues os pe os? Es deci ¿man enemos un in enso ínculo social con ellos po que nos
esul an ú iles, o po que enca nan un ideal?
Pe sonas y Pe os. La elación humano-pe o en la sociedad con empo ánea: imágenes, emociones y
expe iencias
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El p oblema sociológico de la na u aleza del ínculo humano-pe o no se esuel e
ecu iendo exclusi amen e a la lógica del in e és o de la u ilidad, es deci , a las sa is acciones
que los pe os p ocu an a las pe sonas. Los es udios disponibles demues an que el ínculo
ansciende el in e cambio acional e in e esado. La mue e de una masco a puede conlle a
un duelo y acío an p o undos como la de un amilia (Ca mack, 1985). El ca iño que los
dueños sien en po sus masco as es supe io al que p o esan a la inmensa mayo ía de sus
conocidos, amigos y amilia es. Más allá de la sa is acción que apo an, exis en e idencias
incon es ables del apego que ienen los humanos con sus pe os. Winnico y Bowlby
desa olla on la eo ía del apego que, pos e io men e, o os han aplicado a la elación
humano-pe o.
Ku dek (2008, p. 247), al es udia los pe os como igu as de apego, comp obó los in ensos
lazos emocionales que sus dueños man ienen con ellos, la conside ación de miemb o
amilia que les o o gan, su alo como p o eedo es de apoyo social, o el modo en que
llo an su mue e. Hazan y Zei man (1999) no es udia on el apego de los pe os po sus
dueños sino, a la in e sa, el que los dueños ienen po sus pe os. Según ellos, son cua o
los c i e ios que de inen un ínculo social de apego: la exis encia de con ac o ísico ín imo y
es echo; el c i e io de selección, que lle a a elegi un ínculo, an es que o os, a la ho a de
ali ia la angus ia; las eacciones an e la sepa ación y la pé dida, al amen e pe u bado as
y us an es; y los múl iples e ec os bene iciosos sob e la salud ísica y psicológica que una
elación de es e ipo iene. Pa a Ainswo h (1991), un ínculo de apego p ocu a: base segu a,
o uen e iable de con o y consuelo que mi iga la ulne abilidad; luga de e ugio, que
acoge y o ece ga an ías en momen os de angus ia; p oximidad ex emadamen e ag adable;
y angus ia de sepa ación an e un po encial alejamien o o pé dida. En suma, ¿Pod íamos
a i ma que nues a ac ual elación con los pe os compo a un in enso ínculo de apego?
Po úl imo, la in es igación co obo a que el e ec o de los pe os en el bienes a
emocional de las pe sonas no depende, exclusi amen e, del apoyo emocional que los
animales p opo cionan a los humanos, sino ambién del cuidado que los humanos p es an
a sus pe os. Kana -Maymon e al. (2020) demues an que el bienes a de i ado de da
sopo e a las necesidades del pe o (gi ing need suppo ) es independien e y supe io
al ob enido po el apoyo que el nos b inda ( ecei ing need suppo ). U ilizando la eo ía
de la au o-de e minación de Ryan y Deci (2001) (Sel -De e mina ion Theo y), que de ine
las es necesidades psicológicas cla es del bienes a emocional ( inculación, au onomía
y compe encia), se explican los bene icios que ob iene el dueño po cuida a su pe o:
o alece el apego y la inculación social del cuidado ; da sopo e a la au onomía del pe o
inc emen a la sa is acción del dueño; y su adies amien o, al igual que la educación de un
niño, inc emen a su ni el pe cibido de compe encia. Según A che (1997, pp. 253-254), los se es
humanos hemos desa ollado e olu i amen e cie as ca ac e ís icas que nos p edisponen al
cuidado de o os se es humanos, especialmen e a la p ole y a la pa eja sexual. Po an o,
cuidando a nues os pe os es a íamos p oyec ando es as p edisposiciones sociobiológicas.
Es o es, ¿que emos a los pe os solamen e po que nos cuidan, po que así nos sen i nos
que idos, o los cuidamos po que de es e modo sa is acemos nues a necesidad de ama a
alguien?
PERSONAS Y PERROS: PAUTAS ICONOGRÁFICAS
Las pau as isuales ob enidas en cualquie análisis socio-iconog á ico depende án del
eposi o io elegido. De habe seleccionado el uni e so de imágenes compues o po ob as
pic ó icas de los úl imos escien os años, como hizo la excelen e exposición de The Wallace
Collec ion, Lond es, 2023, i ulada “F om Gainsbo ough o Hockney: The 300-yea -old dog
po ai s”, las pau as se ían dis in as. El pe illo que due me en la esquina de la cama en la
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que eposa la Venus de U bino (1534), de Tiziano, como símbolo de la idelidad, es á inse o
en una sociedad y expe iencias de ida que dis an mucho de las ac uales. Nues o eposi o io
se compone de imágenes ex aídas de In e ne en 2023. Fo man pa e del uni e so isual
con empo áneo y, po an o, nos esul an amilia es y po encialmen e in eligibles. Hemos
ag upado las ein e pau as isuales en las cua o ca ego ías explica i as que han eme gido
del análisis sociológico: mundo de los a ec os; sociabilidad in e especie; humanización del
pe o; y animalización del humano.
Mundo de los a ec os
Es as pau as (Figu a 2) ep esen an isualmen e, en sus di e sas a ian es, los lujos
a ec i os, la empa ía y la in ensa conexión emocional exis en e en e humanos y pe os.
Figu a 2. Mundo de los a ec os
PV-01. Mi ada de pe o
PV-02. Lame ones
PV-03. Beso de humano a pe o
PV-04. Ab azo de humano a pe o
PV-05. Mi ada mu ua
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la al u a a la que se mues an pe sonas y pe os, y las co espondien es acciones de “subi
al pe o” o “baja al humano”, han demos ado se elemen os iconog á icos ans e sales
básicos del uni e so isual analizado. La pau a Ele a al pe o (PV-15) ep esen a cualquie
conduc a humana o ien ada a pone el pe o a nues a al u a, po ejemplo, aupándolo con
el in de pode mi a lo, besa lo o ab aza lo. Descende al humano (PV-16) consis e en que
la pe sona se agacha o se umba olun a iamen e a la al u a del pe o pa a in eg a se en
su medio na u al y equipa a se simbólicamen e con él. Muchas imágenes ep esen an a
pe sonas a odillándose, agachándose, sen ándose o umbándose jun o con el pe o. En
o as, la iconog a ía equipa a a pe os y humanos igualando en amaño a un niño pequeño
y a un pe o g ande (Figu a 5).
Figu a 5 Animalización del humano
Aunque en algunas pau as isuales la pe sona no desapa ece comple amen e de la
escena, es e iden e que cede p o agonismo al pe o. En Pe o p o agonis a (PV-17) emos
una pe sona aupando al animal, y a és e mi ando de en e di ec amen e a la cáma a, con su
cabeza apoyada sob e el homb o de esa pe sona que, uel a de espaldas, an sólo mues a
PV-16. Descende al humano
PV-17. Pe o p o agonis a
PV-18. Pe sona con cinco pe os

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la nuca y la pa e pos e io de la cabeza, sin que se le ea la ca a.
La cesión de p o agonismo, así como una mayo inse ción del humano en el mundo
animal, apa ece más cla amen e en la pau a Pe sona con cinco pe os (PV-18). Es a iconog a ía,
una es ampa ya habi ual en el paisaje de nues as ciudades, mues a ípicamen e a un/una
jo en paseando con en e es y seis pe os, a quienes suje a con o as an as co eas. El
p o agonismo isual del pe o se e idencia en que la imagen no mues a ni la cabeza ni
la pa e supe io del o so de la pe sona. El dominio canino se exp esa an o en la ensión
co po al del dueño (o cuidado ), como en el al o i mo que la jau ía imp ime al camina del
humano. En odo caso, la ep esen ación de múl iples pe os exp esa la olun ad de que
el mundo animal adquie a un papel más ele an e en la expe iencia y es ilo de ida de las
pe sonas. Exp esa el anhelo de una inse ción más plena en el mundo na u al. La adopción
iconog á ica del pun o de is a del pe o (s andpoin heo y) p esupone el ánimo de dilui las
on e as in e especie (Ba a ay, 2022).
Como en las iconog a ías de subi al pe o y descende al humano, el es udio de la p ác ica
co idiana de do mi con las masco as (Za hin e al., 2022) demues a la in encionalidad de
los dueños de dilui la on e a en e el mundo humano y animal. La dilución se lle a a cabo
median e dos mecanismos. De un lado, en a izando la pe sonalización de las masco as, a las
que a amos como niños o pa ejas. De o o, acen uando la animalidad de los humanos. Es
in e esan e no a que es e segundo mecanismo es á cob ando mayo ele ancia cul u al y
expe iencial como ac o explica i o de nues o amo po los pe os. Que emos a nues os
pe os po lo que nos dan, y aquí la humanización juega un papel op imizado cla e. Pe o
si los amamos es po que ellos enca nan plenamen e, como sos enía Pla ón, i udes que
ap eciamos en g ado ex emo. Siguiendo a Nussbaum, di íamos que al decidi ama a los
pe os es amos op ando po un de e minado es ilo de ida.
Amando a los pe os exp esamos nues o has ío y echazo al es ilo de ida de
las sociedades hipe -desa olladas e hipe -ci ilizadas, a los con encionalismos, a la
inau en icidad, a i icialidad y i ualidad de la ida, al dis anciamien o en e humanidad
y na u aleza. En la his o ia de la iloso ía, Diógenes de Sínope pe soni ica pe ec amen e
es a disposición. No es casual que a es e ilóso o cínico le apoda an el “pe o”. Man u o un
es ilo de ida simple y sob io, a ando de sa is ace únicamen e las necesidades co po ales
básicas, lle ando consigo una man a y un zu ón, y eniendo una inaja po i ienda. En
ningún caso mos ó espe o alguno po los con encionalismos sociales. Como los animales,
comía en el ágo a, o inaba en la calle, y se mas u baba en público, a la is a de odos,
cuando le enía en gana. Se bu laba de los homb es (sin humanidad) y de los pode osos.
Su iloso ía sin oniza con la e alo ación que las pe sonas hipe ci ilizadas es án o o gando
a la animalidad del pe o y, en gene al, a una ida egida po p incipios de na u aleza que
e i e las us aciones de i adas del ansia de sa is ace necesidades humanas pu amen e
con encionales y ca en es de sen ido.
O as pau as isuales
El núme o de pau as isuales que, en sus cien os o miles de a ian es iconog á icas
o man pa e del uni e so isual “pe sonas y pe os”, es muy supe io a las incluidas en es e
a ículo. Pa a e mina , comen a emos o as dos (una posi i a, o a nega i a) cul u almen e
muy signi ica i as (Figu a 6).
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Figu a 6. O as pau as isuales
En la pau a Pe os de se icios pe sonales (PV-19) se mues a a es os animales como pe os
guía de pe sonas in iden es, pe os de apoyo emocional, pe os policía, pe os al se icio
de los bombe os, pe os de búsqueda de pe sonas, pe os que acompañan a pe sonas
in álidas en sillas de uedas, o pe os que p es an di e sos se icios e apéu icos. Aunque
en muchos casos siguen desempeñando unciones ins umen ales adicionales, como la
caza o la igilancia de la p opiedad, los pe os disminuyen p og esi amen e su p esencia
iconog á ica como me os ú iles o animales de abajo. Su uncionalidad se concen a hoy
en el desempeño de se icios pe sonales. Su ol es más el de un acompañan e que el de un
abajado .
La pau a Pe os ag esi os (PV-20), única cuyo con enido emocional es nega i o (i a), es
muy in ecuen e. Mues a al pe o, gene almen e sin p esencia de pe sonas, con las auces
abie as, enseñando los dien es, con los ojos llenos de abia, y en ac i ud mani ies amen e
ag esi a. En algunos casos lle an bozal, mi an amenazado amen e, o apa ecen en e a
manos humanas que a an de de ene los. Es a iconog a ía es la an í esis o con a-pau a
isual de la Mi ada de pe o, y enlaza más con los ac uales a aques de pe os pelig osos
a niños y adul os que con su adicional unción de igilancia. Los pe os pelig osos, y
o as dis unciones caninas con empo áneas, como el p oblema sani a io que causa ía la
no ecogida de sus heces en las ciudades, oda ía no o man pa e del ac ual uni e so
icnog á ico humano-pe o, que es socioemocionalmen e muy posi i o.
PV-19. Pe os de se icios
pe sonales
PV-20. Pe os ag esi os
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PRINCIPALES RESULTADOS DEL ANÁLISIS SOCIO-ICONOGRÁFICO
En es e apa ado des acamos seis esul ados empí icos gene ales de i ados del análisis.
Los pe os apa ecen iconog á icamen e como sus i u os emocionalmen e equi alen es
de los ac o es sociales con los que man enemos elaciones humanas pe sonales. El pe o
puede ope a como hijo/a, pa eja, amigo/a, compañe o/a, miemb o de la amilia o del g upo
de amigos.
La es uc u a emocional básica de las imágenes de “pe sonas-y-pe os” se undamen a
en la aleg ía. Las pe sonas apa ecen siemp e gozosas, muy sa is echas, elices o con en as.
Risas y son isas cons i uyen el ges o más impo an e. Pa a Spinoza, la aleg ía es el sen imien o
que señala el paso del se humano de una meno a una mayo pe ección.
Las iconog a ías de ap oximación ísica en e pe sonas y pe os, esencial en los ínculos
de apego, mues an dos mecanismos de dilución de la on e a en e humanidad y na u aleza:
a) los humanos pe soni ican, an opomo izan y humanizan a los pe os, ele ándonos a
su al u a, y b) los humanos se in eg an en el mundo animal de los pe os descendiendo
olun a iamen e a su al u a.
El asgo iconog á ico más sob esalien e del pe o es su empa ía a ec i a. Su capacidad
pa a comp ende y sin oniza con los sen imien os humanos le pe mi e es ablece in ensos
ínculos emocionales con las pe sonas. Los pe os son ac o es sociales, emocionalmen e
muy exp esi os, al se icio de múl iples nue as o mas de sociabilidad.
Aunque el con ol o dominio de los o os cons i uye una dimensión básica de la
sociabilidad, en las iconog a ías humano-pe o p e alece la censu a y ocul ación de las
elaciones de pode exis en es en e ambos. El con enido mani ies o de las imágenes
sub aya la igualdad y pa idad en e humanos y pe os.
En el uni e so isual analizado, la p esencia de muje es es ela i amen e más abundan e
que la de homb es. Es a mayo p esencia de muje es y pe os pod ía hipo é icamen e
debe se a dos ac o es. En p ime luga , el mundo de los a ec os que ca ac e iza hoy la
elación humano-pe o es ajeno al ol adicional de los homb es. En segundo luga , la
educción del núme o de hijos, la ans o mación de las elaciones pa e no iliales, la
p og esi a i ele ancia social de la ep oducción biológica, y la ca encia de ínculos segu os,
a ec an más al ol adicional de la muje .
Conclusiones
Las emociones y expe iencias ep esen adas en las imágenes mues an que an o el
papel desempeñado como el sen ido de los pe os en las sociedades con empo áneas se
han ans o mado adicalmen e. La na u aleza del ínculo social que hoy une a pe sonas y
pe os solamen e puede cap a se en las múl iples in e siones ca ego iales que les a ec an.
A modo de conclusión, ci a emos seis de ellas.
En la ob a de Remb and , pa icula men e en La p esen ación de Jesús an e el emplo
(1631), la igu a del pe o, en an o elemen o de na u aleza, es u ilizada pa a sub aya
simbólicamen e el con as e con la espi i ualidad y la eligiosidad humana. El pe o, más
a en o a sus impulsos na u ales, al igual que los a iseos y saduceos, es o almen e ajeno al
acon ecimien o cen al del cuad o, al milag o de la e elación y la edención espi i ual del
se humano. La ubicación del pe o ce ca del agua sub aya su impu eza (Su on, 2016). Al
con a io, hemos is o que en nues a cul u a impo a más lo que nos une, que lo que nos
sepa a. Los humanos buscan iden i icación, usión, comunicación y comunión con el pe o.
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En muchas cul u as, la alo ación social del pe o es ambi alen e. Unas eces es
ep esen ado como igu a sag ada, pode osa o ene able, pe o o as muchas simbolizan lo
abyec o, impu o, bajo, as e o, diabólico, pecaminoso o ma ginal (Se pell, 2017). El lenguaje
e leja el his ó ico desp ecio del pe o en insul os y alocuciones humillan es (“e es un pe o”,
“ ida pe a”, e c.). Hoy, sin emba go, el pe o o ece y ep esen a un modelo ideal, un es ilo
de ida que nos aleja de los con encionalismos, la a i icialidad y la inau en icidad de la
ida ci ilizada. Di íase que su es a us sociocul u al ha e olucionado de pa ia a pa angón.
Diógenes de Sínope pe soni ica ía ilosó icamen e es a in e sión que asmu a el desp ecio
al pe o en ado ación animal. Vene amos la animalidad y la adical o edad del pe o como
posible uen e de en iquecimien o exis encial.
Según la dis inción es ablecida en e que e y ama , hemos pasado del pe o que
“que emos” po sus ex ao dina ias cualidades y po el se icio, sopo e, leal ad, compañía,
ca iño, a ención y apoyo emocional que nos p es a ( ecei ing), al pe o que “amamos”, con
el que nos iden i icamos, y al que des inamos nues os cuidados, des elos, apoyo, sopo e,
ca iño y a ec o (gi ing). Hoy, el pe o como “obje o de amo ”, po el que es amos dispues os
a sac i ica lo y da lo odo, es expe iencialmen e más alioso y necesa io que el pe o del
que únicamen e espe amos ecibi a ec o y ca iño. De es a in e sión undamen al se de i an
muchas o as, como el cambio en la di ección de la a ención, pues del pe o que nos a iende
y mi a, hemos pasado a mi a , p es a a ención y concede p o agonismo al pe o.
En el siglo XVIII el pe o ue p og esi amen e e olucionando desde su ol de si ien e y
animal de abajo, al de masco a y animal de compañía in eg ado en la ida amilia median e
ínculos a ec i os es echos (Tague, 2021). El decli e de su uncionalidad u ili a ia a anza a
buen i mo en la sociedad con empo ánea. Las unciones emocionales pasan a ocupa aho a
el cen o de la escena. La leal ad unidi eccional del pe o como si ien e iel, se asmu a en
una leal ad ecíp oca, simila a la amilia o de amis ad.
La adicional subo dinación de los pe os espec o de los humanos, quienes eje cían un
cla o con ol y dominio sob e ellos, se ha ans o mado en subo dinación de los humanos
espec o de los pe os. Se pe cibe una in e sión de oles que sigue la pau a de la dialéc ica
hegeliana del amo y el escla o. Los pe os son an imp escindibles pa a la sos enibilidad
a ec i a de los humanos que escla izan a las pe sonas. De ahí que A che (1997, pp. 253-254)
plan ee la hipó esis de que, en é minos e olu i os, los pe os es án manipulando a los
humanos con el in de p opaga la especie.
En las sociedades con empo áneas desa olladas, la elación social humano-pe o
con igu a un modelo ideal e idealizado de expe iencias de ida colmadas de sa is acción y
gozo. T adicionalmen e, el sen ido y des ino de los pe os es aban ligados al de los humanos.
El pe o sal aba de pu o egocijo al encon a se con su dueño. Pe o el ca ác e de la elación
pa ece habe se in e ido, pues aho a son las pe sonas quienes sal an de gozo al e a sus
pe os. Pa adójicamen e, muchos humanos encuen an hoy en los pe os el sen ido úl imo
de sus idas (Powell, 2023).
Quizás sea es a úl ima la in e sión más p o unda y adical de odas las comen adas,
aunque ambién la más p oblemá ica ¿Necesi an los humanos que sea p ecisamen e un
pe o quién colme de sen ido su ida? ¿Qué papel juegan el es o de los se es humanos? En
cualquie caso, odas es as in e siones ca ego iales nos ayudan a comp ende el a o que
muchos humanos conceden hoy a sus pe os, ese a o que, según imos en la in oducción,
causaba an a ex añeza, so p esa e inc edulidad.
Discusión inal sob e la expe iencia de ida de los humanos
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Se han analizado las imágenes, emociones y expe iencias ligadas al modelo de elación
social humano-pe o con la espe anza de que, po con as e, pudié amos e e lejadas en
al espejo el ipo de elaciones que los humanos man enemos en e sí. Pe o ¿qué ac o es
sociológicos pod ían explica an o el c ecimien o exponencial de la población canina, como
el sen ido expe iencial que hoy ienen los pe os? Responde emos a es a p egun a con
dos hipó esis complemen a ias, que some emos a la discusión académica y pública: a) la
elacional y b) la é ica o del es ilo de ida.
La hipó esis elacional se sus en a en el p o undo con as e exis en e en e las
sociabilidades humano-pe o y humano-humano. En el con ex o de las sociedades
hipe -desa olladas, las ca encias elacionales, los dé ici s de sociabilidad p ima ia, la
con ingencia de nues os ínculos pe sonales, el p edominio de las elaciones con ac uales
e ins umen ales, la endémica soledad no deseada, la hipe -indi iduación social, el decli e
de las ins i uciones, la sociedad líquida y gaseosa, o la insegu idad on ológica que imp egna
nues a exis encia, con igu a el ma co en el que los ínculos sociales segu os, sólidos, es ables,
a ec i os, leales, ajenos a la c í ica, sencillos, imp egnados de a ención, cuidado, ca iño y
amo que man enemos con nues os pe os apa ecen como absolu amen e deseables.
El modelo pe sona-pe o con as a con los ínculos in e esados, ego is as, so is icados,
complejos, labo iosos, poco iables, empo ales, a iesgados, y emocionalmen e p opensos
a la is eza, la decepción, o la i a, que ca ac e izan hoy las elaciones in e pe sonales. Desde
es a pe spec i a, la elación humano-pe o pod ía se conside ada como un e ugio, un
emanso de aleg ía y paz, un e dade o hoga . La ele ación del pe o no cons i uye me o
engaño o an asía, sino la con i mación de su g an alo a ec i o y elacional.
¿Quie e es o deci que las elaciones pe sona-pe o ope an en nues a sociedad como
sus i u o deseable de unas elaciones in e pe sonales escasas, insegu as, insa is ac o ias o
indeseables? ¿Signi ica que p e e imos elaciona nos con pe os, an es que con pe sonas?
¿Rehuimos o enunciamos a las elaciones pe sonales po sus ele ados iesgos y cos es?
¿Debe íamos in e p e a la opción po los pe os como una c í ica al ipo de ínculo social
que man enemos con los humanos, o como pa e de un p oceso c ea i o o ien ado a la
cons ucción de nue as o mas de sociabilidad? No c eemos que los modelos de elación
humano-humano y humano-pe o se opongan según una lógica disyun i a y excluyen e, pe o
sí que el modelo humano-pe o ope a como con apun o al ipo de elaciones in e pe sonales
que man enemos en las sociedades con empo áneas. Las pe sonas combinan elaciones
in a e in e especie en el ma co de una sociabilidad poli ónica. Cada uno, según sus p opias
ci cuns ancias i ales, a a de eje como puede una es uc u a de sociabilidad óp ima.
Como en una pa i u a con apun ís ica, buscamos consonancias, conco dancias y a monías
allí donde exis en ínculos sociales independien es y disonan es.
La hipó esis é ica o del es ilo de ida se sus en a sob e el p o undo con as e exis en e
en e las expe iencias que una pe sona i e con su pe o, y la expe iencia de ida ípica de
los indi iduos en las sociedades con empo áneas. Desde el inicio de la mode nidad, muchos
sociólogos y ilóso os han ale ado del acío de la expe iencia, de la anomía, del desencan o,
del edio i al, del es és de i ado de los al os i mos de ac i idad, de la ansiedad p o ocada
po la e iginosa elocidad de las ans o maciones sociales, de la endémica ca encia de
sen ido, o del absu do que los deseos consumis as imp imen a “bienes” que, a ojos de
la na u aleza, son p escindibles e innecesa ios. La mode nidad a día no ha hecho sino
ag a a es as y o as muchas epidemias emocionales, con i iendo la p egun a é ica ¿qué
es ealmen e una buena ida? en una cues ión cada ez más acucian e. An e la ausencia de
u opías, de soluciones socialmen e consensuadas y compa idas, cada cual pa ece pe segui
indi idualmen e su elicidad, a ando de encon a soluciones ad hoc que le pe mi an
escapa de una expe iencia de ida básicamen e insa is ac o ia. Desde es a pe spec i a, las

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gozosas i encias de las pe sonas con sus pe os son sín omas del anhelo po cambia el
es ilo de ida, de la al a alo ación que con e imos a un modo de ida na u al, sencillo,
bueno y pleno de sen ido. La ap oximación del humano al pe o no debe se en endida como
un descendimien o al mundo in e io de la animalidad, sino como una conexión ín ima y
sublime con un o den na u al conside ado supe io .
Pe o semihundido (1819) (Figu a 7) es una de las Pin u as Neg as que Goya pin ó sob e
una de las pa edes de la Quin a del So do, su casa de Mad id, en un momen o de p o unda
zozob a y desasosiego an o pe sonal como social (Sau a, 2013). En la pa e in e io de echa
del cuad o puede e se a un pe illo solo, des alido y desolado, que pa ece hundi se
i emediablemen e en una masa ma ón, di igiendo su ie na mi ada hacia a iba en busca
del soco o que pueda p es a le algún se humano (que no apa ece en el cuad o). Quizá ese
pequeño animal ep esen e hoy simbólicamen e a un se humano que, sin iéndose des alido
y ulne able, mi a ie namen e en busca del soco o que algún pe o pueda p es a le.
Figu a 7. Pe o semihundido, 1819-23. F ancisco de Goya
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