Pa ejas y o mas de con i encia de la ju en ud 145
Los e os de la ma e nidad en soli a io
En es e a ículo se abo da la ma e nidad en soli a io en España, de modo gene al, así como sus espe-
ciales ci cuns ancias cuando és a iene luga en la ju en ud. Así, a pa i del análisis de dis in as bases
de da os y de una mues a de 152 amilias de mad e sola de la p o incia de Se illa, se ca ac e izan las
ci cuns ancias en que discu e la ida de es as amilias: empleo, ecu sos económicos, edes de cuida-
do, uso del iempo, e c. Jun o a las ci cuns ancias obje i as, ambién se analizan los aspec os más sub-
je i os: sa is acción i al, cambios en la iden idad de las mad es, alo ación de la monoma en alidad,
e c. Se discu en los da os ob enidos, a endiendo especialmen e al colo adicional que imp ime la ju en-
ud a la ma e nidad en soli a io: mayo iesgo de no habe comple ado la p opia ayec o ia o ma i a,
de p eca iedad labo al y de con igu a un núcleo amilia dependien e. Se discu en los da os a la luz de
sus implicaciones pa a el desa ollo de polí icas especí icas.
Pablab as cla e: Mad es jó enes, ma e nidad en soli a io, polí icas amilia es.
Que la ealidad amilia española es á en plena ans o mación es un hecho que
pocas pe sonas pod ían deja de pe cibi y que en los úl imos años es á siendo
obje o de análisis y e lexión desde muy di e sas disciplinas. Así, nos encon a-
mos con que las pa ejas ecuen emen e con i en sin habe se casado, las ami-
lias ienen cada ez menos hijos y e asan más su nacimien o, no siendo an
inusual que és e p eceda al ma imonio de sus pad es, se inc emen a paula ina
pe o inexo ablemen e el núme o de pa ejas que se sepa an, se c ean uniones
“compues as” a pa i de o as an e io es, los oles de homb es y muje es es án
e olucionado len amen e hacia un mayo iguali a ismo y, así, un la go e cé e a
de cambios que a ec an an o a la es uc u a de las amilias como a la dinámi-
ca de elaciones que en ellas se es ablecen. En es e a ículo enemos la espon-
sabilidad de e lexiona ace ca de uno de los ipos amilia es cuya p esencia
más se ha inc emen ado en los úl imos años, aquellas en las que chicos y chi-
cas meno es de edad se encuen an bajo la esponsabilidad de un solo p oge-
ni o , en conc e o de sus mad es. Dado el ca ác e de es a e is a, al iempo
que amos dejando cons ancia de las ci cuns ancias de es as amilias y los
desa íos que se les plan ean, p es a emos a ención especial al colo adicional
que imp ime la ju en ud a la ma e nidad en soli a io.
Las amilias monopa en ales bajo la esponsabilidad de mad es son la g an
mayo ía de es e colec i o. De hecho, según da os de una explo ación ecien-
e de la EPA de 2º imes e del año en cu so, cons i uyen el 87% de los
núcleos de p ogeni o único (Ins i u o de la Muje , 2004). Po es a azón,
pa a ei indica el os o emenino de la monopa en alidad, ocul o bajo es a
e ique a gené ica de aíz pa ia cal, en de e minados cí culos ha comenzado
a ei indica se el nomb e de amilias “monoma en ales” o de “mad e sola”.
Se án és as las e ique as que noso as usa emos pa a e e i nos a las amilias
en las que las mad es son esponsables en soli a io de sus hoga es.
E iden emen e, as es as e ique as se incluyen ealidades bien di e en es a
Ma ía del Ma González, I ene Jiménez y Bea iz Mo gado. Depa amen o de
Psicología E olu i a y de la Educación. Uni e sidad de Se illa
EL TEMA
10
las que se ha podido llega po ci cuns ancias di e sas: po la mue e del
ma ido o compañe o, po sepa ación o di o cio, o po que, sin llega a casa -
se, es as muje es han enido o adop ado a sus hijos siendo sol e as. Que
incluyamos a odas es as muje es bajo el mismo epíg a e no quie e deci que
las conside emos un odo homogéneo. Pongamos cua o ejemplos que posi-
blemen e ayuden a en ende la di e sidad in e na: una muje de cua en a
años, que se queda iuda con dos hijos y con inúa i iendo con ellos en el
que e a domicilio amilia ; una muje de ein a años que se sepa a, no aba-
ja desde que se casó y iene un hijo de es años del que se le o o ga la cus-
odia; una chica sol e a de 18 años que iene un hijo del que el pad e no
quie e esponsabiliza se y que con inúa i iendo en el domicilio de los abue-
los; o a muje sol e a, p o esional y que i e de modo independien e, que a
los 38 años adop a a una niña de es. En odos es os casos hallamos una
mad e que hab á de hace en e sola a las a eas de c ianza y educación de
sus c ia u as, pe o sin la meno duda hab á bas an es di e encias en e ellas
en cuan o a los ecu sos ma e iales con los que con a , los apoyos o males,
o en cuan o al econocimien o y acep ación po pa e de la sociedad.
Asumiendo que es a di e sidad exis e, es e a ículo se ocupa á de desen aña
las a eas que odas ellas hab án de desa olla en an o que mad es solas, aun-
que dejando cons ancia de las dis in as expe iencias que pueden i asociadas a
dis in as ci cuns ancias. Pa a da cuen a de los aspec os más gene ales de la
ma e nidad en soli a io en España, acudi emos a explo aciones especí icas de
la Encues a de Población Ac i a y la Encues a de P esupues os Familia es, así
como la que ealiza on Fe nández y Tobío del censo de 1991 (Fe nández y
Tobío, 1999) o di e sos da os apo ados po Eu os a . Pa a desc ibi aspec os
más especí icos, nos emi i emos a un es udio empí ico ealizado po nues o
p opio equipo de in es igación en el que en e is amos a 295 mad es de la p o-
incia de Se illa, de las que 152 e an esponsables en soli a io de sus hoga es
(1), mien as las 143 es an es es aban casadas y con o maban una submues a
pa alela de amilias bipa en ales, que usa emos ocasionalmen e como pun o de
e e encia. Asimismo, den o del g upo de amilias monoma en ales, e ec ua e-
mos análisis compa a i os de las amilias en las que las mad es u ie on su p i-
me hijo cuando aún e an muy jó enes (has a 21 años), en elación con aquellas
o as cuyos hijos nacie on cuando e an mayo es de es a edad.
Comenzando nues a desc ipción de las amilias de mad e sola po sus aspec-
os más cuan i a i os y sociodemog á icos, debe ía se sencillo esponde a
p egun as ace ca del po cen aje de es as amilias que hay en nues a sociedad,
pe o no es así. Dis in os au o es apo an di e sos índices, algunos más ce ca-
nos al 6%-7% y o os que más bien la si úan en e el 8% ó el 9%, dependiendo
p obablemen e de la base de da os u ilizada. Nues o p opio equipo e ec uó
una es imación a pa i de la EPA de 1998, ob eniendo un índice co egido de
un 10% de hoga es de mad e sola sob e el o al de hoga es con meno es
(González, 2000). Pues o que desde 1998 al momen o p esen e la monoma-
en alidad ha seguido aumen ando, según puede ap ecia se po la EPA
(Noguei a, 2003), p e emos que en la ac ualidad aún se án más, p e isión que
espe amos nos des ele p on o una es imación a pa i del censo de 2001. En
cualquie caso, es amos hablando de que al menos una de cada diez amilias
españolas se encon a ía bajo la esponsabilidad en soli a io de las mad es.
Po lo que espec a a la composición de es as amilias, la explo ación del 5%
del Censo de 1991 (Fe nández y Tobío, 1999) nos ha pe mi ido ene un dibu-
jo ela i amen e p eciso, a la espe a de que dispongamos de los de 2001. En
cuan o a su es ado ci il, ha cambiado el os o más ecuen e de la monoma-
146 REVISTA DE ESTUDIOS DE JUVENTUD ≥diciemb e 04 |nº 67
(1)
“Muje y Monopa en alidad en
España: del hecho social a la
ealidad humana” (IM-0028),
pe enecien e al Plan Sec o ial
de Es udios de las Muje es y del
Géne o, en el ma co del III Plan
Nacional de In es igación
Cien í ica y Desa ollo
Tecnológico, con inanciación
del Ins i u o de la Muje y del
Minis e io de T abajo y Asun os
Sociales y bajo la di ección de
Mª del Ma González.
en alidad: si en el pasado e an undamen almen e iudas, en la ac ualidad la
mayo ía (un 52%) de es as amilias es á encabezada po una mad e sepa ada
o di o ciada, al iempo que un 27% es án bajo la esponsabilidad de una
mad e iuda y un 21% iene como esponsable a una mad e sol e a (Figu a 1).
Pa ejas y o mas de con i encia de la ju en ud 147
Figu a 1.
Dis ibución mad es solas
según es ado ci il, de
acue do con una explo a-
ción del 5% del Censo de
1991 (Fuen e: Fe nández y
Tobío, 1999)
Sepa adas
52%
Sol e
as
21%
Viudas
27%
Con espec o a la edad de es as mad es que a on an en soli a io su ma e ni-
dad, los da os del Censo de 1991 indicaban que su media se encon aba en
38,6 años, muy pa ecida a la de las mad es con pa eja. Mi ando al in e io de
la di e sidad de edades, puede ap ecia se que hay mayo p opo ción de
mad es sol e as en e las más jó enes y de iudas en e las más mayo es, sien-
do p eponde an es las sepa adas o di o ciadas en e las de edad in e media.
En cuan o al ni el educa i o de es as mad es, su dis ibución es muy simila a
la del con ingen e de mad es con pa eja. Según da os del censo de 1991, la
g an mayo ía de ellas iene es udios p ima ios (53,8%), un 37,6% cu só es udios
secunda ios y un 8,5% dispone de o mación uni e si a ia. De acue do con los
da os de la mues a que es udió nues o equipo, és a es una dimensión en la
que se ap ecian di e encias signi ica i as en e las mad es solas que accedie on
a la ma e nidad an es de los 21 años y quienes accedie on después de esa
edad: como emos en la igu a 2, las mad es más jó enes se han quedado en
el ni el de es udios p ima ios con más p obabilidad que las mayo es y, de
modo complemen a io, han accedido en meno medida a la uni e sidad.
Figu a 2.
Dis ibución mad es solas
según ni el de es udios y
edad de acceso a ma e ni-
dad
1,5%
Mad es solas adul as
Mad es solas jó enes
P ima ios Secunda ios Uni e si a ios X2(2= 16,2 p= ,0001
76,6% 21,9%
52,9% 23% 24,1%
0,0% 20,0% 40,0% 60,0% 80,0% 100,0%
Una ez expues os es os aspec os más simples, nos gus a ía abo da los
que esul an más complejos pe o ambién más in e esan es: ¿Cómo es la
ida en es as amilias? ¿Cuáles son los p incipales p oblemas a qué se
en en an y de qué se alen pa a esol e los? ¿Cómo alo an su si uación?
Hemos de deci que es as amilias de mad e sola han sido con empladas
adicionalmen e con isión de dé ici y como con ex os de iesgo, po
ca ece de igu a pa e na y no ajus a se, po an o, al pa ón pa ia cal. Es o
se e lejaba bien a las cla as cuando e an denominadas como amilias
“incomple as”, “ o as”, “disociadas”, “deses uc u adas” o “de ici a ias”.
Desde es e plan eamien o de pa ida, odo lo que cabía espe a de las ami-
lias de mad e sola e an pe juicios pa a sus in eg an es, y es así como se ha
en ocado habi ualmen e, po ejemplo, cuando se ha hablado de sus mayo-
es índices de pob eza o de p oblemas de ajus e psicológico en los hijos. A
nues o juicio, sin emba go, es as amilias deben se een ocadas, ex ayén-
dolas de es as pe spec i as de ici a ias y de c isis, pa a mi a las desde
modelos de “ e o”, conside ando que la ma e nidad en soli a io plan ea
desa íos que, si bien suponen obs áculos a eces muy di íciles de supe a ,
como e emos, no es menos cie o que ambién pueden se con emplados
como nue as opo unidades de desa ollo y c ecimien o pe sonal pa a
quienes los a on an. Po ello, a lo la go de es e a ículo i emos abo dando
la ealidad de es as amilias desde los que, a nues o juicio, cons i uyen los
p incipales e os a que se han de en en a las muje es que se en en la
esi u a de abo da en soli a io la ma e nidad.
Re o 1º: Alcanza la inse ción labo al
El acceso al empleo es una a iable cla e pa a la in eg ación social de cual-
quie pe sona adul a, pe o es a a i mación cob a especial sen ido en el caso
de las mad es que son esponsables en soli a io de sus amilias, pues o que
su ca ác e de únicas sus en ado as con ie e en necesidad impe iosa el des-
a ollo de ac i idades p oduc i as. Es a idea, con la que es a íamos de
acue do odas las pe sonas que e lexionamos sob e es os emas, cob a
inusi ada ue za cuando se escucha de la p opia oz de las mad es y con su
p opio acen o, como han des elado los es udios de dis in os equipos. Así,
an o en la in es igación de Domenech (1994) con mad es di o ciadas, como
en la de Fe nández y Tobío (1999) o en el nues o p opio con odo ipo de
mad es solas (Mo gado, González y Jiménez, 2001) se ha hallado que las
mad es conside an que “ ene abajo” es una a iable c ucial pa a sali ade-
lan e como esponsables en soli a io de sus amilias.
No es de ex aña , po an o, que las mad es solas sean el g upo que iene la
mayo asa de ac i idad labo al den o del colec i o de muje es españolas.
Así, si según la Encues a de Población Ac i a (EPA) de II T imes e de 2004,
la asa gene al de ac i idad labo al emenina en España es del 44,4%, y la de
las muje es casadas es del 43,5% mien as que la de las mad es solas es del
82,2%, índice que incluye el po cen aje de las que es án abajando (68,5%) y
el de las que es án desempleadas, pe o buscando empleo (13,7%). Como es
ácil supone , no odas las mad es solas ienen la misma acilidad pa a acce-
de al empleo. Así, es más sencillo pa a las mad es con ni el de es udios uni-
e si a ios que pa a quienes ienen es udios p ima ios, pa a quienes ienen
expe iencia labo al p e ia que pa a quienes no la ienen, pa a quienes ienen
menos de 40 años que pa a quienes ienen más de es a edad, como han
des elado dis in os análisis (Fe nández y Tobío, 1999; Rod íguez e al.,
2000).
148 REVISTA DE ESTUDIOS DE JUVENTUD ≥diciemb e 04 |nº 67
En el es udio que noso as mismas e ec uamos p egun amos a las mad es
cuán as de ellas enían un empleo emune ado al inicio de la ma e nidad en
soli a io, hallando que únicamen e un 45% de ellas es aba abajando en
aquel momen o, lo que da una idea de la di ícil si uación en que se encon a-
ba la g an mayo ía. En el momen o de se en e is adas, cuando habían
anscu ido de media cua o años y medio, un 77 % de las mad es solas nos
dijo que es aba abajando, da o cie amen e supe io al 56% que apo aba
po aquel en onces la EPA y al 47,6% de las mad es casadas de la mues a
pa alela que decía es a abajando. Sin emba go, la inculación o icial al
empleo de las mad es solas en e is adas que es aban abajando e a cie a-
men e dis in a. De ellas, únicamen e el 43,4% es aban “ocupadas” según las
ca ego ías de la EPA, es deci , abajaban con con a o, mien as el 34,3%
es aban o icialmen e desempleadas (buscando abajo, según los egis os
del INEM) y el 20,5% inac i as (o icialmen e sin abajo y sin busca lo). La
di e encia en e el 77% de mad es que decían “es a abajando” y el 43,4%
que lo hacía con con a o se debía a que el 33,6% de las mad es de nues a
mues a abajaban sin con a o, ci a que nos pa ece escandalosa de odo
pun o. Así, aunque o icialmen e es u iesen desempleadas o inac i as, es a-
ban de hecho abajando, sólo que en empleo no eglado, po lo que subdi-
idimos es as ca ego ías y empezamos a denomina “pseudodesempleadas”
o “pseudoinac i as” a las que se hallaban abajando en si uación i egula .
La p eca iedad labo al que es a si uación dibuja se e comple ada po los
da os que ob u imos, ela i os a las ca ac e ís icas del abajo que desa o-
llaban. Así, nos encon amos que un 25,6% de las mad es que abajaban
enían un con a o empo al, mien as un 37,4% abajaban con ho a io lexi-
ble y un 50,9% lo hacían a iempo pa cial. Dado que las asas de abajo a
iempo pa cial o con ho a io lexible en España son mucho más bajas, lo que
odo es e pa ón des ela, a nues o juicio, son las es a egias labo ales que
es án desa ollando las mad es solas pa a pode concilia ida amilia y ida
labo al. Pues o que el me cado labo al es muy ígido y les es á o eciendo
jo nadas de 8 ho as con ho a io pa ido, di ícilmen e compa ibles con las jo -
nadas in ensi as de 5 ho as de los ho a ios escola es, un buen g upo de
es as mad es se es á yendo hacia el empleo no eglado ( ípicamen e el a-
bajo de empleadas de hoga po ho as), cuya dedicación pueden adap a a
sus necesidades, abajando menos ho as dia ias y concen ándolas en la
mañana, mien as niñas y niños es án escola izados.
Pa ejas y o mas de con i encia de la ju en ud 149
Figu a 3.
Si uación labo al de
mad es solas jó enes y
adul as
pseudoinac i a
inac i a
*pseudodesempleada
desempleada
*ac i a
mad es jó enes mad es adul as
X
31,7
54,1
10
11,8
36,7
14,1
9,4
13,3
8,3
10,6
2
(4) =12,35, p=0,01
* Ca ego ías con con as es signi ica i os
0102030405060
La compa ación en e la si uación labo al de las mad es solas que u ie on
su p ime hijo has a los 21 años, con aquellas que ue on mad es después de
esa edad, e idenció que aquellas que habían accedido a la ma e nidad sien-
do más jó enes es aban signi ica i amen e menos p esen es en la ca ego ía
de “ocupadas” ( abajo con con a o) que las mad es solas que accedie on a
la ma e nidad en edades pos e io es, al iempo que eng osaban con más
p obabilidad la ca ego ía de pseudodesempleadas, o de o icialmen e desem-
pleadas, pe o ealmen e abajando sin con a o (Figu a 3). Po an o, no es
di ícil conclui que el acceso a la ma e nidad siendo más jó enes p opicia
con mayo p obabilidad el acceso a un empleo p eca io, p obablemen e po
azones como la ausencia de o mación pa a el empleo, como ellas mismas
econocían signi ica i amen e más que las adul as.
Re o 2º: Log a ing esos económicos su icien es
Sin duda, uno de los e os más colosales a los que se en en an no pocas
mad es solas iene que e con el log o de ing esos económicos su icien es
pa a saca adelan e a sus amilias. Así lo econocen ellas mismas cuando se les
p egun a po los p oblemas undamen ales que han debido a on a , si uando
como p incipal p oblema el económico (Mo gado, González y Jiménez, 2003).
No es casual que es o sea así, pues o que muchas de ellas comienzan la mono-
ma en alidad sin ecu sos p opios y han de plan ea se consegui ing esos pa a
en en a odas las necesidades de ellas y sus c ia u as.
De hecho, los es udios ealizados en dis in os países e idencian que las ami-
lias de mad e sola ienen más p obabilidad de dispone de ing esos econó-
micos escasos, de encon a se en si uación de cla a ulne abilidad
económica. Un in o me muy ecien e p esen ado en el Pa lamen o Eu opeo,
a pa i del análisis de la encues a del panel de hoga es de 2001, nos apo a
un da o muy p eocupan e en es e sen ido: si el po cen aje de hoga es eu o-
peos que se encuen an bajo el umb al de la pob eza es de un 15%, en el
caso de los hoga es monopa en ales, es e po cen aje sube al 35%. Cuando
se mi a a los da os co espondien es a España, la ala ma es aún mayo , pues-
o que no sólo el índice o al de hoga es pob es sube has a el 19%, sino que
además el co espondien e a los hoga es de un único p ogeni o en España
se si úa en un muy p eocupan e 42% (Dennis y Guio, 2004). En es e mismo
in o me se ecogen, con p eocupación, los esul ados de un análisis longi u-
dinal en el que se deja cons ancia del inc emen o en los úl imos años en los
ni eles de pob eza en el conjun o de hoga es eu opeos, con especial e e-
encia a I landa y España, donde el aumen o ha sido mayo . E ec i amen e,
en una explo ación que nues o equipo e ec uó sob e la Encues a de
P esupues os Familia es (EPF) de 1991, hallamos ni eles de pob eza del 14%
pa a el conjun o de hoga es españoles, mien as en el caso de amilias de
mad e sola, el po cen aje ascendía al 33% (González, 2000). Po an o, de
acue do con odos es os da os, enemos azones pa a a i ma no sólo que
las amilias de mad e sola ienen un iesgo mayo que o as de encon a se
en condiciones de exclusión social, sino además que es e iesgo se ha inc e-
men ado no ablemen e en la úl ima década.
En nues o p opio es udio con mad es solas e ec uamos ambién un análisis
de los ing esos de que disponían es os hoga es, así como de su su iciencia
pa a cub i las necesidades de sus amilias. Al inicio del iempo de monoma-
en alidad la si uación e a ancamen e desas osa: el 77% decía no dispone
en aquel iempo de ing esos su icien es pa a man ene a su amilia e incluso
150 REVISTA DE ESTUDIOS DE JUVENTUD ≥diciemb e 04 |nº 67
un 22% de las amilias ca ecía absolu amen e de ing esos. Al momen o de
se en e is adas, cuando ya habían anscu ido cua o años de media, la
si uación había mejo ado, pe o muy lige amen e, pues o que los ing esos de
las amilias de mad e sola suponían, de media, el 60% de los ing esos medios
de los hoga es bipa en ales, una ez e ec uada la co ección po el núme o
de miemb os, di e encia en los ing esos que e a es adís icamen e muy signi-
ica i a. Si és e ya e a un da o ele an e, aún nos lo esul ó más el hecho de
que, cuando p egun amos a las mad es solas de la mues a es udiada si sus
ing esos económicos les pe mi ían cub i las necesidades de sus amilias,
únicamen e un 31,8% nos dijo que sí, lo que implica, de modo complemen a-
io, que el 68,2% es an e econocía no dispone de ing esos su icien es, da o
que nos esul ó absolu amen e p eocupan e. Es a misma p egun a, o mula-
da a las mad es casadas de la mues a pa alela ob u o un pa ón p ác ica-
men e in e so de espues as: el 65,7% de ellas nos dijo que disponían de
ing esos su icien es, como apa ece e lejado en la igu a 4.
Pa ejas y o mas de con i encia de la ju en ud 151
Figu a 4.
Su iciencia de ing esos en
di e sos ipos de hoga es
65,7 34,3
20,6 79,4
39,1 60,9
31,8 68,2
**mad es solas jó enes
mad es solas adul as
* o al mad es solas
mad es casadas
Ing esos su icien es Ing esos insu icien es
Pues o que nos habíamos comp ome ido a analiza , además, si las ci cuns-
ancias e an iguales o di e en es según si las mad es solas habían enido sus
hijos siendo jó enes o ya adul as, e ec uamos un análisis compa a i o en e
ambas submues as. Los esul ados apa ecen e lejados ambién en la igu a
4. Como puede obse a se en ella, e an las mad es solas que accedie on a la
ma e nidad siendo jó enes las que más ecuen emen e decían que no dis-
ponían de ing esos su icien es (sólo un 20% de ellas a i maba que llegaba a
in de mes sin p oblemas). Po an o, en esumen, nues os da os con i man
la p eca iedad económica de los hoga es de mad e sola, apun ando que la
mayo ulne abilidad es á p esen e en aquellas amilias cuyas mad es acce-
die on a la ma e nidad siendo muy jó enes.
Un aspec o pa icula que sólo p egun amos a las mad es sepa adas e a si
ecibían la pensión de alimen os de los ex-ma idos. Los da os ue on espeluz-
nan es: únicamen e el 29,7% de las amilias decía que ecibía de su ex-pa eja
lo aco dado, mien as un 11% de mad es sepa adas ecibía menos de lo que
había es ablecido el juzgado y un 59,3% de ellas que no ecibía absolu amen-
e nada de la pensión aco dada. De es a mane a, ob enemos que el 70% de
las muje es que se habían sepa ado de sus pa ejas, o no ecibía pensión o
ecibía menos de lo que les co espondía. Da os muy simila es ob u ie on
Rod íguez e al. (2000) en la Comunidad de Cas illa y León, lo que nos lle a a
pensa que hay una cie a gene alidad en el impago de pensiones de alimen-
os que, no ol idemos, se es ablecen pa a que los p ogeni o es sin cus odia
con inúen esponsabilizándose del sos én de sus hijos o hijas. Po an o, c ee-
mos pode a i ma que hay pad es que son co esponsables del empob eci-
mien o de sus c ia u as. Es e empob ecimien o ha sido denunciado en un
in o me de UNICEF sob e la si uación de la pob eza in an il en España (Can ó
y Me cade , 2000), de acue do con el cual, el 44% de los niños y niñas que
i en con mad es solas se encuen an bajo el umb al de la pob eza.
Re o 3º. Vi i de modo au ónomo
O o de los desa íos más impo an es de la ma e nidad en soli a io es consegui
i i de modo au ónomo, sin depende de o os hoga es. Es o no siemp e es
emp esa ácil, eniendo en cuen a que, como hemos is o, con ecuencia ca e-
cen de ecu sos económicos su icien es. Los da os que ep oducimos en la
igu a 5 es án omados de la explo ación que hicie on Fe nández y Tobío con el
censo de 1991. Ellos analiza on la ma e nidad en soli a io según el es ado ci il
de las mad es y ambién según si los hijos e hijas e an meno es de seis años, o
si enían en e seis y dieciocho años. Como puede ap ecia se en el g á ico, las
mad es solas que ienen peo si uación de au onomía, las que es án en si ua-
ción más cla amen e dependien e, son las mad es sol e as, que sólo consiguen
i i de modo au ónomo en un 28% de los casos. P obablemen e es o se deba
a azones económicas, pe o ambién de ca ác e ideológico, pues cuando se
compa a, po ejemplo, Andalucía y Ca aluña encon amos que en es a úl ima el
índice de las sol e as con au onomía es del 40% y en Andalucía es sólo del 20%
(Fe nández y Tobío, 1999). Es o pa ece es a indicando que azones de o a
índole pueden es a in luyendo, como la pe cepción social de si una mad e sol-
e a iene de echo a i i sola o si iene que es a bajo el pa aguas p o ec o de
abuelos y abuelas. En las sepa adas, el índice de au onomía e a el 64% del o al
y, como se ap ecia en el g á ico, las iudas e an las que i ían de modo au óno-
mo con mayo ecuencia, p obablemen e po que enían, desde el inicio, una
casa y una pensión. Da os muy pa ecidos hemos ob enido en nues a p opia
mues a en Se illa, diez años después. Así, de nue o, e an las mad es sol e as
de nues a mues a las que mos aban una meno au onomía, sólo un 34,8%,
en e al 85, 7% de las iudas y el 77,6% de sepa adas o di o ciadas.
152 REVISTA DE ESTUDIOS DE JUVENTUD ≥diciemb e 04 |nº 67
Figu a 5.
Au onomía de los hoga es
de mad es solas según
es ado ci il y edad de los
hijos e hijas, de acue do
con una explo ación del
5% del Censo de 1991
(Fuen e: Fe nández y
Tobío, 1999)
8%
11%
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
Hijos-as >6 años Inc emen o au onomía hijos >18 años
20%
53%
69%
6%
Sol e as Sepa adas Viudas
O o aspec o ap eciable de la igu a 5 nos esul a in e esan e. Es el e e ido
a la cons a ación de que las amilias de mad e sola ienen un meno índice
de au onomía cuando los hijos o hijas son meno es de seis años que cuan-
do ienen más de es a edad. Dicho de o o modo, las ci cuns ancias que
di icul an la au onomía aún son más p esionan es cuando de a a de ami-
lias en las que los hijos son pequeños, da o que no nos so p ende si ene-
mos en cuen a lo ecogido en pun os an e io es con espec o a las di íciles
ci cuns ancias económicas de es as amilias o a lo que abo da emos a con-
inuación con espec o a las edes de cuidado de sus hijos o hijas. Mi ando
el da o desde un ángulo más posi i o, ambién podemos deci que, a medi-
da que los hijos e hijas an ganando en edad, es más ácil pa a las mad es
solas pode log a i i de modo au ónomo con ellos, al necesi a menos
del pa aguas amilia , dado que ambién hijos e hijas ganan en compe en-
cias y au onomía.
Pa ejas y o mas de con i encia de la ju en ud 153
Nues os p opios da os ambién indica on las di icul ades pa a i i de
modo au ónomo de las mad es solas: al inicio de la monoma en alidad, sólo
un 61,6% conseguía i i en un hoga independien e. Sin emba go, nues os
esul ados ambién en es e ámbi o indica on que según a anzaba el iempo
de monoma en alidad e a más p obable que alcanza an a i i en el p opio
hoga : cuando ue on en e is adas las mad es, ya i ía de modo indepen-
dien e un 73% de ellas. Po lo que espec a a la compa ación en e las
mad es solas que accedie on a la ma e nidad de modo más p ecoz y aque-
llas o as que accedie on de mane a más a día, ol imos a encon a , como
en las o as dimensiones analizadas, que aquellas se encon aban en peo
si uación. Como apa ece ecogido en la igu a 6, únicamen e el 62,9% de las
más jó enes es án en hoga es independien es, en e al 80,2% de las
mad es adul as, siendo es a di e encia es adís icamen e signi ica i a. Po lo
an o, y en sin onía con lo expues o an e io men e, quienes ue on mad es a
edades más emp anas es án en en ando ambién mayo es p oblemas pa a
i i de modo au ónomo con sus hijos o hijas, ci cuns ancia p e isiblemen e
ligada a los hechos ya analizados de que son ambién es as mad es quienes
desa ollan empleos más p eca ios y quienes disponen de peo es ecu sos
económicos.
Figu a 6.
Po cen aje de independen-
cia en núcleos de mad es
solas según edad de acce-
so a la ma e nidad
mad es jó enes
mad es adul as
núcleo independien e núcleo dependien e X2(1) = 4,64; p= ,031
62,9 37,1
80,2 19,8
200 40 60 80 100
de oma en conside ación los ac o es que con ibuyen a que es as muje es
sean capaces de ex ae elemen os posi i os de una si uación pe sonal y
socialmen e di ícil. Tal y como pa ecen suge i los es imonios de las p opias
mad es, al iempo que han de hace en e a los dis in os desa íos que les
plan ea la ma e nidad en soli a io, an ganando en au onomía y en segu i-
dad en sí mismas, jus amen e po se capaces de supe a los.
En cualquie caso, nos pa ece que las mad es solas e ec úan, de modo acele-
ado y o zado po sus ci cuns ancias, oda una se ie de cambios en su iden-
idad y en su ac i ud i al que cons i uyen las líneas de e olución gene al de
las muje es en es a sociedad. Así, es án conquis ando la au onomía en e a
la dependencia emocional, la au o alo ación en e a la he e o alo ación, la
con ianza en sí mismas en e a la pe cepción minus alo ado a, la capacidad
de oma de decisiones en e a la dependencia de las decisiones de o as
pe sonas. En de ini i a, p og esi amen e alcanzan la capacidad de i i solas
sin sen i desolación (Laga de, 1999).
Re os de las mad es solas y e os de la sociedad
Sin e izando lo que hemos ido exponiendo en es e a ículo, podemos deci
que las amilias monoma en ales se encuen an en España en si uaciones
ancamen e di íciles, dado que las muje es esponsables de es os hoga es,
cuando se inicia su ma e nidad en soli a io, ecuen emen e no desa ollan
ac i idad labo al emune ada y ca ecen de ecu sos económicos su icien es,
con lo que pueden ene , además, p oblemas pa a i i de modo indepen-
dien e con sus c ia u as. Según a anza el iempo de monoma en alidad es
más p obable que las mad es solas consigan accede al empleo, aunque con
ecuencia en si uaciones de anca p eca iedad, p obablemen e p esionadas
po la necesidad u gen e de desa olla un abajo emune ado y po las
necesidades de conciliación en e esponsabilidades amilia es y labo ales.
Po esa misma azón, aunque mejo an las condiciones económicas de es as
amilias, los a ances a los que asis imos no esul an sus anciales, con lo que
un po cen aje dolo osamen e al o de ellas se man iene en si uación de an-
ca ulne abilidad económica. A es o hay que añadi las di icul ades de conci-
liación en e a eas labo ales y de cuidado de sus c ia u as, que de modo
gene alizado esuel en acudiendo a edes in o males, pa icula men e a la
amilia ex ensa, allá donde es posible. Todas es as di íciles si uaciones ienen
consecuencias en la salud men al de las mad es solas que, con una ecuen-
cia muy al a su en p oblemas de desequilib io emocional, como hemos
is o. A o unadamen e, la expe iencia de ma e nidad en soli a io iene am-
bién una ca a amable: la que o ece la i encia posi i a que ienen muchas
mad es solas de la monoma en alidad po habe ganado en au onomía y
con ianza en sí mismas, po habe se demos ado a sí mismas se capaces de
sali adelan e.
Es obligado añadi que, cuando a la monoma en alidad unimos la ju en ud
en el acceso a la ma e nidad, nos encon amos con que las ci cuns ancias
i ales se uel en aún más complicadas. Muy posiblemen e es o se deba al
hecho de que la ma e nidad jo en es a menudo una ansición p ecoz, ines-
pe ada y coinciden e con o as ansiciones, como la c is alización de la
iden idad que iene luga en la adolescencia; o coinciden e y obs aculizado a
de o os p ocesos que ienen luga en esos años, como la o mación o el
acceso al mundo labo al. Abundando en es e sen ido, nues os da os deja-
ban cons ancia de la meno expe iencia educa i a de quienes ue on mad es
160 REVISTA DE ESTUDIOS DE JUVENTUD ≥diciemb e 04 |nº 67
a edades más emp anas, que és as habían i ido como un obs áculo pa a el
acceso al empleo. Pa ece cla o que la ma e nidad p ecoz las ha podido
si ua en des en aja de pa ida en e a aquellas chicas que se con i ie on
en mad es siendo mayo es, aunque los da os de es udios ealizados en o os
países indican que es as des en ajas son mucho más pa en es en los p ime-
os años, desdibujándose en g an medida cuando seguimos a es as muje es
a lo la go de su ida. Muchas mad es jó enes, quizás la mayo ía, log an
sob epone se a las di icul ades que la emp ana ma e nidad les ha ocasiona-
do. Pe o las di icul ades adicionales indudablemen e exis en, como han e i-
denciado nues os da os y se ha cons a ado en dis in as e isiones cen adas
sob e odo en da os es adounidenses (B ooks-Gunn & Chase-Landsdale,
1995; Eas & Felice, 1996; Fu s enbe g e al., 1990; Moo e & B ooks-Gunn,
2002).
C eemos que no podemos e mina es e a ículo sin cambia el oco desde
los e os que han de a on a las mad es a los que debe asumi la sociedad
en su conjun o con espec o a ellas. Si po algo se ca ac e izan las polí icas
amilia es en España es po su escasez y p eca iedad, así como po es a
apoyadas en un modelo de amilia adicional pa ia cal de a ón “sus en a-
do ” y muje que se ocupa de la p ole, como han cons a ado dis in os es u-
diosos sob e el ema (Flaque , 2000; Iglesias de Ussel y Meil, 2001).
E iden emen e, las ans o maciones ope adas en las amilias, incluso en las
bipa en ales, es án demos ando la ine icacia de es as polí icas, que se hace
pa icula y dolo osamen e pa en e en las amilias monoma en ales. La
ausencia de se icios y ecu sos sociales es á empujando a las mad es solas
y sus c ia u as a condiciones de p eca iedad, ulne abilidad y iesgo de
exclusión. Como hemos is o, és as es án poniendo en juego el equilib io psi-
cológico de las p opias mad es, así como p e isiblemen e el de sus hijos o
hijas, a ec ados po la p opia inconsis encia e insensibilidad educa i a de
unas mad es es esadas y agobiadas po no pode saca a sus amilias ade-
lan e, como demos a on Mis y, Vandewa e , Hus on y McLoyd (2002).
En o os países eu opeos exis en medidas especí icas de apoyo a las amilias
monoma en ales de las que ca ecemos en nues o país, como ha des elado
un in o me del Pa lamen o Eu opeo (1996) y que esumimos en o o abajo
(González, 2000). Es amos hablando de medidas como el adelan o po el
es ado de las pensiones de alimen os en caso de impago del p ogeni o no
cus odio, la exis encia de ayuda económica inmedia a pa a casos de necesi-
dad, la p io idad en el acceso a la i ienda o en el acceso a gua de ías y
o as si uaciones de cuidado. A nues o juicio, és a es la azón po la cual en
algunos de los países de nues o en o no monoma en alidad no aya ligada
necesa iamen e a pob eza y p eca iedad: en Finlandia, Suecia, o Dinama ca
la asa de pob eza de los hoga es monopa en ales es igual o incluso meno
que la del con jun o de hoga es (Di ch y B adshaw, 1995, ci . en FOESSA,
1998; Dennis y Guio, 2004). La cla e de es a di e encia muy posiblemen e
es é en que en es os países exis en polí icas bien asen adas de co esponsa-
bilización pública en la a ención y el cuidado de la in ancia, así como de
apoyo a la monopa en alidad.
Po an o, y en conclusión, las amilias de mad e sola se es án en en ando
en España a e os ancamen e colosales que les es án suponiendo se ios
obs áculos pa a sali adelan e, aunque, como hemos is o, ambién es án
siendo ap o echados po las mad es como ocasiones de ap endizaje.
En endemos que, en es e momen o, quienes deben plan ea se el e o de
acili a las cosas a es as muje es y sus amilias son las p opias adminis a-
Pa ejas y o mas de con i encia de la ju en ud 161
ciones, que ienen la esponsabilidad cons i ucional de emo e las ba e as
que puedan impedi el acceso a odos los p i ilegios de la ciudadanía plena
po pa e de cualquie colec i o. En endemos que sólo con polí icas especí i-
cas de a ención a las amilias de mad es solas se es a á ga an izando que las
muje es y los chicos y chicas que las in eg an gocen de las mismas opo uni-
dades que quienes o man pa e de o os hoga es. Es e debe se , como
sociedad, nues o e o y nues o comp omiso.
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