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SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
Re is a da Faculdade de Le as
HISTÓRIA
Po o, III Sé ie, ol. 6,
2005, pp. 213-235
Manuel Ga cía Fe nández
Sob e la al e idad en la on e a de G anada.
(Una ap oximación al análisis de la gue a y la paz, siglos
XIII-XV)
R E S U M E N
1. FRONTERA Y ALTERIDAD
El concep o del “o o” se puede edi ica en la España Medie al desde la pe spec i a gene al
de escalas globalizado as, / Islam e sus C is iandad / o bien desde la cons ucción dia ia de
aspec os y ca ac e es conc e os en el a o on e izo de c is ianos y musulmanes ecinos. El
desa ollo de es a úl ima ía sob e las elaciones de al e idad – posi i a o nega i a / en la on e a
del Islam peninsula y especialmen e en la on e a andaluza con el eino Naza í de G anada, la
más es able y de ini i a de odas ellas, necesi a si ua se den o de unas coo denadas de espacio y
iempo de e minados: el alle del Guadalqui i , la Andalucía Bé ica, du an e los siglos XIII al
XV. Po que a lo la go de los siglos medie ales la imagen del “o o” e oluciona, se amplia y
pe ecciona con o me sus con enidos básicos según los di e en es pe iodos del desa ollo his ó ico
hispano medie al.
Así pues, es po odos sob adamen e conocido que du an e los siglos XIII, XIV y XV,
desde los p ime os años del einado de Al onso X, el Sabio (1252 1284), has a la conquis a de la
ciudad de G anada en 1492 po los Reyes Ca ólicos, Andalucía ue el escena io singula y
ex ao dina io de una on e a.
Los es udios sob e las di e sas o mas de al e idad en la F on e a de G anada
du an e la pe íodo his ó ica de su génesis, desa ollo y desenlace (siglos XIII-
XV) no se encuen a a di e encia de o as emá ica on e izas muy glosados
en la his o iog a ía medie al andaluza. Sin duda la penu ia y di icul ad de las
uen es documen ales conocidas limi an nues os conocimien os; o bien los
educen a las pe spec i as que imponen los dominado es c is ianos. En
Andalucía la imagen del ecino on e o – básicamen e la del musulmán
g anadino - se con o ma de ca ac e es nega i os / posi i os a a és de las
elaciones co idianas de la supe i encia dia ia, que se undamen an, a su
ez, en la gue a y en paz como o ma de ida y en las ins i uciones que
ga an izaban la coexis encia ine me de cul u as no obs an e an agónicas.
La co ona, los o iciales del ey, los nobles cas ellanos no siemp e en endie on
ni jus i ica on como co ec as las o mas de al e idad de los habi an es del
Su . Lo que da ía luga a la exis encia de ac i udes pe i é icas de elaciones
mu uas con independencia de los asgos imposi i os o iciales. El enemigo en
el espejo.
Conside aciones mo ales apa e, la copia desca-
ada de las ideas del o o es un homenaje
F ancisco de Que edo
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Una p e endida delimi ación geog á ica egional con el eino Naza í de G anada, como
he ede o de la ci ilización islámica de al Andalus, que casi nunca ue es able; sino que se desplazó
al compás c onológico del a ance e i o ial cas ellano de no e a su , desde las g andes ciudades
del Valle del Guadalqui i , po las campiñas me idionales y las p ime as es ibaciones de las
sie as penibé icas, has a llega al li o al medi e áneo g anadino. Una on e a e es e y ambién
ma í ima po el Es echo de Gib al a y el Ma de Albo án. Una on e a que sepa aba y que no
obs an e ambién ace caba en complicadas elaciones de al e idad en e c is ianos y musulmanes.
Una inmensa zona de acío, una as a ie a de nadie; y al mismo iempo de posibles y a iadas
a ingencias colec i as y pe sonales. Una emba ullada línea o i icada de mu ua sepa ación polí ica
y adminis a i a o icial, y con adic o iamen e un espacio o icioso de múl iples con ac os y
elaciones ecinales, unas eces iolen as y o as, aunque no an as como hoy se p e ende, pací icas,
come ciales y ambién cul u ales.
Dos ci ilizaciones di e en es, dos modelos de es ado, de cul u a, de eligión, de ida co idiana
y men alidades se asomaban y con emplaban po aquella en ana, siemp e abie a, que ue la
on e a andaluza y g anadina du an e los siglos XIII, XIV y XV.
Y es e es un ámbi o de la expe iencia on e iza muy in e esan e, po que la imagen del
o o, la del ecino on e izo, con su ca ga ideológica, endenciosa y an agónica pe o ambién
ca gada de humanidad, nos in oduce en el con ex o más i o y eal de la con i encia on e iza,
o mejo de la coexis encia, en e c is ianos y musulmanes en Andalucía y G anada. Pues en la
linde on e iza los andaluces y los g anadinos pueden compa i mu uamen e ca ac e es
semejan es de al e idad, aunque no idén icos, en las elaciones co idianas de la supe i encia
dia ia. Pe o la al e idad de e mina casi siemp e un p incipio básico de desigualdad con ac i udes
de acep ación pa a unos y echazos pa a o os. El ac o cla e del echazo mu uo ue básicamen e
la eligión, que en el caso c is iano se undamen a en la ideología de la “ econquis a” y en el caso
musulmán de la “yihad” o gue a san a y en la “is i yá” o espe anza de la u u a ecupe ación de
al Andalus bajo seño ío cas ellano.
Sus p o agonis as, nobles, caballe os, al aqueques, o iciales y unciona ios a ios,
come cian es y buhone os, ganade os, homicianos, cau i os, enegados y a en u e os, homb es
casi siemp e anónimos pa a la His o ia, e an se es que desde su quehace dia io en las illas y
ciudades de ambos lados de la línea on e iza o jaban los asgos más iden i ica i os que han
ca ac e izado a es as ie as del Su de Eu opa has a el p esen e; es ableciendo, al ez sin sabe lo,
las bases de las ac uales iden idades colec i as, las con icciones y o mulaciones polí icas, sociales,
económicas y men ales, que de uno u o o modo, han pe du ado en Andalucía has a nues os
días. El análisis compa ado del compo amien o de es os di e en es g upos humanos cons i uye
la sín esis undamen al del hecho on e izo andaluz.
Po que el lance on e izo en su e ien e más amplia y globalizado a egional cons i uye el
c isol y el ca alizado donde se undie on, ges a on y de i a on muchas de las peculia idades de
la his o ia andaluza desde la Baja Edad Media al inicio de la Mode nidad de España. Nunca se
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pod á en ende del odo la ealidad his ó ica de la Andalucía Bé ica y ambién del Reino Naza í
de G anada, sin una e e encia si quie a sea elemen al al hecho on e izo común como subje o
his ó ico p e e en e de nues a egión du an e los siglos XIII-XV.
Pa a una gene ación de homb es y muje es que, como la nues a, asis e so p endidos a la
desapa ición de an as iejas on e as eu opeas y al nacimien o de o as nue as, debemos
e lexiona y conside a que la on e a andaluza medie al ue un hecho singula , conc e o en el
espacio y en el iempo, en e dos o maciones polí icas e ideológicas an agónicas que habían
enunciado desde hacía iempo a la in eg ación en un mismo espacio compa ido y que pugna on
po su con ol e i o ial desde el siglo XIII al XV.
E ec i amen e Eloy Beni o ha esc i o ecien emen e como en la on e a de la España
medie al el Islam y la C is iandad son los “apela i os” básicos que denominan dos ealidades
his ó icas cuya con on ación ideológica de e mina las posibles imágenes de al e idad (posi i a-
nega i a), a pesa de las elaciones ecinales de coexis encia y ole ancia. En la on e a de
G anada, la al e idad iene casi siemp e condicionada po la p esencia, a eces muy p óxima, de
unos ecinos on e izos a quienes no se pueden ex e mina y cuya unción social y económica
esul an complemen a ias. De modo que la coexis encia y la ole ancia – como ha señalado
Manuel González Jiménez – implica un c i e io básico de supe io idad polí ica de los c is ianos
sob e los musulmanes y de sumisión de és os hacía los p ime os, cuyo ejemplo más signi ica i o
ue el asallaje de los eyes g anadinos a los cas ellanos y el pago de pa ias en pe iodos de paz y
eguas desde 1246.
En la on e a se i ió jun o al musulmán pe o nunca mezclados. Tal ez po ello, la
on e a ue un mundo de con ac os y de in luencias de oda índole a a és de la cual se puede
obse a incluso la p opensión, an p opia de los conquis ado es c is ianos, a deja se conquis a ,
incluso cul u almen e hablando, po el pueblo musulmán conquis ado. Especialmen e al inal
mismo de la gue a de G anada, a inales del siglo XV y comienzos del XVI, cuando la on e a
del Islam peninsula e a ya solo un ago ecue do, undamen ado en la oponimia de algunos de
sus iejos encla es o i icados – Je ez de la F on e a, Mo ón de la F on e a –, desp o is os de su
unción mili a , ca gados de año anzas y leyendas he oicas de la caballe ía en los iejos omances
on e izos.
Nos algias de un iempo de on e a, de unas o mas de ida, de al e idad, de ini i amen e
clausu adas en 1492 as la oma de G anada, que se aslucen casi un siglo después en un ex o
de ay Alonso de Cab e a, p edicado y con eso del ey Felipe II:
“Nues os abuelos, seño es, se lamen aban de que G anada se hubiese ganado a los mo os,
po que ese día se manca on los caballos y se enmohecie on las co azas y lanzas, y se pud ie on las
ada gas, y se acabó la caballe ía an señalada de Andalucía y manco la ju en ud y sus gen ilezas
an ale osas y conocidas”.
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Po ello conside amos sumamen e impo an e ace ca se a aquellos iempos, especialmen e
du an e los úl imos siglos bajo medie ales, y a su espacio ísico y men al, pa a a e igua qué
sucedió ealmen e, como se ie on unos y o os, cómo la on e a, en in, imp egnó las aíces
más p o unda del u u o inmedia o de Andalucía. Sin duda po odo lo dicho la emá ica de
“ on e a” o elacionada con la “expe iencia on e iza” con inua siendo oda ía hoy, en el umb al
del siglo XXI, obje o de análisis, in es igación y e lexión pa a his o iado es españoles y
ex anje os, y al p og ama de es a III Semanas de Es udos Medie ais me emi o, como lo ue ya
hace casi medio siglo pa a los pione os en la me e ía como Sánchez Albo noz, Juan de Ma a
Ca iazo o De ek Lomax po ci a an sólo algunos.
No c eo que se a e, como se ha p e endido en algunos o os cien í icos ecien es sob e el
mundo on e izo hispánico de una “moda his o iog á ica ecu en e”, sino más de una adición
p o undamen e en aizada en el seno de una co ien e de his o iado es, no exclusi amen e
peninsula es ni po supues o siemp e medie alis as, pa a quienes el “hecho on e izo” en su
e ien e más amplia y globalizado a cons i uye el c isol y el ca alizado donde se undie on,
ges a on y de i a on muchas de las peculia idades de la his o ia peninsula .
Sin emba go uno de los p oblemas más pelig osos en la ac ualidad pa a odos los que
es udiamos la “expe iencia on e iza” en su con ex o hispánico y sus elaciones de al e idad
adica, en pa e, en la ecuen e di usión e u ilización de un cómodo y ácil “p esen ismo” que
suele aslada é minos y concep os mode nos – con i encia, ole ancia, acul u ación, e c –, a
las ealidades his ó icas del pasado. Lo que ha gene ado cie o desdén hacia el hecho on e izo
en si. Se suele ol ida con ela i a ecuencia que la on e a como he e e ido más a iba ue en
hecho singula , conc e o en el espacio y en el iempo, en e dos o maciones polí icas e ideológicas
an agónicas que has a el siglo XV pugna on po el con ol del mismo ámbi o e i o ial.
Un espacio on e izo peninsula , – como apun aba Ron Ba kai hace casi ein e años – que
ya desde mediados del siglos XIII es aba llamado, al menos desde la pe spec i a de la sociedad
polí ica c is iana dominan e, a desapa ece , como habían p o e izado incluso las iejas c ónicas
nacionales de los mona cas as u leoneses en el siglo X y señala con p ecisión la C ónica Albeldense
de Al onso III (866–910):
“con ellos (los sa acenos) los c is ianos día y noche a on an ba alla y co idianamen e
luchas, has a que la p edes inación di ina o dene que sean c uelmen e expulsados de aquí.”
Una inalidad mili a de e iden e p edes inación y jus i icación di ina pa a la que odos lo
medios disponibles ue on siemp e álidos ya uesen iolen os o no. En es e sen ido, en la
C ónica de Al onso X, el Sabio, el más uni e sal y “ ole an e” de nues os mona cas medie ales,
edac ada po Fe nán Sánchez de Valladolid po manda o de Al onso XI a mediados del siglo
XIV, los musulmanes g anadinos nos sólo son conside ados como enemigos sino como “gen es
diabólicas” y las campañas o ganizadas en su con a jus as po se concebidas con a los aliados
de Sa án. Así lo jus i ica ambién don Juan Manuel a mediados del siglo XIV en su Lib o de los
Es ados:
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“a gue a en e los c is ianos e los mo os, e ab a as a que ayan cob ado los c is ianos las
ie as que los mo os les ienen oçadas”.
Pues bien el in es igado que se ace que al conocimien o de es as elaciones de al e idad
debe ía hace lo supe ando “el pol illo del iempo” po que al e mina la Edad Media, y con ella
la on e a en endida como génesis del mundo o de la ci ilización hispano medie al, pe manece ía
en la sociedad c is iana iun an e de los siglos XV y XVI la e us a idea leonesa del siglo X de
que se había i ido una la ga “época in e media” iniciada con la llamada “pé dida de España” en
el 711, cuando los “pecados” y las “ aiciones” de los di igen es c is ianos isigodos en e ellos
don Julián gobe nado de Ceu a y don Oppas, a zobispo de Se illa ab ie on el país a unos
sa acenos ajenos y c ueles que obliga on a los na u ales a e ugia se en las mon añas
sep en ionales. Allí con o ados po la e, que les iden i icaba y alen aba, comenza on a lucha
con a los in aso es islámicos en el 719 has a expulsa los en 1492 de las ie as injus amen e
a eba adas.
Quizás ya desde en onces en las c ónicas c is ianas, la coba día del musulmán con as a
con la alen ía y el co aje de los c is ianos. Pa a la gene alidad de los c is ianos que i ían en la
on e a, los ismaeli as como seguido es de la e de Mahoma, suelen ep esen a a ni eles eó icos
la enca nación del mal absolu o, en e al bien que ellos mismos ep esen an. Desde el siglo XIII
los pode es cen ales de la adminis ación cas ellana y la je a quía eclesiás ica jun o a pensado es,
c onis as y co esanos, ansmi ie on a la sociedad c is iana on e iza la imagen dis o sionada
del musulmán no sólo como ad e sa io polí ico e ideológico sino como aliado de Sa án, neg o,
eo, ba budo, aido , c uel y sob e odo desleal.
El pun o de pa ida, según el a abis a Ra ael Valencia, se encuen a en la C ónica Mozá abe
del año 754 que de ine al musulmán como “ ebelde, aido , idóla a, impos o , c uel y adulado
de Sa án”. Buena pa e de es os epí e os descali icado es nacen de la isión pe sonal de un clé igo
que i e en al-Andalus en momen os de di icul ades. Sus descali icaciones goza ían de eno me
o una en g an pa e de la his o iog a ía pos e io .
E ec i amen e M. Ga cía A enal ha es udiado la imagen del o o du an e el siglo XIII en
Las Can igas de Al onso X el Sabio con es as mismas conclusiones. Pe o una cosa e a la eo ía y
o a la p ac ica dia ia. De modo que a di e encia de lo señalado más a iba pa a M. González
Jiménez, los mo os, especialmen e los eyes, nobles, in elec uales y embajado es, apa ecen a ados,
no obs an e, con cie a dignidad en la ob a del ey Sabio, especialmen e los musulmanes con e sos,
cien í icos y aduc o es, así como algunos p íncipes locales amigos y asallos del mona ca.
En cualquie caso se a ó de una pe cepción muy simplis a del nacimien o de la al e idad
nega i a en la on e a del Islam peninsula en el siglo VIII, pe o p eñada de u u o, con e ida
en sinónimo casi al mismo iempo de “ econquis a”, en endida como la g an emp esa mili a
común de odos einos c is ianos. Una simpli icación a menudo endenciosa, ca gada de ideología
eligiosa y polí ica que mi i icaba al e us o mundo isigodo como la esencia de “la Hispania
que había sido y debe ía ol e a se ” – en exp esión ace ada de José O landis.
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Es a on e a al o medie al, básicamen e ideológica, u o de mozá abes y clé igos ilus ados
de adición neogo icis a en la co e de O iedo y más a de en León p e endía la o ganización
mili a del e i o io si uado en el ío Due o y al o Eb o, an e la supe io idad milia del cali a o
de Có doba. Pa a odos ellos, la on e a e a oda ía un “ e i o ium” a ecupe a , es au a y
es ablece , o lo que es lo mismo a “ econquis a ” como apun aba J.A. Ma a al en su clásico
ensayo sob e El concep o de España en la Edad Media.
Es e pensamien o no pe seguía, según e ie e en el siglo XIII el a zobispo de Toledo don
Rod igo Jiménez de Rada en su his o ia De Rebus Hispaniae, “...expulsa ísicamen e a los mo os,
sino... ecupe a un modo de ida que exige el seño ío pleno de la ie a”. Po ello en odas las
conquis as al o medie ales con independencia de la o mula de endición adop ada, lo básico,
lo undamen al e a la imposición del dominio c is iano, la ecupe ación del “seño ío” – del
“ egnun” – de las ie as on e izas ganadas o mejo legí imamen e ecupe adas a los “ismaeli as”,
a los sa acenos, conside ados como ajenos y ex años al p oyec o común Hispánico pe o ole ados
en an o que some idos a los c is ianos.
Sin emba go odo comenzó a cambia len amen e a pa i del los siglos XI y XII con la
conquis a de Toledo en 1085. En e ec o, Angus MacKay en su clásico lib o La España de la Edad
Media. De la F on e a al Impe io (1000–1500) señalaba con acie o que el inal del cali a o
como es ado uni a io de Al – Andalus y la apa ición de los Tai as habían dado como esul ado la
llamada “ on e a de las pa ias”.
Fundamen ada lógicamen e en las ideologías neogo icis as, la nue a on e a mani ies a la
supe io idad polí ica y mili a de la “España de los Cinco Reinos”: Na a a, Co ona de A agón,
Po ugal, León y sob e odo Cas illa, como he ede a del iejo impe ialismo as u leonés que
p o e izaba la unidad de España bajo su indiscu ible hegemonía. En es a unidad los musulmanes
no en aban y si lo hacían e a siemp e bajo una no able disc iminación ju ídica.
Las elaciones on e izas de al e idad en e c is ianos y musulmanes se ca ac e iza on no
obs an e, po la no mal y mu ua acep ación – coexis encia, mejo – del a o polí ico mili a y
sob e odo come cial. La on e a de llenó de opo unidades pa a odos. Pe o las pa ias a cambio
de paz, p o ección y segu idad obligaban a los débiles eyes ai as andalusíes a pe manece en
ígidos mecanismo eudo asallá icos. Lo que jus i icó en caso de incumplimien o la llamada
“ag esión eudal” de nobles y mona cas c is ianos, cuyo ejemplo más ca ac e ís ico ue la cabalgada
po la on e a, que buscaba la dep edación del enemigo, el bo ín de bienes muebles y pe sonas.
La ecuen e iolación de los pac os i mados po sociedades an agónicas y en en adas pe mi ía
que la gue a se con i ie a en o icio, y la caballe ía en una o ma de ida en la que odo se podía
gana o pe de . Lo que siemp e ue admi ado po c is ianos y musulmanes.
Después de la Na as de Tolosa en 1212 se había desmo onado la posible al e idad posi i a
con p íncipes, ecinos y asallos andalusíes. Lo que unido a la e o ma g ego iana impulsada
po la iglesia de Roma, que condenaba el a o ecuen e en e c is ianos y musulmanes, da ía
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luga a la apa ición de una nue a ideología unida pa a siemp e a la de “ econquis a”, la c uzada.
El IV Concilio de Le án de 1215 la ex ende ía po oda la on e a omen ando la in ole ancia
hacia los musulmanes ecinos.
Aho a bien, básicamen e, musulmanes y c is ianos se aplican de o ma mu ua é minos
peyo a i os como “enemigos de Dios” o “enemigos de la e dade a e”. Como ha señalado de
nue o R. Ba kai las cualidades conc e as que se adjudican ambas comunidades en en adas a
ambos lado de la on e a ienen, no obs an e, el ca ác e de una imagen dis o sionada del
espejo. El enemigo en el espejo. Pe o cu iosamen e las uen es c is ianas añaden una condición
singula “el deso denado ape i o ca nal de los musulmanes hispanos” en e a la emplanza de
los c is ianos.
En al – Andalus, las p edicaciones de algunos al aquíes igo is as, con a ios a la polí ica
de pa ias po la p esión iscal que és as suponían, y la llegada de los impe ios a icanos –
almo á ides y almohades – ex endie on la “yihad” o gue a san a po oda la on e a con la
misma in ole ancia que los c is ianos. Además un conjun o de sen encias ju ídicas o “ a was”
desde el siglo XI condenaban el a o con “in ieles” y aconsejaban, po ejemplo, a los mudéja es
el abandono de las ciudades, illas y luga es bajo dominio mili a o “seño ío c is iano”. Toda ía
en el siglo XIII nume osos ulemas andalusíes aconseja on al comienzo del einado de Al onso X
la emig ación masi a a G anada o al Mag eb, despoblando la on e a con los c is ianos en la
Andalucía del Valle del Guadalqui i .
Sólo las a o ables condiciones económicas que Fe nando III o o gó a los mo os some idos
jus i icaban la p esencia y el a o con los cas ellanos. De modo que como bien sos iene Eloy
Beni o la neu alización de la al e idad nega i a median e la coexis encia paci ica de c is ianos y
musulmanes en el siglo XIII no deja de se un mi o en las p incipales ciudades de la on e a
naza í. También Ga cía Fi z abunda en es e mismo sen ido, señalando además lo ex año que
esul aban es as ci cuns ancias locales de coexis encia y espe o mu uo a los ex anje os que
llegaban a la on e a de los einos hispánicos desde el siglo XII al XIII.
La on e a de las pa ias se llena ía en consecuencia de mu ua iolencia, dando luga , según
MacKay, a la on e a de las conquis as sis emá icas po el Valle del Guadalqui i y el Le an e
ca ac e ís ica de los siglos XIII al XV, cuyo ejemplo más de ini i o se ía a pa i de 1264 y has a
1492 la on e a de G anada.
Y es sob e és a úl ima y de ini i a on e a sob e la que con iene e lexiona con más de alle
y p o undiza en las elaciones de al e idad. Po que, e ec i amen e, la on e a de G anada,
ul ima del Islam peninsula con los einos c is ianos se ia en endida como una p e endida aya
geopolí ica de sepa ación y encuen o de sociedades ya cla amen e di e enciadas en en adas en
con lic os mili a es menudos locales, ecinales y dispe sos y casi nunca gene alizados y menos
aun en g andes gue as es a ales.
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O as eces la on e a de G anada se nos mues a pe meable en múl iples elaciones de
coexis encia ecinales, en un in e esan e p oceso de acul u ación mu ua con no ables in e cambios
económicos e in ensas elaciones sociales y pe sonales de al e idad posi i a en e on e os
p óximos, ya c is ianos ya g anadinos.
Es e modo de ida, donde se p imaba la libe ad y la audacia, eje ció un eno me a ac i o
en dis in os g upos sociales de uno y o o lado de la línea di iso ia. I a la F on e a – exp esión
que designaba desde el siglo XIII a las ie as me idionales de la Andalucía Bé ica – no sólo
signi icaba aden a se en un e i o io nue o, bien di e enciado po su pelig osidad, sino ambién
llega a unas ie as llenas de opo unidades pa a nobles y caballe os, campesinos y ganade os,
come cian es y me cade es, a en u e os y homicianos, almogá a es y almocadenes.
La on e a end ía epe cusiones sociales ascenden es que se c is aliza on ápidamen e
en e los siglos XIV y XV. En e las más impo an e ue su p on a a is oc a ización u o de la
llegada masi a de una nobleza á ida de seño íos, hono es y pode a quien la co ona esponsabilizó
la de ensa del e i o io pese a los du os y ecuen es golpes de las ep esalias g anadinas, el
cau i e io o la mue e.
Es amos en ealidad an e una on e a ideológica que sepa aba ísicamen e dos es ados
an agónicos desde el siglo XIII? Has a que pun o, como suelen señala las c ónicas c is ianas de
los siglos XIII al XV, los “mo os” e an e dade os “enemigos de nues a Fe Ca ólica? Se a aba
de una on e a ce ada donde se hacía ealidad el iejo lema as u leonés de “San iago y cie a
España”, o la an asía g anadina de la exis encia de una Co dille a Imagina ia que di idía en dos
la Península pa a ga an ía de su p opia supe i encia? Como se a iculaban los g upos sociales
y humanos que pululaban po la aya on e iza de cas illos y o i icaciones mili a es?
P o agonizan en ealidad con on aciones ideológicas y polí icas o más bien daban ida a un
espacio abie o de elaciones complemen a ias en odos los sen idos al ma gen de los pode es
cen ales?
Cues iones que oda ía siguen abie as. Pa a Sánchez Albo noz, po ejemplo, la idea de la
on e a y de la al e idad ue siemp e bi on e, donde se esal a la a en u a, la audacia, la alen ía
y el co aje del on e o c is iano pa a o ja lib emen e su p opia ida; en e al musulmán a ado
al igo ismo de su p opia e in ansigen e. Po su pa e, Rojas Gab iel y o os señalan la ealidad
documen al de una al e idad esencialmen e iolen a y siemp e con lic i a, u o de la exis encia
de una sociedad o ganizada pa a la gue a y dominada po nobles, caballe os y pode osos en
busca de o una, donde la paz e a una simple no icia anecdó ica. F en e a ellos, Rod íguez
Molina eclama una e isión his o iog á ica pa a econside a la on e a y con ella las elaciones
de al e idad posi i a, como un mundo abie o, donde a pesa de la iolencia y el desc édi o
mu uo, p edominan las elaciones paci icas ecinales y la “acul u ación in o mal” en e los sec o es
más humildes, en e el pueblo llano.
221
SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
Lo que R. Valencia llamó muy ace adamen e la “ap ehensión del o o”. Se a a de la
ap ehensión de los ca ac e es del o o – del musulmán – en el p oceso de con o mación de la
cul u a p opia. Sólo así se explica el mudeja ísmo que imp egna desde el siglo XIII en g an pa e
de la sociedad andaluza bajo medie al: el pode conquis ado , como an as eces en la His o ia,
es “conquis ado” al menos pa cialmen e.
Pe o odo ello, no puede hace nos ol ida que ambas ace as, gue a y paz, al e idad
posi i a y nega i a, no son sino la ca a de la misma moneda. Y así en e a las ca as de “ ezindad
e amiganças” en e illas on e izas c is ianas y g anadinas que egulaban el in e cambio de
cau i os y p isione os, con as a iolen amen e, una ez más, las palab as de don Juan Manuel
en su ya ci ado Lib o de los Es ados:
“no odos los que an a la ie a de los mo os son ma i es nin san os. Ca algunos de los que
alla an obando e o çando muge es e aziendo muchos pecados e muy malos”. Como en
odas las on e as cul u ales y eligiosas de la Eu opa Medie al.
Exis ió, sin emba go, en la on e a de G anada de los siglos XIII al XV un iempo pa a la
con i encia o mejo pa a la coexis encia pací ica de odos, una posibilidad pa a la al e idad
posi i a. Una época en la que pa ecía posible la comple a in eg ación de los di e en es ai as
andalusíes – nacidos en su mayo pa e de la uina almohade as Las Na as de Tolosa en 1212
Mu cia, Tejada, Niebla, A cos de la F on e a, Je ez de la F on e a y el eino de G anada, en el
sis ema polí ico c is iano con olado sólo mili a men e po el eino de Cas illa. Fue en 1246, en
los o ígenes mismos del eino naza í, cuando Fe nando III, el San o, i mó con Muhammad I,
Ibn al Ahma , el llamado “pac o de Jaén”, po el cual el ey g anadino se decla aba asallo del
mona ca cas ellano, le pagaba pa ias, y en aba en complicados mecanismos eudales de
dependencia c is iana.
Po que en e a lo que adicionalmen e suele a i ma se, la conquis a de Andalucía en la
p ime a mi ad del siglo XIII (1225–1250) no da ía como esul ado inmedia o ni di ec o la
apa ición de una on e a o malmen e de inida con los ai as mudéja es de la época, como
he ede os de la ci ilización y la cul u a de al Andalus, incluido el eino naza í. Po el con a io,
has a la mue e de Fe nando III en 1252, Cas illa sólo con olaba di ec amen e las g andes
ciudades del Valle del Guadalqui i , mien as que amplios e i o ios islámicos de las campiñas
me idionales y los mon es penibé icos, del ío Guadale e has a el Ma Océano y del occiden e
de al – Andalus, seguían gobe nados po p íncipes y au o idades musulmanas locales, aunque
some idos odos al ey cas ellano median e pac os de asallajes o pley esias que, en eo ía,
au o izaban a los c is ianos – an sólo una mino ía de gue e os y escasos poblado es – el con ol
de sus o alezas mili a es.
En i ud de los nume osos pac os o plei esías i mados con el ey San o, los abundan es
mudéja es andaluces some idos en las illas de la campiña, – Ca mona, Osuna, Ma chena,
Mo ón, Ecija, e c. – y ambién los p íncipes islámicos, asallos o simplemen e ibu a ios, de las
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MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ
oba al amanece ganado y hace cau i os y eg esa ápidamen e a sus luga es de p ocedencia
con el bo ín cap u ado. La documen ación del siglo XV de poblaciones on e izas an alejadas
como Mo ón de la F on e a, Alcalá la Real o Jaén, es a eple a de no icias de es a índole, de
inciden es a mados en e c is ianos y musulmanes que debie on p o oca un es ado de ensión
mili a casi pe manen e. En la on e a, po an o, el los pe iodos de iolencia, las p incipales
ca ac e ís icas de la al e idad e an la a bi a iedad y la insegu idad.
La ensión mili a inci aba, cuando no obligaba, a muchos andaluces a hace de la iolencia
y sus mani es aciones una o ma de ida peculia en la on e a. La C ónica del Condes able don
Lucas de I anzo de Jaén desc ibe con de alle y a modo de e a o al na u al la ida co idiana, las
men alidades y las cos umb es mili a izadas de la sociedad jiennense de mediados del siglo XV,
en iempo de En ique IV, muy amilia izada con la iolencia po la p oximidad de la on e a.
En la ciudad de Jaén, como en o as localidades andaluzas, se cons a a la exis encia de indi iduos
desa aigados y a en u e os que desempeña on un ipo de ac i idad económica ca ac e izada
po la explo ación dep eda o ia del enemigo islámico. Su obje i o e a la ob ención de bo ín –
ganados y cau i os – y su medio más habi ual pa a consegui lo la cabalgada po ie as g anadinas.
En la on e a g anadina es a ac i idad e a desempeñada po almogá a es, adalides y
almocadenes; al ez g upos de caballe os y peones que jamás se adap a on a su nue a condición
de simples y pací icos epoblado es as la conquis a de Andalucía en el siglo XIII. Po ello en
cie as ca as del ey En ique II a la ciudad de Có doba en 1373 se les condena, como a simples
malhecho es, al pone en pelig o muchas eces las elaciones pací icas con los g anadinos en
iempos de eguas.
No obs an e, la p esencia de es os homb es en la plazas on e≠ izas andaluzas ue algo
muy habi ual, has a el pun o que muchas illas, como Mo ón de la F on e a, enían su p opio
“almocadén de la ie a” que encabezaba las expediciones de ep esalias o de bo ín o ganizadas
po el concejo en ie as g anadinas, igilaba los caminos y e ec uaba misiones de espionaje. Los
adalides, como buenos conocedo es del e i o io enemigo y de la lengua á abe, e an muy
ap eciados como excelen es mili a es en las emboscadas y alga adas. Se encon aban ela i amen e
inculados a los concejos on e izos, siendo guías o je es de las milicias locales con ele adas
asignaciones de dine os o pagas.
El cau i e io, e a con di e encia uno de los p oblemas de i ado de la al e idad nega i a que
más agobiaba a los homb es que i ían necesa iamen e en la aya misma de la on e a andaluza
– g anadina. El cau i o e a obje o de en a como un escla o, de explo ación como abajado al
se icio de su dueño y en el mejo de los casos ambién de ueque. Pe o la mayo ía de los
cau i os c is ianos ca ecían de es a sue e po al a de bienes pa a el canje. Cuando es o ocu ía,
su cau i e io se p olongaba en el iempo a a és de unas condiciones penosísimas, ence ados
en las is emen e amosas mazmo as de La Alamb a o en el Co al de G anada donde pasaban
las noches. Las penalidades sólo se paliaban po la ca idad de los pa icula es, la ac i idad
eden o is a de ini a ios y me ceda ios y las ges iones municipales o p i adas de los al aqueques
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SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
en los pe iodos de eguas, como e emos más adelan e. Mien as an o el cau i e io p esen aba
un p oblema añadido, el iesgo de la apos asía con la p omesa de una mejo conside ación
económica y social. El enegado o “helche” se con e i ía en el ipo humano más pelig oso y
emido en la dep edación de la on e a andaluza, p ecisamen e po su opo unismo eligioso y
su ca ác e desa aigado y ma ginal de la ci ilización c is iana.
El ap esamien o o la posesión de cau i os c is ianos e a pa a los g anadino un negocio muy
a ac i o a juzga po las ele adas sumas que exigían po su esca e, especialmen e si és e e a un
caballe o o un noble, como ue el caso de la edención de Juan de Saa ed a, hecho p isione o en
1448 as el desas e mili a c is iano de Río Ve de, como ecogió el omance o adicional.
Pe o la posible libe ad de los simples peones pas o es, campesinos, come cian es ap esados en
cabalgadas po la on e a dependía en muchos casos de au én icos milag os. Pa a la men alidad
eligiosa de la época es os p odigios ex ao dina ios se o iginaban con cie a ecuencia, siemp e
po la in e ención eden o a de algunos san os o de la Vi gen. Y así en Los Mi áculos Romanzados
de San o Domingo del moje de Silos Ped o Ma ín se desc iben con de alle y i a ealidad la
ac i idad eden o a del San o y su o ma de ac ua en la on e a de G anada a inales del siglo
XIII. También en Los Lib os de Milag os del Monas e io de Guadalupe se ecogen has a un o al
de 150 milag os a ibuidos a la p o idencia y mediación de Nues a Seño a du an e los siglos
XIV y XV. En odos ellos se ap ecia el e ismo de los ela os, la c uda exis encia del cau i e io
g anadino, la maldad de los in ieles, la desespe ación y la míse a supe i encia de los cau i os
c is ianos más humildes en e i o io islámico. Tal ez po odo ello, a inales del siglo XIV, el
ey Juan I de Cas illa había hecho coloca un a ol en la o e del alcáza de Alcalá la Real pa a
o ien a en la noche a los cau i os c is iano que huían del eino de G anada con la espe anza de
la segu a libe ad.
3. LA PAZ Y SUS MANIFESTACIONES DE ALTERIDAD POSITIVA
Aunque es amos mejo in o mados de la ensión mili a , exis ie on lógicamen e en la on e a
pe iodos de paces, si bien és os nunca ue on a ados de ini i os ni du ade os. Fue on eguas
empo ales que, no obs an e sus limi aciones y alcances coyun u ales, nos sugie en sin emba go
la exis encia de una in ole ancia eligiosa no siemp e gene alizada; de una coexis encia memos
cap ichosa y a bi a ia de lo que señalan las uen es y, sob e odo, el hecho de que la de ención
de la iolencia, de la ensión mili a , e a una mu ua aspi ación en pa e ins i ucionalizada y
sos enida po odos como consecuencia de una necesa ia al e idad posi i a.
Las eguas, de i adas de asallaje g anadino del Pac o de Jaén de 1246, ue on en endidas
po los c is ianos como un signo del some imien o islámico ma e ializado además en el pago de
pa ias al eino de Cas illa, 12.000 doblas de o o. Sin emba go, pa a el eino naza í de G anada
es e símbolo an sólo ue una nues a de buena olun ad y en endimien o pací ico, una
mani es ación de con i encia en es mona cas que se decla aban y sabían amigos y asallos. Así
ue a ni el de es ados y sus ep esen an es o iciales. Pe o en la on e a, las eguas ue on siemp e
230
MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ
algo más que la me a decla ación o icial de la suspensión de hos ilidades. Po que, a enuada la
ensión mili a y las obligaciones de ensi as en Andalucía, la paz o iginaba casi siemp e la uel a
a la “no malidad on e iza”, la eanudación de los con ac os ecinales, la negociación y libe ación
de cau i os y la posibilidad de in e cambios económicos con G anada. Pues a pesa de lo mucho
que sepa aba a mo os y a c is ianos, en la p ác ica dia ia de la con i encia, de la supe i encia de
odos los días, la paz e a una necesidad y un ansia comunes po encina incluso de las di e encias
ideológicas, eligiosas y cul u ales de i adas de la al e idad nega i a que o iginaban an o la
negación como la iolencia mu ua.
Una paz en la on e a que nacía como ealidad pa alela a la de ensa e i o ial con a el
mo o, y que po enciaba incluso la nece≠sidad de elaciona se con él, an o en el plano come cial
como en o os aspec os menudos de la ecindad co idiana. En es e con ex o se jus i ica que
ecinos de Gib al a a endasen sus pas os a los mo os de Casa es en 1474. Exp esiones como
“ ezindad e amiganza” son man enidas po el pueblo llano de ambos lados de la on e a, en e
Huelma y Ubeda en 1417, en e Cambil y Alhama a inales del siglo XV. También los nobles y
las au o idades municipales on e izas a o ecían el clima de amis ad y en endimien o en pe iodos
de eguas como se com≠p ueba en las ca as emi idas po Mon a ax, alguacil de G anada, al
concejo de Alcalá la Real en 1462, o en las excelen es elaciones del conde de Cab a, Diego
Fe nández de Có doba, con el ey de G anada.
Una paz localizada y pa icula no siemp e ap eciada en su jus a p opo ciones empo ales
po odos los on e os. T eguas a iadas que desde el úl imo cua o del siglo XIII has a la
conquis a de G anada en 1492 se desa olla on ampliamen e du an e los siglos XIV y XV, sob e
odo en e 1350 1460, en un iempo necesa io pa a i i , pa a la coexis encia de c is ianos y
musulmanes, pues sin sup imi del odo la iolencia on e iza la hacían cuando menos ilegal,
como e lejan las ca as de segu o que los g andes concejos de Andalucía emi ían al ey de
G anada con el mu uo comp omiso de gua da y hace gua da lo pac ado en las di e en es
eguas. El p opio mecanismo de uncionamien o on e izo sos enía, en in, eguas que
acili a on cauces de pene ación de homb es y sob e odo ideas pa a la coexis encia de c is ianos
y musulmanes.
Exisis ie on en Andalucía y en G anada de e minados cauces y algunas ins i uciones p opias
pa a ga an iza la paz en la on e a, al menos en iempos de eguas. El más conocido y di ec o
e a el ca go de alcalde en e mo os y c is ianos o simplemen e juez de on e a, cuyos o ígenes
pa ecen emon a se al siglo XIV. Nomb ados po los mona cas cas ellanos gozaban de inmunidad
y au o idad en e los mo os y c is ianos andaluces, siendo econocida és a po los o iciales egios
y los concejos en oda la on e a, en i ud de sus buenas elaciones con los mona cas g anadinos.
Vinculados gene almen e a la nobleza, du an e los siglos XIV y XV ue on los seño es de Aguila
de la F on e a – los Fe nández de Có doba – quienes desempeña on el ca go en los einos de
Có doba y Jaén. En el eino de Se illa, po su pa e, el o icio dependía di ec amen e del Adelan ado
Mayo de la F on e a, siendo de en ado po miemb os del linaje se illano de los Ribe a du an e
el siglo XV. Su misión e a la de oí y lib a plei os y que ellas en e mo os y c is ianos ecinos,
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SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
cas iga a los malhecho es y iolen os, y man ene , en unión de sus colegas g anadinos, el o den
y las buenas elaciones pací icas, u ilizando, si e a necesa io, el “de echo a la ep esalia” como un
p ocedimien o ins i ucionalizado den o de los mecanismos on e izos acep ados. Los municipios
en sus ju isdicciones y los nobles en sus seño íos e an los esponsables de ga an iza las eguas.
Pa a esa ci los posibles daños ocasionados po la iolencia en pe iodos de paz, exis ían
desde el siglo XIII los ieles del as o, que de e minaban la p ocedencia de los causan es de los
daños siguiendo las pis as de los delincuen es que ompían las eguas en sus espec i os é minos
y ju isdicciones. E an colabo ado es de los alcaldes de mo os y c is ianos. Pe o en úl ima ins ancia
siemp e se ía la mona quía cas ellana y sus o iciales los p incipales aledo es del man enimien o
de la paz en la on e a, cas igando de mane a ejempla las iolaciones de las eguas conce adas
con G anada.
O a ins i ución on e iza que consigue pleno desa ollo du an e las eguas e an los
al aqueques. O icio an iguo y espe ado, egulado ya en Las Pa idas de Al onso X, que enía
como eje cicio undamen al de su p o esión el canje y el esca e de cau i os c is ianos. Se a aba
de pe sonas expe as y conocedo as de la lengua y las cos umb es g anadinas que solían es i
como musulmanes, y pa a pa ece lo se dejaban la ba ba. Desde los iempos de Juan II, los
di e en es al aqueques c is ianos, municipales o pa icula es, es aban eó icamen e al menos
bajo la au o idad del Al aqueque Mayo de la F on e a, ca go de designación eal pa imonio del
linaje se illano de los Saa ed a. En el eino de G anada el ca go ue eje cido du an e la gos años
po el al aquí Saad al – Alamín.
Las eguas pe mi ie on que ámbi os económicos complemen a ios de ambos lados de la
on e a andaluza p ac ica an una e iden e comunidad de in e eses a ines más allá de las posibles
di e encias sociocul u ales, especialmen e pa a los g anadinos. El dé ici c ónico de G anada
espec o a algunos p oduc os básicos de la supe i encia dia ia – ce eales, ganados, acei e, e c –
gene aba un in e esan e á ico me can il de expo ación desde Andalucía. Unos in e cambios
egulados po la co ona cas ellana des iempos de Al onso X el Sabio pa a impedi la salida de
“cosas edadas” a mas, me ales p eciosos y caballos a a és de los pue os secos: Jaén, Alcalá la
Real, An eque a, Quesada, P iego, Teba, Mo ón de la F on e a, en e o os. Po ellos G anada
endía u os secos, azúca , seda y ex iles. Los p oduc os g anadinos quedaban some idos a los
pagos del diezmo y medio diezmo de lo mo isco y los c is ianos al mag an, al o o lado de la
on e a.
La nobleza egional acapa aba los p incipales ca gos aduane os y igilaba el á ico ilegal
po la on e a. Al iempo que una pléyade nada desp eciable de me cade es, me chan es,
almaya es c is ianos, mo os y judíos de ambas pa es pululaban odos lib emen e po los pue os
secos en iempos de paz con ca as de segu o y p o ección de las me cancías. Así el a ancel del
almoja i azgo de Mo ón de la F on e a de 1387 dibuja un ac i o come cio g anadino, siendo
muy ap eciado po los cas ellanos, no impo a su ni el social, las elas y los paños mo iscos pa a
las iglesias mo onenses, pa a el cul o li ú gico, según los in en a ios conse ados de p incipios
del siglo XV.
232
MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ
La ecindad y la coexis encia, la al e idad posi i a en e c is ianos y musulmanes de
municipios on e izos colindan es en pe iodos de eguas o iginaba lógicamen e con ac os
cul u ales comunes y p ocesos de acul u ación, pe o sin asimilación de ini i a. Desde el siglo
XIII y has a el inal del eino Naza í en 1492 la on e a ac ua ía como ósmosis cul u al de
ecip ocas y a iadas in luencias, ya en Andalucía ya en G anada. El bilingüismo se hizo necesa io
en amplios sec o es de uno y o o lado de la on e a, de modo que el oce pací ico que o iginaba
la ecuen e con i encia p oduce necesa iamen e en e ecinos una sue e de mes izaje cul u al
sob e odo lingüís ico del que ue on conscien es ya los p opios con empo áneos. Unas
ca ac e ís icas p opias que di e enciaban a la sociedad on e iza de los siglos bajo medie ales de
la del es o de los e i o ios que in eg aban el eino de Cas illa. En e ec o, aun hoy pe du an un
ele ado núme o de a abismos en el léxico popula andaluz.
Pe o si la lengua ue un ehículo excepcional de cul u ización, las di e encias eligiosas
an agónicas ac ua on casi siemp e en su con a. No obs an e, hubo algunas excepciones. Al
san ua io mu ciano de San Ginés de la Ja a acudían c is ianos y musulmanes, si bien po mo i os
di e en es. O o caso de coincidencia muy ex endida po la on e a ue la es i idad de San
Juan, celeb ada po mo os y c is ianos con i os y ce emonias casi idén icas al comenza el
sols icio de e ano.
La suges ión cas ellana po la cul u a ma e ial g anadina a o eció la in oducción en
Andalucía de cie as écnicas indus iales – ce ámicas, me al, made a, cons ucción, e c. – y la
di usión po oda la on e a de un ipo de indumen a ia mudéja albo noces y b ocados de
seda que se ía signo de lujo y e inamien o social pa a los caballe os y los nobles. Los muchos
a abismos y la es imen a a la mo isca die on a la población on e iza unos asgos ex e nos
o ien alizan es que so p endía a los c is ianos del no e que bajaban a la F on e a.
Pa a conclui , la on e a es ablecía cauces pa a algunos p ocesos mu uos de acul u ación
y has a de admi ación po G anada. Pe o e a mucho lo que di e enciaba a unos y o os como
pa a asis i a una simplis a asimilación de ci ilizaciones en en adas y an agónicas que se negaban
mu uamen e an e el mismo espejo on e izo desde hacía ya a ios siglos.
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SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
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