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Los Siete Príncipes de los Ángeles, un culto para la monarquía

González Estévez, Escardiel

Abstract

Asumiendo una concepción que abarcaba desde el zoroastrismo hasta la órbita bizantina, el culto a los Siete Arcángeles reforzó el tradicional vínculo entre lo monárquico y lo angélico. Así, desde su nacimiento en 1516, dicho culto se ligó a Carlos V en función del commune ministerium: el gobierno del mundo, celestial, el del senado angélico; terreno el del emperador. En Italia motivó la creación de una Confraternità a la que se aplicó el título de imperiale, granjeándose los apoyos de la nobleza siciliana y romana; y en España el carácter monárquico adquirió un sesgo femenino merced al ensalzamiento que los monasterios de patrocinio regio le tributaron. La literatura devocional barroca asentará y difundirá esta concepción teopolítica de la Monarquía hispánica a través de obras como la del jesuita Andrés Serrano.

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ISBN 978-84-8021-938-9 XIX CEHA LAS ARTES YLA ARQUITECTURA DEL Poder UNIVERSITAT JAUME I VÍCTOR MÍNGUEZ (ED.) BIBLIOTECA DE LA UNIVERSITAT JAUME I.Dades catalogràfiques Las artes y la arquitectura del poder / Víctor Mínguez (ed.) −− Castelló de la Plana : Publicacions de la Universitat Jaume I, D.L. 2013 p.; cm. Bibliografia. Recull de ponències presentades al XIX Congreso CEHA, celebrat el 2012 a la Universitat Jaume I ISBN 978-84-8021-938-9 1. Art – Espanya – Història – Congressos. 2. Arquitectura i Estat – Congressos. 3. Art i Estat – Congressos. I. Mínguez, Víctor, ed. II. Universitat Jaume I. Publicacions. III. Congreso Español de Historia del Arte (19é. 2012. Castelló de la Plana) 7(460)(063) 72:321(063) 7:321(063) AC AM JP 1DSE ©de esta edición: PUBLICACIONS DE LA UNIVERSITAT JAUME I, 2013 www.tienda.uji.es • pub[email protected] Corrección de textos: JUAN CHIVA BELTRÁN, DAVID MARTÍNEZ BONANAD YCRISTINA REVERT. Coordinación de la edición: M. CARME PINYANA I GARÍ ISBN: 978-84-8021-968-6 DOI: http://dx.doi.org/10.6035/Arte.XIX.CEHA.2013 DEPÓSITO LEGAL: CS-190-2013 IMPRESIÓN: GUADA IMPRESSORS - ALDAIA IMAGEN DE PORTADA: Mathäus Seutter, Europäische Monarchien Statua Regum Europaeorum, hacia 1755, grabado calcográfico coloreado, 58,9 x 50,2 cm. Deutsches Historisches Museum, Berlín. A Antonio Bonet Correa 9 Índice Prólogo. Víctor Mínguez Conferencias plenarias Overpowering: reflections on the uses of art. Peter Burke Muerte y resurrección del poder temporal: ¡Viva Cristo Rey! Jaime Cuadriello Tombuctú y la Península Ibérica: presencias e influencias. Rafael López Guzmán Aby Warburg y la imagen del poder (Sobre algunas láminas del atlas Mnemósyne). Fernando Checa Cremades Ponencias El poder delegado: espacio público y edilicia civil en las ciudades del rey durante el Renacimiento. Aspectos legales y normativos. Miguel Ángel Castillo Oreja Acrópolis de Dios. La catedral y el palacio episcopal en el tejido urbano: los ejemplos de Zaragoza y Murcia. Wifredo Rincón García España en Roma. La arquitectura al servicio de la Monarquía para el dominio del espacio urbano durante el siglo XVII. Pablo González Tornel Cuius regio, eius religio. La retórica religiosa en las medallas de la «Histoire du roy Louis le Grand» de Menestrier. Antonio Mechó González El poder de la cancillería episcopal mallorquina al servicio del arte religioso. El Liber Decretorum (1596 – 1623) en la prelatura del obispo Joan Vic i Manrique. Bartomeu Martínez Oliver Poder divino y excepcionalidad humana: la música angélica en la imagen de los santos y las santas. Candela Perpiñá María como Reina y Señora a través de la Emblemática: grabados y pinturas para glosar el poder de la Virgen conforme a la ortodoxia católica. Carme López Calderón Retazos para una imagen conveniente: figura y arquitectura al servicio de la propaganda fernandina. Concepción Lopezosa Aparicio Caracterización de la conquista americana a través de símbolos de poder. La Paideia y el Ícono. Enrique Vidal P. Los Siete Príncipes de los Ángeles, un culto para la Monarquía. Escardiel González Estévez Vivet et a nullo tenebris damnabitur aevo: Cervantes como emblema de la fama. Fernando González Moreno Ubi illustres quondam progenitores mei sepulti sunt. Monumenti funerari dei Gonzaga dal Medioevo alla prima età Barocca. 1328-1628. Giulio Girondi Espacios fingidos, ecos de la realidad. Los dominios del poder en Blancanieves y los siete enanitos. Iván del Arco Santiago La escultura barroca española como instrumento de persuasión eclesiástico. José Carlos Martín Contreras De Julio César a Napoleón Bonaparte: el poder como alegoría religioso-moral en una colección emblemática del siglo XIX. José Javier Azanza López «In hoc signo vinces»: el triunfo de la Santa Cruz en la batalla de las Navas de Tolosa del Ayuntamiento de Baeza. José Joaquín Quesada Quesada 18 Los Siete Príncipes de los Ángeles, un culto para la Monarquía ESCARDIEL GONZÁLEZ ESTÉVEZ UNIVERSIDAD DE SEVILLA Resumen: Asumiendo una concepción que abarcaba desde el zoroastrismo hasta la órbita bizantina, el culto a los Siete Arcángeles reforzó el tradicional vínculo entre lo monárquico y lo angélico. Así, desde su nacimiento en 1516, dicho culto se ligó a Carlos V en función del commune ministerium: el gobierno del mundo, celestial, el del senado angélico; terreno el del emperador. En Italia motivó la creación de una Confraternità a la que se aplicó el título de imperiale, granjeándose los apoyos de la nobleza siciliana y romana; y en España el carácter monárquico adquirió un sesgo femenino merced al ensalzamiento que los monasterios de patrocinio regio le tributaron. La literatura devocional barroca asentará y difundirá esta concepción teopolítica de la Monarquía hispánica a través de obras como la del jesuita Andrés Serrano. Palabras clave: Siete Arcángeles, Carlos V, confraternità imperiale, Andrés Serrano. Abstract: The Seven Archangel’s worship strengthened the traditional bond between the monarchist and the angelic, assuming a conception that covered from Zoroastrism to Byzantine world. So, from its born in 1516, such worship was linked to Carlos V depending on its commune ministerium: the world´s government, heavenly, that from angels; land, that from emperor. In Italy motivated the creation of a Confraternità, with the title of imperiale, earning its support of Sicilian and Roman nobility; and, in Spain, the monarchical nature obtained a feminine bias because of praise that was given by monasteries of regal patronage. The baroque literature of devotion will consolidate and will spread 1195 Índice this theological-political conception of Hispanic monarchy through the Jesuit Andrés Serrano’s work. Keywords: Seven Archangels, Carlos V, confraternità imperiale, Andrés Serrano. El hallazgo de una pintura sobre el muro de un maltrecho templo a espaldas de la catedral de Palermo en 1516 determinará el nacimiento de un culto y una iconografía de raigambre bizantina: los Siete Arcángeles o Príncipes de los Ángeles. Un culto e iconografía de oscuros orígenes que, no obstante, germinó al calor de la aristocracia panormitana en primera instancia y de la naciente Compañía de Jesús, toda vez que hubo alcanzado Roma. A pesar del estigma con que la ortodoxia católica había venido marcando el asunto de los nombres apócrifos, el culto a los Siete: Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel, Sealthiel, Jehudiel y Barachiel (estos cuatro últimos fuera del canon), no hizo más que expandirse a Europa y, a través de España, a los virreinatos americanos. En este amplio periplo geográfi co y cronológico asumirá diversos matices, entre los que el lazo con los gobernantes terrenos constituye, por analogía de ministerios, uno de los defi nidores del culto. Precedentes: la corte babilónica y el status regio del ángel en Bizancio De entre los textos veterotestamentarios, el Libro de Henoc es el primero en ofrecer una información más detallada sobre los Siete Ángeles, recogiendo el testigo de los más parcos Libro de Ezequiel (9, 2) y Libro de Tobías (12, 14), que solo reseñan el número septenario. La versión hebrea del Libro de Henoc, el Sefer Hekalot1, concreta, además de los nombres, las funciones y describe la atmósfera palaciega. Así, en su capítulo XVII («Los príncipes de los siete cielos, del sol, la luna, planetas y estrellas y sus séquitos angélicos») relata: Me dijo Metatrón: - Siete son los grandes príncipes, hermosos, temibles, maravillosos, honorables, que están a cargo de los siete cielos. Ellos son: Miguel, Gabriel, Satquiel, Sajaquiel, Bakariel, Badariel y Pajriel [...] Todos ellos ciñen reales coronas, visten hábitos reales y se cubren con reales vestiduras. Todos ellos cabalgan sobre reales corceles y sus manos empuñan cetros reales. Cuando cada uno de ellos se desplaza por Raquia, van corriendo ante él reales sirvientes con gran pompa y boato, del mismo modo que se desplazan los príncipes en la tierra: en carroza, con jinetes y numerosas huestes, con gloria, grandeza, alabanza, loa y ornato2. El paralelismo con la monarquía terrestre es, por tanto, manifi esto y este matiz será mantenido a lo largo de todo el texto, junto con el rol militar, pues cada uno ostenta el cargo !"""""# 1. El orden y la forma de los nombres difi eren de las otras versiones, como la etiópica o la eslava. Aquí se ha manejado la edición de Díez Macho, Alejandro. Apócrifos del Antiguo Testamento, t. IV, Madrid, Ediciones Cristiandad, 1984. 2. Ibid., pp. 239-241. Comienza aquí lo que ha dado en llamarse ‘sección angelológica’, que trata exclusivamente de los diferentes ángeles y órdenes angélicos, comprendiendo los capítulos 6, 17-22; 25-28. 1196 Las artes y la arquitectura del poder Índice de príncipe del ejército de uno de los siete cielos. La raigambre de esta concepción se remonta a Babilonia, que ejerció un potente infl ujo sobre el pueblo judío durante el periodo exílico hacia el s. VI a. C. De este modo, el Septenario angélico sitúa su más remoto origen en la religión zoroástrica. El sistema zoroástrico desarrollado en el libro sagrado del Avesta recoge el Amesha-Spenta o consejo celestial de los bienhechores inmortales, una de las instituciones más características del mazdeísmo. Tal consejo se compone de siete integrantes, que permanecen en pie delante del esplendor de Dios, capitaneados por el principal, Ahura Mazda3. Contundente analogía como para obviar el carácter precursor del Zoroastrismo sobre el septenario angélico y, por ende, sobre la génesis de la angelología hebrea4. El status regio atribuido al ángel se afi anza en el mundo bizantino, el cual se funda sobre la asimilación del mundo celeste para confi gurar un arte de señuelo triunfal que nace bajo Constantino. Esto es especialmente notorio en el archiestratega, en Miguel, que se convierte en el protector privilegiado del emperador y del imperio, toda vez que Bizancio pasa a ser considerado el nuevo pueblo elegido. Según qué emperadores adquirirá mayor o menor resonancia5, pero desde Constantino y bajo la creciente expansión de la dinastía macedonia (867-1076) será el indiscutido patrón de guerra de los emperadores bizantinos y protector de Constantinopla6. El lazo estrecho entre el emperador y el arcángel no radica solamente en las virtudes militares que son atribuidas a Miguel, y que hacen de él el patrón de las empresas guerreras del basileus, sino también en la función común que ellos detentan en nombre de Dios: la misma función de autoridad para gobernar el mundo en su nombre. La etimología de Miguel, el que es como Dios, y la concepción del emperador bizantino como imagen de Dios en la tierra establece una clara equivalencia entre ambos. El paralelismo arcángel-basileus traduce la idea de un poder terrestre que, a instancias de los taxiarcas celestes es, !"""""# 3. Vid. Ragozin, Zénaïde A. Media, Babilonia y Persia: desde la caída de Nínive hasta las guerras médicas: con un estudio del Zend-Avesta o religión de Zoroastro, Madrid, El Progreso editorial, 1892, pp. 76-79. El segundo es Vohu-Mano, el buen entendimiento; el tercero, Asha-Vahishta, la Santidad perfecta; el cuarto, Khshathra-Vairya, soberanía excelente; el quinto, SpentaArmaiti, piedad santa; y sexto y séptimo, que forman pareja inseparable, Haurvatat y Ameretat, salud e inmortalidad. 4. Ibid., p. 111, la propia autora los compara con los arcángeles, p. 76, y hace lo mismo con Ahura-Mazda y san Miguel, p. 111. Cfr. Snell, Daniel C. Religions of the Ancient Near East, New York, Cambridge University Press, 2011, p. 237: «Yet the functions still attributed to the archangels were those which the Babylonians had attributed to their planetary gods». 5. La popularidad creció bajo Miguel VIII Paleólogo. Se creía que el emperador había ganado la batalla de Pelagonia en 1259 a causa del patrocinio del arcángel. Tras su entrada triunfal en Constantinopla ordenó una estatua de bronce del arcángel para ser colocada en lo alto de una columna, al pie de la cual se erigía una estatua al mismo emperador presentando al arcángel una maqueta de la capital liberada. Vid. Bakalova, Elka. «A cycle of the holy archangels in a thirteenth rock-cut chapel near Ivanovo», Moss, Christopher, Kiefer, Catherine. Byzantine East, Latin West. Art-historical studies in honour ofKurt Weitzmann, Princeton, NJ, pp. 215-233, esp. p. 217. Cfr. Jolivet-Lévy, Catherine. «Culte et iconographie de l´archange Michel dans l´orient byzantin : Le témoignage de quelques monuments de Cappadoce », Cahiers de Saint Miche de Cuxa, 1997, núm. 28, pp. 187-198, esp. p. 194, que relaciona las iglesias levantadas por el emperador iconoclasta Teófi lo en el s. IX. 6. Vid. Jolivet-Levy, Catherine. op. cit., p. 193 1197 Escardiel González Estévez - Los Siete Príncipes de los Ángeles Índice Sea cual fuere la raíz, lo cierto es que las Descalzas Reales39 se erigen en foco principal de la devoción, tal como demuestran las cuatro obras que se dedican a los Siete Ángeles en el transcurso del s. XVII. La presencia de tales obras, siempre pictóricas, en los otros dos monasterios de patrocinio real, la Encarnación y Santa Isabel, estos de agustinas recoletas, ponen de manifi esto el sesgo monárquico de la devoción en España a través del vínculo con los miembros femeninos de la dinastía, independientemente de la orden. En el Convento de la Encarnación fundado por Margarita de Austria en 1611, también se conserva una serie de arcángeles en el coro del templo con leyendas explicativas en la parte superior. Las religiosas agustinas llegan hacia 1616 de la mano de la madre Mariana de San José, solicitada para ostentar el cargo por la reina, quien la había conocido durante su estancia en Valladolid. La religiosa también profesaba una intensa devoción angélica que quedó expresada en sus escritos místicos así como en los testimonios recogidos para su beatifi cación40. La serie de las Descalzas Reales41 se realizó bajo el patronazgo de otra insigne integrante de la casa de Austria, la emperatriz María, fallecida en el mismo año en que se data tal serie, 1604. Continuando las tendencias espirituales de su tía Juana, la emperatriz se rodeó de ilustres de la mística hispana, entre ellos fray Juan de los Ángeles, nombrado predicador real en 1602. El franciscano resulta una fi gura capital en el desarrollo de la devoción, al incluir en su elenco de escritos la Semana Angélica de los Siete Príncipes del Cielo, contenida en Exercicios Santos y muy importantes para el provecho de las almas42. De este modo, se evidencia un aparato textual por parte del monacato que sustenta las representaciones del Septenario, alentándolas a través del mecenazgo real. No se agotan aquí las representaciones conservadas por el monasterio descalzo, pues aún hemos de observar los Siete Ángeles en tres ocasiones más: la Capilla del Ecce Homo en el claustro alto, un lienzo italiano y la espectacular serie, esta vez al fresco, que ornamenta la caja de la escalinata. Pero la representación de mayor enjundia es, sin lugar a dudas, la serie correspondiente a las pinturas murales que, enmarcadas por molduras, ornamentan el ampuloso programa de la gran escalinata (Fig. 4). Esta se ejecutó a instancias de la entonces abadesa, la infanta sor !"""""# 39. Ruiz Alcón, María Teresa ha sido la única en dedicar un artículo específi co al asunto, «Los arcángeles en los Monasterios de las Descalzas Reales y la Encarnación», Reales Sitios, 1975, IX, 40, pp. 45-56. 40. Congregatio de Causis Sanctorum Positio super virtutibus: Mariae Annae a Sancto Joseph, Roma 2007, p. 136. Vid. Peña, Ángel O.A.R., En las manos de Dios. Madre Mariana de San José fundadora, Mons. José C. Martínez, Lima. http://www.libroscatolicos.org/libros/mariaysantos/mariana_de_san_jose.pdf (consultado el 5 de mayo de 2012). «Tenía gran devoción a los ángeles y muchas veces hacía oración en los pasos que hay para subir a la capilla, que hay de los nueve coros de los ángeles con cuadros grandes de los siete ángeles príncipes y uno al santo ángel de la guarda; y a la puerta un ángel con muchas recoletas, que está esparciendo fl ores». 41. Es la única datada, 1604, y se halla incompleta al estar compuesta por seis óleos en los que faltan Jehudiel y Uriel y se incluye al Ángel de la Guarda. 42. De esta obra, la primera dedicada al Septenario en España (desconocemos su fecha, pero siempre anterior al fallecimiento de su autor, 1609) solo tenemos constancia a través del edicto de prohibición de 1742. Carbonero y Sol, León. Índice de los libros prohibidos por el Santo Ofi cio de la Inquisición Española desde su primer decreto hasta el último, que espidió en 29 de mayo de 1819 y por los Rdos. obispos españoles ... hasta fi n de diciembre de 1873, Antonio Pérez Dubrull, p. 73, lo dice publicado en Granada en 1735. 1204 Las artes y la arquitectura del poder Índice Ana Dorotea, hija del emperador Rodolfo II, nuevamente una ilustre mujer de los Habsburgo hacia el último tercio del s. XVII43. La serie que se dispone junto al retrato de la familia imperial consta de nueve componentes: los siete arcángeles, el Ángel de la Guarda y, de nuevo, el S. Angelus Protector Nostri. Los nombres son también, en este caso, explícitamente expuestos en cartelas, y precedidos del título ‘san’44. Esta representación del rey y su familia junto a los Siete Arcángeles pone de manifi esto la vinculación entre ambos. Tan extraordinaria proliferación de obras pictóricas dedicadas al Septenario angélico en la villa madrileña se verá frenada por las prohibiciones inquisitoriales que surgen a mediados de siglo. La ejecución de los frescos en la escalera del Convento descalzo tras sendos dictámenes y la conservación de los ya realizados, así como de la serie de la Encarnación (esta en un lugar más público como el coro del templo), evidencia la connivencia o laxitud de la Inquisición para con las fundaciones reales, intocables frente a otros casos. Su ubicación al amparo de los muros del convento, inaccesibles al común en su mayoría, coadyuvó a la salvaguarda ante el yugo inquisitorial. «Que haga a las repúblicas humanas semejantes a las de los orbes celestes». Los Siete Arcángeles en la concepción teopolítica de la monarquía hispánica Recogiendo el testigo de la teología política bizantina, el Barroco ensalzó la fi gura del ángel, su naturaleza, su misión, y el organigrama dentro del que se encontraba inserto como espejo para la monarquía. Así aparecen obras como la Política angélica (Rouen, 1644) del criptojudío Antonio Enríquez Gómez45, o el Tratado del Ángel de la Guarda del jesuita Martín de Roa46 quien asevera: «Las repúblicas, los goviernos, las monarquías de la tierra bien ordenadas, un rasguño son, imitación, i retrato en su manera de la del cielo, aprendido de lo que enseñaron los ángeles a los primeros governadores del mundo, a los Patriarcas, a los caudillos,...»47. Dentro de esta asumida cosmovisión, los Siete Arcángeles, siempre descollando sobre la multitud angélica, también serán objeto de una análisis teopolítico que alumbrará escritos de tono devocional, como el de Andrés Serrano, otro jesuita misionero: !"""""# 43. 1684 fi gura en una cartela como año de la restauración de la escalinata. Vid. García Sáiz, Ana y Triviño, M. Victoria, op. cit., p. 100. Tampoco se conoce con exactitud la autoría. Véase al respecto Ruiz Alcón, M. Teresa, pp. 49-51. La autora ha expuesto las difi cultades en torno a la autoría señalando que la atribución a Pereda no encaja con la propuesta cronológica, pues el pintor, al que se le atribuye el Calvario que forma parte de la decoración de la escalera, muere en 1659. Propone, por tanto, un posible alumno de Claudio Coello. 44. Ibid., pp. 97-106. 45. La política de Dios se distribuía, según él, en tres imperios: el orbe intelectual o angélico, gobernado por el Estado eclesiástico, el orbe celeste, «allegado» a la nobleza, y el material, la plebe. 46. ROA, Martín de. Benefi cios del Santo Ángel de Nuestra Guarda, Córdoba, Salvador de Cea Tesa, 1632. 47. Ibid., p. 16. 1205 Escardiel González Estévez - Los Siete Príncipes de los Ángeles Índice Los Siete Príncipes de los Ángeles, validos del rey del Cielo48, o Semana Angélica en el trato de los siete príncipes de los Angeles, validos del Rey del Cielo (Granada, 1735) de Fray Juan Escribano, ambos prohibidos por edictos inquisitoriales, y este último no conservado49. La obra serraniana, imbuyéndose de un marcado tono escatológico, desarrolla toda una angelología política para la monarquía hispánica50, la cual padecía por aquellos años ‘tan raviosos huracanes’, como el autor subraya en la dedicatoria de la segunda edición a Felipe V. Sobre la prerrogativa de que «la primera idea de buen gobierno, y el mejor sistema de él, se hallan en la república del cielo»51, el jesuita aclara que los Siete principales son custodios de toda la tierra pero, «con especialidad de las Monarquías». Por ello, la principal misión de los Siete Validos es «el gobierno de lo Eclesiástico y secular del Christianismo, consiguientemente la dirección y enseñanza de sus príncipes»52. El nexo que la devoción mantuvo con Carlos V en sus orígenes italianos es subrayado a través de estas palabras, cuyo impulso y sentido se cifran en la labor misional, otra faceta del Septenario que los enlaza con los jesuitas y, en especial, con el autor, vinculado al Nuevo Mundo y, concretamente, a las Filipinas. Cabe advertir para ello la transformación que el descubrimiento operó sobre el concepto de monarca al atribuírsele también el poder espiritual sobre el Nuevo Mundo. El Patronato Real de las Indias, efectivo desde Carlos V (aunque concedido a sus abuelos, los Reyes Católicos), hizo a la monarquía hispana blandir junto a la espada del poder temporal, aquella del poder espiritual, ostentando un nuevo orden político. Siete Ángeles Príncipes, próceres, cortesanos, adelantados, ministros principales, los Siete mayores potentados, gobernadores, presidentes, los Siete validos del rey del cielo. Estos y otros califi cativos, algunos tan ajustados a la época, como el término de ‘validos’, se prodigan en el texto serraniano para hacer referencia a la tarea gubernativa del Septenario. No duda el jesuita de que Carlos V instituyese con siete consejeros el Consejo de Estado a semejanza del septenario consejo celeste, ya copiado antaño desde los medos y persas53. Las palabras y el sentido que estas alcanzan en la obra de Serrano ponen de manifi esto la estima de la que gozaron los Siete Príncipes en la época como espejo para la concepción política de la Monarquía hispana. !"""""# 48. La primera edición salió a la luz con el título de Feliz Memoria de los Siete Príncipes de los Angeles Assistentes al throno de Dios, y estimulo a su utilísima devoción Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel, Sealtiel, Jehudiel, Barachiel (1699, México). La segunda, corregida y ampliada (1707, Bruselas), cambió el título por el de Los Siete Príncipes de los Ángeles, validos del rey del cielo. Misioneros y protectores de la tierra con la práctica de su devoción. 49. El libro de Fray Juan Escribano fue prohibido en el edicto de 1745, mientras que el de Serrano lo fue en 1749. Vid. Carbonero y Sol, León. Índice de los libros prohibidos op. cit., p. 262 y p. 73. 50. Mujica Pinilla, Ramón. Ángeles apócrifos en la América virreinal, México-Lima, Fondo Económico de Cultura, 1992, esp. pp. 53-82. 51. Serrano, Andrés. Los Siete Príncipes... op. cit., p. 154. 52. Ibid., p. 161. 53. Ibid., introducción y p. 130. Vid. nota 3. 1206 Las artes y la arquitectura del poder Índice Fig. 1. Arcángel San Miguel, Iglesia Haçli, Kizil Çukur, (Turquía). Anónimo. s. IX-XI 1207 Escardiel González Estévez - Los Siete Príncipes de los Ángeles Índice Fig. 2. Los Siete Arcángeles, recogido en Septem principes angelorum, de Antonio Duca (Napoli, 1594). Anónimo, 1594 1208 Las artes y la arquitectura del poder Índice Fig. 3. Pío IV, Carlos V y otros personajes de la nobleza romana arrodillados ante el Verbo encarnado sobre los Siete Arcángeles (en lienzo próximo). Capilla del Salvador, Santa Maria degli Angeli, Roma. Giulio Mazzoni, el Piacentino, ca. 1600 1209 Escardiel González Estévez - Los Siete Príncipes de los Ángeles Índice Fig. 4. Felipe IV y la familia real con los Siete Arcángeles, el Ángel Protector del Convento y el Ángel Custodio. Escalinata del Monasterio de las Descalzas Reales, Madrid. Anónimo (atribuido al círculo de Claudio Coello) 1684 1210 Las artes y la arquitectura del poder Índice