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Sobre la alteridad en la frontera de Granada. (Una aproximación al análisis de la guerra y la paz, siglos XIII-XV)

Abstract

Los estudios sobre las diversas formas de alteridad en la Frontera de Granada durante el período histórico de su génesis, desarrollo y desenlance (siglos XIII-XV) no se encuetra a diferencia de otras temática fronterizas muy glosadas en la historiografía medieval andaluza. Sin duda la penuria y la dificultad de las fuentes documentales conocidas limitan nuestros conocimientos; o bien los reducen a las perspectivas que imponen los dominadores cristianos. En Andalucía la imagen del vecino frontero - básicamente la del musulmán granadino - se conforma de caracteres negativos/postivos a través de las relaciones cotidianas de la superviviencia diaria, que se fundamentan, a su vez, en la guerra y en paz como forma de vida y en las instituciones que garantizaban la coexistencia de culturas no obstante antagónicas. La corona, los oficiales del rey, los nobles castellanos no siempre entendieron ni justificaron como correctas las formas de alteridad de los habitantes del Sur. Lo que daría lugar a la existencia de actitudes perféricas de relaciones mutuas con independencia de los rasgos impositivos oficiales. El enemigo en el espejo.

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Sobre la alteridad en la frontera de Granada. (Una aproximación al análisis de la guerra y la paz, siglos XIII-XV)

Author: García Fernández, Manuel
Year: 2005
Source: https://idus.us.es/bitstreams/d9eac71c-f872-4ef5-9c90-6d50898d536f/download
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SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
Re is a da Faculdade de Le as
HISTÓRIA
Po o, III Sé ie, ol. 6,
2005, pp. 213-235
Manuel Ga cía Fe nández
Sob e la al e idad en la on e a de G anada.
(Una ap oximación al análisis de la gue a y la paz, siglos
XIII-XV)
R E S U M E N
1. FRONTERA Y ALTERIDAD
El concep o del “o o” se puede edi ica en la España Medie al desde la pe spec i a gene al
de escalas globalizado as, / Islam e sus C is iandad / o bien desde la cons ucción dia ia de
aspec os y ca ac e es conc e os en el a o on e izo de c is ianos y musulmanes ecinos. El
desa ollo de es a úl ima ía sob e las elaciones de al e idad – posi i a o nega i a / en la on e a
del Islam peninsula y especialmen e en la on e a andaluza con el eino Naza í de G anada, la
más es able y de ini i a de odas ellas, necesi a si ua se den o de unas coo denadas de espacio y
iempo de e minados: el alle del Guadalqui i , la Andalucía Bé ica, du an e los siglos XIII al
XV. Po que a lo la go de los siglos medie ales la imagen del “o o” e oluciona, se amplia y
pe ecciona con o me sus con enidos básicos según los di e en es pe iodos del desa ollo his ó ico
hispano medie al.
Así pues, es po odos sob adamen e conocido que du an e los siglos XIII, XIV y XV,
desde los p ime os años del einado de Al onso X, el Sabio (1252 1284), has a la conquis a de la
ciudad de G anada en 1492 po los Reyes Ca ólicos, Andalucía ue el escena io singula y
ex ao dina io de una on e a.
Los es udios sob e las di e sas o mas de al e idad en la F on e a de G anada
du an e la pe íodo his ó ica de su génesis, desa ollo y desenlace (siglos XIII-
XV) no se encuen a a di e encia de o as emá ica on e izas muy glosados
en la his o iog a ía medie al andaluza. Sin duda la penu ia y di icul ad de las
uen es documen ales conocidas limi an nues os conocimien os; o bien los
educen a las pe spec i as que imponen los dominado es c is ianos. En
Andalucía la imagen del ecino on e o – básicamen e la del musulmán
g anadino - se con o ma de ca ac e es nega i os / posi i os a a és de las
elaciones co idianas de la supe i encia dia ia, que se undamen an, a su
ez, en la gue a y en paz como o ma de ida y en las ins i uciones que
ga an izaban la coexis encia ine me de cul u as no obs an e an agónicas.
La co ona, los o iciales del ey, los nobles cas ellanos no siemp e en endie on
ni jus i ica on como co ec as las o mas de al e idad de los habi an es del
Su . Lo que da ía luga a la exis encia de ac i udes pe i é icas de elaciones
mu uas con independencia de los asgos imposi i os o iciales. El enemigo en
el espejo.
Conside aciones mo ales apa e, la copia desca-
ada de las ideas del o o es un homenaje
F ancisco de Que edo
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MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ
Una p e endida delimi ación geog á ica egional con el eino Naza í de G anada, como
he ede o de la ci ilización islámica de al Andalus, que casi nunca ue es able; sino que se desplazó
al compás c onológico del a ance e i o ial cas ellano de no e a su , desde las g andes ciudades
del Valle del Guadalqui i , po las campiñas me idionales y las p ime as es ibaciones de las
sie as penibé icas, has a llega al li o al medi e áneo g anadino. Una on e a e es e y ambién
ma í ima po el Es echo de Gib al a y el Ma de Albo án. Una on e a que sepa aba y que no
obs an e ambién ace caba en complicadas elaciones de al e idad en e c is ianos y musulmanes.
Una inmensa zona de acío, una as a ie a de nadie; y al mismo iempo de posibles y a iadas
a ingencias colec i as y pe sonales. Una emba ullada línea o i icada de mu ua sepa ación polí ica
y adminis a i a o icial, y con adic o iamen e un espacio o icioso de múl iples con ac os y
elaciones ecinales, unas eces iolen as y o as, aunque no an as como hoy se p e ende, pací icas,
come ciales y ambién cul u ales.
Dos ci ilizaciones di e en es, dos modelos de es ado, de cul u a, de eligión, de ida co idiana
y men alidades se asomaban y con emplaban po aquella en ana, siemp e abie a, que ue la
on e a andaluza y g anadina du an e los siglos XIII, XIV y XV.
Y es e es un ámbi o de la expe iencia on e iza muy in e esan e, po que la imagen del
o o, la del ecino on e izo, con su ca ga ideológica, endenciosa y an agónica pe o ambién
ca gada de humanidad, nos in oduce en el con ex o más i o y eal de la con i encia on e iza,
o mejo de la coexis encia, en e c is ianos y musulmanes en Andalucía y G anada. Pues en la
linde on e iza los andaluces y los g anadinos pueden compa i mu uamen e ca ac e es
semejan es de al e idad, aunque no idén icos, en las elaciones co idianas de la supe i encia
dia ia. Pe o la al e idad de e mina casi siemp e un p incipio básico de desigualdad con ac i udes
de acep ación pa a unos y echazos pa a o os. El ac o cla e del echazo mu uo ue básicamen e
la eligión, que en el caso c is iano se undamen a en la ideología de la “ econquis a” y en el caso
musulmán de la “yihad” o gue a san a y en la “is i yá” o espe anza de la u u a ecupe ación de
al Andalus bajo seño ío cas ellano.
Sus p o agonis as, nobles, caballe os, al aqueques, o iciales y unciona ios a ios,
come cian es y buhone os, ganade os, homicianos, cau i os, enegados y a en u e os, homb es
casi siemp e anónimos pa a la His o ia, e an se es que desde su quehace dia io en las illas y
ciudades de ambos lados de la línea on e iza o jaban los asgos más iden i ica i os que han
ca ac e izado a es as ie as del Su de Eu opa has a el p esen e; es ableciendo, al ez sin sabe lo,
las bases de las ac uales iden idades colec i as, las con icciones y o mulaciones polí icas, sociales,
económicas y men ales, que de uno u o o modo, han pe du ado en Andalucía has a nues os
días. El análisis compa ado del compo amien o de es os di e en es g upos humanos cons i uye
la sín esis undamen al del hecho on e izo andaluz.
Po que el lance on e izo en su e ien e más amplia y globalizado a egional cons i uye el
c isol y el ca alizado donde se undie on, ges a on y de i a on muchas de las peculia idades de
la his o ia andaluza desde la Baja Edad Media al inicio de la Mode nidad de España. Nunca se
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SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
pod á en ende del odo la ealidad his ó ica de la Andalucía Bé ica y ambién del Reino Naza í
de G anada, sin una e e encia si quie a sea elemen al al hecho on e izo común como subje o
his ó ico p e e en e de nues a egión du an e los siglos XIII-XV.
Pa a una gene ación de homb es y muje es que, como la nues a, asis e so p endidos a la
desapa ición de an as iejas on e as eu opeas y al nacimien o de o as nue as, debemos
e lexiona y conside a que la on e a andaluza medie al ue un hecho singula , conc e o en el
espacio y en el iempo, en e dos o maciones polí icas e ideológicas an agónicas que habían
enunciado desde hacía iempo a la in eg ación en un mismo espacio compa ido y que pugna on
po su con ol e i o ial desde el siglo XIII al XV.
E ec i amen e Eloy Beni o ha esc i o ecien emen e como en la on e a de la España
medie al el Islam y la C is iandad son los “apela i os” básicos que denominan dos ealidades
his ó icas cuya con on ación ideológica de e mina las posibles imágenes de al e idad (posi i a-
nega i a), a pesa de las elaciones ecinales de coexis encia y ole ancia. En la on e a de
G anada, la al e idad iene casi siemp e condicionada po la p esencia, a eces muy p óxima, de
unos ecinos on e izos a quienes no se pueden ex e mina y cuya unción social y económica
esul an complemen a ias. De modo que la coexis encia y la ole ancia – como ha señalado
Manuel González Jiménez – implica un c i e io básico de supe io idad polí ica de los c is ianos
sob e los musulmanes y de sumisión de és os hacía los p ime os, cuyo ejemplo más signi ica i o
ue el asallaje de los eyes g anadinos a los cas ellanos y el pago de pa ias en pe iodos de paz y
eguas desde 1246.
En la on e a se i ió jun o al musulmán pe o nunca mezclados. Tal ez po ello, la
on e a ue un mundo de con ac os y de in luencias de oda índole a a és de la cual se puede
obse a incluso la p opensión, an p opia de los conquis ado es c is ianos, a deja se conquis a ,
incluso cul u almen e hablando, po el pueblo musulmán conquis ado. Especialmen e al inal
mismo de la gue a de G anada, a inales del siglo XV y comienzos del XVI, cuando la on e a
del Islam peninsula e a ya solo un ago ecue do, undamen ado en la oponimia de algunos de
sus iejos encla es o i icados – Je ez de la F on e a, Mo ón de la F on e a –, desp o is os de su
unción mili a , ca gados de año anzas y leyendas he oicas de la caballe ía en los iejos omances
on e izos.
Nos algias de un iempo de on e a, de unas o mas de ida, de al e idad, de ini i amen e
clausu adas en 1492 as la oma de G anada, que se aslucen casi un siglo después en un ex o
de ay Alonso de Cab e a, p edicado y con eso del ey Felipe II:
“Nues os abuelos, seño es, se lamen aban de que G anada se hubiese ganado a los mo os,
po que ese día se manca on los caballos y se enmohecie on las co azas y lanzas, y se pud ie on las
ada gas, y se acabó la caballe ía an señalada de Andalucía y manco la ju en ud y sus gen ilezas
an ale osas y conocidas”.
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MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ
Po ello conside amos sumamen e impo an e ace ca se a aquellos iempos, especialmen e
du an e los úl imos siglos bajo medie ales, y a su espacio ísico y men al, pa a a e igua qué
sucedió ealmen e, como se ie on unos y o os, cómo la on e a, en in, imp egnó las aíces
más p o unda del u u o inmedia o de Andalucía. Sin duda po odo lo dicho la emá ica de
“ on e a” o elacionada con la “expe iencia on e iza” con inua siendo oda ía hoy, en el umb al
del siglo XXI, obje o de análisis, in es igación y e lexión pa a his o iado es españoles y
ex anje os, y al p og ama de es a III Semanas de Es udos Medie ais me emi o, como lo ue ya
hace casi medio siglo pa a los pione os en la me e ía como Sánchez Albo noz, Juan de Ma a
Ca iazo o De ek Lomax po ci a an sólo algunos.
No c eo que se a e, como se ha p e endido en algunos o os cien í icos ecien es sob e el
mundo on e izo hispánico de una “moda his o iog á ica ecu en e”, sino más de una adición
p o undamen e en aizada en el seno de una co ien e de his o iado es, no exclusi amen e
peninsula es ni po supues o siemp e medie alis as, pa a quienes el “hecho on e izo” en su
e ien e más amplia y globalizado a cons i uye el c isol y el ca alizado donde se undie on,
ges a on y de i a on muchas de las peculia idades de la his o ia peninsula .
Sin emba go uno de los p oblemas más pelig osos en la ac ualidad pa a odos los que
es udiamos la “expe iencia on e iza” en su con ex o hispánico y sus elaciones de al e idad
adica, en pa e, en la ecuen e di usión e u ilización de un cómodo y ácil “p esen ismo” que
suele aslada é minos y concep os mode nos – con i encia, ole ancia, acul u ación, e c –, a
las ealidades his ó icas del pasado. Lo que ha gene ado cie o desdén hacia el hecho on e izo
en si. Se suele ol ida con ela i a ecuencia que la on e a como he e e ido más a iba ue en
hecho singula , conc e o en el espacio y en el iempo, en e dos o maciones polí icas e ideológicas
an agónicas que has a el siglo XV pugna on po el con ol del mismo ámbi o e i o ial.
Un espacio on e izo peninsula , – como apun aba Ron Ba kai hace casi ein e años – que
ya desde mediados del siglos XIII es aba llamado, al menos desde la pe spec i a de la sociedad
polí ica c is iana dominan e, a desapa ece , como habían p o e izado incluso las iejas c ónicas
nacionales de los mona cas as u leoneses en el siglo X y señala con p ecisión la C ónica Albeldense
de Al onso III (866–910):
“con ellos (los sa acenos) los c is ianos día y noche a on an ba alla y co idianamen e
luchas, has a que la p edes inación di ina o dene que sean c uelmen e expulsados de aquí.”
Una inalidad mili a de e iden e p edes inación y jus i icación di ina pa a la que odos lo
medios disponibles ue on siemp e álidos ya uesen iolen os o no. En es e sen ido, en la
C ónica de Al onso X, el Sabio, el más uni e sal y “ ole an e” de nues os mona cas medie ales,
edac ada po Fe nán Sánchez de Valladolid po manda o de Al onso XI a mediados del siglo
XIV, los musulmanes g anadinos nos sólo son conside ados como enemigos sino como “gen es
diabólicas” y las campañas o ganizadas en su con a jus as po se concebidas con a los aliados
de Sa án. Así lo jus i ica ambién don Juan Manuel a mediados del siglo XIV en su Lib o de los
Es ados:
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SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
“a gue a en e los c is ianos e los mo os, e ab a as a que ayan cob ado los c is ianos las
ie as que los mo os les ienen oçadas”.
Pues bien el in es igado que se ace que al conocimien o de es as elaciones de al e idad
debe ía hace lo supe ando “el pol illo del iempo” po que al e mina la Edad Media, y con ella
la on e a en endida como génesis del mundo o de la ci ilización hispano medie al, pe manece ía
en la sociedad c is iana iun an e de los siglos XV y XVI la e us a idea leonesa del siglo X de
que se había i ido una la ga “época in e media” iniciada con la llamada “pé dida de España” en
el 711, cuando los “pecados” y las “ aiciones” de los di igen es c is ianos isigodos en e ellos
don Julián gobe nado de Ceu a y don Oppas, a zobispo de Se illa ab ie on el país a unos
sa acenos ajenos y c ueles que obliga on a los na u ales a e ugia se en las mon añas
sep en ionales. Allí con o ados po la e, que les iden i icaba y alen aba, comenza on a lucha
con a los in aso es islámicos en el 719 has a expulsa los en 1492 de las ie as injus amen e
a eba adas.
Quizás ya desde en onces en las c ónicas c is ianas, la coba día del musulmán con as a
con la alen ía y el co aje de los c is ianos. Pa a la gene alidad de los c is ianos que i ían en la
on e a, los ismaeli as como seguido es de la e de Mahoma, suelen ep esen a a ni eles eó icos
la enca nación del mal absolu o, en e al bien que ellos mismos ep esen an. Desde el siglo XIII
los pode es cen ales de la adminis ación cas ellana y la je a quía eclesiás ica jun o a pensado es,
c onis as y co esanos, ansmi ie on a la sociedad c is iana on e iza la imagen dis o sionada
del musulmán no sólo como ad e sa io polí ico e ideológico sino como aliado de Sa án, neg o,
eo, ba budo, aido , c uel y sob e odo desleal.
El pun o de pa ida, según el a abis a Ra ael Valencia, se encuen a en la C ónica Mozá abe
del año 754 que de ine al musulmán como “ ebelde, aido , idóla a, impos o , c uel y adulado
de Sa án”. Buena pa e de es os epí e os descali icado es nacen de la isión pe sonal de un clé igo
que i e en al-Andalus en momen os de di icul ades. Sus descali icaciones goza ían de eno me
o una en g an pa e de la his o iog a ía pos e io .
E ec i amen e M. Ga cía A enal ha es udiado la imagen del o o du an e el siglo XIII en
Las Can igas de Al onso X el Sabio con es as mismas conclusiones. Pe o una cosa e a la eo ía y
o a la p ac ica dia ia. De modo que a di e encia de lo señalado más a iba pa a M. González
Jiménez, los mo os, especialmen e los eyes, nobles, in elec uales y embajado es, apa ecen a ados,
no obs an e, con cie a dignidad en la ob a del ey Sabio, especialmen e los musulmanes con e sos,
cien í icos y aduc o es, así como algunos p íncipes locales amigos y asallos del mona ca.
En cualquie caso se a ó de una pe cepción muy simplis a del nacimien o de la al e idad
nega i a en la on e a del Islam peninsula en el siglo VIII, pe o p eñada de u u o, con e ida
en sinónimo casi al mismo iempo de “ econquis a”, en endida como la g an emp esa mili a
común de odos einos c is ianos. Una simpli icación a menudo endenciosa, ca gada de ideología
eligiosa y polí ica que mi i icaba al e us o mundo isigodo como la esencia de “la Hispania
que había sido y debe ía ol e a se ” – en exp esión ace ada de José O landis.

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MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ
Es a on e a al o medie al, básicamen e ideológica, u o de mozá abes y clé igos ilus ados
de adición neogo icis a en la co e de O iedo y más a de en León p e endía la o ganización
mili a del e i o io si uado en el ío Due o y al o Eb o, an e la supe io idad milia del cali a o
de Có doba. Pa a odos ellos, la on e a e a oda ía un “ e i o ium” a ecupe a , es au a y
es ablece , o lo que es lo mismo a “ econquis a ” como apun aba J.A. Ma a al en su clásico
ensayo sob e El concep o de España en la Edad Media.
Es e pensamien o no pe seguía, según e ie e en el siglo XIII el a zobispo de Toledo don
Rod igo Jiménez de Rada en su his o ia De Rebus Hispaniae, “...expulsa ísicamen e a los mo os,
sino... ecupe a un modo de ida que exige el seño ío pleno de la ie a”. Po ello en odas las
conquis as al o medie ales con independencia de la o mula de endición adop ada, lo básico,
lo undamen al e a la imposición del dominio c is iano, la ecupe ación del “seño ío” – del
“ egnun” – de las ie as on e izas ganadas o mejo legí imamen e ecupe adas a los “ismaeli as”,
a los sa acenos, conside ados como ajenos y ex años al p oyec o común Hispánico pe o ole ados
en an o que some idos a los c is ianos.
Sin emba go odo comenzó a cambia len amen e a pa i del los siglos XI y XII con la
conquis a de Toledo en 1085. En e ec o, Angus MacKay en su clásico lib o La España de la Edad
Media. De la F on e a al Impe io (1000–1500) señalaba con acie o que el inal del cali a o
como es ado uni a io de Al – Andalus y la apa ición de los Tai as habían dado como esul ado la
llamada “ on e a de las pa ias”.
Fundamen ada lógicamen e en las ideologías neogo icis as, la nue a on e a mani ies a la
supe io idad polí ica y mili a de la “España de los Cinco Reinos”: Na a a, Co ona de A agón,
Po ugal, León y sob e odo Cas illa, como he ede a del iejo impe ialismo as u leonés que
p o e izaba la unidad de España bajo su indiscu ible hegemonía. En es a unidad los musulmanes
no en aban y si lo hacían e a siemp e bajo una no able disc iminación ju ídica.
Las elaciones on e izas de al e idad en e c is ianos y musulmanes se ca ac e iza on no
obs an e, po la no mal y mu ua acep ación – coexis encia, mejo – del a o polí ico mili a y
sob e odo come cial. La on e a de llenó de opo unidades pa a odos. Pe o las pa ias a cambio
de paz, p o ección y segu idad obligaban a los débiles eyes ai as andalusíes a pe manece en
ígidos mecanismo eudo asallá icos. Lo que jus i icó en caso de incumplimien o la llamada
“ag esión eudal” de nobles y mona cas c is ianos, cuyo ejemplo más ca ac e ís ico ue la cabalgada
po la on e a, que buscaba la dep edación del enemigo, el bo ín de bienes muebles y pe sonas.
La ecuen e iolación de los pac os i mados po sociedades an agónicas y en en adas pe mi ía
que la gue a se con i ie a en o icio, y la caballe ía en una o ma de ida en la que odo se podía
gana o pe de . Lo que siemp e ue admi ado po c is ianos y musulmanes.
Después de la Na as de Tolosa en 1212 se había desmo onado la posible al e idad posi i a
con p íncipes, ecinos y asallos andalusíes. Lo que unido a la e o ma g ego iana impulsada
po la iglesia de Roma, que condenaba el a o ecuen e en e c is ianos y musulmanes, da ía
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SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
luga a la apa ición de una nue a ideología unida pa a siemp e a la de “ econquis a”, la c uzada.
El IV Concilio de Le án de 1215 la ex ende ía po oda la on e a omen ando la in ole ancia
hacia los musulmanes ecinos.
Aho a bien, básicamen e, musulmanes y c is ianos se aplican de o ma mu ua é minos
peyo a i os como “enemigos de Dios” o “enemigos de la e dade a e”. Como ha señalado de
nue o R. Ba kai las cualidades conc e as que se adjudican ambas comunidades en en adas a
ambos lado de la on e a ienen, no obs an e, el ca ác e de una imagen dis o sionada del
espejo. El enemigo en el espejo. Pe o cu iosamen e las uen es c is ianas añaden una condición
singula “el deso denado ape i o ca nal de los musulmanes hispanos” en e a la emplanza de
los c is ianos.
En al – Andalus, las p edicaciones de algunos al aquíes igo is as, con a ios a la polí ica
de pa ias po la p esión iscal que és as suponían, y la llegada de los impe ios a icanos –
almo á ides y almohades – ex endie on la “yihad” o gue a san a po oda la on e a con la
misma in ole ancia que los c is ianos. Además un conjun o de sen encias ju ídicas o “ a was”
desde el siglo XI condenaban el a o con “in ieles” y aconsejaban, po ejemplo, a los mudéja es
el abandono de las ciudades, illas y luga es bajo dominio mili a o “seño ío c is iano”. Toda ía
en el siglo XIII nume osos ulemas andalusíes aconseja on al comienzo del einado de Al onso X
la emig ación masi a a G anada o al Mag eb, despoblando la on e a con los c is ianos en la
Andalucía del Valle del Guadalqui i .
Sólo las a o ables condiciones económicas que Fe nando III o o gó a los mo os some idos
jus i icaban la p esencia y el a o con los cas ellanos. De modo que como bien sos iene Eloy
Beni o la neu alización de la al e idad nega i a median e la coexis encia paci ica de c is ianos y
musulmanes en el siglo XIII no deja de se un mi o en las p incipales ciudades de la on e a
naza í. También Ga cía Fi z abunda en es e mismo sen ido, señalando además lo ex año que
esul aban es as ci cuns ancias locales de coexis encia y espe o mu uo a los ex anje os que
llegaban a la on e a de los einos hispánicos desde el siglo XII al XIII.
La on e a de las pa ias se llena ía en consecuencia de mu ua iolencia, dando luga , según
MacKay, a la on e a de las conquis as sis emá icas po el Valle del Guadalqui i y el Le an e
ca ac e ís ica de los siglos XIII al XV, cuyo ejemplo más de ini i o se ía a pa i de 1264 y has a
1492 la on e a de G anada.
Y es sob e és a úl ima y de ini i a on e a sob e la que con iene e lexiona con más de alle
y p o undiza en las elaciones de al e idad. Po que, e ec i amen e, la on e a de G anada,
ul ima del Islam peninsula con los einos c is ianos se ia en endida como una p e endida aya
geopolí ica de sepa ación y encuen o de sociedades ya cla amen e di e enciadas en en adas en
con lic os mili a es menudos locales, ecinales y dispe sos y casi nunca gene alizados y menos
aun en g andes gue as es a ales.
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MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ
O as eces la on e a de G anada se nos mues a pe meable en múl iples elaciones de
coexis encia ecinales, en un in e esan e p oceso de acul u ación mu ua con no ables in e cambios
económicos e in ensas elaciones sociales y pe sonales de al e idad posi i a en e on e os
p óximos, ya c is ianos ya g anadinos.
Es e modo de ida, donde se p imaba la libe ad y la audacia, eje ció un eno me a ac i o
en dis in os g upos sociales de uno y o o lado de la línea di iso ia. I a la F on e a – exp esión
que designaba desde el siglo XIII a las ie as me idionales de la Andalucía Bé ica – no sólo
signi icaba aden a se en un e i o io nue o, bien di e enciado po su pelig osidad, sino ambién
llega a unas ie as llenas de opo unidades pa a nobles y caballe os, campesinos y ganade os,
come cian es y me cade es, a en u e os y homicianos, almogá a es y almocadenes.
La on e a end ía epe cusiones sociales ascenden es que se c is aliza on ápidamen e
en e los siglos XIV y XV. En e las más impo an e ue su p on a a is oc a ización u o de la
llegada masi a de una nobleza á ida de seño íos, hono es y pode a quien la co ona esponsabilizó
la de ensa del e i o io pese a los du os y ecuen es golpes de las ep esalias g anadinas, el
cau i e io o la mue e.
Es amos en ealidad an e una on e a ideológica que sepa aba ísicamen e dos es ados
an agónicos desde el siglo XIII? Has a que pun o, como suelen señala las c ónicas c is ianas de
los siglos XIII al XV, los “mo os” e an e dade os “enemigos de nues a Fe Ca ólica? Se a aba
de una on e a ce ada donde se hacía ealidad el iejo lema as u leonés de “San iago y cie a
España”, o la an asía g anadina de la exis encia de una Co dille a Imagina ia que di idía en dos
la Península pa a ga an ía de su p opia supe i encia? Como se a iculaban los g upos sociales
y humanos que pululaban po la aya on e iza de cas illos y o i icaciones mili a es?
P o agonizan en ealidad con on aciones ideológicas y polí icas o más bien daban ida a un
espacio abie o de elaciones complemen a ias en odos los sen idos al ma gen de los pode es
cen ales?
Cues iones que oda ía siguen abie as. Pa a Sánchez Albo noz, po ejemplo, la idea de la
on e a y de la al e idad ue siemp e bi on e, donde se esal a la a en u a, la audacia, la alen ía
y el co aje del on e o c is iano pa a o ja lib emen e su p opia ida; en e al musulmán a ado
al igo ismo de su p opia e in ansigen e. Po su pa e, Rojas Gab iel y o os señalan la ealidad
documen al de una al e idad esencialmen e iolen a y siemp e con lic i a, u o de la exis encia
de una sociedad o ganizada pa a la gue a y dominada po nobles, caballe os y pode osos en
busca de o una, donde la paz e a una simple no icia anecdó ica. F en e a ellos, Rod íguez
Molina eclama una e isión his o iog á ica pa a econside a la on e a y con ella las elaciones
de al e idad posi i a, como un mundo abie o, donde a pesa de la iolencia y el desc édi o
mu uo, p edominan las elaciones paci icas ecinales y la “acul u ación in o mal” en e los sec o es
más humildes, en e el pueblo llano.
221
SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
Lo que R. Valencia llamó muy ace adamen e la “ap ehensión del o o”. Se a a de la
ap ehensión de los ca ac e es del o o – del musulmán – en el p oceso de con o mación de la
cul u a p opia. Sólo así se explica el mudeja ísmo que imp egna desde el siglo XIII en g an pa e
de la sociedad andaluza bajo medie al: el pode conquis ado , como an as eces en la His o ia,
es “conquis ado” al menos pa cialmen e.
Pe o odo ello, no puede hace nos ol ida que ambas ace as, gue a y paz, al e idad
posi i a y nega i a, no son sino la ca a de la misma moneda. Y así en e a las ca as de “ ezindad
e amiganças” en e illas on e izas c is ianas y g anadinas que egulaban el in e cambio de
cau i os y p isione os, con as a iolen amen e, una ez más, las palab as de don Juan Manuel
en su ya ci ado Lib o de los Es ados:
“no odos los que an a la ie a de los mo os son ma i es nin san os. Ca algunos de los que
alla an obando e o çando muge es e aziendo muchos pecados e muy malos”. Como en
odas las on e as cul u ales y eligiosas de la Eu opa Medie al.
Exis ió, sin emba go, en la on e a de G anada de los siglos XIII al XV un iempo pa a la
con i encia o mejo pa a la coexis encia pací ica de odos, una posibilidad pa a la al e idad
posi i a. Una época en la que pa ecía posible la comple a in eg ación de los di e en es ai as
andalusíes – nacidos en su mayo pa e de la uina almohade as Las Na as de Tolosa en 1212
Mu cia, Tejada, Niebla, A cos de la F on e a, Je ez de la F on e a y el eino de G anada, en el
sis ema polí ico c is iano con olado sólo mili a men e po el eino de Cas illa. Fue en 1246, en
los o ígenes mismos del eino naza í, cuando Fe nando III, el San o, i mó con Muhammad I,
Ibn al Ahma , el llamado “pac o de Jaén”, po el cual el ey g anadino se decla aba asallo del
mona ca cas ellano, le pagaba pa ias, y en aba en complicados mecanismos eudales de
dependencia c is iana.
Po que en e a lo que adicionalmen e suele a i ma se, la conquis a de Andalucía en la
p ime a mi ad del siglo XIII (1225–1250) no da ía como esul ado inmedia o ni di ec o la
apa ición de una on e a o malmen e de inida con los ai as mudéja es de la época, como
he ede os de la ci ilización y la cul u a de al Andalus, incluido el eino naza í. Po el con a io,
has a la mue e de Fe nando III en 1252, Cas illa sólo con olaba di ec amen e las g andes
ciudades del Valle del Guadalqui i , mien as que amplios e i o ios islámicos de las campiñas
me idionales y los mon es penibé icos, del ío Guadale e has a el Ma Océano y del occiden e
de al – Andalus, seguían gobe nados po p íncipes y au o idades musulmanas locales, aunque
some idos odos al ey cas ellano median e pac os de asallajes o pley esias que, en eo ía,
au o izaban a los c is ianos – an sólo una mino ía de gue e os y escasos poblado es – el con ol
de sus o alezas mili a es.
En i ud de los nume osos pac os o plei esías i mados con el ey San o, los abundan es
mudéja es andaluces some idos en las illas de la campiña, – Ca mona, Osuna, Ma chena,
Mo ón, Ecija, e c. – y ambién los p íncipes islámicos, asallos o simplemen e ibu a ios, de las
228
MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ
oba al amanece ganado y hace cau i os y eg esa ápidamen e a sus luga es de p ocedencia
con el bo ín cap u ado. La documen ación del siglo XV de poblaciones on e izas an alejadas
como Mo ón de la F on e a, Alcalá la Real o Jaén, es a eple a de no icias de es a índole, de
inciden es a mados en e c is ianos y musulmanes que debie on p o oca un es ado de ensión
mili a casi pe manen e. En la on e a, po an o, el los pe iodos de iolencia, las p incipales
ca ac e ís icas de la al e idad e an la a bi a iedad y la insegu idad.
La ensión mili a inci aba, cuando no obligaba, a muchos andaluces a hace de la iolencia
y sus mani es aciones una o ma de ida peculia en la on e a. La C ónica del Condes able don
Lucas de I anzo de Jaén desc ibe con de alle y a modo de e a o al na u al la ida co idiana, las
men alidades y las cos umb es mili a izadas de la sociedad jiennense de mediados del siglo XV,
en iempo de En ique IV, muy amilia izada con la iolencia po la p oximidad de la on e a.
En la ciudad de Jaén, como en o as localidades andaluzas, se cons a a la exis encia de indi iduos
desa aigados y a en u e os que desempeña on un ipo de ac i idad económica ca ac e izada
po la explo ación dep eda o ia del enemigo islámico. Su obje i o e a la ob ención de bo ín –
ganados y cau i os – y su medio más habi ual pa a consegui lo la cabalgada po ie as g anadinas.
En la on e a g anadina es a ac i idad e a desempeñada po almogá a es, adalides y
almocadenes; al ez g upos de caballe os y peones que jamás se adap a on a su nue a condición
de simples y pací icos epoblado es as la conquis a de Andalucía en el siglo XIII. Po ello en
cie as ca as del ey En ique II a la ciudad de Có doba en 1373 se les condena, como a simples
malhecho es, al pone en pelig o muchas eces las elaciones pací icas con los g anadinos en
iempos de eguas.
No obs an e, la p esencia de es os homb es en la plazas on e≠ izas andaluzas ue algo
muy habi ual, has a el pun o que muchas illas, como Mo ón de la F on e a, enían su p opio
“almocadén de la ie a” que encabezaba las expediciones de ep esalias o de bo ín o ganizadas
po el concejo en ie as g anadinas, igilaba los caminos y e ec uaba misiones de espionaje. Los
adalides, como buenos conocedo es del e i o io enemigo y de la lengua á abe, e an muy
ap eciados como excelen es mili a es en las emboscadas y alga adas. Se encon aban ela i amen e
inculados a los concejos on e izos, siendo guías o je es de las milicias locales con ele adas
asignaciones de dine os o pagas.
El cau i e io, e a con di e encia uno de los p oblemas de i ado de la al e idad nega i a que
más agobiaba a los homb es que i ían necesa iamen e en la aya misma de la on e a andaluza
– g anadina. El cau i o e a obje o de en a como un escla o, de explo ación como abajado al
se icio de su dueño y en el mejo de los casos ambién de ueque. Pe o la mayo ía de los
cau i os c is ianos ca ecían de es a sue e po al a de bienes pa a el canje. Cuando es o ocu ía,
su cau i e io se p olongaba en el iempo a a és de unas condiciones penosísimas, ence ados
en las is emen e amosas mazmo as de La Alamb a o en el Co al de G anada donde pasaban
las noches. Las penalidades sólo se paliaban po la ca idad de los pa icula es, la ac i idad
eden o is a de ini a ios y me ceda ios y las ges iones municipales o p i adas de los al aqueques

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SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
en los pe iodos de eguas, como e emos más adelan e. Mien as an o el cau i e io p esen aba
un p oblema añadido, el iesgo de la apos asía con la p omesa de una mejo conside ación
económica y social. El enegado o “helche” se con e i ía en el ipo humano más pelig oso y
emido en la dep edación de la on e a andaluza, p ecisamen e po su opo unismo eligioso y
su ca ác e desa aigado y ma ginal de la ci ilización c is iana.
El ap esamien o o la posesión de cau i os c is ianos e a pa a los g anadino un negocio muy
a ac i o a juzga po las ele adas sumas que exigían po su esca e, especialmen e si és e e a un
caballe o o un noble, como ue el caso de la edención de Juan de Saa ed a, hecho p isione o en
1448 as el desas e mili a c is iano de Río Ve de, como ecogió el omance o adicional.
Pe o la posible libe ad de los simples peones pas o es, campesinos, come cian es ap esados en
cabalgadas po la on e a dependía en muchos casos de au én icos milag os. Pa a la men alidad
eligiosa de la época es os p odigios ex ao dina ios se o iginaban con cie a ecuencia, siemp e
po la in e ención eden o a de algunos san os o de la Vi gen. Y así en Los Mi áculos Romanzados
de San o Domingo del moje de Silos Ped o Ma ín se desc iben con de alle y i a ealidad la
ac i idad eden o a del San o y su o ma de ac ua en la on e a de G anada a inales del siglo
XIII. También en Los Lib os de Milag os del Monas e io de Guadalupe se ecogen has a un o al
de 150 milag os a ibuidos a la p o idencia y mediación de Nues a Seño a du an e los siglos
XIV y XV. En odos ellos se ap ecia el e ismo de los ela os, la c uda exis encia del cau i e io
g anadino, la maldad de los in ieles, la desespe ación y la míse a supe i encia de los cau i os
c is ianos más humildes en e i o io islámico. Tal ez po odo ello, a inales del siglo XIV, el
ey Juan I de Cas illa había hecho coloca un a ol en la o e del alcáza de Alcalá la Real pa a
o ien a en la noche a los cau i os c is iano que huían del eino de G anada con la espe anza de
la segu a libe ad.
3. LA PAZ Y SUS MANIFESTACIONES DE ALTERIDAD POSITIVA
Aunque es amos mejo in o mados de la ensión mili a , exis ie on lógicamen e en la on e a
pe iodos de paces, si bien és os nunca ue on a ados de ini i os ni du ade os. Fue on eguas
empo ales que, no obs an e sus limi aciones y alcances coyun u ales, nos sugie en sin emba go
la exis encia de una in ole ancia eligiosa no siemp e gene alizada; de una coexis encia memos
cap ichosa y a bi a ia de lo que señalan las uen es y, sob e odo, el hecho de que la de ención
de la iolencia, de la ensión mili a , e a una mu ua aspi ación en pa e ins i ucionalizada y
sos enida po odos como consecuencia de una necesa ia al e idad posi i a.
Las eguas, de i adas de asallaje g anadino del Pac o de Jaén de 1246, ue on en endidas
po los c is ianos como un signo del some imien o islámico ma e ializado además en el pago de
pa ias al eino de Cas illa, 12.000 doblas de o o. Sin emba go, pa a el eino naza í de G anada
es e símbolo an sólo ue una nues a de buena olun ad y en endimien o pací ico, una
mani es ación de con i encia en es mona cas que se decla aban y sabían amigos y asallos. Así
ue a ni el de es ados y sus ep esen an es o iciales. Pe o en la on e a, las eguas ue on siemp e
230
MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ
algo más que la me a decla ación o icial de la suspensión de hos ilidades. Po que, a enuada la
ensión mili a y las obligaciones de ensi as en Andalucía, la paz o iginaba casi siemp e la uel a
a la “no malidad on e iza”, la eanudación de los con ac os ecinales, la negociación y libe ación
de cau i os y la posibilidad de in e cambios económicos con G anada. Pues a pesa de lo mucho
que sepa aba a mo os y a c is ianos, en la p ác ica dia ia de la con i encia, de la supe i encia de
odos los días, la paz e a una necesidad y un ansia comunes po encina incluso de las di e encias
ideológicas, eligiosas y cul u ales de i adas de la al e idad nega i a que o iginaban an o la
negación como la iolencia mu ua.
Una paz en la on e a que nacía como ealidad pa alela a la de ensa e i o ial con a el
mo o, y que po enciaba incluso la nece≠sidad de elaciona se con él, an o en el plano come cial
como en o os aspec os menudos de la ecindad co idiana. En es e con ex o se jus i ica que
ecinos de Gib al a a endasen sus pas os a los mo os de Casa es en 1474. Exp esiones como
“ ezindad e amiganza” son man enidas po el pueblo llano de ambos lados de la on e a, en e
Huelma y Ubeda en 1417, en e Cambil y Alhama a inales del siglo XV. También los nobles y
las au o idades municipales on e izas a o ecían el clima de amis ad y en endimien o en pe iodos
de eguas como se com≠p ueba en las ca as emi idas po Mon a ax, alguacil de G anada, al
concejo de Alcalá la Real en 1462, o en las excelen es elaciones del conde de Cab a, Diego
Fe nández de Có doba, con el ey de G anada.
Una paz localizada y pa icula no siemp e ap eciada en su jus a p opo ciones empo ales
po odos los on e os. T eguas a iadas que desde el úl imo cua o del siglo XIII has a la
conquis a de G anada en 1492 se desa olla on ampliamen e du an e los siglos XIV y XV, sob e
odo en e 1350 1460, en un iempo necesa io pa a i i , pa a la coexis encia de c is ianos y
musulmanes, pues sin sup imi del odo la iolencia on e iza la hacían cuando menos ilegal,
como e lejan las ca as de segu o que los g andes concejos de Andalucía emi ían al ey de
G anada con el mu uo comp omiso de gua da y hace gua da lo pac ado en las di e en es
eguas. El p opio mecanismo de uncionamien o on e izo sos enía, en in, eguas que
acili a on cauces de pene ación de homb es y sob e odo ideas pa a la coexis encia de c is ianos
y musulmanes.
Exisis ie on en Andalucía y en G anada de e minados cauces y algunas ins i uciones p opias
pa a ga an iza la paz en la on e a, al menos en iempos de eguas. El más conocido y di ec o
e a el ca go de alcalde en e mo os y c is ianos o simplemen e juez de on e a, cuyos o ígenes
pa ecen emon a se al siglo XIV. Nomb ados po los mona cas cas ellanos gozaban de inmunidad
y au o idad en e los mo os y c is ianos andaluces, siendo econocida és a po los o iciales egios
y los concejos en oda la on e a, en i ud de sus buenas elaciones con los mona cas g anadinos.
Vinculados gene almen e a la nobleza, du an e los siglos XIV y XV ue on los seño es de Aguila
de la F on e a – los Fe nández de Có doba – quienes desempeña on el ca go en los einos de
Có doba y Jaén. En el eino de Se illa, po su pa e, el o icio dependía di ec amen e del Adelan ado
Mayo de la F on e a, siendo de en ado po miemb os del linaje se illano de los Ribe a du an e
el siglo XV. Su misión e a la de oí y lib a plei os y que ellas en e mo os y c is ianos ecinos,
231
SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
cas iga a los malhecho es y iolen os, y man ene , en unión de sus colegas g anadinos, el o den
y las buenas elaciones pací icas, u ilizando, si e a necesa io, el “de echo a la ep esalia” como un
p ocedimien o ins i ucionalizado den o de los mecanismos on e izos acep ados. Los municipios
en sus ju isdicciones y los nobles en sus seño íos e an los esponsables de ga an iza las eguas.
Pa a esa ci los posibles daños ocasionados po la iolencia en pe iodos de paz, exis ían
desde el siglo XIII los ieles del as o, que de e minaban la p ocedencia de los causan es de los
daños siguiendo las pis as de los delincuen es que ompían las eguas en sus espec i os é minos
y ju isdicciones. E an colabo ado es de los alcaldes de mo os y c is ianos. Pe o en úl ima ins ancia
siemp e se ía la mona quía cas ellana y sus o iciales los p incipales aledo es del man enimien o
de la paz en la on e a, cas igando de mane a ejempla las iolaciones de las eguas conce adas
con G anada.
O a ins i ución on e iza que consigue pleno desa ollo du an e las eguas e an los
al aqueques. O icio an iguo y espe ado, egulado ya en Las Pa idas de Al onso X, que enía
como eje cicio undamen al de su p o esión el canje y el esca e de cau i os c is ianos. Se a aba
de pe sonas expe as y conocedo as de la lengua y las cos umb es g anadinas que solían es i
como musulmanes, y pa a pa ece lo se dejaban la ba ba. Desde los iempos de Juan II, los
di e en es al aqueques c is ianos, municipales o pa icula es, es aban eó icamen e al menos
bajo la au o idad del Al aqueque Mayo de la F on e a, ca go de designación eal pa imonio del
linaje se illano de los Saa ed a. En el eino de G anada el ca go ue eje cido du an e la gos años
po el al aquí Saad al – Alamín.
Las eguas pe mi ie on que ámbi os económicos complemen a ios de ambos lados de la
on e a andaluza p ac ica an una e iden e comunidad de in e eses a ines más allá de las posibles
di e encias sociocul u ales, especialmen e pa a los g anadinos. El dé ici c ónico de G anada
espec o a algunos p oduc os básicos de la supe i encia dia ia – ce eales, ganados, acei e, e c –
gene aba un in e esan e á ico me can il de expo ación desde Andalucía. Unos in e cambios
egulados po la co ona cas ellana des iempos de Al onso X el Sabio pa a impedi la salida de
“cosas edadas” a mas, me ales p eciosos y caballos a a és de los pue os secos: Jaén, Alcalá la
Real, An eque a, Quesada, P iego, Teba, Mo ón de la F on e a, en e o os. Po ellos G anada
endía u os secos, azúca , seda y ex iles. Los p oduc os g anadinos quedaban some idos a los
pagos del diezmo y medio diezmo de lo mo isco y los c is ianos al mag an, al o o lado de la
on e a.
La nobleza egional acapa aba los p incipales ca gos aduane os y igilaba el á ico ilegal
po la on e a. Al iempo que una pléyade nada desp eciable de me cade es, me chan es,
almaya es c is ianos, mo os y judíos de ambas pa es pululaban odos lib emen e po los pue os
secos en iempos de paz con ca as de segu o y p o ección de las me cancías. Así el a ancel del
almoja i azgo de Mo ón de la F on e a de 1387 dibuja un ac i o come cio g anadino, siendo
muy ap eciado po los cas ellanos, no impo a su ni el social, las elas y los paños mo iscos pa a
las iglesias mo onenses, pa a el cul o li ú gico, según los in en a ios conse ados de p incipios
del siglo XV.
232
MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ
La ecindad y la coexis encia, la al e idad posi i a en e c is ianos y musulmanes de
municipios on e izos colindan es en pe iodos de eguas o iginaba lógicamen e con ac os
cul u ales comunes y p ocesos de acul u ación, pe o sin asimilación de ini i a. Desde el siglo
XIII y has a el inal del eino Naza í en 1492 la on e a ac ua ía como ósmosis cul u al de
ecip ocas y a iadas in luencias, ya en Andalucía ya en G anada. El bilingüismo se hizo necesa io
en amplios sec o es de uno y o o lado de la on e a, de modo que el oce pací ico que o iginaba
la ecuen e con i encia p oduce necesa iamen e en e ecinos una sue e de mes izaje cul u al
sob e odo lingüís ico del que ue on conscien es ya los p opios con empo áneos. Unas
ca ac e ís icas p opias que di e enciaban a la sociedad on e iza de los siglos bajo medie ales de
la del es o de los e i o ios que in eg aban el eino de Cas illa. En e ec o, aun hoy pe du an un
ele ado núme o de a abismos en el léxico popula andaluz.
Pe o si la lengua ue un ehículo excepcional de cul u ización, las di e encias eligiosas
an agónicas ac ua on casi siemp e en su con a. No obs an e, hubo algunas excepciones. Al
san ua io mu ciano de San Ginés de la Ja a acudían c is ianos y musulmanes, si bien po mo i os
di e en es. O o caso de coincidencia muy ex endida po la on e a ue la es i idad de San
Juan, celeb ada po mo os y c is ianos con i os y ce emonias casi idén icas al comenza el
sols icio de e ano.
La suges ión cas ellana po la cul u a ma e ial g anadina a o eció la in oducción en
Andalucía de cie as écnicas indus iales – ce ámicas, me al, made a, cons ucción, e c. – y la
di usión po oda la on e a de un ipo de indumen a ia mudéja albo noces y b ocados de
seda que se ía signo de lujo y e inamien o social pa a los caballe os y los nobles. Los muchos
a abismos y la es imen a a la mo isca die on a la población on e iza unos asgos ex e nos
o ien alizan es que so p endía a los c is ianos del no e que bajaban a la F on e a.
Pa a conclui , la on e a es ablecía cauces pa a algunos p ocesos mu uos de acul u ación
y has a de admi ación po G anada. Pe o e a mucho lo que di e enciaba a unos y o os como
pa a asis i a una simplis a asimilación de ci ilizaciones en en adas y an agónicas que se negaban
mu uamen e an e el mismo espejo on e izo desde hacía ya a ios siglos.
233
SOBRE LA ALTERIDAD EN LA FRONTERA DE GRANADA
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