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Los retos de la maternidad en solitario

Abstract

En este artículo se aborda la maternidad en solitario en España, de modo general, así como sus especiales circunstancias cuando ésta tiene lugar en la juventud. Así, a partir del análisis de distintas bases de datos y de una muestra de 152 familias de madre sola de la provincia de Sevilla, se caracterizan las circunstancias en que discurre la vida de estas familias: empleo, recursos económicos, redes de cuidado, uso del tiempo, etc. Junto a las circunstancias objetivas, también se analizan los aspectos más subjetivos: satisfacción vital, cambios en la identidad de las madres, valoración de la monomarentalidad, etc. Se discuten los datos obtenidos, atendiendo especialmente al color adicional que imprime la juventud a la maternidad en solitario: mayor riesgo de no haber completado la propia trayectoria formativa, de precariedad laboral y de configurar un núcleo familiar dependiente. Se discuten los datos a la luz de sus implicaciones para el desarrollo de políticas específicas.

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Los retos de la maternidad en solitario

Author: González Rodríguez, María del Mar; Jiménez Lagares, Irene; Morgado Camacho, Beatriz María
Publisher: Injuve
Year: 2004
Source: https://idus.us.es/bitstreams/3c53ca5f-b5de-440d-81d3-1534f1f7b9cb/download
Pa ejas y o mas de con i encia de la ju en ud 145
Los e os de la ma e nidad en soli a io
En es e a ículo se abo da la ma e nidad en soli a io en España, de modo gene al, así como sus espe-
ciales ci cuns ancias cuando és a iene luga en la ju en ud. Así, a pa i del análisis de dis in as bases
de da os y de una mues a de 152 amilias de mad e sola de la p o incia de Se illa, se ca ac e izan las
ci cuns ancias en que discu e la ida de es as amilias: empleo, ecu sos económicos, edes de cuida-
do, uso del iempo, e c. Jun o a las ci cuns ancias obje i as, ambién se analizan los aspec os más sub-
je i os: sa is acción i al, cambios en la iden idad de las mad es, alo ación de la monoma en alidad,
e c. Se discu en los da os ob enidos, a endiendo especialmen e al colo adicional que imp ime la ju en-
ud a la ma e nidad en soli a io: mayo iesgo de no habe comple ado la p opia ayec o ia o ma i a,
de p eca iedad labo al y de con igu a un núcleo amilia dependien e. Se discu en los da os a la luz de
sus implicaciones pa a el desa ollo de polí icas especí icas.
Pablab as cla e: Mad es jó enes, ma e nidad en soli a io, polí icas amilia es.
Que la ealidad amilia española es á en plena ans o mación es un hecho que
pocas pe sonas pod ían deja de pe cibi y que en los úl imos años es á siendo
obje o de análisis y e lexión desde muy di e sas disciplinas. Así, nos encon a-
mos con que las pa ejas ecuen emen e con i en sin habe se casado, las ami-
lias ienen cada ez menos hijos y e asan más su nacimien o, no siendo an
inusual que és e p eceda al ma imonio de sus pad es, se inc emen a paula ina
pe o inexo ablemen e el núme o de pa ejas que se sepa an, se c ean uniones
“compues as” a pa i de o as an e io es, los oles de homb es y muje es es án
e olucionado len amen e hacia un mayo iguali a ismo y, así, un la go e cé e a
de cambios que a ec an an o a la es uc u a de las amilias como a la dinámi-
ca de elaciones que en ellas se es ablecen. En es e a ículo enemos la espon-
sabilidad de e lexiona ace ca de uno de los ipos amilia es cuya p esencia
más se ha inc emen ado en los úl imos años, aquellas en las que chicos y chi-
cas meno es de edad se encuen an bajo la esponsabilidad de un solo p oge-
ni o , en conc e o de sus mad es. Dado el ca ác e de es a e is a, al iempo
que amos dejando cons ancia de las ci cuns ancias de es as amilias y los
desa íos que se les plan ean, p es a emos a ención especial al colo adicional
que imp ime la ju en ud a la ma e nidad en soli a io.
Las amilias monopa en ales bajo la esponsabilidad de mad es son la g an
mayo ía de es e colec i o. De hecho, según da os de una explo ación ecien-
e de la EPA de 2º imes e del año en cu so, cons i uyen el 87% de los
núcleos de p ogeni o único (Ins i u o de la Muje , 2004). Po es a azón,
pa a ei indica el os o emenino de la monopa en alidad, ocul o bajo es a
e ique a gené ica de aíz pa ia cal, en de e minados cí culos ha comenzado
a ei indica se el nomb e de amilias “monoma en ales” o de “mad e sola”.
Se án és as las e ique as que noso as usa emos pa a e e i nos a las amilias
en las que las mad es son esponsables en soli a io de sus hoga es.
E iden emen e, as es as e ique as se incluyen ealidades bien di e en es a
Ma ía del Ma González, I ene Jiménez y Bea iz Mo gado. Depa amen o de
Psicología E olu i a y de la Educación. Uni e sidad de Se illa
EL TEMA
10
las que se ha podido llega po ci cuns ancias di e sas: po la mue e del
ma ido o compañe o, po sepa ación o di o cio, o po que, sin llega a casa -
se, es as muje es han enido o adop ado a sus hijos siendo sol e as. Que
incluyamos a odas es as muje es bajo el mismo epíg a e no quie e deci que
las conside emos un odo homogéneo. Pongamos cua o ejemplos que posi-
blemen e ayuden a en ende la di e sidad in e na: una muje de cua en a
años, que se queda iuda con dos hijos y con inúa i iendo con ellos en el
que e a domicilio amilia ; una muje de ein a años que se sepa a, no aba-
ja desde que se casó y iene un hijo de es años del que se le o o ga la cus-
odia; una chica sol e a de 18 años que iene un hijo del que el pad e no
quie e esponsabiliza se y que con inúa i iendo en el domicilio de los abue-
los; o a muje sol e a, p o esional y que i e de modo independien e, que a
los 38 años adop a a una niña de es. En odos es os casos hallamos una
mad e que hab á de hace en e sola a las a eas de c ianza y educación de
sus c ia u as, pe o sin la meno duda hab á bas an es di e encias en e ellas
en cuan o a los ecu sos ma e iales con los que con a , los apoyos o males,
o en cuan o al econocimien o y acep ación po pa e de la sociedad.
Asumiendo que es a di e sidad exis e, es e a ículo se ocupa á de desen aña
las a eas que odas ellas hab án de desa olla en an o que mad es solas, aun-
que dejando cons ancia de las dis in as expe iencias que pueden i asociadas a
dis in as ci cuns ancias. Pa a da cuen a de los aspec os más gene ales de la
ma e nidad en soli a io en España, acudi emos a explo aciones especí icas de
la Encues a de Población Ac i a y la Encues a de P esupues os Familia es, así
como la que ealiza on Fe nández y Tobío del censo de 1991 (Fe nández y
Tobío, 1999) o di e sos da os apo ados po Eu os a . Pa a desc ibi aspec os
más especí icos, nos emi i emos a un es udio empí ico ealizado po nues o
p opio equipo de in es igación en el que en e is amos a 295 mad es de la p o-
incia de Se illa, de las que 152 e an esponsables en soli a io de sus hoga es
(1), mien as las 143 es an es es aban casadas y con o maban una submues a
pa alela de amilias bipa en ales, que usa emos ocasionalmen e como pun o de
e e encia. Asimismo, den o del g upo de amilias monoma en ales, e ec ua e-
mos análisis compa a i os de las amilias en las que las mad es u ie on su p i-
me hijo cuando aún e an muy jó enes (has a 21 años), en elación con aquellas
o as cuyos hijos nacie on cuando e an mayo es de es a edad.
Comenzando nues a desc ipción de las amilias de mad e sola po sus aspec-
os más cuan i a i os y sociodemog á icos, debe ía se sencillo esponde a
p egun as ace ca del po cen aje de es as amilias que hay en nues a sociedad,
pe o no es así. Dis in os au o es apo an di e sos índices, algunos más ce ca-
nos al 6%-7% y o os que más bien la si úan en e el 8% ó el 9%, dependiendo
p obablemen e de la base de da os u ilizada. Nues o p opio equipo e ec uó
una es imación a pa i de la EPA de 1998, ob eniendo un índice co egido de
un 10% de hoga es de mad e sola sob e el o al de hoga es con meno es
(González, 2000). Pues o que desde 1998 al momen o p esen e la monoma-
en alidad ha seguido aumen ando, según puede ap ecia se po la EPA
(Noguei a, 2003), p e emos que en la ac ualidad aún se án más, p e isión que
espe amos nos des ele p on o una es imación a pa i del censo de 2001. En
cualquie caso, es amos hablando de que al menos una de cada diez amilias
españolas se encon a ía bajo la esponsabilidad en soli a io de las mad es.
Po lo que espec a a la composición de es as amilias, la explo ación del 5%
del Censo de 1991 (Fe nández y Tobío, 1999) nos ha pe mi ido ene un dibu-
jo ela i amen e p eciso, a la espe a de que dispongamos de los de 2001. En
cuan o a su es ado ci il, ha cambiado el os o más ecuen e de la monoma-
146 REVISTA DE ESTUDIOS DE JUVENTUD ≥diciemb e 04 |nº 67
(1)
“Muje y Monopa en alidad en
España: del hecho social a la
ealidad humana” (IM-0028),
pe enecien e al Plan Sec o ial
de Es udios de las Muje es y del
Géne o, en el ma co del III Plan
Nacional de In es igación
Cien í ica y Desa ollo
Tecnológico, con inanciación
del Ins i u o de la Muje y del
Minis e io de T abajo y Asun os
Sociales y bajo la di ección de
Mª del Ma González.
en alidad: si en el pasado e an undamen almen e iudas, en la ac ualidad la
mayo ía (un 52%) de es as amilias es á encabezada po una mad e sepa ada
o di o ciada, al iempo que un 27% es án bajo la esponsabilidad de una
mad e iuda y un 21% iene como esponsable a una mad e sol e a (Figu a 1).
Pa ejas y o mas de con i encia de la ju en ud 147
Figu a 1.
Dis ibución mad es solas
según es ado ci il, de
acue do con una explo a-
ción del 5% del Censo de
1991 (Fuen e: Fe nández y
Tobío, 1999)
Sepa adas
52%
Sol e
as
21%
Viudas
27%
Con espec o a la edad de es as mad es que a on an en soli a io su ma e ni-
dad, los da os del Censo de 1991 indicaban que su media se encon aba en
38,6 años, muy pa ecida a la de las mad es con pa eja. Mi ando al in e io de
la di e sidad de edades, puede ap ecia se que hay mayo p opo ción de
mad es sol e as en e las más jó enes y de iudas en e las más mayo es, sien-
do p eponde an es las sepa adas o di o ciadas en e las de edad in e media.
En cuan o al ni el educa i o de es as mad es, su dis ibución es muy simila a
la del con ingen e de mad es con pa eja. Según da os del censo de 1991, la
g an mayo ía de ellas iene es udios p ima ios (53,8%), un 37,6% cu só es udios
secunda ios y un 8,5% dispone de o mación uni e si a ia. De acue do con los
da os de la mues a que es udió nues o equipo, és a es una dimensión en la
que se ap ecian di e encias signi ica i as en e las mad es solas que accedie on
a la ma e nidad an es de los 21 años y quienes accedie on después de esa
edad: como emos en la igu a 2, las mad es más jó enes se han quedado en
el ni el de es udios p ima ios con más p obabilidad que las mayo es y, de
modo complemen a io, han accedido en meno medida a la uni e sidad.
Figu a 2.
Dis ibución mad es solas
según ni el de es udios y
edad de acceso a ma e ni-
dad
1,5%
Mad es solas adul as
Mad es solas jó enes
P ima ios Secunda ios Uni e si a ios X2(2= 16,2 p= ,0001
76,6% 21,9%
52,9% 23% 24,1%
0,0% 20,0% 40,0% 60,0% 80,0% 100,0%
Una ez expues os es os aspec os más simples, nos gus a ía abo da los
que esul an más complejos pe o ambién más in e esan es: ¿Cómo es la
ida en es as amilias? ¿Cuáles son los p incipales p oblemas a qué se
en en an y de qué se alen pa a esol e los? ¿Cómo alo an su si uación?
Hemos de deci que es as amilias de mad e sola han sido con empladas
adicionalmen e con isión de dé ici y como con ex os de iesgo, po
ca ece de igu a pa e na y no ajus a se, po an o, al pa ón pa ia cal. Es o
se e lejaba bien a las cla as cuando e an denominadas como amilias
“incomple as”, “ o as”, “disociadas”, “deses uc u adas” o “de ici a ias”.
Desde es e plan eamien o de pa ida, odo lo que cabía espe a de las ami-
lias de mad e sola e an pe juicios pa a sus in eg an es, y es así como se ha
en ocado habi ualmen e, po ejemplo, cuando se ha hablado de sus mayo-
es índices de pob eza o de p oblemas de ajus e psicológico en los hijos. A
nues o juicio, sin emba go, es as amilias deben se een ocadas, ex ayén-
dolas de es as pe spec i as de ici a ias y de c isis, pa a mi a las desde
modelos de “ e o”, conside ando que la ma e nidad en soli a io plan ea
desa íos que, si bien suponen obs áculos a eces muy di íciles de supe a ,
como e emos, no es menos cie o que ambién pueden se con emplados
como nue as opo unidades de desa ollo y c ecimien o pe sonal pa a
quienes los a on an. Po ello, a lo la go de es e a ículo i emos abo dando
la ealidad de es as amilias desde los que, a nues o juicio, cons i uyen los
p incipales e os a que se han de en en a las muje es que se en en la
esi u a de abo da en soli a io la ma e nidad.
Re o 1º: Alcanza la inse ción labo al
El acceso al empleo es una a iable cla e pa a la in eg ación social de cual-
quie pe sona adul a, pe o es a a i mación cob a especial sen ido en el caso
de las mad es que son esponsables en soli a io de sus amilias, pues o que
su ca ác e de únicas sus en ado as con ie e en necesidad impe iosa el des-
a ollo de ac i idades p oduc i as. Es a idea, con la que es a íamos de
acue do odas las pe sonas que e lexionamos sob e es os emas, cob a
inusi ada ue za cuando se escucha de la p opia oz de las mad es y con su
p opio acen o, como han des elado los es udios de dis in os equipos. Así,
an o en la in es igación de Domenech (1994) con mad es di o ciadas, como
en la de Fe nández y Tobío (1999) o en el nues o p opio con odo ipo de
mad es solas (Mo gado, González y Jiménez, 2001) se ha hallado que las
mad es conside an que “ ene abajo” es una a iable c ucial pa a sali ade-
lan e como esponsables en soli a io de sus amilias.
No es de ex aña , po an o, que las mad es solas sean el g upo que iene la
mayo asa de ac i idad labo al den o del colec i o de muje es españolas.
Así, si según la Encues a de Población Ac i a (EPA) de II T imes e de 2004,
la asa gene al de ac i idad labo al emenina en España es del 44,4%, y la de
las muje es casadas es del 43,5% mien as que la de las mad es solas es del
82,2%, índice que incluye el po cen aje de las que es án abajando (68,5%) y
el de las que es án desempleadas, pe o buscando empleo (13,7%). Como es
ácil supone , no odas las mad es solas ienen la misma acilidad pa a acce-
de al empleo. Así, es más sencillo pa a las mad es con ni el de es udios uni-
e si a ios que pa a quienes ienen es udios p ima ios, pa a quienes ienen
expe iencia labo al p e ia que pa a quienes no la ienen, pa a quienes ienen
menos de 40 años que pa a quienes ienen más de es a edad, como han
des elado dis in os análisis (Fe nández y Tobío, 1999; Rod íguez e al.,
2000).
148 REVISTA DE ESTUDIOS DE JUVENTUD ≥diciemb e 04 |nº 67
En el es udio que noso as mismas e ec uamos p egun amos a las mad es
cuán as de ellas enían un empleo emune ado al inicio de la ma e nidad en
soli a io, hallando que únicamen e un 45% de ellas es aba abajando en
aquel momen o, lo que da una idea de la di ícil si uación en que se encon a-
ba la g an mayo ía. En el momen o de se en e is adas, cuando habían
anscu ido de media cua o años y medio, un 77 % de las mad es solas nos
dijo que es aba abajando, da o cie amen e supe io al 56% que apo aba
po aquel en onces la EPA y al 47,6% de las mad es casadas de la mues a
pa alela que decía es a abajando. Sin emba go, la inculación o icial al
empleo de las mad es solas en e is adas que es aban abajando e a cie a-
men e dis in a. De ellas, únicamen e el 43,4% es aban “ocupadas” según las
ca ego ías de la EPA, es deci , abajaban con con a o, mien as el 34,3%
es aban o icialmen e desempleadas (buscando abajo, según los egis os
del INEM) y el 20,5% inac i as (o icialmen e sin abajo y sin busca lo). La
di e encia en e el 77% de mad es que decían “es a abajando” y el 43,4%
que lo hacía con con a o se debía a que el 33,6% de las mad es de nues a
mues a abajaban sin con a o, ci a que nos pa ece escandalosa de odo
pun o. Así, aunque o icialmen e es u iesen desempleadas o inac i as, es a-
ban de hecho abajando, sólo que en empleo no eglado, po lo que subdi-
idimos es as ca ego ías y empezamos a denomina “pseudodesempleadas”
o “pseudoinac i as” a las que se hallaban abajando en si uación i egula .
La p eca iedad labo al que es a si uación dibuja se e comple ada po los
da os que ob u imos, ela i os a las ca ac e ís icas del abajo que desa o-
llaban. Así, nos encon amos que un 25,6% de las mad es que abajaban
enían un con a o empo al, mien as un 37,4% abajaban con ho a io lexi-
ble y un 50,9% lo hacían a iempo pa cial. Dado que las asas de abajo a
iempo pa cial o con ho a io lexible en España son mucho más bajas, lo que
odo es e pa ón des ela, a nues o juicio, son las es a egias labo ales que
es án desa ollando las mad es solas pa a pode concilia ida amilia y ida
labo al. Pues o que el me cado labo al es muy ígido y les es á o eciendo
jo nadas de 8 ho as con ho a io pa ido, di ícilmen e compa ibles con las jo -
nadas in ensi as de 5 ho as de los ho a ios escola es, un buen g upo de
es as mad es se es á yendo hacia el empleo no eglado ( ípicamen e el a-
bajo de empleadas de hoga po ho as), cuya dedicación pueden adap a a
sus necesidades, abajando menos ho as dia ias y concen ándolas en la
mañana, mien as niñas y niños es án escola izados.
Pa ejas y o mas de con i encia de la ju en ud 149
Figu a 3.
Si uación labo al de
mad es solas jó enes y
adul as
pseudoinac i a
inac i a
*pseudodesempleada
desempleada
*ac i a
mad es jó enes mad es adul as
X
31,7
54,1
10
11,8
36,7
14,1
9,4
13,3
8,3
10,6
2
(4) =12,35, p=0,01
* Ca ego ías con con as es signi ica i os
0102030405060

La compa ación en e la si uación labo al de las mad es solas que u ie on
su p ime hijo has a los 21 años, con aquellas que ue on mad es después de
esa edad, e idenció que aquellas que habían accedido a la ma e nidad sien-
do más jó enes es aban signi ica i amen e menos p esen es en la ca ego ía
de “ocupadas” ( abajo con con a o) que las mad es solas que accedie on a
la ma e nidad en edades pos e io es, al iempo que eng osaban con más
p obabilidad la ca ego ía de pseudodesempleadas, o de o icialmen e desem-
pleadas, pe o ealmen e abajando sin con a o (Figu a 3). Po an o, no es
di ícil conclui que el acceso a la ma e nidad siendo más jó enes p opicia
con mayo p obabilidad el acceso a un empleo p eca io, p obablemen e po
azones como la ausencia de o mación pa a el empleo, como ellas mismas
econocían signi ica i amen e más que las adul as.
Re o 2º: Log a ing esos económicos su icien es
Sin duda, uno de los e os más colosales a los que se en en an no pocas
mad es solas iene que e con el log o de ing esos económicos su icien es
pa a saca adelan e a sus amilias. Así lo econocen ellas mismas cuando se les
p egun a po los p oblemas undamen ales que han debido a on a , si uando
como p incipal p oblema el económico (Mo gado, González y Jiménez, 2003).
No es casual que es o sea así, pues o que muchas de ellas comienzan la mono-
ma en alidad sin ecu sos p opios y han de plan ea se consegui ing esos pa a
en en a odas las necesidades de ellas y sus c ia u as.
De hecho, los es udios ealizados en dis in os países e idencian que las ami-
lias de mad e sola ienen más p obabilidad de dispone de ing esos econó-
micos escasos, de encon a se en si uación de cla a ulne abilidad
económica. Un in o me muy ecien e p esen ado en el Pa lamen o Eu opeo,
a pa i del análisis de la encues a del panel de hoga es de 2001, nos apo a
un da o muy p eocupan e en es e sen ido: si el po cen aje de hoga es eu o-
peos que se encuen an bajo el umb al de la pob eza es de un 15%, en el
caso de los hoga es monopa en ales, es e po cen aje sube al 35%. Cuando
se mi a a los da os co espondien es a España, la ala ma es aún mayo , pues-
o que no sólo el índice o al de hoga es pob es sube has a el 19%, sino que
además el co espondien e a los hoga es de un único p ogeni o en España
se si úa en un muy p eocupan e 42% (Dennis y Guio, 2004). En es e mismo
in o me se ecogen, con p eocupación, los esul ados de un análisis longi u-
dinal en el que se deja cons ancia del inc emen o en los úl imos años en los
ni eles de pob eza en el conjun o de hoga es eu opeos, con especial e e-
encia a I landa y España, donde el aumen o ha sido mayo . E ec i amen e,
en una explo ación que nues o equipo e ec uó sob e la Encues a de
P esupues os Familia es (EPF) de 1991, hallamos ni eles de pob eza del 14%
pa a el conjun o de hoga es españoles, mien as en el caso de amilias de
mad e sola, el po cen aje ascendía al 33% (González, 2000). Po an o, de
acue do con odos es os da os, enemos azones pa a a i ma no sólo que
las amilias de mad e sola ienen un iesgo mayo que o as de encon a se
en condiciones de exclusión social, sino además que es e iesgo se ha inc e-
men ado no ablemen e en la úl ima década.
En nues o p opio es udio con mad es solas e ec uamos ambién un análisis
de los ing esos de que disponían es os hoga es, así como de su su iciencia
pa a cub i las necesidades de sus amilias. Al inicio del iempo de monoma-
en alidad la si uación e a ancamen e desas osa: el 77% decía no dispone
en aquel iempo de ing esos su icien es pa a man ene a su amilia e incluso
150 REVISTA DE ESTUDIOS DE JUVENTUD ≥diciemb e 04 |nº 67
un 22% de las amilias ca ecía absolu amen e de ing esos. Al momen o de
se en e is adas, cuando ya habían anscu ido cua o años de media, la
si uación había mejo ado, pe o muy lige amen e, pues o que los ing esos de
las amilias de mad e sola suponían, de media, el 60% de los ing esos medios
de los hoga es bipa en ales, una ez e ec uada la co ección po el núme o
de miemb os, di e encia en los ing esos que e a es adís icamen e muy signi-
ica i a. Si és e ya e a un da o ele an e, aún nos lo esul ó más el hecho de
que, cuando p egun amos a las mad es solas de la mues a es udiada si sus
ing esos económicos les pe mi ían cub i las necesidades de sus amilias,
únicamen e un 31,8% nos dijo que sí, lo que implica, de modo complemen a-
io, que el 68,2% es an e econocía no dispone de ing esos su icien es, da o
que nos esul ó absolu amen e p eocupan e. Es a misma p egun a, o mula-
da a las mad es casadas de la mues a pa alela ob u o un pa ón p ác ica-
men e in e so de espues as: el 65,7% de ellas nos dijo que disponían de
ing esos su icien es, como apa ece e lejado en la igu a 4.
Pa ejas y o mas de con i encia de la ju en ud 151
Figu a 4.
Su iciencia de ing esos en
di e sos ipos de hoga es
65,7 34,3
20,6 79,4
39,1 60,9
31,8 68,2
**mad es solas jó enes
mad es solas adul as
* o al mad es solas
mad es casadas
Ing esos su icien es Ing esos insu icien es
Pues o que nos habíamos comp ome ido a analiza , además, si las ci cuns-
ancias e an iguales o di e en es según si las mad es solas habían enido sus
hijos siendo jó enes o ya adul as, e ec uamos un análisis compa a i o en e
ambas submues as. Los esul ados apa ecen e lejados ambién en la igu a
4. Como puede obse a se en ella, e an las mad es solas que accedie on a la
ma e nidad siendo jó enes las que más ecuen emen e decían que no dis-
ponían de ing esos su icien es (sólo un 20% de ellas a i maba que llegaba a
in de mes sin p oblemas). Po an o, en esumen, nues os da os con i man
la p eca iedad económica de los hoga es de mad e sola, apun ando que la
mayo ulne abilidad es á p esen e en aquellas amilias cuyas mad es acce-
die on a la ma e nidad siendo muy jó enes.
Un aspec o pa icula que sólo p egun amos a las mad es sepa adas e a si
ecibían la pensión de alimen os de los ex-ma idos. Los da os ue on espeluz-
nan es: únicamen e el 29,7% de las amilias decía que ecibía de su ex-pa eja
lo aco dado, mien as un 11% de mad es sepa adas ecibía menos de lo que
había es ablecido el juzgado y un 59,3% de ellas que no ecibía absolu amen-
e nada de la pensión aco dada. De es a mane a, ob enemos que el 70% de
las muje es que se habían sepa ado de sus pa ejas, o no ecibía pensión o
ecibía menos de lo que les co espondía. Da os muy simila es ob u ie on
Rod íguez e al. (2000) en la Comunidad de Cas illa y León, lo que nos lle a a
pensa que hay una cie a gene alidad en el impago de pensiones de alimen-
os que, no ol idemos, se es ablecen pa a que los p ogeni o es sin cus odia
con inúen esponsabilizándose del sos én de sus hijos o hijas. Po an o, c ee-
mos pode a i ma que hay pad es que son co esponsables del empob eci-
mien o de sus c ia u as. Es e empob ecimien o ha sido denunciado en un
in o me de UNICEF sob e la si uación de la pob eza in an il en España (Can ó
y Me cade , 2000), de acue do con el cual, el 44% de los niños y niñas que
i en con mad es solas se encuen an bajo el umb al de la pob eza.
Re o 3º. Vi i de modo au ónomo
O o de los desa íos más impo an es de la ma e nidad en soli a io es consegui
i i de modo au ónomo, sin depende de o os hoga es. Es o no siemp e es
emp esa ácil, eniendo en cuen a que, como hemos is o, con ecuencia ca e-
cen de ecu sos económicos su icien es. Los da os que ep oducimos en la
igu a 5 es án omados de la explo ación que hicie on Fe nández y Tobío con el
censo de 1991. Ellos analiza on la ma e nidad en soli a io según el es ado ci il
de las mad es y ambién según si los hijos e hijas e an meno es de seis años, o
si enían en e seis y dieciocho años. Como puede ap ecia se en el g á ico, las
mad es solas que ienen peo si uación de au onomía, las que es án en si ua-
ción más cla amen e dependien e, son las mad es sol e as, que sólo consiguen
i i de modo au ónomo en un 28% de los casos. P obablemen e es o se deba
a azones económicas, pe o ambién de ca ác e ideológico, pues cuando se
compa a, po ejemplo, Andalucía y Ca aluña encon amos que en es a úl ima el
índice de las sol e as con au onomía es del 40% y en Andalucía es sólo del 20%
(Fe nández y Tobío, 1999). Es o pa ece es a indicando que azones de o a
índole pueden es a in luyendo, como la pe cepción social de si una mad e sol-
e a iene de echo a i i sola o si iene que es a bajo el pa aguas p o ec o de
abuelos y abuelas. En las sepa adas, el índice de au onomía e a el 64% del o al
y, como se ap ecia en el g á ico, las iudas e an las que i ían de modo au óno-
mo con mayo ecuencia, p obablemen e po que enían, desde el inicio, una
casa y una pensión. Da os muy pa ecidos hemos ob enido en nues a p opia
mues a en Se illa, diez años después. Así, de nue o, e an las mad es sol e as
de nues a mues a las que mos aban una meno au onomía, sólo un 34,8%,
en e al 85, 7% de las iudas y el 77,6% de sepa adas o di o ciadas.
152 REVISTA DE ESTUDIOS DE JUVENTUD ≥diciemb e 04 |nº 67
Figu a 5.
Au onomía de los hoga es
de mad es solas según
es ado ci il y edad de los
hijos e hijas, de acue do
con una explo ación del
5% del Censo de 1991
(Fuen e: Fe nández y
Tobío, 1999)
8%
11%
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
Hijos-as >6 años Inc emen o au onomía hijos >18 años
20%
53%
69%
6%
Sol e as Sepa adas Viudas
O o aspec o ap eciable de la igu a 5 nos esul a in e esan e. Es el e e ido
a la cons a ación de que las amilias de mad e sola ienen un meno índice
de au onomía cuando los hijos o hijas son meno es de seis años que cuan-
do ienen más de es a edad. Dicho de o o modo, las ci cuns ancias que
di icul an la au onomía aún son más p esionan es cuando de a a de ami-
lias en las que los hijos son pequeños, da o que no nos so p ende si ene-
mos en cuen a lo ecogido en pun os an e io es con espec o a las di íciles
ci cuns ancias económicas de es as amilias o a lo que abo da emos a con-
inuación con espec o a las edes de cuidado de sus hijos o hijas. Mi ando
el da o desde un ángulo más posi i o, ambién podemos deci que, a medi-
da que los hijos e hijas an ganando en edad, es más ácil pa a las mad es
solas pode log a i i de modo au ónomo con ellos, al necesi a menos
del pa aguas amilia , dado que ambién hijos e hijas ganan en compe en-
cias y au onomía.
Pa ejas y o mas de con i encia de la ju en ud 153
Nues os p opios da os ambién indica on las di icul ades pa a i i de
modo au ónomo de las mad es solas: al inicio de la monoma en alidad, sólo
un 61,6% conseguía i i en un hoga independien e. Sin emba go, nues os
esul ados ambién en es e ámbi o indica on que según a anzaba el iempo
de monoma en alidad e a más p obable que alcanza an a i i en el p opio
hoga : cuando ue on en e is adas las mad es, ya i ía de modo indepen-
dien e un 73% de ellas. Po lo que espec a a la compa ación en e las
mad es solas que accedie on a la ma e nidad de modo más p ecoz y aque-
llas o as que accedie on de mane a más a día, ol imos a encon a , como
en las o as dimensiones analizadas, que aquellas se encon aban en peo
si uación. Como apa ece ecogido en la igu a 6, únicamen e el 62,9% de las
más jó enes es án en hoga es independien es, en e al 80,2% de las
mad es adul as, siendo es a di e encia es adís icamen e signi ica i a. Po lo
an o, y en sin onía con lo expues o an e io men e, quienes ue on mad es a
edades más emp anas es án en en ando ambién mayo es p oblemas pa a
i i de modo au ónomo con sus hijos o hijas, ci cuns ancia p e isiblemen e
ligada a los hechos ya analizados de que son ambién es as mad es quienes
desa ollan empleos más p eca ios y quienes disponen de peo es ecu sos
económicos.
Figu a 6.
Po cen aje de independen-
cia en núcleos de mad es
solas según edad de acce-
so a la ma e nidad
mad es jó enes
mad es adul as
núcleo independien e núcleo dependien e X2(1) = 4,64; p= ,031
62,9 37,1
80,2 19,8
200 40 60 80 100
de oma en conside ación los ac o es que con ibuyen a que es as muje es
sean capaces de ex ae elemen os posi i os de una si uación pe sonal y
socialmen e di ícil. Tal y como pa ecen suge i los es imonios de las p opias
mad es, al iempo que han de hace en e a los dis in os desa íos que les
plan ea la ma e nidad en soli a io, an ganando en au onomía y en segu i-
dad en sí mismas, jus amen e po se capaces de supe a los.
En cualquie caso, nos pa ece que las mad es solas e ec úan, de modo acele-
ado y o zado po sus ci cuns ancias, oda una se ie de cambios en su iden-
idad y en su ac i ud i al que cons i uyen las líneas de e olución gene al de
las muje es en es a sociedad. Así, es án conquis ando la au onomía en e a
la dependencia emocional, la au o alo ación en e a la he e o alo ación, la
con ianza en sí mismas en e a la pe cepción minus alo ado a, la capacidad
de oma de decisiones en e a la dependencia de las decisiones de o as
pe sonas. En de ini i a, p og esi amen e alcanzan la capacidad de i i solas
sin sen i desolación (Laga de, 1999).
Re os de las mad es solas y e os de la sociedad
Sin e izando lo que hemos ido exponiendo en es e a ículo, podemos deci
que las amilias monoma en ales se encuen an en España en si uaciones
ancamen e di íciles, dado que las muje es esponsables de es os hoga es,
cuando se inicia su ma e nidad en soli a io, ecuen emen e no desa ollan
ac i idad labo al emune ada y ca ecen de ecu sos económicos su icien es,
con lo que pueden ene , además, p oblemas pa a i i de modo indepen-
dien e con sus c ia u as. Según a anza el iempo de monoma en alidad es
más p obable que las mad es solas consigan accede al empleo, aunque con
ecuencia en si uaciones de anca p eca iedad, p obablemen e p esionadas
po la necesidad u gen e de desa olla un abajo emune ado y po las
necesidades de conciliación en e esponsabilidades amilia es y labo ales.
Po esa misma azón, aunque mejo an las condiciones económicas de es as
amilias, los a ances a los que asis imos no esul an sus anciales, con lo que
un po cen aje dolo osamen e al o de ellas se man iene en si uación de an-
ca ulne abilidad económica. A es o hay que añadi las di icul ades de conci-
liación en e a eas labo ales y de cuidado de sus c ia u as, que de modo
gene alizado esuel en acudiendo a edes in o males, pa icula men e a la
amilia ex ensa, allá donde es posible. Todas es as di íciles si uaciones ienen
consecuencias en la salud men al de las mad es solas que, con una ecuen-
cia muy al a su en p oblemas de desequilib io emocional, como hemos
is o. A o unadamen e, la expe iencia de ma e nidad en soli a io iene am-
bién una ca a amable: la que o ece la i encia posi i a que ienen muchas
mad es solas de la monoma en alidad po habe ganado en au onomía y
con ianza en sí mismas, po habe se demos ado a sí mismas se capaces de
sali adelan e.
Es obligado añadi que, cuando a la monoma en alidad unimos la ju en ud
en el acceso a la ma e nidad, nos encon amos con que las ci cuns ancias
i ales se uel en aún más complicadas. Muy posiblemen e es o se deba al
hecho de que la ma e nidad jo en es a menudo una ansición p ecoz, ines-
pe ada y coinciden e con o as ansiciones, como la c is alización de la
iden idad que iene luga en la adolescencia; o coinciden e y obs aculizado a
de o os p ocesos que ienen luga en esos años, como la o mación o el
acceso al mundo labo al. Abundando en es e sen ido, nues os da os deja-
ban cons ancia de la meno expe iencia educa i a de quienes ue on mad es
160 REVISTA DE ESTUDIOS DE JUVENTUD ≥diciemb e 04 |nº 67

a edades más emp anas, que és as habían i ido como un obs áculo pa a el
acceso al empleo. Pa ece cla o que la ma e nidad p ecoz las ha podido
si ua en des en aja de pa ida en e a aquellas chicas que se con i ie on
en mad es siendo mayo es, aunque los da os de es udios ealizados en o os
países indican que es as des en ajas son mucho más pa en es en los p ime-
os años, desdibujándose en g an medida cuando seguimos a es as muje es
a lo la go de su ida. Muchas mad es jó enes, quizás la mayo ía, log an
sob epone se a las di icul ades que la emp ana ma e nidad les ha ocasiona-
do. Pe o las di icul ades adicionales indudablemen e exis en, como han e i-
denciado nues os da os y se ha cons a ado en dis in as e isiones cen adas
sob e odo en da os es adounidenses (B ooks-Gunn & Chase-Landsdale,
1995; Eas & Felice, 1996; Fu s enbe g e al., 1990; Moo e & B ooks-Gunn,
2002).
C eemos que no podemos e mina es e a ículo sin cambia el oco desde
los e os que han de a on a las mad es a los que debe asumi la sociedad
en su conjun o con espec o a ellas. Si po algo se ca ac e izan las polí icas
amilia es en España es po su escasez y p eca iedad, así como po es a
apoyadas en un modelo de amilia adicional pa ia cal de a ón “sus en a-
do ” y muje que se ocupa de la p ole, como han cons a ado dis in os es u-
diosos sob e el ema (Flaque , 2000; Iglesias de Ussel y Meil, 2001).
E iden emen e, las ans o maciones ope adas en las amilias, incluso en las
bipa en ales, es án demos ando la ine icacia de es as polí icas, que se hace
pa icula y dolo osamen e pa en e en las amilias monoma en ales. La
ausencia de se icios y ecu sos sociales es á empujando a las mad es solas
y sus c ia u as a condiciones de p eca iedad, ulne abilidad y iesgo de
exclusión. Como hemos is o, és as es án poniendo en juego el equilib io psi-
cológico de las p opias mad es, así como p e isiblemen e el de sus hijos o
hijas, a ec ados po la p opia inconsis encia e insensibilidad educa i a de
unas mad es es esadas y agobiadas po no pode saca a sus amilias ade-
lan e, como demos a on Mis y, Vandewa e , Hus on y McLoyd (2002).
En o os países eu opeos exis en medidas especí icas de apoyo a las amilias
monoma en ales de las que ca ecemos en nues o país, como ha des elado
un in o me del Pa lamen o Eu opeo (1996) y que esumimos en o o abajo
(González, 2000). Es amos hablando de medidas como el adelan o po el
es ado de las pensiones de alimen os en caso de impago del p ogeni o no
cus odio, la exis encia de ayuda económica inmedia a pa a casos de necesi-
dad, la p io idad en el acceso a la i ienda o en el acceso a gua de ías y
o as si uaciones de cuidado. A nues o juicio, és a es la azón po la cual en
algunos de los países de nues o en o no monoma en alidad no aya ligada
necesa iamen e a pob eza y p eca iedad: en Finlandia, Suecia, o Dinama ca
la asa de pob eza de los hoga es monopa en ales es igual o incluso meno
que la del con jun o de hoga es (Di ch y B adshaw, 1995, ci . en FOESSA,
1998; Dennis y Guio, 2004). La cla e de es a di e encia muy posiblemen e
es é en que en es os países exis en polí icas bien asen adas de co esponsa-
bilización pública en la a ención y el cuidado de la in ancia, así como de
apoyo a la monopa en alidad.
Po an o, y en conclusión, las amilias de mad e sola se es án en en ando
en España a e os ancamen e colosales que les es án suponiendo se ios
obs áculos pa a sali adelan e, aunque, como hemos is o, ambién es án
siendo ap o echados po las mad es como ocasiones de ap endizaje.
En endemos que, en es e momen o, quienes deben plan ea se el e o de
acili a las cosas a es as muje es y sus amilias son las p opias adminis a-
Pa ejas y o mas de con i encia de la ju en ud 161
ciones, que ienen la esponsabilidad cons i ucional de emo e las ba e as
que puedan impedi el acceso a odos los p i ilegios de la ciudadanía plena
po pa e de cualquie colec i o. En endemos que sólo con polí icas especí i-
cas de a ención a las amilias de mad es solas se es a á ga an izando que las
muje es y los chicos y chicas que las in eg an gocen de las mismas opo uni-
dades que quienes o man pa e de o os hoga es. Es e debe se , como
sociedad, nues o e o y nues o comp omiso.
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